Poesías
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POESIAS PoR R uFINO VILLALOBOS BoTE
POESÍAS MI CRUZ DE INVIDENTE Un lustro se ha cumplido desde la noche aquella En la que de niis ojos Dios apagó la luz, Brilló en mí una esperanza, como fugaz estrella, Mas se extinguió enseguida y en mí quedó la huella Que convirtió mi vida en una dulce cruz. Ya no pisa mi planta sobre la verde alfombra De tantas ilusiones que mi ideal soñó, Por nada de esta vida mi espírit u se asombra , He muerto para el mundo y Dios ahora me nombra Humild e Cirineo del que en la Cruz murió . Mi cruz pesa y es grave, vi5ta con ojo humano , Y es muerte anticipada de sombras por doquier, Pero bendigo al cielo que me hizo ser cristiano Y comprender que el mundo es despreciabl e y vano Mientras que en mis tinieblas con fe ¡se pued e ver! «Yo soy la luz del mundo» -elijo Jesús un díay sus palabras siempre de vida eterna son , No habrá jamas tinieblas cuando El mis pasos guía, Siguiéndole, mi vida nunca estará vacía Y El llenará con cre ces la sed del corazón. No me atrevo a decirle: «¡Señor, Señor, que vea!» -A sí un ciego le dijo un día en JericóMi alma con El unida sólo su Amor desea, 91
92 RUFINO VILLALODOS BOTE La voluntad divina que en mí cumplida sea Besando agradecido la cruz que Dios me dio. La cruz de mi ceguera del cielo es un aviso Para que piense sólo en la VIDA de verdad , Vivir en cruz con Cristo, es dulce paraíso, Y pues sobre mis ojos El ponérmela quiso .. Es para darme gloria por una eternidad . Ya será para siempre la cruz mi compañera Y quiero, sí, abrazarla con ánimo cordial, El mejor Cirineo de Cristo ser quisiera Llevándola fielmente y gozoso hasta que muera Y ella me dará un día cielo sacerdotal. Yo sobre mi sepulcro gozoso escribiría: «Yace aquí un sacerdote que vivió de la fe, Supo llevar con garbo su cruz de cada dfa Cuanto más ciego fuera , por dentro más ve1a ... Creyó y amó en la tierra ¡y ahora en el cielo VE!»
POESÍAS CANCION DEL LABRADOR (en la sementera) Con la sonrisa en los labios Y la esperanza en el alma En días de augusta calma El campo ara el labrador , Y espera, en Dios confiado. Que el tiempo le favorezca Y que la semilla crezca Regada con su sudor. Su imaginación contempla Extenso campo de espigas Que tras mil y mil fatigas Habrán de alegrar su hogar Y en las dulces tonadillas De su faena diaria , Que son canción y pl ega ria , Canta el alma popular . ¡Arre!, mi yunta querida , Sin parar Que si ahora estás ya rendida El campo en días mejores Te premiará tus sudores, Te dejará descansar. 93
94 RUFINO VILLALOBOS BOTE Anhelantes Trabajemos Y esperemos Un gran bien. Tras el tosco Corvo arado, Fatigado Voy también. Que es mi amor a Dios primero Y después a mi heredad Donde encuentro para casa Alegría, pan y paz. Y que este escogido grano Tan hermoso Que desparrama mi mano, Fecundado por el cielo Se alce muy pronto del suelo Y yo le contemple airoso. Que en espiga Convertido Se alce erguido Sin temor, Y al mirarle Fuerzas cobre Este pobre la brador Que es mi amor a Dios primero ... Y allá por el mes de mayo ¡Qué contento! Al ver del sol, bajo el rayo Que un mar de mies en mi aldea Dor ado se balancea Agitado por el viento. Y mirando Que la siega Ya se llega
POESÍAS Sin tardar, Oraciones Y desvelos A los cielos He de alzar. Que es mi amor a Dios primero ... ¡Oh, Señor! Que el des tructor Cruel granizo Jamá s de este labrador Qui te la paz y esperanza. D éme tiempo de bonanza Tu mano que el mundo hizo. Ni las nieves Y tormentas Donde ostentas Tu poder, Turben nunca La gran calma De mi alma, De mi ser. Que es mi amor a Dio s primero ... En mi s ingular deseo Y ansi edad, Mieses doradas, ya os veo Cortadas por segadores, Robustos trabajador es Veni dos a mi heredad. Y que os aten En gavillas Que a la trilla Llevaré, Y cantando, Vuestro fruto, Cual tributo, Cogeré. Que es mi amor a Dios primero ... 95
96 RUFINO VILLALOBOS BOTE Henchidas del grano hermoso Tan soñado, Mis trojes veré gozoso Seguro tendré el sustento De mis hijos, y alimento No faltará a mi ganado. No hay quien goce Tan tranquilo Del asilo De su hogar, Ni contempla Todo el mundo Más profundo Bienestar. Y es porque amo a Dios primero Y El bendice mi heredad Donde encuentro para casa Alegría, pan y paz. Año 1939
POESÍAS EL POSTRER ADIOS DE UN HIJO I Hace frío. Es una noche del invierno cruel y helado Una anciana , allá en la aldea, llora al hijo que es soldado Mientras débil parpadea la luz triste de un candil. Sólo turban el silencio los ladridos de los canes Que vigilan intranquilos, fidelísimos guar dianes, El descanso somnoliento del pacífico redil. 97 Mientras tiene el pensamiento en su desgracia siempre fijo, El recuerdo emocionado de su fiel y amad o hijo Llena su alma a toda s horas de tristeza y de dolor. ¡Pobre anciana! Ya se encuentra como nunca solitaria Y de su alma dolorida brota, al fin, una plegaria , Que los ángeles presentan ante el trono del Señor. Cese ya, Dios poderoso, el azote de la g uerra, Que la sangre ya no corra más en ríos por la tierra Y que vuelva a sus hogares pronto ya la juventud . Y tú, Virgen poderos a, piadosísima María, Ha z que torne nuev ame nte a nuestros p echos la alegría Y que vuelva el qu e es apoyo de mi dé bil senectud. Todo quédase en silencio. La ancianita se ha dormido . En la rústica vivienda con horrísono silbido Se oye el viento huracanado que en la noche miedo da. Nu es tra anciana está soñando: Obtenida la victoria,
104 RUFINO VILLALOBOS BOTE UNA MIRADA A LA CRUZ Cuan tas veces yo le miro De aquellos clavos pendiente Por mi amor, Exhala el pecho un s uspiro Y traspasado se siente De dolor . ¡Ci udad rebelde y de icida! ¡Qué m al los favores pa g as Del Amado, Que por darle a ella la vida Abier ta ti ene la lla ga del costa do! ;. Dónde están ya los pasto r es Y los ángeles que a coro Le ensa lz aro n Con du lces himnos de amores Cuando con arpas de oro Le ca ntaron? El que está en la cruz pendient e Sang re echando a borbot ones, ¿Es el Niño Al que un os magos de Orie nt e Rindieron los corazones Con car iño? ¡Labios de sang re cubi ertos !
POES1AS ¿Sois lo s mismos que al con juro De un sal fuera Resucitabais los muertos? ¿Y habrá algún pecho tan duro Que no os quiera? ¿Son esos pies soberanos Los que tras los pecadores Siempre fueron? ¿Son esas mano s las mano s Que por doquiera favores Repartieron ? ¡ Oh frente llena de espinas! ¡Oh rostro tan denegrido Y afeado! ¡Oh amarguras tan divinas! Castigo que ha merecido Mi pecado. Da un grito angustio so y triste, E inclinando ya su frente Queda yerto. El que creó cua nto existe Con su voz omnipotente, ¡Ese ... ha muerto! El día ya es noche oscura <.Cómo no, si a los enojos Del pecado Se eclipsó aquella luz pura Que brotaba de los ojos Del amado? Lloraron hasta las piedra s por la dolorosa muerte del Dios santo ... ¿Y tú, mortal, no te arredras 105
106 RUFINO VILLALOBOS BOTE Cuando el universo vie rte Triste llanto? ¡Rompe, sí, en llanto y gemido Y únete también al duelo Santo y triste! Jesús su sangre ha vertido Por ti, por ganarte el cielo Que perdiste . ¡Viernes de misterio lleno! ¡Qué injustos los hombres fuimos E inhumanos! Nadie se tenga por bueno Que todos en El pusimos Nuestras manos . Año 1939
POESÍAS SUfü'1:0S DE GRATITUD (A mi amanuense) ¡Qué mañana ésta de julio De tanta paz para el alma! Cuando celebré la misa Me distraje esta mañana. ¡Ay! que el Señor me perdone Pero me brotaron .ansias De agradecerle su cruz Con que mis ojos nublara. Y pensé por un momento En un ángel de la guarda Que para guiar mis pasos Su bondad me preparara, Y en la patena le pu se Con el recuerdo y el alma Para ofrecérsele a Dios En rendida acción de gracias. Por un momento invisible El ángel me acompañaba Y vi con mis ojos ciegos Que la Madre de las gracias Al vemos tan hermanados Sonreía y nos miraba. ¡Madre de Dios del Carmelo Que nos protege y ampara! 107
108 RUFINO VILLALODOS DOTE ¿Será que quiso decirnos Con su maternal mirada Que muy pronto allá en el cielo Nos espera para amarla? Casi un lustro que mis ojos Sólo conocen las lágrimas, Los cerró Dios para siempre Y, la cruz al hombro echada, Voy caminando en Ja vida Siempre en lo alto la mirada, La mirada no del cuerpo Sino los ojos del alma. Si la Virgen es mi Madre ¿Qué puedo hac er sino amarla Y en predicar sus grande z as Toda mi ilusión cifrarla? Mas, ¿qué puede hacer un ciego Que siempre en sombras cabalga? Y la Virgen del Carmelo Me dio un ángel de la guarda: El escribía y leía, La Virgen misma inspiraba Y yo, el instrumento inútil, Lo traducía en palabras. Y hemos escrito algo útil Para la piedad cristiana, Es LA VIRGEN DE LAS VfRGENES De la que el escrito habla. No habrá sin pr e mio en el cielo Ni siquiera un vaso de agua, ¿Qué premio dará la Virgen A quienes tanto la aman? Me distraje hoy en la Misa -Debilidades humanasy cambié mi distracción En espontánea plegaria Para pedir a la Virgen
POES1AS Por el ángel de la guarda. Por mis ojos en tinieblas Se deslizaron dos lágrimas, Salieron del corazón En sencilla acción de gracias, Y vi a la Virgen del Carmen Que desde su gloria santa Sonreía, sonreía Y amorosa nos miraba. 109
110 RUFINO VILLAl..OBOS BOTE EL HONOR PERDIDO La he visto en su dolor casi infinito Dos lágrimas secar con su pañuelo ... Las huellas de un horrible desconsuelo En su rostro un amor tirano ha escrito. El rosal de su honor seco y marchito Ha sido el fin de aquel infausto anhelo ... Nadie su pena sabe: sólo el cielo Testigo fue de aquel amor maldito ... La infeliz, de sí misma avergonzada Lo ingrato de su su er te allí maldijo Ante el temor del porv e nir inci erto ... Mas de pronto enc ontrós e su mirada Colgado en la pared un Crucifijo ¡¡Con el Costado del Señor a bi e rto!!
