Duguin, Alexander (2024). Martin Heidegger: la filosofía del otro comienzo. Trad. y notas de Pedro José Grande Sánchez. Tarragona: Fides, 398 pp. [Reseña]
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Differenz Revista internacional de estudios heideggerianos y sus derivas contemporáneas 177 AÑO 11, NÚMERO 10: JULIO DE 2024. ISSN 2695-9011 - e-ISSN: 2386-4877 - Doi: 10.12795/Differenz.2024.i10.10 [pp. 177-180] Recibido: 08/05/2024 Aceptado: 25/05/2024 Duguin, Alexander (2024). Martin Heidegger: la filosofía del otro comienzo. Trad. y notas de Pedro José Grande Sánchez. Tarragona: Fides, 398 pp. Victor Domingo Martín Universidad Complutense de Madrid Inmortales, los mortales; mortales, los inmortales; viviendo unos la muerte de aquellos, muriendo, los otros, la vida de aquellos Heráclito Platón se refería a Heráclito como “El Oscuro” y así es como muchos perciben la filosofía de Martin Heidegger. Pero ambos resultaron ser antorchas deslumbrantes en las penumbras de sus tiempos. A lo largo de La filosofía del otro comienzo, su autor, Alexander Duguin se encarga no sólo de trazar, sino de edificar los puentes del pensamiento de Heidegger con el resto de la tradición filosófica, con su tiempo y con nuestro futuro. Heidegger, insertado en el extremo de toda la tradición occidental, constituye el circuito perfectamente circular de una fuente de la que no deja de brotar agua. Pareciera que Nietzsche puso fin a la metafísica tradicional solo para dejar paso a la nueva senda que abre Heidegger y que tan bien ha sabido captar Duguin. La filosofía del otro comienzo es una danza guiada que transcurre entre tres escenarios contiguos, un recorrido histórico que parece desgranar las influencias, creencias y esperanzas de Martin Heidegger.
178 VICTOR DOMINGO MARTÍN DUGUIN, ALEXANDER (2024). MARTIN HEIDEGGER: LA FILOSOFÍA DEL OTRO COMIENZO. TRAD. Y NOTAS DE PEDRO... La obra se divide en tres partes; la primera de ellas “Ser (Seyn) y ser (sein)” nos adentra en Heidegger desde diversas direcciones. Tras un breve análisis sobre la comunión de Heidegger con las ideas del Nacionalsocialismo, al hilo de la influencia de Jünger y las ideas que se aglutinaron en torno a la “Revolución Conservadora”, se nos muestra a un Heidegger que, si bien no tardo mucho en descubrir su error, creyó encontrar en los ideales políticos del nacismo la posibilidad de combatir el nihilismo (encarnado en el Liberalismo y el Comunismo) y llevar a buen puerto sus pretensiones filosóficas en dirección a la pregunta por el ser. Gran parte de su decepción puede ser mitigada al entender que parte del error se halla en el dónde de esa pregunta, o mejor dicho en el cuándo. Alexander Duguin nos ofrece en sus líneas el esbozo perfectamente articulado de los puntos de unión entre Heidegger y la filosofía del “Primer comienzo” que no es otra que la que personificaron autores como Parménides, Anaximandro o Heráclito. Y es que la buena dirección para llevar a cabo el desarrollo de la pregunta por el ser, se dio como un acontecimiento (Ereignis) fugaz de la mano de los presocráticos, pero al igual que el logos Heraclíteo, escuchado por pocos, la senda correcta para descubrir el ser no fue seguida por nadie y se fue cubriendo de polvo hasta su desertificación. Duguin se adentra con rigor en la crítica que hace Heidegger al Platonismo, entendiéndolo como “El principio del final”, explicando cómo a partir de él, el ser pierde su preeminencia en el mundo y su lugar es usurpado por las ideas. Este es el germen para Heidegger del paulatino olvido de la pregunta por el ser, el momento detonante a partir del que ya no podremos volver a pensar el ser (seyn) durante más de dos mil quinientos años. En esta primera sección, Duguin nos introduce la diferencia entre ser (seyn) y ser (sein), siendo el primer término parte del metalenguaje que crea Heidegger en vistas a su ontología fundamental, y el segundo el término que encarna el olvido. Este metalenguaje resulta exaltado a lo largo de toda la obra, se mueve entre las raíces ya extendidas del griego y el indoeuropeo, reformula nuestra comprensión del habla e invita a todas las lenguas a encontrar sus equivalentes procediendo del mismo modo que Heidegger; realizando una arqueología de la palabra, desmenuzando la raíz hasta llegar al matiz perdido que poseía el término antes de la tradición filosófica occidental. Seguramente aquí, en su exhaustivo análisis lingüístico y etimológico, reside uno de los puntos más valiosos del texto. Acompañado de las extensas explicaciones de Duguin, sin las que sería incomprensible el alcance del pensamiento heideggeriano, al final del libro encontramos un apéndice que funciona como diccionario filosófico y que resulta de gran utilidad para captar en todo momento hasta el más ínfimo de los sentidos que pueda estar teniendo en cuenta Heidegger al reformular cada término. El apéndice se nos presenta en español, alemán, griego y latín además de contar con las palabras en ruso en el cuerpo del texto. La labor de traducción desempeñada por Pedro José Grande Sanchez es a su vez muy loable, pues ha sabido llevar de manera orgánica al español las distintas explicaciones etimológicas de Duguin (válidas en la mayoría de casos exclusivamente para hablantes
179 DIFFERENZ. AÑO 11, NÚMERO 10: JULIO DE 2024 ISSN 2695-9011 - E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2023.I10.10 pp. 177-180 de lenguas eslavas), manteniendo tanto el sentido en español como las dificultades a las que el propio Duguin, y todo aquel que quiera leer o traducir a Heidegger al ruso, se enfrenta. Otro aspecto a destacar de la edición española es el extenso apartado de notas al pie de página. Por si el amplio glosario de términos, que refleja el pensamiento de Heidegger en cada uno de los términos recogidos acercándonos a pensar como él, no fuese suficiente, las más de doscientas notas a pie de página no dejan de añadir explicaciones igualmente útiles para seguir de manera fluida la lectura sin tropezar ante el metalenguaje heideggeriano. Esta primera sección también nos introduce como tema inicial de la ontología heideggeriana la diferencia entre el ser (Sein) y los entes (Seiende) y de la mano aparece el problema de las esencias y se introduce la principal crítica de Martin Heidegger a la metafísica occidental, es decir, la manera en la que se ha tratado al ser de los entes como su esencia, como un segundo ente, constituye el mayor error de la filosofía. A partir de aquí, Duguin opta por adentrarse en el Heidegger maduro. En la segunda sección; Das Geviert, se nos presenta precisamente esta estructura cuadrada, (Cielo- Mundo, Divinidad, Hombre y Tierra) la manera en la que el Heidegger de la tercera etapa entendía el mundo en sus cuatro partes y cómo sitúa el acontecimiento del ser (Seyn Ereignis) en su centro. A esta exposición le sigue un análisis histórico-cronológico de las perversiones que va sufriendo das Geviert, evidenciando de qué manera en cada uno de los sucesivos periodos filosóficos se va distorsionando más y más la comprensión del mundo. Una cosmovisión que se situó durante breves instantes de la historia ante los ojos de los sabios y que constituía el lugar adecuado para la comprensión del ser (seyn). Desde las ideas platónicas, pasando por la escolástica y el deísmo, haciendo especial mención a Newton, Spinoza y al giro cartesiano, que convierte al hombre en sujeto y a la tierra en objeto, así como Kant, Hegel y Nietzsche. Duguin se encarga de narrar con gran soltura la historia de la decadencia de occidente en boca de Heidegger. En pocas palabras se traza una línea de unión entre la antigüedad y la actualidad, que se detiene abordando problemáticas contemporáneas como la técnica y la Gestell, que muestra como la apertura del mundo se va encogiendo, que canta la huida de los dioses y la lenta desacralización del mundo. Una línea que penetra y conforma la historia de cómo el hombre olvidó su relación con el ser, de cómo se descuidó de guardarlo y de cómo transformó su suelo en una serie de recursos profanables. El paisaje, ya no tan futurista, que nos deja Heidegger en su última etapa es desolador. El nihilismo se ha apoderado de Europa, la técnica nos ha cegado por completo, vivimos entre simulaciones, y no sabríamos encontrar el camino hacia el ser a menos que un Dios nos lo indicase. Pero la apertura de miras que necesitamos no está en el ocaso de Heidegger sino en su etapa más temprana, la que se corresponde a la publicación de Ser y Tiempo (1927).
180 VICTOR DOMINGO MARTÍN DUGUIN, ALEXANDER (2024). MARTIN HEIDEGGER: LA FILOSOFÍA DEL OTRO COMIENZO. TRAD. Y NOTAS DE PEDRO... La obra se corona en su tercera sección titulada Dasein, ofreciendo o más bien delegando en las generaciones venideras, en el entre (Zwischen) de los “últimos hombres” de Nietzsche y el Dasein auténtico venidero, la tarea como posibilidad, como decisión (Entscheidung) de aprehender el ser (seyn). Para ello, lo que en otros autores suele constituir el inicio de cualquier ensayo que busque arrojar luz sobre la “oscuridad iluminadora” de Heidegger es decir, la explicación del concepto fundamental de la filosofía de Martin Heidegger; el Dasein y su existenciarios, se coloca al final, de manera que la apertura de posibilidades del Dasein resulta optimista, tanto en su forma auténtica como en la inauténtica. Alexander Duguin despliega aquí una muestra muy precisa de su entendimiento de Heidegger, consiguiendo clarificar en pocas líneas qué es un existenciario, en qué consisten y cómo se da cada uno de ellos en su forma auténtica e inauténtica. Cada uno de ellos recibe especial atención en apartados concretos que no por ello rompen la unidad de la sección ni la de la obra. Duguin desarrolla la forma auténtica del Dasein tras haber expuesto la forma que adopta cada rasgo del Dasein bajo su forma inauténtica, de esa manera, se crea una contraposición muy esclarecedora. Duguin deja para el final la explicación del Ser para la muerte (Sein zum Tode) para acabar introduciendo esquemáticamente y a modo de cierre la forma en la que el Dasein es con el tiempo. La consecuencia de todo este proceso resulta en la elaboración de un texto que sin llegar a ser sencillo, toca las teclas exactas, levanta las piedras concretas bajo las que se esconden las claves del pensamiento de Martin Heidegger. Al no comenzar exponiendo el análisis del Dasein en la primera sección, Duguin consigue que entendamos al final de la obra su importancia, su necesidad, gracias a qué ideas y acontecimientos de la historia de la filosofía sale a la luz y por qué inevitablemente lo hace en el inicio de la noche de occidente. La obra en su conjunto, apoyándose en sus diagramas, notas y apéndices, constituye una vía de entrada directa y clara a la filosofía de Heidegger, muy útil para principiantes a la par que densa y rigurosa. Duguin demuestra, a lo largo de toda la obra, ser un autor con grandes conocimientos sobre Heidegger (reflejado en las más de quince páginas de bibliografía). Un autor que como mínimo, merece ser leído y comentado en Europa, cuyas ideas, plasmadas y venideras, pueden llegar a ser un puente, una mano tendida entre Rusia y Europa. La reflexión final nos llama a todos a volvernos hacia nuestro ser, a volvernos auténticos, dejando abierta ante nuestros ojos la senda que no supimos tomar en occidente hace dos mil quinientos años, y que aún no habiendo sido transitada nunca, se descubre del polvo del desierto, reluciente, llena de vida y nos invita a aproximarnos, dejándonos entrever el que puede ser el nuevo amanecer, un nuevo inicio, otro comienzo.