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DISTRIBUCIÓN DE ESPECIES DE MATORRAL EN SUELOS ÁCIDOS Y BÁSICOS DE LA SffiRRA DE GRAZALEMA, SUR DE ESPAÑA por JUAN BAUTISTA GALLEGO FERNÁNDEZ Departamento de Biología Vegetal y Ecología, Universidad de Sevilla. Apartado 1095. E-41080 Sevilla <[email protected]> Resumen GALLEGO FERNÁNDEZ, J.B. (2003). Distribución de especies de matorral en suelos ácidos y básicos de la Sierra de Grazalema, sur de España. Anales Jará. Bot. Madrid 60(1): 51-61. Se ha estudiado la presencia de especies leñosas de matorral mediterráneo en suelos de pH ácido y básico en la Sierra de Grazalema. Se han muestreado 137 transectos de vegetación de diferentes comunidades de matorral mediterráneo, donde se han identificado 74 especies. Las más frecuentes fueron Phlomis purpurea. Cistus albidus, Quercus rotundifolia y Ulex baeticus, que aparecieron en más del 70 % de los inventarios, y Pistacia lentiscus, Rubia peregrina y Daphne gnidium, presentes en el 50 % de los inventarios. De las 74 especies inventariadas, 67 aparecieron en suelos básicos y 55 en suelos ácidos; 19 especies (25,7%) solo aparecieron en suelos básicos; 7 especies (9,5 %) solo aparecieron en suelos ácidos; 21 especies fueron significativamente más frecuentes en suelos básicos y 10 en suelos ácidos. El número de especies por transecto fue significativamente mayor en suelos básicos (13,2 ± 3,8) que en suelos ácidos (10,3 ± 3,7). Las diferencias en el número de especies se interpretan como resultado de una mayor presencia de especies de distribución restringida en matorrales de suelos básicos y un proceso de desaparición de especies en matorrales ácidos debido a su aislamiento geográfico y la perturbación humana. Palabras clave: matorral mediterráneo, montañas héticas, pH del suelo. Abstract GALLEGO FERNANDEZ, J.B. (2003). Shrubland species distribution in acid and basic soils at Grazalema Mountains, South Spain. Anales Jard. Bot. Madrid 60( 1): 51 -61 (in Spanish). The presence of Mediterranean shrubland woody species on acid or basic soils was studied at Grazalema Mountains. Transects were made at 137 sampling sites in the study área and 74 species were recognized. Phlomis purpurea. Cistus albidus. Quercus rotundifolia and Ulex baeticus were the most frequent species, being present at 70 % of the transects. Pistacia lentiscus. Rubia peregrina and Daphne gnidium were found in 50 % of the transects. From the total species recorded, 67 species were located on basic soils and 55 on acid soils; 19 species (25.7 %) were located only on basic soils and 7 species (9.5 %) only on acid soils; 21 species were significantly more frequent on basic soils, and 10 species on acid soils. The number of species per transect were significantly higher on basic soils (13.2 ± 3.8) than on acid soils (10.3 ± 3.7). Differences in species number are related to a higher number of species displaying a narrow distribution in the basic shrublands as well as due to species loss in the acid shrublands, as a consequence of geographic isolation and human disturbance. Key words: Betic ranges, Mediterranean shrubland, soil pH.
52 ANALES JARDÍN BOTÁNICO DE MADRID, 60(1) 2003 INTRODUCCIÓN Las restricciones de medio físico son uno de los factores principales para la diferenciación de las comunidades de plantas, ya que limitan o restringen la presencia de determinadas especies, y contribuyen a la creación de los patrones de diversidad actualmente existentes (CLEMENTS, 1916; RICKLEFS, 1977, 1987; TILMAN, 1982), junto con factores ecológicos, evolutivos, geográficos e históricos (SCHLUTER & RICKLEFS, 1993). En la Sierra de Grazalema el patrón general de la distribución de especies y de la vegetación está determinado por dos factores físicos, el pH del suelo y la altitud, y por la perturbación antrópica, que se manifiesta principalmente en la creación de cultivos por incendios, roza y limpia de matorrales y bosques (GALLEGO FERNÁNDEZ & GARCÍA NOVO, 1997,2002). Este patrón ha sido también descrito para matorrales del S de España, si bien existen importantes diferencias en los resultados y conclusiones, debido tanto a la escala espacial de los trabajos (ARROYO & MARAÑÓN, 1990) como a las características geológicas y edáficas del área estudiada (OJEDA & al., 1995). La acidez o basicidad del sustrato también condiciona la presencia de especies de distribución geográfica restringida, cuya importancia en la composición de las comunidades de matorral mediterráneo ha sido ampliamente descrita por ARROYO & MARAÑÓN (1990) y OJEDA & al. (1995). Los objetivos del presente trabajo son: 1) aportar datos sobre la presencia de las especies leñosas de matorral mediterráneo en función del pH del suelo; y 2) interpretar las diferencias en la composición de especies de los matorrales desarrollados sobre ambos tipos de sustratos. ÁREA DE ESTUDIO El Parque Natural de la Sierra de Grazalema, localizado entre los paralelos 36°51'N y 36°36'N y los meridianos 5°32'W y 5°12'W, forma parte de la Sierra Norte de la provincia de Cádiz. El área de estudio se sitúa al N del Parque Natural, con altitudes comprendidas entre los 650-1300 m; limita al N con la Sierra del Pinar, al W con la Sierra del Labradillo y Sierra Margarita, al E con Monte Prieto y al S con las estribaciones septentrionales de la Sierra, previas al valle del río Guadalete. El clima es de tipo mediterráneo, en la zona muestreada las precipitaciones medias anuales oscilan entre los 1000-1800 mm, y un ombroclima húmedo (APARICIO, 1985). Existe una amplia diversidad de suelos, determinados fundamentalmente por la naturaleza del sustrato geológico, factores topográficos, climáticos y tipo de vegetación (CORRAL & al, 1980; CSIC-IARA, 1989). Dominan calizas y dolomías de edad jurásica (IGME, 1990a, 1990b), sobre las que se desarrollan suelos de pH básico; existen intercaladas áreas de calizas descarbonatadas de edad liásica y arcillas y yesos de edad triásica sobre los que se desarrollan suelos de pH ácido. La flora de la Serranía de Grazalema ha sido bien estudiada. Se compone de unos 1353 táxones, lo que la hace una de las más ricas de Andalucía occidental (APARICIO & SILVESTRE, 1987). La zona de estudio se enmarca dentro de la Región Mediterránea, Provincia Bética, Sector Rondeño (RIVAS MARTÍNEZ, 1988). Se pueden distinguir dos pisos bioclimáticos (RIVAS MARTÍNEZ, 1983): a) termomediterráneo, que comprende desde las zonas más bajas hasta aproximadamente los 900 m, con táxones característicos como Smilax aspera, Chamaerops humilis. Rhamnus lycioides subsp. oleoides, Pistacia lentiscus y Ceratonia siliqua; b) mesomediterráneo, que ocupa los terrenos comprendidos entre los 900-1400 m, con especies como Abies pinsapo, Helichrysum italicum, Santolina chamaecyparissus y Lavandula lanata. Las principales comunidades leñosas que aparecen en el área de estudio son formaciones de pinsapar, quejigar, encinar y acebuchar, cuyo sotobosque varía en función del tipo de intervención humana que han tenido; matorrales altos dominados por Pistacia lentiscus, Juniperus phoenicea, J. oxycedrus o Arbutus unedo, y matorrales bajos, dominados bien por Ulex baeticus, bien por Cistus al-
J.B. GALLEGO: DISTRIBUCIÓN DE ESPECIES EN SUELOS ÁCIDOS Y BÁSICOS 53 bidus. Todas las formaciones vegetales del Parque Natural, y por tanto del área de estudio, han sido sometidas a intervención humana, que en mayor o menor grado ha modificado la composición y abundancia de las especies de plantas. MATERIAL Y MÉTODOS Se localizaron 137 puntos de muestreo en el área de estudio. El método utilizado para la elección de cada punto consistió en la realización de un muestreo estratificado al azar que recogiese la mayor variedad de comunidades vegetales desarrolladas sobre distintas clases de sustratos (calizas, dolomías y calizas básicas descarbonatadas). Para el muestreo de la vegetación de matorral sólo se han tenido en cuenta las especies leñosas perennes. En cada punto de muestreo se estableció un transecto lineal de 25 m de longitud, a lo largo del cual se registró la identidad de las especies interceptadas. En cada transecto se recogió con un testigo cilindrico una muestra de los primeros 20 cm de suelo para la determinación del pH en laboratorio. El pH se midió en agua destilada (DUCHAUFOUR, 1987). Para ello, se homogeneizó la muestra, se pesaron 25 g de suelo y se llevaron a pasta saturada en proporción 1:1, que fue removida durante 2 minutos, y después de una hora en reposo se volvió a agitar durante otros 2 minutos antes de medir con un pH-metro CRISON modelo 507, calibrado previamente a la lectura. A partir del inventario de los 137 transectos se ha determinado la composición taxonómica, estableciendo qué familias, géneros y especies están presentes y la contribución de cada taxon en el conjunto de la vegetación muestreada. Para establecer si existían diferencias en la frecuencia de aparición de las especies en matorrales desarrollados sobre sustrato básico y ácido se ha utilizado la prueba de la Probabilidad Exacta de Fisher (ZAR, 1996). Se compararon los matorrales de zonas acidas y básicas para determinar si existían diferencias en el número de especies (ANOVA de un factor) y en el número de especies exclusivas de cada tipo de sustrato (prueba Chi-cua- drado). Para probar si existían diferencias significativas en la presencia sobre uno y otro sustrato de especies con distinta frecuencia de aparición en el total de transectos, se construyó una tabla de contingencia de 2" 3 [dos categorías de suelo, ácido y básico, y tres categorías de frecuencia, muy frecuentes (>50 %), frecuencias intermedias (10-50 %) y poco frecuentes (< 10 %)] y se aplicó la prueba de la G. Se realizaron dos análisis, uno considerando el total de las especies inventariadas y otro considerando solo las especies significativamente más frecuentes en uno u otro tipo de sustrato. Se establecieron dos grupos de especies en función de la distribución geográfica: especies de distribución amplia (AD) y especies de distribución restringida (DR) (OJEDA & ai, 1995). Se consideraron especies DR aquellas cuya distribución fuera ibero-mauritánica, bético-mauritánica, ibérica, bética o rondeña. Los datos se obtuvieron a partir de VALDÉS & al. (1987). Se compararon los matorrales de zonas acidas y básicas para determinar si existían diferencias en el número de especies de distribución restringida (ANOVA de un factor). La nomenclatura utilizada ha sido la de la Flora Vascular de Andalucía Occidental (VALDÉS & ai, 1987). RESULTADOS El rango de pH de los suelos de las zonas muestreadas fue de 5-8,08. A partir de estos resultados se distinguieron dos grupos de transectos: 74 de pH básico, con un valor medio y desviación estándar de 7,46 ± 0,25, y 63 de pH ácido, con un valor medio de 6,08 ± 0,43. En los 137 puntos de muestreo se han inventariado 74 especies leñosas pertenecientes a 56 géneros y 31 familias (tabla 1). La mayor parte de las especies se correspondieron con angiospermas, que con 71 especies (66 dicotiledóneas y 5 monocotiledóneas) constituyeron un 95,9 % del total, perteneciendo el 4,1 % restante a tres especies de gimnosper-
54 ANALES JARDÍN BOTÁNICO DE MADRID, 60(1) 2003 TABLA 1 ESPECIES INVENTARIADAS AGRUPADAS POR FAMILIAS [También se presenta para cada especie la frecuencia de aparición en los transectos, distinguiendo frecuencia total y frecuencia sobre sustratos ácidos y básicos, el pH medio y rango de pH de los suelos donde aparece. Se indica el tipo de distribución de cada especie (DA: distribución amplia; DR: distribución restringida)] Especie PINACEAE Abies pinsapo Boiss. CUPRESSACEAE Juniperus oxycedrus L. subsp.oxycedrus J. phoenicia L. subsp. phoenicea RANUNCULACEAE Clematis cirrhosa L. Cl.flammulaL.. Cl. vitalba L. FAGACEAE Quercus coccifera L. Q. faginea Lam. Q. rotundifolia Lam. Q. suber h. CARYOPHYLLACEAE Arenaria arundana Gallego CISTACEAE Cistus albidus L. C. crispus L. C. ladanifer L. C. salviifolius L. Fumana scoparia Pomel Halimium atriplicifolium (Lam.) Spach Helianthemum origanifolium (Lam.) Pers. BRASSICACEAE Biscutella frutescens Coss. ERICACEAE Arbutus unedo L. Erica arborea L. ROSACEAE Crataegus monogyna Jacq. Rosa micrantha Borrer ex Sm. Rubus ulmifolius Schott CAESALPINIACEAE Ceratonia siliqua L. FABACEAE Adenocarpus telonensis (Loisel.) DC. Total n=137 22 28 22 3 1 1 35 31 104 2 5 110 7 1 36 9 15 7 4 23 29 20 25 28 16 5 Sustrato básico n = 74 15 22 18 2 1 1 13 10 52 0 5 54 0 0 11 7 14 6 4 14 2 13 11 13 15 0 Sustrato ácido n = 63 7 6 4 1 0 0 22 21 52 2 0 56 7 1 25 2 1 1 0 9 27 7 14 15 1 5 PH medio (±s.d.) 7,16 ±0,71 7,30 ±0,55 7,28 ±0,52 7,05 ±0,49 7,23 7,00 6,59 ±0,80 6,53 ±0,64 6,80 ±0,78 5,31 ±0,10 7,58 ±0,32 6,75 ±0,80 5,90 ±0,53 5,84 6,42 ±0,83 7,45 ±0,58 7,53 ±0,49 7,38 ±0,39 7,74 ±0,27 7,05 ±0,78 6,13 ±0,50 6,86 ±0,67 6,70 ±0,69 6,81 ±0,74 7,42 ±0,34 5,95 ±0,41 Rango depH 5,38-8,08 6,04-8,00 6,06-8,00 6,49-7,42 5,40-8,08 5,38-7,72 5,29-8,08 5,24-5,38 7,12-7,86 5,00-8,08 5,24-6,61 5,38-8,08 6,42-8,00 5,86-7,86 6,57-7,86 7,38-8,00 5,44-8.08 5,38-7,12 5,24-7,71 5,40-7,49 5,38-8,08 6,52-8,08 5,44-6,50 Distribución DR DA DA DA DA DA DA DA DA DA DR DA DA DA DA DA DR DR DR DA DA DA DA DA DA DA
J.B. GALLEGO: DISTRIBUCIÓN DE ESPECIES EN SUELOS ÁCIDOS Y BÁSICOS 55 TABLA 1 (continuación) Especie FABACEAE Anagyris foetida L. Anthyllis cytisoides L. Colutea atlantica Browicz Cytisus baeticus (Webb) Steudel Dorycnium hirsutum (L.) Ser. Ononis speciosa Lag. Retama sphaerocarpa (L.) Boiss. Ulex baeticus Boiss. THYMELAEACEAE Daphne gnidium L. MYRTACEAE Myrtus communis L. SANTALACEAE Osyris alba L. RHAMNACEAE Rhamnus lycioides L. subsp. oleoides (L.) Jahand. & Maire ANACARDIACEAE Pistacia lentiscus L. P. terebinthus L. RUTACEAE Ruta montana (L.) L. ARALIACEAE Hedera helix L. APIACEAE Bupleurum gibraltaricum Lam. ñ. spinosum Gouan APOCYNACEAE Vinca difformis Pourret Nerium oleander L. BORRAGINACEAE Lithodora fruticosa (L.) Griseb. LAMIACEAE Lavandula lanata Boiss. L. stoechas L. Phlomis purpurea L. Ph. composita Pau Micromeria graeca (L.) Rchb. Teucrium fruticans L. Total n = 137 3 2 2 3 1 4 18 101 72 2 1 42 79 9 3 11 8 5 16 1 10 29 2 115 8 13 26 Sustrato básico n = 74 3 0 2 1 1 4 14 63 39 2 1 38 52 4 3 9 7 4 12 1 10 25 0 56 3 12 6 Sustrato ácido « = 63 0 2 0 2 0 0 4 38 33 0 0 4 27 5 0 2 1 1 4 0 0 4 2 59 5 1 20 PH medio (±s.d.) 7,37 ±0,22 6,23 ±0,23 7,31 ±0,16 6,57 ±0,78 7,05 7,41 ±0,04 7,10 ±0,61 6,94 ±0,76 6,86 ±0,80 7,37 ±0,12 7,40 7,38 ±0,35 7,02 ±0,70 6,72 ±0,68 7,57 ±0,09 7,41 ±0,53 7,42 ±0,44 7,18 ±0,45 7,21 ±0,49 7,50 7,65 ±0,19 7,47 ±0,49 6,27 ±0,33 6,71 ±0,76 6,79 ±0,86 7,30 ±0,27 6,42 ±0,78 Rango depH 7,14-7,57 6,06-6,39 7,20-7,42 5,90-7,42 7,36-7,44 5,41-7,62 5,00-8,08 5,00-8,08 7,28-7,45 6,49-8,08 5,40-8,08 5,58-7,50 7,49-7,66 6,42-8,08 6,48-7,86 6,40-7,50 6,20-8,08 7,38-7,86 6,20-8,08 6,03-6,50 5,00-8,08 5,86-8,00 6,49-7,57 5,38-8,08 Distribución DA DA DR DR DA DR DA DR DA DA DA DA DA DA DA DA DR DR DA DA DA DR DA DA DR DA DA
56 ANALES JARDÍN BOTÁNICO DE MADRID, 60(1) 2003 TABLA 1 (continuación) Especie LAMIACEAE Teucrium capitatum L. T. lusitanicum Schreb. Thymus mastichina L. OLEACEAE Jasminum fruticans L. Olea europaea L. Phillyrea angustifolia L. Ph. latifolia L. GLOBULARIACEAE Globularia alypum L. RUBIACEAE Rubia peregrina L. CAPRYFOLIACEAE Lonicera etrusca G. Santi L. implexa Aiton Viburnum tinus L. ASTERACEAE Helichrysum italicum subsp. serotinum (Boiss.) P. Fourn. Dittrichia viscosa (L.) Greuter Santolina chamaecyparissus subsp. chamaecyparissus Guinea Staehelina dubia L. ARECACEAE Chamaerops humilis L. LILIACEAE Asparagus acutifolius L. Ruscus aculeatus L. SMILACEAE Smilax aspera L. var. aspera DlOSCOREACEAE Tamus communis L. Total n=137 11 33 49 1 15 41 49 3 78 7 35 5 7 1 2 17 19 13 4 31 1 Sustrato básico « = 74 10 30 29 0 14 17 32 3 37 7 18 2 4 1 2 17 16 11 1 27 1 Sustrato ácido n = 63 1 3 20 1 1 24 17 0 41 0 17 3 3 0 0 0 3 2 3 4 0 PH medio (±s.d.) 7,27 ±0,44 7,45 ±0,38 6,90 ±0,72 6,20 7,44 ±0,25 6,70 ±0,86 7,06 ±0,61 7,68 ±0,17 6,74 ±0,76 7,50 ±0,45 6,76 ±0,77 6,79 ±0,49 6,94 ±0,43 7,4 7,62 ±0,34 7,47 ±0,19 7,18 ±0,44 7,16 ±0,52 6,65 ±0,35 7,35 ±0,38 7,34 Rango depH 6,09-7,79 6,40-8,00 5,24-8,00 6,77-7,79 5,40-8,08 5,44-8,08 7,49-7,83 5,00-8,08 7,00-8,08 5,38-7,72 6,24-7,45 6,42-7,38 7,38-7,86 7,17-7,83 6,04-7,61 5,60-7,57 6,24-7,05 6,49-8,08 Distribución DA DR DA DA DA DA DA DA DA DA DA DA DA DA DA DA DA DA DA DA DA mas. Las familias más representadas fueron Fabaceae y Lamiaceae con nueve especies cada una, seguidas de Cistaceae con siete especies, y con cuatro especies Fagaceae, Oleaceae y Asteraceae. Las especies más frecuentes fueron Phlomis purpurea, Cistus albidus, Quercus rotundifolia y Ulex baeticus, que aparecieron en más del 70 % de los inventarios, seguidas por Pistacia lentiscus, Rubia peregrina y Daphne gnidium, que estuvieron presentes en torno al 50 % de los inventarios. En el otro extremo 42 especies, un 56,8 % del total, solo aparecieron en menos del 10% de los inventarios, de las cuales nueve especies (12,2 %) solo se han registrado una vez.
J.B. GALLEGO: DISTRIBUCIÓN DE ESPECIES EN SUELOS ÁCIDOS Y BÁSICOS 57 De las 74 especies inventariadas, 67 aparecieron en suelos básicos y 55 en suelos ácidos (tabla 1); se encontraron diferencias significativas en el número de especies por transecto de cada tipo de suelo, 13,2 ± 3,8 en suelos básicos frente a 10,3 ± 3,7 en suelos ácidos (ANOVA, F,,131 = 20,337; p < 0,001). 19 especies (25,7 %) solo aparecieron en suelos básicos, entre las que destacan Staehelina dubia y Lithodora fruticosa. Siete especies (9,5 %) solo aparecieron en suelos ácidos, entre las que destacan Cistus crispus y Adenocarpus telonensis. El número de especies exclusivas de suelos básicos fue significativamente mayor que el de suelos ácidos (%2, = 6,72; p < 0,001). Atendiendo a las diferencias en la frecuencia de aparición según el carácter ácido o básico del sustrato (tabla 2), 23 especies fueron más frecuentes en zonas acidas, 50 en zonas básicas y una especie, Quercus rotundifolia, presentó la misma frecuencia de aparición en los dos tipos de sustrato. Esas diferencias en frecuencia de aparición entre sustratos fueron significativas para 10 especies más frecuentes en zonas acidas (18,2 %) y 21 especies en zonas básicas (31,3 %). Los valores de significación más altos se obtuvieron principalmente para especies de frecuencia de aparición intermedia, destacando Erica arborea y Teucrium fruticans en zonas acidas y Rhamnus lycioides, Teucrium lusitanicum, Lavandula lanata y Smilax aspera en zonas básicas. Entre las siete especies más frecuentes existieron diferencias significativas en cuatro especies: Ulex baeticus, que en suelos básicos apareció en 63 inventarios (85,1%), mientras que en suelos ácidos apareció en 38 inventarios (60,3 %); Phlomis purpurea, que apareció en 59 inventarios ácidos (93,7 %) y 56 básicos (75,7 %); Cistus albidus, que apareció en 56 inventarios ácidos (88,9 %) y 54 básicos (73 %), y Pistacia lentiscus, más frecuente en suelos básicos, 52 inventarios (70,3 %), que en suelos ácidos, 27 inventarios (42,9 %). Respecto a las especies exclusivas, solo dos de las siete especies de zonas acidas (3,6 % del total de especies de zonas acidas frente al 9,5 %), Cistus crispus y Adenocarpus telonensis, presentaron diferencias significativas, y en zonas básicas, solo tres de las 19 especies (4,5 % del total de especies de zonas básicas, frente al 25,7 %), Staehelina dubia, Lithodora fruticosa y Lonicera etrusca, presentaron diferencias significativas. No se encontró diferencia significativa entre la frecuencia de aparición de las especies (> 50 %, 10-50 %, < 10 %) y el tipo de sustra- to, tanto al considerar el total de las especies (G2 = 0,05; p > 0,001), como al considerar sólo las especies que presentaban diferencias significativas (G2 = 0,74; p > 0,001). De las 74 especies inventariadas, 14 fueron de distribución restringida. La frecuencia media de aparición en los transectos fue de 1,03 ± 1,05 en suelos ácidos y de 2,51 ± 1,53 en suelos básicos, con una diferencia significativa (ANOVA, F, l31 = 42,306; p < 0,001). Todas las especies de distribución restringida tuvieron una mayor frecuencia de aparición en matorrales básicos, excepto Cytisus baeticus y Phomis composita. Las diferencias fueron significativas en los casos de Ulex baeticus, Teucrium lusitanicum. Lavandula lanata y Halimium atriplicifolium. Cuatro de las 19 especies exclusivas básicas eran de distribución restringida, no encontrándose ninguna especie con esta distribución entre las exclusivas acidas; sin embargo, las diferencias no fueron significativas (prueba exacta de Fisher: p dos colas = 0,546). DISCUSIÓN Se han detectado diferencias en la presencia de especies leñosas entre los matorrales desarrollados sobre suelos ácidos y básicos del área estudiada de la Sierra de Grazalema. Los resultados son congruentes con lo dicho por GALLEGO FERNÁNDEZ & GARCÍA NOVO (1997,2002), que establecieron que el tipo de sustrato, su pH ácido o básico, es el principal factor diferenciador de la composición y abundancia de especies en los matorrales de Grazalema. Este tipo de segregación de especies en función de la acidez del sustrato también se ha detectado en otros matorrales mediterráneos como los de Sierra Morena y centro
I 58 ANALES JARDÍN BOTÁNICO DE MADRID, «X1) 2003 TABLA 2 PRUEBA EXACTA DE FISHER PARA ESTABLECER SI EXISTEN DIFERENCIAS EN LA FRECUENCIA DE APARICIÓN DE LAS ESPECIES EN MATORRALES DE SUELOS ÁCIDOS Y BÁSICOS [Los resultados aparecen separados según el tipo de sustrato donde la especie es más frecuente y ordenados según el grado de significación (a < 0,05)] Sustrato ácido Erica arborea Teucrium fruticans Cistus salviifolius C. crispus Phlomis purpurea Quercus faginea Adenocarpus telonensis Cistus albidus Quercus coccifera Phillyrea angustifolia Rubia peregrina Lavandula stoechas Quercus suber Anthyllis cytisoides Rosa micrantha Ruscus aculeatus Rubus ulmifolius Cistus ladanifer Jasminum fruticans Phlomis composita Cytisus baeticus Viburnum tinus Pistacia terebinthus Sustrato básico Lavandula lanata Rhamnus lycioides Smilax aspera Staehelina dubia Teucrium lusitanicum Ceratonia siliqua Halimium atriplicifolium Lithodora fruticosa Olea europaea Pistacia lentiscus Ulex baeticus Micromeria graeca Juniperus oxycedrus Significación bilateral 0,000 0,001 0,002 0,004 0,005 0,008 0,019 0,030 0,030 0,043 0,086 0,209 0,210 0,210 0,278 0,334 0,401 0,460 0,460 0,470 0,594 0,661 0,732 Significación Ullulwl CU 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,001 0,002 0,002 0,002 0,002 0,002 0,003 0,005 Sustrato básico Juniperus phoenicia Chamaerops humilis Teucrium capitatum Lonicera etrusca Asparagus acutifolius Retama sphaerocarpa Phillyrea latifolia Hedera helix Arenaria arundana Bupleurum gibraltaricum Vinca difformis Quercus rotundifolia Biscutella frutescens Helianthemum origanifolium Ononis speciosa Abies pinsapo Fumana scoparia Anagyris foetida Globularia alypum Ruta montana Crataegus monogyna Bupleurum spinosum Thymus mastichina Colutea atlantica Myrtus communis Santolina chamaecyparissus Arbutus unedo Lonicera implexa Clematis cirrhosa Cl. flammula Cl. vitalba Daphne gnidium Dittrichia viscosa Dorycnium hirsutum Helichrysum italicum Nerium oleander Osyris alba Tamus communis Significación bilateral 0,005 0,006 0,011 0,015 0,022 0,041 0,049 0,050 0,062 0,069 0,108 0,111 0,124 0,124 0,124 0,167 0,178 0,249 0,249 0,249 0,338 0,374 0,378 0,500 0,500 0,500 0,501 0,844 1,000 1,000 1,000 1,000 1,000 1,000 1,000 1,000 1.000 1,000 de España (GONZÁLEZ BERNÁLDEZ & al., 1977; BASANTA ALVES & al, 1984; FERNÁNDEZ ALES & al, 1984), Sierra del Aljibe (OJEDA & ai, 1995) y en trabajos que analizan buena parte de los matorrales del S de España (ARROYO & MARAÑÓN, 1990). Atendiendo a la composición de especies de los matorrales en el área muestreada de la
J.B. GALLEGO: DISTRIBUCIÓN DE ESPECIES EN SUELOS ÁCIDOS Y BÁSICOS 59 Sierra de Grazalema y a su frecuencia de aparición, existieron diferencias según el pH del suelo sobre el que se desarrolla la vegetación. Los suelos básicos presentaron una vegetación de matorral más rica, con un mayor número de especies exclusivas y una mayor presencia de especies de distribución restringida que los suelos ácidos. Entre las especies comunes a los dos tipos de sustratos (65 %), se han detectado diferencias significativas en la frecuencia de aparición, en uno u otro tipo, en 26 especies (35,1 %). Considerando todas las especies registradas, el número de especies con frecuencia de aparición significativamente diferente ascendió a 31 (41,9 %). Este último valor se considera subestimado debido a la baja frecuencia total de aparición de un numeroso grupo de especies (a pesar de que se ha realizado un importante esfuerzo de muestreo) y, por lo tanto, a la ineficacia de la prueba de Fisher para detectar diferencias, no solo en lo que respecta a especies exclusivas, sino también a especies comunes a ambos tipos de sustratos. De hecho, especies como Quercus suber, Lavandula stoechas, Anthyllis cytisoides y Cistus ladanifer son especies que aparecen en la literatura con preferencias marcadas por suelos ácidos (APARICIO & SILVESTRE, 1987), y Arenaria arundana, Bupleurum gibraltaricum, B. spinosum, Biscutella frutescens, Ononis speciosa, Globularia alypum, Ruta montana, Anagyris foetida. Colutea atlantica. Santolina chamaecyparissus, Osyris alba y Dorycnium hirsutum, con preferencias por suelos básicos (APARICIO & SILVESTRE, 1987). La estructura de las comunidades en función de las frecuencias de especies en los intervalos considerados es similar en los dos tipos de vegetación, tanto en el total de especies como en lo que se refiere solo a las especies con frecuencias significativamente diferentes. Presentan ambas una estructura de J invertida con un pequeño número de especies muy frecuentes (Phlomis purpurea, Cistus albidus, Ulex baeticus, Pistacia lentiscus), que revela un patrón de dominancia debido en este caso a intervención humana (GALLEGO FERNÁNDEZ & GARCÍA NOVO, 1997; LAMRANI ALAOUI & GARCÍA NOVO, 1997), un numeroso grupo de especies de frecuencia intermedia, y una cola de especies poco abundantes, cuyo número es mayor en zonas básicas que en zonas acidas. Analizando de forma independiente ambos tipos de vegetación, considerando solo las especies con diferencias de aparición significativas, se obtuvo que existían diferencias significativas entre los tres grupos de frecuencia solo en los matorrales de zonas básicas (G2 = 14,77;p < 0,001), debido a la mayor presencia de especies de frecuencias intermedias. La explicación de por qué los matorrales que se desarrollan sobre suelos ácidos son más pobres en especies no es evidente; los resultados discutidos más arriba permiten plantear ciertas hipótesis complementarias. La primera explicación sena por la presencia de un mayor número de especies exclusivas sobre sustratos básicos, cuatro de ellas de distribución restringida, debido tanto a la mayor diversidad ecológica de las zonas básicas (SCHLUTER & RICKLEFS, 1993) y a su mayor extensión (frente a las zonas acidas de superficie más reducida y de menor heterogeneidad ambiental) como a la incapacidad aparente de estas especies exclusivas de zonas básicas de ocupar suelos de pH ácido. Por el contrario, en otros trabajos que abordan el estudio de la diversidad del matorral mediterráneo del S de España la vegetación de zonas acidas tiene un mayor número de especies de distribución restringida. ARROYO & MARAÑÓN (1990) y OJEDA & al. (1995) relacionan el carácter ácido, suelos más pobres en nutrientes y con posible aparición de toxicidad de determinados metales, con un mayor número de especies, debido a procesos ecológicos, exclusión competitiva, e históricos, atribuyendo al aislamiento geográfico el hecho de que haya una mayor presencia de especies de área restringida en estas "islas acidas" de la cuenca mediterránea, donde el sustrato es de naturaleza principalmente caliza. Es posible que el hecho de la distinta naturaleza de los suelos ácidos, areniscas de la Sierra del Aljibe [menor pH y toxicidad debido a una mayor disponibilidad de aluminio (OJEDA & ai, 1995)] frente a las calizas descarbonatadas de la Sierra de Grazalema, sean los causantes de estas diferencias observadas.