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Intuición categorial y trascendencia ontológica

Paredes Martín, María del Carmen

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INTUICION CATEGORIAL Y TRANSCENDENCIA ONTOLÓGICA M'' del Carmen Paredes Martín (Universidad de Salamanca) Heidegger considera a la intuición categorial como uno de los hallazgos funda mentales de la fenomenología, junto con la intencionalidad y el sentido originario de lo a priori'. Esta afirmación merece ser destacada desde el comienzo, no sólo porque nos hace recordar la predilección que Heidegger siempre tuvo por las Investigaciones Lógicas', sino también porque ayuda a precisar los pimtos de convergencia entre su concepción de la fenomenología y la doctrina de Husserl, tal como Heidegger la conociera hasta el momento en que se ocupó detenidamente en Marburgo de exponer su concepción de la investigación fenomenológica. A nuestro modo de ver, la teoría husserliana de la intuición categorial tuvo im gran significado para Heidegger, tanto por lo que se refiere a la importancia que él le concede como rasgo característico del primer desarrollo de la fenomenología cuanto por la huella que dejó en su pensamiento^. Es además nuestra opinión que, al menos en lo que representa la fenomenología del primer Husserl -al cual vamos a ceñimos en este trabajoesta teoría constituye una aportación de gran relevancia para el avance del conocimiento en el contexto filosófico de los primeros años del siglo XX. El tratamiento de la intuición categorial en las IL se contextualiza dentro de una fenomenología de la expresión lingüística, que Husserl expone y desarrolla especial mente en las Investigaciones I y VT, -aunque también se encuentran parágrafos impor tantes sobre ese tema en otros lugares de la mencionada obra. Por ello cabe afirmar que la teoría husserliana de la intuición categorial es parte integrante de una teoría fenomenológica del signo y de la dimensión ontológica subyacente (a la que se debe, en cierta medida, el modo como se plantea la relación entre lo universal y lo particular, y entre el todo y las partes) así como del tratamiento epistemológico de la relación ' Vid. Heidegger, M., Prolegonieiia znr Gesáiichtcdes Zeitbegrijfs, en Gesonitausgabe Bd.20, Klostermann, Frankfurt, 1979, p. 34. ^ Husserl, E., Logische Utüersuchungen l, II, publicado por Max-Niemeyer, Halle, 1900/1901, actualmente en: Edmuud Husserl. Gesammelte Werke. Husserliana, (= Hua) Haag, 1950 ss, XVIII y XIX 1/2. Se citará por esta edición, indicando las páginas de las ediciones alemana y española en hivestigacioues Lógicas, Alianza, Madrid, 1982. ^ Sobre este punto, vid. Dastur, F., «Heidegger und die "Logischen Untersuchungen », en Heidegger ieu, 7, Berlín 1991. Studieu 77 María del Carmen Paredes Martín entre representación y concepto. Además de esto, en razón del lugar sistemcático en que aparece la intuición categoría] en la Inv. VI, consideramos también que en ella se encuentran implicadas cuestiones muy importantes sobre el alcance de la intencio nalidad y la estructura de las vivencias intencionales (Inv. IV), así como sobre los objetivos epistemológicos más concretos. Sin que desde luego éstos sea n kis ú n icos propósitos de ÍL, en este trabajo solamente tendremos en cuenta su orientacicSn episte mológica general, a la que sin duda responde también la teoría de la intuición ". La Inv. VI, que tiene como tema explícito "el esclarecimiento fenomenológico del cono cimiento", arranca con el tratamiento de la relación entre intención significativa y cumplimiento significativo (§ 1) y es esta misma relación la que se pretende seguir desarrollando al abordar el tema de la intuición categorial, enunciado como "el problema del cumplimiento de las formas categoriales de significación" en el § 40. Habremos por tanto de tener en cuenta el análisis de la relación entre intención signi fi cativa y cumplimiento significativo, dentro de la cual se desarrolla la teoría déla intuición, tanto de la intuición sensible como de la intuición categorial. !• La estructura de la conciencia intuitiva. Para introducimos en nuestro tema puede ser conveniente recordar aquí que la fenomenología del primer Husserl se representa la construcción interna de una vivenda intendonal de esta manera: en la conciencia las sensaciones no subsisten de modoindependiente,sino que entranaformarpartede las vivencias, de los actos en los cuales las sensaciones no son apercibidas y por lo tanto aprehendidas en sí núsmas, sino que están ya configuradas como aquello gracias a lo cual se nos dan cualidades objetivas. En los casos en que las sensaciones son lo primero, éstas se agrupan en una unidad global o bien se entretejen para formar complejos de sensacio- i^es, de tal manera que en im contenido de condénela elemental se da ya una relación entre las sensaciones subjetivas y las cualidades objetivas. Lo que se acaba de mencionar sería la posición de partida para entender la más elemental estmctura de la conciencia desde el punto de vista fenomenológico, tal como Husserl lo abordara en 1901. La teoría de la aprehensión objetivante -que en el fondo es ima forma temprana de Konstitutionstheoriees su respuesta alas teorías de los datos sensoriales entonces conocidas, segiin las cuales -en la interpretación de Husserl-la percepción se puede reducir a los datos de la sensación, siendo tales datos los estímulos reales que la condenda redbe del mundo extemo. Husserl ataca 4 De hecho, Husserl escribió a propósito de su prímera obra fenomenológica que «en las investigaciones especiales del segundo volumen se trataba de reorientar la intuición hacia las vivencias lógicas que tienen lugar en nosotros cuando pensamos, pero que no podemos ver, que no tenemos en el campo de la mirada atenta cuando el acto de pensar transcurre de una manera naturalmente original. El pensador no sabe nada de sus vivendas de pensar, conoce sólo los pensamientos (Gedanken) que continuamente producen sus actos de pensar. Era necesario traer ante nuestra mirada esta vida del pensar que se desliza ocultamente, mediante una reflexión subsiguiente e identificarla mediante conceptos descriptivos adecuados» (Husserl, E., «Aufgabe und Bedeutung der "Logischen Untersuchungen"», en Phanomenologische PsycJiologie, Vorlesungen Sommersemester 1925, Hua IX, hrsg. v. W. Biemel, Den Haag, 1962, pp. 20-21). 78 Intuícúm catcgorial y trascendencia ontológica este monismo de las sensaciones, introduciendo una actividad de objetivación que permite aprehender las sensaciones subjetivas como cualidades objetivas. La "apre hensión objetivante" que la conciencia lleva a cabo siempre de un modo natural es responsable de que no captemos sensaciones, sino propiedades, no complejos de sensaciones, sino objetos". Sin entrar en detalles sobre la teoría de los actos objetivan tes, lo que interesa aquí es que en esta aprehensión «animadora de las sensaciones consiste lo que llamamos el aparecer del objeto» (Inv. V, §2, Hua. XIX/1,351/478). Porque no vemos sensaciones per se, sino objetos, de los cuales tenemos sensaciones. Y podemos tener muchas percepciones diferentes de un mismo objeto, como reza la conocida doctrina fenomenológica. Pero cada vez que nos ponemos a considerar lo cjue es una vivencia intencional se ha de tener en cuenta la aprehensión objetivante que la conciencia realiza sobre sus contenidos. La importancia de esta teoría para nuestro tema es doble ya que con ella se alude, por una parte, a una de las motivaciones epistemológicas fundamentales de/L, esto es, a que la conciencia de hecho alcanza una realidad objetiva y, por otra parte, nos permite entender cuál es la estructura genérica de los actos intencionales de carácter perceptivo. Para empezar por este segundo aspecto, hay que señalar que la actividad objetivante confiere una estructura representacional a todos los actos de conciencia, siendo esta estructura la forma de intencionalidad básica o fundamental, sobre la cual pueden asentarse otras capas de intencionalidad diferentes. Siguiendo en este punto a Brentano^, Husserl afirma que «en todo acto, el objeto intencional es un objeto representado en un acto de representar y que, cuando no se trata ante todo de im mero representar hay siempre un representar entretejido con uno o varios actos mas, o mejor, "caracteres de acto..."» (Inv. V, § 23, Hua. XlX/1,427/532). Esta estructura representacional se refiere tanto a percepciones como a juicios, tanto a representacio nes como a deseos y apetitos. El término "representación", por lo tanto, no se utiliza aquí para nombrar ima clase determinada de actos o de vivencias, sino im componente que está presente en todos los actos o vivencias intencionales, aunque no sean meras representaciones". Como escribe Husserl en el mismo lugar: «una vivencia intencional adquiere su referencia a algo objetivo sólo por el hecho de que en ella está presente un acto vivencial de representar, el cual hace que el objeto esté en ella representado [vorstellig]» (Inv. V, § 23, Hua. XlX/1,428/532). Esta es una "ley esencial" se^ la cual la estructura del representar pertenece a toda clase de actos intencionales. Por lo tanto, la representación designa precisamente el aspecto objetivo, o la situación ^ Así escribe Husserl: «No raras veces se confunden ambas cosas, la sensación de color y el co ® objetivo del objeto. Justamente en nuestros días hay un modo muy corriente de exponer esto, que ha a como si una y otra fueran la misma cosa, considerada tan sólo desde diversos' puntos de vista e intereses . considerada psicológica o subjetivamente, se llama sensación; considerada física u objetivamente, propiedad de la cosa exterior. Pero [en contra de estol basta señalar la diferencia fácilmente aprehensible entre el rojo de esta esfera, visto objetivamente como uniforme, y la gradación de las sensaciones cromáticas subjetivas, indudable justamente en la percepción misma; diferencia que se repite respecto de todas las clases de propiedades objetivas y los complejos de sensaciones correspondientes a ellas» (Inv. V, § 2, Hua. XIX/1, 349/476 (con variaciones en la traducción española)). ^ Vid. Brentano, F., Psijcholovie vom enwirischen Standvunkt, Leipzig 1874, reimpr. Hamburg, 1955 (vol I), p. 111 y ss. 79 María del Carmen Paredes Martín w i objetivaalaqueserefiereelactoola vivencia, aquello que para 1 liisserl tunciona nominalmente como materia del acto en cuestión. Poreso, •<tcKÍa vi\'eneia intencional es, o bien un acto objetivante sin más o tiene un acto obj e t i \- a n t e co ni o 111 n d a mentó [Grundlage], es decir, tiene en sí necesariamente, en este ú 11 i mo ca st n n acto objeti vante como pieza constitutiva [Bestandstück] cuya materia es al mismo tiempo su materia y son individualmente idénticas» (Inv. V§ 41, Hua. XIX/ 1, 4'-^3-4/578) Así queda indicadoque la relación al objeto se constituye por lo general en la materia y que a ésta se debe la objetivación que contiene toda vivencia. Por consiguiente, el elemento representaciónal en cuanto materia de los actos, es el fundamento de todos ellos, tanto de la percepción como del juicio. De este modo se introduce un concepto de representación amplio que permite uniñcar la estructura general de la conciencia intencional, tanto en sus actos simples comoenlosmáscomplejos. Al mismo tiempo, se pone de manifiesto que la vi\*encia intencional posee una referencia objetiva, no de un modo alcatc)ri o, sini> d ebidoa ^estructura interna, que Husserl considera como una ley esencial (\'id. ln\'. V, §23, Hua. XIX/1,428/532). Hay en este procedimiento un propósito que nc^ debe dejarse en silencio pues, caracterizando la función de la base representativa comt^ aquello enyirtud de lo cual se produce la referencia a algo objetivo, Husserl establece una e^ condiciones para entender la conciencia como Eiusicht o corno objetivo, ya que la conciencia estructura sus \'i vencias según ^^^^^°®®^®oiental único de acceder al objeto. Foresta razón, nc^ es suficiente ecirque 3s/Lpersiguenel objetivo epistemológico de asegurar un ct>nocimiento je vo, puesto que hay que añadir que se trata de un conocer que ve y viendo Vierte, por así decirlo, la presencia de su objeto. Para expresarlo de otro modo, íi posiaón del primerHusserlnoseatiene exclusivamente al punto de vista del repre sentar, ni se limita a asegurar la función objetivadora de las vivencias, sino que, actos objetivantes, se orienta hacia la virtua a presentificadora del mirar por dentro, del in-tueri. úe intuición \Anschauung\ introducido en IL viene a significar de ^ m 0/3 nuestro juicio, una ampliación teórica de la concepción representaciónal conciencia. Porque, si bien la estructura que la define para cada vivencia es ^ como base material del acto, no conríp ^P^'-^^^ón que en definitiva sustenta la capacidad cognoscitiva de la oi^omenológica se lleva a cabo según el paradigma de la mirada, del posibilita una teoría del conocimiento fundada en la vuelta a laQ rr»cao A , , - . . . , vi If 1 ol que posibilita una teoría del conocimiento fundada en la f rf cosas mismas. Así «podemos reunir bajo el rótulo de representación o oa C) ene que algo se hace objetivo para nosotros, en un sentido más restringido, como en 3s percepciones o en las intuiciones... que captan el objeto de un golpe—/ expresa el sujeto de las aserciones categóricas » ( V. ,g , ^3. XIX/1, 459/555). La diferencia entre los mencionados actos consiste justamente en la formación categorial, que permite la aserción, con lo cual la justifi cación de la percepción y la del juicio presentan muchos aspectos comunes. Lévinas afirma, a este respecto, que Husserl asegura en IL el primado de la conciencia teórica, porque no se ocupa más que del aspecto noético de los actos, sin entrar a considerar lo que aportan de nuevo los actos que pertenecen a la esfera de los afectos y de la 80 Intuición catcgoriaí y trascendencia ontológica voluntad' El objeti\'o epistemológico de la obra creemos que es responsable de esta preferencia. Incluso para explicar los distintos modos en que la conciencia tiende intencionalmente a un objeto, Husserl se apoya en la actividad que consiste en captar "el objeto de un golpe", como modelo de genuino conocimiento. Pues la estructura del representar no especifica cucándo la conciencia está efectivamente ante el objeto. Solo con la intuición es la conciencia capaz de una Eitisicht objetivamente válida, en la cual tenemos una presencia corpórea del objeto. Así distingue Husserl dos modos de conciencia fundamentales: aquel en el que el objeto no está propiamente dado en presencia corpórea, sino sólo significado, y el que consiste justamente en esa presencia. En el acto significativo hay una intención especial, pero el objeto sólo está mentado. Por ello, la caracterización más genérica de estos actos es que en ellos la intención está, por así decirlo, vacía, o según se lee en el § 10 de la Inv. VI, se trata de «ititojcioiics... caracterizadas por la peculiaridad de poder fundar relaciones de cumplimiento» (Hua. XlX/2,39/626). Husserl desarrolla una serie de teorías episteinológicas con el fin de caracterizar en su respectiva especificidad los actos que tan sólo se refieren intencionalmente a algo objetivo-a lo que resulta materialmente objetivado en ellos- y aquellos actos en los que, en cambio, tenemos una donación actual del objeto intencionado o representado. También aquí se hace valer la importancia de la intuición, a la hora de conectar el método con la expresión del método, la función irremplazable del ver con el lenguaje del conocer fenomenológico. 2. La "dialéctica" del sentido y la referencia. A partir de esta última indicación vamos a abordar el significado de la intuición en IL desde el ángulo de la dialéctica entre el sentido y la referencia. El ^ término "dialéctica" no pretende introducir una distorsión idealista en e p an ea miento fenomenológico, sino más bien subrayar una característica que, según creaos, puede ser advertida en la manera como Husserl desarrolla el proceso de la mtuicion: se trata del movimiento constante de las tesis de Husserl hacia ca a uno e es os términos -sentido y referencia-, mediante el cual se logra la depuración e nes y ima integración en conjuntos significativos cada vez más amp ios. or o ' el hecho de que las intuiciones no capten su objeto de un modo tan ins ^ completo como ciertas expresiones de IL pueden dar a entender, sino mas le un proceso dilatado, podría ser interpretado dialécticamente, como ace as , aunque creemos que en esta primera exposición el carácter no rmllns captación intuitiva no está tan expresamente indicado como en os posteriores. En definitiva, utilizamos aquí "dialéctica de una manera as y hasta cierto punto metafórica, aunque no gratuita, para señalar el carácter amamicu de la fenomenología de Husserl desde sus primeras aportaciones. ^ Vid. Lévinas, E., Thcorie de la intuition dans ¡a phénoménologie de Husserl, París, Vnn, P'^ . ® Sobre esto, vid. Strasser, S., «Intuition und Dialektik in der Philosophie E. usser s , en Husserl, Í859-I959, Martinus Nijhoff, La Haye, 1959, p. 149 y ss. 81 María del Carmen Paredes Martín Como se conoce sobradamente, la doctrina husserliana del sentí do y la rcíeroncia no sigue las teorías de la época, entre otras cosas debido a que su propósito en este punto-como en otros-es principalmente el de separar, así como relacionar, la cuestión del sentido yla cuestión del ser, elaborando un procedimiento que desde entonces se considera como estrictamente fenomenológico. La separación se prod uce desde el momento en que dicha doctrina sostiene que el sentido implica la referencia, arinque éstanoimplica-ynopresupone-laexistencia del objeto mentado. Planteada la disodadónyperseguida rigurosamente por sí misma, tenemos que las cuestiones sobre la existenda no se pueden dilucidar al nivel del sentido y la referencia en cuanto características de las expresiones, porque la existenda noesuna función de los signi ficados con los cuales nos referimos a los objetos, sino más bien una función de esa conftrmadón tan especial que se produce con la presencia intuitiva. Por ello, es la donadón del objeto lo que permite pasar del sentido al ser, con lo que la relación entre sentido y presencia pasa a primer plano frente a la relación entre sentido y referenda. Elpensarintendonal de la condénela representativa puede tener desde el punto de vista teórico dos características: la que consiste en mentar sign i f i ca t i va men te su s objetos, que se encuentra en todas las vivencias propiamente intencionales, y la de ofrecer "enpersona" el objeto intencionado o representado, únicamente presente en determinado tipo de vivencias. La intuición es, en general, el acto que nos pone ante la presenda efectiva y rotunda del objeto, y esto supone que desde el primer momento se trata de un acto dotado de una trascendencia ontológica que se cualifica de distinta manera según los casos. Pero la intuición es, además, un acto vinculado a la dimensión epistémica de la intencionalidad. De ahí que, dentro del contexto general en que se inida la Inv. VI, la teoría de la intuición se desdoble por una parte, en la explicadón de en qué consiste la intuición o "intención intuitiva" y, por otra parte, en el desarrollo de la reladón entre intención significativa e intención intuitiva. Esta reladón resulta indispensable para entender toda la teoría de la intuición y particularmente el planteamiento de la intuición categoría 1. Por ro nsij^ente, es necesario dilucidar, junto con el concepto de intuición, el de sigrtócaaón, teniendo en cuenta que «la significación de las expresiones reside innegablemente [...] en la esenda intencional de los actos correspondientes» (Inv. VI, Introducción, Hua. XIX/2,2/598). Plantear de este modo la relación entre intuición y expresión con el ^ de averiguar cuál es el grupo peculiar de actos en función significativa en sentido amplio equivale a retrotraerse al problema del conocimiento, como problema que está en íntima conexión con el lenguaje. El procedimiento de Husserl para hacer esta averiguación consiste en presentar a la vez, junto con la indagadón de los actos que desempeñan la función significativa, la cuestión de la relación entre la intención significativa y el cumplimiento de la misma, que puede expresarse en términos tradidonales como la relación entre el concepto y la intuición correspondiente, tal como lo admite el propio Husserl (v. l.c.), aunque esta remisión a un contexto tradidonal resulte insatisfactoria. Desde luego, el hecho de que Husserl defina en este contexto al conocimiento como "síntesis de cumplimiento" justifica de inmediato que la cuestión de la citada relación (entre intención y cumplimiento) 82 Intuición catc^orial y trascendencia ontológica ocupe el primer plano y oriente, por así decir, todo el planteamiento del tema que nos ocupa, así como también lo que significa conocer en sentido pleno. La función metodológica de la intuición consiste, por lo tanto, en lograr el éxito de la referencia cognoscitiva. Pero, ya de entrada, señala Husserl que es necesario ampliar el concepto de percepción por encima de los límites de la sensibilidad (Inv. VI, Introducción, Hua. XlX/2, 3/599). Porque la mera sensibilidad no puede dar un cumplimiento satisfactorio a todas las intenciones, es indispensable que los conceptos de intuición y percepción pierdan su tradicional limitación a lo sensible, ya que de no ser así el objetivo de su "cumplimiento" [Erfülluug], en sentido fenomenológico, quedaría de antemano desvirtuado. Una aclaración preliminar de lo que esto conlleva pueden proporcionarla algunos ejemplos: «Lanzo una mirada al jardín y doy expresión a mi percepción con estas palabras: uti mirlo echa a volar [...] o bien, sobre la base de la misma percepción, digo: "estoes negro, es un pájaro negro; este pájaro negro echa a volar"» (Inv. VI, § 4, Hua. XlX/2, 609e). Es claro que los dos enunciados se refieren al mismo acto de percepción pero, segim Husserl, tienen un sentido distinto. También es posible que, ante esa percepción, yo me diga a mi misma: un mirlo, o este mirlo, sin llegar a emitir un enunciado. Si pasamos a las \úvencias internas ocurrirá una cosa semejante. Tengo, por ejemplo, un deseo: el deseo que me llena «es aprehendido en un acto de percepción refleja, subordinado al concepto de y nombrado por medio de este concepto y de la representación determinante e contenido deseado» (Inv. VI, § 2, Hua. XIX/2,11/607). Pues bien, estos ejemp os -que desde luego tienen otras implicacionesinteresan ahora tan sólo para i ustrar que el proceso de conocimiento, considerado fenomenológicamente, conecta una y otra vez la percepción y la conceptualización, así como la atribución predicafiva, de tal manera que la teoría de la intuición quedaría incompleta si se que ara en a intuición sensible y no diera una explicación de la base intuitiva -categoría ^ que respalda a la predicación. Estamos, por lo tanto, ante una recontextua iz^ion e lo que Husserl llama "la antigua antítetis epistemológica entre la sensi ii a y entendimiento", así como "la antítesis entre el pensar y el in^ir 9^^^° arin»; las relaciones entre la significación y la intuición con las relaciones en e os sensibles y los categoriales (v. Hua. XIX/2,3/600) . ^ ^ l a nH^pl Ante todo, la intuición se caracteriza por denominar esa clase de actos ^onae e objeto no está tan sólo materialmente representado, sino dado por si , es entonces el papel de la intuición dentro del zig-zag dialéctico en e e y la referencia, es decir, dentro de la serie de intenciones que pue en pro uci cimiento? Para Husserl todo el conocimiento teorético se lleva a ca o en cíe que tienen lugar en la conexión del discurso expresivo, toda vez que e rnnteconceptualización requiere actos de expresión m "J^o responde nidos de conocimiento (v. Inv. VI, Introducción, Hua. XIX/2,1 / )• -uiipntn la teoría de la intención significativa y el cumplimiento de la misma. intuitivo es la forma dinámica de asegurar que la referencia ver a va a o ^ Sobre el planteamiento del papel del significado en la Investigación VI, vid. ^ , gog und Bedeutung: Zu einer Umarbeitung der Sechsten Logischen Untersuchung», en usser 14(3), pp. 179-217. 83 María del Carmen Paredes Martín referencia cognoscitiva propiamente dicha, fundada en la presencia actual del objeta Debido a esto, en el cumplimiento intuitivo se encuentra la intimidad entre sentido y referencia que es propia de la percepción, intimidad en la que ctínflm en la tesis del sentido y la tesis del ser. Justamente en razón de esta función plenifícadora, el cumplimiento detinitivo de la intención «es la evidencia, el conocimiento en el sentido estricto de la palabra. En él está realizado el ser en el sentido de la verdad, de la "concordancia" bien entendida, déla adaequatioreiacinteUectus; en él está dada ella misma, es directamente intuible y aprehensible» (Inv. VI, Introducción, Hua. XIX/2,3/599). De el lo se desprende que conocer algo determinado-por ejemplo esta cosa como mi tintero-, snpime unir la expresiónsigniñcativa con un acto de clasificación y éste con un acto de percepción -«nelcasodequemeencuentredelantedelobjeto—, aunque en realidad el proceso se presenta como un todo global y unitario. Podemos tener la impresión de que nú ti ntero es una expresión superpuesta a la cosa, cuando en realidad estcí no ocurre así exactamente. Por consiguiente, la función de la intuición es la de llenar o cumplir plenamente la referencia que entraña la intención sigrúficativa en el proceso noé tico-lingüístico del conocimiento. Considerado estáticamente, conocer supone establecer la referencia nombre a lo dado en la intuición como nombrado y así se distingue conocer de comprender-porque cuando comprendemos el significado de un nombre en la inten ción significativa, realmente no estamos conociendo nada, sino pensando o repredonosalgoyaconocidootodavíadesconocido. Así,sólo la unidad o la tusión e una intención significativa y la percepción que la cumple es conocimiento. Por c o, esta unidad, desde el punto de vista dinámico consiste en una conciencia del cumpliente {Erfüllungsbewusstsein, Inv. VI, § 8, 32/622). El cumplimiento de la m enciónes la coincidencia entre lo pensado, que en cuanto acto de mentar inten- i ente algo es una intención insatisfecha, y la percepción, que es el darse la cos^isma en presencia intuitiva. >' H 1^ ele la intuición, tal como Husserl cimiento^f^^ ' ^itra estrechamente ligado a su preocupación por el esclare- un punto del problema del conocimiento, a la vez que constituye crucial para entender la génesis conceptual de la fenomenología 3. Intuición categorial. Corno se ha explicado en el apartado anterior, la donación intuitiva pasa a desem peñar e pape e principio en la investigación del conocimiento, así como en general en as re aciones de la conciencia con el mundo. Gracias a la intuición la relación e conocirmento ya no se comprende según un modelo naturalista y causal entre os en a es, smo como una correlación diversificada entre actos de conciencia, Adier, P., «Prolegomena to Phenomenology; Intuition or Argument», en Grndunte-Fnciilti/- 1 osophy-Jounial, 1993,16(1),pp. 3-76; y K.-H. Lembeck, Einführung in diephanotnenologische PJitlosopltic, Wíssenschaftliche Buchgesellschaft, Darmstadt, 1994. 84 ¡ntuición catci^orial y trascendencia ontológica que son "intenciones", y los objetos intencionados por aquellos. El desarrollo de la intuición más allá de la percepción de objetos individuales responde a la necesidad de explicitar el sentido de la correlación entre pensamiento y percepción, que en el fondo es esencialmente la elaboración del concepto de pensamiento o de pensar como intención objetiva, intención de objetos que puede ser cumplida en una presencia intuitiva. El problema del cumplimiento se presenta de nuevo más allá de la percep ción, allí donde los objetos exhiben complejas formas de presentación que en principio no se dan a la conciencia sensible. El cumplimiento es posible hasta donde la intención significativa pueda, ante una presencia intuitiva, llegar a ser aprehensión objetiva de lo que experimentamos en la percepción. Es decir, que el sentido mentado en una intención puede convertirse en el sentido aprehendido que un acto objetivante intuitivo pretende realizar. Husserl desarrolla su teoría de la intuición categorial en el contexto de su crítica a la interpretación que el empirismo inglés había dado sobre el papel de los compo nentes de una proposición que corresponden a su forma categorial, como son las preposiciones, las conjunciones y la cópula. Locke había afirmado que estos opera dores sintácticos se refieren a procesos internos del entendimiento más que a aspectos objetivos del mundo. Pero Husserl entiende que nuestra orientación hacia las cosas se da también cuando utilizamos esas expresiones. Así, cuando en presencia intuitiva de los hechos alguien emite la proposición judicativa "este papel es blanco puede res ponder testimonialmente del valor cognoscitivo de lo que dice gracias a que el enun ciado predicativo implica la unidad de un acto de conocimiento entre la expresión judicativa y la percepción que le sirve de fundamento. Esta situación tan sencilla desencadena de inmediato una avalancha de pregimtas, que pone de manifiesto la cantidad de problemas que se entrecruzan cada vez que se emite un enunciado, aunque sea tan cotidiano como el que se ha acaba de mencionar. Preguntas que se refieren, por ejemplo, a si se puede sostener que el sentido de la proposición este papel es blanco" se ha cumplido en su plenitud sobre la base de la percepción sensible individual que ahora mismo, simultáneamente al emitirla, acabo de tener. ¿ ua es la base intuitiva del es predicativo o incluso del predicado blanco en cu^to ta ¿No existe siempre un plus de significatividad por el cual a un juicio de a orma "este papel es blanco" le es insuficiente para su legitimación cognoscitiva cualquier percepción sensible, individual y concreta? El planteamiento del capítulo dedicado a las intuiciones categoría es pone e relieve que «en el caso del enunciado de percepción no se cumplen solamente as representaciones nominales entretejidas en él; lo que encuentra cumplimiento por medio de la percepción subyacente es la sigmficación enunciativa en su conjun o (Inv. VI § 40, Hua. XIX/2,128/693). Por lo tanto, ya que la propiedad "blanco perte nece al papel, el uso del término es se refiere a una situación objetiva más que a un acontecimiento mental. Y además de los términos sintácticos, hay otros componen es formales que no encuentran cumplimiento en la intuición simple, puesto que so re pasan lo que se da por sí mismo en el aparecer del objeto. Husserl aplica el mismo esquema de la intuición de objetos individuales a la intuición de estas situaciones enlazadas por nexos categoriales y expresables en un enunciado, al menos en lo que respecta a la relación entre intención significativa y cumplimiento intuitivo. Sabemos 85 María del Carmen Paredes Martín que diese expresión unívoca a todas las materias posibles y a todas las fo rm asea tegorialesposibles. En él corresponderían unívocamente a las palabras ciertas inten ciones significativas, las cuales podrían revivir en ausencia de la intuición corres pondiente (la que lo cumple, naturalmente). Y paralelamente a todas las intuiciones primarias y fundadas posibles correría el sistema de las significaciones primarias y fundadas que las expresarían (posiblemente)» (Inv. VI, § 63, Hua.XIX/2, I*-) 1-2/ 738). Esta pretensión concuerda con la concepción del ser que subyace a las ///t csrigaciones/dgícízs, como un ser que puede ser descrito en el lenguaje humano, al menos como posibilidad de principio. La descripción del ser en esta obra capital del primer Husserl se hace sobre todo en términos de conocimiento, lo que no excluye que sobre esta perspectiva de base no sepueda elaborar otro tipodedescripciones, en la medida en que lo permita la diversidad de relaciones que la conciencia es capaz de establecer con el mundo. Por ello, aun cuando el sentido de la intuición fenomenológica \'a más allá de los objetivos del conocimiento, Husserl recupera esos aspectos teóricos como parte de la tarea de elaborar fi losóficamente la noción deser, toda vez que la corre lación entre ser y verdad tiene una innegable dimensión cognoscitiva. Obviamente, todo lo que se ha expuesto acerca de la relación entre intención signi fi cativa y el correspondiente cumplimiento intuitivo de la misma tiene lugar sobre el trasfondo de la relación intencional, la cual se desarrolla en /Lconforme a la posición supuestamente "realista" de esta obra. A este respecto, podemos recordar que no se h"ata,sinembargo, de un realismo ingenuo, segiín el cual todo el peso del ser caería del lado del objeto y la conciencia no tendría nada que poner, y casi nada que hacer Illas que recibir la influencia causal del objeto. La concepción de la conciencia como ^«sdiflung del ser objetivo exige una reinterpretación de aquélla, en particular que las relaciones entre la conciencia y el mundo no pueden ser causales. Pues la causa lidad, entendida empíricamente como una relación de dependencia, presupone el ámbito de la conciencia donde aparecen toda clase de relaciones. Así Husserl evita esde el primer momento introducir la causalidad real en la conciencia, aunque so o en obras posteriores dará el paso definitivo paraapoyarargumentativamente ^J'^^^^^'^^xclusivo del ser de la conciencia^^. Por lo demás, la cuestión del realismo oa sido sometida a discusión en diferentes ocasiones, puesto que de ella se 1 importantes para la concepción de los inicios de la fenomenoogia . Este punto no constituye, sin embargo, el foco de nuestro estudio. Husserl cambia el esquema de la independencia entre conciencia y objeto por e de la mutua dependencia de ambos. Pues bien, en razón de esta dependencia tiene que haber una unidad que relacione a los dos elementos -la conciencia y el objeto— y que este implicada en el acto mismo de la aprehensión intuitiva. Se trata de una umdad que, más allá de la trascendencia ontológica del objeto intencional, abarca a a conciencia y al objeto puesto que es la forma ideal de la relación intencional. 1 7» 1 , • P- Husserl, E., Die Idee der Phanomenologie, hrsg. von Biemel, W., Hua. II, Nijhoff, Den Haag, 1950 y también Ideen zu einer reinen Phanomenologie nnd phdnomenologische Philosopliie, hrsg. von Blernel, W., Hua. III, Nijhoff, Den Haag, 1950, especialmente §§ 49 y 76. Vid. Zahavi, D., ¡ntentionalitat und Konstitution, Museum-Tusculanum Pr., Copenhage, 1992. 92 Intuición catc;^orií¡! y tnisccndcncia onto¡ó;^ica que funcit>na como a priori, es decir, como estructura determinante de la relación epistémica. Dicho en términos generales, esta estructura apunta al horizonte universal de la experiencia, que Husserl entiende como lo que expresa el sentido ontológico y la función ontológica del mundo. El sentido ontológico del mundo viene dado por la estructura de las significaciones; la función ontológica es la de proporcionar, mediante esa estructura, un horizonte de relaciones en las que la conciencia y el objeto -o los sujetos v los objetos concretosencuentran las condiciones que definen su relación intencional. Bajo este respecto, se entiende que el mundo es, gracias a su estructura formal, la forma a priori de la relación intencional, o dicho de otro modo, la forma ideal de esa relación se entiende como forma de mundo. Por eso podemos decir que el mimdo fundamenta la relación entre conciencia v objeto en cuanto que «no es sino im contra sentido el pensamiento de que el curso del universo pudiera negar alguna vez las leyes lógicas (...) o de que la experiencia, la mattcr offnct de la sensibilidad, debería y podría ser la e|ue fundase estas leyes v les prescribiese los límites de su validez». Con estas palabras Husserl se refiere en el § 65 de la Investigación VI al problema de la significación de lo lógico, así como al problema fenomenológico de loa priori, que para él no puede encontrarse en la psicología humana en cuanto subjetividad, ni en los simples hechos en cuanto nuitters of fnct, ni en el mundo en cuanto unida sensible, sino en el mundo en cuanto forma lógica ideal que prescribe «lo que per fenece al fondo esencial [cssciiticlle Aiisstattiing] del ente», o de lo que es (Inv. ^ , § 64, Hua. XIX/2,199/742). Consiguientemente, el desarrollo de la innovadora n^ion de "intuición categorial" y del esquema conceptual junto con el soporte onto ogico que sustentan su plausibilidad y efectividad, ponen enjuego una fenómeno ogia de lo no visible, donde los significados y los contenidos vivenciales muestran conexión dinámica entre lo efectivo y lo posible, así como la densidad de ser que n es adscribible ni a los objetos del mundo en cuanto entes particulares ni a enguaj que los nombra y los articula en diversas figuras expresivas. 93