Mujer sana ‘in corpore no futbolístico’. Fútbol y feminidad en la capital argentina en los años ‘20’
Abstract
El siguiente trabajo indaga a partir de los aportes de la historia social y cultural y los estudios de género la forma y los modos en que la prensa general y especializada describió y, al mismo tiempo, fabricó e interpretó, el primer partido de fútbol femenino mercantilizado y abierto al público que se tenga registro realizado en la capital argentina. El trabajo focaliza la atención en los modos y las formas en que la prensa a partir de argumentos bio-médicos, científicos, morales y comerciales cuestionó, se burló y rechazó el fútbol femenino, así como las ambivalencias argumentales, los matices y las pequeñas resistencias producidas a partir de este evento inédito y particular.
Full text
Revista internacional de Historia de la Comunicación ISSN: 2255-5129 © Universidad de Sevilla MUJER SANA ‘IN CORPORE NO FUTBOLÍSTICO’. FÚTBOL Y FEMINIDAD EN LA CAPITAL ARGENTINA EN LOS AÑOS ‘20’* Healthy woman ‘in non-football corpore’. Football and femininity in the Argentine capital in the 20’s Recibido: 31-10-2022 Aceptado: 10-11-2022 Pablo Ariel Scharagrodsky Universidad Nacional de Quilmes y Universidad Nacional de La Plata, Argentina pa[email protected] 0000-0001-6305-2017 RESUMEN El siguiente trabajo indaga a partir de los aportes de la historia social y cultural y los estudios de género la forma y los modos en que la prensa general y especializada describió y, al mismo tiempo, fabricó e interpretó, el primer partido de fútbol femenino mercantilizado y abierto al público que se tenga registro realizado en la capital argentina. El trabajo focaliza la atención en los modos y las formas en que la prensa a partir de argumentos bio-médicos, científicos, morales y comerciales cuestionó, se burló y rechazó el fútbol femenino, así como las ambivalencias argumentales, los matices y las pequeñas resistencias producidas a partir de este evento inédito y particular. PALABRAS CLAVE. fútbol; feminidad; espectáculo deportivo; medicina; moral sexual. ABSTRACT From the contributions of social and cultural history and gender studies, the following work explores the mode and the ways in which the general and specialized press described and, at the same time, manufactured and interpreted, the first feminine football match commercialized and open to the public, registered and held in the Argentine capital. The work focuses its attention on the mode and ways in which the press, based on bio-medical, scientific, moral and commercial arguments, questioned, mocked and rejected women›s football, as well as the ambivalent arguments, the nuances and the small resistances produced from this original and particular event. KEYWORDS football; femininity; sports spectacle; medicine; sexual morality. Como citar este artículo: ARIEL SCHARAGRODSKY, P.(2022): “Mujer sana ‘in corpore no futbolístico’. Fútbol y feminidad en la capital argentina en los años ‘20", en Revista Internacional de Historia de la Comunicación, (19), pp.32-53. https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2022.i19.03 * El siguiente trabajo es una versión ampliada del texto: “Femina sana in corpore sano” as long as they don’t play football. Football and womanhood in the 1920s’ Argentine capital”. En co-autoría con Magalí Pérez Riedel. En Knijnik, J, y Garton, G. (eds.). Women’s football in Latin America: Social Challenges and historical perspective. Volume 2. Hispanic Countries. Palgrave Macmillan En prensa, 2022.
Mujer sana ‘in corpore no futbolístico’. Fútbol y feminidad en la capital argentina en los años ‘20’ Pablo Ariel Scharagrodsky https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2022.i19.03 ISSN: 2255-5129 2022 19 32-53 33 1. Introducción y metodología Como es sabido, la llegada de ciertos deportes al Río de la Plata se produjo a mediados del siglo XIX, a partir de la expansión comercial imperialista inglesa, en un contexto internacional cuyo telón de fondo estuvo atravesado por un fuerte e intenso proceso de globalización, circulación, intercambio, apropiación, imposición y normalización de objetos, ideas, personas y prácticas. Entre las prácticas corporales y los juegos altamente reglados introducidos por la comunidad británica en la Argentina, se destacó el fútbol. Lentamente esta actividad se consolidó como una práctica habitual y legítima en el heterogéneo paisaje de las urbes argentinas. Lo que en un principio fue visto por gran parte de la comunidad criolla y por las comunidades numéricamente más importantes asentadas en la Argentina (italianos y españoles) como una experiencia extraña, exótica, de dudosa moral y cuasi violenta en pocas décadas se convirtió en algo frecuente y aceptado socialmente. Fue clave, en la capital argentina, el período que abarca la última década del siglo XIX y la primera del siglo XX. En esas décadas, con marchas y contra-marchas, comenzó la actividad formal y oficial del fútbol a partir de la conformación de una liga y una asociación vinculada con dicho deporte. De ser practicado por sectores acomodados (residentes británicos, directivos de empresas o representantes comerciales ingleses, estudiantes de instituciones educativas del imperio británico, las clases altas argentinas, etc.) pasó rápidamente a ser experimentado por otros sectores sociales (estratos urbanos consolidados, capas medias y medio-bajas creadas por la urbanización, etc.). La popularización del fútbol potenció el interés —económico, social y político— por parte de varios actores sociales, entre los que se destacó la prensa, la cual contribuyó a la fabricación de un escenario comercial y una figura moderna absolutamente novedosa: el espectáculo deportivo y la figura del espectador. Todo ello materializó una serie de rituales de parte de los consumidores y fabricó nuevos lugares de sociabilidad: los estadios de fútbol. La creación de clubes de fútbol, clubes atléticos, clubes de barrio, clubes gremiales, empresariales e industriales, sociedades de fomento, sociedades militares, de beneficencia, de socorros mutuos, recreos infantiles y asociaciones vinculadas con la cultura física en general, poblaron la capital y las ciudades más habitadas de Argentina entre finales del siglo XIX y principios del XX y difundieron de la mano de la cruzada higienista, de la consolidación del masivo proyecto recreativo moderno, del aumento y diversificación del uso productivo del tiempo de ocio y de la amplia difusión del modelo de vida activo, saludable y al aire libre, la ‘fe futbolística’. En este contexto, el espectáculo deportivo futbolístico, en la primera década del siglo XX, “(…) terminó por congregar a grupos sociales diversos que llenaron los estadios con más de 20.000 asistentes” (Frydenberg, 2011: 43). Para la década de 1920 “el fútbol había dejado de ser una moda juvenil para pasar a integrar la vida de casi todas las instituciones sociales y las corporaciones, que organizaban sus
Mujer sana ‘in corpore no futbolístico’. Fútbol y feminidad en la capital argentina en los años ‘20’ Pablo Ariel Scharagrodsky https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2022.i19.03 ISSN: 2255-5129 2022 19 32-53 34 propios torneos. Simultáneamente, el espectáculo, incipiente durante la primera década y espasmódico en la concentración de grandes multitudes, fue enriqueciéndose y ampliándose” (Frydenberg, 2011: 125). El consumo del fútbol adquirió dimensiones masivas y populares y se convirtió lentamente en un espacio de fortalecimiento de identidades (barriales, locales, regionales, nacionales, etc.) y, también, en un gran negocio económico y comercial en una década donde aumento significativamente el salario real —entre 1922 y 1929 el crecimiento del salario real fue del 19%-, produciendo nuevos tipos y formas de consumo. Algunas figuras comenzaron a distinguirse en el gran espectáculo comercial, identitario y cultural: los hinchas, los dirigentes, los jugadores y los socios. En buena parte del país, el vertiginoso crecimiento del fútbol generó reacciones variadas. Hubo empresarios iluminados que veían allí un ingrediente del estado de bienestar que querían desarrollar. Hubo directivos de clubes que exaltaron sus virtudes higiénicas y viriles. Hubo pedagogos de estado que alertaron sobre la violencia física y moral que generaba dicha práctica. Hubo reacciones variadas —cambiantes en el tiempo— por parte de los educadores físicos (Armus y Scharagrodsky, 2014). Hubo voces críticas, fervientemente opuestas al creciente profesionalismo que ya impregnaba la práctica de este deporte. Hubo sectores de izquierda que proponiéndose hablar en nombre de los obreros alentaban ligas de fútbol alternativo (Martínez Mazzola, 2014; Barrancos, 2011). Y hubo otros sectores de izquierda que, por el contrario, lo combatían con ferocidad por ver allí una suerte de opio de los pueblos que disminuía la potencialidad revolucionaria de los trabajadores (Camarero, 2004). En cualquier caso y más allá de las variadas y matizadas reacciones de diferentes actores sociales dependiendo el lugar geográfico, la ideología, el sector social, el género, la profesión, el interés económico, etc., el fútbol —profesional, semi-profesional o recreativo— se convirtió en una práctica masculina masiva en buena parte del país durante las primeras décadas del siglo XX (Archetti, 2003; 2001; Frydenberg, 2011; Roldan, 2015; Reyna 2014) y fue construyendo un estereotipo masculino dominante contribuyendo a la definición de un cierto ethos masculino, una determinada moral sexual, una cierta estética viril, una específica definición física ideal del cuerpo masculino en movimiento y de ciertas partes del mismo y un sentido particular de lo local, lo regional y lo ‘nacional’. Los inicios de la radio en los años ‘201 (Matallana, 2006; Ulanovsky, 1995), también potenciaron la difusión del fútbol. En este contexto, el 13 de octubre de 1923 ocurrió un hecho deportivo destacado y difundido por los diferentes medios de prensa de mayor circulación en la Argentina. En la antigua cancha de Boca Juniors, en ese momento uno de los clubes más populares de la capital argentina, se jugó un partido de fútbol a puertas abiertas y con cobro de entrada entre dos equipos integrados completamente por mujeres. Este partido denominado y promocionado por la prensa como el partido entre “argentinas vs. cosmopolitas” en muchos sentidos se convirtió en un hecho inédito y original. Ello se debió, por un lado, a que durante esos años 1. En la Argentina, por primera vez, se retransmitió un evento deportivo a través de la radio en septiembre de 1923: la pelea Firpo vs Dempsey. Al año siguiente, se transmitió el partido de fútbol entre las selecciones de Argentina y Uruguay. A partir de los años ‘20 y, muy especialmente, en los ‘30 la radio se convirtió en un eficaz productor de sentidos deportivos.
Mujer sana ‘in corpore no futbolístico’. Fútbol y feminidad en la capital argentina en los años ‘20’ Pablo Ariel Scharagrodsky https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2022.i19.03 ISSN: 2255-5129 2022 19 32-53 35 el fútbol —recreativo o semi-profesional— ya se había convertido en una práctica altamente consumida y experimentada, pero por un universo predominantemente masculino. El fútbol en la Argentina era una práctica homosocial masculina, alejada del universo femenino2. Por otro lado, la mercantilización de la fuerza de trabajo femenina —tan común en otras áreas y oficios mal remunerados los cuales generaron condiciones de fuerte explotación hacia las mujeres (Barrancos, 2007)— era una rareza en un evento deportivo futbolístico abierto al público. Los espectáculos futbolísticos en la Argentina fueron históricamente territorios masculinos, especialmente a la hora de practicar y vender la fuerza de trabajo en dicho deporte (marronismo deportivo3). Teniendo en cuenta todo ello, y pensando que la ‘especificidad’ de este particular evento condensó diversos sentidos y significados (convenciones socialmente aceptadas, fantasías, miedos, fobias, inquietudes, etc.) expresados por y desde la prensa; el siguiente trabajo indaga, a partir de los aportes de la historia social y cultural y los estudios de género, la forma y los modos en que la prensa general y especializada describió y, al mismo tiempo, fabricó e interpretó el primer partido de fútbol femenino mercantilizado y abierto al público que se tenga registro realizado en la capital argentina. Para dar cuenta de ello se han seleccionado medios de prensa de gran circulación, prestigio y alcance nacional como, por ejemplo, La Nación, La Prensa, La Razón, Crítica y La Vanguardia y revistas de fuerte divulgación y presencia en el mercado editorial argentino como Caras y Caretas, Fray Mocho o El Gráfico. Más allá de las diferencias políticas, ideológicas, culturales, estéticas, de auditorio y de estilo periodístico de los distintos medios, se ha focalizado la atención analítica en los núcleos de sentido, las recurrencias temáticas, los patrones semánticos y, también, los matices y las diferencias. En este trabajo, se aborda a la prensa como un actor social y político y, también, como un espacio performativo de producción, transmisión y circulación cultural y, al mismo tiempo, como fuente de información histórica (Kircher, 2005). El análisis hermenéutico que se propone ha articulado la prensa como “texto” junto con las condiciones históricas y contextuales de producción (Fairclough, 2003), aceptando que “la diferencia sexual parece estar ya presente en cómo construimos el significado: forma parte ya de la lógica que preside la escritura” (Laqueur, 1994: 43). A continuación analizamos los tipos de argumentos que cuestionaron al fútbol ‘femenino’, así como los matices y fugas de sentido que circularon en la prensa argentina en la década de los ‘20. 2. Ello no significa que no haya habido mujeres jugando al fútbol. En la Argentina, en las primeras décadas del siglo XX, aunque no fueron mayoritarias, ni hubo mucho interés en estimularas o difundirlas, este tipo de experiencias estuvieron presentes en diversas ciudades como por ejemplo, la realización de un partido de fútbol entre dos equipos de mujeres en 1913 en la Sociedad Rural de la ciudad de Rosario, Santa Fe (Ossola, 2020). 3. “El surgimiento del marronismo marcó, para los jóvenes de las familias trabajadoras, la posibilidad de la práctica deportiva en la alta competencia, una vez superada la etapa de la primera juventud. Su desarrollo estuvo asociado a distintos factores, entre los que cabe mencionar el crecimiento del espectáculo con su lógica mercantil, sumado al exitismo y las rivalidades existentes en el fútbol desde sus inicios, hasta la idea cada vez más difundida que asociaba el entrenamiento y el cuidado personal a una mejor performance. La retribución a los futbolistas podía tomar la forma de un premio después de cada partido o bien de un estipendio destinado a solventar los viajes y las comidas en día del partido” (Frydenberg, 2011: 189-190).
Mujer sana ‘in corpore no futbolístico’. Fútbol y feminidad en la capital argentina en los años ‘20’ Pablo Ariel Scharagrodsky https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2022.i19.03 ISSN: 2255-5129 2022 19 32-53 36 2. Resultados y discusión 2.1. Cultura física, deporte y feminidad en los años ‘20. El lugar del fútbol En la década de los ‘20 la relación entre la cultura física, los deportes y el universo femenino era intensa, rica, variada y ambivalente. Si bien el consumo y la práctica deportiva fue fundamentalmente masculina, especialmente en los deportes más populares y altamente promocionados por la prensa como el fútbol, el boxeo, el turf, el tiro, el rugby o el automovilismo; las niñas y mujeres, fundamentalmente las de los sectores medios y acomodados, lentamente comenzaron a involucrarse y a experimentar diferentes prácticas corporales vedadas, restringidas o poco estimuladas a principios del siglo XX. El consumo y la práctica de determinados deportes y ciertas gimnasias comenzaron a difundirse, no sin tensiones y ciertos cuestionamientos, en las niñas y mujeres en los centros urbanos de la Argentina, destacándose muy especialmente la práctica del tenis, el vóley, ciertas actividades atléticas, el golf, el hockey, la pelota al cesto, la gimnasia estética femenina, la calistenia y la natación. Algunas de ellas como el tenis y el golf no sólo pusieron en circulación ciertos sentidos sobre la feminidad y la sexualidad correcta y adecuada según la moral de algunos actores civilizados y más acomodados, sino que también fabricaron y reforzaron determinados significados vinculados con el estatus de clase, el refinamiento, el buen gusto y la distinción social. Entre los actores sociales que potenciaron y, de alguna manera, habilitaron el ‘gusto’ por las diversas prácticas corporales se destacaron las instituciones atléticas y deportivas, las instituciones educativas (escuelas, colegios, escuelas normales, universidades, etc.), las asociaciones vinculadas con la cultura física en general y algunas agencias estatales como la Dirección General de Plazas de Ejercicios Físicos creada en 1919 en la capital argentina. También, la prensa —con sus notas de interés general y su avisos publicitarios— fue fundamental a la hora de transmitir y, de alguna manera, potenciar el ‘gusto’ y el placer por el movimiento en las niñas y mujeres, retomando fundamentos científicos provenientes del higienismo y del heterogéneo discurso bio-médico y, al mismo tiempo, consolidando el mercado comercial deportivo femenino a partir del ofrecimiento de nuevas y más cómodas indumentarias para la práctica: camisetas especiales, shorts, medias, calzado, gorras, mallas acuáticas, material deportivo, etc. La proliferación y difusión de la cruzada deportiva femenina se debió a un conjunto variado de razones, las cuales articuladas construyeron y estimularon una política corporal transmitida y legitimada por los nuevos expertos del campo de la cultura física (médicos deportólogos, médicos generalistas, profesores de educación física, especialistas en nutrición, masajistas, idóneos, sportsman, periodistas y comentaristas deportivos, publicistas, etc.) (Scharagrodsky, 2015; Reggiani, 2016, 2019). Entre los motivos producidos en un contexto social, cultural, sexual, jurídico y político de grandes cambios con relación a las mujeres (Barrancos, Guy y Valobra, 2014; Lavrin, 2005) es posible identificar la difusión y pregnancia del discurso eugenésico, la importancia del cuerpo femenino a la hora de mencionar el porvenir de la raza, la lucha
Mujer sana ‘in corpore no futbolístico’. Fútbol y feminidad en la capital argentina en los años ‘20’ Pablo Ariel Scharagrodsky https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2022.i19.03 ISSN: 2255-5129 2022 19 32-53 37 contra ciertas enfermedades —muchas de ellas feminizadas como la histeria, la nerviosidad, la dispepsia, la escoliosis, la debilidad muscular o la tuberculosis–, la difusión de un ideal corporal femenino estéticamente deseable ante la mirada hetero-normativa moderna, los temores relacionados con la des-natalidad, la asociación entre cuerpo femenino saludable y el mejoramiento del stock biológico de la nación (calidad y cantidad de la población), el creciente temor ante la ambigüedad de ciertos comportamientos corporales masculinos y femeninos (Nari, 2004; Miranda, 2012; Biernat y Ramaciotti, 2014; Armus, 2016), entre otros factores. Todos estos factores y procesos estuvieron directa o indirectamente ligados con la gestión, administración y control del nuevo ideal del cuerpo femenino y, muy especialmente, con la emergencia de la nueva mujer moderna: activa, segura de sí, saludable, grácil, elegante, decidida y, al mismo tiempo, deseable ante la mirada hetero-normativa masculina, cumplidora del ideal estético androcéntrico, heterónoma frente a los saberes científicos producidos a partir de cánones patriarcales, y relativamente fuerte y sana para cumplir con su indiscutible mandato ‘natural’: la maternidad. Vale decir, la constitución de la mujer moderna (Bontempo, 2016) tuvo sentidos contradictorios y ambivalentes ya que condensó diversas funciones, atributos y propiedades: mujer decidida, abierta, higiénica, bella, cuidadosa de su físico, aunque atravesada y fuertemente definida por la ideología de la domesticidad y la maternidad (Scharagrodsky, 2019). A partir de los años ‘20 comenzó un proceso que, aunque lento y con ciertas resistencias, construyó una nueva figura pública: la mujer argentina deportista como modelo a imitar. Dicho ideal estuvo influenciado por la llegada y difusión de varios casos paradigmáticos de arquetipos físico-morales de deportistas europeas y norteamericanas. En particular, 1923 fue un año especialmente intenso para el mundo deportivo argentino. Diversos eventos agonísticos trascendieron el nivel nacional y fueron noticia internacional. Entre los más destacados, ampliamente cubiertos por la prensa, se destacaron la pelea de boxeo entre el argentino Luis Ángel Firpo (1894- 1960) y el norteamericano Jack Dempsey (1895-1983) y el cruce a nado del Canal de la Mancha (desde Francia a Inglaterra) realizado por el italo-argentino Enrique Tiraboschi (1887-1948) en septiembre y agosto de ese año respectivamente. Pero hubo otros eventos deportivos realizados por mujeres, ampliamente publicados, aunque en menor medida que los masculinos, por los diferentes medios de prensa. Por ejemplo, Lilian Harrison (1904-1993), argentina proveniente de una familia de inmigrantes británicos se convirtió en la primera persona en cruzar a nado el Río de la Plata, desde Colonia, Uruguay a Punta Lara, Argentina en un poco más de 24 horas de nado ininterrumpido (Scharagrodsky, 2019). Su proeza fue tapa de numerosos periódicos y magazines nacionales e internacionales. Durante varias semanas los medios escribieron sobre dicho acontecimiento. También, fue un suceso de público, de participación y de cobertura periodística la realización del Primer Torneo Femenino Internacional4 realizado en Buenos Aires y 4. Gofredo Grasso junto con Arsenio Thamier y Federico W. Dickens formaron parte de la comisión técnico-científica nombrada para asesorar sobre cultura física femenina con motivo de la realización del Primer Torneo Atlético Femenino Internacional realizado en Buenos Aires. Ver en: (2 de diciembre 1923): “Se está preparando un importante torneo femenino”, La Nación, p.3; (23 de diciembre 1923): “Ayer se inició el Torneo Atlético Internacional Femenino”, La Nación, p.3; (24 de diciembre 1923): “Terminó el Torneo Atlético Internacional Femenino”, La Nación, 1923, pp.7-8; (22 de diciembre 1923): “Atletismo: Torneo Atlético Internacional Femenino”, La Prensa, p.16; (23 de diciembre 1923): “Resultados de las pruebas: Torneo Atlético Internacional Femenino”, La Prensa, p.19; (24 de diciembre 1923): “Finalizó
Mujer sana ‘in corpore no futbolístico’. Fútbol y feminidad en la capital argentina en los años ‘20’ Pablo Ariel Scharagrodsky https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2022.i19.03 ISSN: 2255-5129 2022 19 32-53 38 organizado por la Dirección General de Plazas y Ejercicios Físicos de la capital argentina. Si bien el torneo se realizó en diciembre de 1923 las pruebas previas de clasificación fueron reseñadas por la heterogénea prensa con varios meses de antelación. También, en ese año la industria periodística difundió otras actividades deportivas realizadas por mujeres, entre ellas el Campeonato Río de la Plata en el Buenos Aires Lawn Tennis Club5, los torneos femeninos organizados por el Instituto Nacional Superior de Educación Física (INEF)6, entre muchas otras. En 1923, la revista deportiva semanal más importante de la Argentina, El Gráfico, creada en 1919, aunque priorizó y se focalizó en tópicos y temas vinculados con el universo deportivo masculino, le dedicó algunas tapas a las mujeres deportistas, y publicó diversas notas vinculadas a la cultura física femenina y sus innegables y necesarios beneficios higiénico-mora- les con el fin de proyectar en el imaginario nacional, la nueva mujer argentina. Durante 1923 cerca del 10 por ciento de las tapas de El Gráfico aludieron a las mujeres.7 (Figura 1) En toda la década de los ‘20 aproximadamente el 27 por ciento de las tapas hicieron referencia a las mujeres. Pero de ese 27 por ciento alrededor del 60 por ciento estuvo concentrado entre 1920 y 1921. Muchas de las tapas en estos primeros años estuvieron vinculadas a caras o siluetas femeninas del espectáculo extranjero, aunque sin hacer alusión explicita a algún deporte. la disputa del Torneo Atlético Femenino Internacional”, La Prensa, p.11; (21 de diciembre 1923): “Gran Torneo Atlético Internacional Femenino”, La Época, p.10; (23 de diciembre 1923): “Gran Torneo Atlético Internacional Femenino”, La Época, p.9; (24 de diciembre 1923); “Finalizó ayer el Torneo Atlético Internacional Femenino”, La Época, p.8. 5. (19 de mayo 1923): “Deportes: Campeonato Río de la Plata en el Buenos Aires Lawn Tennis Club. Jugadoras y jugadores que toman parte en los partidos de eliminación”, Caras y Caretas, p.75. 6. (22 de octubre 1923): “Finalizó el Torneo del INEF”, La Vanguardia, p.5. 7. La primera tapa de la revista El Gráfico sobre fútbol femenino se publicó en 1925. La sugerente tapa muestra en primer plano a dos jugadoras con su atuendo deportivo saludándose en medio del campo de juego. El saludo es con la mano y, simultáneamente, con un beso. Una clara imagen homo-erótica. En un segundo plano aparece una imagen masculina con una pelota de fútbol. (13 de junio 1925): “La mujer y el football”, El Gráfico, Tapa. Durante la década del ‘20 hubo otra tapa más sobre fútbol y mujeres en octubre de 1928 y un par de tapas más con mujeres sujetando pelotas de fútbol, aunque sin una clara mención a dicho deporte, ni vestidas con la indumentaria deportiva típica. A principios del siglo XX, un popular y masivo magazine argentino publicó algunas pocas notas sobre el fútbol femenino “adaptado”. Se refería al “foot ball con patines, como nuevo juego para damas en Inglaterra”. (24 de junio 1905): “Un nuevo deporte para damas”, Caras y Caretas, p.4. Figura 1. Fuente: (13 de junio 1925): “La mujer y el football”, El Gráfico, Tapa.
Mujer sana ‘in corpore no futbolístico’. Fútbol y feminidad en la capital argentina en los años ‘20’ Pablo Ariel Scharagrodsky https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2022.i19.03 ISSN: 2255-5129 2022 19 32-53 39 En este receptivo y, al mismo tiempo, contradictorio contexto social y deportivo hacia el colectivo femenino, se produjo un hecho inédito en la capital argentina: un partido de fútbol entre mujeres en la cancha de uno de los clubes más importantes de Buenos Aires ante “(…) no menos de 6.000 personas (…)”.8 El evento deportivo fue cubierto antes y después de haberse realizado, y las diferentes notas, comentarios, fotografías y dibujos condensaron diversos sentidos y significados supuestamente correctos, adecuados y deseables sobre el cuerpo, la sexualidad, la estética y la moral femenina. (Figura 2, 3 y 4) 8. (12 de octubre 1923): “Atrajo gran concurrencia el primer partido de football disputado por mujeres”, Crítica, p.2. Figura 2. Fuente: (2 de octubre 1923): “En Buenos Aires, se practica football femenino”, Fray Mocho, p.22. Figura 3. Fuente: (7 de octubre 1923): “El 12 se jugará un match de football entre mujeres”, La Nación, p.3.
Mujer sana ‘in corpore no futbolístico’. Fútbol y feminidad en la capital argentina en los años ‘20’ Pablo Ariel Scharagrodsky https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2022.i19.03 ISSN: 2255-5129 2022 19 32-53 40 2.2. La prensa y las voces en contra del fútbol femenino El partido de fútbol entre mujeres realizado en Buenos Aires fue algo diferente y novedoso con relación a lo que se venía organizando y consumiendo en el mundo del espectáculo deportivo rioplatense. Sin embargo, en otros países la realidad fue radicalmente diferente. Por ejemplo, a finales del siglo XIX en Inglaterra las pioneras del fútbol femenino utilizaron este deporte “como plataforma para visibilizar las reivindicaciones feministas, despertando grandes pasiones entre la opinión pública” (Marinello Bonnefoy, 2018). Entre las feministas que apoyaron la práctica estuvo nada menos que Lady Florence Dixie (1855-1905), quien había estado viajando y explorando la Patagonia en el siglo XIX (Dixie, 1880; Allende, 2016). Pero fue durante la primera guerra mundial que las mujeres, sobre todo obreras, retomaron con fuerza y mucho interés la práctica futbolística. “Durante 1917 surgieron por todo el norte industrial de Inglaterra decenas de equipos femeninos en las fábricas que comenzaron a disputar partidos entre sí con el fin de recaudar fondos para beneficencia” (Marinello Bonnefoy, 2018).9 Aunque en los años ‘20 hubo equipos de fútbol femeninos muy populares que movilizaron miles de espectadores y espectadoras la enorme cantidad de dinero, público y atención mediática generada (…) comenzó a preocupar a los dirigentes masculinos de la Football Association (FA), y en1921, la FA adoptó por unanimidad una resolución en que se afirmaba que el fútbol era un deporte inapropiado para 9. El Dick, Kerr Ladies Football Club, surgió a finales de 1917 en la fábrica de armamentos Dick, Kerr de Preston, Inglaterra. Fue uno los clubes más famosos de fútbol íntegramente formado por mujeres. El equipo disputó decenas de partidos benéficos durante la gran guerra, atrayendo a miles de espectadores. Gracias al apoyo de la empresa, el Dick, Kerr Ladies FC alcanzó un rango semi-profesional, con entrenamientos y fichajes de otros equipos, aunque sus jugadoras nunca abandonaron el trabajo en la fábrica (Marinello Bonnefoy, 2018). Figura 4. Fuente: (12 de octubre 1923): “Atrajo gran concurrencia el primer partido de football disputado por mujeres”, Crítica, p.2.
Mujer sana ‘in corpore no futbolístico’. Fútbol y feminidad en la capital argentina en los años ‘20’ Pablo Ariel Scharagrodsky https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2022.i19.03 ISSN: 2255-5129 2022 19 32-53 47 Pero el partido jugado ayer en la cancha de Boca Juniors aparte de la escasa pericia demostrada por la mayoría de las disputantes, estuvo muy lejos de ser un encuentro de aficionadas. Trátese, en cambio de mujeres que han sido empleadas por un empresario, para ofrecer ese espectáculo, y que, terminado el juego recibieron el pago de sus servicios, de acuerdo con el ingreso total que ayer fué de 2192 pesos. En esta forma se ha evidenciado de una manera irrefutable cuál era la finalidad de los organizadores de esta parodia: el negocio.26 A tono con parte del discurso socialista contrario al deporte mercantil, empresarial, corrupto y capitalista, La Vanguardia cuestionó el triste espectáculo económico ofrecido, aunque de cierta forma mantuvo el supuesto de que el football no era un deporte apropiado para las mujeres. Como señala Barrancos: “el socialismo no expresó de modo explícito ninguna clase de género preferencial con referencia a la mayoría de los deportes que sacramentaba, pero es evidente que también su fútbol tenía como exclusivos ejecutantes a los varones. (…) se trataba de una lidia masculina, y los socialistas no conmovieron el estereotipo” (Barrancos, 2011: 436-437). No obstante ello, sí alentaron con fuerza para las niñas y mujeres la práctica de la natación, el atletismo y el básquetbol entre otros deportes. Otras posiciones como las del Partido Comunista (PC) promovieron el fútbol en los clubes obreros a partir de 1923. Para 1926 alcanzaban el medio centenar en el ámbito de la Capital y el Gran Buenos Aires y otra veintena estaban desparramados en Santa Fe, Córdoba, Tucumán. El PC, desde los años ‘20 cuestionaba la aparición de los ‘clubes empresas’ con dirigentes corruptos lucrando con el bolsillo de los aficionados y azuzando el odio entre trabajadores. (…) excitando el fervor nacionalista. Artificialmente el capitalismo necesita crear rivalidades entre los pueblos para poder dominar mejor. Los explotados no tienen patria. Además el deporte burgués es esencialmente individualista. Crea ídolos (Dempsey, un Firpo) y una mentalidad egoísta (Camarero, 2004: 16, 22). Frente ello la propuesta deportiva y, especialmente futbolística era desarrollar en “los match obreros (…) un carácter fraternal y la solidaridad proletaria (en) oposición a los que se hacen en las ligas burguesas cada vez mas desnaturalizadas por la rivalidad/enemistad” (Camarero, 2004: 23). Sin embargo, estas posiciones alternativas o cuasi rupturistas no alentaron el fútbol femenino. 2.3. La prensa y ciertos matices sobre el fútbol femenino Aunque el tono mayoritario de la prensa fue de extrañeza, sorpresa, y, en algunos casos, rechazo o directamente burla hacia el partido de fútbol femenino, algunos medios matizaron ciertas críticas y objeciones y focalizaron la atención en otros tópicos. Por ejemplo, el diario 26. (13 de octubre 1923): “El match femenino de football. Argentinas 4, Cosmopolita 3”, La Vanguardia, p.3.
Mujer sana ‘in corpore no futbolístico’. Fútbol y feminidad en la capital argentina en los años ‘20’ Pablo Ariel Scharagrodsky https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2022.i19.03 ISSN: 2255-5129 2022 19 32-53 48 El Argentino puso la atención menos en la crítica sobre el fútbol y sus practicantes mujeres y más en la necesidad de estimular la cultura física y deportiva en las muchachas latinas. La latinidad se convirtió en un significante que condensó sentidos sobre la mujer más vinculados con una simbología tradicional, atrasada y poco moderna sobre su cuerpo, su estética y su cuidado físico. El proverbial recato de la mujer latina, que en una de sus tantas modalidades se ha traducido por su aversión a los deportes, no sólo ha cedido lugar en ese sentido, si no que a juzgar por el incremento que ha tomado en los últimos tiempos, fácil es augurar que no está lejano el día en que nuestras sportmen rayen a la altura de las extranjeras.27 El cuestionamiento al supuesto recato latino tuvo su contrapartida en el ideal a alcanzar: el arquetipo de las mujeres deportistas extranjeras. Imitarlas y algún día superarlas fue uno de los sentidos expresados en las notas del periódico de la capital bonaerense El Argentino. A pesar de cierta ambivalencia sobre lo que representaba el partido como hecho novedoso: “El match de football que (se) organiza para el viernes en la cancha de Boca Juniors, señala para nosotros la culminación de las actividades femeninas en el deporte, por la índole y características a practicarse, que parece ser impropia para nuestras niñas”; el periódico felicitó al Club Estudiantes de La Plata por aceptar el pedido de jugar al fútbol femenino en su cancha para que las niñas platenses comprueben por sí mismas las ventajas de dicha práctica: La Liga Femenina de Buenos Aires se ha dirigido al club Estudiantes de ésta ciudad, solicitando cuatro fechas próximas, para la cesión de su field donde realizarán matchs de football y algunas pruebas atléticas. Ello dará lugar a que nuestro público y en especial las niñas deportistas por teoría, puedan comprobar ‘de visú’ el valor del ejercicio de la mujer. El club Estudiantes ha contestado accediendo y fijando como fechas los días 12, 14, 21 y 28 del corriente. Los partidos serán entre los teams Cosmopolita Football Club y Sportivo Río de la Plata.28 Otros medios como Fray Mocho divulgaron el evento con amplias fotografías sin incorporar el tono burlesco, irónico o impugnador de otros medios. Aunque sabemos los nombres de las mujeres que participaron en este particular evento, desconocemos las percepciones y las distintas sensaciones que tuvieron Elsa Martínez, Josefa Beguerie, Nélida Martínez, Margarita Iriarte, Alicia Tisset, Emma Meyer, Estela Solari, Lidia López, Lucía Reyes, Margarita Silva y Estrella Villegas o Silvia Pilnick, Elena van der Beck, Ana Schwartinsky, Erna Vollnas, Frida Bisicamp, Elisa Bulat, Elly Bisimcap, Elisa van der Beck, Elsa Schwartinsky y Mizzi Baurer29, ante la mirada receptiva, cuasi inquisidora o sarcástica de parte de la prensa o de sus contemporáneos (público, familia, amigos, compañeras, etc.). Tampoco conocemos el tipo de apoyo simbólico y material que tuvieron ellas y aquellas que osaron 27. (9 de octubre 1923): “La mujer argentina en la práctica de todos los deportes. El torneo del 12 en el field de Boca Juniors será un digno exponente atlético”, El Argentino, p.5. 28. (9 de octubre 1923): “La mujer argentina en la práctica de todos los deportes. El torneo del 12 en el field de Boca Juniors será un digno exponente atlético”, El Argentino, p.5. 29. (13 de octubre 1923): “El match femenino de football. Argentinas 4, Cosmopolita 3”, La Vanguardia, p.3.
Mujer sana ‘in corpore no futbolístico’. Fútbol y feminidad en la capital argentina en los años ‘20’ Pablo Ariel Scharagrodsky https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2022.i19.03 ISSN: 2255-5129 2022 19 32-53 49 jugar al fútbol por dinero, placer, curiosidad, etc. en un estadio de fútbol. Lo que sí está claro es que más allá de las críticas y algunas burlas difundidas en la prensa a partir de notas, dibujos y caricaturas, el partido de fútbol se jugó. Es decir, sea por razones económicas, políticas, ideológicas o simplemente vinculadas al placer de la actividad agonística, las mujeres anteriormente mencionadas jugaron el partido de fútbol con público ignorando, desoyendo y resistiendo la mirada androcéntrica y hetero-deportiva del imaginario social más amplio. También sabemos que hubo público aunque no conocemos sus reacciones ni sus opiniones. Más allá de ello, es posible inferir que la materialización del singular evento deportivo haya generado una micro-resistencia o una torsión de sentido, por lo menos hacia aquellas voces más conservadoras que sostenían lo inadecuado, impertinente e inconveniente de dicha práctica. Aunque dicha resistencia haya sido fugaz, momentánea y efímera en el tiempo ya que no consolidó, hasta lo que sabemos, la Liga de Fútbol Femenina, los clubes participantes, ni tampoco amplificó o aumentó el número de estos eventos en los años subsiguientes, el evento fue novedoso y, posiblemente disruptivo. De alguna manera, es posible inferir que para la mirada hetero-deportiva expresada en los medios de prensa30, los cuerpos de las futbolistas no encajaban dentro de la moral sexual, la estética, los usos kinéticos socialmente permitidos y la norma binaria de sexo/género de la época y, en consecuencia, eran plausibles de ser consideradas cuerpos abyectos. Pero, al mismo tiempo, es admisible suponer que la materialización del evento produjo sentidos contrarios. Vale decir, la abyección de ciertos cuerpos y su visibilización también pudo haber subvertido el sistema sexo-génerico al poner de manifiesto cuerpos y discursos diferentes a la lógica binaria, a cierta estética femenil y a la moral sexual imperante. Como señala Butler, la abyección permite ponderar la posibilidad de otros cuerpos. También contribuye a romper los límites hegemónicos del cuerpo haciendo posible la disrupción y la ocasión para una rearticulación radical del horizonte simbólico en el que los cuerpos vienen a importar (Butler, 2002). Claro que los resquicios simbólicos producidos a partir del partido de fútbol entre mujeres y de las notas periodísticas generadas, que cuestionaron y, al mismo tiempo, habilitaron e invitaron a pensar en otros cuerpos, estéticas, reglas de vestir, formas de moverse, etc., tardaron muchísimas décadas en abrirse y hacerse políticamente visibles en la Argentina. 3. Consideraciones finales Si bien la década del ‘20 expresó un crecimiento vinculado al consumo y a la práctica deportiva por parte de las niñas y mujeres, la cuestión del fútbol fue un asunto especial. Esta 30. La mirada hetero-deportiva de la prensa se expresó con afirmaciones como la siguiente. “Abundaron espectadoras (…) y también espectadores ¿A quién no le va a interesar el espectáculo de las mujeres que juegan al fútbol? Tan afectos como son los del sexo fuerte a la línea estética de las mujeres, no podían dejar pasar indiferentemente la oportunidad de poder presenciar una exhibición tan completa”. (12 de octubre 1923): “Atrajo gran concurrencia el primer partido de football disputado por mujeres”, Crítica, p.2.
Mujer sana ‘in corpore no futbolístico’. Fútbol y feminidad en la capital argentina en los años ‘20’ Pablo Ariel Scharagrodsky https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2022.i19.03 ISSN: 2255-5129 2022 19 32-53 50 práctica fue, desde el discurso dominante, desalentada y desaconsejada. En este contexto, se produjo un hecho deportivo inédito: un grupo de mujeres jugaron un partido de fútbol, con cobro de entradas, en uno de los estadios de fútbol más importantes de la capital argentina. La prensa lo promocionó antes e informó las incidencias después de jugarse. En las notas se expresaron diversos sentidos que excedieron los aspectos técnicos y tácticos del juego, los nombres de las integrantes y su vestimenta e incluyeron diversas semánticas sobre el cuerpo, la feminidad y sus posibilidades kinéticas, sexuales, morales y emocionales. La prensa mayoritariamente puso en circulación una serie de argumentos contrarios a la práctica del fútbol femenino. Los mismos se nutrieron del discurso bio-médico y su vinculación con un conjunto de usos y costumbres que excedieron al propio discurso biológico definiendo y, al mismo tiempo, excluyendo ciertas moralidades sexuales femeninas. Al mismo tiempo, hubo críticas al espectáculo deportivo femenino por ser un evento estrictamente mercantil y de lucro. El tono mayoritario de la prensa combinó cierto exotismo y extrañeza con el rechazo, la impugnación o la burla hacia el partido de fútbol femenino. Algunas voces minoritarias matizaron ciertas críticas y objeciones y focalizaron la atención en otros tópicos, aunque el cuestionamiento al evento deportivo femenino fue considerablemente claro y evidente. Pero, el verdadero temor de muchas de las objeciones ‘científicas’, bio-médicas, morales, estéticas, etc. era que el fútbol femenino como espectáculo rentado podía convertirse en una competencia hacia los varones que suponían a dicha práctica y espacio como naturalmente masculinos. Para algunos actores patriarcales el potencial escenario era inadmisible. Las mujeres no podían ni debían jugar al fútbol, participar en espacios públicos, ser diestras y hábiles y cobrar dinero por ‘vender’ sus cualidades físicas y fuerza de trabajo deportiva. Las que lo hacían, de cierta manera, erosionaban los tópicos centrales de la sociedad patriarcal. En definitiva, el partido de fútbol realizado en 1923, mayormente olvidado o negado por la historia social del deporte (Pujol, 2019), aunque de manera efímera y extremadamente fugaz, puso en off side varios de los argumentos falocráticos dominantes. Sin embargo, al mismo tiempo, el tono patriarcal predominante de la prensa ganó por ‘goleada’ y un número importante de mujeres deseosas de participar como practicantes —y no como espectadoras— en espectáculos deportivos, vendiendo su fuerza/destreza de trabajo, por placer, interés o curiosidad, y corriendo, sudando o disfrutando detrás de una pelota de fútbol tuvo que esperar hasta finales del siglo XX. Referencias bibliográficas AHMED, S. (2015): La política cultural de las emociones, México, Universidad Nacional Autónoma de México. ALLENDE, M. E. (2016): Lady Florence Dixie: el viaje como medio de emancipación femenina (1879), Opción: Revista de Ciencias Humanas y Sociales, n°13, pp.583-608. https://dialnet.unirioja.es/servlet/ revista?codigo=11163
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