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Democracia y regímenes políticos en América Latina, 1801-1997

Emmerich, Gustavo Ernesto

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Democracia y regímenes políticos en América Latina, 1801-1997 Gustavo Ernesto Ernmerich Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, México 1. Presentación Hace unos diez años finalicé una investigación sobre el carácter de los gobiernos en 21 Estados latinoamericanos, desde su independencia hasta 1984 inclusive!. Presento aquí una actualización de aquel trabajo, con datos hasta 1997. En aquella ocasión pude comenzar mi reporte de investigación afirmando: "La historia de América Latina es la historia de la usurpación del poder por pequeñas élites que, aunque reivindican las ideas constitucionalistas y democráticas, hacen escarnio tanto de las constituciones como de la soberanía popular que invocan." Tal afirmación era valedera en un contexto (el de los años 80) en que los latinoamericanos estábamos luchando por superar la larga noche de las dictaduras militares que proliferaron en la región a partir de 1964, y sobre todo en los años 70. En ese trabajo se mencionaba que a partir de 1978 se había abierto un período de redemocratización en América Latina. Afortunadamente, puedo escribir hoy que la redemocratización continuó y se consolidó, a punto tal que estamos asistiendo al surgimiento de regímenes políticos democráticos efectivos y duraderos, incluso en países que habían transcurrido su historia a la sombra de autoritarismos y caudillismos de diversos pelajes. Actualmente, todos los países latinoamericanos (con la excepción de Cuba, que sigue apegada a su régimen de partido único y de caudillismo uni- 1. Cfr. Gustavo Ernesto Ernmerich, "Ejercicio del poder y carácter de los regímenes políticos en América Latina", en Pablo González Casanova (coord.), El Estado en América Latina. Teoría y práctica. México, Siglo XXI, 1990. 26 Araucaria Nro. 3 personal) tienen gobiernos libremente electos por el pueblo. Ello no significa que la soberanía popular impere plenamente, ni que se respeten debidamente los derechos individuales, ni que no existan resabios autoritarios, ni que los procesos electorales sean perfectamente libres y democráticos2• Pero sí significa que la idea básica de la democracia (la de que el gobierno debe ser elegido por el pueblo y debe rendirle cuentas) se está haciendo realidad en la región, de manera nunca antes vista en la historia latinoamericana. Al actualizar los datos para esta publicación, puedo dar por cerrado en 1984 el período que llamé de redemocratización y sostener que a partir de 1985 se abrió para América Latina una nueva etapa, la de la consolidación democrática. En efecto, como se verá más abajo, desde 1985 los datos sobre modos de ascenso y descenso del poder, sobre carácter de los regímenes políticos y sobre pertenencia estamental de los gobernantes, que son la base de esta investigación, indican una inédita estabilidad constitucionaP, que registra valores muy distintos de los de la historia anterior. Los gráficos que presento a continuación permiten observar preliminarmente estas profundas diferencias. (45,00%) Gobernantes civiles y militares en América Latina, 1801-1997 (sobre 1830 gobiernos) 1801 a 1984 1985 a 1997 (38,00%) GJ Civiles O Militares • Otros (6,00%) (82,00%) 2. Por ejemplo, algunos dudan todavía de que las elecciones en México sean libres; el presidente de Perú no se ha caracterizado por su respeto a las normas constitucionales; en Venezuela se ha elegido como presidente a un militar que años atrás lideró un golpe de Estado; y por todas partes proliferan gobiernos que, si bien electos en forma constitucional, no rinden cuentas de manera efectiva a sus ciudadanos y/o violan sus derechos. 3. Debo agregar a esta afirmación la idea de que en la mayor parte de América Latina hemos alcanzado la democracia política formal, pero que es necesario profundizarla para lograr una democracia social y económica, o sea una democracia integral que permita y facilite un modo de vida digno y la igualdad de oportunidades para todos nuestros habitantes. Estamos muy lejos de lograr esa meta, pero en mi opinión la democracia política es deseable en sí misma, y es además terreno en que puede construirse una democracia integral más incluyente y perfeccionada. Democracia y regímenes políticos en América Latina, 1801-1997 27 El análisis que aquí se ofrece parte de dos supuestos teóricos principales: a) que los diversos modelos de desarrollo vigentes en distintos períodos históricos son expresión de determinados juegos de alianzas de clases y fracciones, esto es, de correlaciones de fuerzas sociales en lucha, cuyo conocimiento es necesario para explicar los propios modelos de desarrollo, y b) que los distintos regímenes políticos imperantes son resultado de una compleja relación entre la estructura económico-social, los conflictos sociales y políticos, y los modelos de desarrollo. Un orden constitucional verdaderamente democrático no puede surgir sino de la existencia de una efectiva hegemonía dentro de una sociedad, o sea del consenso activo de los gobernados para con un proyecto de desarrollo nacional. El Estado, enseña Gramsci, es una cambiante ecuación de "hegemonía + coerción"; Weber, por su lado, señala que la dominación puede basarse en la legitimidad o en la coerción. Sin entrar en honduras teóricas, puede afirmarse que en una sociedad dada, cuanto mayor sea la hegemonía/legitimidad, menor será la cuota de coerción/autoritarismo. En América Latina, las clases dominantes en los diversos períodos de su historia, al no lograr legitimarse como clases hegemónicas, han recurrido una y otra vez al autoritarismo, la dictadura y la violencia -procurando revestirlas casi siempre de un ropaje constitucionalpara lograr el control del Estado y la sociedad e imponer así sus proyectos. Lo anterior puede afirmarse, con matices y excepciones para ciertos países y períodos, notoriamente para el que inicia en 1985, a partir de los datos presentados en este artículo. 2. Una propuesta de periodización Las pautas del Estado y la vida política latinoamericanas han ido variando con el tiempo, del mismo modo que se han ido modificando las formas de organización social y los modelos de desarrollo o "proyectos nacionales". Casi todos los países de la región han atravesado, aunque no necesariamente en un mismo momento, etapas relativamente similares en su evolución política. Estas similitudes permiten periodizar la historia política latinoamericana en siete etapas, cuyas fechas de inicio y término han sido fijadas convencionalmente a efectos del procesamiento de datos en esta investigación. 28 Araucaria Nro. 3 Guerras de independencia y constitución de los primeros gobiernos independientes (1801-1830) En este período, las antiguas colonias luchan por liberarse de sus metrópolis. Se caracteriza por el esfuerzo bélico que lleva a la unidad en torno de los jefes político-militares. Pueden distinguirse tres modalidades: a) La colonia francesa, Saint-Domingue, cuya revolución de independencia fue antes que nada una revolución social por la emancipación de los esclavos y por la constitución de una república sustentada en una población de origen africano. El movimiento tuvo como detonador la propia Revolución francesa y logró de hecho la independencia de Saint-Domingue en 1801, fecha que se ha tomado como inicio de este períod04• b) Las colonias españolas, donde la lucha por la independencia fue, salvo en Centroamérica, una guerra de larga duración. La época se vio signada por una precaria unidad alrededor de los jefes militares y políticos, y por la errática búsqueda de modalidades organizativas que reemplazasen las instituciones coloniales. Se destacan los fracasados intentos de integración continental. La muerte del último de los grandes jefes independentistas, Simón Bolívar, y la desmembración de la Gran Colombia, en 1830, marcan el fin de este período. También en 1830 Uruguay obtiene su independencia tanto de Argentina como de Brasil. c) La colonia portuguesa, Brasil, que desde 1808 hasta 1821 había sido sede del gobierno portugués que huyó de Lisboa ante la invasión napoleónica, obtuvo su independencia en forma relativamente pacífica al darse el grito de Ypiranga (1822) por el regente de Brasil, que se convirtió en emperador de la nueva nación independiente. En los tres casos, si bien la independencia dio fin a la dominación colonial directa, ésta fue sustituida inmediatamente por la influencia de Gran Bretaña y otras naciones, como Francia y Estados Unidos. Con la excepción de Haití, la independencia no alteró sustancialmente la situación social interna, caracterizada por una profunda desigualdad. 4. La formal declaración de independencia de Saint-Domingue, que adoptaría el nombre indígena de Haití, fue en 1804, aunque desde 1801 el gobierno era autónomo de Francia. Democracia y regímenes políticos en América Latina, 1801-1997 29 Período de las guerras civiles y de la conflictiva formación de los Estados nacionales (1831-1880) Acabada la guerra de independencia y desaparecidos o exiliados sus principales líderes, se abrió (salvo en Brasil, donde el imperio facilitó una larga estabilidad política) un período de turbulencia y luchas entre proyectos nacionales alternativos. Liberales y conservadores, federales y centralistas, se disputaban el poder; las masas, por lo general ajenas a estas luchas, solían participar sólo en calidad de carne de cañón. Pueden distinguirse dos subperíodos: a) La anarquía. Desde 1830 hasta cerca de 1860 son notorias la inestabilidad política y la incapacidad de las profundamente divididas clases dominantes para imponer alguna forma de hegemonía y/o dominación duraderas. b) La organización nacional. Desde mediados del siglo XIX, varios países, como México y Argentina, adoptan constituciones que por primera vez tienen alguna vigencia y perdurabilidad. Se constituyen gobiernos relativamente estables. Las tendencias liberales se afianzan progresivamente por encima de las conservadoras. Sobre la base de un clima de tranquilidad política, que se va logrando difícil y lentamente, así como del dinamismo del comercio mundial, se obtiene cierta prosperidad primario-exportadora, usufructuada casi exclusivamente por las élites dominantes. Consolidación del Estado nacional bajo predominio oligárquico (1881-1944) Continúan y se acentúan desarrollos observados en el período anterior. Con la prosperidad primario-exportadora aumentan la inversión extranjera y el endeudamiento externo, crecen las redes ferroviarias y telegráficas, se construyen puertos y capitales, se instalan servicios públicos en las principales ciudades. El ejército de montoneras y caudillos es reemplazado por un ejército regular y profesional. El Estado se fortalece y adquiere control efectivo del territorio nacional. Se establece, en grado variable según los países, una fusión o mutua tolerancia entre liberales y conservadores bajo la hegemonía de los terratenientes (puntal del bando conservador) y de los comerciantes expo-im- portadores, banqueros y profesionales (que habían sido la base social del bando liberal). La tolerancia o fusión entre ambos sectores se logra en torno del proyecto primario-exportador, articulado con las ideas del liberalismo económico y las creencias en la superioridad de lo europeo. 30 Araucaria Nro. 3 Son rasgos de este período: a) En lo económico, el auge de la exportación de bienes primarios (el llamado desarrollo hacia afuera) y el cada vez más importante papel de la inversión extranjera en ferrocarriles, servicios públicos, actividades extractivas, plantaciones y actividades financieras. b) En lo social, la rígida segmentación entre, por un lado, la oligarquía (terrateniente, minera, financiera, expo-importadora), y por el otro, la inmensa' masa de la población, los campesinos, excluidos de toda participación política o social y hasta del mercado monetario (situación justificada mediante ideas sobre la "indolencia", la "ignorancia", la "inferioridad racial" o la "sencillez de las necesidades del indio"). c) En lo político, la dominación oligárquica se manifiesta a través de una democracia formal de participación restringida en que las facciones oligárquicas se disputan el gobierno sin mayor participación de otros sectores sociales. Revoluciones y golpes de Estado van desapareciendo. Cada vez más, los presidentes finalizan normalmente sus mandatos. Hay elecciones periódicas, en su mayoría fraudulentas y con escasa participación ciudadana. Las viejas pugnas entre liberales y conservadores se van resolviendo por la vía de lo que se podría llamar liberalismo conservador. Desde principios del siglo XX, el predominio oligárquico comienza a ser disputado precisamente en aquellos países (Uruguay, México, Argentina, Chile, Brasil) donde el propio "progreso" había creado fuerzas contestatarias, como los nuevos sectores medios (maestros, intelectuales, empleados públicos y privados, pequeños comerciantes, incipientes industriales), apoyados por los trabajadores de las minas, las plantaciones y la naciente industria. En estos países, la oligarquía y su proyecto nacional entrarían tempranamente en reflujo, dando lugar -con vaivenes- a una democracia de participación ampliada. En los países de menor desarrollo relativo, en cambio, la oposición al predominio oligárquico fue más tardía (vinculada en buena medida a la depresión de los años 30) y menos potente. Las oligarquías, amenazadas pero no desplazadas, respondieron abandonando la democracia formal e instalando dictaduras personalistas, represivas y venales, muchas veces con apoyo o bajo dirección De Estados Unidos. El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y República Dominicana son algunos de los países que sufrieron en esa época las dictaduras instaladas. Democracia y regímenes políticos en América Latina, 1801-1997 31 Democratización e incorporación de las masas a la vida política (1945-1964) Las dos guerras mundiales y la depresión de los años 30 dieron origen en los países latinoamericanos más adelantados a la proliferación de actividades productivas y de servicios dirigidas hacia el mercado interno (desarrollo hacia adentro). Si bien conducidas, impulsadas y usufructuadas por los sectores medios y burgueses, estas actividades robustecieron el peso social de los sectores urbano-populares, que fueron movilizándose e incorporándose (acompañados en algunos casos, como en México y Bolivia, por los campesinos) a la lucha encabezada por los sectores medios y burgueses en pos de una sociedad más democrática y de un proyecto industrialista-nacionalista-populista. Un activo papel del Estado en la promoción del desarrollo industrial y de mayor justicia social, la elevación del nivel de vida de las masas y un sentimiento de "redención" popular y nacional son algunos de los rasgos ideológicos de este tipo de alianzas. Se llegó así a una democracia de masas, a veces poco respetuosa de las formalidades constitucionales, caracterizada por la fuerte adhesión de las masas al líder carismático que las integra -o busca integrarlas- en el juego político nacional. Con distintos matices de radicalismo, son prototipo de este fenómeno líderes como Lázaro Cárdenas en México (1934-1940), Getulio Vargas en Brasil (1930-1945 y sobre todo 1951-1954) y Juan Domingo Perón en Argentina (1943/1946-1955 y 1973-1974). El inicio de este período se superpone y confunde con el fin del anterior. La incorporación de las masas, inducida unas veces "desde arriba", impulsada "desde abajo" en otras, se vincula por un lado con los grados de industrialización, urbanización y modernización social que cada país va alcanzando y, por otro lado, con los niveles y vaivenes de las luchas políticas no necesariamente atadas a condicionamientos estructurales. Así por ejemplo, aunque en México el predominio oligárquico caducó con la revolución de 1910, la efectiva incorporación de las masas a la vida política fue más bien un fenómeno del cardenismo. Mientras Lázaro Cárdenas aplicó en su país una política de masas nacionalista, industrialista y antioligárquica relativamente radical, Vargas hizo lo propio en Brasil, aunque con actitudes mucho más conciliadoras hacia los terratenientes. En Argentina, la "década 5. Fuerte es la tentación de incluir en esta enumeración a Cuba y decir que allí la política de masas se inició con la Revolución de 1959; pero en realidad las masas habían venido participando crecientemente, aunque con reflujos, desde la caída de la dictadura de Gerardo Machado (1933). 32 Araucaria Nro. 3 infame" (1930-1943) significó la vuelta al poder de la oligarquía terrateniente y de sus políticas dependentistas y proimperialistas; con el surgimiento del peronismo se produce finalmente la incorporación de las masas a la vida política. En países de menor desarrollo relativo, la incorporación de las masas fue aún más tardía. En Guatemala y Bolivia, por ejemplo, ocurrió con las revoluciones populares de 1944 y 1952, respectivamente, y en Nicaragua con la revolución sandinista5. Aunque -como ya señalamos- en algunos países el proceso de democratización comenzó temprano, a efectos del procesamiento de datos el inicio de este período ha sido fijado en 1945, año alrededor del cual varias dictaduras o gobiernos oligárquicos cayeron o se vieron obligados a aflojar su contro16 en medio de una oleada democratizadora de posguerra (la mayoría de las dictaduras latinoamericanas habían sido aliadas de Estados Unidos en la lucha "por la democracia") . Regresión autoritaria (1964-1977) El año 1963 puede ser señalado como el último del período de democratización. A partir de 1964/1966, con los golpes de Estado que derrocaron a 10ao Goulart en Brasil y a Arturo Illia en Argentina, la mayoría de los países latinoamericanos fueron sufriendo lo que se dio en llamar "Estado burocráticoautoritario" o "Estado militar". Las nuevas dictaduras ya no eran personalistas o familiares, ni simples defensoras del status quo. Eran dictaduras institucionales de las Fuerzas Armadas que buscaban "modernizar" las estructuras productivas en un sentido favorable al capital transnacional y a sus socios locales, para reinsertar a sus países en la nueva división internacional del trabajo. 6. Entre los principales movimientos democratizadores producidos alrededor de 1945 destacan, sin que todos ellos signifiquen efectiva incorporación de las masas a la vida política, los siguientes: golpe nacionalista-populista de 1943 y triunfo electoral de Perón en 1946, en Argentina; gobierno progresista de Gualberto Villaroel en Bolivia (1943-1946); en Brasil, derrocamiento de Vargas (1945), para acabar con su "Estado Novo" de tintes corporativistas; reemplazo constitucional de Fulgencio Batista por Grau San Martín, en Cuba (1944); vuelta al gobierno del líder populista José María Velasco, en Ecuador (1944); gobierno popular de Dumarsais Estimé, en Haití (1946-1950); caída de la dictadura de Higinio Moríñigo, en Paraguay (1948); instalación de un gobierno socialdemócrata en Venezuela (1945-1948); revolución democratizadora de José Figueres en Costa Rica (1948); caída de la dictadura de Maximiliano Hernández Martínez en El Salvador (1944); salida del dictador Tiburcio Carías Andino, en Honduras (1949); salida formal de Anastasio Sornoza García de la presidencia de Nicaragua (1947). Democracia y regímenes políticos en América Latina, 1801-1997 33 Eran, además, dictaduras "antisubversivas", contrarrevolucionarias, basadas en la doctrina de la "seguridad nacional". Si al iniciarse 1964 existían en América Latina 9 gobiernos autoritarios (los de Cuba, El Salvador, Honduras, República Dominicana, Guatemala, Haití, Nicaragua, Paraguay y Perú) frente a 11 gobiernos más o menos democráticamente electos, hacia fines de 1977, sin embargo, las proporciones se habían invertido: había 16 gobiernos autoritarios y sólo 4 gobiernos relativamente democráticos o constitucionales: México, Costa Rica, Venezuela y Colombia. El recrudecimiento del autoritarismo se vinculó con el agotamiento de la política de sustitución de importaciones, basada en el capital nacional, que caracterizó el período democratizador de posguerra. A mediados de los años 60, ese estilo de desarrollo encontró sus dos límites principales: primero, el desarrollo desigual al que condujo, al producirse ciertos bienes finales, pero no los insumos, ni los bienes de capital ni la tecnología necesaria para producir los primeros; después, su dependencia de las importaciones de insumos, bienes de capital y tecnología, que generó una profunda tendencia al desequilibrio y al endeudamiento externos. Como para continuar adelante con la industrialización hacían falta capitales en gran escala y tecnologías sofisticadas no disponibles internamente, se recurrió al capital y a las empresas transnacionales, que pasaron a apropiarse de los sectores más dinámicos y expansivos de la economía. De esta manera se fue adoptando un modelo de desarrollo basado en capitales, empresas, tecnologías, y aun pautas de vida y consumo provenientes de los países capitalistas avanzados (desarrollo desde afuera) . En este modelo, el mercado interno se reestructura por la vía de la concentración del ingreso en sectores reducidos de la población que constituyen el mercado prioritario de las nuevas grandes empresas industriales y de servicios. Las masas trabajadoras y los sectores burgueses, dedicados principalmente a satisfacer las necesidades del consumo popular, sufren las consecuencias de este proceso y protestan. El autoritarismo (civil o militar) aparece entonces como garantía del nuevo modelo de desarrollo asociado al capital transnacional, basado en la exclusión económica de los sectores populares y de las fracciones burguesas interesadas en la ampliación horizontal del mercado interno. El autoritarismo lleva esta exclusión al plano político y pasa a ser garante de las inversiones y créditos extranjeros indispensables para el nuevo modelo de desarrollo. Cuadro 3 +:>. o Modo de ascenso, por períodos. Frecuencias absolutas (porcentajes entre paréntesis) 1801-1830 1831·1880 1881·1944 1945·1963 1964-1977 1978-1984 1985-1997 TOTAL Elección popular constitucional 9 (4,8) 94 (13,9) 153 (26,7) 59 (33,1) 32 (32,3) 19 (36,5) 45 (67,1) 411 (22,6) Elección o sucesión popular no constitucional 25 (13,4) 8 (1,2) 10 (1,7) 2 (1,1) 1 (1) 1 (1,9) O 47 (2,6) ~ ~ Otro tipo de ~ B elección 60 (32,3) 146 (21,6) 121 (21,1) 17 (9,6) 8 (8,1) 5 (9,6) 7 (10,4) 364 (19,9) ;:¡. ~ Suma de las tres ~ categorías ~ anteriores 94 (50,5) 248 (36,7) 284 (48,5) 78 (43,8) 41 (41,4) 25 (48) 52 (77,6) 822 (44,9) ~ Designación 15 (8,1) 39 (5,8) 15 (2,6) 11 (6,2) 16 (16,2) 11 (21,2) O 107 (5,8) Golpe y/o proclamación 35 (18,8) 127 (18,8) 107 (18,7) 50 (28,1) 20 (20,2) 10 (19,2) 11 (16,4) 360 (19,7) Sucesión constitucional 34 (18,3) 255 (37,7) 162 (28,3) 39 (21,9) 22 (22,2) 6 (11,5) 4 (6) 522 (28,5) Otros o desconocidos 8 (4,3) 6 (0,9) 5 (0,9) O O O O 19 (1) TOTALES 186 (100) 675 (99,9) 573 (100) 178 (100) 99 (100) 52 (99,9) 67 (99,9) 1830 (100,1) Democracia y regímenes políticos en América Latina, 1801-1997 41 de gobiernos electos (77,6 %) se alcanza en el actual período de consolidación democrática. Los medios violentos de acceso al poder (golpe y/o proclamación) se mantienen en alrededor del 19 % de los casos hasta 1944, suben al 28,1 % en el período de democratización de la posguerra, e inician su descenso en el período de regresión autoritaria (20,2 %) hasta alcanzar su mínimo en el actual período de consolidación democrática (16,3 %). Puede parecer paradójico que hayan accedido al poder por medios violentos menos gobiernos durante la regresión autoritaria de 1964-1977 que durante la democratización de 1945- 1963, pero no lo es: en la posguerra, los golpes militares instalaron predominantemente gobiernos de "entrada y salida", que en plazos relativamente breves devolvían el poder a los civiles (de allí la amplia frecuencia del golpismo en este período, caracterizado en algunos países por la alternancia de civiles y militares en el gobierno); en cambio, en los años 60 y 70 los golpes instalaron gobiernos militares de "larga duración" (de allí la menor frecuencia del golpismo en este período). En los períodos 1964-1977 y 1978-1984 destaca la frecuencia relativamente alta de la "designación" del gobierno (16,2 % Y 21,2 % , respectivamente) por juntas de comandantes en jefe u otros órganos aconstitucionales semejantes que hacen el recambio de presidentes militares. La "sucesión constitucional" tiene una evolución bastante errática. Se destaca su alta proporción (37,7 %) en el período de las guerras civiles, cuando abundan los casos de gobiernos sustitutos que reemplazan a propietarios que salen a combatir sublevaciones, o de gobiernos derrocados o renunciantes que entregan el poder -muchas veces efímeramente- a sus sucesores constitucionales. 5. Modo de descenso a) Por países El cuadro 4 resume la conceptualización de las siete categorías utilizadas para analizar la variable "modo de descenso". El cuadro 5 presenta por países los datos obtenidos. De los 1810 gobiernos ya concluidos en América Latina ll , sólo el 22,1 % terminó su período, mientras que una cantidad mayor (24,6 %) cesó por medios violentos: golpe, revolución y otras formas de violencia o amenaza del uso de la misma. 11. La cifra 1810 difiere en 20 de los 1830 gobiernos identificados. La diferencia corresponde a los gobiernos que se mantenían en funciones en diciembre de 1997. 42 Araucaria Nro. 3 Cuadro 4 Categorías utilizadas para analizar la variable "modo de descenso" NOMBRE DE LA CATEGORÍA Fin de mandato Salud Licencia Fin de interinato Renuncia o destitución Golpe, revolución y otros medios violentos Otros o desconocido CONCEPTU ALIZACION El gobierno cesa al finalizar su mandato. El gobierno cesa por enfermedad (real) o muerte natural o accidental de su titular. El gobierno cesa merced a un permiso temporal de su titular, con intención real de reasumir su cargo al ténnino del mismo. El gobierno cesa por llegar al fin de un interinato o de un mandato de duración no bien definida. 1) El gobierno cesa por renuncia de su titular. 2) El gobierno cesa por una licencia de su titular que disimula su definitivo alejamiento del cargo. 3) El gobierno es destituido por autoridad competente (el Legislativo, por ejemplo). 1) El gobierno cesa por muerte violenta no accidental (asesinato, suicidio) de su titular. 2) El gobierno es derrocado por un golpe de Estado. 3) El gobierno es derrocado por una revolución o invasión; se diferencia del golpe por ser consecuencia. 4) Autogolpe: el gobierno refuerza o prolonga su poder asumiendo formas dictatoriales. 5) El gobierno cesa por renuncia de su titular con licencia que disimula su definitivo alejamiento del cargo, como consecuencia de una amenaza de ejercicio de fuerza contra él. 1) No se obtuvo información fidedigna. 2) Casos residuales. Comparando estas cifras con las del modo de ascenso se encuentra que los gobiernos que accedieron al poder por medios violentos (19,7 %) son menos que los cesados en la misma forma. Ello se debe a que algunos golpes, proclamaciones, asesinatos 12, etc., fueron más instrumentales para acabar con 12. Un total de 46 gobernantes murieron violentamente en el ejercicio de sus funciones: 26 en actos de violencia que incluyen varios suicidios asociados con golpes y proclamaciones, 14 por asesinato individual, 5 por accidente, 1 por suicidio. Cuadro 5 Modo de descenso, por países. Frecuencias absolutas (porcentajes entre paréntesis) \::j ~ PAIS Fin de Salud Licencia Fin de Renuncia o Golpe, Otros o TOTAL ~ o mandato interinato destitución revolución, desconocidos C") ~ otros C") S· Argentina 16 (20,2) 4 (5) 2 (2,5) 23 (29,1) 8 (10,1) 26 (33) ° 79 (99,9) '< Bolivia 15 (16,5) 2 (2,2) ° 30 (32,9) 5 (5,5) 39 (42,8) ° 91 (99,9) ~ Brasil 19 (31,4) 4 (6,5) 6 (9,8) 17 (27,9) 4 (6,5) 10 (16,4) 1 (1,6) 61 (loo,l) §, ~ Colombia 44 (51,8) 3 (3,5) 3 (3,5) 19 (22,3) 8 (9,4) 8 (9,4) ° 85 (99,9) ~ ~ Cuba 6 (25) ° ° 4 (16,7) 8 (33,3) 5 (20,8) 1 (4,2) 24 (100) "" 'i:::s Chile 21 (26,7) 6 (7,6) 3 (3,8) 17 (21,5) 13 (16,4) 19 (24) ° 79 (lOO) o ""- Ecuador 22 (20,6) 3 (2,8) ° 39 (36,4) 9 (8,4) 33 (30,8) 1 (0,9) 107 (99,9) ::::.' r;. Haití 5 (6,2) 7 (8,6) 1 (1,2) 25 (30,9) 6 (7,4) 37 (45,7) ° 81 (lOO) o "" México 21 (18,7) 3 (2,6) 14 (12,5) 38 (34) 9 (8) 27 (24,1) ° 112 (99,9) ~ Panamá 22 (29,7) 4 (5,4) 13 (17,5) 20 (27) 9 (12,2) 6 (8,1) O 74 (99,9) ~ Paraguay 19 (30,l) 5 (7,9) ° 10 (15,9) 7 (11,1) 22 (34,9) ° 63 (99,9) ~ Perú 17 (19,3) 3 (3,4) 7 (7,9) 18 (20,4) 5 (5,7) 35 (39,8) 3 (3,3) 88 (lOO) ~, :::1. Rep. Dom. 12 (11,4) 2 (1,9) 1 (0,9) 35 (33,3) 18 (17,1) 36 (34,3) 1 (0,9) 105 (99,8) 8 Uruguay 31 (27,4) 2 (1,8) 20 (17,7) 43 (38) 4 (3,5) 12 (10,6) 1 (0,9) 113 (99,9) ~ Venezuela 23 (22,l) 4 (3,8) 8 (7,7) 29 (27,9) 12 (11,5) 23 (22,1) 5 (8,4) 104 (99,9) S· Fed. Ceno 1 (8,3) ° 2 (16,7) 5 (41,7) 1 (8,3) 3 (25) ° 12 (lOO) ~ Costa Rica 32 (43,8) 1 (1,3) 3 (4,1) 15 (20,5) 7 (9,6) 13 (17,8) 2 (2,7) 73 (99,8) "- 00 El Salvador 20 (11,8) 2 (1,2) 31 (18,3) 74 (43,8) 13 (7,7) 27 (16) 2 (1,2) 169 (lOO) ~ Guatemala 7 (9,1) 4 (5,2) 6 (7,8) 24 (31,2) 13 (16,9) 21 (27,2) 2 (2,6) 77 (100) I "- Honduras 19 (16) 4 (3,3) 15 (12,6) 49 (41,2) 11 (9,2) 21(17,6) O 119 (99,9) ~ Nicaragua 28 (29,8) 6 (6,4) 1 (1) 21 (22,3) 9 (9,6) 22 (23,4) 7 (7,4) 94 (99,9) '-l TOTAL 400 (22 ,1 ) 69 (3,8) 136 (7,5) 555 (30,6) 179 (9,8) 445 (24,6) 26 (l,4) 1810 (99,8) ..¡:::.. VJ 44 Araucaria Nro. 3 un gobierno en ejercicio que para imponer uno nuevo; y a que en ocasiones un mismo golpe o revolución derroca a más de un gobierno (por ejemplo, primero cesa al presidente, poco después al vicepresidente que lo sucedió en funciones, finalmente, a algún encargado interino del Ejecutivo que pacta o se somete a los golpistas o revolucionarios). La causa más frecuente de cese de funciones es el fin del interinato: 30,6 % de los casos. Esta alta proporción se corresponde con la también muy alta proporción de acceso al gobierno por aplicación de normas de sucesión: 28,5 %. El hecho habla de la inestabilidad política de la región y de la dificultad de que los gobiernos lleguen sin interrupciones hasta el fin de su mandato. Otras causas de cese de funciones, como licencias, renuncia o destitución por órganos constitucional o formalmente competentes, renuncia o licencia por motivos de salud, o muerte natural en ejercicio de funciones, tienen incidencia marginal. Hay países que destacan por la escasa cantidad de gobiernos que finalizaron normalmente sus mandatos: 1 en la Federación Centroamericana, 5 en Haití, 6 en Cuba, 7 en Guatemala. Haití y la Federación Centroamericana se encuentran, por otro lado, entre los países con menos gobiernos popularmente electos. A la inversa, Colombia registra la mayor cantidad de gobiernos popularmente electos (47,6 %) y también la mayor cantidad de gobiernos que finalizaron normalmente sus mandatos (51,8 %). Esto dice mucho sobre la relación entre estabilidad institucional y la facultad popular de elegir a los propios gobernantes; pero también debe destacarse el hecho de que a fines del siglo XIX prevalecieron en Colombia períodos presidenciales de sólo dos años, lo cual funcionó con bastante eficacia para erradicar golpes y sublevaciones. Costa Rica es otro país con proporciones elevadas de gobiernos popularmente electos y de gobiernos que finalizaron sus mandatos: 40,5 % y 43,8 % de los casos, respectivamente. Haití registra 45,7 % de gobiernos cesados por medios violentos, seguido por Bolivia, Perú, Paraguay, República Dominicana, Argentina y Ecuador, todos con más del 30 %. Los países con menor proporción de gobiernos cesados por medios violentos son Panamá, Colombia y Uruguay, con 10,6 % o menos. En la medida en que la abundancia de gobiernos sustitutos o interinos es síntoma de inestabilidad política, conviene registrar que 43,8 % de los gobiernos de El Salvador cesaron por fmalización de interinatos o de mandatos de duración no bien definida. A El Salvador le siguen Federación Centroamericana, Honduras, Uruguay, Ecuador, México, República Dominicana, Bolivia, Guatemala y Haití, todos con más del 30 %. Cuadro 6 Modo de descenso, por períodos. \::j ~ Frecuencias absolutas ~ (porcentajes entre paréntesis) ("") i::5 ("") $S' "< 1801-1830 1831-1880 1881-1944 1945-1963 1964-1977 1978-1984 1985-1997 TOTAL ~ 00 §' ~ Fin de período 5 (2,7) 100 (14,8) 170 (29,7) 43 (24,3) 33 (34,4) 6 (16,7) 43 (64,2) 400 (22,1) ~ ~ 69 (3,8) ~ Salud 6 (3,2) 18 (2,7) 33 (5,8) 5 (2,8) 4 (4,2) 3 (8,3) O a "'- ~, Licencia 16 (8,6) 80 (11,9) 22 (3,8) 10 (5,6) 8 (8,3) O O 136 (7,5) ;::;' a c.-, Fin de interinato 57 (30,6) 258 (38,2) 149 (26) 45 (25,4) 26 (27,1) 13 (36,1) 7 (10,4) 555 (30,7) ~ ~ ~ Renuncia o ~ destitución 28 (15,1) 57 (8,4) 62 (10,8) 18 (10,2) 4 (4,2) 4 (11,1) 6 (9) 179 (9,9) ~, ;::s, ("") ~ Golpe, revolut' ción, otros 63 (33,9) 151 (22,4) 134 (23,4) 55 (31,1) 21 (21,9) 10 (27,8) 11 (16,4) 445 (24,6) S' Otros o ~~ 1-...... desconocidos 11 (5,9) 11 (1,6) 3 (0,5) 1 (0,6) O O O 26 (1,4) 00 a 1-...... TOTAL 186 (lOO) 675 (100) 573 (lOO) l77 (lOO) 96 (100,1) 36 (lOO) 67 (lOO) 1810 (100) ~ \Q \Q '-..l .f:::.. V\ 46 Araucaria Nro. 3 b) Por períodos El cuadro 6 permite analizar el comportamiento de la variable "modo de descenso" a lo largo de los siete períodos considerados. Destaca la alta proporción de gobiernos que cesan por finalización de interinato; aunque esta causa se reduce notoriamente en el período de 1985-1997, es la principal para el conjunto de siete períodos. La segunda causa principal de cese es el derrocamiento por golpe, revolución u otros medios violentos, que evoluciona desde un alto 33,9 % en el primer período para oscilar luego entre el 22 y el 31 % de los casos, y descender al 16 % en el período de 1985-1997. Dentro de esta categoría, las revoluciones y/o proclamaciones han ido desapareciendo con el tiempo para ser reemplazadas cada vez más por golpes militares. Hay más descensos por golpe en los períodos 1945-1963 (alternancia de civiles y militares en el gobierno) y 1978-1984 (golpes, particularmente en Bolivia, que dan lugar a la redemocratización) que en el período 1964-1977, de auge de los gobiernos militares en el que las dictaduras adquieren permanencia. El cese por simple finalización de mandato del gobierno figura apenas en tercer lugar. Los períodos en que se registra mayor proporción de gobiernos que finalizaron sus mandatos son: 1881-1944, época de estabilidad y predominio oligárquicos; 1964-1977, época de regresión autoritaria; y 1985-1997, época actual, donde alcanza su punto máximo. En la época 1964-1977, el porcentaje de gobiernos que finalizan sus mandatos es elevado por cuatro países que mantienen una marca de 100 % en este aspecto: Colombia, Costa Rica, México y Venezuela-; y también por países que fueron cayendo en el autoritarismo sólo hacia fines del período, como Chile y Uruguay, y por otros como Brasil, donde diversos gobiernos autoritarios sucesivos finalizaron sus mandatos. Los ceses por licencia y por motivos de salud registran un comportamiento bastante errático. La categoría residual "otros o desconocido" disminuye a lo largo del tiempo hasta desaparecer completamente. 6. Pertenencia estamental del gobernante a) Por países y duración La variable "pertenencia estamental del gobernante" fue analizada en seis categorías: civil, militar, eclesiástico, junta cívico-militar 13 , mixto o 13. Las juntas puramente civiles o puramente militares se incluyen en las categorías civil y militar, respectivamente. Cuadro 7 Pertenencia estamental del gobernante, por países. Frecuencias absolutas (porcentajes entre paréntesis) O ~ ~ PAÍS Civil Militar Eclesiástico Desconocido ("") Mixto o confuso Junta civico-militar TOTAL ~ ("") ¡S. Argentina 33 (41,2) 43 (53,7) O O O 4 (5) 80 (99,9) "< Bolivia 32 (34,8) 57 (61,9) O O O 3 (3,3) 92 (lOO) ~ Brasil 36 (58) 13 (21) 1 (1,6) O 10 (16,l) 2 (3,2) 62 (99,9) OC) §, Colombia 43 (50) 41 (47,7) O 2 (2,3) O O 86 (lOO) ~ Cuba 14 (56) 10 (40) O 1 (4) O O 25 (lOO) ~ Chile 44 (55) 25 (31,2) O 8 (lO) O 3 (3,7) 80 (99,9) ~ ~ Ecuador 65 (60,2) 27 (25) O 10 (9,3) O 6 (5,5) 108 (100) ""- :::::.' Haití 14 (17,1) 55 (67,1) 2 (2,4) 1 (1,2) O 10 (12,2) 82 (100) 8' México 35 (31) 70 (62) 2 (1,7) 2 (1,7) 1 (0,8) 3 (2,6) 113 (99,8) c;..., Panamá 70 (93,3) 5 (6,6) O O O O 75 (99,9) ~ Paraguay 21 (32,9) 21 (32,8) O 14 (21,9) O 8 (12,5) 64 (100,1) ~ ~ Perú 25 (28,1) 62 (69,6) O O O 2 (2,2) 89 (99,9) t'1:l, Rep. Dom. 24 (22,6) 64 (60,4) 4 (3,7) 2 (1,9) O 12(11,3) 106 (99,9) ::S. 8 Uruguay 45 (39,5) 40 (35,1) O 28 (24,6) O 1 (0,8) 114 (100) t Venezuela 21 (20) 65 (61,9) O 15 (14,3) O 4 (3,8) 105 (100) Fed. Ceno 6 (50) 5 (41,7) O O O O 12 (100) S· ~ Costa Rica 43 (58,1) 15 (20,3) O 16 (21,6) O O 74 (lOO) ~ El Salvador 98 (57,6) 65 (38,2) 1 (0,5) O 1 (0,5) 5 (2,9) 170 (99,7) 00 <::> Guatemala 15 (19,2) 40 (51,2) O 20 (25,6) O 3 (3,8) 78 (99,8) ~ I Honduras 26 (21,6) 48 (40) O 44 (36,6) O 2 (1,6) 120 (99,8) ~ ~ Nicaragua 24 (25,2) 25 (26,3) O 44 (46,3) O 2 (2,1) 95 (99,9) ~ TOTAL 734 (40,1) 796 (43,5) 10 (0,5) 207 (11,3) 12 (0,6) 71 (3,9) 1830 (99,9) I ~ ......:¡ Cuadro 8 ~ 00 Duración acumulada de los gobiernos, por países, según pertenencia estamental del gobernante. En años, meses, días PAIS Civil Militar Eclesiástico Desconocido Mixto o confuso Junta civico-rnilitar TOTAL Argentina 840504 920528 030805 1800707 Bolivia 840200 8707 14 01 00 01 17209 14 Brasil 860308 2408 11 01 11 07 720607 04 06 05 189 11 09 Cuba 430709 51 05 11 000601 950621 Colombia 1120201 6202 14 041017 1790302 Chile 114 11 18 67 11 18 020005 01 01 28 18601 08 ~ 2; Ecuador 9909 10 641019 090824 061021 181 03 14 ¡¡;:: ~ Haití 620224 141 04 22 01 11 15 00 02 11 020709 2080425 ~ '""': México 77 01 21 11001 13 020709 0003 13 02 11 03 020328 1950427 5· Panamá 900726 03 0425 940021 ~ Paraguay 840407 78 11 00 160029 0709 18 18701 23 ~ Perú 730927 10605 14 020002 18203 13 lJ..¡ Rep. Dom. 470223 12508 21 04 06 18 00 11 23 0211 11 181 0506 Uruguay 970621 470522 3008 19 00 00 17 17509 18 Venezuela 550421 1190407 180320 03 11 21 1970009 Fed. Ceno 08 01 19 090621 001000 1806 10 Costa Rica 1300228 23 0028 21 10 06 1750202 El Salvador 8505 17 83 10 29 01 02 10 00 00 02 0506 16 17601 14 Guatemala 490520 1040905 17 06 28 01 0306 173 0028 Honduras 630329 8707 10 240602 00 08 02 1760113 Nicaragua 480828 860807 31 11 07 080012 1750424 Total 15990201 15790909 120229 1790625 7505 12 550322 35010608 Porcentaje 45,7 45,1 0,3 5,1 2,1 1,6 99,9 Democracia y regímenes políticos en América Latina, 1801-1997 49 confuso 14 y desconocido. Los cuadros 7 y 8 presentan por países los resultados obtenidos: el primero tabula las frecuencias de las distintas pertenencias estamentales, el segundo la duración acumulada de los respectivos gobiernos, en ambos casos. En coherencia con la tradición de intervencionismo militar en la vida política, característica de América Latina, se encuentra que hubo más gobernantes militares (43,5 %) que civiles (40,1 %); no obstante, se observa que los segundos han gobernado ligeramente más tiempo (45,7 % del tiempo) que los primeros (45,1 %). Sólo siete países tienen más del 50 % de gobernantes civiles: Panamá (93,3 %), Ecuador, Costa Rica, Brasil, El Salvador, Cuba y Chile. Por duración acumulada de gobiernos civiles destacan Panamá (96,37 % del tiempo), Costa Rica, Colombia y Chile. Inversamente, los países con menor proporción de gobernantes civiles son Haití, Guatemala, Venezuela, Honduras, República Dominicana y Nicaragua. Los gobernantes de pertenencia estamental desconocida constituyen un bastante significativo 11,3 % de los casos, aunque ocupan sólo 5,1 % del tiempo. En la medida en que los registros históricos rara vez olvidan mencionar eventuales rangos militares de los gobernantes, puede suponerse que muchos "desconocidos" son civiles. Las restantes categorías tienen incidencia marginal. b) Por períodos El cuadro 9 permite analizar las frecuencias de las distintas pertenencias estamentales a lo largo de los períodos considerados. En los dos primeros períodos, una mitad de los gobernantes fue militar debido a dos motivos principales: a) las guerras de independencia, primero, y las guerras civiles, después, facilitaron el acceso de los militares al gobierno; b) a falta de una carrera militar institucionalizada, cualquier caudillo alzado en armas podía autoadjudicarse grados militares a partir, precisamente, del momento de su alzamiento. En el período de estabilidad y predominio oligárquicos (1881-1944), la proporción de gobernantes militares desciende, baja todavía más en el período de redemocratización 1945-1963, recrudece en el período de autoritarismo 1964-1977, comienza a bajar en la etapa de redemocratización 1978-1984, y desciende a su mínimo en el período de consolidación democrática: 1984-1997. 14. Incluye los gobiernos del Brasil imperial y sólo tres casos más. 1801-1830 1831-1880 Constitucional en propiedad 48 (25,8) 241 (35,7) Constitucional interino 49 (26,3) 220(32,6) Sustituto 8 (4,3) 67 (9,9) De facto o invasor 15 (8,1) 121 (17,9) Provisional 64 (34,4) 26 (3,9) Otros o desconocido 2 (1,1) O TOTAL 186 (lOO) 675 (lOO) Cuadro 13 Carácter del régimen, por períodos. Frecuencias absolutas (porcentajes entre paréntesis) 1881-1944 1945-1963 1964-1977 273 (47,6) 82 (46,1) 47 (47,4) 183 (31,9) 39 (21,9) 10 (10,1) 27 (4,7) 12 (6,7) 8 (8,1) 61 (10,6) 36 (20,2) 29(29,3) 27 (4,7) 9 (5,l) 5 (5,1) 2 (0,3) O O 573 (99,8) 178 (lOO) 99 (100) 1978-1984 1985-1997 21 (40,4) 56 (82,3) 8 (15,4) 1 (1,5) 1 (1,9) 1 (1,5) 20 (38,5) 8 (11,7) 1 (1,9) 2 (2,9) 1 (1,9) O 52 (100) 68 (99,9) Total 768 (41,9) 510 (27,8) 124 (6,8) 290 (15,8) 134 (7,3) 5 (0,3) 1831 (99,9) Ul 0\ ~ ~ :;;::: 8 ~. $::) ~ ~ (.;,,) Democracia y regímenes políticos en América Latina, 1801-1997 57 y 1886, de un período de gobierno de sólo dos años (lo que podría hablar favorablemente de los mandatos breves como un medio de atenuar tendencias golpistas y otras similares). En segundo lugar, debe considerarse también que la historia política de Colombia ha estado signada tradicionalmente por la lucha entre dos partidos de élite: el liberal y el conservador. A no ser por ciertos momentos precisamente identificables, las masas han estado (¿siguen e9tándo- lo?) ausentes de la vida política, salvo en su papel de carne de cañón en las perennes guerras civiles. Esto lleva a un tercer punto: la relativa estabilidad política que las estadísticas hacen ver es sólo un ropaje que oculta un fondo (especialmente en el siglo XIX) de guerra civil casi permanente. Y, cuarto y último, no debe olvidarse que el actual sistema político colombiano nació del reparto del poder (el "Pacto nacional", vigente desde 1958 hasta 1974) entre los partidos conservador y liberal, y que se asienta todavía hoy sobre la impresionante abstención electoral de la ciudadanía. Valgan estas reflexiones para advertir al lector sobre la limitada validez de los datos estadísticos presentados en cuanto a la explicación profunda de la dinámica política de América Latina; sobre todo si, como en el presente estudio, se hace de ellos un tratamiento general y globalizante. Análisis más profundos y contextuados de la realidad misma de la vida política, análisis por períodos, por regiones, por países específicos, serán sin duda más fructíferos. En todo caso, de los datos anteriores se derivan algunas conclusiones significativas. 9. Síntesis y conclusiones Si la elección y recambio por decisión popular de los gobiernos, junto con el control y la participación populares efectivos en la gestión gubernamental, son rasgos ineludibles de toda democracia, la periodización arriba presentada y las tabulaciones en ella basadas indican claramente que, a lo largo de su historia, los países latinoamericanos han marchado por sendas muy distintas de las vías democráticas que sus constituciones prescriben. Es curioso notar, sin embargo, que salvo en el período más reciente de autoritarismo, prácticamente todos los gobiernos latinoamericanos se han sentido obligados a invocar -incluso por puro formalismolos textos constitucionales y la soberanía popular expresada en el sufragio. Y ello porque en América Latina, desde el momento mismo de la independencia, prendió la idea básica del constitucionalismo: los gobiernos deben representar al pueblo y ser elegidos por éste, el acceso al gobierno no puede ni debe basarse en la fuerza. Sin embargo, el de- 58 Araucaria Nro. 3 clarativo acatamiento a la constitución y la búsqueda de legitimación por medio del sufragio, sólo en períodos limitados significaron auténtico recurso y subordinación a la soberanía popular. Hubo un período inicial de democracia embrionaria, inorgánica, no institucionalizada y tumultuosa: el de las guerras de independencia, en el cual existe consenso y entusiasmo participativo revolucionarios hacia los nuevos líderes y sus políticas. La elección y recambio de gobiernos es en esos días asunto sujeto a la deliberación pública y a los vaivenes de la guerra 16. Esta embrionaria democracia se redujo a la nada al finalizar el período de las guerras de independencia y abrirse el de las guerras civiles y la anarquía. Se trata de un lapso en el que son bandas armadas las que se disputan el poder, a veces movilizando a las masas como carne de cañón y casi siempre en pos de objetivos personales o de facción. La elección y el recambio de gobierno son, en este primer y difícil momento de la conflictiva formación de Estados nacionales, asuntos de armas, de habilidad del jefe militar para convertirse en jefe político. Con la organización nacional, y luego con el predominio oligárquico, los países latinoamericanos institucionalizaron su vida política y pasaron a practicar una democracia formal de participación restringida, que sólo acogía en su seno a la oligarquía y a la población que pagaba impuestos, poseía propiedades o sabía leer o escribir; además, estaba viciada por el fraude, el sufragio abierto o público, y el inveterado triunfo del candidato oficialista. Si durante los períodos de la independencia, y aun de la anarquía, las montoneras y los caudillos pudieron representar alguna forma -aunque fraccional y faccionalde expresión de la voluntad popular, durante el predominio oligárquico incluso esta modalidad tumultuosa de expresión del sentir popular fue desapareciendo por la acción de un Estado cada día más fuerte y eficiente, en el que la elección y recambio de gobiernos pasó a ser asunto privativo de la oligarquía. Hacia fines del período de predominio oligárquico comenzaron a desarrollarse nuevas fuerzas sociales. Los sectores medios reclamaron la ampliación del sistema político y exigieron una democracia de participación ampliada, objetivo que fueron logrando, en tiempos y modalidades distintos, casi siempre con el apoyo y la movilización de las masas populares. A su vez, éstas exigieron una democracia de masas, como las que quisieron ser los regímenes populistas. El populismo osciló entre una simple manipulación de las masas por 16. Cabe señalar que la verdadera participación en la toma de decisiones quedó limitada, salvo casos excepcionales, a las élites criollas "ilustradas". Democracia y regímenes políticos en América Latina, 1801-1997 59 parte de hábiles líderes carismáticos y una verdadera democracia de masas con participación popular en el gobierno. Con su advenimiento -en formas más democráticas o más autoritariasse hizo oír la voz de los sectores populares que, desde siempre, habían estado postergados, olvidados. Las masas populares se incorporaron a la vida política exigiendo patria, libertad, bienestar y justicia. Su incorporación por la vía de movimientos populistas o por la de partidos liberal-reformistas o de izquierda fue considerada amenazante para el status quo. Frente a esta amenaza surgieron las dictaduras reaccionarias y antipopulares que asolaron América Latina a partir de 1964 y hasta -aproximadamente- mediados de los años 80. En los años 80, la movilización popular y la presión internacional hicieron retroceder a las dictaduras y dieron lugar a nuevos regímenes democráticos, que buscan hoy consolidarse entre las asechanzas de las tentaciones autoritarias, del atraso social y de la inestabilidad económica. No todo es color de rosa, pero debe destacarse lo más positivo: los pueblos latinoamericanos intentan, hoy más que nunca, autogobernarse. Esto es, señalarse por sí mismos sus propios destinos y decidir el tipo de sociedades en que quieren vivir.