Cuba, el Caribe y Estados Unidos: el interamericanismo del diplomático Miguel Ángel de la Campa (1925-1959)
Abstract
Abordamos en este trabajo la figura de Miguel Ángel de la Campa, diplomático cubano que desde 1919 representó a Cuba en diferentes países. En el contexto de la II Guerra Mundial se planteó la unión de las naciones americanas para la defensa de la integridad territorial, pero también en términos comerciales y culturales. Miguel Ángel de la Campa sería uno de los precursores de esta unión, aunque desde una perspectiva identitaria e interamericana.
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María Nieves Verdugo Álvez Cuba, el Caribe y Estados Unidos: el interamericanismo del diplomático Miguel Ángel de la Campa (1925-1959). Dossier Nexos Trasatlánticos. España como nodo de actividades americanistas en una Europa en cambio (1914-1945) Número 48, junio 2022, pp. 83-100 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2022.i48.05 83 CUBA, EL CARIBE Y ESTADOS UNIDOS: EL INTERAMERICANISMO DEL DIPLOMÁTICO MIGUEL ÁNGEL DE LA CAMPA (1925-1959) CUBA, THE CARIBBEAN AND THE UNITED STATES: THE INTERAMERICANISM OF THE DIPLOMATIC MIGUEL ÁNGEL DE LA CAMPA (1925-1959) María Nieves Verdugo Álvez Universidad de Huelva ORCID: 0000-0001-8957-4075 Resumen: Abordamos en este trabajo la figura de Miguel Ángel de la Campa, diplomático cubano que desde 1919 representó a Cuba en diferentes países. En el contexto de la II Guerra Mundial se planteó la unión de las naciones americanas para la defensa de la integridad territorial, pero también en términos comerciales y culturales. Miguel Ángel de la Campa sería uno de los precursores de esta unión, aunque desde una perspectiva identitaria e interamericana. Palabras clave: Interamericanismo-El Caribe-Estados Unidos Abstract: We address in this work the figure of Miguel Ángel de la Campa, a Cuban diplomat who has represented Cuba in different countries since 1919. In the context of World War II, the union of the American nations was proposed for the defense of territorial integrity, but also in commercial and cultural terms. Miguel Ángel de la Campa would be one of the precursors of this union, although from an identity and inter-American perspective. Key words: Interamericanism-The Caribbean- United Stated
María Nieves Verdugo Álvez Cuba, el Caribe y Estados Unidos: el interamericanismo del diplomático Miguel Ángel de la Campa (1925-1959). Dossier Nexos Trasatlánticos. España como nodo de actividades americanistas en una Europa en cambio (1914-1945) Número 48, junio 2022, pp. 83-100 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2022.i48.05 84 Introducción La acción política de Miguel Ángel de la Campa, -diplomático, político, escritor y abogado cubano que desde 1919 sirvió como cónsul y embajador en países como Francia, Japón, México y Estados Unidosfue esencial para la implementación de las políticas interamericanas en Cuba, y, por extensión, en los países caribeños durante la década de los años cuarenta del siglo pasado. El estallido de la II Guerra Mundial supuso nuevas relaciones entre las repúblicas americanas, determinadas por los intereses económicos y políticos de EEUU surgidos a raíz de este conflicto, entre otros la lucha contra el fascismo y, sobre todo, la posible injerencia europea en América. En consecuencia, se trazaron una serie de acciones políticas tuteladas desde la Unión Panamericana que, a través de reuniones entre los agentes diplomáticos de aquellos países, plantearon, entre otras cuestiones, la unión continental de las naciones americanas para conseguir la defensa de la integridad territorial, y el progreso en términos económicos y culturales. Los trabajos sobre el panamericanismo para América Latina en su conjunto, y también para casos regionales, son numerosos y, en cierta medida, recientes, abordados desde la historia política y la historia de las relaciones internacionales en los últimos treinta años. 1 Estos parámetros cambian para el caso de Cuba. Los estudios sobre la 1 Véanse: Juan Carlos Morales Manzur, “La doctrina Monroe y el Panamericanismo: dos propuestas y un mismo fin continental”, Frónesis, 9, (Maracaibo, 2002), pp. 39-65; Lucrecia Morales García et alii, “Una contrapropuesta latinoamericana para la integración hemisférica”, Frónesis, 12, (Maracaibo, 2005), pp. 63- 93; César Augusto Bermúdez Torres, “Proyectos de integración en América Latina durante el siglo XX. Una mirada a la integración regional en el siglo XXI”. Investigación y desarrollo, 19, (Barranquilla, 2011), pp. 212-253; Juan Carlos Morales Manzur, “La unidad continental: desde las concepciones geopolíticas hasta los nuevos modelos alternativos de integración”, Congreso Latinoamericano de Ciencia Política, (Quito, 2012), pp. 1-27; Norberto O. Ferreras, “El Panamericanismo y otras formas de relaciones internacionales en las Américas en las primeras décadas del Siglo XX”. Revista Electrônica da ANPHLAC, 15, (Sao Paulo, 2013) pp. 155-174. Disponible desde Internet en: http://revista.anphlac.org.br/; Perla Zusman y María Cristina Hevilla, “Panamericanismo y arbitraje en conflictos de límites: la participación de Estados Unidos en la definición de la frontera argentino-chilena en la Puna de Atacama”, Cuadernos de Geografía: Revista Colombiana de Geografía, 23, (Bogotá, 2014), pp. 95-106; Maximiliano Zuccarino, “EUROPEÍSMO VERSUS PANAMERICANISMO: Su incidencia en la posición del Gobierno argentino ante la Guerra del Chaco”, Revista de Historia Americana y Argentina, 54, (Mendoza, 2019), pp. 83-127; Juan D. Correa, “Panamericanismo versus latinoamericanismo: tensión geopolítica y civilizacional”, Analecta Política, 10, (Medellín, 2020), pp. 56-76; Ana María Serna, “La National Paper and Type Co. y el negocio del panamericanismo (1900-1930)”. Estudos Ibero-Americanos, 46, (Porto Alegre, 2020), pp. 1-17; Alexandra Pita González, “El Código de Paz y la trama del panamericanismo en la década de 1930”; Estudos Ibero- Americanos, 46, (Porto Alegre, 2020), pp. 1-16; Gabriela Correa da Silva, “O pan-americanismo e o projeto
María Nieves Verdugo Álvez Cuba, el Caribe y Estados Unidos: el interamericanismo del diplomático Miguel Ángel de la Campa (1925-1959). Dossier Nexos Trasatlánticos. España como nodo de actividades americanistas en una Europa en cambio (1914-1945) Número 48, junio 2022, pp. 83-100 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2022.i48.05 85 implementación del panamericanismo en aquel país son menos numerosos respecto a América en general; en este caso, destacan aquellos que abordan la defensa de la identidad cubana contra la imposición imperialista que suponían las políticas panamericanas. 2 Contando con estas fuentes bibliográficas, nuestro objetivo es abordar el análisis de la figura de Miguel Ángel de la Campa y poner de manifiesto su actuación como referente de esta unión del Caribe, desde una perspectiva identitaria e interamericana, respaldando una interacción de los países que ocupan este espacio y que marcaría su política de integración regional. Para ello, estructuramos el texto en dos partes: por un lado, una conceptual y contextual, donde elaboramos una reflexión sobre los conceptos panamericanismo e interamericanismo, en contraposición al hispanoamericanismo conviviente en el periodo que tratamos y, además, ponemos de relieve los condicionantes que precipitaron el desarrollo de las numerosas reuniones que finalmente dieron lugar a la ejecución de políticas de carácter interamericano. Por otro lado, desarrollamos las acciones llevadas a cabo por este diplomático, sus propuestas y sus consecuciones. Por último, unas conclusiones finales que nos aproximan a los objetivos marcados. Para la realización de este trabajo hemos contado con fuentes primarias e inéditas, como son las propias obras de nuestro protagonista, los escritos oficiales de la Sociedad Colombista y la prensa histórica; la comparación de la información a partir de estos documentos y la interrelación de los datos obtenidos con la bibliografía nos ha permitido desarrollar el tema. de construção de um passado comum para os países das Américas: uma análise das atividades da União Pan- Americana através da coleção Pan-American Patriots”. Estudos Ibero-Americanos, 46, (Porto Alegre, 2020), pp. 1-18; Hernán Silva, “Cuestiones históricas de las relaciones interamericanas”. Revista de Historia Americana y Argentina, 56, (Mendonza, 2021), pp. 189-192. 2 Mely del Rosario Gonzalez Aróstegui, “Fernando Ortiz y la polémica del panhispanismo y el panamericanismo en los albores del siglo XX en Cuba”, Revista de Hispanismo Filosófico, 8, (Madrid, 2003), pp. 5-18. Para el estudio de la identidad cubana ver, entre otros, los siguientes trabajos: Josef Opartny, Antecedentes históricos de la formación de la nación cubana (Praga: Universidad Carolina, 1984), p. 254; Consuelo Naranjo Orovio y Miguel Angel Puis-Samper Mulero, “El legado hispano y la conciencia nacional en Cuba”, Revista de Indias, 190, (Madrid, 1990), pp. 789-808; Luis Miguel García Mora y Consuelo Naranjo Orovio, “Intelectualidad criolla y Nación en Cuba, 1878-1898”, Estudios históricos, 15, (Rivera, 1997), pp. 115-134; Ismael Sarmiento Ramírez, “Itinerario histórico de la identidad cultural y la nacionalidad cubana”, Caravelle, Plèbes urbaines d'Amérique latine, 84, (Toulouse, 2005), pp. 193-223; Martín Rodrigo y Alharilla (ed.), Cuba: de Colonia a República (Madrid: Biblioteca Nueva, 2006), p. 348; Josef Opatrný, “José Antonio Saco y los Estados Unidos”, Revista Brasileira do Caribe, 19, (Sao Luís, 2009), pp. 79-104; Manuel de Paz Sánchez y Consuelo Naranjo Orovio (coords.) Identidades e independencias. División e integración en las dos orillas, 1808-2008, (Las Palmas: Ediciones Idea, 2009), p. 209; José Gomáriz, “Cuba y el Caribe Diáspora, raza e identidad cultural”, América sin nombre, 19 (Alicante, 2014), pp. 5-6; Roberto Fernández Retamar, “Martí y el Caribe”, América sin nombre, 19 (Alicante, 2014), pp. 19-26.
María Nieves Verdugo Álvez Cuba, el Caribe y Estados Unidos: el interamericanismo del diplomático Miguel Ángel de la Campa (1925-1959). Dossier Nexos Trasatlánticos. España como nodo de actividades americanistas en una Europa en cambio (1914-1945) Número 48, junio 2022, pp. 83-100 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2022.i48.05 86 Panamericanismo, Interamericanismo. A propósito del término Ya desde el siglo XIX, la Unión Panamericana y las conferencias internacionales americanas a ella encomendadas propiciaron la consolidación del espíritu de unión económica y cultural en América y también de protección ante injerencias del exterior, pero la coyuntura política que surgió en Europa durante la Segunda Guerra Mundial representó para el concepto panamericanismo un cambio en su propia manera de concebir la interrelación entre países. Es decir, esa doctrina que defendía la unidad ideal de América no pudo infundir ese espíritu de unión, sino que, a la luz de los nuevos acontecimientos internacionales, se fue transformando en un movimiento que necesitaba, más que la unidad como un todo, unas relaciones de bilateralidad entre las repúblicas americanas. De ahí la propia definición de “Las Américas”, en lugar de “América” que dio pie al uso del término interamericano, más acorde con estas nuevas necesidades entre países. No obstante, se siguieron utilizando las dos denominaciones indistintamente, teniendo en cuenta que fue la Unión Panamericana el germen de estas nuevas iniciativas. 3 Cabría resaltar también, que estas propuestas de relaciones entre las repúblicas americanas convivían al mismo tiempo o, mejor dicho, se contraponían al movimiento hispanoamericanista, que desde finales del XIX tomó fuerza de la mano de algunos intelectuales americanos y españoles, como José Enrique Rodó, Manuel Ugarte, Enrique Deschamps, Rafael Altamira, entre otros, los cuales pretendieron contrarrestar al panamericanismo norteamericano, al que consideraban contrario a los intereses de América Latina. 4 3 Arturo Ardao et alii, “Panamericanismo y Latinoamericanismo (1986).”, Antología Del Pensamiento Crítico Uruguayo Contemporáneo, coord. Karina Batthyány y Gerardo Caetano (Buenos Aires, CLACSO, 2018) pp. 179–96. Disponible desde Internet en: https://doi.org/10.2307/j.ctvfjd0w9.14. 4 El hispanoamericanismo es abordado por diferentes autores, entre otros: Isidro Sepúlveda, “Medio siglo de asociacionismo americanista español 1885-1936”, Espacio, Tiempo y Forma, S. V, Contemporánea, 4, (Madrid, 1991), pp. 271-290; Susana Sueiro Seoane, “Retórica y realidades del "Hispanoamericanismo" en la Dictadura de Primo de Rivera”, Mélanges de la Casa Velázquez, 28, (Madrid, 1992), pp 143-159; Pedro Pérez Herrero y Nuria Tabanera (coords.), España/América Latina: un siglo de políticas culturales, (Madrid: Síntesis, 1993); José Álvarez Junco, Mater Dolorosa: la idea de España en el siglo XIX (Madrid: Taurus Historia, 2001); Isidro Sepúlveda, El sueño de la Madre Patria. Hispanoamericanismo y nacionalismo, (Madrid: Marcial Pons, 2005), Palmira Vélez, La historiografía americanista en España, 1755-1936 (Madrid: Iberoamericana Vervuet, 2007); Rosario Márquez Macías, “Huelva y América. Cien años de Americanismo": Revista "La Rábida" (1911-1933)”. Huelva y América. Cien años de Americanismo: Revista "La Rábida" (1911-1933), ed. Rosario Márquez Macías (Sevilla: Universidad Internacional de Andalucía,
María Nieves Verdugo Álvez Cuba, el Caribe y Estados Unidos: el interamericanismo del diplomático Miguel Ángel de la Campa (1925-1959). Dossier Nexos Trasatlánticos. España como nodo de actividades americanistas en una Europa en cambio (1914-1945) Número 48, junio 2022, pp. 83-100 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2022.i48.05 87 Intereses y pactos: las conferencias y reuniones interamericanas impulsadas por EE. UU Con estos presupuestos, la coyuntura bélica europea mezclada con los propios intereses estadounidenses, y con la preocupación de que se pudieran producir injerencias colonialistas en territorio americano -sobre todo teniendo en cuenta que aún quedaban colonias europeas en el Caribedesencadenó el surgimiento de diferentes conferencias paralelas a las reuniones panamericanas que se celebraban rutinariamente, cuyo objetivo primordial fue implementar las bases para preservar la integridad territorial americana. La más destacada fue la celebrada en Buenos Aires del 1 al 23 de diciembre de 1936, la llamada “Conferencia Interamericana de Consolidación de la paz”. En realidad, esta primera reunión sirvió para ir configurando y llevar a efecto numerosas políticas de carácter interamericano. Fue propuesta en enero de ese año por el presidente norteamericano Franklin Delano Roosevelt, y la concibió enmarcada en su estrategia política de buena vecindad, que ya desde su misma toma de posesión como presidente defendió como un recurso contra las injerencias extranjeras en América. 5 En este encuentro se concretaron una serie de proyectos que fueron marcando las políticas a seguir por los diferentes gobiernos. En su acta final se recogieron algunas propuestas relevantes, como la de implementar medidas para la consolidación de la paz manteniendo el principio de neutralidad, como por ejemplo el control de armamentos. 6 Del mismo modo, se plantearon medidas económicas que favorecieran las relaciones entre países, como treguas y acuerdos aduaneros, igualdad de oportunidades en el comercio internacional y cooperación financiera, así como el fomento del turismo y de las 2011), pp. 21-60; David Marcilhacy, “Las figuras de la «Raza»: de la España mayor a la comunidad iberoamericana: perspectivas (post)imperiales en el imaginario español”, Historia y Política, 35, (Madrid, 2016), pp. 145-174; Xosé M. Núñez Seixas, Suspiros de España: el nacionalismo español, 1808-2018 (Madrid: Crítica, 2018). 5 José Sanson Terán, El Interamericanismo en marcha (Cambridge, Massachusetts: University Press, 1949), pp. 48-49. 6 Resulta paradójico que se pretendiera controlar la producción de armamentos bélicos a las repúblicas latinoamericanas cuando EE.UU. estaba produciendo y abasteciéndose de armas de ´primer nivel de forma masiva.
María Nieves Verdugo Álvez Cuba, el Caribe y Estados Unidos: el interamericanismo del diplomático Miguel Ángel de la Campa (1925-1959). Dossier Nexos Trasatlánticos. España como nodo de actividades americanistas en una Europa en cambio (1914-1945) Número 48, junio 2022, pp. 83-100 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2022.i48.05 88 comunicaciones (entre ellas, el desarrollo de las comunicaciones marítimas y la carretera panamericana). Por último, se impulsó el avance de relaciones intelectuales y culturales más estrechas entre las Repúblicas Americanas. 7 A partir de esta conferencia extraordinaria se desencadenaron otras importantes reuniones donde se ratificaron las propuestas formuladas, de modo que a partir de la VIII Conferencia Internacional Americana, celebrada en Lima en 1938, surgieron una serie de nuevos encuentros de carácter regional, en la que los países estuvieron representados por los ministros de relaciones exteriores. Estas fueron: la primera reunión en Ciudad de Panamá, en septiembre de 1939, donde los delegados de exteriores expresaron su preocupación por cómo podría afectar a América el inicio de la contienda en Europa; la siguiente en La Habana, en julio de 1940, donde abordaron las repercusiones internacionales de la guerra europea y cómo afectaba a las posesiones de Ultramar de los países implicados; una tercera celebrada en Río de Janeiro en enero de 1942, que fue solicitada por Chile para tratar el ataque japonés contra EE.UU en diciembre de 1941; y la última, celebrada en Washington D.C en abril de 1951, que determinó las bases promulgadas en 1948 por la OEA contra la posible agresión internacional comunista. 8 El Interamericanismo en Cuba: Miguel Ángel de la Campa y su política regional del Caribe Es a partir de la primera reunión en Panamá cuando el delegado de exteriores cubano, Miguel Ángel de la Campa, visualizó la necesidad de realizar estas políticas de bilateralidad entre los países vecinos, sobre todo con aquellas repúblicas que rodean el mar Caribe. Regresó de Panamá con la certeza de que comenzaba un nuevo periodo para la región. Sus palabras a la vuelta fueron: 7 https://www.dipublico.org/conferencias-diplomaticas-naciones-unidas/conferencias-inter-americanas/confinter-amer-1889-1938/conferencia-interamericana-de-consolidacion-de-la-paz-buenos-aires-del-1-al-23-de- diciembre-de-1936/ (10/05/2021) 8 https://www.dipublico.org/conferencias-diplomaticas-naciones-unidas/conferencias-inter-americanas/confinter-amer-1938-1942/
María Nieves Verdugo Álvez Cuba, el Caribe y Estados Unidos: el interamericanismo del diplomático Miguel Ángel de la Campa (1925-1959). Dossier Nexos Trasatlánticos. España como nodo de actividades americanistas en una Europa en cambio (1914-1945) Número 48, junio 2022, pp. 83-100 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2022.i48.05 89 “Se han tomado todos los acuerdos para preparar una política de sabia inteligencia y conveniencia entre las naciones de América (…) Es una red de intereses que deben combinarse con prudencia, muchas veces por acuerdos bilaterales ya que a veces existe un interés multilateral económico contradictorio”. 9 Ha sido un diplomático poco tratado por la historiografía, aunque es abordado por la historiadora Hilda Otero que escribe en 1998 un capítulo sobre su acción política en un monográfico sobre historia de Cuba. 10 A partir de este estudio y junto a su propia obra hemos podido aproximarnos a su vida y al transcurso de su carrera profesional, vinculada siempre a la vida diplomática desarrollada en los diferentes gobiernos republicanos. Política y acción: apuntes de su vida Nació en La Habana el 8 de diciembre de 1892. Hijo de emigrantes asturianos, tendría acceso a los estudios universitarios, graduándose y doctorándose en derecho civil y público. Fue discípulo directo del eminente jurista Antonio Sánchez de Bustamante, con quien recorrió las capitales de Europa y asistió a numerosas conferencias que lo fueron curtiendo en la carrera diplomática. 11 En 1906 ingresó en el Servicio Exterior de Cuba, sirviendo, en primer lugar, en la legación de París y, posteriormente, como diplomático en distintos países, entre otros Suiza, Japón y España. Fue pieza importante para la participación de Cuba en la exposición Iberoamericana celebrada en Sevilla en 1929. 12 El propio de la Campa explica en una entrevista que le realizaron en 1956 cuál fue su periplo diplomático en esos primeros años de ejercicio: “Mi nombramiento a la Embajada de Cuba en Francia, ocurrido hace cincuenta años, era apenas el comienzo de un viajar incesante. La República de Cuba era casi desconocida como nación independiente, y me tocó a mí, entre otras labores, presentar oficialmente a mi joven patria ante algunas cortes europeas. De París pasé a Roma, de allí a Bruselas y más tarde a La Haya, donde tuve la oportunidad de 9 Diario de la Marina, 7 de octubre de 1939, p, 3. 10 Hilda Otero Abreu, “Un desconocido para la historia de Cuba. Miguel Ángel de la Campa”. Diez nuevas miradas de historia de Cuba, coord. José Antonio Piqueras Arenas. (Castellón de la Plana, Universitat Jaume I, Servei de Comunicació i Publicacions,1998), pp. 247-270. 11 Diario Las Américas, 11 de noviembre 1956, p, 6. 12 Otero Abreu, Un desconocido para la historia de Cuba, p. 248.
María Nieves Verdugo Álvez Cuba, el Caribe y Estados Unidos: el interamericanismo del diplomático Miguel Ángel de la Campa (1925-1959). Dossier Nexos Trasatlánticos. España como nodo de actividades americanistas en una Europa en cambio (1914-1945) Número 48, junio 2022, pp. 83-100 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2022.i48.05 90 entregar a la reina holandesa, Guillermina, las cartas credenciales que me acreditaban como primer representante cubano ante el Reino de los Países Bajos. Este hecho estableció las relaciones oficiales entre Cuba y Holanda. En Berlín, ya en 1912, pude presenciar en todo su esplendor el reinado de Guillermo 11, el Káiser, que muy pocos años después iba a ser el eje de un terrible drama mundial”. 13 No obstante, al tener un fuerte deseo de participar en la política cubana, concretamente dentro del partido liberal, aceptó entrar en el gobierno de Gerardo Machado, presidente de la República desde 1925 hasta el 12 de agosto de 1933, cuando fue derrocado por una insurrección popular. Machado lo nombró Subsecretario de Estado, ocupando puestos de responsabilidad concernientes a las relaciones internacionales. Entre otros, sería director de protocolo en la VI Conferencia Panamericana en La Habana; como hemos adelantado, responsable de la participación de Cuba en la Exposición Iberoamericana de Sevilla en 1929 y embajador de Cuba en México en 1931, donde le sorprendió la caída de Machado. 14 Durante este levantamiento contra el presidente cubano, desde su acción diplomática, evitó la intervención militar de EE.UU. Como explica Hilda Otero, su generación, que se había formado bajo el yugo de la Enmienda Platt, repudiaba cualquier tipo de injerencia extranjera en la naciente república cubana. Fue, por tanto, su determinación la que evitaría la intervención de EEUU, como lo pone de manifiesto su correspondencia privada depositada en el Fondo que lleva su nombre en el Archivo Nacional de Cuba. Así escribió a su yerno, Guillermo de Zéndegui, el 16 de septiembre de 1933, comentándole sus gestiones durante el gobierno de la Pentarquía: “Gracias a mis informes sobre cada uno de los miembros del nuevo gobierno que hice reconocer enseguida pudo Puig enfrentarse con Washington y provocar por mi consejo y petición una acción conjunta americana que nos salvó en esos momentos.” 15 13 Diario Las Américas, 11 de noviembre 1956, p. 6. 14 Otero Abreu, Un desconocido para la historia de Cuba, p. 251. 15 Otero Abreu, Un desconocido para la historia de Cuba, p. 253-254.
María Nieves Verdugo Álvez Cuba, el Caribe y Estados Unidos: el interamericanismo del diplomático Miguel Ángel de la Campa (1925-1959). Dossier Nexos Trasatlánticos. España como nodo de actividades americanistas en una Europa en cambio (1914-1945) Número 48, junio 2022, pp. 83-100 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2022.i48.05 91 A lo largo de su carrera profesional siguió siendo un referente en los sucesivos gobiernos republicanos, sobre todo por su afinidad con Fulgencio Batista 16 , el cual lo mantuvo en primera línea a cargo de diferentes responsabilidades políticas y diplomáticas hasta la llegada de la revolución cubana en 1959, cuando en ese momento había pasado de ser el embajador de Cuba en EE.UU. a ministro de defensa en 1958. Tras el triunfo de la Revolución se exilió en Miami, Florida, donde falleció el 20 de agosto de 1965. 17 Un interamericanismo identitario: Su política regional del Caribe Desde el comienzo de sus actividades públicas, Miguel Ángel de la Campa actuó acorde a los parámetros identitarios que su generación había desarrollado a causa de los acontecimientos que marcaron el devenir de Cuba tras la independencia de España. La joven república había quedado enmarcada en la política geoestratégica de EE. UU., que la consideraba un territorio idóneo para llevar a cabo la implantación de su control sobre los países bañados por el mar Caribe. De modo que, al amparo de la Enmienda Platt, la tutorización sobre Cuba quedaba escrita y aprobada. Por ello, la generación de jóvenes intelectuales de ese periodo desarrolló un fuerte sentimiento identitario cubano, que, tras superar la desafección por lo español producida por la independencia, quiso recuperar ese sustrato hispano para la conformación de la cubanidad y, del mismo modo, luchar contra la aculturación anglosajona. 18 Además, el flujo migratorio de españoles hacia Cuba durante las primeras décadas del siglo XX y el 16 Fue significativa su gestión para que EE. UU aceptara el golpe de estado llevado a cabo por Fulgencio Batista en 1952 y terminara reconociendo su gobierno. En este sentido, era patente el recelo que podía despertar Batista debido a su estrecha relación con los comunistas cubanos. Miguel Ángel de la Campa se comprometió a restringir el comunismo en Cuba, por lo que al final, fue reconocido el gobierno golpista. Foreign Relations of the United States, 1952–1954, The American Republics, Volume IV - Office of the Historian. https://history.state.gov/historicaldocuments/frus1952-54v04/d326 17 Otero Abreu, Un desconocido para la historia de Cuba, p. 264-266. 18 Para el estudio de la identidad cubana véanse los trabajos de la nota 2. Joseph Opatrný, en su obra “La cubanidad y la nación cubana: José Antonio Saco y José Martí”. En torno a las Antillas hispánicas: ensayos en homenaje al profesor Paul Estrade. (Puerto del Rosario, Archivo Histórico Insular de Fuerteventura, 2004), pp. 94-107, aborda el concepto de cubanidad a través del análisis del pensamiento de José Martí y de José Antonio Saco, desde una comparativa de sus propios discursos; para Opatrný Martí y Saco tuvieron el mismo concepto de nación, pero divergían en cuestiones como el componente étnico personalizado en el criollo blanco, que para Saco era el sustrato principal de cubanía y, para Martí, lo cubano estaba formado, en términos culturales y sociales, por la fusión del criollo blanco con la cultura africana aportada por la población negra descendientes de esclavos. Aunque ambos coinciden en el surgimiento y supervivencia de la cubanía frente a la aculturación y al anexionismo norteamericano representado en el pensamiento de Gaspar Cisneros Betancourt.
María Nieves Verdugo Álvez Cuba, el Caribe y Estados Unidos: el interamericanismo del diplomático Miguel Ángel de la Campa (1925-1959). Dossier Nexos Trasatlánticos. España como nodo de actividades americanistas en una Europa en cambio (1914-1945) Número 48, junio 2022, pp. 83-100 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2022.i48.05 98 Miguel Ángel de la Campa estaría detrás de todas estas reuniones y encuentros interamericanos. Su actividad diplomática en diferentes países además de la coyuntura política internacional de esos años, le influyó en la idea de cómo debían de relacionarse las naciones americanas del Caribe. Por ello escribió en 1944 Política regional del Caribe, un folleto editado y publicado por la Sociedad Colombista Panamericana, y que recoge una serie de artículos previos que ya había publicado en la revista Carteles. Aquí justifica y explica las pautas a seguir para la formación de una gran comunidad Caribe, a partir de la formación de una conciencia colectiva, que será, para él, el fundamento y garantía de una unión fecunda. Dividió este folleto en seis capítulos contextualizados por el momento en el que escribe, en plena II Guerra Mundial, de modo que no puede dejar de relacionar su declaración con esta situación bélica mundial. En este sentido, le preocupaban las noticias relativas a futuras negociaciones de las potencias sobre las colonias que aún existían en la zona, por lo que ello pudiera repercutir en general en la región. Para el diplomático cubano, la unión del Caribe estaría justificada por su propia historia marcada por los acontecimientos que se desarrollaron tras el descubrimiento de América, cuando desde las islas partieron los conquistadores españoles en busca de nuevas tierras. Según sus propias palabras irradiaron “hacia todo un mundo, los destellos de las civilizaciones occidentales”. Por ello tiene la concepción de que este marco geográfico forma una auténtica “comunidad identitaria”. 32 Desde su percepción, con esta política de unión se acrecentaría la producción, se multiplicarían las facilidades del transporte y se ofrecería la seguridad a la navegación regional, entre otras cuestiones. ¿Cuál sería el eslabón utilizado? Incide en el desarrollo de las comunicaciones, sobre todo el de la carretera continental. En la Sexta Conferencia Panamericana en 1928, en La Habana, de la Campa visualizaría la importancia de esta red de comunicación, y la inclusión del Caribe en ella con el ramal Atlántico-Caribe. Desde su apreciación, el ramal acortaría las distancias de la costa norte oriental americana, uniéndola a la arteria principal 32 Miguel Ángel de la Campa, Política regional del Caribe (La Habana: Unión Interamericana del Caribe, 1944), pp. 8-10.
María Nieves Verdugo Álvez Cuba, el Caribe y Estados Unidos: el interamericanismo del diplomático Miguel Ángel de la Campa (1925-1959). Dossier Nexos Trasatlánticos. España como nodo de actividades americanistas en una Europa en cambio (1914-1945) Número 48, junio 2022, pp. 83-100 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2022.i48.05 99 en San Cristóbal (México) a través de Cayo Hueso-La Habana-Yucatán, con las correspondientes líneas de barcazas de paso para franquear los pequeños brazos de mar. 33 Este tema sería ya tratado por la Colombista Panamericana en 1936 en la Conferencia de Consolidación de la Paz, de Buenos Aires, y en 1940, en la ya citada Segunda Reunión Interamericana del Caribe, con la intención de agregar a las tres repúblicas (Cuba, República Dominicana y Haití), -excluidas por su posición marítima- en el proyecto de la carretera continental. Sería, según de la Campa, una ruta estratégica primordial que economizaría miles de toneladas de navíos en el transporte de subsistencias y de materias esenciales. Hasta el final de su trayectoria política, precipitada por el exilio en 1959, desempeñó esta acción diplomática, siendo un agente esencial para las relaciones entre los países caribeños y entre estos y EE. UU, en el marco de las relaciones interamericanas surgidas en el contexto político y económico del momento. A modo de conclusión La propia existencia de Cuba en esas primeras décadas del siglo XX y su gran dependencia de EE.UU. produjeron un reforzamiento en la élite criolla de la identidad cubana. Miguel Ángel de la Campa no escapó a estos presupuestos y actuó siempre desde la cubanidad, y, por extensión, desde esa identidad común de origen hispano de los países caribeños. Por ello, sus planteamientos y acciones soterraban un fuerte deseo de desconexión de esta dependencia económica y política que le llevó, aprovechado su posición como agente diplomático, a potenciar la unidad económica de la región para hacer frente a ese sometimiento y a la fuerte dependencia que tenían de la producción y del consumo norteamericano y para dejar de ser su zona de expansión. Lo paradójico es que esta política de interacción se realizó desde dentro, es decir, a partir de la propia Unión Panamericana controlada por Washington. En estas reuniones que se llevaron a cabo participaba EE.UU., al que le convenía en ese momento una unión fuerte de los países de 33 Ibid, pp. 18-20.
María Nieves Verdugo Álvez Cuba, el Caribe y Estados Unidos: el interamericanismo del diplomático Miguel Ángel de la Campa (1925-1959). Dossier Nexos Trasatlánticos. España como nodo de actividades americanistas en una Europa en cambio (1914-1945) Número 48, junio 2022, pp. 83-100 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2022.i48.05 100 su entorno para que pudieran combatir las posibles injerencias europeas. Y estas repúblicas, como hemos indicado, intentaron implementar en estos encuentros y acuerdos una mayor independencia económica y política. Hemos querido poner de manifiesto, como, desde un sustrato hispano, la élite caribeña pretendió forjar un interamericanismo regional e identitario que pudiera contrarrestar el influjo anglosajón. Así nació la Unión Interamericana del Caribe, presidida por Miguel Ángel de la Campa, que seguiría funcionando durante toda la década de los años cincuenta del siglo XX y bajo su auspicio nacerían instituciones como la de Archiveros y Bibliotecarios, además de otras como el Instituto Interamericano de Historia Municipal e Institucional, el primer Grupo Bolivariano de Cuba, el Instituto Iberoamericano de Investigaciones Históricas, Sociológicas y Económicas y los Congresos de Arqueología. Todas estas Instituciones celebrarían conferencias y reuniones en diferentes países del Caribe, hasta que, en 1959, con la llegada de la Revolución en Cuba, se disolverían tanto la Sociedad Colombista Panamericana como su institución anexa, la Unión Interamericana el Caribe.