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Crisis de la globalización neoliberal y mercados de trabajo en Andalucía (España)

Caravaca Barroso, Inmaculada; González Romero, Gema

Abstract

Las profundas transformaciones de las estructuras económicas, laborales, sociales e institucionales que se venían produciendo desde finales del siglo XX se han acelerado, profundizado y complejizado durante la última década al generarse una crisis de excepcional calado que, aunque empezó siendo financiera, ha ido evolucionado hasta convertirse en sistémica. Dicha crisis, además de poner en evidencia las fragilidades del sistema está provocando nuevas desigualdades socioeconómicas y territoriales. El objetivo de este artículo es analizar los efectos de la crisis en los mercados de trabajo de las ciudades de Andalucía de más de 20.000 habitantes, intentando detectar si se han producido alteraciones en el modelo territorial de esta región, considerada periférica tanto en el ámbito español como en el europeo.

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Cad. Metrop., São Paulo, v. 19, n. 38, pp. 101-125, jan/abr 2017 http://dx.doi.org/10.1590/2236-9996.2017-3804 Crisis de la globalización neoliberal y mercados de trabajo en Andalucía (España) The crisis of neoliberal globalization and labor markets in Andalusia (Spain) Inmaculada Caravaca Gema González-Romero Resumen Las profundas transformaciones de las estructuras económicas, laborales, sociales e institucionales que se venían produciendo desde finales del siglo XX se han acelerado, profundizado y complejizado durante la última década al generarse una crisis de excepcional calado que, aunque empezó siendo financiera, ha ido evolucionado hasta convertirse en sistémica. Dicha crisis, además de poner en evidencia las fragilidades del sistema está provocando nuevas desigualdades socioeconómicas y territoriales. El objetivo de este artículo es analizar los efectos de la crisis en los mercados de trabajo de las ciudades de Andalucía de más de 20.000 habitantes, intentando detectar si se han producido alteraciones en el modelo territorial de esta región, considerada periférica tanto en el ámbito español como en el europeo. Palabras clave: crisis, globalización neoliberal, mercados de trabajo, ciudades, Andalucía. Abstract The profound changes in economic, labor, social and institutional structures that have been occurring since the late 20th century have become faster, deeper and more complex over the last decade, as a crisis of exceptional depth has been generated. Although it began as a financial crisis, it has evolved to become systemic. This crisis, in addition to exposing the frailties of the system, is causing new socioeconomic and territorial inequalities. The aim of this paper is to analyze the effects of the crisis on labor markets of the cities of Andalusia that have more than 20,000 inhabitants, trying to detect whether there have been changes in the territorial model of this region, which is considered peripheral both in the Spanish and European spheres. Keywords: crisis; neoliberal globalization; labor markets; cities; Andalusia. Inmaculada Caravaca, Gema González-Romero Cad. Metrop., São Paulo, v. 19, n. 38, pp. 101-125, jan/abr 2017 102 Introducción Las profundas transformaciones de las estructuras económicas, laborales, sociales e institucionales que se venían produciendo desde finales del siglo XX se han acelerado, profundizado y complejizado durante la última década al generarse una crisis de excepcional calado que, aunque empezó siendo financiera, ha ido evolucionado hasta convertirse en sistémica e incluso en civilizatoria al afectar a la economía en su conjunto, al mercado laboral, al medio ambiente, a las instituciones, a las políticas y a los valores morales y éticos. De este modo, a las perturbaciones asociadas al advenimiento de la sociedad informacional (Castells, 1995 y 1996), la globalización económica (Veltz, 1996; Wackerman, 2011), y la hegemonía alcanzada por la ideología neoliberal (Laval-Dardot, 2013), es necesario añadir los graves impactos generados por la crisis que, además de poner en evidencia las fragilidades del sistema y hacer aflorar sus contradicciones, está provocando nuevas desigualdades socioeconómicas y territoriales (Fernández Durán, 2011; Sassen, 2015). “La utopía industrialista nos prometía que el desarrollo de las fuerzas productivas y la expansión de la esfera económica iban a liberar a la humanidad de la escasez, de la injusticia y del malestar…De esta utopía no queda nada. Esto no quiere decir que todo sea ahora vano y que sólo nos quede someternos al curso de las cosas. Esto quiere decir que es preciso cambiar de utopía; porque mientras permanezcamos prisioneros de lo que se viene abajo, seguiremos siendo incapaces de percibir el potencial de liberación que la actual mutación contiene”. (Andre Gorz: Metamorfosis del trabajo ) En efecto, la crisis sistémica iniciada hace ya casi una década, ha provocado una serie de impactos asociados tanto a la forma en que se ha llevado a cabo el proceso de globalización como a los cambios experimentados por el modelo de funcionamiento económico desde finales del pasado siglo. Aunque son múltiples las causas que explican sus orígenes, destacan especialmente dos: la aplicación de estrategias de desregulación económica y laboral, estrechamente asociadas a la llamada ideología neoliberal, y el proceso de financiarización de la economía, sustentada en la utilización de productos financieros muy sofisticados, opacos y de alto riesgo. Tales estrategias han propiciado una fuerte acumulación de capital financiero, en buena parte especulativo, mientras iban quedando en un lugar secundario las actividades directamente productivas (Etxezarreta, 2009; Boccara-Le Héron-Plihon, 2012; Lordon, 2012). Los efectos de esta profunda crisis han sido devastadores, sobre todo en aquellos países en los que el modelo económico se había sustentado en un desmedido crecimiento del sector inmobiliario (Naredo, 2009 y 2010; Romero, 2010; Burriel, 2011; Rodríguez López, Crisis de la globalización neoliberal y mercados de trabajo en Andalucía (España) Cad. Metrop., São Paulo, v. 19, n. 38, pp. 101-125, jan/abr 2017 103 2011). Entre los impactos que ha venido generando, destaca con mucho la escandalosa destrucción de puestos de trabajo, pero también la creciente precarización del empleo, que contribuye a fragmentar los mercados de trabajo y, en consecuencia, a acentuar las desigualdades económicas, sociales y territoriales (Intermon Oxfam, 2012; Oxfam Intermon, 2013). Pero no hay que olvidar que si desde la perspectiva social se está produciendo un aumento de las desigualdades, desde la territorial se están generando transformaciones asociadas a los modelos de acumulación de capital y a la función que ejerce cada ámbito territorial en el conjunto del sistema. No puede extrañar, en consecuencia, que los efectos indeseados de la crisis se hayan multiplicado considerablemente en aquellos países en los que la burbuja financiera que la desencadenó estaba asociada a otra inmobiliaria que, al estallar, contribuyó a multiplicar la pérdida de empleos tanto en el sector de la construcción, como en aquellos otros que, directa o indirectamente, estaban vinculados a él. De este modo, y tal y como había ocurrido en ocasiones anteriores, el sector de las construcción adoptó un rol estratégico como articulador entre las actividades financieras y la economía real, contribuyendo a potenciar la crisis (Daher, 2013). Se pone así en evidencia la complejidad de una crisis que, aunque puede considerarse global, ya que afecta al conjunto del sistema, no es uniforme, puesto que incide en los territorios con distintas formas e intensidades. En este último sentido, hay que llamar la atención acerca del hecho de que mientras son muy numerosas las investigaciones realizadas sobre las causas de la crisis y las transformaciones estructurales que provoca, son aún insuficientes las que se ocupan de los cambios territoriales que está generando (Corpataux-Crervoisier-Theurillat, 2009; Méndez, 2014; Alberto-Sánchez, 2014). En tal contexto, son especialmente necesarios aquellos análisis que centran la atención en la relación crisis/empleo/territorio. Como es sabido, las ciudades concentran la mayor parte de la población así como los procesos de producción, distribución e intercambio de información, conocimientos, productos, bienes y servicios. No es de extrañar, por consiguiente, que los ámbitos urbanos se estén viendo especialmente afectados por la crisis; lo que se pone en evidencia, por ejemplo, en el informe publicado por la Unión Europea (Soto, 2010), y en las investigaciones realizadas en las ciudades británicas (Lee-Morris-Jones, 2009), norteamericanas (Paulais, 2009) y españolas (Méndez, 2013a, 2013b; Alberto- Sánchez, 2014; Méndez-Abad-Echaves, 2015). En relación con los procesos de desarrollo territorial – entendido éste desde la triple perspectiva económica, social y ambiental – los sistemas urbanos requieren una especial atención, puesto que tanto la distribución jerárquica como la espacial de las ciudades pueden contribuir a potenciar o a frenar los procesos de desarrollo (Capel, 2003). Junto a lo anterior, no hay que olvidar el papel que ejercen las ciudades medias en dichos procesos pues, al actuar como nodos de articulación entre las grandes aglomeraciones urbanas y los ámbitos rurales, pueden generar efectos multiplicadores en los territorios (Camagni- Salone, 1993; Bellet-Llop, 2000, 2004; Capel, 2003). Es por ello por lo que desde la Unión Inmaculada Caravaca, Gema González-Romero Cad. Metrop., São Paulo, v. 19, n. 38, pp. 101-125, jan/abr 2017 104 Europea se han venido elaborando informes que, sosteniendo estas tesis, plantean algunas propuestas de actuación: Estrategia Territorial Europea (1999), Programa de Estudios sobre Planificación Espacial Europea (2000), Informes sobre la Cohesión Económica y Social (1999, 2000, 2004). Los sistemas urbanos y las ciudades que los conforman son, pues, escenarios idóneos para observar los efectos de la crisis, y su conocimiento puede ayudar a diseñar estrategias específicas de actuación con las que reaccionar a ella propiciando, a su vez, modelos alternativos de desarrollo. Con este marco general de referencia, el objetivo de este artículo es analizar los efectos de la crisis en los mercados de trabajo de las ciudades de Andalucía con más de 20.000 habitantes, intentando detectar si se han producido alteraciones, y de qué índole, en el modelo territorial de la región. Se trata, pues, de objetivos de especial interés para observar la relación entre crisis y territorio, sobre todo teniendo en cuenta que España es uno de los países europeos que ha encabezado el ranking de destrucción de empleo y que la región objeto de estudio, considerada periférica tanto en el ámbito español como en el europeo, es precisamente una de las más afectadas por la crisis. Se parte de la hipótesis de que la incidencia de la crisis en los mercados urbanos de trabajo depende de la forma en que se inserten las ciudades en el sistema urbano regional, de los recursos con que cuenten y su forma de activarlos, de sus trayectorias históricas, de sus estructuras económicas, de las actitudes más o menos proactivas de sus agentes locales para impulsar procesos de desarrollo y de la capacidad de reacción que éstos tengan ante circunstancias adversas (Méndez, 2002; Martin-Simmie, 2008; Salon-Albertos, 2009). Para llevar a cabo el análisis se plantean las siguientes preguntas de investigación: ¿Cómo están incidiendo la globalización neoliberal y la crisis en los mercados de trabajo? ¿Por qué perjudica más la crisis a unos territorios que a otros, ya se trate de países, regiones o ciudades? ¿Cómo afecta la crisis al empleo en una región caracterizada por su incapacidad histórica para generar suficientes puestos de trabajo? ¿Se están produciendo cambios, y de qué tipo, en el sistema urbano andaluz? ¿Están aumentando los desequilibrios interurbanos en Andalucía? Los principales indicadores utilizados para la realización de esta investigación son el empleo y el paro,1 considerados básicos para conocer los comportamientos de los mercados de trabajo y, en consecuencia, especialmente ilustrativos de los impactos generados por la crisis. Aunque se utiliza alguna información complementaria, la mayor parte procede del Registro de la Tesorería General de la Seguridad Social y del Servicio Público de Empleo Estatal. El periodo de referencia se sitúa entre el año 2006, que antecede a la crisis, y el 2014 que es el último para el que se cuenta con información disponible.2 Desde la perspectiva geográfica que aquí se propone, es necesario enfatizar acerca del ámbito territorial en el que se localizan las ciudades y del lugar que éstas ocupan en el sistema urbano regional. En el caso de Andalucía, la región cuenta con un sistema urbano equilibrado no sólo desde la perspectiva jerárquica sino también desde la territorial, estando las ciudades Crisis de la globalización neoliberal y mercados de trabajo en Andalucía (España) Cad. Metrop., São Paulo, v. 19, n. 38, pp. 101-125, jan/abr 2017 105 muy equitativamente repartidas por el territorio regional; no obstante, se localizan fundamentalmente a lo largo de la costa y del Valle del Guadalquivir – que separa los macizos montañosos de Sierra Morena (al norte) y las Cordilleras Béticas (al sur) – así como en el conjunto de depresiones situadas entre estas últimas cordilleras. Para llevar a cabo el análisis se han tenido en cuenta las unidades territoriales establecidas en el Plan de Ordenación Territorial de Andalucía que distingue, por una parte, las nueve aglomeraciones urbanas, que son los nodos esenciales que estructuran el territorio andaluz; y, por otra, las ciudades medias, que actúan como importantes eslabones que enlazan a las aglomeraciones con los ámbitos rurales (Consejería de Obras Públicas y Transportes de la Junta de Andalucía, 2007) (Figura 1). Figura 1 – Modelo territorial de Andalucía Fuente: Junta de Andalucía, Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía (2007). Inmaculada Caravaca, Gema González-Romero Cad. Metrop., São Paulo, v. 19, n. 38, pp. 101-125, jan/abr 2017 106 El artículo se estructura en seis epígrafes. Tras esta introducción, se reflexiona acerca de la relación existente entre globalización neoliberal, crisis y empleo (epígrafe segundo). En el epígrafe tercero se contextualiza la situación de Andalucía en España y la Unión Europea, para después centrar la atención en los efectos de la crisis en las ciudades tanto en lo que respecta al empleo (epígrafe cuarto) como al paro (epígrafe quinto). Por último, se incluyen algunas consideraciones y reflexiones a modo de conclusión. Globalización neoliberal, crisis y mercado de trabajo La historia del capitalismo ha ido evolucionando apoyándose en crisis periódicas de diferente consistencia e intensidad, pero manteniendo siempre los principios básicos que sustentan el sistema. Si bien es cierto que buena parte de estas crisis han sido coyunturales y han afectado sólo a determinados sectores de actividad y ámbitos territoriales, se han producido también otras que, al afectar al conjunto del sistema, han supuesto verdaderas rupturas y cambios estructurales que han conformado diferentes ciclos en la evolución del capitalismo. Reviste particular interés la crisis iniciada en los años setenta del pasado siglo, asociada al desarrollo de la llamada sociedad informacional y a un proceso de mundialización económica hasta entonces sin precedentes. No hay que olvidar que algunas de las lógicas económicas y socio-laborales surgidas en el citado periodo siguen estando en buena parte vigentes y, por tanto, resultan fundamentales para interpretar los cambios que se han venido produciendo y que han dado lugar a la crisis actual (Caravaca, 2014). Como dice Mayor Zaragoza, es durante las dos últimas décadas del siglo XX cuando hay que situar “el gran antecedente de la crisis actual: los valores democráticos, los principios éticos se sustituyen por el mercado” (Mayor Zaragoza, 2011, p. 32). También Morin enfatiza el hecho de que la crisis que ahora se padece tiene sus raíces en “la explosión de un capitalismo planetario, sin frenos desde la década de 1990, que ha amplificado todos los aspectos negativos del desarrollo (económico)” (Morin, 2011, p. 26). Como pretende sintetizar la Figura 2, es precisamente a partir de las citadas décadas cuando, junto a la Revolución Tecnológica informacional y la globalización de la economía, empieza a extenderse una ideología neoliberal que se traduce en la aplicación de estrategias de privatización y de desregulación hasta el punto de que “la política monetaria se utiliza para luchar contra la inflación y no para sostener la inversión (mientras que) la moderación salarial se convierte en uno de los objetivos centrales de las políticas económicas” (Sterdyniak, 2012, pp. 30-31). De esta forma, “la característica principal del capitalismo mundializado desde comienzos de los años ochenta es la bajada de la parte salarial, esto es, de la parte del PIB correspondiente a los asalariados” (Husson, 2009, p. 7). Como consecuencia de todo lo anterior, la precariedad empieza a convertirse en un rasgo definitorio del funcionamiento de unos mercados de trabajo que, no sólo son incapaces de generar suficiente número de Crisis de la globalización neoliberal y mercados de trabajo en Andalucía (España) Cad. Metrop., São Paulo, v. 19, n. 38, pp. 101-125, jan/abr 2017 107 empleos y de que éstos sean de cierta calidad, sino también de frenar su continua destrucción. Por su parte, la Revolución Tecnológica ha provocado una creciente fragmentación de los mercados de trabajo pues, mientras que un número elevado de personas son expulsadas de los mismos o mantenidas en ellos de forma precaria, otro grupo trabaja cada vez más recibiendo a cambio crecientes ingresos. Efectivamente, al informatizar determinadas tareas “se produce más y mejor con una fracción decreciente de los efectivos empleados con anterioridad y se ofrece a ciertos trabajadores de élite unos privilegios que tienen como contrapartida el paro, la precariedad en el empleo, la descualificación y la inseguridad del mayor número de trabajadores” (Gorz, 1995, p. 93). A su vez, “la distribución desigual del trabajo de la esfera económica y el desigual reparto del tiempo que libera la innovación técnica conducen a que unos puedan comprar un suplemento de tiempo libre a otros y que estos últimos no tengan más remedio que ponerse al servicio de los primeros”…”Renace así una clase servil que la industrialización, después de la II Guerra Mundial, había abolido”. Resulta, además, éticamente intolerable que algunos gobiernos y, lo que es peor, ciertos sindicatos, legitimen y favorezcan “esta formidable regresión social con el pretexto de que permite ‘crear empleos’, Figura 2 – Principales causas y consecuencias de la crisis Fuente: Elaboración propia. - Reducción crédito - Cierre/reestructuración empresas - Destrucción de empleo - Crecimiento del paro - Reducción de gasto - Políticas de austeridad - Deterioro del Estado del Bienestar Crecimiento de las desigualdades: - Pérdida cohesión social - Nuevos desequilibrios territoriales CRISIS FINANCIERO/INMOBILIARIA Desregulación financiera/Financiarización económica Revolución tecnológica Globalización económica Neoliberalismo Inmaculada Caravaca, Gema González-Romero Cad. Metrop., São Paulo, v. 19, n. 38, pp. 101-125, jan/abr 2017 108 e incluso de que los servidores aumenten el tiempo que sus amos pueden dedicar a unas actividades económicamente muy productivas” (Gorz, 1995, pp. 17-18). En este contexto, la explosión de la burbuja financiero-inmobiliaria que da origen a la crisis iniciada hace ya casi una década provoca una pérdida de empleos sin precedentes, que no sólo no se palia con la aplicación de las medidas que, supuestamente, tenían por objeto controlar la crisis sino que, por el contrario, éstas generan nuevas pérdidas. En efecto, llama especialmente la atención el fuerte crecimiento del paro experimentado en buena parte de los países desarrollados, y especialmente en los europeos, asociado primero a la caída del sector de la construcción y a la reestructuración del sector financiero, y después a la aplicación de políticas neoliberales de austeridad que reducen los empleos públicos a la vez que privatizan buena parte de los servicios sociales con el consiguiente deterioro del Estado del Bienestar (Torres López, 2011; Méndez, 2013a). Ante una situación como la descrita, produce cuanto menos desconcierto que, mientras las cifras de desempleo están llegando a alcanzar valores insostenibles en un buen número de países el objetivo de creación de empleo haya ido perdiendo peso frente al de la consecución de beneficios, que se convierte para las empresas en absolutamente prioritario. No puede extrañar, por consiguiente, que algunos interpreten que el desempleo se ha convertido en un instrumento útil para legitimar determinadas políticas, “no sólo porque ha permitido argumentar que se llevaban a cabo con la intención de que un mercado de trabajo más flexible garantizase la creación de empleo, sino también porque ha desactivado parcialmente la propia capacidad de respuesta de los asalariados” (Álvarez Peralta, Luengo Escalonilla, Uxó González, 2013, p. 229). Se ha producido así un reforzamiento “del control político de las élites capitalistas sobre las fuerzas de trabajo de los países centrales, así como sobre la mayor parte de las economías de los países del Sur (de Europa)” (López-Rodríguez, 2010, pp. 47-48). Tan deplorable situación convierte la creación de empleos, suficientes en número y con la debida calidad, en uno de los principales retos a los que las sociedades actuales tienen que hacer frente. Andalucía en el contexto europeo y español Es un hecho constatado que la crisis iniciada en 2008 está afectando intensamente a los países de la Unión Europea. El principal factor que ayuda a entender esta situación es la fuerte integración de sus mercados – más acusada aún en los que conforman la Unión Monetaria – que ha contribuido a facilitar el contagio entre unos y otros países (Daher, 2004). De este modo, la eurozona aún está lejos de haber superado la crisis y sus problemas sociales “no sólo son combatidos de una manera absolutamente insuficiente, sino que incluso se agravan cada vez más, sobre todo el de las altísimas tasas de desempleo” (Busch, 2014, p. 28). Frente a lo que cabría esperar, la reacción institucional de la Unión Europea está siendo lenta y muy desafortunada. Crisis de la globalización neoliberal y mercados de trabajo en Andalucía (España) Cad. Metrop., São Paulo, v. 19, n. 38, pp. 101-125, jan/abr 2017 109 Desde la perspectiva socioeconómica están aumentando las disparidades en la distribución de la renta sin que se implementen medidas que contribuyan a recuperar los anteriores niveles de cohesión social, de tal modo que se ha producido un “ahondamiento de las desigualdades que es proporcional al grado de avance de las políticas neoliberales” (Husson, 2009, p. 57), Estas crecientes desigualdades se observan también desde la perspectiva territorial, pues, “la organización de la zona euro, que impone políticas macroeconómicas semejantes a países que se encuentran en situaciones diferentes, ha incrementado las divergencias entre los Estados miembros” (VVAA, 2012, p. 51). Así, “España, Portugal y Grecia han sido penalizados con una pérdida de producción de entre un 5 y un 10 % del PIB, Francia con una pérdida del 6 %, mientras Alemania, por el contrario, se beneficiaba de un efecto favorable equivalente al 8 % de su PIB” (Dévoluy et al., 2012, p. 56). Siendo esto así, no puede extrañar que se haya producido una fuerte destrucción de empleo en los países del sur de Europa (Rocha, 2012; Rocha-Aragón, 2012; Rocha Sánchez- Negueruela Cortés, 2014). En España la pérdida de puestos de trabajo desde que se inició la crisis ha sido especialmente significativa, habiéndose destruido 3.769.500 de puestos de trabajo entre los años 2006 y 2014 (Encuesta de Población Activa, INE). La cifra es más alarmante aún si se analizan las tasas de paro, pues en 2014, con el 24,4%, únicamente se sitúa por debajo de Grecia (25,9%), encontrándose muy alejada de la media europea (9,8%) (Eusrostat). Si, por una parte, resulta llamativo el elevado número de empleos que se han venido destruyendo, y las altas tasas de paro alcanzadas, por otra, destaca así mismo la creciente precariedad de los puestos de trabajo que se están creando (Álvarez- Luengo-Uxó, 2013). Se puede entender así que el mercado de trabajo español sea uno de los más fragmentados y de los que peor funcionan del ámbito comunitario (López y Rodríguez, 2010; Rocha e Aragón, 2012; Rocha, Sánchez y Negueruela Cortés, 2014). Pero no hay que olvidar que esto ocurre en un país cuya falta de capacidad para generar empleo, incluso en periodos de fuerte crecimiento económico, se ha venido considerando desde hace décadas uno de los rasgos estructurales de su economía. Como se ha señalado repetidamente al respecto, “la destrucción de empleo agrícola que ha conocido la economía española, especialmente intensificada en los años sesenta, se conjuga con un comportamiento de los sectores de la industria y la construcción que oscila en torno a una línea tendencial de valor cero, de modo que los empleos que se generan en las fases expansivas del ciclo se destruyen en las depresivas” (Delgado Cabeza-Sánchez Fernández, 1999, p. 49). Esta tendencia estructural se distribuye de forma muy desigual entre las regiones que conforman el estado español, lo que hay que poner en relación con las funciones que desempeña cada territorio en la división espacial del trabajo. En efecto, “las economías periféricas, como consecuencia de su forma específica de integración, ven distanciarse sus condiciones de las de los territorios hegemónicos…que son los capaces de imponer su política económica cuando Inmaculada Caravaca, Gema González-Romero Cad. Metrop., São Paulo, v. 19, n. 38, pp. 101-125, jan/abr 2017 116 hayan reclamado al gobierno español la aplicación de políticas activas de empleo que afronten este gravísimo problema. En Andalucía los parados de larga duración alcanzan también unas cifras preocupantes, 868.400 parados que representan el 62% del total en 2014, habiendo sido su incremento respecto a 2006 algo inferior que al del conjunto nacional, aunque no por ello las cifras son menos alarmantes (Tabla 3). Aunque, como se viene señalando, el desempleo se ha convertido en el principal problema socioeconómico tanto de España como de Andalucía, y resulta especialmente preocupante el que afecta a los menores de veinticinco años. En efecto, en España la población con edades comprendidas entre 16 y 25 que trabaja o busca activamente empleo asciende a un total de 1.599.400 habitantes en 2014 y de ellos, 850.800 buscan empleo sin encontrarlo, lo que supone una tasa de paro del 53%. Las cifras son evidentemente escandalosas e insostenibles, frenan la recuperación económica y ponen en evidencia la vulnerabilidad de este grupo social y el fuerte riesgo a que está sometido. En Andalucía estos valores alcanzan casi el 61% de ese grupo poblacional, lo que patentiza la extrema gravedad de la situación. Lo preocupante no son sólo los valores alcanzados, sino también la evolución seguida entre 2006 y 2014, pues en España se incrementó el desempleo en este grupo poblacional en un 91% y en Andalucía en un 87% (Tabla 3). El análisis de la variable género adquiere un especial interés desde la perspectiva de la relación entre crisis y mercados de trabajo (Sigüenza, 2013). En España las tasas de paro se han ido equiparando en ambos géneros como consecuencia de la crisis; así, mientras la masculina se ha incrementado de forma dramática (2006: 6,4%; 2009: 17,6%; 2014: 23,6%), la femenina lo ha hecho en menor medida, lo que es debido a que partía de valores muy superiores (2006:11,3%; 2009:18,1%; 2014: 25,0%); los mayores Tabla 3 – Colectivos especialmente afectados por el desempleo en España y Andalucía, 2006-2014 *La EPA no ofrece datos absolutos sobre el paro de inmigrantes. Fuente: Encuesta de Población Activa-EPA, INE. Colectivos Crecimiento relativo del desempleo 2006-2014 (2006=100) – % Tasas de paro 2014 – % Andalucía España Andalucía España Parados de larga duración (+ 12 meses consecutivos) Paro juvenil (16<25 años) Paro mujeres Paro inmigrantes* Total parados + 552 + 87 + 159 – + 210 + 635 + 91 + 169 – + 205 62 61 37 38 35 62 53 25 35 24 Crisis de la globalización neoliberal y mercados de trabajo en Andalucía (España) Cad. Metrop., São Paulo, v. 19, n. 38, pp. 101-125, jan/abr 2017 117 obstáculos que tienen que superar las mujeres para encontrar trabajo explican este hecho. En Andalucía el proceso ha sido similar, aunque con unas tasas de paro por sexo aún más alarmantes (tasas de paro masculina del 9,3% en 2006, del 24,1% en 2009 y del 32,7% en 2014; y tasas de paro femenina del 17,7% en 2006, del 26,8% en 2009 y del 37,0% en 2014). No hay que olvidar que “la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer constituyen objetivos políticos fundamentales de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible (Organización Internacional del Trabajo, 2016, p. 29). Por su parte, la tasa de paro de la población inmigrante alcanzaba ya antes de la crisis valores más altos que la de los españoles, por lo que no es de extrañar que los efectos de la misma estén siendo especialmente duros en este colectivo. Según un estudio promovido por la Organización Internacional para las Migraciones, la tasa de desempleo de la población inmigrante (39,1%) duplicaba a la de los nacionales (18,4%) en 2011, (Colectivo IOÉ, 2012). Aunque en 2014 se mejoran algo estas cifras para los inmigrantes (34,5% inmigrantes; 23,03% nacionales), no hay que obviar el hecho de que desde que se iniciara la crisis en 2007 hasta 2014 han regresado a sus países 2.440.802. extranjeros (Estadística de Variaciones Residenciales, INE). Este retorno sólo se explica porque para los que conforman este grupo social ha ido creciendo, a su vez, la probabilidad de perder el empleo, mientras se reduce la de encontrarlo (Cuadrado, Iglesias y Llorente, 2007; Medina, Herrarte y Vicéns, 2010). En un contexto como el actual en que la oferta laboral es muy superior a la demanda de trabajadores, el protagonismo de los factores diferenciadores alcanza un nivel muy superior al que existía en el periodo de crecimiento económico, lo que explica de nuevo el peor comportamiento relativo de Andalucía donde la tasa de paro de los inmigrantes alcanzó el 38,4% en 2014. En cuanto a la distribución territorial del desempleo, tal y como puede observarse en el mapa de la Figura 6, las tasas de paro más altas se concentran en los municipios con ciudades medias litorales, así como en las ubicadas en las principales aglomeraciones urbanas (Bahías de Cádiz y Algeciras, Sevilla y Málaga), precisamente aquellos ámbitos que en los años de crecimiento económico tuvieron una mayor dependencia de la actividad inmobiliaria. A éstas también hay que sumar algunas agrociudades del interior y, en menor medida, las localizadas en aglomeraciones urbanas con un vínculo aún importante a la actividad agrícola o al procesado de sus productos que, aunque en un primer momento resistieron mejor la crisis, finalmente se vieron también afectadas por la misma. Por el contrario, las que tienen unas tasas de paro menos altas, porque a pesar de que experimentaron una pérdida considerable de empleos partieron de situaciones menos dramáticas, son ciudades medias litorales con un importante desarrollo de la agricultura intensiva, junto con otras de interior con una relevante presencia de la actividad industrial, vinculada o no a la transformación de productos agrícolas. Si se relacionan las tasas de paro con la evolución del desempleo, las conclusiones iniciales se enriquecen. En todos los municipios de más de 20.000 habitantes crece el paro Inmaculada Caravaca, Gema González-Romero Cad. Metrop., São Paulo, v. 19, n. 38, pp. 101-125, jan/abr 2017 118 Figura 6 – Tasas de paro, 2014 Fuente: Padrón Municipal, INE; Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía. Elaboración propia. en, al menos, un 43% entre 2006 y 2014, y en un 79% de las ciudades se duplican los valores de partida (Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía); estas cifras vienen a ilustrar lo dramático de la situación en muchos municipios. En algunos casos, los ámbitos territoriales con mayores crecimientos del número de parados, son también los que cuentan con mayores tasas de paro en 2014; se identifican con ciudades medias litorales y algunas aglomeraciones urbanas, poniendo así en evidencia que son estos los espacios que han sido más vulnerables a la crisis. Algunas consideraciones finales Las crisis han venido desempeñando un papel clave en la geografía histórica del capitalismo, por lo que el análisis de la actual no puede completarse sin tener en cuenta sus efectos en el territorio. Cómo señala Harvey (2008, 2012a, 2012b), la creciente competencia inter-capitalista junto a la fluidez con que circula espacialmente el capital financiero, impone nuevas racionalizaciones geográficas que es necesario conocer para entender Crisis de la globalización neoliberal y mercados de trabajo en Andalucía (España) Cad. Metrop., São Paulo, v. 19, n. 38, pp. 101-125, jan/abr 2017 119 el funcionamiento de un sistema mundo crecientemente fragmentado, inseguro y desequilibrado. Los efectos de la crisis iniciada hace casi dos décadas se están dejando sentir con virulencia en los países de la Unión Europea, y muy especialmente en los que conforman la zona euro, poniendo en evidencia la falta de eficiencia reguladora de las instituciones comunitarias, especialmente necesaria en unos mercados fuertemente integrados. Pero resultan, además, muy preocupantes las políticas que, con la excusa de controlar los fuertes desajustes financieros, han provocado una segunda crisis. Ésta, además de contribuir a multiplicar la pérdida de empleos, precariza los contratos y está potenciando así las desigualdades sociales y los desequilibrios territoriales, reduciendo o incluso anulando los efectos de las estrategias de cohesión socio-territorial que se habían propiciado en etapas anteriores. España es uno de los países de la Unión Europea que más puestos de trabajo está perdiendo desde que se iniciara la crisis, y aunque se han visto afectadas todas las regiones lo han hecho en mucha mayor medida aquellas consideradas periféricas que ya históricamente venían teniendo graves problemas para generar un número suficiente de empleos; tal es el caso de Andalucía. No puede extrañar, por consiguiente, que el desempleo se haya convertido en esta región en una auténtica lacra. Hay que añadir a ello el creciente deterioro de las condiciones de los nuevos contratos, de tal modo que la temporalidad, la estacionalidad y la precariedad son tres características de buena parte de los empleos que se han venido creando durante los últimos años, contribuyendo a deteriorar las condiciones de vida de un buen número de ciudadanos. Junto a lo anterior, no hay que olvidar que la cultura neoliberal, estrechamente asociada a la pérdida de sentido ético, ha propiciado en España actitudes y comportamientos muy laxos y permisivos frente al fraude fiscal. Esto ha contribuido, por una parte, a reducir los ingresos públicos, con el hándicap que ello representa para sostener el estado del bienestar; y, por otra, a potenciar el crecimiento de la llamada economía sumergida y el trabajo no declarado. En este último sentido, “el problema de la informalidad del empleo tiene sus raíces en la incapacidad de los países para crear suficientes empleos formales capaces de absorber a todas las personas que quieran trabajar. Cuando hay carencia de trabajos decentes, los trabajadores pasan al empleo informal, caracterizado generalmente por una baja productividad y salarios bajos” (Organización Internacional del Trabajo, 2016, p. 24). Pese al problema económico que la economía sumergida representa, su existencia ayuda a entender que las altas cifras de paro existentes tanto en España como en Andalucía no hayan promovido aún un estallido social generalizado. Hay que tener en cuenta, además, que el desempleo no afecta por igual a todos los colectivos, viéndose algunos grupos sociales especialmente perjudicados: • la evolución experimentada por los parados de larga duración está siendo extremadamente preocupante, especialmente desde que se aplican las políticas de austeridad. Inmaculada Caravaca, Gema González-Romero Cad. Metrop., São Paulo, v. 19, n. 38, pp. 101-125, jan/abr 2017 120 • las tasas de paro femenino se han ido equiparado a las del paro masculino como consecuencia del empeoramiento de estas últimas. El menor crecimiento relativo del paro en este colectivo no se explica por una mayor incorporación de la mujer al trabajo, sino porque el número de mujeres paradas era ya muy alto antes de la crisis; • el paro juvenil resulta insostenible, aunque durante los últimos años se ha llegado a reducir en algunas ciudades medias vinculadas al turismo o a la agricultura, sectores que requieren de una menor cualificación de la mano de obra y que se caracterizan por una mayor estacionalidad; • entre los efectivos considerados más vulnerables, el grupo de los inmigrantes destaca por el dramatismo que han alcanzado sus cifras de paro. Por lo que atañe al territorio se ha podido comprobar: • que la crisis ha afectado con distinta virulencia a las ciudades, lo que hay que poner en relación con su especialización económica y con la situación en la que se encontraba previamente su mercado de trabajo; • las ciudades que más sufrieron la crisis desde el primer momento fueron aquellas que habían experimentado el boom inmobiliario que sostuvo parte del crecimiento económico de la fase expansiva; • una gran parte de estas ciudades se localizan en la costa y/o forman parte de las aglomeraciones urbanas; • los efectos de la crisis en los mercados de trabajo de las ciudades andaluzas ponen en evidencia que ha aumentado el grado de vulnerabilidad de algunas de ellas, produciéndose además nuevos desequilibrios territoriales. Es, por consiguiente, no sólo necesario sino también urgente que las ciudades reaccionen y definan sus propias estrategias de recuperación que, aunque deban asumir las dictadas por instituciones regionales, estatales o supraestatales, se adecuen lo más posible a sus propios recursos y potencialidades, y tengan como finalidad prioritaria encontrar la forma de resolver los problemas que atañen a sus habitantes. En definitiva, tal y como se ha venido señalando, si en la primera fase de la crisis fue el estallido de la burbuja inmobiliaria el que más contribuyó a la pérdida de empleos, las llamadas políticas de austeridad que, apoyadas por la Unión Europea, se están implementando en España están afectando muy negativamente a los colectivos y a los territorios más débiles y vulnerables. Andalucía, con problemas socioeconómicos y laborales históricamente irresueltos, se ha visto así más negativamente condicionada por la crisis que otras regiones españolas y europeas, ampliándose de nuevo la brecha que la separaba de ellas. Se está evolucionando así en una dirección contraria a la exigible para el logro de lo que podría considerarse una sociedad justa y solidaria, que es aquélla capaz de proporcionar unas condiciones de trabajo y de vida dignos a todos los ciudadanos. Tal y como señala la OIT, “hacer del trabajo decente un pilar de la estrategia política no solo aliviaría la crisis del empleo y mejoraría las diferencias sociales sino que también contribuiría a poner al mundo económico en una senda de crecimiento mejor y más sostenible” (Organización Internacional del Trabajo, 2016, p. 9). Por todo ello, es cada vez más necesario “estimular nuevas vías de pensamiento y Crisis de la globalización neoliberal y mercados de trabajo en Andalucía (España) Cad. Metrop., São Paulo, v. 19, n. 38, pp. 101-125, jan/abr 2017 121 actuación para cambiar las injustas geografías en las que vivimos” (Soja, 2014, p. 37). Se trata pues de buscar colectivamente un nuevo modelo de funcionamiento económico que, en vez de centrar la atención en el crecimiento constante y la concentración extrema de los beneficios empresariales, cree empleos suficientes y de calidad, logrando con ello una mejor distribución de la riqueza. Junto a este nuevo modelo socio-económico, basado en la utilización racional de los recursos, se requieren políticas que, respondiendo con eficacia a las necesidades de las personas: recuperen el estado del bienestar, se sustenten en una renovada cultura del territorio respetuosa con el medio ambiente y favorezcan el desarrollo de actividades económicas socialmente responsables y generadoras de empleos. Inmaculada Caravaca Universidad de Sevilla, Departamento de Geografía Humana. Sevillha, España. [email protected] Gema González-Romero Universidad de Sevilla, Departamento de Geografía Humana. Sevillha, España. [email protected] Notas (1) Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) se consideran en paro o paradas las personas de 16 años o más que están sin trabajo y buscan activamente empleo. (2) Teniendo en cuenta que las fuentes estadísticas disponibles sólo ofrecen datos a escala municipal, se recoge aquella referida a los municipios que cuentan con ciudades con más de 20.000 habitantes. (3) Las tasas de empleo de la Unión Europea hacen referencia a la población entre 15 y 64 años, mientras que para España y Andalucía lo hacen para el intervalo de 16 a 64 años. Inmaculada Caravaca, Gema González-Romero Cad. Metrop., São Paulo, v. 19, n. 38, pp. 101-125, jan/abr 2017 122 Referências ALBERTOS, J. M. y SÁNCHEZ, J. L. H. (coords.) (2014). Geografía de la crisis económica en España. Valencia, Universidad de Valencia. 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