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Género y Familia: el análisis de los hogares femeninos en la Banda Oriental del Uruguay, siglo XVIII

Jiménez Lima, Lucía

Abstract

A través del presente artículo se desarrolla un análisis de los núcleos habitacionales liderados por mujeres en el Uruguay del siglo XVIII. Se abordan aspectos como estado civil, procedencia geográfica o la etnia de las féminas, así como la composición de los hogares que dirigen; información que proviene del Padrón Aldecoa. El objetivo es resaltar la presencia de mujeres que fueron capaces de mantener sus hogares con los medios que disponían, independientemente si estuvieran acompañadas o no de sus maridos.

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322  Género y Familia: el análisis de los hogares femeninos en la Banda Oriental del Uruguay, siglo XVIII 1 Gender and Family: analysis of female households in the Eastern Band of the Uruguay, XVIII century Lucía Jiménez Lima Universidad de Sevilla Resumen: A través del presente artículo se desarrolla un análisis de los núcleos habitacionales liderados por mujeres en el Uruguay del siglo XVIII. Se abordan aspectos como estado civil, procedencia geográfica o la etnia de las féminas, así como la composición de los hogares que dirigen; información que proviene del Padrón Aldecoa. El objetivo es resaltar la presencia de mujeres que fueron capaces de mantener sus hogares con los medios que disponían, independientemente si estuvieran acompañadas o no de sus maridos. Palabras claves: Mujer, hogar, padrón, Uruguay y siglo XVIII. Abstract: This article develops an analysis of the housing communities leaded by women in Uruguay during the eighteen century. It addresses aspects such as the marital status, geographical origin or ethnic group of the females, as well as the composition of the household they managed. This information comes from Aldecoa Register. The aim of this study is to underline the presence of women who were capable to cope their homes with the means that were available, regardless of the company of a husband. Keywords: Woman, Household, Register, Uruguay, XVIII century Recibido: 21/03/2014 Evaluado: 10/06/2014 1  Este artículo es una parte del Trabajo Fin de Máster presentado en el Máster Universitario en Estudios Americanos del Departamento de Historia de América de la Universidad de Sevilla.  323  Introducción El tema central del presente trabajo es un estudio de la sociedad de la Banda, la actual República Oriental del Uruguay, en la segunda mitad del siglo XVIII, basado en el análisis de un padrón demográfico que fue realizado entre 1772 y 1773, y que brinda una imagen aproximada de la población en el momento de la elaboración de la nómina de vecinos. El objetivo es ampliar la información que ya existe sobre la Banda Oriental atendiendo a un ámbito muy concreto, al de la historia social. Los trabajos publicados sobre esta región durante el periodo colonial tratan principalmente sobre la evolución del territorio, la fundación de ciudades, como Colonia de Sacramento por los portugueses, Montevideo o San Carlos, entre otras, y temas relacionados con actividades económicas, tales como el comercio y las actividades portuarias y ganaderas, sobre el proceso independentista así como las relaciones con el imperio portugués. 2 Desde las últimas década del siglo XX han proliferado numerosos trabajos sobre la historia social de las colonias Hispanoamericanas con un protagonista claro, la mujer. Estos estudios pretenden darle al género femenino el lugar que le corresponde en la historia y recalcar el papel tan importante que jugó en el desarrollo de los dominios castellanos en América. Más allá de la tradicional imagen de la mujer rezagada, dependiente de un hombre, bien de su padre, marido o hermano, nos encontramos con una mujer autosuficiente y capaz de superar los diferentes obstáculos que le puso la vida. 2 Sobre el estudio de la evolución de Montevideo y su jurisdicción se consultó la obra de Aurora Capillas de Castellanos Montevideo en el siglo XVIII. Montevideo: Nuestra Tierra, 1971; referente a la actividad portuaria de Montevideo hay artículos como el de Arturo Ariel Bentancur Una perspectiva histórica del vecino platense: el puerto de Montevideo en la época colonial. Y para el aspecto de las relaciones y pugnas fronterizas con Brasil es de gran utilidad el libro Geopolítica y relaciones económicas hispano-lusitanas: cuenca rioplatense (1494-1777) de Oscar Nocetti y Lucio Mir. Sevilla: Universidad Internacional de Andalucía, Fundación Caja Rural del Sur, 2009.  324  En este caso concreto se estudia a las féminas que estuvieron al frente de sus hogares y los sacaron adelante con la ayuda o no de hombres. Se trata de seleccionar a todas aquellas mujeres que aparecen en el Padrón Aldecoa como propietarias o al frente de los núcleos habitacionales, analizar caso por caso en función a una serie de categorías, tales como edad, origen étnico, procedencia, tipo de familia, estado civil, número de miembros que viven en el hogar, entre otras que se irán señalando más adelante. Arturo A. Bentancur realizó para la ciudad de Montevideo en su libro La familia en el Río de la Plata a fines del período hispánico 3 , un estudio de la sociedad montevideana, sin embargo la originalidad de este trabajo reside en que no se trata del análisis de una ciudad en concreto, sino de la urbe de Montevideo y su jurisdicción, que abarca una treintena de pagos o pueblos. Por otro lado el estudio centra su análisis en la mujer como protagonista y cabeza de hogar. Además de la obra de Bentancur que sigue la línea de este trabajo en el sentido que estudia un padrón, se ha recurrido a otros escritos sobre la zona de la Banda Oriental que han permitido conocer un poco más sobre la realidad de la región, entender qué tipo de sociedad estaba fraguándose en la segunda mitad del siglo XVIII en un territorio considerado de periferia en el conjunto de los dominios españoles en América. La Banda Oriental fue motivo de abundantes disputas hispano-portuguesas por su dominio, que tuvo un punto álgido con la fundación de la Colonia de Sacramento, en la margen izquierda del Río de la Plata, al norte de la ciudad de Buenos Aires en 1680. Sin embargo, no fue hasta principios de 1720, cuando los portugueses se asentaron en lo que posteriormente se llamaría ciudad de San Felipe y Santiago de Montevideo, cuando se puso en marcha la maquinaria para poblar la zona y se procedió a la fundación de enclaves. Pues bien, todos estos datos, que aportan grosso modo el conocimiento sobre el origen y evolución del territorio, han sido consultados en obras como Ciudad y poder: 3 Arturo Ariel Bentancur, La familia en el Río de la Plata a fines del periodo hispánico”. Historia de la sociedad montevideana. Montevideo: Planeta, 2011. 325  la reconstrucción material y simbólica de Montevideo (1723-1810) y Arquitectura y mano de obra en el Uruguay colonial, ambas de Emilio José Luque Azcona. Siguiendo la línea de los padrones, Documentos de la Historia argentina, recoge en el Tomo XII una lista de vecinos, pero solo aparece el número de habitantes de Montevideo y su jurisdicción, distinguiéndolos por su estado civil, sexo, etnia y condición de libertad o esclavitura. 4 Con este análisis se pretende contribuir a otros estudios de este tipo que hay para otras ciudades o regiones del imperio español, realizando comparaciones con la Banda Oriental. Destacan los trabajos de Pilar Gonzalbo para el Virreinato de Nueva España, en Mujeres en la Nueva España: educación y vida cotidiana, los estudios de Sandra Olivero, para el Virreinato rioplatense, en concreto sobre la ciudad de Buenos Aires, en Hogares femeninos en el Buenos Aires colonial, y para Nueva España con Casas sin hombres, mujeres sin dueños: jefas de hogar en León (Oaxaca) a principios del siglo XVIII, o Familias sin hombres: mujeres jefas de hogar en el fin del Virreinato del Río de la Plata, Pago de los Arroyos, provincia de Santa Fe, Argentina” de Hebe M.L. Viglione Arrasti, entre otros muchos trabajos. 5 La fuente principal del trabajo ha sido el citado Padrón Aldecoa, el más completo del siglo XVIII de Montevideo y su jurisdicción. El nombre que recibe este padrón corresponde a su autor, el Teniente Antonio Aldecoa, quien realizó una tarea de enorme magnitud al censar, aparentemente en solitario, el territorio durante los años 1772 y 4 Documentos para la Historia Argentina. Tomo XII, Territorio y población: padrón de la campaña de Buenos Aires (1778); padrones complementarios de la Ciudad de Buenos Aires (1806, 1807, 1809 y 1810); censo de la ciudad y campaña de Montevideo (1780), Buenos Aires, Compañía Sud- Americana de Billetes de Banco, 1919, pp. 388-389. 5 Para algunos estudios sobre el tema ver: Emilio Luque Azcona, “Ciudad y poder: la reconstrucción material y simbólica de Montevideo”(1723-1810). Sevilla: Consejo Superior de Investigaciones Científicas/ Diputación de Sevilla, 2007, y “Arquitectura y mano de obra en el Uruguay colonial: sobretantes, herreros, carpinteros, albañiles y picapedreros”. Zaragoza: Libros Pórticos, 2010; Pilar Gonzalbo Aizpuru, “Mujeres en la Nueva España: educación y vida cotidiana”. México: El Colegio de México, 1987; Sandra Olivero, “Hogares femeninos en el Buenos Aires colonial”, en Pilar Gonzalbo Aizpuru (coord.), Familias y relaciones diferenciales: Género y edad. Murcia: Universidad de Murcia, 2009, pp.221-255, y “Casas sin hombres, mujeres sin dueños: jefas de hogar en León (Oaxaca) a principios del siglo XVIII”, en María Salud Elvás Iniesta y Sandra Olivero Guidobono (coords.), Redescubriendo el Nuevo Mundo: estudios americanistas en homenaje a Carmen Gómez. Sevilla: Universidad de Sevilla, 2012, pp. 153-178; Hebe M.L. Viglione Arrastia, “Familias sin hombres: mujeres jefas de hogar en el fin del Virreinato del Río de la Plata, Pago de los Arroyos, provincia de Santa Fe, Argentina” [en línea]. Temas Americanista, num. 20 (2008). Departamento de Historia de América, Universidad de Sevilla (Eds), pp. 94-109. 326  1773. El documento original se encuentra en el Archivo General de la Nación Argentina, y aunque ha sido imposible acceder al él, Juan Alejandro Apolant lo recoge, junto con otros padrones de la zona, en el tomo I de “Padrones Olvidados de Montevideo del siglo XVIII”. Antes de proceder a su análisis hay que tener en cuenta que se trata de una lista de vecinos que fue elaborada con fines militares, esto es, que el objetivo del padrón no era otro que el de conocer el número de hombres que había en la jurisdicción de Montevideo en disposición de ser reclutados en caso de emergencia. 6 Recordemos que para la fecha del levantamiento del padrón, una de las principales preocupaciones de los sucesivos gobernadores del Río de la Plata era la defensa de la Banda Oriental ante posibles ataques de los portugueses e ingleses. Este carácter miliciano conllevó la omisión de datos que serían de gran ayuda para la elaboración de la investigación, puesto que no se registran los nombres de algunas esposas, viudas, el de los hijos menores de edad y el de las hijas, indistintamente de su edad. Tampoco se registró a los esclavos de los vecinos y ni a la mayoría de los militares en servicio activo. En cierto modo prescinde de información muy importante y para hacer una reconstrucción completa de la población de la zona el documento, por si solo, sería insuficiente. Para poder suplir las carencias del documento se ha recurrido a otra obra de Juan Alejandro Apolant, “Génesis de la familia uruguaya: los habitantes de Montevideo en sus primeros 40 años. Filiaciones, ascendencia, entronques y descendencia”. 7 El propio autor incorpora información en el estudio del padrón, como las actas de matrimonio de la Catedral de Montevideo, siendo este tipo de documentos una fuente de enorme importancia por su riqueza. De dichas actas se ha obtenido información relativa al origen de los contrayentes así como el de sus padres, como procedencia, profesión, entre otros datos. 6 Juan Alejandro Apolant, Padrones olvidados de Montevideo del siglo XVIII. Montevideo: Boletín Histórico del Estado Mayor del Ejército, Nº 104- 107, p. 43-142. 7 Juan Alejandro Apolant, Génesis de la familia uruguaya. Montevideo: Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay, 1975. 327  Otro de los inconvenientes del padrón es la omisión de fechas de inicio y finalización del empadronamiento, pero Apolant contrastó los datos que aparecen en el padrón con actas de matrimonio y de defunciones y en función a ellas comprobó como personas que figuran en el padrón, para 1774 han fallecido, solteros que contraen matrimonio u otras que enviudan. Acontecimientos que han permitido delimitar cronológicamente el padrón en los años 1772-1773. 8 Con todo, es importante resaltar que el registro es bastante completo y que la homogeneidad de los datos que proporcionan facilitan la reconstrucción de la sociedad así como el estudio de género. Una homogeneidad fruto de que la labor censal fuera realizada por unas sola persona, como es el caso del Teniente Aldecoa. Así pues, con estos documentos se pretende extraer la mayor cantidad de información para resolver los interrogantes relativos a la sociedad oriental de la segunda mitad del siglo XVIII, con especial atención al universo de las jefas de hogar. Interesa conocer la situación que conduce a las mujeres viudas o solteras a convertirse en jefas de sus hogares ante la ausencia de figuras masculinas. En ocasiones serán mujeres casadas las que asuman el manejo de sus familias. Se considera necesario alejarse del estereotipo de la familia actual, una organización familiar nuclear integrada por padres e hijos, para sumergirse en un universo más complejo donde las parentelas ocupan un lugar preponderante. La familia amplia o extensa que agrega en su seno no solo a familiares sino también a paisanos y desconocidos, peones y esclavos, cobra sentido en este tipo de estudios. Se analizará el estado civil, la procedencia geográfica, el origen étnico, la ocupación u oficio de estas mujeres cabezas de familia, con quienes conviven, entre otros datos. Para realizar dicho análisis se ha volcado la información que aportan el Padrón Aldecoa y las actas de matrimonio en una base de datos Access elaborada para tal fin y 8 Apolant, Padrones olvidados, Nº 104-107, p.44.  328  mediante el cruce de variables y datos se han obtenido unos porcentajes y tendencias que se reflejan en los cuadros y gráficos Excel que aparecen a lo largo del trabajo. Análisis del Padrón Para el análisis que se va a proceder se ha extraído la mayor información posible que proporciona el padrón, tanto aquella que el censor anotó como la que se deduce de su estudio. Para ello se han establecido una serie de categorías tales son: edad, procedencia, etnia, estado civil, ubicación de la vivienda, condición de propietario o arrendatario de la jefa de hogar y la posesión de otros bienes, el tipo de familia -nuclear o extensa-, el número de miembros que residen en el núcleo habitacional, la presencia de hijos varones y su clasificación por grandes grupos de edades, la existencia de esclavos, peones, agregados y la profesión o fuente de ingresos con la que mantienen a su familia. Como ya se ha mencionado anteriormente, el empadronador prescinde de ciertos datos a la hora de la elaboración de la lista de vecinos, por lo que todas estas categorías no pueden ser respondidas en todos los casos, sin embargo, si resultan útiles para el análisis de los miembros con los que cohabitan las jefas de hogar, en el caso de que los hubiera, así que nos ha parecido correcto mantenerlo. La información ha sido completada con datos aportados por las actas de matrimonio de la Catedral de Montevideo aludida previamente. Estado civil y procedencia De 561 hogares registrados que componen el padrón, 60 están liderados por mujeres, lo que supone un 10,7%. Quizá no parezca un porcentaje elevado pero se debe tener en cuenta que se trata un territorio de reciente ocupación. Del total de jefas de hogar, el 70 % lo son por viudedad, seguidas por las casadas, que representan un 30 %, pero dentro de este último grupo hay que diferenciar entre las que llevan una vida marital y las que no. 329  Cuadro Nº1: Clasificación de las jefas de hogar según su estado civil. Estado civil Total de registros Viudas 42 Casadas 18 Solteras 0 Total 60 Fuente: Padrón Aldecoa de 1772-1773. Elaboración propia Gráfica Nº1 70% 30% Viudas Casadas Fuente: Padrón Aldecoa de 1772-1773. Elaboración propia. Es importante destacar la ausencia de jefas de hogar solteras. No se sabe con certeza los motivos por los cuales ninguna mujer célibe logró establecer un hogar propio sin la compañía de hombres, y sólo cabe plantearse hipótesis. Probablemente aquellas mujeres no tuvieran los medios económicos para independizarse, y permanecieron bajo la protección de algún familiar. Por otro lado, al hablar de la Banda Oriental en la segunda mitad del siglo XVIII -e incluso bien entrada de la centuria siguientese refiere a una región con una densidad de población bastante baja y con escasos medios en general para constituir un hogar propio. Predominan las jefas de hogar viudas, mujeres que se vieron obligadas a sacar adelante a sus familias con los medios que les habría dejado su esposo antes de fallecer o buscaron otras para subsistir. Un ejemplo de jefas de hogar viuda es Petrona Pajón, “Viuda, vecina, con 4 hijos, los 3 varones y de ellos Juan Alejandro y Francisco Medina mayores de 15 años y otro 330  menor de edad, llamado Manuel. Tiene además de esta chacra una estancia en el Pago del Pando”. 9 Petrona Pajón era la viuda de Miguel Marcelo Fernández de Medina según su acta de matrimonio. 10 Como ya se ha señalado, el empadronador omitió los datos de la hija. En el Pago del Pando aparecen sus dos hijos mayores al cuidado de la citada estancia, con la que suponemos que se mantendría a la familia. Aunque no se ha analizado el número de hombres viudos, la tendencia más generalizada fue que éstos contrajeran segundas nupcias tras la muerte de su esposa, como estrategia para el sostenimiento del ámbito doméstico. Pero ni mucho menos fue una práctica excluyente, es decir, entre el universo femenino se encuentran casos similares, como el de Ana María de Sosa “Casada en segundas nupcias con Mariano Rodríguez, soldado veterano; tiene del primer matrimonio 2 hijos, anotados en sus destinos. Arrimado Antonio Marfil, natural de Andalucía, de edad 45 años, soltero. Sirvió en el cuerpo de dragones y usó de licencia”. 11 Ana María de Sosa volvió a contraer matrimonio tras enviudar, es la propietaria de la casa donde vive con su familia y figura ella como jefa de hogar, a pesar de que su segundo marido era soldado veterano. Pero no siempre la jefa es propietaria del hogar en el que reside junto a su segunda pareja, como Mariana Custodiano, que reside en la propiedad: De los heredero del difunto Gabriel Rodas. Vive en ella su viuda, María Josefa González casada ahora con Lorenzo López, de edad 30 años. La referida tiene 9 hijos, 3 varones, José, Gabriel y Lorenzo Rodas, el 1º de 25 años, casado, con 1 hija de menor edad; el 2, anotado en su destino; y el 3º de 18 años, soltero. 12 El caso de Mariana Custodiano parece realmente llamativo por los datos citados y otros más que anota el empadronador y que se analizan más adelante. Esta jefa de hogar no es propietaria, sino que lo son sus hijos, aún así ella reside en la casa con su segundo marido, Lorenzo, que es tan solo 5 años mayor que el primogénito de Mariana, y por 9 Apolant, Padrones olvidados, Nº 104-107, p. 50. 10 Apolant, Génesis de la familia uruguaya, p. 249-251. 11 Apolant, Padrones olvidados, Nº 104-107, p. 79. 12 Ibídem, p. 110. 337  El segundo contingente más numeroso lo componen las féminas procedentes de las Islas Canarias y no es un fenómeno aleatorio, pues en 1726 la Corona española llegó a un acuerdo con Francisco de Alzáybar y Cristóbal de Urquijo, ellos serían los encargados de traer a medio centenar de familias aproximadamente procedentes del archipiélago canario ante las dificultades que tenían otras provincias vecinas para aportar colonos para poblar la Banda Oriental. En 1727 llegó el primer contingente de canarios compuesto por trece familias y en los dos años subsiguientes entre veinticinco y treinta familias más, según las cifras que se manejen. 35 Algunos ejemplos de esta colonización canaria son María Candelaria de León, que arribó a Montevideo con sus padres, José de León y Josefa Cabrera 36 , y Francisca Durán, también acompañada de sus progenitores José Durán e Isabel Tejera, naturales de la ciudad de San Cristóbal de la Laguna, en Tenerife. Ambas familias fueron integrantes de la segunda colonización canaria llevados por Don Francisco de Alzáybar. 37 El tercer grupo más numeroso es el compuesto por once mujeres que declararon haber nacido en la Banda Oriental, como María Sierra, nacida el 30 de julio de 1738 en Montevideo 38 y Juana Mendoza, hija de Pedro Mendoza y Catalina González, y que nació el 14 de julio de 1741 en la capital oriental, según su acta de matrimonio. 39 Perfectamente podrían ser hijas de colonos canarios o bonaerenses, que nacieron en la región una vez que los padres se habían instalado. De Badajoz es la vecina Doña Josefa Muñoz, de quien el padrón dice “Vive en ella la dicha viuda, sin hijos y se mantiene de los alquileres de las casas que habitan los 35 Fernando Carnero Lorenzo y Cristino Barroso Ribal, Canarias- Uruguay: una dimensión poco conocida del movimiento migratorio isleño. Encuentro de Latinoamericanistas españoles (diciembre, 2006. Santander): Viejas y nuevas alianzas entre América Latina y España. 2006, pp.45-70. 36Apolant, Génesis de la familia uruguaya. En el acta de matrimonio de su hermano Sebastián de León de las páginas 163-165, aparece como “hijo legítimo de Jose de León” quien integro con su familia el contingente de la segunda colonización canaria. 37 Apolant, Padrones olvidados, Nº 104- 107, pp. 138-139. 38 Ibídem, pp. 423-425. 39 Ibídem, pp. 419-420. En su acta matrimonial figura como natural de Buenos Aires, sin embargo esta información es errónea pues como se ha indicado nace en Montevideo. 338  que a continuación se expresa”. 40 Aunque en el padrón no figura su procedencia, en el acta de matrimonio se indica que procede de Badajoz. 41 Hay que destacar el tratamiento que recibe esta mujer de “Doña” reservado exclusivamente para las mujeres blancas. Es un asunto que será trabajado más adelante. Por último las once mujeres de las que se desconoce su origen y que no se ha podido obtener dicha información por ninguna de las fuentes que han sido manejadas. María Aguirre, de quien el padrón apenas aporta información, excepto que es esposa de Gaspar Rodríguez 42 o Bartola Acosta “viuda de Marcos Escalante, con tres hijos varones, Manuel de 29 años, exento de la fatiga por razón de tener su madre viuda, y Gregorio de 12 años, el otro menor”. En Génesis de la familia uruguaya solo aparece en el acta matrimonial de su primogénito, sin más información que aportar. 43 Partiendo de la base que el padrón Aldecoa no proporciona la información necesaria para poder completar este apartado, por lo que el 100% de los registros serían casos “sin especificar”, gracias a las actas matrimoniales este porcentaje queda reducido a un 18,3 %, cifra muy inferior a otros trabajos de este tipo que se han realizado, cómo el estudio del padrón de 1744 de Buenos Aires en el que se desconoce la procedencia del 87% de las jefas registradas, entre otros. 44 Esto corrobora la importancia de cruzar los datos proporcionado por padrones y registros vitales como fuentes complementarias que posibilitan el estudio de una población en la larga duración. 45 Origen étnico de las jefas de hogar 40 Ibídem, p. 67. 41 Apolant, Génesis de la familia uruguaya, p. 248. 42 Ibídem 43 Ibídem, p. 536. 44 Selina Gutiérrez Aguilera, “Las mujeres jefas de hogar en el Buenos Aires colonial”[en línea]. Temas Americanistas, num. 25 (2010). Departamento de Historia de América, Universidad de Sevilla (Ed.), pp. 26-54. 45  Para saber más sobre la importancia del cruce de fuentes se consultaron las obras de Louis Henry, “Manual de Demografía Histórica”. Barcelona: Editorial Crítica, 1983; T.H. Hollingsworth, “Demografía Histórica”. México: Fondo de Cultura Económica, 1983; Francisco Chacón Jiménez, “Reflexiones sobre la familia a partir de la explicación histórica de la organización social actual” [en línea]. Palobra: Palabra que obra, num. 9 (2009). Facultad de Ciencias Sociales y Educación, Universidad de Cartagena (Eds), pp. 200-209; y “La Historia de la familia en la Península Ibérica. Balance regional y perspectivas: homenaje a Peter Laslett”. Cuenca: Edición de la Universidad de Castilla-La Mancha, 2008.  339  La cuestión étnica estuvo muy presente durante todo el periodo colonial y el siglo XVIII no iba a ser menos. Es precisamente durante ese periodo donde se acentúan los procesos de mestizaje y criollización iniciados en las décadas precedentes. Es por esto que pertenecer a una etnia u otra marcaba el devenir de los individuos y de sus familias. 340  Gráfica Nº3: Representación de las jefas de hogar según su etnia. 83% 15% 2% S/E BLANCA INDIA Fuente: Padrón Aldecoa de 1772-1773. Elaboración propia. El grupo más numeroso está representado por las jefas de hogar cuya etnia no se especifica. Se puede suponer que estas mujeres pertenecían a alguna casta y preferían ocultarla, quizá con miras a un futuro blanqueamiento de su condición y de sus descendientes mediante enlaces matrimoniales o mediante las cédulas de Gracias al sacar. Partiendo de la idea de que todas aquellas mujeres que reciben el tratamiento de “Doña” son consideradas como blancas, solo hay nueve mujeres que utilizan el apelativo. Una cifra que contrasta con la sociedad bonaerense de mediados del siglo XVIII que analizó Selina Gutiérrez, pues en base al padrón de 1744 obtuvo que el 50 % de las jefaturas de hogar estaban ocupadas por mujeres blancas mientras que las que no especifican su etnia representan un 35% aproximadamente. 46 En el caso de la ciudad de León en Nueva España según el padrón de 1711, donde el 55% de los hogares estaban regentados por mujeres blancas y sólo el 15% de las féminas no especifican su etnia. En el caso de la ciudad de León en Nueva España según el padrón de 1711, donde el 55% de los hogares estaban regentados por mujeres blancas y sólo el 15% de las féminas no especifican su etnia. 47 Probablemente al tratarse la Banda Oriental de un territorio de 46 Ibidem, p. 42. 47 Sandra Olivero Guidobono y José Luis Caño Ortigosa, “Casas sin hombres, mujeres sin dueño: Jefas de hogar en León (Nueva España) a principios del siglo XVIII”, en María Salud Elvás Iniesta y Sandra Olivero Guidobono (coords.), Redescubriendo el Nuevo Mundo: estudios americanistas en homenaje a Carmen Gómez. Sevilla: Universidad de Sevilla, 2012, pp. 153-178. 341  reciente ocupación y poblamiento, muy pocos individuos podían demostrar su linaje y hacer uso de un indicador étnico-social como el apelativo de “Doña”. Un aspecto compartido por estas jefas hogar blancas es su viudedad y que casi el 90 % son propietarias del núcleo habitacional que presiden. Un ejemplo es el de Doña Josefa Muñoz que se citó anteriormente por proceder de Badajoz o la canaria Da. Rita Pérez: Viuda del difunto [Antonio] Figueredo; tiene en su compañía a sus hijos, Dn. Lorenzo, teniente de estas milicias, de edad 39 años; Juan Francisco de 35; Ramón Tadeo de 28; José de 26 y Manuel de 23, solteros, y los demás casados que resultan en sus respectivos destinos. Y el nombrado Ramón Tadeo está exento de la fatiga de estas milicias en consideración a tener su madre viuda. Tiene además de esta chacra una estancia en el pago de Pando y una casa en el pueblo. 48 Hay una excepción en el padrón, Juana Cardoso, sobre la que Aldecoa anotó “Viuda, india, con 6 hijos de menor edad. Corresponden las tierras en que está poblada a la antecedente estancia. Arrimado Pedro Juan Gómez, natl. de Corrientes, edad de 30 años, de oficio desollador”. 49 Su marido era Francisco Arnero, pardo, según su acta de matrimonio. 50 Un posible motivo para que la mujer fuera considerada como jefa es la “superioridad étnica”. Es sabido que el color de la piel, la etnia de un individuo era un condicionante en la sociedad indiana puesto que cuanto más blanco fuese una persona ocuparía un escalafón más alto en la misma; esta fue la idea que se transmitió desde la administración y parece que tuvo su reflejo en el seno de los hogares hispanoamericano. Se ha generalizado que una mujer blanca tenía más posibilidades de ejercer la jefatura del hogar que una mujer que perteneciese a alguna casta, y este análisis es una buena ocasión para refutar esa idea. Que la sociedad indiana era estática y rígida resulta hoy en día una idea desfasada, y el hecho de que tan solo el 15% de las jefas de hogar sean blancas demuestra que no importaba la etnia para ocupar la jefatura de un hogar. 48 Apolant, Padrones olvidados, Nº 104-107, p. 62 . 49 Ibídem, p. 57. 50 Apolant, Génesis de la familia uruguaya, p. 369. Aparece Juana como india minuana y su esposo mulato “cordovez”. 342  Las jefas de hogar y su relación con la propiedad Como se aprecia en la gráfica la mayoría de las jefas de hogar son propietarias, aunque se desconoce si adquirieron ellas mismas el solar, si formaba parte de su dote o de una herencia así como de las arras, regalo que recibía de la familia de su futuro esposo como signo de compromiso. En los casos en los que no son dueñas del núcleo residencial puede ser que pertenezca a otra persona y que la tenga arrendada, aunque no se especifica los medios con los que paga el alquiler. Un ejemplo es la vivienda de Pedro Lazcano “Vive en ella Ana Rada, casada con Miguel Corso, quien no hace vida con su marido. Tiene una huérfana consigo y se ignora los arbitrios de que viven”. 51 Un dato curioso es que Pedro Lazcano aparece como propietario de al menos cuatro viviendas más en el padrón. Ana Rada parece ser una agregada a la propiedad de Pedro Lazcano, ya que no se indica que arriende la misma. Es imposible especificar si la mujer paga un alquiler, si el propietario se le cede la vivienda para que vivan, si responde a un acto solidario, o si estaban al cuidado de la misma mientras que el dueño estuviera ausente. Para resolver estas dudas se tendría que encontrar algún contrato de arrendamiento. Gráfica Nº 4: Jefas propietarias 62% 38% PROPIETARIAS NOPROPIETARIAS Fuente: Padrón Aldecoa de 1772-1773. Elaboración propia. 51 Ibídem, p. 93. 343  También se puede dar la situación de que aun ocupando la jefatura del hogar una mujer, los propietarios de la casa sean sus propios hijos que la reciben como herencia. Tal es el caso de Francisca González: De los herederos del difunto [Bernardo] Cáceres. Vive su viuda, con 9 hijos, los 3 varones, Lucas de 32 años, casado con 4 hijos de menor edad, Pedro, de 28 años soltero, éste exento por su madre y Juan Francisco de 22, soltero. Arrimados Matías, Carlos y Agustín Milán, hermanos, hijos de vecino, de 24, 21 y 19 años, solteros. De oficio desolladores. 52 Gráfica Nº 5: Estado civil de las jefas propietarias 76% 16% 8% PROPIETARIASYVIUDAS PROPIETARIASY CASADAS PROPIETARIASCASADAS PEROSINLLEVARVIDA MARITAL Fuente: Padrón Aldecoa de 1772-1773. Elaboración propia. Puede ser interesante analizar conjuntamente el estado civil de las jefas de familia que son a la vez propietarias del hogar, para entender un poco más el contexto familiar que rodea a estas mujeres. El grupo más numeroso lo componen, como bien se aprecia en la gráfica, las jefas viudas que son propietarias, en total veintiocho, lógico ya que heredan la propiedad tras el deceso de sus cónyuges. En seis registros las propietarias están casadas y conviven con sus maridos en el núcleo familiar, y son ellas las que ejercen el control y manejo del hogar. Y en los tres casos restantes, las mujeres están casadas pero no llevan una vida marital. Una vez tratado el asunto de las propiedades se procederá a analizar la ubicación de las residencias de las jefas de hogar. La región de la Banda Oriental, como ocurría en otras regiones del Imperio hispanoamericano, se dividía en pagos, cuya significado 52 Ibídem, p. 112 344  según la RAE es lugar, pueblo, región, delimitados frecuentemente por ríos, arroyos o la costa, entre otros accidentes naturales. Cuadro Nº9: Ubicación Ubicación Total de registros Arroyo de la Sierra 1 Arroyo del Sauce 3 Arroyo del Pando 2 Arroyo del Miguelete 4 El Pueblo 38 Extramuros 2 El Ejido 1 Arroyo del Colorado 2 Arroyo de las Piedras 1 Pago de los Canelones 4 Pago de Santa Lucía de esta Banda 1 Arroyo de la Virgen 1 Total 60 Fuente: Padrón Aldecoa de 1772-1773. Elaboración propia. Para complementar este cuadro se adjunta un mapa de la región que facilitará localizar la ubicación de cada pago, y aunque en el padrón figuran un total de 30 pagos, no hay en todos hogares liderados por mujeres. El 63,3 % de ellas residen en El Pueblo que se ha interpretado como el núcleo de San Felipe y Santiago de Montevideo, seguido de los Pago del Arroyo del Miguelete, próximo al Pueblo, y de Canelones, donde residen 6,6 % en ambos casos; es un fenómeno natural que en torno a los grandes núcleos urbanos surjan otros en las proximidades, aunque para estas fechas no se debe pensar en Montevideo como una ciudad superpoblada. En el caso de Canelones, que pertenece al Departamento homónimo, se encuentra a poco más de 40 kilómetros de distancia. Tipología de familias 345  Uno de los apartados más interesantes es conocer los tipos de familias, el número de miembros y el vínculo que los une en los hogares liderados por las mujeres. Los grupos corresidentes pueden ser: a) Nuclear, b)Extenso, c)Solitarios. A continuación serán analizados cada uno detenidamente. Cuadro Nº 6:Tipos de familias Tipo de familia Total de registros Nuclear 15 Extensa 42 Solitarios 3 Total 60 Fuente: Padrón Aldecoa de 1772-1773. Elaboración propia. La familia nuclear o simple es aquella compuesta por una pareja casada con o sin hijos, o uno de los cónyuges con hijos. 53 Como ya se trató al inicio del trabajo y como corrobora el cuadro número 6, este tipo de grupo corresidente no constituían la situación más frecuente, y no se trata de algo exclusivo de la región que nos ocupa sino que fue un fenómeno generalizado de toda la sociedad colonial hispanoamericana. En el caso de la ciudad de León que se trató con anterioridad, algo más del 40% de los hogares son del tipo nuclear frente al 50 % que corresponde al grupo extenso. 54 La situación más frecuente es la de la familia nuclear presidida por una viuda que vive con sus hijos, como María Sierra “Viuda de Gerónimo Tavares con 5 hijos de menor edad. Tiene además de esta estancia una casa en el pueblo” 55 o Magdalena Gaitán “Viuda con 8 hijos, los 2 varones, Antonio de 15 años y el otro menor. Tiene una pulperia con que vive”. 56 Gráfica Nº6: Representación de los tipos de familias. 53 Peter Laslett, “La historia de la familia”, en Pilar Gonzalbo (comp.), La historia de la familia”.México: Instituto Mora, 1993, pp. 43-70. 54 Olivero Guidobono y Caño Ortigosa, op. cit. , pp. 153-178. 55 Apolant, Padrones olvidados, p. 55. 56 Ibídem, p. 69. 346  25% 70% 5% NUCLEAR EXTENSA SOLITARIA Fuente: Padrón Aldecoa de 1772-1773. Elaboración propia. Como ya se ha comentado predominan los grupos corresidentes extensos que pueden ser de dos tipos: extenso, compuesto por la familia nuclear además de uno o más parientes. Si este pariente es de una generación anterior, como un tío o una abuela, será una extensión hacia arriba. Es el caso de Doña Pascuala Sacristán “Viuda con una hija de menor edad. Tiene consigo a su madre, con un hijo Francisco, de 23 años, soltero, exento por esta razón del servicio”. 57 Viuda de Melchor Rodríguez y su madre Petrona González, viuda de Pedro Sacristán. 58 Llama la atención que no hace referencia al tal Francisco como hermano de Doña Pascuala, si no como hijo de su madre. La extensión será hacia abajo cuando el agregado es un nieto o un sobrino; y por último lateral cuando quien vive con la jefa de hogar es un hermano/a o primo. Además del ejemplo recién citado se puede nombrar también a María Rosa Cufré “Viuda, con 4 hijos, los 2 varones, el 1º anotado en su destino y el otro Angel Gomar, de 14 años; ciego. Arrimado su hermano Antonio Cufré, natl. De Bs. As., de edad 32 años, soltero. Jornalero” 59 , o Nicolasa Pérez, “viuda del difunto Antonio Reyes, con dos hijos de menor edad. Arrimado su hermano José Pérez (alias Campana), anotado en su destino”. 60 El otro tipo de grupo doméstico extenso se conforma cuando varios grupos familiares conviven juntos, compartiendo o no lazos de consanguinidad. Puede ser que la jefa de familia, casada o viuda, con hijos, conviva a la vez con sus padres y 57 Apolant, Padrones olvidados, p. 75. 58 Apolant, Génesis de la familia uruguaya, pp. 213-215. 59 Apolant, Padrones olvidados, p. 90. 60 Ibídem, p.95. 353  padres y hermanas en las primeras colonizaciones de la región y las vemos que para 1770 pasan a liderar sus propios hogares. Resalta también el elevado porcentaje de mujeres que están casadas pero no llevan vida marital con sus maridos, es ciertos casos han sido localizados en registros diferentes del padrón, y en otros tantos casos las féminas desconocen dónde están sus maridos. Parece que la práctica de abandonar a sus esposas era una práctica más frecuente de lo que se imagina, lo que obligaba a la mujer a sobrevivir con los medios que le dejó su esposo, en el caso de tenerlos, o a salir en busca de medios para subsistir y mantener a su familia. Una opción fue la de agregar a su hogar para disponer así de mano de obra que trabajase en la propiedad, y otra la de alquiler estancias. El perfil de la mujer que está al frente de su hogar es el de una viuda, que pertenece a alguna casta. Este aspecto se dedujo porque las mujeres omitieron en más de un 80 % su etnia. Proceden en su mayoría de Buenos Aires y que residen en la ciudad de San Felipe y Santiago de Montevideo. Por lo general sus hogares son extensos, con una media de 5 miembros, de los cuales 2 son agregados. Son propietarias en un 62 % de los hogares en los que habitan, y al menos 20 de ellas volvieron a contraer nupcias por segunda. Llama la atención que el empadronador no registrase a ningún esclavo. Si únicamente se tuviese acceso a este padrón podría lugar a confusión y se podría pensar que en la Banda Oriental no había esclavos en la década de 1770, pero nada más lejos de la realidad. Se ha contrastado esta información con un padrón de la ciudad de San Felipe de Montevideo y su campaña de 1780, poco después del de Aldecoa. En él figuran 1093 esclavos, entre hombres y mujeres, negros y mulatos, adultos y párvulos. 78 Basta con consultar el censo de 1769, donde aparecen multitud de hogares donde residen esclavos. Resulta casi imposible imaginar una ciudad hispanoamericana en la que no haya esclavos, máxime cuando Montevideo fue nombrado centro de comercio de esclavos de la zona sur continental en el año 1791. 79 Esta era un tipo de medidas que se 78 Documentos para la Historia argentina, op. cit., p. 388-389. 79 Luque Azcona, Ciudad y poder, p. 71.  354  tomaban para luchar con el contrabando allí donde éste se diera con mayor intensidad, y la frontera con Brasil era sensible a ser el protagonista de tales transacciones comerciales. Llama la atención la ausencia de hogares encabezados por mujeres solteras, siendo una práctica habitual en otras ciudades hispanoamericanas; la escasez de medios era un condicionante, media década después de la fundación del primer enclave español en la región, continuaba siendo un territorio de supremacía masculina, a pesar de que en las diferentes empresas de colonización se procuró el traslado de familias completas y no tanto de solteros, no evitó que las mujeres fueran inferior numéricamente. En cuanto al número de miembros que componen los hogares, más del 40 % están compuestos por entre 1 y 4 personas. Cuando se piensa en la institución de la familia en el periodo colonial viene a la mente la idea de familia numerosa. El abandono del cónyuge podría estar detrás de ésto. Tampoco se han localizado un número importante de población indígena. Volviendo al Padrón de 1780, se contabilizaron poco más de 200 indios de ambos sexos, cualquiera que fuera su edad. Como sucedió en otras partes del territorio español en las Indias, la oposición indígena a la ocupación de la región se materializó en ataques a los colonizadores, como asesinatos y robos, a lo que hay que sumar una supuesta alianza con los portugueses. Tales acciones fueron respondidas con su captura y reparto entre la población de Montevideo, mientras que los que pudieron salvarse huyeron a zonas más alejadas de los núcleos habitacionales. 80 Se ha constatado la importancia de contrastar y completar los datos que proporciona el Padrón con otros padrones, principalmente los de 1769 y 1780, por cuestión de proximidad temporal al de Aldecoa, así como las actas eclesiásticas. Para este periodo las fuentes eclesiásticas constituyen una de las fuentes de información más completas, como en las actas matrimoniales, que recoge datos sobre los futuros 80 Ibídem, p. 76.  355  contrayentes, como fecha de nacimiento, origen, estado civil, pero de igual modo sobre los padres de ambos. 356  ANEXOS MAPA 1 Mapa esférico de las Provincias septentrionales del Río de la Plata Archivo General de Indias, Sevilla (AGI), Mapas y Planos, Buenos Aires, 214.