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Pitts, M.; Versluys, J. (eds.) (2015): Globalisation and the Roman World: world history, connectivity and material culture [Reseña]

Machuca Prieto, Francisco

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364 SPAL 26 (2017): 364-366 RECENSIONES ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2017i26.22 Pitts, M.; Versluys, J. (eds.) (2015): Globalisation and the Roman World: world history, connectivity and material culture. Cambridge, Cambrigde University Press, 296 pp. ISBN: 978-1-107-04374-9 Desde principios de los años noventa, el término “globalización” viene empleándose tanto en los medios de comunicación como en las ciencias sociales y humanas cada vez con más profusión. En líneas muy generales, la globalización puede ser definida como el fenómeno a escala supranacional por el cual aumenta la conectividad y la interdependencia económica y cultural entre países, estados o territorios alejados entre sí, a causa de la extensión de las redes comunicativas, los cambios tecnológicos y la reducción de barreras a la movilidad de personas, mercancías y capitales. En este sentido, hace ya más de una década que algunos destacados romanistas empezaron a proponer su uso para explicar los diversos procesos que posibilitaron el desarrollo y consolidación del Imperio romano (Witcher 2000; Toner 2002; Hingley 2005; Bancalari 2007; Hitchner 2008). La idea principal que subyace en el fondo de este enfoque es que el Imperio Romano fue el primer imperio global, en el cual se superponían distintas identidades complementarias que basculan entre la unidad y la diversidad dentro de un mismo marco político-jurídico (Hingley 2005: 47-48). Así las cosas, el volumen aquí reseñado constituye con sus aportaciones, llevadas a cabo principalmente por especialistas del ámbito británico, la última contribución a esta incipiente visión, con el objetivo no solo de enriquecer la reflexión colectiva sobre la más mal que bien denominada “romanización”, sino también, y sobre todo, de asentar dentro de la investigación un enfoque que nació hace ya casi veinte años. Bajo el título de Globalisation and the Roman World: world history, connectivity and material culture, el libro se divide en tres partes: Introduction, con dos capítulos; Case studies, con siete; y Perspectives, con otros dos. La labor de edición corre a cargo de Martin Pitts, de la Universidad de Exeter, y Miguel John Versluys, de la Universidad de Leiden. Tras una primera lectura, podríamos decir que hay dos aspectos clave que recorren los diferentes capítulos de los que se compone esta obra. Encontramos, por un lado, la duda acerca de si realmente el concepto “globalización”, que tiene una génesis moderna y está vinculado a determinados procesos históricos contemporáneos, es aplicable al estudio de la realidad romana; y, por otro, la insatisfacción ante la manera en que historiográficamente se ha abordado el tema de la integración provincial en las estructuras de poder de Roma, lo que conlleva, entre otras cosas, una total animadversión hacia el término “romanización” por sus implicaciones ideológicas, su tendencia a la homogenización y sus limitaciones a la hora de analizar las situaciones de contacto entre culturas diferentes. Respecto a lo primero, frente a los investigadores que sostienen que no se puede hablar de globalización como mínimo hasta el siglo XVI (Naerebout 2006-2007; Greene 2008), la mayoría de autores que escriben en este volumen consideran que estamos ante un fenómeno disociado de la modernidad y que incluso algunos de sus elementos constitutivos pueden ya encontrarse en el período helenístico. La excepción posiblemente sea N. Morley (pp. 49-68), quien, sin llegar a negarlo, relativiza el potencial analítico del antedicho concepto en comparación con sus colegas, llamando la atención sobre los posibles problemas que se derivan de establecer paralelos entre el pasado y el presente. Sea como fuere, siguiendo los planteamientos expuestos en al inicio de esta reseña, en el primer capítulo de la parte introductoria (pp. 3-31), los editores M. Pitts y M. J. Versluys, tras acometer una exhaustiva síntesis historiográfica sobre el surgimiento del término “globalización”, su aplicación a los contextos romanos y su imbricación con la teoría de los sistema-mundo de I. Wallerstein, apuestan abiertamente por su aplicación a sociedades antiguas. En particular, ambos autores defienden que la multidireccionalidad del cambio cultural, la mayor conectividad, la existencia de un mercado común y la integración económica son cuestiones que permiten estudiar el Imperio Romano y sus provincias desde una perspectiva globalizadora, poniendo el foco simultáneamente tanto en la unidad como en las diferencias con el centro, superándose así también el tradicional binomio romanos vs. nativos. Por su parte, R. Hingley, a quien corresponde el segundo capítulo de introducción (pp. 32-46), incide en lo importante que es tener en cuenta, además de un enfoque global, los aportes de la teoría poscolonial, sobre todo para evitar el riesgo de que el estudio del pasado sirva para legitimar situaciones de opresión y dominación en el presente. La segunda parte del libro consta, como ya hemos dicho, de siete capítulos que presentan casos concretos de estudio, con la intención fundamental de evaluar la utilidad del concepto “globalización” dentro de áreas temáticas particulares: economía (Morley, pp. 49-68); Recepción: 15 de septiembre de 2016. Aceptación: 24 de octubre de 2016 365 SPAL 26 (2017): 364-366 RECENSIONES ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2017i26.22 consumo y circulación cerámica (Pitts, pp. 69-98); urbanismo y conectividad (Laurence y Trifilò, pp. 99122); demografía y movimientos migratorios (Isayev, pp. 123-140); y arte (Versluys, pp. 141-174). De entre estos trabajos, nos resulta especialmente interesante el de E. Isayev, quien defiende que el Mediterráneo se encontraba interconectado antes de que Roma se convirtiera en una potencia hegemónica, aunque será a partir de la obra de Polibio cuando se tenga constancia manifiesta de ello. Pitts, por su parte, señala que una de las mayores dificultades que implica la aplicación de los enfoques globalizadores al mundo romano es el distinto significado que adoptan los elementos materiales según el contexto. Esta segunda parte se completa con un ensayo de M. Sommer (pp. 175-197), quien compara la conectividad en el Mediterráneo durante el período de expansión fenicia y a lo largo de la etapa de dominación romana, llegando a una conclusión similar a la de Isayev, y otro de R. Witcher (pp. 198-222), en donde se examina el papel que juega el patrimonio cultural en las actuales narrativas nacionales y multiculturales, así como también las profundas implicaciones culturales que tiene el hecho de interpretar la antigua Roma como un mundo globalizado. Todos los autores que integran esta parte dan una respuesta afirmativa a la pregunta de si es posible aplicar con éxito las perspectivas de la globalización a los estudios sobre el Imperio Romano, aunque siempre con matices y mostrando cierta precaución, sobre todo Morley, tal cual fue apuntado más arriba. Entre las conclusiones individuales a las que se llegan, nos parece de especial relevancia la de Pitts, para quien la noción de “globalización” resulta muy válida a la hora de abordar la “paradoja de la unidad y diversidad dentro del Imperio romano”, sobre todo en relación a los patrones de consumo y al uso de la cultura material (p. 74). Esto abriría nuevos caminos interpretativos dentro del campo de las identidades: la existencia de objetos comunes que hablan de estilos de consumo similares puede ser considerada como resultado de la integración de los distintos ámbitos provinciales dentro de una misma entidad “global”, la cual, sin embargo, no siempre es “puramente romana”, pues las prácticas y significados asociados a ellos presentan considerables variaciones a nivel regional. En este sentido, Laurence y Trifilò aducen que “lo global” ha de ser entendido como un producto conjunto de todo el Imperio Romano que se expresa de diferentes manera en “lo local” (p. 116-118). El décimo capítulo, de J. Nederveen (pp. 225-239), inaugura la tercera parte. En él, el autor habla de la necesidad de extender el concepto de “globalización” más allá del ámbito exclusivamente romano, poniendo énfasis también en la interdisciplinariedad y la multiplicidad de enfoques. Nederveen apuesta por un debate y unos enfoques “descentrados” de Roma, lo que resquebraja las visiones centro-periferia que han estado presente en la historiografía europea desde los tiempos de Haverfield. Finalmente, a modo de conclusión, T. Hodos (pp. 240-253) reúne en su texto los puntos comunes, aciertos y desacuerdos de todas las contribuciones, señalando que, en su opinión, el modelo de la globalización es a día de hoy el más acertado para analizar y representar los procesos de intersección y conectividad que experimentan las diversas sociedades que integran el Imperio Romano. Para él, además, estamos ante una oportunidad de dejar atrás por fin el eurocentrismo que ha imperado hasta las últimas décadas en las visiones académicas más consolidadas. En definitiva, el presente libro contribuye enormemente a que las últimas y más novedosas corrientes teóricas sobre el Imperio Romano y las identidades que lo conforman adquieran el asiento y la difusión que les corresponden. Se echa en falta, no obstante, la inclusión en él de posicionamientos críticos ante la emergencia del paradigma globalizador. Es cierto que los especialistas que escriben en esta obra exponen algunas reservas concretas, pero en general todos valoran de manera muy positiva la aplicación del término “globalización” al estudio del mundo romano y las sociedades provinciales. Ello, en cualquier caso, no es óbice para que reconozcamos la trascendencia que tiene este libro, no sólo por las estimulantes preguntas que plantea, sino sobre todo en relación a los nuevos caminos interpretativos que abre y que tienen como fin acabar con la esterilidad de la que ha adolecido en las últimas décadas ciertos debates en torno al tema de la “romanización”. Desde nuestro puesto de vista, siguiendo la idea que expone el propio R. Hingley en su capítulo, hubiera sido también oportuna una mayor presencia de las aproximaciones poscoloniales, la otra gran corriente teórica que en la actualidad tiene presencia dentro de este marco de estudios. Ambos enfoques, en nuestra opinión, se complementan bien y permitan adquirir una visión más holística de los problemas que en el conjunto de la obra se abordan. Sin duda, conceptos como el de “conectividad” nos permiten explorar nuevos caminos para entender mejor la complejidad interna que adquirió el Imperio Romano, así como el progresivo surgimiento de una consciencia de pertenencia a una entidad suprarregional que se complementó con más o menos éxito con las distintas identidades locales, que desde 366 SPAL 26 (2017): 364-366 RECENSIONES ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2017i26.22 luego no desaparecen con la llegada de Roma, sino que tuvieron enorme peso dentro de la configuración provincial que sustentaba el aparato administrativo del Imperio Romano. Asimismo, desde un punto de vista más estrictamente arqueológico, el libro editado por M. Pitts y M. J. Versluys sobresale igualmente por sus concienzudos análisis centrados en las implicaciones que tiene la cultura material en un contexto mediterráneo cada vez más interdependiente, como es el que nos encontramos a partir del mandato de Augusto y sus sucesores. Bibliografía Bancalari, A. (2007): Orbe romano e imperio global: la romanización desde Augusto a Caracalla. Santiago de Chile, Editorial Universitaria. Hingley, R. (2005): Globalizing Roman culture: unity, diversity and empire. Londres-Nueva York, Routledge. Hitchner, R. B. (2008): “Globalization Avant la Lettre: Globalization and the History of the Roman Empire. New Global Studies 2: 1-12. Greene, K. (2008): “Learning to consume: consumption and consumerism in the Roman Empire”. Journal of Roman Archaeology 21: 64-82. Naerebout, F. G. (2006-2007): “Global Romans? Is Globalisation a concept that is going to help us understand the Roman Empire?”. Talanta 38-39: 149-170. Toner, J. (2002): Rethinking Roman History. Cambrigde, The Oleander Press. Witcher, R. E. (2000): “Globalistation and Roman imperialism: perspectives on identities in Roman Italy”, en E. Herring y K. Lomas (eds.), The emergence of state identitites in Italy in the first millennium BC: 213-225. Londres, Accordia Research Institute. Francisco Machuca Prieto Departamento de Ciencias Históricas Universidad de Málaga Correo-e: [email protected]