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La inversión en la elite deportiva versus la práctica popular: Europa y España Álvaro Rodríguez Díaz Universidad de Sevilla
175 Revista de Humanidades, 34 (2018). p. 173-193. ISSN 1130-5029 La inversión en la elite deportiva versus la práctica popular: Europa y España Investment in sports elite versus popular practice: Europe and Spain Álvaro Rodríguez Díaz Universidad de Sevilla jalvar[email protected] Fecha de recepción: 22/09/2017 Fecha de aceptación: 21/02/2018 Resumen En España, en la primera década del régimen de 1978, las políticas deportivas se implementaron con un fuerte contenido social, mejorando las instalaciones públicas dentro de un proceso de democratización del deporte. Posteriormente, a principios de los años noventa, Europa liberalizó los mercados y se apostó por invertir en la alta competición, construir grandes estadios y organizar megaeventos. España potenció esa política y ello permitió el éxito deportivo de muchos atletas españoles que se integraron en la elite mundial, una tesis que se ha estudiado en trabajos precedentes (Moscoso, 2006 y 2012; Moscoso et. al., 2014 y 2015). Contradictoriamente, hubo un aumento del ejercicio físico entre la población como recreación y por razones de salud, más que por competir, sin que tuvieran una oferta pública adecuada. Esta necesidad popular no fue resuelta por las políticas deportivas. La metodología de la investigación se basó en la explotación de datos secundarios y análisis comparativo, apoyándonosapoyándose en fuentes oficiales y series históricas. de referencia Palabras clave: Deportes; Política; Mega-eventos; Instalaciones; Participación Abstract In Spain, in the first decade of the 1978 regime, sports policies were implemented with a strong social content, improving public facilities within a of democratization process. Subsequently, in the early 1990s, in an international context of market liberalization, the Spanish governments began investing in high competition, building large stadiums and organizing mega-events. There was a sporting success of many Spanish athletes who were integrated into the world elite. Contradictorily, there was an increase in physical exercise among the population, as recreation and for health reasons, rather than competing. But this popular demand was not resolved by sports policies. The methodology was based in quantitative research
176 La inversión en la elite deportiva versus la práctica popular – Á. Rodríguez Díaz and comparative analysis. The data analyzed come from official indirect sources using historical series. Keywords: Sports; Policy; Mega-events; Facilities; Participation. Para citar este artículo: Rodríguez Díaz, A. (2018). La inversión en la elite deportiva versus la práctica popular: Europa y España. Revista de humanidades, n. 34, pp. XX, ISSN 1130-5029 (ISSN-e 2340-8995). Sumario: 1. Introducción. 2. Metodología. 3. De la recreación a la mercantilización del deporte. 4. La crisis del deporte popular en Europa. 5. España: políticas para minorías frente a políticas para todos. 6. El éxito internacional del deporte español no va en paralelo al aumento de su práctica popular. 7. Discusión y conclusiones. 8. Referencias 1. INTRODUCCIÓN1 Los sistemas deportivos nacionales europeos nacieron con la idea de fomentar el ejercicio físico saludable entre los habitantes. Pero, tras la irrupción de las economías neoliberales las políticas públicas se establecieron como apoyo a la iniciativa privada con la idea de potenciar el alto rendimiento como argumento para difundir la práctica. Para interpretar este proceso, este artículo se centrará en contrarrestar esa idea destacando, en primer lugar, la situación de Europa en cuanto a la pérdida de hábitos deportivos de sus ciudadanos como consecuencia de la crisis económica. Respecto a España, a continuación, se analiza el desglose conceptual de los presupuestos económicos del Estado para el deporte, observando una evolución temporal inequívocamente marcada por impulsar a unos pocos atletas escogidos, antes que incentivar a la mayoría de los practicantes no interesados en competir. Posteriormente, queda asimismo en entredicho la relación que entiende que un glorioso palmarés internacional anima y facilita la práctica colectiva, en tanto que los datos oficiales desmienten tal repercusión. 2. METODOLOGÍA El método aplicado se basa en el análisis de fuentes indirectas, encuestas y estadísticas, con una perspectiva comparativa en su evolución histórica. Se interpretaron las descripciones numéricas en base a una hipótesis general: en Europa y en España se redujeron las ayudas al deporte de base incentivando al alto rendimiento. A partir de ese punto de partida se realizó una revisión bibliográfica 1 El artículo es en buena parte resultado de diversos encuentros académicos, debates y textos compartidos con diferentes investigadores en el congreso de la European Association for Sociolgy of Sport (EASS), así como en el congreso de la Asociación Española de Investigación Social Aplicada al Deporte (AEISAD), celebrados ambos en 2017.
177 Revista de Humanidades, 34 (2018). p. 173-193. ISSN 1130-5029 sobre la literatura académica al respecto. Después se analizaron encuestas sobre el deporte realizadas en los 28 Estados miembros de la Unión Europea (UE) (European Comission, 2010 y 2014), al margen de otros datos estadísticos europeos y oficiales. Para el estudio de España se trataron principalmente datos económicos y presupuestarios del Consejo Superior de Deportes (CSD), así como las series de encuestas sobre hábitos deportivos de los españoles, desde 1990 hasta 2015, los Anuarios Deportivos publicados por el mismo organismo, junto con las encuestas sobre prácticas deportivas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) en 2000. También se procedió a un análisis de hemeroteca por Internet para seleccionar informaciones complementarias. Finalmente, todas las variables extraídas se reconfiguraron para su interpretación definitiva y conjunta. 3. DE LA RECREACIÓN A LA MERCANTILIZACIÓN DEL DEPORTE El deporte moderno nació en Europa durante el siglo XIX como parte de una política pedagógica y escolar, consustancial a los valores de la unión, la superación y la pacificación que se procuraba bajo el auge del mercado competitivo de bienes industriales (Elias y Dunning, 1992). La actividad deportiva se consideró, primero, una fórmula de disciplina para los jóvenes de la élite británica, para convertirse un siglo después en un espectáculo para el consumo de las clases populares. Es necesario entender que el “espíritu deportivo” era inherente al “espíritu industrial”, y existía una conexión simbiótica entre el tiempo libre, dedicado al deporte, y el tiempo ocupado dedicado al trabajo asalariado. Ocio y negocio, deporte e industria, eran por tanto caras de una misma moneda, elementos que surgieron unidos y que hasta nuestros días se retroalimentan mutuamente. Así que resulta verosímil interpretar al deporte como una mercancía en términos marxistas, como valor de cambio más que como valor de uso, de mayor o menor beneficio según los ciclos mercantiles, tanto en los servicio para su práctica cotidiana como en su consumo de espectáculo. No obstante, el crecimiento acumulativo del capitalismo fue frenado por el movimiento obrero y los partidos políticos que representaban a los trabajadores, que desde una perspectiva revolucionaria o reformista antepusieron su fuerza democrática de masas contra los abusos del capital. Del resultado de la negociación corporativa entre el Estado, el capital y el trabajo se extendieron nuevos derechos para los trabajadores como la educación o la sanidad pública, el sistema de pensiones o las vacaciones pagadas. El acceso público al deporte llegó más tarde, bien entrado el siglo XX, cuando los estados occidentales programaron facilidades para su práctica colectiva, siendo considerado un derecho social, además de un beneficio corporal que se publicitó entre las clases medias emergentes. La actividad física era un signo de distinción que se presentaba socialmente como un prestigio personal y de clase. Como dice Parkin (1978), toda clase social aspira a ocupar peldaños superiores para lo que asumen prácticas de ocio distintivas, lo mismo que recordaba Veblen (1963), al indicar
178 La inversión en la elite deportiva versus la práctica popular – Á. Rodríguez Díaz cómo al final del siglo XIX el ocio diferenciado de las clases elitistas americanas se expresaba también con actividades deportivas continuas para señalar su distancia social con las clases trabajadores que, ausentes casi de tiempo libre, estaban alejadas de toda práctica recreativa. Pero sobre todo fue después de la II Guerra Mundial cuando el deporte en Europa se sometió mucho más al mercado económico, extendiendo su oferta de objetos y usos como un bien o servicio a consumir. Hasta los años ochenta del pasado siglo prevaleció el sistema protector del Estado de Bienestar Social, que en el caso de España se inició en la dictadura franquista en la década de los sesenta. Pero años después, coincidiendo con el colapso de los regímenes socialistas surgidos tras el dominio de la Unión Soviética, y muy especialmente con las políticas neoliberales iniciadas durante el mandato de Ronald Reagan en Estados Unidos y Margaret Thatcher en Gran Bretaña, durante los años ochenta del siglo XX, se acometió un proceso de privatización de la economía y un progresivo recorte de las partidas económicas públicas en las áreas de educación, sanidad o vivienda, menoscabando también los presupuestos para el deporte de base y popular, con más motivo aún en tanto que tal área nunca se consideró una “necesidad social”. Por tanto, desde la última década del siglo XX se extendieron las políticas neoliberales y se interpretó al deporte como un sector económico para invertir financieramente. Esta reorientación socio-económica iba especialmente dirigida a las nuevas clases medias. Este proceso de privatización y desregulación del deporte se enmarca dentro de una liberalización general de la economía española y mundial que ha ido en progreso durante los últimos treinta años. En este artículo se presentan ejemplos conectados que facilitaron la conversión del deporte en una actividad centrada en el espectáculo, muy por encima de fomentar su práctica ciudadana. Lo más determinante es el ejemplo de los cambios legislativos en materia deportiva desde los años de la Transición en España hasta la normativa actual, donde se apuesta seriamente por el deporte de élite. Al hilo de estas políticas deportivas para minorías se observa que las victorias internacionales de los deportistas españoles no se correlacionan con un aumento de los practicantes en deportes competitivos. La legislación española, no muy distante a la de otros países europeos, orienta más a la población al consumo de espectáculos que a la práctica física personal y saludable. La apuesta por los grandes eventos encontró su mejor ejemplo con la celebración de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, que se quiso extender después con las candidaturas fallidas de Madrid como ciudad sede para los Juegos Olímpicos de 2012, 2016 y 2020. Igualmente, la urbe de Sevilla pujó sin éxito hasta en tres ocasiones por albergar unos Juegos Olímpicos (2004, 2008 y compitiendo con la capital de España en 2012). Pero el proceso español de desregulación deportiva forma parte de un proceso inserto en un escenario global, donde las instituciones mundiales del deporte como el Comité Olímpico Internacional (COI) o la Federación Internacional de Fútbol
179 Revista de Humanidades, 34 (2018). p. 173-193. ISSN 1130-5029 (FIFA) determinan las reglas para celebrar sus mega-eventos. A cambio de celebrar los Juegos Olímpicos, el COI fija unas condiciones legislativas excepcionales que los Estados deben cumplir con unas garantías que van siempre en beneficio de los patrocinadores (Andrzejewski, 2017). Por ejemplo, para que la candidatura de París 2024 fuese designada finalmente, los solicitantes tuvieron que asumir el artículo 33 de la Carta Olímpica, donde puede leerse que “las autoridades públicas y el Comité Nacional Olímpico deben garantizar que los Juegos Olímpicos se organizarán conforme a la satisfacción del COI y a las condiciones exigidas por éste”. La exigencia del organismo internacional llevó a que el gobierno francés aprobara que los organismos encargados de la organización del gran evento estén exentos del pago del IVA y de cualquier otro impuesto por todas las operaciones comerciales vinculadas a la competición. Tales celebraciones deportivas transnacionales están impulsadas mediante una alianza entre los gobiernos y las marcas globales patrocinadoras (Donnelly, 1996) De otro lado, España, como miembro de la UE, está sujeta a unas coordenadas no solo legales, sino también ideológicas, que se extienden a las políticas deportivas, entendidas como un subsector de las políticas económicas. Pero el continente europeo padece la mayor crisis económica de su historia reciente. Las diferencias entre países de la UE se ensanchan, especialmente entre el norte y el sur. También hay más desigualdad dentro de cada país, debido al desempleo estructural y a la desregulación del mercado laboral. La división social abre grietas en Europa. Hay países deudores y acreedores. Hay también menos diferencias en las narrativas ideológicas tradicionales de izquierda y derecha, que son ahora etiquetas discutidas. Y es también una crisis de valores sociales y políticos. El Estado de Bienestar Social fue un Contrato entre las clases sociales de cada país después de la II Guerra Mundial. Los Estados garantizaban unos mínimos de subsistencia en materia de educación, sanidad, pensiones y desempleo. Ese sistema de protección de los derechos sociales es un modelo propio de Europa. Después, en los años ochenta del siglo XX, el neoliberalismo abrió los mercados en detrimento de la gestión pública. Los partidos socialdemócratas y conservadores unieron sus fuerzas bajo la etiqueta de eufemismos como un “Nuevo Centro”, una “Tercera Vía” o ”La Gran Coalición”, con fórmulas legales que optaban por el mercantilismo de la sociedad, frenando en definitiva el avance de los derechos ciudadanos acordados corporativamente después de la Segunda Guerra Mundial. 4. LA CRISIS DEL DEPORTE POPULAR EN EUROPA Con la crisis económica muchos países europeos han padecido graves recortes presupuestarios en educación obligatoria y también en asistencia sanitaria. Desde 2008, el sistema de Bienestar Social europeo está agrietándose lentamente. Estos hechos afectaron también al deporte como servicio público. Se firmaron importantes
180 La inversión en la elite deportiva versus la práctica popular – Á. Rodríguez Díaz acuerdos como la European Sports Charter (2001) que promueve el Deporte para Todos, pero la escasez de recursos impidió extender esos programas. La austeridad impuesta para pagar las deudas nacionales redujo la inversión pública en deporte. Los dos últimos Eurobarómetros del Deporte en la UE se realizaron en 2009 y 2013 (European Commission, 2010 y 2014). En esos cuatro años, el desempleo subió del 6,8% al 12%. En Europa había unos 26 millones de desempleados, diez millones más que cuatro años antes. También subió gradualmente año a año el desempleo juvenil, duplicando la media de desempleo, que llegó en España hasta el 49,6% en 2014. El significativo desempleo juvenil tendrá consecuencias directas en la práctica deportiva, mayormente ejercida por los jóvenes, partiendo de la base de la mercantilización progresiva del consumo deportivo. En ese mismo periodo (ver gráficos), el porcentaje de los que afirman hacer deporte habitualmente se ha mantenido casi igual: del 40% al 41% ((European Commission, 2010 y 2014fuente?). P,Antes de la crisis, en 2004, se hacía más deporte y actividad física, habiendo un 47% de practicantes en Europa (European Commission, 2004). Paralelamente, el 28% de los europeos con problemas financieros en 2004 consideraban que “el área donde viven no ofrece muchas oportunidades para hacer actividad física” y esa opinión aumentó hasta el 31% cuatro años después. También aumentaron críticas a las autoridades locales: en 2009, el 35% de los ciudadanos europeos estaba de acuerdo con que la “La autoridad local no hace lo bastante para sus ciudadanos en relación con las actividades físicas”, pero esa opinión ya negativa aumentó hasta el 39% en 2013. En ese mismo año, entre los europeos que no tenían dificultad para pagar sus facturas, el 81% estaba de acuerdo en que ellos tenían suficientes clubes deportivos y proveedores que les ofrecían oportunidades en su área residencial, pero la proporción cae al 63% entre las personas que casi siempre tiene dificultades económicas. También es negativa la evolución de la participación en organizaciones deportivas: en 2009, el 33% se declaró miembro de un club deportivo o de fitness, cayendo la tasa al 26% en el último Eurobarómetro del Deporte. El panorama para hacer deporte es menos positivo en la actualidad, porque hay menos capacidad económica y menos facilidades públicas. Incluso se considera que predomina una falta de oferta deportiva en el sistema educativo obligatorio: el 77% de los europeos estaba de acuerdo en que: “Sería necesario dedicar más tiempo al deporte en las escuelas” (European Commission, 2004). Pero, contrariamente al descenso y estancamiento de la promoción del deporte que antes iba dirigida a los sectores sociales desprotegidos, en Europa aumentaron las organizaciones de acontecimientos deportivos de alto nivel orientados al espectáculo de masas, a través especialmente de la televisión. El ejemplo más subrayado es la UEFA Champions League que se convirtió en la retrasmisión televisiva más vista en el mundo, con una media de cuatro billones de espectadores por temporada. La UEFA, como gobierno del fútbol europeo, recibe unos 500 millones de euros anuales por la difusión y las comisiones del patrocinio (Panja, 2013).
181 Revista de Humanidades, 34 (2018). p. 173-193. ISSN 1130-5029 Grafico 1. Prácticas deportivas en Europa %. . Fuente: European Commission (2004, 2010, 2014). Elaboración propia. Gráfico 2. Ciudadanos europeos con problemas financieros que considerarón que el área donde vivían no ofrecía muchas oportunidades para realizar actividades físicas %. Fuente: European Commission (2010, 2014). Elaboración propia. Gráfico 3. Europeos que consideran que la autoridad municipal no hace lo suficiente para que los ciudadanos tengan actividades físicas % Fuente: European Commission (2010, 2014). Elaboración propia.
188 La inversión en la elite deportiva versus la práctica popular – Á. Rodríguez Díaz deporte más financiado y practicado. En el sexenio 2008-2013, la selección española consiguió ganar la Eurocopa de 2008 y la de 2012, una Copa el Mundo en 2010, y un subcampeonato de la Copa de Confederaciones en 2013. Según los datos oficiales del CSD (2017), en ese periodo se observa que el número de futbolistas que competían con licencia federativa se incrementaron en un 10 %, lo que se podría entender como un efecto de arrastre por las victorias señaladas, a las que cabe incluir las tres copas en la Champion League, conseguidas por el Barcelona FC en 2009 y 2011 y el Real Madrid en 2014. No obstante, en los seis años anteriores, desde 2003 a 2008, no se lograron victorias internacionales que destacar en los grandes eventos, excepto una Copa de Europa lograda por el Barcelona FC en la Champions League de 2006. Pero, a pesar de la escasez de méritos futbolísticos internacionales, el incremento de las fichas federativas subió cuatro veces más (hasta el 43,6 %), pasando de 434.387 a 770.140 jugadores. El discurso oficial que reitera el valor de los grandes deportistas nacionales como Carolina Marín, Rafael Nadal o Andrés Iniesta, como ejemplo a seguir por los jóvenes es un discurso sesgado, donde predomina la idea de que recibir medallas y ser publicitados por la televisión crea un efecto llamada por el que muchos padres ingresan a sus hijos en escuelas deportivas, atraídos por la posibilidad de un éxito futuro. En realidad este efecto llamada, reiterado por altas instancias políticas, no está comprobado. Incluso esa supuesta relación entre las victorias internacionales en una modalidad y la generalización de su práctica fue resaltada por el propio Jefe del Estado. El rey Felipe VI, en su discurso de ceremonia de la apertura en los Premios Princesa de Asturias de 2016, aseguró que el triatlón en España “ha crecido en los últimos años en buena medida gracias a la brillante carrera de Javier Gómez Noya y a los deseos de tantos aficionados de emular sus triunfos” (Fundación Princesa de Asturias, 2016). Sin duda, es encomiable el esfuerzo y talento del atleta Javier Gómez Noya, cuatro veces campeón del Mundo y cuatro veces campeón de Europa, aparte de coronarse con la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. En definitiva, durante nueve años, desde 2007 hasta 2016, el triatleta español fue incontestable en el pódium internacional. Y efectivamente, en esos años las altas federativas de triatlón aumentaron el 61,67%, una subida ciertamente elevada. Pero es una subida en todo caso bastante menor que la registrada en los nueve años previos a la carrera fulgurante de Javier Gómez Noya, desde 1996 a 2007, donde el aumento de practicantes oficiales fue unos diez puntos más elevada (70,6%) en un periodo donde el triatlón español estuvo ausente del palmarés internacional y no existía ningún atleta local referente en la élite mundial. Por tanto, parece fehaciente que los valiosos éxitos más allá de las fronteras españolas no fueron un revulsivo directo para animar a la práctica competitiva de la población general, sino que más bien sirvieron para fomentar el negocio del espectáculo y, en última instancia, para alentar cierto orgullo patriótico divulgado políticamente. Mientras las partidas presupuestarias públicas que fueron in crescendo se dirigían mayoritariamente a financiar nuevos estadios, centros de alto rendimiento
189 Revista de Humanidades, 34 (2018). p. 173-193. ISSN 1130-5029 y organizar fastuosos mega-eventos, los hábitos deportivos de los españoles apenas se mantenían en un crecimiento discreto. Así, en 1990 un 35% de los encuestados declaraba practicar algún deporte o realizar actividad física llegando al 40% en 2000 (García Ferrando, 1997; CIS, 2000). La ratio de los que realizan ejercicio físico fue subiendo, aunque más lentamente que la subida obtenida en el ranking general de medallas de los atletas españoles que giraba alrededor de figuras como Rafael Nadal, Pau Gasol, Fernando Alonso o Jorge Lorenzo. Pero, sin duda, la población española se concienció en las últimas décadas sobre el beneficio de hacer ejercicio físico, tal como destacan los datos sobre hábitos deportivos: en 2015 la mitad de la población aseguraba practicar deporte (CSD, 2015). Pero se aceleró la contradicción entre el deporte federativo y competitivo, impulsado por las instancias públicas, y el deporte recreativo, social y no competitivo practicado por la población. Entre 1990 y 2010 descendió un 30% el número de practicantes de baloncesto, balonmano y tenis, deportes competitivos en los que España se consagró en lo más alto del medallero internacional en esos años. Contrariamente, aumentaron los practicantes de actividades físicas no competitivas como la gimnasia o el aerobic, el senderismo, el montañismo y el ciclismo recreativo. De media, estas modalidades aumentaron sus practicantes en un 64.8% en diez años. Podemos resaltar que existen dos sistemas no relacionados de lo que en el lenguaje común se entiende como deporte. De un lado, la competición elitista que se expresa con emociones nacionalistas mediante un lenguaje televisivo. Y de otro lado, una mayor proporción de habitantes que ejercen actividad física en modalidades no federativas. Se trata por tanto de dos universos antagónicos, donde los poderes públicos invierten en el deporte de alto rendimiento mientras que la ciudadanía entiende el deporte como una opción de bienestar cada vez más orientada a la salud. 7. DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES El proceso de liberalización mercantil del deporte ha tenido las mismas consecuencias negativas que la mercantilización de la economía en general. Bajo la luz de los datos resulta exagerada la inversión estatal en deporte para el espectáculo en comparación con el deporte de base. Es un caso que se extiende por los países miembros de la UE. Más, no es tanto que el deporte de elite esté sobrealimentado, sino que las políticas para el deporte popular, para los sectores sociales con menos recursos, se están restringiendo paulatinamente. Lo que realmente ha resultado improductivo socialmente han sido los altos costes en estadios públicos que décadas después siguen sin ser rentables para la población. Sería más funcional para la práctica ciudadana si se derivaran tales partidas a programas escolares, así como para abrir espacios populares, polivalentes y sencillos para la práctica comunitaria. Se entiende que incentivar a los grandes clubes y a los mejores atletas sirve para fomentar la práctica social, justificando así las subvenciones a grandes corporaciones
190 La inversión en la elite deportiva versus la práctica popular – Á. Rodríguez Díaz privadas y la inversión en costosos centros de alto rendimiento y de tecnificación deportiva. Esta política elitista ha resultado contraproducente, pues se ha demostrado que el mejor modo para animar y elevar a la práctica social, como se reflejó en los años ochenta del pasado siglo, es el contrario: planificar dotaciones pequeñas, locales y polivalentes, y fomentando programas de Deporte para Todos. El ejercicio físico de la población huye del deporte competitivo, pero las leyes se centran en producir campeones y grandes eventos, concluyendo en una falta de sintonía entre las expectativas de la mayoría de la sociedad, que demanda recreo y salud, contra la apuesta política por invertir en el espectáculo bajo un criterio mercantil. 8. REFERENCIAS Andrzejewski, Cécile (2017). L’enjeu de la «loi olympique» et des contours de ce droit d’exception. Mediaopart [en línea] 13 de septiembre de 2017. Disponible en https://www.mediapart.fr/journal/france/130917/l-enjeu-de-la-loi-olympique-et- des-contours-de-ce-droit-d-exception. Benach Rovira, Nuria (1993). Producción de imagen en la Barcelona del 92. Estudios geográficos [en línea], núm. 54 (212) pp. 453-504. Disponible en http://diposit. ub.edu/dspace/handle/2445/63563. Panja, Tariq (2013). Top Soccer Leagues Get 25% Rise in TV Rights Sales, Report Says. Bloomberger LP [en línea], 11 de noviembre de 2013. Disponible en: https://www. bloomberg.com/news/articles/2013-11-11/top-soccer-leagues-get-25-rise-in-tv- rights-sales-report-says Brunet, Ferrán (1995). An economic analysis of the Barcelona’92 Olympic Games: resources, financing and impact. En De Moragas, Miquel y Botella, Miquel (eds.) The Keys of success: the social, sporting, economic and communications impact of Barcelona 92. Barcelona: Servei de Publicacions de la Universitat Autònoma, pp. 250-285. Disponible en: http://olympicstudies.uab.es/pdf/OD006_eng.pdf Casellas, Antònia (2006). Las limitaciones del «modelo Barcelona». Una lectura desde Urban Regime Analysis. Documents d’anàlisi Geogràfica [en línea], núm. 48, pp. 61-81. Disponible en: http://www.raco.cat/index.php/DocumentsAnalisi/article/ view/72653. Chalip, Laurence (2006). Towards social leverage of sport events. Journal of Sport & Tourism, [en línea], núm. 11 (2), pp. 109-127. Disponible en: http://dx.doi. org/10.1080/14775080601155126. CIS. Centro de Investigaciones Sociológicas (2000). Hábitos deportivos en España II, Estudio nº.2397, 2000. Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas. Disponible en: http://www.cis.es/cis/opencm/ES/1_encuestas/estudios/ver.jsp?estudio=1427 CIS. Centro de Investigaciones Sociológicas (2010). Hábitos deportivos en España III, Estudio nº. 2833, 2010 Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas. Disponible en: http://www.cis.es/cis/opencm/ES/1_encuestas/estudios/ver.jsp?estudio=10844
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