El Viagero universal ó Noticia del mundo antiguo y nuevo : obra compuesta en francés por Mr. de Laporte ; y traducida al castellano, corregido el original, é ilustrado con notas por D.P.E.P. ; Tomo VI
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EL VIAGERO UNIVERSAL. QUADERNO XVI TOMO Vi. A
EL VIAGERO UNIVERSAL, Ó NOTICIA DEL MUNDO ANTIGUO Y NUEVO. OBRA RECOPILADA DE LOS MEJORES VIAGEROS POR D. P. E. P. TOMO VI. CON LICENCIA. Madrid, en la Imprenta de Villalpando, AÑO 1796.
1 ° EL VIAGERO UNIVERSAL, actualmente es muy mediana su población. Sus habitantes son por la mayor parte ar¬ tesanos y jornaleros , con algún número de mercaderes. Sin embargo , su puerto es to¬ davía el punto de reunión de todos los que tienen permiso para comerciar en este Im¬ perio. Sobre las montañas que le rodean hay cuerpos de guardia, desde donde avi¬ san de todo lo que descubren en el mar. La ribera está defendida con algunos for¬ tines. ° Nangasaqui no está rodeada de mu¬ rallas , sus calles son estrechas é irregula¬ res , el piso desigual, y las casas baxas y de mal aspecto, pero muy aseadas, y bien distribuidas en lo interior. No tienen mas que un quarto baxo , ó quando mas, un desvan , que solo sirve de almacén. Aquí, como en la China , ninguna ventana cae á la calle , y la fachada de las casas par¬ ticulares no tiene mas adorno que una puerta estrecha : en las de los artesanos y mercaderes se vé ademas una pieza en don¬ de trabajan , ó tienen manifiestas sus mer¬ caderías: Estas casas son de madera cu¬ bierta de barro, y de tablas. Los quartos no tienen mas puertas que unas mampa¬ ras, y en las ventanas no hay mas defen¬ sa que unos encerados de papel. Los te¬ chos y suelos de las habitaciones son de madera de cedro, ó de pino ; extienden
EL JAPON. II por el suelo esteras finas , y el techo lo adornan con papel pintado ó dorado. Estas mismas esteras sirven de camas y sillas, ó por mejor decir, los Japoneses no tienen si¬ llas ni camas , ni comodidad alguna de este género , porque acostumbran , como la mayor parte de los Asiáticos , á sentarse en el suelo , y á dormir sobre esteras ó al¬ fombras. Todo lo interior de las casas es¬ tá pintado y barnizado, y en todo se ad¬ vierte el mayor aseo y limpieza. Hay algunos edificios notables en Nangasaqui , como son los arsenales , los tem¬ plos , y los palácios de los Gobernadores* que ocupan un espacio considerable , y do¬ minan á toda la ciudad. Los templos de¬ dicados á los antiguos dioses del pais , y á los ídolos estrangeros , cuyo culto ha si¬ do traido de los paises vecinos, son aquí muy numerosos , bien construidos , y con¬ sagrados no solamente á los usos religio¬ sos , sino también á las diversiones públi¬ cas. Hay en ellos jardines espaciosos, don¬ de han construido salones separados del tem¬ plo en que están los ídolos ; en estas piezas, y en los parages amenos que las rodean, se celebran las diversiones y las fiestas so¬ lemnes. Los Holandeses habitan en una isleta , situada en el puerto , donde están co¬ mo encerrados : esta especie de prisión no tiene nías que seiscientos pies de largo,
12 EL VIAGERO UNIVERSAL, con doscientos de ancho. Está prohibido a los barcos de la ciudad el abordar á este parage , y usan de tantas precauciones co¬ mo si allí guardasen á unos reos. Los Chi¬ nos que viven tan estrechos como los Ho¬ landeses, tienen sus habitaciones sobre un cerro , en un parage diametralmente opues¬ to : su habitación está rodeada de una mu¬ ralla, y no pueden salir de este recinto sin licencia expresa de ios Magistrados. A pesar del carácter suspicaz y disi¬ mulado de los Japoneses, he logrado á fuer¬ za de obsequios y rendimientos grangearme la confianza de algunos dé ellos. No he conocido nación mas sensible á las de¬ mostraciones de estimación , ni que se en¬ tregue á la amistad con mas sinceridad, quando cieen que no hay peligro. La costum¬ bre de tratar por tanto tiempo con los Ho¬ landeses los ha hecho menos maliciosos y mas sociables-, y por esta causa tengo la proporción de conversar familiarmente con persopas , que yo tenia por inaccesibles : has¬ ta los mismos Bonzos me admiten á su trato. Las materias de religión son el ob¬ jeto mas común de nuestras conversaciones, y hemos tratado muchas veces con franque¬ za sobre la del Japón. Tres son las prin¬ cipales que se conocen en este Imperio ; la primera, y la que se tiene por mas pura, se llama Sintos , la qual dá culto á los an-
EL JAPON. 13 tiguos dioses del país , que según la su¬ perstición de esta nación , creen que go¬ bernaron el Japón por muchos millones de anos. La segunda se llama Budsdo , y con¬ siste en la adoración de los ídolos estrangeros , la qual íhe introducida en estas is¬ las á principios de nuestra Era. La terce¬ ra , llamada Siuto , es un sistema fundado sobre las luces naturales , que tiene por objeto la práctica de la virtud , sin dar culto á ninguna divinidad. La religión de Sintos es un misterio •para el pueblo : sus Sacerdotes no la re¬ velan sino á sus discípulos, y éstos al ini¬ ciarse en ella , se obligan con juramento á no descubrir nada de sus arcanos. Este juramento es’ relativo principalmente al ori¬ gen del mundo , que en el Japón es co¬ sa de mucho misterio. Su historia de los primeros tiempos no contiene mas que la relación de los combates de los dioses con¬ tra gigantes, dragones , y otros monstruos que dicen asolaban la tierra. Varias ciu¬ dades y aldeas de este Imperio han toma¬ do su nombre de estas acciones memora¬ bles , que dicen acaecieron en sus cerca¬ nías. Conservan en los templos las espa¬ das y las armas de estos dioses ó heroes, quq habiéndose hecho célebres por sus gran¬ des proezas , el pueblo lleno de admira¬ ción los deificó , y les erigió templos. De
EL VIAGERO UNIVERSAL, aquí procede aquella serie numerosa de di' vin¡dades , que dos Sintoisras dividen en varías clases , y los adoran con el nombre de espíritus inmortales. Consideran á estos héroes no solo como los genios tutelares de la nación , sino también como sus fun" dadores y primeros Reyes. La historia de estos dioses es toda la ciencia teológica de los Japoneses. El Dairi , que es el supremo Sacerdo¬ te deh Japón , tiene la facultad de deifi¬ car así á algunos hombres célebres , per¬ mitiendo á los pueblos que los adoVen y les erijan templos. La ceremonia de la apotheosis se executa con mucha pompa y se asigna al nuevo dios la. parte de po¬ der que ha de tener sobre los hombres. Como cada dia se aumenta el número de estas divinidades, y á cada una se le de¬ be erigir un nuevo' templo , no hay ciudad en que el número de las pagodas no sea casi igual al de las casas. Es costumbre conservar en una caxa los huesos, las ar¬ mas , y las obras de manos que el nuevo dios hubiese executado. El Dairi no solo tiene el privilegio de hacer dioses, sino que él mismo es un objeto de veneración y de culto para los Sintoistas. Como se supone que desciende por linea recta de las anti¬ guas divinidades de la nación, y que ha heredado sus virtudes, y.el carácter au- L
EL JAPON. 15 gusto de sus abuelos, se le venera como á su viva imagen, y le dan casi el mismo culto. Creen también , que todos los dioses del pais tienen sumo respeto á su perso- » na ; que mantienen con él un trato ínti¬ mo ; y que le visitan una vez cada año por Noviembre ó Diciembre. Los Japoneses lla¬ man á este tiempo la visita de los dioses , como los antiguos Egipcios y Griegos , que creían que sus dioses baxaban todos los años á Ethiopia, y permanecían allí por doce dias , como habréis visto en la Iliada de Homero. En este tiempo, todas las ciudades de Ethiopia y de Egipto se po¬ nían en movimiento : no se veia mas que procesiones y romerías por todas partes, con las estatuas de los dioses en triunfo. Los Japoneses hacen todo lo contrario , pues cierran los templos , suponiendo que el cie¬ lo ha quedado vacío , y que todos los dio¬ ses baxan por todo aquel mes á residir eti casa del Dairi , que cuida de tenerles una mesa expléndida para que se regalen. Los Sintoistas no admiten la transmi¬ gración de las almas ; sin embargo, se abs¬ tienen de matar y de comer los animales que son útiles al hombre , teniéndolo por crueldad é ingratitud. Tienen alguna idea de la inmortalidad del alma, y de un es¬ tado futuro de felicidad ó infelicidad; pe¬ ro les hace muy poca mella ? y reducen
IÓ EL VIAGERO UNIVERSAL. •todas sus esperanzas y remores á los bie* nes y males de esta vida. Creen que lia? otra vida , pero no admiten la eternidad de penas en el infierno, pues según ellos, los malos vuelven á este mundo para purgar sus pecados. La práctica de su reli¬ gión es muy suave , pues no se admite en ella ninguna mortificación, diciendo que sus dioses gustan mucho de verlos alegres, y gozando de los placeres. El único ob¬ jeto de los Smtoistas es ser felices en esta vida , y sin embargo , su religión es la menos seguida en el Japón. Tienen algu^ ñas ceremonias legales , qUe por la mayor parte se dirigen á la limpieza del cuerpo: consisten principalmente en no mancharse con sangre, en abstenerse de comer cier¬ tas carnes, y en no tocar los cadáveres. Los que están manchados con alguna im¬ pureza de esta especie , no pueden sin de¬ lito entrar en los templos , ni visitar los lugares Santos. Quando le cae á alguno una gota de sangre sobre el vestido está impuro por siete dias. La muerte de un pariente causa una mancha, cuya purifica¬ ción es mas ó menos larga á proporción del grado de parentesco. El que come carne de ciertos animales domésticos , tiene también necesidad de purificarse. En esra religión no se admiten mas diablos que la* almas de las zorras ; porque estos ammaíj
f , Et JAPON. j sistemé g f n < ! eS eS ' r ag0S en d Ja P° n . . , a de donde el Jesuita Bougeant qu¡- J habrá tomado sus absurdas ideas sobre alma de las bestias. La celebración de los dias solemnes es ° s ' jr° esencial de la rel¡ g i o “ ^ lo» cioalrn JS ’ en -° S qua,es se destinan prin¬ cipalmente a visitar, y obsequiar á sus ami¬ gos , siendo todo alegría y regocijo en essm , mas ceremonia de religión que el Visitar los templos. Hay tres fiestas Pmc,pales cada mes/y .ot Jm con Z e .h S e Celebl ' ai1 cmco veces al año con mucha pompa. La del año nuevo duvanos días , en los quides se cumpUmentan y regalan unos á otros, como eatie nosotros p Qr l a Natividad Él ano empieza para los Japoneses en la luna nue¬ va que sigue después del 5 de Feb entre el solsticio de invierno , y e l eq U ¡ ’ noccio de primavera , y así varía este prin¬ cipio como la Pasqua entre nosotros. P Hay una fiesta destinada particular¬ mente para las muchachas, otra p ‘ a Jo¡ muchachos , otra para los niños , P y o tra PW q 7 f em P lea únicamente en los. y espeer' B | * ™ eSa > en J’ u e g os . danzas, V 10 “ a reg0C ‘ j0 ’ la disolución, dias Cad? 03 f r aI1 en ' Ón ° e S P ° r ”“<*0* sus ‘am d qual se esmera en convidar á tomo S vi’ y aun Se adm¡te ea estos
I g EL VIAGERO UNIVERSAL, banquetes á los desconocidos , y hasta a los estrangeros. Esta fiesta se parece en el libertinage á los Saturnales y Bacanales de j a antigua Roma. Aunque pertenece esta fiesta principalmente á la religión de los Sintoistas , sin embargo , como todos los Japoneses son muy dados á las diversio¬ nes,* y placeres, de aquí, es que todas las sectas la han adoptado. La romería de Isje es otro artículo de la religión de Sintos : Isje es una Pro¬ vincia del Japón, célebre por, el nacimien¬ to del dios mas antiguo y poderoso del Japón. Esta nación pretende que allí fue la primera habitación de sus mayores , y la cuna de la especie humana. Los de¬ votos van á esta provincia una vez al ano, y todos deben hacer este viage , por lo inénos una vez en la vida , para conse¬ guir felicidades en este mundo , y la eter¬ na en el otro. El término de su romería es una pagoda que llaman el templo del gran Dios , que es el mas venerado y fa¬ moso del Japón ; y sin embargo , no hay cosa mas sencilla y pobre que este edifi¬ cio , construido de madera y cub.erto de pa¬ ja. Todo su adorno consiste en un espejo, que para los Sintoistas es símbolo de la perspicacia y pureza de la inteligencia su¬ prema. Cerca de allí sobre un collado hay
EL JAPON. I9 una cueba que los peregrinos nunca dexan e Visitar, porque dicen que allí se es- u°ndió su gran dios, quando privó al mun- 0 de la luz : allí les muestran un ídolo sentado sobre una vaca , al qual llaman la representación del sol. Los Japoneses conser¬ van estos edificios en toda su sencillez, como una imagen de la suma pobreza de los primeros hombres, y en casi todas sus solemnidades y usos tienen algo que re¬ cuerde esta antigua indigencia del género humano. El templo de Isje está rodeada de una infinidad de capillas , la mayor parte tan baxas , que apenas caben de pie os ministros que las cuidan. No son Sa¬ cerdotes los que tienen este cuidado, sino legos , que sm embargo tienen sus superio¬ res y trages particulares que los distinguen de los otros seglares. Su adorno de cabeza es un gorro prolongado , que se atan por debaxo de la barba con cordones de seda mas ó menos largos , según la clase del que los lleva. Están obligados á inclinarse delante de las personas de ciase superior, hasta que la punta del cordon toque á a tterra ; Estos ministros en las materias “ rell g' o n están sujetos al Dairi , pero os demas asuntos obedecen , como to¬ dos los Sacerdotes del Imperio, á los jue¬ ces legos. J Es cosa bien estrana , que los Sacer-
r 6 EL VIAGERO UNIVERSAL, bre los individuos de esta Sociedad. La secta de Budsdo tuvo su origen e& la India , desde donde se extendió á Siam* á la China , y al Japón , con diferentes nombres. Cuentan mil fábulas de su fun¬ dador , y su historia varía según los dife¬ rentes países en que su culto se halla es-i tablecido, pero en todas partes concuerda^ en darle los honores divinos. Los India¬ nos le llaman Vistnú , los Siameses Somonacodon , los Chinos Foé , los Japoneses Buds, ó Siaka. Algunos de sus discípulos recopilaron sus mejores máximas , y los prin¬ cipales artículos de su religión., y en lo, sucesivo ellos también fueron admitidos en el número de sus dioses , dándoles tanto honor como á su maestro, y colocándolos en los mismos templos. El culto de Siaka fue traído al Japón por los mismos Sacer¬ dotes que le llevaron á la China : hizo aquí pocos progresos por muchos siglos, p^ ro después ha prosperado tanto , que es al presente la religión mas floreciente del país? en términos , que hasta los mismos SintoistaS. han adoptado Jos puntos mas esenciales. Uno de los mas principales es el dogma de 1^ vida futura, el fin del mundo,,y el desjl precio de la vida presente. Estos principio* mal entendidos por los Japoneses, los arras¬ tran á acciones en extremo crueles contri sí mismos. Emprenden penitencias exceso
EL JAPON. 27 . a s ’ se anegan metiéndose en barcas agu¬ jereadas , se precipitan de lo alto de las r °cas, Se encierran entre quatro paredes, j 6 uacen despedazar metiéndose debaxo de / S luedas de los carros , y otros delirios esta naturaleza. Sus oraciones se redu¬ de nVn ^ 0Curas y raptos furiosos ; sus huaciones son unos abatimientos indignos, sus penitencias furores de frenéticos. No detendré en el por menor de esta sec- a > que tiene por fundamento la transmi¬ gración, de donde resultan todas las consequencias bien notorias de esta antigua superstición. Sin embargo , admiten un pa¬ raíso y un infierno, y para evitar el uno y conseguir el otro , se arrojan sus sectarios t j n OÍ ! extremos tan bárbaros de rigor. Todo lo que os he dicho de los furiosos sectarios de la doctrina de .Foé , es muy inferior á las inhumanidades que practican los adoradores de Siaka. Los Bonzos del Japón , que son los Sacerdotes de la secta de los Budsoistas son reputados por tan hipócritas y coranní^ 1 ^ 08 como ^ 0S de China , pero son com ^ respetados * El Pueblo los venera u ° a santos , y por consiguiente tienen man u° absoluto sobre todos los que se su legan á su dirección : ielcrédito que dios^ 1 ? tienen estoS im POstores con sus 5 les grangea el mayor "respeto. Tienen
28 EL VIAGERO UNIVERSAL, un superior á quien reputan por infalible: de el dependen todos los Bonzos, los Sa¬ cerdotes , y todas las Sociedades particulares. Los Bonzos están divididos en varias congregaciones , y hacen profesión de U mayor regularidad : se dice que en secre¬ to se desquitan de este rigor aparente , y aun se les supone la mayor corrupción. Nó hay artificio ni fraude que no usen para enriquecerse, apropiándose por estos me¬ dios las mayores riquezas. Los adoradores de Siaka tienen sus fie5' tas particulares como los Sintoistas : una procesión de carros llenos de figuras simbélicas vá con mucha pompa al templo de su dios para sacarle en procesión poí la ciudad. La manceba de este dios mar' cha por otra parte , y encuentra á la es¬ posa legítima., la qual se> muestra ¿elos# entonces el jpueblo afecta mucha aflicción? derrama lágrimas,. cada uno finge que to' ma partido por alguna de. ellas , pero el*' fin se acomodan,. y cada divinidad se re' tira por su parte. En otra fiesta pasead un ídolo á caballo , con ilaespada en mano, acompañado de pages que llevad su arco y flechas y seguido de un carro vacío, al qual :el pueblo dá adoración co' mo si el dios .fuese en él. Los Bonzos va^ cantando himnos , y el concurso grita 1 repite por todo r el dia : mil anos de pió*
EL JAPON. 29 ceres . rnil millares de anos de regocijo. j e b r ntle ^ as diferentes fiestas que se ce-. an en e l Japón , he aquí una que os parecerá harto cruel. Unos hombres arma- °s se presentan en una explanada, y ca- a uno lleva al hombro la figura del dios, «yo culto sigue, y cuya preferencia dende a c osta de su vida. Luego que liegan . ’ se forman en varios esquadrones, y empiezan el combate á pedradas; después echan mano de las saetas , lanzas y alan g es, y se embisten con el furor de ene* migos. Por consiguiente , este es el paleaque adonde acuden todos los que tienen que vengar alguna injuria particular, logrando su intento baxo la máscara de repon. El campo de batalla queda cubier¬ to de muertos y heridos, sin que la j us - ticia pueda tomar la mano en impedir ó castigar estas muertes. La tercera secta conocida en el Japón con el nombre de Siuto , es la de los Filo* solos Moralistas que enseñan, que el supre¬ mo bien del hombre consiste en el pla¬ cer que halla el alma en obrar virtuosapnte y que e s preciso ser justo , urbacie ’ ;. U en clud adano, y conservar su con- a pura. No admiten mas que un rns, dueño del universo, y sin practicar 1 mgun culto determinado, se reducen á dar- Stacms por sus beneficios. Siguen la doc-
3 O EL VIAGERO UNIVERSAL, trina de Conlucio , cuya memoria es tafl venerada en el Japón como en la China- Honran á sus antepasados como los Letra¬ dos Chinos, y tienen la mayor condesceij dencia con las demas sectas. Esta doctrina tenia antiguamente gran numero de parti¬ darios , principalmente entre los sabios y los cortesanos , y hubiera sido la dominan¬ te en el Japón á no haber sido introdu¬ cida la idolatría en aquel país. Entonces se vieron los Siutistas precisados á-ceder al fanatismo que se esparció por todo el Im¬ perio : una secta tan enemiga del entusias¬ mo no era propia para agradar á aque¬ llos insensatos , que asesinaban á los qu¿ no imitaban su frenesí. Aseguran que estos Moralistas gustaron mucho de la doctrina del Christianismo, y contribuyeron con ar¬ dor á los rápidos progresos que hizo el Evangelio en el Japón : lo cierto es que es¬ ta secta cayó con Ja Religión Christiana, y se ha obligado á los que la seguían á de*; clararse por alguna de las dos que están autorizadas en el Imperio. Para no ser con 1 ' prehendidos en la persecución que se sus¬ citó contra el Christianismo, y salvar stf vida y haciendas, tuvieron que colocar ca¬ da quaí en su casa un ídolo del país. I> vista y el culto forzado de estos ídolos los han ido atrayendo insensiblemente á J# idolatría, y esta secta ha perdido casi to-
j EL JAPON. do un c^" 0 ' A mediados del siglo pasa-, tablecer| e n ° r pnnclpal del Ja P on 4 uis o resios * ’ PCr ° como el cult0 de Ios íd oeinpe ’ zaba a s er despreciado , los Sacerqu \ coaci t > ieron los mayores recelos de Mesaron l ase ?“ subsi «encia. Sus gritos ciacion aS ! ta - 6 tr0n ° ’ con SUS ne g°- mc oue volvieron , sepultar d s . u t . S mo £ obscuridad y en el olvido. el £n 6 Stable f m ient0 del Christianlsmo en Japón es la época mas notable de su historia, y su conversión es la parte mis illante de la predicación de San Frauciser triuILt 16 S T t0 tU ™ la de ha. cei triunfar la verdera Religión en un país i» mirXiX :r. s uperst ~ : per ° lo de , O S nuevos de Misioneros , nuestra reliaim-, r z Cida y abrazada en poc^ tfempo^ X" ñas provincias , adonde ningún Predicador había podido penetrar. La Ley de Jes u Chtasto tue anunciada en todo el I m p er ¡o ra P una do r SeSfUera0Sde los -- a un a doctrina, que haciendo su profen inútil y despreciable, l os hacia pasar motirr esé . impo r es - °f ™ nuestra <5 a ‘ «“miento de pero 1 ne f y 14 sus Presos; Tes? " r ? r M t ° S e " P S ’ l0s J: ‘Pone- > Por curiosidad natural, y p 0r el las-
32 EL VIAGERO' UNIVERSAL, tidío de las opiniones quiméricas de sus di¬ ferentes sectas , se movieron al principio' á dar oidos á la doctrina del Christianis-'. mo : la paciencia , el desinterés , la virtud de los Predicadores Evangélicos , les hicie¬ ron reconocer la falsedad de las acusado*; nes de los Bonzos. Bien pronto se vió que* hasta los Príncipes abrazaron nuestros dog- ■ mas : cada dia se hacían conversiones asoni*. brosas : se veia á los, niños instruir en la religión á sus padres y familia , Bonzos* que convencidos de la verdad del Evange-, lio , abjuraban sus errores , y otros muchos milagros de la gracia. Todos estos progresos no podian ménos de irritar a los Ministros de los ídolos , y practicaron los medios mas perversos para impedirlos. Conmovieron á los Príncipes, ins* pirándoles terror por los trastornos que acar*, rearia la mudanza de religión, y lisonjean¬ do sus pasiones, que el Ghristianismo pro¬ cura reprimir. Excitaron también guerras san*- grientas, que se concluían siempre con per¬ juicio del Ghristianismo. Por todas partes se veia derramar sangre de Christianos , 'se¬ diciones , rebeliones, violencias, asesinatos**- mil exemplares de heroísmo de parte de los nuevos Christianos, que renovaban los pri¬ meros siglos de la Iglesia ; pero de tiem¬ po en tiempo se veian también trayeiones* y apostasías.
S JAPON. ~~ secucion , VarÍ0s motivos de esta pe¿ guaoq * 5 . < l uales ponderan mucho aln ° quisn C rit ? leS ’ ^ cen 4 ue un Portugués cipaje, c - e er e * P aso á uno de los prin-* tas rehusarn >reS , dd Jap0 “ i ^ Jesul- •a q>je leshKf/ Un heredero una ca ~ perio &' a dad ° Un Grande del I,„- S l0S h Reyes de’ Portugal y & “¿° - ree f 1 ue taban despojarle del I “ , Es P ana mtei1 - d = ^ i&Tcggr 0 por medio gioa hacia á los ho~ 'f~ obedientes á sus Soberanos ? ^ rdes ? d esba ^ ello, le aconsejó un HoUn^*" 1 *" r¿“*r!fr s —»»i« “ „X" t **- insinuación del Emperador. En efecto"^! dóle C que se abrle Japon “ > manhuso h blleSe el Vler *re , v él lo re ™ ° £Zr qUe l0 fi p r0hibia la Reíigiot la calmnnTa dTH S , Ufi u leWe para el fanatismo de f A est0 se a Sadió me ll, Bonzos de suerte que Tolo vl «**. de los Holanda- A * c
34 EL VIAGERO UNIVERSAL, ses fueron los dos principales resortes para mover las sospechas de un tyrano usurpa¬ do^ y causar una persecución tan cruel* sin recurrir á otros motivos de tan poca entidad , aunque también no dexarian de contribuir. La fortaleza de los Christianos irritó mas la severidad del Gobierno , pero lo que mas contribuyó á hacerlos odiosos e0 este Imperio, fue la calumnia de una cons¬ piración contra el Monarca que reynaba i la sazón. Atribuyeron este proyecto á ufl Portugués, al qual quemaron públicamente-, Entonces los Japoneses renunciaron á todo comercio con los estrangeros, y el Empe¬ rador en una junta general de sus Grandes, dió aquel famoso edicto, que prohi" be á todos sus vasallos el salir del revnfl sopeña de muerte. En los demas artículo* se prevenia, que ningún estrangero seria admitido en el Japón , que se echase d ( todo el Imperio á los Portugúeses y Espa' ñoles, que todos los Christianos del pato y los que propagasen su doctrina fuese! 1 puestos en prisión, y que se daria un pre-' mió considerable al que denunciase á u* Sacerdote Católico. Entonces empezó la persecución ib? terrible que jamas ha padecido la Igle^ de Jesu-Christo : inventaron suplicios atr^ ces, desconocidos de los antiguos perseg^ i
t, ^ EL JAPON. silenci 0 P ! ri ? ÍtÍdme ’ Señ ° r a ’ qUe pase eri siniDl ■ SUS circunsta ncias ? pues su ror T ac * on os ca usaria el mayor hor-, • an bárbara crueldad irritó á los Chrisj- n ° s * v rca quarenta mil de ellos, vienque iban á quitarles la vida en el fuerihí^r 11 CmZeS ’ e í l los tor ^entos mas hors 9 Y no pudiendo , á pesar de su su- ^ion, conseguir que los dexasen tranquív,L etl u gUn rÍaCOn ret!rad0 > resolvieron vender bien cara su vida á sus verdugos. tos riTV “í f ° rtaleZa vieja, resuelos a deíenderse hasta el extremo : el Soc laño los sitio para exterminarlos , y lo onsiguio con el auxilio de los Holandeses, U 0 <Jdn CaUSa de qUe P erec iesen en esmÍ ‘ Ín ° Ceiltes > 1* creían cu ti mismo Dios que ellnc „ perseguidos únicatnéme por ’eJ» ^ _ , P° r esta creencia. J . ° es 1 ue el interés sórdido del comerco ha corrompido las costumbres de esta nación hasta un extremo que causa horror a la humanidad. Desde esta época el Japón quedo cerrado para los Católicos gueTe^Est’ Y pr ™ Ípd ™ W e P ™ los Portuperadn 1 , S t nmron Embaxadores al Emmero d s ^ Jap , 0n COn una c °mitiva nu- N-.nJ’, pa ‘ a ? placarIe ; pero al llegar á guno 8 s h? U - ’ Uer ° 1 11 presos y muertos. Al¬ ie" * 1 .' S 1 0 n f°! han intentado en varios npo. introducirse en esté pais, pero con
42 EL VIAGERO UNIVERSAL. tual de gobierno en el Japón , fue TaycO" sama , que de soldado llegó á ser General) V de aquí se alzó con el poder Soberana Derrotó y exterminó á los demas Grande* que le disputaron el Imperio , y despojó a* Dairi de la Soberanía. Estableció su tyra" nía con leyes atroces, de que no hay exeiti' piar en ningún pueblo del mundo. Es# cruel tyrano fue el primer perseguidor los Christianos , á lo qual le induxo su i&' fame política , fomentada por las calum' nias de los Holandeses y Bonzos. Contri! buyo también mucho para este odio con' tra el Christianismo el haber sido Christíaj no uno de los mas principales Goberné dores que le resistió , y faltó poco par* que le impidiese erigirse en déspota d«‘ Japón. «Reconocemos, pues , aquí dos Emp e> radores; el primero goza en la realidad de da la autoridad Soberana ; el segundo de J 0 ' dos los respetos. Como se ha continuado if censándole , y nada le queda de la Soberan 1 * sino este vano aparato , ha tenido que dar s< por contento. No ha sido derribado del tr ff no , pero ha cesado de reynar. Vé con n# insensibilidad que se ha fíxado con la co*J tumbre y necesidad, otro trono delante ^ suyo, menos idolatrado en lo exterior, f; ro en donde reside todo el poder. Una ^ las prerogativas de este Monarca espirité
. el JAPON. 43 es instalar y confirmar al Cubo á cada mutod ° n ^ ace nombramiento para lo 1 u aS ^^ ni ^ a ^ es de religión, y recibe le S , ° se fi u ios ¿el Cubo, que cada cinco años salí U na v * s * ta s0 ^ emne ? como un va- I a su Soberano, al mismo tiempo que tiene en un verdadero cautiverio. ”No hay cosa mas magestuosa y eososa qu e estas visitas. El Cubo tiene su evidencia en la capital, y el Dairi en la •anta ciudad de Meaco , distante de Jedo cotno^ unas sesenta leguas. Se emplea todo J ano en íos preparativos de este viage: nemas de una infinidad de grandes ciudacnm;? PaC ?i de dar alo > mie nto á toda la iva del Cubo , hacen construir en el ino veinte y ocho casas magníficas á ■ gual distancia unas de otras , en cada una de las quales el Cubo halla una nueva cor¬ te , nuevos oficiales y soldados , y todo lo necesario para la comitiva de un Empera¬ dor poderoso que vá á rendir homenaje con un exército á un hombre , que en la reali. dd es vasall ° suyo. Todas estas diferentes esoitas se reúnen en Meaco, y componen c :<, ( : rClt ° tan considera ble , que es pre- U , p antar tiendas de campaña en las caj i 5 cn ^ as plazas , y aun fuera de la ciu— d para alojar á los soldados. El Cubo Pranr¡ eSenta al ' Dairi con este a P a rato de eza , y i e hace exteriormente algu-
44 EL viagero universal. nos. homenajes , mas gloriosos para el va' sallo formidable que los ofrece , que par* el Monarca impotente que los recibe. Par* dar mas pompa á esta ceremonia, los do 5 Príncipes juntan sus comitivas , y atravtf' san de este modo la ciudad santa : toda 5 las calles por donde han de pasar está# cubiertas de arena blanca , y de talco pul' verizado , que forman un camino llano 1 plateado. Junto á las casas en toda la lofl' gitud de las calles construyen balaustrada para colocar en ellas dos filas de guat' dias. La fiesta comienza ántes de amane' cer: primeramente desfilan los criados & ambos Soberanos con los regalos que de' ben hacerse uno á otro, y van escoltado* por algunas compañías de soldados. Des' pues vienen magníficas sillas de manos, ador' nadas de festones, conducidas cada una po ( cuatro hombres vestidos de blanco , pre' cedidos de otro que lleva un soberbio pa' rasol, ocupadas por Señores y Señoras & calidad. Tras ellos sigue una numerosa ca' balgada , llevando cada caballo dos cria' dos á la brida , y otro lleva un para' sol: á cada ginete acompañan ocho cria' dos. Después aparecen tres carrozas , cuy* brillantez y riqueza exceden á todo lo wr soberbio que se ha visto en este generé el oro y la pedrería que las cubre por to' das partes , deslumbran la vista. Van
A ac A~ . EL JAPON. , c ducldo p 0 ? n S negr “’ y “¿a toro es con- 2as van i ^ uatro hombres: en estas carro- Suen aS ““g 1 ^ d ol Dairi, y las sibinas ^ einte Y tres para las concu¬ ta v J Otra cabalgada de seten- P^eJedida ? ba l ° S marcha de dos en dos > Primera ruVA *J na tro P a de Señores de la del Cubo 1 a * i es P ues se la carroza he habí a S ° berbia ^ Ue las ^ que sangrf r-' \ SIgUeri los Príncipes de su gre , hijos , hermanos ( si los tiene ^ v quatroaentos soldados bien armados y lll narca’ Inm T” ™ U eom!tiva <k este Mofin dad r ame “ te dMCas viene uaa mcoiradas ^ C " r0a “ y silias de manos es¬ te ^ aturden con "el “J** instrumentos. El palanquín del Dalri aparece después, conducido por cinqüenta Ca¬ balleros , y rodeado de sus guardias : todo lo mas prectoso de la naturaleza y el la r lTn n eUnid ° “ este magníficoV- Seel D' e Ste m ° d0 ‘ Ie « an a > Palacio tres L! Da « es servido por espado de mismos l P 0 - el , Cub0 7 sus hijos : ellos haberle h g “ lsan la comida, y después de Piden rl^í 0 magalfi cos regalos, se desdel m . , el con todas las demostraciones mayor respeto. ”bUda iguala á la singular veneración.
4Ó EL VIAGERO UNIVERSAL, que todos tenemos ala persona sagrada este Monarca espiritual. Le consideran^ como á un Dios , á quien la tierra no & digna de poseer , ni el sol de alumbrará profanaría su santidad si sus pies tocase!» al suelo , ó se expusiese al ayre abierto Unos hombres vestidos de blanco le lleva!» en hombros, y apenas se digna de favo' recer con sus miradas á los que le rodea»»- En fin , es tal la santidad de su personé que no debe dexarse cortar el cabello , I a barba ni las uñas, y así es preciso aguar' dar á que esté durmiendo para cortársela* sin que lo advierta. Cada dia se le sirV$ en baxilla nueva , y la rompen inmediata' mente que acaba de comer , para que cayga en manos de los legos, porque creen# que se le hincharía el cuello al que se atr? viese á usarla. Lo mismo sucede con sü» vestidos ; el que se pusiese alguno de ello* al punto quedaría castigado con una hi# chazon dolorosa de todos sus miembros. UtowiciuvJ j ---- 7 x su turno hacen la centinela al rededor ^ su cama : si duerme mal, se dá de pal*? al ídolo que ha estado de guardia , y le arroja de palacio por cien dias. En el Dairi es tan venerado entre nosot# que el pueblo tiene por sagrada el agua c ° que le laban los pies , la qual se r ecOp
v j JAPON. ^TJ profanos * ^ atreverse a emplearla en usos redi”^ ^S n ^ a( Í de este Príncipe es heten e aila / ^ . se S un cur so ordinario, persu ? S a P r hnogénito. A falta de varones s ¡ en aS ^ etn ^ ras > Y a un ha habido ocaes^ 6 ! en ^ Ue * as ^ ern ^ r as han obtenido cion r °k 10, Q uan ^ 0 acae ce alguna alterca- SacenW* U T eSÍ ° n ¿ esta di S“ idad > *o» acerdotes son los que deciden: á veces el T £ la . r e ™ ncia sucesivamente en varios sus lijos , para que sus madres tensan 1 consuelo de verlos revestidos de este - su- Premo poder. Estas renuncias se executan con el secreto mas profundo : un Dairi ha- T em P‘ eo ’ ó muere , sin Corte de T d^i men ° r n0t¡cia : aun ' a Corte de Jedo lo .gnora, hasta que el sucesor ha sido instalado. ^ El Cubo cede al Dairi para su subsisten¬ cia las rentas de la ciudad y territorio de Meaco con algunas otras pensiones: pero el Dairi saca aun mayor ganancia del priv.lepo que tiene de conferir y vender los mulos de honor no solamente á los partile h a Y 1 ™ , tamblen al mismo Cubo ’ S ue ranía T 6 !£ad0 6Sta P rer°g ativa de la sobesac », U n m ay ? r Parte de las juezas que ■ e airi de la distribución de estos tíes eV 6 6mplea 611 S0Stener la P° m P a d « Ionarca titular, porque es máxima de
48 EL VIAGERO UNIVERSAL, esta Corte el infundir respeto con semejan¬ tes demostraciones de esplendor, ocultando < su pobreza baxo la máscara de la magnifi¬ cencia , y supliendo con el fausto la verdadera grandeza que le falta. Esta pompa bri¬ lla especialmente en todo lo que tiene re¬ lación con la persona del Dairi: sus casa¬ mientos, el nacimiento y la educación del Príncipe hereditario &c. van acompañado* de un magnifico aparato. Quando se ha de elegir nodriza para el Príncipe, juntan ochen¬ ta mugeres de las mas hermosas del reyno , y las presentan á la madre, á las mugeres , y á los nueve parientes mas cercanos del Dairi: las obsequian por es- - pació de un dia, y las dan títulos hono¬ ríficos , que conservan por toda su vida. Al dia siguiente desechan la mitad de este nlimero, despidiéndolas con ricos regalos. Al tercer dia aumentan los títulos honoríficos á las quarenta que han quedado, y de ellas escogen diez, las quales últimamente se re¬ ducen á tres , despachando á las otras col¬ madas de dones. Al cabo de algunos dia* escogen una de las tres, á la qual dan l* 1 dignidad de nodriza del Príncipe con otro* muchos títulos de honor. Para dar fa posesio^ de este empleo, la introducen en el quartf del Príncipe, al qual tiene en brazos de las primeras Señoras de palacio, que l 0 alimenta los primeros dias después de o-*'
EL J A P 0 N - 40 an Utl P oco de leche en la boca nmo > y después le ponen en los brazos la nodriza. sus 5> f j 5 siguiendo la costumbre de dnrJ 3 6 eces0res > se casa ordinariamente con j _ muge res, pero una sola tiene el título del p“ z > Y es siempre la madre quarm P£ hered f °' V ‘ ™ ea el mismo quarto que su mando, y las demas habitan dLu!, P ? r°í “ r Can0S - Cada una de ella, dispone todos los d.as uu banquete magnifico U a ^' tacl0I1 > adonde hace venir músicos y danzarinas; y luego que el Dalri de¬ clara en que parage quiere comer y pasar U noche, reúnen todas estas comid/s , P jue I gos y diversiones en el palacio de la esDOsa adonde debe ir el Monarca P ’ »La comitiva del Dalri es muy nume¬ rosa, aunque escasa la renta que dá á sus palaciegos , pero la esperanza de lograr al guna de las muchas rentas que tiene fecultad de repartir , atrae á muchos á su ser¬ vicio. El estudio de las ciencias es la prin¬ cipal ocupación de ios Señores de su Corte a quai se compone únicamente de gentes ceniW* f Sacerdoci °. que se creen desfundé ?, de n “ e ‘ tr ? s di0ses - Es «-origen ¡n- 11a na vanidad intolerable en esta canaaunn,? Ue d “P recia lamente á los demas, mas^p?:? 6 , a ^ ate Á mendigar sus socorros. Los TOMO v ‘f * 68108 V¡A C ° Sta a S e -
50 EL viagero universal. na, y los inferiores se abaten á los oficios mas viles para poder mantenerse. De esta clase de descendientes de los dioses salen los superiores de los Bonzos, que se reparten por las provincias : hacen llevar delante di sí dos alfanges, y se portan con tanto faus¬ to y orgullo, como si ocupasen los prime¬ ros empleos del reyno. Se abstienen de toda comunicación con el pueblo, y ocultan sü ignorancia baxo el aspecto de reserva y cir¬ cunspección. Los superiores generales de los Bonzos deben residir en Meaco, porque esta ciudad es considerada entre nosotros como un Santuario. Pero á pesar de su gran poder, los Bonzos están sujetos á la autoridad del Cubo en los asuntos civiles , y sus delito* capitales son castigados con pena de muer-' •te, aunque no tan rigurosa como la de lo* legos. «Todos los palaciegos del Dairi y los de-j mas Bonzos toman el título de Señores: e trage propio de su estado se compone ^ unos calzones anchos y una bata con col* Jarga : su gorro es negro, y su forma ei diferente según la dignidad de las personé y asi se reconoce por ei vestido el gra^ que cada uno de ellos ocupa en la Cort* Las mugeres tienen también un trage ticular, que las distingue de las demás.” Después de haberme instruido en to lo perteneciente á la Corte del Duiri, lJl
EL JAPON. 51 preguntó nuestro Japón: «¿qué concepto tienes a hora de mí i Bien sabes que nuestra rese rva con los estrangeros debe ser ex hemada, y que nos obligamos con jurattiento á guardar con ellos un secreto invio- a e en materias de política y de religión. . 0 - SPkiera 5 pues 9 que tu desprecio fuese ^ Ua . a uii confianza, por lo qual voy á cxpüca r te la naturaleza de este juramento, •^or mi parte fue involuntario, y yo no ado¬ ro ni respeto á los dioses ó espíritus á quienes puse por testigos de mi promesa. f ste es el modo de pensar de la mayor par¬ te de mis. compatriotas sobre esta'' especie ae obligación: el temor del castigo es el único motivo que los detiene. Por otra par¬ te , ■ nosotros gustamos del trato y familiari¬ dad con los Europeos, y no tenemos ménos deseo de saber su historia, que vosotros la nuestra. - Después de esta confesión ingenua le hice vanas preguntas sobre el gobierno del Japón, y sobre la Corte del Emperador seglar, en donde mi buen amigo había re¬ sidido algún tiempo. «Ya te he insinuado, * dlx ?.’ ? n s ué consiste el poder del Cubo, que se distingue del Emperador de la China, n que este es juntamente Rey y Supremo Sa- ? er j 0t u su nacaorl> El nuestro , pomo ya t)or a i ° ’ n0 tiene maá P oder q ue el .tem- P > pero su autoridad es absoluta y des-*
5 8 EL VIAGERO UNIVERSAL, do , Osaka , Sacai , Nangasaqui &c., * olS gobernadas* por unos Ministros que el Eifl w perador envía. Hay dos en cada ciudad*^ á veces tres en Nangasaqui , • por causa & la importancia de esta ciudad , siempre na de estrangeros. Estos Gobernadores mal 1 '' dan por su turno , y mientras que el está en el exercicio de su gobierno, el ott° tiene su residencia en la capital hasta q üí recibe la orden de ir á relevar á su con 1 '' pañero , con quien mantiene una corre*" pondencia seguida. Dá parte á los Miní*" tros de los asuntos de gravedad que debe* 1 tratarse en el Consejo , les dá cuenta & su gobierno , y procura grangearse su pr°' teccion con regalos. Durante todo el tietf 1 ' po que un Gobernador esté exerciendo stl empleo , le está prohibido con las peü 1 * •mas graves el recibir á ninguna muger el> su palacio, ni aun á su esposa , la debe quedarse en la Corte con sus hij 0 ] para ser responsable de la fidelidad de & marido. Las rentas fixas de estos Gob^ nadores son poco considerables , pero r utilidades eventuales le recompensan dantemente. En pocos años adquieren gr^ des tesoros, pero tienen que repartirlos el Soberano y sus Ministros. Su familia 9 compone de gran número de dependiera, que son casi todos de clase distinguida?' cada uno de ellos debe tener varios cfí
, el JAPON. 50 os que l e s i rvan> £ a p Uerta ¿ e i palacio f S d slern P re guardada por cinco ó seis hom. u^ S . arm ^dos de un alfange y un bastón: se C f rran . a ( * as q ua tro de la tarde, y no abre sin orden expresa. Hay otros guar¬ ías en o interior del palacio, encargados e escnbir los nombres de todas las per¬ sonas que entran, y esta lista se presen- a todas las noches al Gobernador. El p 0 -> ¿ de éste es absoluto, y de él depen- . e n . todos los negocios : el comercio , la justicia la guerra, todo vá á parar á su a ribunal, pero tienen también sus espías asociados como asesores, para que no abu¬ sen de su autoridad. ¡ ; ”. La policía de las ciudades pertenece también á los Gobernadores , pero como no pueden exercerla por sí mismos en toda su extensión , tienen varios subalternos q ue le descuidan en esta parte. Los llamamos ancianos , porque en efecto antiguamente se escogían para este fin los vecinos de mas edad, pero al presente estos empleos se dan comunmente á jóvenes. Estos tienen »s Trementes cuyos empleos son vitalid . í Y 0t ™ S „ subalte ™ os que se mudan totodos I an J*' Su P nncl P al Obligación es dar odos los días al Gobernador cuenta punpres/i i° d °, 10 qUe pasa etl la ciudad > Y los nmf V 0S memoriales Y querellas de P tendientes , porque no í todos se
6o EL VIAGERO UNIVERSAL, permite hablarle , y solo éstos que sabe# el respeto que se le debe , son los que tie¬ nen derecho para presentársele. Hay en ca¬ da calle un Comisario que cuida de que se haga la guardia por la noche , y de que se executen puntualmente las órdenes de la Policía. Es elegido por los principa" les de cada calle ; pero su elección debe ser confirmada por el Gobernador. Cortil el pueblo juzga de la autoridad de un em¬ pleo por el aparato del que le obtiene, & aquí es que estos ministros inferiores pro¬ curan dar mucha pompa á su dignidad coU un exterior magnífico , que sirve de vel^ para encubrir su pobreza. j)Ademas del Comisario de que he ha¬ blado , hay en cada calle un Escribano? cuyo oficio es dar los pasaportes y certificaciones de vida y costumbres, tener un* lista exácta de todos los habitantes de 1* calle , de las personas que viajan ó mu¬ dan de domicilio, de los que nacen y mue¬ ren , con qué disposición han muerto, & qué religión eran , &c wHay en Nangasaqui otra especie & ministros, que llaman los mensageros de & ciudad, y que al mismo tiempo sirven & alguaciles. Forman una compañía con^ de rabie , compuesta de cerca de treín^ familias , que de tiempo inmemorial está 1* en posesión de este empleo. Estos son un ú
hombres mi d A P o N * 6r nes á vec y sa S a 9 es y diestros, á guie-* suplicios ^ encar § a la execucion de l os hezas fi ? P^m ci palmente si es cortar ca¬ que baxo ^ , e St0S al g uac ’des , aún¬ en Eurom despreciable según vuestras ideas • e mpleo mil ir ^ at P{\ consÍ£Íera do como un llev P ar" s ^r y n( * le > P or lo que pueden xr P d COm ° a n °bleza ” en UeStr ° Ja P° nés s e hubiera detenido las c^ U P0Hda ^ noche hnh« í ° COmo se acerca ba la los R i’ a de retirarme a l quartel de os Holandeses, adonde es preciso 4 recoLt s»“ t*Tír librarnos ñor 1 , menos la utilidad de ble que"Tesla " ^ horrlciud’ad q m m ntao“ . Z T? ™™ en esta en Nangasaqui, se pubU ‘V 1 * 56 Vende calles: Tos obraos y a san 0S g e lr P “ *" S,,—’ e n tono ciable . los marineros gritan aun mj , e a compasadamente : los soldados de k „ ^ ttenen su modo peculiarle gc men - P a hacerles ver que ellos no duer- en un ¡LTV ^ ^ h ri “dad «á » señalar las hmas"' tíe ™ ’ pa ' Plazos de madera w U “° S 8 randes “no con Otro ' huecos , q ue golpean “ Otro , y se oyen á larga distan-
6 2 EL VIAGERO UNIVERSAL, cia. Los Chinos contribuyen también á au¬ mentar este estruendo con sus tambores 1 otros instrumentos con que aturden toda 1» ciudad, principalmente por la noche quaudo sacan en procesión sus ídolos al rede¬ dor de los templos, y encienden en su ho¬ nor pedazos de papel, que arrojan al mar- Pero todo esto es nada en comparación de los gritos que dan los Sacerdotes y lo* parientes de los que están en la agonía» y de los que han muerto en ciertos dia* consagrados á celebrar la memoria de su$ difuntos. Todos estos ruidos reunidos hacen á Nangasaqui una de las ciudades mas i»' cómodas del mundp.
EL JAPON. 63 CARTA LXIX. D Continuación del Japón. pais Tn Sefi0ra ’ que la descti P«oi de un tanto 1 * COm ° f Ja P oa 05 cause do Vov COm ° “ mi ei habede visitallenas'den P ! mar0S . ? taS islas famosas, una „, de . p o P ulosas ciudades, donde reyna »»* admirable policía. Se ven aquí caT* ornamente aseadas y cómodas, jardines del anos 5 ’ PUent6S ma g nífi ««, caminos muy cercanías de nuestra Corte. J un to lo, 6 £ minos se encuentran posadas muy bien pro¬ vistas , y hasta en medio de los bosqu-s se ven hosterías muy deliciosas en donde Se ha 0 necesa rio para el regalo y comodidades de la vida. He .aquí & ñora , un compendio de todo loTué m¡ ahora'porÍ T V!age á Jedo ^ vamos minos. P em P ezan do por ios cachos LO n„ P r a C ¡PaleS Caminos son wn annu m i ^ ^ 0s tro P as ¿e caminantes , por numerosas que sean, pueden pasar jun- ** embaraza .rse. La tropa que sube.
64 EL VIAGERO UNIVERSAL, esto es, en el lenguage del pais , la q uC vá hacia Meaco , toma la izquierda, y I a que baxa , la derecha. Hay á cada lado una fila de pinos muy recta, que hacen estos caminos no menos agradables que có¬ modos, mayormente en tiempo de los gran - des calores. A cada lado hay un foso pat¿ el desagüe en tiempo de lluvias; y los ha¬ bitantes de los pueblos inmediatos están en¬ cargados de limpiarlos y conservarlos. Pero no creáis que este trabajo les es gravoso? ántes bien sacan la mayor utilidad de to¬ do lo que ensucia y embaraza los caiHn < nos : las ramas que caen de los árboles les sirven de leña , y con el estiércol be¬ nefician sus tierras. Todos los caminos Reales están divi¬ didos en millas geométricas , que comien¬ zan desde el puente de Jedo, como cen¬ tro común de todo el Imperio, por caf medio se sabe á qué distancia se halla uno de la capital. Las millas están señaladas có$ dos montones de piedra y tierra , uno en¬ frente de otro , con árboles plantados ^ la cima. En la extremidad de cada terri¬ torio se encuentra una pilastra , que indi¬ ca á qué Señor pertenece aquel pais , 1 quáles son sus límites. En los caminos de tra¬ vesía hay también sus inscripciones p^ 1 guiar á los caminantes , y estos caminos pf' ticulares tienen el nombre de la provin"
cia adonde ™ JA ? ° N ‘ 6 5 pales están nducen * Los caminos princititud de slem P r e cubiertos de gran mul¬ lios v m ^, s . a S eros j mercaderes , peregrisexós están ' S r S ‘ f° S mendí g° s ¿c ambos Unos de en ^ Sta f 0S en ciertas cofradías: robustos r>\L e ^ ermos » Y otros sanos y do, tocand P n ^ cantari do, gritan" ^lZit' a T mem0S ’ y had “ d o vauna gran nn f Se coa tras IZr r muchachos que corren deles, correa V 0 f frecl “ d o^ frutas , cor- Peedennecesiia’r Se Va " aS ““ de 1 ue ;««rnsr*i r s r, itir* - »»• -E» t do , qle cubr! L t Capa de P a P d barnteamaleta y el caballo.'** ’ la brida, la qual lleva J’SZu??. á la y va siempre cantando. Quando ha te , cL a Quando éstos van á la Cor¬ ría* : 71?" P ° m P a «raordlnaa sa , que C ° mitlva es * veces tan numeroguásfy la cL U H eSPaCÍ& dC 4i í feaS lebastanLi P°P ulo3as apenas tomo vi alojalmemo '’ p or lo V 6 las VI. E
66 EL VIAGERO universal. reparten por las aldeas cercanas. Algunas semanas antes de pasar , envían ministros á todos los parages en que han de detenerse* j y fixan sobre unos maderos altos unas la" i minas, que expresan, el tiempo de su man¬ sión. Es cosa muy curiosa ver el gran nú" mero de criados , pages , ministros y ba" gages de estas comitivas : unos llevan ar mas y picas guarnecidas de plumas y otros adornos; otros llevan maletas cubiertas con reposteros, en que están bordadas las armas del Señor , y. en que se encierra i* parte mas preciosa de su equipage. El Gran¬ de camina sobre un soberbio palanquín, en hombros de quatro ó mas personas rica¬ mente vestidas, relevándolos otros muchos, que van al rededor del palanquín. Dos no bles van á los lados para dar al Señor 1° que necesite, ó para sostenerle quando su" be ó baxa : otro lleva un parasol ? y to dos caminan en silencio, y con el mayo*! orden. A excepción de los criados , que H|j van su vestido de librea , todos los den> 1 Van vestidos de negro , y este color jun" to con la gravedad de su porte, dá á era marcha un aspecto magestuoso. Pero quaA ; do entran en alguna ciudad , ó encue^ tran á otro Príncipe , muda de aspecto & da la comitiva : los criados de. librea r ^ pages , y los ganapanes , empiezan danza . grotesca , acompañada de gesticul
EL JAPON. 67 esüec? ri< ? 1Culas > \°. 4 ual se tiene por una paso *í ^ urbarddad obsequiosa. A cada al/ 0 evantarL un P^ e bácia atras lo mas 0 que pueden , inclinando el cuerpo , y en leudo los brazos hácia adelante en actitud de nadar, menean á un lado y 10 a cabeza, agitan las manos, las pi¬ cas , & c . r Hay en el Japón, como he dicho, posarregladas, en las que cada caballo tie— f tarií:a , S e§Un la distancia > el precio del forrage, la calidad de los caminos , el tamaño de las maletas y el peso de los far- ° S ’ a iSt ^ P ° Stas son P ro P las de los Senodi, , tnt ?’ y en ellas ha y ™ a * ofir*J lena V de §ente> Unos ^íben todo tZlrt , d ‘ a : ° tros eatargadob de las cartas y edictos del Emptiador : lo* mensageros las Uevaa atadas a la punta de un bastón al hombro., y van acompañados de otros postillones'para encargarse de las cartas, si al mensagero le sucede alguna desgracia que le impida proseguir, lodos los caminantes, sin excepcion de clases ni estados , deben cederles paso , y se les conoce por una cam- P niUa que llevan, que se oye desde lejos. as casas de posta se hallan no sola¬ mente caballos, sino también sillas de ma r no 5 y mozos para llevarlas : estas sillas, 1 L van sostenidas por dos , quatro, ú ocho e 2
74 EL V1AGER0 UNIVERSAL, hacer la debida distinción en su delito ? condenaron á todos tres á muerte ; oid e orden y gravedad con que fueron con$I cidos al suplicio. La marcha empezaba por un homb rí que llevaba una hacha al hombro, y cr minaba á paso muy lento : seguíale otro . mismo paso con un azadón al homb r< ? por si fuese necesario abrir la sepultura p 3 ' ra enterrar á los ajusticiados : otro llevad una tabla en que estaba escrito el deh t0 ; y la sentencia. Seguían detras los reos C0 c las manos atadas á las espaldas , llevan^ sobre la cabeza un pedazo de papel la misma inscripción que la tabla, pero eí letras muy gruesas. A cada uno seguía ^ verdugo , que llevaba asida la punta & cordel que les ataba las manos. Dos s oj'/ dados acompañaban á cada reo con la en la mano, y apoyados sobre sus hóÁJ bros , para quitarles toda esperanza de &/ caparse. Me admiré de la fortaleza de aqP e , líos miserables que caminaban á la mu^- con la mayor resolución. Luego que les ^ bieron cortado las cabezas * se acerca^ algunos de los espectadores , y para p r f bar sus sables hicieron pedazos los ca¿ 3 ' veres, y después haciendo un monton ; estos pedazos, empezaron de nuevo la c3 L nieería , apostando á quien cortaba mas un golpe. Los cadáveres así despedaza^
, el JAPON. 75 quedaron para pasto de los perros y de l as aves carnívoras. el T^ a S ^ es P etia ^ es son muy severas en t ¡ a P on » mas ligera transgresión se cas- | a " COn penas corporales , y á veces con fo • ^ homicidio involuntario , y áun jzad° , el contravando y la infracción de ertas providencias de Policía son castigaos con el fuegQ , ó con la meda> En ^ os cutos qué tienen alguna relación con la ranquilidad del Estado ó con la magostad Soberano, todos los parientes del acú¬ celo son comprehendidos en su ruina • de esta severidad tan excesiva nos contaron gunos casos: Un Administrador de rentastue convencido, de haber hecho acopio „¡, r ? a p as y otras ara f s intentaba en¬ de t a esta culpa acarreó la ruina de toda su fatmlia que era numerosa , v una de las mas distinguidas del país. El reo fue condenado con todos sus cómplices u ser crucificado : su hijo único, de edad de siete anos y fue degollado en su presen T ; SU casa fue asolada, y sus parientes, despojados de sus bienes, fueron desterra- Q0S para siempre. Un Gobernador de un distrito peque- 0 ue acusado de haber cometido algunas «acones contra los habitantes : la sentenmos v 2 V q Ue éi ’ sus h ‘ j° s ’ i' erm anos, pri- y tíos se abriesen el vientre, género
y 6 EL VIAGERO UNIVERSAL, de muerte muy usado en el Japón. Estas personas estaban separadas y distantes unas de otras mas de cinqiienta leguas , y sia embargo se mandó que todos muriesen en un mismo dia y hora. Las órdenes se des¬ pacharon con tanta exactitud, que toda esta infeliz familia pereció en un mismo punto. Quando se quiere favorecer á un reo, se permite á su pariente mas cercano que le mate en su casa; y este suplicio no des¬ honra al que lo padece, ni al que lo executa. Pero es mucho mas honor matarse a sí mismo ;. por lo que casi todos suplican con instancias el favor de abrirse el vien¬ tre gloriosamente. El reo que consigue es¬ te honor , junta su familia y amigos, se adorna con sus mejores vestidos , hace un discurso patético sobre su situación, y con aspecto sereno y alegre se descubre el vien¬ tre , y se hace en él, con mucho garbo, una abertura en cruz. El atentado mas horri¬ ble queda borrado con este género de muer¬ te : el difunto es puesto en la lista de los valientes, y sus parientes no contraen nin¬ guna afrenta. Quando las pruebas que resultan de los autos no son suficientes para condenar á un malhechor , se recurre á varios géne¬ ros de tormento : uno de los mas crueles es hacer tragar al acusado cierta cantidad de agua que le echan por un embudo. Lúe--
EL JAPON. 77 go que está bien hinchado, le tienden en e sue ^° ? Y los verdugos le pisan el vien- . tre con fuerza : si persiste negando , le fa¬ jan estrechamente el cuerpo con vendas de le nzo desde el cuello hasta los talones, y ^ esta disposición le dexan expuesto al ar- or del sol , ó al rigor del frío , tendido e espaldas sobre guijarros agudos. Si este tormento no le arranca la confesión que Prienden, no por eso le absuelven , sino S u e le guardan en prisiones, ó le envían j, U na isla desierta. Este iiltimo castigo se a principalmente á los Señores y Grandes del reyno : la isla adonde los trans¬ portan , está á catorce leguas de Jedo, y no tiene mas que una legua de bogéo. No tiene puerto , ni ensenada, y sus costas son tan escarpadas, que quando llevan á ella víveres , ó algún reo, ó tienen que mudar la guardia , es preciso subir el barco con toda su carga por medio de una grúa. Su terrreno no produce mas que algunas mo¬ teras , y es preciso enviar los víveres con ^ Ue se han de mantener los desterrados, C ^° Cimento se reduce á un poco de arroz, a gunas raíces , y algo de carne salada. No os dexan allí en ociosidad , pues les haganar su alimento criando gusanos de e a 5 y fabricando telas. m uri re o muere en la cárcel, sea de uerte natural, ó porque él se mate á sí
78 EL VIAGERO UNIVERSAL, mismo , lo que sucede con mucha freqiíencia , su cuerpo no queda libre del supli¬ cio : se le forma el proceso como si vi¬ viese , conservan su cadáver en sal hasta el dia de executar la sentencia , y se la aplican como si estuviera vivo. Desdo la aldea de Mangona, hasta otra en donde dormimos, no vimos otra cosa notable sino un ídolo labrado en una fo¬ ca , que nos dixeron era el protector de los caminantes. Tenia delante de sí unas columnas pequeñas en que ardían unas lám¬ paras , mantenidas de las limosnas de los pasageros. A corta distancia de allí hay un pilón lleno de agua , adonde se laban los que quieren hacer algún sacrificio. Después de algunos dias de marcha encontramos unos baños calientes, famosos por las virtudes que les atribuyen. El edi¬ ficio está rodeado de balaustradas , traba¬ jadas con primor : cada baño tiene dos ca¬ ños con sus llaves , uno para el agua ca¬ liente , y otro para la fria : la primera sa¬ le tan caliente, que apenas se puede me¬ ter en ella la mano. Saliendo de aquí, atravesamos unos valles amenos y fértiles , y unos campos cercados de árboles que produce el thé. Los habitantes aprecian tanto las tierras, que solamente destinan los linderos para plantar árboles. El mejor thé del Japón se cria en las cer-
EL JAPON. 79 canias de Meaco, en donde se coge todo el que gasta la Corte. Las personas dis¬ tinguidas no lo toman en infusión , sino en polvo , para lo qual muelen sutilmen¬ te las hojas, echan una pequeña porción en una taza de agua hirbiendo , y la me¬ nean hasta que hace espuma , y se pone como un caldo claro , el qual toman sin echarle azúcar. El thé de que usa el Em¬ perador , se coge en una montaña que está plantada toda de estos arbolillos. Un oficial cuida de esta montaña , y varios jar¬ dineros velan con la mayor atención en e l cultivo de esta planta', en recoger la hoja y prepararla. La moptaña está rodea¬ da de un foso que impide la entrada : cada dia se limpian los árboles , sin dexar la menor inmundicia sobre las hojas. Los que las cogen deben abstenerse de comer pes¬ cado salado , y qualquier otro manjar de olor subido , para que su aliento no las aje ó altere su buen olor. Tampoco pue¬ den tocar á las hojas sino con guantes, y durante todo el tiempo de la cosecha, se les obliga á bañarse muchas veces al dia. Cerca de este mismo paraje en que se cria el thé con abundancia, el arroz me pareció el mejor de todos los países del mundo. Hay allí hasta seis especies dife¬ rentes de arroz , y la mejor se transporta
So EL VIAGERO UNIVERSAL ta á Jedo para la mesa del Emperador. Al día siguiente .pasamos por una gran Ciudad , llamada Sanga: sus calles son an¬ chas y rectas, con canales y arroyos que las riegan , y van á desaguar al mar. Las casas son baxas , y las tiendas están ador¬ nadas con colgaduras negras. Nos admira¬ mos de la pequenez y gracia de las mugeres de esta provincia, las quales son de tan corta estatura, que parecen niñas , pero al mismo tiempo son muy bien proporcionadas, y por la mayor parte muy lindas. Se pintan el rostro , y con esto se asemejan con mas propiedad á nuestras muñecas , pareciendo mas bien figuritas de Cera , que personas humanas. En general, las mugeres de esta provincia tienen fama de hermosas : aun los hombres , que son muy feos en todo el Japón , aquí son bien formados , y de fisonomía agradable. Los Japoneses de las demas provincias tienen los ojos pequeños y hundidos, el color cetrino, las cejas grue¬ sas , la nariz aplastada , la cabeza gruesa, las piernas cortas , y la talla menos qus mediana. Todo esto se verifica en la gente común , que en efecto es muy disforme; pero las personas de calidad , los descen¬ dientes de las antiguas familias , tienen el aspecto mas noble , son mas corpulentos , y aun de buena fisonomía. Por lo que . hace al carácter de esta
el JAPON. g, ilación, todo lo que he visto hasta ahora Y todo lo que me han dicho, me hace reer que los Japoneses son de excelente natural, de corazón generoso, benéficos, y e costumbres amables; sobrios, frugales, cononucos , pero magníficos y pródigos en ocasiones de lucimiento : altivos , intrépidos, enemigos de toda baxeza, muy sus en tos trabajos , y despreciados de muerte, que se dan á sí mismos por de IT muy leves * El honor es el móvil sus acciones, pero son muy faías ideas de honor que hay estableciza v?! 6 l0S ' La buena fé > la fr anque^ til ? Cl d f lnteres s on también prendas parfulares de esta nación : son curiosos, in¬ geniosos , aficionados i las artes y cien- «as, aunque no las conocen sino superfi¬ cialmente. Consideran el comercio como una Profesión vil , y por esta causa no hav nación alguna bien civilizada que sea tan pobre como esta. Todas las riquezas de és- 'e Imperio están en poder de los Grandes lf no se conoce aquí ningún opulento en ««tneV nfima de ‘ PUebl0 ’ C ° m ° e “ <*£. ran á° S Ja P oneses aman á su patria , adotrados S “ Soberan °’ res P etaa a Magis- Por ’ y SOn tanatlcos P or su religión, en extr ™ P " te SOn in< l uiel:os > revoltosos, tomo mconstantes > excesivamente su-
82 EL VIAGERO UNIVERSAL, persticiosos , ciegos adoradores de sus Sa¬ cerdotes , y entregados á las prácticas su¬ persticiosas mas necias y ridiculas. Todo* ellos, aun los mas ínfimos, se precian tanto del pundonor, que el hombre mas baxo se dá por ofendido de una palabra poco come¬ dida que le diga algún Grande, y se cree autorizado para vengarse. Esta pasión les hace olvidar su carácter, y los vuelve tétricos, desconfiados , pérfidos y crueles. Su inconti¬ nencia es extremada, y las leyes no ponen aquí ningún freno á la lascivia : en todos ellos se advierte un libertinage desenfrena¬ do. Ya os he insinuado aquel vicio horri¬ ble , ■ justamente detestado entre nosotros , al qual se abandonan los Japoneses sin el me¬ nor rubor. Sin embargo, es fácil convencer á estos hombres de sus errores , porque aman la verdad, y en haciéndosela palpa¬ ble , la abrazan á toda costa. Gustan sin¬ ceramente de que los instruyan eñ sus obli¬ gaciones, y de que les hagan ver sus de¬ fectos , y quando se les demuestra que no tienen razón, convienen en ello de buena fé. La campiña algunas leguas al rededor de Sanga , es una llanura fértil por don¬ de atraviesan varios arroyos, rodeados de diques y presas para regar en tiempos se¬ cos toda la extensión del terreno. No sola¬ mente labran los campos lianos , sino que se ven cultivadas basta las montañas mas
EL JAPOK. 8 S scarpadas , arándolas con bueyes ó á fuer- Za e brazos , quando estos animales no pue en subir hasta su cima. La industria excitada por la necesidad, ha hecho vencer los mayores obstáculos : los Japoneses se han enriquecido á fuerza de trabajo, sin . ar de ser laboriosos. Deben esta venta J a a la prohibición del comercio con los estrangeros, que les obliga á procurar saear de la tierra todo lo que necesitan. De a qui procede , que la agricultura , que es SU unic ° ocurso, no ha llegado en ninpais á mas alto punto que en el Ja— Pen. Han hallado arbitrios para hacer fér- 1 es los terrenos mas estériles , y esto prue¬ ba que la tierra paga con usura los sudores, del hombre, que la obliga á descubrir sus verdaderos tesoros. Llegamos a Kokura , situada á la ex¬ tremidad de la Isla de Ximo : esta ciu¬ dad fue antiguamente grande y bella , y aun se ven algunos vestigios de su mag¬ nificencia , como son sus jardines , sus ba¬ ños públicos, sus posadas, y un puente con bna balaustrada de hierro á los dos lados eos"- ^ en tra k a j a c k 1, Nos dirigieron hácia la ^osta para pasar en unos barcos pequeños c a s ^ a de Niphon. No sucedió ninguna 0sa extra ordinaria , durante nuestra nave¬ gó 1011 , y C o n viento favorable llegamos en ^ nce dias al puerto de Osaca. Unas bar-
9 © EL VIAGERO UNIVERSAL, aunque estas diversiones son á veces una parte de las fiestas que se celebran en ho¬ nor de sus ídolos, las costumbres corrompi¬ das de los actores hacen muy despreciable esta profesión en este pais. Por lo que hace á su teatro , se ven en él decoraciones y máquinas asombrosas, acompañadas de una música muy rara, compuesta de flautas, tam¬ bores , timbales, y grandes campanas, lo qual forma una algara vía confusa, muy agra¬ dable á los Japoneses. Esta nación tiene la particularidad de que arreglan el canto á la danza y movimientos del cuerpo , y no la danza á la música. Por lo que hace á las máquinas, es preciso confesar, que des¬ pués de los Chinos ninguna otra nación les aventaja en esto : nuestros tramoyistas de¬ berían ir á estos paises á estudiar el arte de adornar y servir bien las decoraciones de un teatro. Allí verían presentar gigantes monstruosos , montañas ambulantes , ciuda¬ des pobladas y animadas , fuentes con sus caños que arrojan el agua á grande altura, y otros mil prodigios de esta naturaleza, que nosotros no sabemos imitar sino pintándo¬ las en un telón. Aunque los Japoneses son muy apasio¬ nados á las decoraciones y á las máquinas, no por eso abandonan el placer del enten¬ dimiento, y tienen comedias que les hacen mas impresión que á nosotros las mejores
EL JAPON. 91 nuestras. El argumento de sus dramas es¬ tá tomado ordinariamente de la historia de sus dioses ó héroes , cuyas proezas represe ntan en verso , y á veces sus aventuras amorosas. Mezclan por lo común todos los géneros, trágico, cómico , lírico y panto¬ mímico : sus dramas están distribuidos como los nuestros en escenas y actos : el ar¬ gumento y plan se explican en un prólog° > pero sin tocar el desenlace , con el qual pretenden sorprender á los espectadores - Los intermedios son bayles, ó algunas farsas burlescas ; pero en las tragedias y c °medias procuran moralizar con seriedad. El estilo de sus tragedias es enfático y enér* gico , y su objeto son las acciones mas heroycas, Un mismo drama no puede repe¬ tirse de un año para otro. Los actores son, Unos mancebos que se escogen entre los ve¬ cinos que hacen el gasto del espectáculo, porque cada barrio de la ciudad tiene que costearlo por su turno una ó dos veces al uño: las actrices son unas jóvenes que sa¬ can de las casas de prostitución. Es cosa m uy divertida ver el modo con que los encar gados de costear el espectáculo conduce n en procesión á los actores y las mᬠquinas. Primeramente se vé baxo un palio muy i'i co , un escudo muy ancho , en el qual está escrito con caractéres muy grue* SOs el nombre de la calle ó barrio que eos-
9 2 EL VI ACERO UNIVERSAL, tea el espectáculo : acompáñale una música estrepitosa, siguiéndola un inmenso gentío* y detras van las decoraciones y todo el aparato teatral. Las piezas mas pesadas van en hombros de gente que alquilan para es¬ te efecto ; lo demas es llevado por niños vestidos con primor : detras de éstos van los actores, y luego todos los habitantes del barrio con vestido de ceremonia. Cier¬ ra^ la marcha una gran multiud de gente ordinaria , que llevan bancos y esteras, y marchan de dos en dos. Como los espectáculos se dan aquí or¬ dinariamente en las grandes fiestas, y mu¬ chas veces forman parte del culto religio¬ so de los Japoneses, los Sacerdotes ocupan casi siempre los primeros puestos en estas diversiones. Regularmente se executan en la inmediación de los templos , ó dentro de ellos, quando son bastante espaciosos para erigir en ellos un teatro , y para que el pueblo quepa en él cómodamente. Enfrente de los Sacerdotes se sientan los Goberna¬ dores , sus dependientes y guardias : la obli¬ gación de esta tropa es acomodar á los es¬ pectadores en los asientos, y hacer obser¬ var el buen orden. Entre las fiestas, que siempre van acom¬ pañadas de comedias, hay una muy nota¬ ble que se celebra todos los años en ho¬ nor del dios tutelar de cada ciudad. Em-
EX JAPON. 93 pieza al amanecer por una procesión de todos los habitantes , que atravesando las calles principales vá al templo , y desde al lugar destinado para servir de teatr ° á las representaciones de varios géner °s. He aquí la relación de las escenas y máquinas que se presentaron sucesivamen¬ te en el drama que se representó delante nosotros en Osaca. Primeramente saíier on ocho actrices diversamente vestidas, ^ada qual con un abanico y flores en las ma- ^ 0s : danzaron por su ttirno, y después saheron dos viejas con distinto trage , que danzaron igualmente. Después el teatro re¬ presentó un gran jardin esmaltado de flo¬ res , y en medio una cabaña rústica , de donde salieron á un tiempo otras ocho ac¬ trices vestidas de blanco, y executaron una danza. A esta decoración sucedió la entra¬ da de ocho carros triunfales , á los quales iban uncidos unos bueyes imitados con ttiucha propiedad : tiraban de estos carros tinos jóvenes , adornados con muchas galas, y en los carros iban árboles de varias es- Pecies, un collado cubierto de verdura, un °squ e espeso , en medio del qual había Un tl § re dormido ; una ballena medio ocul¬ ta en el agua , y otras varias figuras. Apa¬ reció después una montaña movible, una 'tente rodeada de árboles , una cuba , una casa, y se concluyó la escena con una dan*
94 el viagero universal. za de dos gigantes. Otro gigante salió de la montaña , armado con un grande alfange, y le siguieron siete Chinos , que em¬ bistieron con los tres Colosos. Concluida la pelea, uno de los gigantes hizo pedazos j la cuba en donde estaba escondido un jo¬ ven que recitó un discurso con mucha gra¬ cia. Danzó después con el gigante, al mis¬ mo tiempo que tres monos con cabezas de peces , saliendo de la fuente, saltaban al rededor de ellos remedando su danza. Las otras decoraciones que se presentaron su¬ cesivamente , fueron un arco triunfal Chi¬ nesco , una casa de campo , el aparato con que viaja un Emperador del Japón, un pozo , y todos los instrumentos nece¬ sarios para apagar un incendio, una mon¬ tana cubierta de nieve , y todas con in¬ termedios de representaciones , danzas y pantomimas. Es preciso confesar , que aun¬ que estos espectáculos teatrales de los Ja¬ poneses no pueden compararse con los nues¬ tros en la regularidad , en la propiedad de la imitación , ni en los demas requi¬ sitos del arte dramático , sin embargo , si Jos comparamos con las diversiones bruta¬ les del circo Romano , y con algunos es¬ pectáculos modernos, halláremos que los Ja* poneses saben divertirse con mas racionali¬ dad que otros pueblos á quienes tenemos por cultos.
95 CARTA LXX Continuación del Japón. TP . artimos de Osaca para Meaco, que solo dista trece leguas : caminamos una larga legua por campos sembrados de arroz. El camino es una larga calzada, con dos fi¬ tas de árboles á los dos lados , los quales s °u de la altura de nuestras encinas , y e stán cargados de una fruta amarilla , de que se saca mucho aceyte. Todo este pais e stá muy poblado : hay tan gran numero de aldeas junto al camino, que forman co¬ tilo una calle continua hasta Meaco. En to¬ das ellas se distinguen fácilmente las posa¬ das y las casas públicas por las rameras arreboladas que están á las puertas. Por la Uoche fuimos á dormir á Yodo , ciudad pequeña pero célebre por la belleza de sus edificios, y bondad de sus aguas. Su arra¬ bal es una calle larga , por la qual se vá un puente magnífico , que tiene quatrocientos pasos de largo. Le sostienen quarenta arcos con balaustradas adornadas con bolas de cobre. En medio del rio hay un castillo construido de ladrillo , que forma un Espectáculo soberbio por la elevación y grandeza d e sus torreS4
96 EL VIAGERO UNIVERSAL. Al día siguiente descubrimos á Meaco, y llegamos á esta ciudad por una gran ca¬ lle , por la qual andubimos mas de dos ho¬ ras hasta llegar á nuestra posada. Era dia de fiesta, y encontramos una gran multi¬ tud de personas de ambos sexos paseándo¬ se y divirtiéndose : esta fiesta era al pri¬ mer dia del mes, que los Japoneses cele¬ bran con visitas, paseos, y otras diversio¬ nes. Las mugeres estaban bien ataviadas, con batas de varios colores, velos de se¬ da sobre la cabeza , y grandes sombreros de paja para defenderse del sol. Vimos al¬ gunos mendigos, con trages muy ridículos, y con máscaras estrañas : unos llevaban so¬ bre la cabeza grandes tiestos plantados de arbolitos : otros cantaban ó silvaban , to¬ caban flautas y otros instrumentos, mientras que los farsantes divertían al populacho con sus bufonadas. Los templos estaban ilumi¬ nados con una multitud de lámparas, y los Sacerdotes, golpeando las campanas con mar¬ tillos de hierro , hacían un estruendo que. aturdía. Al dia siguiente fuimos introducidos en casa del Presidente de la justicia , y á la audiencia de los Gobernadores, pero con la linmillacion de tener que dexar nuestro coche á cinquenta pasos del palacio , para andar á pie lo restante del camino. Nos hicieron esperar bastante tiempo á la puer-
EL JAPON. 97 ta 5 y el Presidente , que ni aun quiso pre¬ sentarse , reqibió nuestros regalos por ma- 110 de sus oficiales. En casa de los Gober¬ nadores fuimos tratados con menos vilipen- 10 j pues se dexaron ver por entre unas ce- 0sias como los de Osaca. Nos rogaron que n ° s detuviésemos un rato para que sus mu-. | eres tuviesen tiempo de mirarnos á satisaccion: ellas estaban en una sala inmel ata, detras de una mampara con muchos Ajeros, desde donde examinaban á su gust0 > y sin ser vistas , nuestro trage y figuras. No solamente nos obligaron á que las Mostrásemos nuestros sombreros , espadas,, r eloxes , y todo lo que llevábamos , sino fiue hubimos de quitarnos las capas para que registrasen á satisfacción nuestros ves¬ tidos y formas por delante y detras, A com¬ placencias tan baxas é indecentes tienen que sujetarse los Holandeses , y yo como uno, de ellos, hube de aguantar igual humilla¬ ción y abatimiento. Detuvímonos cerca de ocho dias en ^deaco , y esto me bastó para formar idea la Q ' S td ca P l ta *‘ ^ os J a P oneses I a llaman Cl ^dad por excelencia , como hadan los ailtl guos Romanos con la suya, porque sien-r 0 I a residencia del Dairi, se la conside- a C01110 la metrópoli del Imperio.. Está si— > fte a a en medio de una gran llanura , y tie- e Un a legua de largo : los collados que la t OMq vi, q
gS EL VIAGERO UNIVERSAL. rodean , y una infinidad de arroyos que la riegan , hacen su situación muy agradable. En las faldas de estos collados se vé una infinidad de templos , monasterios y er¬ mitas , y me aseguraron que su número pa¬ saba de seis mil. El palacio del Dairi, que comprehende diez ó doce calles, está separado de la ciudad con murallas y fosos : la ha¬ bitación de este Príncipe se distingue de ¡ los demas edificios por la altura y mag¬ nificencia de sus torres. A cierta distancia de ella están las habitaciones de las mugeres , y de los principales oficiales : todo lo demas está destinado para alojar á los de¬ mas dependientes de palacio. A otro extre¬ mo hay un castillo bien fortificado para el Cubo, quando vá á visitar al Dairi. Las ca¬ lles de la ciudad son estrechas, pero rec¬ tas , y en extremo largas. Las casas son baxas , como todas las del Japón, y la ma¬ yor parte construidas de madera y de tier¬ ra , con un depósito de agua sobre el techo para el caso de incendio. Meaco es el almacén general de las ma¬ nufacturas y mercaderías del Japón , y el centro del comercio de todo el Imperio. Alh refinan el cobre , acuñan la moneda, impri¬ men los libros, y fabrican las teias mas ri¬ cas de oro y plata. Los mejores tintes , los j cincelados inas perfectos , todo género de j instrumentos músicos , bellas pinturas, ricos j
EL JAPON. 99 gabinetes , barnices , hojas de espada del me¬ jor temple , bellas obras de oro , plata y azeL ’o , vestidos magníficos, en una palabra, todo lo mejor que se hace en el Japón, se halla en Meaco. No hay manufactura estrangera , ni obra alguna que aquellos arttstas no imiten. Se cuentan en esta ciudad tttas de seiscientos mil habitantes , y entre e f ios hay mas de cien mil Sacerdotes ó Bon- 2 °s. E n j as cercanías de esta ciudad , teni- u a por sagrada, se ven los mas bellos tem¬ plos del japón , los quales están construi¬ dos sobre alturas en una situación cómoda Y amena. La ley manda que se hayan de labricar en terrenos puros, léjos de los para jes expuestos á inmundicias. He observado que en muchas naciones de nada se cuida tanto como de la magnificencia en los tem¬ plos : aquellos pueblos á quienes la natura¬ leza ha negado los ricos metales, han pro¬ curado por medio de la delicadeza del tra¬ bajo , dar á las piedras, maderas, y tierra tnas belleza que la que tienen el oro y la plata ; pero en particular los Japoneses han sabido hermanar la mayor sencillez con el uiejor gusto , gracia y nobleza. Sus hábiles artífices trabajan con tanto primor la mauera y i a p' iet j r a ? q Ue causa admiración ver Sus templos. No hay provincia alguna que n ° ten ga templos de maravillosa belleza: re¬ gularmente se vá á ellos por calles espaciosas, G 2
IOÓ EL VIAGERO UNIVERSAL. ra que toca con su martillo, salen tesoros, víveres , ropas &c. Hasta las bestias son un objeto de culto en el.Japón, y tienen sus templos. En uno se vé un mono colocado sobre un altar, y en los nichos de la pared hay otros en va¬ rias actitudes. Los Japoneses creen justifica* este ridículo culto diciendo que los cuerpos de estos animales, tan semejantes á los hom¬ bres , sirven de alojamiento á almas huma¬ nas, y principalmente á las de los héroes, que son los dioses del pais. Aunque los ciervos no son un objeto de adoración , á lo me¬ nos son muy respetados : nadie se atreve á herirlos ni á inquietarlos, pues el que les hiciese algún daño exponía á peligro su vi¬ da ó hacienda. En general , se tiene en el Japón mucho respeto á los animales. Cerca de algunos monasterios se cultiva un bosquecillo , destinado únicamente para las bes¬ tias , y los Bonzos las echan de comer: el que está encargado de su manutención, los llama con una campanilla , y los des¬ pide del mismo modo, luego que han acaba¬ do de comer. En el Japón se hallan casi las mismas especies de animales domésticos que en Eu¬ ropa , caballos, toros, cerdos, perros, ga¬ tos &c. ; pero la mayor parte son salvages , por el poco cuidado que tienen de domesticarlos. Aun las obejas y carneros ha-
EL JAPON. IO7 bitan en los bosques y montanas , por¬ que no conocen la grande utilidad que. pu¬ dieran sacar de su lana, y la transmigra¬ ron les impide matarlos. En la China, don¬ de esta doctrina está igualmente admitida, c omen sin escrúpulo la carne de toda espe¬ cie de animales , porque el hambre es mas poderosa que la superstición. Hubo un tiempo en que los Japoneses tuvieron él mayor miramiento y respeto á los perros; he aquí lo que me han con¬ tado sobre este particular. Un Emperador que había nacido baxo la constelación del porro , tuvo , como Augusto , mucho respe¬ to al animal que creía había precisado á su nacimiento. Sus vasallos se esmeraron en respetar 'el objeto de la estimación de su Soberano, y bien pronto no hubo perro que no fuese erigido en dios. Con esto los per¬ ros se hicieron tan insolentes , que no se podía pasar por donde estuviesen, sin pe¬ ligro de ser mordido. Llegó la superstición hasta el extremo de erigirles capillas en for¬ made habitaciones; y les pusieron direc¬ tores que cuidasen de su salud. Se consideraba su muerte como una gran desgracia, Y er a preciso ir á enterrarlos sobre la cum¬ bre de una alta montaña. Un hombre á quien se le había dado esta comisión, se que¬ jaba d e q Ue j e pasaba mucho la carga , y maldecía la ley que le obligaba á aquel
IOS EL VIAGERO UNIVERSAL, trabajo. Dá gracias á Dios, le dixo su com¬ pañero , de que el Emperador no hubiese nacido baxo Ja constelación del caballo , pues entonces te sería harto mas pesada la carga. Después de la muerte de este Príncipe, los Japoneses dexaron de respetar á estos animales, y se desquitaron contra ellos de la molestia que les habían causado. La dei¬ dad canina fue perseguida con tan malos tratamientos , que hubo de huirse a los mon¬ tes á buscar asilo : desde aquel tiempo los perros se hicieron salvages , y muy pocos de ellos viven entre los hombres." En su lugar los gatos son los falderos de las mugeres, y este es ahora el animal privilegiado. Hay otro animal , á quien tienen tanta veneración , que está prohibido hacerle la menor violencia : esta es la grulla , á la qual tienen aquí por ave de buen agüero, y el pueblo la dá el título de señora. En Francia tenemos también señoras grullas ; las del Japón son tan familiares, que se pue¬ den contar entre las aves domésticas, como en algunas casas entre nosotros. Las ratas y ratones son muy comunes en el Japón : no solamente no les tienen aquí ningún temor, sino que los crian para diversión , enseñándoles algunás habilidades, principalmente en Osaca , que es el punto céntrico adonde acuden todos los charlata¬ nes del Imperio.
EL JAPON. 109 Lo que llaman en el Japón hormiga Manca, es una plaga tan temible como la ¡angosta. Dan también á este insecto per¬ judicial el nombre de devorador , porque ni uguna cosa se resiste á su voracidad sino Ls piedras y metales. Este es el enemigo ^as formidablede los almacenes : devora c on tanta prontitud , que antes de perd¬ erle , se halla ya todo estropeado. Siempre Va n en tropas, como las hormigas ordinarias ? contra las quales están siempre en guerra. Se dan batallas sangrientas unas cori# tra otras por causa de una habitación,^ y los hormigueros quedan cubiertos de las huertas. Estas hormigas blancas no pueden sufrir estar expuestas al ayre , y quando han de trasladarse de una parte á otra, fabri¬ can largas minas por donde pasan á su nue¬ va morada que construyen de tierra mez¬ clada con sus excrementos. Por estos con¬ ductos subterráneos , que les sirven de de¬ fensa contra sus enemigos , van y vienen sin que nadie las perciba ni pueda estor¬ bar sus estragos. El único medio para des¬ erradas de un parage , es sembrarlo de sa l - Estos insectos están armados de quatro tenazas encorbadas y cortantes. Hace algunos dias que al despertar observé sobre mi ttiesa un montoncillo de serrin del grueso j un dedo : habiéndolo examinado , vi que as hormigas habiendo subido del suelo ha-
lio EL VlAGERO UNIVERSAL, bian atravesado el pie de la mesa, y des¬ pués de haber continuado su trabajo por todo lo largo de la mesa, habían horada¬ do el otro pie, y se habían vuelto á me¬ ter debaxo del suelo. Toda esta obra se hizo en una noche, y quizá en pocas horas. Pero volvamos á tomar el hilo de nuestro viage. Ei día que partimos de Meaco fuimos ú dormir tres leguas de esta ciudad á una villa llamada Oitz , que no tiene mas que una calle en forma de arco : sin embargo, tiene mas de mil casas situadas á la orilla de un lago de agua dulce muy estrecho, pero de mas de cinqüenta leguas de largo. .A. corta distancia de allí hay una alta moii* tafia cubierta de árboles y verdura has¬ ta la cima : nos dixeron que antiguamen¬ te contema mas de tre¿ mil templos, y un gran número de monasterios. Su situación y Ja opinión que se tenia de la santidad de aquel lugar , la hicieron como el asilo de los habitantes de Meaco, durante el fu¬ ror de las guerras civiles : pero un Empe¬ rador , que tenia motivos particulares de odio contra esta ciudad , ademas de su aversión á los Sacerdotes y Bonzos, destruyó los tem¬ plos , y exterminó á todos los Eclesiásticos. Hay pocos parages en esta región que no sean famosos por alguna producción par¬ ticular. Ya os he hablado de la excelencia del thé que se coge, en las cercanías de
EL JAPON. IH Meaco ; cerca de este mismo territorio se halla el mejor tabaco del Japón. A algu¬ nas leguas mas allá, la naturaleza produce e n abundancia aquella especie de caña, lla¬ mada bambú , del qual se hacen bastones, ^ 0s quales traen á Europa los Holandeses, V son conocidos con el nombre de rottang. Su precio es ordinariamente muy moderado, P e ro se encarecen mucho quando el Señor ^el pais prohibe arrancarlas por algunos a nos, para que el mucho consumo no sea Perjudicial á la planta. El rottang echa rai- Ces tan profundas , que para arrancarle es Preciso abrir un hoyo muy hondo ; y esta es la principal ocupación, y el único co¬ mercio de gran parte de los habitantes de este pais. Pero lo que distingue particular¬ mente al territorio de que voy hablando, es un polvo de admirable virtud para va¬ rias enfermedades. Un pobre, que era te¬ nido por el inventor de este remedio , pu¬ blicó que un dios se le habia aparecido en sueños, y mostrándole varias plantas de las Sue nacen en las montañas vecinas, le ha¬ bla mandado que usase de ellas para ali— Vl ° de sus paisanos. Habiéndose hecho cé¬ lebre el remedio con esta fábula , su autor adquirió en breve tiempo grandes riquezas. veis, Señora, que la Francia no es el u m co pais en que se adquieren riquezas con seme jantes artificios. El empirico Japonés, pa*
112 EL VIAGEKO UNIVERSAL, ra autorizar mas su ficción, hizo construir un templo en honor de su dios benéfico. Sus descendientes, que han continuado el mismo comercio, se distinguen por sus ri¬ quezas y fundaciones. Quando hubimos perdido de vista el la¬ go de Oitz, nos encontramos con algunas de aquellas peregrinas de que os he habla¬ do : se acercaron á nosotros cantando , y su conducta nos pareció no menos desem¬ barazada que honesta, como un medio en¬ tre el pudor y el descaro. Su mendiguez tenia mas bien el aspecto de una escena cómica, que de pobreza ó necesidad , y á Fuerza de súplicas y alhagos nos sacaron limosna. Otra muger vestida de seda , bien adornada, y con el rostro arrebolado , con¬ ducía á un ciego, y pedia limosna para él. El parage en que la encontramos, está cerca de Jokaitz , ciudad bastante populo¬ sa , en donde presenciamos un entierro de una persona principal. Primeramente vimos pasar una larga comitiva de mageres , parientas del difunto , vestidas de blanco , cu¬ biertas las cabezas con un velo: las mas dis¬ tinguidas iban en sillas de manos, cuyo apa¬ rato no tenia muchos visos de cosa fúne¬ bre : acompañábanlas sus criadas , y gran número de esclavas. Detras de ellas marchaban los amigos mas distinguidos del difunto, adornados de
EL JAPON. I r 3 sus mejores vestidos. Después de ellos á bastante distancia venia una larga tropa Zonzos precedidos de su superior, que * a en una silla, con una bata sembrada <ie ñores de oro. Los otros traían una especie de roquete , y sobre él un manto ne- 8 r ° con una larga cola arrastrando. Uno be los Bonzos venia tocando sin cesar una ^ s pecie de timbal , y los demas cantaban as alabanzas de sus dioses. Entre los Bonzos y su superior iba un jombre con una gran tea encendida, y otros ey aban sobre las puntas de las picas unos canastillos de cartón llenos de ñores , las guales iban derramando por todas partes, sacudiendo las picas , y esto dicen que de¬ notaba que el alma del difunto estaba en paraíso. En efecto , siempre que ellos s acudian los canastillos, los espectadores tan Arrebatados de gozo como si las flores cayesen ^el cielo , daban gritos de alegría , y repetían alta voz : „ ¡ Dichoso él, que ha sido recji bi( io en la morada de los bienaventurados! ” Detrás de estos hombres á cierta dis- Ancta , ocho Bonzos jóvenes llevaban baxo t - e brazo unas varas largas , tocando en ^erra con una punta , que estaba adornabr e C On Una vaní ^ era > en fl ue se nqm- e de la divinidad principal á quien habiá fado el difunto. Seguíanles inmediataj e e i || e otros doce Bonzos, diez de los quaev aban cada qual á la punta de un gran ÍOAío Vi, H
114 el viagero universal. bastón una linterna de tela fina, en la qual se veia también escrito el nombre del mis¬ mo dios , y los otros dos llevaban una vela sin encender. Después venia una tropa de gente vestida de pardo , con sombrerillos de figura triangular de cuero negro y bar¬ nizado , atados por debaxo de la barba. El nombre del dios del difunto venia también escrito con caracteres gruesos en una vandera de tela fina , que iba al fin de esta última tropa. En fin, llegó el cadáver, conducido por quatro hombres en una especie de litera ó silla muy adornada. Estaba sentado el muerto sobre sus talones, con el rostro des¬ cubierto , y las manos cruzadas sobre el pe¬ cho , en la actitud de quien hace oración* Tenia sobre sus vestidos una bata de pa¬ pel , con la qual se entierra á todos los devotos , porque en ello tienen una supers¬ tición. En estas batas están representados los principales objetos de su religión , con unos caractéres mágicos , que dicen es el pasaporte para el paraíso. Los hijos del di¬ funto iban al rededor del cadáver, adornanados de sus mejores vestidos, como en din de fiesta : el mas joven llevaba una vela encendida. El parage en que depositaron el cadáver , es un campo rodeado de pare¬ des cubiertas de negro , color , que como he dicho , es de gala en el Japón. En me¬ dio de este campo habían abierto una se-
EL JAPON. I i $ pultura , desde cuyo fondo se levantaba una hoguera entre dos mesas, una llena de man¬ jares , y la otra con un brasero. Los Bonzos pusieron el cadáver sobre L hoguera : el superior se acercó , y to¬ bando la vela que traía el menor de los hijos del difunto , dió tres vueltas al re¬ dedor de la hoguera, meneando la vela ; y habiendo dicho algunas oraciones , volvió a e n tregarla al qué se la dió , y éste la ar r ojó en medio de la hoguera. Entonces 0s Bonzos encendieron sus velas, pegaron Ue go á la hoguera por varias partes , y ^tramaron encima aceyte , con otras ma¬ chis combustibles y aromas. Luego que se hubo quemado el cuerpo, se acercaron los Parientes á la mesa del brasero , echaron en él perfumes, y se inclinaron profunda¬ mente para adorar al difunto , cuya alma creían que había volado al paraíso. Por lo demas , la costumbre de quemar los cadáveres no es general en el Japón: regularmente se contentan con enterrarlos, principalmente los pobres siempre lo hacen así - Excepto esto , las ceremonias fúnebres se e ^ecutan casi uniformemente en todo el Impe¬ lí 10 > á pesar de la diversidad de religiones. 08 Zonzos asisten á los entierros sin mas premio que lo que quieren darles de limosna í pero antes de la muerte del enfermo ern plean todas sus astucias para alzarse con P ai t e de sus bienes.
122 EL VIAGERO UNIVERSAL, nombráron cinco hombres para cada caballo de nuestra comitiva, dos á cada lado para sos¬ tenerle, y uno para llevarle de la brida. Quando la creciente es muy grande, se emplean doce 'ó quince hombres para cada pasagero. La montana de Fudsi es una de las mas altas del globo terrestre , pues cuentan seis leguas desde el pie hasta la cumbre. Las montañas vecinas parecen cerros en su com¬ paración, y se descubre desde tan lejos, que puede servir de guia para los caminantes. Su figura es cónica; la.basa es muy ancha y termina en punta: casi todo el año está su cima cubierta de nieve. Como en la par¬ te superior siempre corre viento fuerte , la superstición conduce al pueblo á $u cumbre, para adorar allí al dios de los vientos. Se tar¬ dan tres d^s en subir, pero se puede baxar en tres horas por medio de una rastra de juncos, con la qual se deslizan por la nieve en invierno, y por la arena en verano. Los Sacerdotes que habitan en este parage, están consagrados al culto del dios Eolo Japonés. Los escritores del Japón , y principalmente los poetas hacen tan freqüentes alusiones á esta montaña y al rio Osingava , como los Griegos al Olimpo, y los Hebreos al Jor¬ dán y al Líbano. El lago de Fakone es reputado en el Japón por el purgatorio de los niños que mueren antes de los siete años, y creen que son atormentados allí hasta que las li-
EL JAPON. mosnas de los buenos hayan conseguido su li¬ bertad. Las orillas de este lago están cubier¬ tas de ermitas de madera, donde habitan unos Sacerdotes que dan alharidos horribles, golpeando con martillos sobre unas campa¬ bas chatas, y reciben limosnas de los via— geros. Dan á éstos en cambio unos papeles € n que están escritos los nombres de sus dio¬ ses, los quales llevan con mucho respeto á la orilla del lago, y los arrojan al agua, atándoles una piedra para que se hundan. Los Sacerdotes aseguran que las almas reciben alivio en sus tormentos á proporción que es¬ tos nombres se van borrando, y quedan en¬ teramente libres luego que han acabado de borrarse. El parage particular, donde supo¬ nen que están presas las almas de los niños, está señalado con un montou de piedras que forma una especie de pirámide. Lo sin¬ gular es, que los mismos Sacerdotes están persuadidos de la existencia de este genero de purgatorio, y ellos van también á com¬ prar de estos papeles, que arrojan al agua de muy buena fé. En una de las ermitas de la orilla del lago nos mostraron varias curiosida¬ des , como sables de los antiguos hé¬ roes del país, cuyas proezas nos contaron; el vestido que había usado un espíritu celes tial, y que le ayudaba para volar ; el P e yne de' Jerótimo , primer Emperador se¬ riar del Japón ; la campana de Kobidais,
124 EL VIAGERO UNIVERSAL, fundador de una secta célebre , una carta escrita de propia mano de un dios &c. Esto, Señora, se parece al candil de Epicteto, al espejo de Virgilio, y á otras cosas semejan¬ tes de otros países. El lago de Fakone está poco distante de la ciudad de Odovara, donde se prepara el cachú perfumado, del qual hacen píldoras, idolillos, flores y otras figuras. Las mugeres hacen mucho consumo de esta droga, por la Opinión que tienen de que fortifica la den¬ tadura y dá buen olor á la boca. El cachú es una especie de jarave espeso , que los Holan¬ deses y los Chinos llevan al Japón, y después de las preparaciones que le dan en las ciu¬ dades de Meaco y de Odovara, donde le mez¬ clan con atnbar, alcanfor, y otros ingredientes, lo compran para transportarlo á otros países. Poco tiempo de nuestra partida de esta úl¬ tima ciudad, nos hallamos en una gran llanu¬ ra, cuyos términos no se alcanzan con la vista, porque se extiende hasta Jedo. Como no he podido daros noticia de las ciudades, villas, al¬ deas y caseríos que hemos encontrado en el ca¬ mino, debo ántes de hablar de la capital, da¬ ros una idea general de su forma y construc¬ ción. La mayor parte de las ciudades no tienen murallas ni cercas, y aun raras son las que es¬ tán rodeadas de una empalizada. Las calles, que comunmente son muy regulares, se extien* den en linea recta, y están cortadas en ángulos rectos. En el remate de cada calle hay una
EL JAPON. 125 puerta de madera, que se cierra por la noche, y aun por el dia en caso de algún motín. Las calles no están empedradas, pero ya he dicho que hay losas á los dos lados para la como¬ didad de los que andan á pie. Las villas y al¬ deas son tan freqüentes, principalmente en ta Isla de Niphon, que casi ocupan toda la distancia que hay de una ciudad á otra, de suerte que la mayor parte de los cami¬ nos están cubiertos de casas á derecha é iz¬ quierda. Es verdad que estas aldeas no tiene n mas que una calle, porque sus habitan¬ tes se mantienen de vender provisiones á los pasageros , y todas las mercaderías de que Puedan necesitar. En estas aldeas hay mas Mercaderes y traginantes , que labradores, porque estos últimos residen ordinariamen¬ te en alquerías ó en chozas por los cam¬ pos. Las casas de estos tienen nías aparien¬ cia de establos que de habitaciones de hom¬ bres : quatro tabiques de madera , muy baxos, revestidos de tierra mezclada con cal, y cubiertos de paja ó de tablas groseras, for- Man su habitación , en donde se aloja una familia entera, á veces muy numerosa. Detras de la puerta cuelgan una estera de paja para q ue j os pasageros no vean lo que pasa dentro de la cabaña. Los castillos de los Señores están cons¬ truidos comunmente cerca de algún rio, ó sobre , U na altura, ocupan un terreno espa¬ cioso , y es t¿ n rodeados de ves murallas,
I2Ó EL VIAGERO UNIVERSAL, con otros tantos fosos. En medio está la ca¬ sa en donde habita el Señor : lo interior está adornado con cedro, y las piezas están unidas con tanta habilidad , que no se dis¬ tinguen las junturas. En todas partes se ven baxos relieves de la misma madera , que re¬ presentan los principales hechos de la his¬ toria del Japón. Este edificio es quadrado, y la habitación del Señor está mas elevada que todas las demas. Entre el segundo y ter¬ cer muro están las habitaciones de los cria¬ dos principales del Señor , y en el primer recinto viven los soldados , criados , y gen¬ te interior. Todo género de personas puede entrar en este recinto, que es el mas espa¬ cioso y poblado. Fuera del castillo hay or¬ dinariamente una grande explanada para exercitar las tropas. Los espacios vacíos que hay entre los recintos, se destinan para jar¬ dines , cuya forma es muy singular : son quadrados, y en general pequeños: la tierra está cubierta de cascajo y de piedras redon¬ das de varios colores. Hay algunos quadros de flores , plantadas con una • confusión aparente , que no dexa de tener su belleza. En un ángulo del jardín se eleva un co¬ llado artificial, ó un peñasco adornado -de páxaros é insectos de bronce, graciosamen¬ te dispuestos. Un arroyo se precipita de lo alto del collado , y á vece$ hay estanques llenos de peces, y bordados de céspedes y flores. La cima está ordinariamente corona-
EL JAPON. 127 da con un templete acompañado de un bosquecillo. En una palabra, se hallan allí en pequeño casi todas las cosas que contribuyen á adornar nuestros jardines de Europa. Quando las murallas de estas fortalezas amenazan ruina, no las pueden reparar sin haber obtenido el permiso del Emperador; Y aun está prohibido con mas rigor el cons¬ truir de nuevo ningún castillo sin especial hcencia del Soberano. Con esta política los Emperadores del Japón no han conservado eri buen estado mas plazas que las necesari as para su seguridad, y no tienen que teffter que ningún Señor se atreva á fortificar huevas plazas contra su voluntad. Al entrar en los arrabales de Jedo, el sitio destinado para los suplicios nos ofreció tm espectáculo terrible , que fue una multi¬ tud de cabezas humanas , y de cadáveres. Unos medio podridos, otros medio devora¬ dos, con gran número de perros , buitres, cuervos, y otras aves carnívoras cebadas en estos horribles despojos. Este arrabal es una calle larga irregular, que tiene el mar á la derecha, y un collado á la izquierda, sobre qual se descubren algunos bellos templos. •L>espues de haber andado tres quartos de le¬ gua p 0r esta calle, nos detuvimos en una posada , desde la qual la vista del puerto, teño de gran multitud de embarcaciones de to dos tamaños y figuras, presenta una de las mas bellas perspectivas del mundo. Estuvi-
128 EL VIAGERO UNIVERSAL, mos allí recreándonos por un par de horas antes de entrar en la dudad ; prosiguiendo después nuestro camino , la belleza de las calles, que eran mas anchas y uniformes, el concurso y tropel de gente nos hicieron comprehender que en fin habíamos llegado á Jedo. Pasamos muchos puentes magníficos, entre los quales distinguimos uno de' quarenta y dos brazas de largo. Este es el mas cé¬ lebre del Japón , porque es, como ya he dicho, el centro común , desde donde se to¬ ma la medida de los caminos , y las dis¬ tancias de los lugares en toda la extensión del Imperio. Nuestra admiración se aumen¬ tó particularmente por la multitud increíble de gente, el aparato de varios Señores y Grandes que encontrábamos á cada paso, y por los preciosos adornos de las Señoras que pasaban continuamente en sus sillas y palan¬ quines. No nos cansábamos de mirar la varie¬ dad y belleza de las tiendas , que adornan las calles á los dos lados, y las muestras que te¬ nían patentes de todo género de telas y bor¬ dados. No advertimos como en las provin¬ cias , que ninguno tuviese la curiosidad de vernos pasar, porque una comitiva tan pe¬ queña como la nuestra no era capaz de lla¬ mar la atención de los habitantes de una ciudad tan populosa, corte de un Monarca tan poderoso , y capital de un vasto Imperio, donde están acostumbrados á espectáculos mag¬ níficos. Fin del Qiiaderno XVI.
I2 9 1WGEEI3MI MI:.-X EL VIAGERO UNIVERSAL. QUADERNO DÉCIMOSÉPTIMO. CARTA L X XI. Continuación del Japón. líabiendo dado parte de nuestra llega¬ ba al Ministro de los negocios estrangeros , la primer cosa que nos intimó fue que tíos mantuviésemos encerrados en nuestra posada , con orden al Comandante de la embaxada, esto es , al Oficial Japones que nos habia acompañado en el camino , que no dexase tratar con nosotros sino á nues¬ tros criados. Tuviéronnos algunos dias en este cautiverio, durante el qual nos encar¬ garon mucho que no arrojásemos por las Ventanas ningún papel escrito en caracte¬ res Europeos. Poco á poco fueron conce¬ diéndonos algo mas de libertad , de la qual rne aproveché para visitar la capital, la qual es la ciudad mas grande de todo el Im¬ perio , y es increible la multitud de sus ha¬ bitantes : los Japoneses aseguran que pasa tomo vi. 1
130 EL VlAGERO UNIVERSAL, de dos millones, pero es probable que exa¬ geran. Pretenden también que tiene diez y siete leguas de largo , cinco de ancho, y veinte y quatro de circunferencia , de lo qual me parece que se debe hacer también alguna rebaxa. Está situada á la extremidad de un golfo , y la parte que mira al mar tiene figura de media luna. No está rodea¬ da de murallas , pero tiene fosos por to¬ das partes, con altos baluartes plantados de árboles. La atraviesa un gran rio , que di¬ vidiéndose en cinco brazos vá á desembo¬ car en el gollo. Jedo no está construida con la regularidad que las demas ciudades del Japón, porque se ha ido acrecentando por grados hasta la grandeza que tiene al pre¬ sente. Sin embargo , se hallan en varios quarteles bellas calles dispuestas con muy buen orden. Esta nueva construcción se de¬ be á los incendios , que aquí son muy freqiientes, porque la mayor parte de las ca¬ sas son de madera : los Cubos, que han establecido aquí su residencia, la han ador¬ nado con muy bellos edificios. El palacio en que habita el Monarca, está en el centro de la ciudad: su figura es irregular; le dan cinco le¬ guas de circunferencia , y en este espacio se incluye una prodigiosa cantidad de calles, fo* sos, canales , patios y jardines. En esta gran¬ de extensión hay tres recintos: el de enmedio contiene el palacio del Emperador, coas-*
EL JAPON. I 3 t fruido en. un sitio elevado , y rodeado de fuertes murallas flanqueadas de bastiones. En el centro hay una torre alta, dividida en varios pisos, y tan ricamente adornada, que á lo lejos dá á todo el palacio ^n ayre de magnificencia que causa admi¬ ración : una multitud de techos emboveda¬ dos , con dragones dorados encima y en los ángulos, producen el mismo efecto. La ma¬ yor parte de los edificios no tienen mas flue un piso , pero muy elevado : consiste n en gran número de galerías y de sadas, de las quales las mas principales tie¬ nen un nombre particular. Llaman sala de~ las mil alfombras , la que sirve para reci¬ bir á los Einbaxadores á la audiencia del Em¬ perador. El adorno interior de estas salas es muy sencillo , pero tiene mucho gusto y elegancia. Los techos y las columnas son de cedro , y de madera de jeseri : esta es de singular belleza, porque sus betas for¬ man naturalmente flores , y otras figuras curiosas. Estas maderas están barnizadas , y tienen adornos de baxos relieves y folla-- ges muy bien dorados. El suelo está cubier¬ to de alfombras blancas, adornadas con fran¬ jas de oro. Los Príncipes del Imperio tie¬ nen sus habitaciones en el recinto mas apar¬ tado del Emperador : entre ellos y el So¬ berano habitan los Ministros y los primef os empleados de palacio.. Por lo que ha-
T $8 EL VIAGERO UNIVERSAL conocer. Las Princesas y las Señoras de la Corte estaban enfrente de nosotros , ocul¬ tas detras de otras celosías. El Ministro mas favorecido del Emperador estaba sentado so¬ lo sobre una alfombra elevada, en un si¬ tio patente , á nuestra derecha , es decir, al lado del Emperador: á la izquierda en otra división estaban los Consejeros de Es¬ tado de primera y segunda clase. Una ga¬ lería que conducía á la división en que es¬ taba el Monarca , estaba ocupada por los hijos de los Príncipes , por los pages , y por algunos Sacerdotes que se ocultaban pa¬ ra observarnos. Tal era la disposición deí teatro , en que habíamos de representar nuestra farsa. «Nuestro intérprete se sentó un poco inas arriba de nosotros , para oir mejor las preguntas y respuestas , y nosotros nos co¬ locamos á su izquierda, todos en fila, des¬ pués de haber andado un poco arrastrándo¬ nos y postrándonos hacia el lado de las celosías del Emperador. Entonces el vali¬ do nos dixo , que S. M. nos veia con gusto. El interprete le respondió de parte de nues¬ tro Eriibaxador , dándole humildes gracias por la bondad que teniade concedernos la libertad del comercio. El intérprete se pos¬ traba á cada explicación , y hablaba bastan¬ te alto para que toda la Corte lo oyese: pero las preguntas del Monarca pasaban por
EL JAPON. 139 boca del Ministro , como si fuésemos indig¬ nos de recibir inmediatamente de su boca sus palabras. Después de los primeros cum¬ plimientos , se siguió la farsa ridicula. Primeramente nos preguntaron nuestra edad , nombres , empleos , habilidades &c-> y se nos mandó á cada uno escribir todo esto en un pedazo de papel al modo Eu¬ ropeo. Después nos dixeron que entregáse¬ mos el papel y la escribanía al Ministro, que las hizo pasar al Emperador por un agujero de la celosía. Preguntaron al baxador quánta era la distancia de Holan¬ da á Batavia, y de Batavia al Japón, y quién tenia mas poder , el Director Genetal de la Compañía Holandesa, ó el Stathouder de Holanda? < i. Mi empleo de Cirujano o de Medico, porque aquí confunden estas dos profesio¬ nes , atraco particularmente la atención de la junta , y me confundieron con pregun¬ tas sobre mi arte. Me preguntaron por ejem¬ plo-, ¿quál era el carácter de los Médicos de Europa? ¿qué estimación se hace de ellos? ¿ qué juicio hacen de ellos los hombres de miento? Tenemos , les respondí , dos espe¬ cies de Médicos ; los unos adquiriendo ha¬ bilidades agenas de su profesión , cuidan mas de agradar que de curar; como afec¬ tan ser graciosos ó bufones, solo tratan de decir chistes, y de contar cuentos y noti-
* 4 ° EL viagero universal. cías : su ciencia se reduce á un corto nu¬ mero de remedios comunes , y á ciertas fra¬ ses que no sirven mas que para hacer reir. Su fisonomía anuncia su grande indiferen¬ cia hacia sus enfermos , y su grande ansia de adquirir riquezas , que es su único ídolo. Es¬ tos son los Médicos mas estimados; y esto no es porque nos deseemos con eficacia sanar, pero el Médico que no es mas que Médi¬ co , que no busca mas que los medios para curar al enfermo, que se opone con valor a todo lo que puede estorvar el efecto de los remedios , que habla siempre la ver¬ dad, que no quiere deshonrar su estado con viles complacencias, es tenido por un hom¬ bre grosero, sin educación , ni miramien¬ to. i or consiguiente , se estima mas al Mé¬ dico agradable que mata , que al hombre ingenuo que sabe curar. »E1 Emperador, que se había mante¬ nido hasta entonces lejos de nosotros , se acercó hacia nuestra derecha , y se sentó detras de las celosías lo mas cerca que pu¬ do. Nos fue mandando sucesivamente que nos quitásemos los mantos , que nos pusiésemos de pie , que andubiésemos , que nos parᬠsemos, que nos saludásemos unos á otros, que saltásemos, que hiciésemos el papel de beodos , hablásemos en lengua Japonesa, leyésemos en Holandés', cantar, baylar, po¬ nernos y quitarnos los mantos &c. Executamos
EL JAPON. 141 todas estas órdenes, y con ellas y otras panto¬ mimas de esta especie tuvimos el alto honor de divertir al Príncipe , y á toda su Corte. 3jJuzgad, prosiguió el Enviado, quál se¬ ria mi confusión al verme convertido en bufón, y obligado á satisfacer todos los ca¬ prichos de un hombre que nos consideraba como aquellos animales que se muestran enír e nosotros para divertir al pueblo. Des¬ pués que nos hubieron cansado bien por espacio de tres horas, nos sirvieron una co¬ cida , que no era mejor que la que hoy nos han dado , y concluida ésta, nos volv ieron nuestros mantos , y nos mandaron re¬ tirar. Sin duda creereis , que nos volvería¬ mos á nuestra posada , pero no fue tanta nuestra fortuna , porque era preciso repe¬ tir la misma farsa. Fuimos á visitar á los principales Señores, y en cada una de es¬ tas casas hubimos de repetir nuestras dan¬ zas y cánticos , cumpliendo con el carác¬ ter de farsantes, con que el Emperador nos habia revestido tan solemnemente. Este es¬ carnio desagradable y ridículo dura por mu¬ chos dias, sirviendo de juguete á las mugeres y á los niños en las antesalas de los nobles Japoneses. Solamente el Embaxador, Por respeto á su carácter, fue dispensado de estos vilipendios, y ademas mostró tanta gravedad en su aspecto y conducta, que
142 EL VIAGERO UNIVERSAL, les hizo conocer que no le agradaría aquel abatimiento. Por lo demas , no tuvo inconve¬ niente en permitir que los de su comitiva se diesen en espectáculo , porque sabia que los Señores Japoneses son muy aficionados á las farsas , y no tienen por deshonra el ser ellos mismos los actores.” Quando estábamos en esta conversación, nos traxeron los regalos del Emperador, que consistían en treinta batas soberbias, y aña¬ dieron lo que se llama aquí carta de for¬ tuna , y es un testimonio de la protección del Soberano. Se recibieron estas cosas con todas las ceremonias establecidas : el Embaxador se postró quatro veces , y para ma¬ nifestar su respeto , puso la punta de una de las batas sobre su cabeza. Al dia si¬ guiente , otros varios Señores de la Corte nos enviaron también otros regalos de la misma especie : unos criados los traían en unas sillas con unas tablas, sobre las quales se debían colocar estos regalos. El que venia encargado de la comisión, fue intro¬ ducido en el quarto del Director, y sen¬ tándose enfrente de él á alguna distancia, le hizo este cumplimiento. «N. mi Señor, os dá la enhorabuena de haber recibido vuestra visita , y haber tenido esta diver¬ sión , lo que es una gran fortuna. Habién¬ dole sido agradables vuestros regalos, de-
EL JAPON. 143 sea que recibáis en cambio este corto ,riútnero de vestidos.” Al concluir, dió al in¬ térprete una gran hoja de papel, que con¬ tenia en caracteres gruesos el número de los vestidos , y sus colores. El Embaxador, a quien entregó este papel, le tuvo algún tiempo sobre su cabeza, para manifestar su Espeto : todos los espectadores permanec ian en un profundo silencio, unos senta¬ dos , otros de rodillas. Se había advertido Director Holandés el cumplimiento con que debía responder , y lo repitió con una Profunda inclinación , en estos términos: ”^oy las mas humildes gracias al Señor, Vuestro amo , por el cuidado que ha teni¬ do en procurarnos una audiencia pronta y favorable. Le suplico continúe sus buenos oficios á favor de los Holandeses: también le doy gracias por sus preciosos dones , y Uo me descuidaré de participarlo á mis amos de Batavia.” Después de estos cumplimien¬ tos traxeron tabaco para fumar , con thé y aguardiente. Desde este dia ya no nos observan con tanto cuidado, y tenemos la libertad de ir y venir por donde nos parece. Los Japo- Ueses nos convidan á sus banquetes , fies- •tas , y diversiones, y no estarnos obligados; a vivir en un barrio separado , como en •Nangasaqui, ni á estar encerrados por la ttoche e n casa como prisioneros. «No seria
144 EL VIAGER0 UNIVERSAL, justo , me ha dicho un Japonés , que en la capital de un grande Imperio se tuviese tanto rezelo, y se tomasen tantas precau¬ ciones , como en una ciudad fronteriza, por lo qual advertiréis que aquí no somos tan desconfiados como en-, Nangasaqui. Bien cot nozco, que los estrangeros que no han pe¬ netrado en lo interior del - reyno , nos de¬ ben considerar como una nación soberbia y altiva , que trata á los demas hombres co¬ mo esclavos , que no exercita la hospita¬ lidad , y en donde no puede tener lu¬ gar la amistad, porque unos son espias de otros. Pero á poco tiempo que permanez¬ cáis aquí , yo os aseguro que depondréis esta preocupación. Las precauciones exce¬ sivas de que se quejan los estrangeros en algunos lugares de nuestras provincias , no tanto son una conseqüencia de nuestra des¬ confianza , como de la policía rigurosa que se observa en todas las ciudades. No hay duda que esta, asegurando la autori¬ dad del Príncipe , nos reduce á una espe¬ cie de esclavitud , porque aun en los luga¬ res , donde consta que no habitan sino Ja¬ poneses , á la menor alarma se cierran las calles con barreras , y todos quedan como presos en sus casas. Esto sucede no sola¬ mente en las sediciones y alborotos, sino también quando se persigue á algún reo <, ó se hace alguna pesquisa de parte del Go-
EL JAPON. _ 145 bierno. Mientras que ésta dura, nadie pue¬ de salir de su barrio, á no llevar en la mano un bastón señalado con las armas del Ministro que preside á semejantes pesquisas. «Por una conseqüencia de esta extrema¬ da vigilancia nos hacen observar gran nu¬ mero de formalidades, quando habernos de mudarnos de una casa á otra. Primeramen¬ te es necesario presentar un. memorial con un regalo al Comisario de la calle adonde mío se ha de mudar. El se informa de la conducta y costumbres del suplicante, y quan* do los informes son favorables , eiiviaal mensagero de la calle á casa de todos los Vecinos , para saber si quieren admitir al pretendiente. Estos pueden oponerse fun¬ dándose en algún vicio incómodo ó escan¬ daloso del nuevo vecino , y en tai caso no ha lugar su solicitud: pero si no hay opo¬ sición , el Comisario toma baxo su protec¬ ción al recien venido, y le pone en la lis¬ ta de los habitantes de su barrio. El veeiiio nuevo paga su admisión dando un ban¬ quete á los principales. «Aquí no se puede comprar una casa s m el consentimiento de los habitantes de la calle en que está situada, y estas difi¬ cultades se aumentan quando hay alguna acusación contra el comprador., ó no es pers °ua conocida de los demas propietarios de sasas. Como todos son responsables , cada tomo y i. le
146 EL VlAGERO UNIVERSAL, qual sólidamente , de los desórdenes que se cometen en el barrio , tienen un interés per¬ sonal en no recibir por vecinos sino á per¬ sonas de conducta irreprensible. Vencidos todos los obstáculos , el comprador tiene que pagar á toda la calle un derecho de ocho por ciento , la qual suma se reparte en ocho porciones iguales , las cinco para los habitantes , y las tres se entregan al Comisario para los gastos de un banquete público. El nuevo vecino hace y recibe las visitas de estilo ; los vecinos le ofrecen sus obsequios , le aseguran de su amistad , y le prometen todo género de socorros en sus urgencias. j>Quando tenemos que hacer un viage, sea por necesidad ó por diversión, debemos proveernos de una certificación, firmada por los principales vecinos de nuestra calle; en ella se exponen los motivos de nuestro via¬ ge , asegurando nuestra vuelta con fianzas, y determinando el tiempo de nuestra au¬ sencia. Esta escritura se entrega al Comi¬ sario , que la envía á los.Magistrados de ia ciudad , y éstos dan un pasaporte con su sello. Todas estas formalidades se hacen de vaíde , sin mas.¿gastos que los del papel, que se paga al mensagero , y esto es una parte de su renta. «Quando se acusa á alguno de un de¬ lito , la causa se ventila primeramente an-
EL JAPOtf. 147 te el tribunal de la calle , compuesto de un Comisario y de los principales vecinos. Si la hallan demasiado complicada , la re¬ miten. á los primeros Magistrados munici¬ pales : si este segundo tribunal advierte en ella las mismas dificultades , se remite su decisión al Gobernador, que á veces la en¬ vía al Consejo de Estaco de Jedo , donde se sentencian los pleytos de importancia definitamente. y sin apelación. »Si se origina alguna pendencia en una calle , ya sea entre los vecinos ó entre los que pasan, los vecinos mas cercanos es¬ tán obligados á impedir que vengan á las manos , porque si se comete alguna violen¬ cia , son ellos responsables. Si sucede algu¬ na muerte , el matador es condenado á pe¬ na capital, aunque probase que él no fue el agresor, y que no pudo salvar su vida, sino matando á su contrario. La severidad de nuestras leyes no se reduce á este solo castigo , pues los dueños de las tres casas mas cercanas al sitio en qué se cometió el de¬ lito , son condenados á no salir de casa por espacio de muchos meses. Se les cier¬ na las puertas y las ventanas con fuertes barreras , y apenas les dexan tiempo para proveerse de los víveres necesarios para sub¬ sistir durante su encierro. Los demas veci¬ nos de la calle también participan del cas- > pues los condenan por algunos dias, k 2
2 50 EL VIAGERO UNIVERSAL, ó de la América ; y las que están al E. tie¬ nen buenos montes y terreno, pues da vi¬ ñas , y produce frutales, como naranjos y otros, y también ciertas hiervas venenosas, cuyas raíces amarillas como el azafran , y y del grueso del ruibarvo conocen los habi¬ tantes de las otras Kuriles, y las usan para envenenar sus flechas. El año de 171 r fue la primera vez que los Rusos pusieron los pies en el país de los Kuriles, habiendo desembarcado en la Isla mas inmediata á Kamschatka, cuyos habitan¬ tes quedaron tributarios. Siguieron á este paso repetidas expediciones hasta la ya mencio¬ nada del Capitán Spangenberg. El nuevo Archipiélago descubierto en los re¬ feridos años de i7Ó5,66yÓ7, se compone de una multitud de Islas. Para mas fácil comprehension las dividen los Rusos en tres partes incluyendo las descubiertas por Behering y Tschirikoff. Merecen estos descubri¬ mientos particular atención, no solo por la ; variedad de objetos que ofrecen al comercio de Rusia , sino también por las grandes ven¬ tajas de su situación, para el que pue¬ de hacerse en la América , y para escalas entre ésta y el Asia. Los navegantes Rusos y los Mapas las colocan entre los 50 y 70 grados de latitud Boreal. La primera divi¬ sión comprehende la Isla de Behering,y las de San Macario, San Abrahám, Olmana y Mesidoi, situadas entre 50 á 57 grados de
kamschatka y YESSO.. 2 ¿ l latitud, y en 180 y l<)0 de longitud, cur yos habitantes se asemejan á los de las Is¬ las Kuriles, como también las estaciones del año y producciones de mar y tierra. La segunda se compone de las des- ^ cubiertas por la Compañía Rusa de co¬ mercio , baxo la dirección del Teniente Sin¬ do : está situada entre los grados 5 5 y 66 de latitud , y 190 hasta 22 de longi¬ tud , y se parece casi en un todo á Kamschatka: sus montes están poblados de árboles , y hay en ellos volcanes y minas. La principal Isla es la de San Juan: tienen el nombre de Ulutorkas ó Aleuticas, deno¬ minación que se las ha dado pot* estar al lado del Golfo Olotura, nombre del rio Olutura, que trae su curso del poniente, y vá á desaguar en aquella bahía. La tercera división ó grupo de este nue¬ vo Archipiélago es la que llaman de Añadir ó Islas Anadkiskas. Corren desde los 58 bas¬ ta los 70 grados de latitud , y de 200 has¬ ta 210 de' longitud. Eu algunas hay volca¬ nes , carecen de bosques, ,y tienen pocas lla¬ nuras , otras abundan de caza y bosques, llanuras y frondosidad ; pero todas están ha¬ bitadas por naciones bárbaras. Son casi en¬ teramente opuestos sus habitantes á los de las Islas anteriores en sus costumbres y modo de vivir, aunque también son salvages : unos y otros son tan diversos de los naturales de las Islas, descubiertas encimar
3 EL VIAGERO UNIVERSAL, del Sur hácia la linea por Franceses é Ingle¬ ses , y es su situación tan opuesta, que pue¬ den estos llamarse los Antípodas de los Corteses Otaitianos. No se puede regular el nú mero de su población : hay algunas Islas que solo con¬ tienen 40 o 60 personas , otras hay muy po¬ bladas , particularmente de las mas septen¬ trionales. La mayor parte de estos Isleños andan errantes por los Islotes inmediatos, á los que pasan con sus familias en sus bar¬ cas á cazar, pescar, y buscar víveres ó nue¬ vo terreno. No todas se han dexado subyugar: por exemplo, la Isla de Kaglag , que es una de las mas considerables , está habitada por una nación feroz no conocida hasta ahora. Es muy numeroso este pueblo , pues se dexa ver en gran multitud á las orillas del mar. Su ves¬ tido es de pieles de raposa, de castores, de aves marinas, de renos &c. En el invier¬ no llevan para andar por la nieve una es¬ pecie de grandes zuecos llamados torpacos , hechos de piel de reno que cosen con nerbios : no usan de medias ni calzones. Llevan en la cabeza unos gorros de varias he¬ churas según el capricho de cada uno. Se pintan comunmente la cara de azul, encar¬ nado y otros colores. Se horadan el labio inferior , en el que por adorno traen col¬ gados varios hueseados de animales y páxaros. Viven en unas cuebas hechas en la
kamschatkA; y yesso. 2 5 3 tierra, en las que no cuidan de la menor limpieza, siendo aun mas sucios que los Kamschadales. Salen al mar dos ó tres jun¬ tos en pequeñas canoas. Su alimento es pes¬ cado crudo, que pescan en el mar con anzuelos de hueso, ó en los ríos con redes texidas de hilos de nerbios. Cazan gran can¬ tidad de raposas negras, castañas y roxas, muchos castores , arminios , osos y ratones que llaman Yewkaschiky, de hermosas man¬ chas semejantes á las del tigre. Pescan be¬ cerros marinos, gatos y perros marinos, y en los ríos nutrias, arenques de gran tama ño, salmones colorados y otros pescado? conocidos, como también otros varios, so¬ lo propios de aquellos mares. Se hallan en esta Isla aves de varias es¬ pecies conocidas , como cigüeñas , anades, cuervos , urracas, &c. Hay abundancia de bayas y de sorona, que es una especie de tulipán ó de lirio silvestre , cuya cebolla es de buen sabor, y tiene una virtud corro¬ borante. Abundan sus bosques de olmos, abe¬ dules y sauces de varias especies. Sus armas son arcos y flechas, lanzas, cuchillos y ha¬ chas : hacen aquellos de hueso de reno, y estas de una piedra negra y dura que tie¬ nen , de la qual fabrican también las pun¬ tas de las lanzas : embrazan ordinariamen¬ te unos escudos de madera que llaman Kuiaki : son enemigos de todos los que arriban á aquellas Islas, asi de Kamschatka, como
2 54 eí. viagero universal. de los países circunvecinos, y generalmente hacen ostilidades á todos los estrangeros que se les acercan, como hicieron con los Ru¬ sos. No se les conoce religión alguna , nt tampoco á los habitantes de las demas Islas; perore nota que envueltos en sus ti¬ nieblas , se ocupan en varias suertes de hechicerías. # v No es de este lugar hacer una prolixa descripción de las costumbres y carácter de las naciones que aquí se han nombrado, pues lo reservo para otra ocasión mas oportuna.' hora solo insertaré un extracto de otro viage hecho posteriormente. Con el motivo del segundo paso de Ve¬ nus por el disco del sol en 1769 , la Empe¬ ratriz expidió una orden á la Academia de las Ciencias , de que la propusiese una socie¬ dad ó compañía de hombres capaces, inte¬ ligentes y laboriosos, á quienes, diese sus instruciones para hacer nuevos viages.por va¬ rias regiones de la Rusia y la Persia. Abrar zaban estos viages quantos conocimientos eran posibles y conducentes para el progreso de la Historia Natural, el Comercio y las Artes. Entre los sabios viajantes, los Señores, Pallas, Samuel Ginelin , Guldemester y otros, fueron los primeros que salieron. Les siguie¬ ron después los Señores Falk, Georgi, Lowit y otros. De todos estos algunos tuvieron. Úna muerte bien desgraciada. Lowit fue em¬ palado y ahorcado por los reveldes en tiem-
KAMSCHATKA Y YESSO. 2 $ $ po de la revolución de Pugachew en Agos¬ to de 1774- En Persia fue muerto Gaieün: Galk se mató asimismo. Se restituyeron á Petersburgo, Pallasen Junio de 1774? Georgi en Septiembre de el mismo , y los demas con corta diferen¬ cia , desempeñadas respectivamente sus co¬ misiones. El Señor Lepechin , Ruso , tuvo la comisión de reconocer las Islas y las costas occidentales, hasta la desembocadura del mar blanco : y doblando el cabo de Kanin volvió á Archangel, de donde se restituyó á Petersburgo en 1772. No puede negarse á la Corte de Rusia la gloria de haber reconocido y examinado el es¬ trecho que divide el Asia de la América, y de haber descubierto una extensa parte de estas grandes regiones del Norte^, y la considerable multitud de Islas que baña el mar pacífico. Aun no se les conoce á los Rusos establecí íflknto fixo en la gran tierra. Hasta ahora solo se sabe que los tienen al modo que las Naciones Europeas en Terranova.Los navios ó fragatas arriban á la Amé¬ rica : la gente de sus tripulaciones y los Cosakos cazadores se internan en la costa, los unos se atrincheran mientras los otros pes¬ can y cazan : y regresan á Kamschatka espues de haber sido relevados por otras lagatas en los mismos parages ó en distancia mas ó minos separadas. Todo el Comercio de los Rusos en Ame-
2 ¿6 EL VIAGERO UNIVERSAL, rica, y en los Archipiélagos Septentrionales, se hace por Kamschatka. El Gobierno de esta grande península se divide en quatro quarteles, que son Botcheres Koy-Ostrog, el fuer¬ te Miguils Loy , el Ostrog baxo, y el Ostrog alto. El primero que es el principal, tiene una Chancillería subordinada á la de Ochotsca, la casa de un comandante que tiene ciento diez y siete hombres baxo sus órdenes entre soldados y Cosakos , los al¬ macenes, veinte y tres tiendas de merca¬ derías , quarenta y una habitaciones. Todas las tropas repartidas, asi en Kam¬ chatka, como en las Islas Kuriles, consiste en quatrocientos catorce hombres de tropa reglada, y setecientos seis Kamschadales. El número de habitantes tributarios de Kams¬ chatka es solo de tres mil. Proveen anual¬ mente á la Corona de trescientos treinta y quatro castores marinos, 700 martas zibelinas, y cerca de dos mil pirras. Fin del Quaderno XVII.
*57 ^©«S©- MZHHZEX EL YIAGERO UNIVERSAL. QUADERNO - DÉCIMOOCTAYO. CARTA LXXIV. • La Tartaria Oriental estrañeis, Señora , el largo espacio que ha mediado entre esta carta y la ante¬ rior, porque en este intervalo he recorrido unos paises , desde los quales no es posible dirigir las cartas á Europa ; y creo que re¬ cibiréis á un tiempo todas las que os he es¬ crito desde la Tartaria. Ya os he hecho mención mas de una Vez de los Tártaros Mantcheoux, que en el siglo pasado conquistaron la China. Hay va* rias opiniones sobre el origen de esta na¬ ción : unos la hacen descender de un pue¬ blo de salvages , que habitaba en la parte oriental de la Tartaria; otros dicen que des¬ ciende de los antiguos Tártaros, cuyo impe¬ rio fue antiguamente tan extenso como el de la China. Lo que sabemos de cierto es, que antes de su conquista formaban un es- TOMO VI. £
el viagero universal. tado poco temible , y se reconocían por va¬ sallos de los Chinos, cuyos soberanos son al presente. Hay otros Tártaros, llamados Mongoles , que habitan la parte occidental, y se divi¬ den en varias ramas ; unas están sujetas á los Chinos, otras á los Kanes, ó Sobera¬ nos particulares. Por consiguiente, lo que se llama la gran Tartaria se compone de dos naciones, que son los Mantcheoux , y los Mongoles , y comprende mas de una terce¬ ra parte del Asia. Su longitud dé oriente á occidente será de unas mil y doscientas le¬ guas, y tendrá de ancho de norte á mediodía cerca de trescientas. A pesar de esta vasta extensión, la Tartaria ha decaído mucho del esplendor y poder que tuvo en tiempo del famoso Genghis-Kan, baxo cuyas ordenes estos pueblos se hicieron célebres con los nombres de Mongoles y de Tártaros, que eran los de sus principales tribus. Habién¬ dose arruinado este grande imperio en lo sucesivo, todas las potencias vecinas se apro¬ piaron alguna parte de el j y mas de la mi¬ tad pertenece actualmente á los Chinos y á los Rusos. La Tartaria oriental , ó los Tártaros Mantcheoux, que pueden considerarse como una provincia del imperio Chino, están di¬ vididos en tres grandes gobiernos: el Man¬ darín, á quien yo acompañaba, tenia or e
LA TARTARIA ORIENTAL. 259 ¿ie, visitarlos. La capital del primero es la £iudad de Mugden, que puede considerarse pino la de toda la nación : los Mantcheoux la han adornado con muchos edificios pú¬ blicos , y han establecido en ella los mis-* Ríos tribunales supremos que en Pekín, com¬ puestos únicamente de naturales del pais. Es¬ tos tribunales sentencian definitivamente to¬ das las causas en los países de la Tarta¬ ria, que están sujetos á los Chinos. En Mug¬ den tiene también su residencia un General tártaro, con sus Tenientes, y manda un cuerpo considerable de tropas de la misma Ración. A alguna distancia de las puertas de la ciudad me mostraron dos magníficos sepul¬ cros , donde fueron sepultados los primeros Soberanos de la familia reynante. Los Man¬ darines están encargados de la conservación de estos edificios, y en los tiempos deter¬ minados hacen á la memoria de estos So¬ beranos los mismos obsequios que si ocupa¬ sen aun el trono. El Gobernador de Mug¬ den nos recibió con mucho honor, y nos dió un banquete á la Tártara , eí qual con¬ sistía en dos platos de carne mal picada, y medio cruda , con otro plato que contenia Un carnero casi entero, hecho pedazos. A esto acompañaba arroz, leche agria, y,un caldo ligero, en que se veían nadar algu- R° s ..pedazos de carne, á todp lo qual añait 2
2 06 EL VIAGERO UNIVERSAL, de religión. Los ídolos de la China no han hallado todavía entrada en este país , quiza porque los Bonzos no se cuidan de ir á es¬ tablecerse en este país miserable, en donde no encontrarían ningunas comodidades, ni medios de enriquecerse. Os he hecho recorrer, Señora, una parte e os desiertos de la Tartaria Oriental, de donde quizá no hubiera podido salir , si no hubiera ido en compañía de una persona tan respetable como nuestro Enviado. .Como iba de orden de la Corte, en todas partes le hacían ios mayores obsequios , nos daban escoltas, y nos proveían de todo lo necesario. JNo nos faltaban guias, ni barcas para pa¬ sar los ríos , ni caballos para montar. Efl fin llegamos a Tsi-Tsi—Kar, tercer gobierno de los Tártaros Mantcheoux que toma sü nombre de una nueva ciudad, edificada por el Emperador Cang-Hi, para asegurar sus conquistas contra los Rusos. En vez de mu¬ rallas está rodeada de una empalizada de mediana altura, con un buen parapeto. La guarnición se compone principalmente de Tártaros, y la mayor parte de sus habi¬ tantes son Chinos, atrahidos por el comer¬ cio , ó enviados alli en destierro. Sus casas están situadas fuera de un recinto formado de una empalizada , que no contiene mas que los tribunales de justicia y el palacio del Gobernador. A alguna distancia de esta
LA TARTARIA ORIENTAL. ¿67 ciudad-, á la orilla del rio Saghalia ? hay otra que toma el nombre de este rio, don¬ de se venden las matfas zibelinas, que son aquí mas bellas que en ninguna otra par¬ te : los Mantcheoux las traen de mas de cin¬ cuenta leguas , y son la principal riqueza de este país. Los perros que están adestrados en esta caza, trepan á las montanas mas escarpadas , y eluden todas las astucias de estos animales. Los grandes bosques de que está cubierto aquel pais, son la guarida de las martas, y proporcionan á los Tár¬ taros la adquisición de estas pieles tan es¬ timadas. Entre estos bosques y la ciudad los campos producen abundantes cosechas , y las aldeas que están contiguas unas á otras pa¬ rece que forman con la ciudad una pobla¬ ción inmensa. Ademas del comercio de mar- | tas, que es aqui muy considerable, se ven- | den también muchas perlas , las quales se f. pescan en casi todos los rios que desembocan en el Saghalia. El modo de pescarlas es muy fácil y sencillo : el pescador se sumerge ? recoge en el fondo todas las con¬ chas que puede , y otros las abren , según las van sacando; á veces encuentran perlas muy gruesas, pero casi todas defectuosas. Bn el Saghalia no se cogen perlas , sea que no las produzca, sea que su profundidad impida buscarlas. Mer-Ghen, otra gran ciudad del go-
a68 EL VIAGEno UNIVERSAL, bierno de Tsi-Tsi-Kar, es bastante populo¬ sa , pero de malos edificios, y aunque la mayor parte de sus .«reamas son estériles, se coge bastante trigo y mijo para susten¬ tar á sus habitantes. Ademas de los Mant¬ el 011 *’ que son los dueños del país, se ven allí también Tártaros Solonos, y Timgutes, cuyos usos y costumbres son dife- i entes. Los Solonos , mas diestros y robustos ’ no c °uocen mas ocupación que la caza : sus mugeres montan á caballo, mane¬ jan el arco, y acompañan ¿ sus maridos en i_ „„ ' * « « sus mariaos en a caza de martas y de ciervos. Quando sa¬ len para ocuparse en este exercicio , van juntos hasta mil y mas de ellos, vestidos de unos coletos cortos y estrechos de piel de lobo. Llevan consigo perros , caballos y pro¬ visiones para tres meses : todo este tiempo viven en los bosques y montañas , expues¬ tos al frió mas riguroso , y con mucho pe¬ ligro de ser devorados por las fieras. Nada acobarda á estos intrépidos cazadores, ni os hielos , ni las inundaciones de los rios, , fatigas de esta vida errante y mise¬ rable. Por la primavera vuelven á sus ca¬ sas , y van á vender á la ciudad Jas pie¬ les que han cogido. Las mas preciosas se separan para el Emperador , y este es el umeo tributo que exige de esta nación : las otras se venden á precio muy subido, aun¬ que es producción del país. Su valor se au~
LA TARTARIA ORIENTAL. 269 taenta á proporción que se J levan mas lejos de ia Tartaria, y por esto son tan caras en. Europa. No se caza á las martas zibelinas, como á los demas animales, porque su piel «s tan delicada, que fácilmente se estropea, V entonces no hay quien las quiera com¬ prar. Para cazarlas se sirven de podencos pequeños y de una red ; quando se encuen¬ tra el rastro de una marta sobre la nieve, el cazador la sigue por dos ó tres dias, has¬ ta que el animal fatigado trepa sobre un ár¬ bol : el Tártaro tiende entonces su red al rededor del árbol, y enciende fuego deba¬ jo : apenas la marta percibe el humo , ba¬ sca del árbol, y cae en la red. Se cree que los Solonos descienden de diferentes tribus, subyugadas por los Mantcheoux : los Tungutes ó Tunguses, asi lla¬ mados de un rio de Siberia, de donde des¬ cienden estos Tártaros , se diferencian de los Solonos en la lengua , en las costumbres y en el trage. No tienen casas, y habitan en los bosques ó á las orillas de los ríos. Quando llegan al parage, en que determi¬ nan acamparse , forman unas cabanas, ó chozas, cubriéndolas de cortezas, y desan¬ do arriba una abertura para que salga el hu¬ mo del fuego, que encienden en medio de la choza. Esta nación es muy afable y huma¬ na , y todos son muy aficionados al tabaco V al aguardiente. Los hombres son altos,
a70 EL VIAGERO UNIVERSAL, robustos, y honrados; las mugeres son de talla mediana , y tienen mucho pudor. He visto á muchos de estos Tártaros que tenían en la frente figuras ovaladas , y la de una rama de árbol, que les llegaba desde el la¬ grimal del ojo hasta la boca. Empiezan á formar estas figuras desde la infancia, pil¬ cando la piel con una aguja, y frotando las picaduras con carbón, lo qual les dexa una marca que jamas se borra. Las mugeres se adornan con una túnica de pieles, que las llega hasta las rodillas, la qual sujetan con un cinturón de tres dedos de ancho, borda¬ do de aguja. A cada lado llevan un anillo . de hierro, de los. quales cuelgan sus pipas, y algunas otras alhajas de poco valor. Atan sus cabellos, que son muy negros, al rede¬ dor de la cabeza en trenzas , y encima po¬ nen un gorro pequeño de pieles, que las hace mucha gracia. Usan de unos borceguíes de piel de gamo, que sujetan á la canilla de la pierna con correas. El vestido de los hombres es muy sencillo y desembarazado: consiste en una chaqueta de piel, con man¬ gas estrechas, cuyo pelo cae afuera: sus medias y calzones son de la misma materia, y todo en una pieza , como un pantalón. Su gorro de pieles está abierto por arriba , pa¬ ra sacar por alli el cabello, que dexan col¬ gar en trenzas. Llevan sus hechas en una aljaba colgada del hombro, y el arco en la
LA TARTARIA ORIENTAL. 271 mano izquierda : ademas usan de una lan- *a corta y de una hacha pequeña. Gon estas armas acometen á las fieras, y acaban c on ellas , porque son muy diestros y va¬ lientes. En invierno , que es el tiempo de I a caza, usan de una especie de patines, hec hos de una madera muy ligera : tienen un Pie de largo con cinco ó seis pulgadas de micho ; por detras son chatos, y puntiagu¬ dos por delante , y se los aseguran al pie c on unas correas. Sin estos zuecos ó patines s cria imposible andar.por la nieve, pero no Si rven mas que para las llanuras. Para an¬ dar por las montañas tienen otro calzado, c ubierto de pieles , y estas se ponen á con¬ trapelo , para no resvalar. Trepan por los cerros y alturas con mucha facilidad ; y pa¬ ta baxar, se dexan deslizar por la nieve. La nación de los Tungutes era antigua¬ mente muy numerosa , pero las viruelas la han disminuido considerablemente. No co¬ nocieron esta enfermedad hasta la venida de los Rusos , y la temen tanto, que quando alguno está inficionado de ella, le hacen una c hoza separada, le dexan agua y algún ali¬ mento, y levantan su campo, dirigiéndose á la parte de donde corre el viento : cada ijual lleva brasas encendidas en un vaso de tierra , y van dando horribles lamentos por todo el camino. No visitan al enfermo hasta ^ue juzgan ha pasado ya todo peligro ; y si
2 7 2 EL VIAGERO UNIVERSAL. le encuentran muerto , le cuelgan de un árbol. Quando estos Tártaros van á caza, no llevan consigo ningunas provisiones , fiados en la caza que cogerán. Comen de todos los animales que encuentran , osos, zorras, lobos, &c. pero particularmente son muy apasionados á la carne de ardilla. Por lo que hace á la # de armiño , tiene un gusto tan rancio y desabrido , que es preciso estar muy apurados del hambre para comerla. Quando un cazador mata un gamo, ó algún otro animal, no se marcha de aquel sitio hasta habérselo comido todo ; pero si está cerca de su familia, reserva una porción para ella. Llevan siempre eslabón, pedernal y yesca para encender fuego , y quando les faltan estos aparejos , hacen lumbre frotando dos pedazos de madera uno contra otro con mu¬ cha fuerza y velocidad. Los Tungutes no comen carne cruda sino en la mayor extre¬ midad : algunos me han dicho, que quando se ven muy apretados del hambre, se ligan estrechamente el vientre con correas , con 1° qual sienten mucho alivio , y esta práctica es muy común en otros pueblos salvages, siendo muy natural que produzca este efecto. Volviendo á los Mantcheoux , aunque son los dueños del país , no es muy gran¬ de su número, principalmente después que sus Soberanos ocuparon el trono de la Chi-
LA TARTARIA ORIENTAL. xy^ Ra , y los han atrahido cerca de su persona, y por toda la extensión de aquel vasto im¬ perio. Son muy favorecidos de la Corte , y poseen grandes empleos , en los qué ad¬ quieren muchas riquezas. Tienen la misma religión que los Chinos , y forman con ellos Casi una misma nación. Entre los que han quedado en ja Tartaria , unos no tienen ningún culto exterior , otros adoran al gran Lama , de quien os hablé largamente ea mi carta sobre el reyno de .Butanq otros , en fin, tienen úna religión mixta, que se< re¬ duce á algunas ceremonias nocturnas , en que practican algunos sacrilegios. Se juntan por la .noche hombres y mugeres en un si¬ tio , y uno de ellos se tiende en tierra, permaneciendo en esta disposición mientras que todos los demas dan grandes grifos al sonido lúgubre de un tambor, destinado pa¬ ra estas ceremonias. Al cabo de dos horas se levanta como extático , y cuenta sus visio¬ nes á los presentes : suponen que en su ar¬ robo ha sabido lo que debe suceder á uno, lo que otro.debe emprehender &c. y todas las palabras, que habla , se reciben como oráculos. Estos supuestos mágicos son muy vene¬ rados : muchas mugeres fingen tener esta gracia , y aseguran que tienen comunicación con los espíritus malignos , que las enseñan lo pasado y lo venidero. Deseando yo in- TOMO VI. S
2 74 EL VIAGERO UNIVERSAL, formarme de la verdad de algunas historias que me habían contado , fui á ver á una de estas mágicas , que era tenida por la mas célebre de todo el país. Quando entre en su casa , no hizo caso de mí , prosi¬ guiendo en ocuparse en las cosas de su ca~ *g a : dixéronla el motivo de mi visita , p ero apenas hizo aprecio de lo que la decían. Sin embargo, después de haberse fumado una pipa de tabaco , y haberse bebido un vaso de aguardiente que la di , se puso de me¬ jor humor. Hízela varias preguntas , y fin¬ gió que no me entendía 5 pero después de haberse fumado otra pipa , bebídose otro vaso de aguardiente , y recibido algunos regalos que la hice, empezó á sacar los ins¬ trumentos ridiculos de su profesión. Saco primeramente un pedazo de madera , que tenia figura de una cabeza humana , ador¬ nada de varios andrajos de seda y lana de diferentes colores. Tomó después un tam¬ boril , de un pie de diámetro , guarnecido de anillos de hierro y de cobre , y rodea¬ do igualmente de harapos. Entonó una can¬ ción lúgubreacompañándose con el tam¬ boril ; algunas vecinas, á quienes había mado , la acompañaban también cantando? y durante esta ridicula escena , que duro cerca de un quarto de hora , ella se man¬ tuvo en un rincón de la pieza, dando es¬ trechos abrazos á aquella figura de madera
LA TARTARIA ORIENTAL. 2 y $ Concluida esta farsa, me dixo , que la pro¬ pusiese mis preguntas, y respondió á todas ellas de un modo tan equívoco y absurdo, como hacían los antiguos oráculos. Como estos impostores tienen el mayor crédito en esta parte del mundo , y esta Ración ignorante los tiene por personas ins¬ piradas , voy á hablaros de uno que fue traido á préséncia del Enviado por va¬ tios personages de su tribu , mientras que estábamos á la mesa. El impostor era un hombre como de unos 30 años , y afecta¬ ba mucha gravedad en su continente : pre¬ sentáronle un vaso de aguardiente luego que entró ; bebiólo , pero no quiso repetir con otro vaso: Después de haber conversa¬ do un rato con él , le rogamos nos diese algunas muestras de su profunda ciencia. Hízose mucho de rogar, y en fin, sentán¬ dose en el suelo con las piernas cruzadas,' y vuelto el rostro á sus camaradas , tomó: dos varitas , una en cada mano , para lle¬ var el compás, y entonó una canción lú¬ gubre. Hizo varias contorsiones , y al fin s e fue arrebatando de tanto furor, que ar-, tojaba espuma por la boca y parecía que los ojos se le saltaban del casco. Los Tár¬ taros atribuyen estos movimientos extraor-> binarios, á la operación de algún espíritu^ V en efecto parecía energúmeno. Después de haberse fatigado con todas estas convulsio-
*82 EL VIAGERO UNIVERSAL, abundancia en esta parte es un gran defecto, y que esta era la causa de que la lengua Chi¬ na fuese mas pobre que la Tártara , y esta qpe las Europeas. Entonces le propuse que escribiese en letras Tártaras estas palabras, grifo , frágil , premio y platina , lo que no pudo hacer , porque en su idioma no se pue¬ den juntar dos consonantes. Además le hice observar que faltan en su alfabeto la b y la d, por lo que están obligados á substituir en su lugar la p y la t ; y ■ de aquí procede , le dixe, que hay una infinidad de sonidos Europeos que .vosotros no podéis pronunciar. En fin, mis respuestas le hicieron formar mejor idea de las lenguas Europeas, las quales prefiere a la China , pero se obstina en que son in¬ feriores á la Tártara. ” Aunque e! clima de tos Mantcheux está casi á los mismos grados de latitud que Francia , sin embargo es muy diferente por lo que hace á las estaciones y á las produce ciones naturales. El frió se hace sentir mu¬ cho antes y con mas fuerza que en Francia* y desde principios de Septiembre los rios empiezan á acarrear témpanos de hielo. Este frió excesivo y anticipado procede en parte de la abundancia de nitro que exhalan las tierras, y en parte de los bosques espesos é impenetrables que cubren aquel país. Se ven allí manadas numerosas de ciertas cabras roxizas que son peculiares de esta región, l a S
LA TARTARIA ORIENTAL,. 2 Í ?$ guales se distinguen mucho de ios gamos, corzos y gazelas. Los machos tienen bastas de un pie de largo, y cuyo grueso en la raíz será de una pulgada , con nudos á dis¬ tancias regulares. Se parecen á nuestros carneros en la cabeza , y á los gamos en el cuerpo y pelo ; pero tienen las pier¬ nas mas largas y delgadas'que estos Son estos animales muy ligeros , y comd-cor¬ ren por mucho tiempo sin cansarse , no hay perros que pueden darles alcancé. Su carne es bastante tierna y de buen gusto; pero los Tártaros no saben sazonarla. Cami¬ nan siempre en manadas , y se establecen mas bien en las llanuras desiertas , que en los montes, donde nunca se las encuentra, sin duda porque en las llanuras conocen qüe pueden escapar mas fácilmente de todos sus enemigos. Son tan tímidas estas cabras, que quando descubren á un hombre , no cesan de huir hasta que le pierden de vísta. Cor¬ ren siempre en linea recta, y van en fila unas detras de otras, sin que se vea jamas correr dos de frente. Se encuentran también en este país unos asnos silvestres, que se parecen á nuestros mulos, pero son de distinta especie; pues procrean como los demas animales , y ja¬ mas se les puede acostumbrar á llevar car¬ gas ; los cazadores matan muchos de ellos para alimentarse de su carne ? la qual tienen
2 $4 EL VIAGERO UNIVERSAL, por excelente. Los caballos salvages que se crian en los montes, son mas veloces que ios domésticos : andan en manadas como carneros , y no dexan que nadie se les acer¬ que : estos caballos salvages no pueden ser domados, sino quando los cogen muy pe¬ queños , y su vigilancia en guardarse es in¬ creíble. Siempre hay uno que está sobre las alturas como de centinela, y quando recela algún peligro, avisa á los demas con sus re¬ linchos, con cuyo aviso todos escapan ve¬ lozmente por los montes trepando como ca¬ bras. El 'Caballo padre va siempre el último, y muerde á los que no corren con bastante ligereza. A pesar de esta sagacidad, son sorprehendidos muchas veces por los Tártaros, que los persiguen corriendo en caballos muy ligeros , los matan á lanzadas, comen su carne , y aprovechan sus pieles para va- i ríos usos. En el país de los Solonos he visto vena¬ dos del tamaño de nuestros bueyes. El Chu¬ lón es otro quadrupedo, que tiene la figura y color del lobo; pero su pelo es largo, suave y espeso ; su piel es muy estimada de los Rusos y de los Chinos que hacen de ella excelentes forros. El tigre es muy común en la Tartaria , como también el leopardo : el primero tiene la piel de un color leonado con manchas negras, sus ojos de un colof encendido anuncian su ferocidad , y su g l ' iEO
LA TARTARIA ORIENTAL. 2S5 inspira el mayor terror. Dicen que quando se ve rodeado de cazadores, al principio se queda inmóvil como recelando el peligro; pero quando le acosan , se irrita tanto que se arroja contra el primero que se le presenta. La piel de este animal es muy estimada en Pekin , la qual se emplea en cubrir las sillas de manos de los Mandarines quando salen en público ó viajan. El leopardo es mas pe¬ queño que el tigre , y se distingue de este en otras muchas cosas , como son el color, pro¬ piedades , &c. La caza de los ciervos se hace en Tar¬ taria de este modo : llevan consigo algunas cabezas de ciervas , que colocan en parages visibles, y remedan su voz. Inmediata¬ mente acuden los ciervos de las inmediacio¬ nes , y quando se acercan al para ge en que están las cabezas , salen los cazadores de sus emboscadas, y los matan sin mucha difi¬ cultad. No debo olvidar las zorras negras , de las que se vé aquí un gran numero. Su piel es aquí tenida por la mas bella, y los Tár¬ taros la prefieren á la marta zibelina , por¬ que es mas caliente y ligera. Encontramos una gran manada de liebres tan blancas co¬ mo la nieve , sobre la qual corrían ; me pa¬ rece que pasarían de 400. Encamináronse hacia los montes, pero no mostraban mucho miedo. Me dixeron que por la primavera se
2$6 EL viagero universal. retiran hacia el mediodía aun en mayor nu-, mero, y que volvían por el otoño, quando Jos. ríos están helados y empieza á nevar. Hallamos abundancia de esta caza en la mayor parte de las aldeas; pero los habi¬ tantes estiman poco su carne, y no las ma¬ tan sino por las pieles , de las quales hacen un comercio qonsiderable.
CARTA LXXV. La Tartaria Occidental. Xja comisión del Señor Tártaro , que me había permitido le acompañase , se extendía también á los Mongoles , nación vecina de los Manctheux. Estos últimos . están , como ya' os he dicho 1 , inmediatamente sujetos á los Chinos, ó por mejor decir , ellos son los que actualmente mandan en la China, pues los Emperadores que ocupan el Trono , son de su nación y descienden de sus antiguos So- I beranos. Los Mongoles dependen también del imperio de la China, y pagan un tri¬ buto, pero son gobernados por Príncipes par¬ ticulares que antiguamente conquistaron la China, como después lo han hecho los Mantcheux , y uno de estos Príncipes Tártaros Mongoles formo una nueva disnatia en la China en el siglo XIII. de la era Christiana. Ellos son también los que han establecido la Énayór parte de las Monarquías Asiáticas, y especialmente la del Mogol, que les debe su nombre y pujanza. Su país estaba anti¬ guamente muy poblado , y se encuentran kun. ruinas de vastas ciudades. En este país tuvo principió el famoso imperio de Gen?
a88 EL VTAGERO UNIVERSAL, giskan, y allí tuvo su Corte : las artes y las ciencias se han cultivado allí por mucho tiempo: todas las riquezas del Asia se han reunido muchas veces en este país , y han vuelto á esparcirse ; y las mayores revolucio¬ nes políticas del mundo han tenido su ori¬ gen de estos Tártaros , aunque la Historia no los distingue bien. Pero las largas y san¬ grientas guerras que han sostenido contra los Mantcheux, y contra los Chinos, y mas que todo las guerras y disensiones entre ellos mismos han convertido este imperio flore¬ ciente en una vasta soledad. Los Mongoles ocupan un país mucho mas extenso que. los Tártaros Orientales: baxo su nombre se comprehenden los Kalleas, y los Eluthes ó Kalmukos, que habi¬ tan la parte del O. hasta el mar Caspio. To¬ dos tienen una misma lengua, y casi Jas mismas costumbres: profesan una misma re¬ ligión : viven errantes sin tener domicilio fixo : su principal subsistencia consiste en sus ganados, que llevan siempre consigo» qualquier parage que se muden. La pereza l es impide sujetarse á los trabajos de la agricul¬ tura , y además es maxima general entre ellos, que las hierbas deben alimentará los animales, y que estos han sido criados para alimento del hombre. Esta nación está divi¬ dida en varías tribus ó aduares, cada uno de las quaies tiene un Kan ó Príncipe partí-
LA TARTARIA OCCIDENTAL. 289 cular , y jamas se introducen unos en las tier¬ ras de los otros. Viven en tiendas, en cuya parte superior dexan abierto un agujeró | para la salida del humo , y prefieren estas I chozas groseras á los palacios de la Chinaj Uo habiendo en su concepto cosa alguna que i s e pueda comparar con su vida libré y errúa¬ le. El the es su bebida ordinaria, y además Usan de otro licor muy fuerte , compuesto de leche de yeguas destilada por alambique: algunas veces mezclan con ella carné cruda* la qual dexan fermentar antes de destilarla. Son naturalmente muy sucios y asquerosos: I los mas distinguidos no usan de mas serville¬ tas que sus propios vestidos para limpiarse manos y boca quando comen, y después de ¡ haber bebido una salsa grasienta , se frotan 1 los labips con sus mangas. Jamas laban su ' v agilla : para labarse ellos mismos, se con¬ tentan con tomar una bocanada de agua, y I Vaciándola en las manos se estregan ligera¬ mente la cara. Sus tiendas cubiertas de pie¬ les y lana de sus obejas , tienen un hedor in¬ tolerable , el qual se comunica á sus cuerpos, V por esta razón los Chinos los llaman por Rearmo Tártaros hediondos para distinguirlos de los otros Tártaros. Los Mongoles son de mediana estatu¬ ía , pero robustos; tienen el rostro ancho y aplastado , poca barba , el color baxo , los Cabellos negros ? y tan ásperos como cer- TOM. VI. T
290 EL VIAGERO UNIVERSAL, das : ordinariamente se los cortan , sin dexar mas que un mechón en lo alto de la cabeza, que dexan crecer libremente. Son tan groseros, que duermen y viven entre el es¬ tiércol de sus animales , que les sirve de le" ña para el fuego ; pero son muy diestros en la caza y en el manejo de los caballos. $u genio es alegre y franco, y están siemp re dispuestos al regocijo: tratan con humanidad y buena fe á los estrangeros : nada les in" quieta , porque no tienen ningunos asunto* que les causen afanes ni cuidados. Su trag^ consiste en unas grandes camisas y calzo^ cilios de coton, y sobre este llevan unas tó¬ nicas ó batas de la misma tela, ó de otr^ mas ligera que forran con pieles, y les gan hasta el tobillo. A veces van vestido* Unicamente de pieles de carnero , vuelta 1 * lana hacia el cuerpo, y se sujetan el cuerpo con un cinto muy ancho. Sus botas soO muy grandes , hechas de baqueta de Mos' covia : llevan unos gorros redondos, forra- 1 dos en pieles , y con un bordado de quati^ dedos de ancho. El trage de las mugeres ^ casi lo mismo , excepto que sus batas s 0 * 1 mas largas, sus botas de color roxo, SLlS gorros chatos, y llevan algunos adornos. L‘ lí armas de los Mongoles son la lanza, el n 1 ' co y el sable , y pelean siempre á cabaU 0 ' Sus ganados consisten en camellos, vacas» ; ovejas í los carneros tienen unas colas t^ 1
LA TARTARIA OCCIDENTAL. 291 anchas , que pesan de diez á doce libras, y toda ella es un peda ¿o de sebo de muy mal gusto. Estos Tártaros aborrecen el tocino, y no crian mas animales que los que se ali¬ mentan solamente de yerba. Aunque la po¬ ligamia no está prohibida en esta nación, ordinariamente estos Tártaros no tienen mas que una muger. Acostumbran quemar los cadáveres, y entierran sus cenizas en un pa¬ rage elevado , donde forman un montón de piedras, y encima ponen banderas. Los mer¬ caderes de la China concurren en gran nú¬ mero á este país , y traen á los Mongoles arroz, thé, tabaco , telas de algodón, y to¬ do lo que necesitan ; en cambio reciben ga¬ nados ó pieles, porque aqui no se conoce el uso de la moneda. La religión de estos Tártaros consiste principalmente en el culto de Foe: creen en la transmigración de las almas , tienen una obediencia ciega á los Lamas , y les dan lo mejor y mas precioso que tienen. Toda la sabiduría de estos impostores se reduce á saber leer sus libros dogmáticos que están escritos en la lengua del Thibet: su libertinage es extremado, y principalmente pro¬ curan seducir á las casadas. Sin embargo de esta conducta tan desordenada, los Kanes ó Príncipes de los Tártaros se dexan gobernar por sus consejos, y en todas ocasiones les ceden siempre el primer lugar, dándoles la T 2
tgS EL VTAGERO UNIVERSAL, muy maltratados. Los Rusos estiman su piel, de la qual hacen manguitos y forros de vestidos. El modo de vivir de los Kalmukos se di¬ ferencia poco del de los Mongoles : su ali¬ mento , su trage , sus chozas ó tiendas son del mismo modo. Generalmente esta nación es muy apasionada ,á los licores fuertes , y los que logran adquirirlos , beben de ellos hasta que se embriagan. Quando quieren di¬ vertirse juntos, cada qual lleva la provisión que ha podido recoger, y se ponen á beber por días enteros hasta apurar todo el licor. Los Kalmukos aunque naturalmente valero¬ sos , no se mantienen del robo como los Arabes del desierto , pues son muy obser¬ vantes de los principios de justicia y de hon¬ radez , y procuran no hacer daño á nadie. Les es permitido tener todas las mugeres que quieren, ademas de las concubinas que es¬ cogen de entre sus esclavas : pueden tam¬ bién casarse con sus parientas mas cercanas, á excepción de sus madres , y aun esto lo dexan de hacer mas por la desproporción de la edad que por algún otro motivo ; pero el casarse el padre con la hija es cosa común entre los Kalmukos. Los hijos que nacen de estos casamientos incestuosos , se tienen por tan legítimos como los otros , y here¬ dan lo mismo que ellos ; pero en las fami¬ lias de los Kanes , ó de los caudillos de tri-
LA TARTARIA OCCIDENTAL. Í99 bus los hijos que nacen de las mugeres legí¬ timas son preferidos en la sucesión á los de las concubinas. Es opinión entre esta gente, que las mugeres son como la tierra , y que no conviene dexarlas sin cultivo, sin mas diferencia que el quedar la muger estéril al cabo de cierto tiempo. Según este modo de pensar , los Kalmucos que prefieren siempre la juventud en las mugeres , quando estas lle¬ gan á la edad de quarenta años, no las con¬ sideran mas que como criadas, á las quales mantienen para que cuiden del gobierno de la casa, y de las esposas jóvenes que las su¬ ceden. Es muy grande el respeto que los hi¬ jos tienen á sus padres : deben llorar su muerte por mucho tiempo, negarse á todo género de placeres, y aun á cohabitar con sus mugeres, durante el luto, y visitar su sepulcro á lo menos una vez al ano. Pero respecto de sus madres no observan ninguna de estas costumbres. En algunos parages de la gran Tarta¬ ria se ven algunos cerros, sobre los quales se encuentran esqueletos humanos , acompa¬ ñados de vasos y de joyas de oro y pla¬ ta. Algunos creen, que son los cuerpos de los héroes de esta nación , que perdieron la vida en las batallas. Se les distingue fácil¬ mente por un monton de piedras que cubren estos cadáveres. No se sabe en que tiempo ni contra quien fueron estas batallas : se ase-
300 EL VIAGERO UNIVERSAL, gura que Tamerlan dió muchas á los Kalmukos , sin haber podido sojuzgarlos. Como estos sepulcros no convienen con la situa¬ ción presente de los habitantes, me ha pa¬ recido que serán de los Mongoles que acom¬ pañaron á Gengiskan á las provincias me¬ ridionales del Asia. Habiendo estos conquis¬ tadores robado todas las riquezas de los pue¬ blos conquistados, las transportaron á sus de¬ siertos , y las enterraron con sus muertos, / segtm una costumbre antigua de aquella na¬ ción. Muchas personas de las cercanías van todos los estíos á estos sepulcros , y hacien¬ do excavaciones, hallan oro, plata, cobre, piedras preciosas, espadas y otras armas: entre estas alhajas se encuentran jaeces, si¬ llas , y huesos de caballos, y á veces de ele¬ fantes , de donde se infiere, que quando moría algún General ó persona de distin¬ ción , le enterraban con sus armas y caba¬ llo. Es fácil de conocer por la multitud de estos sepulcros, que ha perecido mucha gen¬ te en este país, porque aunque hace mucho tiempo que se hacen excavaciones , siempre se encuentran nuevos sepulcros. Los presi¬ darios Rusos que se hallan en. la Siberia, van en gran número todos los años á las tierras de los Kalmukos á buscar estos teso¬ ros. Como se ven precisados á internarse mucho en el pais, los habitantes que res¬ petan estos sepulcros de sus mayores, te-
LA TARTARIA OCCIDENTAL. 30I niéndloles la mayor veneración, miran como sacrilegio el que profanen é inquieten las cenizas de los muertos, y suelen matar tro¬ pas enteras de estos Rusos, por lo que está prohibido á estos baxo graves penas el ha¬ cer estas expediciones. La nación de los Kalmukos, indepen¬ dientes de los Chinos , puede dividirse en tres ramas: la mas considerable, compues¬ ta de infinita multitud de tribus , reconoce la autoridad de un Kan. Estos son los que propiamente se llaman los Eluthes, y su Príncipe es llamado por excelencia el gran Kan de los Tártaros. La segunda, llamada el Thibet, ó el reyno de Butan, es goberna¬ da por el Gran Lama, ó mas bien por Prín¬ cipes dependientes de este supremo Sacer¬ dote. La tercera, que comprende el país de Karazam, y de Usbek, tiene también sus soberanos particulares. El gran Kan de los Tártaros tiene sobre los demas una es¬ pecie de soberanía, y saca de los otros paí¬ ses socorros considerables, quando está en guerra con sus vecinos, y especialmente con Jos Chinos. Dicen , que quando se sienta á la mesa, un heraldo grita en alta voz, que todos los Príncipes del mundo pueden ya ir á comer ; y este bárbaro , que no se alimenta sino de leche , que no tiene casa , que se mantiene del robo, considera á todos los Reyes del mundo como esclavos suyos, y
302 EL VIAGERO UNIVERSAL, ios insulta dos veces al d¡a con estas ridicu¬ las ordenes. Cada tribu se compone de gran número de. familias , mas ó menos considerables, que viven acampadas en un mismo sitio, y no pueden separarse del aduar , sin dar parte á su caudillo. Este es elegido entre las per¬ sonas de la misma tribu, y á no ser que algún accidente altere el orden de la suce¬ sión , esta dignidad pasa del padre al hijo primogénito. Todos los. Tártaros de qualquier país y religión que sean , bárbaros ó civiles , de baxa ó distinguida familia, tie¬ nen noticia puntual de la tribu de que des¬ cienden , y conservan estas noticias con el mayor cuidado , de generación en genera¬ ción. Los caudillos están sujetos á los Ka¬ nes , esto es, á los Soberanos de quienes son vasallos , generales , ó consejeros. Quando muere eí Kan, todos los Príncipes de la familia reynante, y los caudillos de las tribus que están baxo un mismo dominio, se juntan en el lugar en que tenia su resi¬ dencia el Soberano difunto , para nombrar el sucesor. La elección se reduce á averi¬ guar qual de los Príncipes es de mayor edad , y verificado esto , queda hecha la elección. Jamas dexan de elegir al de mas edad, á no ser que se le excluya por al¬ gunos defectos personales, ó que la fuerza altere el orden establecido.
LA TARTARIA OCCIDENTAL. 303 Los Kanes de los Kalmukos habitan siem¬ pre en tiendas, á imitación de sus mayores, aunque poseen algunas ciudades. Su campa¬ mento dividido en barrios, calles, y plazas suele tener una legua de circunferencia : el Príncipe ocupa el centro ; sus tiendas , que son muy elevadas y pintadas de varios co¬ lores , forman una perspectiva agradable. Se componen de una tela muy fuerte ; y en invierno las cubren con encerados , lo qual las hace impenetrables al agua. Las mugeres del Kan viven en unas chozas de ma¬ dera, que con facilidad se desbaratan, para transportarlas á otro sitio, quando se mu¬ da el campamento. No hay que buscar la magnificencia en las cortes de los Kanes; sus rentas solo consisten en el diezmo de los ganados, y en el de las presas que sus vasallos hacen á los enemigos en tiempo de guerra. Los Kalmukos tienen que pagar dos diezmos todos los años, el uno al Kan , y el otro á los caudillos de las tribus ; pero es¬ te es el único tributo que pagan. El gran Kan de los Tártaros puede po¬ ner en campana mas de cien mil soldados; sus riquezas y poder consisten en el núme¬ ro de tribus que le obedecen. Cada tribu tie¬ ne su bandera , que se reduce á un pedazo de tela , puesto sobre una lanza que tiene doce pies de alto : en estas banderas se re¬ presenta la figura de una vaca , de un cu-
304 EL VIAGERO UNIVERSAL, bailo , de un camello, ó de qualquier otro animal, debaxo del qual está escrito el nom¬ bre de la tribu : quando estas se ponen en marcha, la bandera va siempre delante in¬ mediatamente después del caudillo. Las prin¬ cipales armas de los Kalmukos son unos ar¬ cos muy grandes y flechas proporcionadas, que disparan con mucho acierto y vigor: son muy diestros en hacer estas descargas, ya acometiendo, ya retirándose, ÍC manera de los antiguos Parthos , que peleaban hu¬ yendo. Tienen también arcabuces de seis pies de largo , cuyos cañones tienen mas de una pulgada de grueso : para disparar¬ los usan de mechas, qne llevan encendidas, y alcanzan á seiscientos pasos. Quando ca¬ minan, los llevan colgados á la espalda, asi como sus aljabas, y los arcos van pendien¬ tes al lado izquierdo. Como no tienen in¬ fantería, y pelean siempre á caballo, casi to¬ dos llevan lanzas , cotas de malla , y cas¬ cos de hierro. Cada tribu regularmente es mandada por su caudillo , de suerte que una tropa de caballería Tártara es mas ó. me¬ nos numerosa, según el número de fami¬ lias de la tribu. En las batallas no cono¬ cen el método de formarse en lineas ni en columnas; se dividen sin orden en tantas quadrillas como es el número de las tribus, y acometen de tropel precedidos de sus.cau¬ dillos. La velocidad de sus caballos les da
LA TARTARIA OCCIDENTAL. 30 ^ grande ventaja, y úiuchas veces quando se cree que van derrotados, vuelven á embes¬ tir con mas ardor , haciendo el mayor es¬ trago en sus enemigos, si por desgracia los hallan desordenados. Estas tribus , quando marchan , llevan siempre consigo todas sus riquezas , y si pierden una batalla, sus hi¬ jos , mugeres y ganados quedan en poder deí Vencedor con todo lo que poseían : los’soldados no tienen mas sueldo que los des¬ pojos de los vencidos. Como no tienen ne¬ cesidad mas que de su propia familia para guardar sus ganados , que componen todas sus riquezas , no se cuidan mucho de ha¬ cer esclavos , evitando de este modo el car¬ garse de bocas inútiles. Quando el Prínci¬ pe hace prisioneros en la guerra, se que¬ da con algunos para su servicio , y repar¬ te los demás entre los caudillos de su exército. Antes de concluir la relación de este país , quiero contaros algunas particularida¬ des sobre el gran Kan de la Tartaria. Su imperio está cercado por las tres poten¬ cias mas grandes del universo , al norte por la Rusia, al Oriente por la China , y al mediodía por el gran Mogol. Sus tierras están separadas de los dominios de la Ru¬ sia , y de la China, por llanuras inmensas Y desiertas, y del gran Mogol por montan ñas inaccesibles. Sus tropas armadas de ar-s TOMO VI. y
306 el viagero universal. eos , lanzas , y alfanges , y que se compo¬ nen de buenos soldados , están acampadas todo el ano , y mudan de sitio según la necesidad ó la inclinación los mueve. Este modo de vivir es el mas antiguo , y á ellos les parece el mas agradable. Se compadecen de la desgracia de aquellos , que laxándose en un parage , están obligados á mantenerse de su trabajo , lo qual consideran como el último grado de esclavitud , porque no co¬ nocen ni estiman las conveniencias de vi¬ vir en una sociedad civilizada. El Kan tiene siempre muchos millares de súbditos suyos acompañados al rededor de su residencia , y los trata como si fue¬ ran hijos suyos. Recibe á los Diputados de los Gobernadores de Siberia y de la Chi¬ na del mismo modo que á los Embaxadores de los Soberanos : he aquí las ceremo¬ nias qüe se observan en semejantes ocasio¬ nes. El Embaxador y toda su comitiva son admitidos en la tienda donde reside el Kan, y se les hace sentar sobre alfombras ó este¬ ras , porque los Kalmulkos , así como I a mayor parte de los Asiáticos , no usan de sillas. Antes de la Comida les presentan thé, y después que han comido, los despide con agrado , encargándoles que vuelvan al dia siguiente para recibir la respuesta á la car¬ ta que han traído. Esta respuesta es de un estilo sencillo y conciso , porque los Tarta-
LA TARTARIA OCCIDEÍ^TAL. ros en general escriben con mucha claridad y concisión. Hace algunos años que el Emperador de la China tuvo una guerra contra el gran Kan de los Tártaros , con motivo de algunas ciudades fronterizas de que esté, último se habia, apoderado , sosteniendo -su. derecho ai frente de un exército formidable. Los Chi¬ nos enviaron contra él un exército de 30® hombres } mandado por un Príncipe de la sangre : á pesar de la superioridad del nú¬ mero , los Chinos fueron derrotados en va¬ rias batallas , de suerte que el Emperador se vió precisado á tratar de ajuste y á pe¬ dir la paz. Como los Chinos tenían que ha¬ cer un viage muy largo y penoso por de¬ siertos y países estériles , situados al O. de la gran muralla, llevando una artillería nu-, merosa , y gran cantidad de carruages pa¬ ra los víveres y provisiones , se hallaron muy debilitados antes de llegar á vísta del enemigo. Al contrario , el gran Kan , sa¬ biendo que enviaban contra él un exército numeroso , le esperó tranquilamente hasta que supo estaba creca de su campamento. Al punto envió su caballería ligera para ta¬ lar y asolar al país vecino : después aco¬ metió á los Chinos sin dexarlos. descansar de día ni de noche , hasta qüe fatigados > y. faltos de víveres tuvieron que retirarse con gran .pérdida.
314 EL VIAGERO UNIVERSAL, que no le visiten sino las personas que le cuidan. En estas ocasiones, los Caudillos y los Kanes ponen guardias al rededor de sus tiendas para que no entre ningún espíritu maligno, ó algún viento dañoso por causa de las personas que se acercasen á la .tienda. Si el enfermo muere, hacen grandes lamen¬ tos en su familia, y los que deben llevar luto, están esentos de tributos por todo el año que dura. Al mismo tiempo, todas las personas que han asistido á su muerte ó que se han hallado en la casa , están excluidas por el mismo espacio de tiempo de asistir á la Corte del Soberano. Cerca de la sepultura se dexa una de las cabañas ó tiendas del di¬ funto, y si es persona de distinción , ponen guardias por algún tiempo. Las leyes criminales de los Tártaros no son muchas ni severas. Quando dos hombres riñen, á nadie se permite tomar partéenla pendencia , lo qual se observa con tanto rigor, que ni aun los padres se atreven á sa¬ lir á la defensa de sus hijos ; pero el que queda maltratado, tien.e derecho de quexarse al Caudillo de la tribu , y en tal caso se les prohíbe reñir. Son raros los delitos que se castigan con pena capital en Tartaria; á no ser que el reo sea cogido en el hecho, ó que él mismo descubra su delito , no les qui¬ tan la vida. El homicidio , el adulterio, y los hurtos muy considerables se castigan con
LA TARTARIA OCCIDENTAL. 315 pena capital ; los hurtos pequeños no tienen mas pena que la de palos. Algunos Kalmukos no reconocen mas di¬ vinidad que un ídolo muy grosero de made¬ ra , que visten como un arlequien de varios colores. Quando están de descanso le tienen encerrado, y solamente le sacan quando-van á caza ó á hacer correrias. En estas ocasiones le llevan en un trinéo particular, y le sacri¬ fican el primer animal que encuentran en el camino. Si la caza ha sido abundante, quan¬ do vuelven á sus casas , colocan el ídolo en un nicho en el parage mas elevado de la cho¬ za: le adornan por todos lados de las mas bellas martas zibelinas que han cogido , y las dexan allí hasta qué están ya viejas, porque seria un delito emplearlas en usos profanos ó venderlas. Este seria el lugar, Señora, de hablaros del Thibet; pero ya he tratado largamente del reyno de Bufan , que es la parte princi¬ pal y mas curiosa de este país, y no haría mas que repetir aquí lo que ya os he re¬ ferido en otras cartas. Solo añadiré ahora dos particularidades que entonces ignoraba, y que me han referido algunos viageros. Es¬ tos me han asegurado, que las mugeres de aquel país pueden casarse á un mismo tiem¬ po con muchos maridos, aunque sean parien¬ tes y aun hermanos. El hijo primogénito per¬ tenece al mas viejo de los maridos, y los
3 I Ó EL VIAGERO UNIVERSAL, demas que van naciendo se apropian á los otros , según el orden de su edad. No sé que crédito daréis á esta noticia tan singular; yo por mi parte no me inclino á creerla; pues en todas partes el sexo mas fuerte do¬ mina al débil, y el orgullo del hombre no le permitirá jamas el privarse de la facultad de poseer exclusivamente una ó mas mugeres ; prescindiendo de los grandes inconvenien¬ tes que se seguirían de una costumbre tan absurda, que no podría subsistir por mucho tiempo en una sociedad sin que se destruye¬ se visiblemente. Sin embargo de que este he¬ cho me parece absolutamente increíble , he querido contároslo, para que no os fiéis de las relaciones de algunos viageros, que pa¬ rece se complacen en llenar sus relaciones de fábulas que ellos mismos inventan, ó adoptan las infinitas que oyen contar en varios paí¬ ses : por lo que os encargo mucho leáis siem¬ pre las relaciones de viages con las mas seve¬ ra crítica ; cotejando unos viages con otros, y á veces los hechos que un mismo Autor refiere con otros principios y hechos que an¬ tes ó después se hallan esparcidos , tendréis suficientes fundamentos para juzgar de la verdad de sus relaciones. Estos mismos viageros me contaron, que quando en el Thibet se desespera de la salud de un enfermo , le sacan fuera del pueblo, y le arrojan en un hoyo lleno de cadáveres, de-
LA TARTARIA OCCIDENTAL. 317 xándole perecer miserablemente. Añaden que los cadáveres son abandonados á las fie¬ ras y aves de presa, y que se tiene por honor el ser sepultado en el estómago de una cria¬ tura viviente. Estos dos hechos no son tan increíbles , principalmente el ultimo; pero del primero dudo mucho, pues lo único que he visto en mis viages ha sido, que en algu¬ nos países echan fuera de poblado á los que padecen alguna enfermedad contagiosa, co¬ mo se hacia entre los Judíos con los le^ prosos.
3 i8 CARTA LXXVI. Continuación de la Tartaria Occidental. Solo me resta ya, Señora, daros cuenta de mis excursiones por los paises de la Tártaria Occidental, conocidos con los nombres de Karazam, Usbekes, y la Bukaria gran¬ de y pequeña. Urgenz, Capital del reyno .de Karazatn , está á 20 leguas del mar Caspio: esta ciudad fue célebre antiguamente, pero ha perdido su esplendor, desde que ha to¬ mado otro curso un brazo del rio Amu, que bañaba sus muros. Tendrá como una legua de circunferencia ; sus murallas son de ladri¬ llo cocido al sol , y el foso que las rodea es estrecho, y está lleno de maleza. Sus edi¬ ficios son unas malas chozas de tierra ; y de su antiguo palacio no queda parte alguna que se pueda habitar. Sus mezquitas no se hallan en mejor estado; porque los Tártaros son mas inclinados á destruir que p reedifi¬ car. La única parte de la ciudad que conser¬ van con algún cuidado , es una calle que está en el centro, y la parte en que se tiene el mercado, está cubierta para guarecerse de la lluvia. El haber mudado el rio de madre ha sido causa de que haya abandonado esta
LA TARTARIA OCCIDENTAL. 319 ciudad la mayor parte de sus habitantes, por¬ que su territorio que antes era fértil, se ha hecho muy estéril. Aunque su situación es cómoda para el comercio, al presente es muy poco el que se hace, porque los comerciantes no encuentran ninguna seguridad entre los Tártaros Mahometanos , mas dados al robo y violencia que los idólatras. Los derechos que ordinariamente se pagan, no son mas que tres por ciento , pero las exacciones exceden mu¬ chas veces al valor de las mercaderías. Las demas ciudades del Karazam son poco dignas de este nombre , pues se com¬ ponen de miserables chozas de tierra, ha¬ bitadas por los Turcomanos y por los Tárta¬ ros Usbekes. Los primeros traen su origen del Turkestan , de donde algunos juzgan que descienden los Turcos. Los Turcomanos sa¬ lieron de su país hácia el siglo XI. de la Era Christiana á buscar fortuna en otros países, y fueron á establecerse á orillas del rio Amú, que los antiguos llamaron Oxó, en las cer¬ canías del mar Caspio. Los Turcomanos son altos y rubustos, tienen el rostro aplastado y redondo, y su color es obscuro. Por el es¬ tío llevan batas largas de telas ligeras, y se acampan en los parages donde hay agua y pastos ; en invierno se abrigan con pieles de carnero, y habitan en poblaciones. Su religión es el Mahometismo, ó por mejor decir, no tienen mas religión que algunas
320 EL VIAGERO UNIVERSAL, prácticas y apariencias de esta secta. Gene¬ ralmente son de un carácter inquieto y reboltoso, y solo obligados de la fuerza se sujetan al yugo de los Tártaros: como fueron sojuz¬ gados por estos á fuerza de armas , les pa¬ gan un tributo y algunos impuestos , á lo qual se debe atribuir el odio que tienen á sus conquistadores. El Turkestan, de donde salió esta nación, tiene por capital una ciudad del mismo nom¬ bre , situada cerca del rio Sir. Este rio des¬ emboca en el lago de Aral ó de las Aguilas, que . tiene casi la misma forma que el mar Caspio, y cerca de la quarta parte de lar¬ go. Este es uno de los mayores lagos del Asia septentrional , y le dan á lo menos treinta leguas de norte á mediodía, y quin¬ ce de oriente á puniente. Sus aguas , que son saladas, producen en abundancia casi las mismas especies de peces, que se hallan en el mar Caspio ; y este lago jamas sale de madre , aunque recibe las aguas del Sir, del Kesel, y de otros muchos ríos. Los habi¬ tantes conducen en estío el agua de este la¬ go por acequias á las llanuras arenosas , y quando el agua se evapora , queda sobre la superficie de la tierra una costra de sal cris¬ talina, que basta para la provisión de todo el país. El Sir es el mismo rio que los Mosco¬ vitas llaman Daría , y se ha hablado mu-
LA TARTARIA OCCIDENTAL. 331 cho de él en estos últimos tiempos con Mo¬ tivo de sus arenas que se suponía estaban mezcladas con oro, sobre lo qual Pedro eí Grande mandó hacer algunas averiguacio¬ nes. Por medio de las que se han repetido, se sabe que el oro no proviene de este rio, sino que los habitantes de la Bukaria lo recogen en las montañas por el lado que mi¬ ra á la India, y lo llevan á Siberia para cambiarlo por peletería. Aunque la ciudad de Turkestan está fa¬ bricada de ladrillo, es muy triste, y no tiene nada de notable sino la, amenidad de su situación. Los habitantes de esta Provin¬ cia son vandidos , que no tienen otro modo de subsistir sino robando á los Kalmukos y á los Rusos. Pasan las montañas en tro¬ pas numerosas, y juntándose con ios Tár¬ taros Mahometanos hacen correrías hasta la Siberia. Acostumbran vivir en poblado por invierno, pero en estío se acampan á las oridel mar Caspio y del lago de las Aguilas. Sus armas son el alfange , la lanza y el arco, pues las de fuego son muy poco usadas entre tilos. La mayor parte de sus mugeres son altas y bien proporcionadas ; su rostro ancho V aplastado no las impide el que tengan algo de agradables. Sus trages son casi como los de sus vecinas las Kalmukas, excepto que sus gorros son puntiagudos , y están inclinados hacia la derecha. Los hombres van siempre á TQM. vi. x
322 EL VIAGERO UNIVERSAL, caballo, y quando no se ocupan en robar, SU único exercicio es la caza. Dexan al cuida¬ do de sus mugeres y esclavos sus ganados y habitaciones, y no cultivan la tierra mas que lo que exigen sus necesidades. Les su¬ cede muchas veces salir muy maltratados de sus correrías, y lo que roban no es compa¬ rable con lo que pudieran recoger de sus cam-’ pos, si los cultivasen : pero ellos prefieren exponerse á todo género de peligros vivien¬ do de lo que roban, y no quieren sujetarse á un trabajo sosegado , que les proporciona¬ ría la vida mas cómoda y tranquila. Ven¬ den á los Persas , á los Armenios y á veces á los Indianos los esclavos que cogen en el Karazam y en la Rusia, y no conservan en su poder mas que los precisos para guardar sus ganados ; sin embargo, se reservan to¬ das las mugeres jóvenes que pueden robar en la Siberia. Aunque hacen profesión del Mahometismo , no tienen Sacerdotes ni Mez¬ quitas , pero siempre están en guerra con las naciones idólatras de sus cercanías. El nombre de Usbekes * que se da indi¬ ferentemente á los Tártaros del Karazam y á los de la Bukaria , les viene de sus prime¬ ros Kanes. Se ha observado siempre entre Jos habitantes de estas regiones el uso de tomar el nombre de sus Soberanos , para ma¬ nifestarles el afecto general de la nación , y de -aquí han procedido también los nombres
LA TARTARIA OCCIDENTAL. 323 de Mongoles y de Tártaros. El modo de vi¬ vir de los Usbekes se parece mucho al de los Turcomanos del Karazam ; pero hay esta diferencia, que estos se mantienen del pro¬ ducto de sus ganados, y aquellos viven siem¬ pre de lo que roban, haciendo continuas ex¬ cursiones en ios países vecinos, y principal¬ mente en Persia. Los tratados son un freno muy débil para contenerlos, porque todas sus riquezas consisten en los esclavos y en las presas que hacen. Aunque se encuentran excelentes pastos en varios parages de este país, y especialmente á orillas de ios ríos Sir y Kesel, sin embargo , rara vez conducen á ellos sus ganados, porque como los habitan¬ tes de este país son tan diestros como ellos en el robo , no sacarian ganancia de sus cor¬ rerías. Además de esto , los Tártaros Maho¬ metanos no se infestan Unos á otros con con¬ tinuas invasiones, á no ser que se declaren la guerra. Por lo que hace á los Kaimukos, que viven cerca del reyno de Karazam , acos¬ tumbran alejarse de las fronteras al principio del estío, por no estar expuestos á las cor¬ rerías de estos vecinos tan perjudiciales, y no vuelven á sus habitaciones hasta la entra¬ da del invierno, quando las lluvias y nieves hacen inrransitables los caminos. Los Usbekes se sirven de aves de rapiña para cazar los caballos saivages : las acos¬ tumbran á coger el animal por la cabeza ó
330 el viagero universal. marcanda no tuviese por dueños á los Tár¬ taros , para que floreciese su comercio. Sus fortificaciones son unos baluartes muy grue¬ sos de tierra , y sus casas se parecen á las de Bokara. Baile , que al presente es la ciudad mas considerable de todas las que poseen los Tártaros Mahometanos , es grande , bella y populosa : la mayor parte de sus edificios es de piedra ó ladrillo. El. palacio del Kan es un grande edificio al modo oriental, fa¬ bricado todo de marmol , el qual se saca de una montaña vecina. Como los estrangeros gozan de una perfecta libertad en es¬ ta ciudad, se ha hecho el centro del co¬ mercio , que se hace entre la Bukaria y las Indias. El bello rio que atraviesa sus ar¬ rabales , contribuye mucho á su amenidad. Ademas, ño se paga mas que un derecho de dos por ciento de todas las mercaderías, y las que no se venden en el país, nada pagan. En la gran Bukaria se distinguen tres naciones, los Bukarianos que son los antiguos habitantes del pais, los Mongoles que se es¬ tablecieron allí después del reynado de Gengiskan , y los Tártaros Usbekes , que ac¬ tualmente son los que mandan. Los Buka¬ rianos son de mediana estatura, pero bien proporcionados $ su color es mas claro que el de los otros habitantes , los ojos grandes,
XA TARTARIA OCCIDENTAL. 33 I negros y vivos, la nariz aguileña, el pelo negro, la barba espesa, y nada participan de la deformidad de los Tártaros , entre quienes habitan: sus mugeres , que general¬ mente son altas y bien formadas , tienen buen color, y sus facciones son muy regu¬ lares. Así hombres como mugeres usan de ca¬ misas y calzoncillos de lienzo ¿ los hombres llevan encima un caftan , ó bata de seda, que les llega hasta las pantorrillas, y un gorro redondo bordado, y forrado en pie¬ les. Algunos usan turbantes como los Tur¬ cos , y se ciñen el caftan con un cinturón, que es una especie de faja de seda , que les da muchas vueltas al cuerpo. Quando salen de casa , llevan un manto forrado 5 sus bo¬ tas se parecen á las de los Persianos,, las quales hacen de piel de caballo, preparada de un modo que es peculiar de esta nación. Las túnicas ó batas de las mugeres son an¬ chas , y las llevan sueltas : en la cabeza se ponen un bonetillo chato, dexando colgar sus cabellos en trenzas, adornados de per¬ las y joyas. Los Bukarianos profesan el Mahometis¬ mo según los principios de los Turcos , de los quales no se diferencian sino en algunas ceremonias. Se mantienen exerciendo oficios mecánicos , ó del comercio , que los Mongo¬ les y los Usbekes les abandonan ; pero co-
332 EL viagero universal. trio vienen pocos comerciantes estrangeros á este país, principalmente á los distritos en que dominan los Tártaros Mahometanos, van en tropas numerosas á la China, á las In¬ dias , á Persia y á la Siberia, de donde sa¬ can grandes ganancias. Aunque ocupan to¬ das las ciudades de estas provincias , no se mezclan en guerras por ningún pretexto, y su principal atención se dirige á sus asun¬ tos particulares. Pagan regularmente por ca¬ da ciudad y aldea un tributo anual á los Mongoles y á los Usbekes , que como ya he dicho, son los soberanos de este pais. Esta sujeción los hace despreciables en el concepto de los Tártaros, que los tratan de viles y cobardes, casi lo mismo que no¬ sotros tratamos á los Judíos, de quienes sin duda han aprendido el comercio } y las as¬ tucias para ganar dinero. Los Mongoles , que se hallan estable¬ cidos en la Bukaria , no se distinguen casi nada en los usos y costumbres de los Elu¬ des ó Kalmukos , pero su religión que es la Mahometana , y la propensión al robo , lo» liace muy diferentes. Por lo que hace á los Usbekes , se diferencian en varios puntos de los del Karazam : son reputados generalmen¬ te por los mas civilizados de todos los Tár¬ taros Mahometanos , aunque no son menos apasionados que los demas , al robo y latro¬ cinio?. A excepción de sus botas, que son
1 A TARTARIA OCCIDENTAL. 333 muy groseras, el trage de ambos sexos es el mismo que el de los Persianos , pero no tiene tanta gracia: sus caudillos se adornan el turbante con una pluma de garza. El ar¬ roz cocido al modo de los Turcos y la car¬ ne de caballo son el alimento mas delicioso de los Usbekes de la gran Bukaria : su licor mas apetecido se hace de leche de yegua. Su lengua es una mezcla de Turco , Persiano y Mongol, y sus armas son como las de los otros Tártaros. Se precian de ser los mas valerosos y fuertes de su nación, y en efec¬ to tienen reputación de tales en todo el Oriente. Sus mugeres aspiran también al ho¬ nor de la gloria militar ; van á la guerra con. sus maridos , y ningún peligro ni fatiga las acobarda. La mayor parte de ellas son bien formadas, no las falta gracia , y aun al¬ gunas pasarian por hermosas en qualquier pais del mundo. Esta nación está continuamente en guer¬ ra contra los Persas , porque las bellas lla¬ nuras del Korazan favorecen á sus incursio¬ nes. No les es tan fácil penetrar en los es¬ tados del gran Mogol, de los quales , están separados por medio de montañas inacce¬ sibles á su caballería. A pesar de la mala fi¬ gura de sus caballos, y de su flaqueza de¬ forme , estos animales son muy veloces y casi infatigables. Cuesta muy poco su ma¬ nutención 5 la hierba mas común , y aun los
334 EL VIAGERO UNIVERSAL, matorrales bastan para su alimento quando no hallan otra cosa ; y para el uso que de ellos hacen los Tártaros , son los mejores caballos del mundo. Los Usbekes habitan poco en las ciudadés, en las quales , como ya he dicho, solamente moran los Bukarianos , que son los antiguos habitantes del pais. Los que se mantienen únicamente del producto de sus ganados, habitan en cabañas , y mudan de sitio, según los obliga la necesidad de bus¬ car nuevos pastos ; pero los que cultivan los campos , habitan en las aldeas ó en chozas que fabrican. No sé la razón' de llamar Bukaria pe¬ queña á un pais vecino que tiene mas ex¬ tensión que la grande ; quiza será porque es inferior en el número y belleza de las ciudades, fertilidad del terreno, y multitud de habitantes. Su capital fue antiguamente Kasghar, pero ha decaído mucho desde que los Kalmukos la poseen , y actualmente Yarkien es la ciudkd principal de esta provin¬ cia. En ella se ve un palacio, adonde va el Kan á residir algunps meses, quando cree que su presencia es necesaria. Como ésta ciudad es el centro del comercio entre las Indias y el norte del Asia , entre el Thibet y laSiberia, entre la Bukaria y la China, está muy poblada , y llena de riquezas. Los naturales del pais son hermosos, bien for-
LA TARTARIA OCCIDENTAL. 335 mados, y no les falta cierta urbanidad: son muy inclinados al comercio , y en extremo codiciosos, por lo qual es menester mucha precaución para no ser engañados por ellos en los tratos. El trage de los hombres es poco dife¬ rente del de los Tártaros : sus batas les lle¬ gan á media pierna con mangas anchas en la parte superior , y estrechas junto al codo. El vestido de las mugeres es lo mismo qüe el de los hombres: los pendientes de las orejas les llegan hasta los hombros : repar¬ ten su cabello en trenzas, adornándolos con cintas y otros atavíos , que las cuelgan has¬ ta cerca de los talones. Se adornan el cue¬ llo con joyas de plata , y collares de perlas. Así hombres como mugeres usan de unos calzoncillos muy estrechos, y de botines li¬ geros de baqueta de Moscovia, sin zapato ni tacón : su calzado para los pies es unas babuchas á manera de los Turcos con taco¬ nes muy altos. Los gorros para la cabeza son iguales en ambos sexos, excepto que las mugeres, y principalmente las jóvenes , los adornan con varias joyas. Las casadas se distinguen de las solteras en una banda lar¬ ga de lienzo que rodea la cabeza dando vuel¬ ta al cuello, se la atan por detras, y cuel¬ gan; las puntas hasta la cintura. Las casas de los Bukarianos son de pie-i dra y bien construidas , pero tienen muy
336 EL VIAjGERO UNIVERSAL, pocos muebles. No se ven en ellas sillas, me¬ sas , ni otras comodidades mas que unas arcas guarnecidas de hierro, sobre las qua- Jes colocan por el dia los colchones ó fra¬ zadas que les sirven de cama, cubriéndolos con una manta de varios colores. Son muy limpios en la comida , la qual guisan á su vista los esclavos comprados, ó los que roban á los Kahnukos , Rusos, y otros pueblos vecinos. Tienen cerca de la chimenea gran cantidad de ollas y calde¬ ros de hierro ; y ademas se ve allí alguna baxilla de loza , ó de porcelana con varias vasijas de cobre para cocer el thé, y el agua con que se lavan. No usan de cuchi¬ llos ni de tenedores; les presentan la carne ya trinchada, y la reducen con los dedos á pedazos mas pequeños. Su plato mas común es carne picada , de la qual hacen unos salchichones en forma de media luna , que les sirven de provisión para sus viages, principalmente en invierno. Des¬ pués que está bien endurecida esta carne con el frió , la meten en un saco , y quando han de usar de ella la ponen á coCer. No usan de mas licor , que de una especie de thé negro , que componen con leche , sal y manteca. Los Bukarianos adquieren sus mugeres por dinero, y las compran mas ó ménos caras según su mayor ó menor belleza, por
LA TARTARIA OCCIDENTAL. 337 lo qual no hay medio mas seguro de enri¬ quecerse , que el tener muchas hijas her¬ mosas. La ley prohíbe á los novios el ver¬ se ni hablarse desde el dia del contrato has¬ ta que se celebra el matrimonio. Las fiestas de la boda consisten en banquetes , que duran por tres dias. En el discurso del año tienen varias fiestas solemnes que se cele¬ bran del mismo modo. La víspera de la boda , se junta en casa de la novia una quadrilla de solteras jóvenes , y pasan la noche cantando y baylando. Al dia siguien¬ te por la mañana vuelven á juntarse en el mismo parage , y se ocupan en ataviar la novia. Se avisa al novio , el qual viene acom¬ pañado de sus parientes y amigos , y traen en su compañía á los músicos que tocan varios instrumentos. Si es persona rica el novio , hay fiestas y corridas de caballos, y se reparten premios á los vencedores se¬ gún las facultades del novio , los quales con- 1 sisten en telas de seda , pieles de martas y « zorras , telas de algodón , &c. Los novios no se ven uno á otro mien- ¡ tras los casan , pero responden á las pré- i guntas que les hace el Sacerdote. Después el novio se vuelve á su casa con el mismo . acompañamiento con que había venido , y da de comer á los que le han acompañado: concluida la comida, va á casa de la no¬ via , y entonces ya tienen libertad para ha- TOMO vi. y
338 EL VÍA.GERO UNIVERSAL. blarse. Sale de allí y vuelve por la noche, pero después se retira á su casa ; repitién¬ dose esta ceremonia por tres dias, al cabo de los quaies adquiere el derecho de casa¬ do , y se lleva á la novia á su casa. Los quarenta dias que se siguen al par¬ to , se tienen por impuros , y durante este tiempo no se permite á la muger ningún acto de religión. Á los tres dias de nacido se le pone nombre al niño , y le circunci¬ dan á los 7 ú 8 años de edad ; con cuyo motivo hay banquetes y fiestas semejantes á las de la boda. Aunque la poligamia se tiene por ilíci¬ ta entre los Bukarianos , se ven hombres que tienen hasta 10 mugeres. El marido tie¬ ne siempre la libertará de repudiarlas j pero en caso de divorcio la muger tiene dere¬ cho para quedarse con todo lo que ha re¬ cibido del marido. Si es la muger la que se separa , pierde todo lo que la habían dado. # , La medicina se reduce en la Bukaria a un puro ensalmo. Quando alguno enferma? viene un Sacerdote , lee algún pasage en S uS libros , sopla sobre él varias veces , y pasa un cuchillo al redecíor de sus megillas, coa lo-qual dicen que cortan la raíz de la en¬ fermedad , y el pueblo estúpido lo cree. Quando el enfermo muere, el Sacerdote e pone el Alcorán sobre el pecho , y reza a -
LA TARTARIA OCCIDENTAL. 339 gunas oraciones : después entierran el cadᬠver en un sepulcro , escogiendo para este efecto algún bosque agradable , y rodeán¬ dole con una empalizada. Los Bukarianos no tienen mas moneda que la de cobre : quando han de recibir ó entregar alguna suma considerable en oro ó plata, pesan estos metales del mismo modo que hacen los Chinos. Aunque el Mahometismo es la religión dominante en la pequeña Bukaria , sin em¬ bargo se toleran los demas cultos. Los Bukariános Mahometanos tienen alguna noti¬ cia de nuestro Salvador J. C. pero mezcla¬ da con mil fábulas absurdas , propias de su ignorancia. Creen en la inmensidad de Dios, y tienen por pecado decir que Dios está reducido á un solo lugar. Admiten un paraíso y un infierno en la otra vida , pero niegan la eternidad de las penas. Todos los « años tienen su ramazan 6 ayuno de 30 dias, y así como los demas Mahometanos : no empiezan á comer hasta la noche , durante la qual hacen dos comidas, y no beben sino thé. Los que quebrantan esta ley, están obligados ó á poner en libertad al mejor de sus esclavos, ó á dar un banquete á 36 per¬ sonas , además de 80 azotes que el Sacerdote les hace dar sobre las espaldas desnudas con una correa de cuero. Es verdad que se consi¬ guen dispensas con facilidad , y iara y 2 vez
346 EL VIAGERO UNIVERSAL, nación desde los primeros tiempos de la Monarquía China , y se la puede considerar como una de las mas antiguas del mundo. En casi todos los reynados de los Empera¬ dores Chinos se hace mención de algu¬ na invasión de los Hunos; pero Teou-Man, que existió 200 años antes de la era Chris^ tíana, es el primero de sus Príncipes , cu¬ yo nombre ha llegado á nuestra noticia. He aquí lo que me contó de este Príncipe un Doctor de Samarcanda , muy instruido en la historia de esta nación. Tenia un hijo, á quien tocaba laf sucesión del imperio : es¬ te Príncipe heredero vivía tranquilamente en la Corte del Rey su padre , quando una muger introduxo la discordia entre padre é hijo. Esta era. una de las mugeres de Teou- Man , de quien había tenido un hijo , so¬ bre cuya cabeza quería recayese la corona despojando de ella al primogénito. El Em¬ perador no teniendo bastante fortaleza para resistir á los pérfidos alhagos y calumnias de esta muger, á quien amaba, desterró de la corte al Príncipe Me-té , enviándole co¬ mo en rehenes á una nación vecina 5 y pa¬ ra que estos bárbaros le matasen , les de¬ claró la guerra , creyendo que se vengarían en su hijo de la falta de fidelidad en cum¬ plir los tratados que había entre los dos im¬ perios. Habiendo en efecto sido vencidos es¬ tos bárbaros, buscaron al Príncipe paraqui-
la TARTARIA OCCIDENTAL. 347 tarle la vida : Me-té tuvo aviso coa tiem¬ po de lo que intentaban sus enemigos , y escapándose de sus manos , se refugió en los estados de su padre , donde se formó un partido á su favor. Los historiadores refie¬ ren que este Príncipe inventó una especie de saetas , á las quales dió el nombre de saetas razonables , y exercitó á su gente en el arte de dispararlas contra las aves , cas¬ tigando con pena de muerte á los que no acertaban. En fin, para asegurarse mas del valor y fidelidad de sus subditos , los obli¬ gó á que las disparasen contra sus mugeres mas queridas , no queriendo admitir entre sus soldados sino á los que executaban sus órdenes crueles ; los demas fueron muertos. Ultimamente, Me-té acometió con su tro¬ pa escogida á su padre ; le persiguó y ma¬ tó, no perdonando á la Emperatriz que le habia perseguido , ni á su hijo , ni á los Grandes que no quisieron someterse. Los Tártaros Orientales , informados del gran numero de malcontentos que se habían sublevado contra este Príncipe por Su bárba¬ ra crueldad , se aprovecharon de esta oca¬ sión para hacerle la guerra. Este Príncipe tenia un caballo muy estimado , que era de extremada velocidad en la carrera : enviaron á pedir este caballo creyendo que Me-te no quería entregarlo, y esta negativa seria un prdlexto para declararle la guerra. Este Mo-
348 el viagero universal. narca juntó á los principales caudillos de su nación para tomar su consejo sobre esta pe¬ tición , y todos fueron de parecer que no entregase el caballo ; pero el Príncipe no teniendo esto por suficiente motivo para un rompimiento , entregó el caballo á los Embaxadores. Los Tártaros creyeron que los Hunos les habían cobrado miedo , y ha¬ ciéndose mas insolentes exigieron que se les diese una de las mugeres de Me-té. Es¬ te , que deseaba evitar la guerra , la re¬ mitió también contra el dictamen de sus Consejeros , protestando que su pasión á una muger no le obligaría jamas á acarrear una calamidad á sus vasallos, empeñándole en una guerra con unos vecinos tan temibles. Los' Tártaros , que absolutamente querían la guerra, pidieron se les cediese un territorio abandonado , que servia de límites á los dos imperios : los caudillos de los Hunos, con¬ siderando la poca utilidad que se sacaba de este territorio, se mostraron inclinados á que se les cediese. Pero el Monarca fue de dis¬ tinto parecer , diciendo que este territorio no era un bien que le perteneciese en pro¬ piedad , sino que era parte de sus estados, y por consiguiente no podia disponer de él como de su caballo y de su muger. Ir¬ ritado pues de la insolencia de los Tártaros por esta última petición , marchó contra ellos, los derrotó, mató á su Rey, hizo un
LA TARTARIA OCCIDENTAL. 349 crecido número de prisioneros, y les tomó gran porción de ganados. Los enlaces entre ios Chinos y los Tár¬ taros Occidentales no suavizaron las costum¬ bres salvages de estos últimos, que siempre conservaron su ferocidad. La razón de esta¬ do y varias consideraciones políticas habian obligado á una Princesa de la China á ca¬ sarse con un Rey de los Hunos : para di¬ sipar la tristeza que la causaba verse redu¬ cida á vivir entre una nación tan bárbara, se ocupaba á ratos en hacer versos , en los quales pintaba su desgracia. He aquí la traduc¬ ción de algunos que nos han conservado los Historiadores. «Mi familia me ha dado un esposo , y me ha precisado á vivir en un país remoto, donde mis palacios son unas miserables tiendas, cuyas murallas se com¬ ponen de estacas : la carne cruda es mi único alimento, mi bebida mas deliciosa es el suero. Ay cara patria! continuamente pien¬ so en tí: mi corazón está herido de muerte: ¡quién fuera ave para volar y juntarme con los mios! ” Los Tártaros Occidentales que vinieron á desolar la Europa , estaban gobernados por varios caudillos ; los mas famosos fueron Balamir, Aspar y Atila : estos fueron ven¬ cidos , unos por los Romanos, otros por va¬ rias naciones. Atila se dirigió contra los Borgoñones, que habitaban á las orillas del
3$0 EL VIAGERO UNIVERSAL. Rhin , haciendo en aquel país un estrago horrible: tomó á Tréveris, Strasburgo, Spira, Wormes , Maguncia , Besanzon , Laon, Toul, Metz, Orleans, y el terror se espar¬ ció hasta París. Dos batallas que perdió , le obligaron á repasar el Rhin: formó un nuevo exército , que conduxo á Italia , tomando y saqueando varias ciudades. Se ha escrito mu¬ cho de sus atrocidades , pero muy pocos han hablado de sus buenas prendas y de la esti¬ mación que hacia de la virtud. No era bár¬ baro y cruel sino con sus enemigos , pero con los suyos era muy humano é indulgen¬ te : despreciaba el fausto y las riquezas, amaba á los pobres, defendiéndolos de la opresión y haciéndoles justicia. Este es el retrato que hacen de él aun al presente sus compatriotas , entre los quales se conserva su memoria con veneración. El imperio de los Tártaros Occidenta¬ les pereció en Europa con Atila : las na¬ ciones vencidas por ellos sacudieron el yu¬ go , y los Hunos se destruyeron con sus mismas sediciones. Dispersáronse baxo la. conducta de diferentes Capitanes por las lla¬ nuras situadas al norte de la Circasia , del Ponto Euxino , y del Danubio , donde se confundieron con otros bárbaros. Si se ha de creer á ios Doctores de Samarcanda , esta nación era: de horrible aspecto., y desde la infancia se hacían incisiones en el rostro que
LA TARTARIA OCCIDENTAL. 351 íos afeaban , é impedían que les naciese la barba. Eran tan fornidos de cuerpo , y tan mal formados de talle, que parecían tron¬ cos de árboles. Su modo de vivir era muy duro : no comían mas que carne cruda , al¬ go manida entre la silla y lomos de sus ca¬ ballos , y algunas raíces. Como vivían erran¬ tes por los campos y bosques , dexaban á sus mugeres é hijos en tiendas , y no te¬ nían morada fixa. Sufrían el hambre , la sed , y los rigores de las estaciones con la mayor paciencia , y su vestido eran pieles ó alguna tela grosera , que dexaban podrir¬ se sobre sus cuerpos. Estaban siempre á ca¬ ballo , y en esta disposición tenían sus asam¬ bleas : peleaban sin orden , dando grandes alharidos. Sus caballos eran tan veloces, que causaba la mayor admiración verlos acome¬ ter al enemigo , y desaparecer en un ins¬ tante. En fin , esta nación era pérfida , in¬ constante , sin religión , codiciosa de rique¬ zas , cruel, colérica , en una palabra , se¬ mejante en todo á la mayor parte de los Kalmukos de estos tiempos. Otras colonias de esta nación se habían esparcido por varios parages de la Tartaria, y en lo sucesivo han vuelto á parecer, baxo diferentes nombres ; pero el de Hunos ha desaparecido enteramente' y en su lugar se oyó el de Turcos. El capitán de éstos tomó el titulo de Kau, que tuvieron todos sus
3 5 2 EL VIAGERO UNIVERSAL, sucesores : penetraron por la parte de occi¬ dente , y formaron gran námero de dinas¬ tías , quitando á los Califas la mayor parte de sus provincias. Los Turcos , pasando de la clase de esclavos á la de conquistado¬ res , se apoderaron del Egipto , y se esta¬ blecieron en él: otros se apoderaron del Korosan y de una parte de la India. Dividié¬ ronse después en varios ramos, uno de ellos se estableció en la Persia, extendiendo sus dominios desde Antioquía hasta el Turkestan : otro llegó hasta Constantinopla , y qui¬ tó á los Griegos toda el Asia menor : otro en fin formó un imperio en la Siria. La in¬ vasión de estos bárbaros desoló las regiones orientales : el ver la Tierra-Sarita conquista¬ da por ellos excitó el zelo de los Christianos, y juntándose numerosos exércitos de casi toda la Europa , con el nombre de Cru¬ zados , pasaron al Asia, y arrojaron á los bárbaros de Jerusalen. En estas circunstancias , Gengis-Kan sale de lo interior del Turkestan, atraviesa paí¬ ses inmensos , é inunda toda el Asia. Sus hi¬ jos continúan sus grandes proyectos , y so¬ juzgan el grande imperio de la China. La Persia es conquistada, el Asia menor deso¬ lada , la Rusia reducida á provincia , y la Hungría saqueada. Durante este tiempo , los restos de los Turcos , que se habían acogi¬ do á los montes, salen de sus guaridas, y
LA TARTARIA OCCIDENTAL. 353 dan principio al imperio Otomano, que qui¬ ta á los Christianos la ciudad de Constantinopla. Por otra parte, sale del Turkestan otro conquistador que destruye el imperio de Gengis-Kan : el famoso Tamerlan recor¬ re casi toda la Asia, y llega, por decirlo así , hasta las puertas de Constantinopla. Funda un imperio poderoso, de cuyas mi¬ nas nace después el de la India : los Prínci¬ pes de su descendencia reynan aún en la Tartaria , dividiendo su imperio con los descendientes de Gengis-Kan. He aquí , Se¬ ñora, un breve resumen de las grandes re¬ voluciones que lian agitado al antiguo con¬ tinente , todas las quales han tenido su ori¬ gen en la Tartaria , haciéndola el país mas célebre del universo. FIN DEL TOMO VI. z TOMO VI.
ÍNDICE de las materias contenidas en este TOMO VI. QUADERNO DÉCIMOSEXTO. CARTA L X V II El Japón. descubrimiento del Japón. ... Pag. 5 Situación del Japón . ^ Islas de Goz .*bid. Modo de tratar á los Holandeses al des¬ embarcar .ibld. Perfidia de los Holandeses para echar á los Católicos del Japón. ..... ib id. Puerto de Nangasaqui . 7 Recibimiento de los Holandeses en este puerto de Nangasaqui . 8 Modo de despachar las mercaderías. . . ibid. Ciudad de Nangasaqui. . 9 Edificios de Nangasaqui . 10 Prisión donde habitan los Holandeses. . . 1 1 Carácter de los Japoneses . 12
ÍNDICE. 355 Religión de los Japoneses .ibid. Religión de Sintos . i$ El Dairi , ó Emperador espiritual del Japón . 14. Dogmas de los Sintoistas . 15 Supersticiones de los Sintoistas. ..... ió Fiestas solemnes de los Sintoistas. ... 17 Romería á la provincia de Istje. ....18 Templos antiguos de Istje . 19 Supersticiones de la romería de Istje. . . 20 Extravagancias de estos peregrinos ... 21 Ermitaños del Japón . 22 Sociedad de los ciegos . 2$ Ocupación y destino de estos ciegos. . ! 25 Secta de Budsdo . 26 Bonzos del Japón . 27 Fiestas de los Budsoistas .28 Secta de Siuto . 29 Establecimiento del Christianismo en el Japón . 3 1 Persecución contra los Christianos ... 32 Causas de esta persecución . 33 Calumnias de los Holandeses contra los ' Christianos. . . ... 34. Prohibición para que los Cathólicos no ,puedan entrar en el Japón. .... 35 Solamente á los Holandeses se permite entrar en el Japón. . 3 ^ Abatimientos á que están reducidos los Holandeses en el Japón .. ibid. Ceremonia Sacrilega del Jesumi. ..... 37 2 2
ÍNDICE. 362 CARTA LXXIII. Ta Coréa. ecibimiento en Coréa de un Emba — xador Chino . ..209 Historia de la. Coréa .211 Carta del Rey de Coréa al Emperador de la China. ............. 212 Gobierno de Coréa .114. Rentas del Rey .. ..215 Justicia criminal. . . ..ibid. Castigo del adulterio .216 Leyes penales.. . 2 1 7 Gobierno militar. . ..219 Rompa del Rey de Coréa . x . 220 Religión de la Coréa ... , 222 Carácter de. los Corenses. ....... 225 Costumbres de los Corenses .226 Matrimonios de los Corenses . 2 2 8 Modo de heredar de los Corenses. . . . 229 Entierros de los Corenses .230 Ciencias, y educación de los Corenses. . . 232 Temperamento y producciones de la Coréa. 234. Adicción sobre KamschatÑa .236 Descubrimiento de la Siberia .237 Viages de Muller y Gmelin .239 Viage.de Behering.. . . ..241 Descubrimientos de Behering .242 Origen y costumbres de los Kamschadales. 24 6
ÍNDICE. 363 Islas descubiertas en aquellos mares .. . 248 Nuevo Archipiélago descubierto .250 'Producciones de estas islas .253 Nuevo viage á estos mares .254 Gobierno de Kamschatka .255 QUADERNO DÉCIMOOCTAVO. CARTA LXXIV. La Tartaria Oriental. JL ártaros Mantcheux. . 2 5 7 Tártaros ■ Mongoles. > . ..258 División de su gobierno . i bid. Ciudad de Mugden. . 2 5 9 Sepulcros de los Soberanos . i b i d. Comida delos Tártaros . i bid. Producciones de este país .260 Poblaciones de •’ e ste país . i bid. Comercio y fábricas de Mugden. . . . ibid. Ave maravillosa de los Tártaros .261 Animal fabuloso de los Japoneses. . . . 261 Cacería en este país. .. i bid. Gobierno de Kirin Ula . 2 6 3 Ciudades de este país . i bid. Trineos tirados por perros ..264 Trages y producciones < de este país. . . 265 Religión de estos pueblos. . . . i bid.
364 ÍNDICE. Gobierno de Tsi-Tsi-Kar . 2 66 Descripccion de la Capital . i bid. Producciones y. Comercio de este país. . 267 Perlas en. sus ríos . ¡ bid. Ciudad de Mer r Ghen . i bid. Tártaros Solonos .268 Caza de pieles . j bíd. Martas zibelinas .269 Tártaros Tungutes . i bid. Costumbres de estos Tártaros. . . . . . ibid! Usos y trages de estos Tártaros. ... 270 Costumbre con los apestados .271 Cacerías de los Tungutes . * 272 Estado actual de los Mantcheux. . . . ibid. Religión de los Mantcheux .273 Mágicos de este país . i bid. Anécdota de una Mágica .274 Cuento de otro Mágico .275 Sacrificios ridiculos de estos Tártaros. . 276 Lengua Tártara. . . 2 77 . Diccionario de. esta .lengua .ibid. Carácter de la. lengua Tártara . 2 7 8 Estilos : diferentes de escribir . 2 7 9 Cotejo, de la lengua Tártara .280 Pronunciación música de las lenguas Tár¬ tara y China.. . ... . ¿ 281 Clima, del.país de. Iqs Mantcheux. . . . 282 Cabras particulares, de este país .ibid. Asnos silvestres. . 2 8 3 Caballos salvajes . . 2 8 4 Animales raros del país de los Solonos. . . ibid.
ÍNDICE. 365 Eí Tigre. . . ..ibid. Caza de Ciervos . . . ..285 Zorras negras .ibid* CARTA LXXV. La Tartaria Occidental. JL ártaros Mongoles . 2 8 7 Mongoles antiguos .ibid. Estado actual de los Mongoles .2 88 Vais, de los Mongoles . i bid. Costumbres de estos Tártaros .ibid. Suciedad de estos Tártaros. ...... 289 Fisonomía de los Mongoles .ibid. Trages y usos de estos Tártaros . 2 9 0 Religión de los Mongoles .291 Autoridad grande de los Lamas. . . . ibid. Gobierno de los Mongoles .292 Tártaros Kalkas . 2 9 5 El Kutouktou 6 gran Sacerdote .ibid. Superstición de este impostor .294. Los Eluthes 6 Kalmukos . 2 9 5 Temperamento de estos países .i^id. Incendios de la yerva .296 Modo de vivir de los Kalmiáos . 2 9 7 El animal llamado gloton .ibid. Usos y costumbres de los Kalmukos. ... 298 Sepulcros antiguos que se encuentran en este país .299 Excavaciones en estos sepulcros y alhajas
366 ÍNDICE. que en ellos se encuentran .300 Gran Kan de los Tártaros .301 Gobierno de estos Tártaros .302 Habitaciones de estos Tártaros .303 Voder y riquezas del Gran Kan de los Tártaros .idid. Armas de estos Tártaros. ..304 Modo de pelear .ibid. Imperio del Gran Kan .305 Modo de recibir á los Embaxadores. . . 306 Guerra del Emperador de la China con¬ tra el Gran Kan . Origen del nombre de Kalmukos . . . . . 308 Trages de los Kalmtáos .ibid. Chozas de los Kalmukos .309 Usos de los Kalmukos .310 Modo de comer de estos Tártaros. . . . 311 Modo de divertirse de los Kalmukos. ..312 Casamientos de los Kalmukos .313 Ceremonias que usan con los ñiños recien nacidos. ,.ibid. Leyes criminales de los Kalmukos. ... 314 Religión de los Kalmukos . 3 1 5 Anécdotas sobre el Thibet .ibid. Crítica sobre los viageros .316
ÍNDICE. 367 CARTA LXXVI. Continuación de la Tartaria Occidental. C iudad .de. Urgenz , Capital del Reyno de Kar.azam . 3 1 8 Los Turcomanos .319 El Turquestan .320 Lago de Aral ...ib id. El rio Sir ó Daría .ibid. Costumbres de los Turcomanos .321 Tártaros Usbefces. . 3 2 a Modo de vivir de los Usbekes .323 Modo de cazar ¡os caballos salvages con aves de presa . i bid. Costumbres y gobierno de los Usbefces .. 32^ La gran Bukaria .325 Enfermedad' de la culebrilla .ibid. Gusano de Faraón en Egipto .326 Modo de curar esta enfermedad . . . . . 327 Autoridad del Supremo Sacerdote. . . . 328 Rentas del Kan de Bukaria . i bid. Comercio de los Bukariams .ibid. Ciudad de Samarcanda . 3 2 9 Universidad de Samarcanda .ibid. Traducciones de este país .ibid. Ciudad de Balk .330 Descripción de los Bitfcarianos .ibid. Trages de los Buñarianos .331
%68 ÍNDICE. Religión de los Buñarianos . ¡ bíd. Mongoles de Bufaría . ^ 3 2 Usos de estos Tártaros. . . . ^ 3 3 La pequeña Bañarla .*334 Ciudad de Tarñien. .. i b^ Trages de estos Tártaros. . 3 35 Usos de estos Tártaros .336 Costumbres de estos Tártaros. . ... . ibid. Casamientos de estos Tártaros . i bid. Usos y costumbres de los Buñarianos. . . 338 Religión de los Buñarianos . 3 3 p Gobierno de los Buñarianos. . .... . 3 Opinión sobre la comunicación del mar Caspio con el mar Negro y el Océano. 342 La opinión mas probable sobre el desagüe del mar Caspio .343 Origen de los Hunos, Alanos , Vándalos , Turcos y Tártaros .345 Historia del Príncipe Me~té. . 3 4 7 Guerra de los Hunos y Tártaros. . . . 348 Balamir , Aspar y Atila . 3 4 9 Conquistas de los Hunos en Europa. . . 350 Carácter y costumbres de los Hunos. ..352 Origen y conquistas de los Turcos. . . . 352 Conquistas de Gengis-Kan .353
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