Los patrones de dependencia en los cambios de régimen: América Central en perspectiva comparada
Abstract
El presente ensayo aborda la aplicación de las ideas sobre los patrones de dependencia para el estudio de los cambios de régimen político nacional. En primera instancia, se revisan los componentes centrales de la explicación de los patrones de dependencia
Full text
Los patrones de dependencia en los cambios de régimen: América Central en perspectiva comparada* James Mahoney Universid ad de Brown La literatura metodológica reciente de analistas histórico-comparativos enfatiza la importancia que tienen los patrones de dependencia para el análisis político y social (v.gr. Pierson, 2000; Thelen, 1999 y Mahoney, 2000). Estos trabajos han demostrado que lo s resultados finales no siempre pueden explicarse mediante procesos a corto plazo o por equilibrios únicos y predecibles. Las trayectorias de desarrollo en ocasiones son marcadas por periodos críticos en donde acontecimientos relativamente pequeños o contingentes ejercen una marcada influencia en los eventos posteriores y en los patrones de cambio. Cuando tales procesos de patrones de dependencia están presentes, una explicación adecuada requeriría identificar los procesos históricos clave que ubiquen los casos en trayectorias de desarrollo particulares, incluso si estos procesos se encuentran en un pasado distante. En este ensayo abordaré la aplicación de las ideas sobre los patrones de dependencia al estudio del cambio de régimen político nacional. En la primera sección se definen los componentes centrales de la perspectiva de los patrones de dependencia. Esta discusión sugiere que los patrones de dependencia se dan cuando las elecciones que los principales actores hacen en momentos de coyuntura critica conducen a Ja creación de instituciones con propiedades de auto -r eproducirse. Estas instituciones son fundamentales para el desarrollo político subsiguiente, en tanto que su persistencia genera una serie de reacciones y contra-reacciones que culminan en la creación de regímenes de mayor complejidad. Así las cosas, desde esta perspectiva, las elecciones del actor principal durante las coyunturas críticas sirven de motor a otros procesos causales deterministas que conducen a procesos de desarrollo político. •Traducción de lngrid Berlanga Vasile. Revisión Técnica: Víctor Alarcón Olguín (UAM, México). Quisiera mostrar mi gratitud a David Collicr, Gerardo L. Munck, y a las demás personas anónimas que aportaron comentarios y críticas útiles a un ensayo previo que realicé.
134 Araucaria Nro. 7 En la segunda sección, la explicación mediante los patrones de desarrollo se aplica al análisis de las diversas trayectorias de los regímenes en América Central durante los siglos XIX y XX. A mediados del siglo XX, los países centroamericanos se caracterizaban por tener los regímenes políticos más variados en el mundo: regímenes autoritario-militares crueles en Guatemala ( 1954-86) y en El Salvador ( 1948 - 79), una democracia progresista en Costa Rica (desde 1953) y dictaduras tradicionales en 1 Ionduras ( 1932-82) y Nicaragua ( 1936-79). Aunque la mayoría de estos regímenes han sido sustituidos, constituyen un coherente grupo de resultados políticos que persistieron durante al menos tres décadas en cada país, asunto que merece una explicación sistemática. Considero que estos regímenes resultantes pueden retrotraerse hasta el periodo de refonnas liberales del siglo XIX y principios del XX. Estas estructuras estatales y clasistas desencadenaron patrones predecibles de reacción y contra-reacción, culminando en el establecimiento de regímenes políticos diferentes para mediados del siglo XX. La parte final del trabajo presenta mi postura sobre América Central desde una perspectiva comparativa mucho más amplia, al tener en cuenta otras explicaciones sobre los cambios de régimen basadas en los patrones de dependencia. Atención especial se concede a los argumentos de Moorc ( 1996), Luebbert ( 1991) y Collier y Collier (1991 ). Si bien reconozco que existen diferencias entre estas explicaciones, también señalo que son más los rasgos comunes a todas ellas, así como con mi propio argumento. Estos rasgos compartidos reflejan la importancia tanto de las elecciones estratégicas del actor en las coyunturas clave -especialmente aquellas elecciones de actores que los enfrentan entre sí-, como de las variables estructurales más duraderas-como las de las relaciones entre las clases sociales y el Estadopara entender las trayectorias divergentes de los regímenes a lo largo de muchas zonas del mundo. Componentes analíticos de la explicación mediante Jos patrones de dependencia El concepto de patrones de dependencia se usa aquí para referirse a un tipo específico de explicación que se desenvuelve a través de una serie de etapas secuenciales (ver figura 1). El punto de partida de esta fo1mulación son las condiciones históricas precedentes que aportaron una gama de opciones disponibles para los actores en un punto de elección clave. Durante este punto de decisión clave, o "coyuntura crítica"*, se elige una opción detenninada (v.gr. una política, coalición, • En ingles "critica! juncmrc" (N. del T.).
los patrones de dependencia en los cambios de régimen ¡ 35 institución, o un gobierno específicos) de entre una o más alternativas. La elección realizada durante la coyuntura crítica es consecuencia!, en tanto que conduce a la creación de patrones institucionales que perduran a través del tiempo. De esta manera, la persistencia institucional genera una secuencia reactiva en la que los actores responden a los acuerdos prevalecientes a través de una serie de respuestas y contra-respuestas predecibles. Dichas reacciones canalizan posteriormente el desarrollo hasta su resultado final, el cual representa una resolución a los conflictos trazando secuencias reactivas. Con la finalidad de establecer el marco de trabajo empicado en este ensayo, aquí se examinan brevemente los diversos elementos. Fi gura t. Estructura analítica de la explicación dependiente de la trayectoria. CO NOI CI ON FS ANTE C ED l\ NTES Factores históricos que definen las opciones disponibles y modelan el proceso de se lección ~ MOMENTO CRÍTICO Selección de una opción particular (v.gr. opción política) de entre múltiples alternativas Las coyunturas críticas - PFRSIST FNCIA Tf-.Ml'ORAL Producción y reproducción de patrones estructura les ode la institución ¡..... SF. CU F.N CIA RF.ACTIVA Reacciones y contrareacciones hacia la institución o los patrones estructurales RF.SULTADO Resolución del conflicto generado - por las reacciones y contrareacciones Para definir las coyunturas críticas hay que señalar que cuentan con dos componentes. Primero, son puntos de elección donde se adopta una opción dada de entre una o más alternativas'. Si no se elige alguna de las opciones, entonces no habrá coyuntura crítica. Segundo, una vez que se eligió una postura en panicular, se toma progresivamente más dificil regresar al punto inicial, en el que se contaba con múltipl es alternativas. Si bien antes de una coyuntura crí tica era posible que se diera l. El concepto "coyuntura crítica" fue desarrollado por Lipset y Rokkan ( 1967). Collicr y Collicr ha sido quien ha abordado este concepto con mayor profundidad ( 1991 ). El define la coyuntura crítica como "un periodo de cambio significativo, que por lo general se manifiesta de distintas formas en los diversos países (o en otras unidades de análisis) y que se hipotiza para generar distintos legados" (p. 29).
136 Araucaria Nro. 7 una amplia gama de resultados, después de aquélla el radio de resultados posibles se limita considerablemente. Por lo tanto, no todos los puntos de elección representan coyunturas críticas, sino sólo aquéllos que conduzcan a resultados futuros im - portantes. Las opciones disponibles en las coyunturas críticas, así como las decisiones que en última instancia tomen los actores, surgen a partir de eventos y procesos anteriores. El grado en el que estas condiciones anteriores determinan las elecciones del actor durante las coyunturas críticas puede variar, desde elecciones que cuentan con un alto grado de discreción individual, hasta aquéllas que están mucho más enraizadas en acontecimientos previos (Collier y Collier, 1991, p.27). En concre- to, en los análisis de patrones de dependencia las coyunturas críticas son por lo regular momentos caracterizados por su contingencia, en tanto que eventos no previstos podrían tener un impacto significativo. Para explicar las coyunturas críticas, por lo tanto, los analistas de patrones de dependencia a menudo deberían centrarse en pequeños sucesos, en el factor humano, o bien en las peculiaridades históricas ubicadas al margen de los marcos teóricos disponibles. Un estudio sobre las coyunturas críticas permite a los historiadores evitar el problema de la infinita regresión explicativa del pasado. Este problema surge cuando los analistas carecen de criterio para establecer un punto inicial a partir del cual proceder al análisis, empeñándose en recurrir al pasado para encontrar las causas que originaron subsiguientes sucesos y resultados. Las coyunturas críticas proporcionan una base para solucionar este problema: el analista concentra su atención en aquellos puntos clave de elección que marcan ciertos puntos en la historia cuando (desde la perspectiva de la teoría) el radio de resultados posibles es considerablemente limitado. Reproducción institucional Un rasgo distintivo de los patrones de dependencia es que resulta dificil para los actores invertir los efectos de las elecciones hechas durante las coyunturas críticas; las coyunturas críticas aumentan la posibilidad de que los países sigan patrones de dependencia específicos. Y producen di cho efecto porque conducen a la creación de instituciones que tienden a persistir, y que no pueden ser transfom1adas con facilidad. En Ja perspectiva de los patrones de dependencia, las instituciones persisten a lo largo del tiempo sin que los procesos responsables de su desarrollo original estén presentes (Stinchcombe, 1968, p.103-104). Durante una coyuntura crítica una
Los patrones de dependencia en los cambios de régimen J 37 serie inicial de factores contingentes puede conducir a la selección de un acuerdo institucional dado. En cambio, después de una coyuntura crítica una serie de procesos causales detenninistas reproduce la institución sin recurrir a las causas originales. Estos mecanismos reproductores estables pueden bloquear un patrón institucional dado, haciendo muy dificil su transformación. Paul Pierson (2000, p. 252) vincula la noción de "retornos crecientes"* con la permanencia de las instituciones de patrones de dependencia. "En un proceso de retornos crecientes-señala- la probabilidad de ir más allá en el mismo patrón se incrementa con cada movimiento que se hace dentro de ese patrón". Pierson se centra primordialmente en el incremento a través del tiempo de los beneficios relativos al mantenimiento del status quo institucional (o, dicho de otra forma, en cómo aumentan los costos de retomo a las alternativas previamente disponibles). Pone particular énfasis en cómo los actores racionales tienden a reproducir las instituciones debido a los beneficios de los efectos del aprendizaje, los efectos de coordinación, y las expectativas de adaptación, así como a los costos que implican las inversiones irrecuperables (c f. también Arthur, 1994 , cap. 7, y North, 1990, p. 94). Los procesos de auto-reforzamiento y los de retornos crecientes también pueden entrar dentro del campo de estudio de los análisis que se centran más en el poder (v.gr. Obershall y Leifer, 1986; Rueschemeyer, 1986). Algunas instituciones distribuyen los costos y beneficios de modo desigual, y cuando esto sucede los individuos que ocupan determinados cargos en el poder manifiestan intereses en contraste con la reproducción de la institución. En tales casos, w1a institución puede persistir incluso cuando los individuos más racionales preferirían modificarla, teniendo en cuenta que una élite poderosa que saca provecho del ajuste existente tiene la fuerza necesaria para resistirse a dicha transformación. Por tanto, al estudiar la reproducción institucional, podría desviarse de manera útil la atención de la toma de decisiones racional hacia los temas de poder y conflicto. Secuencias reactivas Con muchos modelos de patrones de dependencia, la permanencia de las instituciones a través del tiempo desencadena una sucesión de eventos causalmente ligados que, una vez que empieza a funcionar, se desarrolla independientemente de los factores institucionales que inicialmente la originaron. Esta sucesión de eventos -si bien ligados de alguna manera a un periodo de coyuntura críticapuede culmi- * En inglés "incrcasing returns" (N.del T.).
138 Araucaria Nro. 7 nar en un resultado muy alejado de la coyuntura crítica original. Cabe denominar a tales secuencias de reacciones y contra-reacciones "secuencias reactivas" (Mahoney, 2tXX>). Las secuencias reactivas son cadenas de eventos ordenados temporalmente y conectados entre sí causal mente. Están marcadas por lo que Abbott ( 1992, p. 445) denomina "lógica inherente a los eventos", en la que un evento conduce a otro mediante una dinámica predecible de reacción-contrarreacción. La resistencia del actor frente a las instituciones prevalecientes es a menudo Ja fuerza inicial que desata una secuencia reactiva. La contra-reacción a esta resistencia del actor podría desatar posteriormente otros eventos en la secuencia. Las secuencias, por tanto, están a menudo marcadas por propiedades de contragolpe y contra-respuesta, según los actores afrenten o apoyen los patrones institucionales establecidos durante los periodos de coyuntura crítica. Incluso si dicha resistencia del actor no transfoimara estas instituciones, podría dar origen a un proceso autónomo que comprendiera eventos, culminando en un resultado final de interés. Los mecanismos que desatan secuencias reactivas difieren sustancialmente de los que caracterizan los procesos de reproducción institucional. Mientras éstos están marcados por procesos de auto-reforzamiento y de retroalimentación positiva, las secuencias reactivas se distinguen por los procesos transformadores y de contragolpe, en los que hay una tendencia hacia la regresión a patrones previos. Por ejemplo, con instituciones que perduran en virtud del apoyo de una pequeña élite se podrían desatar secuencias reactivas cuando los grupos subordinados se movilizaran en contra de los parámetros establecidos. Los conflictos de una secuencia reactiva, por lo general, dan lugar a resultados finales más estables. Estos resultados finales coadyuvan a la formación de nuevos patrones institucionales, tales como regímenes nacionales o sistemas de partidos. Aunque cales resultados representan puntos de equilibrio relativamente estables, el analista debe tener in mente que los nuevos periodos de discontinuidad les afectarán inevitablemente. Dichos periodos de discontinuidad anuncian el final del legado de una coyuntura crítica dada, y tal vez el principio de una nueva. En suma, un enfoque basado en l os patrones de dependencia se centra en cómo las elecciones de los actores crean instituciones en momentos críticos; en cómo éstas, a su vez, determinan las consiguientes conductas de los actores, y en cómo estas respuestas de los actores dan, por su parte, origen al desarrollo de nuevos patrones institucionales. Tal enfoque recíprocamente constitutivo para los actores y las instituciones responde en gran parte a muchas de las recientes exigencias planteadas dentro del estudio del cambio de régimen político nacional por la obten -
Los patrones de dependencia en los cambios de régimen ¡ 39 ción de marcos de trabajo situados más allá de los enfoques voluntaristas y estructurales (v.gr. Benneo, 1990; Karl, 1990; Munck, 1 994; Mahoney y Snyder, 1999). Los patrones de dependen cia como explicación de los regímenes cen troamericano s El periodo de reforma liberal de los siglos XIX y XX constituyó una coyuntura critica en el desarrollo centroamericano, que puede servir para explicar los orígenes de los regímenes modernos militar-autoritarios en Guatemala y El Salvador, del régimen democrático progresivo en Costa Rica y de los regímenes dictatoriales tradicionales en Honduras y Nicaragua. Para entender esto debemos aplicar el enfoque de los patrones de desarrollo, ya expuesto, a un amplio espectro de la historia de América Central. A continuación, haré esto emplea nd o las herramientas del aná li sis histórico comparativo para afianzar los argumentos específicos sobre el desarrollo político en América Central. La figura 2 proporciona una guía para la siguiente discusión. Figura 2. Explicación dependiente de la trayectoria.de los resultados de los regímenes en América Central C ON DI CI ONF. S ANTl' CFD EN TES Naturaleza de la escisión liberalconservadora; nivel de modemi- 7ación - Período de reforma liberal MOMENTO CRÍTICO Adopción por los liberalesdeuna opción política de reforma o radical - PFR SISTENCIA TF. MPORAL Producción y reproducción de liberalismo abortado, reformista o radical Presencia o ausencia de una intervención extrartiera importante - Legados de la reforma liberal SECUENCIA REACTIVA Relativa prominencia y éxito de los movimientos democratizadores RFSU LTADO Régimen autoritario militar, -democrático o dictatorial tradicional
140 Araucaria Nro. 7 Coyuntura crítica: elecciones políticas liberales El periodo de reforma liberal fue una etapa en la historia de América Central en la cual la s élites políticas emprendieron reformas que desarrollaron la agricultura comercial, expandieron las exportaciones agrícolas (especialmente café y plátano), y redefinieron el papel del Estado en la sociedad y la economía. Las fechas exactas de este periodo varían según el país, aunque todas corresponden al periodo de 1870 a 1930 2• Los liberales llegaron al poder en el contexto de una contienda interna de la élite entre liberales y conservadores, que fue escalando en magnitudes diversas en los cinco países (cf Pérez Brignoli, 1989; Kames, 1961; Rodríguez, 1978; Woodward, 1965). Aunque a mediados del siglo XIX ambas facciones políticas pertenecían a la misma clase acomodada y coincidían en la necesidad de una agricultura de exportación (Gudmundson y Lindo-Fuentes, 1995), éstas diferían en cuanto al alcance y velocidad en que se debía dar el cambio económico. Incluso lo s liber ales más moderados buscaban una transición más rápida y profunda hacia una agricultura comercial que la planteada por los conservadores. Así las cosas, cuando los liberales arrebataron el poder a los conservadores, los países centroamericanos se vieron obligados a llevar a cabo un mayor esfuerzo por fomentar la agricultura comercial y la exportación de productos primarios. Durante las primeras etapas del periodo de refom1a liberal en cada país, uno o dos presidentes decretaron legislaciones políticas en las que se definía la dirección general que seguiría el cambio durante todo el periodo. Estos presidentes liberales clave fueron: Justo Rufino Barrios (1873-85) en Guatemala, Rafael Zaldívar ( 1876-83) en El Salvador, Braulio Carrillo ( 1838-42) y Tomás Guardia ( 1870-82) en Costa Rica, Marco Aurclio Soto ( 1876-83) en Honduras, y José Santos Zclaya ( 18 93- 1909) en Nicaragua. Considero que las decisiones políticas de estos líderes tuvieron importantes consecuencias para el desarrollo de Centroamérica. Los liberales se enfrentaron a cuestiones importantes acerca de cómo lograr el desarrollo social, en especial la transformación de la agricultura. Antes del periodo de la reforma liberal, gran parte o la mayoría de la tierra productiva de la región no era considerada como propiedad privada. En cambio, los municipios controlaban cierta porción del territorio y la rentaban a los aldeanos en parcelas medidas ( comúnmente conocidas como tierras cjidales), mientras que otras tierras fueron asignadas a grupos de campesinos que gozaban de derechos de propiedad común fundados en la tradición colonial y la costumbre (conocidas como tierras comunales). 2. Había algunas importantes excepciones, incluyendo un episodio a principios de la época de la reforma en Costa Rica (iniciando en 1821) y un breve periodo de reforma en Nicaragua (1893 a 1909).
los patrones de dependencia en los cambios de régimen J 41 Sin embargo, otras tierras pertenecían al gobierno nacional y fueron oficialmente declaradas tierras desocupadas (denominadas terrenos baldíos o tierras públicas). Un resultado esencial del periodo de reforma liberal en todos los países fue el reemplazo parcial o total de este sistema de tierTas comuna les por el de propiedad privada de la tierra. Al promover la agricultura comercial y el desarrollo agrario, los liberales tenían que elegir entre un registro de estipulaciones específicas en cuanto a la tierra y el trabajo. Como lo muestra la tabla 1, estas variables pueden agruparse en dos tipos de políticas: la opción de política de reforma y la opción de política radical. Dichas opciones difieren en tres aspectos: alcance de la privatización, tamaño de la hacienda del terrateniente y grado de coerción estatal. Tabla l. Opciones de políticas agrícolas ALCANCE DE TAMA~O DE GRADODf TIPO OL OPCIÓN LA COERCIÓN LOS LA11FUNOIOS PRJVATIZACIÓN POUTICA ESTATAL DELA TIERRA PROMOV!DO (l=min1mo, (l=mimmo, (l=mímmo, (Suma de 3= máximo) 3: max1mo) 3= máic1mo) cantidades) Guatemala Extensivo (2) Latifundios grandes (3) Alto (3) Radical (8) El Salvador Total (3) Latifundios pequeños/ Moderado (2) Radical (7) grandes (2) Nicaragua Total (3) Latifundios pequeños/ Alto (3) Radical (8) grandes (2) l londuras Parcial (1) Latifundios pequeños/ Bajo(!) Refonna(4) grandes (2) Costa Rica Extensivo (2) Latifundios pequeños(!) Bajo {I) Refonna{4) El alcance de la privatización se refiere a la cantidad de tierras comunales que los liberales fueron privatizando. En Centroamérica, el ejemplo más dramático de esta privatización es El Salvador, donde Zaldívar ordenó la privatización de todas las tierras ejidales y comunales en dos decretos que circularon en febrero de 1881 y marzo de 1882 3• Las estimaciones del total de tierras que este decreto abarcó varían, 3. "Decreto sobre tierras en comunidad", en Lcitstenschneider, ed., la admi11istració11, Tomo 111. Segunda parte, p. 328. "Decreto ... Extinguición en El Salvador de la Institución de los
148 Araucaria Nro. 7 liberalismo abortado en Honduras y Nicaragua. Las dimensiones definitorias de dichos patrones están resumidas en la tabla 2. Tabla 2. Tipos de refonna liberal Expansión masiva de agricultura comercial Incorporación al mercado intemacional Surgimiento de una élite agraria con poder político significativo Surgimiento de aparatos estatales centralizados Surgimiento de una clase rural polarizada Surgimiento de poderosos aparatos militares coercitivos LIBr..RAUSMO RAO!C\L (Guatemala y El Salvador) SI SI SI SI Sl SI L IBERALISMO LIBERALISMO Rf.FORMISTA ABORTADO (Costa R..tca) (Honduras y Nicaragua) SI SI SI SI SI NO SI NO NO NO NO NO A mi parecer la elección, se decantara por la política radical o bien por la política de refonna, fue un componente esencial en la creación de estos tipos de liberalismo. Si pudiera llevarse a cabo hasta su máxima expresión una opción de política radical conduciría a un liberalismo radical, como en Guatemala y El Salvador. De igual fom1a, la opción de reforma - si realizada con éxitoconduciría a un liberalismo reformista, como sucedió en Costa Rica. En cambio, si una opc i ón política particular no pudiera ser realizada exitosamente, como ocurrió en Honduras y Nicaragua, el resultado sería un liberalismo abortado. En Guatemala, las refonnas agrarias de Barrios trazaron el camino para una economía cafetalera dominada por grandes plantaciones; para finales del siglo XIX más de la mitad de las granjas cafetaleras llevaban a cabo operaciones capitalistas
Los patrones de dependencia en los cambios de régimen 149 (Williams, 1994, pp. 121-23). Junto con la realización de políticas laborales altamente coercitivas, esta economía de plantación reflejaba las estructuras clasistas extremadamente polarizadas en las que los grupos terratenientes controlaban a gran parte de los campesinos residentes que trabajaban en las plantaciones mediante un sistema semi-feudal de obligación deuda-trabajo. Aunque los sembradores de café ejercieron mucha influencia en el gobierno nacional, los oficiales del ejército empezaron a desempeñar las operaciones diarias del Estado, incluyendo el responsabilizarse del buen funcionamiento de la economía cafetalera y del sistema de trabajo forzado. En 1890 el ingreso del Estado destinado al Ministerio de Guerra ascendió a casi el sesenta por ciento del presupuesto total. Para principios del siglo XX, el ejército guatemalteco contaba aproximadamente con 6.000 hombres (McCreery, 1994, p. 178; McClintock, 1985b, p. 12; cf. también Bingham, 1974). En El Salvador, el impulso dado por Zaldívar a las propiedades grandes y pequeñas favoreció la diversificación de la economía cafetalera, con plantaciones a gran escala que llegaron a representar cerca de un tercio de todas las granjas cafetaleras al realizarse el primer censo cafetalero en 1939 (Williams, 1994, p. 77). No obstante, los campesinos pobres y sin tierra en El Salvador eran más capaces de actuar siguiendo sus impulsos de descontento que los de Guatemala. Esto se debió a que las reformas de tan amplio alcance instauradas por Zaldívar destruyeron el refugio que la agricultura representaba para aquellos campesinos que se rehusaban a ser incorporados a la economía cafetalera. Asimismo, el trabajo que el libre comercio representaba en El Salvador acogía una fuerza de trabajo agrícola que no se enfrentaba a una supervisión directa y constante de los dueños de las plantaciones y de las autoridades estatales. Estos aspectos de la economía salvadoreña apuntalaron un sistema agrícola caracterizado por una marcada polarización de clase y un alto potencial de revueltas campesinas desde abajo. En parte como respuesta el ejército creció a un ritmo estable durante las primeras décadas de la reforma liberal, alcanzando una cifi-a de casi 5.000 miembros a finales del siglo XIX". Además, la creación de la Guardia Nacional en 1912 permitió al Estado tener una presencia pennanente entre los campesinos y los trabajadores de las plantaciones, concentrada igual que en la región cafetalera occidental (Alvarenga, 1994; Ching, 1998; Elam, 1968). En Costa R ica, las po líti cas de privatización agraria coadyuvaron a fortalecer una economía de exportación en torno a granjas cafetaleras pequeñas y medianas (v.gr. Cardoso, 1977; Gudmundson, 1986; Hall, 1991; MolinaJiménez, 1991). Esta economía de pequeños terratenientes estaba asociada a una eminente clase domi- 11. "Ejército de la República", Sección Guerra y Marina, 24 de enero de 1892, Archivo General de la Nación, San Salvador.
150 Araucaria Nro. 7 nante cuyo poder y riqueza no estaban fundados en la posesión de haciendas, sino en el aspecto comercial de la producción de café, y en concreto en el financiamiento, procesamiento y distribución de la cosecha (Cardoso, 1977; Gudmundson, 1986; Paige, 1997). Al carecer de é lit es terratenientes enemigas, las estructuras de clase polarizadas en el sector rural, como las existentes en Guatemala y El Salvador, nunca se desarrollaron en Costa Rica. Aunque durante la administración de Guardia hubo centralización estatal, el papel del ejército en el Estado y la sociedad era limitado si se compara con Guatemala y El Salvador (Sol ís y Gonzálcz, 1991 ). A principios del siglo XX, los gobiernos costarricenses llegaban al poder cada vez más mediante elecciones competitivas, y destinaban los mismos recursos a la educación y al ejército (Fischel, 1990). Los casos de Honduras y Nicaragua ejemplifican un tercer patrón de liberalismo abortado. En Honduras, las mejores tierras cafetaleras a menudo estaban aisladas y dispersas a lo largo de todo el país, lo cual alentaba a los l ibera l es a explorar otras cosechas de potencial exportación, incluyendo el plátano. Durante la década de 1880, los pequeños campesinos de la Costa Norte, estimulados por la legislación liberal, empezaron a cultivar plátano, el cual rápidamente se convirtió en una importante exportación nueva en el país (Brand, 1972; Kepner y Soothill, 1935). Parecía entonces que los pequeños scmbradios de plátano de Honduras podrían sentar las bases para un patrón de liberalismo reformista como el de Costa Rica. En Nicaragua, en cambio, la legislación agraria y laboral de Zelaya aparentemente había situado al país en el curso del liberalismo radical ejemplificado por Guatemala y El Salvador. Grandes plantaciones de café empezaron a convertirse en las principales unidades de la economía de exportación (Williams, 1994). De igual forma, dentro del sector rural las relaciones de clase tan polarizadas empezaron a predominar, y el Estado empezaba a emerger como un aparato militar (Paige, 1997; Wheelock, 1975; Teplitz, 1973). No obstante, la intervención tanto económica como política de Estados Unidos provocó que la transformación liberal fuera abortada en Honduras y Nicaragua. En Honduras, esta intervención estaba fincada en inversión de capital extranjero masiva que en última instancia llegó a dominar la economía platanera (Kepner y Soothil 1, 1935; Laínez y Meza, 1973; Murga Frassinctti, 1978). No h ay a disposición datos cuantitativos exactos sobre el porcentaje del control que EE.UU. tenía sobre las exportaciones hondureñas, pero a finales de la década de 1920 el porcentaje ascendía al cien por cien. En última instancia, la inversión económica extranjera condujo a una pérdida parcial de la soberanía nacional, que en cambio socavó el desarrollo institucional anticipado con el liberalismo refonnista. Por ejemplo, la burocracia pública continuó siendo reducida en tamaño y administrativamente incompetente,
los patrones de dependencia en los cambios de régimen 151 perdiendo prácticamente todo control de la ciudadanía nacional (Stokes, 1950, cap. 8; Posas y Del Cid, 1983, pp. 88-92). De hecho, "no existió institución militar alguna en Honduras durante los siglos XIX y principios del XX" (Ropp, 1974, p. 506). Respecto de la élite hondureña, ésta se bifurcó en una élite económica compuesta por actores comercial-mercantiles (no élites terratenientes) establecidas cerca de San Pedro de Sula, en la zona bananera del norte, y en una élite política, conformada por los políticos de Tegucigalpa que se hallaban al margen de la clase dominante y de la economía bananera (Euraque, 1997). La clase económica dominante de Honduras carecía de las dos fuentes tradicionales de poder ejercidas típicamente por las élites económicas en América Central: el control sobre Ja tierra y Ja influencia en la política interna. En Nicaragua, hubo un liberalismo abortado paralelamente con la destitución de Zelaya respaldada por EE.UU. en 1909. Las causas de la intervención estadounidense están en debate, pero pocos argumentarían el hecho de que este acto tuvo como consecuencia la transformación de Nicaragua en una colonia virtual de EE.UU. Una vez que Zelaya fue destituido, el Departamento de Estado de EE.UU. se dedicó a respaldar regímenes simpatizantes con los intereses estadounidenses (Booth, 1985, cap. 3; Bermann, 1986, cap. 9; Kamman, 1968; Quijano, 1987, partes 1 y 2). Los capitalistas estadounidenses rápidamente empezaron a manejar las instituciones linancieras y fiscales, e incluso se le dio al Departamento de Estado de EE.UU. el derecho de aprobar y supervisar el presupuesto nacional, ajustar las funciones de las aduanas, y vigilar el pago de todas las obligaciones gubernamentales (11 ill, 1933; Paige, 1997, pp. 166-167; Wheclock, 1975, cap. 5). Como resultado de la ocupación estadounidense, la opción política radical seguida por Zelaya no tuvo un impacto duradero en el desarrollo estructural de la clase y en el Estado. El Estado se convirtió en poco más que un instrumento de los consejeros políticos estadounidenses para asegurar la pennanencia en el poder de gobiernos amistosos, y facilitar el control financiero de los inversionistas estadounidenses sobre el país (Walter, 1993, p. 13). De igual forma, la intervención estadounidense mermó el crecimiento de la élite cafetalera, debilitándola en cuanto al control sobre la tierra y la gente, y también en cuanto a su capacidad para influir en el Estado nacional (Paige, 1997, p. 79-80; Whcelock, 1975). Secuencias reactivas: Episodios democratizadores Los tres patrones de liberalismo radical, reformista y abortado desencadenan reacciones y contra-reacciones contrastantes que culminan finalmente en la fonna-
152 Araucaria Nro. 7 ción de regímenes políticos determinados. Como lo sugiere la tabla 3, los países pueden distinguirse por la presencia o no de episodios democratizadores de gran envergadura posteriores a la reforma liberal. Estos "episodios democratizadores" fueron periodos en los que administraciones progresivas y/o movimientos del sector popu lar trajeron el problema de la democracia al primer plano de la política nacional, persiguiendo metas tales como la incorporación de la clase baja a la arena política, la obtención de mayores libertades electorales y el dar un mayor impulso a la igualdad socioeconómica. Tab la 3. Reacciones democráticas ante las reformas liberales lmERALISMO LIBERALISMO RADICAL REFORMISTA (Guatemala y (Costa Rica) El Sal\'ador) Episodios democra- SI SI tizadores importantes Exito NO Sl Régimen resultante Autoritarismo Democracia militar LIBERALISMO ABORTADO (Honduras y Nicaragua) NO Dictadura tradicional Los principales episodios dcmocratizadores se dieron en Guatemala, El Salvador y Costa Rica en las postrimerías del liberalismo, mas no en Honduras ni en Ni - caragua. Este contraste provenía de los distintos patrones institucionales establecidos durante el periodo de reforma liberal. Así, en Guatemala, El Salvador y Costa Rica, al final del periodo de refonna liberal estaban presentes aparatos estatales relativamente centralizados que controlaban efectivamente un monopolio de fuerza organizada. Estos aparatos estatales facilitaron los episodios dcmocratizadores poniendo fin a un patrón previo en el que las rebeliones militares de base regional socavaban la estabilidad nacional. Como sugieren Rueschcmcyer, Stcphens, y Stcphcns ( 1992, p. 159), antes de que se pueda dar un episodio democrático "se debe poner fin a los desafíos públicos contra la autoridad estatal, sobre todo a aquéllos que impliquen resistencia armada". En Honduras y Nicaragua, de hecho, el fracaso de la consolidación de Estados durante el periodo de reforma significó que
Los patrones de dependencia en los cambios de régimen 153 la guerra regional persistió incluso a lo largo del siglo XX, retardando el proceso democratizador que estaba surgiendo en las demás partes de la región. Asimismo, en Guatemala, El Salvador y Costa Rica, la clase política oligárquica poderosa en el Estado nación representaba un obstáculo evidente a los actores masivos que buscaban obtener mayor influencia política, ofreciendo por tanto un contexto estructural para protestas democráticas desde abajo de amplio alcance. En cambio, en Honduras y Nicaragua los grupos del sector popular bien pudieron haber buscado la democratización, pero el objetivo en contra del cual dirigían sus aspiraciones democráticas no era ITansparente: los Estados centralizados no existían y ninguna élite económica bien definida controlaba la política nacional. Por último, en Honduras y Nicaragua se puso en la práctica fin al surgimiento de los movimientos democratizadores merced a un ambiente semicolonial en el que los actores domésticos habían perdido el control soberano del Estado y de la economía. Una importante movilización poptúar tomó lugar en estos países, pero se trataba de conflictos regionales, o bien dirigidos por EE.UU. Así, la revuelta de Sandino (1927-31) se orientó a expulsar a EE.UU. de Nicaragua; Sandino entregó las armas una vez que la Secretaría de Estado de EE.UU. anunció que la fuerza de ocupación se retiraría en 1931. De igual forma, mientras las huelgas y revueltas de los trabajadores de las plantaciones de plátano eran muy comunes en Honduras durante los años veinte, éstas eran dirigidas contra las compañías estadounidenses, no contra los políticos hondureños o los capitalistas locales. Por tanto, el punto no es que la movilización de la clase baja estuviera ausente en Honduras y Nicaragua, sino que no tomó la forma de movimientos democratizadores. Sin tales movimientos, Honduras y Nicaragua eran proclives a desarrollar las formas tradicionales de gobierno autoritario una vez se restableciera la soberanía. En Guatemala, aunque una serie d~ administraciones relativamente reformistas en los años veinte plantearon aspectos tales como los derechos de los trabajadores, e incluyeron más libertades electorales y políticas dentro de la agenda nacional (Pitti, 1975; Taracena, 1993), no fue sino hasta el derrocamiento de la dictadura de Ubico ( 1931-44) cuando el proceso democratizador tuvo éxito, especialmente durante la administración de Jacobo Arbenz (1950-54). Arbenz decretó la controvertida Ley de Reforma Agraria de 1952, que expropiaba las tierras no cultivadas de más de 200 acres para su redistribución, incluyendo a las pertenecientes a la Compañía United Fruit. Aunque el papel de EE.UU. y la CTA en derrocar a Arbenz está bien documentado, hay evidencia sólida que sugiere que Arbenz habría sido destituido incluso si EE.UU. no hubiese intervenido (ver Handy 1994; Galich, 1994; Yashar, 1997). Incluso sin los EE.UU., la refonna agraria era inaceptable para la milicia, cuya entera existencia organizativa estaba vinculada a la economía rural polarizada. Así,
154 Araucaria Nro. 7 cuando Arbenz optó por redistribuir la tierra y movilizar a nuevas organizaciones rurales, el ejército buscó tomar el poder por sus propias manos (Handy, 1994, pp. 179-90). De hecho, el pequeño movimiento de invasión armada entrenado por la CIA y liderado por Castillo Armas nunca podria haber derrocado a Arbenz si el ejército hubiese optado por defender al gobierno. En El Salvador, un episodio democrático importante fue el resultado de los esfuerzos reformistas del Presidente Pío Romero Bosque ( 1927-31 ). Romero aprobó la legislación que beneficiaba enormemente los profesionistas y trabajadores urbanos, y él coadyuvó a organizar las tan reñidas elecciones de 1931, ganadas por el reformista progresista Arturo Araujo (Wilson, 1970; Ching, 1998). Sin embargo, en menos de un año, el ejército destituyó a Araujo y permitió al General Maximiliano Hemández Martínez que tomara el poder. En respuesta a este giro que tuvieron los hechos, así como a las estructuras de clase polarizadas descritas más arriba, en 1932 las revueltas masivas de campesinos irrumpieron en regiones clave de producción cafetalera en El Salvador. La respuesta del gobierno de Martínez fue pasar por alto la matanza brutal de miles de campesinos (Anderson, 1971; Dunkerley, 1982). Tras Ja masacre del gobierno, en El Salvador prevaleció una situación de pleno autoritarismo militar; sólo el mandato personalista de Martínez ( 1931-44) evitó que el ejército se convirtiera en una institución que gobernara por sí misma. No fue sino hasta el desarrollo de nuevas presiones sociales en los años cuarenta, cuando las clases medias urbanas en El Salvador exigieron que se diera fin a la dictadura, que Martínez fue obligado a renunciar (Parkman, 1988). Con esta renuncia el ejército llenó el hueco del poder que dejó Martínez, sofocó el movimiento urbano de protesta y ejerció un control directo sobre el Estado. En Costa Rica, durante los años treinta, las clases medias urbanas, los pequeños y medianos productores de café y las clases trabajadoras urbanas ejercieron mayor influencia en el régimen electoral semicompetitivo. Esta movilización constituyó un recurso político potencial para el cada vez más aislado Presidente Rafael Ángel Calderón ( 1940-44). Calderón inició un episodio democrático incorporando la clase trabajadora (a través del Partido Comunista) a la coalición gobernante, y aprobando legislación trascendental en materia de seguridad social, que sen - taba las bases para un futuro Estado del bienestar. De esta manera, incrementaba los mecanismos de control sobre el gobierno, volviendo imposible que las facciones contendientes aceptaran pacíficamente los resultados de las contiendas electorales fraudulentas. Posteriormente, la elección democrática plena de 1948 trajo consigo una guerra civil entre las diversas facciones de la é li te. En efecto, la guerra enseñó a Jos actores de la élite que tenían por opción aceptar Ja democracia com - petitiva plena, o bien vivir en una inestabilidad social extrema. La mayoría de las
los patrones de dependencia en los cambios de régimen 155 facciones optó al final por lo primero, sentando las bases para la democracia contemporánea en Costa Rica. Así, los movimientos democratizadores brotaron en Guatemala, El Salvador y Costa Rica de manera similar. Empero, sólo en Costa Rica lograron establecer un régimen democrático. Tal resultado era factible en Costa Rica porque la incorporación del sector popular al sistema político no ponía en peligro directo el poder económico de la élite cafetalera comercial. Igual de importante fue que el rezago de las fuerzas armadas con respecto al Estado y a la sociedad mitigó la potencialidad de una respuesta militar frente a los movimientos democratizadores. En Guatemala y El Salvador se dio un caso distinto, pues la incorporación de las clases rurales bajas a la política nacional amenazaba con una transfonnación revolucionaria de la economía agraria, con mayores implicaciones para el bienestar económico de los actores de la clase dominante. Asimismo, en Guatemala y El Salvador las fuerzas armadas se vieron amenazadas por los movimientos rurales que buscaban transformar las relaciones agrarias, y por ende tenían intereses organizacionales por vencer a los movimientos dcmocratizadores. En síntesis, las variaciones clave en la naturaleza de las instituciones de clase y en las instituciones estatales -cuyos orígenes se remontan al periodo de reformas liberal-explican el éxito variable de los episodios democratizadores en Costa Rica, por un lado, y en Guatemala y El Salvador por otro. Regímenes resultantes: autodtarismo militar, democracia y dictadura tradicional Las secuencias reactivas desencadenadas por los distintos tipos de liberalismo dieron lugar a resultados políticos relativamente estables. En los casos del liberalismo radical (Guatemala y El Salvador), el orden político se materializó en regímenes militares autoritarios. En el patrón del liberalismo reformista (Costa Rica), una democracia liberal fue el régimen resultante. Por último, los regímenes resultantes en los casos de liberalismo abortado (Honduras y Nicaragua) fueron dictaduras tradicionales. Los regímenes militares autoritarios que caracterizaron a Guatemala de 1954 a 1986 y El Salvador de 1950 a 1979 fueron de los sistemas políticos más represivos en la historia de América Latina. En Guatemala, se estima que cerca de doscientas mil personas murieron a causa de la violencia po lítica durante el régimen mi litar 12 • A lo largo de este episodio, los oficiales del ejército asumíeron un fuerte control sobre las 12 . Cornmission for Historical Clarification, "Guatemala: Memory ofSilencc" . Este informe puede co nsultarse tanto en inglés como en español en el sitio de intemet: http://hrdata.aaas.org/ceh/ rcport. Para información sobre el régimen militar en Guatemala ver Black, 1984; Handy, 1984; Jonas, 1991, y McClintock, l 985b.
156 Araucaria Nro. 7 operaciones gubernamentales, y los opositores identificados-tales como los líderes de partidos progresistas, asociaciones de maestros, y sindicatos de campesinosestaban sujetos a arresto arbitrario por las fuerzas paramilitares y de seguridad, y padecieron torturas, las pésimas condiciones de la prisión, e incluso ejecuciones. En El Salvador, las fuerzas armadas como un todo-no los líderes mil itares de fonna individualtambién dominaban al gobierno, y con el tiempo la milicia salvadoreña gradualmente se encaminó a una sola meta: derrotar a los movimientos guerrilleros. Para 1978, las fuerzas de seguridad rastreaban el país; en la década de los noventa cerca de cien mil individuos habían perecido debido a la violencia política'l. Una situación completamente distinta imperaba en Costa Rica, donde se consolidó un régimen democrático progresivo. Desde 1949, la democracia costarricense ha albergado elecciones regulares, competitivas y honestas, y el país ha funcionado sin ejército institucional alguno, el cual fue abolido durante la transición democrática. Antes de la década de los ochenta, sobre todo, el Estado extendía activamente el bienestar social y los servicios a sectores mayoritarios de la población a través de la construcción de una vasta red de agencias semipúblicas. A consecuencia de esto, en Costa Rica la desigualdad del ingreso se redujo de forma impresionante, y eso mientras la economía crecía a uno de los ritmos más veloces en América Latina (Booth, 1998; Wilson, 1998). En Honduras, la administración de Tiburcio Carias ( 1933-49) se caracterizó por ser una dictadura tradicional y por la presencia de una serie de gobernantes menos conocidos que gobernaron a principios de los ochenta. El régimen hondureño podría considerarse una dictadura tradicional porque, como lo s sistemas políticos del sig lo XIX, sobresalían más el clientelismo, el personalismo, el patronazgo y los sobornos que las prácticas electorales libres o la represión militar (Schultz y Schultz, 1994; Rosenberg, 1989). Se convocaban elecciones durante este periodo, pero no eran contiendas plenamente democráticas, como en Costa Rica. Además, aun cuando en ocasiones se recurría a la represión estatal, ésta no estaba tan presente como la que había en Guatemala y El Salvador. Finalmente, en Nicaragua encontramos a una de las familias dinásticas más antiguas de América Latina. El primer gobierno de Somoza -el de Anastasio Somoza Garcíatiene un gran paralelismo con el gobierno de Tiburcio Carías en Honduras, incluyendo el uso del clientelismo más que de la rep resión evidente como fundamento primordial para gobernar. Empero, a diferencia de Carias, Somoza podía valerse de la Guardia Nacional para mantenerse en el poder, al ser impuesto por los Marines de EE.UU. a principios de los treinta. Mediante el control familiar de la l 3. Las Fuentes sobre el régimen militar en El Salvador incluyen a: Baloyra, 1982; Dunkerley, 1982; McClintock, l985a; Montgomcry, 1995; Stanley, 1996, y Williams y Walter, 1997.
Los patrones de dependencia en los cambios de régimen 157 Guardia Nacional, Somoza García pasó el poder exitosamente a sus hijos Luis y Anastasio. Aunque a menudo asociamos el régimen de Somoza con una imagen represiva y violenta, antes de mediados de los setenta los Somoza eran relativamente benévolos comparados con muchos gobiernos autoritarios. Pero a raíz del devastador terremoto de 1972, cuando Somoza Debayle recibió ayuda una internacional que sirvió para alimentar un movimiento revolucionario de fuertes bases, el régimen se apartó del clásico modelo dictatorial tradicional de América Central construido alrededor del mandato personal y el patronazgo político. Comparación de las explicaciones de los cambios de régimen basados en los patrones de dependencia Las primeras dos secciones de este ensayo presentaron un marco fundado en los patrones de dependencia, aplicándolo al estudio del desarrollo político en América Central. En esta sección, aplico mis consideraciones sobre Centroamérica a un orden más amplio de estudios sobre los cambios de régimen basados en los patrones de dependencia. Tal revisión de la literatura es ahora posible porque los estudios basados en los patrones de dependencia han proliferado a través del tiempo, incluyendo la publicación de diversos estudios importantes en los noventa. Me centro en cuatro libros muy conocidos: "Social Origins of Dictatorship and Democracj', de Moore; "Capitalist Development and Democracj', de Rucsehemeyer, Stephens y Stephens; "Liberalism, Fascis111, and Social Democracy'', de Luebbert; y "Slzaping the Political Arena", de Collier y Collier. Comienzo con un resumen analítico de cada libro, donde resalto las formas en que se abordan las características de las explicaciones de los patrones de dependencia. Después comparo y contrasto las distintas explicaciones brindadas en estos estudios con las de mi propio trabajo. Señalo que pese a las múltiples diferencias desarrolladas en todos estos estudios, existen mayores similitudes en la estructura lógica y en el tipo de explicación empleada. Ilustro este punto presentando una visión general de las variables sobresalientes en las explicaciones de los cambios de régimen basados en los patrones de dependencia. Síntesis anaUtica de los argumentos de patrones de dependencia Moore. La famosa obra de Moore explora puntos esenciales que establecieron tres rutas de la sociedad pre-industrial al mundo moderno: las revoluciones
164 Araucaria Nro. 7 de la clase obrera en particular. Collier y Collier prestan mucha atención a Ja sostenibilidad de los distintos tipos de relaciones clase-Estado después de las coyunturas críticas, especialmente a aquéllas que tienen que ver con la representación política de los obreros. Mahoney, por su parte, explora la persistencia de ambos modelos de estructuras, el del Estado y el de l as clases, en el periodo posterior a las coyunturas críticas. De ahí que mientras estos trabajos subrayan las elecciones estratégicas de los actores durante los periodos de coyuntura crítica, aquéllos señalan la persistencia de los acuerdos estructurales entre clase y Estado al concluir dichas coyunturas. Al hacer esto, muchos de los autores considerados aquí dan una descripción detallada de los micro-fundamentos y de las elecciones estratégicas que apuntalan la persistencia estructural. Todos estos estudios consideran las consecuencias reactivas como pugnas políticas entre las élites y grupos subordinados bien definidos. En este sentido, todos apuntan que los conflictos de poder entre los actores con diferentes dotaciones de recursos, y por tanto los distintos intereses, son cruciales para explicar la trayectoria del desarrollo político. Para Rueschemeyer el al, los grupos subordinados y elitistas corresponden a coaliciones de clases comprometidas en una pugna política en pro o en contra de los regímenes democráticos. Las pugnas entre estos grupos a veces se resuelven con las maniobras de los partidos políticos en las Cámaras parlamentarias; en otras ocasiones implican movilizaciones de la clase baja y manifestaciones en las calles a favor de la democracia. Para Moorc, las secuencias reactivas corresponden a procesos de conflicto de clase que generan "rupturas revolucionarias" y, en última instancia, modernización social. Moorc considera que estos episodios comprenden algunos de los eventos conflictivos más importantes en la historia mundial, tales como la Revolución Francesa, la Revolución China, la Guerra Civil Estadounidense y la Revolución Gloriosa de Inglaterra. El análisis de Lucbbert de las secuencias reactivas se centra en las pugnas políticas habidas en lo s parlamentos europeos entre los partidos o movimientos que representan a la clase media, los campesinos y los obreros en el periodo posterior a la Primera Guerra Mundial. En especial se centra en cómo los partidos de las clases medias y los partidos campesinos reaccionan ante las demandas de los movimientos obreros, que a menudo están representados por poderosos pattidos socialistas. Collier y Collier insisten en las respuestas del movimiento obrero y de la oligarquía a los distintos patrones de incorporación. Por ejemplo, si el periodo de incorporación afectaba en alta medida a la clase obrera, tendía a generar una respuesta importante de los actores oligárquicos. En cambio, si el periodo de incorporación estaba limitado en su alcance, su tendencia era la de generar una reacción entre los movimientos obreros. En mi argumentación, me adentro en las actividades movilizadoras de los movimien-
Los patrones de dependencia en los cambios de régimen 165 tos democratizadores que incluyen una gama de potenciales grupos de clase. También me refiero a la respuesta de los actores estatales y de las clases oligárquicas frente a estos movimientos. Juntando esos cinco trabajos, por tanto, encontramos que la pugna política y el conflicto entre los gru p os y clases es esencial para comprender l os mode los de cambio de régimen 15 • En estas explicaciones basadas en los modelos de dependencia, los regímenes resultantes son tomados como puntos de equilibrio relativamente estables que siguen a periodos de transición sustantiva y, por lo general, rápida. Para Moore y Rueschcmcyer et al, que son quienes más se centran en la tradición del análisis de clases, los regímenes políticos son la resolución de los modelos de conflictos de clase, y la duración de un régimen depende de la capacidad de dctenninadas coaliciones de clases para mantener el dominio. Luebbert nuevamente comparte una vi - sión similar; empero su enfoque está más dirigido a la expresión de los intereses de las clases en los partidos políticos y, por tanto, a la capacidad de cierta coalición de partidos po líticos para mantener el poder. Para Collier y Collier, por su parte, es mucho más importante la fonna en que muchos sistemas de partidos se osifican, y cómo estos sistemas de partidos, a su vez, pueden explicar otras dinámicas políticas importantes. Por último, en mi estudio, hago hincapiés en la fonna en que ta duración de un régimen se funda en la organización del aparato estatal, incluyendo sobre todo la organización del ejército. En resumen, numerosos estudios histórico-comparativos sobre los cambios de régimen han desarrollado argumentos que se adaptan a la estructura básica de una explicación basada en los patrones de dependencia. Estos trabajos han convergido en una sorprendente cantidad de variables que explican los patrones de cambio de régimen. Dichas coincidencias en cuanto a enfoque y explicación denotan que este cuerpo de literatura presenta una coherencia analítica y similitudes empíricas trascendentales respecto a tas causas y dinámica de los cambios de régimen en múltiples lugares del mundo. Conclusión Este ensayo ha explorado la ap licación de las ideas sobre l os patrones de dependencia al estudio de los cambios de régimen. Primeramente elaboré los elementos secuenciales de una explicación de cambio de régimen basada en los patro- J 5. Para algunos investigadores, esta conclusión parecería verdadera. Sin embargo, gran parte de la literatura reciente fuera de la tradición histórico-comparativa señala que los proce - sos de cambio de régimen son provocados por las elecciones de los actores de la élite, y que Ja pugna política entre los actores masivos es, en última instancia, marginal al proceso.
166 Araucaria Nro. 7 nes de dependencia, centrándome en las etapas de las condiciones antecedentes. Después, empleé este marco para explicar el establecimiento del régimen en Centroamérica, señalando que el periodo de reforma liberal del siglo XIX y principios del XX f uc una coyuntura crítica que ubicó a los paises de Ja región en trayectorias contrastantes de cambio de régimen. Fina l mente, comparé y contrasté mi argumento con las explicaciones basadas en los patrones de dependencia ofrecidas en numerosos estudios reconocidos en materia de cambios de régimen. Tal vez hace diez o quince años uno podria haber afirmado que eran escasas las explicaciones sobre el cambio político y social basadas en los patrones de dependencia. No obstante, este argumento no puede sustentarse más, dada la gran proliferación de trabajos de este tipo durante la década de los noventa. De igual forma, mientras que hace tan sólo diez o quince años uno podía asegurar que los patrones de dependencia no eran más que un concepto pobremente elaborado, actualmente resulta dificil afim1arlo. Las obras de Ruth Berins Colliery David Collicr(l991 ), Kath l cen Thelen ( 1999), y Paul Picrson (2000) han contribuido a convertir este concepto en un conjun- to coherente de argumentos sobre el cambio político y social. De hecho, todos los indicadores sugieren que los investigadores continuarán produciendo trabajo sustantivo y metodológico desde la óptica de los patrones de dependencia. Puesto que aumenta paulatinamente el estudio de los cambios de régimen basado en los patrones de dependencia, yo alentaría a los estudiosos a ser flexibles en el empleo de este marco y en el entendimiento de este concepto. En tanto los estudiosos sean explícitos al especificar cómo utilizan los argumentos relacionados con los patrones de dependencia, será posible, y hasta deseable quizá, contar con diversas porciones de esta literatura enfatizando aspectos ligeramente distintos. Aquí, y en otras partes, he hallado muy provechoso incluir la noción de contingencia relativa durante las coyunturas críticas con determinismo subsiguiente como rasgo esencial de los patrones de dependencia. (ver a Mahoney, 2000). No obstante, otros estudiosos han subrayado aspectos alternativos de los patrones de dependencia, como la discusión de Pierson (2000) sobre los retornos crecientes. Estas diferencias no indican necesariamente que haya problemas para comprender, sino que reflejan los distintos enfoques de los estudiosos que comparten una visión común de las principales hipótesis sobre el desarroJJo del cambio político y social. Finalmente, considero que los estudiosos deberían ser pragmáticos al emplear ideas sobre los patrones de dependencia, centrándose en aquellos aspectos específicos e hipótesis conceptuales, que les sean más relevantes en sus cuestiones analíticas y metas explicativas. Adoptando un enfoque pragmático de esta naturaleza, los expertos estarán bien preparados para maximizar la utilidad del análisis de los patrones de desarrollo en los años por venir.