Arte y gestualidad en el Libro del acedrex, dados e tablas de Alfonso X el Sabio
Abstract
El Libro de los Juegos de Alfonso X es una de las producciones más originales del scriptorium alfonsí. A la necesidad de codificar el juego en el siglo XIII, se une la valiosa aportación artística de las miniaturas que ilustran el desarrollo de sus diferentes partidas. Este trabajo profundiza en un aspecto no tratado por la historiografía de la obra: el análisis de la gestualidad, como recurso visual y artístico, con la que se muestran sus protagonistas y la interpretación que los miniaturistas alfonsíes hacen de este lenguaje codificado no verbal. De esta manera, gestos, actitudes y expresiones son adoptados de manera discrecional, en función de la naturaleza de juegos tan diversos como el ajedrez, los dados y las tablas
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LABORATORIO DE ARTE 29 (2017), pp. 23-52, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2017.i29.02 ARTE Y GESTUALIDAD EN EL LiBRO DEL ACEDREx, DADOS E TABLAS DE ALFONSO X EL SABIO ART AND GESTURE IN THE LiBRO DEL ACEDREx, DADOS E TABLAS BY ALFONSO X THE WISE maría TErEsa lóPEz dE GuErEño sanz Universidad Autónoma de Madrid. España maite[email protected] El Libro de los Juegos de Alfonso X es una de las producciones más originales del scriptorium alfonsí. A la necesidad de codificar el juego en el siglo XIII, se une la valiosa aportación artística de las miniaturas que ilustran el desarrollo de sus diferentes partidas. Este trabajo profundiza en un aspecto no tratado por la historiografía de la obra: el análisis de la gestualidad, como recurso visual y artístico, con la que se muestran sus protagonistas y la interpretación que los miniaturistas alfonsíes hacen de este lenguaje codificado no verbal. De esta manera, gestos, actitudes y expresiones son adoptados de manera discrecional, en función de la naturaleza de juegos tan diversos como el ajedrez, los dados y las tablas. Palabras clave: gestualidad; iconografía; miniatura; siglo XIII; scriptorium alfonsí. The Book of Games by Alfonso X is one of the most original works in the Alphonsine scriptorium. The need to develop an encoding system for games in the 13th century is compounded with the invaluable artistic contribution of the miniatures that illustrate the progression in each game. This manuscript studies in depth two aspects that are not dealt with in the historiography of this work: the analysis of gesture, as a visual and artistic resource, through which players are depicted and Alphonsine miniaturists’ interpretation of this non-verbal, encoded language. Thus, gestures, attitudes and expressions are adopted in a discretional manner according to the nature of the game, which may vary widely to include chess, dice or checkers. Keywords: gesture; iconography; miniature; 13th century; Alphonsine scriptorium. María Teresa López de Guereño Sanz
24 LABORATORIO DE ARTE 29 (2017), pp. 23-52, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2017.i29.02 María Teresa López de Guereño Sanz CUESTIONES INTRODUCTORIAS El Libro del acedrex, dados e tablas de Alfonso X, también conocido como el Libro de los Juegos, es el eslabón más importante entre la literatura ajedrecística oriental y la occidental y el más notable en lengua europea medieval. Entre las consideraciones que ha recibido, destaca la de ser una de las mejores compilaciones de juegos departido y la de tratarse, probablemente, de la aproximación medieval más cercana a la manera de entender el ocio del monarca y el descanso de sus pesares ante las cuitas del gobierno. A ambas hay que añadir su espléndido repertorio de miniaturas, que nos permite conocer la cultura del ocio en la Edad Media hispana –la de los “juegos que se fazen seyendo”– y su imaginario. Gracias a sus ilustraciones podemos percibir de manera más cercana a sus protagonistas y ser conscientes del impacto y jerarquización social que tuvo lo lúdico a través de los jugadores, la escenografía y la gestualidad surgidos en torno al juego. Tal y como se recoge en su colofón, el libro fue comenzado y acabado en la ciudad de Sevilla en 1283, para lo que se habrían tardado varios años en traducir del árabe la mayoría de los problemas de ajedrez, adaptarlos y añadirlos con juegos europeos, además de ilustrarlos con sus bellísimas miniaturas1. El resultado fue una pieza de ajuar de gran riqueza material, un magnífico ejemplo de libro de uso privado, realizado para disfrute del rey y de su círculo cortesano más íntimo, cuyo fin primordial, a diferencia de otros textos de temática similar, no parece ser el incitar a la moralidad. Es, por tanto, un excepcional trabajo tanto por tratarse de una de las pocas obras alfonsíes que completó el programa de su ilustración como porque define perfectamente la empresa cultural e intelectual del monarca2. 1 Entre la abundante bibliografía sobre el tema es necesario destacar DOMÍNGUEZ RODRÍGUEZ, Ana: “El Libro de los Juegos y la miniatura alfonsí”, en Alfonso x el Sabio. Libros del Ajedrez, Dados y Tablas. Vol. II. Madrid-Valencia, 1987, pp. 30-123; y FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ, Laura: Arte y ciencia en el scriptorium de Alfonso x el Sabio. El Puerto de Santa María, 2013. Recoge un estado de la cuestión al respecto LÓPEZ DE GUEREÑO SANZ, Mª Teresa: “Las miniaturas del Libro del acedrex, dados y tablas de Alfonso X el Sabio”, en “Libro de los Juegos de Ajedrez, Dados y Tablas” de Alfonso x el Sabio. Valencia, 2010, pp. 19-67. Quedan excluidas de este trabajo, por su diferente naturaleza en lo que respecta a la gestualidad, las miniaturas de presentación de Alfonso X (ff. 1r, 65r y 72r), las del rey de la India (ff. 2r y 2v) y las de los talleres en las que se realizaban las piezas (ff. 3r, 65v y 73r), incluido el scriptorium (f. 1v). 2 Para contextualizar el poliédrico reinado alfonsí, véase, entre otros, CÓMEZ RAMOS, Rafael: Las empresas artísticas de Alfonso x el Sabio. Sevilla, 1979, pp. 187-200; DOMÍNGUEZ RODRÍGUEZ, Ana: “Sevilla y el scriptorium alfonsí”, en GONZÁLEZ JIMÉNEZ, Manuel (coord.): Sevilla, 1248 (1998). Madrid, 2000, pp. 635-659; BANGO TORVISO, Isidro (ed.): Alfonso x. Murcia, 2009; GONZÁLEZ JIMÉNEZ, Manuel: “Alfonso X el Sabio, Rey de Castilla y León (1252-1284)”, en “Libro de los Juegos de Ajedrez, Dados y Tablas” de Alfonso x el Sabio. Valencia, 2010, pp. 9-17; DOUBLEDAY, Simon R.: The Wise King: A Christian Prince, Muslim Spain and the Birth of the Renaissance. Nueva
LABORATORIO DE ARTE 29 (2017), pp. 23-52, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2017.i29.02 Arte y gestualidad en el Libro del acedrex, dados e tablas de Alfonso X el Sabio 25 Ante la necesidad de codificar los juegos en el siglo XIII hispano, lo absolutamente innovador de su realización fue redactar el primer texto sobre problemas de ajedrez acompañado de escenas con figuras y no de diagramas3. El esquema de la obra fue un aspecto especialmente cuidado al dividirse en siete partes, respondiendo a una evidente atracción por la numerología ya empleada en obras como las Partidas o el Setenario; las tres primeras están dedicadas al ajedrez, dados y tablas y el resto a otros juegos. En su conjunto y especialmente en su ilustración, el libro fue producto de un proceso intercultural capaz de adaptar y fusionar sus fuentes textuales, visuales y culturales, sin escapar a la crítica social, a la literatura o a la música contemporáneas, a través de la diversidad de personajes que juegan. Sus 150 miniaturas, realizadas por diferentes manos, se intercalan en el texto y están concebidas como foco de atención para clarificar su contenido4. Dada la calidad exhibida en muchas de ellas estamos ante una de las obras más destacadas surgida de los scriptoria alfonsíes, tanto desde la perspectiva estilística como desde la iconográfica, puesto que trasciende a una mera ilustración de la vida de la corte5. York, 2015; y MARTÍNEZ, H. Salvador: El humanismo medieval y Alfonso x el Sabio. Ensayo sobre los orígenes del humanismo vernáculo. Madrid, 2016. 3 Hasta entonces lo habitual era que los tratados de ajedrez medieval, incluso los árabes, incorporaran diagramas del juego pero nunca representaciones reales de las partidas; si aparecían imágenes, no tenían relación con el texto o representaban partidas imposibles. Para lo relacionado con los juegos de ajedrez y dados en el Medievo hispano véase LÓPEZ DE GUEREÑO SANZ, Mª Teresa: “Mas ualie sesso que uentura. El ajedrez en la Edad Media hispana”, en BANGO TORVISO, I. (ed.): Alfonso x, op. cit., pp. 560- 572; y LÓPEZ DE GUEREÑO SANZ, Mª Teresa: “No ualie nada el seso sino la uentura. Los dados: juego y azar en época medieval”, en Alfonso x, en BANGO TORVISO, I. (ed.): Alfonso x, op. cit., pp. 598-605. Una reciente aportación sobre el ajedrez es la de O’SULLIVAN, Daniel (ed.): Chess in the Middle Ages and Early Modern Age. A Fundamental Thought Paradigm of the Premodern World. Boston, 2012. 4 Las de los juegos departido se ubican después del texto explicativo de cada jugada pudiendo quedar en el folio siguiente. 5 Se ha puesto en relación con la miniatura francesa y con la ilustración de Bayad wa Riyad y los Maqamat de al-Hariri, obras con un vocabulario visual ligado al ocio en las que debieron inspirarse los miniaturistas alfonsíes, al no disponer de textos árabes ilustrados sobre ajedrez. ROBINSON, Cinthya: “Preliminary considerations on the illustrations of Qissat Bayad wa Riyad [Vat. Ar. Ris 368]: Checkmate with Alfonso X”, en Al-Andaluz und Europa. Zwischen Orient und Okzident, Petersberg, 2004, pp. 285-296; ROBINSON, Cinthya: “El manuscrito de Bayad wa Riyad y las relaciones con las distintas culturas mediterráneas, cristianas e islámicas en la Península Ibérica”, en Simposio internacional El legado de Al-Andalus. El arte andalusí en los reinos de Castilla y León durante la Edad Media. Valladolid, 2007, pp. 159-201; CONSTABLE, Olivia: “Chess and Courtly Culture in Medieval Castile: The Libro de ajedrez of Alfonso X, el Sabio”, Speculum. A Journal of
26 LABORATORIO DE ARTE 29 (2017), pp. 23-52, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2017.i29.02 María Teresa López de Guereño Sanz En el prólogo, las imágenes son explicativas y didácticas, siguiendo de forma clara la narración y haciendo referencia al contenido textual. Más adelante, aparecen imágenes híbridas en las que se combinan escenas con personajes y tableros, captando un momento real e inicial del juego y buscando la interacción con el espectador para resolver cada problema6. En el caso del ajedrez, tablas y juegos similares, el juego se desarrolla de manera más ordenada y sosegada, con el tablero en el centro de la composición; en las partidas de dados la recreación de cada partida gana en libertad y espontaneidad compositiva7. El repertorio de miniaturas del códice fue ambicioso, ampliando la relación que se hace en el prólogo de las gentes que pueden jugar, ya que son muchos los personajes que aparecen representados en él. Sus ilustraciones reflejan la diversidad de la sociedad hispana coetánea, aunque de manera más limitada que en las Cantigas, y la utilización de modelos orientales ilustrados al recrear los personajes de una corte real e imaginaria del siglo XIII8. Las miniaturas no ilustran un relato complejo; su secuencia de imágenes carece de la fuerza narrativa de las Cantigas pero, sin embargo, permite que la gestualidad de sus protagonistas adquiera una importancia fundamental en función de las características de cada juego. Son un ejemplo de la capacidad de los gestos para potenciar la fuerza de la imagen pues, gracias a ello, en cada una de las ilustraciones se desarrolla el ritual del juego, definiendo perfectamente el ambiente ideal en el que entablar una sosegada partida de ajedrez o tablas y transportando al espectador a la realidad más vital y pendenciera de los dados. Sabido es que la cultura medieval es una cultura de gestos, que se convierten en un recurso imprescindible y en un vocabulario riguroso y sistemático, capaz de establecer una transmisión eficaz de los significados de la imagen9. Los episodios Medieval, 82, 2007, pp. 301-347, especialmente, p. 308; y BANGO TORVISO, I. (ed.): Alfonso x, op. cit., pp. 266-268. 6 Serían imágenes didascálicas que ilustran sobre qué personas pueden jugarlo. MONTOYA MARTÍNEZ, Jesús: El libro historiado. Significado socio-político en los siglos xiii-xiV. Madrid, 2005, p. 193. 7 Por un lado, las ilustraciones que se dedican a Alfonso X dictando el texto de cada uno de los tres juegos principales (ff. 1r, 65r y 72r); la que nos muestra su scriptorium (f. 1v) y las que nos introducen en los talleres donde se elaboran las piezas para los juegos (ff. 3r, 65v y 73r), incluyendo en este grupo las espléndidas miniaturas que ilustran la leyenda del rey de la India con sus tres sabios (ff. 2r y 2v). 8 Para Constable (“Chess and Courtly…”, op. cit., pp. 314) el Libro de los Juegos restringe sus imágenes a los miembros de la corte real y a los parámetros intelectuales y literarios de la imaginación cortesana de la época. 9 En este sentido, habría que diferenciar entre las expresiones propias de la naturaleza humana y los ademanes surgidos de las convenciones culturales, que se llevan a cabo para manifestar un mensaje o para exteriorizar los sentimientos a través de la gesticulación del cuerpo y de la cara; en el arte la mayoría de éstos se refieren a la comunicación
27 LABORATORIO DE ARTE 29 (2017), pp. 23-52, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2017.i29.02 Arte y gestualidad en el Libro del acedrex, dados e tablas de Alfonso X el Sabio importantes de la civilización medieval iban acompañados de actitudes cuyo marcado carácter ritualizante hizo que se convirtieran en definidores de personas y sirvieran para insertarlas en un determinado grupo social10. En la Edad Media la gestualidad llegó a crear un completo lenguaje codificado, propiciando así que la polisemia funcional del gesto, según la temática y la composición, pudiera tener varias lecturas simbólicas. En consecuencia, la iconografía medieval se enriqueció notablemente respecto a la creación de imágenes sacras y profanas para todo tipo de actos y ceremoniales11. La Edad Media fue heredera de numerosos gestos de la Antigüedad. La idea clásica de Platón y Aristóteles, según la cual las actitudes del cuerpo son un espejo del alma, fue retomada por Cicerón (De officiis y De oratore) y, fundamentalmente, por Quintiliano (institutio Oratoria) que se convirtieron en el punto de partida de la reflexión teórica y moral sobre el gesto en Occidente12. Partiendo de la diferencia entre gestus y gesticulatio, ésta con carácter peyorativo, se consideran tres tipos de gestos: las actividades gestuales que deben acompañar el arte verbal. Véanse, a modo de ejemplos, los estudios ya clásicos sobre la gestualidad en el arte de CHASTEL, André: El gesto en el arte. Madrid, 2004; CHASTEL, André: “Gestures in Painting: problems in Semiology”, Renaissance and Reformation, vol. 10, nº 1, 1986, pp. 1-22; GOMBRICH, Ernest: “Gesto ritualizado y expresión en el arte”, en La imagen y el ojo. Nuevos estudios sobre la psicología de la representación pictórica. Madrid, 2000, pp. 63- 77; y WARBURG, Aby: Atlas Mnemosyne. Madrid, 2010. 10 BARASCH, Moshe: Gestures of Despair in Medieval and Early Renaissance. Nueva York, 1976; BARASCH, Moshe: Giotto y el lenguaje del gesto. Madrid, 1999; LE GOFF, Jacques: Lo maravilloso y lo cotidiano en el Occidente medieval. Barcelona, 1994; LE GOFF, Jacques y TRUONG, Nicolás: Une histoire du corps au Moyen Âge. París, 2003, p. 160; y DÍAZ-CORRALEJO, Violeta: Los gestos en la literatura medieval. Madrid, 2004, pp. 11-13. 11 El punto de partida para los estudios sobre la imagen y la gestualidad medieval fueron los trabajos de François Garnier (Le langage de l’image au Moyen Âge. Signification et simbolique. París, 1982; y Le langage de l’image au Moyen Âge. Grammaire. París, 1989) y Jean-Claude Schmitt (La raison des gestes dans l’Occident medieval. París, 1990). En el ámbito hispano ha trabajado sobre este tema Alicia Miguélez Cavero (Actitudes gestuales en la iconografía del románico peninsular hispano. El sueño, el dolor espiritual y otras expresiones similares. León, 2007; Gesto y gestualidad en el arte románico de los reynos hispanos: lectura y valoración iconográfica. Madrid, 2009; y “Metodología para el estudio de la gestualidad en la plástica románica de los reinos hispanos”, Anales de Historia del Arte, vol. ext., 2011, pp. 307-318). 12 BREMMER, Jan y ROODENBURG, Herman (ed.): A cultural History of Gesture: from Antiquity to the present, with an introduction by sir Keith Thomas. Cambridge, 1993; BAKEWELL, Geoffrey y SICKINGER, James (ed.): Gestures. Esssays in ancient history, literature and philosophy present to Alan L. Boegehold. Oxford, 2003; y BODIU, Lydie; FRÈRE, Dominique y MEHL, Véronique: L’expression des corps. Gestes, attidues, regards dans l’conographie Antique. Rennes, 2006.
28 LABORATORIO DE ARTE 29 (2017), pp. 23-52, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2017.i29.02 María Teresa López de Guereño Sanz de la oratoria noble, la gestualidad de actores y, por último, los gestos considerados vulgares13. Articulados de manera teórica por el decorum social o moral, tal y como se aprecia en el arte románico, también es necesario tener en cuenta las convenciones artísticas; es el caso de la “mano elocuente”, antiguo gesto de la adlocutio romana, capaz de transmitir diversos matices de significado y emoción14. En la Alta Edad Media la gestualidad en el arte parece atenerse a fórmulas expresivas ligadas a los rituales centrados, fundamentalmente, en gestos de dolor o de risa, evocando así el pecado en contextos negativos; a partir del siglo XIII, el repertorio de expresiones se enriquece con actitudes más positivas y que demuestran mayor libertad15. Como vamos a ver en el Libro del acedrex, dados e tablas, el gesto, especialmente de manos y rostro, se convierte en un recurso visual que permite conocer las emociones, intenciones e, incluso, los sentimientos de sus protagonistas16. 13 Para K. Thomas (“Introduction”, en BREMMER, Jan y ROODENBURG, Herman (ed.): A cultural History of Gesture. From Antiquity to present Day. Cornell, 1992, pp. 1-14) el gesto, a diferencia de la gesticulación o acción exagerada, incluye todo tipo de movimiento corporal y postura –también la expresión facial– que transmite un mensaje al observador. En la cultura medieval la oposición gesto/gesticulación es consecuencia del antagonismo orden/desorden; mientras el gesto tuvo un valor positivo, la gesticulación tenía una connotación negativa, propia de los grupos sociales más bajos. SCHMITT, J.-C.: La raison des gestes..., op. cit., p. 14. 14 QUINTILIANO, instituto oratoria, lib. XI, cap. III, 85-87 (QUINTILIANO DE CALAHORRA: Sobre la formación del orador. Obra completa. Salamanca, 2000, p. 241). 15 Como por ejemplo la sonrisa, una invención netamente medieval, derivada de la emergencia del aristotelismo y del naturalismo. Ya en época moderna se producirá la teorización y sistematización del gesto en tratados artísticos. SÁNCHEZ, Rocío: “Geste”, en BARRAL I ALTET, Xabier (dir.): Dictionnaire critique d’iconographie occidentale. Rennes, 2003, pp. 410-411. 16 Es importante hacer una distinción entre gesto y postura. Los gestos son conductas dinámicas que implican movimiento por lo que, para poder ser traspasados al campo de las imágenes, deben ser codificados y convertidos en posturas. Éstas sí tienen un carácter estático y por ello pueden ser representadas visualmente. Ambos términos suelen ser utilizados como sinónimos, englobados dentro del contexto terminológico de “lenguaje gestual” o “actitudes gestuales”. FIRTH, Raimond: “Postures and gestures of Respect”, en POUILLON, J. y MIRANDA, P. (ed.): Echanges et Communications. Mélanges offertes à Claude Levi-Straus à l’occasion de son 60ème anniversaire. Vol. I. París-Le Hague, 1970, pp. 188-209, especialmente, p. 189; y MIGUÉLEZ CAVERO, Alicia: “Descontextualización de los gestos en el arte románico de los reinos hispanos”, De Arte, 9, 2010, pp. 25-36, especialmente p. 25, n. 1.
29 LABORATORIO DE ARTE 29 (2017), pp. 23-52, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2017.i29.02 Arte y gestualidad en el Libro del acedrex, dados e tablas de Alfonso X el Sabio ACTITUDES GESTUALES EN EL “ASSESSEGADO” JUEGO DEL AJEDREZ El prólogo del Libro de los Juegos expresa claramente la finalidad de los juegos “que se fazen seyendo” (f. 1r). El objetivo de su práctica es que mujeres, hombres viejos, cautivos, marineros y, sobre todo, aquellos que disponen de mucho tiempo puedan entretenerse. El denominador común es, por tanto, aquellos juegos que se practican sentados. Así, el marco escenográfico es el esperado; los jugadores se disponen siempre sentados frente a un tablero, la mayoría de las veces sobre un banco o sitial cubierto con telas y otras, directamente en el suelo, a veces con cojines, mientras que los acompañantes permanecen de pie junto a los jugadores. Sin embargo, existen bastantes diferencias y matices gestuales entre los jugadores de un mismo juego y, lógicamente, entre los protagonistas de juegos distintos. Con un gran sentido de la realidad, las miniaturas se presentan como símbolo de autenticidad pictórica. En el ajedrez las actitudes de los participantes son elegantes y reflexivas; los ganadores ofrecen bebida y los músicos amenizan la partida, en un contexto ordenado y cortesano; en los dados, por el contrario, prima el ambiente desafiante, airado y violento de la taberna y tafurería. A partir del folio 5v, en el Libro del acedrex se describen 103 problemas, acompañados por sus respectivas ilustraciones. Dos tercios de estos problemas están basados en compilaciones y traducciones de textos árabes existentes, como los de al-Suli y otros procedentes de los mansubat o repertorios de jugadas en los que se buscaba la belleza en lugar de la efectividad y rapidez; el otro tercio fue una aportación de los ajedrecistas del entorno de Alfonso X17. El tablero se dispone en perspectiva abatida para la mejor comprensión de la jugada; la casilla blanca se sitúa en la esquina derecha de cada jugador y con la posición respectiva de blancas y negras, invertida en muchas ocasiones. La originalidad del texto alfonsí radica en que cada problema del juego va acompañado de una ilustración con personajes de ambos sexos, diferentes edades, religión y clase social, sentados ante un tablero. No parecen casuales los 64 folios dedicados al ajedrez, cuyo número se corresponde con el de las casillas del tablero de juego; es más, confirmando el gusto por la simbología numérica en las obras alfonsíes, el número de problemas parece forzado para llegar a esa cifra. 17 No existe correspondencia en las miniaturas entre las creencias religiosas de los jugadores y la estrategia del juego que describe el texto. Los problemas islámicos corresponden a los juegos 1 al 69; del 70 al 72 también son islámicos aunque con un esquema diferente; del 73 al 87 pertenecen al estilo europeo y, por último, del 88 al 103 son repeticiones. CALVO, Ricardo: “Comentarios a los problemas de ajedrez”, en Libros del ajedrez, dados y tablas. Madrid-Valencia, 1987, pp. 167-235; y BORDONS ALBA, César: “El ajedrez, juego de reyes”, Alcanate: Revista de Estudios Alfonsíes, 5, 2006-2007, pp. 191-266, especialmente, pp. 169-197.
30 LABORATORIO DE ARTE 29 (2017), pp. 23-52, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2017.i29.02 María Teresa López de Guereño Sanz En relación al lenguaje visual, un aspecto muy interesante desde el punto de vista artístico es la comparación de las miniaturas del códice alfonsí con las de otros manuscritos de contexto cronológico próximo también dedicados al ajedrez. Su principal diferencia con respecto del Libro del acedrex es que se trata de textos con un planteamiento teórico muy diferente pues su finalidad es fundamentalmente moralizante. Nos referimos al Liber de moribus hominum et de officiis nobilium sive super ludum scacchorum de Jacobo de Cessolis y el Tractatus de ludo scacorum18. Ambos son verdaderas alegorías religiosas, morales y sociales extraídas de la simbología del juego del ajedrez y sus piezas, al compararlo con la sociedad medieval y sus clases sociales. La obra de Cessolis, compuesta por sermones que tratan sobre la correcta actuación de cada individuo en la sociedad, fue una de las más destacadas del primer tercio del siglo XIV por su rápida difusión y repercusión19. Traducido a varias lenguas, el manuscrito escrito en francés conservado en la Universidad de Chicago (ms. 392) fue ilustrado con elegantes imágenes de entre las que destacan las miniaturas de los folios 1r y 32r en las que se representan sendas partidas de ajedrez disputadas entre el rey y un eclesiástico. El Tractatus de ludo scacorum se relaciona con el círculo bohemio de Wenceslao IV (1378-1419). Aunque diferente en la estructura general y, sobre todo, en su segunda parte, sin embargo, sus quince miniaturas, distribuidas entre los cuatro primeros capítulos, sí parecen inspiradas en algún lujoso ejemplar del libro de Cessolis20. La mayoría de ellas ilustran el cuarto capítulo, donde se representa al 18 La progresiva desaparición del empleo de dados en el ajedrez hizo disminuir la hostilidad de la iglesia hacia este juego con lo que empezó a incorporarlo a su doctrina. LÓPEZ DE GUEREÑO SANZ, M. T.: “Mas ualie sesso que…”, op. cit., pp. 561-562. En el caso del Roman de rou (Londres, British Library, Royal 13 A XVIII) estamos ante un tratado de ajedrez (ff. 161-173) fechado en la primera mitad del siglo XIV, ilustrado, únicamente, con diagramas del tablero. 19 En el primer tratado explica la invención legendaria del juego; el segundo trata sobre las piezas nobles –rey, reina, alfiles o jueces, caballeros o guerreros y roques o vicarios del rey–; el tercero se dedica a los peones y el cuarto a los movimientos. Es interesante el paralelismo, no exento de cierta crítica social, que establece entre los peones y diferentes oficios, así como la relación entre el movimiento de las piezas y la subordinación de unas clases y oficios a otros. Es de gran interés por los exempla que contiene. El libro se publicó en España por primera vez en 1549. LEMARCHAND, Marie-José (ed.): Jacobo de Cessolis. El juego del ajedrez o dechado de fortuna. Madrid, 1991; y LÓPEZ DE GUEREÑO SANZ, M. T.: “Mas ualie sesso que…”, op. cit., p. 562. 20 Se divide en ocho capítulos. El primero trata de la invención del juego; el segundo, de cómo el tablero representa a la ciudad de Babilonia; en el tercero se recrea el tablero con dos reinos enemigos y en el cuarto, del que falta el comienzo, se establece el significado moral de cada una de las figuras del juego, respetando la ordenación de Cessolis. El quinto capítulo asimila la situación de las figuras con los campamentos; el sexto trata sobre la significación moral de los movimientos de figuras; en el séptimo, se explican los movimientos
31 LABORATORIO DE ARTE 29 (2017), pp. 23-52, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2017.i29.02 Arte y gestualidad en el Libro del acedrex, dados e tablas de Alfonso X el Sabio rey y a la reina, con sus consejeros y los oficios de la ciudad, en clara metáfora del ajedrez como reflejo de la vida y de la sociedad. Especialmente delicadas son la que representan al rey de Babilonia Evilmerodach y sus cortesanos jugando al ajedrez en dos tableros (f. 6r) y la que muestra el tablero de ajedrez junto a una espectacular ciudad de Babilonia (f. 9r)21. LA MANO, LA MIRADA Y OTRAS ACTITUDES GESTUALES Es evidente que las imágenes realizadas para el Libro del acedrex están supeditadas a la necesidad de mostrar el inicio de cada una de las partidas por lo que los miniaturistas optaron por repetir el esquema compositivo, es decir, el tablero en el centro y un jugador a cada lado. En este capítulo vamos a analizar sus actitudes gestuales, algunas con una lectura en clave ajedrecística pues la imagen refrenda la explicación textual del problema. Así, la gestualidad que muestran los protagonistas cobra una sustancial importancia ya que, a veces, los gestos pueden anunciar el resultado final de la partida. Ya conocemos la profunda carga semántica y la multiplicidad de posturas que realiza la mano, de manera que se ha convertido en icono simbólico de primer orden en la historia del arte. La mano es utilizada para expresar sentimientos, emociones, actitudes y afecciones del alma; se utiliza para enfatizar y completar el discurso verbal y es una de las partes del cuerpo, junto con el rostro, de mayor capacidad y carga expresiva del lenguaje no verbal. Las manos acompañan el discurso oral, lo complementan e, incluso, llegan a sustituirlo transmitiendo conocimiento. Quintiliano fue claro al respecto: “consiguen casi la misma plenitud que tienen las palabras” y “por sí mismas hablan”22. castrenses y, por último, en el octavo se analiza el movimiento de las figuras con el encuentro de los ejércitos, utilizando ejemplos de la Antigüedad. 21 FF. 22, 24v, 25v, 26v, 27, 28, 28v, 29v y 31. Madrid, Biblioteca Nacional, Vitr. 25-6; VÁZQUEZ DE PARGA, Luis (ed.): Tractatus de ludo scacorum. Madrid, 1970; y LÓPEZ DE GUEREÑO SANZ, Mª Teresa: “Tractatus de ludo scacorum”, en BANGO TORVISO, I. (ed.): Alfonso x, op. cit., p. 597. 22 institutionis Oratoriae, lib. XI, cap. III, 85-87 (QUINTILIANO DE CALAHORRA: Sobre la formación del orador…, op. cit., p. 241). Véase también GARNIER, F.: Le langage de l’image… Signification…, op. cit., pp. 209-212; y DALLI RIGOLI, Gigetta: il gesto e la mano. Convenzione e invenzione nel linguaggio figurativo fra Medioevo e Rinascimento. Leo S. Olschki Editore, 2000. Ha analizado la mano, como transmisora del conocimiento en el mundo gótico, MIGUÉLEZ CAVERO, Alicia: “Gestos lícitos e ilícitos en la iconografía gótica hispana”, en La transmisssion de savoirs licites ou illicites dans le monde hispanique (xii-xVii siècles). Toulouse, 2011, pp. 59-77, especialmente pp. 60-62. Para el románico hispánico, véase MIGUÉLEZ CAVERO, A.: Gesto y gestualidad…, op. cit., pp. 93-116.
38 LABORATORIO DE ARTE 29 (2017), pp. 23-52, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2017.i29.02 María Teresa López de Guereño Sanz (f. 61v), en el libro del que se toma la inspiración se puede apreciar claramente el dibujo de un diagrama con los cuadros blancos y negros del tablero50 (Figura 6). En contraposición a esta disciplina del ajedrez, en los dados, por su ambiente callejero y tabernario, no hay libros de enseñanza, mientras que en las tablas se instruye a los niños repitiendo el mismo gesto que en el ajedrez, es decir, posando la mano sobre el hombro de uno de ellos (f. 74r). EL COMPLEMENTO PERFECTO: MÚSICA, COMIDA Y BEBIDA O LA IMPORTANCIA DE LOS PEQUEÑOS DETALLES Las partidas de ajedrez necesitan de la recreación de un ambiente apropiado para un juego apacible. La composición de las imágenes se enriquece con fondos arquitectónicos, muebles y enseres que decoran los interiores de las estancias, música y, finalmente, comida y bebida, que reconfortan a los jugadores del desgaste intelectual51. Todos estos detalles nos permiten reconstruir el ambiente conveniente para el ocio y contribuyen a articular la gestualidad de los jugadores, facilitando su interrelación. Por esta razón, hay elementos que parecen representados intencionadamente. En ocasiones, como ya ha advertido Ricardo Calvo52, junto al jugador que va a ganar la partida de ajedrez, como si de una pista visual se tratara, aparecen viandas y, sobre todo, una jarra con su copa, probablemente símbolo del triunfo que va a llegar. Así lo vemos en el folio 10v con el jugador que lleva las piezas blancas (Figura 1). Casi siempre que se ofrece comida y bebida a un jugador o se coloca a sus pies un vaso o una jarra, éste se encuentra del lado de las piezas que van a ganar la combinación ajedrecística53. 50 El jugador que lo consulta lleva un curioso tocado, formado por una tela anudada acabada en pico en la parte superior y con tres adornos dorados en el frente, similar a los que se representan en los folios 41r, 42r y 43v. 51 Para la escenografía, la arquitectura y la creación de ambientes lúdicos en los juegos de ajedrez, dados y tablas véase LÓPEZ DE GUEREÑO SANZ, Mª Teresa: “Escenografía y discursos visuales en torno al ocio en el siglo XIII hispano: el Libro de los Juegos de Alfonso X el Sabio”, en LAHOZ, Lucía y PÉREZ HERNÁNDEZ, Manuel (ed.): Lienzos del recuerdo. Estudios en homenaje a José Mª Martínez Frías. Salamanca, 2015, pp. 325- 337. 52 “El Libro de los Juegos…”, op. cit., p. 131. Por ejemplo en los ff. 7r, 8v, 9r, 10r, 10v, 12r, 12v, 14r, 14v, 18r, 22r, 29v, 38r, 53v, 55r, 55v, 60v, 64r, 68r, 68v y 84v. 53 Aunque no siempre es así y puede haber comida y bebida junto a ambos contrincantes (f. 40v), así aparece en los problemas 6 (f. 9r), 7 (f. 10r), 8 (f. 10v), 11 (f. 12v), 13 (f. 14r), 14 (f. 14v), 28 (f. 23v), 38 (f. 29v), 54 (f. 38r), 88 (f. 55r) y 103 (f. 64r), con las excepciones de los problemas 3 (f. 7r), 25 (f. 22r) y 97 (f. 60v). Constable (Chess and Courtly…, op. cit., p. 313) relaciona la concentración al principio del manuscrito de ilustraciones en las que se da esta circunstancia con un ambicioso programa artístico inicial que después no se mantuvo.
39 LABORATORIO DE ARTE 29 (2017), pp. 23-52, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2017.i29.02 Arte y gestualidad en el Libro del acedrex, dados e tablas de Alfonso X el Sabio La comida que los sirvientes dejan junto a los participantes suele presentarse en bandejas y cestas con apetitosas frutas de color rojo, como en el folio 22r, donde dos doncellas musulmanas de tez oscura esperan, charlando animosamente, a que termine la partida54. La bebida, mucho más abundante, se sirve en jarras y copas, algunas de formas muy delicadas, junto a otras más toscas, como la jarra de madera rematada por gruesos clavos (f. 14v). Se bebe indistintamente en el lugar de trabajo (f. 23v), en los exteriores, junto a las tiendas de campaña (ff. 62v y 64r), o en ambientes palaciegos (f. 7r). Muchas veces parece un elemento importante en el transcurrir de la partida, como en el folio 64r donde el jugador musulmán señala claramente la bebida como si formara parte del lance del juego55. En el Libro de los dados, aunque parece un elemento lógico en el ambiente de la taberna, únicamente hay bebida en las partidas del folio 68r-v. Finalmente, en las tablas, un jugador ofrece a su contrincante una cuidada copa que destaca sobre el tablero solo (f. 84v); en el resto de los juegos no hay bebida ni comida. Por último, a pesar de la presencia habitual de la música en los ambientes lúdicos medievales, no son abundantes las miniaturas con instrumentos musicales. En ocasiones hay músicos occidentales que tañen un arpa (f. 9r), otros de raza negra (f. 22r) y féminas que amenizan a los jugadores, como la mujer que toca una viola o guitarra de siete cuerdas con clavijero acordado (f. 18r). Solo en una miniatura los jugadores son dos músicos que llevan sendas violas, adornadas con temas heráldicos (f. 31v), lo que nos hace intuir que perteneciesen al círculo de la corte56. Quizás, porque el juego de los dados se prestaba menos al acompañamiento de la música cortesana, en él solo encontramos una miniatura con un músico tocando un laúd. Además, por sus elegantes arquitecturas de fondo y las cuidadas indumentarias, es la imagen que más se aproxima al ambiente ajedrecístico (f. 68r). “REX LUDENS”: LA GESTUALIDAD DEL REY EN EL JUEGO El Libro del acedrex es el único manuscrito, junto con las Cantigas, en el que se presenta a Alfonso X ligado a actividades distintas a la de ser el promotor o autor de sus obras. Es conocido cómo Las Partidas y el Libro de los Juegos defienden, intencionadamente, la utilidad del juego para procurar la tregua de los pesares y preocupaciones de la vida. Esta justificación era más evidente en el caso del 54 También hay comida en los ff. 8v, 12v, 14r, 14v, 18r y 40v. 55 Se representa bebida en los ff. 8v, 9r, 10v, 12r, 12v, ,38r, 40v, 53v, 55r, 55v y 60v. Y, además, con jugadores musulmanes en los ff. 10r, 14r, 18r, 22r y 38r. 56 La heráldica también se representa en los marcos de varias miniaturas (ff. 39v, 40r, 52v, 53r, 53v, 55v, 92r, 92v, 93r y 93v), en la ropa de Alfonso X y en las vainas de las espadas del f. 12v. LÓPEZ DE GUEREÑO SANZ, M. T.: “Las miniaturas del Libro del acedrex…”, op. cit., p. 42.
40 LABORATORIO DE ARTE 29 (2017), pp. 23-52, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2017.i29.02 María Teresa López de Guereño Sanz monarca, ya que debía reponerse de las pesadas cargas del gobierno para lo que el ajedrez se entendía como una de las “alegrías” a las que debía recurrir57. Esta idea justifica la existencia de una de las imágenes más sugerentes de la iconografía regia medieval al presentar al propio rey jugando al ajedrez, dentro del ámbito más íntimo y privado de su vida cotidiana. De toda la producción alfonsí, el Libro del acedrex, dados e tablas es el que contiene un mayor número de imágenes del soberano en plena actividad58. Como es lógico, para este capítulo nos interesan las imágenes en las que, como conocedor de estos juegos, el monarca se representa participando activamente en ellos59. En el folio 47v el rey con una cuidada barba, y ataviado con manto y capiello y la heráldica habitual de leones y castillos, está jugando, sin señalar ninguna pieza, contra una recatada dama. Ambos están cómodamente sentados en el suelo. La falta de signos distintivos en la mujer ha originado diferentes hipótesis, poniendo de relieve que se trate de su esposa Violante60 o doña Mayor Guillén de Guzmán, como homenaje tardío al gran amor de juventud del monarca61. En clara contraposición a esta imagen, en el folio 48r Alfonso, con una indumentaria similar a la anterior aunque ahora sentado en un banco cubierto por telas, presencia una partida entre dos mujeres musulmanas prácticamente desnudas (Figura 7). El lenguaje corporal del monarca ha cambiado, en esta ocasión señala con el dedo índice la jugada que debe efectuar la mujer que lleva las fichas blancas para ganar la partida. Es, sin duda, otra escena privada del monarca que, además, puede interpretarse de manera simbólica: de la misma forma que el ajedrez 57 “E más conviene esto a los Reyes que a los otros omnes; ca ellos deven fazer sus cosas muy más ordenadamiente e con rrazon” (Partida ii, título V, ley XXI). 58 Para las imágenes de presentación de libros de ajedrez, dados y tablas (ff. 1r, 65r y 72r) véase DOMÍNGUEZ RODRÍGUEZ, A.: “El Libro de los Juegos…”, op. cit., p. 45; y DOMÍNGUEZ RODRÍGUEZ, A.: “Retratos de Alfonso X en el Libro de los Juegos de Ajedrez, Dados y Tablas”, Alcanate, 7, 2010-2011, pp. 147-161. 59 FF. 47v, 48r, 96v y 97v. De hecho es muy significativo que las dos ilustraciones del Libro del acedrex que representan al monarca jugando (ff. 47v y 48r) ilustran problemas europeos. Igual ocurre con la miniatura del f. 54v. 60 CALVO, R.: “Comentarios a los problemas…”, op. cit., p. 218; y CONSTABLE, O. R.: Chess and Courtly…, op. cit., pp. 335-337. 61 DOMÍNGUEZ RODRÍGUEZ, A.: “El Libro de los Juegos…”, op. cit., p. 56. Recoge esta idea sonja Musser Golladay (Los Libros de acedrex, dados e tablas: historical, artistic and metaphysical dimensions of Alfonso x’s book of games, PhD Dissertation, Universidad de Arizona, 2007, pp. 720 y 742), para la que doña Mayor estaría también representada en los ff. 18r, 40v, 48r, 54v y 58r, y Fidel Fajardo-Acosta (“The King is Dead, Long Live the Game: Alfonso X, el Sabio, and the Libro de açedrex, dados e tablas”, e-Huma- nista, 31, 2015, pp. 489-523).
41 LABORATORIO DE ARTE 29 (2017), pp. 23-52, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2017.i29.02 Arte y gestualidad en el Libro del acedrex, dados e tablas de Alfonso X el Sabio proporciona emociones intelectuales, estas mujeres entretienen al monarca con su juego62. Sin embargo, la gestualidad del rey y el estado del manuscrito han permitido elaborar interpretaciones bien distintas de esta imagen. Compartiendo la tesis de Wollesen63 y Domínguez64, creo que el rey Alfonso está participando del juego del ajedrez como auténtica manifestación de su vida personal. Posteriormente, lectores seguramente condicionados por el posible daño a la imagen regia rasparían los senos de las mujeres. Otros autores, de manera forzada, entienden que no hubo censura en esta miniatura y que se trata, simplemente, de una mancha accidental provocada por el desgaste65. El rey, entonces, no jugaría al ajedrez sino que estaría poniendo su mano de manera intencionada sobre el pecho de una de las jugadoras, relacionando directamente ajedrez y erotismo. Así, la opuesta interpretación de estas dos escenas se fundamentaría en la diferente actitud gestual del monarca, casta en la primera miniatura y tocando el pecho de una jugadora, en la segunda, lo que permitiría su lectura con un sentido alegórico66. En los dos últimos juegos del libro se vuelve a representar a Alfonso X, en esta ocasión, presidiendo las partidas. Las dos miniaturas (ff. 96v y 97v) reflejan un espíritu de despedida y de expresión final en su concepción del mundo que se desprende de la nota final del libro, casi autobiográfica. Domínguez67 ha señalado que 62 Quizás, esta escena, claramente sexualizada, tendría la finalidad de divertir al público cortesano. CONSTABLE, O. R.: Chess and Courtly…, op. cit., p. 338. 63 WOLLESEN, Jens T.: “Sub specie ludi… Text and images in Alfonso el Sabio’s Libro de Acedrez, Dados e Tablas”, Zeitschrift für Kuntgeschichte, 53, 1990, pp. 277-308, especialmente, p. 295. 64 Sobre todo porque las imágenes fueron aprobadas por el rey, aunque puntualiza que el soberano solo señala el tablero “El Libro de los Juegos…”, op. cit., pp. 30-123, especialmente p. 56. 65 ROBINSON, C.: “Preliminary considerations…”, op. cit., pp. 291-292; y CONSTABLE, O. R.: Chess and Courtly…, op. cit., pp. 337-338. 66 Tesis defendida por K. Kennedy (“On chess, chest and Kingship: two miniaturas of Alfonso X of Castle in the Libro de acedrex, dados e tablas (1283)”, en BRAIDA, Antonella y PIERI, Giuliana (ed.): Word and image. Reflections of Art and Literarature from the Middle Ages to the Present. Oxford, 2003, pp. 51-75, especialmente, pp. 64-66) quien establece un paralelismo entre los últimos años de la vida de Alfonso X y el rey Salomón. Basándose en el Cantar de los Cantares, en su doble interpretación con sentido literal erótico y espiritual alegórico, las mujeres de las dos miniaturas serían consideradas no ejemplos opuestos de valor moral, sino símbolos complementarios de la Iglesia, identificándolas con la Virgen y Eva. 67 La inclusión de los juegos astronómicos con dados al final del libro es un reflejo de los acontecimientos negativos que acompañan al monarca al final de su vida. DOMÍNGUEZ RODRÍGUEZ, A.: “El Libro de los Juegos…”, op. cit., p. 58; y DOMÍNGUEZ RODRÍGUEZ, A.: “Libro de los juegos de ajedrez, dados e tablas”, en BANGO TORVISO, I. (ed.), Alfonso x, op. cit., p. 558-559.
42 LABORATORIO DE ARTE 29 (2017), pp. 23-52, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2017.i29.02 María Teresa López de Guereño Sanz estas imágenes regias tienen casi un carácter pagano: el rey, rodeado por seis jugadores que conversan entre sí, adopta una costumbre oriental sentándose a la turca y se despoja de los símbolos de poder occidentales, sustituyendo la corona por el bonete. Toda la escena se desarrolla en un ambiente distendido, casi islamizado, identificando al monarca con el Sol y con una concepción astrológica del mundo. Para terminar con este capítulo dedicado a la figura del rex ludens, hay dos miniaturas más que representan a un rey jugando. La primera (f. 54v) ilustra el último problema europeo con una sugerente imagen de un rey y una reina occidentales enfrentándose en una partida de ajedrez, identificados con Alfonso X y Violante68. En la segunda, un monarca musulmán con halo dorado aparece sentado en un trono ricamente labrado, portando un cetro dorado y ataviado con una lujosa túnica, con la compañía de un espatario (f. 17v) (Figura 3)69. El soberano ejerce su autoridad en el juego al indicar con el dedo índice cuál es la jugada a seguir, mientras jugadores y acompañantes le observan fijamente. Aunque por su dignidad y el halo podría ser el rey de la India Mayor de los primeros folios del manuscrito, también se ha identificado con el califa Al-Mahdi70 y con el abasí al- Mutawakkil (†861)71. 68 SÁNCHEZ CANTÓN, Francisco Javier: Los retratos de los reyes de España. Barcelona, 1948, p. 49; CÓMEZ RAMOS, Rafael: “El retrato de Alfonso X, el Sabio en la primera Cantiga de Santa María”, EN KATZ, I. J. y KELLER, J. E. (ed.): Studies on the Cantigas de Santa Maria: Art, Music and Poetry. Madison, 1987, pp. 35-52, especialmente, p. 41; y CONSTABLE, O. R.: Chess and Courtly…, op. cit., pp. 335-337. 69 KENNEDY, Kirstin: “Influence and power: Arabic iconography in Alfonso X’s book of chess”, en LOWDEN, J. y BOVEY, A. (ed.): Under the influence. The concept of influence and the study of illuminated manuscripts. Turmont, 2007, pp. 89-96, especialmente, pp. 90-92. En la cantiga 169 del Códice Rico (f. 226v) se representa al rey moro de Murcia sentado en un trono similar. BANGO TORVISO, I. (ed.), Alfonso x, op. cit., p. 182. 70 Tercero de la dinastía abasí (†785). CALVO, R.: “El Libro de los Juegos…”, op. cit., p. 132; y CALVO, R.: “Comentarios a los problemas…”, op. cit., p. 184. Según Bordons (“El ajedrez, juego de reyes…”, op. cit., pp. 227-228) los miniaturistas alfonsíes dispondrían de una copia del manuscrito Atif Efendi, fechado en 1221, en el que se lee que este problema fue compuesto por el citado califa. 71 Califa a quien se supone supervisor de las partidas entre los maestros de ajedrez al- Adli y al-Razi, con los que aquí se representaría jugando. Al-Nadim, en el siglo X, escribió sobre al-Razi que “era igual que al-Adli y ambos jugaron en presencia de al-Mutawakkil”. CONSTABLE, O. R.: Chess ana Courtly, op. cit., p. 339.
43 LABORATORIO DE ARTE 29 (2017), pp. 23-52, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2017.i29.02 Arte y gestualidad en el Libro del acedrex, dados e tablas de Alfonso X el Sabio LOS PELIGROS DE LA “UENTURA”: EXPRESIVIDAD Y VIOLENCIA EN EL LiBRO DE LOS DADOS Por su gran realismo pictórico, las ilustraciones del Libro de los dados permiten imaginar las actitudes y gestos del tahúr72, el lugar habitual donde se practica el juego, la tafurería73, y las circunstancias en las que se jugaba en el siglo XIII hispano. Gracias a imágenes tan explícitas como éstas y las de las Cantigas, y a disposiciones legales como el Ordenamiento de las Tafurerías74, podemos conocer cuál era el ritual del juego de los dados y comprobar visualmente el “daño que le pueda venir por la aventura de los dados”75. Era, fundamentalmente, un entretenimiento reservado a los hombres de toda condición76: “ricos omes” y “fijos d’algo”, escuderos, judíos y musulmanes –aunque no aparezcan en las miniaturas– e, incluso, a pesar de las prohibiciones, eclesiásticos77. Es muy significativa la representación de los tahúres en las primeras miniaturas del Libro de los dados. Su gestualidad no deja lugar a dudas: un personaje, que parece tonsurado, solicita de rodillas con actitud suplicante el Ordenamiento de las Tafurería en manos de Maestre Roldán (f. 65r). Otro, vestido únicamente con un calzón, recoge de manos de una mujer los dados que acaban de ser fabricados (f. 65v). 72 En época medieval, con este nombre se conocía al jugador enviciado o fullero asimilándolo, en ocasiones, con un delincuente: “los tahúres, e los bellacos vsando la tahurería, por fuerça conuiene que sean ladrones, e omes de mala vida: e por ende si le furtassen algo, o le fiezieren otro daño, suya es la culpa de aquel que ha la compañía con ellos” (Partida VII, título XIV, ley VI). 73 Como vemos en las cantigas 163 y 174, aunque también se podía jugar en otros lugares. Las Cortes de Jerez de 1268 (cap. 35) recogen que “tafurerias de dados nin otro juego ninguno non se fagan en todo el reyno por ninguna manera… Nin se ayunten tafures en plaça nin en taberna nin en otra casa ninguna”. En el f. 68v se representa a los tahúres, uno tonsurado, en una taberna donde dos mujeres les sirven el vino. LÓPEZ DE GUEREÑO SANZ, M. T.: “Escenografía y discursos visuales…”, op. cit., p. 333. 74 Ley I. ORELLANA CALDERÓN, Raúl (ed.): Alfonso x el Sabio. Libro de los Juegos: acedrex, dados e tablas. Ordenamiento de las Tafurerías. Madrid, 2007, pp. 379-380. 75 Prólogo del Libro de los Juegos, f. 2r; LÓPEZ DE GUEREÑO SANZ, M. T.: “No ualie nada el seso sino la uentura…”, op. cit. 76 Aunque también lo practicaban mujeres (cantigas 136 y 294). 77 Dentro de la élite cortesana castellana, los cristianos no aparecen jugando a los dados con musulmanes y sí con judíos, circunstancia que sí ocurre en el ajedrez. CONSTABLE, O. R.: “Chess and Courtly…”, op. cit., pp. 342-343 y 346. Aparecen religiosos tonsurados en los ff. 65r y 68v incluso, uno de ellos, va desnudo por haber sido despojado de todo, a pesar de que las Partidas prohíben a los clérigos jugar a los dados (I, título V, ley 57), al igual que la Ley XXV del Ordenamiento de las Tafurerías. ORELLANA CALDERÓN, R. (ed.): Alfonso x el Sabio…, op. cit., p. 392; y LÓPEZ DE GUEREÑO SANZ, M. T.: “No ualie nada el seso…”, op. cit., pp. 598-600.
44 LABORATORIO DE ARTE 29 (2017), pp. 23-52, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2017.i29.02 María Teresa López de Guereño Sanz A priori, los caballeros, por su elevada condición, parecían excluidos del juego de los dados; sin embargo, son constantemente aludidos en el Ordenamiento de las Tafurerías y su presencia es habitual en las miniaturas de este libro78. Así, de manera explícita se describen visualmente las vicisitudes por las que pasaban aquellos que caían en el juego. Un caballero, a lomos de un corcel, guarda los caballos de sus compañeros y espera que, en la tafurería, terminen la partida en la que han apostado hasta sus ropajes (f. 67v). Es interesante comprobar que, aunque llegaban a perder sus ropas, armas e, incluso el caballo, sin embargo, su extracción social permitía introducir en el ritual del juego costumbres más refinadas, como la música, y actitudes gestuales similares a las vistas en las partidas de ajedrez79. De esta manera no nos sorprende la escena cortesana del folio 68r en la que un paje que ofrece una copa a uno de los jugadores y un juglar ameniza tañendo un laúd. En otros casos la gestualidad de las figuras adquiere aspectos dramáticos. La generalización de apuestas de todo tipo como dinero80, vino y comida81 o ropa82 les llevaba a perderlo todo, acabando la partida desarrapados, con aspecto desaliñado, despeinados y cubriéndose, únicamente, con bragas o, incluso, desnudos83. En la escena del folio 69r un jugador entrega la ropa que ha perdido e, incluso, la espada corta con el tahalí. La tensión del juego y sus nefastas consecuencias daban paso a la más cruda violencia, llegando a las manos, depositando el arma para intimidar al contrario sobre el tablero, rajando el tablero con un cuchillo e, incluso, clavándose puñales84. A veces se representan dos tableros y los jugadores vestidos, sentados o de pie, muestran una actitud de tranquilidad que precede al incipiente movimiento con las monedas que se van a apostar sobre los tableros (f. 66r). En la miniatura del folio 67r los diez jugadores, desnudos y luchando entre sí, ya han acabado la partida. Entre los tahúres hay dos vestidos, otro semidesnudo y otro más que, apenas, se cubre con los calzones. Éste tiene entablada una violenta lucha con otro tahúr que, para contraatacar y defenderse, está agarrando 78 FF. 66r, 69r, 70r y 71r. 79 Ordenamiento de las Tafurerías, ley XXIII. ORELLANA CALDERÓN, R. (ed.): Alfonso x el Sabio…, op. cit., pp. 391-392. Durante el enfrentamiento entre Sancho II y García en Santarén, Alvar Fandis se presenta a Sancho confesando haber perdido en el juego su caballo y sus armas, solicitando que le den otros con los que participar en la batalla. VINDEL, Ingrid: Crónica de 1344, edición crítica y estudio, cap. 371, tesis doctoral, Bellaterra, 2015, p. 630. 80 FF. 67r, 70v, 71r y 71v y en cantigas 154, 163, 174, 238 y 294. 81 Ordenamiento de las Tafurerias, ley XXXI. ORELLANA CALDERÓN, R. (ed.): Alfonso x el Sabio…, op. cit., p. 396. 82 FF. 67v, 68v y 69r. 83 “Desque los homes están en juegos encendidos, despojanse por dados, los dineros perdidos, al tablajero fincan dineros e vestidos”. ARCIPRESTE DE HITA: Libro del Buen Amor, 555. Aparecen desnudos en los ff. 65v, 67r y 68v y en las cantigas 38 y 93. 84 FF. 66r, 69r, 70r y 70v.
45 LABORATORIO DE ARTE 29 (2017), pp. 23-52, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2017.i29.02 Arte y gestualidad en el Libro del acedrex, dados e tablas de Alfonso X el Sabio por los genitales a su rival, mientras que con la otra mano sostiene un cofrecillo que debía contener el dinero; otro jugador gira bruscamente la cabeza para contemplar la riña, olvidándose de la propia partida (Figura 9). Una de las imágenes más expresivas y que muestra, gracias a su acusada gestualidad, la verdadera dimensión del juego de los dados, es la que ilustra una pelea entre dos jugadores que se agarran de las ropas mientras se clavan en el pecho su cuchillo, apreciándose la sangre de sus heridas (f. 70v) (Figura 10). Por último, en una calle o huerto mediterráneo se desarrolla la última partida de dados del manuscrito (f. 71v) en la que un grupo de cristianos que mantiene una animada conversación se enfrenta a varios judíos que cuchichean entre sí85 (Figura 8). CONCLUSIONES Las miniaturas del Libro del acedrex, dados e tablas representan a jugadores y espectadores de los juegos “que se fazen seyendo” en plena actividad. Todas ellas, en su diversidad, son muestra evidente de la capacidad de los gestos para reflejar una realidad concreta, definiendo a las personas que los emplean. En cada ilustración, con la ayuda de una cuidada escenografía, se evoca el ritual del juego diferenciando perfectamente el lenguaje gestual característico de unas sosegadas partidas de ajedrez y tablas, con las actitudes comedidas y reflexivas propias de un juego intelectual, del repertorio de gestos agitados e, incluso violentos, de gran fuerza expresiva y muy explícitos, habituales en el juego de los dados. Los miniaturistas alfonsíes supieron mostrar de manera magistral el imaginario de la diversidad cultural, racial y religiosa de la sociedad hispana de finales del siglo XIII. La ausencia de intención moralizante en la obra alfonsí permite inundar sus imágenes de un carácter cotidiano y espontáneo gracias a la multiplicidad de gestos demostrando que el complejo lenguaje codificado de la gestualidad medieval les otorgaba un valor polisémico en función del contexto en el que eran reproducidos. Así los gestos de la mano, del dedo índice, la mirada intensa, las actitudes reflexivas junto con otras más comunicativas incitando a la conversación e, incluso, a la apuesta, nos permiten hacer una aproximación real de los comportamientos surgidos durante el juego. La gestualidad de sus protagonistas se convierte en un recurso visual capaz de trasmitir al lector las emociones, las intenciones e, incluso, los sentimientos de sus protagonistas y, por tanto, la verdadera trascendencia del juego. 85 Para ROBINSON (“Preliminary considerations…”, op. cit., p. 290) es intencionada la contraposición entre el grupo de judíos, mal vestidos, a la derecha, y el de los cristianos, bien vestidos, a la izquierda.
46 LABORATORIO DE ARTE 29 (2017), pp. 23-52, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2017.i29.02 María Teresa López de Guereño Sanz Si bien es cierto que el Libro del acedrex es el primer manual de ajedrez acompañado de escenas con figuras y no simplemente de diagramas, las imágenes únicamente guardan relación con el texto en lo que respecta a la representación del tablero y sus piezas preparadas para el desarrollo de la jugada. Este hecho no impide que la gestualidad de sus protagonistas adquiera una importancia fundamental como referente visual de las características asociadas a cada juego. Especialmente significativas son las miniaturas en las que aparece Alfonso X jugando al ajedrez en la intimidad, mostrando de manera gráfica y poco habitual, aspectos privados del ocio del monarca. Sin olvidar la importancia de los gestos en la didáctica del juego en todas sus variantes o el posible simbolismo que puede deducirse de la presencia de pequeños detalles como comida, bebida y música en el lado del vencedor. En este sentido y en relación con el juego del ajedrez, una interesante línea de investigación planteada a partir de este trabajo será la de analizar la existencia o no de un lenguaje gestual común en las miniaturas de obras de temática similar en el Occidente medieval y, en consecuencia, delimitar hasta qué punto la diferente naturaleza de estos textos –lúdica y de codificación del juego en el caso alfonsí y de clara intención moralizante en otros manuscritos– condiciona la gestualidad de los personajes representados en sus miniaturas. Fecha de recepción: 6 de octubre de 2016 Fecha de aceptación: 31 de enero de 2017
47 LABORATORIO DE ARTE 29 (2017), pp. 23-52, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2017.i29.02 Arte y gestualidad en el Libro del acedrex, dados e tablas de Alfonso X el Sabio Figura 1. Libro de los Juegos, Biblioteca del Real Monasterio de El Escorial, Ms. T-1-6, f. 10v. Figura 2. Libro de los Juegos, Biblioteca del Real Monasterio de El Escorial, Ms. T-1-6, f. 31r.