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Temas de actualidad

Rivas Moreno, Francisco, 1851-1935; Nieto, Emilio

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C; .? V. RIVAS MORENO TEMAS DE ACTUALIDAD CON UN UROLOGO DEL EXCMO. SU. í). EMILIO ¡NIETO 331 comercio de vinos con Inglaterra. Las Escrielas de Bodegueros. Los vinos en la Exposición París. Los vinos de la Península y la ««posición de Chicago. La filoxera y la riqtieza vitícola de la Península. El problema social y las clases agrícolas. Los consumos y la anarquía municipal. El tratado con Prancia, etc., etc. O-@ MADRID LIBRERÍA DE HIJOS DE CUESTA Calle de Carretas, mira. 9 1892 AÑO XV LOS VINOS Y LOS'ACEITES año xv REVISTA DE AGRICULTURA EN GENERAL y especialmente del cultivo de la vid y el olivo, y de la fabricación y comercio de estos caldos en España y en el Extranjero. Precios de subscripción Madrid: tres meses, 3 pesetas.—Provincias: un año, 12,50 pesetas.—Extranjero: un año, 17,50 pesetas.—Ul¬ tramar: un año, 20 pesetas. DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO DE AGRICULTURA GANADERÍA É INDUSTRIAS RURALES bajo la dirección de los Sres. López Martínez, Hidalgo Tablada y Prieto y Prieto con la colaboración de los más distinguidos y reputados agrónomos de España Consta de 8 tomos en 4.°, con 5.756 páginas á dos co¬ lumnas, de letra clara y compacta, explicación de 8.360 palabras y 2.307 excelentes grabados. Precio en rústica, 150 pesetas y 170 en pasta en Madrid. En provincias, 158 pesetas en rústica y 178 en pasta, re¬ mitida franca de porte y certificada. Se admiten subscrip¬ ciones por tomos mensuales en rústica, siendo el precio de cada uno de ellos 18.75 pesetas en Madrid y 20,25 en provincias franco de porte y certificado; los subscriptores remitirán mensualmente, eh libranza ó letra, el importe del tomo correspondiente á cada mes. El subscriptor que desee recibir los tomos encuadernados en pasta, abonará 2.50 pesetas más por cada tomo, ó sea 21,25 pesetas en Madrid y 22,75 en provincias. LAS INDUSTRIAS AGRÍCOLAS TRATADO DE LAS QUE SE EXPLOTAN EN ESPAÑA , Y DE TODAS AQUELLAS QUE PUEDEN SERTENTAJOSAMENTE EXPLOTADAS POR D. FRANCISCO BALAGUER Y PRIMO Ingeniero industrial, químico y mecánico Consta esta obra de dos tomos en 4.° con 1550 páginas y 410 exselentes grabados. - Precio , 31 ptas. en Madrid y 53 en provincias. ISivas Moreno M&t.íÍM • l .2?C6'5ÍSS TEMAS DE ACTDAL1DAD CON UN PROLOGO DEL EXCMO. SR. D. EMILIO NIETO ij-a El comercio de vinos con Inglaterra. Los vinos en la Exposición de París. Los vinos de la Península y la Exposición de Chicago. El tratado con Prancia. Etc., etc., etc. «- n MADRID Imp. del Boletín de Obras Públicas, Plaza del Dos de Mayo, $, 1892 CARTA-PRÓLOGO Sr. D. Francisco Rivas Moreno. Mi querido amigo: Gratísima sorpresa me proporcionó usted el otro día, al remitirme los pliegos impresos de este libro, en unión de cariñosa carta, donde me recordaba el compromiso contraído, cuan¬ do á publicarle le excité con insistencia, mo¬ vido por mi convencimiento de que coleccio¬ nando en él varios de sus trabajos, dados á luz en diferentes publicaciones de Madrid y provincias, prestaría usted al país un positivo servicio. A las razones por mí alegadas en de¬ mostración de que esos trabajos ofrecían, en el fondo, un interés permanente que aconse¬ jaba salvarlos de la suerte común á cuanto se confía al agitado oleaje de la prensa diaria, la cual, por su propia naturaleza, destinada á re¬ flejar cuanto pasa, así alcanza á producir en la pública opinión las más hondas impresiones, como las borra de súbito al día siguiente con otras nuevas; á mis razones, repito, contestó VIII ción con expositores y jurados; como el relati¬ vo á los vinos de la Mancha, feliz condensación de las condiciones y exigencias de la importan¬ tísima industria vinícola de aquella comarca; y, por último, como el concerniente á nuestro tra¬ tado con Francia, obra de interés palpitante, acabada exposición de nuestras necesidades en la materia, que debieran tomar muy en cuenta las personas llamadas á formalizar el convenio internacional á que me refiero. Nada diré del artículo dedicado á la Exposi¬ ción de Chicago, donde hay observaciones ati¬ nadísimas y noticias curiosas que evidencian el gran provecho que indudablemente puede re¬ portar el mercado americano á la industria y al comercio de la Península; nada de las intere¬ santes enseñanzas que se desprenden del exa¬ men de Los Pósitos y el Banco de Segovia, en el cual se ponen en acertado parangón las anti¬ guas instituciones que necesitaban guardar se¬ millas para repartirlas en épocas de escasez, con las modernas, que sólo piden el amparo de una buena legislación para poder derramar, á todas horas, sobre los labradores menesterosos las in¬ agotables riquezas suministradas por el crédito agrícola; nada, por último, de los hondos te¬ mas que aborda usted al tratar de El problema social y las clases agrícolas , donde, con el mejor sentido, se fija en la legítima participación del obrero del campo en los beneficios de la labor, y ensalza como se merece la fórmula del pega- IX jar, cuyo conveniente desarrollo viene á ser sin duda, la más eficaz manera de establecer relaciones de amor y de íntima solidaridad entre el capital y el trabajo. No quiero, no, descender á detalles, porque sería interminable mi tarea; y después de todo, cuanto me cumplía decir en esta carta, y aun algo más, dicho está ciertamente. Permítame usted, sin embargo, una conside¬ ración final. Para remediar la crisis porque atraviesa nuestra agricultura, señala usted como principales empeños, el de allegar capitales su¬ ficientes para el debido desarrollo y perfeccio¬ namiento de los cultivos, llamando la riqueza pública hacia este importante ramo de la pro¬ ducción; el de difundir la instrucción entre las clases trabajadoras, enseñándoles á aprovechar sus aptitudes y á emplear hábilmente su activi¬ dad; y el de promover el espíritu de asociación que multiplica las fuerzas y los elementos de cada uno, con el mutuo auxilio, y es fecundo origen de las más progresivas empresas. Muy bien está que se excite á Gobiernos y Parla* mentos á fin de que, con medidas previsoras, faciliten el establecimiento sólido del crédito territorial, llamado á proporcionar, en favora¬ bles condiciones, cuantos recursos necesite el labrador; muy bien que se condene el afán de centralizar en Madrid la enseñanza agrícola, cuando, difundidas por las provincias las es¬ cuelas de peritos y capataces, contribuirían po- — X — derosamente á extender los conocimientos teóricos y prácticos; pero, aparte de pedir esto y mucho más á los poderes públicos, pi¬ damos sobre todo á los agricultores que atien¬ dan, ya que de ellos nada más depende, á la superior trascendencia del último extremo por usted mencionado. La asociación: tal es, á mi ver, la clave de cuanto se intente edificar so¬ bre nuestro suelo. Con la asociación, en mayor ó menor grado, más ó menos pronto, tendría la agricultura aque¬ llos elementos, precisos para asegurar su pros¬ peridad. Mientras nuestros labradores persistan en vivir hostiles á todo sentido de solidaridad colectiva, fieles á ese individualismo intransi¬ gente, que es el rasgo característico de nuestro pueblo, será vano el intento de ponernos al nivel de otros países, donde tantas maravillas logra, así en la explotación de la tierra, como en la industria fabril y en el comercio, el fácil concierto de los individuos para un fin común. En las luchas de la vida, siempre los ejércitos disciplinados han de triunfar de las muche¬ dumbres allegadizas, sin organización y sin jefes. Ninguna propaganda tan patriótica como la empleada en desarraigar del fondo del alma de los agricultores españoles ese egoísmo sui¬ cida y ese recelo feroz que les hacen ver en cada conciudadano un enemigo mortal. Bien haya quien, presentándoles muy á las claras las consecuencias de semejante conducta, consiga — XI que empiecen á avergonzarse de sus hábitos antisociales, motivo principal de la dolorosa desproporción que se advierte entre los frutos mezquinos de nuestro trabajo y los alientos vi¬ riles y poderosos de nuestra raza. No es posible ocasión más propicia que la actual para demostrar esta verdad innegable. Perdido el mercado francés, adonde llevábamos nuestra principal riqueza sin otras manipula- ' ciones que las necesarias para ofrecerla como primera materia, utilizada al otro lado de la frontera, con enorme provecho, en la fabrica¬ ción de vinos excelentes, tenemos hoy que pen¬ sar en elaborarlos por nosotros mismos, con algún esmero, á fin de que puedan lograr sali¬ da en otros mercados. Y como esto ha de ser imposible sin formar grandes sindicatos regio¬ nales que instalen las industrias vinícolas con¬ venientemente, y fijen los vinos tipos de cada comarca, bien pronto hemos de ver si. deci¬ diéndonos á acudir á la asociación, alcanza¬ mos á trocar en la mayor de las fortunas lo que hoy aparece como un contratiempo consi¬ derable, ó si, por el contrario, persistiendo en nuestro indiferentismo semítico, dejamos co¬ rrer los sucesos, y, con el crecimiento de nues¬ tra miseria, nos ponemos casi, casi, al borde del abismo. No dirá usted, amigo Rivas Moreno, que he dejado de cumplir con largueza mi compro¬ miso. Puesto á ello, me he entretenido más de — XII — lo que pensaba, como sucede siempre, cuando se emprende una grata tarea; y para mí ningu¬ na podía serlo tanto como la de hacer á usted la debida justicia. Justicia, digo, porque para nada han intervenido en mis apreciaciones, bien seguro estoy, los impulsos del afecto que tantos años hace le profeso. No se me oculta que quizá haya quien, al pasar la vista por al¬ guno de los trabajos que van á continuación, se fije en aquellos defectos que impone á todo trance la tiranía de la labor periodística, he¬ cha por fuerza á vuela pluma, sin el reposo obligado para perfilar el plan y pulir el lengua¬ je; pero el que tal haga, y se detenga á discu rrir, en la ocasión presente, acerca de semejan¬ tes detalles, acreditará que no acierta á llegar, como debiera, al fondo de las cosas. Si pene¬ trara en él, advertiría que éste es uno de tantos casos, en que, bajo apariencias modestas, se esconde algo muy digno de aplauso entusiasta, por lo que significa en sí y por lo que promete. No me propongo infundir á usted mayores alientos con mis palabras; conociendo, como conozco, su admirable perseverancia, tengo por cierto que el resultado obtenido con esta publicación, por lisonjero qne sea, en nada ha de acrecer la inquebrantable entereza coñ que ha de proseguir su campaña. No necesita ajenos incentivos quien lleva dentro de sí el estímulo más eficaz que cabe imaginar, en los requerimientos de una volun- — XIII — tad firmísima. Son éstos la garantía mayor de éxito en cualquier empeño; porque es bien sa¬ bido que en la vida real, los triunfos positivos son para los grandes caracteres. Por eso, ha de fiar la victoria á sus energías inagotables de propagandista. Gracias á ellas, obtendrá usted al fin las dos satisfacciones que en justicia me¬ rece: una, personal, la de verse estimado en todo lo que vale; otra, más alta y desinteresa¬ da, la de advertir cómo sus trabajos contribu¬ yen de algún modo al mejoramiento de nuestra abatida agricultura. Haciendo votos porque así suceda, lo antes posible, se complace en repe¬ tirse suyo afectísimo amigo Q. B. S. M., Emilio Nieto. Mayo, 1892. TEMI DE PCTDBL1DDD EL COMERCIO DE VINOS CON INGLATERRA. I Jamás las cuestiones económicas soli¬ citaron con más interés que ahora la aten¬ ción de todas las clases sociales. Nuestros hombres de Estado no mal¬ gastan ya el tiempo en discreteos políti¬ cos, y en cambio se esfuerzan por apare¬ cer ante la opinión pública como defenso¬ res decididos y solícitos de todos los ra¬ mos de la producción nacional. El país tiene motivo para congratular¬ se al ver cómo los Sres. Sagasta y Elduayen se disputan la primacía, cuando se ocupan en aquellas iniciativas que mejor - 2 - pueden contribuir á ensanchar nuestro comercio de vinos con la Gran Bretaña. Bueno será, empero, que se haga saber á los vinicultores que si Francia cierra sus fronteras á nuestros caldos con creci¬ dos derechos arancelarios, no hay razón para halagar la esperanza de que una bue¬ na parte del sobrante que tengamos en la Península pueda destinarse al mercado inglés, si antes no se consigue que des¬ aparezcan las trabas interiores que allí dificultan el desarrollo del negocio de vinos. En muchas ocasiones se ha intentado ensanchar nuestro comereio de vinos con Inglaterra; y cuantos gastos y molestias se consagraron á la realización de esta iniciativa resultaron baldíos. Hay en In¬ glaterra trabas interiores que no pue¬ den salvar los extranjeros interesados en extender el coñsUmo de vinos. Si no hubiera que luchar con estas dificulta¬ des, no existiría en el mundo para nues¬ tra vinicultura mejor mercado que el in¬ glés. Un pueblo del Norte, rico y laborioso, es un cliente que con razón debe codi¬ ciarse para nuestra producción vinícola. Pero no hay que hacer la locura de em- - 3 - plear esfuerzos con el intento de realizar un imposible; y no otra cosa es hoy en In¬ glaterra el propósito de que los vinos de¬ jen de ser artículo de lujo destinado al consumo de las clases más acomodadas. Mientras no se anulen los privilegios que dificultan, ó mejor dicho, impiden la apertura de nuevos establecimientos donde se expendan al detall las bebidas alcohólicas, el mercado inglés no ten¬ drá para nuestros vinos la importancia que algunos quieren concederle. No hay por qué negar que á medida que se rebajan los derechos arancelarios aumentan las facilidades para el mayor consumo de vinos en el Reino Unido; pero esto ya lo tienen muy presente los estadistas de aquel país, y por eso al con¬ certar con España el modus vivendi en 1886, se cuidaron mucho de protejer la cerveza recargando los derechos de los vi¬ nos inferiores. Resulta poco equitativo exigir el pago de un chelín por galón, lo mismo á los vinos de pasto que á los finos, siempre que no excedan de los 30° Sykes. Nunca debió pasarse por alto el valor relativo de los vinos de la Península destinados á la exportación. -10 - Al concertarse en 1886 el modus vivendi , se consiguió que la graduación se elevase hasta los 30° Sykes, sin alterar los dere¬ chos arancelarios. Por la ley de 27 de Junio de 1888, los vinos efervescentes embotellados fueron recargados con derechos ad vdlorem , no habiendo interesado esta reforma, por re¬ gla general, más que á los vinos de Cham¬ pagne. Y por cierto que no huelga el recordar ahora los motivos que tuvo Mr. Goschen para realizar dicha reforma. Copiaré sus palabras: “Calculo, decía, que este derecho aporte un ingreso adicional de 125.000 libras es¬ terlinas (3.125.000 pesetas); y me fijo tam¬ bién al hacer este cálculo en que proba¬ blemente se ha de efectuar una disminu¬ ción en la cantidad de vinos que al pre¬ sente puedan importarse embotellados. En lo sucesivo serán remitidos en barricas , sien¬ do seguro , por lo tanto , que la industria de botillería en nuestro país vendrá á ser más activa , mientras la de los países extranjeros tendrá que decaer. „ Esto hacía un librecambista inglés para proteger una industria de su país. En todas partes los actos que se reali- 11 - zan desde el Gobierno, y que se relacionan con la cuestión arancelaria, se inspiran siempre en un criterio eminentemente oportunista. Al presente no es de creer que existan razones de alta política que puedan deci¬ dir á la Gran Bretaña á hacernos con¬ cesiones arancelarias sobre los vinos. Es¬ tán muy lejos de la realidad los que creen que en Inglaterra se miran los aran¬ celes con cierta despreocupación. Allí, como en todas partes, se cuidan mucho de cotizar á buen precio las rebajas que se les piden en alguna ó algunas de las partidas del arancel. En comprobación de la exactitud de mis apreciaciones, voy á citar un hecho que no deja de tener interés de actualidad.' El año 1890 Mr. Goschen, ministro de Hacienda en la Gran Bretaña, entre otras reformas realizó dos que afectaban muy directamente al consumo de vinos. La primera fue la rebaja de 0‘30 pese¬ tas al impuesto sobre la cerveza, y la se¬ gunda la reducción de los derechos aran¬ celarios que pagaban las pasas griegas, ó sean de grosella, destinadas á la prepara¬ ción de ciertas clases de vinos en Ingla¬ terra. - 12 - Las pasas de Málaga, Valencia y Ali¬ cante adeudaban 8‘40 pesetas por quintal, y las de Messenia, Calamata, Nauplia y Pirgos sólo pagaban 2‘40 pesetas. Al ocuparse en el Parlamento Mr. Goschen de este asunto, pronunció las si¬ guientes palabras: «Desearía, dijo, haber podido llevar á efecto una reducción mayor en las pasas de uva y otras frutas secas. Las pasas de uva vienen de España y de Turquía, y seguramente España y Tur¬ quía habrán de comprender que en su propia conveniencia está el imitar á Gre¬ cia en materia de concesiones arancela¬ rias.» La indirecta del Ministro fue coreada por aplausos y risas de la Cámara. Ya veremos la contestación que reciben las palabras de Mr. Goschen cuando den¬ tro de algunos meses expire el modus vi - vendí. Para proceder con acierto en estos ca¬ sos, el mejor libro de consulta es la esta¬ dística. Ella nos dice que en 1889 se ex¬ portaron de España para Inglaterra 573.516 kilogramos de pasas de uva, au¬ mentando al año siguiente la exportación unos 8.000 kilogramos próximamente. — 13 - Estos datos demuestran que con dere¬ chos arancelarios más módicos el comer¬ cio de pasas con la Gran Bretaña alcan¬ zaría verdadera importancia. Como se ve, Mr. Goschen obró muy discretamente al solicitar la atención de nuestros hombres de gobierno hacia una de las partidas del arancel que brinda mayores facilidades al aumento de nues¬ tro comercio de exportación. Muy cerca de 84 millones de pesetas era en 1890 el valor de las pasas de grosella, procedentes de Grecia, importadas en In¬ glaterra. Las pasas de uva mandadas de España daban una valoración que exce¬ día poco de 16 millones de pesetas, y Tur¬ quía no llegó á 7 millones. Inglaterra, ahora como siempre que ha tenido que convenir tratados con Francia, España, Italia ó Portugal, procurará crear dificultades á la importación de los vinos de menos precio, por ser éstos los que causan más daño 4 la industria cerve¬ cera. La carestía de los vinos de Francia, después de puestas en vigor las nuevas tarifas, pudiera favorecer bastante el des¬ arrollo de nuestro negocio de vinos en la Gran Bretaña. - 14 — Francia tiene á su favor dos circuns¬ tancias muy impprtantes: la primera, el haber educado el gusto de los consumi¬ dores ingleses con arreglo á los tipos que el comercio francés exporta; y la segunda, que haciendo el consumo las clases más acomodadas del pueblo inglés, el mayor precio de las marcas que hoy gozan de buen crédito no hará más que aminorar algo la demanda. A nadie se oculta que puede intentarse la imitación de esas marcas utilizando los vinos de la Península, toda vez que ellos sirvieron de primera materia á los nego¬ ciantes franceses que más dinero están ganando en Inglaterra; pero esta empresa no es tan fácil como algunos la imaginan, y los resultados estoy seguro de que no corresponderían á las esperanzas. El Gobierno italiano, eficazmente se¬ cundado por los vinicultores, ha procura¬ do ensanchar el consumo de los vinos de aquel país, presentando en Inglaterra ti¬ pos muy semejantes á los franceses, y hasta ahora los resultados no pueden ser más desastrosos; pues de 25.000 hectoli¬ tros que en 1889 exportó Italia al Reino Unido, bajó á 16.415 en 1890. El Gobierno y los vinicultores todos de - 15 - la Península no deben escatimar las ini¬ ciativas hasta conseguir que nuestro co¬ mercio de vinos con la Gran Bretaña ad¬ quiera el mayor desarrollo posible. III Ocasión es ésta de hacer saber á los que lo ignoran la verdadera importancia que tiene en Inglaterra el comercio de vinos. En 1889 el total de los vinos importa¬ dos en Inglaterra por los diferentes paí¬ ses productores fue de 724.812 hectoli¬ tros, correspondiendo de éstos 246.505 á los blancos y 477.807 á los tintos. En 1890 la importación fue de 736.708 hectolitros, obedeciendo la diferencia á la mayor demanda de vinos tintos. Conviene advertir que algunos de los vinos importados pasaron en los depósi¬ tos fiscales largo tiempo, originando con esto gastos de que los dueños no pudieron resarcirse al hacer las ventas. El consumo de vinos fue en 1889 de 643.581 hectolitros y en 1890 de 682.673. Estas cifras demuestran que no son fun¬ dadas todas las esperanzas que algunos cifran en el mercado inglés; pues aun — 16 — cuando España ejerciera allí un verdade¬ ro monopolio, nunca se podría colocar ni siquiera un 25 por 100 del sobrante que quedará en la Península cuando las nue¬ vas tarifas francesas se pongan en vigor. No Hay para qué afirmar que, sea ma¬ yor ó menor la exportación de vinos á Inglaterra, nuestro deber es luchar allí porfiadamente con los demás países pro¬ ductores para disputarles el terreno pal¬ mo á palmo. Importa reiterar estas aclaraciones á fin de impedir que por alguien se crea que mis razonamientos se encaminan á otro objeto que el de evidenciar la precisión en que se encuentran los vinicultores es¬ pañoles de buscar colocación á sus pro¬ ductos en otros mercados de más impor¬ tancia que el de Inglaterra. Como quiera que aquí no somos muy aficionados á comprobar la exactitud de • ciertas afirmaciones, pudiera ocurrir muy bien que se aceptara como buena la opi¬ nión de que el mercado inglés era una so¬ lución para el conflicto económico que la cuestión vinícola ha originado en la Pe¬ nínsula; y en este caso la confianza agra¬ varía el mal en condiciones que ahora no es posible predecir. Los tres países que más vino importan en Inglaterra son Francia, España y Por¬ tugal; no habiendo llegado el primero en 1890 i exportar más que 284.824 hectoli¬ tros entre vinos tintos y blancos. Sigue a Francia España con 118.847 hectolitros de vinos blancos, y 62.179 de vinos tintos; y en tercer lugar aparece en la estadística Portugal con 180.972 hectolitros de vinos tintos. Ya queda dicho que Italia no pasó en el año que nos ocupa de 16.415 hecto¬ litros. ¿Hay alguien que con estos datos a la vista pueda forjarse la ilusión de que los 4 0 5 millones de hectolitros que pudiera Francia pedirnos menos de lo que hasta ahora ha demandado, tendrían en el mer¬ cado del íteino Unido buena colocación? No hay nadie que estudie con calma y mediana competencia estas cuestiones, que dé crédito á la opinión absurda de que nuestra exportación de vinos á Francia cesará porque se aplique la tarifa mínima. Por eso calculo antes en 5 millones de hectolitros el mayor sobrante que pudie¬ ra quedar en la Península, caso de no lle¬ gar á una buena inteligencia con Francia. El consumo de cerveza en Inglaterra subió en 1890 á 51.114.791 hectolitros, y — 18 - y el de aguardientes á 1.744.301 hecto¬ litros. Lo importante sería que á nuestro co¬ mercio de vinos se le dieran facilidades para aumentar la exportación á costa de las dos partidas que quedan copiadas; pero esto, repito, que desgraciadamente no es posible, porque hay que luchar con obstáculos verdaderamente insuperables. Creo que al entablar ahora negociacio¬ nes para un nuevo concierto arancelario, Inglaterra, si se le hacen las concesiones á que aludía Mr. Goschen en 1890, estará propicia á elevar la escala alcohólica has¬ ta los 33° Sykes; pero esta concesión re¬ sultaría ineficaz, por lo mismo que en nada favorecería á los vinos de pasto, toda vez que los 26° Sykes corresponden á 14°,84 Gay-Lussac, que es precisamen¬ te la fuerza alcohólica que por regla ge¬ neral alcanzan dichos caldos. Más práctico resultaría en mi sentir conservar la escala alcohólica que hoy existe, y reducir en un 40 ó 50 por 100 los crecidos derechos que ahora devengan los vinos comunes. También podía adoptarse el criterio de dividir la escala, exigiendo hasta los 26° Sykes un derecho arancelario lo más re- - 19 - ducido posible, y recargando éste, en pro¬ porción equitativa, para los caldos de ma¬ yor riqueza alcohólica. De esta suerte, los excelentes vinos de Múdela, Riscal, Compañía Vinícola del Norte de España, Oporto Español, ó sean vinos de Tarragona, y otros varios que pudieran citarse, tendrían mayores me¬ dios para luchar ventajosamente con los productos de otros países. Considero una verdadera quimera, dado el carácter inglés, de suyo respetuoso con todas las tradiciones, pretender que se anule el privilegio de los vintners ; pero ya que esto no sea posible, que concedan al menos la creación en las principales capi¬ tales del Reino Unido de grandes depósi¬ tos donde se puedan vender los vinos de la Península sin trabas de ningún género. Si las destilerías y la industria licorera alcanzaran en España la importancia de¬ bida, algo podría conseguirse para estos productos del mercado inglés. Varias casas de Jerez han empezado este negocio con éxito muy lisonjero. Charente, donde se fabrican las marcas de cognac más estimadas, nos enseña el gran partido que de esta industria puede sacarse en un país que, como España, tie- - 26 - ha de ir gradualmente aminorando la de¬ manda. No hay que olvidarse de que Italia, Por¬ tugal, Argelia, Rusia y Turquía aumentan su riqueza vitivinícola y aprovecharán to¬ das las ocasiones para hacernos la compe¬ tencia. Recordando el adagio No liay mal que por lien no venga, he buscado las venta¬ jas que pudiera reportamos el pánico que por toda la Península han llevado los nue¬ vos aranceles franceses. Ahí van, para que sirvan de paliativo á nuestras penas, algu¬ nas observaciones que considero de rela¬ tiva importancia. En adelante nuestros viticultores se ve¬ rán precisados á emplear los mejores pro¬ cedimientos de cultivo, á fin de conseguir, con el menor coste posible, frutos abun¬ dantes y de excelente calidad. Hay que reconocer que hasta hoy cier¬ tos progresos se han mirado aquí con pu¬ nible indiferencia. Se pondrá coto á ese afán inmoderado de plantar viñedos, y cuando se repongan las plantas perdidas en los que ya existen, se estudiará cuál es la variedad que me¬ jor se acomoda á las condiciones del terre¬ no y á las exigencias del mercado. 27 — Persuadidos los vinicultores de que no cuentan con las facilidades que otras ve¬ ces para vender los caldos, y de que si éstos han de tener buena estimación en los mercados, hay que cultivarlos con gran esmero, aprenderán á formar vinos tipos, que servirán para dar merecido renombre á las marcas que mejor satisfagan el gusto del público. Hasta ahora, nuestros vinos, no sólo estaban elaborados con algún descuido, sino que resultaban tantas variedades co¬ mo envases; y este es un grave inconve¬ niente para formalizar contratos en los mercados extranjeros, pues la muestra obli¬ ga á dar exactamente igual la cantidad de vino que se contrate. Y esta exigencia no es un capricho del comercio: responde precisamente á la necesidad de facilitar á los consumidores aquellas clases que son más de su agrado, y que sirvieron para educar el paladar. En Inglaterra, donde esto se lleva con extremado rigor, algunos compatriotas han tenido graves contrariedades por no acomodarse las remesas de vino á las muestras que sirvieron de base á los con¬ tratos. Para el vinicultor es de capital interés - 28 - saber formar vinos tipos. Estas enseñan¬ zas son las que con muy buen acuerdo se quieren divulgar, estableciendo escuelas de bodegueros en las comarcas que tienen más riqueza vitivinícola. La mayor parte de los cosecheros no es¬ timan en todo lo que merece la operación de las mezclas (coupage.) En eso estriba nuestra principal desgra¬ cia; en baber permanecido durante mu¬ chos años cruzados de brazos, en vez de aprovechar el tiempo en estudios y prác¬ ticas que, al mismo tiempo que diesen ma¬ yor valor á los productos, conjuraran los peligros que ahora tanto nos aterran.. ¡Dios haga que la alarma de hoy sirva para volvernos á la vida del estudio y al trabajo! Como antes dejo indicado, es indudable que Francia seguirá utilizando nuestros vinos, aun cuando se ponga en vigor la tarifa mínima de sus nuevos aranceles, pero no hay razón para llevar nuestro op¬ timismo hasta el punto de creer que la ex¬ portación no disminuirá en algunos millo¬ nes de hectolitros. Para colocar este sobrante, puede acudirse á los mercados de América, y apelar á reformas administrativas, que serían de — 29 - inmediato y satisfactorio resultado en el interior. Entre éstas, las que solicitan más pre¬ ferentemente la atención son la reforma del impuesto de consumos y la persecu¬ ción de los que se dedican á preparar esos brebajes malsanos que salen al mercado como vinos naturales. No bay contrabando boy día que ori¬ gine menos riesgos y dé mayores rendi¬ mientos que la venta de vinos artificiales. Aun cuando las primeras materias re¬ sultaran con un coste igual al precio del vino natural fuera de puertas, siempre quedaría á favor de los que bacen la falsi¬ ficación en las poblaciones, los crecidos derechos de consumos. Si en todos los grandes centros de po¬ blación pudiera conseguirse que no se des¬ tinaran al consumo más que vinos natu¬ rales, otra sería la suerte de nuestra pro¬ ducción. Para que las destilerías vuelvan á abrir¬ se bay que llevar á la Instrucción de Con¬ sumos reformas muy importantes, pues la fiscalización de las fábricas se presta á escandalosos abusos, que de ordinario son explotados para favorecer en las pobla¬ ciones intereses de pandillaje político. - 30 - Aquí, con vinos excelentes y anís tan superior como el que se cosecha, pueden prepararse los exquisitos aguardientes anisados que dieron merecida fama al Tomelloso y otros puntos. En la Mancha hay elementos sobrados para que la industria licorera saque al mercado productos que puedan competir con los más estimados del extranjero. Las casas francesas que han venido á estas comarcas á explotar el negocio de vinos con capital, relaciones y conocimien¬ to de cuanto exige la industria vinícola, pueden responder, con las grandes fortu¬ nas que han levantado, de la exactitud de todas mis afirmaciones. En la República Argentina, Méjico, el Brasil y otros puntos de América, cuando los caldos de la Mancha se han presentado bien elaborados,^ el comercio y los consu¬ midores les han concedido tanta estima¬ ción como á los mejores de otros países. Lo que falta en Ciudad Real es dinero y espíritu de asociación. El crédito agrícola pudiera remediar lo primero, y la mayor ilustración de los la¬ bradores haría más fácil la asociación, pues la desconfianza fué siempre patrimonio de los ignorantes. - 31 - II Ocasión es ésta mny oportuna para dar á la publicidad aquellas enseñanzas que se han recogido durante los últimos años, a fin de proceder en adelante con la discre¬ ción y acierto que al interés de todos con¬ viene. Si en España se tuviera perseverancia para sacar provecho de las muchas y uenas iniciativas que se toman, es indudable que ningún otro país nos llevaría ventaja en el camino del progreso; pero aquí las mejores ideas resultan estériles, porque a los cuatro días de llevarlas á la práctica, la desidia se apodera de los ánimos, y re¬ sulta tiempo perdido y dinero mal gas¬ tado el que se dedicó en un momento de entusiasmo á dar cima á una empresa que requería, además de los factores indica¬ dos, el de la constancia en el trabajo y amor al estudio. Así se explica que las provincias estén cansadas de sufrir desengaños, y qne en muchos casos nieguen su concurso á pro- - 32 — yectos que merecen todas sus simpatías, si sólo se estudia la idea en el terreno de las especulaciones científicas. Lo sucedido en Ciudad Real con la Es¬ tación vitícola y enológica demostrará á los que no lo sepan, que antes, mucho an¬ tes de que Francia pensara en cerrar sus fronteras á nuestros vinos por medio de crecidos aranceles, ya se trataba de reali¬ zar bastante de lo que ahora se pide como una gran novedad. La creación de la Estación vitícola y enológica de la Mancha despertó tal entu¬ siasmo entre los viticultores y viniculto¬ res, que Valdepeñas y Ciudad Real pusie¬ ron en juego todas sus influencias á fin de alcanzar la concesión de dicho estableci¬ miento. La lucha fue muy porfiada en la Dipu¬ tación, resultando al fin triunfante la ca¬ pital. Era Director general de Agricultura el señor Acuña, cuando se instaló en Ciudad Real la Estación vitícola y enológica. Con su presencia se celebraron fiestas para so¬ lemnizar tan fausto acontecimiento, y en un gran banquete se gastaron algunos mi¬ les de pesetas y se anunciaron grandes prosperidades para la agricultura regional. - 33 — En el mismo local de la Estación se Hizo una gran Exposición permanente de vinos y alooHoles, á fin de que pudiera el comer¬ cio acudir á un centro de su confianza á tomar cuantos informes considerara con¬ venientes. Hubo su período de entusiasmo, y en este tiempo se analizaron vinos de los pueblos que mayor riqueza vitivinícola tienen en la provincia de Ciudad Real; tra¬ bajo de gran provecho, que aún no se ha publicado, y del que más adelante me ocu - paró. No se hizo esperar mucho el cansancio; y la Estación vitícola llegó á ser un verda¬ dero censo para la Diputación y el Ayun¬ tamiento de la capital, pues se gastaba el dinero sin recoger ningún beneficio. De la Exposición permanente valiera más no hacer mención. Fue desaparecien¬ do lo que en ella había, sin que á ningún propietario se le ocurriera reponer las existencias. ¿A quién es imputable la responsabili¬ dad de este fracaso? A todos. El público no supo apreciar la impor¬ tancia de la reforma, y miró con despego un centro qne podía servir para conjurar los males que hoy se avecinan. - 34 - Apena el ánimo recordar cómo termina¬ ron la Estación vitícola y enológica y la Exposición permanente de vinos. Al crearse los Laboratorios vinícolas, también Ciudad Real tuvo la desgracia de ser una de las poblaciones preferidas. Se pidió un local á la Diputación, y es¬ ta lo facilitó de tan buenas condiciones, que á todos los que por encargo de la Dirección de Agricultura lo ban visitado, les be oído confesar que no babía en la Península otro Laboratorio mejor insta¬ lado. Desde bace bastantes años, la Diputa¬ ción costea dicbo local y paga un mozo de oficio ; pero el Laboratorio no ba pres¬ tado ningún servicio. Estos desencantos dan grandes alien¬ tos al rutinarismo y preparan de tal suer¬ te el ánimo de las personas menos ilustra¬ das, que en muchos casos niegan su con¬ curso á las mejores iniciativas, porque tienen la firme persuasión de que perde¬ rán tiempo y dinero. Demostrado está que los vinos de la provincia de Ciudad Real reúnen con¬ diciones envidiables para la exporta¬ ción. Las casas francesas que se han esta- — 35 - blecido en Daimiel, Miguelturra, Valde¬ peñas y otros pueblos, pueden testificar de la verdad de mis palabras, y los prin¬ cipales especuladores de Burdeos y Cette saben mejor que nadie que los vinos na¬ turales de la Mancha son muy estimables por su fuerza alcohólica y buen color. En la provincia de Ciudad Real, como en las demás comarcas vitivinícolas de España, se lucha con una grave contra¬ riedad, y es que los agricultores no se persuaden de que ellos deben limitar sus esfuerzos á producir mucha y buena uva, para que después la utilice la industria vinícola en la preparación de aquellas marcas que mejor colocación tienen en los mercados de consumo. Los modestos labradores podrían aco¬ meter con éxito esta empresa de fabrica¬ ción de vinos si tuvieran espíritu de aso¬ ciación y dispusieran de capitales; pero como desgraciadamente no ocurre ningu¬ na de las dos cosas, la prudencia y el interés de todos aconseja hacer un deslin¬ de de campos entre la viticultura y la vi¬ nicultura. Apremia la necesidad de que los cose - cheros aprendan á preparar los vinos con arreglo á las exigencias de cada — 42 — del proyecto del señor ministro de Fo¬ mento sí que merece sinceros plácemes. Está fuera de discusión que creando verdaderas escuelas prácticas de vinifica¬ ción se atiende á una de las más apremian¬ tes necesidades de este importante venero de la riqueza nacional; pero es preciso, para que estas iniciativas no sean estéri¬ les, que la acción privada acuda en ayuda del esfuerzo oficial, pues nada habríamos adelantado con mandar á provincias ele¬ mentos sobrados de enseñanza, si los in¬ teresados se cruzan de brazos y se mues¬ tran indiferentes ó refractarios á todo adelanto. Al lado de las escuelas prácticas de vi¬ nificación pueden prestar los sindicatos vinícolas servicios de la mayor estima. Ellos pueden facilitar alicientes para que acuda el elemento joven de las pobla¬ ciones agrícolas á recibir enseñanzas que después le serán de gran provecho. Es indudable que lo más urgente es sa¬ ber elaborar buenos tipos de vinos; pero como éstos han de consumirse en gran parte fuera de la Península, los sindicatos son los llamados á proporcionar aquellos recursos y facilidades que no están al al¬ cance de la iniciativa individual, y que — 43 - son indispensables para ganar los merca¬ dos de consumo. La Asociación de los vinicultores liará fácil el envío de agentes y mostruarios á todos aquellos países donde los caldos de la Península puedan tener buena coloca¬ ción. Para estudiar el gusto de cada mercado, bay que utilizar los servicios de personas de reconocida competencia, y sufragar gastos que para un sindicato nada impor¬ tan, y para cualquiera de sus miembros serían motivo de ruina. Las escuelas enológicas tienen por ob¬ jeto estudiar y clasificar las diversas va¬ riedades de uvas; practicar los estudios y análisis de los diversos frutos de la vid, así como de los mostos y vinos resultan¬ tes de las mismas; combinar los mostos y vinos de la región para formar tipos de¬ terminados de los que más aceptación ten¬ gan en el mercado; ensayar la fabricación y conservación del vino, aguardientes y vinagres, para obtener tipos de fácil venta en los mercados nacionales y extranjeros; verificar estudios biológicos para apreciar y remediar las enfermedades que afecten á los vinos, aguardientes y vinagres; ana¬ lizar los mostos y vinos que remitan los 44 - cosecheros, mediante una módica tarifa, y aconsejar las correcciones convenientes para que puedan obtener productos bien elaborados y de proporciones constantes entre sus elementos; y formar aprendices y capataces bodegueros. El personal de estos establecimientos se compondrá de un director, ingeniero del servicio agronómico; un ayudante, perito agrícola; un jefe de bodega y dos capa¬ taces. Se admitirá el número de alumnos que permita el local, y éstos, después de opor¬ tuno examen, obtendrán un certificado que acredite su aptitud. Los directores de las estaciones darán conferencias públicas sobre los mejores procedimientos de elaboración, enferme¬ dades y correcciones de los vinos. Tendrán derecho los propietarios vini¬ cultores á la inspección oficial de sus bo¬ degas, si, ajuicio de los directores, reúnen el local y material necesarios para una perfecta elaboración. En cada estación se formará un depósi¬ to de muestras de los vinos de la comarca, llevándose por el ayudante un registro de la composición, condiciones de cada uno, situación del viñedo y clases de cepas que — 45 — lo producen, nombre del propietario y ob¬ servaciones referentes á aquél. También se formará en cada estación un peque¬ ño museo de los aparatos más perfectos y que en la práctica den mejores resul¬ tados. A los Ayuntamientos y Diputaciones sólo se les exige que paguen el alquiler de los edificios y terrenos que se nece¬ siten, quedando el personal y los demás gastos de cuenta del ministerio de Fo¬ mento. En cuanto á los jefes de bodegas, pare¬ ce que hay el propósito de traerlos de Bur¬ deos. Posible será que ahora pidan un suel¬ do relativamente crecido; pero cuando lle¬ guen á los puntos donde deben prestar servicio, no tardarán en descubrir un gran filón que explotar, y entonces será para ellos de más estima que el sueldo, lo que paguen los cosecheros para que les ase¬ soren y ejecuten todas aquellas opera¬ ciones de más interés en la industria vi¬ nícola. Los vinicultores abonarán, en relación con los hectolitros que cosechen, un tanto por ciento á los bodegueros, y éstos po¬ drán atender á diversas casas, y entre to¬ das reunir pingües beneficios. - 46 - Para llevar á feliz término todas estas iniciativas, nada apremia tanto como mar¬ car bien las lindes que separan al viticul¬ tor del vinicultor. El viticultor que no tenga recursos ni conocimientos bastantes para elaborar vi¬ nos, que debe cuidarse de producir buena uva y en la mayor cantidad posible. Hay que ver cómo s'e hace ahora el co¬ mercio de vinos en muchas poblaciones. Cuando hay regular demanda, los mo¬ destos cosecheros no se satisfacen con ningún precio, logrando de esta suerte alejar á los compradores. Al día siguien¬ te, cuando ven que nadie pretende hacer transacciones, se alarman y ceden en sus pretensiones de una manera irrefle¬ xiva. Interesa á todos proceder con más calma. El verdadero vinicultor debe estudiar dos cosas: los gastos que son inexcusables para cultivar bien los caldos, y las condi¬ ciones de la oferta y la demanda, para no buscar mayores beneficios de los que ló¬ gicamente pueda encontrar. Creo sinceramente que para llegar los productores españoles á la meta de sus de¬ seos, es de imprescindible necesidad que, á la vez que las escuelas de bodegueros — 47 — se establecen, se organicen los sindicatos vinícolas; pues de esta suerte, la acción oficial y la acción privada aunarán sus esfuerzos para la consecución de un mis¬ mo fin: el fomento de la riqueza vitiviní¬ cola. E5H5E5ESS555£5rBS55H5gSE5E5HSESB555i£5E5H5 LOS VINOS EN LA EXPOSICIÓN DE PARÍS Este gran certamen ofrece mucho cam¬ po para estudiar las causas de la crisis agrícola que aflige á España y á otros países de Europa. Las naciones todas, al tomar parte en la Exposición, han procurado presentar aquellos productos qüe pueden exportar en mejores condiciones á los demás países, y esta revelación de sus energías físicas son otros tantos datos que, reunidos y so¬ metidos á un estudio serio, pueden en¬ señar cuál es el presente y qué promete el porvenir á las naciones cultas del mun¬ do en lo referente á intereses materiales. Nadie hay ya que preste crédito á la idea absurda de que nuestro comercio de vinos no tiene más dilatados horizontes - 49 - que los que pueda ofrecerle la República francesa. Aun suponiendo que esto fuera cierto, la más vulgar previsión aconseja el estudio de lo que ya han hecho, y de lo que proyectan para el porvenir, aquellos países que con el nuestro tienen hoy com¬ petencia, y de los que pueden tenerla ma¬ ñana para ganar el consumo de los mer¬ cados franceses. Las repúblicas hispano americanas, que fueron hasta hoy buenos mercados para los vinos españoles, están haciendo tal número de plantaciones, que en plazo no muy remoto aquellas naciones tendrán para cubrir sus necesidades y un sobrante que acudirá á los mercados de Europa á luchar con nuestros caldos en condiciones tan ventajosas como hoy lo hacen los trigos de la misma procedencia con los de aquí. La empresa resultará más larga de lo que algunos calculan, porque después de tener el viñedo, necesitarán aprender á preparar y criar los vinos, y esto no es obra de cuatro días. Interesa al agricultor español estudiar á qué clase de cultivos dedica sus capita¬ les y actividad, para no sufrir, por falta de previsión los incalculables daños que trae siempre la concurrencia de productos de — 50 — otros países en que se produce más, mejor y más barato. El viñedo de la Península se ha multi¬ plicado en pocos años, sin otra razón que justifique cambio tan radical de cultivo que el haber alcanzado mejores precios los vinos durante algunos años, á con¬ secuencia de los daños causados por la filoxera ,á la viticultura francesa. No* se tuvo en cuenta que Francia remediaría más ó menos tarde estos males, y que entonces la demanda de vinos decrecería en la proporción consiguiente, y tampoco se concedió la debida importancia á la competencia porfiada que habían de ha¬ cernos Italia, Portugal y Argelia. Al hacer el cambio de cultivo debieron preocupar dos cosas á los agricultores na¬ cionales: primero, buscar nuevos mercados de consumo para la mayor producción que á la vuelta de algunos años había de al¬ canzarse; y segundo, mejorar la. elabora¬ ción acreditando nuestras marcas en el extranjero con vinos tipos, tanto finos como de pasto. Los vinicultores se imaginaron que ja¬ más faltarían especuladores extranjeros que, á precios crecidos, comprarían vinos elaborados con punible descuido. - 51 - Hay comarcas en España donde los vi¬ nos se cultivaban con un descuido imper¬ donable. La uva se pisa en una habitación cualquiera, y los mostos, sin estudiar sus condiciones, se ponen en tinajas de muy diversos tamaños, colocadas en los'patios y corrales de las casas, al descubierto, donde se deja sentir de una manera eficaz la acción atmosférica, y se hace difícil, ó imposible en muchos casos, la fermenta¬ ción. Hay que tomar el ejemplo de los prin¬ cipales departamentos vinícolas de Fran¬ cia, donde los modestos viticultores se limitan á vender las uvas á ricos vinicul¬ tores que cuentan con elementos sobrados para hacer con los mostos todas las es¬ meradas operaciones que reclama una buena elaboración de vinos. La viticultura y la vinicultura son dos fuentes de producción que tienen que ex¬ plotarse de modo muy distinto; y en pro¬ vincias, donde la riqueza está bastante dividida, es una verdadera locura que se empeñen en hacer vinos los que carecen no solo de recursos, sino de instrucción adecuada. El vinicultor necesita conoci¬ mientos estadísticos, dominio de la física y la química, relaciones mercantiles y - 58 - Si no recuerdo mal, 47 son los exposi¬ tores chilenos, correspondiendo las mues¬ tras de los vinos á diversas cosechas. Las Repúblicas hispanoamericanas no se han limitado á estudiar la viticultura de una manera admirable, sino que com¬ prendiendo que esta riqueza dejaría de serlo sin un buen aprovechamiento de sus productos, consagran especial aten¬ ción á todo cuanto se relaciona con los progresos de la vinicultura en Europa, y hoy se cultivan los vinos en Chile con tal esmero y perfección, que las recompensas concedidas á este país tengo la certeza que serán bastantes y de las mejores. Es evidente que durante algunos anos ni Chile, ni la República Argentina, po¬ drán cubrir con sus cosechas de vinos las propias necesidades; pero ya he di¬ cho otras veces, y repito ahora, que de América vendrá para nuestros caldos, en plazo no lejano, una competencia muy da¬ ñosa. La República Argentina presenta solo 28 muestras, y aun cuando se puede apre¬ ciar la bondad de estos vinos, aún no están hechos con gran perfeccionamiento. Los argentinos se aprestan á la lucha, y es de esperar que dentro de poco se colocarán, - 59 - en lo referente á vinificación, á buena al¬ tura. En el lujoso palacio de la Bepública Argentina, lo que llama con justicia la atención son las muestras de Yermoutb. Estas son excelentes. Los emigrados ita¬ lianos fian conseguido en esto un verda¬ dero progreso. Méjico también da señales de preocu¬ parse de la riqueza vitivinícola; pero ni en cantidad ni en calidad se iguala su instalación á la de Chile. Quien se ha mostrado en esta ocasión codiciosa de gloria ha sido Portugal. El local destinado á vinos es muy bonito, las instalaciones de excelente gusto y las muestras de vinos están presentadas con bastante esmero, no habiendo desatendido ni el embotellado, ni el encorchado, ni nada. Los expositores ascienden á 506. Se ha demostrado que los vinos portu¬ gueses resultan algo más verdes que los de España, están elaborados con gran es¬ mero, no tienen yeso y son muy bien ad¬ mitidos por los negociantes franceses. Es, por lo tanto, esta una competencia que debe preocuparnos, pues con buenas co¬ sechas es indudable que los portugueses harían bajar de una manera sensible los — (50 - precios de los vinos españoles ordinarios; y en cuanto á los finos, bueno será hacer constar que Oporto ha presentado una excelente colección, habiendo algunos que llevan embotellados más de cuarenta años. Cuando se dé cuenta de la distribución de premios se podrá apreciar mejor el in¬ terés con que se han mirado aquí los vinos portugueses. Rusia tiene en sus aranceles un derecho protector para los vinos espumosos, y á esto se debe sin duda alguna que allí se exploten con preferencia á los demás. ISTo pasan de 40 los expositores rusos, pero las muestras examinadas son buenas. El jurado de Rusia era persona muy instruida y hábil, y como los franceses estaban propicios á complacerle, es de es¬ perar que Rusia no quedará descontenta del reparto de premios. La única corambre que he visto en todas las secciones de vinos, está en una insta¬ lación que pertenece á un rico vinicultor de las riberas del Don, á Mr. Kakhetée. Los vinos ordinarios rusos cubren los 14 grados. La riqueza vitícola de dicho imperio no puede aumentar en términos que inspire cuidado á los demás países, — 61 - pues no abundan los terrenos á propósito para esta clase de cultivos. Grecia está representada por 83 expo¬ sitores. Las muestras examinadas son en su mayor parte de vinos blancos, que re¬ sultan de buena condición, aun cuando inferiores á los vinos rojos del mismo país. Grecia tiene aún una producción escasa de vinos. De los demás países que ban expuesto, sólo merecen especial estudio los vinos de Francia y España, y á ellos dedicaré el próximo artículo. Los vinicultores españoles están de en¬ horabuena, pues los jurados del gran cer¬ tamen de París han concedido á los caldos de la Península tres grandes diplomas, ochenta medallas de oro, doscientas ochen¬ ta y cuatro de plata, ciento treinta y cinco de bronce y ciento ochenta y cinco men¬ ciones honoríficas. En alcoholes también es muy importante el número de recom¬ pensas, pero aún no puede determinarse. Francia es la única nación que tiene mayor número de premios que España. - 62 - Esto demuestra que se lian presentado muchas y buenas clases de vinos, y que la representación de nuestro país no ha escatimado sacrificios ni molestias para conseguir las distinciones que los pro¬ ductos de la Península merecían en jus¬ ticia. Empero bueno será que se sepa la verdad de lo sucedido, á fin de que ciertas gentes no se den por satisfechas con lo que han hecho hasta hoy, y en vez de volver la espalda al rutinarismo y entre¬ garse por completo en brazos de los ade¬ lantes modernos, se aferren más y más en sostener las prácticas antiguas, suponien¬ do que ellas son las únicas que tienen virtud suficiente para proporcionar triun¬ fos como el que ahora se acaba de al¬ canzar. Los premios se obtienen, no por las antiguallas , sino á pesar de ellas. Conviene recordar los esfuerzos que hubo que hacer para conseguir un nú¬ mero regular de expositores de vinos. La mayoría se negaba á dar una docena de botellas, á pesar de que era el único sa¬ crificio que de ellos se exigía, pues los demás gastos quedaban de cuenta de la Asociación de Vinicultores y del Comité — 63 - de España. Para no pocos cosecheros, una medalla de la Exposición, siquiera fuese de oro, no merecía la pena de sacrificar ni media docena de litros de vino. Acostumbrados los vinicultores espa¬ ñoles á vender sus productos á los nego¬ ciantes franceses, parecía lógico que todos hubieran mostrado especial interés en acreditar sus bodegas mandando á la Ex¬ posición caldos de superior calidad, acon¬ dicionados como se hace ordinariamente en aquellos centros que con más esmero presentan sus marcas al mercado. El gas¬ to que esto reclamaba era bien mezquino, y los beneficios en cambio podían resultar incalculables. Pero la iniciativa particular en nuestro país rara vez se pone á contri¬ bución para quitar dificultades al comer¬ cio y ensanchar los corrientes de ex¬ portación; el tiempo y la suerte son los dos agentes misteriosos que se encargan de resolver todos los problemas econó¬ micos. El éxito de nuestra sección de vinos hubiera sido más completo si la Asocia¬ ción de Vinicultores, que tanto y tan bue¬ no ha hecho en esta ocasión, hubiera adoptado el criterio de imponer un peque¬ ño gravamen á los expositores, á fin de - 64 - colocar las muestras en forma más vis¬ tosa. Este gasto hubiera retraído á los menos ent usiastas, que siempre son los que man¬ dan peores vinos, pero el triunfo no por esto hubiera sido menos completo. En las Exposiciones el público no pue¬ de apreciar la bondad de los productos, y para solicitar su atención es preciso pre¬ sentarlos con el mayor arte posible. Los vinos que no han alcanzado premio tienen alguno de estos defectos: fermen¬ tación, sabor á pez, ó excesivamente en¬ yesados. La fermentación se explica, porque además de estar las botellas mal encorcha- «*' das, los vinos de la última cosecha eran menos que medianos. Las muestras no premiadas pertenecen á modestos agricultores que elaboran hoy los vinos empleando los mismos procedi¬ mientos que se usaban hace cien años. Ya he dicho en otra ocasión que interesa en extremo deslindar bien los campos en¬ tre la viticultura y vinicultura, á fin de que esta última alcance en España el ne¬ cesario desarrollo. Entristece el pensar lo poco que valen para ciertos expositores los premios que - 65 - «e les han otorgado. Poco importa que la vinicultura española alcance envidiables recompensas, si después la iniciativa par¬ ticular no sabe aprovecharse de estas ven¬ tajas para aumentar la exportación, acre¬ ditando nuevas marcas y dando mayor -estimación á las ya conocidas. En Francia, Portugal, Italia y Argelia, los sindicatos de vinicultores realizan empresas que son muy superiores á lo que puede alcanzar la acción individual. Des¬ gracia no pequeña es para España que aún esté completamente adormecido el espíritu de asociación. Los jurados de todos los países han reeonocido el mérito indiscutible de los vi¬ nos españoles; pero esto por sí sólo no basta para poner coto á la crisis porque pasa la producción nacional. Hay que di¬ vulgar por el mundo entero estos triun¬ fos, dándoles toda la importancia que realmente tienen, y recuperando para nuestras marcas el crédito de que goza¬ ban y que después perdieron en algunos mercados, gracias á criminales falsifica¬ ciones. Jerez ha dejado el pabellón, como de costumbre, á una altura envidiable. "Ver¬ dad es que las muestras remitidas á París s son de lo mejor que había en las renom¬ bradas bodegas jerezanas. Los jurados franceses no se mostraron muy partidarios de los vinos olorosos y amontillados, pues resultan para su gusto algo secos. Los vinos jerezanos destinados al mer¬ cado francés no deben cubrir los 18 gra¬ dos, según la opinión de negociantes franceses de reconocida competencia. Las medidas de rigor que se han toma¬ do en Francia y América para impedir la importación de vinos enyesados, es asun¬ to que merece maduro examen por parte de algunos cosecheros jerezanos. Málaga ha presentado caldos muy su¬ periores, embotellados con bastante es¬ mero. Algunos cosecheros de la Rioja dan muestras de estudiar las prácticas france¬ sas. Los vinos que han remitido á la Ex¬ posición reúnen, á la bondad, la circuns¬ tancia de estar bastante bien acondicio¬ nados, con botellas y etiquetas de un gusto irreprochable. Los jurados franceses miraron estos caldos con marcado interés, por lo mismo que son de condiciones muy adecuadas para las mezclas que aquí se acostumbra á hacer. — 67 — De Cataluña lian venido las marcas más acreditadas en Francia y en América. Las mistelas y moscateles finos fueron muy celebrados por los jurados. Las instalaciones, bastante vistosas, pero en número reducido, tanto que era la única parte de la sección de vinos donde se notaban algunos claros que per¬ judicaban al buen efecto del conjunto. La Mancha ha tenido en vinos excelen¬ te representación, logrando muchos y buenos premios las muestras proceden¬ tes de Valdepeñas, Manzanares, Alcᬠzar de San Juan, Miguelturra, Daimiel, Moral y Santa Cruz de Múdela. Con propósito deliberado he dado al olvido los nombres de los expositores que han remitido muestras de inferior calidad, pues el prestigio de los caldos de una co¬ marca no debe perjudicarse porque unos cuantos individuos cometan la impruden¬ cia de someter al examen de un jurado internacional, vinos elaborados con puni¬ ble abandono. Sí indicaré que las muestras que tienen sabor á pez proceden de los mismos pueblos que presentaron vinos con dicho defecto en la última Exposición celebrada en Madrid. Esto demuestra que los vinicultores aludidos, á pesar de los VINOS PAISES. ! P I Grandes di-1 | plomas.... | o 2 1 | República Argentina.... 28 3 18 3 2 Austria Hungría.. 31 I 2 13 4 8 Austria Victoria. 37 1 7 16 8 3 Bélgica. 1 B 1 » Brasil. 32 B 2 8 5 5 República Dominicana... 2 » » 2 B » Egipto. 4 » 1 3 B » Ecuador. 1 » B 1 B » Estados Unidos. 41 » 3 14 13 8 Cabo de Buena Esperanza 4 B 1 1 1 » Grecia. 83 » ~i 18 12 11 Italia. 45 1 9 7 9 6 Japón. 4 I » 3 B B Principado de Monaco.. 4 B 1 2 » 1 Méjico... 34 » 1 6 5 8 Persia. 1 B 1 » » B Perú. 1 B » » 1 )) Rumania. 35 » 5 7 4 19 Rusia. 39 1 1 14 11 9 San Marino... 6 1 1 2 2 1 Servia. ... 48 )) 3 19 8 16 Suiza. 27 B 3 11 8 3 Londe. Australia. 7 » 3 4 B » Uruguay. 10 » 1 3 1 2 Venezuela. 1 B » ■ » B » España y Colonias... 755 3 80 284 135 185 Portugal. 506 3 65 201 Í7 92 Chile. 47 1 7 24 9 3 — 75 — ALCOHOLES PAISES I Expositores. I Grandes di- I plomas.... O j.*i*id 1 I Bronce. j República Argentina. 38 , 2 11 8 Austria Hungría. 6 » » 2 2 Bélgica.! 17 1 1 5 2 11 1 1 5 Chile.¡ 23 » 2 9 7 Dinamarca.¡ 4 » 2 1 > Egipto. 2 » » 2 » Ecuador. 6 » » 2 1 España y Colonias. 7b 2 7 26 34 Estados Unidos. 15 > 2 3 3 Inglaterra.. . 16 » 1 4 6 Grecia. 10 » » 1 D Guatemala. 5 » 1 » 2 Haití. 2 » » 1 Harvai. 1 i » » 1 Honduras. 3 » » 1 2 Italia. 13 » » 1 » Japón. 30 » 5 11 12 Méjico. 59 » 6 13 19 Noruega. 5 » 4 1 » Paraguay.. 3 i » 1 2 Países Bajos. 15 1 1 11 4 Portugal. 60 6 8 5 Colonias Portuguesas.... 22 » » 6 3 Rumania . 17 » 1 5 6 Rusia. 44 1 5 9 9 San Marino.. 1 » » 1 » Salvador. 1 » » 1 » Servia. 59 » 2 5 7 República Subafricana... 1 » » » 1 Suecia. 2 1 1 » Suiza. 34 » 5 7 6 Uruguay. 10 » 2 2 3 Venezuela. 25 t 2 15 4 República Dominicana... 14 : í 2 1 1 10 1 3 2 1 1 i » 1 t 5 t 2 i 1 2 ! 1 . 1 » > » > 3 í 1 ) 30 » » l » l i > 7 i 8 3 1 ) 12 » » i) » 7 26 L » » » 3 12 3 2 4 4 1 3 — 76 — Francia ha conseguido en vinos tres grandes diplomas, 182 medallas de oro, 419 medallas de plata, 267 de bronce y 801 menciones honoríficas. Conviene hacer constar que el Sindica¬ to de los vinos de Champagne no ha que¬ rido que el Jurado examine oficialmente ninguna de sus muestras. Para las colonias francesas y países protegidos, se ha dado un gran diploma, 112 medallas de oro, 374 de plata, 170 de bronce y 236 menciones honoríficas. pqpjggsasgmsgszsasasasBsaszsaihszgs UNA EXCURSIÓN POR EL “MÉDOC» La suerte quiso que nos reuniéramos^ el hotel de Embajadores de Burdeos va¬ rios españoles que desde hace tiempo ve¬ nimos consagrando especial atención a todo cuanto se relaciona con la viticultura y vinicultura. Allí fui muy agradablemente sorpren¬ dido por la visita del director de la Esta¬ ción Ltécnica de París, Sr. Avela, y su ayudante Sr. Gurtler. Después de tablar de diversos asuntos ¿Le nuestro país, convinimos en que era inexcusable una excursión por el Módoc, con objeto de estudiar lo que se tace y propagar por España las enseñanzas que sean de reconocida aplicación. Se acordó invitar al director de la Esta- — 78 ción enotécnica de Burdeos, Sr. Bonisana, y pedir una carta de presentación al di¬ rector de La Crónica Vinícola , para M. Benoist, administrador de Chateau Margaux. Estos particulares quedaron ultimados á las pocas horas de una manera satisfac¬ toria; pues el Sr. Bonisana se mostró muy regocijado al conocer nuestros deseos, y el director de La Crónica facilitó en el acto una expresiva y cariñosa recomen¬ dación. A las ocho estábamos los cuatro expe¬ dicionarios en la estación de Médoc, edi¬ ficio feo y raquítico que no podía dar al¬ bergue á los viajeros que, en número bas¬ tante crecido, se disponían á pasar el do¬ mingo en el campo. Una hora y cuarto se tarda á Margaux. Este pueblecito es de lo más pintoresco y hermoso que imaginarse puede. Cuenta con unos 1.900 habitantes. Como abunda el dinero, las casas reúnen, por regla ge¬ neral, cuantas comodidades puede apete¬ cerse. En la iglesia observamos que aún se respeta la costumbre, ya desterrada en España, de convertir el atrio en cemen¬ terio. — 79 - Los palacios que dan nombre á las mar¬ cas de vino más acreditadas, son esplén¬ didos y suntuosos. Chateau Margaux fue fundado hace algo más de un siglo por un español ilustre, el Sr. Aguado. Esta gran posesión pertenece hoy al conde Pillet-Will. Hay dedicadas al cultivo del viñedo 75 hectáreas, y otras 75 ocupan el palacio, bodegas, edificios anejos, parques y pra¬ dos. M. Benoist nos dispensó una acogida en extremo afectuosa. A los pocos minu¬ tos de llegar nos había instalado en dos elegantes y cómodos carruajes. Fue obra de un momento el trasladarnos á Chateau Margaux, pues los dos hermosos caballos que llevábamos parecían adivinar nuestra impaciencia, y marchaban con una velo¬ cidad pasmosa. M. Benoist es un ingeniero muy ilustra¬ do. A su pericia y gran talento deben la mayor parte de los viticultores del Módoc el haber salvado sus viñedos de los estra¬ gos de la filoxera. El procedimiento inventado por Be¬ noist ha sido aceptado por los ministros de Agricultura de Italia y Portugal. En España también se ha usado con los más felices resultados, especialmente en Cata¬ luña. Y en verdad que importa mucho poner en parangón lo que se hizo en el Ampurdam, más que para combatir la filoxera, para destruir el viñedo, y lo que en el Módoc se practica para dar lozanía y vida á las plantas librándolas de la terrible plaga. Se emplearon en el Ampurdam hasta 250 gramos de sulfuro de carbono por pie , y en el Médoc se ponen 14 gramos en 20 li¬ tros de agua , y con esta disolución se hace en los puntos invadidos por la filoxera una sola inyección al año. Esta, que es la dosis cul¬ tural , da admirables resultados, tanto ? que hemos visto vides atacadas por la filoxera y que tenían buena hoja, mucho fruto y toda la planta estaba de buen color. A esto obedece en gran parte que los viticultores del Módoc no transijan con el empleo de las vides americanas. Es ver¬ dad que la circunstancia de dar vinos in¬ feriores dichas plantas previene á estos agricultores en su contra. Hay quien opina que los terrenos del Módoc son de los que menos se prestan al - 81 - fomento de la plaga filoxérica; pero aun su¬ poniendo que esto sea cierto, no debe des¬ conocerse la gran importancia que tienen los resultados obtenidos por M. Benoist. Mis compañeros de viaje se congratula¬ ron, como yo, de poder recomendar á los viticultores españoles una fórmula cuyos resultados favorables hemos visto com¬ probados en la práctica. También hemos visto combatida con gran éxito la plaga del mildeu. Debo á la galantería de M. Benoist el gusto de hacer pública la fórmula que aquí emplean. Por 100 litros de agua, seis kilos de sul¬ fato de cobre y tres kilos de cal. Usan pulverizadores de distintos siste¬ mas, desde que brota la planta hasta la recolección del fruto. En cada hectárea hay plantadas 10.000 cepas. Estas dan fruto generalmente á los tres años. Como las cepas están tan espesas, no alcanzan el mayor desarrollo, midiendo cuando más el tronco medio metro, y otro tanto las ramas. Vimos cepas de veinticinco á treinta años, en las mejores condiciones de pro¬ ducción. 6 - 82 - Las variedades que más se cultivan son Malvec , Beltot , Cavernet y Tavignon. Se hacen las plantaciones en Abril por medio de barbados. Por regla general, la recolección seempieza en los primeros días de Octu¬ bre. En esto influye mucho el estado del tiempo. Cada hectárea produce, por término me¬ dio, de 22 á 26 hectolitros de mosto. No hay árboles de ninguna clase en los viñe¬ dos. La cosecha de aquel año,' en cuanto á calidad, se considera inmejorable, y res¬ pecto á cantidad, era buena; tanto que los labradores se muestran muy complacidos. Un dato curioso y de interés. El abono que da mejor resultado en Chateau Margaux es el estiércol de cuadra. Emplean 60 metros cúbicos de abono por hectárea. Para atender á estas necesi¬ dades hay en la posesión dos estercoleros montados con arreglo á los últimos ade¬ lantos científicos. En uno de los patios de las dependen¬ cias que rodean el palacio, existe un pozo artesiano, de donde se toma el agua que hace falta para la mayor parte de los ser¬ vicios . - 83 — Se estaban haciendo preparativos para la próxima campaña. La recolección de la uva está encomen¬ dada á las mujeres. Para cortar el racimo emplean tijeras fuertes y cortas, á fin de evitar que tenga movimiento la planta y se desgrane el fruto. Se toman las mayo¬ res precauciones para que no caiga al sue¬ lo ninguna uva. Los racimos se recogen en pequeñas cestas. Las parcelas están rodeadas por cami¬ nos espaciosos y muy bien cuidados, y los carros se colocan siempre á corta distan¬ cia de las mujeres que hacen la vendimia; de suerte que la uva llega á las prensas sin soltar mucho mosto. Para limpiar las barricas se emplea al¬ cohol procedente de vinos superiores. Estos alcoholes se usan antes de tener más de un año. Dichos envases cogen 225 litros. La unidad para las ventas son cuatro barricas, ó sean nueve hectolitros. El primer año no se clarifica ningún vino; el segundo se tratan con clara de huevo los que están turbios, y al tercer año se hace una clarificación general por dicho procedimiento, y se embotellan. Hay vinos de primera, segunda y ter- Francia hace del comercio de vinos un negocio de extraordinaria importancia; pero no por la cantidad que exporta, sino por los elevados precios á que los vende. Nuestras armas de combate son, pues, la baratura y la bondad del producto. La Exposición de Chicago será positi¬ vamente bien aprovechada por nuestros vecinos para presentar, con el arte que ellos saben hacerlo, un mostruario com¬ pleto de todas sus marcas y variedades de vinos. Italia y Portugal también se preparan para llevar al gran certamen de América una manifestación de su riqueza vinícola; pero lo harán de suerte que los productos, por su calidad y buena presentación, lo¬ gren ganar la voluntad de los jurados y solicitar la atención del público. España cuenta con más elementos que ningún otro país para ocupar lugar prefe¬ rente en la sección de vinos; pero estos empeños deben acometerse con tiempo y recursos bastantes, pues, de lo contrario, se corre el peligro de que se forme de nues¬ tra producción juicio equivocado y desfa¬ vorable. Los mercados de América no se apre¬ cian en lo que merecen, si sólo se tienen en cuenta las estadísticas de exportación, pues allí la industria de vinos artificiales alcanza extraordinaria importancia, gra¬ cias á los crecidos derechos arancelarios que para estos productos tienen las Repú¬ blicas americanas. La lucha con el comercio de mala fe siempre es difícil; pero la industria viní¬ cola de la Península es de creer que ofre¬ ciendo á los consumidores productos sa¬ nos y bien elaborados, á precios relativa¬ mente baratos, daría pronto en tierra con los brebajes malsanos que se venden como vinos artificiales. Y cuenta que este negocio se hace en América con una publicidad y falta de aprensión de que aquí nadie puede for¬ marse cabal idea, á pesar de que en las grandes capitales de la Península los de¬ rechos de consumos también han dado vida á no pocos abusos. La exportación de vinos de pasto para América dió en 1890 las siguientes ci¬ fras: - 92 - Pesetas. Brasil... 142.597 Colombia. 311.578 Chile. 3.814 Costa Rica. 8G9 Ecuador. 69.674 Estados Unidos. 258.022 Guatemala. 1.155 Honduras. 73.695 Méjico. 1.290.933 Perú.3.308 República Argentina. 7.130.585 San Salvador,. 363 Santo Domingo. 22.346 Uruguay. 3 862.927 Venezuela.... . 677.017 Como se ve, todos estos países son cam¬ po bien preparado para que nuestros vinicultores puedan ensanchar considerable¬ mente el negocio de vinos. El resultado más ó menos lisonjero que alcancen, dependerá del acierto con que sepan contrarrestar la competencia de Francia é Italia, y de las facilidades que den las Repúblicas americanas para que los vinos comunes descerren del con¬ sumo las falsificaciones y adulteraciones, que allí tanto abundan. La exportación de vinos de Jerez y sus similares dio en el año citado 3.399.411 pesetas en Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, Méjico, Argentina, Santo Domin¬ go, Uruguay y Venezuela. De dicha cifra - 93 — correspondió á Méjico 1.512.783 pesetas. Los demás países todos quedaron muy por bajo. El vino generoso se exportó á Colombia, Brasil, Estados Unidos, Honduras, Mé¬ jico, Perú, Argentina, Santo Domingo, Uruguay y Venezuela por valor de pe¬ setas 457.165. La mayor cifra correspon¬ dió á Venezuela, que dió 158.346. Merece llamar la atención el poco par¬ tido que saca nuestro comercio de la ex¬ portación de vinagres. En la estadística que venimos examinando, aparecen el Brasil con 120 pesetas; Colombia 511; Mé¬ jico 3.633; Argentina 1.674, y Uruguay con 2.122. En total, 8.060 pesetas. En alcoholes, aguardientes anisados y cognac, la industria y el comercio de Es¬ paña pueden intentar grandes empresas, por lo mismo que sin gran coste se tienen alcoholes vínicos de primera calidad. El valor de la exportación de aguar¬ diente común, anisado, espíritu de vino y licores, dió en 1890 las siguientes par¬ tidas: Pesetas. Aguardiente común. . 268 516 Idem anisado. 164.780 Licores. 58.608 Espíritu de vino. 187 - 94 - Las 187 pesetas que da la valoración del espíritu de vino, están distribuidas entre Méjico, la República Argentina y el Uru¬ guay. Como se ve las cantidades copiadas distan mucbo de corresponder á lo que puede prometerse el comercio español de los mercados americanos. Las uvas frescas y las pasas son dos ar¬ tículos de exportación que en América pueden proporcionarse un mercado de primera importancia. Ya algunas casas de negocios han em¬ prendido éste con los mejores auspicios. Precisamente los Estados Unidos son el punto de destino de la mayor parte de las expediciones que se ban hecbo para Amé¬ rica de uvas y pasas. No creo fuera de oportunidad el copiar los datos de exportación correspondientes á 1890. El valor de las’uvas exportadas á las Repúblicas americanas, fue el siguiente: Brasil. Colombia. Estados Unidos. Méjico. Argentina. Uruguay. Venezuela. 3.102 iqq 2.103.193 132 4.888 2.134 197 - 95 - Pasas Peset * s - Estados Unidos. 10.431.154 Méjico. 82.277 Argentina. 89.787 Santo Domingo. 105 Uruguay. 29.283 Venezuela. 30.433 Para llevar á Chicago una buena instación de todos estos productos, los gastos no serían tan crecidos como muchos ima¬ ginan, pues la Compañía Trasatlántica, procediendo con gran patriotismo, recordó hace algunos meses á la Cámara de Co¬ mercio de Madrid, que estaba obligada á transportar gratis los mostruarios, y con un 50 por 100 de rebaja los artículos que designara el Gobierno. A pesar de estas ventajas, son hasta hoy muy contados los que de ellas han disfru¬ tado. Los terrenos, ya los proporcionaría en buenas condiciones el Gobierno, y las Compañías de ferrocarriles, es ya costum¬ bre tradiccional que hagan para estas em¬ presas las mayores concesiones. Para atender á otros pequeños gastos, los Sindicatos y los vinicultores que man¬ dasen muestras podrían contribuir en proporción equitativa, tomando por base el número de botellas. - 96 - Lo que importa es no cruzarse de brazos y saber aprovechar todas las oportunida¬ des para ensanchar nuestras corrientes de exportación. En las empresas industriales importan poco los gastos cuando éstos están llama¬ dos á proporcionar beneficios de mayor cuantía. Eso es lo que ahora debe estudiarse. Tampoco debe pasarse por alto que la Exposición de Chicago de una parte, y de otra el estar ahora España en negociacio¬ nes para ultimar conciertos arancelarios, son causas que se pueden utilizar muy ventajosamente para el buen resultado de estas iniciativas, con tanto más motivo, cuanto que es notorio que en las Repúbli¬ cas hispanoamericanas dominan corrien¬ tes de simpatía hacia España. 2sa5asE5a52sa5HSH5asaEH5aK5a5asHSE5asas CÓMO PROSPERARÍA -LA PROVINCIA DE CIUDAD REAL I A D. Ceferino Saúco Diez: Tú sabes, amigo Ceferino, mejor que nadie, que soy tachado por muchos de so¬ ñador, porque pienso día y noche en la realización de empresas que darían á esta •provincia querida una prosperidad de que hoy desgraciadamente carece. Confieso que si el destino del país que me vio nacer és tan triste, que está conde¬ nado á vivir entre privaciones y miserias, deseo no despertar de este sueño que me hace vislumbrar venturas, en que otros no •creen, para un porvenir no lejano. He aprendido en mis excursiones por otros países, que donde hay una voluntad perseverante no existe obstáculo insu¬ perable. La provincia de Ciudad Real fuesiempre relativamente rica y feliz. Nues¬ tros antepasados tenían de la agricultu¬ ra modestos rendimientos; pero como las exigencias sociales distaban mucho deser las de hoy, podían cubrir holgadamen¬ te sus atenciones, á pesar de que las ren¬ tas estaban muy lejos de ser pingües. La vida, en la Mancha, era tranquila y reposada, como lo es de ordinario en las comarcas esencialmente agrícolas. Todos vivían en buena armonía, pero sin que el espíritu de asociación echara jamás ni aun someras raíces. Los tiempos han cambiado por comple¬ to. La facilidad en las comunicaciones ha hecho posible la competencia entre toda clase de productos. Aquella paz octaviana en que vivieron nuestros mayores, ha con¬ cluido para nunca más volver. Hoy tene¬ mos más lujo en el vestir, muchos refina¬ mientos en la comida, y placeres y como¬ didades sin cuento. Para satisfacer los ca¬ prichos de la moda y las exigencias de los nuevos elementos de vida, hay que traba¬ jar más y con más provecho que en otras épocas. Están muy lejos de la verdad los que piensen otra cosa. - 99 - Hay comarcas, y la nuestra es una de ellas, que no han entrado aún en la co¬ rriente de los nuevos tiempos y siguen apegadas á las tradiciones. A la vista te¬ nemos los resultados de esta conducta. Creo sinceramente que á poca costa puede la provincia de Ciudad Real salir de la situación precaria porque hoy atra¬ viesa. No faltará quienes crean que esta afir¬ mación es hija del apasionamiento ó que está inspirada por el deseo de halagar el amor propio de nuestros paisanos. A los primeros trataré de probarles que son ellos los que viven ofuscados; y á los segundos sería una gran desventura que se les hiciera caso, pues son los zánganos de la colmena social, que se gozan inutili¬ zando la labor de los demás. Pretender que hicieran otra cosa, sena tanto como tratar de llevarlos por derro¬ tero contrario al que les traza su destino. Ahí van ahora algunas observaciones, que tu buen criterio estimará en lo que realmente valgan. - 106 — fícil aprovechar las aguas del Guadiana en fecundizar los terrenos de esta pro¬ vincia. Hace ya bastantes años que empecé mi campaña en favor de la Caja de Ahorros y los Bancos agrícolas, y ya ves cómo la opinión se ha informado de las ventajas que dichos establecimientos ofrecen. Abrigo la confianza de que no está muy lejano el día en que los agricultores pue¬ dan disfrutar de los beneficios del crédito agrícola. Los labradores están ya penetra¬ dos de que no pueden buscar alivio á sus desdichas ni en el Banco de España ni en el Hipotecario, y esto hará que los Bancos agrícolas regionales se establezcan en bre - ve plazo. Para algunos parece inconcebible que existan casas muy respetables que quieran invertir sus capitales en instalar la luz eléctrica y el teléfono en Ciudad Real y en algunas otras poblaciones de la provin¬ cia. A los que muestran tal extrañeza, no quiero malgastar el tiempo en contes¬ tarles; los hechos serán los que mejor evi¬ denciarán de parte de quién está la razón. Aquí parece que hay gentes qne se go¬ zan en empequeñecer todo lo que nos per¬ tenece. - 107 — Mucho peores que Ciudad Real son otras poblaciones donde, desde hace al¬ gún tiempo, vienen disfrutando de esos adelantos, que para esta capital ambicio¬ namos los que sinceramente hacemos por su prosperidad cuanto humanamente es posible. Prosigamos nuestra labor, sin que nos arredren las contrariedades, y si alguna vez nuestros esfuerzos no se ven corona¬ dos por el éxito, no faltarán personas de sano juicio que hagan á nuestras mten- -ciones la justicia que merecen. Ciudad Real 1891. EL BANCO AGRÍCOLA DE SEGOVIA Y LOS PÓSITOS I Segovia es una población afortunada. Cuando se babla de antigüedades, se re¬ cuerda con admiración el Acueducto^ el Alcázar y la Catedral. Desde que se fundó el Banco Agrícola es Segovia el punto adonde convergen las miradas de todos los que desean que nues¬ tra empobrecida agricultura alcance días más afortunados que los que abora corren para ella. En conferencias, en libros y en folle¬ tos, cuantos se ocupan del crédito agríco¬ la lo primero de que se cuidan es de re¬ comendar la sabia y provechosa organiza¬ ción del Banco Agrícola de Segovia. - 109 — Cuando se llega por vez primera á esta población, las calles estrechas y tortuosas y las casas de pobre aspecto, inclinan el ánimo á creer que no puede ser este re¬ cinto lugar adecuado para rendir culto á los progresos del siglo XIX. Xada más lejos de la verdad. En Segovia se ha dado el primer paso para llegar á nuestra regeneración agríco¬ la; Segovia cuenta con una prensa ilus¬ trada que nada tiene que envidiar á la del resto de España; en Segovia se paga tri¬ buto á la ciencia con más prodigalidad tal vez que en muchas poblaciones moder¬ nas que alardean de gran cultura. De la verdad que encierra esta última afirmación da elocuente testimonio la So¬ ciedad que preside uno de nuestros más distinguidos literatos, el Sr. Zahonero. Las condiciones morales de los labra¬ dores é industriales de Segovia pueden colegirse del hecho de no haber tenido el Banco Agrícola, ni el Banco de España, que acudir ni una sola vez á los tribuna¬ les para reclamar el cumplimiento de nin¬ guna clase de obligaciones. En suma: de Segovia puede decirse lo contrario que de otras poblaciones: Aquí hay mala jaula , pero buenos pájaros. - 110 - II Después de pasar algunas horas admi¬ rando los más notables monumentos que tiene Segovia, be dedicado todo el tiempo de que disponía al estudio del Banco Agrícola. El trabajo resultó fácil, agradable y pro¬ vechoso, gracias á las bondades del señor Lecea, gerente del Banco y persona en quien no sabe uno qué admirar más, si sus grandes talentos ó su extremada mo¬ destia. De los informes que me facilitó el se¬ ñor Lecea, resulta que la usura llegó á ta¬ les extremos en la provincia de Segovia, que la casi totalidad de los labradores es¬ taban en las lindes de la más espantosa mi¬ seria. Los préstamos hipotecarios se ha¬ cían con un interés que pocas veces baja¬ ba del 35 por 100, y los contratos de retroventa eran el procedimiento más en boga para hacerse los usureros, á poca costa, con toda la propiedad rústica. Para conjurar la ruina inminente de los labradores, se fundó el Banco Agrícola. Cuando se inició la idea hubo el temor - 111 - de que no pudiera llevarse á la prácti¬ ca, á pesar de que todos reconocían que era muy laudable el pensamiento. La voz del patriotismo interesó el corazón de per¬ sonas de buena voluntad que contaban además con medios sobrados para ven¬ cer cuantas dificultades podían surgir, y en breve fue suscripto el pequeño capital que se consideraba preciso para empe¬ zar á operar. Dicha suma era y es extremadamente modesta: 365.500 pesetas. La gerencia y el Consejo del Banco Agrícola ganaron desde los primeros mo¬ mentos la. confianza del público, de tal suerte, que ha sido preciso contener las imposiciones, pues, sin otro aliciente que el 4 por 100 de interés, todas las clases sociales se apresuraron á llevar sus aho¬ rros al Banco Agrícola. Importa mucho hacer constar que se trata de una provincia esencialmente agrí¬ cola, donde no se tenía, por la generali¬ dad de las gentes, ni la más remota idea de lo que eran operaciones de banca. El Banco Agrícola de Segovia ha hecho préstamos con garantía de valores, perci¬ biendo el 5 por 100 de interés; cuando se ha puesto hipoteca, ha cobrado el 6, y si - 112 — se trata de crédito personal, el interés se eleva al 8. La gerencia y el Consejo del Banco se dolían de tener que exigir el 8 por 100; pero los derechos de timbre y la con¬ tribución industrial suben tanto, que puede decirse que estas Sociedades sólo trabajan para proporcionar utilidades al Fisco. En 1841, á fin de dar vida á esta clase de instituciones, se les eximió del pago de la contribución industrial; pero como nues¬ tros gobernantes parecen decididos á no hacer nada de provecho y á no consentir que la iniciativa privada remedie sus fal¬ tas, dieron al olvido aquella disposición y reclamaron de los Bancos agrícolas tribu¬ tos tan crecidos que hacen su vida punto menos que imposible. Al 17 por 100 se eleva lo que percibe la Hacienda de las utilidades del Banco Agrícola. El Estado debía darse por satisfecho •con los derechos de timbre y un 4 ó 5 por 100 sobre las utilidades. A pesar de todo, la vida del Banco Agrícola de Segovia ha llegado á ser tan próspera, que 6n la Junta general celebra¬ da el día 5 de este mes, se ha decidido re- — 113 - bajar el interés de los créditos personales al 7 por 100. Estos milagros se realizan gracias al acierto y economía con que en todas oca¬ siones procede el Banco. Su personal es reducido y está pagado muy modestamente; pero esto no impide que todo se baga pronto y bien. Con los deudores se guardan las más extremadas consideraciones, sin que por esto se dé vida á punibles abusos. Son muy contados los que no acuden á pagar el día del vencimiento. Para no irrogar perjuicios á los morosos, el Ban¬ co les avisa una ó dos veces, y la ex¬ periencia ba evidenciado que esto basta para que todos cumplan las obligaciones contraídas con el Banco. Los labradores pueden pagar en cinco años los intereses y el capital. Se deja á los deudores gran libertad para que procedan á saldar cuentas como mejor convenga á sus intereses. El estado del Banco Agrícola de Segovia es en la actualidad el que puede cole¬ girse de los estados que van á continua¬ ción. Están tomados de la Memoria que fue leída y aprobada en la Junta general del día 5 de este mes. 8 — 114 — Pesetas. IMPOSICIONES Del 15 Mayo 82 á fin Septbre. 83 75.392 Jd. id. á id. 84 247.341 Id. id. á id. 85 640.885 Id. id. á id. 86 733.464 Id. id. á id. 87 970.355 Id. id. á id. 88 1.462.027 Id. id. á id. 89 2.061.302 Pesetas. OPERACIONES REALIZADAS Desde el 15 de Mayo de 1882, en que se inauguró el Banco, hasta fin de Septiembre de. 1883 774.368 Del 15 Mayo 82 á fin Septbre . 84 1.783.154 Id. id. á íd. 85 2.956.878 Id. íd. á íd. 86 4.723.836 Id. id. á íd. 87 5.080.714 Id. íd. á íd. 88 5.473.802 Id. íd. á íd. 89 6.639.005 El buen ejemplo dado en Segovia no ha tenido los resultados que eran de esperar, entre otras causas, porque se ha negado á los Ayuntamientos el derecho que les con¬ cede la ley de desamortización para dedi¬ car el dinero que tienen, procedente de la venta de Propios, á la fundación de Ban¬ cos agrícolas ó á obras públicas de reco¬ nocida utilidad. — 115 - III Desde que se estableció en Segovia la sucursal del Banco de España, los labra¬ dores ban tenido las mayores facilidades para tomar dinero con el interés del 4 por 100 anual. Aun cuando hasta hoy la renovaoión de los pagarés ha sido cosa corriente, es lo cierto que los labradores han preferido abonar algo más al Banco Agrícola a cam¬ bio de las facilidades que este estableci¬ miento da para el pago. La sucursal del Banco de España hizo el año pasado 1.203 operaciones, que re¬ presentaron cinco millones y medio de pese¬ tas , y no se dio motivo ni á un solo pro¬ testo. A pesar de esto, el Banco de España se muestra decidido á reducir su cartera en Segovia, y esto ha de acarrear muy serias complicaciones á los labradores, que ha¬ bían confiado en que no les retiraría la fianza el primer establecimiento de crédi¬ to que hay en la Península, si ellos cum¬ plían religiosamente las obligaciones que con él’habían contraído. - 122 - los caldos s© vendieran en España á pre¬ cios hasta entonces desconocidos. La co¬ dicia ofuscó á muchas gentes, y ahora se van á tocar las tristes consecuencias de la conducta irreflexiva que entonces se si¬ guió. Como los aceites, de algún tiempo á esta parte han mejorado notablemente los precios, hay ya labradores que con gusto llenarían de olivos sus campos. Importa mucho no olvidar los años que el olivo necesita para desarrollarse y dar fruto. Hay otras clases de cultivos que permi¬ ten variarse todos los años; pero las plan¬ taciones de olivo imponen sacrificios muy cuantiosos, y una vez hechos, no queda otro remedio que conformarse con lo que suceda. Por esta causa he creído siempre que la riqueza olivarera es, entre todos los ramos de la riqueza nacional, el que más títulos tiene para demandar protección de los po¬ deres públicos. Los principales inventos del presente siglo, son otros tantos enemigos que ha tenido el importante ramo de la riqueza nacional que me ocupa. El petróleo, el gas y la luz eléctrica han - 123 - disminuido, de una manera considerable, el consumo de aceites. Hoy puede decirse que este producto tiene como único des¬ tino la alimentación; de abi que deba re¬ comendarse con mayor eficacia la buena elaboración de los aceites. España, que según las estadísticas que más se aproximan á la verdad, no produce menos de 26 millones de arrobas de aceite, debe prestar especial atención átodo cuan¬ to se relacione con la buena colocación en los mercados extrajeros délos 14 millones de arrobas de aceite que, en circunstan¬ cias normales, tiene como sobrante. Lo propio que sucede con los vinos y los minerales, ocurre con los aceites. Es¬ tos van á los mercados extranjeros ela¬ borados en condiciones nada recomen¬ dables; el comercio se apodera allí de ellos, y después de trabajarlos con arreglo á los últimos adelantos, nos los vende á peso de oro. Triste es confesarlo; pero Lay que reco¬ nocer que en muchos casos nuestra pobre¬ za tiene como padres legítimos la igno¬ rancia y la indolencia. Italia y Francia producen mucho me¬ nos aceite que España; pero saben sacar de lo que recolectan mejor partido. - 124 - La provincia de Ciudad Eeal es de las que figuran por su riqueza olivarera en primer lugar, y por la calidad de sus acei¬ tes bien merece que se coloque en sitio muy preferente. Según una estadística que acaba de pu¬ blicarse, Córdoba figura en primer térmi¬ no con cinco millones de arrobas de acei¬ te; Sevilla ocupa el segundo puesto con algo más de cuatro millones; viene des¬ pués Jaén con unos tres millones, y á con¬ tinuación Ciudad Eeal con un millón y medio. Todas las demás provincias varían entre 38.000 arrobas que cosechan en la de Salamanca, y 960.000 en la de Mᬠlaga. He visto datos oficiales en que se ami¬ nora la riqueza olivarera de la provincia de Ciudad Eeal en más de 50 por 100 de lo que antes dejo indicado. Posible es que unos pequen por exceso y otros por falta. Empero hay una verdad que nadie se atreverá á poner en tela de juicio, y es que la Mancha cosecha mucho aceite y de condiciones inmejorables, aun cuando mal elaborado. En la provincia de Ciudad Eeal se cul¬ tivan ocho variedades de olivos, predomi¬ nando las conocidas con los nombres vul- - 125 - gares de Nevadillo , Cornicabra y Picudo Ordinario. Hasta los trece años no dan fruto, por regla general, estas plantas, y desde los treinta puede decirse que entran en su ver¬ dadero período de apogeo. En la Mancha el olivo se abona pocas veces, y en cambio va siempre acompaña¬ do de algún otro cultivo que esquilma el terreno é impide que la cosecha de acei¬ tuna sea tan abundante como se hubiera podido esperar estando en buenas condi¬ ciones el suelo y la planta. El comercio no ha llegado aún á utili¬ zar dos excelentes variedades de aceituna, que la mayor parte de los labradores con¬ sumen en sus casas, una vez preparadas convenientemente. El gordal y el man¬ zanillo , que son las variedades aludidas, reúnen condiciones muy recomendables para poderlas destinar á la exportación; y en ultimo caso fácil sería á nuestros la¬ bradores hacer plantaciones de aquellas variedades que ya tienen ganado el gusto del público. El apaleo es el procedimiento casi úni¬ co que se emplea para recoger la aceitu¬ na, y en verdad que nada puede hacerse que más perjudique á la planta y al fruto. - 126 — Hasta ahora sólo se ha elaborado una clase de aceite. No haciendo más que una sola molienda y mezclando las cosechas, es imposible obtener aceites finos y aro¬ máticos. En Andalucía se han montado muy bue¬ nas fábricas, y en la última Exposición de París tuve ocasión de examinar algunas muestras de aceites andaluces, que en nada desmerecían de los mejores tipos pre¬ sentados por Italia, Francia y Portugal. Aún hay en la provincia de Ciudad Real molinos aceiteros donde la maquila se co¬ bra por tareas, dando esto por resultado una molienda detestable. Los cosecheros, para impedir abusos, han empezado á exigir que se les den los orujos; pero ésta y otras precauciones anᬠlogas no pueden, en modo alguno, corre¬ gir los males que quedan indicados. No veo más que un camino para salir del estado de penuria y atraso en que hoy vivimos; y este es que los labradores se limiten á cultivar bien los olivos, recolec¬ tando fruto abundante y de buena cali¬ dad, y vendiéndolo á los fabricantes de aceites. Estos, con elementos de todas cla¬ ses á su disposición, procurarán elaborar los aceites con mucho esmero, y el interés - 127 - individual será la mejor panacea para des¬ terrar males que de otra suerte no tienen cura. Estimo esta reforma de tan capital in¬ terés, que no reparo en afirmar que sería la salvación de nuestra riqueza oliva¬ rera. Tratando de la cuestión de vinos, he sostenido una opinión análoga, pues con¬ sidero una verdadera insensatez compro¬ meter capitales más ó menos modestos en una industria que no se conoce bien y que reclama elementos con que sólo pue¬ den contar las Sociedades ó particulares que disponen de grandes elementos y po¬ seen vasta y adecuada instrucción. Urge que una línea divisoria determine bien hasta dónde deben llegar los esfuer¬ zos del agricultor y dónde empieza la ver¬ dadera misión del fabricante. Los aceites y los vinos de la Península podrán sostener la competencia con los de otros países cuando vengan á sustituir á los modestos labradores, Sociedades anᬠlogas a las que vemos organizadas en Fran¬ cia ó Italia. El agricultor debe, en mi sentir, dar por terminada su misión el día en que re¬ colecte la uva ó la aceituna. — 128 - Esto es, en suma, lo que hace con los trigos. Mucho me apena tratar estas cuestio¬ nes en los momentos en que los agricul¬ tores están más abatidos porque temen que las heladas hayan causado daños in¬ calculables en los olivos. Si tal desventura se confirma, insisto en que debe formarse el oportuno expe¬ diente para solicitar la condonación de contribuciones. Abril 1891. H5H5Z5E525H5ara5Z525H5HK5H5H5Z5E5Z5E£25 LA ENSEÑANZA AGRÍCOLA I Muchos y buenos servicios está llama-* 'do á prestar el Cuerpo de Ingenieros Agrónomos, cuando su organización se modifique de una manera radical. Los secretarios de las Juntas provincia¬ les de agricultura viven hoy en condicio¬ nes nada envidiables. Su entusiasmo por el progreso agrícola les solicita á dedicar sus talentos é iniciativas á labor más provechosa que la de ultimar algunos ex¬ pedientes en la forma que deseen cuatro caciques de los que patrocinan en todas las luchas electorales candidatos del Go¬ bierno. Para esta tarea no se necesita terminar una carrera larga, difícil y costosa; bas¬ ta con pasar algunos años en una ofici¬ na manejando papeles y adquiriendo el 130 — hábito de redactar algunos formularios, Hay que ver en provincias los aprietos porque pasan los jóvenes más ilustrados del Cuerpo de Ingenieros Agrónomos,, cuando por vez primera vienen á encar¬ garse de la dirección de una oficina. Du¬ rante algún tiempo, el escribiente más modesto que sirve á sus órdenes tiene que pasar las horas asesorándoles, pues desco¬ nocen cómo deben doblar el papel, la fór¬ mula para redactar en cada caso las comu¬ nicaciones, la influencia de que gozan en las esferas oficiales los interesados en los expedientes que tienen al despacho, y no saben, por último, sortear las dificultades de modo que no se conceda ni se niegueuna cosa y el expediente siga sirviendo de arma política. El aburrimiento y los desengaños agos¬ tan en flor los entusiasmos que siempre se sienten por la carrera que se acaba de con¬ cluir. Es una verdadera desdicha que al salir de la escuela no encuentren los inge¬ nieros agrónomos todo género de facilida¬ des para llevar á la práctica los hermosos ideales que concibieron en las aulas. De ellas salen muchos creyendo que están destinados á realizar algo práctico y pro¬ vechoso para la sociedad; pero desgracia- - 131 - ciadamente son poco duraderos esos opti¬ mismos. El director general de Agricultura, se¬ ñor marqués de Aguilar, que es uno de los ingenieros más ilustrados con que cuenta España, sabe que no hay exageración en las reflexiones que quedan anotadas; y es¬ toy cierto de que no abandonará el impor¬ tante cargo que desempeña sin haber tra¬ ducido en preceptos aquellas reformas que el bien general está reclamando des¬ de hace tiempo. En sentir de las personas más compe¬ tentes en esta clase de asuntos, lo primero que se debe hacer es retirar de Madrid el Instituto Agrícola de Afonso XII, pues este centro de enseñanza no tiene en Ma¬ drid ventajas de ninguna clase, y en cam¬ bio los estudiantes tropiezan con muchos y graves inconvenientes. Es una indiscreción incalificable lle¬ var á la más populosa ciudad de España á jóvenes que están llamados á pasar la mayor parte de su vida en caseríos ó po¬ blaciones de poca importancia. Cuando terminan la carrera, los estudiantes han adquirido hábitos que contrarían por com¬ pleto la delicada misión que el Gobierno tiene que confiarles.