374-425 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 31.1 (2022) https://editorial.us.es/es/revistas/spal • https://dx.doi.org/10.12795/spal.2022.i31.14 © Editorial Universidad de Sevilla 2022 • CC BY-NC-ND 4.0. Sáez Romero, A. M., Belizón Aragón, R., Carrero Ramírez, F., Martí Solano, J., Higueras-Milena Castellano, A.(2022): “De Torregorda a Sancti Petri. Indicadores geoarqueológicos costeros e implicaciones para el estudio de la actividad pesquero-conservera de Gadir/Gades”, Spal, 31.1, pp. 374-425. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2022.i31.14 De Torregorda a Sancti Petri. Indicadores geoarqueológicos costeros e implicaciones para el estudio de la actividad pesquero-conservera de Gadir/Gades FROM TORREGORDA TO SANCTI PETRI. COASTAL GEOARCHAEOLOGICAL INDICATORS AND IMPLICATIONS FOR THE STUDY OF THE FISHING AND PROCESSING SECTOR IN GADIR/GADES Antonio M. Sáez Romero Universidad de Sevilla Facultad de Geografía e Historia. Departamento de Prehistoria y Arqueología. Calle Doña María de Padilla s/n 41001 Sevilla
[email protected] 0000-0001-7071-9748 E-3654-2013 (Responsable de correspondencia) Ricardo Belizón Aragón Universidad de Sevilla Facultad de Geografía e Historia. Departamento de Prehistoria y Arqueología. Calle Doña María de Padilla s/n 41001 Sevilla [email protected] 0000-0003-0386-6400 AAI-5437-2021 Francisco Carrero Ramírez Arqueólogo independiente Avenida San Severiano 8, 11007 Cádiz paco.carrer[email protected]om 0000-0003-4135-0851 AAI-6157-2021 Josefa Martí Solano Centro de Arqueología Subacuática - IAPH Avenida Duque de Nájera, 3, 11002 Cádiz
[email protected] 0000-0001-5301-7904 AAA-3866-2021 Aurora Higueras-Milena Castellano Centro de Arqueología Subacuática - IAPH Avenida Duque de Nájera, 3, 11002 Cádiz
[email protected] 0000-0002-1000-4705 AAG-1474-2021 Resumen En 2009-2010 los sucesivos temporales acaecidos en el Golfo de Cádiz incidieron de forma significativa en la actual Playa de Camposoto (San Fernando, Cádiz), revelando nuevos indicios arqueológicos acerca de la existencia en ese sector de una chanca y un alfar de ánforas de época romana, y aportando información de interés para la reconstrucción de la paleocosta. Diversos materiales y restos de estructuras documentados tanto en Camposoto como en Torregorda sugerían la ubicación en la zona en época romana imperial de infraestructuras vinculadas a la industria de la salazón de pescado de Gades. Los temporales en los años 2016-2018 han dejado al descubierto indicadores mucho más numerosos y explícitos sobre estas instalaciones industriales y acerca de la evolución geomorfológica de la costa de este sector. El análisis tipológico de los objetos y la revisión de la topografía permiten plantear que desde época púnica se implantaron instalaciones con funciones pesqueras y conserveras, que alcanzaron una enorme envergadura entre época tardorrepublicana y la etapa altoimperial. Palabras clave Geoarqueología, Púnico, Romano, Paleocosta, Arqueología Marítima, Nivel del mar antiguo. Abstract In 2009-2010 several storms in the Gulf of Cadiz had a significant impact on the present-day Camposoto Beach (San Fernando, Cadiz), revealing new archaeological evidence that suggests the location in this area of a fish-processing facility and an amphorae pottery workshop dating to the Roman period, and also providing relevant information for the reconstruction of the ancient coastline. A variety of materials and remains of structures found both in Camposoto and Torregorda support the location in the area during the Roman Imperial period of some infrastructures linked to the fish salting industry of Gades. FECHA RECEPCIÓN 19/03/2021 FECHA ACEPTACIÓN 07/05/2021
375 374-425 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 31.1 (2022) De Torregorda a Sancti Petri. Indicadores geoarqueológicos costeros e implicaciones para el estudio de la actividad pesquero-conservera de Gadir/Gades Antonio M. Sáez Romero et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2022.i31.14 Storm events occurred in 2016-2018 have exposed much more numerous and explicit indicators of these artisanal facilities and also of the geomorphologic evolution of the shoreline in this sector. The typological analysis of the items and the analysis of the landscape reveal that fish-processing facilities were located in the area since the Punic period, and that they reached a massive scale between the Late Republican era and the early Imperial period. Key words Geoarchaeology, Punic, Roman, Ancient shoreline, Maritime archaeology, Ancient sea level. 1. INTRODUCCIÓN Desde hace décadas los autores de estas páginas han hecho uso habitualmente de los diversos arenales que se distribuyen en el frente oceánico de la actual isla de Cádiz, especialmente en los largos periodos estivales de la infancia, cuando estas privilegiadas playas brindaban un escenario ideal para el juego, el baño y el descanso. Hoy en día los usuarios locales y foráneos que siguen clavando la sombrilla y extendiendo la toalla en esos mismos arenales probablemente ignoran (tanto como lo hacían los propios firmantes) la existencia en ellos de evidencias arqueológicas y geomorfológicas de primer orden. Éstas permiten arrojar nueva luz acerca de la evolución de la paleocosta gaditana en la Antigüedad y del desarrollo en este tramo litoral de un poblamiento antiguo que permite reescribir el modelo de ocupación insular púnico y romano sospechado hasta el momento. En concreto, se trata de una zona que debió tener una importancia mucho mayor de la supuesta, de la mano del desarrollo de actividades pesquero-conserveras de gran magnitud. Este trabajo por tanto se cimenta sobre la íntima relación establecida con estos espacios costeros y la necesidad (social y científica) de dar a conocer y proteger unos restos arqueológicos que se encuentran en serio riesgo de alteración/desaparición por la combinación de la actividad antrópica y la incidencia de factores naturales. Por tanto, el objetivo esencial de estas páginas será el de presentar y discutir la evidencia arqueológica citada proveniente de la actual Playa de Camposoto (o del Castillo, en el término municipal de San Fernando, Cádiz) y de su entorno inmediato (fig.1), situándola en su contexto histórico y geomorfológico. Asimismo, a partir de estos indicios se proponen nuevas perspectivas histórico-arqueológicas sobre este tramo litoral, conectado espacial, económica y simbólicamente con el principal santuario de la ciudad de Gadir/Gades (dedicado a Melqart-Hercules Gaditanus), y posibles futuras líneas de actuación y metodologías para profundizar en el análisis de la dimensión y alcance paleogeográfico e histórico de estos hallazgos. Los datos y las reflexiones contenidas en el artículo encuentran así su razón de ser en el interés e innegable potencial de la zona para el estudio de la economía marítima de Gadir/Gades y para la reconstrucción de la paleogeografía de la bahía gaditana en la Antigüedad. De este modo, lo que se pretende en el trabajo es, como antes señalamos, aportar una nueva visión sobre la presencia en el área costera oceánica meridional de la isla gaditana de evidencias de instalaciones artesanales y, en relación con estos indicadores, reconsiderar las propuestas de evolución de la línea de costa en esta zona vigentes en la historiografía previa. Este último aspecto constituye un objetivo subsidiario del trabajo puesto que hasta ahora, y en especial en los últimos años, los proyectos e investigaciones de carácter geomorfológico y los arqueológicos parecen caminar en paralelo y no de forma integrada. No faltan ejemplos de ello para esta zona de la bahía, incluyendo iniciativas muy recientes o en curso, mostrando la bibliografía académica generada en los últimos años la aparente desconexión entre ambas disciplinas y la ausencia de una actualización de las citas/fuentes y de los datos usados
376 374-425 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 31.1 (2022) De Torregorda a Sancti Petri. Indicadores geoarqueológicos costeros e implicaciones para el estudio de la actividad pesquero-conservera de Gadir/Gades Antonio M. Sáez Romero et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2022.i31.14 como indicadores para la lectura de la evolución geomorfológica tanto de procesos de sedimentación (Gracia etal., 2017) como de erosión costera (Gracia etal., 2001; Bethencourt etal., 2011; Alonso etal., 2015; Fernández-Montblanc etal., 2016). 2. ANTECEDENTES El interés por las cuestiones geomorfológicas como clave para el análisis de la evolución de los modelos de ocupación y explotación humana del territorio no es precisamente algo reciente en la historiografía de las investigaciones históricas para el caso de la Bahía de Cádiz. Así, el historiador Pedro de Medina señalaba a mediados del sigloXVI sobre esta cuestión que: “Cerca desto sabemos qué propiedad es de la mar y de la tierra: de la mar, anegar muchas partes de la tierra que no la resiste, y la tierra quedar en seco, habiendo sido primero mar. Esto va tan averiguado y tan cierto, que ninguno de los que se bien sienten y miran en ello, jamás lo dudó; y así resulta dello, que la faicion y figura de toda la tierra generalmente, y aún de muchas provincias particulares, no las hallamos agora con el tamaño, ni con la manera que los antiguos las dejaron escriptas y pintadas en sus libros, ni tampoco las hallaron ellos como las pusieron sus predecesores” (De Medina, 1561, p.267-268). Figura 1. Plano de situación del área objeto de estudio en el marco de la Bahía de Cádiz, con indicación de los principales yacimientos e hitos geográficos citados en el texto. En rojo y, en paralelo a la línea de costa, el número 1 indica los hallazgos registrados por el CAS-IAPH en 2018, y el 2 el resto de ítems discutidos en el artículo (imagen base derivada de OrtoPNOA 2020 CC-BY scne.es).
377 374-425 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 31.1 (2022) De Torregorda a Sancti Petri. Indicadores geoarqueológicos costeros e implicaciones para el estudio de la actividad pesquero-conservera de Gadir/Gades Antonio M. Sáez Romero et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2022.i31.14 Obras posteriores de eruditos de la Edad Moderna incidían en el mismo sentido al otorgar a los aspectos geomorfológicos una importancia capital para entender las descripciones de lugares y ciudades legadas por las fuentes literarias clásicas, y a la vez para encajar en el discurso histórico la aparición de restos arqueológicos identificables. En este sentido, destacan para el caso gaditano las afirmaciones de Agustín de Horozco, quien señalaba que: “De algunos años a esta parte que he residido en esta ciudad, he mirado con cuidado y consideración toda la Isla, y no me parece puede haber sido más larga que otra legua o legua y media y otro tanto de ancho; esto en lo occidental y último de ella, que es la parte más combatida del mar, con mayor furor y braveza” (Horozco, 1591). Las investigaciones de las últimas décadas, fundamentadas sobre las primeras tentativas de reconstrucción de la paleogeografía local debidas a J. Gavala (1927), han confirmado en buena medida las sospechas de la erudición moderna, aportando argumentos concretos para explicar los procesos y la incidencia de los fenómenos de sedimentación y erosión litoral que han modelado el aspecto de la bahía hasta dar lugar al actual. En el caso de los fenómenos erosivos, la posición dominante para los historiadores del último sigloha sido bastante continuista respecto a lo ya afirmado por Ambrosio de Morales (1575, p.222-223) en relación a la práctica desaparición de la ciudad y el relieve de la Antigüedad debido a la acción de mareas, temporales y tsunamis, siendo un buen ejemplo de estas posiciones consideradas “catastrofistas” los trabajos de R. Corzo sobre ambos extremos de la isla gaditana (Corzo, 1980; 1992). Estos cambios naturales notables en el paisaje costero de la Isla de Cádiz asumidos por la generalidad de autores hasta el momento (combinados con factores antrópicos como el crecimiento urbanístico) han condicionado en buena medida nuestra capacidad de analizar aspectos vitales de las dinámicas de poblamiento y explotación de la zona a partir del rastreo de vestigios arqueológicos específicos, como es el caso de la industria pesquero-conservera. Hasta la fecha las posibilidades de análisis de la geografía de la producción en época antigua, de la distribución de los asentamientos artesanales y de la cuantificación del potencial manufacturero de estas infraestructuras (y sus implicaciones económicas y demográficas) han quedado limitadas a los escasos ejemplos excavados en áreas no sometidas a esta erosión marina, asumiéndose que buena parte de los saladeros ubicados en primera línea costera oceánica habrían desaparecido ya sin dejar huella alguna rastreable y analizable (Expósito, 2007; Bernal, 2008; García y Sáez, 2018). Este argumento ex silentio hunde sus raíces igualmente en la historiografía erudita moderna, pues ya J.B. Suárez de Salazar había descrito de forma muy explícita cómo en las zonas de San Felipe y La Caleta, junto al casco urbano amurallado de la Cádiz del sigloXVII, desaparecían debido a la acción marina grandes cantidades de “aljibes” que pueden perfectamente identificarse como piletas salazoneras (Suárez de Salazar, 1610, p.75 y 128). Por ello, la aparición de restos arqueológicos en este tramo costero extendido entre Torregorda y Sancti Petri (de unos 8 km de longitud) no es un fenómeno reciente ni inesperado. Desde hace décadas resulta frecuente la documentación de fragmentos de cerámicas (sobre todo ánforas) tanto de época fenicio-púnica como romana, a lo que se sumó desde los años ochenta la reactivación de la localización de material arqueológico de relevancia en el área de Sancti Petri con las conocidas estatuillas fenicias de bronce (Blanco, 1985) y numerosas cerámicas y monedas de época romana y medieval (Gallardo etal., 1999; López de la Orden etal., 2001). Estos hallazgos puntuales, así como la escasez falta de actuaciones arqueológicas amplias en la zona, determinaron que en
378 374-425 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 31.1 (2022) De Torregorda a Sancti Petri. Indicadores geoarqueológicos costeros e implicaciones para el estudio de la actividad pesquero-conservera de Gadir/Gades Antonio M. Sáez Romero et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2022.i31.14 el año 2003 se catalogase preventivamente como yacimiento la totalidad de la extensión de la playa actual (Bernal etal., 2005), lo que no ha impedido que posteriormente se hayan realizado numerosas tareas con escasa vigilancia arqueológica (edificación de los nuevos accesos, desactivación y extracción de munición, instalación de equipamientos para la temporada estival, etc.). Los restos muebles e inmuebles que constituyen el eje sobre el que gira esta contribución confirman las sospechas plasmadas en la Carta Arqueológica de San Fernando, y se distribuyen a lo largo de varios kilómetros al sur del último acceso por carretera a la actual playa de Camposoto, conformando varias concentraciones. Estos restos sin embargo no pueden considerarse un hito aislado y han de insertarse en un conjunto de evidencias y noticias que hunden sus raíces en los propios primeros pasos de la historiografía moderna de la bahía (una detallada síntesis sobre estos testimonios historiográficos y sobre los yacimientos situados en el entorno de la playa puede encontrarse en Sáez y Díaz, 2012). En este sentido, debemos destacar sin duda el caso de la posible cetaria romana localizada en las inmediaciones de las instalaciones militares de Torregorda, de la cual son bien conocidos los restos de opus signinum y de mortero adheridos a las rocas de La Albufera o Corral de Vivas, los cuales son batidos por el océano desde hace décadas (junto a los posibles restos del camino del Arrecife, identificados popularmente como parte de la calzada romana que se adentraría en el mar aún señalando la antigua ruta hacia el templo de Hercules Gaditanus; Vallespín, 2004). Un dato que resulta doblemente interesante si consideramos también en conjun- to los hallazgos reseñados ya por Agustín de Horozco realizados en esa zona a finales del sigloXVI, entre los cuales destaca el autor piedras, monedas antiguas e incluso «(…) una pila de aquellas en que se sala el atún, que de tiempo inmemorial estaba asolvada y llena de sal que ningún oficial de los que allí se hallaban, aunque había muchos años que asistía en esta almadraba, se acordaba de haberla visto abierta» (Horozco, 1598). En las marismas del Río Arillo, al sureste de esta zona de la Albufera (Playa de la Ahogada o La Anegada), se documentó el yacimiento también llamado de Río Arillo (Sáez y Díaz, 2012, p.273-274), no lejos de la Alcantarilla y de la entrada actual de la playa de Camposoto por carretera. Desde los años ochenta diversos hallazgos puntuales en esta zona (como un ánfora T-12112 casi completa) han alertado sobre la existencia de indicios de ocupaciones desarrolladas en los actuales terrenos marismeños situados a la espalda del tramo de la barra arenosa que permanece aún bajo la gestión del Ministerio de Defensa (fig.2). Las prospecciones llevadas a cabo con motivo de la redacción de la Carta Arqueológica municipal (Bernal etal., 2005) permitieron constatar la presencia en esta zona de restos de pavimentos de cocciopesto, muros de mampostería y materiales púnicos y romanos altoimperiales que sugieren la existencia de instalaciones industriales en este punto inmediato a la actual playa. Este yacimiento parece relacionarse con otros indicadores que, como veremos en apartados sucesivos, se han identificado al otro lado del cordón dunar, en el espacio dominado por la posición geoestratégica de La Alcantarilla, punto vital de las comunicaciones terrestres insulares dado que por él pasaban tanto la vía Augusta/Heraclea (que unía Gadir/Gades con el santuario en Sancti Petri y con el puente-acueducto situado en el entorno del actual Puente Zuazo; Sáez etal., 2004) como el propio encañado del acueducto. El territorio situado hacia el este de estas localizaciones insertas en las actuales marismas, está dominado por la zona más llana del Cuartel de Camposoto y las alturas irregulares del Cerro de los Mártires, áreas ambas escasamente prospectadas aún y muy deterioradas por la actividad edilicia contemporánea y de canteras de yesos (Díaz
379 374-425 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 31.1 (2022) De Torregorda a Sancti Petri. Indicadores geoarqueológicos costeros e implicaciones para el estudio de la actividad pesquero-conservera de Gadir/Gades Antonio M. Sáez Romero et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2022.i31.14 y Arévalo, 2021). En cualquier caso, el paisaje habría estado dominado en época púnica por instalaciones alfareras (de las cuales se conocen varias, en Eucaliptos, Gallineras, Almadraba, etc.) que a partir de la época tardorrepublicana habrían sido sustituidas por asentamientos tipo villa dotados de áreas artesanales y pequeñas necrópolis pero también notables zonas residenciales cuyo uso parece extenderse en algunos casos hasta la fase bajoimperial (Díaz etal., 2016). En la propia playa no escasean los indicios, algunos conocidos desde hace décadas. Durante mucho tiempo el museo municipal ha custodiado modestos trozos de ánforas rodadas de diversa tipología que sugerían un uso de este espacio ya desde época fenicia, y sobre todo en la fase púnica y romano altoimperial, destacando un fragmento con un grafito epigráfico fenicio (Zamora y Sáez, 2014). En relación a los materiales de época romana, el relato de la aparición de fragmentos de cocciopesto puede remontarse en diversas fuentes orales locales al menos a la década de los ochenta, destacando también la presencia de fragmentos de gran tamaño de ánforas ovoides de fabricación regional, varias de las cuales terminaron repartidas por la Casa de la Cultura municipal, el museo y otras dependencias del consistorio. Una donación al museo en el año 2010, tras una etapa de continuos temporales, permitió constatar la presencia de cubetas de cocciopesto en la zona, así como la posible existencia también de actividades de producción anfórica, inferida a partir de un ejemplar de ánfora Dr. 7/11 defectuoso y sellado (Sáez y Díaz, 2012). En conjunto, indicadores muy explícitos que fechaban la actividad en la zona entre la fase tardorrepublicana y los inicios del periodo imperial. Las evidencias geoarqueológicas de interés para el análisis del caso de Camposo- to se extienden hacia el extremo meridional de la zona insular, destacando los restos conocidos tanto en el pequeño islote de Sancti Petri como en su entorno subacuático. En cuanto al material arqueológico documentado en ámbito terrestre, aún continúan Figura 2. Fotografía de los restos de estructuras y materiales de época antigua localizados en el área de Río Arillo en los años 1980s (imagen del archivo del Museo Histórico Municipal de San Fernando).
380 374-425 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 31.1 (2022) De Torregorda a Sancti Petri. Indicadores geoarqueológicos costeros e implicaciones para el estudio de la actividad pesquero-conservera de Gadir/Gades Antonio M. Sáez Romero et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2022.i31.14 prácticamente inéditos los resultados de los sondeos practicados en el extremo sur de la fortaleza moderna en el año 1985 (Frutos y Muñoz, 2004) y también los datos que han podido recabarse gracias a los trabajos de rehabilitación de dicho inmueble llevados a cabo entre los años 2007 y 2010 (Martín-Caro etal., 2011), si bien parece que existen indicios de actividad desde los siglos VII-VIa.C. hasta la etapa romana imperial, quizá asociados a un muro de contención. El entorno subacuático del islote y de la desembocadura del caño homónimo han sido más prolíficos en lo relativo a hallazgos registrados en la franja intermareal o en contexto plenamente subacuático, significativos en relación tanto a la reconstrucción de la paleotopografía como a la identificación de las actividades desarrolladas por las poblaciones locales en la Antigüedad. Entre este conjunto de datos debemos incluir los ampliamente conocidos hallazgos de estatuaria romana de mármol o bronce recuperados en diversos momentos desde al menos el sigloXVIII, especialmente en los bajos situados entre el islote y la desembocadura del caño (García y Bellido, 1963), así como el conjunto de pequeñas figuras fenicias de bronce tipo smiting god también descubiertas en dragados realizados en los años ochenta del sigloXX en la misma franja litoral (Blanco, 1985; Sáez etal., 2005). Asimismo, se han hallaron al noroeste del arrecife rocoso del extremo septentrional del islote, tres conjuntos de lingotes de plomo y/o bronce fechados en época romana altoimperial, que al menos en un caso se han atribuido a un naufragio denominado “Pecio del Cobre” (Vallespín, 1986; Cerezo, 2019, p.167-170). En las propias cercanías del castillo se registraron en las prospecciones de 1994 estructuras pétreas de cronología indeterminada, aún hoy visibles, cuya funcionalidad está también pendiente de una interpretación argumentada (zona A), así como una destacada densidad de materiales (zona B), fechables en época romana imperial, tardoantigua y andalusí en el tramo interior inicial del caño (Gallardo etal., 1999, p.44-48). Finalmente, ya al interior del caño encontramos el yacimiento de Coto de la Isleta, situado en lo que en la Antigüedad probablemente fue un pequeño islote situado entre las marismas anexas a la actual Chiclana. Identificado también en el curso de las prospecciones en los inicios de los noventa en el ámbito del Proyecto General de Investigación Carta Arqueológica Subacuática de la Bahía de Cádiz y del Proyecto AMB94-0501 de la CICYT (Gracia etal., 1995; Gallardo etal., 1999), fue clasificado inicialmente como una cetaria romana debido al hallazgo de restos de estructuras recubiertas de cocciopesto, aunque en fechas recientes se ha revisado la cronología y funcionalidad de estas estructuras, que corresponderían a una cisterna de un ambiente doméstico y no a balsas de uso industrial (Sáez y Carrero, 2018). Además de la información arqueológica que hemos referido, se debe tener en cuenta también que el sector Torregorda – Sancti Petri ha estado presente desde el inicio en la discusión científica sobre la paleogeografía de la bahía (sobre todo por la presencia del santuario de Melqart/Hercules). Sin embargo, los proyectos de mayor envergadura completados hasta el momento se han ocupado de este rincón de una manera residual, estando pendiente un proyecto específico. Así, el Proyecto Antipolis, dirigido por los profesores O. Arteaga y H.D. Schulz en 2000-2001, desarrolló un amplio programa de sondeos para la obtención de columnas estratigráficas datables que apenas incidió con mínima amplitud en el tramo de marismas situado en el entorno de Río Arillo – Alcantarilla – Almadraba, dejando la propia playa huérfana de datos fiables (Arteaga y Schulz, 2008). Otros equipos han trabajado también en esta zona buscando precisar históricamente la evolución tanto de la barra arenosa como de las marismas, con el objetivo de localizar las salinas de época antigua, identificar el desplazamiento de la línea intermareal y examinar variables como el nivel relativo del mar desde el final
381 374-425 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 31.1 (2022) De Torregorda a Sancti Petri. Indicadores geoarqueológicos costeros e implicaciones para el estudio de la actividad pesquero-conservera de Gadir/Gades Antonio M. Sáez Romero et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2022.i31.14 de la Prehistoria Reciente. Estas propuestas, resumidas en algunos trabajos recientes (Alonso etal., 2009; Gracia etal., 2017) han materializado un modelo interpretativo que en lo relativo a la zona de Torregorda – Camposoto no se diferencia excesivamente del generado por el Proyecto Antipolis. Otras iniciativas se han centrado en la evaluación de las tasas de erosión sufridas por este sector y en la incidencia en estos procesos de temporales y tsunamis, así como en la identificación de huellas de estas modificaciones motivadas por eventos de alta energía, como los “abanicos de desbordamiento” o washover fans vinculados al maremoto de 1755 (Del Río etal., 2012 y 2013; Benavente etal., 2013; Rangel-Buitrago 2013). Los hallazgos recientes registrados en el sector costero oceánico meridional de la isla gaditana, entre Torregorda y Sancti Petri, que serán objeto de discusión en el siguiente apartado, aportan indicios arqueológicos inéditos que muestran la persistencia en este tramo de playa de restos de estos saladeros de época antigua, desplazados y desprovistos de un verdadero “contexto” tras casi dos milenios de procesos erosivos. Al mismo tiempo, estas nuevas evidencias permiten renovar el análisis de la evolución de la costa oceánica de la isla gaditana desde la antigüedad y del patrón de ocupación de la misma que se desarrolló desde la época púnica en relación a la industria pesquero-conservera. Este trabajo por tanto pretende analizar las nuevas evidencias disponibles, y confrontarlas y complementarlas con el resto de indicadores geoarqueológicos ya conocidos (sintetizados en este apartado), ofreciendo una interpretación no sólo del yacimiento sino del entorno insular meridional, atendiendo a los hallazgos registrados tanto en la barra arenosa como en las marismas y en el extremo suroeste de las “alturas” del Cerro de los Mártires-Gallineras, Almadraba y Cuartel de Camposoto. Figura 3. Vista aérea obtenida en el año 2003 con motivo de la renovación de la Carretera de Camposoto, en la cual se indican los principales hitos arqueológicos del entono de Río Arillo y del acuartelamiento militar (elaboración propia, a partir de imagen de la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de San Fernando).
382 374-425 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 31.1 (2022) De Torregorda a Sancti Petri. Indicadores geoarqueológicos costeros e implicaciones para el estudio de la actividad pesquero-conservera de Gadir/Gades Antonio M. Sáez Romero et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2022.i31.14 3. NUEVAS EVIDENCIAS DE LA PLAYA DE CAMPOSOTO Desde los grandes temporales sucedidos en 2009-2010, los cuales afectaron significativamente a la configuración de la actual Playa de Camposoto y dejaron al descubierto los restos del Reducto de Lacy (fig.4), se ha llevado un seguimiento regular de la evolución de este tramo litoral y de la aparición en él de restos arqueológicos (Martí y Márquez, 2021). Esta dinámica, intensificada en 2016-2018 debido a que de nuevo importantes temporales sucesivos han vuelto a poner al descubierto indicios geoarqueológicos de interés, ha permitido estudiar un lote de materiales muebles, así como la identificación de numerosos restos de edificaciones y estructuras de época antigua. Este seguimien- to de la zona se justifica no sólo por la novedad e interés de los diversos indicadores geoarqueológicos que se presentan en este artículo, sino también por el inminente riesgo de pérdida de datos que representa la continuidad de la dinámica marina en la playa (con nueva erosión, movimiento de los ítems, enterramiento bajo la arena, etc.) y también la actividad antrópica, creciente desde el mes de marzo hasta el final del verano (incluyendo la propia limpieza de las playas, el uso de los bañistas y el expolio). La metodología por tanto ha consistido en reunir datos sobre la presencia de restos constructivos y materiales muebles que a partir de su geolocalización permiten delimitar el área de ubicación de una posible cetaria o conjunto de instalaciones conserveras en plena playa de Camposoto (posibilidad ya avanzada en trabajos previos; Sáez y Díaz, 2012; Sáez, 2014). Entonces las evidencias materiales disponibles procedían fundamentalmente de hallazgos puntuales donados al museo municipal por diversos particulares, Figura 4.Vistas del denominado “Reducto de Lacy” durante los temporales que pusieron al descubierto los restos de la batería hexagonal (arriba) y tras el inicio del proceso de soterramiento bajo la arena (abajo) desarrollado al remitir los fuertes temporales registrados en el año 2010 (fotografías de A. Sáez Espligares). En recuadro, plano francés de 1823 que permite ubicar la batería respecto al cercano islote de Sancti Petri, en las cercanías de la línea intermareal, cuyo retroceso ha terminado por “devorar” el inmueble en el último sigloy medio.
389 374-425 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 31.1 (2022) De Torregorda a Sancti Petri. Indicadores geoarqueológicos costeros e implicaciones para el estudio de la actividad pesquero-conservera de Gadir/Gades Antonio M. Sáez Romero et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2022.i31.14 triturada, asemejándose a la tipología ya descrita para la mayor parte de los trozos documentados entre la localización número 2 y la 18 (distantes unos 200-250 m al norte). Al sur de la localización 5, a poco más de 50 m, la acción erosiva de los temporales de 2018 dejó al descubierto un nuevo sillar de idéntica litología, dimensiones y estado de conservación que los encontrados en las localizaciones 4, 12 y 25, en este caso sin restos evidentes de enlucido ni argamasa (fig.7: 26). A partir de este punto, aunque la presencia de pequeñas piedras rodadas y de conchas es constante, la densidad de hallazgos de todo tipo desciende hasta convertirse en inexistente. Como consecuencia, el mapa de distribución disponible actualmente define así un espacio de más de 100 m lineales en dirección sur desde la localización 26 sin restos de mampuestos o materiales muebles que indiquen la continuidad del yacimien- to, lo que podría estar apuntando la delimitación de un primer foco en torno al perímetro sugerido por las localizaciones 18-5 (con más dudas sobre el 26, aparentemente aislado en la entrada de un abanico de desbordamiento más pequeño y reciente). Es posible que la mejor conservación de las dunas a partir de este segundo washover fan, que alcanzan en algunos casos bastante altura y que incluso tras los temporales de 2018 mantienen gran parte de la cubierta vegetal, podría estar enmascarando la presencia de estructuras o materiales que conecten los dos focos de hallazgos documentados. En cualquier caso, al sur de este espacio aparentemente estéril desde una perspectiva arqueológica, la presencia de un tercer abanico de desbordamiento de grandes proporciones coincide con la aparición de otro conjunto de evidencias muebles y estructuras tan relevante como el grupo detectado al norte. En relación con este segundo foco, debemos resaltar la concentración de indicios en línea con la costa en la parte externa del washover fan, con una extensión hacia el sur desde la localización 6 de unos 200 m hasta enlazar con la concentración de mampuestos documentada en la ubicación 29. En esta zona, en los puntos 6, 7, 8 y 9 (fig.6), así como en su entorno inmediato, se localizaron en 2016-2017 gran cantidad de mampuestos de grandes y medianas dimensiones rodeados de miles de pequeñas piedras planas, mostrando todos ellos una destacada diversidad litológica que incluye lajas de ostionera, cuarcitas, areniscas y otros bloques de apariencia granítica o dioritas (fig.6: 9), todos ellos fracturados y/o altamente erosionados. Además, es significativa la mayor presencia de restos de cerámicas en esta zona, como ejemplifican la localización 3 y otros trozos de paredes de ánforas, ladrillos o tégulas dispersas por el interior del abanico (fig.6: A-B), que se localizan en asociación a estos mampuestos heterométricos. Lamentablemente la mayor parte de los fragmentos identificados no permitían una datación clara ni una adscripción tipológica o funcional precisa, dando la impresión de que buena parte de las cerámicas a torno documentadas pudieran relacionarse con ánforas de cronología tanto púnica como romana. Los temporales de marzo de 2018 volvieron a incidir con violencia en esta zona, dejando al descubierto nuevos materiales más explícitos, además de una buena cantidad de fragmentos amorfos inclasificables (fig.7: 28). Por una parte, un borde (fig.7: 13; fig.9) y un fragmento de cuerpo y asa (fig.7: 16; fig.9) correspondientes a dos individuos del tipo T-11213 fabricados en talleres alfareros de la propia bahía gaditana; asimismo, aparentemente provenientes de un mismo horizonte, un fragmento de molino barquiforme de basalto (fig.10: 31) y una pared y arranque de asa de un ánfora turdetana Pellicer BC (fig.7: 30); y por otro, fragmentos de ladrillos muy rodados y sobre todo de tégulas documentados tanto al norte (fig.7: 14; fig.10) como en el reborde sur del abanico de desbordamiento (fig.7: 17; fig.10). Los fragmentos de ánforas púnicas sitúan la ocupación más
390 374-425 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 31.1 (2022) De Torregorda a Sancti Petri. Indicadores geoarqueológicos costeros e implicaciones para el estudio de la actividad pesquero-conservera de Gadir/Gades Antonio M. Sáez Romero et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2022.i31.14 temprana del lugar en el sigloVa.C. mientras que las tégulas probablemente se relacionan con la techumbre de edificaciones de época tardorrepublicana y/o altoimperial. Un aspecto importante de estas evidencias situadas en la parte externa del washover fan reside en el hecho de que los bloques de mayor tamaño se ubican cerca de la zona “limpiada” habitualmente con medios mecánicos para la temporada estival, y sobre el escalón que los temporales suelen conformar durante las anualidades con mayor incidencia de estos eventos, en las cuales ha sido posible verificar que la arena sobre la que se sitúan cerámicas y mampuestos está depositada sobre fangos de marisma grises-marronáceos consolidados. La actividad antrópica ocasional de los bañistas sobre estas rocas es también evidente, estando muchas de ellas claramente desplazadas y agrupadas, en ocasiones para construir zonas de juego infantil o servir de apoyo a la Figura 9. Materiales cerámicos de cronología prerromana documentados en este sector de Camposoto: ánforas T-11213 gaditanas (13 y 16) y envase Pellicer BC del Bajo Guadalquivir (30).
391 374-425 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 31.1 (2022) De Torregorda a Sancti Petri. Indicadores geoarqueológicos costeros e implicaciones para el estudio de la actividad pesquero-conservera de Gadir/Gades Antonio M. Sáez Romero et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2022.i31.14 habitual infraestructura de los usuarios veraniegos (instalación de sillas y sombrillas, etc.). Idénticas apreciaciones estratigráficas se obtuvieron para el caso de las cerámicas a torno, tégulas, ladrillos y fragmentos de mortero hidráulico (fig.7: 15 y 27) documentados en el interior del propio abanico de desbordamiento, materiales que evidentemente se encuentran en todos los casos en posición secundaria. Otros dos hallazgos registrados en 2016-2017 parecen estar conectados con esta mampostería y con los restos dispersos de cerámicas romanas. Por una parte, un sillar ubicado en el cono de vertido del “abanico” colindante con las marismas (fig.6: 11), también de piedra ostionera de origen local pero con unas dimensiones mucho mayores que Figura 10. Fragmento de molino de mano (31) y restos de tégulas de gran tamaño documentados en esta misma zona, una de ellas con abundantes adherencias marinas (14 y 17).
392 374-425 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 31.1 (2022) De Torregorda a Sancti Petri. Indicadores geoarqueológicos costeros e implicaciones para el estudio de la actividad pesquero-conservera de Gadir/Gades Antonio M. Sáez Romero et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2022.i31.14 los identificados en los puntos 4, 5, 25 o 26 (unos 92 x 53 x 24) y con una conservación de caras y aristas muy notable. Como nota común con otros de los sillares identificados (localización 4) cabe indicar que en uno de sus extremos presentaba una perforación circular de unos 6-7 cm de diámetro que pudo estar vinculada a su encastre con otras piezas en una construcción de gran porte y solidez. Sin embargo, aún resulta más explícito el hallazgo registrado en la localización 10 (fig.6: 10), donde entre pequeñas piedras se pudo identificar la presencia de un fragmento de cocciopesto adherido aún a un mampuesto de ostionera sin forma definida de unos 22 x 17 cm. La porción de mortero conservada, en buenas condiciones, define una superficie lisa uniforme propia de suelos y recubrimientos hidráulicos de este tipo, mostrando la fractura de nuevo la presencia en la mezcla de cerámica triturada y moluscos (en esta ocasión ejemplares de muy pequeño tamaño no fracturados, sin presencia de bivalvos, sugiriendo una clara diferencia con lo observado en las localizaciones 2 y 5; fig.11). Es obvio que con este resto aislado no resulta posible definir su asociación a una tipología de estructuras concreta, pero la morfometría de la roca ostionera a la que se encuentra adherido el cocciopesto parece permitir descartar de nuevo que se trate de un suelo y apuntar más bien a un recubrimiento de la pared de una cubeta de tipo conservero. Esta tipología de mortero ha sido documentada en contextos de la bahía bien datados, como el cercano Coto de la Isleta (Sáez y Carrero, 2018, en asociación a una posible cisterna de época tardorrepublicana) o en el relleno de un pozo del Cerro de la Batería cuyos materiales más recientes se fechan a inicios del sigloI d.C. (Sáez y Montero, 2007), y debió constituir una fórmula para impermeabilizar superficies y estructuras ampliamente empleada en Gades y su entorno inmediato. Probablemente los hallazgos más importantes y que permiten dar una interpretación global para este sector sur del yacimiento corresponden a una gran acumulación de mampuestos documentada tras los temporales de inicios de 2018 en el ángulo meridional de la entrada del tercer abanico de desborde (fig.7: 29). Se trata de un punto ubicado a una cota ligeramente superior al resto de la mampostería diseminada por las localizaciones 6 a 9 y a los materiales documentados en el interior del washover fan, lo que probablemente es consecuencia de su conservación hasta ahora bajo el manto dunar consolidado, sin vegetación de gran volumen que haya podido alterar demasiado el subsuelo. Los restos identificados en marzo de 2018 no permiten asegurar la existencia de estructuras construidas conservadas in situ o de niveles estratigráficos Figura 11. Fotografía de detalle de la parte inferior de uno de los fragmentos de cocciopesto documentados, en cuya mezcla se aprecia a simple vista el uso combinado de fragmentos cerámicos triturados y pequeñas conchas de Turritella communis. En el centro de la imagen, un pequeño fragmento de ánfora campana con abundante desgrasante negro de origen volcánico.
393 374-425 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 31.1 (2022) De Torregorda a Sancti Petri. Indicadores geoarqueológicos costeros e implicaciones para el estudio de la actividad pesquero-conservera de Gadir/Gades Antonio M. Sáez Romero et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2022.i31.14 de época antigua preservados bajo la aglomeración de mampuestos localizada en este punto, aunque lo cierto es que una parte de estos elementos pétreos de tamaño medio (con medidas superiores a 30x30 cm) parecen alinearse quizá formando parte de un muro desmontado o en proceso de desintegración. No se observan tampoco restos de argamasas de unión o suelos, ni los materiales cerámicos asociados a esta localización resultan explícitos respecto a una datación concreta. Con todo, dado que el punto 29 se encuentra en una situación inmediata a fragmentos de mortero (fig.6: 10) y a materiales datados en época púnica y romana (fig.6: A-B; fig.7: 16-17) parece razonable pensar que este destacado conjunto de mampostería pueda asociarse a estructuras de época antigua en proceso de disgregación final. El alto porcentaje de ladrillos y sobre todo tégulas localizados en este foco sur y no en el norte quizá pueda encontrar explicación en esta conservación de las estructuras bajo el manto dunar, puesto que eso habría evitado que hasta fechas recientes las partes más expuestas (derrumbes de tejados y partes altas de muros, ítems muebles dispersos, etc.) se viesen removidos de su contexto original, algo representado por todo el conjunto de hallazgos del interior del abanico de desbordamiento. Más hacia el sur desde la localización 10 no se detectan indicios arqueológicos relevantes. La explanada central y los rebordes del siguiente washover fan (previo al primer búnker contemporáneo) ofrecen un panorama similar a los anteriores, con una enorme extensión de empedrado sobre el arenal conformada por miles de piedras de litología diversa, asociados a unos pocos fragmentos cerámicos de apariencia antigua. Sin embargo, la presencia de mampuestos de gran porte o sillares es nula (en el caso de estos últimos) o verdaderamente esporádica. Lo mismo puede decirse del resto de la playa hasta llegar a la propia Punta del Boquerón, aunque la mayor extensión de dunas en todo este tramo y su mejor conservación quizá estén ocultando estructuras y materiales de época antigua similares a los ya descritos. En cualquier caso, esta posibilidad, extensible a todo el tramo de playa objeto de estudio, debe quedar abierta pendiente de nuevas actuaciones más amplias de carácter estratigráfico. Tras los temporales de febrero-marzo de 2018 se documentaron también algunos hallazgos fortuitos de materiales anfóricos en otra zona de la playa situada aproximadamente a 1,3 km al norte del conjunto de descubrimientos expuesto anteriormente, un área anexa al primer acceso peatonal (el septentrional, junto a la curva de la carretera actual) y en las cercanías del vallado que delimita el perímetro del recinto militar de Torregorda. Se trata de una ubicación muy cercana al ya citado yacimiento de Río Arillo y a los hallazgos fechados en época romana de la cercana carretera y del cuartel de Camposoto. Los hallazgos (fig.12) motivaron una actuación puntual llevada a cabo por el Centro de Arqueología Subacuática (IAPH), la cual permitió recuperar dos ánforas casi completas (una Dressel 7/11 y una Dressel 1) y numerosos fragmentos de otras cerámicas de época púnica y romana. En concreto, entre el material prerromano se distingue la presencia de numerosas paredes de ánforas con pastas de la propia bahía, un borde (fig.13: 5) y un gran fragmento de pared de T-11210 (fig.13: 1), un asa que quizá perteneciese a un T-8211 (fig.13: 2), así como dos importaciones: un borde de una Pellicer BC (fig.13: 6) y una buena parte del cuerpo acilindrado y un asa de una Pellicer D evolucionada (fig.13: 7). De época republicana, probablemente del sigloIIa.C. apenas pueden destacarse entre las atribuciones con menos dudas un asa de T-9111 también de producción local (fig.13: 3), un borde de una Dressel 1A o grecoitálica campana (fig.13: 9) y el cuerpo completo de otro individuo de similar tipología pero pasta probablemente brindisina-adriática (fig.14: 1). Entre el material romano tardorrepublicano-imperial se incluyen el ánfora del tipo Dr. 7/11 ya
394 374-425 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 31.1 (2022) De Torregorda a Sancti Petri. Indicadores geoarqueológicos costeros e implicaciones para el estudio de la actividad pesquero-conservera de Gadir/Gades Antonio M. Sáez Romero et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2022.i31.14 citada (fig.14: 2), así como un fragmento de borde, cuello y asa de un ánfora posiblemente atribuibles a una producción olearia del tipo Dressel 23D (fig.13: 10). Quizá pertenezca a este grupo de ítems de época romana una pesa cerámica de pequeño tamaño (fig.13: 4), que remarca la relación de estos elementos con las actividades pesquero-conserveras. Figura 12. Imágenes de las labores de documentación e intervención puntual llevadas a cabo por el CAS-IAPH en Camposoto en 2018, en las cuales se aprecia el nivel de fangos grises compactos y la localización de las dos ánforas de mayor tamaño recuperadas. Los restos de arena corresponden a la cobertura más superficial de la playa actual, arrasada entonces por la borrasca Emma.
395 374-425 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 31.1 (2022) De Torregorda a Sancti Petri. Indicadores geoarqueológicos costeros e implicaciones para el estudio de la actividad pesquero-conservera de Gadir/Gades Antonio M. Sáez Romero et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2022.i31.14 No se documentaron en este punto restos de estructuras o de cocciopesto, aunque sí se ha observado la presencia de mampuestos y restos de mampuestos muy dispersos más al este, junto a las dunas actuales. En conjunto, los hallazgos de esta actividad puntual llevada a cabo por el CAS vuelven a apuntar a un lapso cronológico centrado entre el sigloVa.C. y la fase altoimperial, aunque la presencia de la posible Dressel 23D podría ampliar la actividad de estas instalaciones romanas desmanteladas hasta los siglos IV-V d.C. (Fantuzzi y Cau, 2017). El análisis de conjunto de las dos agrupaciones de materiales cerámicos, pétreos y restos de morteros romanos considerados en este apartado sugiere que probablemente frente a la zona principal de baño actual, a lo largo de más de 1,5 km, se distribuyen Figura 13. Materiales cerámicos recuperados durante la actividad puntual llevada a cabo por el CAS-IAPH en 2018: ánforas púnicas T-11210 (1-2, 8), T-9111 (3), pesa de red (4), ánforas Pellicer BC (6) y D (5 y 7), ánfora itálica (9) y Dressel 23 (10).
396 374-425 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 31.1 (2022) De Torregorda a Sancti Petri. Indicadores geoarqueológicos costeros e implicaciones para el estudio de la actividad pesquero-conservera de Gadir/Gades Antonio M. Sáez Romero et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2022.i31.14 los restos desplazados y erosionados de uno o varios conjuntos de edificios de carácter artesanal. La abundancia de ánforas, pesas de red, y su combinación con los fragmentos de cocciopesto (cuya técnica y asociación a mampuestos sugiere su pertenencia mayoritaria a cubetas para salazones), apuntan a que podría tratarse de una amplia agrupación de edificios principales y auxiliares vinculados a la actividad pesquero-con- servera de Gadir/Gades, conformando un núcleo de gran envergadura sobre todo en la fase tardorrepublicana e imperial. Los restos más antiguos indican que la zona debió ocuparse desde al menos el sigloVa.C. perteneciendo otros materiales a los siglos IVIIa.C. lo que permite intuir una cierta continuidad de la actividad, similar a la detectada en otros yacimientos conserveros de la bahía insular (Sáez y Lavado, 2019). La mayoría de los materiales recuperados en 2010-2018 corresponde sin embargo a los siglos Ia.C. y I d.C. momento en el cual pueden probablemente datarse también la mayor parte de los Figura 14. Ánforas casi completas documentadas durante la actividad puntual llevada a cabo por el CAS-IAPH en 2018: grecoitálica tardía o Dressel 1A itálica (1) y Dressel 7/11 gaditana (2).
397 374-425 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 31.1 (2022) De Torregorda a Sancti Petri. Indicadores geoarqueológicos costeros e implicaciones para el estudio de la actividad pesquero-conservera de Gadir/Gades Antonio M. Sáez Romero et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2022.i31.14 restos de mortero hidráulico y durante el cual quizá se alcanzase la mayor envergadura de estas instalaciones. 3.2. Estudio estratigráfico y a través de modelos cartográficos digitales En el apartado metodológico ya adelantamos que otra vertiente de las investigaciones recientes ha consistido en volcar la información recuperada entre 2010 y 2018 en una base cartográfica precisa y fiable, y a partir de esos cimientos intentar delimitar con más garantías el yacimiento e interpretar dichos indicios en relación a la evolución de la costa en los últimos milenios. Como primer paso, además de acudir a la Ortofotografía Aérea (vuelos desde 1956 hasta la actualidad) y a los modelos digitales del terreno oficiales disponibles a través de la Red de Información Ambiental de Andalucía (REDIAM) y del PNOA del Instituto Geográfico Nacional, se ha combinado dicha información con la batimetría pública más reciente disponible para este tramo del litoral (diseñada en 2012 fruto del Plan de Ecocartografías del Litoral Español, en https://www.miteco.gob.es/es/ costas/temas/proteccion-costa/ecocartografias/default.aspx). Como puede apreciarse en la figura 15 la base cartográfica combinada permite visualizar las líneas maestras del relieve terrestre y subacuático de la zona sur de la Bahía de Cádiz y del tramo oceánico limítrofe, y aunque la calidad gráfica es limitada, permite apreciar detalles que son del máximo interés para el caso que se estudia en estas páginas. En líneas generales se trata de un área bastante homogénea, con amplísimas extensiones marítimas que oscilan entre 0 y -4 m bajo el nivel medio marino, áreas de marismas y caños que habitualmente se encuentran en cotas entre 0 y 2 m sobre el nivel del mar, y también los cordones dunares y puntos centrales de la barra arenosa que sólo ocasionalmente alcanzan cotas de más de 4-5 m. El examen de esta cartografía para la zona de Camposoto, donde se han extraído numerosas secciones tanto transversales (este-oeste) como longitudinales (en sentido noroeste-sureste siguiendo la línea marcada por la propia playa), permite visualizar la amplia extensión de la primitiva isla-barrera erosionada por el océano en los últimos milenios y la posible ubicación de esta barra originaria formando una línea entre el espolón del área denominada La Albufera (o Punta de Poniente) y el islote de Sancti Petri. Algunas alturas situadas incluso a cotas de entre -4 y -3 m sobre el actual nivel medio marino sugieren la posición original de esta primera barra prehistórica, de la cual apenas quedan dichos promontorios submarinos dispersos, esencialmente rocosos (de “piedra ostionera”, que constituye la base de toda la zona), y que se distribuyen aproximadamente en dirección noroeste-sureste a 1 km al oeste de la actual playa. La falta de referencias estratigráficas publicadas obliga a ser cautos, pero es posible que ya en ese escenario el área ubicada al este de la primitiva barra fuese colmatada por aportes fluvio-marítimos que diesen lugar a las primeras marismas o aguas bajas, que quizá incluso puedan enlazar en la parte baja de la estratigrafía con las marismas emergidas hoy situadas a oriente de la playa. Sea como fuere, parece lógico suponer que el retroceso de la barra originaria, quizá uniendo a la dinámica marina los efectos de la micro-tectónica de la zona (con una progresiva pérdida de altura relativa respecto del nivel marino), precipitase un movimiento de la línea intermareal hacia el este muy anterior a la presencia fenicia. Desafortunadamente, con los datos disponibles actualmente resulta imposible cuantificar el retroceso de la costa para época fenicia o romana con la deseable exactitud
398 374-425 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 31.1 (2022) De Torregorda a Sancti Petri. Indicadores geoarqueológicos costeros e implicaciones para el estudio de la actividad pesquero-conservera de Gadir/Gades Antonio M. Sáez Romero et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2022.i31.14 (algunas tentativas en Bethencourt etal., 2011 y Fernández-Montblanc etal., 2016), así como la posible pérdida de cota de la zona debida a la dinámica tectónica o también las propias oscilaciones del nivel del mar. Apenas pueden plantearse inferencias muy generales y provisionales, como una incidencia menor -o más lentade estos fenómenos de retroceso costero en los extremos (Torregorda y el islote de Sancti Petri) debido a la existencia en ambas áreas de un firme rocoso situado a menor profundidad y que alcanza cotas más altas, por lo que muchas estructuras antiguas (y posteriores) se edificaron apoyándose en él o perforándolo, actuando la “roca ostionera” como una barrera contra la dinámica marina mucho más resistente que el frente formado por paleomarismas y dunas. En este sentido, la localización de los restos del conjunto de saladeros romanos en la zona central de la actual playa de Camposoto aporta un indicio geoarqueológico de primera magnitud, no sólo por su ubicación sino también por la posibilidad de combinar los datos con un patrón de localización conocido en otros puntos de la región y con las informaciones procedentes de otros yacimientos cercanos. La revisión en detalle del conjunto conformado por la batimetría de la playa realizada en 2012 (tras los importantes temporales de 2009-2010) y de su equivalente terrestre permitió identificar una anomalía en la dinámica general del relieve situado entre las cotas 0 a 1 m sobre el nivel del mar (es decir, el espacio plenamente intermareal), la cual se localiza precisamente al oeste de la zona de dispersión de los restos edilicios y romanos documentados en 2016-2018 en la franja de arena. Como puede verse en los planos de detalle de la zona en cuestión (fig.16) estas anomalías forman en planta una línea irregular de entre 20 y 40 m de anchura y unos 700 m de largo que se dispone en Figura 15. Cartografía terrestre y subacuática combinada de la zona de estudio (elaborada por R. Belizón a partir de MDT05 2015 CC-BY 4.0 scne.es y Batimetría del Plan de Ecocartografías del Litoral Español).
405 374-425 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 31.1 (2022) De Torregorda a Sancti Petri. Indicadores geoarqueológicos costeros e implicaciones para el estudio de la actividad pesquero-conservera de Gadir/Gades Antonio M. Sáez Romero et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2022.i31.14 sobre niveles de arenas consolidados o edafizados fue relativamente frecuente en la bahía gaditana en la Antigüedad, en especial en relación a edificios de vocación artesanal vinculados al litoral, combinándose con rellenos y estratos de preparación de arcilla compactada, por lo que la opción propuesta para la construcción y posición estratigráfica de los edificios no resulta en absoluto extraña en la dinámica local (ejemplos en Cobos, 1999 o Sáez etal., 2020). No contamos sin embargo con casos registrados de construcciones situadas sobre niveles de fangos consolidados, aunque sí es creciente el número de puntos en los cuales se documentan huellas de antropización de estos espacios, relacionadas con estructuras de bonificación o quizá vinculadas a embarcaderos o salinas, construidas con envases anfóricos vacíos (Bernal etal., 2006). 4. DISCUSIÓN GEOARQUEOLÓGICA Los materiales cerámicos, restos de estructuras y el estudio de la estratigrafía y del relieve de la zona intermareal permiten en conjunto esbozar algunas primeras interpretaciones en relación al progreso de la línea costera y a la incidencia de los cambios geomorfológicos en la evolución de las estrategias de poblamiento en la Antigüedad. Los nuevos indicios sugieren la presencia en la zona de edificios de época antigua desmochados, erosionados y transportados por acción marina. La localización de las concentraciones de restos en los “abanicos de desborde”, es decir, en las franjas dunares donde la acción del mar ha conseguido generar una zona de tránsito en dirección a las marismas, es probablemente reflejo de que todos los restos muebles documentados hasta el momento se encuentran en posición secundaria, totalmente desplazados de su contexto original, dando la impresión (por el grado de deterioro superficial de muchos de ellos) que al menos gran parte procede de puntos relativamente alejados del lugar de hallazgo. Lo mismo puede pensarse probablemente respecto de las piedras de me- nor porte, acumuladas en estos washover fans, así como algunos de los fragmentos de cocciopesto. Sin embargo, no podemos descartar que debajo de algunas de las dunas actuales puedan encontrarse restos de edificaciones o materiales en mejor estado de conservación (en realidad, quizá únicamente en el entorno de la localización 29, donde la cota más elevada de los hallazgos permite considerar la viabilidad de esta opción). Por otra parte, cómo y cuándo otros elementos pesados y de gran formato (como los sillares de “roca ostionera”, o los fragmentos de cocciopesto de mayor tamaño y peso) han podido ser desplazados tanto como los de pequeño porte hasta situarlos sobre el arenal actual requerirá una futura investigación específica. La erosión mostrada por buena parte de estos ítems, con formas redondeadas y pérdida de la morfología original, sugiere una intensa acción marina (desgaste, haloclastia, concreciones, etc.) y del viento sobre ellos, por lo que al menos en una parte de los casos cabe no descartar esta posibilidad de que eventos marinos de alta intensidad hayan podido arrastrarlos hasta el cordón dunar, los abanicos o las arenas depositadas sobre las marismas/salinas (Alonso etal., 2015). Este factor, combinado con la incidencia de las corrientes dominantes y la dirección preponderante de vientos y oleaje, ha sido ya tenido en cuenta en la zona a partir del caso de los restos del Fougueux, hundido a consecuencia de la Batalla de Trafalgar en 1805 frente a la playa (Rodríguez etal., 2010). Los resultados de las prospecciones visuales, escaneos con sónar de barrido lateral y el desarrollo de modelos digitales precisos de la dispersión de anclas, cañones y otros elementos han permitido constatar que los restos del naufragio han sido en parte
406 374-425 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 31.1 (2022) De Torregorda a Sancti Petri. Indicadores geoarqueológicos costeros e implicaciones para el estudio de la actividad pesquero-conservera de Gadir/Gades Antonio M. Sáez Romero et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2022.i31.14 desplazados centenares de metros hacia la costa actual (Fernández-Montblanc etal., 2018), incluyendo en ese transporte ítems de mayor peso y volumen que los sillares, mampuestos y trozos de mortero analizados en estas páginas. Sin embargo, algunas piezas documentadas en la actual superficie de la playa, como varios de los sillares de ostionera con marcas de encastre o los fragmentos de cocciopesto adheridos a rocas grandes de similar litología, sugieren que esta acción capaz de desplazar grandes elementos lejos de su ubicación inicial no ha afectado a todos los ítems visibles por igual. Dada la reducida erosión que presentan algunos de estos sillares o pseudo-sillares, resulta difícil interpretar su ubicación actual como el resultado de una acumulación de desplazamientos derivados de sucesivos eventos marinos sucedidos a lo largo de dos milenios (que habrían comportado mucho rozamiento y desgaste superficial). Habría quizá que valorar la posibilidad de que el conjunto de materiales objeto de atención en estas páginas pueda haberse configurado a través de diversos cauces, haciéndose más evidente su presencia en las últimas décadas debido a un mayor retroceso del arenal (Del Río etal., 2003 y 2013), a la reciente acción de series de temporales de singular intensidad (en 2009-2010 y 2016-2018) (Del Río etal., 2012; Rangel-Buitrago 2013; Benavente etal., 2013) y a la creciente actividad humana alterando zonas dunares y marismas anexas (Fernández-Montblanc etal., 2016). Sobre la incidencia de estos factores en las playas del litoral gaditano existe una amplia bibliografía y se han desarrollado en las dos últimas décadas un buen número de tesis doctorales y trabajos de máster, generando muchas más referencias de las aquí citadas. Para ampliar datos y fuentes al respecto aconsejamos la visita a la web del proyecto ADACOSTA. Vulnerabilidad costera en el marco del cambio climático: respuesta y medidas de adaptación (CGL2014-53153-R) (http://adacosta.es/). En cualquier caso, no cabe duda de que estas evidencias son de enorme interés para reinterpretar la evolución geoarqueológica de esta zona, y matizar en consecuencia lo propuesto hasta el momento tanto en el plano histórico como geomorfológico. Un indicio a destacar especialmente es que estos elementos se sitúan en su mayoría por encima de niveles de fangos del tipo habitual en las marismas consolidadas del área, insertos en la capa de arena fina actual. Desde esta perspectiva estratigráfica, y considerando las precauciones impuestas por lo razonado en los apartados anteriores, parece que, si podemos considerar que las cerámicas, fragmentos de cocciopesto y bloques pétreos indican la localización aproximada de una o varias “fábricas de salazón” romanas, éstas originariamente pudieron ser edificadas sobre los niveles de arenas y dunas que ya cubrían las marismas en época prerromana. En este sentido, a falta de una necesaria confirmación mediante sondeos, también esta secuencia supone un indicio de enorme interés para ubicar en el tiempo y en el espacio las paleomarismas que se habrían desarrollado desde la Transgresión Flandriense en la franja al este de la barra arenosa, susceptibles por tanto de albergar salinas y esteros desde la época fenicia. La interacción de los materiales anfóricos y restos de mortero de Camposoto con los niveles de fangos de marisma sugiere que el proceso de desplazamiento hacia el este de la barra y de “invasión” de las marismas consolidadas estaba ya en pleno desarrollo en época púnica-tardorrepublicana, y que las estructuras productivas de esta fase debieron adecuarse a una playa aún ancha pero en retroceso, afectada por la erosión y por eventos marinos de alta energía (así como por la movilidad eólica de las dunas). Esta posición de los restos sobre las paleomarismas confirma que éstas existían ya en dicha fase histórica, e indirectamente podrían servir de argumento para sostener el que la barra de Camposoto habría podido tener una morfología alargada hasta enlazar con
407 374-425 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 31.1 (2022) De Torregorda a Sancti Petri. Indicadores geoarqueológicos costeros e implicaciones para el estudio de la actividad pesquero-conservera de Gadir/Gades Antonio M. Sáez Romero et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2022.i31.14 el entorno de la desembocadura e islote de Sancti Petri, tal y como se ha venido interpretando en general en las últimas décadas (por ejemplo, Arteaga y Schulz, 2008). Respecto a la evolución de la línea de costa y del nivel del mar en época antigua, probablemente resulta aún prematuro plantear hipótesis definitivas dadas las limitaciones de las inspecciones y análisis llevados a cabo en este sector. No obstante, la combinación de los datos cronológicos extraídos de los hallazgos registrados en las dunas con la información de la base cartográfica marítimo-terrestre y de las nuevas estratigrafías permite plantear tentativamente algunas cuestiones de alcance más allá de la interpretación del yacimiento. Por una parte, si nuestra interpretación de las “anomalías” del relieve situadas en el intermareal actual frente al área de dispersión de hallazgos es correcta, la ubicación a lo largo de esa franja de un conjunto de saladeros y otras instalaciones en época antigua determina que la costa en esa época debía estar cercana pero no inmediata, dado que los saladeros se habrían instalado en puntos alejados del peligro constante de ser afectados por temporales y mareas vivas (tal y como se ha documentado en otros casos de saladeros romanos y prerromanos de la isla gaditana, o en el popular barrio meridional de Baelo Claudia). Esto implica que la costa, es decir el nivel intermareal (suponiendo una oscilación media de las mareas similar a la actual, no mayor de 1,2-1,5 m), habría estado necesariamente ubicada mucho más al Oeste que la actual, siendo quizá coincidente con la línea de -5 a -6 m actual. La posible incidencia de la microtectónica en esta área complica enormemente el análisis de esta dinámica, que como también se ha propuesto anteriormente no debió ser lineal ni homogénea para todos los frentes costeros entre Cádiz y Sancti Petri (Alonso etal., 2009 y 2015). Si nuestra propuesta de ubicación del núcleo fundamental del yacimiento de Camposoto es acertada, hay que pensar que la erosión continuada (con pulsiones de alta energía y descensos tectónicos puntuales) ha determinado la eliminación de un frente costero de unos 300 m de anchura en dirección este, en el cual se insertaría el propio yacimiento, el viario romano y quizá las estructuras del santuario de Hércules ubicadas junto al islote de Sancti Petri. Si a estos factores ha podido unirse una oscilación regional significativa del nivel del mar es algo que sólo podrá ser clarificado gracias a otras estratigrafías obtenidas en la zona. En este sentido, recientemente revisamos el caso del cercano Coto de la Isleta (Chiclana), donde las estructuras romanas (pavimentos, cisterna) quedan hoy por debajo del nivel mareal medio y expuestas a una erosión/ destrucción constante, lo que nos ha llevado a proponer que en la época tardorrepublicana-imperial el nivel medio del mar debía estar entre 0,5 y 1 m por debajo del actual (Sáez y Carrero, 2018), superior al generalmente aceptado para la zona del Golfo de Cádiz (Zazo etal., 2008). Estos datos contradicen, con argumentos sólidos tanto en el ámbito de la cartografía digital como en los obtenidos en el campo, las propuestas más recientes que han situado a una cota de + 6 m sobre el nivel del mar actual la intermareal de época fenicia (Monterroso, 2021), dando lugar a interpretaciones del paleopaisaje y de los patrones de ocupación de este sector que son insostenibles a tenor de los múltiples indicadores acumulados en las últimas décadas en la literatura científica específica y los aportados en este trabajo. Además de las inferencias que podemos extraer de la nueva cartografía desarrollada para el estudio de esta área y su entorno, algunas lecturas del propio registro (tanto en planta como en las secciones estratigráficas obtenidas) permiten completar la interpretación del yacimiento y de la dinámica de evolución del litoral en relación a la conservación de estos registros arqueológicos. En primer lugar, merece la pena destacar la posición diferenciada del frente erosivo dejado por los temporales en 2016-2018, algo
408 374-425 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 31.1 (2022) De Torregorda a Sancti Petri. Indicadores geoarqueológicos costeros e implicaciones para el estudio de la actividad pesquero-conservera de Gadir/Gades Antonio M. Sáez Romero et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2022.i31.14 evidenciado por la posición relativa de los grandes mampuestos de los puntos 6-9 y 25-26-29. El primer grupo fue documentado sobre el pequeño talud, menor de 1 m de altura, dejado entonces por las mareas vivas y temporales de 2016-2017, siendo testigo evidente de que los sillares y mampuestos de todos los tamaños relacionados con los edificios antiguos fueron hasta entonces removidos hasta esa cota relativa, estando ya completamente arrasada la playa (y revueltos los restos arqueológicos) desde esa línea hacia el oeste. El efecto del temporal de febrero-marzo de 2018 (borrasca “Emma”) fue más devastador, combinándose con un coeficiente de marea muy elevado en algunas jornadas, lo que en conjunto provocó el retranqueo del talud entre 10 y 20 m según la zona, y el que muchos de los restos ocultos hasta entonces bajo las dunas quedasen al descubierto. El sector comprendido entre los dos taludes fue evidentemente arrasado y la pérdida de arena ha sido notable desde ese nuevo frente hasta la zona intermareal habitual, quedando el estrato de fango gris infrayacente expuesto en muchos puntos junto a grandes concentraciones de pequeñas piedras y conchas (que podrían ser otro indicador indirecto de la notable destrucción sufrida por las estructuras y contextos antiguos). Considerando todos estos indicios, parece por tanto muy improbable que en la extensión de terreno situada entre la elevación de cota situada bajo el intermareal actual y el propio cordón dunar existan estructuras antiguas in situ, dado que la estratigrafía ha sido ya completamente desmantelada hasta llegar a la superficie de las paleomarismas que fueron cubiertas por la franja arenosa que la dinámica intermareal ha ido desplazando hacia el este en los últimos milenios. La única opción de que en el futuro puedan documentarse estructuras antiguas en este sector reside por tanto en que éstas estén cubiertas o insertas en los citados niveles de fangos que son la base estratigráfica de toda la playa, las salinas abandonadas y del caño de Sancti Petri. El cordón dunar actual, al ser arrasado parcialmente por el temporal de 2018 ha proporcionado pruebas muy explícitas de su proceso de formación, de su desplazamiento progresivo reciente y su datación. Por una parte, se han documentado en las zonas intermareales circundantes a la ubicación del yacimiento, en las franjas en las cuales los fangos grises quedaron completamente expuestos, huellas de raíces y troncos de plantas insertas en el estrato de fangos (fig.20) que probablemente corresponden a vegetación de dunas primarias como el lastón (Elymus farctus), el barrón (Ammophilia arenaria) o la retama (Retama monosperma), que son las más abundantes en las dunas actuales. La conservación de estos tocones en áreas erosionadas recientemente sugiere que el movimiento de la superficie arenosa de la playa ha sido veloz en las últimas décadas en dirección este, y que por tanto el cordón dunar actual es producto de una evolución muy reciente del arenal combinando la acción eólica y la marina con la proliferación de vegetación propia de estos ecotonos (entre ellas, la muy abundante Pancratium maritimum). Por otro lado, se han documentado evidencias en contexto estratigráfico que son aún más explícitas respecto a la fecha de fijación de estas dunas primarias de Camposoto. En concreto, en varios de los perfiles estratigráficos dejados por el temporal de inicios de marzo ha sido posible reconocer, además de una sucesión notable de horizontes de sedimentación, la existencia en la interfacie de varios de estos niveles arenosos de plásticos y vidrios de diversa tipología, que en líneas generales sitúan la formación y fijación de las dunas en el último medio siglo(fig.20). En algunos casos se han podido identificar en la base de la estratigrafía cabos de pesca, botellas o bolsas de plástico con anagramas publicitarios aún visibles que sugieren que las dunas se formaron en torno o con posterioridad a los años 80 del siglopasado (la marca PRYCA estuvo
409 374-425 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 31.1 (2022) De Torregorda a Sancti Petri. Indicadores geoarqueológicos costeros e implicaciones para el estudio de la actividad pesquero-conservera de Gadir/Gades Antonio M. Sáez Romero et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2022.i31.14 vigente entre 1976 y 1999, y fue popular en la zona desde su instalación en Bahía Sur en 1992). Como muestra la comparativa entre el Vuelo Americano de 1956 y la ortofotografía aérea (PNOA-IGN) más reciente de la zona (fig.21), sólo las dunas situadas más en conexión con las marismas parecen tener una mayor antigüedad, aunque como demuestra la formación reciente del tercer washover fan (próximo a los hallazgos 5 y 26) incluso una parte de este cordón más consolidado ha sufrido recientes modificaciones de calado. Es decir, que al menos en este sector de la playa el movimiento de las dunas hacia las marismas de la parte oriental de la barra ha sido constante e importante en las últimas décadas, de lo cual los abanicos de desbordamiento incluidos en el área de dispersión de materiales arqueológicos son el testimonio más elocuente. Todo ello sugiere, como ha sido planteado en trabajos anteriores (Bethencourt etal., 2011; Fernández-Montblanc etal., 2016) que el deterioro de la costa en este sector ha sido intenso en los últimos doscientos años y que la línea intermareal y las dunas se han desplazado notablemente en dirección este sobre el manto de limos grisáceos que a su vez parecen apoyarse en la “roca ostionera” de la base geológica. En este movimiento, impulsado por la dinámica marina cotidiana, y puntualmente por temporales de alta intensidad cíclicos y por el tsunami de 1755, las estructuras de época antigua podrían haber sido progresivamente puestas al descubierto, desmontadas, erosionadas y removidas, desplazándose incluso elementos de gran tamaño en la misma dirección que la franja arenosa sobre la cual posiblemente estuvieron construidas en origen. Desde nuestra perspectiva actual, las pruebas disponibles indican que los restos de época antigua documentados en el cordón dunar y la franja intermareal de Camposoto Figura 20. Detalle de un perfil (izq.) y vista general de la zona intermareal (dcha.), mostrando la vegetación aún in situ en la zona superior de las dunas y arrasada en el plano bajo de los abanicos de desbordamiento. En el perfil se observan varias facies de deposición, así como plásticos (bolsas, cordaje, etc.) insertos junto a los mampuestos en la parte basal de la secuencia (la escala indica 30 cm).
410 374-425 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 31.1 (2022) De Torregorda a Sancti Petri. Indicadores geoarqueológicos costeros e implicaciones para el estudio de la actividad pesquero-conservera de Gadir/Gades Antonio M. Sáez Romero et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2022.i31.14 pertenecen a estructuras destruidas y removidas, situadas originalmente con toda probabilidad unos 100 m al oeste del actual frente definido por las dunas conservadas tras los temporales de los primeros meses de 2018. La combinación durante los últimos dos milenios de eventos de alta energía de diversa naturaleza e intensidad con la actividad antrópica (expolio, pesca, etc.) ha provocado el movimiento en dirección este no sólo de materiales de pequeño porte sino incluso de sillares y otros mampuestos de gran peso y volumen, dando lugar a la distribución aparentemente desordenada documentada en 2016-2018. Al margen de la localización número 29, donde el alto número de mampuestos acumulados y su posible alineación quizá indiquen la conservación de alguna estructura, consideramos que probablemente las únicas opciones de hallar restos de los edificios antiguos se encuentran en la prospección (invasiva o no invasiva) y/o sondeo de la anomalía situada en extremo occidental de la sección estratigráfica obtenida en 2018, en una franja de unos 20 m de anchura notablemente sobreelevada respecto del nivel de fangos marismeños. La formación de dicha elevación, que tras los citados temporales y la pérdida de la arena superficial quedó particularmente acentuada, sólo puede explicarse a nuestro juicio si bajo la capa de arena superficial aún se conservan restos de estructuras o, más probablemente, gran cantidad de restos constructivos desmontados y acumulados por la acción marina en los últimos años (los trabajos de regeneración artificial de la playa llevados a cabo entre 2019 y 2020, que han consistido en la aportación masiva de arena sobre la zona de estudio, han vuelto a difuminar este relieve hasta hacerlo imperceptible en la actualidad, incluso en mareas bajas de coeficiente alto). Estos escombros de los edificios antiguos, entre los que se incluirían sillares y elementos de gran porte difíciles de desplazar incluso para eventos de alta energía, se habrían acumulado en este sector y actuarían como barrera para la arena desplazada por corrientes y mareas. Los datos aportados tanto por la fotografía aérea o de satélite como por la batimetría de la zona son muy elocuentes al respecto, y hacen coincidir la extensión norte-sur de Figura 21. Examen de la evolución de la regresión de la línea costera y la invasión dunar de las marismas y salinas abandonadas en el sector de la Playa de Camposoto en el cual se concentran los hallazgos, a través de la comparación entre -a la izquierdael Vuelo Americano de 1956 (OrtofotosAMS 1956-1957 CC-BY 4.0 scne.es) y -a la derechala ortofotografía aérea actual PNOA-IGN (OrtoPNOA 2020 CC-BY scne.es).
411 374-425 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 31.1 (2022) De Torregorda a Sancti Petri. Indicadores geoarqueológicos costeros e implicaciones para el estudio de la actividad pesquero-conservera de Gadir/Gades Antonio M. Sáez Romero et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2022.i31.14 la “anomalía topográfica” con la extensión paralela en la playa actual de los restos de estructuras y materiales documentados a lo largo de 2010-2018. Asimismo, hay que recordar que el espacio erosionado situado entre la elevación y la zona dunar actual presenta una de las acumulaciones de pequeñas piedras y conchas más elevadas de toda la Playa de Camposoto (registrando grupos de piedras “cementadas” formando conjuntos), lo que refuerza la opción de que pudieran haber pertenecido a muros totalmente destruidos y desplazados por las olas. Sin duda, además de una prospección geofísica y una documentación más exhaustiva de las dunas y el intermareal, la prioridad en le referente a intervenciones futuras en la zona debería dirigirse a una actuación mixta que incluyese sondeos geoarqueológicos profundos tanto en tierra como bajo el agua, y una exploración detallada de esa zona candidata a albergar restos de estructuras o grandes acúmulos de materiales. 5. CONCLUSIONES. LA PLAYA, LAS MARISMAS Y LAS CONSERVAS EN LOS ÚLTIMOS TRES MILENIOS Tras el repaso a las investigaciones e hipótesis previas, la presentación de datos de campo inéditos y la discusión de sus implicaciones en relación al modelo de poblamiento antiguo y a la evolución geomorfológica de la barra de Camposoto es necesario recapitular e intentar insertar estas informaciones y propuestas en un contexto más amplio. El objetivo de esta última sección del trabajo será por tanto el proporcionar una visión diacrónica de síntesis de la zona analizada desde la época fenicio-púnica hasta la etapa romana imperial, conjuntando los indicadores geológicos y arqueológicos conocidos tanto en el entorno inmediato del yacimiento como en general en la bahía gaditana, con la intención de dar lugar a un discurso que interrelacione todo tipo de disciplinas, fuentes y aproximaciones metodológicas. Así, los indicios arqueológicos recuperados permiten plantear una primera interpretación funcional y cronológica del yacimiento, que en sentido noroeste-sureste ocupa un tramo de más de un kilómetro de longitud de la actual Playa de Camposoto. Consideramos que suponen una contribución sustancial que motiva la reinterpretación de la evolución geomorfológica de la barra arenosa del sector Torregorda – Sancti Petri y también el conocimiento de los patrones de poblamiento antrópicos desarrollados en la zona (añadiendo matices especialmente importantes a la geografía de la producción pesquero-conservera gaditana púnica y romana de la bahía). Esta imagen obtenida a partir de los restos de Camposoto (ya esbozada en trabajos anteriores: Sáez y Díaz, 2012; Zamora y Sáez 2014; Sáez y Carrero, 2018), permite además contextualizar el papel de yacimientos cercanos relacionados (Río Arillo, Cuartel de Camposoto, Eucaliptos, Almadraba, Gallineras, Coto de la Isleta, Islote de Sancti Petri, etc.) que también muestran fases de ocupación púnicas y/o romanas. Es posible así obtener una imagen general relativamente ajustada del escenario que constituye este sector meridional de la bahía, una zona clave para el análisis de la economía y las actividades marítimas de las comunidades locales desde los inicios de la presencia fenicia hasta el final de la Antigüedad (fig.22). Los datos disponibles sugieren que la línea mareal en la barra de Camposoto habría estado situada entre 300 y 400 m al oeste de la actual (en torno a la cota de -5/-6 m), y que probablemente el islote y la zona de Punta del Boquerón habrían formado parte de una misma isla-barrera (al menos hasta época imperial avanzada). Es factible
412 374-425 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 31.1 (2022) De Torregorda a Sancti Petri. Indicadores geoarqueológicos costeros e implicaciones para el estudio de la actividad pesquero-conservera de Gadir/Gades Antonio M. Sáez Romero et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2022.i31.14 además que parte de las zonas rocosas anexas al actual poblado pesquero de Sancti Petri hubiesen formado parte también de este “Cabo Hercúleo” (identificado con los bajos rocosos al sur del actual islote de Sancti Petri), dando lugar a un desplazamiento de la desembocadura del paleocaño algo más al sur-sureste aunque esta posibilidad deberá ser verificada a través de nuevas investigaciones específicas. Al este de la ancha barra arenosa se habrían desarrollado marismas quizá desde el final de la Prehistoria Reciente, probablemente explotadas como salinas desde época fenicia (siendo estas zonas fangosas las actualmente cubiertas por la barra dunar). Al interior del paleocaño el escenario general parece insinuar un espacio más abierto que el actual, con un canal más ancho, siendo quizá el Coto de la Isleta un entorno insular o peninsular íntimamente conectado tanto a las marismas como a la cercana campiña chiclanera. La barra limítrofe con el océano, entre Sancti Petri y Torregorda, habría sido de este modo un arenal de poca altura bastante ancho y de tendencia lineal en su orilla, lo que habría facilitado la instalación en una óptima ubicación funcional tanto de edificios industriales (alfares y saladeros, en la zona de contacto con las marismas) como de puestos pesqueros y almadrabas “de vista o tiro”, varando los barcos y acumulando pertrechos sobre el propio arenal. El modelo de las instalaciones conserveras extraurbanas que proponemos para este sector encaja además con los patrones de explotación de la costa oceánica insular ampliamente conocidos para periodos posteriores. Las ubicación de las chancas antiguas, quizá regularmente distribuidas para evitar entorpecerse y maximizar los rendimientos, recuerda en buena medida a la imagen y los datos disponibles de la bahía gaditana bajomedieval y moderna, en la cual existen evidencias del calado de almadrabas (en ciertos momentos sincrónicamente) en diversos puntos del actual casco urbano de Cádiz, en Torregorda (Hércules), en Camposoto (Punta de la Isla) y cortando el paso de los atunes a su salida del caño de Sancti Petri (como relata coloridamente Horozco, 1598). Un paralelismo Figura 22. Distribución del poblamiento en época púnica (izq.) y romana imperial inicial (dcha.), sobre propuesta hipotética de reconstrucción de la paleogeografía de la bahía gaditana.
413 374-425 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 31.1 (2022) De Torregorda a Sancti Petri. Indicadores geoarqueológicos costeros e implicaciones para el estudio de la actividad pesquero-conservera de Gadir/Gades Antonio M. Sáez Romero et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2022.i31.14 que probablemente puede extenderse a los paisajes salineros asociados a estas infraestructuras conserveras, las cuales demandaron (como en época romana) ingentes cantidades de sal y generaron una intensísima antropización de todo el sector de marismas de la zona sur de la bahía. En definitiva, un escenario que remite a un paisaje marítimo y terrestre modelado por factores naturales pero también intensamente antropizado y modificado desde la Antigüedad por los habitantes de Gadir/Gades. En este marco general debemos insertar las evidencias arqueológicas rescatadas en estas últimas décadas en la zona de Camposoto – Sancti Petri, y sobre todo los nuevos datos aportados en estas páginas. Probablemente desde los inicios de la presencia fenicia en la zona (siglos IX-VII a.C.), y a la sombra del santuario dedicado a Melqart en las inmediaciones, parece lógico suponer que los fenicios habrían hecho un uso temprano tanto de la playa como de las marismas anexas para el desarrollo de actividades económicas extractivas y de transformación básica. Para la etapa púnica y tardopúnica (siglos VI-II a.C.) los datos disponibles han dado lugar a la identificación de unas pautas de ocupación y explotación del territorio en la bahía marcadas por la concentración de actividades alfareras en el territorio de la actual San Fernando y por la presencia de centros conserveros (o más genéricamente haliéuticos) tanto en la costa oceánica del extremo norte insular como en el litoral del actual El Puerto de Santa María (una síntesis en Sáez, 2014; asimismo, Sáez y García, 2019). La presencia de materiales púnicos dispersos en el sector, y con especial incidencia en el abanico de desborde meridional, permite contextualizar mejor otros hallazgos anteriores a 2010 (ánforas de los siglos IV-I a.C.) y plantear una primera hipótesis de interpretación de conjunto. Las cerámicas documentadas en la zona fechan el inicio de la frecuentación u ocupación en el sigloVa.C. (T-11213 y Pellicer BC). Aunque no es posible asegurar una continuidad lineal o la existencia de fases sucesivas, el resto de hallazgos sin un contexto definido provenientes de la zona sí permiten certificar un aprovechamiento de la paleoplaya entre los siglos IV y Ia.C. (Sáez y Díaz, 2012). Si existió un precedente púnico de las chancas romanas en este mismo emplazamiento -sector sur del yacimientono se puede dilucidar sobre la base de la documentación arqueológica disponible, aunque dicho extremo parece encajar con la conocida dinámica de uso conservero del litoral oceánico insular caracterizada por yacimientos del casco urbano de Cádiz como San Bartolomé o Plaza de Asdrúbal con secuencias que desde el sigloVa.C. llegan en algún caso al I d.C. (Sáez, 2014; Sáez y Lavado, 2019). Se trata además de un modelo de localización ampliamente conocido para los saladeros de pescado prerromanos, tanto los mencionados del área insular como los diseminados por la costa continental del actual El Puerto de Santa María, especialmente casos ampliamente conocidos como Las Redes (Muñoz etal., 1988), Puerto 19 (Sáez etal., 2020) y otros cercanos (Ruiz Mata etal., 2006). Además, las divergencias en la composición de algunos de los morteros hidráulicos examinados (con uso de diferentes tipos y proporciones de conchas marinas), y el empleo de una tipología edilicia con claros precedentes en la tradición tardopúnica local (morteros de este tipo se han documentado en niveles de finales del sigloIIIa.C. de Calle Real; Sáez y Lavado, 2021), parecen reforzar esta opción, que deberá ser verificada por nuevas actuaciones en la zona que incluyan sondeos estratigráficos tanto en el tramo terrestre como en el subacuático. En cualquier caso, no es posible descartar que algunos de estos materiales púnicos y tardopúnicos pudieran provenir de la erosión de pecios situados en este tramo litoral, aunque parece más probable que los materiales procedan al menos mayoritariamente de las estructuras que presumimos se ubican bajo la “anomalía” del relieve situada en la franja intermareal frente al área principal de dispersión de restos arqueológicos.
414 374-425 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 31.1 (2022) De Torregorda a Sancti Petri. Indicadores geoarqueológicos costeros e implicaciones para el estudio de la actividad pesquero-conservera de Gadir/Gades Antonio M. Sáez Romero et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2022.i31.14 Teniendo en cuenta las óptimas condiciones geoeconómicas de este espacio marítimo-terrestre y la dinámica histórica posterior, parece factible pensar en chancas del mismo tipo que las documentadas al norte de la isla Kotinoussa (Sáez y Lavado, 2019) o en las dunas de la costa portuense (Sáez etal., 2020). A este escenario paleogeográfico debemos sumar las propias inmediaciones del santuario principal de la ciudad, también extraurbano, y sobre el que hemos propuesto (Sáez, 2009) que pudiera corresponder con una estructura de tipo tower-temple de inspiración oriental, y que podría haber sido utilizada en paralelo como referencia cultual, faro y “avistadero” de atunes (thynnoskopeion). Los restos documentados en las actuaciones arqueológicas desarrolladas en el islote en 1985 (Muñoz y Frutos, 2004) y con motivo de la reciente restauración del castillo (inéditos) señalan que este punto estuvo ocupado al menos desde el sigloVIIa.C. y con mayor intensidad desde el Va.C. con registros que recuerdan vivamente a los de los saladeros de la zona norte insular. Proponemos por tanto la opción de que en las inmediaciones del propio santuario hubiesen podido desarrollarse actividades haliéuticas, que, dada la conexión espacial evidente, pudieron estar gestionadas en diversas modalidades desde el propio santuario. Recientemente se ha señalado respecto de la relación entre el santuario y la industria conservera que la iconografía monetal local, la proximidad a los centros productores de ánforas y esta inmediatez a posibles chancas y zonas óptimas para el calado de almadrabas serían “motivos de menor entidad”, y por tanto que “los argumentos utilizados hasta ahora, vistos de un modo objetivo, no parecen suficientemente válidos” (Marín Ceballos, 2017, p.306) para defender una implicación del santuario en la gestión del territorio y de los recursos económicos circundantes más allá de lo estrictamente vinculado al culto. A pesar de no presentarse argumentos o datos alternativos que invaliden la propuesta, negada sólo suponiendo su “poca credibilidad”, no deja de ser llamativo que la propia autora señale en sus conclusiones que “no podemos negar la posibilidad de una actividad económica de este tipo en época helenística o romana, en paralelo con otros grandes santuarios mediterráneos” (Marín Ceballos, 2017, p.306-307). Desde luego, casi ninguna certeza y muchas dudas (no sólo en lo referido a su dimensión económica) respecto de la historia de un santuario prerromano para el que apenas existen fuentes literarias o arqueológicas, lo que evidencia la necesidad de profundizar en esta línea en el futuro aportando nuevos indicios y argumentos. Los indicios existentes en relación a la fase tardorrepublicana – altoimperial son más numerosos y explícitos, y permiten por tanto describir una fotografía histórica general mucho más amplia y detallada (fig.22). Como ya adelantamos, los restos dejados al descubierto hasta el momento por factores naturales y antrópicos sugieren que en este punto se ubicó un gran complejo de carácter artesanal que probablemente puede identificarse como un conjunto de saladeros de pescado de época tardorrepublicana y altoimperial. Si añadimos a lo reconocido en la playa en 2016-2018 otros hallazgos previos, como un desecho de cocción de ánfora Dr. 7/11 atribuido a este mismo segmento del arenal (Sáez y Díaz, 2012), probablemente durante dicha etapa también se desarrollasen actividades alfareras en las inmediaciones, e incluso es posible presumir que las marismas circundantes pudiesen haber sido aprovechadas con fines salineros en época antigua (probablemente las ubicadas al este de estas posibles chancas). Los hallazgos de Camposoto probablemente conformaron un núcleo de instalaciones diferenciado del detectado unos kilómetros al norte entre Torregorda y la zona rocosa del Corral de Vivas, también muy erosionada pero que aún conserva algunos restos de piletas in situ, excavadas en la base del arrecife de “piedra ostionera”. Este sector de Torregorda de-
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425 374-425 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 31.1 (2022) De Torregorda a Sancti Petri. Indicadores geoarqueológicos costeros e implicaciones para el estudio de la actividad pesquero-conservera de Gadir/Gades Antonio M. Sáez Romero et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2022.i31.14 —Redacción del borrador: ASR, RBA, JMS, AHM. —Recogida de datos: ASR, FCR, JMS, AHM. —Aprobación final del artículo: ASR, RBA, FCR, JMS, AHM. —Provisión de materiales de comparación: JMS, AHM, FCR. —Obtención de financiación: ASR. —Análisis de laboratorio: RBA. —Diseño gráfico: RBA, AHM, ASR. —Investigador Principal del proyecto que ha permitido el estudio: ASR.