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Coherencia de la permanencia del pasado en el presente

Patiño Osorio, Mariana

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UNIVERSIDAD DE SEVILLA ESCUELA SUPERIOR DE ARQUITECTURA PROGRAMA DE DOCTORADO DE ARQUITECTURA DEPARTAMENTO DE PROYECTOS ARQUITEC TÓNICOS COHER ENCIA en la PERMA NEN CI A del PA S A DO en el PRESENTE A rquitecta Maria na Patiño Osorio Director de la tesis Dr. Arquitecto Pablo Diañez Rubio Codirector Dr. Arquitecto Santiago Quesada García Bogotá, Colom bia Sevilla, España Octubre 2015 V icente Suarez Ordo ñez. Ale goría de AMÉRICA. Pamplo na, España, final es siglo XVIII Fuen te: http s://pintoresa licantino s.wordpress.com Una visión crítica de la preservación del patrimonio A grade cimientos Recuerdo en el 2006 cuando Ram ón Gutiérre z recoge en su red de con tactos am ericanos a varios colegas para im pulsarnos en otro capítulo m ás de l a vida profesional: escr ibir una tesis do ctoral. La U niversidad Pablo de Ol avide abría el Program a de Do ctorado en Historia d el Arte y Gestión Cultural en el Mundo Hispánico. Acept é la invitación y decidí dar form a académ ica a unas inquietudes intelectuales deri vadas de la experiencia de tre inta y cinc o años de ejerc icio de la profesión. Ho y se culm ina esta et apa y quiero agrad ecer a Ram ón por haberme impulsado en esta aventur a; a Paco Ollero m i director del prim er ciclo de doctor ado en la UPO y a todos los dem á s profesores que hicieron parte de es os años de trabajo académ ico; a Pablo Diañe z mi director de tesis en la Universidad de Sevilla con quién sos tuve reflexiones enriq uecedoras; a Jorge Alvis el corrector de estilo; a Liliana Bonilla en C olom bia; a mi f a milia que de f orma interesada esc ucharon las reflexiones en la medida que a vanzaba la tesis; y por ú ltimo, pero no por e llo m enos fundam ental, a la tecnología de las com uni caciones q ue perm iti eron m is desplazam ientos virtuales para conocer el orbe que ilustra una part e del conteni do de la tesis; a m i biblioteca; a la de la Uni versidad de S evilla; a m i trabajo que realizo con pasió n; y a tod os los viajes perso nales que me han dado la o portunidad de conocer un m undo divers o y maravilloso. CONTENIDO  PRESENTACIÓN  INTRODUCCIÓN …………………………………………………… . 1  HIPOTESIS ………………………………………………………… .. 19  1. PATRIMONIO URBANO………………………………………… 27 o Cartas urbanísticas ………………………………………… . 31 o Las centralidades …… ……………………………………… 36 o Planificación y desarrollo sostenible ………… …………… 46 o Patrimonio urbano ………………………………………… ... 54 o Revisión de principios i nstrumentos internacionales …… . 57 o Sentido del lugar …………………………………………… .. 81 o Paisaje urbano histórico ……………………………………. 94 o Recomendaciones Unesco Paisaje Urbano Histórico …… 106  2. PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO …………………………… . 1 17 o Antecedentes del cambio …………………………………... 118 o Siglo XIX ……………………………………………………… 120 o Siglo XX ……………………………………………………… . 127 o Segunda mitad siglo XX ……………………………………. 138 o Último tercio siglo XX ……………………………………….. 145 o La visión europea y americana ……………… ……………. 150 o Habitar el patrimonio … ……………………………………… 154 o Valoración …………… ………………………………………. 161 o Homogeneidad / Heterogeneidad …………………………. 176 o Rehabilitación arquite c tura …………………………………. 182 o Cartas y recomendaciones internacionales … ……………. 187 Página  3. PATRIMONIO SOCIAL ……………………………………………… 198 o Factor de alteridad … ……………………………………………. 203 o Colonización ……………………………………………………... 206 o Habitando el patrimonio ………………………………………… 214 o Puesta en valor ………………………………………………….. 219 o Signos de apropiación ………………………………………….. 221  4. PATRIMONIO SIGLO XX I ………………… ………………………… 230 o Arquitectura ………………………………………………………. 236 o Medio ambiente ……… ………………………………………….. 240 o Componente social ……………………………………………… 249 o Política pública ……… …………………………………………… 254 o Patrimonio cultural ………………………………………………. 267 o Conservación o cambio ………………………………………… 276  CONCLUSIONES ……………………………………………………….. 282 o Identidad ……………… ………………………………………….. 284 o Urbanidad ………………………………………………………… 2 86  BIBLIOGRAFÍA ………………………………………………………….. 296  FUENTES PRIMARIAS ………………………………………………… 306 o El Teatro Colón de Bogotá (caso de ejemplo)  ANEXO DOCUMENTAL – La Protección del Patrimonio Urbano y Arquitectónico en Colombia (revisado) ……………………………….. 361 o Presentación ………… …………………………………………... 363 o Introducción……………………………………………………… 365 o Identidad cultural ………………………………………………… 373 o L egislación colombiana…………………………………………. 415 o Cambios protección del patrimonio f inales siglo XX ………… 433 o Política pública y el listado de Bienes Interés Cultural ……… 487 o Conclusiones …………………………………………………….. 519 o Bibliografía ……………………………………………………….. 531 PRESENT A CI ÓN La protección del patrimonio estuvo hasta bien entrado el siglo X X en manos de profesionales diferentes a arquitectos y urbanistas. Fuero n principalmente restauradores de arte e hist oriadores quienes tuvieron la misión de estudiar, proteger y promover un p atrimonio cultural, de carácter nacionalista. Actualmente ya es un t ema interdisciplinar a cargo de la prese rv ación de un a abundancia de referencias materiales que componen las Listas de Bien es de Interés Cultural, patrimonios que aún hoy, no cuentan todos c on el reconocimiento social. En este estudio, a través de cuatro capí tulos sobre arquitectura, urbanismo, la presencia social y el panorama del siglo X XI, se indaga por las prácticas de protección del patrimonio en su dimensión cultural, esto es, no solo material, sino con connotación histórica, referencial y simbólica, que tenga un significado mediado por la experiencia de individuos y grupos. Busca poner al descubierto que la permanencia del patrimonio trasciende lo material y que en su ejercicio hay contradicciones e incoherencias . Para mostrarlo se hace énfasis principalmente en la revisi ón de las Cartas internacionales que rev elan las mayores te ns iones en el campo de la protección del patrimonio por la injerencia internacional en los asuntos locales, desatendido las pautas de valor ación de los propio s habitantes forjadores del patri monio y por la discrepancia conceptual de ciertas directrices, como por ejemplo la dificultad de precisar, en cada momento de la discusión histórica, qué es lo que se preserva o se debe preservar: si lo mate rial o los valores, siempre inmateriale s. Se analiza la tarea heredada del siglo XIX por incorpo rar y hacer operativa la realidad de que viv imos un hoy en simu lt áneo con el ayer, con una gran cantidad de presencias pretéritas, sustenta das en la definición de autenticidad que no consiste en sustraerlas del devenir del tiempo para mantenerlas en un estado de pureza atemporal, sino que su autenticidad como producto de la vida social depende de su proyección en nuestro presente, donde hace o no presencia, y por donde transitará hacia el legado futuro. En la tesis se perciben incoherencias y desajustes entre la teorización y la práctica, entre los concept os académicos e institucionales y su gestión en diferentes lug ares del orbe, como por ejemplo en el tráns ito de una visión histórica y artí stica del pa trimon io inmueble, a la de una conservación material de estilo museístico, escenográfico, que entrado al siglo XXI se conv ierte en una concepción vital del patrimonio en la que ya hay una superposición de capas de sentido, donde el terr itorio, las personas y los grupos tienen mediación real y en donde el presente — nuestro presente — innegablemente debe hacer sus aportes como momento del continuum de la historia. También se examina el hecho que las diferen tes conc eptualizaciones sobre el patrimonio hoy vienen a concentrarse y expresarse en directrices con alcance mundial, establecie n do condiciones de concurrencia y subsidiariedad , reconociendo que en el contexto actual cualquier orientación relacionada con el patri monio está fuertemente vinculada a las fuerzas económicas que le dan forma al mundo global, cada vez más inte rrelacio nado con el turismo cultural , y q ue pa ra el caso de las centralidades urbanas colisionan con las políticas sobre la preservación de su carácter social, porque prima una visión del patrimonio cultural como espectáculo o entretenimie nto para extranjeros, los cuales terminan trans formando por influjo de su COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E 5 han perdido sus valores de identidad por haber sido reconstruid as, o Brasilia por ser de factura reciente? La imagen «ide aliz ada» del centro histórico ha sido una utopía, porque se basó en el escenario de una perman encia urbana y arquitectónica originada por unos v alores compartidos y unos objetivos comunes de una sociedad que y a no existe más. Hoy, la gestión del entorno urbano representa a la so ciedad actual en un contexto de actividad cotidiana, donde s e realiz an inte rcambios socioeconómicos y culturales, pactando la permanencia histórica con el proceso de regeneración y desarrollo urbanos. Las normas globales sobre conserv ación del patrimonio, basadas en la experiencia europea, se h an ido ajust ando para actualizarse; las cartas de Nara y de Burra, entre otras, son el ejemplo de rev isiones pluriculturales del siglo pa sa do frente a la preserv ación de lo material . De la década actual ya se adoptaron las recome ndacio nes internacionales sobre Paisaje Urbano Hist órico , una nueva visi ón territorial que mantiene el o bj etivo económico de conv ertir las áreas centrales en íconos del turismo cultural global, concentrando su atención en un solo sector de la ciudad. Su p ropósito fundamental, acercar la humanidad en los lug ares declarados Patrimonio de la Humanidad en u n intento de conciliación de sus diferencias. Se trat a de una i n tención paradójica, porque a la vez que en altece un espacio de la ciudad, genera el desp l azamiento del residente por las masas de visitantes, consecuencia que impacta lo misional de la nuev a recomendación en términos del crédito que se le transfiera al genius loci 6 de ese lugar. 6 En la act ualida d, este té rmino se refiere general mente a l os aspect os caracter ísticos o di stintivos de un lugar. COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E 6 La conservación del entorno urbano tiene m últiples significados, y ya no se remit e solam ente a la valoración material de l p atrimonio ; existen dimensiones socio-eco n ómicas y ambientales que le otorg an nuevos atributos. Buscar la p res ervación de la memoria social en las evidencias arquitectónicas y los trazados urbanísticos p retéri tos ya no será posible dentro del sistema de valores impe ra nte; la declaratoria patrimonial del lugar trae implícitas mutaciones para dar respuesta a las nuevas ex igencias, cuyo efecto más visible será la movilización social, porque aún los moradores del centro está n compuestos por grupos sociales residuales q ue todaví a no encuentran una solución definitiva de hogar, y estand o de paso, no tienen la capacidad de apropiación de un lug ar escogido para otorgarle la distinción y características necesarias que lo posicionen como un ícono cultural de la sociedad global. Los sitios metropolitanos declarados patrimonio cultural g eneralmente no albergan a quienes quisieran o pudieran resid ir en esas estructuras antiguas. La arquitectura de estos lugares ma ntendrá una imagen, rehabilitando su función, para generar un entorno histórico que complazca las dimensiones socioeconómicas establecidas por el panorama mundial. Diferente es la situación de los pueblos; por su escal a, casi todos sus habitantes aún son dueños de sus casas, y el sentido de apropiación y valoración de sus estructuras sigue present e. La declaratoria cultural de un sector, o de la totalidad del pue blo, no afecta la estructura material de forma tan contundente como en las ciudades; la función residencial permanecerá, eso sí , acompañada de ser vicios de soporte a la nueva vocación del lugar. Se presenta indudablemente una trans fo r mación urbana, pero de grado menor. La puesta en valor de las áreas centrales tiende a convertirse en un proceso intelectual de carácter excluyente porq ue , en muchos casos, COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E 7 los actuales moradores no cumplen con las ex pectativas para las cuales se declara el lugar como hito turístico. Diferente es , como ya se dijo, l a escala de las ciudades pequeñas, donde sí se encuentra el significado colectivo del territorio, y se logra el equilibrio de su apropiación y sostenibilidad. Cuando el Estad o elabora una imagen sobre la identidad nacional debe saber que son muchas y div ersas, y que responden a diferentes escalas urbanas, para que , de acuerdo con los diversos grupos sociales q ue las habi tan, se procure la permanencia de una materialidad patrimonial acorde con cad a vocación, sin descuidar, y meno s i mpedir, las transformaciones y lo s nuevos hechos del presente. Empeñarse en la conserv ación urba n a sin entender la realidad de la s dinámicas sociales ha conllevado al deterioro que ostentan hoy muchas centralidades, en donde sus moradores actuales no son más que pasajeros en busca de una mejoría residencial; estas estructuras pretéritas no se amoldan a los patrones de una v ida cotidia na, como tampoco lo procura la v ocación que desde el Estado se le ha otorgado al lugar. La declaración como patrimonio cultural lo convierte en territorio de todos, con usos terciarios que primarán sobre los residenciales. La restauración, por ende, no ser á la respuesta de intervención al sector residencial del área central. Se requerirá de enfoques coherentes y herramie ntas urbanísticas para abordar el reto de estas z onas de la ciudad (que en una ciudad metropolitana ya serán más de una), de finiendo normat ivamente una nueva actitud frente al entorno urbano. Se re querirá de intervenciones de sus estructuras perennes mediante la apropiación del territorio de parte de cualquiera de las cla ses sociales que esté dispuesta a conciliar su cotidianeidad con la voca ción del lugar, o seguirá presentándose la deuda social con la que hasta ahora se han «conservado» los s ectores del área central: l a tierra de nadie, la tierra de todos. COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E 8 Procurar abarcar intencionalmente el interés de las masas sobre un territorio trae c omo consecuencia la banalización de la materia, desplazando el verdadero valor de la identidad haci a el del arte del simulacro que incluye un sujeto -o bservador temporal, el turista, q ue no es compatible socialmente con los locale s, aunque parezca ten er un a aceptación generaliz ada. En todas las consideraciones de las Cartas internacionales del siglo XX se indica que las áreas urbanas ce ntrales están perdi en do sus funciones tradicionales y que está presente un proceso de transformación que amenaza con minar su int egridad, sus valores históricos, sociales y artí sticos. Esta a s everación contiene un grado de incoherencia conceptual frente a definicio nes, también en las mismas Cartas, en las que se estimula el des arrollo económico del lugar, su transformación programada, y se reconoce la diversidad cultural de la sociedad. Los cambios ineludibl es son respuesta a las políticas de conservación del patrimonio, y al impacto del progreso d e su entorno para atender u na población q ue c rece a un ritmo exponencial . Indefectiblemente hay una tendencia a la modificación de la relación entre los factores naturales y c ulturales basados en unas c aracterísticas de desarrollo inherentes a cada territorio, que enuncian Fra ncesco Bandarin y Ron Van Oers cuando se refier en al nuevo con c epto de Paisaje Urbano Histórico: o Los relacionados directamente con la ciudad histórica o Esfuer z o de la urbaniz ación global o La necesidad de promover la sostenibilidad urbana o El efecto del cambio clim ático o El papel cambiante de las ciudades en la econom ía global o El auge del turismo com o factor importante de la economía urbana COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E 9 o La cambiante percepción de los valores patri m oniales de la ciudad histórica o El papel importante que desempeña en la actualidad la dimensión inmaterial del patrimonio 7 . El patrimonio cultural es memoria; es el recuerdo de un hecho pasado. Se materializ a lo que antes estuvo presente en un pasado lejano, o más cercano, que ya no tiene una pr esencia vivencial, pero que por medio de herramientas de rehabil itación actúa transformada al insertarse en una situación presente de la que toma de nuevo su vitalidad. Lo s enunciados del discurso patrimonial se configura n a partir de conceptos que evolucionan dependiendo de los tiempos. Cesare Brandi decía que “La no s tálgica sentencia de dejarlo « c omo era, como estaba» constituye una ofensa a la historia y un ultraje a la estética, al considerar irreversible el tiempo y la obra de arte reproducible a voluntad” 8 . A esta reflexión se contrapone la de Quatremere de Quincy muchos años atrás , c uando se dirigía al general Francisco de Miranda denunciando el saqueo de las tropa s de Bonaparte al penetrar It alia en 1796. En su denuncia exponía que la localización de la obra estaba indisolubl emente unida al lugar en cuanto a que de su vitalidad depen día el significado cultural de est a. Se podía transportar la materia pero no la urdimbre de sus relacione s históricas, porque el objeto quedaría p riv ado de sus raíces y se modificaría su realidad 9 (anunciaba la noción de genius l oci ). Esta fisura conceptual en la naturaleza de lo « aut éntico» sigue presente en las bases de las Cartas internaci onales y las políticas sobre conservación del patrimonio cultural. L a conservación in situ defendida por Quatremere de Quincy personaliz a la responsabilidad de la tutela en el Estado y se encarna en la conciencia de la 7 Bandar in, France sco y Van Oe rs, Ro n. E l p aisa je urbano históri co: la gest ión del patri monio en u n siglo u rbano . Abada Edit ores, M adrid, 2014. 8 Citado en Herná ndez, J uan Miguel. Auten ticidad y monument os: del mito de Láz aro al d e Pigmalió n . Abada Editores, Mad rid, 2013. 9 Hernánde z, Juan Miguel. Aut enticidad y mo numentos: de l mit o de Láz aro al de Pigmalión. Abada Edi tores, Madr id, 2013. COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E 10 identidad nacional, pues solo en su contexto el monumento pu ede seguir existiendo sin eludir el riesgo de perder sus raí ces ; no obstante, e l expolio del patrimonio griego, del americano, o el traslado planificado de los templos de Abu Simbel serv irán de reflexión y ejemplo para validar si ese patrimonio, amparado en la definición de autenticidad vig ente, sigue e s tando presente bajo una nueva dimensión de s u existencia . Gilles Deleuze se pregunta “¿ cómo podemos en esa síntesis pasiva de la m e m oria, como salvar ese pasado sin limitarlo a ese antiguo presente que fue, o tra erlo al actual presente, respecto al que ya es pasado, sin traicionar su esencia? ” 10 . Cada nación sabe y reconoce su patrimonio cultural en la medida en que lo identifica y se apropia de él. Su manejo y criterios de selección están asociados con su idiosincrasia, pero a su vez están articulados por los principios formulados por una aldea glob al; cuando desde las recomendaciones internacionales se acuerdan significados y alcances sobre el patrimonio cultural global, se le traslada una excesiv a rigidez a su inte rpretación, y v arias rea cciones se han presentado ante la imposición de e s as directrices, aduciendo la soberanía con que cada cultura debe conduci r su legado histórico. Esta actitud de exigencia global restringe los matices que despliega el sentido particular sobre la extensión de l lug ar memorab le , sobretodo en territorios vivos que se deben conservar en un paradójico requerimiento que violenta la naturalez a de la cotidianeidad; e l deber ser del patrimonio, de acuerdo con las políticas culturales, se convierte obligatoriamente en la nostalgia d e un pasado, y no en un recurso del presente . Así, por ejemplo, la Carta australiana señala que “ los sitios de significación cultural enriquecen la vida de un pueblo, proveyendo a m enudo un profundo 10 Citado en Herná ndez, J uan Miguel. Auten ticidad y monument os: del mito de Láz aro al d e Pigmalió n . Abada Editores, Mad rid, 2013. COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E 11 e inspirador sentido de comunicación entre com unidad y paisaje c on el pasado y las experiencias vivid as. So n referentes históricos, importantes como expresiones tangibles de l a identidad y experiencia. Los sitios de significación cultural reflejan la diversidad de las comunidades, diciéndonos qui énes so m os y cuál es e l pasado que nos ha form ado tanto a no sotros com o al paisaje ” 11 . La noción de pa tri monio cultural es tan solo una herramienta conceptual qu e facilita la misión de salv aguardar lo que el Estado interpreta de la identidad nacional, sobre un a al erta de riesgo de desaparición, pero no está respondi endo a la apropiación y manej o debidos. La permanencia de los bienes de interés cultural , ta nto material como inmaterial, se puede v er vulnerada por el exceso de referencias en un afán de protección que pret ende cubrirlo todo , para darles gusto a todos. Las listas de B ie nes de Interés Cultural se extralimitan, abarcando un porcentaje muy alto de la propiedad privada, de la que el Estado, aparte de dictar normas de preservación, no tiene control. Directamente relacionado con lo anterior, se puede identi f icar otro factor de vulnerabilidad adicional del patrimonio en las polí ticas de mantenimiento. Lo s bienes patrimoniales se han conv ertido en mercancía inmobiliaria. Por el mismo hecho de su sin gularid ad tendrán un p reci o. El Estado debe preserv arlos y mant enerlos para evitar la pérdida, lo que conlleva a p rescribir para la propiedad privada modelos de inversión, un tema financiero, y se podría dec ir que dicho factor se conv ertirá e n prioritario frente, incluso, al de su conservación iconográfica. El caso de los predios de antig uas v illa s urbanas en sectores con cambio de patrón constructivo revela que la norma de conservación tiene más un sentido comercial que uno de protección del patrimonio arquitectónico. Se t raslada su apreciación 11 Carta de l ICOMOS Aus trali a para Sitios de Signifi cación Cul tural . Burra, 1979. COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E 12 cultural a l factor financiero, como lo demuestran las normas ur banas con sus sanciones y normativa de desarrollo. El patrimonio se convierte en un enunciado merc antilista, más que cultural. La idea del valor está enclavada en la noción del desarrollo inmobiliario y no en el simbólico de la sociedad . De este mantenimiento, exig encia de l c arácter d e permanencia que se le requiere al Bien, se desencadenan todas las formas de intervenciones que han sentado las bases de la interpretación del saber. Una posición muy polémica, la de Viollet Le Duc, según la cu al restaurar no era conserv ar, reparar o reh ac er, sino « repistrinar» a u n estado de « c ompletación» que pudiera no haber tenido en ningún tiempo la edificación 12 . A esto se le llamó la restauración en estilo, que bien podríamos comparar con la práctica presente (de hoy) cuando complementamos los edificios porqu e necesitan más de lo que originalmente fueron. Solo que ahora no restauramos en estilo, sino que añadimos con nuevas fo rmas p orque está prohibida la mimesis. Las po lí ticas determinan que debe verse, que debe ser notoria la nueva intervención. Se trataría de otra incoherencia sustantiva. ¿Por qu é no se permite la mimesi s? ¿Por qu é un Bien debe ampliarse ob lig atoriamente con formas diferentes a sus técnicas originales o tradicion al es? La autenticidad no está en la forma del inmueble, sino en su evolución. En la manera que e sta condición de trascendencia le permita continuar y seguir cumpliendo con una función. Cada intervención d ebe proceder conforme con l os datos empíricos de l Bi en y con el nuevo uso y superposiciones que le otorguen s u dimensión de historicidad. No será cómo se haga, sino lo que se haga lo que permita s u trascendencia. El purismo no existe, es un a ilusión. Lo qu e ha llegado d el pasado al presente tiene un c arácter, y lo que leguemos tendrá otro que muy 12 Citada e n Hernánd ez, Jua n Miguel . A ut enti cidad y monumen tos: d el mito de Lá zaro al de Pigma lión . Abada Editores, M adrid, 2013. COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E 13 probablemente será modificado de nuevo. La misma permanencia es otra utopía: la de renacer, la resurrección, la v ida ete rna. Nad a dura para siempre, lo decía Ruskin cuando v alo raba la edad de la edificación, la hue lla del desgaste, como intrínseco a la obra, la sensación de un t ie mpo que ya no sería el nuestro. En esa pátina de los años se situaría la auténtica valoración de la arquitectura, su mérito y su naturaleza. De estas reflexiones se int roduce la histori a como un factor constitutivo del Bien patrimonial, y se lig a a la materia como determinante de la existencia de la obra. Los términos de autenticidad comien z an a aparecer en la fábr ica arquitectónica, en la materia, en su dimensión física que posee un a cualidad sintética de sentido y memoria, una memoria material que invadirá n uestro tiempo. Generalmente, la admiración universal por los elementos del patrimonio cultural, en muchas ocasiones, reconoce su gran diosidad a través de la decisión de su permane ncia, au nque su función se haya debilitado a lo largo de su tradición. Se preservará por su dimensión estética, por la implantación en el lugar, por su significad o local. Se reconocerá su impronta indiv idual. Se destacará con base en su diferencia, relacionado con la singularidad del t erritorio. La conservación se basará en unos principios generales q ue se definirán localmente de acuerdo con la cultura d e cada nación. Se dominará la gramática de la arquitectura, que será el estudio de sus componentes y sus relacion es para establec er los patrones de permanencia que le otorgarán el paso a otra historia . Cómo afrontar e s tos asuntos complementari os es otro de los cuestionamientos recurrentes de la experiencia en la conserv ación del patrimonio: la reintegración arq uitectónica y la expansión de la arquitectura como práctica y disciplina de esta conserv ación. Desde COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E 14 finales del siglo XIX se estudió el significado de autenticidad bajo el valor de lo verdadero, en cuanto una obra era afe ctada por u n a intervención; ante las posicione s que suscitó este consideran do, en el siglo XX se def ine la autenticidad como las capas constitutivas de su evolución. Un hacer g radual, controlado, necesario , que debe quedar descrito, donde el principio básico será evitar el parecido o semejanza de la intervención con los valores históricos que le permitieron tra sc ender. Detener esta metamorfosis y la de su entorno sería como determinar que en un momento de la histori a cese esa evolución, con lo que se truncarí a su esencia y la respuesta a cada etapa de la historia de su de s arrollo . Los cambios territoriales, de contexto, serán también parte de la autenticidad del lugar y de la obra arquitectónica. Un buen ejemplo es el Palacio del Louvre, que ha sido, desde s u creación en el año 1190, de u s o militar y administrativ o ; residencial en el Medioevo, bajo el reinado de Carlos V ; v olvió a ser militar y penitenciario hasta mediados del Renaci miento, cuando vuelve a ser residencial hasta la partida de Luis XIV; hast a finales del siglo XVIII cuando se convierte en museo, fue cultural, educ ativo y administrativo; a finales del siglo XIX, un a la se convierte en ofici nas del Ministerio de Finan z as; y a f inales del siglo XX se le adiciona un componente mercantil, el carrusel del Louvre. Esta sucesión de acontecimientos han trans fo r mado interiormente el edificio, y exteriormente el patio con su apertura hacia la calle y la pirámide de l arquitecto I. M. P ei . Alg unas inte rv enciones son visibles, otras no; lo trascendental es su permanencia como testi moni o de ocho siglos del devenir histórico, y el deber de nuestro tiempo será procurar su extensión al futuro como una muestra efectiv a de las prácticas de conservación del patrimonio, de la capacidad de transformación y de la manifestación de apropiación de una ciudadanía global. COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E 21 vida y religión, algunos acontecimientos históricos resu ltan e n ocasiones en huellas que se desean borrar, como, en otr os caso s, recuperar. La destrucción y el deterioro intencional d e las bases del modelo de perpetuidad del patrimonio son la manifestac i ón social ante el rechazo de los patrones culturales que la coloniz ación ha dejado en el territorio, permeando indefectibl emente su identidad. Caso contrario es la reconstrucción, que se manifiesta como herramienta para recuperar una dignidad atropellada, o la conservación, manifestación de orgullo ante una pertenencia. En todos los casos, es la sociedad quien define cómo y de qué manera se manifiesta ante las permanencias del pas ado, y se enfrenta a estos principios y políticas que le implantan modos de organiz ación colectivos, los cua l es le imponen obligaciones morales que no son inherentes a su identidad local. Po r medio del di álogo global, en las Cartas de Nara y de Burra, o las más recientes del 2002, de Estambul y Shanghái se expresa el des acuerdo ante la injerencia mundial en su modo de vida. El patrimonio material (incluso el inmaterial) permanece hoy por obligación, o porque hace parte de la v ida cotidiana. Es diferente el sentimiento de apropiación que mani fiest a n los ciudadanos de una ciudad de los que viv en en un pueblo. Sus v ínculos afectivos con la espacialidad en la que discurre su vida hace la di fe re ncia. En las centralidades , la arquitectura ha sido abandonada, mientra s en los pueblos hace parte de la cotidianeidad. La cul tura popular difiere de la metropolitana porque proviene de fuentes, intereses y dinámicas diferentes: en una metrópolis el tiempo discurre más ráp ido, los cambios se suscitan a diario, los habitantes migran, las transformaciones se hacen presentes, esos son sus valores agregados; por el contrario, en los pueblos, l a vida se asocia con una inercia inversa a la de la ciudad, donde su valor fundamental radica COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E 22 en la tradición. Es en raz ón a e s ta visión que , para finales del siglo XX , se valora lo po pular y tradicional, pues es en estos grupos de l a sociedad que residen los orígenes culturales de la humanidad, p ara sofisticarse en las ciudades. Por tanto , calificar las actitudes según manuales generalizados resulta una incoherencia. Tanto las políticas públicas como los principios internacionales sobre intervención se imaginan un futuro del patrimonio cultural científicamente determinado por ex pertos que proporcionan soluciones globales, porque ha n identificado en el pasado un ideal al que hay q ue otorgarle carácter de inmanencia. “ Se ve en el pasado una época en la que las nec esidades estaban en armonía con la naturalez a, la población no era una carga exc esiva y el consumo estaba equilibrado con la produc ción” 15 . Ciertamente, el concepto de utopía ha tenido influencia en la manera de exigir este ideal de permanencia, porque desde Tomás Moro ( 1516 ) se ha preferido lo colectivo, buscando hacer igualitaria la propiedad y las clases sociales, para lo cual e l objetivo de la permanencia del patrimonio material se conv ierte en la herramienta perfecta que cohesiona este propósito. No obstante, la realidad es otra. El patrimonio cultural solo está presente porque se manifiesta el vínculo con los sentimientos de la sociedad que lo habita, o lo recrea (en caso inmaterial). De otra manera, sobrev ive a manera de escenario para cumplir con las expectativ as del tu rismo cultur al, figura de finales del siglo XX , cuand o la UNESCO declara Patrimonio de la Humanidad una selección de manifestaciones culturales. Esta hipótesis, construida a partir de una líne a positivista 16 de la evolución de la conserv ación de l p atrimonio cultural , acompañada de 15 Claeys, Gr egory. Ut opí a. Histo ria de una i dea . Editori al Siruela, M adrid, 2011. 16 Teoría filosóf ica que co nsidera qu e el único medi o de c onocimient o es la exper ienci a compr obada o v erific ada a travé s de los senti dos. COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E 23 ejemplos concreto s , servirá de base para proponer una argumentación que demuestre q ue existen alternativas para supera r la incoherencia política global del siglo XX en relación con su presencia. La permanencia del pa trimonio cultural debe estar as ociada con la escala urbana donde se implanta, y en concordancia con los valores naturales y socioeconómicos del lugar, además de contar con una apropiación general que no menoscabe la identidad cultural de la comunidad residente ni la autonomía en su mane jo. Estamos ante el legado de generaciones, pero también esta mos en lugares que moramos y q ue van a ser h a bitados en el futuro. La monumentalidad y su conserv ación han existido desde la antigüeda d. De época romana , el coleccionismo de Villa Adriano; de la mediev al , la reproducción de textos; del Re nacimiento, la v aloración cu lt ural clásica y la reutilización de materiales; de la época rev olucionaria , la inflexión moderna del concepto de «bien nacional» q ue hizo fren te al vandalismo, a la destrucción de bienes representativ os de una época monárquica derrocada. E l Ro manticismo revivió las ruinas y apuntaló los criterios del valor rememorativo, el cual se convertirí a posteriormente en autenticidad para reconocer una obr a, no en su estado original, sino a través del tiempo que hubiera transcurrido desde su existencia, transformándolo y dotándolo de nuevos sentidos. La presencia del patrimonio a partir de l uso y de su función ha brá sido suplantada por la rehabilitación contemp or ánea, y actualmente las ciencias naturales se impon en en la sostenibilidad del territorio y en la conservación del paisaje cultural. Estamos frente a una situación que evolucio na, que no es estática. Dictaminar su permanencia obedece a criteri os ide ales que conducen a una contradicción normativa que se enfrent a a la realidad del panorama mundial: “ Conservar la autenticidad del Bien ” dic e la Carta de Brasilia en 1995; se pone en evidencia un principio incoherente COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E 24 frente a la misma definición de la valo ración q ue aprecia el paso del tiempo sobre el Bien, las etapas históricas qu e habrán discurrido hasta llegar al presente. ¿Cómo se solicita conservar esa autenticidad? ¿Deteniendo su proceso, invalidando su v alor de continuidad? L a aplicación de esta directriz se convertiría en una provocación a la historia. En la ciudad coexisten diferentes espacios, frag mentos de memorias pasadas. La ciudad progresa día a día, y es una utopía suponer que congelemos una entidad cu y a esencia es din ámica ; se presentarán dentro de ella escenarios de coexistencia, pero jamás de simultaneidad. Es imposible conservar una sola di mensión del desarrollo cultural, pero es esta la pretensión de las normas conservacionistas. Tratar de atesorar una épo c a del tiempo ha llev ado a tom ar decisiones escenográficas a niv el urbano, vaciando el interior del contexto, recurriendo al turismo para ayudar económicamente a los sitios en un esfuerzo por mantener una memori a histórica de su lugar, pero menoscabando la presencia social , posición qu e va en contravía con la reciente valoración e inclusión del patrimonio inmaterial como manifestación de su presencia. El patrimonio urbano y arq uitectón ico se ha convertido en un teatro mediante el cual s e pretende implementar una terapia colectiv a de co nviv encia global, afectando aspectos esenciales de la identidad cultural local en la acción reductora de una misión pluricultural. Se evoca la here ncia particular de un pueblo para convertirl a en tesoro común mundial. La internacionalización de la v ida cultural f rente a los derechos de los pueblos responsables de su h erencia s e ha convertido en una limitación al nuevo desarrollo cultural del momento. ¿Qué heren cia se aportará al futuro? Las restricciones al de sarrollo del siglo XX sobre las bases de la permanencia irrestricta de elementos del COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E 25 pasado han conllevado ad icio nalmente, por ejemplo, a la destrucción de la presencia de la modernidad, porque jerárq uicame nte no cumplía con las definiciones de autenticidad para su protección y permanencia. La fascinación banal por el escenario s e ha olvidado de la razón que sustenta el papel del patrimonio cultural. Se ampara bajo una pretendida estabilidad social de los lu g ares «viejos» para se r transados como ob j etiv os económicos y no culturales. “ Inventariadas, clasificadas y protegidas las culturas museificadas se encontrarán transformadas en atracciones turísticas que m uy rápidamente morirán. Igualmente el beneficio eco nóm ico que esperan realiz ar; por la puesta en valor de estas culturas, los puebl os detentadores de este patrimonio, serán rápidam ente acaparados y pulveriz ados por las multinacionales de la mundializ ación” 17 . 17 Khaznadar , Chérif citado e n Gonzál ez Alcantud , José A. El mal estar de l a cultura . La otra memo ria glo bal. Editorial Ant hropo s, Barce lona, 2012. COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 26 COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 27 P A T RIMONIO URB A NO En la carta de Atenas (1931) se establece que el patrimonio es un «derecho de la colectividad » , per o su identificación y conservación s e limita allí a lo arquitectónico y su contexto inmediato; la s relaciones con el territorio no existían, de tal forma que la formulación de la directriz no tendrá efectos vinculantes con la comunidad . El componente amb ie ntal no está presente en la conservación del patrimonio del sig lo XX hasta 1976, a pesar de que ya se habla ba de contexto, pero alrededor de lo monumental . Los centros urbanos no se considera ba n como patrimonio cultural en sí mismos, si no como receptáculos de monumentos arquitectónicos que desde el siglo XIX se había d ecidi do proteger bajo la metodología del catálog o, el inventario y la subsecuente restauración, identificados y validados por el Estado como elementos que definían la nacionalidad del territorio. Avanza el siglo XX y la segunda mitad se caracteriz a en Europa por la destrucción deliberada de muchas ciudades, y g eneralizadame n te por la necesidad de dar una solución residen cial a los flujos migratorios del campo a la ciudad, al aument o de vías para vehículos privados, y la insuficiencia de sue l o ante la presión de la inversión inmobiliaria en respuesta a la escasez de vivienda para las clases trabajadoras. El mundo e n tre 1950 y 1970 se transforma radicalmente. La reacción ante la destrucción de tantas ciudades y el crecimiento desmesurado COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 28 de otras propici an la aparición de políticas y legislaciones responsables de rec onstruir y construir territorios en tiempos de cambios económicos y sociales sin precedentes. Los centros de las ciudades son te s tigos de una intensa modificación social donde la burguesía migra a otras áreas, y en la mayoría de los casos, la cl ase social de menos recursos se acomoda e n la arquitectura pretérita, o se ve enfrentada a la reconstrucción de su hábita t . Es una nueva era; todas las ciudades recu rr en a la planificación de sus territorios, siendo q ue para su desarrollo y reconstrucción deben obedecer a planes integrales q ue de n respu esta a las necesidades sociales que la época pos industrial ha generado en cuanto a conectividad y nuevos lugares de asentamiento . El auge del siste ma de movilidad personal, la migración hacia los suburbios q ue desarrolla linealmente las ciudades y los proyectos de viv ienda masiva que se esparcen por la región so n la nueva realidad u r bana que se debe enfrentar. Independientemente , los centros de ciudad le apuesta n su superviv encia a la per manencia de l tejido urbano histórico, sin re parar en que el grupo social se ha transform ado y los nuevos inquilinos demanda n nuevas ex igencias y fo r mas de habitar el territorio conquistado. La ciudad de mediados del siglo XX comienza a crecer desbordadamente; s u epicentro, que ha sido el lugar fundacional en donde t odas las activ idades urbanas se llevaban a cabo , se desatiende; aho ra la nueva dinámica, influenciada por el movimiento de la modernidad, sustituye lo histórico por lo moderno, y el valor material representativo pasa a un segundo pl ano. Hasta el momento , el Estado se ha preocupado por lo monumental, por lo más distintiv o , y las políticas de conservación y restauración continúa n dirigidas por las Escuelas de Bellas Artes , las cual es siguen estableci endo las COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 29 formas de con s ervación e intervención de los edificios, como si se tratara de obras de arte. Lo monument al continúa prima ndo sobre el territorio. No obstante e l movimiento moderno de la época , aún quedan grupos sociales que mantiene el inte rés en el pasado, y las campañas de salvaguardia del patrimonio cultural ante el embate del des arrollo y reconstrucción de las ciudades genera la crea ción de la Unesco en 1945 y otras organizaciones mundiales para la conservación , como ICOMOS, ICOM, ICCROM, entidades que c ontribuyen al desarrollo e internacionalización del debate sobre l a conserv ación urbana. En cada país pasa lo mismo; una estructu ra de liderazg o y apoyo al tema patrimonial entra en operación. Los pronunciamientos de la Unesco s e enmarcan dentro de un sistema de principios , recomendaciones y cartas internacionales, cuy o documento fundacional es la Carta de Venecia (1964) que se centra en la conservación de los monumentos históricos y su entorno, así como en la necesidad de preserv ar su autenticidad frente a los cambios de su estructura física. La Carta de Venecia se sig ue con si derando un paradigma de la conservación del p a trimonio cultural 1 ; no obstante que su amparo cobijó un mundo má s pequeño, casi la tercera parte de lo que es hoy , y su visión arquitectónica, más que urbanística, estuv o a ca rg o solamente de un grupo interdisciplinar. F rase s como “ la necesidad de preservar su autenticidad frente a los cambios de su estructura físic a ” delatan la falta de reconocimiento del urbanismo como origen, y se presenta una total contradicción en la interpretación de las acciones de conservación del patrimonio . Precisament e la definición de 1 López Moral es , Francisc o Javier. Los nuevos p aradigma s de la co nservación d el patri monio cultural : 50 año s de la Carta d e Venecia . Francisc o Vidar gas Editor es, Méjico, 2014. COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 30 autenticidad, dentro del campo de la conservación, está asociada al recorrido temporal de una obra, y se valida frente a los múltiples estratos que ostente, no solo hasta nuestros días, sino los que en el futuro se puedan proyectar. O sea que cuando se enuncia la preservación de su autenticidad «frent e» a los cambios, s e hace una afirmación anta g ónica, y a que sus cambios y los de su entorno son los que le dan la autenticidad. En el año 2000 llega la Carta de Cracovia que enmienda esta incohere ncia , la cual tradu cida e n política pública genera m uc hos traumatismos a nivel de gestión urbana. Es importante anotar, como recue r dan Francesco Bandarin y Ron van Oers 2 , que al hablarse del entorno de los monumentos no se hace referencia a la ciudad histórica, porque los redactores de las Cartas de Atenas y Venecia eran restaura dores de arte e historiadores y no urbanistas o arquitecto s . Entonces, ¿por qu é es tan paradigmática esta Carta hoy , cuando es un hecho que pr esenta carencias disciplinar es en su redacción , las cuales en parte han repercutido en los problema s urbanos que actualmente se debaten ? Consecuentemente, en la década de los años setenta, el manejo de los centros de las ciudades se aborda desde dos importantes normativas: la protección del Patrimonio de la Humanidad , en Parí s ( 1972 ), que establece el Valor Universal Excepcional (VUE ), y la salvaguardia de los Conjuntos Históricos y su función en la vida contemporánea , en la reunión de Nairobi ( 1976 ) . 2 Bandar in, France sco y Va n Oers, Ron. El pa isaje urb ano histó rico. La gesti ón del p atrimon io en un sig lo urbano . Abada Editor es, Madrid, 2014. COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 37 arquitectura contemporánea pero limitándola a técnicas tradicionales, tal vez en un afán de sensibilidad homogenei zadora del paisaje cultural. “ Lo s hombres de nuestro tiem po conocen instintivamente el valor de este patrim onio . Debe trasm itirse a generaciones futuras en estado auténtico y en toda su variedad, com o parte esencial de la memori a de la humani dad. De lo contrario, p arte de la conciencia del hombre sobre su propia continuidad será destruida ” 5 . Contin u aron presentándose inconsistencias en la formulación de políticas de intervención, que condujeron al deterioro de los centros de ciudad, razón por la cual en e l 2005 se plantean nuevas visiones sobre el manejo del urbanismo histórico. Barri o La Alameda , Bogotá, COL Fuente: f otogra fías Patri monio Urba no Colo mbiano Al año siguiente se da otro aporte de la Unesco con la Carta de Nairobi (1976 ), que versa sobre los Conjuntos Históricos que representan la presencia viv a del p as ado en la vida moderna : la identidad . Se apoya la necesidad de preservar el carácter de los conjuntos históricos y de adaptar las nuev as intervencione s al contexto urbano. La Carta e st ablece medidas para la conservación 5 Carta Euro pea del Patri monio Arqui tectóni co, 1975. COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 38 de los conjuntos históri cos, inclu y endo el control del u s o del territorio, la regulación de la edi ficación, los planes de conservación, los esquemas de gestión de tráfico, los c ontroles de polución, la participación pública y privada, y se da un primer paso hacia la integración con la planificación regional. Sin e mbargo, de nue v o, al amparo de la conserv ación del patrimonio arquitectónico , q uerer preservar el carácter ma t erial del lugar es asumir una visión estática de los procesos sociales y apostarle principalmente al componente económico, fo rt aleciendo la i ndustria turística, incentivando el proceso de cambio de v alor en e l precio del suelo. Cartagena y Giró n, Colombia Fuente: f otogra fías toma das de int ernet En 1987, ICOMOS publica la Carta de Washington pa r a la conservación de ciudades históricas y áreas urbanas. Es el primer documento dedicado ex clusivamen te al t ema urbano. Vincula la autenticidad no so lo a las estructuras físicas y sus relaciones, si no también al entorno y sus alrededo res , así como a las funciones adquiridas a lo largo del tiempo. Define la ciudad relacionada con su entorno y en especial con los valores sociales y participativos. Se centra en los aspectos físicos del patrimonio como la base para un planeamiento urbano. Aboga por la interv ención pública como COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 39 principal mecanismo para controlar los procesos económicos y sociales del tiempo presente. Todas las Cartas, de forma reiterativa, expresan su consternación por el cambio, y en todas se adopta la definición de autenticidad como el valor intrínseco de las capas del tiempo e n el patrimonio. Siendo así, se trata de planteamientos que presentan dualidades conceptuales tanto desde lo material como d esde lo so cial, y la injerencia de estas C ar tas internacionales de v isión eurocén trica, a pesar de que los organismos internacional es están compuestos por muchos E s tados de todas partes del mundo , se traducen en Cartas nacionales que sienten la ne c esidad de revisar estas directrices generales, para definir el patrimonio como una expresión de la diversidad cultural, relacionando las prácticas de conservación con los valores patrimoniales de cada cultura. L o s juicios de valor sobre autenticidad se r elacionan con una gran v ariedad de fuentes propias de cada nación , y se presentan en el do c umento de Nara, Japón en 1994, antecedida por la A sambl ea General de ICOMOS celebrada en Colombo, Sri Lanka, en 1993 que concluyó con una crítica al predominio del pensamiento filosó fico occidental en el ámbito de l a conservación, y abogó por la creación de cart as de conservación regionales para equilibrar los puntos de vista plurales y en ocasiones diverg entes que em anan de la enor me diversidad de las culturas. COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 40 Sevill a, España Fuente: f otogra fías Patri monio Urba no Colo mbiano 2015 Un ejemplo interesante de cómo las nor mas, y sobre todo las internacionales, e n tran a generar dinámicas ajenas al manejo local del patrimonio se demuestra c on el caso de la ciudad de Samarcanda, ciudad islámica de Uz bekistán, que actualmente presenta un buen estado de conservación a pesar de la aus encia de instrumentos de regulación específicos. Para principios de siglo XXI , gran parte de su arquitectura s ustituyó los materiales de construcción tradicionales por modernos, lo que supuso el reemplazo de lo s sistema s constructivos tradicionales, así como de proyectos de renovación urbana que generaron una nueva capa a la autenticidad del paisaje ur bano. Esta ciudad que nos llega a hoy con la fisonomía del siglo XIII fue fundada en el siglo VI I a. C.; de la ciudad del siglo XIII, saqueada por Geng his Khan, quedaron v estigios de una gran urbe de un millón quinientos mil habit antes; hoy el censo arroja solamente una tercera parte de es a cantidad de residentes. No obstante la mutación física e involución demog ráfica del lugar, l a construcción de una autopista de cuatro c arriles que atraviesa la zona declarada Patrimonio de la Humanidad en 2006 alerta a la Unesco s obre los “ cambios que se están presentando en la ciudad ” , quienes e x igen de inmediato revisar los planes de rehabilitación en COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 41 aras de la autenticidad del lugar, impidiendo la con s trucción de la obra. La s preguntas que motiv an el cu estionamiento de este caso sería n: ¿Cómo s e viv e contempo ránea mente en un escena rio del siglo X III si no se ajusta el ambiente ? ¿Por qu é la alerta a una obra cuando el cambio ya se ha dado ? ¿Por qu é no s e permite la suma de otra capa más de la historia en una ciudad que ha sa bido sobrevivir por más de treinta siglos, y es precisamente esa sabiduría, esa su pervivencia, la que se valida universalmente c omo Patrimonio de la Humanidad? Que ahora haga parte de la Lista de Sitios del Patrimonio Mundial no le debe impedir la continuidad de su desarrollo con la autonomía co n que siempre se ha manejado. La injerencia internacional con seguridad causará traumatismos en la cotidi aneidad de los locales, y sobre los efectos futuros, seguramente no se responsabilizará ninguno de l os que impidieron las medidas de desarrollo . COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 42 Samarcanda, ci udad isl ámica de Uzbek istán Fuente: f otogra fías toma das de int ernet Otro caso será el que se plantea ICOMOS Japón 2000 en la Carta de Machi-Nami, donde se extiende en el concepto de conservación y regeneración para la intervención del patrimonio loca l, porque en las Cartas inte rn acionales se indica que la sustitución del mate rial constructivo afecta la integridad del B ie n . En Japón se pone en evidencia que el decaimiento del material de las ed i ficaciones está asociado a la materia prima nat ural perecedera, y declara la técnica constructiva como patrimonio cultural, más no lo físico del componente construido. Para citar otro ejemplo, en Colombia se exige el cumplimiento de la norma de sismorresistencia para todas las edificaciones, incluyendo las de patrimonio cultural. A todas luces , la fábrica histó rica s e ve afectada por sistemas constructivos inv asivos que aunque auguran una garantía estructural ante desastres natur ales para las personas que lo habitan, a su vez dan cuenta de la integri dad de la edi ficación, COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 43 ya no como una capa de sucesos sociales, sino como una capa de decisiones tecnológicas que afectan la espaci alidad arquitect ón ic a y desvirtúan su capacidad po rt ante, convir tiendo e l Bien en un envoltorio. Con esta política, estamo s frente a un concepto de conservación arquitectónica que se amplifica tecnológicam ente en detrimento de lo que integralmente represent a el patrimonio. Ante una catástrofe , permanecerán en pie las nuev as estructuras , y el patrimonio, fracturado constructivamente, se desplomará con may or rapidez. Inclu s o, haciendo monitoreo constan tes al empalme constructivo de las dos tecnologí as, ya se presen tan casos de disociación de materiales. Refo rzamiento e struct ural adobe COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 44 Refo rzamiento e struct ural en edifi caciones históri cas Refo rzamiento e struct ural edifici os modernos Fuente: f otogra fías toma das de int ernet En la Carta de Ámste r dam se prevé el paso del tiempo como inevitable, refiriéndose a las edificaciones vetustas, las cuales en determinado momento debe darse de baja para dar paso a la s nuevas estructuras que siguen sumando las capas del tiempo de una ciudad. La permanencia, la inmanencia materi al no es ap lica ble a todo; como se sabe , desde la óptica naturalista, a todo le llega su momento. La conservación del patrimonio n o es un fin en sí mismo; es una manera de prolongar hechos constructiv os que asociamos con la identidad distante, pero hay que dar cabida a las manifestaciones de nuestra época para que r esponsablemente generaciones futuras tamb i én encuentren estas huellas. COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 45 Ámsterdam y M adrid Fuente: f otogra fías Patrimo nio Urba no Colomb iano 2015 Siguiendo el d es arrollo cronológico, los países se manifestaron en muchas otras ca rt as regionales, pasando por la de Burra, Australia ( 1979 ), que trata del espíri tu del lugar , y la de ICOMOS Brasil, en Itaipava (1987 ), que entiende la ci udad no solo como un artefacto físico que posee características culturales y naturales, sino como un patrimonio vivo compuesto por la experiencia de sus habitantes. Esta carta b rasilera define el área histórica como aquel espacio que concentra múltiples evidencias, y reconoce que la ciudad en su totalidad es histórica. Entiende que los centr os históricos están sometidos a un permanente proceso dinámico d e transformaciones sucesivas, y q ue los nuevos espa ci os urbanos de ben considerarse como pruebas ambientales en sus etapas de formaci ón. Se tr ata de una visión muy sólida en lo que concierne a la definición de autenticidad y manejo urbanístico. Aborda el concepto de ciudad de manera integral, total, compuesta por capas q ue van definiendo zo nas que con el paso del tiempo conforman la gran urbe, tanto en su aspecto material como en el de implantación geográfica, lo que garantiza la singularidad y heterogeneidad de sus áreas. COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 46 Vallado lid 2007 Barcel ona renov ación urbana – La Ría eje ci udad metr opolitan a Fuente: ci uda d sobre ciu dad. Simpo sio Internacio nal 2009 Fuente: tomado de intern et En 1994, la Co nferencia Europea sobre Ciudades Sostenibles , realizada en Dinamarca, aprueba la Carta de Aalborg, que comprueba la fun ció n permanente de las ciudades como centro de la vida social, motor e c onómico y guardianes de la cultura loca l. Admite la relación entre el estilo de la vida urbana actual y los problemas ambientales y la de sig ualdad so cial qu e enfrenta la humanidad ; reconoce los lí mites de carga de la naturaleza y el problema del consumo y su relación con el calentamiento global. En ese momento, las ciudades entran dentro de una nueva ópti ca : la de la sostenibilidad ambiental, que cubre el te ma natural y el cultural, ambos vulnerables a la acción del hombre s obre su territorio. Planificación y Desarrollo S ostenible El Memorando Belvedere d e Holan da (1 999) es el primer documento político para promover programas de desarrollo sosteni ble orientados a la cultura y su relación con el desarrollo territorial. Belvedere es la palabra italiana para una hermosa vista , pero también aparece en el COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 53 de 100 m × 100 m, implantada en terrenos planos o inclinados, en tierras cálidas o frías, todas c on construcciones maciz as coronadas por cubiertas inclinadas de teja de barro. A pesar del patrón repetitivo, tanto urbano como arquitectónico, esa homogeneidad trasladada de Europa es la que le da hoy la i dentidad heterogénea a casi todo el continente . Baric hara, Colo mbia y Taxco, M éjico Fuente: f otogra fías toma das de int ernet COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 54 Patrimonio urbano La aparición del conce pto patrimonio está ligada a la creación de lo s Estados nacionales modernos y a su nece si dad por definir sus propias tradiciones e identidades. Los eleme ntos arquitectónicos que dejó la época de la coloniz ación se convirtieron en un modo de celebrar la épica nacional y de crea r las tradiciones. Hoy son la imagen de muchos Estados republicanos, basados en la concepción de que los hechos históricos forjaron las nuevas naciones (un caso de excepción e s el centro de Santiago de Chil e, que re emplaza su arquitectura de origen por la actual de los años setenta). Incluso en Cuzco, como otro caso de ejemplo, bases sobre bases se constituyen hoy en capas veri ficab les del suceso de lo i mpuesto sobre lo local , español sobre incaico, c omo un hecho de colonización. Se pasa por un proceso de aco ple a l a sabiduría loc al , la adapta ci ón y permanencia de una superposici ón de formas, un añadido de un elemento posterior a los elemen tos originarios de un ambiente, que hoy se v alida n dentro de la Lista de Patrimonio de la Humanidad. No hay marcha atrás . Las políticas de conservación del patrimonio no descartan hechos pasados , ¿p or qu é rechazar h echos presentes? Es así como la vitalidad del patrimonio en el centro, hoy convertida en política cultural urbana, se convierte en un componente socioeconómico es tratégico de la planificació n territorial y la sostenibilidad del paisaje natural. La c onservación de formas construidas del pasado para representar la i dentidad local se ba s a en entendimientos universales para pone r en di álogo las culturas y las civilizaciones, aspecto fundamental en el mandato de la Unesco (de ahí la posición que acredita su injerencia). Lo s iconos del turismo cultural global re fuerzan las políticas de desarrollo económico en COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 55 áreas que han perdido sus funciones tradicionales y po r t anto permit en introducir un proceso de transformación que , aunqu e minando la integ ridad de sus valores sociales, conseguirá la permanencia de los valores históricos y artísticos de la arquitectura del lugar. Iconos t urismo global . Fu ente: i magen tomada d e internet La definición de los pr ocesos operativos que aseguren la conservación urbana y arquitectónica de un l ugar debe n basarse en políticas de manejo convergentes en tre el nivel internacional y local, pero dentro de una realidad nacional que sepa di ferenciar entre cambio y continuidad de los motivos y v alores m ateriales y abstractos que se hayan identificado como histórico s y c ultural es . Lo que ahora se considera como histórico fu e una v ez un asunto del momento, junto c on las decisiones que se debieron tomar, d e l a misma manera que las que se deben asum ir ahora en nuestros días. La manera en que el espacio fue diseñado y distribuido es un reflejo de la situación cultural de un momento particular, es la memoria topográfica, la huella del pasado, que hoy tiene otra manera de ser utilizado y apreciado. COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 56 La relación entre la historia cultural y la ordenación del territorio es, pues, una relación de reconocimiento de las diferencias en la orientación de la visión y perspectivas de s u tratamiento; a menudo se presentan conflictos entre permanencia y desarrollo, qu e deben dirimirse en aras de c omprender que no es la intención de declarar patrimonio cultural todo lo construi do , ni de decir que todo está lleno de historia, c omo tampoco es la intención que a todas la s manifestaciones culturales se l es deba dar una función nueva y contemporánea . Villa Adelaida , Bogotá y Caixa Forum, Mad rid Fuente: a rchivo M useo d e Bogotá Y fot ografía Patrimoni o Urbano Colombiano 2015 En este caso, la permanencia se convierte en el con c epto central, paradójico y benef ici oso del patrimonio. Propenderá por asegurar la existencia de tramas urbana s y de estructuras antiguas sobre la bas e de una conciencia del pasado, de otorgarle continuación a los principios de diseño de épocas anteriores como un proceso más de decadencia y conservación en la cadena de a contecimientos de la historia, basados en la evolución de los métodos de trabajo, construcción y actitudes sociales de la v ida pasada, actual y futura. COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 57 Rev isión de principios formulados por los instrumentos internacionales Volviendo a las nociones so bre salv aguardia de los conjuntos históricos o tradicionales y su fun ci ón en la vida c ontemporánea , después de aprobados otros instrument os internacionales para proteger el patrimonio cultural y natural, como la Recomendación q ue define los Principios Internaci onales que deb en aplicarse a las Excav aciones A rq ueológicas (1956 ), l a Recomendac ión relativa a la Protección de la Belleza y el Carácter de los Lugares y Paisajes (1962) la Recomendación sobre la Conservación de los Bienes Culturales que la Ejecución de Obras Públicas o Priv adas pueda poner en Peligro (1968), y la Recomendac ión sobre la Protección, en el ámbito na cio nal, del Patrimonio Cultural y Natural (1972), s e definen en la misma Carta de Nairob i de 1976 el a lc ance de las normas y los principios formulados en esos instrumentos internacionales. En dicha Carta, la Un esco considera como “ conjunto histórico o tradicional todo grupo de construcciones y de espacios, inclusive los lugares arqueológicos y paleontológicos, que constituyan un asentamiento humano tanto en m edio urbano como en medio rural y cuya cohesión y valor son reconocidos desde el punto de vista arqueológico, arquitectónico, prehistórico, histórico, estético o sociocultural. En tr e esos conjuntos que son m uy variados, pueden distinguirse en especial los lugares prehistóricos, las ciudades históricas, los antiguos barrios urbanos, las aldeas y los caseríos, así como los conjuntos monumentales homogéne os, quedando COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 58 entendido que estos últim os de berán por lo c omún ser conservados cuidadosamente sin alteración ” (subrayados míos) 6 . La mayor incoherencia de esta definición es tá subrayada por la doctorando: a la sa lv ag uardia de un conjunto no puede decretarse la congelación de su evolución, porque la misma palabra s alvaguarda significa defensa, amparo, protección, y detener un proceso abruptamente conllevarí a a su d eterioro, l o que desencadenaría un proceso de dism in ución del lugar que se quiso proteg er. Otro asunto es la aplicación de técnicas de interpretación de l p atrimonio por medio de las cuales se «congele» un sitio en una determinada época, ca si una acción v iolletana , con el áni mo de acercar el legado cultural y natural al público por medio de una técnica de aproximación vivencial que lo reinterprete . Desde hace años, la r espuesta al creciente interés de la sociedad hacia el patrimonio ambiental, cu ltur al y natural pone en valor los elementos constitu tiv os de ese patrimonio, para los cuales se requiere de una serie de herramientas de comunicación y g estión que contribuyan a generar la participación y sensibilización de los ciudadanos, y que sirvan a la vez como mecanismo ef ic az para su conservación y protección. Fruto de las diversas experiencias desarrolladas en países anglosajones en los últimos años , nace la técnica de la interpretación que se ha revelado como un método váli do e innovador para propiciar el contacto cualificado de la ciudadanía con el patrimonio , un a forma diferente a la de convertir en ícon o cultural un sector de la ciudad. La inte r pretación del patrimonio es u na estrategia que tiene dos públicos: el visitante y el local. Su aplicación local proporciona e l 6 Unesco . Carta de Nairo bi, Defini ciones , 1976 . COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 59 sustento técnico para desarrollar museos de sitio, revelar el significado de lugares de importancia histórica, realizar itinerarios o recorridos para el conocimiento de una zona, o programar actividades con fines culturales que complementen el desarrollo de los municipios. Lugares como W illiamsburg, en Estados Unidos, o e l P ueblito Espanyol, de Barcelona, re memoran lugares reproducidos para ilustrar formas de vida o arquitectura tradicional; son ejemplos de este manejo i nducido, pero nunca una respuesta a la política de mantener intacto un sit io. La concepción de un o s espacios creados sin alteración, c omo islas de carácter into c able, sirven como instrumentos de estudio, de diagnó s tico y de aplicación de metodologías y utilización de recursos dentro de un esquema de información cultural . Tienen otro propósito y son estrategias artificiales pa ra que la v ivencia del te rritorio, la apreciación de los recursos de l l ugar sean los correctos. El lugar se con stit uye en una herramienta de educación no formal; posee una filoso fía, metodología y técnicas prop ias; o frece la información y el conocimiento necesarios para incrementar el disf rute del objetiv o; se sustenta en el conocimiento y en la información, y los interpreta par a hacerlos llegar al público de forma simple, a mena, interesante y original. Se trata por tanto de un proceso de c omunicación organizado expresamente para lograr dete r minadas disposiciones cognitivas y v alorativas; se puede decir que este escenario entra en el ámbito de la recreación. COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 60 Williamsbur g, Virgina (E E. UU.) y Pue blit o esp añol, Barcelo na (España) Fuente: f otogra fías toma das de int ernet C ada conjunto histórico y su medio ambiente deben considerarse como un todo coherente, vivo, actualizado, cuy o equilibrio y carácter específicos dependan de la sí ntesis de los elementos que lo componen, c omo son las actividades humanas y las zonas circundantes del p res ente, como también los edificios y la estructura espacial del pasado . Sig uiendo con las reflex iones sobre las definiciones de los principios internacionales “ la conservación de estos sitios bajo las condicion es del urbanismo moderno que produc e un aum ento conside ra ble en la escala y en la densidad de l as construcciones, amena z a con el peligro de l a destrucción directa de los conjuntos históricos y se añade el peligro real de que los nuevos conjuntos destruyan el m edio y e l carácter de los conjuntos histórico s adyacentes. Los arquitectos y los urbanistas deberían procurar que la vista de los monumentos y los conjuntos históricos, o desde ellos , no se deteriore y de que dichos conjuntos se integren armoniosamente en la vida contemporánea ” 7 . De nuevo, lo subrayado por la doctorando es otra inconsistencia de los principios frente a la definición del hecho histórico de la ciudad 7 Unesco . Carta de Nairo bi, Principio s generales , 1976 . COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 61 como el lugar definido por una suma de acontecimiento s que interrelacionados con s tituyen la urbe donde discurre la vida cotidiana. Cada etapa de la ciudad se suma a la diversidad del paisaje construido, y la heterogeneidad es un atributo de las ciudades v iv a s. Las ciudades son organismos dinámicos ( t érmino r elacionado con la vida de las cosas) y no existe ninguna ciudad o sector histórico en el mundo que haya conservado su carácter original, o que su ámbito haya permanecido intacto. La ciudad crece y su fisonomía c ambia con la dinámica qu e ca da sociedad le imprime en cada momento determinado de la historia. Se trata de algo natural: las necesidades y estructuras sociale s ev olucionan, se amplí an, se interrelacionan; l a organización física se adapta constant emente. Como consecuencia, alg unos ob je tivos de la conservación como son la salvaguarda de la autenticidad o la i ntegridad de la arq uitectura de los conjuntos urbanos está n con denadas a c onvertirse en un a utopía o, en el mejor de lo s casos, en una aproximación mal interpretada, porque viene conceb i da de ámbitos profesionales que no tienen la dimensión de lo urbano, lo arquitectónico y lo social del territorio. No se trata de bienes muebles; se trata de estructuras que albergan la vida, y por consiguiente no se puede pretender salvaguardar un proceso que es natural, que es un derecho legítimo de la cultura: su evolución. Deter ioro ur bano – arquitec tura vet usta . Fuente: f otogra fías tomada s de int ernet COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 62 Sobre l as medidas de v igilancia a dministrativ a y jurí dica , para la conservación del patrimonio urbano se formulan y adoptan instrumentos de planificación y gestión denominados Planes Especiales de Sa lv aguardia 8 que definen las z onas y los elementos protegidos, l as condiciones y las restricciones específicas que les son aplicables, las norma s que reg ulan l os trabajos de mantenimiento, r estauración y mejoramiento, las condiciones que regirán las nuevas construcciones. Deben ir a compañad os de disposiciones preventiv as contra las infraccio nes al reglamento de salvaguardia y contra toda alz a especulativa de los valores inmobiliarios en l as zonas protegidas que pueda compro meter una protección conceb id a en función del interés colectiv o globa l sobre el local . Señala que puede tratarse de medidas de urbanismo que influyan en el precio de los solares por construir, la concesión del derecho preferente de compra a un organismo públic o, la expropiación en beneficio de la salvag uardia o l a interv ención de of ici o en caso de incapacidad o incumplimiento por parte de los propietar ios; e instituir sanciones efectivas como la suspensión de las obras, la oblig ación de reconstruir, o una multa adecuada. También alude a la construcción de edificios para o rg anismos públicos y priv ados y las obras públicas que d e ben adaptarse a la reglamenta ci ón de salvaguardia. En uncia en particular que hay que formular o revisar las disposiciones relativas a los locales y manzanas insalubres, así como a la construcción de viv iendas so ciales, no s olo de modo que se ajusten a la política de salvaguardia, sino t ambién de que contribuyan a ella. 8 Unesco . Carta de Nairo bi , Medid as de salvag uardia , 1976 . COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 69 Catania, Sic ilia Italia. Fu ente: fot ografías to madas de in ternet Vinculado con e l tema anterior, la Convención del Patrimonio Mundi al adoptó una medida importante en 1992, a l desig nar los Pa isaj es Culturales como una categoría aparte , merecedora de protección. Se definió que los paisajes culturale s ilus tran la ev olución de la so ci edad y de los asentamientos humanos a lo largo de l tiempo, influidos por los imperativos materiales y las posibilidades que ofrece el entorno natural. La expresión de pa isaj e cultural abarca rá diversas manifestaciones de la interacción entre las personas y su entorno natural, reflejando a menudo técnicas concretas de explotación s ostenible de las tierras o una relación espiritual con la naturaleza. La de finición de esta categoría territorial le aporta un marco geográfico a la Recomendación sobre salvaguardia de la cultura tradicional y popular. Se presenta una articulación cohere nte entre las dos, que suministra info r mación comple mentaria al acerv o cultural de l a humanidad. COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 70 Paisaje Cul tural Cafete ro, Colombia. Fuente: f otogra fías to madas de int ernet Como una reacción a las directrices globales sobre conservación urbana y arquitectónica emanadas de la visi ón eu ro pea sobre manejo del patrimonio cultural, aflora la Carta de Nara sobre autenticidad e n 1994. Dicen sus redactores que desde la Cart a se deb ió desafiar el pensamiento convencional en el ca mpo de la conservación, y debatir las maneras y los medios de extender sus hor iz ontes p ara proporcionar más respeto a la diversidad del patr imonio cultural en la práctica de la conservación . La frase subrayada reprocha la actitud autoritaria y desconocedora de los v alores intrínsecos de cada país miembro de la organización, que ya no solo está compuesta por Estados europeos, sin o por 190 pa í ses de todos los continentes . Indudablemente hay patrimonio m ateri al declarado en otros hemisferios que puede protegerse bajo la misma lupa europea porque p rov iene de épocas de coloniz ación, pero p r ecisamente con la ampliación de la cobertura del patrimonio cultural a l o popular e inmaterial, la s definiciones sobre su manejo solamente podrán ser asumidas por el país correspondiente, lo que ll evaría a concluir que el patrimonio se caracteriz a, y, p or ende, se protege de div ersas maneras. Sitios emblemático s de la humanidad designados como COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 71 destinos turísticos tienen una composición cu ltural y ambiental que difiere diametralmente de lo que son los sitios populares y su significación cultural a niv el local. Pronunciarse internacionalmente sobre la voluntad de otro p ueblo en el siglo XXI trae reminiscencias monárquicas q ue ya han sido depuestas desde el siglo XVIII. El filóso fo suizo Rousseau utiliz ó el concepto de «voluntad general», qu e fue decisivo para dar fundamento a la idea de democracia y reemplazar l a « v oluntad del rey» 9 de modo que la injerencia internacional genera rea ccio nes como las analizadas. La exposición de motivos de la Carta de Nara enuncia varios puntos fundamentales, entre los cuales se destaca la re fe re ncia a un mundo que está cada vez más sujeto a las fuerzas de la g lobalización y de la homogeneización, y la de un mundo en que la búsqueda de la identidad cultural se d a en muchas ocasiones a través de un nacionalismo a ultranza que o paca las culturas de las minorías . L a contribución e s encial de la reflexión es la de clarificar e iluminar la memoria colectiva de humanidad, seguramente refiriéndose a dos temas fundamentales: la cercanía en el tiemp o de hechos de la colonización europea, de la que todaví a permane c e la huella de la uniformidad, y el rescate de ese patrimonio local que re ciente mente reconocido se convierte en otra forma de identidad nacional , que dentro del pensamiento con v encional d el campo de la conservación no tendría cabida. La Carta manifiesta de manera coherente que la diversidad de culturas y el patrimonio cultu ral son una fuente irreemplazable de la riquez a espiritual e intelectual de toda la humanidad, por tanto su protección y expansión hacia el mun do deben promoverse 9 Rousse au , Je an-Jaques. El contrato social . COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 72 activamente como un aspecto esencial del desarrollo humano en pos del entendimiento y la paz entre naciones , l o que coincide con la misión de la Unesco. El texto sugiere que la motivación para pertenecer a la lista de lugares declarados Patrimonio de la Humanidad tiene un objetivo cla ro, y que no debería implicar de ninguna manera la injerencia en los asuntos internos de las nacione s, pues sería incongruente pensar que el país del lugar que se ha inscrito, desde el momento de su adhesión, perdiera la c apacidad de manejo y autonomía en la toma d e decisiones pa ra s u conservación y desarrollo. Apoyando el punto anterior, la Carta declara que la diversidad del patrimonio cultural existe en tiempo y espacio, y que demanda el respeto de otras culturas frente a todos los aspectos de su sistema de creencias, y def i ne que en casos donde los v alores culturales parecieran estar en conflicto, el respeto po r l a diversidad cultural exigiría el recono ci miento de la legitimidad de los valores culturales y las decisiones loc ales que se tomase n sobre estos . Todas las culturas y sociedades están arraig adas en formas particulares y en medios de e x presiones tangibles e intangible s que co nstituy en su herencia, por lo cual deben respetarse. Ade más, l a Carta comparte el principio fundamental de la Unesco de que la herencia cultural de cada uno es el patrimonio cultural de todos, pero a su vez establece un límite en cuanto a la responsabilidad del patrimonio cultural y su administración al decir que pertenece en primer lugar a la comunidad cultural que le dio origen y, subsecuentemen te , a q uienes se interesan en él . Japón plantea su desacuerdo en la forma en que se opera actualmente . Sin embarg o, reco noce que la adhesión a las Cartas y Convenciones internacionales desarrolladas para la conservación del COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 73 pat rimonio cultural global también oblig a a las partes a considerar los principios y responsabilidades que se emanan de ellas. En el balance de sus propios requisitos ex terioriza como deseable no minar sus valores culturales fundamentales , que en est e caso refieren a la legitimidad de la autonomía en el manejo de un patrimonio cultural que se comparte con el mundo, pero del cual no se puede perder su soberanía. Casos como el del Pa i saje Cultural del Valle del Elba, creado entre los siglos XVIII y X IX en la ciudad de Dresde, declarado Patrim onio de la Humanidad en el 2004, inscrito en la Lista en Peligro en el 2006, y finalmente excluido en el 2009 por la construcción de un puente de cuatro carriles identificado con el nombre de Waldscholobchen , q ue cruza el rí o a dos kilómetros de la ciudad, sobrepasó los límites de la subsidiariedad . El paisaje cultural se extiende 20 km desde el Palacio de Ubig au al noreste hasta la Residencia de Pillnitz y la isla del río Elba a l sureste , en el centro de la línea de horizonte de la ciudad de Dresde (antes de la guerra se hubiera calificado con el adjetivo de «antigua» ciudad de Dresde). La urbe de Dresde nace como residencia soberana a finales del sig lo XV, y lo larg o de su historia se suceden hechos de destrucción inducida por las guerras que enmarcan la rec onstrucción de la ciudad como un suceso cotidiano de su existencia. Después de lo s bombardeos aliados de la S egunda Guerra Mundial, la reconstrucción de la ciudad barroca es casi t otal, salvándose únicamente parte del barrio de Ne ustadt . Un fragmento importante de la ciudad fue construida siguiendo los principios de la arquitectura socialista: se crearon los barrios de viv iendas populares prefabricadas de Prohlis y Gorbitz . En otras zonas de l centro se levantaron grand es bloq ues de edificios de hormig ón, como también COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 74 se reconstruyeron el Palacio Zw inger, la Catedral católica y el T eatr o de la ópera, entre otros . Dresde es hoy un polo industrial de Alemania, pues dispone d e un gran número de centros de investigación 10 . El análisis de e s te caso versa sobre la incoherencia de la intrusión internacional y la po sic ión sólida de la autonomía local frente a una decisión de desarrollo urbano . Su punt o de partida es la de finición y delimitación del llamado Paisaje Cultural del Valle del Elba en Dresde, constitu i do por 18 km de río, a cuyos lados se desarrolla una ciudad viva 11 , una ci udad aún en proceso de reconstrucción, lo que supone obras de infraestructura en marcha, r estauraciones y construcciones c omo el puente en cuestión . La obra civil , siguiendo los principios de socialización de la planificación urbana , es aprobada por las autoridades locales en el año 1996 y mayoritariamente p or referéndum público en el 2005 ; en el 2007, el Tribunal Administrativo Federado de Sajonia resu elv e reanudar la obra que había sido parada por una queja de la U nesco en el 200 6, cuyos argumentos exponían la p osible afectación de una especie animal en peligro de extinción presente en la zona, y el impact o visual negativo que el puente de cuatro carriles tendría sobre la ciudad, p or s u cercanía al centro (d os kilómetros). Los ciudadanos argumentaron que la conectividad y la movilidad eran factores a tener en cuenta para atender la s c ondiciones del diario viv ir, y los co nservacionistas argumentaron que “the four -lane Waldschlösschenbrücke would be a blot on the unique Elbe valley and is s ited in a particularly sensitive spot, near the old city, from where it c ould be seen ” 12 . 10 “ Dresde ” . Wikipe dia, La e nciclope dia libre. https://es.wi kipedi a.org/wiki/Dre sde 11 Una de l as defi nicione s de Conjunto s Históric os de la Unesco p ara declar ar Patrimonio de la Humanidad. 12 Connoll y, Kate. B ridge ta kes Dresd en off Unesco world heritag e list . The Guardian, Thursday 25 June 2009. Dispo nible en http://www.the guardian.c om/wor ld/2009/jun/ 25/dresden-bridge -unesco- herit age-status COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 75 Como segunda instancia de l c aso se invoca la situación de la historia arquitectónica de Dresde , que sitúa a la ciud ad de mediados del sig lo XX en u n momento de casi total destrucción, en cuyas ruin as los habitantes reconocen su memoria e identidad y basa n la decisión de reconstruir sus valores patrimoniales, lo cual encuentra op osición y cuestionamiento por parte de la Unesco , hasta que la Carta de Cracovia en el año 2000 v alida la reconstrucción cultural cuando se asocia al restablecimiento de la memoria de un pueblo que ha sido objeto de destrucción inducida. Después de c umplidos unos setenta años de obras de reconstrucción y desarrollo de la nueva ciudad, Dres de presenta en el 2004 a la Unesco la inclusión del paisaje cultural del va l le urbano del río Elba a la Lista de Patrimonio de la Humanid a d, un hecho urbaní stico que s i bien materialmente es de factura contemporánea, ret iene en la memoria colectiva la h i storia de un contexto cultural desaparecido que, de forma análoga a la reconstrucción de las edificaciones, se debe reconstitu ir co mo valor simbólico de los ciuda danos. El expediente aprobado por la Une sc o recoge en cuatro criterios los valores culturales que le otorgan dicha distinción 13 . La redacción de los criterios ciertamente conllev a a confusiones, por cuanto a rg umenta la inclusión de hechos urb anísticos desaparecidos y valores ancestrales que ya no está n presentes, sino en la memoria histórica de la ciudad. Cualquiera que lea los criterios redactados en 13 Crite rio (ii) : El Valle de l Elba e n Dresde ha sido la encruci jada de Europa, e n la c ultura, la ciencia y la tecno logía. Sus cole cciones de arte, l a arquite ctura, los jardines, y l as caracte rísticas de l paisaje han sido de r eferenci a import ante para la e volució n de Europa Centr al en lo s siglos XVIII y XIX. Crite rio (iii): El Va lle d el Elba en D resde cont iene te stimonios excepciona les de la arqu itectur a de la corte y las festi vidades, así como ejemplos de arqu itectur a de la cl ase media y el p atrimoni o indust rial, represe ntando e l desarr ollo urbano e uropeo e n la era indust rial moderna. Crite rio (iv) : El Valle del Elba en Dresde es un p aisaje c ultural exce pcional, por e l compl ejo barroc o aplicado a sus diseños, su ciudad jardín y el conjunt o artí stico en el valle del río. Crite rio (v): El Va lle del El ba en D resd e e s un de stacado eje mplo de uso de la tie rra; repr esenta el desarrollo e xcepcio nal de una ci udad importan te de Europa Cent ral. El val or de est e paisaje c ultural h a sido reconocido , pero ahora est á bajo nuevas pre sione s de los alrede dores par a el cambio. COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 76 tiempo presente, aduce que el patrimonio v alorado aún está en pie y que es el mediador para que el valle urbano d el río sea incluido en la Lista. Adicionalmente, advierte en el último criterio (que inclu so está mal redactado en español) que el paisaje cultural se encuentra bajo las presiones de cambio inducidas por sus alrededores, que no son otros que la prop i a ciudad de Dresde, la misma res ponsable de su creación. Resulta entonces i ncoherente la decisión tomada p or los miembros del Comité del Patrimonio Mundial reunidos en Sevilla e n el 2009 al emitir un veredicto en votación secreta con el resultado de 14 votos a favor de la exclusión, 5 en contra y 2 en blanc o; es incoherente que con base en una realidad urbanística de una ciudad en ví as de desarrollo, s e presente oposición al consenso ciudadano y al mode l o de una ciudad que se encuentra aú n en proceso de re construcción y desarrollo inicia do desde 1945 aproximadamente . El puente, indefe c tiblemente, como los demás puentes del área urbana, hace parte de los ejes visuales d el conjunto urbano reconstruido, co mo un hecho de conectiv idad territorial y de articulación con el manejo ambiental del valle urbano del río Elba. De forma coherente con su plani ficació n, la ciu dad permanec ió sólida ante su decisión, y se responsabilizó d el retiro de la Lista de Patrimonio de la Humanidad. In clus o se generaron reacciones en contra de la Unesco, porque la ciudadanía se cohe si onó alrededor de las decisiones de ordenamiento territorial y se establecieron preferencias hacia la calidad de la cotidianeidad local frente a los estragos que generaría el turismo en masa en la ciu dad con VUE. “No obstante, el C o m ité (Unesco ) ha acordado que Alemania puede presentar una candidatura nueva relativa al V alle del Elba en el futuro, pues reconoce que hay partes de ese sitio, las que están COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 77 fuera del área donde se construye el puen te, que puede n considerarse de valor universal excepcion al . P ar a ese caso, deberá iniciarse todo el proceso para optar a que s olo una parte de dicho paisaje cultural se inscriba de nuevo en la Lis ta, así como presentarse la candidatura bajo criterios diferentes y con una delimitación nueva 14 . Estas excusas presentadas en forma de concil iación se suman a la s demás inconsistencias que en la t oma de decisi ones la Unesco adopta para el caso de Dresde. Ciertamente , el concepto de autenticidad presente en las capas sucesiva s de la historia no parece hacer parte del paisaje cultural del valle. Solamente serí an válidas las capas de historia congeladas e n un m omento dado de la ciudad, invalidando las acciones presentes. Vista aé rea de las obras de construc ción de un puent e sobre el r ío Elba en Dresd e (Ale mania) / EFE Fuente: h ttp://www.elmu ndo.es/elm undo /2009/06/25/and alucia_sevill a/124594 7084.htm l Este hecho se c onvirtió en el primer lugar excluido de Europa y el segundo en todo el mundo en p erder esta co ndición de Patrimonio de la Humanidad. El primer caso fu e el Santuario de los Oryx árabes de 14 Rubio , Javie r. La Unesco sa ca del catálog o al valle d el Elba p or const ruir un puen te junt o a Dresde . El Mundo, 26 de juni o de 2009. Disponi ble en ht tp://www.elmundo .es/elmundo /2009/06/25/and aluci a_sev illa/1245947084 .html. COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 78 Omán, apartado en el 2007 a petición del sultanato para la explotación de petróleo hallado en esa zona de protección natural. Muchos otros casos se presentan anualmente ante la Unesco, tanto para su inclusión como pa ra su p uesta en alerta, porque estamos frente al cambio de escala de las ciu dades. Sevilla, con la construcción de la torre Pelli al otro costado del canal del Guadalquivir, y Colonia, con norma de desarrollo en altura sobr e el costado occidental del Rin, situaciones que amenazan la vista de la ciudad y la Catedral de Colon ia, respectiv amente. La primera ob ra se concluyó, y para la segunda se logró un consenso en el desarrollo inmobiliario del borde. Ambos casos están relacionados con el mercado inmobiliario que demanda suelo ante el desbordado crecimiento humano, y la dism i nución acelerada del suelo pro ductivo alrededor de las ciudades. Una pregunta que surge es hacia dónde deben crecer las ciudades: ¿hacia el centro, rompiendo con una tradición de altura, o hacia los bordes , urbanizando suelos productiv os? Decisiones sobre e l desarrollo territorial de las ciudades no deben pasar a ser responsabilidad de terceros, y si v aloraciones culturales basadas en criterios del siglo pasado inter fieren en su desarrollo, se hace necesario revisar dichos criterios, políticas y principios para adentrarse en la gestión sostenible de los terr itorios, que incluyan por supuesto la memoria histórica de los lugares, pero que permitan a la vez su desarrollo coherente con el mome nto v ivido, para tam bién dejar una huella en el futuro. ¿Qué hubiera si do si en la época del Renacimiento se dicta la norma de conservación del siglo X IX que determinó la permanencia sine qua n on del patrimonio construido? No tendríamos ejemplos del barroco, del r ococó, del neoclásico, de la modernidad ... COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 85 en función de los regím enes m emoriales, y que un mismo lugar puede poseer varios espíritus y ser com partido por diferentes grupos ” 18 . Enuncia que el espíritu del lugar se debe trasmitir y que debe servir para el desarrollo durable y la vitalidad de la comunidad, coincidiendo con las acciones descritas anteriormente, que po r supuesto son tan solo un caso de muchos otros que a niv el global trabajan en el tema del turismo y la salvaguarda del genius loci . Villa de Leyva campe sina y turistas – geni us loci . Fuen te: fo tografías tomada s de intern et El siglo XXI comienza con la Carta de Cracovia, una carta totalmente europea, que basa su ex posición en la evolución continua de la sociedad. L a experiencia del manejo del patrimonio del siglo pasado la remite a presentar una visión má s coherente frente a la ev olución del ser humano. Dice que cada comunidad, teniendo en cuenta su memoria colectiva y consciente de su pasado, es responsable de l a identificación, así como d e la gestión de su patrimonio, y q ue l os elementos individuales de esta here ncia son portadores de muchos valores, los cuales pueden cambiar en el tiempo. A causa de es te proceso de cambio, cada comunidad debe de splegar una con cie ncia y un conocimiento de la necesidad de cuidar los valores de su 18 ICOMOS . Carta de Que bec, numer al es 1 y 3 so bre l a preser vación del esp íritu de l lugar, 2008. COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 86 legado. No obstante el recon oci miento al cambio, se olv ida de promulgar la inclusión de l desarrollo pres ente y la planificación del futuro, como una forma de plasmar, de vali dar, de aceptar la evolución del territorio. Dentro de esta visión de camb io, la definición de autenticidad que viene desde la Carta de Venecia armoniza con la de finición de l valor de las c apas sucesiva s de la historia, donde la conserv ación y la restauración no tienen como fin la unidad de estilo, ni la recuperación de la primera capa del proceso ev olutivo, sin o la gestión cultural que permita seguir contribuy endo a mantener la autenticidad e integri dad del patrimonio a partir de los métodos y objetiv os que de acuerdo con la información cien tí fica del bien per miten la trasmisión de todos los periodos históricos en él presentes. La identidad cultural juega un papel fundame ntal en e sta c oncepción de autenticidad. La identidad nacional definida por el Estado a partir de hechos materiales y relatos históricos es interiorizada p or el individuo, y sobre e s ta construye su sentido de identidad, que visto desde el modelo esencialista no es algo que se herede totalmente, o desde la perspectiva constructivista que solo dependa de la trasmisión, modificable, a lo larg o del tiempo. Esos valores y comportamientos de un grupo so ci al funcionan como elementos tangibles e intangibles mediante los cuales s e fundamenta su sentimiento de pertenencia dentro de un a cultura específica, lo que le s pe r mite caracterizarse y def i nir las igualdades y di feren ci as en un proceso de “otredad” . Ta l dinámica de la definici ón cultural implica un continuo co ntacto entre culturas, lo que supone una constante confrontación que genera los cambios mediante los cuales se cimienta la evolución del ser humano. Es así como la ciudad se convierte en una emisora de símbolos de identidad , por lo que COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 87 Francois Ascher no concibe “ u na ciudad inmóvil, introvertida, sino una ciudad que se mueve y que com unica ” , un territorio en constan te expansión , l a tercera rev olución urbana, — hay que recordar que 75% de la población mundial es urbana — que se vale de los símbolos que se han identificado para cimentar la nacionali dad, cuyo significado y permanencia solo se ev idencia con el tiempo, mediante la apropiación social de ese patrimonio. Siecha, Col ombia y Per ú . Fuent e: fot ografía s tomada s de internet Sobre las ciudades históricas y los pueblos , l a Carta de Cracovia define que deben ser vistos com o un tod o o rg ánico, con las estructuras, espacios y factores humanos presentes en el proceso de continua evolución y camb i o , considerando siempre la ciudad en su conjunto morfo l ógico, funcional y estructural como parte del territorio, del medio ambiente y del paisaje circundante. Esto conlleva a definir del mismo modo los paisajes culturales como el resultado de una acción prolongada en el tiempo de las div ersas culturas que han ocupado la región. Si bien l a coherencia entre definiciones y conceptos está present e en los principios de la Carta, cuando trata sobre la s técnicas de intervención d ic e que deben estar estrictamente vinculadas a la COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 88 investigación pluridisciplinar científica sobre materiales y tecnolog ías usadas para la construcción, reparación o restauración del patrimonio edificado, y se pronuncia específicamente so bre el respeto a la función original de l Bien y en asegurar su co mpatibilidad con los valores arquitectónicos prese ntes. El alcance de esta dir ectriz conlleva a la oposición al cambio, lo que resulta en una discordanci a entre las definiciones y las acciones a seguir, como s on , por ejemplo, la elección de valores, el reconocimiento de las caracterí sticas sustanciales resultado de las mutaciones aca ecidas e n el tiempo y la actitud fren t e a la permanencia de un Bien. En el 2000 siguen las cartas sobre e l Co nvenio Europeo del Paisaje y la Protección de Bi enes en situación de Conf l icto Armado; en el 2001, las declaraciones sobre la Div ersidad Cultural, la protección del Patrimonio Cultural S ubacuático y el compromiso internacional firmado por la Cumbre de la s Américas avanzan en otros tem as; en el 2002, la Declaración de Estambul apoya la importancia del Patrimonio Inmate rial c omo espejo de la diversi dad cultural, que ya venía esbozándose y se había concretado un año antes con la Declaración Universal de la U nesco sobre Div ersidad Cultural. Le siguen en 2003 temas relacionados con la industria, la salv aguardia y la interpretación del patrimonio dentro de una ebullición de principio s, políticas y prácticas de ciudades sometidas a presiones y problemas asociados al desarrollo, producto de la sobrepoblación, con u na nueva propuesta de manejo del patrimonio ur bano basada en un planteamiento paisajístico de selección, conserv ación y gestión de conjuntos h ist óricos que se caractericen por tener en cuenta las interrelaciones entre la forma física, la org anización y las conexiones espaciales, las caracterí sticas y el entorno natural, con los valores sociales, culturales y económicos de esos co njuntos. COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 89 Aún no se ha logrado discernir entre lo que se aspira conserv ar: ¿es el escenario arquitectónico de la ciudad o el e spíritu del lugar ? , porque son dos instancias bien diferenciadas con instrumentos de planificación y desarrollo aplicab l es por separado para cad a paso. Francesco Bandarin y Ron Van Oers se p l antean al respecto un dilema: ¿Venecia o Benarés? A la hora de es coger la ciudad que mejor ejemplifique este concepto contemporáneo de patrimonio , debemos inclinarnos por Venecia o por Benarés, siendo que “ la prim era represen ta un ejem plo extremo de ciudad histórica cuya autenticidad física ha sido totalm ente p res ervada desde un planteamiento que coincide completam ente con los principios de conservación establecidos… pero ejempli fica la pé rdid a casi total d e valores sociales y culturales claramente reflejados en la em igración y sustitución de la mayor parte de la población, así como en el predominio de una única actividad económ ica: e l t urism o. En e st e sentido Venecia no ha conservado su entidad histórica ur bana. Y sin embargo, una nueva estructura social (en tránsito) ha creado una nueva dimensión social, enriquecida por la im portancia de sus manifestaciones culturales globales… la ciudad histórica se ha convertido en un escenario para representaciones culturale s globales que complem entan su icónica im agen patrimonial. Desde el punto de vista de los principios de conservación urbana con conciencia socia l, Venecia ha fracasado. No obstante, es difícil decir que su significado universal se ha perdido… Benarés, la ciudad más venerada por los hindúes y por los seguidores de otras fes… ha sido durante l os últimos tres milenios un lugar sagrado al que los peregrinos han acudido en masa a bañarse en su río sagrado, el Ganges, en el cu al desean ser incinerados tras su m uerte. Benarés es una de las ciudades sagradas más im portantes del mundo, cargada de valores espirituales y culturales. Su im portancia religiosa y política ha dado COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 90 lugar, durante milenios, a numerosas destrucciones y cam bios: el Benarés actual es básicamente una e s tructura con origen del siglo XVI. Aunque los valores tradicionales asociad os a la religión y a la espiritualidad han conservado intacta su autenticidad, no pued e decirse de su tejido urbano y arquitectónico , que ha sido continuamente transform ad o y alterado para adaptar estructuras y espacios a los nuevos usos que peregrinos, visi tante s y turistas demandaban. De hecho m uy poco del tejido físico se ha conservado intacto, a pesar de que el pais aje urbano, en general, no ha cambiado, marcado en una de las riberas del rio por el sistema de escalinatas que miran a una z ona qu e se ha m antenido totalm ente libre de edificaciones en la orilla opuesta. A pesar de la falta de autenticidad e integridad material, los valores de Benarés com o ciudad histórica y centro esp iritua l perm anecen totalmente intactos” 19 . Varanasi o Bena rés, Indi a y Veneci a, Italia Fuente: f otogra fías toma das de int ernet Mientras que desde las entidade s a cargo de la gestión del patrimonio no consideren la ciudad como un todo, co mo un todo 19 Bandar in, France sco y Va n Oers, Ro n, op. c it. COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 91 histórico, no solamente el centro porque c ontiene arq uitectura del pasado o moradores tradiciona l es, y se apliquen todas las reflexiones que trascienden la noción sectorizada de la ciudad pa r a abarcar el contexto urbano general y su entorno geográ fico, se continuará con dilemas como los que plantea el Subdirector General de C ultura de la Unesco , que convierten el tema en utopía, porq ue no e x istirá jamás ni la ciudad per fe c ta, ni las normas que a mparen de manera general a todas las culturas. No obstante, l a conserv ación urba na no es una utopía; es una práctica de políticas de ordenamiento territorial q ue se conjugan con las de conservación arquitectónica en un me dio urbanizado, tanto histórico como contemporáneo, basado en u na relación equilibrada y sostenible entre la permanencia y el cambio de los valores materiales e inmateriales de una sociedad . Para la armonización de todas estas circunstancias características que def in en el modelo de una ciud a d existen los sistemas normativos de la plani ficación urbana que parten de las condiciones locales de identidad e incluyen medidas legislativas y reg lamen tarias para la gestión y conservación de la ciudad , que cubren los valores económicos, sociales, ambientales y culturales. Es la herramienta que comúnmen te se conoce como Plan de Ordenamiento Territorial, que partien do de un tipo de ciudad contribuye a definir su vocación, fundamentado en la ev olución de la s diversas z onas u rbana s , facilita la ev aluación de propuestas de cambio y mejora los p r ocedimientos de gestión y protección del desarrollo urbano, así como las demás comp etencias relacionadas. Las herramientas para la gestión de las transformaciones físicas y sociales se definen por medio de tratamientos urbanísticos generalizados en el ordenamiento territorial. Mediante la aplicación de los tratamientos de renov ación urbana o de la conservación del COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 92 patrimonio arquitectónico se procura que , dentro de la concepción del desarrollo urbano para los centros de ciudad u otros sector es, las intervenciones contemporá neas s e integren con el patrimonio cultural, rep r esentado por bienes de valor monumental y de context o, presentes en e l territorio de manera abundant e, y los elementos urbanos del espacio público como calles, plaz as, equipam ie ntos, parques y otros elementos naturales, y que se v alore su perm anencia o transformación desde la vocación que desd e lo cultural se le haya otorgado a ese territorio. No se trata de una u topía; se trata de un reconocimiento coherente de los sector es de la ciudad que dentro de la dinámica urbana se deben tra nsformar conservando sus valores materiales o i nmateriales, aunque en ciertos casos, por lo g eneral en las grandes ciudades, no se logrará la combi nación de los dos factores fundamentales, porque la esencia de los lugares unas veces estará en lo construido y otras veces, e n su c omponente social . Varanasi o Bena rés, Indi a; y Veneci a, Italia Fuente: f otogra fías toma das de int ernet La mutación planificad a v alida las transformaciones urbanas sin que haya lugar a consideraciones tales como que el crecimiento urbano puede erosionar el carácter de un lugar, la int egridad del tejido COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 93 urbano o l a identidad de las comunidades. Es apenas lógico como evidente que el crecim i ento de las ciudades trans forma la esencia de muchos lugares, pero se debe aceptar que es un a medida premeditada de parte del Estado y las normas internacionales que le apuestan a la conservación cultural a través de la adopción de nuevas funciones como los servicios al turis mo, imprimiendo un notable impulso económico al PIB del p aís, q ue indudablemente contribuye de alguna manera al bienestar de las comunidades y a la conservación de los conjuntos urbanos y su patrimonio cultural , pero que en ocasiones gen era el menoscabo de su diversidad socioeconómica y por supuesto de s u función residencial. S e trata de una dinámica unilateral q ue de b ería contar con la participación ciudadana, con una amplia representación de interlocutores con capacidad de actuación para determinar los principales valores de su zona, y así elaborar una v isión que refleje su div ersidad y se acuerden medidas para salvag uardar su patrimonio y pr omover un desarrollo sostenible incluy ente. La preocupación por el medio ambient e también exige nuevos planteamientos y modelos de v ida urbana basados en políticas y prácticas que tengan muy presente las cuestiones ecológicas para mejorar la sostenibilidad y la calidad de vida de los ciudadanos, relacionadas c on los valores so cial es, culturales y económicos que varían en el tiempo, y que de sa tendidos son, tal vez, los principales portadores y generadores del proceso de deterioro de las urbes. Haciendo seguimiento a todos estos planteamientos tant o urbanos como medio ambientales, en Viena (2005) se propusieron temas sobre el manejo territorial de la s ciu dades, y en la 36ª reunión de la Conferencia General 2011 de la Unesco se adop tó la COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 94 Recomendación sobre el Paisaje Urbano Histórico, con la inclusión de un glosario de definiciones. El Memorándum de Viena sobre el Patrimonio Mundial y la Arquitectura Contemporánea en la gestión del Paisaje Urbano Histórico en principio recoge las mismas reflex iones que las Recomendaciones de Nairobi (1976) , inco rp ora el documento sobre Autenticidad de Nara ( 1994), como también el contenido de la Conferencia Hábitat II y la Agenda 21 que fue ratificada en E st ambul ( 1996 ) , con el propósito de que fuese visto como una continuidad de estos y demás documentos que y a ha bían sido debatidos por los Estados miembros de l a Unesco. El Memorando busca convertirse en una nueva declaración, con un en foque integrado que vincule la arquitectura contemporánea con el desarrollo urbano sostenible y la integridad del paisaje natural de un contex to y a existente. Paisaje Urbano Histórico Nace el concepto de Paisaje Urbano Histórico co mo nueva política para la integración de la conserv ación d el patrimonio urbano con la gestión urbanística de toda la ciudad . El distri to caracteriz ado po r l a presencia de arquitectura pretérita no tiene n i más ni menos importancia que otro con presencia de pobla ción artesan a, o una zona de arquitectura moderna, o de otra con equipamientos comunales; cada sector tiene unas normas urbanas que lo definen y le otorgan el uso para su desarrollo, de acuer do con la vocación identificada o, como lo llama la Carta de Burra (1979) , sig nific ación cultural del lugar . COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 101 protección y junto c on esa directriz se abstiene de desarrollarse porque según las o rie ntaciones de conservación perdería su autenticidad e integridad principalmente. Ahora el término de Paisaje Urbano Histórico tiende a “ asumir la m oderniz ación y el desarrollo de la sociedad de una manera sensible con la cultura y la historia, fortaleciendo la identidad y la cohesión social ”, en palabras de Bandarin y Van Oers. Los continuos cambios funcionales en la estructura socioec onómica se manifiestan como estructurales en el paisaje h eredado, paisaje que no tiene alcance de entumecido, y una vez realiz ados se convierten en parte de la tradición evolutiv a de la ciudad ; insólito sería que esos cambios no se generar an, dinámica negativa que solo conllevaría al deterioro de la visión conjunta de la ciudad. Este es el desafío que enfrentan hoy las ciudades . L a i ntroducción de la arquitectura moderna y ahora la contemporánea en el paisaje consolidado (ya no se debe decir histórico) hacen parte de las ciudades vivas, que por medio de políticas de planea miento y gestión urbana pueden asumir el tratamiento de conserv ación como un aspecto especial, clave de determinado sector de la ciud ad. La primera rev isión del concepto sobre Paisaje Urbano se hace e n la Facultad de Diseño Ambiental de la Universida d de Montreal. Se señala en t onces que el Memorando debe considerarse un documento en transición para dejar gradua l mente de entender la ciudad histórica como un objeto visual, y comenzar a tratar el entorno histórico como un espacio ritual para la experi encia humana 23 . E n 2007 US/ICOMOS modera en internet un debate global con 64 23 “ El Memoran do d e Viena es un do cumento en tran sición. Apunta hacia una visi ón d e la ecológi ca humana , aunque en s u mayor pa rte sigu e arraigad o en el mu ndo de l os edifi cios y demás o bjeto s fijos que pu eden observa rse y medirse cientí ficamente. Exp resa un cam bio hacia el desarrol lo so stenible y ha cia un concept o más amp lio del es pacio urban o. Parece qu e el cami no a seg uir discurre a tr avés d el concept o de « paisaje», n o tanto l os paisajes di señados y evo luciona dos que resul tan fa miliares a la ma yoría de los especialistas en conservaci ón, sin o más bien los pa isajes asocia tivos ”. Actas de mesa r edonda , en Bandari n, Francesc o y Van Oers, Ron, op. cit . COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 102 profesionales 24 sobre la definición del término paisajística co mo concepto a revisar. En 2007, el Comité de Pat rimonio Mundial organiza una tercera reunión regional de exper tos en Olinda, B r asil. Expone que el concepto de paisaje no era nov edoso y e x plica la limitación del enfoque arq uitectón ico , e incluso el de las zonas urbanas históricas. Se señala la fa lt a de conceptos para hacer que un área urbana fuese urbana más allá de la arq uitectura, algo similar como entender un paisaje natural más allá de los árboles tra t ando de en tender su propia din ámica como paisaje y se cu es tiona la inclu si ón de la palabra h ist órico como un calificativo del patrimonio , cua ndo se venía discurriendo sobre la integración de tod as las é pocas . Reic hstag de B erlín, Ale mania . Fuent e: fotog rafías Pat rimonio Urba no Colombia no 2015 En la sede de la Unesco , en París (2008), se convoca a un grupo de expertos para discutir el formato y la estructura de la nueva Resolución y pa ra abordar los problemas de los proyectos de desarrollo urbano que se aprueba n en la actualidad. Se actualiz a la definición de Pa isaj e Urbano Histórico mediante una significativa reducción de los aspectos materiales, introduciendo los inmateriales esenciales a la hora de comprender y e x perimentar la condición urbana: “ El paisaje urbano histórico es un estado mental, supone 24 Bandar in, France sco y Va n Oers, Ron, op. ci t. COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 103 entender la ciudad, o las partes de ciudad, como el resultado de procesos naturales, culturales y socioeconóm icos que la construyen espacial, temporal y experiencialmente. Es un concepto que trata tanto de edificios como de espacios, como de los ritos y valores que las personas aportan a la ciudad. Aba rca distintos estratos de significado simbólico, el patrimonio inmaterial, la percepción de los valores, y las interconexiones entre los elementos que componen los paisajes urbanos históricos, así com o el conocimiento local, inclu idas las prácticas cons truc tivas y la gestión de los recursos naturales. Su utilidad reside en la idea de que incorpora un a posibilidad de cambio ” 25 . Lo fundamental de esta definición , aunque confusa, es que acepta el cambio como parte inherente de la condición urbana . Este será un tema difícil de acepta r por parte de los conservadores, siendo que su disciplina tiene la misión de detener el cambio. Las directrices qu e se plantean pa ra el desarrollo urbano se basan en los principios éticos del diseño y una ejecu ción de arquitectur a de alta calidad respetuosa del contex to cultural, particularmente en lo relativo a los volúmenes y alturas del contex to. Se sigue pensando principalmente en la arquitectura, aunque se incluy e también el espacio público; previene al desarrollo de l a nu eva arquitectura de solo tener carácter complementario de los v alores del paisaje y que se mantenga dentro de unos límites para no poner en riesgo la naturaleza histórica de la ciudad. Se t r ata sin duda de una actitud preventiva, que es completamente imposibl e traducir en una política pública. Una vez aprobado el cambio, la dinámica de la ciudad se encargará del fenómeno de permanencia o reemplazo, porq ue no es coherente habilitar una compuerta para cerrar otra inmediatamente después. La elaboración de planes de gesti ón (que tampoco se 25 BANDARIN. Fr ancesco y VAN OER S, Ro n. EL PAISAJE UR BANO HIS TORICO. La gest ión de l patri monio en un siglo urbano. Abada Editor es, Madr id, 2014 COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 104 llamarán de protección), enmarcados dentro del tratamiento de conservación, reconocerá de forma científica las características d el lugar y su preservación mediante la inclusión de valores funcionales y espaciales que son los que d emande la sociedad que habite dicho territorio o para la que se planifique. Renov ación urbana Bogot á . Fuente: fot ografí as Patri monio Urb ano Colo mbiano y tomada del internet En 2009, e l director del Consejo Ejecutivo de ICOMOS , Gustavo Araoz, sostuvo en Malta que en los últimos diez años se había producido un camb i o de paradigma en los espacios patrimoniales debido a la evolución del papel que el patrimonio representa e n la sociedad, e n su apropiación y en su aceptación como un bien público con valor económico. Araoz solicita definir la toleran ci a al cambio de los monumentos y es p acios, entendido desde cómo percibir y utilizar el patrimonio. Su propuesta se encuentra con una rotunda oposición, en especial de los miembros del Comité Científico para la Teoría y la Filosofía de la Conservación y Restauración . En la reunión de Praga, Republica Checa, en 2010 , sus miembros argumentan que su COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 105 propuesta va en contra de la ideología central de la organiz ación: “ preservar sin alterar ni destruir los m onumentos y espacio s ” 26 . Continúan las reuniones de expertos, y se llev an a cabo dos adicionales en 2009 en Stone Town, Zanzí bar , y en Río de Janeiro, Brasil. Se hace énfasis en que la conservación urbana no debe ser solo material , si no estar vinculada con las políticas ambientales, como el reconocimiento de la continuidad de los sistemas de v alores locales y la dinámica de los procesos informales impulsados p or l a sociedad. El concepto de Pa tri monio Urbano Histórico supera rá las fronteras y límites tradicionales de las áreas protegidas y depende rá del VUE, que se aplicará a todas las demás categorías patrimoniales. El VU E se referirá a los lugares reconocidos por el Comité de P atrimonio Mundial, mientras que el concepto de P atrimonio Urbano Histórico re prese n ta rá la forma en la que se administra el lugar, manteniendo los valores en un entorno cambiante. ¿Estas conclusiones querrían decir que lo declarado de Valor Universal Ex cep cional congelaría el lugar? En febrero de 2010 queda lista la de finición de Patrimonio Urbano Histórico en la reunión de P arís par a la redac ción de la Resolución: “ El concepto de Paisaje Urbano Histórico se refiere a un asentamiento urbano entendido com o estratificación histórica de valores culturales y naturales, que se extiend e más allá de la noción de centro histórico o conjunto incluyendo un contexto urbano más amplio y su entorno geográfico. Este contexto más am plio abarca la topografía del lugar, la geomorfología y las características culturales; su entorno construido, tanto histórico como contemporáneo; sus 26 Bandar in, France sco y Va n Oers, Ron, op. ci t. COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 106 infraestructuras, tanto superficiales com o subterráneas; sus jardines y espacios abiertos; sus patrones de uso del territorio y su organi z ación t erritorial; sus relaciones visuales y todos los dem ás elementos de la estructura urbana. También incluye las prácticas y valores sociales y culturales, los procesos económicos y la dimensión inmaterial del patrimonio en relación con la diversidad y la identidad” 27 . Se trata ahora de una definición h olí stica, participativ a en relació n con el papel que juega el patrimonio urbano e n el desarrollo de la ciudad. En 2011 tuvo lugar en la sede de la Unesco una reunión intergubernamental de expertos en Patrimonio Urbano Histórico. Se pidió a los E st ados miembros que presentar an sus observ aciones al primer borrador de la Resolución del 25 diciembre 2010. En may o se revisaron los aportes y la nueva v ersión estuvo lista. Se p resentó en la 36ª re unión de la Conferencia G e neral de la Unesco y se adoptó por consenso el 10 nov iembre de 2011 . Recomendaciones de la Unesco sobre Pa isaje Urbano Histórico . Conferencia General no. 36 de 2011 Finalmente , después de revisados los conceptos de los Estados Miembros, s e considera que los conjuntos ur banos, aunque aún con el adjetivo de h ist óricos , son para la humanidad un capital social, cultural y económico caracteriz ado por la estratificación histórica de los diversos valores generados por las cu lt uras sucesivas que los han habitado y por tener un carácter dinámico ; y q ue el principio de desarrollo sos tenible entraña la preservación de los recursos existentes , por lo que desde esa óptica la conserv ación de l 27 Unesco , 2010 , citado en Ban darin, Franc esco y Van Oers, R on, op. ci t. COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 107 patrimonio se convierte en una estrategia de conciliación del crecimiento urbano y de la calidad de vida. Se define el Paisaje Urbano H istórico como “ la z on a urbana resultante de una estratificación histórica de valores y atributos culturales y naturales, lo que trasciende la noción de conjunto o centro histórico, para abarcar el contexto urbano gener al y su entorno geográfico ” 28 . Pretende convertirse en una relación equilibrada y sostenible entre el medio urbano y el medio natural, entre las necesidades de las generaciones presentes y la herencia material del pasado. Esta noción ofrece herramientas par a la gestión de las transformaciones físicas y sociales y se espera que las intervenciones contemporáneas se integren con el entorno y tengan en cuenta el contexto. Supone un respaldo a las comunidad es en su necesidad de adaptación, sin que ello supon ga renunciar a los rasgos y valores vinculados con su historia, su memoria colectiv a y su entorno. Los si stemas de valores y creencias s e trasladan junto con las persona s cuando est as emigran del c ampo a la c iudad, y van s iendo reemplaz ados po r los nue vos estilos de v ida ur bana. Bogot á y Ale jandría. Fuente: f otogra fía Bogot á Pat rimonio Urban o Col ombiano . Fotografía Alejandría tomada li bro Paisaje Urb ano Histórico Ban darín . 28 Unesco . Recomend ación sobre Paisa je Urbano Hist órico , 2011 . COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 108 Esta nueva mirada sobre el territorio urbano c aracterizado por manifestaciones materiales e in materiales exige la formulación y adopción de una nueva generación de polí ticas públicas que sirvan para reconocer y proteg er la estratificación de los valores culturales y naturales, y continuar contribuyendo con esas capa s que la historia debe continuar con s truy endo. La participación ciudadana serv irá para contar con la anuencia de quienes habitan el terr itorio; la planificación para involucrar en el desarrollo a los sect ores característicos de la ciudad; las normas urbanísticas para incluir los v alores socioculturales y amb i entales que p r otejan el sector; las herramient as financieras y las políticas culturales para ase gurar la viabilidad de la noción de Paisaje Urbano en el territorio . La nueva manera de definir e l p atrimonio a partir de la en unciació n de Paisaje Urba no Histórico propone la adaptación de la conservación del patrimonio urbano a los requerimientos de la sostenibilidad ambiental, y es un avance hacia la consideración integrada de los diversos tipos de patrimonio y sus relaciones . Sin embargo, según la consideración de alguno s expertos, aún s urgen graves problemas de interpretación y de aplicación. “ El térm ino paisaje está de moda y permite integrar muchos aspectos diversos en una sola palabra, tantos que es impreciso, difícil de aplicar y fácil de tergiversar. Por otra parte, e st e concepto se propone como una respuesta a los «nuevos» problemas que afronta la conservación de los conjuntos históricos, pero en su form ulación e s tá ausente la reflexión crítica acerca de la cuestión social que, planteada desd e hace décadas, sigue lejos de estar resuelta ” 29 . Manifiesta que se insiste en la ca r acterística visual del patrimonio, y ahora no se menciona la permanencia social, sino la parti cipación. 29 Lalana Sot o, José Luis. El Pa isaje Urban o Histó rico: mo das, paradig mas y olvido s . Dossier UNESCO Patr imonio M undial, 2011 . COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 109 Del dossier 2011 d el di rector del Centro Ciudades Patrimonio Mundial, José Luis Lalana, se sustrae que la definición y la conceptualización del Paisaje Urbano Histórico es un a noción todavía en proceso de formulación ; que es aún teórica . Argumenta que se trata de un concepto ambiguo y ex tremadamente complejo, que si por una parte supone un avanc e teórico rele vante a la visión integrada del patrimonio y su entorno , o a la i ncorporación de la perspectiva amb ie ntal, por otra plantea graves problemas en la práctica, ya que a falta de una formulación clara, su propia complejidad lo convierte en una noción contrapuesta. La conservación del patrimonio urbano y la rev isi ón de sus principios “ exigen la superación de los conceptos que s e expresaron en las recomendaciones y cartas internacionales en vigor, y exigen la definición y la puesta en m archa de una nueva generación de políticas públicas, encam inadas a identificar y proteger la estratificación histórica de los valores culturales y naturales en los entornos urbanos ” 30 . Reflexionando sobre el alcance de la palabra paisaje , su signi ficado se concreta en lo conformado por las caracte rísticas naturales del entorno y por la influencia humana, l o que nos ll eva a lo que ya conocemos como Paisaje Cultu ral, espacios que la Unesco 31 ha 30 Unesco , 2010, art. 21 , citado en Lal ana Soto, op. c it. 31 Siete p aisajes declarado s Patri monio de la Humanidad: Paisaje cu ltura l del Valle S uperior d el Rin Med io . En Alemani a se enc uentra este espacio c onformado p or uno s 65 kilómet ros qu e discur ren entr e las ciud ades de Cobl enza y Bi ngen am Rhei n. Paisaje cu ltura l de Sintra . Un o de los atrac tivos pr incipale s de Portugal es este lugar do nde no sol o toman prot agonismo un amplio número de espe cies veget ales, si no también un sor prende nte conjunto d e monumentos, enmar cados de ntro de lo que serí a la arquit ectura r omántic a europea. Paisaje cu ltura l de la isla del Pico . En Port ugal también, c oncre tamente en el ar chipiélago d e Las Az ores, se enc uentra e nclavado aqu el que es conocido a nivel mundi al po r su rique za vitícol a. Paisaje cu ltura l cafetero . En Colombia se enmarc a este pai saje que est á insertado en el ll amado Triángul o del Caf é. Paisaje cu ltura l de Sukur . Hast a Nigeria, co ncret amente h asta el estado de Adamawa, hay que t rasladar se par a conocer dicho ri ncón , que re cibe la c ategoría po r sus monumento s y sus c ampos de c ultivo. Paisaje cu ltura l de Cha mpasak . Casi 40.000 hect áreas so n las que dan forma a e ste r incón de Laos que bási camente pue de definirse como un jar dín c on más de 1.000 añ os de a ntigüeda d. Paisaje cu ltura l de Mapun gubwe . La sabana es el eje vert ebrador d e este lugar en Sudáf rica. COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 110 incluido en la Lista de Patrimonio de la Humanidad, con c epto del que ya se ha formulado su definición desde la Recomendación sobre la salvaguarda de la belleza y del carácter de los pa isajes y de los sitios ( 1962 ), la Recomendación sobre la preserv ación de los bienes culturales en peligro por los trabajos públicos y privados (1968), y la Recomendación sobre la protección, a escala nacional, del patrimonio cultural y natural (1972 ). La presencia de un paisaje se pone en evidencia porque el lugar existe, y porque un observ ador hace presencia y lo concreta . Todo paisaje tiene componentes que son el reflejo visual de una realidad socio terr itorial. París, Bar rio fina nciero d e La Defens a al fondo . Fu ente: fotogra fía to madas de int ernet Con esta nueva Resolución s obre Paisaje Urbano Histórico, y con base en la presencia c ada vez más numerosa de las construcciones icónicas dentro del contexto histó rico, se entie nde que el alcance de esta definición le apunta a conservar la homo geneidad del paisaje construido en un determinado ámbito natural para pr otegerlo de inclusiones i n situ o de territoriales cercanas, que con su impacto puedan generar traumatismos a este globo caracteriz ado por atributos histó ricos. Esta definición va dirigida solamente a las COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 117 P A T RIMONIO ARQ UITECTÓ NICO En la actualidad, en la era de la globalización, se está atrav esando por una situación similar a la que pasó el mundo al iniciarse la era de la industrialización, pues d e nuevo se están dando cambios en la manera c omo estaba org anizada la humanidad . Hemos pasado a un a dimensión donde el destino se decide po r consensos internacionales que determinan una dirección generalizada, p ero que al mismo tiempo se p r onuncian en contra de la homogeneidad , y a la vez se promulga sob re la diversidad, la pluriculturalidad, por el respeto, mientra s se establecen condiciones de subalternidad. Todas estas incidencias ha n conllevado a una proliferación de manifestaciones en contra de la in j erencia en los asuntos internos de las naciones . En el campo del patrimonio cultural de la hu manidad, concebido como instrumento para promover relacion es d e di álogo interglobal, existe una óptica occidentalizada e n la e misión de conceptos técnicos y directrices sobre la permanencia de la arquitectura histórica para su disfrute internacional, que incluso dentro del mismo continente europeo ha suscitado diferencias de op i nión, c omo se expondrán en este capítulo, ca sos de rebeldí a frente a de cisio nes que difieren de las necesidades y realidades del desarrollo loca l. Los problemas que afectan el patrimonio cultural e stán directa mente relacionados con la i dentidad de cada nación, y responden a l g rado cultural de la sociedad del momento, y a las polí ticas públicas con las que se ha ya v alorado y mantenido ese patri monio hasta l a actualidad . Aunque mucha de la arq uitectura presente en un territorio COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 118 es de propiedad privada, su condici ón de disfrute colectivo le imprime unas obligaciones para su conservación, que limita la decisi ón de si quiere o no convivir co n restos de otras épocas, y al Esta do , la s de validar esas listas de inv entario que provienen del siglo pasado, marcadas por directrices de imagen nacionalista, aj enas a una asociación social c on ese patrimonio. En l a conferencia de ICOMOS sobre e l paradigma de la Carta de Venecia, con o c asión de sus 50 años de haber sido promulgada, Dani el Schav elzon, argentino , dijo: “ Todos los pueblos han convivido con restos del pasado, siempre. La diferencia ha sido la significación, importancia, usos o incluso su reconocimiento. Siempre han existido resto s de otras épocas, de pueblos desaparecidos, la destrucción de elem entos rep resentativ os de gobiernos que han cam biado «muerto el Rey, que viva el Rey» . Se enterraron o destruyeron edificios para construir otros encima porque los significados cam bia n y los usos del pasado fueron muchos ”. A ntecedentes de l ca mbio Es necesario recalcar la importancia que tuvo la revolución industrial como proceso de transformación económica, social y tecnológica, que se puede decir marcó una segunda etapa del ser human o, y dio el paso de una economía rural a una ind ustrializada de carácter urbano. Se inició en la seg unda mitad del siglo XVIII en Gran Bretaña, y se extendió unas décadas después a gran parte de Europa occidental y los Estados Unidos de América , concluy endo a principios del siglo XX . L a revolución industri al marca un punto de inflexión en la historia al modi ficar todo s l os aspectos de la vida cotidiana: a partir de es e momento se inicia una transición que acab a con siglos de mano de obra basada en el trabajo manual y el us o de la tracción animal, los cuales son sustituidos por maquinaria para la COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 119 fabricación industrial a base de carbón, y p osteri ormente para el transporte de mercancías y pasajeros mediante la energ ía eléctrica. El paso de una econom í a fundamentalmente agrí cola a un a economía industrial influyó sobremanera en la población, que experimentó un rápido crecimiento sobre tod o en el á mbito urbano. Nacen nuevas clases sociales encabez adas mayoritariamente po r el proletariado y una burguesía dueña de los med i os de producción y poseedora de la mayor parte de la renta y el c apital. El antiguo agricultor se con v ierte en el obrero industrial y la burguesía desplaza definitivamente al campesino y a la a ristocrac ia terrateniente; la nueva situación de privilegio social se basa fundamentalmente en la fortuna y no en el origen familiar , lo que r epercute en las propiedades urbanas. Del centro urbano se migra hacia las afueras, lleg a n nuevos residentes de economía precaria y se d a inicio a la construcción de un nuevo modelo urbano y a la renovación del antiguo, mejorando las condiciones higiénicas y rectificando linealmente el trazado sinuoso de algunos barrios, cuy a consecuencia se ve re flejada en el aumento exponencial de la población por raz ones de salubridad y en la aparición de las primeras patologías sociales relacionadas con la inequidad urbana . No todos los países se industrializaron al mismo niv el; por ejemplo en América del S ur se asumió el papel de ex portado res de materia prima, lo que generó mayor inestabilidad social po rq ue enriqueció a un grupo pequeño de terratenientes , aún bajo el sistema colonial . Estas naciones vivían al vaiv én del comercio internacional y los términos de inte rc ambio no siempre fueron fav orables para la economía agro o minero exportado r a. El producto terminado se compraba a un precio mayor. L a tec nología era europea o estadounidense y los materiales, lati noamericanos. Las condiciones COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 120 del mercado generaron condiciones desiguales y eso creó un subdesarrollo cuya característica aún sigue si endo la dependencia del capital extranjero y de los monopolios internacionales. Siglo XIX Las ciudades desfiguradas por la migración en masa del campo a l a ciudad y por el crecim i ento demográfico desbordado establecen que el área central se convierta en un patrón de referencia histórico , basándose en el trazado u rb ano y los modelos prediales del sue l o que de este sector no hab ían cambiad o significativamente, « gracias» al penoso abandono de las edificaciones que prácticamente inalteradas hab í an permanecido en su lugar, pero que ne c esitaban de un aux ilio por esta r próximas a t olerar los cambios del nuevo uso urbano y la ocupación de otro grupo s ocial que necesariamente modif ic ar ía su s espaci os. Sus antiguos dueños ha n migra do dentro de la misma ciudad hacia nuevas zonas de carácter privil egiado (ambientalmente), donde otras condiciones de bienestar y ostentación de capital se hace n presentes, porque la s casas del centro y a n o cuentan ni con la tecnología de la nueva época, ni con las demandas espaciales que requiere esta nueva forma de v ida . Se ha rá presente un fenómeno de valoración cultural , q ue motivará una preocupación teórica, para convertirse muy pronto en la tutela de la herencia edi ficada. S eñala Javier Rivera Blanco que a p rincipios del siglo X IX “ se estab lec e el criterio moderno de valoración y recuperación de un edificio antiguo por sus valores estéticos e históricos a tra vés de la actualiz ación arquitectónica de los coetáneos en sus elem entos con la intención de trasmitirlo com o legado p ara el f uturo " 1 . 1 Rive ra Blanco , Javier. De va ria rest auratione. Teoría e histo ria de la restauración arquitectónica . Edi torial Aba da, España 2008. COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 121 El interés s obre cómo intervenir una edificación, y sus efectos, tiene raíces latinas. L a palabra restauro ha estado relacionada con la conservación de los edificios, asociada a ntigu amente solo a la recuperación de la función abandonada. El término procede de la alt a Edad Media , que por las acepciones gramaticales con “ instauro , restituto y restruo ” 2 abarca diversas maneras de intervenir la arquitectura clásica en ruinas, reutilizando los espacios y materiales constructivos. Aunque no era la costu mbre, Alfonso X el Sab io , en una de sus partidas de mediados de 1200, se re fiere a las obligaciones de reparar edificios antiguos, como también en el año 1380 Pedro III firma rá l a protección de la Acrópolis de Atenas. En el Renacimiento se hace referencia al restauro en los Die z L ibros de Arquitectura de León Baptista Alberto , y se separa del concepto medieval de recuperar exclusiv amen t e una funci ón. La restauración se ejecuta a través de un lenguaje artístico definido, es decir con las formas, proporciones y sig nificados concreto s de la Antigüedad. Con Donato D’Angelo Braman te se destruyen obras paleocristianas y medievales para dar orig e n a otras nuevas. Se conserv a y se destruye sin d isti nción. El Colis eo Romano, por ejemplo, sirve para dotar de mármoles a la Catedral de San Pedro 3 . Durante el Renacimiento, la atención se centra en el estudio de la Antigüedad clásica, re alzándola en un marco ideal de belleza y estética, descartando la época medieval; e l si glo XVIII, la época de l Romanticismo, fija rá su atención en el pasado medieval como reacción a l clasicism o . El común denominador de todas las épocas es la valoración del pasado «distante», de es cenarios distintos de la realidad de quienes en tiempo presente los perciben, l o que permite valorarlos de mane r a diferente, para que pasen a ser objeto d e trat o 2 “ (…) p rocede del latín «rest auro» – restau rar, reedif icar, resta blecer, con acep ciones matizad as por vin cularse con «instau ro» – renovar, repetir, rep oner, con «resti tuto» – restablecer, repa rar, restit uir y co n «restruo» – construir, t ramar, edi ficar, reconst ruir, rest ablecer ” , e n Rive ra Blanco , Javier, op. c it. 3 Ibídem. COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 122 distinto 4 . De mitad del siglo XVIII, las inte rv enciones de la Torre de la Giralda en Sevilla y en la Mezquita de Córdoba son ejemplos de intervención en preexistencias, bajo la forma de pos -coloniz ación. Se reforma la fábrica en sus elementos aparentes sin alterar su perímetro, conserv ando su espacialidad, pero cambiando profundamente su esencia, de manera que d esaparezca sin destruir el edificio anterior y sea sustituido por otro nu evo 5 . Esta práctica se convertirá en un principio de la rehabilitación del siglo X X . En las primeras décadas del siglo X IX toda Europa se lanz a a la reconstrucción de lo clásico, bajo la forma de la restauración arqueológica y la ana s tilosis. El historicismo de finales de la é poca de la Ilustración alcanza una plenitud definida al plantearse racionalmente la idea de la restauración y dar paso a las definiciones teóricas de V io llet- le -Duc sobre el concepto d e estilo 6 . El siglo XIX se ca racteriza por el interés en la trasmisión generacional del legado artístico de la humanidad, y se debate conceptualmente sobre la forma de su permanencia. John Ruskin y Eugene Viollet - le -Duc marcan dos extremos de la balanza en la forma que debe con s erv arse el pasado. Ruskin con v endrá en respetar las huellas del tiempo y el ca ráct er efímero del pasado; Viollet- le -Duc b uscará el ideal de la arquitectura gótica m ediant e el uso metodológico de la arqueología, el conocimiento de la historia del arte y la comprensión de las técnicas de construcción para reconocer los faltantes y reconstruir lo alte ra do ; propondrá una mezcla de historia y técnica. Acomp aña ndo el debate conceptual sobre la intervención en arquitectura, sal en al escenario las teorías sobre conservación y restauración de bienes muebles de Camilo Boit o y de Gustavo Giovannoni, posiciones críticas y científicas 4 Alois Riegl e n el siglo XIX es el p rimero en desarr ollar un sistema clar o de los valo res asoci ados al pat rimonio cultural. 5 Rive ra Blanco , Javier, op cit. 6 Ibídem. COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 123 respectivamente, que son b ase de las cartas de Atenas y de Ve nec ia del siglo XX . Se plantea una forma científica de restaurar porque existe una conciencia crí tica que distingue perfectam ente el pasado del presente. Aparecen tres modelos operativ os: la apuesta por la modernidad, la defensa de la unidad de estilo o pureza de la s formas , y el desarrollo de eclecticismos y simbiosis lingüísticas. L a ortodoxia d e la unidad del estilo se hereda del Renacimiento, cu ando los arquitectos de entonces se tuvieron que enfrentar a estructu ras del Medioevo y recubrir la totalidad del interior y exterior con una epidermis renacentista; continuarlo en el estilo medieval; o buscando un equilibrio entre lo mediev al y lo renac entista, entre lo viejo y lo nuevo, como por ejemplo Bruneleschi, que concluye el domo de Santa María de las Flores en Florencia, sobre la estructura octogonal que recibe. Surgen la t utela monumental, el inventario y la documentación. La intervención constituirá un con j unto de operaciones destinadas no a actualiz ar el monumento, ni tampoco a enriquecerlo, sino a conserv arlo como testimonio del pasado. Esta centuria he re da también la tradición de la escenogra fía del barroco, pero l a renovación urbana que Nap oleón III ordena al barón Haussmann en 1852 para modernizar París responde rá a motivos sociales más que estéticos: al incremento de la población, a l a exig encia de unas con strucciones y de un ur banismo más hig iénico ante las epidemias, y a la adaptación del centro a los nuevos medio s de transporte como el ferrocarril . Dentro de la misma línea de renovación urbana se hace manifiesta la necesidad de todas las ciudades de promocionar el desarrollo, con el generaliz ado d erribo de sus murallas, la r estitución de barrios v etustos y la incorporación de planes , como por ejemplo, entre muchos, el Plan Cerdá de reforma y ensanche de Barcelona de 1860. COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 124 Por contraste, tamb ié n se realizan las primeras reuniones sobre el tema de la conservación del patri monio que se registran en Bruselas en 1874 a instancias del zar Alejandro II para redactar el borr ador de una declaración internacional sobre ley es y costumbres de guerra; participan enton c es 15 países europeos y dos de sus artículos se centran en la p ro tección del patrimonio. Luego vendrá el Tercer Congreso Internacional de Arquitectos europeos en 1889 para discutir sobre l a protección internacional del patrimonio arquitectónico, ambas reuniones generadas por las circunstancias políticas mundiale s y la presencia de elementos arquitectónicos que irrumpen en el paisaje, como será la aparición en marz o de la Torre Eiffel con ocasión de la Exposición Universal de París. Ya se tiene una conciencia plena de la historia, y del valor histórico y esté tic o de otros estilos distintos que los clásicos. Fuente postales : tomada s del interne t Fotografía arch ivo Bibliotec a del Con greso Estados Unid os – fotografía tomad a del in ternet COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 125 La transformación urbana y las nociones sob re el manejo de la arquitectura pretérita vienen pro movidos por una renovación de las características y los principios de la arquitectura, marcada por los cambios técnicos, sociales y culturales vinculado s a la revolución industrial. Este movimiento, en el campo de la arquit ectura y el mundo del arte, tuvo su germen en la Esc uela de la Bauhaus y su principal desarrollo en el Movimiento Moderno vinculado al Congreso Internacional de Arquitectura Moderna (CIAM), marcada por las dos principales tendencias del momento: el funcionalismo racionalista y el organicista. Este movimiento del CIAM se caracteriza por la simplificación de las f o rmas, la ausencia de o rnamento y la renuncia consciente a la co mposición académica clásica. Pero fue, sobre todo, el uso de los nuevos materiales como el acero y el hormigón armado, así como la aplicación de las tecnologí as asociadas, el hecho determinante que cambió para siempre la manera de proyectar y con struir los edi ficios o los espacios para la vida y la actividad humana. En América, baj o otra coy untura polí tica continental, el incendio de l a ciudad de Chicago en 1871 genera tamb ié n una posición de renovación urbana por rede sarrollo , cuando por prime ra vez el centro de una ciudad se reconstruye en un nuevo estilo, con nuev a edificabilidad . América se convierte en la esencia de la modernidad constructiva; ya no queda huella de lo vetusto; se reemplaza el muro de madera o ladrillo por armaz ones de acero que pesan menos, con lo que se logra una may or altura y más eficiencia del uso del suelo. 6.5 kilómetros de ciudad habían sido consumidas por el fuego, 17.000 edificios y 100.000 personas habían quedado sin hogar. La eficiencia para dar respuesta a la catástrofe se h acía inminent e, y los avances constructivos de la revolución indust rial permit en la toma de decisiones bajo la nueva visión que plasma el espí ritu de la época, COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 126 los comienzos de la modernidad y la innovación de la «era de la electricidad » que caracteriz an los de s plazamientos en masa de la vida urbana (el ascensor, el metro, el tra nví a). Imagen de Chi cago tras el ince ndio. Edific io Auditorium, obra de Adler & Sullivan . Chicago Bui lding, obra de Holabird & Roc he. Fuente: Wik imedi a Common s. Foto grafías tomad as de internet. De la revolución industrial se hereda n cambios muy positivos para la humanidad, pero las ci udad es crecerán con u na marcada desigualdad so cial, producto de un os Estados concentrados en la construcción de monumentos, símbolo de la imagen nacionalista , de l desarrollo de b arrios para la burguesía capitalista y para los ciudadanos trabajadores q uienes s e apilarán en distritos pobres, y de unas centralidades abandonadas que representa rá n de forma decadente la historia del orig en urbano . En 1890 nace el movimiento COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 133 madurez de u n continente con la capacidad para asumir con responsabilidad su historia 12 . El mérito de Arciniegas lo encontramos en s u empeño por comprender la mentalidad de los v encedores y de los vencidos, en su capacidad de instalarse en otros sistemas y saldar cuentas con el pasado, proyectándose en el futuro. S o bre estas bases difundidas, pero talvez no racion al izadas del todo, l a “ an dadura americana ” , como la describe Ramón Gutiérrez 13 , mantu v o continuidad . La primera reuni ón en Montevideo (1920) mostraba los signos de cambio cultural con publicaciones mejicanas 14 y argentinas que predicaban a favor de una arquitectura americana y la promoción d e la enseñanza de la Historia de la Arquitectura de Améri ca. La de Santiago de Chile (1923) manifestaba la necesidad de conservar los monumentos que tuvieran valor histórico, arquitectónico y arqueológico, frente a las políticas de tierra arr asada d e la especulación inmobiliaria. Se propuso la crea ción de una Comisión de Monumentos en cada país. Desde entonces se pensaba en el «reciclaje» de viviendas que no fueran «obsoletas » so bre la racionalidad de las inversiones y la importancia del mantenimient o de los edificios. En 1927, Buenos Aires trata el tema de identidad americana; se presentan posturas americanistas de Chile, Méjico, Argentina y Brasil, aunque una brasileña ya anuncia ir en contra de toda tradición posible. El tema de la identidad, abordado de sde el empleo de los materiales locales y la enseñanza de la historia ame ricana se sumerge de lleno en el debate estilístico que procuraba buscar una arquitectura con alma propia. Se proponí a una arquitectura regionalista, inspirada en la restauración ameri canista, reco g iendo la 12 Triviño Anzol a, Consuel o. III Congreso de la Aso ciación Española de Est udios Literario s Hispano american os, «Isla Posible» . Ponenci a “Germán Arc iniegas y la ut opía amer icana”, Alican te, 1998 13 Guti érrez, Ramón , Tartari ni, Jo rge y Stagno, Rubens, o p. cit. 14 Marisc al, Fede rico. La Patr ia y l a Arquitec tura Naci onal, 1915, e n Gutiérr ez, Ramón , Tartar ini, J orge y St agno, Rubens, o p. cit. COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 134 corriente espiritual y estética de la arquitectura m odern a europea y de la idiosincrasia continental, advirtiendo el peligro de la in fluencia de la arquitectura alemana y la de Le Corbusier espe cí ficamente. La cuarta reunión en Rí o de Janeiro en 1930, a ntes de la Carta de Atenas y coyunturalmente con la venida de Le Corbu sier a algun os países del Co no Sur, estuvo dirig ida po r tres g randes lineamientos: el historicismo, el neocolonial (hispánico, criollo, indigenista) y el movimiento moderno , que buscaba un lengu aje internacional, sustentándose en el lenguaje d el funcionalismo, más que en el formalismo, predicando el racionalismo moderno. Temas sobre rascacielos, patrimonio artístico y arq uitectón ico, urbanismo, arquitectura paisajística y la solución económica de viv ienda fueron abordados. El tema central q ue estaba en debate era el de la modernidad. Debate álgido sobre tradición y nuevos cambios. El siguiente Con greso, q ue debía ser en Cuba, no se realiz ó. Volviendo a Europa, la transformación de las ciudades europeas por las guerras condujo a posiciones div ersas frente a la tarea de reconstrucción; unas optaron por hacerlo d e manera idéntica , por ejemplo (entre muchas más) , la ciudad de Varsovia, la Cated ral de Reims en Francia, o la adoptada por Inglaterra, que deja rí a ciertas ruinas como memoria de lo sucedido. En unas se abogó por la reconstrucción del centro h istórico, en otras p or mantener ciertos elementos representativ os. En la ciudad de Ypres en Bélgica, hasta se desarrolló un estilo genérico. Como parte del Tratado de Versalles se conciben múltiples actividades, e ntre ellas la creación de la Oficina Internacional de Museos ( IOM ) en 1926, con una revista que aún circula hoy, Museum International. Se o rg aniz an cua tro reuniones, entre ellas la s de Roma en 1930 y la de Atenas en 1931, ampliando el campo de cooperación COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 135 internacional. La de Venecia se considera co mo el Primer Congreso de Arquitectos y Técnicos de Monumentos Históri cos. Reco nstrucci ón de la c iudad de Varsovi a Reco nstrucci ón Ypres, Bél gica Huellas guerra Winc hest er Palac e, Londres Fuente: f otogra fías e il ustracion es tomadas de i nternet De esta reun i ón de 1931 sale la Carta de Atenas, utilizando e l término de « p atrimonio cultural» acuñado desde la Revolución Francesa. La Carta, adoptada en 1932 , tiene una clara postura frente a que se deben abandonar las restaur aciones integrales , por el COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 136 respeto de los estilos de todos los periodos 15 . Se apoya en gran medida en Ruskin sobre el respeto a los monumentos. Prevalecerá el derecho común sobre el priv ado, con una visión de apropiación colectiva del patrimonio. Trata rá sobr e educación, participación ciudadana y difusión. En 1934 se crea una Comisión Internacional de Monumentos Históricos sin é x ito. En 1932 se emite desde Ita lia la Carta del Restauro de Gustavo Giovannoni y, en 1942, en Parí s, es editada p or Le Corbusier otra «Carta de Atenas» que c ontiene consideraciones de lo v iejo fren te a lo nuevo , planteadas por el Congreso Internacional de Arquitectura Moderna (CIAM) 16 . Esta «otra» Carta de Atenas es un mani fiesto urba nístico de la CIAM celebrado a bordo del Patris II en el año 1933 durante la ruta Marsella-Atena s-Mars ella, porque no se pudo celebrar en Moscú. Propone ur banísticamente una separación funcional de los lugares de residencia, ocio y trabajo, poniendo en entredicho el carácter y la densidad de la ciudad tradicion al. Los preceptos se desarroll aron en las ciudades nue v as de Chandigarh y Brasilia, zoni fican do e n función de los usos: habitar, circular, trabajar y recrear. Se consideraba que la vivienda tenía primacía sobre los demás usos en la ciudad, implantada en lugares higiénicos, orientada por la asoleación, alejada 15 La conf erencia escuchó l a exposici ón de los principios gene rale s y de las teorí as concer nientes a la prote cción de monumento s . Obser va que, a p esar d e la diversi dad de casos especial es en los que se p ueden adopt ar soluc iones esp ecíficas, pre domina en los difer entes Estad os present ados la t endencia gene ral a abandona r las restituci ones integrales y a evit ar sus riesgos medi ante la insti tución de obras de mant enimie nto regular y per manente, apto s para asegurar la conse rvación de los edificios. En lo s casos en los que la restaurac ión aparez ca indisp ensable desp ués de de gradacione s o destruc ciones, re comienda respetar la obra hist órica y artística del pas ado, sin menospre ciar el est ilo de ninguna époc a. 16 El Con grès Int ernatio nal d'Archi tecture Mod erne conoci do como CIAM o Co ngreso In terna cional de Ar quitect ura Moderna f ue fundado en 1928 y d isuelto en 1959. Fue e l labor atorio de i deas del movi miento mo derno o el llamado est ilo interna ciona l en arquit ectura. Const ó de una o rganizac ión y una s erie de c onferencias y reunio nes, a sabe r: 1928, CIAM I , La Sarraz , Suiza. Fundac ión del CIAM 1929, CIAM I I, Fráncfor t, Alemani a. Vivie nda de míni ma. 1930, CIAM I II, Bruse las, Bé lgica. Desarr ollo racional del esp acio. 1933, CIAM IV , Atenas, Gr ecia. Car ta de At enas. 1937, CIAM V , París, Franc ia. Vivi enda y el oc io. 1947, CIAM VI , Bridgewat er, Inglat erra. R econs trucció n de las ci udades devastad as por l a II Guerra Mundial . 1949, CIAM VI I, Bérga mo, Itali a. Arquitec tura como ar te. 1951, CIAM VI II, Hodde sdon, Inglate raa. Cent ro ci udad. 1953, CIAM I X, Aiz- en -Provenc e, Fran cia. Car ta de h abitació n. 1956, CIAM X, Dubrovni k, Yugoslav ia. Hábit at. 1959, CIAM XI, Otter lo, Holan da. Disoluc ión del CIAM. COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 137 de las vías de comunicación arterias, y separadas de tal manera que la distancia entre ellas permitiera la generació n de grandes superficies verdes. La Segunda Guerra Mundial llega con peores daños que la Primera Guerra , con las consecuentes reconstrucciones. Algunos sitios fueron conservados como memoriales. Otros reconstruidos cuales facsímiles, como Varsovia, en Polonia. La voz de alarma la levanta la Society for the Protection of An ci ent Buildings : “to make a sham Antique Building can be nor only inartistic, but unpatriotic ”, a q uienes tildan de impostores. La restaura ció n en la intervención arq uitectónica siempre ha generado controversia; l a Carta de Atenas e s tará convencida de la importancia de la conservación artística y arqueo lógica y reconoce rá que a la fecha ya hay una diversidad de casos especiales que sirven de legislación para adoptar soluciones espec íficas, rechazando las intervenciones integrales, instando por el mantenimiento y la ocupación del monumento que aseg ure su vitalidad respetando su carácter histórico y artístico. La may oría de ejemplos de intervención monumental vienen de la herencia italiana arqueológica que tienden a la consolidación del monumento y a la recomposición, diferenciando las partes nuevas, documentando la orig inalidad de la obra para o frecerla visualmente completa. Servirá de sustentación teórica para intervenir reemplazando o completando, co mo lo propugnan los principios violletanos . La restauración del Ar co Triunfal de Tito entre 1818 a 1821 por Raffaele Stern y Giuseppe Valadier es uno de los casos que ilustra la conservación del patrimonio y su permanencia . El tratamiento arqueológico del monumento, elev ado a pieza mueble del paisaje, recob ra de nuevo su función original como arco triunfal después de haber sido pue rt a de la muralla medieval de la ciudad. La COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 138 aplicación de técnicas de reconstrucción recomponen su i magen, estableciendo para el futuro los principios que regirán la valoración formal c omo fundamento para la superviv encia de la memoria histórica, de la que se acogerán las ciudades destruidas en las guerras mundiales, o los monumentos que son símbolos muy valiosos para una sociedad. Un ejemplo de la época moderna es e l Ca mpanario de Venecia, para el que se opta por su reconstrucción física exacta, utilizando nuevos materiales de construcción. No hay falsificación, porque los venecianos no persigue n el engaño; el Campanario no es antiguo, sino moderno, y mediante su re construcción se posibilita el conocimiento del objeto al que sustituye. Debates y ejercicios de práctica profesional realizados en cada país llevan a diferentes tendencias. Francia y España propende n por el restauro estilístico. Italia por el restauro ar que ológico. Durante las dos últimas década s del siglo X IX se reacciona contra los excesos de la restauración v ioll etana que tiende h acia la unidad formal, l a cual conduce a una unidad de estilo idealizando el monumento , y en contra del fatalismo pasivo de la escuela ingl esa. El siglo XX propone la conservación del patrimonio arquitectónico buscando una dialéctica de la intervención entre lo antiguo y lo nuevo 17 . Segunda mitad del siglo XX A partir de 1945 se reorg anizan los o rg anismos inte rnacionales. Nace la ONU, que da paso a la Unesco. Y la IO M, a ICOM. En 1954, La Haya trata la prote cció n del patrimonio cultu r al en caso de conflicto armado; en 1956, la Unesco cre a el Centro Internacional para Conservación en Roma (que se pone en marcha en 1959) , se crea el 17 Rive ra Blanco , Javier. op. c it. COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 139 ICCROM y se dictan recomendaciones para el pa tri monio cultural con énfasis en lo arqueológico. Viene la reunión de Méjico 1947, y e n 1948 y 1949 se cre an otros dos organismos, uno para l a protección del patrimonio natural y el Consejo de Europa. En 1950 se funda la protección de objeto s de museos. En 1957 s e reúne en París la Segunda Conferen ci a de Arq uitectos y Técnicos de Monumentos. E n 1963 se publica Teo rí a del Rest au ro , de Cesare Brandi, director del centro de Roma que enfatiza en que «retornar en el tie mpo implica una falsificación» . En la época de los años sesenta se generan grandes proyectos de cooperación internacional , como los de Abu Simbel, Mohenjo -Daro, Sri Lanka, Fez, Katmandú, Borobudur, Venecia, La Acrópolis. Abu Simbel t raslad ado y r econstr uido por cons trucción de la repr esa Asuán Sistema MO SE para evi tar l a elevaci ón del ni vel del Adr iático sobre la laguna de Ve neci a Fuente: f otograf ías toma das de int ernet Dentro de este marco de quince años de reflex iones , la tercera Conferencia europea de Arquitectos y Técnicos de Monumentos se reúne en Venecia a debatir sobre el manejo del patrimonio bajo el COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 140 lema «La restauración de los monumentos en la vida m o derna» . Se reúnen más de 60 países. E n el Congreso se debate n cinco temas, los mismos del Con gre so de Atenas: teoría de la conservación y restauración, educación, jurídico-administrativo, historia del arte y de la civilización, y salvaguarda, con una visión sobre la r estauración del patrimonio inmueble basada en la Carta del Restauro . El Congreso se pronuncia sobre el concepto de autenticidad, que de alg una manera se confunde con el de integridad ; determina que se debe evitar el desplazamiento de monumentos , épo ca que se ha caracterizado por esta modalidad de interv ención . La Carta de Venecia no incluye e l t ema de la educación, la participación ciudadana y el re-ente r ramiento de bienes excav ados cua ndo no se puedan conservar, entre otros. Se crea ICOMOS en 1965. Paralelamente en Améri ca , el tercio medio del sig lo XX está enmarcado por reun i ones después de un receso de diez años; los encuentro s nacionales e internacionales en Chile 1934 y 19 38, Argentina 1935, Méjico 1938, Estad os Unidos ( W ashington) 1939 , en el que se crea el «Premio Amé rica» a la rest auración de monumentos. En esa época s e realizaron también el primer Congreso Internacional Americanista en el Perú (1937) y el primer Congreso Panamericano de Viv ienda Popular, en A rg entina (1939) , terminando con e l de Montevideo (1940 ). Con el continente europeo de nuevo env uelto en otra guerra mundial, en la reunión de Montevideo el tema predominante es el urbanismo y el crecimiento de las ciudades americanas, i ncluyendo la dimensión social y la e st ética de los edificios . Considerado el urbanismo como una ciencia, se exhorta a la creación de ins titutos para la enseñanza de la historia de la arquite ctura americana. Se evidencia la necesidad de legislar sobre la protección del patri monio histórico americano y por la creación de c ursos para la restauració n COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 141 de monumentos. Mario Buschiazzo coordina la mue stra argentina con 359 trabajos sobre arq uitectura americana, prehispánica y colonial del continente, con casos de Arg entina, Uruguay , Chile, Bolivia, Brasil, Estados Unidos y Perú. También se trata de nuevo el tema de la vivienda popular y los crédito s hipotecarios. En Lima (1 947 ), los peruanos muestran dos proyectos «americanistas» , el Palacio Arzobispal y la Escuela de Bellas Artes como respuesta formal entre lo neocolonial y lo n eo-indigenista , que exhortan a l a identificación incaica con raíces esp irituales que conformen la concien ci a de una identidad. Se elabora un plan piloto para Cuzco después del sismo de 1950 , apelando a un esq uema CIAM que proponía la destrucción del tejido histórico de la ciudad y la construcción de edificios sob re pilotes , lo cual no se realiza. Escuela de Be llas Artes de Lima Palacio Arzobi spal de Li ma y Catedr al – estilo ne o-colonial Fuente: Fo togra fías to madas de in ternet COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE 142 La misión de la Unesco encargada de considerar la reconstrucción de Cuzco en 1951 dictamina sobre la base de tres ciudades presentes: la incaica, que e s tá a nivel de cimi entos presente ; la colonial, que debe ser restaurada; y la moderna, que debe construirse como representativa de una capital regional, y q ue no será posible si se exige la conservación de los restos vetustos de las antiguas capas del desarrollo de la ciudad 18 . Se divide en cuatro zonas el área central: la zona histórica y a rqueológica objeto de reconstrucción y restauración; los distritos re sidenciales que pueden ser objeto de modificaciones; l os distritos que se pueden reconstrui r en su totalidad; y los distritos de futuro desarrollo urbano. De la primera zona, los muros inca icos que dan bajo protección estricta, las casas y edificios monumentales i nventariados se restauran, y el contexto puede s er reemplazado por obras nuev as siguiendo normas de altura y densidad. Se af irm a específicamente que no es preciso imponer por ley un e s tilo «neocolonial» . Es la aplicación de la Carta de Atenas. Cuzco f otografías informe UNESCO 1 951 Fuente: Fo togra fías y gráfi cas to madas de int ernet Esta reunión de Montevideo convoca e l mayor número de profesionales reunidos entonces, y cuenta con la presencia de 18 Unesco , Museos y M onu mentos III - Cuzco recon strucció n de la ciudad y restauració n de sus mo numentos . 1953. LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE 244 Mantener las car acterísticas morfológicas de un lugar cumple con las políticas de conservar las p ec uliaridades naturales y las representaciones urbanas que ha n da do albergue a las so l uciones de hábitat de una comunidad, en una época determinada. Un sitio está conformado por la i mplantación, c alles, orientación, densidad, función, y por la arquitectura como el eleme n to formal de la agrupación urbana. Garantizar la continuación de este patrimonio inmueble diverso, su presencia material y social en el territorio exig e también del conocimiento y valoración del lug ar geográfico en donde se implanta. Con las actuales políticas de Paisaje Urbano Históri co, una visión eminentemente territorial , la ciudad c ambiará la forma de ver su territorio, especialmente la centralidad, como un lugar que «n o se toca» , para pasar a verlo, como ya lo dicen muchos expertos en urbanismo 8 , como un barrio más entre todos, caracterizado por u na forma de vida que responde a un sistema de morfología urbana y a una tipologí a arquitectónica diferente s , s obre los cual es ya se tiene una valoración objetiva desde su apariencia formal y que ahora debe definir su composición social en aras de la sostenibilidad ambiental y de cotidianeidad para hacer de este s ector de la ciudad o del p oblado un lugar más cercano a los ciudadanos, o en su defecto, si ostenta n la categoría de Patrimonio de la Humanidad, para el turista. De esta aso ciaci ón vital entre territorio natural y cultural resulta el lugar de asiento de cada generación, lo que determina su ca r ácter y su esencia; s e concreta en los aspectos distintiv os de la geografía y el acierto de l a implantación y de los límites c ulturales que se 8 Encuentro Interna cional El P ai saje Urbano Histórico como Her rami enta del Desarrollo Urbano Sostenible . Quito, septiembre de 2015. Durant e su inauguración, la directora/repre sentante de la Unesco para Bolivia, Colombia, Ecuador y Venezuela, Saadia Sánchez Vegas, señaló que la noción de Paisaje Urbano Histór ico, produ ct o de la importante evolución que ha experimentado la teor ía y la praxis de la conse rvación de l patrimonio ur bano en los últi mos deceni os, permite pe nsar, aborda r y planific ar en función de los reto s y la s perspect ivas actual es d e los centros históric os y s u entorno urbano, con énfasis en un enfoque integral y sistémico que supera la conse rvación del entor no físico par a abarc ar también el e ntor no humano en t odos su s aspectos, mater iales e inmateri ales. Disponi ble en: ht tp://www.unesc o.org/new/es/ media-serv ices/ LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE 245 establezcan; es el genius loci , el c oncepto de lug ar en la arquitectura 9 . Es, según Ignacio Solá- Morales, “ el lug ar en que la historia y la geografía se dan la mano porque se determinan, de manera precisa, la idea general del tiempo y del espacio ”. Albacet e, España Fuente: f otogra fía toma da del int ernet Hasta el momento, casi todas las ciudades concentran l a definición de límites de in terés cultural a la centralidad, al lugar de fundación; no obstante, el crecimiento de las ciudades ya ostenta muchos más sectores, que sin lugar a dudas son representaciones actuales de sistemas de agrupación urbanística y de des arrollos arquitectónicos que, expandidos por toda la ciudad , constituyen también una narración histórica del modo de viv ir sus habitante s . En este siglo y a no tendrán valor solamente los se c tores que v ienen de mucho tiem po atrás, como sería el centro de una ciudad metropolitana, o una ciudad medieval como Chartres, o el sector de las ruinas de la ciudad de Roma; se in cl uirán también los desarrollos prese ntes, qu e ya 9 Ámbito ar quit ectónico de la fe nomenología, desa rrol lado principa lmente por el teór ico Christian Norbe rg-Schulz en su libro G enius Loci: Toward s a Phen omeno logy of Arch itectu re , Rizzoli In ternational Publicatio ns, 1979. LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE 246 conforman nuevas formas de vida, y que es f in almente lo que el patrimonio de hoy visualiza proteger: lo inmaterial, lo q ue históricamente va caracteriza ndo a cada sociedad. ¿Cómo se continúan habitando esos recinto s del pasado y se protegen los presentes qu e también hacen parte de la h er encia y son los que se habitan hoy? Esa es la tarea. El patrimonio no solo debe estar en las colecciones de los museos como piezas muebles o como escenari os urbanos, sino tamb i én en los barrios que, c aracteriz ados por la arquitectura de cada tiempo, ofrezca la variedad de ámbitos que constituyen la riqueza propia de las ciudades . Brookl yn, Nuev a York, Estados Unido s Villa de Leyva, Colo mbia Wall Stre et, Nue va York , Estados Unidos Shangai, Repú blica Popular Chi na Sevilla, España Ilustración conjunt o residenci al (sin local ización) París, Francia LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE 247 Leeds, Inglater ra Málaga, España Nueva York, Est ados Uni dos Valdelinare s, Teruel , España Fuente: f otogra fías toma das del internet Todos los ámbitos son p atrimonio de la ciuda d y de quienes ter minan ada ptándose a estos . S e requiere del ajuste de la conducta personal al espacio p re establecido , bajo una cierta “ dosis de mitología urbana ” 10 . Mediante mecanismos de interv ención pública, como es la revitalización urbana del cen tro , se busca la reconquista de un ambiente que no es propio de la época actual , que responde a momentos históricos y formas de vida pasada, pe ro qu e ajustados a una tecnologí a y servicios p resentes es posibl e hacer propio, es posible id entificarse con él . Obligados con la preservación del patrimonio cultural, en muchos casos se exige no solo la conservación material y territori al del pasado , sino también la capacidad de f r agmentación de la identidad del individuo , porque en muchos casos aún quedan f or mas de habitáculos que provienen de 10 Halper t, Mirt a. Habita r el patri monio . Territorio, esp acios, l ugares . Edi torial Unive rsidad Central, Chil e, 2007. LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE 248 otras culturas o épocas de colonización , una impronta del pasado que aún presenta conflictos culturales. Barri o Albrook , Panamá – indiv idual ización casas ( antiguo barr io milit ar estadounide nse Zo na del Canal d e Panamá) LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE 249 Componente social Sobre el tema de la permanencia y su trans formación aparecen reflexiones nostálgicas, co mo la de Torres Balbás cuando narra con tristeza el mundo de demoliciones que acontecen en la ciud ad de Granada, y dice que a mediados del siglo XIX se abre la Gran Vía, cortando estrechas callejuelas que formaban la ciudad antigua. “ Una calle recta de 822 m. de longitud y 20 m . de ancha, hoy una calle moderna, sin perspectiva ni carácter, fatigosa de andar, en la que solo distrae la vista un ciprés ” 11 . Cabe decir que la denuncia no solo abarca ba lo que se derrumbaba, sino también anunciaba la mala la suerte que corrían otras edificaciones después de las intervenciones radicales. Todas en casas de expresión de arte popular , d el “ arte humilde y callado ” que no se aprecia, o mejor, que pocos aprecia n, que se trasmite de forma lenta de generación e n generación, que forman la personalidad de un sector de la ci udad. Continúa refiriéndose a la s casas del siglo XVI, albergue de musulmanes, el área morisca del Albaicí n, “casitas minúsculas, recatadas, cuya s humildes fachadas no revelan nunca la graci a refinada de sus interior. Hoy (1 923 ) s e desprecian, no se valoran. Los extranjeros no las visitan y la mayoría de los granadinos las ignoran. No las protege ley alguna, ni su desaparición m overía escándalo” . En el ámbito patrimonial se dice que lo constr uido está asociado al complejo social que lo habita y que lo social da sentido a la complejidad urbana histórica que admiramos; e s una realida d condicionada a l as áreas centrales de las grandes ciudades, mas no al contexto de los pueblos. Si fuera así, con cada generación deberí a desaparecer la arquitectura y su entorno urbano. Cada grupo socia l que lo h a bita, generación tras generación, ind efectiblemente cambia su esencia, po rq ue inde fe ctibl emente genera ajustes que le permite n 11 Torres Balbá s, Leopoldo. Gra nada: la ciud ad que d esaparece . Univer sidad de Gr anada, Escue la Super ior de Arqu itec tura, España, 1923. LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE 250 discurrir en ese «viejo» e spacio. Estamos ante una dualidad conceptual, que es la que plantea Francesc o Bandarin cuando se pregunta si vale más como patrimonio urban o la ciudad de Venecia o la de Benarés en la India, confrontando qu e la primera se conserv a arquitectónicamente, pero sin su s habitantes locales, y la segunda conserva sus habitantes locales, per o su arquitectura está totalmente deteriorada. Siendo así, para man i festarse sobre c uáles son los factores que inciden en la perennidad de la arquitectura , h abría que comprender, antes que nada, que c omo contenedora, su capacidad de adaptaci ón está sujeta a las políticas de ordenación u rb ana que caracterizan el ámbito territorial, y así, de sde esa visión de planificación diferenciada , los habitantes se puedan apropiar del territorio urbano y arquitectónico que mejor se ajuste a su forma de vida , apropiándose del lugar, con el propósito de contri buir a mantener la trasc endencia de lo histórico en la vida actual y futu ra de la ciudad. L a recuperación de las áreas centrales como una cuestión puramente patrimonial hay que abordar la des de la óptica territorial, entendiendo que el paisaje cu lt ural será el protagonista, pero no solo compuesto por aspectos materiales de la cultura, sino también por los naturales y los inmateriales. La conjunció n de estas cualidades, asociadas a los grupos humanos, generará lo que por décadas ha fallado en la gestión de las ciudades , pero q ue todaví a subsiste en los pueblos y en l as ciudades pequeñas, donde la comunidad reside y es propietaria de una arquitectura que se adapta a su cotidianeidad, d e lo que se desprende una apropiación del territorio , que a su vez se traduce en un manejo equilibrado del medio ambiente y en la autonomía para desarrollar sus tradiciones. Muchas reflexiones recientes le apuntan a redefinir los centros de ci udad como unidades barriales , con el fin de co ns eguir de nuevo una LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE 251 armonía cultural in tegrada social y económicamente, que se ha perdido en los centros tercerizados, hoy territ orio de nadie, a v eces ni siquiera del turista. El éxito del u s o residencial en á mbitos demarcados por rasg os estilísticos del pa s ado debe estar co mpletamen te asociado a formas de vida y a patrones sociales que s ean capaces de reconquistar un espacio que no es propio. Actualmente , por l a indefinición de la vocación del área central , se aposentan en lo s centros de ciudad la pobreza y las actividades terciarias, c omportándose como lugares apartados del resto de la ciud a d, vinculados consigo mismo, y que por esta razón so lo han contribuido al desequilibrio urbano y territorial. Esta será la cuestión a superar, y la experiencia de hoy debe servir de «p ru eba y error» frente a la nueva concepción de ciudad, pa r a dar alcance a las nuevas políticas de l Paisaje Urbano. “ La posición que se ha adoptado para proteger los centros históricos y cómo aborda r s u recuperación se ha reducido a considerarlos como espacios aislados dond e, a partir del concepto de rehabilitación arquitectónica, por que la vetustez y antigüedad de las edificaciones no son aptas pa ra el uso residencial — pa r a lo que originalm ente fuera su uso — , ahora cabrían toda clase de acciones, para reconvertirlos en lugares de actividad terciaria ” 12 . Desde esta re alidad, los centros no se alzan como ámbitos especiale s capaces para afrontar alternativas urbanísticas que le importen a la ciudad en su conjunto. No son siquiera es tructurantes del desarrollo, sino todo lo contrario; son con siderados áreas marginales c o n arquitectura doméstica e infraestructu ra deficientes, donde se desplazan los habitantes de escasos recursos. E n busca de frenar el deterioro del cen tro , e ntran en escena los planes de 12 Álvarez Mora, Alfonso. “La vivienda como indicador de la recuperació n de los conjuntos histórico s. Un balance en Españ a”. En: Simpo sio Interna cional Ciudad sobre Cuidad, I nt erferencia s entre Pasado y P resente Urbano en E uro pa. Funda ción del Patrimoni o Histórico de Castill a y Le ón, Valladoli d, 2009. LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE 252 renovación u rb ana de la ciudad que se ocupan de áreas de manzanas completas, pues su visión no será la de modi ficar o consolidar predio a predio, sino la de i mpulsar cambios estructurales, en masa, que derive n hacia el cambio programa do d e residentes , que ya no será cíclico sino inducido . Est as acciones de gestión urbana cuentan con alta desaprobación social por el impacto sobre los moradores, quienes por sus condiciones económicas habitan la s casas sin sentido de pertenencia, convirtiendo muchas de ella s en los llamados inquilinatos, o transformadas empíricamente en pequeños centros comerciales, como es el ca so de la ciudad de Cuzco. Casa col onial c uzqueña, co nvertida en centr o comercial – Fuente: Patri monio u rbano Colomb iano Casa del p oeta Jorge Isaacs co nvertida en centr o comerci al en Cali, Colombia Fuente: f otogra fías y rend er toma dos de intern et LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE 253 Los centros fundacionales aún no se han entendido como un ba rr io más, r epresentado por arquitectura con carac terísticas formales diferenciales, como también lo son e l resto d e sectores que conforman la ciudad. Se le a s ocian patologías no deseables , por el deterioro que representa su contenido arquitectónico y socioeconómico. No o bstante , s e le reconoce que en un momento de la historia su programación y materializ ación espacial actuó como impulsadora del desarrollo urbano de la ciuda d, como mecanismo d e colonización territorial, y su f unción como centro fundacional organiz ó el modelo de ciud a d al que se pertenece y dio marco para la dinámica municipal que la gobierna. Es tos son los factores diferenciales, únicos e irrepetibles del resto d e la ciudad que debe n continuar liderando su valoración. Para lograr esto se requiere de una mirada integral dentro del sistema territorial, y no la puntual de sus límites y composición socioeconómica actual, que es la que ha llega do a nuestro tiempo, seguramente por la aplicación de medida s conservacionistas de la forma, y no de la función que representó en épocas iniciales. A hoy, la protección del patrimonio c ultural del centro histórico es limitada y se presenta ba jo polí ticas de rehabilitación, como u n espacio con diversas posibilidades funcionales, como lugar donde se reconocen v alores urbanos y arquitectónicos en un proceso de reconversión espacial de casas residenciales transformadas para us os terciarios e institucionales. Las nuevas tendencias para aproximarse desde la v isión territorial propo n en políticas de revitalización que le dev uelvan al lugar el factor residencial, recono cie ndo en la arquitectura lo permanente y lo efímero de la identidad individual y colectiva, estableciendo como lo hiz o en su momento Alois Riegl un sistema claro de los valores del patrimonio cultural. LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE 260 dicho impacto 13 . Los Planes Especiales de Reforma Interi or cuya puesta en p rác tica ha tenido lugar desde finales de los años ochenta, ha n supuesto el derribo de unas 1.600 viviendas, la co ns trucción de nuevas, la pavimentación y prolongación d e c alles, la apertura de plazas. Complementariam ente se han constru ido y reformado equipamientos. E st as actuaciones han generado un cambio intencionado, un cambio inducido en la nuev a composición social del lugar. Urbanísticamente se ha habilita do la lle gada a nuevos grupos sociales bajo requisi tos de realojamiento en el barrio, donde para poder acceder a una vivienda nueva en el mismo lugar, los moradores deben demostrar que se es vecin o del barrio desde antes del año 1 989 , además de estar caracterizado por una precariedad económica que lo iden tifique como población subsidiada. Adicionalmente a la mejoría de las condicion es residenciales, de espacio público y equipamientos comunales, la z ona de la Ciudad Vieja ahora se comienza a ide ntificar por una oferta comercial étnic a que ha ido posicionándose en el lugar, característica que ahora se promueve de s de la administración local c omo un «producto cultural enriquecedor» , relacionado con el p apel de la ciudad en el marco del proceso de globalización del capital social, del trabajo y de la comunicación. Barcelona responde a un patrón de la mundia liz ación, extendiendo una oferta transnacional a un os inmigrantes extranjer os , a quienes s e les está dando la oportunidad d e resid ir manteniendo s u identidad, mediante la cual se satis fa c en la s demandas de la cultur a local. 13 Solé, Carl ota ( Coordina dora). El impacto de la inmigra ción en la econ omía y en la soci edad recept ora . Anthropo s Editorial , España, 2001. “ El proyecto Xenof ilia ofrece u n servicio dest inado a ampli ar el abanico de op ciones d e los inmigra ntes a l a hora d e alquilar u na viviend a. Dicho servicio recoge la o ferta de p isos y conf ecciona un a bolsa de vivien das ”, p ág. 235. LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE 261 Barri o El Rav al, Barcelona , España Fuente: f otogra fías toma das de int ernet LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE 262 En cuanto al tratamiento morfológico del lugar, “ Debe destacarse q ue el distrito en cuestión tiene una larga historia de síntesis culturales a sus espaldas. La Ba rci no romana (databa del siglo XIV y que fue demolida en 1854. Tan solo se con s erva un pequeño tram o de la s murallas al principio del Paralelo, junto a las Ataraz anas) , la ciud a d medieval, la Barcelona industrial, todas ellas tuvieron a quí su núcleo , o bien dejaron su impronta indeleble. Con respecto a la más reciente, debe decirse que el Barrio Chino, internacion almente conocido como territorio de desheredados y malvi vientes debido a la ob r a literaria de Francis Carco, Jean Genet, André Pieyre d e Man diargues, etc., constituyó e l lu gar de residencia de gran parte de los inm igrantes llegados del resto de España pa r a trabajar en las fábricas catalanas o en las reform as urban as que la industriali z a ción requirió en el siglo XIX ” 14 . Plano ci udad ro mana. «Barc elona romana» de Enri que Íñi guez Rodrígue z (Qoan ) - Barcino/Bc n (2010). Museu d'Històr ia de B arcelona . Ajuntament de Barce lona. Dispo nible bajo l a licencia CC BY-SA 3.0 ví a Wikimedi a Co mmons - http://co mmons.wikimedi a.org/wi ki/Fil e:Barc elona_ro mana.png#/media/Fil e:Barc elona_ro mana.png Estamos frente a un ejemplo que claramente es congruente con l a situación material de la herencia cultural. El sector ha sido el ámbito 14 Bergal li, Vale ria. “ Cont exto urbano y alterida d en Barcelo na. Nuev os desafíos par a la Ciud ad Vieja ” . En: Revue Eu ropéene d es Migra tions Int ernationa les , Vol. 13, N° 3, págs . 121- 132. LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE 263 de diversas culturas, las cuales han florecido y dado paso a las siguientes generaciones, y de las cuales se t iene y conserva documentalmente, o a partir de algún v estigio, el conocim i ento histórico de su presencia; su permanencia en el tiempo está determinado por la apropiación co n q ue las nuevas generaciones lo habiten, y le den continuidad al carácter homogéneo 15 que se ha arraigado en el tiempo presente. El territorio se rev aloriza, los efectos de la fuerza de segregación se mitigan, la inclusión ciudadana se hace efectiva. Un nuevo patrón cultural se im planta en el territorio, hasta que otro nuevo llegue y lo transforme. T o do es transitorio. Es la secuencia de la vida e n los sectores históricos , y que las políticas de conservación del patrimonio constr uido han de formado, preocupadas solo por las transformaciones materiales, y no las so ciales que so n las que validan el territorio. Sin embargo, esta renovación urbana ha traí do consigo los efectos negativos del mercado inmobiliario que siempre está al acecho de oportunidades comerciales en detrimento de la calidad de vida de sus residentes. E n la reciente exposición mundial en Shangá i 2010 16 , se divulgó que la Ciudad Vieja de Barc elona es hoy el distrito con mayor densidad de hoteles y pisos tu rí sticos de toda la ciudad (aproximadamente el volumen de población e stacional o por días es del 40%), lo cual ocasiona graves problemas en el tejido vecinal: aumento exponencial de los precios de alimentación, de vivi enda, expulsión de vecinos por turistas, ruido, desmembración del t ejido vecinal y sustitución de equipamientos vecinales por equip amientos turísticos. Aquí se confrontan datos que tienen objetivos antagónicos. 15 Las áre as urbana s homogéneas toman co mo unidad de anál isis la mor fología del bar rio o el conjunto d e objetos arqu itectó nicos y paisajíst icos que se desean r escatar o co nsoli dar. Se trat a de la defini ción espacial de ár eas, a travé s de un co njunto de c aracterí sticas que a su vez l as diferenc ie de las á reas vecinas. Se c onsidera que par a definir ár eas homogéne as, las uni dades deberían r esponder a la regla r econocida , según la cua l debe n ser " tan distinta s unas de ot ras como sea p osible, e i ntern ament e tan homog éneas como sea posib le " (Harv ey), lo cua l exige la búsqueda de aque llas vari ables e i ndicadores que mejor pe rmitan la de finició n y diferenc iación de las áreas. 16 Exposici ón Mun dial Shangái 2010. P resentad a por el Ay untamient o La Ba rcelona de l os barrio s 2006 . LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE 264 La ciudad tiene barrios residenciales y turí sticos. Cada uno res ponde material y socialmente a las dinámicas locales y globales. Abarcar en un dato la complejidad del ordenamie nto integ ral del centro es desvirtuar las vocaciones que se determina n para cada área. Las sociedades que en cada época han dado forma a la ciudad le otorgan una s c aracterísticas urbanas únicas que se materializan en dichos momentos con sus singularidades. La correspondencia e ntre las formas y las personas que la han habitado evoluciona con ellas, y con la desaparición de ese grupo de personas, los receptáculos de dicho momento, que p or tener una longevidad diferente permanecerán rec onfigurándose, adaptándose a las nuevas generaciones que las habiten, hasta que en un momento dado su existencia también llegue a un fin, de acuerdo con el principio de Ruskin. Ba j o esta óptica se dice de forma alegórica que una obra de arquitectura siemp re estará inconclusa hasta no llegar al estado de ruina , como lo relata en primera persona la hi storia de una casa en Buenos Aires que , en el transcurrir de los acontecimientos de una familia de la alta sociedad , la llev a a su abandono y demolición : “ S oy vieja, revieja. Me estoy m uriendo ya , me están m atando día a día. Ahora mism o me arrancan lo s escalones de m ármol, la gloria de los escalones de mármol, pulidos, que antes, al darles el s ol a través de los cristales de la claraboya, se iluminaban com o una b oca jo ven qu e sonríe. Siento terribles dolores cuando los brutos esos andan por m is cuartos con sus hierros, golpeando las paredes. Dolor y vergüenz a . Me avergüen z o de que m e vean así, mugrienta, sórdida, de que to do el mundo me vea así desde la calle, con solo a som arse al vestíbulo donde ya no hay puerta y a los boquetes abi ertos bajo los balcones sin persianas. Que me vean así ... así ... c on el papel del escritorio cayéndose, con la lepra de la humedad devorándom e, con los vidrios del hall manchados y rotos, con la baranda de la escalera LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE 265 herrumbrosa; lo que fue blanco o celeste o az ul transformado en negro, con colores sin color, im puros… ” 17 . Ruinas – Fuent e: fotog rafías toma das de Pinterest Las políticas de conserv ación de l patrimonio t raen bases sólidas en lo que respecta a la valoración de la arq uitectura monumental de s de lo histórico y lo estético. Las Recomendaciones sobre su conservación están ligadas a lo s hechos de destrucción masiv a como las guerras mundiales, las fuerzas de la naturaleza, las conquistas del territorio o la desidia humana , q ue también son hechos culturales que no se pueden obviar cuando suceden. Dichas polí ticas incluyen 17 Mujica Láinez , Manuel. La Ca sa . Editori al Suramer icana, Argent ina, 1954 (pr imera e dici ón), 1984 (novena edic ión). LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE 266 actividades diversas frente a esa conservación urban a, como son la documentación, la formación y la v aloración; “ la clave no va a ser solo la salvaguardia desde la visión integradora del patrim onio urbano, sino la acción que permite, en su com plejidad cultural y social, dar sentido a dicho legado en la ciudad actual y futura ” 18 . Sin embargo, en l as políticas culturales sobre la valoración y permanencia de la arquitectura doméstica ha y confusión conceptual. Recordemos que Adolf Loos decía que la producción de la arquitectura residencial solo satisface las necesidades espaciales del momento que se habita, que s u producción es efímera, lo que supone que su ex tensión en el tiempo solo se valide po r el mantenimiento de su estructura y la facilidad de readaptarse a la nueva forma de vida; no obstante, esa extensión tiene límites, es perecedera , y no podrá permanecer en el territorio por siempre. La valoración que urbanísticamente se otorga a la presencia de la arquitectura d oméstica, aunque está relacionada con la forma, se refiere más a la a c tividad residencial, al carácter orig inal del sector de la ciudad. Esa caracteriz ación es la que se quiere trasmitir al futuro. La esencia del territorio, más si se trata del fundacional. 18 De las Rivas Sanz, Juan Luis. Simpo sio Internacio nal Ciuda d sobre Cui dad. Interf erencia s entre Pa sado y Presente Urb ano en Euro pa . Fundació n del Pat rimoni o Históri co de Castilla y León, Valladol id, 2009. LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE 267 Casas resi denci ales Cartagena, Colombia Fuente: f otogra fías toma das de int ernet Patrimonio cultural La estructura estratificada de los centros históri cos se ha protagonizado a través de la historia de su arquitectura monumental y doméstica . Cada período ha tenido su momento, y ha sido representado a través de sus manifestaciones artísticas. Viv ir hoy con la forma de vida de años ac aecidos no sería lo que la mayoría de la población escoge rí a. Ese cuestionamiento se presenta en la película del cinea st a W oody Allen sobre Parí s ( Media noch e en París , 2011) cuando el coche transporta al a c tor al pasado, y este, al final, toma la decisión de viv ir su tiempo, porque el di cho de que LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE 268 «todo tiempo pasado fue mejor » parece más una fan tasía romántica que una realidad, en caso de convertirse en una verdadera opció n. Esta reflexión está directamente relacionada con la habitabilidad de la arquitectura. En la medida en que nuevas generaciones puedan habitarla dentro del confort de su época , se mantendrán; si esto no es posible, tanto la rehabilitación co mo e l abandono serán las causas de su pérdida irremediable. Lo que se busca mantener del patrimonio urbano y arquitectónico son formas del pasado que nos re miten a la historia, pero que necesariamente, si no cuen tan con una apreciación de parte de quienes son su s dueños, no significarán n ada para la nueva generación que las re cibe. Conservando su integridad, s u presencia debe c orresponder con la forma de vida de quie nes la habitan, aceptando las transformaciones funcionales a las que cada época tiene derecho a viv ir. En el mundo entero , las ciudades se han levantado sobre sí mismas, renovadas y ampliadas , con edificaciones que responden al desarrollo urbano de cada época. La s ciudad es tienen la capacidad de reconfigurarse med i ante una superposición de estratos espacio temporales, cada uno asociado a momentos históricos, unos bajo tierra y otros visibles, como son los monumentos que han tomado años en completarse, como p u eden ser la Catedral de Sevilla que apreciamos hoy, o la ci udad de Cuzco con los estratos visibles de las civilizaciones Inca y Española. LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE 269 Cuzco, Per ú Fuente: f otogra fías toma das de int ernet Catedral de Sev illa, España Fuente: f otogra fías Patri monio Urba no Colo mbiano Tanto l a construcción de los grandes monumentos como las transformaciones de las ciudades ofrecen da t os sobre la continuidad histórica de los territorios. Su evolución en el tiempo les a greg a un valor de autenticidad, término desarroll ado en la Carta de Cracovia, y les da un carácter de estabilidad, aunque s uene contradictorio. E l tejido urbano e s tá conformado por la residencia de grupos sociale s que se han identificado con una porción de terr itorio , y la evolución de su forma de vida se refleja en e s os hechos q ue son la arquitect ura y ta mbién el urbanismo, que conforman el ámbito urbano originario de la ciudad que en el siglo pasado se delim it ó como centro histórico , y q ue a p artir de este s iglo se ide nti fica rá com o Paisaje Cultural, como Paisaje Urbano Histórico. Analizar hoy la catedral gótica de Chartres en medio de su entorno medieval f re nte a la catedral gótica de Notre Dame en París con su entorno moderno sirve pa ra preguntarse si uno u otro entorno urbano LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE 276 referencia de su vitalidad o deterioro, se deberá revisar el tema de los moradores asociado a la caracterización, p ertenencia y valoración del lugar en que residen , para manejar acertadamente la s condiciones a mbientales de este sector de la ciudad, que en muc hos casos ha perdido gobernabilidad y le es ajeno a ot ros sectores de la población que quisiera ha bit arlo . Un sistema de arquitectura urbana valorada de acuerdo c on su entorno se constituirí a en una nueva oferta para la escogencia residen ci al que ofrecen l as ciudades en sus diversos ámbitos, todos históricos . El patrimonio urbano y la forma de la ciuda d deben entenderse, lejos de nostalgias estériles, a partir de la aceptación inev itable de l cambiante devenir de la v ida de la s formas 20 . Se debe rá descifrar la ciudad actual como el resultado de yux taponer diversos momentos espacio temporales en el mismo l ugar. De este modo, la ciudad contemporánea pod rá entenderse desde las diversas y heterogéneas acciones que la han ido conformando en el pasado, pero que le permitirán construir su futuro. ¿Conserv ación o cambio? ICOMOS por su parte, también ha desempeñado un papel importante en cuanto a la conservación del patrimonio cultural en el siglo X XI . Del 5 al 9 de mayo del 2010, en Praga, Republica Checa, y del 3 al 6 de marzo en Flore ncia, Italia, se reunieron los Comités Cientí ficos sobre Teoría y Fil osof ía en Conserv ación y Restauración para discutir sob re l a tolerancia al cambio y su s límites 21 . 20 Peláez , Rodo lfo . La vida de la formas, de Henri Foci llon . Text o leído e n la presentac ión del libr o durante la XXXII Fe ria Int ernaciona l del Libro , en el Pal acio de M inería de la UNAM, miérco les 2 d e marzo d e 2011. Disponi ble en: http://bl ogs.fad.unam. mx/coordi nacion_ edit orial/wp- conte nt/uploads/2010/09/ HenriFoc illonPrese ntaci i%C3%B3nMi ner%C3%AD a2011RPel% C3%A1ez .pdf 1943 21 ICOMOS. Intern ati onal Scientific Commit tee fo r the Theo ry and th e Philosophy o f Conservat ion an d Restoratio n. Conservat ion tu rn- return t o con servation . Toleran ce for Chang e. Limit s of Change . LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE 277 Michael Petzel, d e Alemania, fue reacio al tema, y rep rochó la cart a de Burra, aduciendo que es una versión extendida de los Principios de preservación b aj o propósitos generales inconv enientes, como decir que <la conservación es el manejo del cambio> un eslogan qu e puede conllevar a interpretaciones peligrosas, incluso hasta contrarrestar el núcleo de la ideología de la o r ganiz ación. Después de todo, dice Petzel , la conservación no significa <manejo del cambio> sino preservación; preserv ación, no alteración y destrucción: ICOMOS es la única organización internacional global para la <co nservación de monumentos y sitios> no es un Consejo Internacional para <manejar el cambio >. Reprendió también lo expuesto durante la reunión del Comité Ejecutiv o en Valetta, Malta en 2009 sobre “pa rticip ar de un verdadero ejerci cio multi -disciplinar, multi- cultural, glob al ”, bajo la “ iniciativa de la tolerancia y el cam bio ” 22 . Esta es una in t eresante posición europea frente a otras v isiones continentales que emerg en en conexión con los debates sobre Paisaje Urbano Histórico, cuando incluso otras Cartas de ICOMOS consideran que el cambio debe ser evidente para ciert a categoría de monumentos. Así, por ejemplo, la Carta de Florencia menciona el crecimiento y decaimiento de la naturaleza, la Carta de Unesco del Patrimonio Verná c ulo se refiere al inevitable camb i o y desarrollo, o la D eclaración de Xi’an , China, trata s obre la tarea de mon itor ear y manejar el cambio que afecte el ent orno de las estructuras, sitios y áreas patrimoniales. Petzel continúa diciendo que “(…) para to dos aquellos que en es te contexto se están quejando sobre la pretendi da doctrina euro centrista sobre teoría y prácticas de conservación, al menos de ben tener una idea de la historia de la conservación en los países europeos y sus sistemas de valores … Aprueba que se deben LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE 278 respetar las tradiciones especiales del resto del m undo; una aproximación pluricultural que se definió en la Carta de Nara 1994 como un nuevo paradigma herencia pluricultural … Sin em bargo, el respeto por las tradiciones de los demás también aplica para las tr adiciones de conservación europeas, que no deben ser discriminadas sobre la base de actitudes de la <vieja Europa> ... L a gran tradición europea no debe ser incom prendida con frases como <desde hace 200 años se han enfocado solo a lo material> separando lo s va lor es m aterial o inmaterial (…)” 23 . Por su parte, el presidente de ICOMOS, Gus tavo Araoz presenta varios antecedentes del cambio remontándose a la Conv ención de Patrimonio Mundial (1 972) donde s e entiende la dimensión de la conciencia frente al Patrimon io Cultural; cuando ICOMOS adopta en 1987 la Carta de Florencia para la conservación de los Jardines Culturales y por p rim era vez los profesionales lidiarán con la conservación no de una fábrica, sino con la de u n sitio cuya característica está de finida por organismos que tienen un ciclo de vida; cuando a mediados de 1990 se genera otro gran cambio en la doctrina fundacional de la conservación material y se m odifica al ingresar la categoría de la arquitectura vernácula, dependiente de las técnicas c onstructivas y sujetas a la transmisión gene r acional ; cuando se enfrentan Europa y Asia f r ente a la percepción en la adaptación de los tratamientos de conservación y su efecto en la autenticidad de los sitios culturales (carta de Nara); y en los principios que d ur ante el siglo XIX y todo e l X X se basaron en la evidencia mate rial del patrimonio, donde la conservación evolucionó como un esfuerzo para prevenir el cambio de la fo rm a y el espacio , tema siempre muy polémico. Recordemos que en 1903 Alois Rie gl 23 ICOMOS. Intern ati onal Scientific Commit tee fo r the Theo ry and th e Philosophy o f Conservat ion an d Restoratio n. Conservat ion tu rn- return t o con servation . Toleran ce for Chang e. Limit s of Change . LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE 279 ex plora có mo aceptar la div ersidad de valores que invariablemente conducirá a objetivos y resultados diferentes en conserv ación. Hoy ese análisis de Riegl, con la expansión de valores atribuibles al patrimonio , c obra de nuevo v igencia. El reto actual consiste en aceptar que los val ores atribuidos al patrimonio cultural no son una constante inmutabl e, sino que evolucionan en relación con el tiempo y el es pacio. Un a comunidad puede atribuirle diferentes valores a un lugar, en la medida de su evolución, y necesidades. Igualmente, una nu eva generación le puede atribuir valores diferentes a la generación pasada. Se suma a esta complejidad el he cho de que la comunidad puede tener i ncluso diferentes puntos de vista sobre la v aloración de su lugar, y entrar en conflicto , como se adopta en la Convención d e Faro 24 . Continúa A ra oz señalando que de acuerdo con la naturaleza de estos cambios, “ ¿Cóm o podemos seguir hablando de Est atutos de Valores o incluso, de Estatutos de Valores Universales en el context o de la Convención de Patrim onio Mundial? ”. Y agrega: “ La verdad es que los valores no se pueden proteger, ni tam poco preservar. Los valores simplemente emergen de y existen en la conciencia comunal pública. Cualquier intento de insti tucionaliz arla o congelarla serí a traumática para la estructura social, considerándol a propaganda ideológica. Esto no significa que los valores no son importantes. Entende r los valores será siempre crucial en la apropiada protección del patrim onio, pero lo que realmente es crucial para el patr im onio es entender claram ente dó nde radican esos valores, esto es, las naves de la valoración y del significado” . 24 Convenc ión Faro 2005. Valor de la herencia cultural para la socie dad. Considerandos: “R econoci endo que to da persona t iene derecho a rela ciona rse con el patri moni o cultural d e su el ección, resp etando los derechos y li bertad es de los d emás, como un aspecto del derecho a to mar parte l ibrement e en la vi da cultu ral consa grados en la Decla ración Universal de l os Derecho s Humano s (1948 ) y garant izado s por el Pacto In ternacion al de Derechos Econ ómicos, So ciales y Cult urales (1966)”. “ Convencidos de la n ecesidad de involucra r a todos en la sociedad en el a ctual proceso de defini ción y gest ión del pat rimonio cult ural” LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE 280 “De hecho, la co munidad de la conservación patrim onial nunca ha protegido o preservado los valores; la tarea siempre ha estado en la materialidad donde se supone que residen los valores. En el mundo obsoleto de las Guías Operacionales del Patr imonio Mundial, los valores recaen en la forma, materiales, artesanía y territorio. Desde hace 200 años se cree que los valores recaen en la m aterialidad de la forma. La filosofía de la conservación y su doctrina fundacional, la legislación de protección, la identificación y el regist ro oficial, y la metodología y protocolos profesionales para intervenir el patrim onio están todos encajados en las naves m ateriales que llevan esos valores”. “Los nuevos sitios cuyos valores re siden e n conceptos intangibles nos llevan a buscar respuestas a una serie de preguntas: ¿Cuándo el valor de un lugar tiene valo res in tangibles y tangibles, cuál es precedente? ¿Si el valor de un lugar solo ostenta valores intangibles y no la evidencia material, tenemos las herram ientas a propiadas para proteger esos valore s de significación?” 25 ICOMOS hace una llamada a los 9. 000 miembros a participar del - descalificado por Petzel- ejercicio global, multi-cultural y multidisciplina r, y a presentar sus conceptos, recibiendo las nuevas ideas y manteniendo las viejas que sirvan, trab ajo que toma dos años para estar listo en la 17 Asamblea General (2011) reun id a en París, con el tema de <Patrimonio como motor par a el desarrollo> . En esa Asamblea se acuerda que el patrimonio cultural, con su v alor de identidad y como reposito rio de la memoria histórica y social, se preserva a través de la autenticidad, integri dad y sentido del lugar, 25 ICOMOS. Intern ati onal Scientific Commit tee fo r the Theo ry and th e Philosophy o f Conservat ion an d Restoratio n. Conservat ion tu rn- return t o con servation . Toleran ce for Chang e. Limit s of Change . LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE 281 aspectos cruciales del proceso de desarrollo. El reto de integrar el patrimonio cultural y asegurarle un rol en el c ontexto del desarrollo sostenible, demostrará que juega un papel imp ortante en la cohesió n social y en la cotidianeidad, además que s e reconoce que es un factor principal de la promoción del entendimiento entre comunidades. En consecuencia, a la pregunta de Gustavo Araoz sobre qué v a primero, si l o material o lo inmaterial; y a la de B andarin sobre qué es patrimonio cultural, si Venecia o Benarés, hoy en el siglo XX I responderíamos que la tendencia del patri monio cultural es social. Prima la c ondición inmaterial, frente al reconocimiento de que es la sociedad la que constituy e el patrimonio, talvez basados en lo que representan hoy las ciudades turísticas . Pertenecer a la lista de Patrimonio de la Hum anidad de la Unesco es un honor y una marca económ ica. No obstant e, es una bend ición perversa, porque en la medida en que crece el turismo se genera u n ambiente en el que los sitios declarados patri monio de la humanidad deben cambiar para atender las demandas de la visita, y el impacto conlleva al detrimento patrimonial. El patrimoni o inmueble se destruye en nombre de la conservación y desarr ollo turístico. La centralidad, el área vieja, se rejuvenece para recibir turistas que prefieren ver y e x perimenta r un patrimonio gentrificado. COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E 282 CONCLUSIÓN El pasado es fundamental. Sin el pasado no tendríamos identidad, nada sería familiar, y al presente le faltaría sentido. No obstante, la presencia del pasado se ha convertido en una carga, materi al e inmaterial, que casi siempre está invali dando la innovac ión, la expresión del tiempo presente, y por consigui ente suprime su presencia en el futuro. ¿Cómo mostrarse de acuerdo con la representación de esta herenci a que al mismo tiempo nos sustenta, pero nos constriñe? ¿Qué beneficios provee, y a qué costo? Celeb rando algunos de sus aspectos, y escudriñando otros, cada día aumenta el espectro de su presencia, la cual se ajusta por medio de principios y normas a la realidad del presente, con la justificación de su prolong ación a l futuro. Memoria, historia, urbanism o, arq uitectura refugian los acontecimientos sociales de la humanidad. La p resencia que hoy se revela es en gran medida un pasado de nuestra propia creación, moldeado por los objetiv os de ca da época, co mo se demuestra en el repaso positivista de la tesis. Cada época ha ido desarrollando principios y políticas que van respondiendo a la evolución o involución de los conceptos sobre el manejo del patrimonio cultural, a la mayor participación interdisciplinar, y a su inev itable articulación con las políticas económicas y de medio ambiente del ordenamiento territorial. COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E 283 La presencia del pasado ha sido maleable desde la Antigüedad; está constituida por un cuerpo de reconocimientos históricos que se materializan en el urbanismo y la arquitectura, en los bienes mue bles y ahora en todas las manifestaciones inmateriales. Esta creciente conciencia del pasado y su expansión contrarrestó la posición de la modernidad de convertir en obsoleto el legado del pasado. La rebelión en contra de las ataduras de la herencia y el d e sdeñ o por la tradición condujo a una reacción contraria, que se mani fiesta hoy en el culto de la preservación, en una obsesi ón por las raíces, en una penetrante nostalgia de que lo pasado siemp re fue mejor. ¿Qué ganancias obtenemos de los vestigios del pa sado tan propensos a las ocurrencias conceptuales de cada época? ¿Qué virtud tiene el patrimonio cuando su permanencia es quimérica? La respuesta está en que un pasado escen ográfico no es lo que queremos, ni lo que necesitamos. Requerimos de un patrimonio con el que interactuemos, uno que realmente fusi one el pasado con el presente, que fluya con la naturalidad y libert ad de quienes lo han creado y sientan que pueden continuar recreándolo. La expresión cultural no se impone; emana de un grupo po rtador, se implanta en un territorio, y se manifiesta como común cuando la organiz ación social se constituye en comunidad. Hoy vivimos simultáneamente con el pasado. Un resumen de la evolución de la preserv ación histórica sirve para reconocer cómo la intervención del p a trimonio cultural (material e inmaterial) ha sido inevitable, y no se puede juzg ar como deseable, ni deplorable, pero sí se puede evaluar si la aplicación de las políticas de conserv ación han sido coherentes con lo que identi ficamos como «nuestro patrimonio», para que verdaderamente permanezca como un hech o comprensible en la actualidad. COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E 284 La realidad es que nada de lo que se ha hecho ha permanecido intocable, y nada de lo que conocemos ha permanecido inmutable. Es imperativo reconocer que el pasado desde siempre se ha alterado, antes que pretender que ha per manecido siendo el mismo. Lo que heredamos merece respeto, pero simplemente preserv ar el patrimonio porque sí, se convierte en una carg a intolerable; la valoración del patrimonio apunta a su trans forma ción para que se pueda reutilizar; debemos regocijarnos de hacerlo, pero no como una imposición, sino porque hay una actitud de a preciación y reconocimiento de un presente y de un pasado, mediante la conciencia de que nada tiene un carácter de inmanencia, y de que cada historia viv ida esta rá supeditada a la ex periencia del momento, y a una revisión e interpretación futura. Identidad El patrimonio cultural se debe manifestar en términos q ue revele una apropiación social y le permita proyectar el significado de su permanencia; dependerá de las circunstancias históricas de la ép oca y de la perspectiva que adopten los individuos frente al principi o de la otredad, el reconocimiento diferencial entre lo local y lo global, la conciencia de la existencia de una cul tura qu e tiene límites y fronteras. La cultura se ha formado y discurrido durante siglos sin reglas globales, ni objetivos mundiales. Ha sido una manifestación espontánea de las activ idades h umanas en un determinado territori o, que ha caracterizado a una sociedad. Cad a época ha dejado una hu ella, y muchas de ellas siguen presentes en calidad de bienes arqueológicos, o permanencias materiales e inmateriales que sobreviv en al p aso del tiempo porque se constituyen en prácticas de COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E 291 valor cultural del sitio , y hoy está convertido en lugar monumental, deshabitado, turístico, en donde la v aloración material primó sobre l a inmaterial. “…en Granada, tal casa del abandono, el des ahucio, la ruina, tom a un gris insólito e inesperable. Más que casa olvidada de sem ivivos, parece casa semivi vida de posmuertos, con complicadas calidades de nicho t olerado por la vecindad, y tributo n ormal del m unicipio… ” 4 . La apropiación ciudadana es fundamental en la preservación del patrimonio cultural. En América, a partir de unas listas de inventario de carácter nacionalista, un número de bienes de interés cult ural se identifican para representar parte de la cultura material del territorio ; la herencia occidental. Desde la s políticas públicas se impone la revaloración cultura l c omo práctica de conserv ación de un saber hacer importado, abogando por la salvag uardi a de una arquitectura de referencia europea, con múltiples capas ll enas de simbolismo y significados limitados a un grupo de la población. El valor de autenticidad de dichas obras no ha sido factor suficiente para su conservación y reconocimiento por parte de todos, y hoy la centralidad de las ciudades latinoamericanas es una muestra de abandono. Se trata de un a noció n fundamentalmente antropológica, donde la actitud frente al patri monio cultural depende de la memoria y su capacidad de ejercer una función p resen cial que le augure posteridad. Se impone un nuevo modelo: la revitali z ación urbana que involucre a la población residente , no solo a la preservación de lo construido. Prácticas del Programa Sirchal 5 en América Latina y el Caribe se ponen en marcha para la r ecuperación de las centralidades. 4 Jiméne z, Juan R amón. “Rei no de la Pol illa”. Oli vos de Granada , en Revist a Presente V. Editor ial Aguirre, M adrid. 5 Programa Sirchal para l a gestió n y análisis de las políti cas públic as en la revi talizaci ón de los centros hist óricos de la Am éric a Lati na y el Caribe, f undado e n 1980. Dir ecci ón Leo Orellana. COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E 292 Caso diferente el europeo, cuando la tutela s e origina por la destrucción de la Revolución Francesa en 17 89 y Napoleón III en 1852 ordena al barón Haussman la renovación de Parí s, alterando más de la mitad de los edif icios y el urbanismo de la ciudad medieval (con una inversión de 510 millones de franco s de esa época), transformación que obedecía may ormente a soluciones de higiene de los residentes, y a la implantación de tecnologí a mod ern a para hacer una más cómoda c o tidianeidad. «Se destruy ó el Paris antiguo, pero se creó el Paris moderno». Sie mpre la dualidad presente; las clases bajas criticaron la pérdida de sus raíces y su conexión con el centro, pues fueron expulsados hacia la periferia, y las clases altas aplaudieron la modernidad; en menos de dos décadas se convirtió en «la ciudad medieval más moderna del mundo». Fue la ciudad pio nera en renovación urbana en Europa, como lo fue Chicago en América después del incendio de 1871. De manera que si hacemos las cuentas del pasado, hoy París tiene tan solo ¡ 170 años! Es más joven que nuestras ciudades republicanas en América, pero la diferencia es que las nuestras no son modernas, y sig uen tecnológicamente como en el medievo y habitad a por grupos sociales que no se identifican con ellas. Vivimos una nueva época; nos apropiamos de un concept o de finales del siglo XX que considera la historia del Bien cultural contada a partir de sus intervenciones, en el que se presenta indiv idualizado en su forma peculiar de ser, no ya por el proceso creativo que lo ha originado, ni siquiera por sus atributos, sino p or su manera de «estar», por el impacto de su presencia en l a sociedad. La permanencia de la herencia ex presará el valor cultural a pa rtir d e su relación con las actividades s ociales; su fábrica, indudable mente una de sus características, no será el objeto principal de su subsistencia; ahora entrarán a formar parte los aspectos a mbientales de su ubicación (de tradición anglosajona) y los inmateriales que lo COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E 293 vinculan directamente con la comunidad. Su conservación ya no se va a decidir desde la sola arista material; las fisuras conceptuales recurrentes de nuestro tiempo, entre teorí a y práctica de la intervención, expresarán la novedad de las trans formaciones que se validen para el Bien cultural. La ap ro piación social y territorial quebrará la historicidad de tiempos pasados; la concepción de autenticidad le otorgará a la preservación del patrimonio cultural un a nueva dimensión, que se convertirá en otra capa más de la tradició n. Pero repasando la historia, siempre ha sido así : Roma deca e para dar paso al Renacimiento que destruy e el Medioevo para alabar la forma inmaterial de la Antigüedad, recicland o su materialidad. Este siglo comienza adoptando como método de intervención los hechos que se convierten en los aspectos simbólicos que van a contribuir a asignar al Bien cultural un auténti co lugar en la historia. Como han dicho tantos: Lew is Mumford: “ no hay ra z ones p ara asombrarse si al cambiar el sistema general de producción de lo que era un producto artístico, es hoy un producto industrial” , o Hen ri Focillon: “la h ist oria no es lineal ni puramente sucesiva; puede considerarse como una superposición de presentes ampli am ente extensos” , o Francisco de Gracia: “las in flexiones históricas representan la confrontación dialéctica que se suscita entre la conciencia continuista, no necesariam ente conservadora, y la vocación de ruptura nacida de la idealiz a ción del presente proye ctado violentamente hacia el futuro” , o Giulio Carlo Argan: “ si nosotros conservamos esos monum entos lo hacemos porque esa e s una exigencia de nuestra cultura, ya que nosotros atribuim os a esos monum entos u n significado com pletamente distinto de aquel para el que fueron construidos” , o John Ruskin que cree necesario no dilapidar una herencia que no se puede renov ar: “ los elementos propios de una conciencia ilustrada harán de los monum entos p iez as de una difícil continuidad histórica, puesta en ri esgo por la s COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E 294 consecuencias urbanas de la revolución industrial” , un sinf ín de citas de conceptos y principios que han contribuido a la form ulación y adopción de la doctrina internacional desde el siglo XIX . Antes, recordemos también con el libro Construir en lo Cons truido de Francisco de Gracia, que una arquitectura sustituí a a otra con la seguridad de que tal sustitución entrañaba el principio de certeza: la mejor arquitectura posible era la que se podí a hace r en aquel momento histórico. Esa seguridad q ue permitía demoler una iglesia románica, todavía en el sig lo XVIII, con la convicción de que el nuevo edificio superaba las condiciones objetivas de calidad física y figurativa del anterior. Así, Alberti interviene en el templo de los Malatesta en Rimini , o Palladio actúa s obre una estructura medieval para su conversión en la Basílica de Vicenza. La relación de la forma con distintos sig nificados e s tá vinculada estrechamente al modelo de ciudad. “ La arquitectura debe estar referida a la historia de la ciudad y no a la hist o ria del arte ” afirma Carlo Aymonino en Hacia una psicología del Arte de Rudolph Arnheim. Por su parte, Oswald Mathias Ungers declara: “ Una ciuda d se convierte en algo donde los elem entos y fragmentos arquitectónicos, dialécticam ente opuestos, coexisten uno s junto a otros, a veces contradiciéndose y a veces com p lementándose mutuam ente, pero sie m pre enrique ciendo el tejido urbano, y por tanto, el tejido inte lec tual de la ciudad ”. La permanencia del pasado ha discurrido por un largo camino de aciertos y contradicciones, que analizado desde la óptica positivista 6 , ha contribuido a la formación de una doctrina sobre la conserv ación del patrimonio cultural. Pero esta presencia material, num erosa, no siempre ha tenido relación entre el sujeto y la fábrica, lo que genera 6 Teoría filosóf ica que co nsidera qu e el único medi o de c onocimient o es la experi enci a comprobada o verifi cada a travé s de los se ntidos. COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E 295 una sensación de falta de conexión entre los de seos profundos de quienes le otorgan al patrimonio una identidad naci onal, con lo que realmente es su verdadera conexión etnográ fica y natural. No se trata de reflexionar sobre la tolerancia al cambio; se trata de entender que la sociedad cada vez es más homogénea económicamente, lo que conllev a a una explosión en la manifestación de nuevas formas de ex presión, que asociadas a la superpoblación del planeta, cada día demandan más espacio para su florecimiento, sustentadas, a su vez, por el reconocimiento gl obal de las tradiciones inmateriales. La diversidad local no había tenido su espacio para manifestarse. Ha llegado el momento de s u inclusión. No se trata de correr con el peligro de la homogeneidad; se trata de aceptar un aporte que no había prospera do, q ue por supuesto generará un cambio en el ambiente urbano, y que, como siempre ha sido la historia de la humanidad, conseguirá s u propio espacio y se constituirá en el pasado del anhelado futuro. No podemos tener miedo al cambio. Debemos valorar y documenta r las huellas del pasado, y permitir el discurrir de nuestra p r opia existencia de fo r ma coherente entre pasado y futuro. COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E 296 Bibliografía Agudelo Castañeda, Jairo Humberto. Intangible. Acontecimiento urbano: su estructura sim bólica y valor c ultural . Univ ersidad de L a Salle, Facultad d e Ciencias del Hábitat. Bogotá, Colombia, 2011. Álvarez Mora, Alfonso. “La vivienda c omo indicador de la recuperación de los conjuntos h istóricos. Un balance e n España”. 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Dirección de Patrimonio Mundial del INAH, M éjico, 2014 T e a t r o C o ló n Ampliación BIC en el cen tr o his tóric o La Candelaria, Bog ot á, Colombia 307 B o g o t á si g lo XV I Límit es y con f ormación del Centr o fundacional de Bogot á Fuente: Martínez, Carlos. Santafé, Capital del Nuevo Reino de G ranada. Edicion es PROA. 1987. 308 B o g o t á s i g l o XV II Barri o La Ca t ed r al – Subdivisión de Barrios de Sant a f é Fuente: De la Rosa, Moisés. C alles de Santafé de Bogotá. E diciones del Concejo. 1938 Fuente: Martínez, Carlos. Santafé, Capital del Nuevo Reino de G ranada. Edicion es PROA. 1987 . 309 B o g o t á si g lo XV I II - X I X Nuevo y únic o plano geomét ric o de la ciudad de Sant af é de Bogot á, c apit al del Nuev o R eino de Gr ana da. Elabor ado por el t enient e cor onel Domingo Esqu iaqui, 1791 Fuente: Cartografí a y Relaciones His tóricas de U ltramar, tomo V, lámina 16 3. Plano T opogr áfic o de la Ciudad de Bogot á, 1848 Fuente: Museo de Bogotá, Ref. S 919 294. En: Atlas Histórico de Bogotá c artografía 1791- 2007 310 T e a t r o N a c io n a l Coliseo Ramír ez – 1743 T eatr o de v ariedades Construcción nuev a T eatr o Maldonado – 1871 T eatr o. R emode lación Af or o 1,50 0 personas Platea 22.5m x 15 m T ea tr o Nacional – 1885 - 1896 T ea tr o del E s tado. Cons trucción nuev a. Se inaugur a el 8 de ag ost o d e 1892 AMPLIA CIO N TERRENO . Se compr an t err enos colindant es por los cos tados orient al y occident al par a aum ent ar el ár ea del nuevo t eatr o a 2, 400 m2. Cantini dijo: “ … exist í a all í un teat ro viejo, llamado T ea tro Maldonado; el Dr . N úñ ez quer í a que se r eedific ase; no pod í a ser as í y tuv e que der ruirlo … Inicialmente se consider ó un pr oyect o para qu e la construc ci ó n de l T eatro f uer a m á s gra nde en un lote situado en la c arr er a 8, frent e al Observatorio Nacional, pero el Dr . N úñ ez se opuso …” Fuente: Papel Periódico Ilustrado . Fuente: Papel Periódico Ilustrado . 311 T e a t r o “ a la it a li a n a ” Teatro Nacional , Bogotá, Colombia Hoy T ea tro Cristóbal C olón La tipología part e de la época del renacimiento itali ano, técnicamente con el cam bio de los esc e narios múltiples al escenario único, y tambi én de un auditorio ambulante, a uno fi jo. En términos teat rales, la llegada del barr oco se manifi esta en la creación de la Ópera. Comparación gráfic a tamaño planta teatros – T eatro Colón Nótese la diferencia de áreas para el es cenario y trasescena Teatro Garnier, Paris Teatro Alla Scala, M ilán Teatro Besancon, Francia Teatro M arsella, Francia 312 B o g o t á s i g l o XX Plano T opogr áfic o Acot ado de la Ciudad de Bogot á Manuel José P eña, 1908 Fuente: Museo de Bogotá en: Atlas Histórico de Bogotá cartografía 1791 -2007 Plano de la Ciudad de Bogot á. Oficina de Longitudes Gr egor io Hernánde z, 1913 Fuente: Alberto Suárez Murill o en: Atlas Histórico de Bogotá cartografía 1791 -2007 313 S IG L O X X – R ef ormas p ermanent es tea tr o - dos propues t as de ampliaci ón Fuente: archivo Museo de Bogotá En 1919 el arqui tecto Ar turo Jarami llo r eform ó el e scenario, recort á nd olo, con el fin de darle m á s amplitud a la p latea. Es e mismo a ñ o se negoci ó la amplia ci ó n de la ca lle sobr e el costado del frente, pa r a darle espacio a la salida del Tea tro con la construcci ó n de una “ pl azoleta ” en 1928 . Alfredo Rodriguez Orgaz en 1946 dice: Reforma de l escenar io por ser anticua do y carecer de los elemen tos necesa rios para el montaje de las obra s teatrales. La remode la ci ó n m á s im portan te fue la que se hizo al Tea tro en los a ñ os de 1972 a 1977 , en la cua l se hicieron amp lia ciones, construy é ndose un edificio en la parte p osterior para c a mer inos y loca les, interviniendo en su totalidad el teatro ” . 1985 propues ta de a mp liación sobre dos predios manz ana y el del frente p or la calle 11 . Fuente: Plan de utilización y desarrollo predios anexos al Teatro Colón Revista Proa No. 388 Febrero de 1990 Fuente: Ministerio de Obras Públicas Proyecto de ampliació n Teatro Colón 1980 314 9 a b ri l d e 1 9 4 8 – R enov ación urban a centr o Plano del Centr o de Bogot á 1949 Z onas af ect adas (mar c adas) por el 9 de abril de 1948 Fuente: Museo de Bogotá. En: Atlas Histórico de Bogotá cartografía 1791 - 2007 Fuente: archivo Museo de Bogotá Manzana del Teatro Coló n. No le pasas nada con lo s disturbi os. 315 L e C o r b u s i e r en Bo g o t á Pr opue s t a plano del Centr o Cívic o de Bogot á, 1949 Fuente: __Elabo ración del Plan Re gulador de Bogotá. An exos. Publicado en: http://www .lecorbusiere nbogota.com/downloads/tomo2/anexos.pdf 316 Aer of ot ogr a fías 194 3 - 1948 Aer of otogr afía 1948 Fuente: IGAC. Vuelo C- 496 Fuente: IGAC. Vuelo C-478 Foto 46 F ot ogr afía Aér ea Manz ana 1947 E v o l u c i ó n p re d i a l d e la m a n z a n a 323 SE GUND A MIT AD SIGL O XX (1950- 1970) Aer of otogr afía 1960 Fuente: IGAC. Bogotá vu elo al pasado Villegas Editores 2010 E v o l u c i ó n p re d i a l d e la m a n z a n a SE GUND A MIT AD SIGL O XX (1970- 2000) Aer of otogr afía 1981 Fuente: IGAC. Vuelo C-1991 . Foto 49 324 SIGL O XXI (2000- 2012) Es t ado de la Manz ana 2012 SIGL O XXI (2012- 2014) E v o l u c i ó n p re d i a l d e la m a n z a n a Fuente: PEMP T eatro Colón Patrimonio Urbano Colombiano 325 Fuente : foto grafías Patrimonio Urbano Colombiano M a n z a n a no.2 5 Es t a do actu al – vis t a in t er io r de l es t a do de c o n s e rv a c ió n de las c as a s de l c o s t a d o or ie n t a l. 326 E l e n t o r n o u r b a n o Es t ado de la manzana a mediados siglo XX Es t ado de la manzana 2012 327 P a r a m e n t o c a rr e r a 5 Casonas del pe ríodo r ep ublic ano , con dos pisos de altur a, todas r ehabili t adas c on usos comer ciales, af ect ando su espacialidad int eri or par a c onse guir ma y or capacidad de c ar g a: patios cubiertos y ampliaciones sobr e el solar (ár e a libr e de centr o de manz ana ). Las f achad as sobr e el par ame n to del andén le ot or g an a est e cos tado de la manz ana armonía a la carr er a 5. Fotografías PEMP T eatro Colón – Patrimonio Urban o Colombiano 328 P a r a m e n t o c a ll e 1 1 Esquina demolida en los años 70 , sin c onsolidar . El par ame n to i nicia c on tr es casonas r epublic anas, la de la esquina ha sufrido se ri as int ervenciones, que han cambiado r adicalmen t e su in t erior , la del med io deshabit ada, y le sigue una de pr opied ad del Mi nist erio que si rve t em por alment e c omo sede de la Or quest a Sinf ónic a. La esquin a occident al est a en fr anco det erior o , impacto neg ativ o par a el ent orno de la c alle 11 . Fotografías PEMP T eatro Colón – Patrimonio Urban o Colombiano 329 P a r a m e n t o c a rr e r a 6 El c os t ado occident al de la manzana es t á tot alment e int ervenido con dos cons trucciones en altur a , y un centr o comer cial con T ea tr o. En la manz ana, nu ev as tipologías ar quit e ctónic as mut ar on en f unción de dinámicas ec onómic as y sociales c ont empor áneas, gener ando otr as per sp ecti v as dentr o del hori z ont e del cen tr o hist óri c o. Fotografías PEMP T eatro Colón – Patrimon io U rbano Colombiano 330 P a r a m e n t o c a ll e 1 0 P ar ame nt o his t ó ric o del siglo XIX , c ompuest o por el T eatr o Colón, flanquea do por la casa n a t al de Ra f ael P ombo c on actividad cultur al y el hot el de La Oper a. La morf ología d el T ea tr o con viert e en a típic a és t a manz ana del centr o his tóric o. Se tr at a de un vol umen de escala ma yor , de tres cos tados herméti c os, muy dif eren t e a la tipología ar qu it ect ónic a de las c asas r es idenci ales, de patios y solar hacia el centr o de manz ana . Fotografías PEMP T eatro Colón – Patrimon io U rbano Colombiano 331 E v o l u c i ó n u so s d e la m a n z a n a SIGL O XVI SIGL OS XVI- XVIII 100% uso residenci al cuadr a / 4 89 % uso residenci al 11 % de uso cultur al 89 % uso residenci al 11 % de uso cultur al PRIMER A MIT AD SIGL O XIX (1800- 1850) 78 % uso r esidenci al 11 % uso cultur al 11 % uso reli gioso SE GUND A MIT AD SIGL O XIX (1850- 1885) 332 C e n t r o h is t ó r ic o L a C a n d e la r i a sector es normati vos - P Z CB F ue nt e : P ape l P e r i ódi co Il us t r ado F ue nt e : P ape l P e r i ódi co Il us t r ado PO T – Plan Z onal Centr o Bogotá - P ZCB 1.2.3.8. Sect or normati vo RE SIDENCIAL 4.6. Sect or normativ o COM ER CIAL 5. Sector normativ o ADMINISTRA TIV O Y CUL TURAL 7. Sector U NIVER SID ADES Fuente: PEMP T eatro Colón Secto r no rmativo no.5 Administrativo / cultural 339 E s t r u c t u r a a m b ie n t a l y e s p a c i o p ú b l i c o Car act eriz ación • Debido a la implant ación d el modelo hispánico , donde el espacio público se fundament aba en la e xis t en cia de la plaz a centr al, mas no en la presencia de z on as ver des, el centr o his t óri co de Bogot á c ar ec e de espacios públic os c on es t e c ar áct er . • El espacio públ ic o y z onas ver des de gr an t amaño , son pr oducto de la r eno v ación urbana del Sigl o XX y XXI, dentr o de un concepto de “ seg unda n atur ale z a ” ; una of ert a ambient al a gr eg ada , tr ansf ormada . • Se apr ecia perf ect ament e la c ar act eriz a ción de z onas ver des del sect or no .5 de los sect or es r esidenciales que aún c onservan sus solar es al int eri or de la manz ana. Fuente: PEMP T eatro Colón Estructura ambiental – zonas verdes y espacio público 340 S i s t e m a d e m o v il id a d y c o n e ct i v id a d sector nor mati vo no.5 Car acteriz ación • El patr ón vial es el de un conjunt o de vías en un solo sentido vehicular , de perf il r educido , bor deadas por un c or dón de cor r edores me tr opolit anos. • La normativ a urbana de me diados sigl o XX apl icó a los an denes un r etr oceso de 5m. (alinder amiento). Los andenes present an par amentos discon tinuos. • Ha y un défic it import ant e de est aci onamien tos c onstruidos; los perime tr ales del P Z CB aú n no es t án en mar cha. • La norma par a el centr o his tóric o prohíbe los est acionamient os como uso pr edia l. • Exist en par aderos del SITM en p unt os equidist ant es, con dist ancias de cinc o cuadr as o más. • Pró ximamente en tr ar a el SITM con una rut a cir cular e x clusiv a par a el centr o his tóric o , suprimi endo la c an tidad i leg a l que actualmente tr ansita por las carr er as 4 y 5. • La peatona liz ac ión de la c arr er a 7 va desde la ca lle 7 hast a la cal le 26 . La pea tonaliz ación de la calle 10 va desde la c arr er a 9 hast a la c arr er a 5. La peatonaliz ac ión de la c alle 11 va de la carr er a 9 hast a la c arr er a 6 . ES T ACIONAMIENT OS LE GALIZADOS 1 – Banco de La R epú blic a – 110 cup os 2 - Centr o Cultur al Mejic ano – 43 cup os 3 – Edificio c alle 12 – 200 cupos Fuente: PEMP T eatro Colón Secto r no rmativo no.5 Administrativo / cultural 341 U s o s d el s u e l o sector nor mati vo no.5 Car acteriz ación • El sector p r olonga la función adminis tr a tiv a del centro desde su fundación . Los pode r es del Estado , e jecutivo , legisla tiv o y judicial est án pr esent es alrededor de la Plaza de Bolív ar . • La adminis tr ación de la ciudad tiene su sede en la Plaz a de Bolív ar , sob r e el cos t ado oc cident al, al fren te de la Cat edr al Primada. • El uso cultur al ha ido desarrollándose a partir de la mit ad del siglo XX, con la pr esencia de la Bibliotec a Luis Ángel Ar ango del Banco de La R epúbl ic a, complemen t ando las act iv idades cultur ales del T eatr o Colón. • Man tiene amplia do el uso educativ o desde su fundación. Prolif er a, ad emás de los colegios, las sedes univer sitarias que han r ehabilit ado manzan as de casas r esidenciales par a su desarr ollo. • El uso comer cial es t á localiz ad o sobre el bor de del sector , cor riendo el li nder o hacia el sur . Fuente: PEMP T eatro Colón Secto r no rmativo no.5 Plano de usos 342 E q u ip a m ie n t o s c o le ct i v o s sector nor mati vo no.5 Car act erización • El centr o hist ór ico , per o en especial el sector no .5, cuent a con una voc aci ón de centr alidad administr ativ a, educa tiv a y cultur al, por lo tan to , se c ons tituy e c omo un sis t ema de equipamient os de dis tin t o or den y jer arquí a q ue pres t an una g ama muy amplia de servicios a escala nacional . Fuente: PEMP T eatro Colón Secto r no rmativo no.5 Plano de Equipamientos 343 B i e n e s d e In t er é s C u lt u r a l – B IC ámbito naci onal – sect or normati vo no.5 Car act eriz ación • El centr o hist óric o delimit a toda el ár ea que c ompr ende La Cande laria como c entr o his t óric o , del á mbit o nacional. Est e ámb it o tiene car áct er tipológico qu e pr ot ege el patri monio r esidencial del siglo XIX, denominado r epublic ano. • R ecient es r evisiones incluy en obr as de la ar quit e ctur a d el período moderno, que c ompr ende has t a los años 30 del siglo XX . • Adicionalment e , e xis ten obr as identi ficadas c omo c at egoría A (conserv ación int eg r al) que son las edificaciones singular es, muchas de c ar áct er r eligioso y educati vo , y algunas ins tituc ionales del es t ado. Fuente: PEMP T eatro Colón Secto r no rmativo no.5 Plano de Bienes de Interés Cultural de carácter nacional 344 C e n t r o h i s t ó r i c o r e s id e n c i a l Fuente: UPZ CANDELARIA PLANCHA 3/3 < Car act erización • La Oper ación Estr at égica par a el Centr o cuen t a con el principio de “Un Cen tr o par a Vivir ” , est able cido en el Art ículo 9 del Decr et o 492 de 2007 - P Z CB. • No obs t ant e lo ant erior , el modelo de ciudad c onsider a al centr o his tórico c omo Ár ea de Actividad Centr al, con u na se ct ori z aci ón de usos, bajo el tr at amien to de c ons erv ación y r eno v ación urbana. • El plano de USOS mar ca solament e los s ect or es 1, 2, 3, 8 como de uso r esidencial principal. P ar a lo s demás sector es, se mar c a c omo uso c omplement ari o. • La población del centr o no tiene más de 30.000 habit ant es, frent e a la migr ación diurna que tiene vol úmenes de 1’500.000 per sonas , en tr e estudian t es y funcionari os públic os principalment e. 345 E d i fi c a b i l i d a d sector nor mati vo no.5 Car act erización • La edificabili dad del r egis tr o es t á dada por pisos. El número que pr e v alece es de dos pisos que es el del pe rí odo r epublic ano. • Sin embar go , las edific aciones del pe rí od o moderno , apar ecen r eseñadas de tr es a cuatr o pisos, per o es t e númer o equiv ale al apr o vechami ent o espacial de la altur a media de las c ons trucc iones del pe rí odo r epublic ano. • Es t a pr opiedad es una f ort alez a i nmobiliaria que ofr ece el centr o , en r elación c on la política de r ehabilit a ción par a la revit a li z ación de la ar quit ectur a del centr o his tór ic o. • Las edific acione s de cinc o y se is pisos de altur a, r ebasan el límit e aéreo de alt ur a pr omedio , gene r ando una mutación de los c onos visuales en el entorno , pe r o vali dada desde la norma urbana – tr at amient o c ulat as. Fuente: PEMP T eatro Colón Secto r no rmativo no.5 Plano de alturas 346 E d i fi c a b i l i d a d n or m a U P Z Pr ed io par a la ampliaci ón del T eatr o Colón – ocupación .7 El vol umen del T eatr o Colón, debidament e r e c onocido por su declar at oria como BIC nacional , morf oló g icam ent e pr edomina n t e den tr o de la ma nz ana , es una edifi c ación permane nt e con f orme lo señala el artículo 14 del decr et o 159 de 2004 . Las obr as r elaci onadas con su uso tiene n edificabilidad t écnica pr opia. La norma de c olindancias pe rmi t e altur a ocho p isos empat ando c on edifici o ofic inas, has t a dos pisos empat ando con casa r epublicana. Permanente altura 5/8 pisos Reedificab le altura colindancia estricta c on v ecinos Permanente Altura 8 pisos Reedificab le >altura 9pisos Permanente Altura 2 pisos Fuente: PEMP T eatro Colón Patrimonio Ur bano Colombiano Fuente: PEMP T eatro Colón Manzana no.25 cen tro histórico 347 La ilustración muestra la ocupac ión total, a la que deberá descontarse 30% de área libre, ubicada en el cen tro del proyecto Fuente : PEMP T eatro Colón Patrimonio Urbano Colombiano Edific io exist ente. 6 pisos E d i fi c a b i l i d a d n or m a P Z C B Manz ana par a la ampliaci ón del T eatr o Colón P ar a conseguir la consolidación urbanísti c a de la manz ana, siendo c onsecuent es c on la mut ación r esiden ci al de l sector , se aplicarí a el tr at amiento de r en o v aci ón urbana por r edesarr oll o , utiliz an do par a la adquisición de todo el suelo de la manz ana, mediant e R esolución de Uti lidad Públic a por vía adm inis tr ativ a o jud ic ial. ( sigui endo el c aso de t odos los demás edificios d el sect or , siendo el último ejemplo la ampliación sede Alcal día Mayor ) Permanente altura 5/8 pisos Permanente altura 2/5 pisos Permanente altura 8 pisos Permanente altura 2/5 pisos Reedificab le altura colindancia estricta con v ecinos Fuente: PEMP Teatro Colón Patrimonio Ur bano Colombiano Fuente: PEMP T eatro Colón Patrimonio Ur bano Colombiano Fuente: PEMP T eatro Colón Manzana no.25 cen tro histórico 348 PEMP T eatro Colón norma urbana – usos y edific abilidad Uso principal : E quipamient o col ectiv o cult ur al de escala urbana El progr ama arquitect ónico par a el Centr o de Producción t iene pr evisto la e xis tenci a de us os complemen t arios al E quipamiento Dot acional, como son: • Servicios al imen t arios (r es t aur antes, comidas r ápidas) • Servicios de par queader o (subterr án eos o en superfi cie) • Servicios financieros (c ajer o automático) • Dot acional educativ o de esc ala vecinal (t aller es de for mación) • Ser vicios de comunicación y en tret enimien to (salas de concier to , estudios de gr ab ación, salas de e xposiciones, auditorios, salas au diovisuales, escuelas de ba ile) • Comercio de esc ala vec inal “ A ” en predios con área de v en t as de hast a 500 m 2, se desarrollar á como USO ÚNICO EN EL INMUEBLE. • Los us os debid am ent e lega liz ados con ant erioridad a la adopción del PEM P , tendr án condición de pe rmanencia (Hotel de la Oper a, E dificio ofi cinas Stella). • E dific abilidad c ondic ionada a la colindanci a estrict a c on vecinos permanentes, asegur ando la visibilid ad peatonal de la c a lle 11 sobre las t orr es de la Cat edr al Primada. Se pe rmite el englobe y subdivisión. La habitabilidad del suelo se extiende a l os sót anos. Se mantiene el índi ce de ocupación de .7 355 P r o y e c t o g a n a d o r 356 P r o y e c t o g a n a d o r Consolida la es quina en dos pisos, c on una plaz ole t a int erior abiert a al públic o y una c all e pe a tonal que conec t a con el ingr eso al t eatr o por la part e post eri or . V olumet ría car g ada en altur a al centr o de man z ana , siguiendo empat e es tric to c on colindan t es. Desarr ollo de cuatr o sót anos par a cumplir c on el pr ogr ama ar quit ectónic o. Acabados de concr et o a la vis t a, gener ando con el Centr o Cultur al Mejic ano una e squina re vit aliz ada par a el centr o his t óric o. Fuente: Ministerio de Cultura Maqueta del Proyecto ganador Con surs o de Diseño Arquitectónic o In ternacional 2013 357 H e t e r o g e n e i d a d e n e l ce n tr o h i s t ó r i c o La con vivencia de las ép oc as colonial, r epublicana, moderna y aho r a contempor án ea, con inclusiones de equi pamient os y edificaciones de la admin istr ación públic a, aunque morf ológicamen te gener en impa ct os en la imagen homogénea de un sector de casas r esidenciales, hacen también parte de un modelo de ciudad compues to por partes. Una nuev a forma siempre se plan t ear á como i mposici ón sob r e el lug ar , pero siendo conse cuen te c on las dinámicas del cambio , habiendo aca t ado las normas de la ciud ad que permitier on y dirigi er on ese cambio , se v alida en ar as a seguir construy endo la hi s tor ia. Hoy se r econoce el inter és de la conse rv ación del Ce ntr o Históric o ampar ad o en las variaciones f o rmales prese nt es en el te rritor io , en or den a sus t r ansf o rmaciones y pe rmanencias que confluyen en la f or maliz ación de un mod elo de sector , ad ap t ado a las condiciones topogr áficas y social es del f enómeno hi s tór ico de su e volución urbana. El Minis ter io de Cultur a, como propie t ario del Bien , impone el v alor del patrimonio inmat erial sobr e el de la v a lor ación formal del equipamient o. La f ormación cult ur al del país es una labor del Estado , y siendo es te el único t eatr o de p r opiedad pública, debe r esponder como el esc enario par a la c on tinua ev olución de la cult ur a. Se asumen t r es etapas de in tervención par a el inmueble: res t au r ación del edificio del siglo XIX; modernización de la tr am o y a; ampliación del equi pamient o a centr o cultur al par a la pr omoción de las artes escénic as y musicales de Colombia. Fuente : con clusiones PEMP Arquitecta Mariana Patiñ o Osorio – Patrimonio Urbano Colomb iano Contratista MinCultura 2013 358 P a i s a j e h is t ó r i c o u r b a n o d e l c e n t r o h is t ó r i c o Recono cien do el v alor his tórico d el cen tro de la ciu dad, co nsolida nd o la voca ción d el sec tor norm at iv o no .5 de La Candelaria , re stau ran do el v alor históric o, f o rmal y simbólico d el teatr o Colón, co nv iniend o que los equi pamie nto s son, ad emá s de obra s a rqui tectóni ca s rep rese ntativ as, contene do re s de las ac tividades pr opi as de la ide ntida d (pa trim onio inma teri al) par a las cuales se ha ce ne cesari o su perm anen te act ualiza ción, por fin, d espu és de casi 50 a ños de g obie rn os, se po ne en ma rcha la ampli ación d el T eatro como Cen tro de Prod ucció n Mu sical y Sede de la Orquesta Sinfónica de Colombia. El empla zami ento d el teatr o, den tr o de la man zana r eside ncial, ha e stad o siemp re asociado a la necesidad de m ay or suelo para su funciona m iento. Los aspe ctos cons titu tivos de su volumetrí a han estad o pre sen tes com o una gr an masa en el co ntex to inmedia to, per o a la vez , hacen parte del paisaje cult ural con que los demás equipamientos caracteriza n la zona. V alorando m ás la prese ncia ar qui tect ónica de la épo ca rep ublica na , que es la im agen que c onsolid a el centro histó rico de hoy , se eludió la tras cend en cia de la dim en sión so cio-f un cional del pr oy ecto . La mani fes tación for mal hom ogéne a de unas cas as desh abi tada s , con uso s comer cial es ilegal es, prim ó sobre la posibilida d de edi ficar un p roy ec to integral de m anzana , que tra scendier a a partir de su form a amplia da , corre spon diendo c on las prop or cione s del lugar . Se trun có la re formali za ción e spacial de la m anzana, que co nllev arí a a dispone r de más suelo para diseñ ar la n u ev a imagen de est e sector hete rog éneo de la ciudad , amplian do la v aried ad del conjun to ar quite ctónico del cent ro históric o tradicional, complementan do el contexto y su entorno geográfico. Con el suelo disp o nible aprob ad o para el p rogra ma de am pliació n, el proy ecto que se constr uy a qued ará “a rri nco nad o” sobe el cos tado nor - occiden tal de la man zana , acen tua ndo la modi ficació n en al tura cir cunscrit a en los año s 70 , hoy v alorada dent ro de las cate gorí as de conserv ac ió n arqui tectó nicas, y al mi smo tiemp o tan ajena al terri torio . La resp uesta con fron ta los valore s ambi en tales del cont ex to y la capacid a d de área del e quip am iento , que de sde ya se pu ede pr ever qu e el compl ejo cul tur al segui rá re quiriend o de m as áre a para el de sarr ollo de una función netamente de carác te r social, frente a la permanencia de construcciones de propiedad priv ada con un futuro de rehabilitac ió n comercial. M PO Doctorando en Arquitectura 2015 359 361 A NEX O DOCUMENT A L Detal le ventan a, Edificio N acional, Cart agena, Colombia Dibu jo Patri monio Urb ano Colo mbiano La PROTECCIÓ N del P A T RIMONIO U RBANO y A RQU ITECTÓNICO e n COLOMBI A Tesina - Revi sado 2015 362 CONTENIDO  Presen t ación  Identidad cultu r al  Legislación co lo mbiana  Los camb i os en la protección del patrimonio a finales del siglo XX  Política púb lica y el listado de Bienes de Inter és Cultural  Conclusiones  Bibliograf í a 363 PRESENT A C IÓN El reconocimiento nacional de los Bienes Culturales, los derec hos y deberes de sus titulares y los de la sociedad, el papel preponderant e en el territorio, su manejo y protección, son las directrices de la presente investigación que conforman el anex o documental de la tesis doctoral. Por medio de la descripción de su evolución, de cómo pas a del campo educativo al cultural en medio de conc eptos nacionalistas y criterios internacionales, se ilustra al lector sobre el estado del arte en que se encuentra el tema del patrimonio cultural colombiano, para cimentar la ref l exión de la investigación sobre la coherencia con que se toman decisiones para su permanencia. Resumir el proceso histórico sobre la conformación de la i dentidad nacional, contribuye a entender la representativ idad material y etnográfica que el E s tado ha otorgado a ciertos bienes materiales como manifestaciones estéticas e históricas r epresentativas y originarias del territorio colombiano . Un análisis a la lista BIC aportará estadísticas generales para entender el grado de visibilidad colectiv a que hay sobre e l patrimonio cultural, no solo como un acto administrativo que se imparte desde lo público, sino como hechos de verdadera apro piación ciudadana frente a la existencia de p resencias carg adas de estética e historia comunes. 364 Como método de investigación se registran los aportes sobre la historia de Colombia, la evolución etnog ráfica, y las teorías, principios y normas internacionales que han inf l uido en el direccionamiento de las acciones de protección cultural. Para la re ferencia documental se utiliz an fu entes pri marias , nor mas y políticas públicas; también se re curre a las publicaciones del sector sobre el tema del desarrollo cultu ral y los documentos que se ha n adoptado d esde la academia y el gobierno para el manejo del patrimonio material e i nmaterial. 365 INTRODUCCI ÓN El trabajo de investigación hace una inmersión en el tema de la protección del patrimonio cultural en Colombia, con el fi n de conocer la evolución de este, los cimientos conceptuales, las polí ticas públicas y la legislación que comprometen a un sector del g obierno en la construcción de una ciudadanía de mocr ática y diversa bajo las políticas de Creación y Memoria, y de Participación y Dialogo Cultural del Ministerio de Cultura . Los estudios, investigaciones, publicaciones y la interdisciplinariedad nacional con los que hasta ahora se aborda, nos llev a a pen sar que el tema se ha convertido en un área de cono cimiento científico, sobre el cual hay ya estructurado un marco concept ual y epistemológico; se interviene de forma técnica y profesional; se documenta rigurosamente; se enseña de form a básica a niv el prim a rio y de forma especializada en los centros universitarios en niveles de pregrado y postgrado; es un tema sobre el qu e se legisla sectorialmente a nivel público y de mucho int erés cultural e inmobiliario desde el sector priv ado. El aumento de atención que actualmente se presta al tema del patrimonio se hace evidente, lo que equivale a pensar que estamos fren t e a un asunto del mayor ben e ficio para la ciudadanía y el E stado. Efectivamente, el interés actual sobre el patri monio sigue siendo tanto teórico como técnico, y es fundamentalmente respecto a su aplicabilidad que s e ponen en práctica los principios de preserv ación La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA 372 IDENTID A D CU LTUR A L o Antecedentes globales o América o Identificación patrimonio nacional o Definición Bien de Interés Cultural – BIC RESPONS A BILID A D DEL ES TA DO o Patrimonio arqueológico y etnográfico o Urbanismo y arquitectura o Ministerio de Cultura La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA 373 IDENTIDA D CULTUR A L La palabra nación (Del lat. natĭo, - ō nis ) , nātio (deriv ado de nāscor , nacer) sig nifica nacimiento , pueblo (en sentido étnico) e s pecie o clase 1 . Los miembros de una nación se distinguen por una identidad común y generalmente por un mismo origen en el sentido de ancestros comunes, los cuales comparten u nas determinadas características culturales: la leng ua, religión, tradición o historia común, todo lo cual puede estar asu mido como una cultura distintiva, formada históricamente en un territorio determinado. De acuerdo con una de las di s ertaciones en las sesiones del Progra ma “Alerta Intelectual” de Unesco 2 , se reflexiona ba sobre la identidad nacional vista como la diseminación de una idea europea en el mundo latinoamericano y caucásico y se enuncia ba su efecto crucial en el proceso de c onstrucción nacional, advir tiendo sobre el fenómeno de identidades limitadas q ue se asocian a la noción de este tema. Efectivamente, estas manifestaciones europeas se plasmaron de forma contundente en los registros de patrimonio material de las listas BIC durante el siglo XX, cuando el patrimonio revestía caracterí sticas de monumentalidad y exclusividad, mientras que ahora en el siglo X XI, el tema cultural se enrumba a la inclusión de la producción inmaterial, como reconocimiento a la diversidad nacional , a las manifestaciones locales autóct onas. La tendencia gira hacia la historia de construcción local, no hacia la historia heredada. E ste vir aje conceptual traerá profundos cambios en cuanto a la aplicación de nuevos factores en el ejercicio de valoración e identificación de l próx imo pa trim onio cultural material de 1 Diccionario de la Real A cademia E spañola, vigésima segun da edición, 2001. htt p://buscon.rae.es/ 2 Denis ROLLAND d e la Universidad de Estrasburgo, e n Los Rastros de lo s Caminos del P ensamiento , la iniciativa d e Alerta Intelec tual, UNESCO, 2009. http ://portal.un es co.org La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA 374 la sociedad del siglo XXI, y de recursos conceptuales y técnicos muy sólidos para mantener la p r esencia del heredado. A ntecedentes globales El concepto de nación política y cultural surge en la é poca de la Ilustración a partir de finales del siglo XVIII, cuando de la mano de intelectuales emerge un concepto de civilización ligado a las características preponderantes de un estado en particular. El lib eralismo será la amplia corriente filosó fica, ec onómica y política de la que se nutrirán las primeras teorías sistemática s de la “nación polí tica”, como una oposición a los principios teóricos de las monarquí as; los liberales del XVIII habían introducido frente al concepto de súbd ito el de ciudadano, y el sujeto de soberanía dejaba de ser el rey para ser la nación. Sus criterios estaban basados en el racionalismo, la libertad individual y la igualdad ante la ley , al margen de consideraciones étnicas o culturales. La Declaración de Ind ependencia de los Es tados Unidos en el primer caso y la declaración francesa de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en el segundo, son tex tos muy representativ os del espíritu que animaba la nueva mentalidad, u na concepción universalista de los nuevos valores liberales y demo crá ticos. Al mismo tiempo, contrarrestando las consecuencias de la expansión na poleónica por Europa, se configu ra otro concepto de nación: la nación cultural con un componente ético. Resalta el nacionalismo germánico opuesto al modelo liberal francés: frente al cambio racional del progreso y la justicia, el peso de la historia y las tradicio nes; frente al cosmopolitismo, las particularidades de los pueblos; frente a la razó n, el instinto. Una nación con auténtica legitimidad para constituirse en estado, con unos rasgos propios que la definen, distinguiéndola así de todas los demás. Segú n Herder 3 , “ la esencia propia que perm ite singulari z ar al p ueblo” . 3 Johann Got tfried von Herder (1744 -1803) filó sofo, teólogo y crítico literario alemán cuyos escrito s contribuy eron a la aparición del romanticismo al emán. La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA 375 Es sobre este contexto que se orig ina el estado colombiano, que req uiere de expresiones materiales para afian z ar la imagen sólida del nuev o gobierno. Se adoptan una serie de acciones que en su momento se justi fican por la forma de pensar de la época, como la declaratoria de la naci onalidad a partir de la colección de muebles sobre los hechos de la independencia, que incluirá también lo s monumentos precolombinos y los ob j etos de período colonial, en la búsqueda de una identidad histórica visi ble a p artir de la id entificación de un conjunto de elementos que el estado ha seleccionado co mo expresión simbó lic a de interés común. Sin embargo, a lo largo de la trayectori a de la construcción de la nación, se verificará con el paso del tiempo, que el patri monio cultural e s a lgo más trascendente; el patrimonio cultural de una na ción es un organismo v ivo; es una identidad moral, de orden superior, a la simple suma de elementos materiales. A mérica Con la llegada de los europeos al continente americano, durante el sig lo XVI se comienza a conformar una nueva raz a americana con característica s propias: “ el mestizo”. En el s iglo XVII, en el que se di ferencian t res culturas básicas: españoles, indígenas y negros, se prolo nga la formación de otras tres raz as locales: los criollos, los mu la tos y los zambos. Se puede decir q ue éste es el período en el cual se inici a la verdadera conq uista española del espacio geográfico americano, no solo racialmente, si no también territorialmente a través del urbanismo que apo rta ob ras de arquitectura con materiales constructiv os permanentes y propios, basados en las Ordenanzas de Nueva Población de Felipe II, las Leyes de Indias de 1573, que como es bien sabido, se aplicarán mucho mas tarde a la época de la conquista , situación que no implica la inex istencia de patrones fundacionales pero si el reconocimiento de “…la a plicación de tradiciones te cnológicas y artesanales conservadas y en riquecidas por parte de los pobladores y españoles, las cuales configur aron una especie de mem oria colectiva, sin la cual la tarea edificatoria no habría sido posible,,, un conjunto de La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA 376 recuerdos, impresiones e ideas varias que les permitió a los conquistadores prim ero, y a lo s colonizadores luego, la creaci ón de pueblos y ciudades…” 4 . De la época y raza indígena prehispánica (del actual territorio col ombiano) no queda legado material arq uitectónico, salvo por las hue llas urbanísticas de los asentamientos de la etnia Tayrona, en la Sierra Nev ada de Santa Marta 5 , y los objetos de los orfebres de sociedades agrí colas y cazadoras, que fueron depuestas por los colonizadores españoles. De la raz a negra, traídos como esclavos en el siglo XVI 6 , no h ay, por obvias raz ones , vestig ios urbano s históricos de siglos anteriores al XX . Así, a partir del siglo XVI, se forja una nueva civilización en el c ontinente americano, basado en la primacía de una raza europea, donde la desigualdad y diferenciación de razas se hace presente, como en cualquier otro proceso comparable de la historia. Las guerras por el territorio tra en vencedores y vencidos. Las nuevas razas americanas buscarán la rea firmación de su Yo a partir del paradigma de lo e s pañol y cada día se identi ficarán más con el lugar donde nacieron. Se forjará el hombre con un pensamiento propio, en el qu e prevalece rá su amor por la naturaleza americana; ese hombre nuev o es el que conocemos como “criollo, mestizo, mulato y zambo”. Su ideologí a irá m adurando en la medida que crezca su identificación con la ge ografía, en la medida en que sus deseos de reafirmarse como algo dife rente, nuevo y superior cobren fuerza. El con cepto de criollo, mestizo, mulato y zambo y a no se limita rá sólo a esa endeble circunstancia del nacimiento, sino que se referirá a un hecho de cultura, de actitud y de conciencia. Es quien, de e s e momento en adelante, se sentirá no v ohispano, americano, y que por tanto, ya no se sentirá europeo o af rica no. 4 Germán T ELLE Z, “Los modelo s urbanísticos y sus incon ven ientes” en COLCUTURA, Patrimonio Urbano en Colombia, Bogotá, 1996 5 Sitio de Buritaca, declarado Monumento N acional en 199 5. Descubierto en 1975. El ma cizo geográfico fue reconocido po r la Unesco en 1981 co mo Reserva del Homb re. 6 A principios d el s iglo XV I Carlos V autoriza llevar negros a América, au nque históricament e la trata de esclavos viene de s iglos atrás. La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA 377 Ahora bien, los integrantes de estos grupos étnicos se encontraban socialmente dispares: primaba el criollo sobre las demás. Pero dentro de estos también s e presentaban divisi ones: e l crioll o aristócrata, conservador, poseedor de gran riquez a y el criollo medio, de sc onten to e i nquieto que más tarde pasarí a a engrosar el grupo ilustrado, iniciador del movimiento independi ente. En este aspecto el criollo realiza aportaciones de singular importanci a. Lleva a cabo un movimiento cultural; logra generar una “identidad” en func ión de la autoconciencia de hacerse “valer” como americano y y a no como español en América. La n aciente república ve las bondades de la auto -representación, pero ej ercida solo por aquellos que tengan l as capacidades intelectuales para hacerlo , con el reconocimiento de las naciones europeas para ello. Se deduce entonces que la nueva nación q ue se construye no incluye al pueblo (indígena, negro, mestiz o, mulato y zambo) más que como fue desde la co l onia , como una fuerza laboral del desarrollo econó mico. En c onsonancia se observ a que dentro del proyecto nacional, de s de un comienzo, no se busca incluir a todos como ciudadanos participativ os; se parte de la base de considerar quienes por su ilustración y condición social son los líderes, dejando al resto de la p oblación sometida al tutelaje de los representativos; se concibe la inclusión del pueblo en los asuntos del e s tado como un proyecto de l argo plazo, que llegará con la extensión de la educación . Otra razón además del g rado de educación, estatu s s ocial y la posesión de cierta riquez a a la que se ap elaba para excluir al pueblo raso de interv enir en las decisiones de estado, era que éste estaba con fo rm ado por lo que se llamaban las castas, es decir por razas abyectas que según estos pensadores de l siglo XIX no tenían otra solución, además de la educación, que el mestizaje para salir del estado deplorable en el que se hallaban. P ara contrarrest ar esta situación, s e promovería entonces, desde el gobierno, la entrada de europe os y de asiáticos al país, a través de diversas medidas como el ofrecimiento de tierras a condición de La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA 378 establecerse, para tratar, por este camino, de " regenerar las clases embrutecidas " 7 con el espíritu de laboriosidad que se esperaba encontrar en los inmigrantes y a través de la mezcla con es t os. La nueva nación continuaba arrastr ando desafortunadamente los o dios y equívocos que generaron las guerras de Independencia, como la de claración en 1813 de “ guerra a muerte a todo español ” 8 , lo que condujo a desmanes y crímenes que llevaron a emigrar a m uchos qu e no murieron en la guerra. Para el mismo momento histórico arremetí a con fuerza la influencia cultural francesa e inglesa que desplazó concienzudamente cualq uier recuerdo español. “Se pasó de una sociedad más auténtica, m ás responsable, más int egra y con fe en ella misma, a una cerrada y provinciana llena de egoísmo y odio” 9 . La historia de Colombia y de la América hispana se ha caracteriz ado por una acentuada diferencia de clases producto de la supremací a de los criollos sobre los nativos americanos y negros africanos y todas las mezclas raciales dadas desde el tiempo de la colonia. Los criollos lideraron tanto las gestas de independencia como la organización política y social de la naciente república, igno rando la situación de las comunidades indígenas y mestizas del país, lo que crear á un fuerte antagonismo social a lo largo de la historia de la república. Colombia nacerá como una nación multi-étnica que buscará mantener clara las di ferencias sociales respecto unos a otros, aunque motiv ados como unidad ante el hecho de legitimar el carácter de independencia al cual tienen derecho. 7 INSTITUTO COLOM BIANO DE CULTURA, COLC ULTURA Y PROCUL TURA, Nueva Historia de Co lombia , Barcelona, Ed itorial Planeta, 1989 8 Simón BOLIVAR, Decreto de Guerra a Muerte , Trujillo, V enezuela, 15 junio 1813 9 Luis Jorge BORD A, Hacien das Azucareras , La Conc epción de Amaime. Bogotá, Ed itorial Escala, 2007 La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA 37 9 Identificación patrimonio nacional C om enzar a forjar la n acionalidad de acuerdo con lo que se considera , en ese momento de la historia, los “m onumentos muebles” qu e so n enumer ados en el Tratado celebrado entre las Repúblicas Americanas sobre Defensa y Conservación del Patrimonio Histórico en la VII Conferencia Panamericana 10 y a la cual adhiere Colombia por la Ley 14 de 1936, por medio de la cu al se declaran las bibliotecas, archivos y manuscritos y algunas especies z oológicas com o de conservación cultural, es la p ri mera acción cultural que emprende el estado colombiano en 1823 con la fundación del Museo Nacional y la tarea de recopilar objetos relacionados con la independencia y los personajes asociados a ella. Para 1945, la Ley 94 le cede al municipio de Cartag ena e l do minio y el derecho sobre todas las murallas, bastiones y o castillos coloniales de la ciudad. Se verifica a partir de estas dos acciones legislativ as la raíz criolla y europe a de estas decisiones y la exclusión consiente de consid erar cualquier otro tipo de bien cultural, a pesar de que en 1931 ya se ha formulado la protección d el patrimonio arqueológico y se ha creado e l Museo d e Etnologí a y Arqueolog ía para prevenir la migración de reliquias y objetos de la prehistoria nacional , y reglamentado la entrada al país de expediciones cientí ficas, en boga durante el primer tercio del siglo XX. Para esta época, también, se ha fundado la Sociedad Indigenista Colombiana que reivindica la situación de los indíg enas y apunta a su inclusión en las tareas del estado. E l proceso de aculturación racial se convierte en interdiscipli nar . Interesante el hecho de que Europa, ha sta 1 978, adopta la Declaración sobre las Razas y el Prejuicio Racial por la Unesco. 10 Conferencia realizad a en Montevideo en 1 933. Tratado cel ebrado entre las Repúb licas Americanas so bre defensa y con servación del patrimonio h istórico. http://argentin a -rree.com/ La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA 380 En 1959 se adopta la primera Ley de Cultura, según lo acordado en la VII Conferencia Panamericana y apoyándose e n la Carta de Atenas 1931, adopta ndo medidas sobre defensa y conserv ación del patrimonio histórico, art ístico y monumentos públicos de la nación; el Congreso de Colombia decreta en el artículo 1: ”Declárense patrimonio histórico y artístico nacional los m onumentos, tumbas prehispánicas y demás objetos, ya sean obra de la naturalez a o de la actividad humana, que tengan interés especial para el estudio de las civiliz acion es y culturas pasadas, de la historia o del arte, o para las investigacione s paleontológicas, y que se hayan conservado sobre la superficie o en el subsuel o nacional” 11 . Resáltese el interés por el patrimonio prehispánico que s e asume de acuerdo a la visi ón eu ropea de “arq ueológico”, aún cuando en América las etnia s están viv as, circunstancia cultural en la que aún no se repara. La misión de la ley es clara: “…el estudio de las civiliz aciones y culturas pasadas…”. Nótese, que aunque hay esfuerzos continentales por afianzar una iden tidad americana, sigue prevaleciendo en las directrices culturales la óptica euro centrista. El asentamiento de las nu ev as razas en el territorio es e nten dido a partir de la conservación del urbanismo de los siglos XVI, XVII Y XVIII que convierte a la arquitectura co l onial en la trasmisora material de la forma de vida de esa época; de cómo surgió y a quienes benefició con su aparición; de su tipologí a a partir de la función espacial que desempeña como manifiesto formal que se plasma como monumental e icónico. Por el momento, l as ci udades de los Tayronas en la costa Atlántica no se han descubierto 12 . 11 Ley de Cultura 163 de 1959 12 Descubrimiento en 19 75. Datos de a rchivo Instituto Colom biano de An tropología e Historia La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA 381 Para mediados del siglo XX, Colomb ia tenía una c ategorización y una definición de los Monumentos Nacionales limitada a un a visión monumental, propia de la época, asociada principalmente a l a colonización española la cual había sido objeto de desprecio por más de un siglo. S e protegían unidades indiv iduales dispersas en el territorio na ci onal, sin mayores repercusiones identitatarias entre la comunidad, salvo por la científica que se encarg aba de su valoración y conservación consciente de su misión testimonial con las generaciones fu t uras. Mientras tanto, internacionalmente, el patrimonio monumental adquir ía cada vez mayor importancia y ya se trataban temas a mbientales, de desarroll o, de patrimonio cultural, hasta el punto de llegar a 1 976, cuando se esta blece el Comité de Patrimonio Mundial y dos a ños más tarde se inscriben l os primeros candidatos nacionales para se r parte del Patrimonio de la Humanidad en la Un esco . CUADRO B IENES D E INTER ÉS C ULTURAL C OLOMBI ANO DECL ARADOS PATRIM ONIO D E LA H UMAN IDAD MATERIAL Puerto, fortalezas y conjunto monumental de Cartagena Bolív ar 1984 Parque nacional Los Katí os Antioquia y Chocó 1994 Parque arqueológico de San Agustín Huila 1995 Parque arqueológico nacional de Tierradentro Cauca 1995 Centro histórico de Santa Cruz de Mompóx Bolív ar 1995 Santuario de flora y fauna de Mal pelo Valle del Cauca 2006 La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA 388 administrativas y no encontrarán aplicación leg al f rente a las ex pediciones extranjeras que exportan materiales prehispánicos libremente. Para esos momentos de la historia, las centenarias repúblicas del c ontinente se vienen reuniendo 23 en busca de crea r, fomentar y ordenar las relaciones, y para promover la asociación y coop eraci ón entre los estados de América en diversos ámbitos de interés común. Estos ámbitos son las Conferencias Panamericanas o también conocidas como las Conferenc ias Internacionales Americanas. En Montevideo, en marz o de 1 920 24 se reúne el primer Congreso P anamericano de Arquitectos 25 que aprueba varios temas como “el em bellecimiento de la ciudad típica americana” , el alojamiento rural, la enseñanza de la arquitect ura, la creación de centros de arte panamericanos, “construc ción con materiales apropiados para los países americanos” , la regulación de la profesión, y el modo de fomentar la cultura artística y la comprensión de la arquitectura, responsabilida d profesional. El segundo Congreso se realiz a en Chile en septiembre 1923, donde las resoluciones aprobadas se referían a la “m oderniz ación y em bellecimiento de las ciudades, la conservación de m onumentos de valor histórico, arquitectónico o arqueológico”, la celebración de concursos de arquitectura, la cuest ión de casas baratas, los problemas con la ense ñanz a de la profesión, la propiedad artística e intelectual de las obras de arquitectura, la importancia de l os museos de materiales de construcción, la formación del obrero técnico 26 . Todo estaba encaminado a generar un sentido de pertene cía e identidad co ntinental. Volviendo a Colombia, un conjunto de estudios historiográficos pioneros se realizarán desde finales del siglo XIX hasta los año s 20 del próximo sig lo por un grupo de intelectuales ajenos a las disciplinas urbanas, enfocados a las edificaciones a rq uitectónicas principalmente. Consecuencia de esta preocupación 23 Sus antecedent es están en el Congreso de Panamá con vocad o por Simón Bolívar en 1826. 24 Se proyecta p or primera vez en 1916, pero se poster go el proyecto. 25 Primer Congre so Panamericano d e Arquitectos, Montevide o, 1 al 7 de marzo d e 1920, Actas y Trabajos. Publicación o ficial del Comité Ejecutivo d el Congreso (Montevideo, 1 921) http://www.fpa a -arqu itectos.org/ 26 Congresos Paname ricanos de Arqu itectos. http://biblio2.co lmex.mx/ La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA 389 general por los monumentos de valor histórico, en 1924 se da un pa so específico para la ciudad emblemática de Cartagena; se prev é la conservación y embellecimiento de los monumentos históricos (de Carta gen a) prohibiendo en absoluto la demolición de las murallas, castill os y demás fuertes de la ciudad sin, la autorización debida. Con ésta medida el paí s adopta una tercera normativa, de carácter administrativo, sin aplicabilidad. 27 En el transcurso del albor del siglo XX , en 1925 se reúne el primer Congreso de Ciudades Capitales en W ashington DC. Para 1930 el IV Cong reso Panamericano de Arquitectos adopta conclusiones como el deseo por parte de los arquitectos americanos de “dar expresión más am plia a los p receptos y a l os tem as esenciales del arte característicamente nacional, en la orientación d e la arquitectura en América” , la enseñanza, la propiedad artística y se debate la decadencia o el progreso continental en la es fera de la arquitectura moderna. En 1937 se reúne el segundo Congreso Inter nacional de Historia de América 28 aprobando treinta resoluciones entre ellas la No.6 sobre “cooperación internacional para conservación de monum entos y obras de carácter histórico - artístico” . En Colombia, entre los años 20 y 50 se desarrollan estudios adelantados por arquitectos cuyo interés apunta en relacionar la arquitectura en sus diferentes períodos históricos. Se establecen tres perí odos el prehispánico, colonial y republicano: 27 Elisabeth CUNIN, Ch ristian RINAUDO, “La s murallas de Cartagena entre patrimonio, tu rismo y desarrollo urbano . El papel de la Socieda d de Mejoras Públicas” en MEMORIAS, revista d igital de hi storia y arqueolog ía desde el Caribe , año 2, n úmero 2, Universidad del Caribe, 2 005, Barranquilla, Co lombia 28 El primero se reún e en Rio de Janeiro en 192 2. http://catal ogue.nla.gov.au/ La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA 390 Período Prehispáni co Sitio arqueológic o Burit aca o Ci udad Perdida 1.500 – 1.600 A.C. Fuente: Fo togra fías to madas de in ternet Asentamiento de la cultura Tayrona, en la Sierr a Nevada de Santa Marta, que hasta principios de año (2010) tenía tratamiento arq ueológico . En un con v enio reciente, firmado en febrero 2010 entre el Ins tituto Colombiano de Antropologí a e Historia adscrito al Ministerio de Cultura y el Fondo para el Patrimo nio Global, se hace un reconocimiento gubernamental a la importancia anc estral del Sitio Teyuna y se propone un dialogo abierto con las comunidades indíg enas de la Sierra Nevada 29 en la construcción de estrategias para v isibilizar y salvaguardar el sitio, no solo arqueológicamente, sino sobre todo, proteger los procesos sociales y de identidad que desde la v isión de e st os pueblos le dan sentido en el presente a este territorio como espacio vital y sagrado 30 . 29 Comunidad es Kogui, Arhuaco , Wiwa y Ka njuamo. 30 Paula MORE NO, Palabra s de la Ministra de Cultura en la firma Protocolaria del Convenio de Cooperación entre el Instituto Colo mbiano de Antro pología e Historia y e l Fondo para el Patrimonio Global, para la La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA 391 Período Colonial. 1525 – 1810 Casas del perío do colonial en Col ombia Fuente: Fo togra fías to madas de in ternet El periodo hispánico en América se divide en descubrimiento, conquista, y colonia, comenzando específicamente en 1525 con la primera fundación de Santa Marta, en lo que es actualmente el territorio col ombiano 31 . En 1538 se funda Santa Fe de Bogotá (se menciona solo como r efere ncia), y en 1550 se crea la Real Audi encia de Santa Fe de Bogotá que pertenece al Virreinat o del Perú. En 1717 se establece e l Virreinato de la Nueva Granada por Felipe V 32 con un censo de 800.000 habitantes. Pertenecen al peri odo colonial, los centros fundacionales, que se identifican aún por el traz ado en damero alrededor de una plaza central. Investigació n, Conservación y Restauración del Parque Arqueo lógico Ciuda d Perdida / Teyuna en la Sierra Nevada de Santa Marta , Colombia . http://www. mincultura.gov.co/ 31 Colón desembarca en América en 1492. De 1510 dat a la primera fundación, Santa María La An tigua del Darién, en el lí mite e ntr e Panamá y Colombia (qu emada 14 a ños más tarde). Pan amá se f unda en 1519. E ste territorio fue de Colombia hasta 1904. 32 El virreinato se di solvió temporalmente por ra zones econó micas entre 1724 y 1740 cuand o se reinstauró nuevamente. Si endo así, cronológicam ente dura 93 años, p ero rige t an solo por 77 añ os, descontand o los 16 de su disolución te mporal. La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA 392 Las repercusiones de la época de la Ilustración se comien z an a hacer presentes en el reino; en 1781 con la revolución de los comuneros, en 1783 con la Expedición Botánica de Mutis 33 , la traducción de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en 1786 por Antonio Nariño, la lleg ada de Humboldt 1801 y el Memorial de Agravios en 1809 de Camilo Torres, entre otros. El período colonial de casi tres siglos finaliz a en 1 810 cuan do se inicia el proceso de la independencia, con un legado urbanístico y arq uitectón ico muy sólido de la cultura europea, e inmaterial de la af ricana, como población esclava en el c ontinente. Período Republicano. 1810 – 1880 33 Finaliza en 1816. La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA 393 El 20 de julio de 1810 , la ciudad de S anta Fe se levanta contra el Virrey Amar y Borbón y proclama una Junta de Gobierno integ rada por los criollos y rompe los vínculos coloniales con España. Se crea la Republica de C olombia con tres departamentos Quito, Venezuela y Cundinamarca. El periodo de la independencia de Colombia comprende de 1810 hasta 1819 , época que se caracteriz a por las guerras civiles. Durante estos años la población de la Nueva Grana da continúa su crecimiento legado de la morfología urbana del pe riod o colonial, pero trasmitiendo una nueva imagen desde las casas de habit ación, ampliando las heredadas de la colonia, aumentando en dos pisos la edi ficabilidad y aportando un escenario estético vertical, enriquecido con yesería y calados de madera (influencia francesa). Regresando de nuevo a la historia cronológica, en la VIII Con ferencia Panamericana de 1938, en Lima se habla de turismo, y se resu elv e tomar medidas para facilitar la circulación de estos, pero no se incluyen directrices r elacionadas con la imagen/manejo de las ciudades; el tem a se aborda desde un problema logístico, más no cultural. En la misma Conferencia se declara “la protecc ión a los núcleos indígenas americanos, com o descendientes de los primeros pobladores, para que tengan un derecho preferente a la protección y com pleta integración en la vida nacional para suplir la deficiencia de su desarrollo físico e intelectual com o un a reparación por la incom prensión con que fueron tratados en épocas anteriores”. Se presenta un informe sobre “na cionalidad” y es acogido en su totalidad 34 . Dentro de esta dinámica continental, donde l a conciencia de forjar y fortalecer la identidad es muy fuerte, se desarrollan los primeros años de la arqu itectura colombiana con arquitectos ex tranjeros que han venido al país llamados por el gobierno nacional para trabajar en la edificación de “edificios nacionales” y como profesores de la primera fa cult ad d e arq uitectura del país en la Universidad Nacional de Colombia. La época de la moder nidad está en su apogeo, y y a se 34 Congresos Paname ricanos de Arq uitectos. http://biblio2.co lmex.mx/ La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA 394 comienza a evidenciar, en el aspecto formal de la arquitectura estata l, el paso del periodo estilístico neoclásico al moderno: Período Moderno 1880 – 1930 (neoc l ásico 1880) Casas y edi ficios nacio nales del per íodo neoclásico e n Colombia Fuente: Fo togra fías to madas de in ternet La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA 395 Con una nación en proceso de consolidación el recién creado Ministerio de Obras Públicas (1805) contrata arquitectos europeos que comienzan la construcción de obras singulares, de carácter público, por tod o el país; se importa el gusto estético de las Academias de Bellas Artes Europeas, muy apropiado para el carácter monumentalista que se busca ba para la época. Período Moderno 1880 – 1930 (e cléctico 19 20 – 1940) Casas y edi ficios nacio nales del per íodo ecléctico en Col ombia Fuente: Fo togra fías to madas de in ternet La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA 396 Por los años 20 se inicia de nuevo otro cambi o radical en la ar quitectura. Con los primeros arquitectos colombianos formados en el ex terior, se da paso a la arquitectura que se aparta del neoclásico, importando los estilos más representativos de la arquitectura europea, sobre todo el francés y el inglés. Período Moderno 1880 – 1930 (Art Deco 1940 – 1950) Casas y edi ficios nacio nales del estilo Art Nouve au en Colo mbia Fuente: Fo togra fías to madas de in ternet La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA 397 También se importan las expresiones g eométricas que nacen en Europa y los Estados Unidos a finales del siglo XIX y principios d el XX : los estilos conocidos como Art Nouveau y A rt Deco . De finales de los 40 hasta aprox. los 50, se termina de desarrollar este periodo con otros estilos donde imperarán las formas geométricas puras, el cubismo. Después de la mitad siglo XX Arquit ectur a internacio nal Fuente: Fo togra fías to madas de in ternet y Patrimon io Urban o Colombi ano La arquitectura de cada época se reproduce por todo el mundo de forma repetitiva. Hablar de homogeneidad glob al es correcto, pero no ligada solamente a la arquitectura del presente. La permanencia de construcciones del pas ado constituye el acervo inmueble que sola mente se singulariza por su localización en cada territorio. Su implantación geográ fica genera la diferencia entre unos y otros, es el “genius loci” de cada lugar; es el paisaje cultural urbano que c aracteriza cada ciudad y la hace única entre todas. La PROTECCION d el P A T RIM ONIO URBANO y ARQ UIT ECTONICO en COLOM BIA 489 El Plan Nacional de Cultura 2001-20 10 “Hacia una ciudadanía d emocrática cultural” establece las directrices más importantes que orientan al sector cultura en su conjunto. Su elaboración, fue un proceso desa rrollado por más de 23 .000 ciudadanos colombianos que compartieron ex periencias con un propósito claro, diseñar las políticas públicas que garanti zarí an la sostenibilidad del sector en el largo plazo. Se establecieron tres campos de política comprometidos con la construcción de la ciudadanía democrática cultural: Participación, Creación y Memoria, y Diálogo Cultural. Cada uno de est os camp os f ormuló un conjunto de políticas y estrategias q ue co nstituyeron el marco orientador del sec tor cultural en la pas ada déc ada. En este momento, en el marco del Bicentena rio, según la s noticias de la Ministra de Cultura, se sentarán las bases para el nu evo Plan De cenal (2011-2020) , sustentadas en la evaluación de los resultad os d e gestión y en las nuev as tendencias de la cultura. Con ese propósito, en el 2008, el Ministerio de Cultura se p ropone la tarea monumental de recopilar todas las políticas culturales producidas por su despacho en un documento a través del cual las acciones en el c ampo cultural contarán con definiciones y orientaciones revisadas y renovadas, de n uevo, contando con la activa participación del estado y la sociedad civil . T reinta políticas de cultura se despliegan para el debate público y durante un año se reciben aportes para ser complementadas y ajustada s a t ravés del an álisis de diferentes sectores de la sociedad. En febrero 2010, se publica el Compendio de Políticas Culturales; dice la ministra en la introducción de la publicación digital: “buena pa rte de las políti cas cultu rales actuales que se generan en el Ministerio de Cultura le apuestan a internacionaliz ar la cultura colombiana, y también a que la econom ía d e la cultura crez ca, gen ere industria y financie el surgimiento de nuevas prácticas artísticas. Pe ro este Compendio recoge muy especialm ente las políticas sect oriales, transversales y territoriales del país, y se abre para recoger l as po líticas regionales que se han La PROTECCION d el P A T RIM ONIO URBANO y ARQ UIT ECTONICO en COLOM BIA 490 producido y se producen en los planes departam entales, locales y e n ca mpos específicos como la universidad” 5 . El Compendio de Políticas Culturales está dividido en dos grandes partes: el primero, Cont exto s que trata sobre la ev olución histórica de las políticas culturales en Colombia, con un análisis crítico de la situación y el segun do , Políticas que recoge los textos de la totalidad de las políticas organizadas en seis grandes áreas: Arte, Memoria, Documentos, Estímulo, Gestión y Participación. La primera parte describe unos antecedentes históricos y relaciona una serie de definiciones sobre política cultural reconociendo en estas el móv il a través d el cua l el estado y la sociedad obtienen f ines comunes de carácter cultural. Señala que “la participación del estado en la cultura siempre ha generado preocupaciones en los creadores, y en general en los ciudadanos. Se e stima que la cultur a es creación e innovación, experiencia de la libertad y capacidad crítica, que pueden ser coartadas por la intromisión del Estado” . Incluso recue rda como Gab riel García Márquez, premio Nobel de Literatura Colombi an a, no estuv o de acuerdo con la creación del Ministerio de Cultura. Sin duda al guna, Germán Rey, asesor del ministerio y autor del tex to d e la referencia, intuye la realidad “centr alista” de un ministerio que, a pesar de la descentralización administrativa a la que la Constitución ordena, modifica y reglamenta una Ley de Cultura que en v arios de sus artículos elimina la autonomía de las entidades territoriales en l a toma de decisiones que sobre patrimonio cultural les compete, desaplicando los principios de concurrencia y subsidiariedad municipal y el de participac ión ciudadana en la toma de decisiones sobre los bienes de interés cultural inmueble 6 . Dicho autor advierte sobre “los peligros dirigistas de las políticas cu lturales, que aunque pueden subsistir, se han dism inuido , o quiz ás se h an tornado más sutiles, en tre otras raz ones p or la vigilancia y la alerta crítica de los ciudadanos, por las modificaciones de la gestión pública en las democracias y por la participación 5 MINISTERIO DE CU LTURA, Compend io Políticas Cult urales, 2010. htt p://www.mincultu ra.go v.co/index 6 La tesis solo ab orda el tema d el patrimonio inmueble (arq uitectura, urb anismo y tan gencialmente el arqueológico) La PROTECCION d el P A T RIM ONIO URBANO y ARQ UIT ECTONICO en COLOM BIA 491 permanente de otros sectores de la sociedad en su diseño y gestión … (sin embargo) Subsisten deb ates sobre temas sensibles … sobre la centraliz ación de la definición y la ejecución de las políticas, la s dista ncias entre los e nun ciados centrales y las realidades regionales o locales , la creciente despreoc upa ción pública de ciertos campos culturales qu e han sido cubiertos por las em presas o la fragmentación cultural que se reparte las decisiones en diferentes instancias del Estado”. Tal sería el caso de los ejemplos que se presentan en las fichas de caso s ilustrativas de la tesis, donde se advierte un m uy elocuente sistema de veedurí a ciudadana sobre las decisiones que sobre patrimonio urbano y arquitectónico se toman desde el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, pero sin ning ún e co de parte del estado: no se pronuncia frente a la d em olición del aero puerto de El Dorado, se pronuncia negativamente frente a la demolició n del ed ificio de la Caja Agraria de Barranquilla, avala el desarrollo del jardí n de la última “v illa” co nservada en Bogotá. Ciertamente, la cultura se ha tornado compleja y en algunos ca so s, como los que se ejemplifican, se presentan demandas en c onf licto, frente a las cuales las políticas suponen opciones, jerarquí as, se lecciones intencionales por parte de este. Un peligroso ámbito de subjetiv idad se p ercibe desde la óptica civil . “Las p olíticas culturales son las grandes definiciones que asume el pa ís para orientar los procesos y acciones en el campo cultural, m edian te la concertación y la activa participación del Estado, las entidades privadas, las organiz aciones d e la sociedad civil y los grupos co munitarios, para de esta manera responder con creatividad a los requerim iento s culturales de la sociedad” 7 , con unas características: “ Atiende diferentes ámbitos de cultura ” , situación no deseable, de readaptaciones circunstanciales que debilita n el aparato institucional convir tiénd olo en anacrónico y disfuncional, desbordando operativamente a l secto r. Un ejemplo de ello es la reingeniería por la que tuvo que pasar la Dirección de Patrimonio para articular dentro de sus funciones al grupo de pa trimonio inmaterial, o el Instit uto Distrital de 7 Ministerio de Cultura, Un Mi nisterio de pu ertas abiertas , Bogotá , Ministerio de Cultu ra, 2008. La PROTECCION d el P A T RIM ONIO URBANO y ARQ UIT ECTONICO en COLOM BIA 492 Pa trimonio Distrital, que de una Corporación dedicada al cuidado del centro histórico de La Candelaria, ahora es la respo nsab le de la gestión del patri mon io inmueble de toda la ciudad de Bogotá. Si bie n e l s e ctor debe responder a los cambios que surgen del desarrollo de nuev as visiones, se debe prever esta situación cambiante e inestable de la cultura para no perder credibilidad (imagen solidez institucional) frente a los demás sectores del Ejecutivo de la nación. “ Es intersectorial ” , convirtiéndose en un desafío de gestión, diálog o, consenso y acción común con las polí ticas e conómicas, ambientales, educativ as y sociales del país. Principalmente sensible ha sido la incur sión (2004) en e l camp o de l Patrimonio Cultural Inmaterial -PCI que abrió un campo sin fronteras, abarcando la vida cotidiana constituida por un complejo conjunto de activ os so ciales de carácter cultural que le dan a l grupo hu ma no sentido, i den tidad y perten encia, que tiene pasado pero que está “vivo” y que se perpetúa en la memoria colectiv a contemporánea, y, por supuesto, futura. “ Su salvaguardia está orientada al fortalecimiento, revitaliz ación , sostenibilidad y prom oción de la respectiva manifestación, para lo cual el Ministerio de Cultura reglamentará para todo el territorio nacional el contenido y alcance de lo s Plan es ” 8 . Es de esperarse que en torno al PCI se prese nte n una confluencia de políticas y programas de otros sectores públicos y algunos traslapes temáticos q ue p ueden generar ambigüedades e inconvenientes de competencias, como ya se adv ierte con el Ministerio del Ambiente, Viv iend a y Desarrollo Territorial y las e ntidades municipales, responsables del tema del ordenamient o del te rritorio, donde el PEMP 9 y/o el PES 10 “ pueden limitar ” los aspectos relativos al medio ambiente, uso y edificabilidad del bien cultural y su área de inf luencia, aunque el P lan de Ordenamiento Territorial ya hubiera sido aprobado por la resp ectiva auto ridad territorial. El sector cultural deberá comenzar a mir ar los problemas de la salud, la conviv encia social, la educación, la protección social de la comunidad, para 8 Decreto Patrimonio Inmaterial 2491 de 2009 9 PEMP - Plan Especial de Man ejo y P rotección para el patrimonio u rbano y arquitectónico BIC 10 PES - Plan E special de Sal vaguard ia para el pat rimonio cultural inmaterial BI C La PROTECCION d el P A T RIM ONIO URBANO y ARQ UIT ECTONICO en COLOM BIA 493 encontrar su ubicación dentro de ellos a travé s de una s relaciones f luidas y unas acciones compartidas, sin perder su especificidad. “ Com bina lo ge neral con lo diferencial, salvaguardando la unid ad pero haciéndola colectiva a partir del derecho de los ciudadanos al acceso, consumo, disfrute y participación de la creación cultural. Es un asunto enraiz ado e n la com prensión de la cultura como un derecho fundamental y en la participación de la ciudadanía como una condición básica del desarrollo cul tural ” . Aquí incursion amos en el tema de la propiedad inmobiliaria y los de rechos no adquiridos de su desarr ollo, pa ra lo cual se adoptan medidas f iscales que amortiguan la carga que por c on servación se le asocia a los inmuebles declarados BIC en territorio urbano y rural. Se incluyen también las ayudas financieras del estado, las alianzas con el sector privado y las sanciones por el incumplimiento de un deber c on stituci onal. “ Son públicas, no son únicamente estatales ” ; así lo plantea el Ministeri o d e Cultura al propender por la participación de la sociedad en el diseño, la pro moción, ejecución y evaluación de las políticas cultura les, revaluan do el papel del est a do como garante de la participación activ a d e la sociedad civil, religiosa, militar y de la empresa priv ada en la ejecución de las políticas públicas. “El papel del estado en la cultura difiere del que tiene en otros ámbito s, como la salud o la seguridad. La cultura no admite ningún tipo de intervención hegem ónica po r parte del estado que signifique una intromisión en la libertad de cre ación . Por el contrario, sus funciones están relacionadas con el lidera z go en el diseño de las políticas, la asigna ción tr ansparente de los din eros p úblicos, la prom oción de estím ulos, e l apoyo a la circulación de los bienes y servicios culturales entre los diferentes s ecto res sociales y regiones, la generación de contextos y condiciones que fortalez can la diversidad cultural , entre otras…Políticas que deberían ser públicas se tornan corporativas, ordenadas por lógicas comerciales, parám etros de mercado y criterios de rentabilidad financiera” . Las políticas culturales, a la vez que requieren de un diálogo con el mercado deben a su vez limitarlo, orientándose por criterios de responsabilidad pública. Las implicaciones de la privatiz ación d el patrimonio cultural, las exigencias que impone el tema de la sostenibilidad eco nó mica, la La PROTECCION d el P A T RIM ONIO URBANO y ARQ UIT ECTONICO en COLOM BIA 494 carga sin beneficios a los propietarios de inm ue b les, el turismo desbordado y el desalojamiento de residentes son necesariamente factores que deben estar controlados por éste, d entro de los principios culturales de memoria e identidad. El factor económico no puede dar cuenta del pa trimo nio, y de ese f act or es consiente la Constitución cuando promulga que la inversión cultural se asume como un gasto social del estado. “ Buscan la descentraliz ación y la autonomía regional y local ” , a partir de l Sistema Nacional de Cultura que es la organiz ación formal a tr avés de la cual fluyen, “ha cia arriba y hacia abajo” , las po líticas culturales. Se han incorpora do al organigrama nacional el Consejo Nacional de Cultura, el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, las Secretarías Departamentales de Cultura, los Consejos Sectoriales y Territoriales y otras instancias culturales local es, pero todo bajo el amparo técnico de la Dirección de Patrimonio, lo cual desvir túa la auténtica autonomía territorial. El Sistema Nacional de Cultura es el modelo q ue e ncontraron los le gisla dores pa ra componer una estructura formal de relaciones q ue p ermitan el encue ntro entre lo nacional, lo regional y lo local, y por el que f luyan las políticas. Es preciso desarrollar acertadamente e ste Sistema como un conjunto de instancias y procesos de desarrollo institucional, planificación, gestión e información, que articulados entre sí con f ormen el universo cultural colombiano, para sup erar a través de este nuevo modelo el aislamiento que se genera entre la gestión central y la regional y/o local. “L a concerta ción de las políticas cultural es es aú n un propósito que hay que construir más firmemente. Se trata de un a concerta ción “conflictiva” y “constructiva”, hecha a partir de demandas, acuerdos, tensiones y objetivos comunes. La cultura no es un lugar idílico ni sim plemente el lugar del encuentro. Por el contrario, en la cultura se viven profun dos dese ncuentros, prejuicios y discriminaciones. A pesar de que en la construcción de las políticas culturales ha aumentado la participación de los ciudadanos , su presencia sigue siendo débil. Quiz ás po rque aún no está suficientemente arraigada la idea y la práctica de la ciudadanía cultural, al mismo nivel que la de la ciudadanía polític a. Aún tenemos [Document text truncated for crawler view.]