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Entre Flandes y Castilla: el mecenazgo de Alonso Manrique en la Catedral de Badajoz

Romero Rodríguez, Juan Alberto; Romero Rodríguez

Abstract

La intención de este texto es analizar los trabajos emprendidos por el obispo Alonso Manrique de Lara en el templo mayor de la diócesis de Badajoz, con el fin de constatar que el repertorio formal usado en dichas obras parece reflejar los gustos del prelado, un gusto formado a partir de sus viajes por Europa durante su exilio en Flandes y su relación con los grandes centros de creación artística castellanos; en definitiva, comprobar que existe una intención por parte del obispo de dejar una impronta personalista en la sede, tanto en lo espiritual como en el encargo de obras arquitectónicas, un Modus operandi que será consustancial a la carrera de Manrique como obispo.

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Coleccionismo, Mecenazgo y Mercado Artístico: Juan Alberto Romero Rodríguez su proyección en Europa y América ENTRE FLANDES Y CASTILLA: EL MECENAZGO DE ALONSO MANRIQUE EN LA CATEDRAL DE BADAJOZ BETWEEN FLANDERS AND CASTILE: THE PATRONAGE OF ALONSO MANRIQUE IN BADAJOZ CATHEDRAL JUAN ALBERTO ROMERO RODRÍGUEZ Universidad de Sevilla. España [email protected] Resumen: La intención de este texto es analizar los trabajos emprendidos por el obispo Alonso Manrique de Lara en el templo mayor de la diócesis de Badajoz, con el fin de constatar que el repertorio formal usado en dichas obras parece reflejar los gustos del prelado, un gusto formado a partir de sus viajes por Europa durante su exilio en Flandes y su relación con los grandes centros de creación artística castellanos; en definitiva, comprobar que existe una intención por parte del obispo de dejar una impronta personalista en la sede, tanto en lo espiritual como en el encargo de obras arquitectónicas, un Modus operandi que será consustancial a la carrera de Manrique como obispo. Palabras clave: Manrique, tardogótico, humanismo, mecenazgo, Flandes. Abstract: The aim of this text is to analyze the works promoted by bishop Alonso Manrique de Lara in the most relevant temple of the diocese of Badajoz, in order to verify, that the formal repertoire used in these works seems to reflect the tastes of the prelate, a taste formed from his trips through Europe during his exile in Flanders and his relation with the great centers of artistic creation in Castile; in short, it is pretended to verify that there is an intention of the bishop to leave a personal stamp on the see, both in the spiritual as in the commission of architectural works, a Modus operandi that will be consubstantial to Manrique´s career as a bishop. Keywords: Manrique, Late Gothic, humanism, patronage, Flanders. Coleccionismo, Mecenazgo y Mercado Artístico: Juan Alberto Romero Rodríguez su proyección en Europa y América 2 El proceso constructivo de la catedral de San Juan Bautista de Badajoz abarca un extenso periodo que comienza en plena Edad Media hacia 1232, a escasos dos años de la conquista cristiana de la ciudad por Alfonso IX de León, hasta prácticamente el primer cuarto del siglo XVIII, con las reformas barrocas llevadas a cabo en el cimborrio y cubriciones del ábside1. En el periodo que nos ocupa, el cambio de los siglos XV y XVI, consolidado el reinado de los Reyes Católicos, Castilla vive unos tiempos más pacíficos que proporcionarán una cierta estabilidad económica de la que disfrutará también la región extremeña donde se enclava Badajoz. El siglo XV fue de hecho, a pesar de los brotes de peste, un siglo demográficamente positivo para Extremadura2. Consecuencia de esta relativa mejora de las condiciones de vida, es una mayor riqueza de la población local, cuyos efectos se hará notar en el encargo de empresas artísticas, a través de la llegada de verdaderos maestros del gótico a la región como Enrique Egas, Juan de Álava, Francisco de Colonia o Martín de Solórzano, en obras como la Catedral de Coria, Plasencia o la Concatedral de Cáceres3. Por supuesto, también a Badajoz y su catedral van a llegar estos nuevos aires de promoción artística, distinguidos por la convivencia e hibridación de los lenguajes tardogótico y renacentista4 en su fase incipiente que por estos años se ponían de moda entre las élites intelectuales de las grandes capitales de Castilla. Las obras comienzos del siglo XVI que se realizan en la catedral suponen un significativo proceso de ampliación, en dos tramos de sus tres naves, de una estructura que a fines de la centuria precedente se podía considerar como terminada, lo cual denota un deseo de dejar su huella por parte de estos promotores del Quinientos. Síntoma de los nuevos tiempos de mejora económica de la clase promotora es, por lo demás, el que durante los dos primeros tercios de dicha centuria, el buque del templo va siendo rodeado por capillas laterales de fundación particular, con derecho a enterramiento en ellas para sus fundadores5. Al 1 Sobre los detalles de la construcción de la catedral, sus sucesivas remodelaciones y fases históricas, LAMPÉREZ Y ROMERA, Vicente: Historia de la Arquitectura Cristiana española . Madrid, 1909, vol. III, pp. 246-248; GÓMEZ-TEJEDOR CÁNOVAS, María D.: La catedral de Badajoz . Badajoz, 1958; ARAYA IGLESIAS, Carmen y RUBIO GARCÍA, Fernando: Guía artística de la ciudad de Badajoz . Badajoz, 1986, pp. 53-58; ANDRÉS ORDAX, Salvador (Dir.): Inventario artístico de Badajoz y su provincia. Madrid, 1990, vol. I, pp. 70-76; FERNÁNDEZ LÓPEZ, José (Dir.): Extremadura: Cáceres y Badajoz . La España Gótica . Madrid, 1995, vol. XIV, pp. 292-298; KURTZ, William S.: “Historia de la Fábrica”, La catedral de Badajoz, 1255-2005 . Badajoz, 2007, pp. 287-327. 2 FERNÁNDEZ LÓPEZ, José (Dir.): Extremadura: Cáceres y …, op. cit., p. 20. 3 Ibídem , p. 29. 4 Como en general ocurría en los centros artísticos de la Castilla de la época, y a pesar del predominio de las formas góticas, tampoco Badajoz fue ajeno a las novedades provenientes de Italia; en este sentido, ver en la catedral de Badajoz la muy renacentista lápida sepulcral de Lorenzo Suárez de Figueroa, realizada en bronce hacia 1503 en la ciudad de Venecia. 5 GÓMEZ-TEJEDOR CANOVAS, M. María D.: La catedral de …, op. cit., p. 64. Coleccionismo, Mecenazgo y Mercado Artístico: Juan Alberto Romero Rodríguez su proyección en Europa y América 3 finalizar este proceso constructivo de levantamiento de capillas, el edificio resultante se configurará en planta como un gran rectángulo, donde no sobresaldrá al exterior un crucero que ya de por sí no había sido anteriormente excesivamente pronunciado, reforzándose en planta la compacidad de este, en alzado, macizo templo gótico. La evolución constructiva que durante estos años experimenta el templo mayor del obispado de Badajoz va acompañada del consecuente desarrollo de la propia sede pacense. De hecho, el obispado de Badajoz no era, en tiempos de Isabel y Fernando, una prelatura más dentro del amplio número de sedes que existían entonces en Castilla; por el contrario, suponía uno de los primeros peldaños por el que todo eclesiástico que quisiera realmente hacer carrera debía transitar. En la cima de esta escala se encontraba Toledo, la primada, el centro religioso y de poder de la Corona, la antigua capital cristiana de los reyes godos. La segunda posición la ostentaba Sevilla, ciudad de creciente importancia en el reino, seguida de la capital Burgos. Badajoz era así una de las sedes habituales en las que comenzar una carrera sacerdotal de éxito, una primera prelatura a partir de la cual ir ascendiendo en el cursus honorum y tener opciones de acceder a alguno de los obispados principales del reino. Tal fue la trayectoria de Rodríguez de Fonseca, obispo de Badajoz entre 1495-1499, quien desde la sede pacense logró pasar sucesivamente a Córdoba, Palencia y finalmente a la importante prelatura de Burgos. Figura a medio camino entre el líder espiritual y el audaz diplomático, obispo culto y viajero, Juan Rodríguez de Fonseca se enmarca claramente en ese “perfil de obispo reformado” que tan brillantemente describió Yarza Luaces6 a la hora de esbozar el retrato del obispo tipo de la época de los Reyes Católicos: natural del reino, carácter mixto entre religioso y cortesano, un prelado que impulsa reformas tantos pastorales como constructivas en las sedes por las que transita en su cursus honorum , a mayor gloria de la diócesis pero también de su persona. Su sucesor en el cargo, Alonso Manrique de Lara, llevará a cabo a su paso por Badajoz, del mismo modo que su predecesor y otros grandes príncipes de la iglesia del periodo, esa doble reforma moral y edilicia que caracteriza a los obispos reformados del reinado de los Reyes Católicos. Nombrado obispo de Badajoz el 30 de octubre de 1499, la prelatura de este hermanastro de Jorge Manrique, autor de las Coplas a la muerte de su padre , en la diócesis extremeña coincide con una obra que no debe considerarse como menor: la 6 YARZA LUACES, Joaquín: Los Reyes Católicos. Paisaje artístico de una monarquía. Madrid, 1993, pp. 173-175. Una actualización del tema del perfil del obispo promotor en OLIVARES MARTÍNEZ, Diana: Alonso de Burgos y la arquitectura castellana en el siglo XV: los obispos y la promoción artística en la Baja Edad Media. Madrid, 2013, pp. 167-177. Coleccionismo, Mecenazgo y Mercado Artístico: Juan Alberto Romero Rodríguez su proyección en Europa y América 4 edificación de todo un nuevo claustro para la catedral (Fig. 1). A su vez, el mismo proceso de ampliación que experimenta el templo a comienzos del XVI, que supone el inicio de todo una evolución constructiva que a lo largo de la centuria terminará por definir la fisonomía actual del templo, puede ser atribuible al mismo obispo7. Situado en el lado sur de la iglesia, el claustro es un espacio de proporción casi cuadrada (31x32m.) que consta de cuatro crujías de 4,40 m. de ancho, divididas en seis tramos más los cuatro de las esquinas, todos ellos cubiertos con bóvedas de terceletes, siendo más complejas las de los cuatro ángulos. El sistema de terceletes para el abovedamiento, la tracería a base de arcos apuntados sobre columnas bajas entorchadas y los recios contrafuertes que dan al patio, denotan cómo el claustro se edifica dentro de los parámetros del tardogótico por entonces frecuente en la corona de Castilla. Según una de las primeras descripciones del mismo realizada por el historiador local del XVII Solano de Figueroa, el claustro contaba además con cuatro altares “ para las cuatro estaciones de las Procesiones ”8 que hoy no se conservan. El entorno fue sin embargo intensamente restaurado durante el siglo XIX, cuando se eliminan esos altares de los que habla Solano, y especialmente durante el XX9. Si nos centramos en los elementos conservados del siglo XVI, se observa que en las claves centrales de algunas de las bóvedas de terceletes del claustro puede apreciarse el perfil de un escudo. Quizá no llegó a labrarse la piedra, o posiblemente fuera pintada posteriormente su superficie con una policromía que, si existió, hoy está desaparecida. La cuestión es que al estar vacío en su interior, no podemos asegurar a quién hacía referencia, pero intuimos que muy probablemente fuera el blasón del promotor de la obra, Alonso Manrique de Lara. No obstante, su heráldica aparece insistentemente en sendos escudos labrados en piedra a ambos lados de la puerta de ingreso al claustro, para dejar así claro a quién correspondió el encargo de la obra (Figs. 2 y 3). Bordeando el escudo colocado en el lado del claustro de la puerta, una inscripción confirma en definitiva el papel del obispo como constructor del claustro. Además, el texto, que se 7 El obispado de Alonso Manrique en Badajoz abarca desde 1499 hasta 1516, periodo anterior al año de 1520 a partir del cual se conservan las actas capitulares. La ausencia de estas importantes fuentes documentales, sumadas al hecho de que no se han conservado libros de cuentas anteriores a 1542, ni visitas episcopales, ni descripciones de viajeros, nos obliga para justificar este estudio a acudir a fuentes indirectas, como la epigrafía y heráldica, cuando no al propio análisis estilístico de los elementos arquitectónicos conservados, para aventurar el grado de implicación de este prelado en las obras a tratar. Ver TEJADA VIZUETE, Francisco (ed.): La catedral de Badajoz, 1255-2005 . Badajoz, 2007, pp. 193 y 296. 8 GÓMEZ-TEJEDOR CANOVAS, M. María D.: La catedral de …, op. cit., p. 106. 9 Sobre las restauraciones e intervenciones del siglo XX, TEJADA VIZUETE, Francisco (ed.): La catedral de Badajoz …, op. cit., p. 494; MOGOLLÓN CANO-CORTÉS, María Pilar: La restauración monumental durante la posguerra en Extremadura y la Dirección General de Bellas Artes, 1940-1958 . Cáceres, 2011, pp. 80-86. Coleccionismo, Mecenazgo y Mercado Artístico: Juan Alberto Romero Rodríguez su proyección en Europa y América 5 reproduce a continuación, permitiría fechar la obra entre los años de 1500 y 1520: “ El muy ilustre Señor Don Alonso Manrique seyendo obispo desta iglesia començó toda esta cloastra y hecha la más parte y celebrado sígnodo general pasó a la iglesia de Córdova y dio 400.000 [maravedíes] para acabar esta obra. Começose en el año de 1500 y terminose el año de 1520 años ”10. Resulta interesante comprobar que, junto a la mención a la labor constructora de Manrique en Badajoz, con la erección de esta “ cloastra ”, la inscripción hace referencia a su papel como reformador pastoral, con la convocatoria de un sínodo general en la diócesis. Ambas cuestiones no dejan de ser dos caras de la misma moneda. No obstante, esta “llamada al orden” que Manrique hizo nada más llegar a la sede pacense, ya en abril del 1500, derivará en unas constituciones sinodales11 en las que puso especial atención en reglamentar las obligaciones de las dignidades y clero de la iglesia pacense12, en un documento interesante para conocer la vida religiosa y social del pueblo extremeño por aquellas décadas13, que además tiene no pocas repercusiones en la arquitectura. Así, Manrique utiliza en el texto una frase que sirve de prólogo y cobertura legal a la intervención arquitectónica en la catedral: “ no es menor piedad reedificar y renovar los templos que edificarlos de nuevo ” . Esta sentencia, casi una justificación espiritual de su labor como constructor “ en los reparos y ornamentos de la catedral ”, se articula en una serie de ordenanzas, destinadas a recaudar fondos para acometer obras en la catedral, intentando paliar así la insuficiencia de las rentas de la fábrica. La estrategia es la concesión de indulgencias, a quien diese limosna, o a quien sirviera de peón en las obras del templo. Esta actitud de convocar un sínodo para emprender la reforma de las costumbres del clero local por un lado, y enfrentarse a una significativa empresa arquitectónica en la catedral de la diócesis por otro, la repetirá Manrique en la próxima sede que presidirá y que se señala por lo demás en esta misma inscripción epigráfica del acceso del claustro de Badajoz, siguiendo los pasos de su predecesor Juan Rodríguez de Fonseca, el obispado de Córdoba. Del mismo modo que en Badajoz, apenas al año de llegar a su nueva sede andaluza, Manrique convoca sínodo, en marzo de 1520. El sínodo dio lugar a unas constituciones sinodales que fueron editadas en 152114, mismo año de inicio de unas 10 KURTZ, William S.: “Historia de la”…, op. cit., p. 304. 11 Sobre el contenido de las mismas, MÉNDEZ VENEGAS, “Sínodo de Don Alonso Manrique de Lara y Solís, Obispo de Badajoz”, Revista de Estudios Extremeños , t. L, nº 3, 1994, pp. 541-578. 12 PIZARRO LLORENTE, Henar: “Alonso Manrique de Lara”, La Corte de Carlos V. Los Consejos y los consejeros de Carlos V . Madrid, 2000, tomo III, p. 257. 13 GARRIDO, Pablo María: “Testamento de D. Alonso Manrique, arzobispo de Sevilla, en 1525”, Homenaje a Pedro Sainz Rodríguez . Madrid, 1986, vol. 1, p. 266. 14 MANRIQUE, Alonso: Constituciones Sinodales del obispado del obispado de Cordoua. Sevilla, 1522, en concreto fol. 56r. Coleccionismo, Mecenazgo y Mercado Artístico: Juan Alberto Romero Rodríguez su proyección en Europa y América 6 obras catedralicias que van a redefinir para siempre la concepción espacial del templo más importante de la ciudad de Córdoba. Consciente quizá Manrique de que no era apropiado ni económicamente viable construir un nuevo templo que sustituyera a la centenaria edificación de los omeyas, la sentencia que reproducimos a continuación parece anunciar el tipo de intervención a llevar a cabo en la catedral, una sentencia que nos resultará familiar porque es prácticamente la misma que leímos en el sínodo de Badajoz: “ no de menos piedad es procurar la reedificación de los templos que hacerlos de nuevo ”. Este diríase alegato a favor de obras en la catedral, viene justificado también a nivel físico por la necesidad de reparaciones que tiene el templo “ en los edificios como los ornamentos ”, en unas líneas una vez más similares a las redactadas en las constituciones pacenses. Dados estos hechos, se vislumbra desde pronto, en la carrera eclesiástica de Alonso Manrique, la intención de dejar huella en las sedes que presidió, iniciando en ellas empresas arquitectónicas de un empaque considerable. Existen una serie de indicios que nos mueven a pensar que ya en esta primera diócesis a su cargo, la de Badajoz, Manrique no se contentaría, a pesar de la entidad de la obra, con encargar la erección de un claustro para dejar impronta personal a su paso por la sede. Son de nuevo ciertas indicaciones de Guillermo Kurtz15, a quien recurrimos en los siguientes párrafos, las que nos pone sobre aviso de estas posibles intervenciones. En primer lugar, en el mismo entorno del claustro, en sus espacios aledaños, se levantan una serie de construcciones que posiblemente se acometieran en ese periodo de mandato de Manrique, como la antigua sala capitular, la contaduría y la capilla del prior Benito del Aguilar. Si bien no es seguro que el prelado tuviera implicación directa en el encargo de estas estancias, sí es posible aportar un dato al respecto que da pie al menos a la reflexión. Siendo obispo de Badajoz, Manrique solicitó a Julio II el estatuto de limpieza de sangre para pertenecer al cabildo pacense. Además, Alonso Manrique solicitó a su vez al mismo papa Della Rovere una ampliación del propio número de socios de la institución capitular, al considerarlo Manrique corto en número. Julio II concedió esta petición al obispo en 1509, aumentándole en dos el número de integrantes. Es probable por tanto que el aumento del número de capitulares pudiera conllevar la construcción de una nueva sala capitular, como se realizó en Badajoz por estos años. En este sentido, si no responsable directo en la ejecución de las obras, con esta propuesta de elevar el número de capitulares que hacía necesario un espacio mayor para acogerlos, 15 KURTZ, William S.: “Historia de la”…, op. cit., pp. 260, 300-329. Coleccionismo, Mecenazgo y Mercado Artístico: Juan Alberto Romero Rodríguez su proyección en Europa y América 7 Manrique se nos presenta al menos como instigador de estas obras. En segundo lugar, la llegada de Alonso Manrique al obispado de Badajoz, coincide con el momento en el que se decidió ampliar las naves en dos tramos. La afirmación del historiador local Rodrigo Dosma (1533-1599) de que en comparación con las naves, “ el claustro muy más nuevo es, y más la torre ”, apunta a que el alargamiento de dichas naves debió realizarse antes de 1520, fecha documentada para la finalización del claustro, o al menos estar muy avanzadas las obras. Kurtz aporta además un argumento estilístico, en base al análisis de los basamentos de los pilares de estos dos últimos tramos, de un tipo específico de perfil facetado diferente a todos los demás, como prueba de que corresponden a una fase constructiva posterior y diversa al resto del templo. Por lo demás, si tenemos en cuenta que el alargamiento de las naves se realizó en dirección a los pies del templo, la torre de la catedral de Badajoz, situada en el frente de fachada, debió comenzarse a principios del siglo XVI, posiblemente al mismo tiempo que la dicha ampliación de los dos tramos de la nave. Se conoce la fecha de finalización de la torre, septiembre de 1544, gracias a la supervivencia de los libros de cuentas de la fábrica, pero su fecha de inicio, debido a la comentada ausencia de documentos antes del año de 1520, resulta imposible de determinar. Por el contrario, es posible datar la capilla bautismal situada bajo el cuerpo de la torre, la primera del lado del evangelio de la catedral. En el muro este de dicha capilla se encuentra una inscripción epigráfica que señala el año de 1523 como fecha de finalización de la misma, en un momento en el que está en la ciudad el ya por entonces, tras su paso por Córdoba, arzobispo de Sevilla, Alonso Manrique, reconocido en la inscripción como antiguo obispo de Badajoz y que con la llegada a la sede hispalense, donde sería nombrado además inquisidor general del reino, culminarían Manrique su cursus honorum 16. Por último, llama la atención que este espacio asociado con Manrique a través de la comentada inscripción, se encuentre cubierto por una bóveda de terceletes en todo similar a las que aparecen cubriendo los cuatro tramos angulares del claustro promovido por el obispo. La misma bóveda la hallamos a su vez en la capilla de Santa Ana, anexa al espacio del crucero donde hoy se encuentra la puerta de acceso al claustro. Aunque costeada por el particular Gómez Suárez de Moscoso en el año 1503, por tanto ajena a la intervención de Manrique, la capilla ocupa sin embargo el espacio en el que anteriormente hubo una puerta de acceso al templo desde la calle de San Blas, puerta 16 Al parecer, y según la epigrafía, Manrique, “ el señor arzobispo ”, fue quien se encargó de consagrar las tres campanas que por entonces se habían hecho para la iglesia catedral, motivo por el cual visitaría la ciudad y por el que aparece en esta inscripción. Coleccionismo, Mecenazgo y Mercado Artístico: Juan Alberto Romero Rodríguez su proyección en Europa y América 8 que desaparecería una vez comenzadas las obras de creación del nuevo claustro, y donde hoy se encuentra la capilla del prior Benito Aguilar, comentada anteriormente en relación a las estancias capitulares, un espacio que no obstante también se cubre con similar bóveda de terceletes. A su vez, la otra capilla inmediata a la zona del crucero donde se halla la puerta de ingreso al claustro, la actual capilla de San Fernando, está cubierta con el mismo tipo de bóveda de terceletes sin diagonales que cubre los tramos de las crujías del claustro. Esta capilla fue vendida en 1501 por su fundador Rodrigo de Moscoso a Alonso Sánchez de Badajoz y Figueroa, en un momento en el que se estarían comenzando las obras claustrales, lo cual motivaría una nueva cubrición del espacio al estar uno de los lados en que se apoya la capilla compartido con el muro del claustro. Existen por tanto una serie espacios que cronológica y tipológicamente, al menos si atendemos a los tipos de bóvedas, se configuran de una manera que podemos intuir como unitaria. En este sentido, Kurtz ha propuesto, y con estas conclusiones a las que nos unimos finalizamos su cita17, la existencia de un mismo equipo de trabajo encargado de la ampliación arquitectónica de la catedral desde 1500 en adelante, coincidiendo con la prelatura de Alonso Manrique. Este proceso de ampliación comprendería en definitiva el alargamiento en dos tramos de la nave, parte de la torre, el nuevo claustro y las estancias y capillas relacionadas con el espacio claustral. Todo lo cual lleva a pensar que la promoción de empresas arquitectónicas del obispo Manrique implicaría una obra más ambiciosa que la mera erección de un claustro: supondría una verdadera ampliación en las que el alargamiento de las naves irían aparejadas a la propia ampliación del claustro, todo lo cual obedecería a un programa arquitectónico destinado a redefinir la propia concepción espacial de la catedral. La actitud constructora que el obispo Manrique mostrará en la siguiente sede bajo su mandato, la de Córdoba, nos hace inclinarnos hacia la idea de que esta decisión que tiene lugar en Badajoz hacia 1500, la de redimensionar su espacio catedralicio, tiene que ver con el propio mandato de Manrique en la diócesis. No obstante, independientemente de esta cuestión, con seguridad se puede señalar a Manrique como principal responsable del nuevo claustro, un claustro por lo demás al que es necesario volver para analizar algunos elementos arquitectónicos, como las ya señaladas bóvedas (Fig.1), que pueden aportar más datos sobre la relación de la obra con el gusto y la propia biografía de su promotor, cuando no ahondar en su grado de implicación del proyecto. 17 KURTZ, William S.: “Historia de la”…, op. cit., p. 312. Coleccionismo, Mecenazgo y Mercado Artístico: Juan Alberto Romero Rodríguez su proyección en Europa y América 9 En su Historia de la Arquitectura cristiana , Vicente Lampérez ya se detuvo a analizar las particulares cubriciones de este claustro: “ Las bóvedas de los tramos angulares son de arcos diagonales, secundarios y ligaduras; las de los intermedios son muy interesantes, pues carecen de nervios diagonales y tienen solo los secundarios y las ligaduras. Diríase que por Badajoz pasó un maestro aleccionado en la escuela alemana, pues el mismo sistema de embovedamiento [sic] se ve en algunas capillas de la catedral ” 18. Lampérez ya señala la distinción de abovedamiento según la zona del claustro, basada en el interesante detalle compositivo que supone la utilización de dos tipos de bóvedas diferentes y el hecho de que dicha elección se haya realizado con criterio, atendiendo a un cierto sentido rítmico. Así, en cada uno de los tramos angulares del claustro, las bóvedas son las más frecuentes en Castilla, del tipo de crucería con terceletes que se pueden ver en edificios señeros y de gran influencia al respecto como las catedrales de Toledo y Sevilla. Siendo más complejas que las que recorren las crujías, las bóvedas en las esquinas se presentan como acentos que refuerzan los ejes del cuadrángulo del patio. Por el contrario, las bóvedas que cubren las galerías claustrales son más simples al constar de menos nervaduras, recordando menos por tanto a una estrella como sí lo hacen las bóvedas ya señaladas de las esquinas, pues, como afirma Lampérez, “ carecen de nervios diagonales y tienen solo los secundarios y las ligaduras ”. La supresión de nervios cruceros en las bóvedas de terceletes se trata de una solución aportada, como señala el profesor Gómez Martínez19, por un lado por Simón de Colonia en la arquitectura burgalesa, por otro lado en el círculo toledano de Juan Guas20, ambas ciudades entonces íntimamente conectadas con las novedades provenientes del gótico europeo del momento. Al menos hasta la influencia de estos maestros, estas bóvedas son tremendamente atípicas en la Península Ibérica. Cuando aparecen en construcciones de España o Portugal, estas bóvedas lo hacen normalmente cubriendo espacios en su mayoría secundarios o de tránsito, como capillas laterales, sacristías o trascoros21. Sin embargo, y de manera excepcional, estas bóvedas aparecen en edificios de considerable empaque; así sirven de cubrición de toda una nave central de un templo como la colegiata de Torrijos, obra iniciada por un arquitecto del ámbito toledano como 18 GÓMEZ-TEJEDOR CANOVAS, M. María D.: La catedral de …, op. cit., pp. 103-104. 19 GÓMEZ MARTÍNEZ, Javier: El gótico español de la Edad Moderna: bóvedas de crucería. Valladolid, 1998, p. 158. 20 Conviene recordar que este maestro dejaría su impronta en tierras extremeñas cuando se encargó de la construcción de la desaparecida Hospedería Real de Guadalupe, llamada “mi paraíso” por la reina Isabel, en AZCÁRATE RISTORI, José María: La arquitectura gótica toledana del siglo XV . Madrid, 1958, p. 22. 21 Por citar ejemplos extremeños cercanos a Badajoz, ciertas dependencias de las iglesias de San Pedro de Garrovillas o la del Salvador de Calzadilla de los Barros, FERNÁNDEZ LÓPEZ (Dir.): Extremadura: Cáceres y …, op. cit., pp. 163-165 y 303-305.