Coherencia de la permanencia del pasado en el presente
Full text
UNIVERSIDAD DE SEVILLA
ESCUELA SUPERIOR DE ARQUITECTURA
PROGRAMA DE DOCTORADO DE ARQUITECTURA
DEPARTAMENTO DE PROYECTOS ARQUITEC TÓNICOS
COHER ENCIA en la PERMA NEN CI A del PA S A DO en el PRESENTE
A rquitecta Maria na Patiño Osorio
Director de la tesis Dr. Arquitecto Pablo Diañez Rubio
Codirector Dr. Arquitecto Santiago Quesada García
Bogotá, Colom bia
Sevilla, España
Octubre 2015
V icente Suarez Ordo ñez. Ale goría de AMÉRICA. Pamplo na, España, final es siglo XVIII
Fuen te: http s://pintoresa licantino s.wordpress.com
Una visión crítica de la preservación del patrimonio
A grade cimientos
Recuerdo en el 2006 cuando Ram ón Gutiérre z recoge en su red de con tactos
am ericanos a varios colegas para im pulsarnos en otro capítulo m ás de l a vida
profesional: escr ibir una tesis do ctoral. La U niversidad Pablo de Ol avide abría el
Program a de Do ctorado en Historia d el Arte y Gestión Cultural en el Mundo
Hispánico. Acept é la invitación y decidí dar form a académ ica a unas inquietudes
intelectuales deri vadas de la experiencia de tre inta y cinc o años de ejerc icio de la
profesión. Ho y se culm ina esta et apa y quiero agrad ecer a Ram ón por haberme
impulsado en esta aventur a; a Paco Ollero m i director del prim er ciclo de doctor ado
en la UPO y a todos los dem á s profesores que hicieron parte de es os años de
trabajo académ ico; a Pablo Diañe z mi director de tesis en la Universidad de Sevilla
con quién sos tuve reflexiones enriq uecedoras; a Jorge Alvis el corrector de estilo; a
Liliana Bonilla en C olom bia; a mi f a milia que de f orma interesada esc ucharon las
reflexiones en la medida que a vanzaba la tesis; y por ú ltimo, pero no por e llo
m enos fundam ental, a la tecnología de las com uni caciones q ue perm iti eron m is
desplazam ientos virtuales para conocer el orbe que ilustra una part e del conteni do
de la tesis; a m i biblioteca; a la de la Uni versidad de S evilla; a m i trabajo que
realizo con pasió n; y a tod os los viajes perso nales que me han dado la o portunidad
de conocer un m undo divers o y maravilloso.
CONTENIDO
PRESENTACIÓN
INTRODUCCIÓN …………………………………………………… . 1
HIPOTESIS ………………………………………………………… .. 19
1. PATRIMONIO URBANO………………………………………… 27
o Cartas urbanísticas ………………………………………… . 31
o Las centralidades …… ……………………………………… 36
o Planificación y desarrollo sostenible ………… …………… 46
o Patrimonio urbano ………………………………………… ... 54
o Revisión de principios i nstrumentos internacionales …… . 57
o Sentido del lugar …………………………………………… .. 81
o Paisaje urbano histórico ……………………………………. 94
o Recomendaciones Unesco Paisaje Urbano Histórico …… 106
2. PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO …………………………… . 1 17
o Antecedentes del cambio …………………………………... 118
o Siglo XIX ……………………………………………………… 120
o Siglo XX ……………………………………………………… . 127
o Segunda mitad siglo XX ……………………………………. 138
o Último tercio siglo XX ……………………………………….. 145
o La visión europea y americana ……………… ……………. 150
o Habitar el patrimonio … ……………………………………… 154
o Valoración …………… ………………………………………. 161
o Homogeneidad / Heterogeneidad …………………………. 176
o Rehabilitación arquite c tura …………………………………. 182
o Cartas y recomendaciones internacionales … ……………. 187
Página
3. PATRIMONIO SOCIAL ……………………………………………… 198
o Factor de alteridad … ……………………………………………. 203
o Colonización ……………………………………………………... 206
o Habitando el patrimonio ………………………………………… 214
o Puesta en valor ………………………………………………….. 219
o Signos de apropiación ………………………………………….. 221
4. PATRIMONIO SIGLO XX I ………………… ………………………… 230
o Arquitectura ………………………………………………………. 236
o Medio ambiente ……… ………………………………………….. 240
o Componente social ……………………………………………… 249
o Política pública ……… …………………………………………… 254
o Patrimonio cultural ………………………………………………. 267
o Conservación o cambio ………………………………………… 276
CONCLUSIONES ……………………………………………………….. 282
o Identidad ……………… ………………………………………….. 284
o Urbanidad ………………………………………………………… 2 86
BIBLIOGRAFÍA ………………………………………………………….. 296
FUENTES PRIMARIAS ………………………………………………… 306
o El Teatro Colón de Bogotá (caso de ejemplo)
ANEXO DOCUMENTAL – La Protección del Patrimonio Urbano y
Arquitectónico en Colombia (revisado) ……………………………….. 361
o Presentación ………… …………………………………………... 363
o Introducción……………………………………………………… 365
o Identidad cultural ………………………………………………… 373
o L egislación colombiana…………………………………………. 415
o Cambios protección del patrimonio f inales siglo XX ………… 433
o Política pública y el listado de Bienes Interés Cultural ……… 487
o Conclusiones …………………………………………………….. 519
o Bibliografía ……………………………………………………….. 531
PRESENT A CI ÓN
La protección del patrimonio estuvo hasta bien entrado el siglo X X en
manos de profesionales diferentes a arquitectos y urbanistas. Fuero n
principalmente restauradores de arte e hist oriadores quienes tuvieron
la misión de estudiar, proteger y promover un p atrimonio cultural, de
carácter nacionalista. Actualmente ya es un t ema interdisciplinar a
cargo de la prese rv ación de un a abundancia de referencias
materiales que componen las Listas de Bien es de Interés Cultural,
patrimonios que aún hoy, no cuentan todos c on el reconocimiento
social.
En este estudio, a través de cuatro capí tulos sobre arquitectura,
urbanismo, la presencia social y el panorama del siglo X XI, se indaga
por las prácticas de protección del patrimonio en su dimensión
cultural, esto es, no solo material, sino con connotación histórica,
referencial y simbólica, que tenga un significado mediado por la
experiencia de individuos y grupos. Busca poner al descubierto que
la permanencia del patrimonio trasciende lo material y que en su
ejercicio hay contradicciones e incoherencias . Para mostrarlo se
hace énfasis principalmente en la revisi ón de las Cartas
internacionales que rev elan las mayores te ns iones en el campo de la
protección del patrimonio por la injerencia internacional en los
asuntos locales, desatendido las pautas de valor ación de los propio s
habitantes forjadores del patri monio y por la discrepancia conceptual
de ciertas directrices, como por ejemplo la dificultad de precisar, en
cada momento de la discusión histórica, qué es lo que se preserva o
se debe preservar: si lo mate rial o los valores, siempre inmateriale s.
Se analiza la tarea heredada del siglo XIX por incorpo rar y hacer
operativa la realidad de que viv imos un hoy en simu lt áneo con el
ayer, con una gran cantidad de presencias pretéritas, sustenta das en
la definición de autenticidad que no consiste en sustraerlas del
devenir del tiempo para mantenerlas en un estado de pureza
atemporal, sino que su autenticidad como producto de la vida social
depende de su proyección en nuestro presente, donde hace o no
presencia, y por donde transitará hacia el legado futuro.
En la tesis se perciben incoherencias y desajustes entre la
teorización y la práctica, entre los concept os académicos e
institucionales y su gestión en diferentes lug ares del orbe, como por
ejemplo en el tráns ito de una visión histórica y artí stica del pa trimon io
inmueble, a la de una conservación material de estilo museístico,
escenográfico, que entrado al siglo XXI se conv ierte en una
concepción vital del patrimonio en la que ya hay una superposición
de capas de sentido, donde el terr itorio, las personas y los grupos
tienen mediación real y en donde el presente — nuestro presente —
innegablemente debe hacer sus aportes como momento del
continuum de la historia.
También se examina el hecho que las diferen tes conc eptualizaciones
sobre el patrimonio hoy vienen a concentrarse y expresarse en
directrices con alcance mundial, establecie n do condiciones de
concurrencia y subsidiariedad , reconociendo que en el contexto
actual cualquier orientación relacionada con el patri monio está
fuertemente vinculada a las fuerzas económicas que le dan forma al
mundo global, cada vez más inte rrelacio nado con el turismo cultural ,
y q ue pa ra el caso de las centralidades urbanas colisionan con las
políticas sobre la preservación de su carácter social, porque prima
una visión del patrimonio cultural como espectáculo o entretenimie nto
para extranjeros, los cuales terminan trans formando por influjo de su
COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E
5
han perdido sus valores de identidad por haber sido reconstruid as, o
Brasilia por ser de factura reciente?
La imagen «ide aliz ada» del centro histórico ha sido una utopía,
porque se basó en el escenario de una perman encia urbana y
arquitectónica originada por unos v alores compartidos y unos
objetivos comunes de una sociedad que y a no existe más. Hoy, la
gestión del entorno urbano representa a la so ciedad actual en un
contexto de actividad cotidiana, donde s e realiz an inte rcambios
socioeconómicos y culturales, pactando la permanencia histórica con
el proceso de regeneración y desarrollo urbanos. Las normas
globales sobre conserv ación del patrimonio, basadas en la
experiencia europea, se h an ido ajust ando para actualizarse; las
cartas de Nara y de Burra, entre otras, son el ejemplo de rev isiones
pluriculturales del siglo pa sa do frente a la preserv ación de lo
material .
De la década actual ya se adoptaron las recome ndacio nes
internacionales sobre Paisaje Urbano Hist órico , una nueva visi ón
territorial que mantiene el o bj etivo económico de conv ertir las áreas
centrales en íconos del turismo cultural global, concentrando su
atención en un solo sector de la ciudad. Su p ropósito fundamental,
acercar la humanidad en los lug ares declarados Patrimonio de la
Humanidad en u n intento de conciliación de sus diferencias. Se trat a
de una i n tención paradójica, porque a la vez que en altece un espacio
de la ciudad, genera el desp l azamiento del residente por las masas
de visitantes, consecuencia que impacta lo misional de la nuev a
recomendación en términos del crédito que se le transfiera al genius
loci
6
de ese lugar.
6
En la act ualida d, este té rmino se refiere general mente a l os aspect os caracter ísticos o di stintivos de un lugar.
COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E
6
La conservación del entorno urbano tiene m últiples significados, y ya
no se remit e solam ente a la valoración material de l p atrimonio ;
existen dimensiones socio-eco n ómicas y ambientales que le otorg an
nuevos atributos. Buscar la p res ervación de la memoria social en las
evidencias arquitectónicas y los trazados urbanísticos p retéri tos ya
no será posible dentro del sistema de valores impe ra nte; la
declaratoria patrimonial del lugar trae implícitas mutaciones para dar
respuesta a las nuevas ex igencias, cuyo efecto más visible será la
movilización social, porque aún los moradores del centro está n
compuestos por grupos sociales residuales q ue todaví a no
encuentran una solución definitiva de hogar, y estand o de paso, no
tienen la capacidad de apropiación de un lug ar escogido para
otorgarle la distinción y características necesarias que lo posicionen
como un ícono cultural de la sociedad global. Los sitios
metropolitanos declarados patrimonio cultural g eneralmente no
albergan a quienes quisieran o pudieran resid ir en esas estructuras
antiguas. La arquitectura de estos lugares ma ntendrá una imagen,
rehabilitando su función, para generar un entorno histórico que
complazca las dimensiones socioeconómicas establecidas por el
panorama mundial.
Diferente es la situación de los pueblos; por su escal a, casi todos sus
habitantes aún son dueños de sus casas, y el sentido de apropiación
y valoración de sus estructuras sigue present e. La declaratoria
cultural de un sector, o de la totalidad del pue blo, no afecta la
estructura material de forma tan contundente como en las ciudades;
la función residencial permanecerá, eso sí , acompañada de ser vicios
de soporte a la nueva vocación del lugar. Se presenta
indudablemente una trans fo r mación urbana, pero de grado menor.
La puesta en valor de las áreas centrales tiende a convertirse en un
proceso intelectual de carácter excluyente porq ue , en muchos casos,
COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E
7
los actuales moradores no cumplen con las ex pectativas para las
cuales se declara el lugar como hito turístico. Diferente es , como ya
se dijo, l a escala de las ciudades pequeñas, donde sí se encuentra el
significado colectivo del territorio, y se logra el equilibrio de su
apropiación y sostenibilidad. Cuando el Estad o elabora una imagen
sobre la identidad nacional debe saber que son muchas y div ersas, y
que responden a diferentes escalas urbanas, para que , de acuerdo
con los diversos grupos sociales q ue las habi tan, se procure la
permanencia de una materialidad patrimonial acorde con cad a
vocación, sin descuidar, y meno s i mpedir, las transformaciones y lo s
nuevos hechos del presente.
Empeñarse en la conserv ación urba n a sin entender la realidad de la s
dinámicas sociales ha conllevado al deterioro que ostentan hoy
muchas centralidades, en donde sus moradores actuales no son más
que pasajeros en busca de una mejoría residencial; estas estructuras
pretéritas no se amoldan a los patrones de una v ida cotidia na, como
tampoco lo procura la v ocación que desde el Estado se le ha
otorgado al lugar. La declaración como patrimonio cultural lo
convierte en territorio de todos, con usos terciarios que primarán
sobre los residenciales. La restauración, por ende, no ser á la
respuesta de intervención al sector residencial del área central. Se
requerirá de enfoques coherentes y herramie ntas urbanísticas para
abordar el reto de estas z onas de la ciudad (que en una ciudad
metropolitana ya serán más de una), de finiendo normat ivamente una
nueva actitud frente al entorno urbano. Se re querirá de
intervenciones de sus estructuras perennes mediante la apropiación
del territorio de parte de cualquiera de las cla ses sociales que esté
dispuesta a conciliar su cotidianeidad con la voca ción del lugar, o
seguirá presentándose la deuda social con la que hasta ahora se han
«conservado» los s ectores del área central: l a tierra de nadie, la
tierra de todos.
COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E
8
Procurar abarcar intencionalmente el interés de las masas sobre un
territorio trae c omo consecuencia la banalización de la materia,
desplazando el verdadero valor de la identidad haci a el del arte del
simulacro que incluye un sujeto -o bservador temporal, el turista, q ue
no es compatible socialmente con los locale s, aunque parezca ten er
un a aceptación generaliz ada.
En todas las consideraciones de las Cartas internacionales del siglo
XX se indica que las áreas urbanas ce ntrales están perdi en do sus
funciones tradicionales y que está presente un proceso de
transformación que amenaza con minar su int egridad, sus valores
históricos, sociales y artí sticos. Esta a s everación contiene un grado
de incoherencia conceptual frente a definicio nes, también en las
mismas Cartas, en las que se estimula el des arrollo económico del
lugar, su transformación programada, y se reconoce la diversidad
cultural de la sociedad. Los cambios ineludibl es son respuesta a las
políticas de conservación del patrimonio, y al impacto del progreso d e
su entorno para atender u na población q ue c rece a un ritmo
exponencial . Indefectiblemente hay una tendencia a la modificación
de la relación entre los factores naturales y c ulturales basados en
unas c aracterísticas de desarrollo inherentes a cada territorio, que
enuncian Fra ncesco Bandarin y Ron Van Oers cuando se refier en al
nuevo con c epto de Paisaje Urbano Histórico:
o Los relacionados directamente con la ciudad histórica
o Esfuer z o de la urbaniz ación global
o La necesidad de promover la sostenibilidad urbana
o El efecto del cambio clim ático
o El papel cambiante de las ciudades en la econom ía global
o El auge del turismo com o factor importante de la economía
urbana
COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E
9
o La cambiante percepción de los valores patri m oniales de la
ciudad histórica
o El papel importante que desempeña en la actualidad la
dimensión inmaterial del patrimonio
7
.
El patrimonio cultural es memoria; es el recuerdo de un hecho
pasado. Se materializ a lo que antes estuvo presente en un pasado
lejano, o más cercano, que ya no tiene una pr esencia vivencial, pero
que por medio de herramientas de rehabil itación actúa transformada
al insertarse en una situación presente de la que toma de nuevo su
vitalidad. Lo s enunciados del discurso patrimonial se configura n a
partir de conceptos que evolucionan dependiendo de los tiempos.
Cesare Brandi decía que “La no s tálgica sentencia de dejarlo « c omo
era, como estaba» constituye una ofensa a la historia y un ultraje a la
estética, al considerar irreversible el tiempo y la obra de arte
reproducible a voluntad”
8
. A esta reflexión se contrapone la de
Quatremere de Quincy muchos años atrás , c uando se dirigía al
general Francisco de Miranda denunciando el saqueo de las tropa s
de Bonaparte al penetrar It alia en 1796. En su denuncia exponía que
la localización de la obra estaba indisolubl emente unida al lugar en
cuanto a que de su vitalidad depen día el significado cultural de est a.
Se podía transportar la materia pero no la urdimbre de sus relacione s
históricas, porque el objeto quedaría p riv ado de sus raíces y se
modificaría su realidad
9
(anunciaba la noción de genius l oci ).
Esta fisura conceptual en la naturaleza de lo « aut éntico» sigue
presente en las bases de las Cartas internaci onales y las políticas
sobre conservación del patrimonio cultural. L a conservación in situ
defendida por Quatremere de Quincy personaliz a la responsabilidad
de la tutela en el Estado y se encarna en la conciencia de la
7
Bandar in, France sco y Van Oe rs, Ro n. E l p aisa je urbano históri co: la gest ión del patri monio en u n siglo u rbano . Abada Edit ores, M adrid,
2014.
8
Citado en Herná ndez, J uan Miguel. Auten ticidad y monument os: del mito de Láz aro al d e Pigmalió n . Abada Editores, Mad rid, 2013.
9
Hernánde z, Juan Miguel. Aut enticidad y mo numentos: de l mit o de Láz aro al de Pigmalión. Abada Edi tores, Madr id, 2013.
COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E
10
identidad nacional, pues solo en su contexto el monumento pu ede
seguir existiendo sin eludir el riesgo de perder sus raí ces ; no
obstante, e l expolio del patrimonio griego, del americano, o el
traslado planificado de los templos de Abu Simbel serv irán de
reflexión y ejemplo para validar si ese patrimonio, amparado en la
definición de autenticidad vig ente, sigue e s tando presente bajo una
nueva dimensión de s u existencia . Gilles Deleuze se pregunta
“¿ cómo podemos en esa síntesis pasiva de la m e m oria, como salvar
ese pasado sin limitarlo a ese antiguo presente que fue, o tra erlo al
actual presente, respecto al que ya es pasado, sin traicionar su
esencia? ”
10
.
Cada nación sabe y reconoce su patrimonio cultural en la medida en
que lo identifica y se apropia de él. Su manejo y criterios de selección
están asociados con su idiosincrasia, pero a su vez están articulados
por los principios formulados por una aldea glob al; cuando desde las
recomendaciones internacionales se acuerdan significados y
alcances sobre el patrimonio cultural global, se le traslada una
excesiv a rigidez a su inte rpretación, y v arias rea cciones se han
presentado ante la imposición de e s as directrices, aduciendo la
soberanía con que cada cultura debe conduci r su legado histórico.
Esta actitud de exigencia global restringe los matices que despliega
el sentido particular sobre la extensión de l lug ar memorab le ,
sobretodo en territorios vivos que se deben conservar en un
paradójico requerimiento que violenta la naturalez a de la
cotidianeidad; e l deber ser del patrimonio, de acuerdo con las
políticas culturales, se convierte obligatoriamente en la nostalgia d e
un pasado, y no en un recurso del presente . Así, por ejemplo, la
Carta australiana señala que “ los sitios de significación cultural
enriquecen la vida de un pueblo, proveyendo a m enudo un profundo
10
Citado en Herná ndez, J uan Miguel. Auten ticidad y monument os: del mito de Láz aro al d e Pigmalió n . Abada Editores, Mad rid, 2013.
COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E
11
e inspirador sentido de comunicación entre com unidad y paisaje c on
el pasado y las experiencias vivid as. So n referentes históricos,
importantes como expresiones tangibles de l a identidad y
experiencia. Los sitios de significación cultural reflejan la diversidad
de las comunidades, diciéndonos qui énes so m os y cuál es e l pasado
que nos ha form ado tanto a no sotros com o al paisaje ”
11
.
La noción de pa tri monio cultural es tan solo una herramienta
conceptual qu e facilita la misión de salv aguardar lo que el Estado
interpreta de la identidad nacional, sobre un a al erta de riesgo de
desaparición, pero no está respondi endo a la apropiación y manej o
debidos. La permanencia de los bienes de interés cultural , ta nto
material como inmaterial, se puede v er vulnerada por el exceso de
referencias en un afán de protección que pret ende cubrirlo todo , para
darles gusto a todos. Las listas de B ie nes de Interés Cultural se
extralimitan, abarcando un porcentaje muy alto de la propiedad
privada, de la que el Estado, aparte de dictar normas de
preservación, no tiene control.
Directamente relacionado con lo anterior, se puede identi f icar otro
factor de vulnerabilidad adicional del patrimonio en las polí ticas de
mantenimiento. Lo s bienes patrimoniales se han conv ertido en
mercancía inmobiliaria. Por el mismo hecho de su sin gularid ad
tendrán un p reci o. El Estado debe preserv arlos y mant enerlos para
evitar la pérdida, lo que conlleva a p rescribir para la propiedad
privada modelos de inversión, un tema financiero, y se podría dec ir
que dicho factor se conv ertirá e n prioritario frente, incluso, al de su
conservación iconográfica. El caso de los predios de antig uas v illa s
urbanas en sectores con cambio de patrón constructivo revela que la
norma de conservación tiene más un sentido comercial que uno de
protección del patrimonio arquitectónico. Se t raslada su apreciación
11
Carta de l ICOMOS Aus trali a para Sitios de Signifi cación Cul tural . Burra, 1979.
COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E
12
cultural a l factor financiero, como lo demuestran las normas ur banas
con sus sanciones y normativa de desarrollo. El patrimonio se
convierte en un enunciado merc antilista, más que cultural. La idea
del valor está enclavada en la noción del desarrollo inmobiliario y no
en el simbólico de la sociedad .
De este mantenimiento, exig encia de l c arácter d e permanencia que
se le requiere al Bien, se desencadenan todas las formas de
intervenciones que han sentado las bases de la interpretación del
saber. Una posición muy polémica, la de Viollet Le Duc, según la cu al
restaurar no era conserv ar, reparar o reh ac er, sino « repistrinar» a u n
estado de « c ompletación» que pudiera no haber tenido en ningún
tiempo la edificación
12
. A esto se le llamó la restauración en estilo,
que bien podríamos comparar con la práctica presente (de hoy)
cuando complementamos los edificios porqu e necesitan más de lo
que originalmente fueron. Solo que ahora no restauramos en estilo,
sino que añadimos con nuevas fo rmas p orque está prohibida la
mimesis. Las po lí ticas determinan que debe verse, que debe ser
notoria la nueva intervención. Se trataría de otra incoherencia
sustantiva. ¿Por qu é no se permite la mimesi s? ¿Por qu é un Bien
debe ampliarse ob lig atoriamente con formas diferentes a sus
técnicas originales o tradicion al es? La autenticidad no está en la
forma del inmueble, sino en su evolución. En la manera que e sta
condición de trascendencia le permita continuar y seguir cumpliendo
con una función. Cada intervención d ebe proceder conforme con l os
datos empíricos de l Bi en y con el nuevo uso y superposiciones que le
otorguen s u dimensión de historicidad. No será cómo se haga, sino lo
que se haga lo que permita s u trascendencia.
El purismo no existe, es un a ilusión. Lo qu e ha llegado d el pasado al
presente tiene un c arácter, y lo que leguemos tendrá otro que muy
12
Citada e n Hernánd ez, Jua n Miguel . A ut enti cidad y monumen tos: d el mito de Lá zaro al de Pigma lión . Abada Editores, M adrid, 2013.
COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E
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probablemente será modificado de nuevo. La misma permanencia es
otra utopía: la de renacer, la resurrección, la v ida ete rna. Nad a dura
para siempre, lo decía Ruskin cuando v alo raba la edad de la
edificación, la hue lla del desgaste, como intrínseco a la obra, la
sensación de un t ie mpo que ya no sería el nuestro. En esa pátina de
los años se situaría la auténtica valoración de la arquitectura, su
mérito y su naturaleza.
De estas reflexiones se int roduce la histori a como un factor
constitutivo del Bien patrimonial, y se lig a a la materia como
determinante de la existencia de la obra. Los términos de
autenticidad comien z an a aparecer en la fábr ica arquitectónica, en la
materia, en su dimensión física que posee un a cualidad sintética de
sentido y memoria, una memoria material que invadirá n uestro
tiempo.
Generalmente, la admiración universal por los elementos del
patrimonio cultural, en muchas ocasiones, reconoce su gran diosidad
a través de la decisión de su permane ncia, au nque su función se
haya debilitado a lo largo de su tradición. Se preservará por su
dimensión estética, por la implantación en el lugar, por su significad o
local. Se reconocerá su impronta indiv idual. Se destacará con base
en su diferencia, relacionado con la singularidad del t erritorio. La
conservación se basará en unos principios generales q ue se
definirán localmente de acuerdo con la cultura d e cada nación. Se
dominará la gramática de la arquitectura, que será el estudio de sus
componentes y sus relacion es para establec er los patrones de
permanencia que le otorgarán el paso a otra historia .
Cómo afrontar e s tos asuntos complementari os es otro de los
cuestionamientos recurrentes de la experiencia en la conserv ación
del patrimonio: la reintegración arq uitectónica y la expansión de la
arquitectura como práctica y disciplina de esta conserv ación. Desde
COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E
14
finales del siglo XIX se estudió el significado de autenticidad bajo el
valor de lo verdadero, en cuanto una obra era afe ctada por u n a
intervención; ante las posicione s que suscitó este consideran do, en
el siglo XX se def ine la autenticidad como las capas constitutivas de
su evolución. Un hacer g radual, controlado, necesario , que debe
quedar descrito, donde el principio básico será evitar el parecido o
semejanza de la intervención con los valores históricos que le
permitieron tra sc ender. Detener esta metamorfosis y la de su entorno
sería como determinar que en un momento de la histori a cese esa
evolución, con lo que se truncarí a su esencia y la respuesta a cada
etapa de la historia de su de s arrollo . Los cambios territoriales, de
contexto, serán también parte de la autenticidad del lugar y de la
obra arquitectónica.
Un buen ejemplo es el Palacio del Louvre, que ha sido, desde s u
creación en el año 1190, de u s o militar y administrativ o ; residencial
en el Medioevo, bajo el reinado de Carlos V ; v olvió a ser militar y
penitenciario hasta mediados del Renaci miento, cuando vuelve a ser
residencial hasta la partida de Luis XIV; hast a finales del siglo XVIII
cuando se convierte en museo, fue cultural, educ ativo y
administrativo; a finales del siglo XIX, un a la se convierte en ofici nas
del Ministerio de Finan z as; y a f inales del siglo XX se le adiciona un
componente mercantil, el carrusel del Louvre. Esta sucesión de
acontecimientos han trans fo r mado interiormente el edificio, y
exteriormente el patio con su apertura hacia la calle y la pirámide de l
arquitecto I. M. P ei . Alg unas inte rv enciones son visibles, otras no; lo
trascendental es su permanencia como testi moni o de ocho siglos del
devenir histórico, y el deber de nuestro tiempo será procurar su
extensión al futuro como una muestra efectiv a de las prácticas de
conservación del patrimonio, de la capacidad de transformación y de
la manifestación de apropiación de una ciudadanía global.
COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E
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vida y religión, algunos acontecimientos históricos resu ltan e n
ocasiones en huellas que se desean borrar, como, en otr os caso s,
recuperar. La destrucción y el deterioro intencional d e las bases del
modelo de perpetuidad del patrimonio son la manifestac i ón social
ante el rechazo de los patrones culturales que la coloniz ación ha
dejado en el territorio, permeando indefectibl emente su identidad.
Caso contrario es la reconstrucción, que se manifiesta como
herramienta para recuperar una dignidad atropellada, o la
conservación, manifestación de orgullo ante una pertenencia. En
todos los casos, es la sociedad quien define cómo y de qué manera
se manifiesta ante las permanencias del pas ado, y se enfrenta a
estos principios y políticas que le implantan modos de organiz ación
colectivos, los cua l es le imponen obligaciones morales que no son
inherentes a su identidad local. Po r medio del di álogo global, en las
Cartas de Nara y de Burra, o las más recientes del 2002, de
Estambul y Shanghái se expresa el des acuerdo ante la injerencia
mundial en su modo de vida.
El patrimonio material (incluso el inmaterial) permanece hoy por
obligación, o porque hace parte de la v ida cotidiana. Es diferente el
sentimiento de apropiación que mani fiest a n los ciudadanos de una
ciudad de los que viv en en un pueblo. Sus v ínculos afectivos con la
espacialidad en la que discurre su vida hace la di fe re ncia. En las
centralidades , la arquitectura ha sido abandonada, mientra s en los
pueblos hace parte de la cotidianeidad. La cul tura popular difiere de
la metropolitana porque proviene de fuentes, intereses y dinámicas
diferentes: en una metrópolis el tiempo discurre más ráp ido, los
cambios se suscitan a diario, los habitantes migran, las
transformaciones se hacen presentes, esos son sus valores
agregados; por el contrario, en los pueblos, l a vida se asocia con una
inercia inversa a la de la ciudad, donde su valor fundamental radica
COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E
22
en la tradición. Es en raz ón a e s ta visión que , para finales del siglo
XX , se valora lo po pular y tradicional, pues es en estos grupos de l a
sociedad que residen los orígenes culturales de la humanidad, p ara
sofisticarse en las ciudades.
Por tanto , calificar las actitudes según manuales generalizados
resulta una incoherencia. Tanto las políticas públicas como los
principios internacionales sobre intervención se imaginan un futuro
del patrimonio cultural científicamente determinado por ex pertos que
proporcionan soluciones globales, porque ha n identificado en el
pasado un ideal al que hay q ue otorgarle carácter de inmanencia. “ Se
ve en el pasado una época en la que las nec esidades estaban en
armonía con la naturalez a, la población no era una carga exc esiva y
el consumo estaba equilibrado con la produc ción”
15
.
Ciertamente, el concepto de utopía ha tenido influencia en la manera
de exigir este ideal de permanencia, porque desde Tomás Moro
( 1516 ) se ha preferido lo colectivo, buscando hacer igualitaria la
propiedad y las clases sociales, para lo cual e l objetivo de la
permanencia del patrimonio material se conv ierte en la herramienta
perfecta que cohesiona este propósito. No obstante, la realidad es
otra. El patrimonio cultural solo está presente porque se manifiesta el
vínculo con los sentimientos de la sociedad que lo habita, o lo recrea
(en caso inmaterial). De otra manera, sobrev ive a manera de
escenario para cumplir con las expectativ as del tu rismo cultur al,
figura de finales del siglo XX , cuand o la UNESCO declara Patrimonio
de la Humanidad una selección de manifestaciones culturales.
Esta hipótesis, construida a partir de una líne a positivista
16
de la
evolución de la conserv ación de l p atrimonio cultural , acompañada de
15
Claeys, Gr egory. Ut opí a. Histo ria de una i dea . Editori al Siruela, M adrid, 2011.
16
Teoría filosóf ica que co nsidera qu e el único medi o de c onocimient o es la exper ienci a compr obada o v erific ada a travé s de los
senti dos.
COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E
23
ejemplos concreto s , servirá de base para proponer una
argumentación que demuestre q ue existen alternativas para supera r
la incoherencia política global del siglo XX en relación con su
presencia. La permanencia del pa trimonio cultural debe estar
as ociada con la escala urbana donde se implanta, y en concordancia
con los valores naturales y socioeconómicos del lugar, además de
contar con una apropiación general que no menoscabe la identidad
cultural de la comunidad residente ni la autonomía en su mane jo.
Estamos ante el legado de generaciones, pero también esta mos en
lugares que moramos y q ue van a ser h a bitados en el futuro. La
monumentalidad y su conserv ación han existido desde la antigüeda d.
De época romana , el coleccionismo de Villa Adriano; de la mediev al ,
la reproducción de textos; del Re nacimiento, la v aloración cu lt ural
clásica y la reutilización de materiales; de la época rev olucionaria , la
inflexión moderna del concepto de «bien nacional» q ue hizo fren te al
vandalismo, a la destrucción de bienes representativ os de una época
monárquica derrocada. E l Ro manticismo revivió las ruinas y apuntaló
los criterios del valor rememorativo, el cual se convertirí a
posteriormente en autenticidad para reconocer una obr a, no en su
estado original, sino a través del tiempo que hubiera transcurrido
desde su existencia, transformándolo y dotándolo de nuevos
sentidos. La presencia del patrimonio a partir de l uso y de su función
ha brá sido suplantada por la rehabilitación contemp or ánea, y
actualmente las ciencias naturales se impon en en la sostenibilidad
del territorio y en la conservación del paisaje cultural.
Estamos frente a una situación que evolucio na, que no es estática.
Dictaminar su permanencia obedece a criteri os ide ales que conducen
a una contradicción normativa que se enfrent a a la realidad del
panorama mundial: “ Conservar la autenticidad del Bien ” dic e la Carta
de Brasilia en 1995; se pone en evidencia un principio incoherente
COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E
24
frente a la misma definición de la valo ración q ue aprecia el paso del
tiempo sobre el Bien, las etapas históricas qu e habrán discurrido
hasta llegar al presente. ¿Cómo se solicita conservar esa
autenticidad? ¿Deteniendo su proceso, invalidando su v alor de
continuidad? L a aplicación de esta directriz se convertiría en una
provocación a la historia.
En la ciudad coexisten diferentes espacios, frag mentos de memorias
pasadas. La ciudad progresa día a día, y es una utopía suponer que
congelemos una entidad cu y a esencia es din ámica ; se presentarán
dentro de ella escenarios de coexistencia, pero jamás de
simultaneidad. Es imposible conservar una sola di mensión del
desarrollo cultural, pero es esta la pretensión de las normas
conservacionistas.
Tratar de atesorar una épo c a del tiempo ha llev ado a tom ar
decisiones escenográficas a niv el urbano, vaciando el interior del
contexto, recurriendo al turismo para ayudar económicamente a los
sitios en un esfuerzo por mantener una memori a histórica de su
lugar, pero menoscabando la presencia social , posición qu e va en
contravía con la reciente valoración e inclusión del patrimonio
inmaterial como manifestación de su presencia. El patrimonio urbano
y arq uitectón ico se ha convertido en un teatro mediante el cual s e
pretende implementar una terapia colectiv a de co nviv encia global,
afectando aspectos esenciales de la identidad cultural local en la
acción reductora de una misión pluricultural. Se evoca la here ncia
particular de un pueblo para convertirl a en tesoro común mundial. La
internacionalización de la v ida cultural f rente a los derechos de los
pueblos responsables de su h erencia s e ha convertido en una
limitación al nuevo desarrollo cultural del momento. ¿Qué heren cia
se aportará al futuro? Las restricciones al de sarrollo del siglo XX
sobre las bases de la permanencia irrestricta de elementos del
COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E
25
pasado han conllevado ad icio nalmente, por ejemplo, a la destrucción
de la presencia de la modernidad, porque jerárq uicame nte no
cumplía con las definiciones de autenticidad para su protección y
permanencia.
La fascinación banal por el escenario s e ha olvidado de la razón que
sustenta el papel del patrimonio cultural. Se ampara bajo una
pretendida estabilidad social de los lu g ares «viejos» para se r
transados como ob j etiv os económicos y no culturales. “ Inventariadas,
clasificadas y protegidas las culturas museificadas se encontrarán
transformadas en atracciones turísticas que m uy rápidamente
morirán. Igualmente el beneficio eco nóm ico que esperan realiz ar; por
la puesta en valor de estas culturas, los puebl os detentadores de
este patrimonio, serán rápidam ente acaparados y pulveriz ados por
las multinacionales de la mundializ ación”
17
.
17
Khaznadar , Chérif citado e n Gonzál ez Alcantud , José A. El mal estar de l a cultura . La otra memo ria glo bal. Editorial Ant hropo s,
Barce lona, 2012.
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
26
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
27
P A T RIMONIO URB A NO
En la carta de Atenas (1931) se establece que el patrimonio es un
«derecho de la colectividad » , per o su identificación y conservación s e
limita allí a lo arquitectónico y su contexto inmediato; la s relaciones
con el territorio no existían, de tal forma que la formulación de la
directriz no tendrá efectos vinculantes con la comunidad . El
componente amb ie ntal no está presente en la conservación del
patrimonio del sig lo XX hasta 1976, a pesar de que ya se habla ba de
contexto, pero alrededor de lo monumental .
Los centros urbanos no se considera ba n como patrimonio cultural en
sí mismos, si no como receptáculos de monumentos arquitectónicos
que desde el siglo XIX se había d ecidi do proteger bajo la
metodología del catálog o, el inventario y la subsecuente
restauración, identificados y validados por el Estado como elementos
que definían la nacionalidad del territorio.
Avanza el siglo XX y la segunda mitad se caracteriz a en Europa por
la destrucción deliberada de muchas ciudades, y g eneralizadame n te
por la necesidad de dar una solución residen cial a los flujos
migratorios del campo a la ciudad, al aument o de vías para vehículos
privados, y la insuficiencia de sue l o ante la presión de la inversión
inmobiliaria en respuesta a la escasez de vivienda para las clases
trabajadoras.
El mundo e n tre 1950 y 1970 se transforma radicalmente. La reacción
ante la destrucción de tantas ciudades y el crecimiento desmesurado
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
28
de otras propici an la aparición de políticas y legislaciones
responsables de rec onstruir y construir territorios en tiempos de
cambios económicos y sociales sin precedentes. Los centros de las
ciudades son te s tigos de una intensa modificación social donde la
burguesía migra a otras áreas, y en la mayoría de los casos, la cl ase
social de menos recursos se acomoda e n la arquitectura pretérita, o
se ve enfrentada a la reconstrucción de su hábita t .
Es una nueva era; todas las ciudades recu rr en a la planificación de
sus territorios, siendo q ue para su desarrollo y reconstrucción deben
obedecer a planes integrales q ue de n respu esta a las necesidades
sociales que la época pos industrial ha generado en cuanto a
conectividad y nuevos lugares de asentamiento . El auge del siste ma
de movilidad personal, la migración hacia los suburbios q ue
desarrolla linealmente las ciudades y los proyectos de viv ienda
masiva que se esparcen por la región so n la nueva realidad u r bana
que se debe enfrentar. Independientemente , los centros de ciudad le
apuesta n su superviv encia a la per manencia de l tejido urbano
histórico, sin re parar en que el grupo social se ha transform ado y los
nuevos inquilinos demanda n nuevas ex igencias y fo r mas de habitar
el territorio conquistado.
La ciudad de mediados del siglo XX comienza a crecer
desbordadamente; s u epicentro, que ha sido el lugar fundacional en
donde t odas las activ idades urbanas se llevaban a cabo , se
desatiende; aho ra la nueva dinámica, influenciada por el movimiento
de la modernidad, sustituye lo histórico por lo moderno, y el valor
material representativo pasa a un segundo pl ano. Hasta el momento ,
el Estado se ha preocupado por lo monumental, por lo más distintiv o ,
y las políticas de conservación y restauración continúa n dirigidas por
las Escuelas de Bellas Artes , las cual es siguen estableci endo las
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
29
formas de con s ervación e intervención de los edificios, como si se
tratara de obras de arte. Lo monument al continúa prima ndo sobre el
territorio.
No obstante e l movimiento moderno de la época , aún quedan grupos
sociales que mantiene el inte rés en el pasado, y las campañas de
salvaguardia del patrimonio cultural ante el embate del des arrollo y
reconstrucción de las ciudades genera la crea ción de la Unesco en
1945 y otras organizaciones mundiales para la conservación , como
ICOMOS, ICOM, ICCROM, entidades que c ontribuyen al desarrollo e
internacionalización del debate sobre l a conserv ación urbana. En
cada país pasa lo mismo; una estructu ra de liderazg o y apoyo al
tema patrimonial entra en operación. Los pronunciamientos de la
Unesco s e enmarcan dentro de un sistema de principios ,
recomendaciones y cartas internacionales, cuy o documento
fundacional es la Carta de Venecia (1964) que se centra en la
conservación de los monumentos históricos y su entorno, así como
en la necesidad de preserv ar su autenticidad frente a los cambios de
su estructura física.
La Carta de Venecia se sig ue con si derando un paradigma de la
conservación del p a trimonio cultural
1
; no obstante que su amparo
cobijó un mundo má s pequeño, casi la tercera parte de lo que es hoy ,
y su visión arquitectónica, más que urbanística, estuv o a ca rg o
solamente de un grupo interdisciplinar. F rase s como “ la necesidad de
preservar su autenticidad frente a los cambios de su estructura físic a ”
delatan la falta de reconocimiento del urbanismo como origen, y se
presenta una total contradicción en la interpretación de las acciones
de conservación del patrimonio . Precisament e la definición de
1
López Moral es , Francisc o Javier. Los nuevos p aradigma s de la co nservación d el patri monio cultural : 50 año s de la Carta d e Venecia .
Francisc o Vidar gas Editor es, Méjico, 2014.
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
30
autenticidad, dentro del campo de la conservación, está asociada al
recorrido temporal de una obra, y se valida frente a los múltiples
estratos que ostente, no solo hasta nuestros días, sino los que en el
futuro se puedan proyectar. O sea que cuando se enuncia la
preservación de su autenticidad «frent e» a los cambios, s e hace una
afirmación anta g ónica, y a que sus cambios y los de su entorno son
los que le dan la autenticidad. En el año 2000 llega la Carta de
Cracovia que enmienda esta incohere ncia , la cual tradu cida e n
política pública genera m uc hos traumatismos a nivel de gestión
urbana.
Es importante anotar, como recue r dan Francesco Bandarin y Ron
van Oers
2
, que al hablarse del entorno de los monumentos no se
hace referencia a la ciudad histórica, porque los redactores de las
Cartas de Atenas y Venecia eran restaura dores de arte e
historiadores y no urbanistas o arquitecto s . Entonces, ¿por qu é es
tan paradigmática esta Carta hoy , cuando es un hecho que pr esenta
carencias disciplinar es en su redacción , las cuales en parte han
repercutido en los problema s urbanos que actualmente se debaten ?
Consecuentemente, en la década de los años setenta, el manejo de
los centros de las ciudades se aborda desde dos importantes
normativas: la protección del Patrimonio de la Humanidad , en Parí s
( 1972 ), que establece el Valor Universal Excepcional (VUE ), y la
salvaguardia de los Conjuntos Históricos y su función en la vida
contemporánea , en la reunión de Nairobi ( 1976 ) .
2
Bandar in, France sco y Va n Oers, Ron. El pa isaje urb ano histó rico. La gesti ón del p atrimon io en un sig lo urbano . Abada Editor es,
Madrid, 2014.
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
37
arquitectura contemporánea pero limitándola a técnicas tradicionales,
tal vez en un afán de sensibilidad homogenei zadora del paisaje
cultural. “ Lo s hombres de nuestro tiem po conocen instintivamente el
valor de este patrim onio . Debe trasm itirse a generaciones futuras en
estado auténtico y en toda su variedad, com o parte esencial de la
memori a de la humani dad. De lo contrario, p arte de la conciencia del
hombre sobre su propia continuidad será destruida ”
5
. Contin u aron
presentándose inconsistencias en la formulación de políticas de
intervención, que condujeron al deterioro de los centros de ciudad,
razón por la cual en e l 2005 se plantean nuevas visiones sobre el
manejo del urbanismo histórico.
Barri o La Alameda , Bogotá, COL
Fuente: f otogra fías Patri monio Urba no Colo mbiano
Al año siguiente se da otro aporte de la Unesco con la Carta de
Nairobi (1976 ), que versa sobre los Conjuntos Históricos que
representan la presencia viv a del p as ado en la vida moderna : la
identidad . Se apoya la necesidad de preservar el carácter de los
conjuntos históricos y de adaptar las nuev as intervencione s al
contexto urbano. La Carta e st ablece medidas para la conservación
5
Carta Euro pea del Patri monio Arqui tectóni co, 1975.
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
38
de los conjuntos históri cos, inclu y endo el control del u s o del territorio,
la regulación de la edi ficación, los planes de conservación, los
esquemas de gestión de tráfico, los c ontroles de polución, la
participación pública y privada, y se da un primer paso hacia la
integración con la planificación regional. Sin e mbargo, de nue v o, al
amparo de la conserv ación del patrimonio arquitectónico , q uerer
preservar el carácter ma t erial del lugar es asumir una visión estática
de los procesos sociales y apostarle principalmente al componente
económico, fo rt aleciendo la i ndustria turística, incentivando el
proceso de cambio de v alor en e l precio del suelo.
Cartagena y Giró n, Colombia
Fuente: f otogra fías toma das de int ernet
En 1987, ICOMOS publica la Carta de Washington pa r a la
conservación de ciudades históricas y áreas urbanas. Es el primer
documento dedicado ex clusivamen te al t ema urbano. Vincula la
autenticidad no so lo a las estructuras físicas y sus relaciones, si no
también al entorno y sus alrededo res , así como a las funciones
adquiridas a lo largo del tiempo. Define la ciudad relacionada con su
entorno y en especial con los valores sociales y participativos. Se
centra en los aspectos físicos del patrimonio como la base para un
planeamiento urbano. Aboga por la interv ención pública como
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
39
principal mecanismo para controlar los procesos económicos y
sociales del tiempo presente.
Todas las Cartas, de forma reiterativa, expresan su consternación
por el cambio, y en todas se adopta la definición de autenticidad
como el valor intrínseco de las capas del tiempo e n el patrimonio.
Siendo así, se trata de planteamientos que presentan dualidades
conceptuales tanto desde lo material como d esde lo so cial, y la
injerencia de estas C ar tas internacionales de v isión eurocén trica, a
pesar de que los organismos internacional es están compuestos por
muchos E s tados de todas partes del mundo , se traducen en Cartas
nacionales que sienten la ne c esidad de revisar estas directrices
generales, para definir el patrimonio como una expresión de la
diversidad cultural, relacionando las prácticas de conservación con
los valores patrimoniales de cada cultura. L o s juicios de valor sobre
autenticidad se r elacionan con una gran v ariedad de fuentes propias
de cada nación , y se presentan en el do c umento de Nara, Japón en
1994, antecedida por la A sambl ea General de ICOMOS celebrada en
Colombo, Sri Lanka, en 1993 que concluyó con una crítica al
predominio del pensamiento filosó fico occidental en el ámbito de l a
conservación, y abogó por la creación de cart as de conservación
regionales para equilibrar los puntos de vista plurales y en ocasiones
diverg entes que em anan de la enor me diversidad de las culturas.
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
40
Sevill a, España
Fuente: f otogra fías Patri monio Urba no Colo mbiano 2015
Un ejemplo interesante de cómo las nor mas, y sobre todo las
internacionales, e n tran a generar dinámicas ajenas al manejo local
del patrimonio se demuestra c on el caso de la ciudad de
Samarcanda, ciudad islámica de Uz bekistán, que actualmente
presenta un buen estado de conservación a pesar de la aus encia de
instrumentos de regulación específicos. Para principios de siglo XXI ,
gran parte de su arquitectura s ustituyó los materiales de construcción
tradicionales por modernos, lo que supuso el reemplazo de lo s
sistema s constructivos tradicionales, así como de proyectos de
renovación urbana que generaron una nueva capa a la autenticidad
del paisaje ur bano. Esta ciudad que nos llega a hoy con la fisonomía
del siglo XIII fue fundada en el siglo VI I a. C.; de la ciudad del siglo
XIII, saqueada por Geng his Khan, quedaron v estigios de una gran
urbe de un millón quinientos mil habit antes; hoy el censo arroja
solamente una tercera parte de es a cantidad de residentes. No
obstante la mutación física e involución demog ráfica del lugar, l a
construcción de una autopista de cuatro c arriles que atraviesa la
zona declarada Patrimonio de la Humanidad en 2006 alerta a la
Unesco s obre los “ cambios que se están presentando en la ciudad ” ,
quienes e x igen de inmediato revisar los planes de rehabilitación en
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
41
aras de la autenticidad del lugar, impidiendo la con s trucción de la
obra.
La s preguntas que motiv an el cu estionamiento de este caso sería n:
¿Cómo s e viv e contempo ránea mente en un escena rio del siglo X III si
no se ajusta el ambiente ? ¿Por qu é la alerta a una obra cuando el
cambio ya se ha dado ? ¿Por qu é no s e permite la suma de otra capa
más de la historia en una ciudad que ha sa bido sobrevivir por más de
treinta siglos, y es precisamente esa sabiduría, esa su pervivencia, la
que se valida universalmente c omo Patrimonio de la Humanidad?
Que ahora haga parte de la Lista de Sitios del Patrimonio Mundial no
le debe impedir la continuidad de su desarrollo con la autonomía co n
que siempre se ha manejado. La injerencia internacional con
seguridad causará traumatismos en la cotidi aneidad de los locales, y
sobre los efectos futuros, seguramente no se responsabilizará
ninguno de l os que impidieron las medidas de desarrollo .
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
42
Samarcanda, ci udad isl ámica de Uzbek istán
Fuente: f otogra fías toma das de int ernet
Otro caso será el que se plantea ICOMOS Japón 2000 en la Carta de
Machi-Nami, donde se extiende en el concepto de conservación y
regeneración para la intervención del patrimonio loca l, porque en las
Cartas inte rn acionales se indica que la sustitución del mate rial
constructivo afecta la integridad del B ie n . En Japón se pone en
evidencia que el decaimiento del material de las ed i ficaciones está
asociado a la materia prima nat ural perecedera, y declara la técnica
constructiva como patrimonio cultural, más no lo físico del
componente construido.
Para citar otro ejemplo, en Colombia se exige el cumplimiento de la
norma de sismorresistencia para todas las edificaciones, incluyendo
las de patrimonio cultural. A todas luces , la fábrica histó rica s e ve
afectada por sistemas constructivos inv asivos que aunque auguran
una garantía estructural ante desastres natur ales para las personas
que lo habitan, a su vez dan cuenta de la integri dad de la edi ficación,
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
43
ya no como una capa de sucesos sociales, sino como una capa de
decisiones tecnológicas que afectan la espaci alidad arquitect ón ic a y
desvirtúan su capacidad po rt ante, convir tiendo e l Bien en un
envoltorio. Con esta política, estamo s frente a un concepto de
conservación arquitectónica que se amplifica tecnológicam ente en
detrimento de lo que integralmente represent a el patrimonio. Ante
una catástrofe , permanecerán en pie las nuev as estructuras , y el
patrimonio, fracturado constructivamente, se desplomará con may or
rapidez. Inclu s o, haciendo monitoreo constan tes al empalme
constructivo de las dos tecnologí as, ya se presen tan casos de
disociación de materiales.
Refo rzamiento e struct ural adobe
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
44
Refo rzamiento e struct ural en edifi caciones históri cas
Refo rzamiento e struct ural edifici os modernos
Fuente: f otogra fías toma das de int ernet
En la Carta de Ámste r dam se prevé el paso del tiempo como
inevitable, refiriéndose a las edificaciones vetustas, las cuales en
determinado momento debe darse de baja para dar paso a la s
nuevas estructuras que siguen sumando las capas del tiempo de una
ciudad. La permanencia, la inmanencia materi al no es ap lica ble a
todo; como se sabe , desde la óptica naturalista, a todo le llega su
momento. La conservación del patrimonio n o es un fin en sí mismo;
es una manera de prolongar hechos constructiv os que asociamos
con la identidad distante, pero hay que dar cabida a las
manifestaciones de nuestra época para que r esponsablemente
generaciones futuras tamb i én encuentren estas huellas.
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
45
Ámsterdam y M adrid
Fuente: f otogra fías Patrimo nio Urba no Colomb iano 2015
Siguiendo el d es arrollo cronológico, los países se manifestaron en
muchas otras ca rt as regionales, pasando por la de Burra, Australia
( 1979 ), que trata del espíri tu del lugar , y la de ICOMOS Brasil, en
Itaipava (1987 ), que entiende la ci udad no solo como un artefacto
físico que posee características culturales y naturales, sino como un
patrimonio vivo compuesto por la experiencia de sus habitantes.
Esta carta b rasilera define el área histórica como aquel espacio que
concentra múltiples evidencias, y reconoce que la ciudad en su
totalidad es histórica. Entiende que los centr os históricos están
sometidos a un permanente proceso dinámico d e transformaciones
sucesivas, y q ue los nuevos espa ci os urbanos de ben considerarse
como pruebas ambientales en sus etapas de formaci ón. Se tr ata de
una visión muy sólida en lo que concierne a la definición de
autenticidad y manejo urbanístico. Aborda el concepto de ciudad de
manera integral, total, compuesta por capas q ue van definiendo
zo nas que con el paso del tiempo conforman la gran urbe, tanto en
su aspecto material como en el de implantación geográfica, lo que
garantiza la singularidad y heterogeneidad de sus áreas.
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
46
Vallado lid 2007 Barcel ona renov ación urbana – La Ría eje ci udad metr opolitan a
Fuente: ci uda d sobre ciu dad. Simpo sio Internacio nal 2009 Fuente: tomado de intern et
En 1994, la Co nferencia Europea sobre Ciudades Sostenibles ,
realizada en Dinamarca, aprueba la Carta de Aalborg, que
comprueba la fun ció n permanente de las ciudades como centro de la
vida social, motor e c onómico y guardianes de la cultura loca l. Admite
la relación entre el estilo de la vida urbana actual y los problemas
ambientales y la de sig ualdad so cial qu e enfrenta la humanidad ;
reconoce los lí mites de carga de la naturaleza y el problema del
consumo y su relación con el calentamiento global. En ese momento,
las ciudades entran dentro de una nueva ópti ca : la de la
sostenibilidad ambiental, que cubre el te ma natural y el cultural,
ambos vulnerables a la acción del hombre s obre su territorio.
Planificación y Desarrollo S ostenible
El Memorando Belvedere d e Holan da (1 999) es el primer documento
político para promover programas de desarrollo sosteni ble orientados
a la cultura y su relación con el desarrollo territorial. Belvedere es la
palabra italiana para una hermosa vista , pero también aparece en el
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
53
de 100 m × 100 m, implantada en terrenos planos o inclinados, en
tierras cálidas o frías, todas c on construcciones maciz as coronadas
por cubiertas inclinadas de teja de barro. A pesar del patrón
repetitivo, tanto urbano como arquitectónico, esa homogeneidad
trasladada de Europa es la que le da hoy la i dentidad heterogénea a
casi todo el continente .
Baric hara, Colo mbia y Taxco, M éjico
Fuente: f otogra fías toma das de int ernet
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
54
Patrimonio urbano
La aparición del conce pto patrimonio está ligada a la creación de lo s
Estados nacionales modernos y a su nece si dad por definir sus
propias tradiciones e identidades. Los eleme ntos arquitectónicos que
dejó la época de la coloniz ación se convirtieron en un modo de
celebrar la épica nacional y de crea r las tradiciones. Hoy son la
imagen de muchos Estados republicanos, basados en la concepción
de que los hechos históricos forjaron las nuevas naciones (un caso
de excepción e s el centro de Santiago de Chil e, que re emplaza su
arquitectura de origen por la actual de los años setenta). Incluso en
Cuzco, como otro caso de ejemplo, bases sobre bases se
constituyen hoy en capas veri ficab les del suceso de lo i mpuesto
sobre lo local , español sobre incaico, c omo un hecho de
colonización. Se pasa por un proceso de aco ple a l a sabiduría loc al ,
la adapta ci ón y permanencia de una superposici ón de formas, un
añadido de un elemento posterior a los elemen tos originarios de un
ambiente, que hoy se v alida n dentro de la Lista de Patrimonio de la
Humanidad. No hay marcha atrás . Las políticas de conservación del
patrimonio no descartan hechos pasados , ¿p or qu é rechazar h echos
presentes?
Es así como la vitalidad del patrimonio en el centro, hoy convertida
en política cultural urbana, se convierte en un componente
socioeconómico es tratégico de la planificació n territorial y la
sostenibilidad del paisaje natural. La c onservación de formas
construidas del pasado para representar la i dentidad local se ba s a en
entendimientos universales para pone r en di álogo las culturas y las
civilizaciones, aspecto fundamental en el mandato de la Unesco (de
ahí la posición que acredita su injerencia). Lo s iconos del turismo
cultural global re fuerzan las políticas de desarrollo económico en
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
55
áreas que han perdido sus funciones tradicionales y po r t anto
permit en introducir un proceso de transformación que , aunqu e
minando la integ ridad de sus valores sociales, conseguirá la
permanencia de los valores históricos y artísticos de la arquitectura
del lugar.
Iconos t urismo global . Fu ente: i magen tomada d e internet
La definición de los pr ocesos operativos que aseguren la
conservación urbana y arquitectónica de un l ugar debe n basarse en
políticas de manejo convergentes en tre el nivel internacional y local,
pero dentro de una realidad nacional que sepa di ferenciar entre
cambio y continuidad de los motivos y v alores m ateriales y abstractos
que se hayan identificado como histórico s y c ultural es . Lo que ahora
se considera como histórico fu e una v ez un asunto del momento,
junto c on las decisiones que se debieron tomar, d e l a misma manera
que las que se deben asum ir ahora en nuestros días. La manera en
que el espacio fue diseñado y distribuido es un reflejo de la situación
cultural de un momento particular, es la memoria topográfica, la
huella del pasado, que hoy tiene otra manera de ser utilizado y
apreciado.
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
56
La relación entre la historia cultural y la ordenación del territorio es,
pues, una relación de reconocimiento de las diferencias en la
orientación de la visión y perspectivas de s u tratamiento; a
menudo se presentan conflictos entre permanencia y desarrollo, qu e
deben dirimirse en aras de c omprender que no es la intención de
declarar patrimonio cultural todo lo construi do , ni de decir que todo
está lleno de historia, c omo tampoco es la intención que a todas la s
manifestaciones culturales se l es deba dar una función nueva y
contemporánea .
Villa Adelaida , Bogotá y Caixa Forum, Mad rid
Fuente: a rchivo M useo d e Bogotá Y fot ografía Patrimoni o Urbano Colombiano 2015
En este caso, la permanencia se convierte en el con c epto central,
paradójico y benef ici oso del patrimonio. Propenderá por asegurar la
existencia de tramas urbana s y de estructuras antiguas sobre la bas e
de una conciencia del pasado, de otorgarle continuación a los
principios de diseño de épocas anteriores como un proceso más de
decadencia y conservación en la cadena de a contecimientos de la
historia, basados en la evolución de los métodos de trabajo,
construcción y actitudes sociales de la v ida pasada, actual y futura.
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
57
Rev isión de principios formulados por los instrumentos
internacionales
Volviendo a las nociones so bre salv aguardia de los conjuntos
históricos o tradicionales y su fun ci ón en la vida c ontemporánea ,
después de aprobados otros instrument os internacionales para
proteger el patrimonio cultural y natural, como la Recomendación q ue
define los Principios Internaci onales que deb en aplicarse a las
Excav aciones A rq ueológicas (1956 ), l a Recomendac ión relativa a la
Protección de la Belleza y el Carácter de los Lugares y Paisajes
(1962) la Recomendación sobre la Conservación de los Bienes
Culturales que la Ejecución de Obras Públicas o Priv adas pueda
poner en Peligro (1968), y la Recomendac ión sobre la Protección, en
el ámbito na cio nal, del Patrimonio Cultural y Natural (1972), s e
definen en la misma Carta de Nairob i de 1976 el a lc ance de las
normas y los principios formulados en esos instrumentos
internacionales.
En dicha Carta, la Un esco considera como “ conjunto histórico o
tradicional todo grupo de construcciones y de espacios, inclusive los
lugares arqueológicos y paleontológicos, que constituyan un
asentamiento humano tanto en m edio urbano como en medio rural y
cuya cohesión y valor son reconocidos desde el punto de vista
arqueológico, arquitectónico, prehistórico, histórico, estético o
sociocultural. En tr e esos conjuntos que son m uy variados, pueden
distinguirse en especial los lugares prehistóricos, las ciudades
históricas, los antiguos barrios urbanos, las aldeas y los caseríos, así
como los conjuntos monumentales homogéne os, quedando
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
58
entendido que estos últim os de berán por lo c omún ser conservados
cuidadosamente sin alteración ” (subrayados míos)
6
.
La mayor incoherencia de esta definición es tá subrayada por la
doctorando: a la sa lv ag uardia de un conjunto no puede decretarse la
congelación de su evolución, porque la misma palabra s alvaguarda
significa defensa, amparo, protección, y detener un proceso
abruptamente conllevarí a a su d eterioro, l o que desencadenaría un
proceso de dism in ución del lugar que se quiso proteg er. Otro asunto
es la aplicación de técnicas de interpretación de l p atrimonio por
medio de las cuales se «congele» un sitio en una determinada
época, ca si una acción v iolletana , con el áni mo de acercar el legado
cultural y natural al público por medio de una técnica de
aproximación vivencial que lo reinterprete .
Desde hace años, la r espuesta al creciente interés de la sociedad
hacia el patrimonio ambiental, cu ltur al y natural pone en valor los
elementos constitu tiv os de ese patrimonio, para los cuales se
requiere de una serie de herramientas de comunicación y g estión
que contribuyan a generar la participación y sensibilización de los
ciudadanos, y que sirvan a la vez como mecanismo ef ic az para su
conservación y protección.
Fruto de las diversas experiencias desarrolladas en países
anglosajones en los últimos años , nace la técnica de la interpretación
que se ha revelado como un método váli do e innovador para
propiciar el contacto cualificado de la ciudadanía con el patrimonio ,
un a forma diferente a la de convertir en ícon o cultural un sector de la
ciudad. La inte r pretación del patrimonio es u na estrategia que tiene
dos públicos: el visitante y el local. Su aplicación local proporciona e l
6
Unesco . Carta de Nairo bi, Defini ciones , 1976 .
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
59
sustento técnico para desarrollar museos de sitio, revelar el
significado de lugares de importancia histórica, realizar itinerarios o
recorridos para el conocimiento de una zona, o programar
actividades con fines culturales que complementen el desarrollo de
los municipios.
Lugares como W illiamsburg, en Estados Unidos, o e l P ueblito
Espanyol, de Barcelona, re memoran lugares reproducidos para
ilustrar formas de vida o arquitectura tradicional; son ejemplos de
este manejo i nducido, pero nunca una respuesta a la política de
mantener intacto un sit io. La concepción de un o s espacios creados
sin alteración, c omo islas de carácter into c able, sirven como
instrumentos de estudio, de diagnó s tico y de aplicación de
metodologías y utilización de recursos dentro de un esquema de
información cultural . Tienen otro propósito y son estrategias
artificiales pa ra que la v ivencia del te rritorio, la apreciación de los
recursos de l l ugar sean los correctos. El lugar se con stit uye en una
herramienta de educación no formal; posee una filoso fía,
metodología y técnicas prop ias; o frece la información y el
conocimiento necesarios para incrementar el disf rute del objetiv o; se
sustenta en el conocimiento y en la información, y los interpreta par a
hacerlos llegar al público de forma simple, a mena, interesante y
original. Se trata por tanto de un proceso de c omunicación
organizado expresamente para lograr dete r minadas disposiciones
cognitivas y v alorativas; se puede decir que este escenario entra en
el ámbito de la recreación.
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
60
Williamsbur g, Virgina (E E. UU.) y Pue blit o esp añol, Barcelo na (España)
Fuente: f otogra fías toma das de int ernet
C ada conjunto histórico y su medio ambiente deben considerarse
como un todo coherente, vivo, actualizado, cuy o equilibrio y carácter
específicos dependan de la sí ntesis de los elementos que lo
componen, c omo son las actividades humanas y las zonas
circundantes del p res ente, como también los edificios y la estructura
espacial del pasado . Sig uiendo con las reflex iones sobre las
definiciones de los principios internacionales “ la conservación de
estos sitios bajo las condicion es del urbanismo moderno que produc e
un aum ento conside ra ble en la escala y en la densidad de l as
construcciones, amena z a con el peligro de l a destrucción directa de
los conjuntos históricos y se añade el peligro real de que los nuevos
conjuntos destruyan el m edio y e l carácter de los conjuntos histórico s
adyacentes. Los arquitectos y los urbanistas deberían procurar que la
vista de los monumentos y los conjuntos históricos, o desde ellos , no
se deteriore y de que dichos conjuntos se integren armoniosamente
en la vida contemporánea ”
7
.
De nuevo, lo subrayado por la doctorando es otra inconsistencia de
los principios frente a la definición del hecho histórico de la ciudad
7
Unesco . Carta de Nairo bi, Principio s generales , 1976 .
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
61
como el lugar definido por una suma de acontecimiento s que
interrelacionados con s tituyen la urbe donde discurre la vida cotidiana.
Cada etapa de la ciudad se suma a la diversidad del paisaje
construido, y la heterogeneidad es un atributo de las ciudades v iv a s.
Las ciudades son organismos dinámicos ( t érmino r elacionado con la
vida de las cosas) y no existe ninguna ciudad o sector histórico en el
mundo que haya conservado su carácter original, o que su ámbito
haya permanecido intacto. La ciudad crece y su fisonomía c ambia
con la dinámica qu e ca da sociedad le imprime en cada momento
determinado de la historia. Se trata de algo natural: las necesidades
y estructuras sociale s ev olucionan, se amplí an, se interrelacionan; l a
organización física se adapta constant emente.
Como consecuencia, alg unos ob je tivos de la conservación como son
la salvaguarda de la autenticidad o la i ntegridad de la arq uitectura de
los conjuntos urbanos está n con denadas a c onvertirse en un a utopía
o, en el mejor de lo s casos, en una aproximación mal interpretada,
porque viene conceb i da de ámbitos profesionales que no tienen la
dimensión de lo urbano, lo arquitectónico y lo social del territorio. No
se trata de bienes muebles; se trata de estructuras que albergan la
vida, y por consiguiente no se puede pretender salvaguardar un
proceso que es natural, que es un derecho legítimo de la cultura: su
evolución.
Deter ioro ur bano – arquitec tura vet usta . Fuente: f otogra fías tomada s de int ernet
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
62
Sobre l as medidas de v igilancia a dministrativ a y jurí dica , para la
conservación del patrimonio urbano se formulan y adoptan
instrumentos de planificación y gestión denominados Planes
Especiales de Sa lv aguardia
8
que definen las z onas y los elementos
protegidos, l as condiciones y las restricciones específicas que les
son aplicables, las norma s que reg ulan l os trabajos de
mantenimiento, r estauración y mejoramiento, las condiciones que
regirán las nuevas construcciones. Deben ir a compañad os de
disposiciones preventiv as contra las infraccio nes al reglamento de
salvaguardia y contra toda alz a especulativa de los valores
inmobiliarios en l as zonas protegidas que pueda compro meter una
protección conceb id a en función del interés colectiv o globa l sobre el
local .
Señala que puede tratarse de medidas de urbanismo que influyan en
el precio de los solares por construir, la concesión del derecho
preferente de compra a un organismo públic o, la expropiación en
beneficio de la salvag uardia o l a interv ención de of ici o en caso de
incapacidad o incumplimiento por parte de los propietar ios; e instituir
sanciones efectivas como la suspensión de las obras, la oblig ación
de reconstruir, o una multa adecuada. También alude a la
construcción de edificios para o rg anismos públicos y priv ados y las
obras públicas que d e ben adaptarse a la reglamenta ci ón de
salvaguardia. En uncia en particular que hay que formular o revisar
las disposiciones relativas a los locales y manzanas insalubres, así
como a la construcción de viv iendas so ciales, no s olo de modo que
se ajusten a la política de salvaguardia, sino t ambién de que
contribuyan a ella.
8
Unesco . Carta de Nairo bi , Medid as de salvag uardia , 1976 .
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
69
Catania, Sic ilia Italia. Fu ente: fot ografías to madas de in ternet
Vinculado con e l tema anterior, la Convención del Patrimonio Mundi al
adoptó una medida importante en 1992, a l desig nar los Pa isaj es
Culturales como una categoría aparte , merecedora de protección. Se
definió que los paisajes culturale s ilus tran la ev olución de la so ci edad
y de los asentamientos humanos a lo largo de l tiempo, influidos por
los imperativos materiales y las posibilidades que ofrece el entorno
natural.
La expresión de pa isaj e cultural abarca rá diversas manifestaciones
de la interacción entre las personas y su entorno natural, reflejando a
menudo técnicas concretas de explotación s ostenible de las tierras o
una relación espiritual con la naturaleza. La de finición de esta
categoría territorial le aporta un marco geográfico a la
Recomendación sobre salvaguardia de la cultura tradicional y
popular. Se presenta una articulación cohere nte entre las dos, que
suministra info r mación comple mentaria al acerv o cultural de l a
humanidad.
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
70
Paisaje Cul tural Cafete ro, Colombia. Fuente: f otogra fías to madas de int ernet
Como una reacción a las directrices globales sobre conservación
urbana y arquitectónica emanadas de la visi ón eu ro pea sobre manejo
del patrimonio cultural, aflora la Carta de Nara sobre autenticidad e n
1994. Dicen sus redactores que desde la Cart a se deb ió desafiar el
pensamiento convencional en el ca mpo de la conservación, y debatir
las maneras y los medios de extender sus hor iz ontes p ara
proporcionar más respeto a la diversidad del patr imonio cultural en la
práctica de la conservación . La frase subrayada reprocha la actitud
autoritaria y desconocedora de los v alores intrínsecos de cada país
miembro de la organización, que ya no solo está compuesta por
Estados europeos, sin o por 190 pa í ses de todos los continentes .
Indudablemente hay patrimonio m ateri al declarado en otros
hemisferios que puede protegerse bajo la misma lupa europea
porque p rov iene de épocas de coloniz ación, pero p r ecisamente con
la ampliación de la cobertura del patrimonio cultural a l o popular e
inmaterial, la s definiciones sobre su manejo solamente podrán ser
asumidas por el país correspondiente, lo que ll evaría a concluir que
el patrimonio se caracteriz a, y, p or ende, se protege de div ersas
maneras. Sitios emblemático s de la humanidad designados como
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
71
destinos turísticos tienen una composición cu ltural y ambiental que
difiere diametralmente de lo que son los sitios populares y su
significación cultural a niv el local.
Pronunciarse internacionalmente sobre la voluntad de otro p ueblo en
el siglo XXI trae reminiscencias monárquicas q ue ya han sido
depuestas desde el siglo XVIII. El filóso fo suizo Rousseau utiliz ó el
concepto de «voluntad general», qu e fue decisivo para dar
fundamento a la idea de democracia y reemplazar l a « v oluntad del
rey»
9
de modo que la injerencia internacional genera rea ccio nes
como las analizadas.
La exposición de motivos de la Carta de Nara enuncia varios puntos
fundamentales, entre los cuales se destaca la re fe re ncia a un mundo
que está cada vez más sujeto a las fuerzas de la g lobalización y de la
homogeneización, y la de un mundo en que la búsqueda de la
identidad cultural se d a en muchas ocasiones a través de un
nacionalismo a ultranza que o paca las culturas de las minorías . L a
contribución e s encial de la reflexión es la de clarificar e iluminar la
memoria colectiva de humanidad, seguramente refiriéndose a dos
temas fundamentales: la cercanía en el tiemp o de hechos de la
colonización europea, de la que todaví a permane c e la huella de la
uniformidad, y el rescate de ese patrimonio local que re ciente mente
reconocido se convierte en otra forma de identidad nacional , que
dentro del pensamiento con v encional d el campo de la conservación
no tendría cabida.
La Carta manifiesta de manera coherente que la diversidad de
culturas y el patrimonio cultu ral son una fuente irreemplazable de la
riquez a espiritual e intelectual de toda la humanidad, por tanto su
protección y expansión hacia el mun do deben promoverse
9
Rousse au , Je an-Jaques. El contrato social .
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
72
activamente como un aspecto esencial del desarrollo humano en pos
del entendimiento y la paz entre naciones , l o que coincide con la
misión de la Unesco. El texto sugiere que la motivación para
pertenecer a la lista de lugares declarados Patrimonio de la
Humanidad tiene un objetivo cla ro, y que no debería implicar de
ninguna manera la injerencia en los asuntos internos de las nacione s,
pues sería incongruente pensar que el país del lugar que se ha
inscrito, desde el momento de su adhesión, perdiera la c apacidad de
manejo y autonomía en la toma d e decisiones pa ra s u conservación
y desarrollo.
Apoyando el punto anterior, la Carta declara que la diversidad del
patrimonio cultural existe en tiempo y espacio, y que demanda el
respeto de otras culturas frente a todos los aspectos de su sistema
de creencias, y def i ne que en casos donde los v alores culturales
parecieran estar en conflicto, el respeto po r l a diversidad cultural
exigiría el recono ci miento de la legitimidad de los valores culturales y
las decisiones loc ales que se tomase n sobre estos . Todas las
culturas y sociedades están arraig adas en formas particulares y en
medios de e x presiones tangibles e intangible s que co nstituy en su
herencia, por lo cual deben respetarse. Ade más, l a Carta comparte el
principio fundamental de la Unesco de que la herencia cultural de
cada uno es el patrimonio cultural de todos, pero a su vez establece
un límite en cuanto a la responsabilidad del patrimonio cultural y su
administración al decir que pertenece en primer lugar a la comunidad
cultural que le dio origen y, subsecuentemen te , a q uienes se
interesan en él .
Japón plantea su desacuerdo en la forma en que se opera
actualmente . Sin embarg o, reco noce que la adhesión a las Cartas y
Convenciones internacionales desarrolladas para la conservación del
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
73
pat rimonio cultural global también oblig a a las partes a considerar los
principios y responsabilidades que se emanan de ellas. En el balance
de sus propios requisitos ex terioriza como deseable no minar sus
valores culturales fundamentales , que en est e caso refieren a la
legitimidad de la autonomía en el manejo de un patrimonio cultural
que se comparte con el mundo, pero del cual no se puede perder su
soberanía.
Casos como el del Pa i saje Cultural del Valle del Elba, creado entre
los siglos XVIII y X IX en la ciudad de Dresde, declarado Patrim onio
de la Humanidad en el 2004, inscrito en la Lista en Peligro en el
2006, y finalmente excluido en el 2009 por la construcción de un
puente de cuatro carriles identificado con el nombre de
Waldscholobchen , q ue cruza el rí o a dos kilómetros de la ciudad,
sobrepasó los límites de la subsidiariedad . El paisaje cultural se
extiende 20 km desde el Palacio de Ubig au al noreste hasta la
Residencia de Pillnitz y la isla del río Elba a l sureste , en el centro de
la línea de horizonte de la ciudad de Dresde (antes de la guerra se
hubiera calificado con el adjetivo de «antigua» ciudad de Dresde).
La urbe de Dresde nace como residencia soberana a finales del sig lo
XV, y lo larg o de su historia se suceden hechos de destrucción
inducida por las guerras que enmarcan la rec onstrucción de la ciudad
como un suceso cotidiano de su existencia. Después de lo s
bombardeos aliados de la S egunda Guerra Mundial, la
reconstrucción de la ciudad barroca es casi t otal, salvándose
únicamente parte del barrio de Ne ustadt . Un fragmento importante de
la ciudad fue construida siguiendo los principios de la arquitectura
socialista: se crearon los barrios de viv iendas populares
prefabricadas de Prohlis y Gorbitz . En otras zonas de l centro se
levantaron grand es bloq ues de edificios de hormig ón, como también
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
74
se reconstruyeron el Palacio Zw inger, la Catedral católica y el T eatr o
de la ópera, entre otros . Dresde es hoy un polo industrial de
Alemania, pues dispone d e un gran número de centros de
investigación
10
.
El análisis de e s te caso versa sobre la incoherencia de la intrusión
internacional y la po sic ión sólida de la autonomía local frente a una
decisión de desarrollo urbano . Su punt o de partida es la de finición y
delimitación del llamado Paisaje Cultural del Valle del Elba en
Dresde, constitu i do por 18 km de río, a cuyos lados se desarrolla una
ciudad viva
11
, una ci udad aún en proceso de reconstrucción, lo que
supone obras de infraestructura en marcha, r estauraciones y
construcciones c omo el puente en cuestión . La obra civil , siguiendo
los principios de socialización de la planificación urbana , es aprobada
por las autoridades locales en el año 1996 y mayoritariamente p or
referéndum público en el 2005 ; en el 2007, el Tribunal Administrativo
Federado de Sajonia resu elv e reanudar la obra que había sido
parada por una queja de la U nesco en el 200 6, cuyos argumentos
exponían la p osible afectación de una especie animal en peligro de
extinción presente en la zona, y el impact o visual negativo que el
puente de cuatro carriles tendría sobre la ciudad, p or s u cercanía al
centro (d os kilómetros). Los ciudadanos argumentaron que la
conectividad y la movilidad eran factores a tener en cuenta para
atender la s c ondiciones del diario viv ir, y los co nservacionistas
argumentaron que “the four -lane Waldschlösschenbrücke would be a
blot on the unique Elbe valley and is s ited in a particularly sensitive
spot, near the old city, from where it c ould be seen ”
12
.
10
“ Dresde ” . Wikipe dia, La e nciclope dia libre. https://es.wi kipedi a.org/wiki/Dre sde
11
Una de l as defi nicione s de Conjunto s Históric os de la Unesco p ara declar ar Patrimonio de la Humanidad.
12
Connoll y, Kate. B ridge ta kes Dresd en off Unesco world heritag e list . The Guardian, Thursday 25 June 2009. Dispo nible en
http://www.the guardian.c om/wor ld/2009/jun/ 25/dresden-bridge -unesco- herit age-status
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
75
Como segunda instancia de l c aso se invoca la situación de la historia
arquitectónica de Dresde , que sitúa a la ciud ad de mediados del sig lo
XX en u n momento de casi total destrucción, en cuyas ruin as los
habitantes reconocen su memoria e identidad y basa n la decisión de
reconstruir sus valores patrimoniales, lo cual encuentra op osición y
cuestionamiento por parte de la Unesco , hasta que la Carta de
Cracovia en el año 2000 v alida la reconstrucción cultural cuando se
asocia al restablecimiento de la memoria de un pueblo que ha sido
objeto de destrucción inducida.
Después de c umplidos unos setenta años de obras de reconstrucción
y desarrollo de la nueva ciudad, Dres de presenta en el 2004 a la
Unesco la inclusión del paisaje cultural del va l le urbano del río Elba a
la Lista de Patrimonio de la Humanid a d, un hecho urbaní stico que s i
bien materialmente es de factura contemporánea, ret iene en la
memoria colectiva la h i storia de un contexto cultural desaparecido
que, de forma análoga a la reconstrucción de las edificaciones, se
debe reconstitu ir co mo valor simbólico de los ciuda danos. El
expediente aprobado por la Une sc o recoge en cuatro criterios los
valores culturales que le otorgan dicha distinción
13
.
La redacción de los criterios ciertamente conllev a a confusiones, por
cuanto a rg umenta la inclusión de hechos urb anísticos desaparecidos
y valores ancestrales que ya no está n presentes, sino en la memoria
histórica de la ciudad. Cualquiera que lea los criterios redactados en
13
Crite rio (ii) : El Valle de l Elba e n Dresde ha sido la encruci jada de Europa, e n la c ultura, la ciencia y la tecno logía. Sus cole cciones de
arte, l a arquite ctura, los jardines, y l as caracte rísticas de l paisaje han sido de r eferenci a import ante para la e volució n de Europa Centr al
en lo s siglos XVIII y XIX.
Crite rio (iii): El Va lle d el Elba en D resde cont iene te stimonios excepciona les de la arqu itectur a de la corte y las festi vidades, así como
ejemplos de arqu itectur a de la cl ase media y el p atrimoni o indust rial, represe ntando e l desarr ollo urbano e uropeo e n la era indust rial
moderna.
Crite rio (iv) : El Valle del Elba en Dresde es un p aisaje c ultural exce pcional, por e l compl ejo barroc o aplicado a sus diseños, su ciudad
jardín y el conjunt o artí stico en el valle del río.
Crite rio (v): El Va lle del El ba en D resd e e s un de stacado eje mplo de uso de la tie rra; repr esenta el desarrollo e xcepcio nal de una ci udad
importan te de Europa Cent ral. El val or de est e paisaje c ultural h a sido reconocido , pero ahora est á bajo nuevas pre sione s de los
alrede dores par a el cambio.
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
76
tiempo presente, aduce que el patrimonio v alorado aún está en pie y
que es el mediador para que el valle urbano d el río sea incluido en la
Lista. Adicionalmente, advierte en el último criterio (que inclu so está
mal redactado en español) que el paisaje cultural se encuentra bajo
las presiones de cambio inducidas por sus alrededores, que no son
otros que la prop i a ciudad de Dresde, la misma res ponsable de su
creación.
Resulta entonces i ncoherente la decisión tomada p or los miembros
del Comité del Patrimonio Mundial reunidos en Sevilla e n el 2009 al
emitir un veredicto en votación secreta con el resultado de 14 votos a
favor de la exclusión, 5 en contra y 2 en blanc o; es incoherente que
con base en una realidad urbanística de una ciudad en ví as de
desarrollo, s e presente oposición al consenso ciudadano y al mode l o
de una ciudad que se encuentra aú n en proceso de re construcción y
desarrollo inicia do desde 1945 aproximadamente .
El puente, indefe c tiblemente, como los demás puentes del área
urbana, hace parte de los ejes visuales d el conjunto urbano
reconstruido, co mo un hecho de conectiv idad territorial y de
articulación con el manejo ambiental del valle urbano del río Elba. De
forma coherente con su plani ficació n, la ciu dad permanec ió sólida
ante su decisión, y se responsabilizó d el retiro de la Lista de
Patrimonio de la Humanidad. In clus o se generaron reacciones en
contra de la Unesco, porque la ciudadanía se cohe si onó alrededor de
las decisiones de ordenamiento territorial y se establecieron
preferencias hacia la calidad de la cotidianeidad local frente a los
estragos que generaría el turismo en masa en la ciu dad con VUE.
“No obstante, el C o m ité (Unesco ) ha acordado que Alemania puede
presentar una candidatura nueva relativa al V alle del Elba en el
futuro, pues reconoce que hay partes de ese sitio, las que están
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
77
fuera del área donde se construye el puen te, que puede n
considerarse de valor universal excepcion al . P ar a ese caso, deberá
iniciarse todo el proceso para optar a que s olo una parte de dicho
paisaje cultural se inscriba de nuevo en la Lis ta, así como
presentarse la candidatura bajo criterios diferentes y con una
delimitación nueva
14
.
Estas excusas presentadas en forma de concil iación se suman a la s
demás inconsistencias que en la t oma de decisi ones la Unesco
adopta para el caso de Dresde. Ciertamente , el concepto de
autenticidad presente en las capas sucesiva s de la historia no parece
hacer parte del paisaje cultural del valle. Solamente serí an válidas las
capas de historia congeladas e n un m omento dado de la ciudad,
invalidando las acciones presentes.
Vista aé rea de las obras de construc ción de un puent e sobre el r ío Elba en Dresd e (Ale mania) / EFE
Fuente: h ttp://www.elmu ndo.es/elm undo /2009/06/25/and alucia_sevill a/124594 7084.htm l
Este hecho se c onvirtió en el primer lugar excluido de Europa y el
segundo en todo el mundo en p erder esta co ndición de Patrimonio de
la Humanidad. El primer caso fu e el Santuario de los Oryx árabes de
14
Rubio , Javie r. La Unesco sa ca del catálog o al valle d el Elba p or const ruir un puen te junt o a Dresde . El Mundo, 26 de juni o de 2009.
Disponi ble en ht tp://www.elmundo .es/elmundo /2009/06/25/and aluci a_sev illa/1245947084 .html.
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
78
Omán, apartado en el 2007 a petición del sultanato para la
explotación de petróleo hallado en esa zona de protección natural.
Muchos otros casos se presentan anualmente ante la Unesco, tanto
para su inclusión como pa ra su p uesta en alerta, porque estamos
frente al cambio de escala de las ciu dades. Sevilla, con la
construcción de la torre Pelli al otro costado del canal del
Guadalquivir, y Colonia, con norma de desarrollo en altura sobr e el
costado occidental del Rin, situaciones que amenazan la vista de la
ciudad y la Catedral de Colon ia, respectiv amente. La primera ob ra se
concluyó, y para la segunda se logró un consenso en el desarrollo
inmobiliario del borde. Ambos casos están relacionados con el
mercado inmobiliario que demanda suelo ante el desbordado
crecimiento humano, y la dism i nución acelerada del suelo pro ductivo
alrededor de las ciudades.
Una pregunta que surge es hacia dónde deben crecer las ciudades:
¿hacia el centro, rompiendo con una tradición de altura, o hacia los
bordes , urbanizando suelos productiv os? Decisiones sobre e l
desarrollo territorial de las ciudades no deben pasar a ser
responsabilidad de terceros, y si v aloraciones culturales basadas en
criterios del siglo pasado inter fieren en su desarrollo, se hace
necesario revisar dichos criterios, políticas y principios para
adentrarse en la gestión sostenible de los terr itorios, que incluyan por
supuesto la memoria histórica de los lugares, pero que permitan a la
vez su desarrollo coherente con el mome nto v ivido, para tam bién
dejar una huella en el futuro. ¿Qué hubiera si do si en la época del
Renacimiento se dicta la norma de conservación del siglo X IX que
determinó la permanencia sine qua n on del patrimonio construido?
No tendríamos ejemplos del barroco, del r ococó, del neoclásico, de la
modernidad ...
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
85
en función de los regím enes m emoriales, y que un mismo lugar
puede poseer varios espíritus y ser com partido por diferentes
grupos ”
18
. Enuncia que el espíritu del lugar se debe trasmitir y que
debe servir para el desarrollo durable y la vitalidad de la comunidad,
coincidiendo con las acciones descritas anteriormente, que po r
supuesto son tan solo un caso de muchos otros que a niv el global
trabajan en el tema del turismo y la salvaguarda del genius loci .
Villa de Leyva campe sina y turistas – geni us loci . Fuen te: fo tografías tomada s de intern et
El siglo XXI comienza con la Carta de Cracovia, una carta totalmente
europea, que basa su ex posición en la evolución continua de la
sociedad. L a experiencia del manejo del patrimonio del siglo pasado
la remite a presentar una visión má s coherente frente a la ev olución
del ser humano. Dice que cada comunidad, teniendo en cuenta su
memoria colectiva y consciente de su pasado, es responsable de l a
identificación, así como d e la gestión de su patrimonio, y q ue l os
elementos individuales de esta here ncia son portadores de muchos
valores, los cuales pueden cambiar en el tiempo. A causa de es te
proceso de cambio, cada comunidad debe de splegar una con cie ncia
y un conocimiento de la necesidad de cuidar los valores de su
18
ICOMOS . Carta de Que bec, numer al es 1 y 3 so bre l a preser vación del esp íritu de l lugar, 2008.
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
86
legado. No obstante el recon oci miento al cambio, se olv ida de
promulgar la inclusión de l desarrollo pres ente y la planificación del
futuro, como una forma de plasmar, de vali dar, de aceptar la
evolución del territorio.
Dentro de esta visión de camb io, la definición de autenticidad que
viene desde la Carta de Venecia armoniza con la de finición de l valor
de las c apas sucesiva s de la historia, donde la conserv ación y la
restauración no tienen como fin la unidad de estilo, ni la recuperación
de la primera capa del proceso ev olutivo, sin o la gestión cultural que
permita seguir contribuy endo a mantener la autenticidad e integri dad
del patrimonio a partir de los métodos y objetiv os que de acuerdo con
la información cien tí fica del bien per miten la trasmisión de todos los
periodos históricos en él presentes.
La identidad cultural juega un papel fundame ntal en e sta c oncepción
de autenticidad. La identidad nacional definida por el Estado a partir
de hechos materiales y relatos históricos es interiorizada p or el
individuo, y sobre e s ta construye su sentido de identidad, que visto
desde el modelo esencialista no es algo que se herede totalmente, o
desde la perspectiva constructivista que solo dependa de la
trasmisión, modificable, a lo larg o del tiempo. Esos valores y
comportamientos de un grupo so ci al funcionan como elementos
tangibles e intangibles mediante los cuales s e fundamenta su
sentimiento de pertenencia dentro de un a cultura específica, lo que
le s pe r mite caracterizarse y def i nir las igualdades y di feren ci as en un
proceso de “otredad” . Ta l dinámica de la definici ón cultural implica un
continuo co ntacto entre culturas, lo que supone una constante
confrontación que genera los cambios mediante los cuales se
cimienta la evolución del ser humano. Es así como la ciudad se
convierte en una emisora de símbolos de identidad , por lo que
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
87
Francois Ascher no concibe “ u na ciudad inmóvil, introvertida, sino
una ciudad que se mueve y que com unica ” , un territorio en constan te
expansión , l a tercera rev olución urbana, — hay que recordar que 75%
de la población mundial es urbana — que se vale de los símbolos que
se han identificado para cimentar la nacionali dad, cuyo significado y
permanencia solo se ev idencia con el tiempo, mediante la
apropiación social de ese patrimonio.
Siecha, Col ombia y Per ú . Fuent e: fot ografía s tomada s de internet
Sobre las ciudades históricas y los pueblos , l a Carta de Cracovia
define que deben ser vistos com o un tod o o rg ánico, con las
estructuras, espacios y factores humanos presentes en el proceso de
continua evolución y camb i o , considerando siempre la ciudad en su
conjunto morfo l ógico, funcional y estructural como parte del territorio,
del medio ambiente y del paisaje circundante. Esto conlleva a definir
del mismo modo los paisajes culturales como el resultado de una
acción prolongada en el tiempo de las div ersas culturas que han
ocupado la región.
Si bien l a coherencia entre definiciones y conceptos está present e en
los principios de la Carta, cuando trata sobre la s técnicas de
intervención d ic e que deben estar estrictamente vinculadas a la
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
88
investigación pluridisciplinar científica sobre materiales y tecnolog ías
usadas para la construcción, reparación o restauración del patrimonio
edificado, y se pronuncia específicamente so bre el respeto a la
función original de l Bien y en asegurar su co mpatibilidad con los
valores arquitectónicos prese ntes. El alcance de esta dir ectriz
conlleva a la oposición al cambio, lo que resulta en una discordanci a
entre las definiciones y las acciones a seguir, como s on , por ejemplo,
la elección de valores, el reconocimiento de las caracterí sticas
sustanciales resultado de las mutaciones aca ecidas e n el tiempo y la
actitud fren t e a la permanencia de un Bien.
En el 2000 siguen las cartas sobre e l Co nvenio Europeo del Paisaje y
la Protección de Bi enes en situación de Conf l icto Armado; en el
2001, las declaraciones sobre la Div ersidad Cultural, la protección del
Patrimonio Cultural S ubacuático y el compromiso internacional
firmado por la Cumbre de la s Américas avanzan en otros tem as; en
el 2002, la Declaración de Estambul apoya la importancia del
Patrimonio Inmate rial c omo espejo de la diversi dad cultural, que ya
venía esbozándose y se había concretado un año antes con la
Declaración Universal de la U nesco sobre Div ersidad Cultural. Le
siguen en 2003 temas relacionados con la industria, la salv aguardia y
la interpretación del patrimonio dentro de una ebullición de principio s,
políticas y prácticas de ciudades sometidas a presiones y problemas
asociados al desarrollo, producto de la sobrepoblación, con u na
nueva propuesta de manejo del patrimonio ur bano basada en un
planteamiento paisajístico de selección, conserv ación y gestión de
conjuntos h ist óricos que se caractericen por tener en cuenta las
interrelaciones entre la forma física, la org anización y las conexiones
espaciales, las caracterí sticas y el entorno natural, con los valores
sociales, culturales y económicos de esos co njuntos.
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
89
Aún no se ha logrado discernir entre lo que se aspira conserv ar: ¿es
el escenario arquitectónico de la ciudad o el e spíritu del lugar ? ,
porque son dos instancias bien diferenciadas con instrumentos de
planificación y desarrollo aplicab l es por separado para cad a paso.
Francesco Bandarin y Ron Van Oers se p l antean al respecto un
dilema: ¿Venecia o Benarés? A la hora de es coger la ciudad que
mejor ejemplifique este concepto contemporáneo de patrimonio ,
debemos inclinarnos por Venecia o por Benarés, siendo que “ la
prim era represen ta un ejem plo extremo de ciudad histórica cuya
autenticidad física ha sido totalm ente p res ervada desde un
planteamiento que coincide completam ente con los principios de
conservación establecidos… pero ejempli fica la pé rdid a casi total d e
valores sociales y culturales claramente reflejados en la em igración y
sustitución de la mayor parte de la población, así como en el
predominio de una única actividad económ ica: e l t urism o. En e st e
sentido Venecia no ha conservado su entidad histórica ur bana. Y sin
embargo, una nueva estructura social (en tránsito) ha creado una
nueva dimensión social, enriquecida por la im portancia de sus
manifestaciones culturales globales… la ciudad histórica se ha
convertido en un escenario para representaciones culturale s globales
que complem entan su icónica im agen patrimonial. Desde el punto de
vista de los principios de conservación urbana con conciencia socia l,
Venecia ha fracasado. No obstante, es difícil decir que su significado
universal se ha perdido… Benarés, la ciudad más venerada por los
hindúes y por los seguidores de otras fes… ha sido durante l os
últimos tres milenios un lugar sagrado al que los peregrinos han
acudido en masa a bañarse en su río sagrado, el Ganges, en el cu al
desean ser incinerados tras su m uerte. Benarés es una de las
ciudades sagradas más im portantes del mundo, cargada de valores
espirituales y culturales. Su im portancia religiosa y política ha dado
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
90
lugar, durante milenios, a numerosas destrucciones y cam bios: el
Benarés actual es básicamente una e s tructura con origen del siglo
XVI. Aunque los valores tradicionales asociad os a la religión y a la
espiritualidad han conservado intacta su autenticidad, no pued e
decirse de su tejido urbano y arquitectónico , que ha sido
continuamente transform ad o y alterado para adaptar estructuras y
espacios a los nuevos usos que peregrinos, visi tante s y turistas
demandaban. De hecho m uy poco del tejido físico se ha conservado
intacto, a pesar de que el pais aje urbano, en general, no ha
cambiado, marcado en una de las riberas del rio por el sistema de
escalinatas que miran a una z ona qu e se ha m antenido totalm ente
libre de edificaciones en la orilla opuesta. A pesar de la falta de
autenticidad e integridad material, los valores de Benarés com o
ciudad histórica y centro esp iritua l perm anecen totalmente intactos”
19
.
Varanasi o Bena rés, Indi a y Veneci a, Italia
Fuente: f otogra fías toma das de int ernet
Mientras que desde las entidade s a cargo de la gestión del
patrimonio no consideren la ciudad como un todo, co mo un todo
19
Bandar in, France sco y Va n Oers, Ro n, op. c it.
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
91
histórico, no solamente el centro porque c ontiene arq uitectura del
pasado o moradores tradiciona l es, y se apliquen todas las reflexiones
que trascienden la noción sectorizada de la ciudad pa r a abarcar el
contexto urbano general y su entorno geográ fico, se continuará con
dilemas como los que plantea el Subdirector General de C ultura de la
Unesco , que convierten el tema en utopía, porq ue no e x istirá jamás
ni la ciudad per fe c ta, ni las normas que a mparen de manera general
a todas las culturas.
No obstante, l a conserv ación urba na no es una utopía; es una
práctica de políticas de ordenamiento territorial q ue se conjugan con
las de conservación arquitectónica en un me dio urbanizado, tanto
histórico como contemporáneo, basado en u na relación equilibrada y
sostenible entre la permanencia y el cambio de los valores materiales
e inmateriales de una sociedad . Para la armonización de todas estas
circunstancias características que def in en el modelo de una ciud a d
existen los sistemas normativos de la plani ficación urbana que parten
de las condiciones locales de identidad e incluyen medidas
legislativas y reg lamen tarias para la gestión y conservación de la
ciudad , que cubren los valores económicos, sociales, ambientales y
culturales. Es la herramienta que comúnmen te se conoce como Plan
de Ordenamiento Territorial, que partien do de un tipo de ciudad
contribuye a definir su vocación, fundamentado en la ev olución de la s
diversas z onas u rbana s , facilita la ev aluación de propuestas de
cambio y mejora los p r ocedimientos de gestión y protección del
desarrollo urbano, así como las demás comp etencias relacionadas.
Las herramientas para la gestión de las transformaciones físicas y
sociales se definen por medio de tratamientos urbanísticos
generalizados en el ordenamiento territorial. Mediante la aplicación
de los tratamientos de renov ación urbana o de la conservación del
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
92
patrimonio arquitectónico se procura que , dentro de la concepción del
desarrollo urbano para los centros de ciudad u otros sector es, las
intervenciones contemporá neas s e integren con el patrimonio
cultural, rep r esentado por bienes de valor monumental y de context o,
presentes en e l territorio de manera abundant e, y los elementos
urbanos del espacio público como calles, plaz as, equipam ie ntos,
parques y otros elementos naturales, y que se v alore su perm anencia
o transformación desde la vocación que desd e lo cultural se le haya
otorgado a ese territorio. No se trata de una u topía; se trata de un
reconocimiento coherente de los sector es de la ciudad que dentro de
la dinámica urbana se deben tra nsformar conservando sus valores
materiales o i nmateriales, aunque en ciertos casos, por lo g eneral en
las grandes ciudades, no se logrará la combi nación de los dos
factores fundamentales, porque la esencia de los lugares unas veces
estará en lo construido y otras veces, e n su c omponente social .
Varanasi o Bena rés, Indi a; y Veneci a, Italia
Fuente: f otogra fías toma das de int ernet
La mutación planificad a v alida las transformaciones urbanas sin que
haya lugar a consideraciones tales como que el crecimiento urbano
puede erosionar el carácter de un lugar, la int egridad del tejido
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
93
urbano o l a identidad de las comunidades. Es apenas lógico como
evidente que el crecim i ento de las ciudades trans forma la esencia de
muchos lugares, pero se debe aceptar que es un a medida
premeditada de parte del Estado y las normas internacionales que le
apuestan a la conservación cultural a través de la adopción de
nuevas funciones como los servicios al turis mo, imprimiendo un
notable impulso económico al PIB del p aís, q ue indudablemente
contribuye de alguna manera al bienestar de las comunidades y a la
conservación de los conjuntos urbanos y su patrimonio cultural , pero
que en ocasiones gen era el menoscabo de su diversidad
socioeconómica y por supuesto de s u función residencial. S e trata de
una dinámica unilateral q ue de b ería contar con la participación
ciudadana, con una amplia representación de interlocutores con
capacidad de actuación para determinar los principales valores de su
zona, y así elaborar una v isión que refleje su div ersidad y se
acuerden medidas para salvag uardar su patrimonio y pr omover un
desarrollo sostenible incluy ente.
La preocupación por el medio ambient e también exige nuevos
planteamientos y modelos de v ida urbana basados en políticas y
prácticas que tengan muy presente las cuestiones ecológicas para
mejorar la sostenibilidad y la calidad de vida de los ciudadanos,
relacionadas c on los valores so cial es, culturales y económicos que
varían en el tiempo, y que de sa tendidos son, tal vez, los principales
portadores y generadores del proceso de deterioro de las urbes.
Haciendo seguimiento a todos estos planteamientos tant o urbanos
como medio ambientales, en Viena (2005) se propusieron temas
sobre el manejo territorial de la s ciu dades, y en la 36ª reunión de la
Conferencia General 2011 de la Unesco se adop tó la
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
94
Recomendación sobre el Paisaje Urbano Histórico, con la inclusión
de un glosario de definiciones.
El Memorándum de Viena sobre el Patrimonio Mundial y la
Arquitectura Contemporánea en la gestión del Paisaje Urbano
Histórico en principio recoge las mismas reflex iones que las
Recomendaciones de Nairobi (1976) , inco rp ora el documento sobre
Autenticidad de Nara ( 1994), como también el contenido de la
Conferencia Hábitat II y la Agenda 21 que fue ratificada en E st ambul
( 1996 ) , con el propósito de que fuese visto como una continuidad de
estos y demás documentos que y a ha bían sido debatidos por los
Estados miembros de l a Unesco. El Memorando busca convertirse
en una nueva declaración, con un en foque integrado que vincule la
arquitectura contemporánea con el desarrollo urbano sostenible y la
integridad del paisaje natural de un contex to y a existente.
Paisaje Urbano Histórico
Nace el concepto de Paisaje Urbano Histórico co mo nueva política
para la integración de la conserv ación d el patrimonio urbano con la
gestión urbanística de toda la ciudad . El distri to caracteriz ado po r l a
presencia de arquitectura pretérita no tiene n i más ni menos
importancia que otro con presencia de pobla ción artesan a, o una
zona de arquitectura moderna, o de otra con equipamientos
comunales; cada sector tiene unas normas urbanas que lo definen y
le otorgan el uso para su desarrollo, de acuer do con la vocación
identificada o, como lo llama la Carta de Burra (1979) , sig nific ación
cultural del lugar .
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
101
protección y junto c on esa directriz se abstiene de desarrollarse
porque según las o rie ntaciones de conservación perdería su
autenticidad e integridad principalmente. Ahora el término de Paisaje
Urbano Histórico tiende a “ asumir la m oderniz ación y el desarrollo de
la sociedad de una manera sensible con la cultura y la historia,
fortaleciendo la identidad y la cohesión social ”, en palabras de
Bandarin y Van Oers.
Los continuos cambios funcionales en la estructura socioec onómica
se manifiestan como estructurales en el paisaje h eredado, paisaje
que no tiene alcance de entumecido, y una vez realiz ados se
convierten en parte de la tradición evolutiv a de la ciudad ; insólito
sería que esos cambios no se generar an, dinámica negativa que solo
conllevaría al deterioro de la visión conjunta de la ciudad. Este es el
desafío que enfrentan hoy las ciudades . L a i ntroducción de la
arquitectura moderna y ahora la contemporánea en el paisaje
consolidado (ya no se debe decir histórico) hacen parte de las
ciudades vivas, que por medio de políticas de planea miento y gestión
urbana pueden asumir el tratamiento de conserv ación como un
aspecto especial, clave de determinado sector de la ciud ad.
La primera rev isión del concepto sobre Paisaje Urbano se hace e n la
Facultad de Diseño Ambiental de la Universida d de Montreal. Se
señala en t onces que el Memorando debe considerarse un
documento en transición para dejar gradua l mente de entender la
ciudad histórica como un objeto visual, y comenzar a tratar el entorno
histórico como un espacio ritual para la experi encia humana
23
. E n
2007 US/ICOMOS modera en internet un debate global con 64
23
“ El Memoran do d e Viena es un do cumento en tran sición. Apunta hacia una visi ón d e la ecológi ca humana , aunque en s u mayor pa rte
sigu e arraigad o en el mu ndo de l os edifi cios y demás o bjeto s fijos que pu eden observa rse y medirse cientí ficamente. Exp resa un cam bio
hacia el desarrol lo so stenible y ha cia un concept o más amp lio del es pacio urban o. Parece qu e el cami no a seg uir discurre a tr avés d el
concept o de « paisaje», n o tanto l os paisajes di señados y evo luciona dos que resul tan fa miliares a la ma yoría de los especialistas en
conservaci ón, sin o más bien los pa isajes asocia tivos ”. Actas de mesa r edonda , en Bandari n, Francesc o y Van Oers, Ron, op. cit .
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
102
profesionales
24
sobre la definición del término paisajística co mo
concepto a revisar. En 2007, el Comité de Pat rimonio Mundial
organiza una tercera reunión regional de exper tos en Olinda, B r asil.
Expone que el concepto de paisaje no era nov edoso y e x plica la
limitación del enfoque arq uitectón ico , e incluso el de las zonas
urbanas históricas. Se señala la fa lt a de conceptos para hacer que
un área urbana fuese urbana más allá de la arq uitectura, algo similar
como entender un paisaje natural más allá de los árboles tra t ando de
en tender su propia din ámica como paisaje y se cu es tiona la inclu si ón
de la palabra h ist órico como un calificativo del patrimonio , cua ndo se
venía discurriendo sobre la integración de tod as las é pocas .
Reic hstag de B erlín, Ale mania . Fuent e: fotog rafías Pat rimonio Urba no Colombia no 2015
En la sede de la Unesco , en París (2008), se convoca a un grupo de
expertos para discutir el formato y la estructura de la nueva
Resolución y pa ra abordar los problemas de los proyectos de
desarrollo urbano que se aprueba n en la actualidad. Se actualiz a la
definición de Pa isaj e Urbano Histórico mediante una significativa
reducción de los aspectos materiales, introduciendo los inmateriales
esenciales a la hora de comprender y e x perimentar la condición
urbana: “ El paisaje urbano histórico es un estado mental, supone
24
Bandar in, France sco y Va n Oers, Ron, op. ci t.
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
103
entender la ciudad, o las partes de ciudad, como el resultado de
procesos naturales, culturales y socioeconóm icos que la construyen
espacial, temporal y experiencialmente. Es un concepto que trata
tanto de edificios como de espacios, como de los ritos y valores que
las personas aportan a la ciudad. Aba rca distintos estratos de
significado simbólico, el patrimonio inmaterial, la percepción de los
valores, y las interconexiones entre los elementos que componen los
paisajes urbanos históricos, así com o el conocimiento local, inclu idas
las prácticas cons truc tivas y la gestión de los recursos naturales. Su
utilidad reside en la idea de que incorpora un a posibilidad de
cambio ”
25
. Lo fundamental de esta definición , aunque confusa, es
que acepta el cambio como parte inherente de la condición urbana .
Este será un tema difícil de acepta r por parte de los conservadores,
siendo que su disciplina tiene la misión de detener el cambio.
Las directrices qu e se plantean pa ra el desarrollo urbano se basan
en los principios éticos del diseño y una ejecu ción de arquitectur a de
alta calidad respetuosa del contex to cultural, particularmente en lo
relativo a los volúmenes y alturas del contex to. Se sigue pensando
principalmente en la arquitectura, aunque se incluy e también el
espacio público; previene al desarrollo de l a nu eva arquitectura de
solo tener carácter complementario de los v alores del paisaje y que
se mantenga dentro de unos límites para no poner en riesgo la
naturaleza histórica de la ciudad. Se t r ata sin duda de una actitud
preventiva, que es completamente imposibl e traducir en una política
pública. Una vez aprobado el cambio, la dinámica de la ciudad se
encargará del fenómeno de permanencia o reemplazo, porq ue no es
coherente habilitar una compuerta para cerrar otra inmediatamente
después. La elaboración de planes de gesti ón (que tampoco se
25
BANDARIN. Fr ancesco y VAN OER S, Ro n. EL PAISAJE UR BANO HIS TORICO. La gest ión de l patri monio en un siglo urbano. Abada
Editor es, Madr id, 2014
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
104
llamarán de protección), enmarcados dentro del tratamiento de
conservación, reconocerá de forma científica las características d el
lugar y su preservación mediante la inclusión de valores funcionales
y espaciales que son los que d emande la sociedad que habite dicho
territorio o para la que se planifique.
Renov ación urbana Bogot á . Fuente: fot ografí as Patri monio Urb ano Colo mbiano y tomada del internet
En 2009, e l director del Consejo Ejecutivo de ICOMOS , Gustavo
Araoz, sostuvo en Malta que en los últimos diez años se había
producido un camb i o de paradigma en los espacios patrimoniales
debido a la evolución del papel que el patrimonio representa e n la
sociedad, e n su apropiación y en su aceptación como un bien público
con valor económico. Araoz solicita definir la toleran ci a al cambio de
los monumentos y es p acios, entendido desde cómo percibir y utilizar
el patrimonio. Su propuesta se encuentra con una rotunda oposición,
en especial de los miembros del Comité Científico para la Teoría y la
Filosofía de la Conservación y Restauración . En la reunión de Praga,
Republica Checa, en 2010 , sus miembros argumentan que su
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
105
propuesta va en contra de la ideología central de la organiz ación:
“ preservar sin alterar ni destruir los m onumentos y espacio s ”
26
.
Continúan las reuniones de expertos, y se llev an a cabo dos
adicionales en 2009 en Stone Town, Zanzí bar , y en Río de Janeiro,
Brasil. Se hace énfasis en que la conservación urbana no debe ser
solo material , si no estar vinculada con las políticas ambientales,
como el reconocimiento de la continuidad de los sistemas de v alores
locales y la dinámica de los procesos informales impulsados p or l a
sociedad.
El concepto de Pa tri monio Urbano Histórico supera rá las fronteras y
límites tradicionales de las áreas protegidas y depende rá del VUE,
que se aplicará a todas las demás categorías patrimoniales. El VU E
se referirá a los lugares reconocidos por el Comité de P atrimonio
Mundial, mientras que el concepto de P atrimonio Urbano Histórico
re prese n ta rá la forma en la que se administra el lugar, manteniendo
los valores en un entorno cambiante. ¿Estas conclusiones querrían
decir que lo declarado de Valor Universal Ex cep cional congelaría el
lugar?
En febrero de 2010 queda lista la de finición de Patrimonio Urbano
Histórico en la reunión de P arís par a la redac ción de la Resolución:
“ El concepto de Paisaje Urbano Histórico se refiere a un
asentamiento urbano entendido com o estratificación histórica de
valores culturales y naturales, que se extiend e más allá de la noción
de centro histórico o conjunto incluyendo un contexto urbano más
amplio y su entorno geográfico. Este contexto más am plio abarca la
topografía del lugar, la geomorfología y las características culturales;
su entorno construido, tanto histórico como contemporáneo; sus
26
Bandar in, France sco y Va n Oers, Ron, op. ci t.
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
106
infraestructuras, tanto superficiales com o subterráneas; sus jardines
y espacios abiertos; sus patrones de uso del territorio y su
organi z ación t erritorial; sus relaciones visuales y todos los dem ás
elementos de la estructura urbana. También incluye las prácticas y
valores sociales y culturales, los procesos económicos y la dimensión
inmaterial del patrimonio en relación con la diversidad y la
identidad”
27
.
Se trata ahora de una definición h olí stica, participativ a en relació n
con el papel que juega el patrimonio urbano e n el desarrollo de la
ciudad. En 2011 tuvo lugar en la sede de la Unesco una reunión
intergubernamental de expertos en Patrimonio Urbano Histórico. Se
pidió a los E st ados miembros que presentar an sus observ aciones al
primer borrador de la Resolución del 25 diciembre 2010. En may o se
revisaron los aportes y la nueva v ersión estuvo lista. Se p resentó en
la 36ª re unión de la Conferencia G e neral de la Unesco y se adoptó
por consenso el 10 nov iembre de 2011 .
Recomendaciones de la Unesco sobre Pa isaje Urbano Histórico .
Conferencia General no. 36 de 2011
Finalmente , después de revisados los conceptos de los Estados
Miembros, s e considera que los conjuntos ur banos, aunque aún con
el adjetivo de h ist óricos , son para la humanidad un capital social,
cultural y económico caracteriz ado por la estratificación histórica de
los diversos valores generados por las cu lt uras sucesivas que los
han habitado y por tener un carácter dinámico ; y q ue el principio de
desarrollo sos tenible entraña la preservación de los recursos
existentes , por lo que desde esa óptica la conserv ación de l
27
Unesco , 2010 , citado en Ban darin, Franc esco y Van Oers, R on, op. ci t.
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
107
patrimonio se convierte en una estrategia de conciliación del
crecimiento urbano y de la calidad de vida.
Se define el Paisaje Urbano H istórico como “ la z on a urbana
resultante de una estratificación histórica de valores y atributos
culturales y naturales, lo que trasciende la noción de conjunto o
centro histórico, para abarcar el contexto urbano gener al y su entorno
geográfico ”
28
. Pretende convertirse en una relación equilibrada y
sostenible entre el medio urbano y el medio natural, entre las
necesidades de las generaciones presentes y la herencia material del
pasado. Esta noción ofrece herramientas par a la gestión de las
transformaciones físicas y sociales y se espera que las
intervenciones contemporáneas se integren con el entorno y tengan
en cuenta el contexto. Supone un respaldo a las comunidad es en su
necesidad de adaptación, sin que ello supon ga renunciar a los
rasgos y valores vinculados con su historia, su memoria colectiv a y
su entorno.
Los si stemas de valores y creencias s e trasladan junto con las persona s cuando est as emigran del c ampo a la c iudad, y van s iendo
reemplaz ados po r los nue vos estilos de v ida ur bana. Bogot á y Ale jandría.
Fuente: f otogra fía Bogot á Pat rimonio Urban o Col ombiano . Fotografía Alejandría tomada li bro Paisaje Urb ano Histórico Ban darín .
28
Unesco . Recomend ación sobre Paisa je Urbano Hist órico , 2011 .
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
108
Esta nueva mirada sobre el territorio urbano c aracterizado por
manifestaciones materiales e in materiales exige la formulación y
adopción de una nueva generación de polí ticas públicas que sirvan
para reconocer y proteg er la estratificación de los valores culturales y
naturales, y continuar contribuyendo con esas capa s que la historia
debe continuar con s truy endo. La participación ciudadana serv irá para
contar con la anuencia de quienes habitan el terr itorio; la planificación
para involucrar en el desarrollo a los sect ores característicos de la
ciudad; las normas urbanísticas para incluir los v alores
socioculturales y amb i entales que p r otejan el sector; las herramient as
financieras y las políticas culturales para ase gurar la viabilidad de la
noción de Paisaje Urbano en el territorio .
La nueva manera de definir e l p atrimonio a partir de la en unciació n
de Paisaje Urba no Histórico propone la adaptación de la
conservación del patrimonio urbano a los requerimientos de la
sostenibilidad ambiental, y es un avance hacia la consideración
integrada de los diversos tipos de patrimonio y sus relaciones . Sin
embargo, según la consideración de alguno s expertos, aún s urgen
graves problemas de interpretación y de aplicación. “ El térm ino
paisaje está de moda y permite integrar muchos aspectos diversos
en una sola palabra, tantos que es impreciso, difícil de aplicar y fácil
de tergiversar. Por otra parte, e st e concepto se propone como una
respuesta a los «nuevos» problemas que afronta la conservación de
los conjuntos históricos, pero en su form ulación e s tá ausente la
reflexión crítica acerca de la cuestión social que, planteada desd e
hace décadas, sigue lejos de estar resuelta ”
29
. Manifiesta que se
insiste en la ca r acterística visual del patrimonio, y ahora no se
menciona la permanencia social, sino la parti cipación.
29
Lalana Sot o, José Luis. El Pa isaje Urban o Histó rico: mo das, paradig mas y olvido s . Dossier UNESCO Patr imonio M undial, 2011 .
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
109
Del dossier 2011 d el di rector del Centro Ciudades Patrimonio
Mundial, José Luis Lalana, se sustrae que la definición y la
conceptualización del Paisaje Urbano Histórico es un a noción todavía
en proceso de formulación ; que es aún teórica . Argumenta que se
trata de un concepto ambiguo y ex tremadamente complejo, que si
por una parte supone un avanc e teórico rele vante a la visión
integrada del patrimonio y su entorno , o a la i ncorporación de la
perspectiva amb ie ntal, por otra plantea graves problemas en la
práctica, ya que a falta de una formulación clara, su propia
complejidad lo convierte en una noción contrapuesta.
La conservación del patrimonio urbano y la rev isi ón de sus principios
“ exigen la superación de los conceptos que s e expresaron en las
recomendaciones y cartas internacionales en vigor, y exigen la
definición y la puesta en m archa de una nueva generación de
políticas públicas, encam inadas a identificar y proteger la
estratificación histórica de los valores culturales y naturales en los
entornos urbanos ”
30
.
Reflexionando sobre el alcance de la palabra paisaje , su signi ficado
se concreta en lo conformado por las caracte rísticas naturales del
entorno y por la influencia humana, l o que nos ll eva a lo que ya
conocemos como Paisaje Cultu ral, espacios que la Unesco
31
ha
30
Unesco , 2010, art. 21 , citado en Lal ana Soto, op. c it.
31
Siete p aisajes declarado s Patri monio de la Humanidad:
Paisaje cu ltura l del Valle S uperior d el Rin Med io . En Alemani a se enc uentra este espacio c onformado p or uno s 65 kilómet ros qu e
discur ren entr e las ciud ades de Cobl enza y Bi ngen am Rhei n.
Paisaje cu ltura l de Sintra . Un o de los atrac tivos pr incipale s de Portugal es este lugar do nde no sol o toman prot agonismo un amplio
número de espe cies veget ales, si no también un sor prende nte conjunto d e monumentos, enmar cados de ntro de lo que serí a la
arquit ectura r omántic a europea.
Paisaje cu ltura l de la isla del Pico . En Port ugal también, c oncre tamente en el ar chipiélago d e Las Az ores, se enc uentra e nclavado aqu el
que es conocido a nivel mundi al po r su rique za vitícol a.
Paisaje cu ltura l cafetero . En Colombia se enmarc a este pai saje que est á insertado en el ll amado Triángul o del Caf é.
Paisaje cu ltura l de Sukur . Hast a Nigeria, co ncret amente h asta el estado de Adamawa, hay que t rasladar se par a conocer dicho ri ncón ,
que re cibe la c ategoría po r sus monumento s y sus c ampos de c ultivo.
Paisaje cu ltura l de Cha mpasak . Casi 40.000 hect áreas so n las que dan forma a e ste r incón de Laos que bási camente pue de definirse
como un jar dín c on más de 1.000 añ os de a ntigüeda d.
Paisaje cu ltura l de Mapun gubwe . La sabana es el eje vert ebrador d e este lugar en Sudáf rica.
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
110
incluido en la Lista de Patrimonio de la Humanidad, con c epto del que
ya se ha formulado su definición desde la Recomendación sobre la
salvaguarda de la belleza y del carácter de los pa isajes y de los sitios
( 1962 ), la Recomendación sobre la preserv ación de los bienes
culturales en peligro por los trabajos públicos y privados (1968), y la
Recomendación sobre la protección, a escala nacional, del
patrimonio cultural y natural (1972 ). La presencia de un paisaje se
pone en evidencia porque el lugar existe, y porque un observ ador
hace presencia y lo concreta . Todo paisaje tiene componentes que
son el reflejo visual de una realidad socio terr itorial.
París, Bar rio fina nciero d e La Defens a al fondo . Fu ente: fotogra fía to madas de int ernet
Con esta nueva Resolución s obre Paisaje Urbano Histórico, y con
base en la presencia c ada vez más numerosa de las construcciones
icónicas dentro del contexto histó rico, se entie nde que el alcance de
esta definición le apunta a conservar la homo geneidad del paisaje
construido en un determinado ámbito natural para pr otegerlo de
inclusiones i n situ o de territoriales cercanas, que con su impacto
puedan generar traumatismos a este globo caracteriz ado por
atributos histó ricos. Esta definición va dirigida solamente a las
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
117
P A T RIMONIO ARQ UITECTÓ NICO
En la actualidad, en la era de la globalización, se está atrav esando
por una situación similar a la que pasó el mundo al iniciarse la era de
la industrialización, pues d e nuevo se están dando cambios en la
manera c omo estaba org anizada la humanidad . Hemos pasado a
un a dimensión donde el destino se decide po r consensos
internacionales que determinan una dirección generalizada, p ero que
al mismo tiempo se p r onuncian en contra de la homogeneidad , y a la
vez se promulga sob re la diversidad, la pluriculturalidad, por el
respeto, mientra s se establecen condiciones de subalternidad. Todas
estas incidencias ha n conllevado a una proliferación de
manifestaciones en contra de la in j erencia en los asuntos internos de
las naciones .
En el campo del patrimonio cultural de la hu manidad, concebido
como instrumento para promover relacion es d e di álogo interglobal,
existe una óptica occidentalizada e n la e misión de conceptos
técnicos y directrices sobre la permanencia de la arquitectura
histórica para su disfrute internacional, que incluso dentro del mismo
continente europeo ha suscitado diferencias de op i nión, c omo se
expondrán en este capítulo, ca sos de rebeldí a frente a de cisio nes
que difieren de las necesidades y realidades del desarrollo loca l.
Los problemas que afectan el patrimonio cultural e stán directa mente
relacionados con la i dentidad de cada nación, y responden a l g rado
cultural de la sociedad del momento, y a las polí ticas públicas con las
que se ha ya v alorado y mantenido ese patri monio hasta l a
actualidad . Aunque mucha de la arq uitectura presente en un territorio
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
118
es de propiedad privada, su condici ón de disfrute colectivo le imprime
unas obligaciones para su conservación, que limita la decisi ón de si
quiere o no convivir co n restos de otras épocas, y al Esta do , la s de
validar esas listas de inv entario que provienen del siglo pasado,
marcadas por directrices de imagen nacionalista, aj enas a una
asociación social c on ese patrimonio. En l a conferencia de ICOMOS
sobre e l paradigma de la Carta de Venecia, con o c asión de sus 50
años de haber sido promulgada, Dani el Schav elzon, argentino , dijo:
“ Todos los pueblos han convivido con restos del pasado, siempre. La
diferencia ha sido la significación, importancia, usos o incluso su
reconocimiento. Siempre han existido resto s de otras épocas, de
pueblos desaparecidos, la destrucción de elem entos rep resentativ os
de gobiernos que han cam biado «muerto el Rey, que viva el Rey» .
Se enterraron o destruyeron edificios para construir otros encima
porque los significados cam bia n y los usos del pasado fueron
muchos ”.
A ntecedentes de l ca mbio
Es necesario recalcar la importancia que tuvo la revolución industrial
como proceso de transformación económica, social y tecnológica,
que se puede decir marcó una segunda etapa del ser human o, y dio
el paso de una economía rural a una ind ustrializada de carácter
urbano. Se inició en la seg unda mitad del siglo XVIII en Gran
Bretaña, y se extendió unas décadas después a gran parte de
Europa occidental y los Estados Unidos de América , concluy endo a
principios del siglo XX . L a revolución industri al marca un punto de
inflexión en la historia al modi ficar todo s l os aspectos de la vida
cotidiana: a partir de es e momento se inicia una transición que acab a
con siglos de mano de obra basada en el trabajo manual y el us o de
la tracción animal, los cuales son sustituidos por maquinaria para la
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
119
fabricación industrial a base de carbón, y p osteri ormente para el
transporte de mercancías y pasajeros mediante la energ ía eléctrica.
El paso de una econom í a fundamentalmente agrí cola a un a
economía industrial influyó sobremanera en la población, que
experimentó un rápido crecimiento sobre tod o en el á mbito urbano.
Nacen nuevas clases sociales encabez adas mayoritariamente po r
el proletariado y una burguesía dueña de los med i os de producción y
poseedora de la mayor parte de la renta y el c apital. El antiguo
agricultor se con v ierte en el obrero industrial y la burguesía desplaza
definitivamente al campesino y a la a ristocrac ia terrateniente; la
nueva situación de privilegio social se basa fundamentalmente en la
fortuna y no en el origen familiar , lo que r epercute en las propiedades
urbanas.
Del centro urbano se migra hacia las afueras, lleg a n nuevos
residentes de economía precaria y se d a inicio a la construcción de
un nuevo modelo urbano y a la renovación del antiguo, mejorando las
condiciones higiénicas y rectificando linealmente el trazado sinuoso
de algunos barrios, cuy a consecuencia se ve re flejada en el aumento
exponencial de la población por raz ones de salubridad y en la
aparición de las primeras patologías sociales relacionadas con la
inequidad urbana .
No todos los países se industrializaron al mismo niv el; por ejemplo en
América del S ur se asumió el papel de ex portado res de materia
prima, lo que generó mayor inestabilidad social po rq ue enriqueció a
un grupo pequeño de terratenientes , aún bajo el sistema colonial .
Estas naciones vivían al vaiv én del comercio internacional y los
términos de inte rc ambio no siempre fueron fav orables para la
economía agro o minero exportado r a. El producto terminado se
compraba a un precio mayor. L a tec nología era europea o
estadounidense y los materiales, lati noamericanos. Las condiciones
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
120
del mercado generaron condiciones desiguales y eso creó un
subdesarrollo cuya característica aún sigue si endo la dependencia
del capital extranjero y de los monopolios internacionales.
Siglo XIX
Las ciudades desfiguradas por la migración en masa del campo a l a
ciudad y por el crecim i ento demográfico desbordado establecen que
el área central se convierta en un patrón de referencia histórico ,
basándose en el trazado u rb ano y los modelos prediales del sue l o
que de este sector no hab ían cambiad o significativamente, « gracias»
al penoso abandono de las edificaciones que prácticamente
inalteradas hab í an permanecido en su lugar, pero que ne c esitaban
de un aux ilio por esta r próximas a t olerar los cambios del nuevo uso
urbano y la ocupación de otro grupo s ocial que necesariamente
modif ic ar ía su s espaci os.
Sus antiguos dueños ha n migra do dentro de la misma ciudad hacia
nuevas zonas de carácter privil egiado (ambientalmente), donde otras
condiciones de bienestar y ostentación de capital se hace n
presentes, porque la s casas del centro y a n o cuentan ni con la
tecnología de la nueva época, ni con las demandas espaciales que
requiere esta nueva forma de v ida . Se ha rá presente un fenómeno de
valoración cultural , q ue motivará una preocupación teórica, para
convertirse muy pronto en la tutela de la herencia edi ficada. S eñala
Javier Rivera Blanco que a p rincipios del siglo X IX “ se estab lec e el
criterio moderno de valoración y recuperación de un edificio antiguo
por sus valores estéticos e históricos a tra vés de la actualiz ación
arquitectónica de los coetáneos en sus elem entos con la intención de
trasmitirlo com o legado p ara el f uturo "
1
.
1
Rive ra Blanco , Javier. De va ria rest auratione. Teoría e histo ria de la restauración arquitectónica . Edi torial Aba da, España 2008.
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
121
El interés s obre cómo intervenir una edificación, y sus efectos, tiene
raíces latinas. L a palabra restauro ha estado relacionada con la
conservación de los edificios, asociada a ntigu amente solo a la
recuperación de la función abandonada. El término procede de la alt a
Edad Media , que por las acepciones gramaticales con “ instauro ,
restituto y restruo ”
2
abarca diversas maneras de intervenir la
arquitectura clásica en ruinas, reutilizando los espacios y materiales
constructivos. Aunque no era la costu mbre, Alfonso X el Sab io , en
una de sus partidas de mediados de 1200, se re fiere a las
obligaciones de reparar edificios antiguos, como también en el año
1380 Pedro III firma rá l a protección de la Acrópolis de Atenas. En el
Renacimiento se hace referencia al restauro en los Die z L ibros de
Arquitectura de León Baptista Alberto , y se separa del concepto
medieval de recuperar exclusiv amen t e una funci ón. La restauración
se ejecuta a través de un lenguaje artístico definido, es decir con las
formas, proporciones y sig nificados concreto s de la Antigüedad. Con
Donato D’Angelo Braman te se destruyen obras paleocristianas y
medievales para dar orig e n a otras nuevas. Se conserv a y se
destruye sin d isti nción. El Colis eo Romano, por ejemplo, sirve para
dotar de mármoles a la Catedral de San Pedro
3
.
Durante el Renacimiento, la atención se centra en el estudio de la
Antigüedad clásica, re alzándola en un marco ideal de belleza y
estética, descartando la época medieval; e l si glo XVIII, la época de l
Romanticismo, fija rá su atención en el pasado medieval como
reacción a l clasicism o . El común denominador de todas las épocas
es la valoración del pasado «distante», de es cenarios distintos de la
realidad de quienes en tiempo presente los perciben, l o que permite
valorarlos de mane r a diferente, para que pasen a ser objeto d e trat o
2
“ (…) p rocede del latín «rest auro» – restau rar, reedif icar, resta blecer, con acep ciones matizad as por vin cularse con «instau ro» – renovar,
repetir, rep oner, con «resti tuto» – restablecer, repa rar, restit uir y co n «restruo» – construir, t ramar, edi ficar, reconst ruir, rest ablecer ” , e n
Rive ra Blanco , Javier, op. c it.
3
Ibídem.
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
122
distinto
4
. De mitad del siglo XVIII, las inte rv enciones de la Torre de la
Giralda en Sevilla y en la Mezquita de Córdoba son ejemplos de
intervención en preexistencias, bajo la forma de pos -coloniz ación. Se
reforma la fábrica en sus elementos aparentes sin alterar su
perímetro, conserv ando su espacialidad, pero cambiando
profundamente su esencia, de manera que d esaparezca sin destruir
el edificio anterior y sea sustituido por otro nu evo
5
. Esta práctica se
convertirá en un principio de la rehabilitación del siglo X X .
En las primeras décadas del siglo X IX toda Europa se lanz a a la
reconstrucción de lo clásico, bajo la forma de la restauración
arqueológica y la ana s tilosis. El historicismo de finales de la é poca de
la Ilustración alcanza una plenitud definida al plantearse
racionalmente la idea de la restauración y dar paso a las definiciones
teóricas de V io llet- le -Duc sobre el concepto d e estilo
6
.
El siglo XIX se ca racteriza por el interés en la trasmisión
generacional del legado artístico de la humanidad, y se debate
conceptualmente sobre la forma de su permanencia. John Ruskin y
Eugene Viollet - le -Duc marcan dos extremos de la balanza en la
forma que debe con s erv arse el pasado. Ruskin con v endrá en
respetar las huellas del tiempo y el ca ráct er efímero del pasado;
Viollet- le -Duc b uscará el ideal de la arquitectura gótica m ediant e el
uso metodológico de la arqueología, el conocimiento de la historia del
arte y la comprensión de las técnicas de construcción para reconocer
los faltantes y reconstruir lo alte ra do ; propondrá una mezcla de
historia y técnica. Acomp aña ndo el debate conceptual sobre la
intervención en arquitectura, sal en al escenario las teorías sobre
conservación y restauración de bienes muebles de Camilo Boit o y de
Gustavo Giovannoni, posiciones críticas y científicas
4
Alois Riegl e n el siglo XIX es el p rimero en desarr ollar un sistema clar o de los valo res asoci ados al pat rimonio cultural.
5
Rive ra Blanco , Javier, op cit.
6
Ibídem.
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
123
respectivamente, que son b ase de las cartas de Atenas y de Ve nec ia
del siglo XX . Se plantea una forma científica de restaurar porque
existe una conciencia crí tica que distingue perfectam ente el pasado
del presente.
Aparecen tres modelos operativ os: la apuesta por la modernidad, la
defensa de la unidad de estilo o pureza de la s formas , y el desarrollo
de eclecticismos y simbiosis lingüísticas. L a ortodoxia d e la unidad
del estilo se hereda del Renacimiento, cu ando los arquitectos de
entonces se tuvieron que enfrentar a estructu ras del Medioevo y
recubrir la totalidad del interior y exterior con una epidermis
renacentista; continuarlo en el estilo medieval; o buscando un
equilibrio entre lo mediev al y lo renac entista, entre lo viejo y lo nuevo,
como por ejemplo Bruneleschi, que concluye el domo de Santa María
de las Flores en Florencia, sobre la estructura octogonal que
recibe. Surgen la t utela monumental, el inventario y la
documentación. La intervención constituirá un con j unto de
operaciones destinadas no a actualiz ar el monumento, ni tampoco a
enriquecerlo, sino a conserv arlo como testimonio del pasado.
Esta centuria he re da también la tradición de la escenogra fía del
barroco, pero l a renovación urbana que Nap oleón III ordena al barón
Haussmann en 1852 para modernizar París responde rá a motivos
sociales más que estéticos: al incremento de la población, a l a
exig encia de unas con strucciones y de un ur banismo más hig iénico
ante las epidemias, y a la adaptación del centro a los nuevos medio s
de transporte como el ferrocarril . Dentro de la misma línea de
renovación urbana se hace manifiesta la necesidad de todas las
ciudades de promocionar el desarrollo, con el generaliz ado d erribo
de sus murallas, la r estitución de barrios v etustos y la incorporación
de planes , como por ejemplo, entre muchos, el Plan Cerdá de
reforma y ensanche de Barcelona de 1860.
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
124
Por contraste, tamb ié n se realizan las primeras reuniones sobre el
tema de la conservación del patri monio que se registran en Bruselas
en 1874 a instancias del zar Alejandro II para redactar el borr ador de
una declaración internacional sobre ley es y costumbres de guerra;
participan enton c es 15 países europeos y dos de sus artículos se
centran en la p ro tección del patrimonio. Luego vendrá el Tercer
Congreso Internacional de Arquitectos europeos en 1889 para
discutir sobre l a protección internacional del patrimonio
arquitectónico, ambas reuniones generadas por las circunstancias
políticas mundiale s y la presencia de elementos arquitectónicos que
irrumpen en el paisaje, como será la aparición en marz o de la Torre
Eiffel con ocasión de la Exposición Universal de París. Ya se tiene
una conciencia plena de la historia, y del valor histórico y esté tic o de
otros estilos distintos que los clásicos.
Fuente postales : tomada s del interne t
Fotografía arch ivo Bibliotec a del Con greso Estados Unid os – fotografía tomad a del in ternet
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
125
La transformación urbana y las nociones sob re el manejo de la
arquitectura pretérita vienen pro movidos por una renovación de las
características y los principios de la arquitectura, marcada por los
cambios técnicos, sociales y culturales vinculado s a la revolución
industrial. Este movimiento, en el campo de la arquit ectura y el
mundo del arte, tuvo su germen en la Esc uela de la Bauhaus y su
principal desarrollo en el Movimiento Moderno vinculado al Congreso
Internacional de Arquitectura Moderna (CIAM), marcada por las dos
principales tendencias del momento: el funcionalismo racionalista y el
organicista. Este movimiento del CIAM se caracteriza por la
simplificación de las f o rmas, la ausencia de o rnamento y la renuncia
consciente a la co mposición académica clásica.
Pero fue, sobre todo, el uso de los nuevos materiales como el acero
y el hormigón armado, así como la aplicación de las tecnologí as
asociadas, el hecho determinante que cambió para siempre la
manera de proyectar y con struir los edi ficios o los espacios para la
vida y la actividad humana.
En América, baj o otra coy untura polí tica continental, el incendio de l a
ciudad de Chicago en 1871 genera tamb ié n una posición de
renovación urbana por rede sarrollo , cuando por prime ra vez el centro
de una ciudad se reconstruye en un nuevo estilo, con nuev a
edificabilidad . América se convierte en la esencia de la modernidad
constructiva; ya no queda huella de lo vetusto; se reemplaza el muro
de madera o ladrillo por armaz ones de acero que pesan menos, con
lo que se logra una may or altura y más eficiencia del uso del suelo.
6.5 kilómetros de ciudad habían sido consumidas por el fuego,
17.000 edificios y 100.000 personas habían quedado sin hogar. La
eficiencia para dar respuesta a la catástrofe se h acía inminent e, y los
avances constructivos de la revolución indust rial permit en la toma de
decisiones bajo la nueva visión que plasma el espí ritu de la época,
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
126
los comienzos de la modernidad y la innovación de la «era de la
electricidad » que caracteriz an los de s plazamientos en masa de la
vida urbana (el ascensor, el metro, el tra nví a).
Imagen de Chi cago tras el ince ndio. Edific io Auditorium, obra de Adler & Sullivan . Chicago Bui lding, obra de Holabird & Roc he.
Fuente: Wik imedi a Common s. Foto grafías tomad as de internet.
De la revolución industrial se hereda n cambios muy positivos para la
humanidad, pero las ci udad es crecerán con u na marcada
desigualdad so cial, producto de un os Estados concentrados en la
construcción de monumentos, símbolo de la imagen nacionalista , de l
desarrollo de b arrios para la burguesía capitalista y para los
ciudadanos trabajadores q uienes s e apilarán en distritos pobres, y de
unas centralidades abandonadas que representa rá n de forma
decadente la historia del orig en urbano . En 1890 nace el movimiento
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
133
madurez de u n continente con la capacidad para asumir con
responsabilidad su historia
12
.
El mérito de Arciniegas lo encontramos en s u empeño por
comprender la mentalidad de los v encedores y de los vencidos, en su
capacidad de instalarse en otros sistemas y saldar cuentas con el
pasado, proyectándose en el futuro. S o bre estas bases difundidas,
pero talvez no racion al izadas del todo, l a “ an dadura americana ” ,
como la describe Ramón Gutiérrez
13
, mantu v o continuidad . La
primera reuni ón en Montevideo (1920) mostraba los signos de
cambio cultural con publicaciones mejicanas
14
y argentinas que
predicaban a favor de una arquitectura americana y la promoción d e
la enseñanza de la Historia de la Arquitectura de Améri ca. La de
Santiago de Chile (1923) manifestaba la necesidad de conservar los
monumentos que tuvieran valor histórico, arquitectónico y
arqueológico, frente a las políticas de tierra arr asada d e la
especulación inmobiliaria. Se propuso la crea ción de una Comisión
de Monumentos en cada país. Desde entonces se pensaba en el
«reciclaje» de viviendas que no fueran «obsoletas » so bre la
racionalidad de las inversiones y la importancia del mantenimient o de
los edificios.
En 1927, Buenos Aires trata el tema de identidad americana; se
presentan posturas americanistas de Chile, Méjico, Argentina y
Brasil, aunque una brasileña ya anuncia ir en contra de toda tradición
posible. El tema de la identidad, abordado de sde el empleo de los
materiales locales y la enseñanza de la historia ame ricana se
sumerge de lleno en el debate estilístico que procuraba buscar una
arquitectura con alma propia. Se proponí a una arquitectura
regionalista, inspirada en la restauración ameri canista, reco g iendo la
12
Triviño Anzol a, Consuel o. III Congreso de la Aso ciación Española de Est udios Literario s Hispano american os, «Isla Posible» . Ponenci a
“Germán Arc iniegas y la ut opía amer icana”, Alican te, 1998
13
Guti érrez, Ramón , Tartari ni, Jo rge y Stagno, Rubens, o p. cit.
14
Marisc al, Fede rico. La Patr ia y l a Arquitec tura Naci onal, 1915, e n Gutiérr ez, Ramón , Tartar ini, J orge y St agno, Rubens, o p. cit.
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
134
corriente espiritual y estética de la arquitectura m odern a europea y
de la idiosincrasia continental, advirtiendo el peligro de la in fluencia
de la arquitectura alemana y la de Le Corbusier espe cí ficamente. La
cuarta reunión en Rí o de Janeiro en 1930, a ntes de la Carta de
Atenas y coyunturalmente con la venida de Le Corbu sier a algun os
países del Co no Sur, estuvo dirig ida po r tres g randes lineamientos: el
historicismo, el neocolonial (hispánico, criollo, indigenista) y el
movimiento moderno , que buscaba un lengu aje internacional,
sustentándose en el lenguaje d el funcionalismo, más que en el
formalismo, predicando el racionalismo moderno. Temas sobre
rascacielos, patrimonio artístico y arq uitectón ico, urbanismo,
arquitectura paisajística y la solución económica de viv ienda fueron
abordados. El tema central q ue estaba en debate era el de la
modernidad. Debate álgido sobre tradición y nuevos cambios. El
siguiente Con greso, q ue debía ser en Cuba, no se realiz ó.
Volviendo a Europa, la transformación de las ciudades europeas por
las guerras condujo a posiciones div ersas frente a la tarea de
reconstrucción; unas optaron por hacerlo d e manera idéntica , por
ejemplo (entre muchas más) , la ciudad de Varsovia, la Cated ral de
Reims en Francia, o la adoptada por Inglaterra, que deja rí a ciertas
ruinas como memoria de lo sucedido. En unas se abogó por la
reconstrucción del centro h istórico, en otras p or mantener ciertos
elementos representativ os. En la ciudad de Ypres en Bélgica, hasta
se desarrolló un estilo genérico.
Como parte del Tratado de Versalles se conciben múltiples
actividades, e ntre ellas la creación de la Oficina Internacional de
Museos ( IOM ) en 1926, con una revista que aún circula hoy, Museum
International. Se o rg aniz an cua tro reuniones, entre ellas la s de Roma
en 1930 y la de Atenas en 1931, ampliando el campo de cooperación
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
135
internacional. La de Venecia se considera co mo el Primer Congreso
de Arquitectos y Técnicos de Monumentos Históri cos.
Reco nstrucci ón de la c iudad de Varsovi a
Reco nstrucci ón Ypres, Bél gica
Huellas guerra Winc hest er Palac e, Londres
Fuente: f otogra fías e il ustracion es tomadas de i nternet
De esta reun i ón de 1931 sale la Carta de Atenas, utilizando e l
término de « p atrimonio cultural» acuñado desde la Revolución
Francesa. La Carta, adoptada en 1932 , tiene una clara postura frente
a que se deben abandonar las restaur aciones integrales , por el
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
136
respeto de los estilos de todos los periodos
15
. Se apoya en gran
medida en Ruskin sobre el respeto a los monumentos. Prevalecerá el
derecho común sobre el priv ado, con una visión de apropiación
colectiva del patrimonio. Trata rá sobr e educación, participación
ciudadana y difusión. En 1934 se crea una Comisión Internacional de
Monumentos Históricos sin é x ito. En 1932 se emite desde Ita lia la
Carta del Restauro de Gustavo Giovannoni y, en 1942, en Parí s, es
editada p or Le Corbusier otra «Carta de Atenas» que c ontiene
consideraciones de lo v iejo fren te a lo nuevo , planteadas por el
Congreso Internacional de Arquitectura Moderna (CIAM)
16
.
Esta «otra» Carta de Atenas es un mani fiesto urba nístico de la CIAM
celebrado a bordo del Patris II en el año 1933 durante la ruta
Marsella-Atena s-Mars ella, porque no se pudo celebrar en Moscú.
Propone ur banísticamente una separación funcional de los lugares
de residencia, ocio y trabajo, poniendo en entredicho el carácter y la
densidad de la ciudad tradicion al. Los preceptos se desarroll aron en
las ciudades nue v as de Chandigarh y Brasilia, zoni fican do e n función
de los usos: habitar, circular, trabajar y recrear. Se consideraba que
la vivienda tenía primacía sobre los demás usos en la ciudad,
implantada en lugares higiénicos, orientada por la asoleación, alejada
15
La conf erencia escuchó l a exposici ón de los principios gene rale s y de las teorí as concer nientes a la prote cción de monumento s .
Obser va que, a p esar d e la diversi dad de casos especial es en los que se p ueden adopt ar soluc iones esp ecíficas, pre domina en los
difer entes Estad os present ados la t endencia gene ral a abandona r las restituci ones integrales y a evit ar sus riesgos medi ante la
insti tución de obras de mant enimie nto regular y per manente, apto s para asegurar la conse rvación de los edificios. En lo s casos en los
que la restaurac ión aparez ca indisp ensable desp ués de de gradacione s o destruc ciones, re comienda respetar la obra hist órica y artística
del pas ado, sin menospre ciar el est ilo de ninguna époc a.
16
El Con grès Int ernatio nal d'Archi tecture Mod erne conoci do como CIAM o Co ngreso In terna cional de Ar quitect ura Moderna f ue
fundado en 1928 y d isuelto en 1959. Fue e l labor atorio de i deas del movi miento mo derno o el llamado est ilo interna ciona l
en arquit ectura. Const ó de una o rganizac ión y una s erie de c onferencias y reunio nes, a sabe r:
1928, CIAM I , La Sarraz , Suiza. Fundac ión del CIAM
1929, CIAM I I, Fráncfor t, Alemani a. Vivie nda de míni ma.
1930, CIAM I II, Bruse las, Bé lgica. Desarr ollo racional del esp acio.
1933, CIAM IV , Atenas, Gr ecia. Car ta de At enas.
1937, CIAM V , París, Franc ia. Vivi enda y el oc io.
1947, CIAM VI , Bridgewat er, Inglat erra. R econs trucció n de las ci udades devastad as por l a II Guerra Mundial .
1949, CIAM VI I, Bérga mo, Itali a. Arquitec tura como ar te.
1951, CIAM VI II, Hodde sdon, Inglate raa. Cent ro ci udad.
1953, CIAM I X, Aiz- en -Provenc e, Fran cia. Car ta de h abitació n.
1956, CIAM X, Dubrovni k, Yugoslav ia. Hábit at.
1959, CIAM XI, Otter lo, Holan da. Disoluc ión del CIAM.
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
137
de las vías de comunicación arterias, y separadas de tal manera que
la distancia entre ellas permitiera la generació n de grandes
superficies verdes.
La Segunda Guerra Mundial llega con peores daños que la Primera
Guerra , con las consecuentes reconstrucciones. Algunos sitios
fueron conservados como memoriales. Otros reconstruidos cuales
facsímiles, como Varsovia, en Polonia. La voz de alarma la levanta la
Society for the Protection of An ci ent Buildings : “to make a sham
Antique Building can be nor only inartistic, but unpatriotic ”, a q uienes
tildan de impostores.
La restaura ció n en la intervención arq uitectónica siempre ha
generado controversia; l a Carta de Atenas e s tará convencida de la
importancia de la conservación artística y arqueo lógica y reconoce rá
que a la fecha ya hay una diversidad de casos especiales que sirven
de legislación para adoptar soluciones espec íficas, rechazando las
intervenciones integrales, instando por el mantenimiento y la
ocupación del monumento que aseg ure su vitalidad respetando su
carácter histórico y artístico. La may oría de ejemplos de intervención
monumental vienen de la herencia italiana arqueológica que tienden
a la consolidación del monumento y a la recomposición,
diferenciando las partes nuevas, documentando la orig inalidad de la
obra para o frecerla visualmente completa. Servirá de sustentación
teórica para intervenir reemplazando o completando, co mo lo
propugnan los principios violletanos .
La restauración del Ar co Triunfal de Tito entre 1818 a 1821
por Raffaele Stern y Giuseppe Valadier es uno de los casos que
ilustra la conservación del patrimonio y su permanencia . El
tratamiento arqueológico del monumento, elev ado a pieza mueble del
paisaje, recob ra de nuevo su función original como arco triunfal
después de haber sido pue rt a de la muralla medieval de la ciudad. La
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
138
aplicación de técnicas de reconstrucción recomponen su i magen,
estableciendo para el futuro los principios que regirán la valoración
formal c omo fundamento para la superviv encia de la memoria
histórica, de la que se acogerán las ciudades destruidas en las
guerras mundiales, o los monumentos que son símbolos muy
valiosos para una sociedad.
Un ejemplo de la época moderna es e l Ca mpanario de Venecia, para
el que se opta por su reconstrucción física exacta, utilizando nuevos
materiales de construcción. No hay falsificación, porque los
venecianos no persigue n el engaño; el Campanario no es antiguo,
sino moderno, y mediante su re construcción se posibilita el
conocimiento del objeto al que sustituye.
Debates y ejercicios de práctica profesional realizados en cada país
llevan a diferentes tendencias. Francia y España propende n por el
restauro estilístico. Italia por el restauro ar que ológico. Durante las
dos últimas década s del siglo X IX se reacciona contra los excesos de
la restauración v ioll etana que tiende h acia la unidad formal, l a cual
conduce a una unidad de estilo idealizando el monumento , y en
contra del fatalismo pasivo de la escuela ingl esa. El siglo XX propone
la conservación del patrimonio arquitectónico buscando una
dialéctica de la intervención entre lo antiguo y lo nuevo
17
.
Segunda mitad del siglo XX
A partir de 1945 se reorg anizan los o rg anismos inte rnacionales. Nace
la ONU, que da paso a la Unesco. Y la IO M, a ICOM. En 1954, La
Haya trata la prote cció n del patrimonio cultu r al en caso de conflicto
armado; en 1956, la Unesco cre a el Centro Internacional para
Conservación en Roma (que se pone en marcha en 1959) , se crea el
17
Rive ra Blanco , Javier. op. c it.
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
139
ICCROM y se dictan recomendaciones para el pa tri monio cultural
con énfasis en lo arqueológico. Viene la reunión de Méjico 1947, y e n
1948 y 1949 se cre an otros dos organismos, uno para l a protección
del patrimonio natural y el Consejo de Europa. En 1950 se funda la
protección de objeto s de museos. En 1957 s e reúne en París la
Segunda Conferen ci a de Arq uitectos y Técnicos de Monumentos. E n
1963 se publica Teo rí a del Rest au ro , de Cesare Brandi, director del
centro de Roma que enfatiza en que «retornar en el tie mpo implica
una falsificación» . En la época de los años sesenta se generan
grandes proyectos de cooperación internacional , como los de Abu
Simbel, Mohenjo -Daro, Sri Lanka, Fez, Katmandú, Borobudur,
Venecia, La Acrópolis.
Abu Simbel t raslad ado y r econstr uido por cons trucción de la repr esa Asuán
Sistema MO SE para evi tar l a elevaci ón del ni vel del Adr iático sobre la laguna de Ve neci a
Fuente: f otograf ías toma das de int ernet
Dentro de este marco de quince años de reflex iones , la tercera
Conferencia europea de Arquitectos y Técnicos de Monumentos se
reúne en Venecia a debatir sobre el manejo del patrimonio bajo el
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
140
lema «La restauración de los monumentos en la vida m o derna» . Se
reúnen más de 60 países. E n el Congreso se debate n cinco temas,
los mismos del Con gre so de Atenas: teoría de la conservación y
restauración, educación, jurídico-administrativo, historia del arte y de
la civilización, y salvaguarda, con una visión sobre la r estauración del
patrimonio inmueble basada en la Carta del Restauro . El Congreso
se pronuncia sobre el concepto de autenticidad, que de alg una
manera se confunde con el de integridad ; determina que se debe
evitar el desplazamiento de monumentos , épo ca que se ha
caracterizado por esta modalidad de interv ención . La Carta de
Venecia no incluye e l t ema de la educación, la participación
ciudadana y el re-ente r ramiento de bienes excav ados cua ndo no se
puedan conservar, entre otros. Se crea ICOMOS en 1965.
Paralelamente en Améri ca , el tercio medio del sig lo XX está
enmarcado por reun i ones después de un receso de diez años; los
encuentro s nacionales e internacionales en Chile 1934 y 19 38,
Argentina 1935, Méjico 1938, Estad os Unidos ( W ashington) 1939 , en
el que se crea el «Premio Amé rica» a la rest auración de
monumentos. En esa época s e realizaron también el primer
Congreso Internacional Americanista en el Perú (1937) y el primer
Congreso Panamericano de Viv ienda Popular, en A rg entina (1939) ,
terminando con e l de Montevideo (1940 ).
Con el continente europeo de nuevo env uelto en otra guerra
mundial, en la reunión de Montevideo el tema predominante es el
urbanismo y el crecimiento de las ciudades americanas, i ncluyendo
la dimensión social y la e st ética de los edificios . Considerado el
urbanismo como una ciencia, se exhorta a la creación de ins titutos
para la enseñanza de la historia de la arquite ctura americana. Se
evidencia la necesidad de legislar sobre la protección del patri monio
histórico americano y por la creación de c ursos para la restauració n
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
141
de monumentos. Mario Buschiazzo coordina la mue stra argentina
con 359 trabajos sobre arq uitectura americana, prehispánica y
colonial del continente, con casos de Arg entina, Uruguay , Chile,
Bolivia, Brasil, Estados Unidos y Perú. También se trata de nuevo el
tema de la vivienda popular y los crédito s hipotecarios.
En Lima (1 947 ), los peruanos muestran dos proyectos
«americanistas» , el Palacio Arzobispal y la Escuela de Bellas Artes
como respuesta formal entre lo neocolonial y lo n eo-indigenista , que
exhortan a l a identificación incaica con raíces esp irituales que
conformen la concien ci a de una identidad. Se elabora un plan piloto
para Cuzco después del sismo de 1950 , apelando a un esq uema
CIAM que proponía la destrucción del tejido histórico de la ciudad y la
construcción de edificios sob re pilotes , lo cual no se realiza.
Escuela de Be llas Artes de Lima
Palacio Arzobi spal de Li ma y Catedr al – estilo ne o-colonial
Fuente: Fo togra fías to madas de in ternet
COHERENCIA EN LA P ERMANENCIA DEL PAS ADO EN EL PRESENTE
142
La misión de la Unesco encargada de considerar la reconstrucción
de Cuzco en 1951 dictamina sobre la base de tres ciudades
presentes: la incaica, que e s tá a nivel de cimi entos presente ; la
colonial, que debe ser restaurada; y la moderna, que debe
construirse como representativa de una capital regional, y q ue no
será posible si se exige la conservación de los restos vetustos de las
antiguas capas del desarrollo de la ciudad
18
. Se divide en cuatro
zonas el área central: la zona histórica y a rqueológica objeto de
reconstrucción y restauración; los distritos re sidenciales que pueden
ser objeto de modificaciones; l os distritos que se pueden reconstrui r
en su totalidad; y los distritos de futuro desarrollo urbano. De la
primera zona, los muros inca icos que dan bajo protección estricta, las
casas y edificios monumentales i nventariados se restauran, y el
contexto puede s er reemplazado por obras nuev as siguiendo normas
de altura y densidad. Se af irm a específicamente que no es preciso
imponer por ley un e s tilo «neocolonial» . Es la aplicación de la Carta
de Atenas.
Cuzco f otografías informe UNESCO 1 951
Fuente: Fo togra fías y gráfi cas to madas de int ernet
Esta reunión de Montevideo convoca e l mayor número de
profesionales reunidos entonces, y cuenta con la presencia de
18
Unesco , Museos y M onu mentos III - Cuzco recon strucció n de la ciudad y restauració n de sus mo numentos . 1953.
LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE
244
Mantener las car acterísticas morfológicas de un lugar cumple con las
políticas de conservar las p ec uliaridades naturales y las
representaciones urbanas que ha n da do albergue a las so l uciones de
hábitat de una comunidad, en una época determinada. Un sitio está
conformado por la i mplantación, c alles, orientación, densidad,
función, y por la arquitectura como el eleme n to formal de la
agrupación urbana. Garantizar la continuación de este patrimonio
inmueble diverso, su presencia material y social en el territorio exig e
también del conocimiento y valoración del lug ar geográfico en donde
se implanta.
Con las actuales políticas de Paisaje Urbano Históri co, una visión
eminentemente territorial , la ciudad c ambiará la forma de ver su
territorio, especialmente la centralidad, como un lugar que «n o se
toca» , para pasar a verlo, como ya lo dicen muchos expertos en
urbanismo
8
, como un barrio más entre todos, caracterizado por u na
forma de vida que responde a un sistema de morfología urbana y a
una tipologí a arquitectónica diferente s , s obre los cual es ya se tiene
una valoración objetiva desde su apariencia formal y que ahora debe
definir su composición social en aras de la sostenibilidad ambiental y
de cotidianeidad para hacer de este s ector de la ciudad o del p oblado
un lugar más cercano a los ciudadanos, o en su defecto, si ostenta n
la categoría de Patrimonio de la Humanidad, para el turista.
De esta aso ciaci ón vital entre territorio natural y cultural resulta el
lugar de asiento de cada generación, lo que determina su ca r ácter y
su esencia; s e concreta en los aspectos distintiv os de la geografía y
el acierto de l a implantación y de los límites c ulturales que se
8
Encuentro Interna cional El P ai saje Urbano Histórico como Her rami enta del Desarrollo Urbano Sostenible . Quito, septiembre de 2015.
Durant e su inauguración, la directora/repre sentante de la Unesco para Bolivia, Colombia, Ecuador y Venezuela, Saadia Sánchez Vegas,
señaló que la noción de Paisaje Urbano Histór ico, produ ct o de la importante evolución que ha experimentado la teor ía y la praxis de la
conse rvación de l patrimonio ur bano en los últi mos deceni os, permite pe nsar, aborda r y planific ar en función de los reto s y la s perspect ivas
actual es d e los centros históric os y s u entorno urbano, con énfasis en un enfoque integral y sistémico que supera la conse rvación del
entor no físico par a abarc ar también el e ntor no humano en t odos su s aspectos, mater iales e inmateri ales.
Disponi ble en: ht tp://www.unesc o.org/new/es/ media-serv ices/
LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE
245
establezcan; es el genius loci , el c oncepto de lug ar en la
arquitectura
9
. Es, según Ignacio Solá- Morales, “ el lug ar en que la
historia y la geografía se dan la mano porque se determinan, de
manera precisa, la idea general del tiempo y del espacio ”.
Albacet e, España Fuente: f otogra fía toma da del int ernet
Hasta el momento, casi todas las ciudades concentran l a definición
de límites de in terés cultural a la centralidad, al lugar de fundación;
no obstante, el crecimiento de las ciudades ya ostenta muchos más
sectores, que sin lugar a dudas son representaciones actuales de
sistemas de agrupación urbanística y de des arrollos arquitectónicos
que, expandidos por toda la ciudad , constituyen también una
narración histórica del modo de viv ir sus habitante s . En este siglo y a
no tendrán valor solamente los se c tores que v ienen de mucho tiem po
atrás, como sería el centro de una ciudad metropolitana, o una
ciudad medieval como Chartres, o el sector de las ruinas de la ciudad
de Roma; se in cl uirán también los desarrollos prese ntes, qu e ya
9
Ámbito ar quit ectónico de la fe nomenología, desa rrol lado principa lmente por el teór ico Christian Norbe rg-Schulz en su libro G enius
Loci: Toward s a Phen omeno logy of Arch itectu re , Rizzoli In ternational Publicatio ns, 1979.
LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE
246
conforman nuevas formas de vida, y que es f in almente lo que el
patrimonio de hoy visualiza proteger: lo inmaterial, lo q ue
históricamente va caracteriza ndo a cada sociedad. ¿Cómo se
continúan habitando esos recinto s del pasado y se protegen los
presentes qu e también hacen parte de la h er encia y son los que se
habitan hoy? Esa es la tarea. El patrimonio no solo debe estar en las
colecciones de los museos como piezas muebles o como escenari os
urbanos, sino tamb i én en los barrios que, c aracteriz ados por la
arquitectura de cada tiempo, ofrezca la variedad de ámbitos que
constituyen la riqueza propia de las ciudades .
Brookl yn, Nuev a York, Estados Unido s Villa de Leyva, Colo mbia
Wall Stre et, Nue va York , Estados Unidos Shangai, Repú blica Popular Chi na Sevilla, España
Ilustración conjunt o residenci al (sin local ización) París, Francia
LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE
247
Leeds, Inglater ra Málaga, España
Nueva York, Est ados Uni dos Valdelinare s, Teruel , España
Fuente: f otogra fías toma das del internet
Todos los ámbitos son p atrimonio de la ciuda d y de quienes ter minan
ada ptándose a estos . S e requiere del ajuste de la conducta personal
al espacio p re establecido , bajo una cierta “ dosis de mitología
urbana ”
10
. Mediante mecanismos de interv ención pública, como es la
revitalización urbana del cen tro , se busca la reconquista de un
ambiente que no es propio de la época actual , que responde a
momentos históricos y formas de vida pasada, pe ro qu e ajustados a
una tecnologí a y servicios p resentes es posibl e hacer propio, es
posible id entificarse con él . Obligados con la preservación del
patrimonio cultural, en muchos casos se exige no solo la
conservación material y territori al del pasado , sino también la
capacidad de f r agmentación de la identidad del individuo , porque en
muchos casos aún quedan f or mas de habitáculos que provienen de
10
Halper t, Mirt a. Habita r el patri monio . Territorio, esp acios, l ugares . Edi torial Unive rsidad Central, Chil e, 2007.
LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE
248
otras culturas o épocas de colonización , una impronta del pasado
que aún presenta conflictos culturales.
Barri o Albrook , Panamá – indiv idual ización casas ( antiguo barr io milit ar estadounide nse Zo na del Canal d e Panamá)
LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE
249
Componente social
Sobre el tema de la permanencia y su trans formación aparecen
reflexiones nostálgicas, co mo la de Torres Balbás cuando narra con
tristeza el mundo de demoliciones que acontecen en la ciud ad de
Granada, y dice que a mediados del siglo XIX se abre la Gran Vía,
cortando estrechas callejuelas que formaban la ciudad antigua. “ Una
calle recta de 822 m. de longitud y 20 m . de ancha, hoy una calle
moderna, sin perspectiva ni carácter, fatigosa de andar, en la que
solo distrae la vista un ciprés ”
11
. Cabe decir que la denuncia no solo
abarca ba lo que se derrumbaba, sino también anunciaba la mala la
suerte que corrían otras edificaciones después de las intervenciones
radicales. Todas en casas de expresión de arte popular , d el “ arte
humilde y callado ” que no se aprecia, o mejor, que pocos aprecia n,
que se trasmite de forma lenta de generación e n generación, que
forman la personalidad de un sector de la ci udad. Continúa
refiriéndose a la s casas del siglo XVI, albergue de musulmanes, el
área morisca del Albaicí n, “casitas minúsculas, recatadas, cuya s
humildes fachadas no revelan nunca la graci a refinada de sus
interior. Hoy (1 923 ) s e desprecian, no se valoran. Los extranjeros no
las visitan y la mayoría de los granadinos las ignoran. No las protege
ley alguna, ni su desaparición m overía escándalo” .
En el ámbito patrimonial se dice que lo constr uido está asociado al
complejo social que lo habita y que lo social da sentido a la
complejidad urbana histórica que admiramos; e s una realida d
condicionada a l as áreas centrales de las grandes ciudades, mas no
al contexto de los pueblos. Si fuera así, con cada generación deberí a
desaparecer la arquitectura y su entorno urbano. Cada grupo socia l
que lo h a bita, generación tras generación, ind efectiblemente cambia
su esencia, po rq ue inde fe ctibl emente genera ajustes que le permite n
11
Torres Balbá s, Leopoldo. Gra nada: la ciud ad que d esaparece . Univer sidad de Gr anada, Escue la Super ior de Arqu itec tura, España,
1923.
LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE
250
discurrir en ese «viejo» e spacio. Estamos ante una dualidad
conceptual, que es la que plantea Francesc o Bandarin cuando se
pregunta si vale más como patrimonio urban o la ciudad de Venecia o
la de Benarés en la India, confrontando qu e la primera se conserv a
arquitectónicamente, pero sin su s habitantes locales, y la segunda
conserva sus habitantes locales, per o su arquitectura está totalmente
deteriorada.
Siendo así, para man i festarse sobre c uáles son los factores que
inciden en la perennidad de la arquitectura , h abría que comprender,
antes que nada, que c omo contenedora, su capacidad de adaptaci ón
está sujeta a las políticas de ordenación u rb ana que caracterizan el
ámbito territorial, y así, de sde esa visión de planificación
diferenciada , los habitantes se puedan apropiar del territorio urbano y
arquitectónico que mejor se ajuste a su forma de vida , apropiándose
del lugar, con el propósito de contri buir a mantener la trasc endencia
de lo histórico en la vida actual y futu ra de la ciudad.
L a recuperación de las áreas centrales como una cuestión
puramente patrimonial hay que abordar la des de la óptica territorial,
entendiendo que el paisaje cu lt ural será el protagonista, pero no solo
compuesto por aspectos materiales de la cultura, sino también por
los naturales y los inmateriales. La conjunció n de estas cualidades,
asociadas a los grupos humanos, generará lo que por décadas ha
fallado en la gestión de las ciudades , pero q ue todaví a subsiste en
los pueblos y en l as ciudades pequeñas, donde la comunidad reside
y es propietaria de una arquitectura que se adapta a su
cotidianeidad, d e lo que se desprende una apropiación del territorio ,
que a su vez se traduce en un manejo equilibrado del medio
ambiente y en la autonomía para desarrollar sus tradiciones. Muchas
reflexiones recientes le apuntan a redefinir los centros de ci udad
como unidades barriales , con el fin de co ns eguir de nuevo una
LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE
251
armonía cultural in tegrada social y económicamente, que se ha
perdido en los centros tercerizados, hoy territ orio de nadie, a v eces ni
siquiera del turista.
El éxito del u s o residencial en á mbitos demarcados por rasg os
estilísticos del pa s ado debe estar co mpletamen te asociado a formas
de vida y a patrones sociales que s ean capaces de reconquistar un
espacio que no es propio. Actualmente , por l a indefinición de la
vocación del área central , se aposentan en lo s centros de ciudad la
pobreza y las actividades terciarias, c omportándose como lugares
apartados del resto de la ciud a d, vinculados consigo mismo, y que
por esta razón so lo han contribuido al desequilibrio urbano y
territorial. Esta será la cuestión a superar, y la experiencia de hoy
debe servir de «p ru eba y error» frente a la nueva concepción de
ciudad, pa r a dar alcance a las nuevas políticas de l Paisaje Urbano.
“ La posición que se ha adoptado para proteger los centros históricos
y cómo aborda r s u recuperación se ha reducido a considerarlos
como espacios aislados dond e, a partir del concepto de rehabilitación
arquitectónica, por que la vetustez y antigüedad de las edificaciones
no son aptas pa ra el uso residencial — pa r a lo que originalm ente
fuera su uso — , ahora cabrían toda clase de acciones, para
reconvertirlos en lugares de actividad terciaria ”
12
.
Desde esta re alidad, los centros no se alzan como ámbitos
especiale s capaces para afrontar alternativas urbanísticas que le
importen a la ciudad en su conjunto. No son siquiera es tructurantes
del desarrollo, sino todo lo contrario; son con siderados áreas
marginales c o n arquitectura doméstica e infraestructu ra deficientes,
donde se desplazan los habitantes de escasos recursos. E n busca
de frenar el deterioro del cen tro , e ntran en escena los planes de
12
Álvarez Mora, Alfonso. “La vivienda como indicador de la recuperació n de los conjuntos histórico s. Un balance en Españ a”. En: Simpo sio
Interna cional Ciudad sobre Cuidad, I nt erferencia s entre Pasado y P resente Urbano en E uro pa. Funda ción del Patrimoni o Histórico de
Castill a y Le ón, Valladoli d, 2009.
LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE
252
renovación u rb ana de la ciudad que se ocupan de áreas de
manzanas completas, pues su visión no será la de modi ficar o
consolidar predio a predio, sino la de i mpulsar cambios estructurales,
en masa, que derive n hacia el cambio programa do d e residentes ,
que ya no será cíclico sino inducido . Est as acciones de gestión
urbana cuentan con alta desaprobación social por el impacto sobre
los moradores, quienes por sus condiciones económicas habitan la s
casas sin sentido de pertenencia, convirtiendo muchas de ella s en
los llamados inquilinatos, o transformadas empíricamente en
pequeños centros comerciales, como es el ca so de la ciudad de
Cuzco.
Casa col onial c uzqueña, co nvertida en centr o comercial – Fuente: Patri monio u rbano Colomb iano
Casa del p oeta Jorge Isaacs co nvertida en centr o comerci al en Cali, Colombia
Fuente: f otogra fías y rend er toma dos de intern et
LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE
253
Los centros fundacionales aún no se han entendido como un ba rr io
más, r epresentado por arquitectura con carac terísticas formales
diferenciales, como también lo son e l resto d e sectores que
conforman la ciudad. Se le a s ocian patologías no deseables , por el
deterioro que representa su contenido arquitectónico y
socioeconómico. No o bstante , s e le reconoce que en un momento de
la historia su programación y materializ ación espacial actuó como
impulsadora del desarrollo urbano de la ciuda d, como mecanismo d e
colonización territorial, y su f unción como centro fundacional organiz ó
el modelo de ciud a d al que se pertenece y dio marco para la
dinámica municipal que la gobierna. Es tos son los factores
diferenciales, únicos e irrepetibles del resto d e la ciudad que debe n
continuar liderando su valoración. Para lograr esto se requiere de
una mirada integral dentro del sistema territorial, y no la puntual de
sus límites y composición socioeconómica actual, que es la que ha
llega do a nuestro tiempo, seguramente por la aplicación de medida s
conservacionistas de la forma, y no de la función que representó en
épocas iniciales.
A hoy, la protección del patrimonio c ultural del centro histórico es
limitada y se presenta ba jo polí ticas de rehabilitación, como u n
espacio con diversas posibilidades funcionales, como lugar donde se
reconocen v alores urbanos y arquitectónicos en un proceso de
reconversión espacial de casas residenciales transformadas para
us os terciarios e institucionales. Las nuevas tendencias para
aproximarse desde la v isión territorial propo n en políticas de
revitalización que le dev uelvan al lugar el factor residencial,
recono cie ndo en la arquitectura lo permanente y lo efímero de la
identidad individual y colectiva, estableciendo como lo hiz o en su
momento Alois Riegl un sistema claro de los valores del patrimonio
cultural.
LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE
260
dicho impacto
13
. Los Planes Especiales de Reforma Interi or cuya
puesta en p rác tica ha tenido lugar desde finales de los años ochenta,
ha n supuesto el derribo de unas 1.600 viviendas, la co ns trucción de
nuevas, la pavimentación y prolongación d e c alles, la apertura de
plazas. Complementariam ente se han constru ido y reformado
equipamientos. E st as actuaciones han generado un cambio
intencionado, un cambio inducido en la nuev a composición social del
lugar. Urbanísticamente se ha habilita do la lle gada a nuevos grupos
sociales bajo requisi tos de realojamiento en el barrio, donde para
poder acceder a una vivienda nueva en el mismo lugar, los
moradores deben demostrar que se es vecin o del barrio desde antes
del año 1 989 , además de estar caracterizado por una precariedad
económica que lo iden tifique como población subsidiada.
Adicionalmente a la mejoría de las condicion es residenciales, de
espacio público y equipamientos comunales, la z ona de la Ciudad
Vieja ahora se comienza a ide ntificar por una oferta comercial étnic a
que ha ido posicionándose en el lugar, característica que ahora se
promueve de s de la administración local c omo un «producto cultural
enriquecedor» , relacionado con el p apel de la ciudad en el marco del
proceso de globalización del capital social, del trabajo y de la
comunicación. Barcelona responde a un patrón de la mundia liz ación,
extendiendo una oferta transnacional a un os inmigrantes extranjer os ,
a quienes s e les está dando la oportunidad d e resid ir manteniendo s u
identidad, mediante la cual se satis fa c en la s demandas de la cultur a
local.
13
Solé, Carl ota ( Coordina dora). El impacto de la inmigra ción en la econ omía y en la soci edad recept ora . Anthropo s Editorial , España,
2001. “ El proyecto Xenof ilia ofrece u n servicio dest inado a ampli ar el abanico de op ciones d e los inmigra ntes a l a hora d e alquilar u na
viviend a. Dicho servicio recoge la o ferta de p isos y conf ecciona un a bolsa de vivien das ”, p ág. 235.
LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE
261
Barri o El Rav al, Barcelona , España
Fuente: f otogra fías toma das de int ernet
LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE
262
En cuanto al tratamiento morfológico del lugar, “ Debe destacarse q ue
el distrito en cuestión tiene una larga historia de síntesis culturales a
sus espaldas. La Ba rci no romana (databa del siglo XIV y que fue
demolida en 1854. Tan solo se con s erva un pequeño tram o de la s
murallas al principio del Paralelo, junto a las Ataraz anas) , la ciud a d
medieval, la Barcelona industrial, todas ellas tuvieron a quí su núcleo ,
o bien dejaron su impronta indeleble. Con respecto a la más reciente,
debe decirse que el Barrio Chino, internacion almente conocido como
territorio de desheredados y malvi vientes debido a la ob r a literaria de
Francis Carco, Jean Genet, André Pieyre d e Man diargues, etc.,
constituyó e l lu gar de residencia de gran parte de los inm igrantes
llegados del resto de España pa r a trabajar en las fábricas catalanas
o en las reform as urban as que la industriali z a ción requirió en el siglo
XIX ”
14
.
Plano ci udad ro mana.
«Barc elona romana» de Enri que Íñi guez Rodrígue z (Qoan ) - Barcino/Bc n (2010). Museu d'Històr ia de B arcelona . Ajuntament de
Barce lona. Dispo nible bajo l a licencia CC BY-SA 3.0 ví a Wikimedi a Co mmons -
http://co mmons.wikimedi a.org/wi ki/Fil e:Barc elona_ro mana.png#/media/Fil e:Barc elona_ro mana.png
Estamos frente a un ejemplo que claramente es congruente con l a
situación material de la herencia cultural. El sector ha sido el ámbito
14
Bergal li, Vale ria. “ Cont exto urbano y alterida d en Barcelo na. Nuev os desafíos par a la Ciud ad Vieja ” . En: Revue Eu ropéene d es
Migra tions Int ernationa les , Vol. 13, N° 3, págs . 121- 132.
LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE
263
de diversas culturas, las cuales han florecido y dado paso a las
siguientes generaciones, y de las cuales se t iene y conserva
documentalmente, o a partir de algún v estigio, el conocim i ento
histórico de su presencia; su permanencia en el tiempo está
determinado por la apropiación co n q ue las nuevas generaciones lo
habiten, y le den continuidad al carácter homogéneo
15
que se ha
arraigado en el tiempo presente. El territorio se rev aloriza, los efectos
de la fuerza de segregación se mitigan, la inclusión ciudadana se
hace efectiva. Un nuevo patrón cultural se im planta en el territorio,
hasta que otro nuevo llegue y lo transforme. T o do es transitorio. Es la
secuencia de la vida e n los sectores históricos , y que las políticas de
conservación del patrimonio constr uido han de formado, preocupadas
solo por las transformaciones materiales, y no las so ciales que so n
las que validan el territorio.
Sin embargo, esta renovación urbana ha traí do consigo los efectos
negativos del mercado inmobiliario que siempre está al acecho de
oportunidades comerciales en detrimento de la calidad de vida de
sus residentes. E n la reciente exposición mundial en Shangá i 2010
16
,
se divulgó que la Ciudad Vieja de Barc elona es hoy el distrito con
mayor densidad de hoteles y pisos tu rí sticos de toda la ciudad
(aproximadamente el volumen de población e stacional o por días es
del 40%), lo cual ocasiona graves problemas en el tejido vecinal:
aumento exponencial de los precios de alimentación, de vivi enda,
expulsión de vecinos por turistas, ruido, desmembración del t ejido
vecinal y sustitución de equipamientos vecinales por equip amientos
turísticos. Aquí se confrontan datos que tienen objetivos antagónicos.
15
Las áre as urbana s homogéneas toman co mo unidad de anál isis la mor fología del bar rio o el conjunto d e objetos arqu itectó nicos y
paisajíst icos que se desean r escatar o co nsoli dar. Se trat a de la defini ción espacial de ár eas, a travé s de un co njunto de c aracterí sticas
que a su vez l as diferenc ie de las á reas vecinas. Se c onsidera que par a definir ár eas homogéne as, las uni dades deberían r esponder a la
regla r econocida , según la cua l debe n ser " tan distinta s unas de ot ras como sea p osible, e i ntern ament e tan homog éneas como sea
posib le " (Harv ey), lo cua l exige la búsqueda de aque llas vari ables e i ndicadores que mejor pe rmitan la de finició n y diferenc iación de las
áreas.
16
Exposici ón Mun dial Shangái 2010. P resentad a por el Ay untamient o La Ba rcelona de l os barrio s 2006 .
LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE
264
La ciudad tiene barrios residenciales y turí sticos. Cada uno res ponde
material y socialmente a las dinámicas locales y globales. Abarcar en
un dato la complejidad del ordenamie nto integ ral del centro es
desvirtuar las vocaciones que se determina n para cada área.
Las sociedades que en cada época han dado forma a la ciudad le
otorgan una s c aracterísticas urbanas únicas que se materializan en
dichos momentos con sus singularidades. La correspondencia e ntre
las formas y las personas que la han habitado evoluciona con ellas, y
con la desaparición de ese grupo de personas, los receptáculos de
dicho momento, que p or tener una longevidad diferente
permanecerán rec onfigurándose, adaptándose a las nuevas
generaciones que las habiten, hasta que en un momento dado su
existencia también llegue a un fin, de acuerdo con el principio de
Ruskin. Ba j o esta óptica se dice de forma alegórica que una obra de
arquitectura siemp re estará inconclusa hasta no llegar al estado de
ruina , como lo relata en primera persona la hi storia de una casa en
Buenos Aires que , en el transcurrir de los acontecimientos de una
familia de la alta sociedad , la llev a a su abandono y demolición : “ S oy
vieja, revieja. Me estoy m uriendo ya , me están m atando día a día.
Ahora mism o me arrancan lo s escalones de m ármol, la gloria de los
escalones de mármol, pulidos, que antes, al darles el s ol a través de
los cristales de la claraboya, se iluminaban com o una b oca jo ven qu e
sonríe. Siento terribles dolores cuando los brutos esos andan por m is
cuartos con sus hierros, golpeando las paredes. Dolor y vergüenz a .
Me avergüen z o de que m e vean así, mugrienta, sórdida, de que to do
el mundo me vea así desde la calle, con solo a som arse al vestíbulo
donde ya no hay puerta y a los boquetes abi ertos bajo los balcones
sin persianas. Que me vean así ... así ... c on el papel del escritorio
cayéndose, con la lepra de la humedad devorándom e, con los vidrios
del hall manchados y rotos, con la baranda de la escalera
LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE
265
herrumbrosa; lo que fue blanco o celeste o az ul transformado en
negro, con colores sin color, im puros… ”
17
.
Ruinas – Fuent e: fotog rafías toma das de Pinterest
Las políticas de conserv ación de l patrimonio t raen bases sólidas en
lo que respecta a la valoración de la arq uitectura monumental de s de
lo histórico y lo estético. Las Recomendaciones sobre su
conservación están ligadas a lo s hechos de destrucción masiv a como
las guerras mundiales, las fuerzas de la naturaleza, las conquistas
del territorio o la desidia humana , q ue también son hechos culturales
que no se pueden obviar cuando suceden. Dichas polí ticas incluyen
17
Mujica Láinez , Manuel. La Ca sa . Editori al Suramer icana, Argent ina, 1954 (pr imera e dici ón), 1984 (novena edic ión).
LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE
266
actividades diversas frente a esa conservación urban a, como son la
documentación, la formación y la v aloración; “ la clave no va a ser
solo la salvaguardia desde la visión integradora del patrim onio
urbano, sino la acción que permite, en su com plejidad cultural y
social, dar sentido a dicho legado en la ciudad actual y futura ”
18
.
Sin embargo, en l as políticas culturales sobre la valoración y
permanencia de la arquitectura doméstica ha y confusión conceptual.
Recordemos que Adolf Loos decía que la producción de la
arquitectura residencial solo satisface las necesidades espaciales del
momento que se habita, que s u producción es efímera, lo que
supone que su ex tensión en el tiempo solo se valide po r el
mantenimiento de su estructura y la facilidad de readaptarse a la
nueva forma de vida; no obstante, esa extensión tiene límites, es
perecedera , y no podrá permanecer en el territorio por siempre. La
valoración que urbanísticamente se otorga a la presencia de la
arquitectura d oméstica, aunque está relacionada con la forma, se
refiere más a la a c tividad residencial, al carácter orig inal del sector de
la ciudad. Esa caracteriz ación es la que se quiere trasmitir al futuro.
La esencia del territorio, más si se trata del fundacional.
18
De las Rivas Sanz, Juan Luis. Simpo sio Internacio nal Ciuda d sobre Cui dad. Interf erencia s entre Pa sado y Presente Urb ano en Euro pa .
Fundació n del Pat rimoni o Históri co de Castilla y León, Valladol id, 2009.
LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE
267
Casas resi denci ales Cartagena, Colombia
Fuente: f otogra fías toma das de int ernet
Patrimonio cultural
La estructura estratificada de los centros históri cos se ha
protagonizado a través de la historia de su arquitectura monumental
y doméstica . Cada período ha tenido su momento, y ha sido
representado a través de sus manifestaciones artísticas. Viv ir hoy
con la forma de vida de años ac aecidos no sería lo que la mayoría de
la población escoge rí a. Ese cuestionamiento se presenta en la
película del cinea st a W oody Allen sobre Parí s ( Media noch e en
París , 2011) cuando el coche transporta al a c tor al pasado, y este, al
final, toma la decisión de viv ir su tiempo, porque el di cho de que
LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE
268
«todo tiempo pasado fue mejor » parece más una fan tasía romántica
que una realidad, en caso de convertirse en una verdadera opció n.
Esta reflexión está directamente relacionada con la habitabilidad de
la arquitectura. En la medida en que nuevas generaciones puedan
habitarla dentro del confort de su época , se mantendrán; si esto no
es posible, tanto la rehabilitación co mo e l abandono serán las causas
de su pérdida irremediable. Lo que se busca mantener del patrimonio
urbano y arquitectónico son formas del pasado que nos re miten a la
historia, pero que necesariamente, si no cuen tan con una apreciación
de parte de quienes son su s dueños, no significarán n ada para la
nueva generación que las re cibe. Conservando su integridad, s u
presencia debe c orresponder con la forma de vida de quie nes la
habitan, aceptando las transformaciones funcionales a las que cada
época tiene derecho a viv ir.
En el mundo entero , las ciudades se han levantado sobre sí mismas,
renovadas y ampliadas , con edificaciones que responden al
desarrollo urbano de cada época. La s ciudad es tienen la capacidad
de reconfigurarse med i ante una superposición de estratos espacio
temporales, cada uno asociado a momentos históricos, unos bajo
tierra y otros visibles, como son los monumentos que han tomado
años en completarse, como p u eden ser la Catedral de Sevilla que
apreciamos hoy, o la ci udad de Cuzco con los estratos visibles de las
civilizaciones Inca y Española.
LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE
269
Cuzco, Per ú
Fuente: f otogra fías toma das de int ernet
Catedral de Sev illa, España
Fuente: f otogra fías Patri monio Urba no Colo mbiano
Tanto l a construcción de los grandes monumentos como las
transformaciones de las ciudades ofrecen da t os sobre la continuidad
histórica de los territorios. Su evolución en el tiempo les a greg a un
valor de autenticidad, término desarroll ado en la Carta de Cracovia, y
les da un carácter de estabilidad, aunque s uene contradictorio. E l
tejido urbano e s tá conformado por la residencia de grupos sociale s
que se han identificado con una porción de terr itorio , y la evolución
de su forma de vida se refleja en e s os hechos q ue son la arquitect ura
y ta mbién el urbanismo, que conforman el ámbito urbano originario
de la ciudad que en el siglo pasado se delim it ó como centro histórico ,
y q ue a p artir de este s iglo se ide nti fica rá com o Paisaje Cultural,
como Paisaje Urbano Histórico.
Analizar hoy la catedral gótica de Chartres en medio de su entorno
medieval f re nte a la catedral gótica de Notre Dame en París con su
entorno moderno sirve pa ra preguntarse si uno u otro entorno urbano
LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE
276
referencia de su vitalidad o deterioro, se deberá revisar el tema de
los moradores asociado a la caracterización, p ertenencia y valoración
del lugar en que residen , para manejar acertadamente la s
condiciones a mbientales de este sector de la ciudad, que en muc hos
casos ha perdido gobernabilidad y le es ajeno a ot ros sectores de la
población que quisiera ha bit arlo . Un sistema de arquitectura urbana
valorada de acuerdo c on su entorno se constituirí a en una nueva
oferta para la escogencia residen ci al que ofrecen l as ciudades en sus
diversos ámbitos, todos históricos .
El patrimonio urbano y la forma de la ciuda d deben entenderse, lejos
de nostalgias estériles, a partir de la aceptación inev itable de l
cambiante devenir de la v ida de la s formas
20
. Se debe rá descifrar la
ciudad actual como el resultado de yux taponer diversos momentos
espacio temporales en el mismo l ugar. De este modo, la ciudad
contemporánea pod rá entenderse desde las diversas y heterogéneas
acciones que la han ido conformando en el pasado, pero que le
permitirán construir su futuro.
¿Conserv ación o cambio?
ICOMOS por su parte, también ha desempeñado un papel importante
en cuanto a la conservación del patrimonio cultural en el siglo X XI .
Del 5 al 9 de mayo del 2010, en Praga, Republica Checa, y del 3 al 6
de marzo en Flore ncia, Italia, se reunieron los Comités Cientí ficos
sobre Teoría y Fil osof ía en Conserv ación y Restauración para
discutir sob re l a tolerancia al cambio y su s límites
21
.
20
Peláez , Rodo lfo . La vida de la formas, de Henri Foci llon . Text o leído e n la presentac ión del libr o durante la XXXII Fe ria Int ernaciona l del
Libro , en el Pal acio de M inería de la UNAM, miérco les 2 d e marzo d e 2011. Disponi ble en:
http://bl ogs.fad.unam. mx/coordi nacion_ edit orial/wp-
conte nt/uploads/2010/09/ HenriFoc illonPrese ntaci i%C3%B3nMi ner%C3%AD a2011RPel% C3%A1ez .pdf 1943
21
ICOMOS. Intern ati onal Scientific Commit tee fo r the Theo ry and th e Philosophy o f Conservat ion an d Restoratio n. Conservat ion tu rn-
return t o con servation . Toleran ce for Chang e. Limit s of Change .
LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE
277
Michael Petzel, d e Alemania, fue reacio al tema, y rep rochó la cart a
de Burra, aduciendo que es una versión extendida de los Principios
de preservación b aj o propósitos generales inconv enientes, como
decir que <la conservación es el manejo del cambio> un eslogan qu e
puede conllevar a interpretaciones peligrosas, incluso hasta
contrarrestar el núcleo de la ideología de la o r ganiz ación. Después
de todo, dice Petzel , la conservación no significa <manejo del
cambio> sino preservación; preserv ación, no alteración y
destrucción: ICOMOS es la única organización internacional global
para la <co nservación de monumentos y sitios> no es un Consejo
Internacional para <manejar el cambio >. Reprendió también lo
expuesto durante la reunión del Comité Ejecutiv o en Valetta, Malta
en 2009 sobre “pa rticip ar de un verdadero ejerci cio multi -disciplinar,
multi- cultural, glob al ”, bajo la “ iniciativa de la tolerancia y el cam bio ”
22
.
Esta es una in t eresante posición europea frente a otras v isiones
continentales que emerg en en conexión con los debates sobre
Paisaje Urbano Histórico, cuando incluso otras Cartas de ICOMOS
consideran que el cambio debe ser evidente para ciert a categoría de
monumentos. Así, por ejemplo, la Carta de Florencia menciona el
crecimiento y decaimiento de la naturaleza, la Carta de Unesco del
Patrimonio Verná c ulo se refiere al inevitable camb i o y desarrollo, o la
D eclaración de Xi’an , China, trata s obre la tarea de mon itor ear y
manejar el cambio que afecte el ent orno de las estructuras, sitios y
áreas patrimoniales.
Petzel continúa diciendo que “(…) para to dos aquellos que en es te
contexto se están quejando sobre la pretendi da doctrina euro
centrista sobre teoría y prácticas de conservación, al menos de ben
tener una idea de la historia de la conservación en los países
europeos y sus sistemas de valores … Aprueba que se deben
LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE
278
respetar las tradiciones especiales del resto del m undo; una
aproximación pluricultural que se definió en la Carta de Nara 1994
como un nuevo paradigma herencia pluricultural … Sin em bargo, el
respeto por las tradiciones de los demás también aplica para las
tr adiciones de conservación europeas, que no deben ser
discriminadas sobre la base de actitudes de la <vieja Europa> ... L a
gran tradición europea no debe ser incom prendida con frases como
<desde hace 200 años se han enfocado solo a lo material>
separando lo s va lor es m aterial o inmaterial (…)”
23
.
Por su parte, el presidente de ICOMOS, Gus tavo Araoz presenta
varios antecedentes del cambio remontándose a la Conv ención de
Patrimonio Mundial (1 972) donde s e entiende la dimensión de la
conciencia frente al Patrimon io Cultural; cuando ICOMOS adopta en
1987 la Carta de Florencia para la conservación de los Jardines
Culturales y por p rim era vez los profesionales lidiarán con la
conservación no de una fábrica, sino con la de u n sitio cuya
característica está de finida por organismos que tienen un ciclo de
vida; cuando a mediados de 1990 se genera otro gran cambio en la
doctrina fundacional de la conservación material y se m odifica al
ingresar la categoría de la arquitectura vernácula, dependiente de las
técnicas c onstructivas y sujetas a la transmisión gene r acional ;
cuando se enfrentan Europa y Asia f r ente a la percepción en la
adaptación de los tratamientos de conservación y su efecto en la
autenticidad de los sitios culturales (carta de Nara); y en los
principios que d ur ante el siglo XIX y todo e l X X se basaron en la
evidencia mate rial del patrimonio, donde la conservación evolucionó
como un esfuerzo para prevenir el cambio de la fo rm a y el espacio ,
tema siempre muy polémico. Recordemos que en 1903 Alois Rie gl
23
ICOMOS. Intern ati onal Scientific Commit tee fo r the Theo ry and th e Philosophy o f Conservat ion an d Restoratio n. Conservat ion tu rn-
return t o con servation . Toleran ce for Chang e. Limit s of Change .
LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE
279
ex plora có mo aceptar la div ersidad de valores que invariablemente
conducirá a objetivos y resultados diferentes en conserv ación. Hoy
ese análisis de Riegl, con la expansión de valores atribuibles al
patrimonio , c obra de nuevo v igencia.
El reto actual consiste en aceptar que los val ores atribuidos al
patrimonio cultural no son una constante inmutabl e, sino que
evolucionan en relación con el tiempo y el es pacio. Un a comunidad
puede atribuirle diferentes valores a un lugar, en la medida de su
evolución, y necesidades. Igualmente, una nu eva generación le
puede atribuir valores diferentes a la generación pasada. Se suma a
esta complejidad el he cho de que la comunidad puede tener i ncluso
diferentes puntos de vista sobre la v aloración de su lugar, y entrar en
conflicto , como se adopta en la Convención d e Faro
24
.
Continúa A ra oz señalando que de acuerdo con la naturaleza de
estos cambios, “ ¿Cóm o podemos seguir hablando de Est atutos de
Valores o incluso, de Estatutos de Valores Universales en el context o
de la Convención de Patrim onio Mundial? ”. Y agrega:
“ La verdad es que los valores no se pueden proteger, ni tam poco
preservar. Los valores simplemente emergen de y existen en la
conciencia comunal pública. Cualquier intento de insti tucionaliz arla o
congelarla serí a traumática para la estructura social, considerándol a
propaganda ideológica. Esto no significa que los valores no son
importantes. Entende r los valores será siempre crucial en la
apropiada protección del patrim onio, pero lo que realmente es crucial
para el patr im onio es entender claram ente dó nde radican esos
valores, esto es, las naves de la valoración y del significado” .
24
Convenc ión Faro 2005. Valor de la herencia cultural para la socie dad. Considerandos: “R econoci endo que to da persona t iene derecho
a rela ciona rse con el patri moni o cultural d e su el ección, resp etando los derechos y li bertad es de los d emás, como un aspecto del derecho
a to mar parte l ibrement e en la vi da cultu ral consa grados en la Decla ración Universal de l os Derecho s Humano s (1948 ) y garant izado s
por el Pacto In ternacion al de Derechos Econ ómicos, So ciales y Cult urales (1966)”. “ Convencidos de la n ecesidad de involucra r a todos en
la sociedad en el a ctual proceso de defini ción y gest ión del pat rimonio cult ural”
LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE
280
“De hecho, la co munidad de la conservación patrim onial nunca ha
protegido o preservado los valores; la tarea siempre ha estado en la
materialidad donde se supone que residen los valores. En el mundo
obsoleto de las Guías Operacionales del Patr imonio Mundial, los
valores recaen en la forma, materiales, artesanía y territorio. Desde
hace 200 años se cree que los valores recaen en la m aterialidad de
la forma. La filosofía de la conservación y su doctrina fundacional, la
legislación de protección, la identificación y el regist ro oficial, y la
metodología y protocolos profesionales para intervenir el patrim onio
están todos encajados en las naves m ateriales que llevan esos
valores”.
“Los nuevos sitios cuyos valores re siden e n conceptos intangibles
nos llevan a buscar respuestas a una serie de preguntas:
¿Cuándo el valor de un lugar tiene valo res in tangibles y tangibles,
cuál es precedente?
¿Si el valor de un lugar solo ostenta valores intangibles y no la
evidencia material, tenemos las herram ientas a propiadas para
proteger esos valore s de significación?”
25
ICOMOS hace una llamada a los 9. 000 miembros a participar del -
descalificado por Petzel- ejercicio global, multi-cultural y
multidisciplina r, y a presentar sus conceptos, recibiendo las nuevas
ideas y manteniendo las viejas que sirvan, trab ajo que toma dos años
para estar listo en la 17 Asamblea General (2011) reun id a en París,
con el tema de <Patrimonio como motor par a el desarrollo> .
En esa Asamblea se acuerda que el patrimonio cultural, con su v alor
de identidad y como reposito rio de la memoria histórica y social, se
preserva a través de la autenticidad, integri dad y sentido del lugar,
25
ICOMOS. Intern ati onal Scientific Commit tee fo r the Theo ry and th e Philosophy o f Conservat ion an d Restoratio n. Conservat ion tu rn-
return t o con servation . Toleran ce for Chang e. Limit s of Change .
LA COHERENCIA E N L A PERMANEN CIA DE L PASADO EN EL PRESENTE
281
aspectos cruciales del proceso de desarrollo. El reto de integrar el
patrimonio cultural y asegurarle un rol en el c ontexto del desarrollo
sostenible, demostrará que juega un papel imp ortante en la cohesió n
social y en la cotidianeidad, además que s e reconoce que es un
factor principal de la promoción del entendimiento entre
comunidades.
En consecuencia, a la pregunta de Gustavo Araoz sobre qué v a
primero, si l o material o lo inmaterial; y a la de B andarin sobre qué es
patrimonio cultural, si Venecia o Benarés, hoy en el siglo XX I
responderíamos que la tendencia del patri monio cultural es social.
Prima la c ondición inmaterial, frente al reconocimiento de que es la
sociedad la que constituy e el patrimonio, talvez basados en lo que
representan hoy las ciudades turísticas .
Pertenecer a la lista de Patrimonio de la Hum anidad de la Unesco es
un honor y una marca económ ica. No obstant e, es una bend ición
perversa, porque en la medida en que crece el turismo se genera u n
ambiente en el que los sitios declarados patri monio de la humanidad
deben cambiar para atender las demandas de la visita, y el impacto
conlleva al detrimento patrimonial. El patrimoni o inmueble se
destruye en nombre de la conservación y desarr ollo turístico. La
centralidad, el área vieja, se rejuvenece para recibir turistas que
prefieren ver y e x perimenta r un patrimonio gentrificado.
COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E
282
CONCLUSIÓN
El pasado es fundamental. Sin el pasado no tendríamos identidad,
nada sería familiar, y al presente le faltaría sentido. No obstante, la
presencia del pasado se ha convertido en una carga, materi al e
inmaterial, que casi siempre está invali dando la innovac ión, la
expresión del tiempo presente, y por consigui ente suprime su
presencia en el futuro.
¿Cómo mostrarse de acuerdo con la representación de esta herenci a
que al mismo tiempo nos sustenta, pero nos constriñe? ¿Qué
beneficios provee, y a qué costo? Celeb rando algunos de sus
aspectos, y escudriñando otros, cada día aumenta el espectro de su
presencia, la cual se ajusta por medio de principios y normas a la
realidad del presente, con la justificación de su prolong ación a l futuro.
Memoria, historia, urbanism o, arq uitectura refugian los
acontecimientos sociales de la humanidad. La p resencia que hoy se
revela es en gran medida un pasado de nuestra propia creación,
moldeado por los objetiv os de ca da época, co mo se demuestra en el
repaso positivista de la tesis. Cada época ha ido desarrollando
principios y políticas que van respondiendo a la evolución o
involución de los conceptos sobre el manejo del patrimonio cultural, a
la mayor participación interdisciplinar, y a su inev itable articulación
con las políticas económicas y de medio ambiente del ordenamiento
territorial.
COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E
283
La presencia del pasado ha sido maleable desde la Antigüedad; está
constituida por un cuerpo de reconocimientos históricos que se
materializan en el urbanismo y la arquitectura, en los bienes mue bles
y ahora en todas las manifestaciones inmateriales. Esta creciente
conciencia del pasado y su expansión contrarrestó la posición de la
modernidad de convertir en obsoleto el legado del pasado. La
rebelión en contra de las ataduras de la herencia y el d e sdeñ o por la
tradición condujo a una reacción contraria, que se mani fiesta hoy en
el culto de la preservación, en una obsesi ón por las raíces, en una
penetrante nostalgia de que lo pasado siemp re fue mejor.
¿Qué ganancias obtenemos de los vestigios del pa sado tan
propensos a las ocurrencias conceptuales de cada época? ¿Qué
virtud tiene el patrimonio cuando su permanencia es quimérica? La
respuesta está en que un pasado escen ográfico no es lo que
queremos, ni lo que necesitamos. Requerimos de un patrimonio con
el que interactuemos, uno que realmente fusi one el pasado con el
presente, que fluya con la naturalidad y libert ad de quienes lo han
creado y sientan que pueden continuar recreándolo. La expresión
cultural no se impone; emana de un grupo po rtador, se implanta en
un territorio, y se manifiesta como común cuando la organiz ación
social se constituye en comunidad.
Hoy vivimos simultáneamente con el pasado. Un resumen de la
evolución de la preserv ación histórica sirve para reconocer cómo la
intervención del p a trimonio cultural (material e inmaterial) ha sido
inevitable, y no se puede juzg ar como deseable, ni deplorable, pero
sí se puede evaluar si la aplicación de las políticas de conserv ación
han sido coherentes con lo que identi ficamos como «nuestro
patrimonio», para que verdaderamente permanezca como un hech o
comprensible en la actualidad.
COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E
284
La realidad es que nada de lo que se ha hecho ha permanecido
intocable, y nada de lo que conocemos ha permanecido inmutable.
Es imperativo reconocer que el pasado desde siempre se ha
alterado, antes que pretender que ha per manecido siendo el mismo.
Lo que heredamos merece respeto, pero simplemente preserv ar el
patrimonio porque sí, se convierte en una carg a intolerable; la
valoración del patrimonio apunta a su trans forma ción para que se
pueda reutilizar; debemos regocijarnos de hacerlo, pero no como una
imposición, sino porque hay una actitud de a preciación y
reconocimiento de un presente y de un pasado, mediante la
conciencia de que nada tiene un carácter de inmanencia, y de que
cada historia viv ida esta rá supeditada a la ex periencia del momento,
y a una revisión e interpretación futura.
Identidad
El patrimonio cultural se debe manifestar en términos q ue revele una
apropiación social y le permita proyectar el significado de su
permanencia; dependerá de las circunstancias históricas de la ép oca
y de la perspectiva que adopten los individuos frente al principi o de la
otredad, el reconocimiento diferencial entre lo local y lo global, la
conciencia de la existencia de una cul tura qu e tiene límites y
fronteras.
La cultura se ha formado y discurrido durante siglos sin reglas
globales, ni objetivos mundiales. Ha sido una manifestación
espontánea de las activ idades h umanas en un determinado territori o,
que ha caracterizado a una sociedad. Cad a época ha dejado una
hu ella, y muchas de ellas siguen presentes en calidad de bienes
arqueológicos, o permanencias materiales e inmateriales que
sobreviv en al p aso del tiempo porque se constituyen en prácticas de
COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E
291
valor cultural del sitio , y hoy está convertido en lugar monumental,
deshabitado, turístico, en donde la v aloración material primó sobre l a
inmaterial.
“…en Granada, tal casa del abandono, el des ahucio, la ruina, tom a
un gris insólito e inesperable. Más que casa olvidada de sem ivivos,
parece casa semivi vida de posmuertos, con complicadas calidades
de nicho t olerado por la vecindad, y tributo n ormal del m unicipio… ”
4
.
La apropiación ciudadana es fundamental en la preservación del
patrimonio cultural. En América, a partir de unas listas de inventario
de carácter nacionalista, un número de bienes de interés cult ural se
identifican para representar parte de la cultura material del territorio ;
la herencia occidental. Desde la s políticas públicas se impone la
revaloración cultura l c omo práctica de conserv ación de un saber
hacer importado, abogando por la salvag uardi a de una arquitectura
de referencia europea, con múltiples capas ll enas de simbolismo y
significados limitados a un grupo de la población. El valor de
autenticidad de dichas obras no ha sido factor suficiente para su
conservación y reconocimiento por parte de todos, y hoy la
centralidad de las ciudades latinoamericanas es una muestra de
abandono. Se trata de un a noció n fundamentalmente antropológica,
donde la actitud frente al patri monio cultural depende de la memoria
y su capacidad de ejercer una función p resen cial que le augure
posteridad. Se impone un nuevo modelo: la revitali z ación urbana que
involucre a la población residente , no solo a la preservación de lo
construido. Prácticas del Programa Sirchal
5
en América Latina y el
Caribe se ponen en marcha para la r ecuperación de las
centralidades.
4
Jiméne z, Juan R amón. “Rei no de la Pol illa”. Oli vos de Granada , en Revist a Presente V. Editor ial Aguirre, M adrid.
5
Programa Sirchal para l a gestió n y análisis de las políti cas públic as en la revi talizaci ón de los centros hist óricos de la Am éric a Lati na y el
Caribe, f undado e n 1980. Dir ecci ón Leo Orellana.
COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E
292
Caso diferente el europeo, cuando la tutela s e origina por la
destrucción de la Revolución Francesa en 17 89 y Napoleón III en
1852 ordena al barón Haussman la renovación de Parí s, alterando
más de la mitad de los edif icios y el urbanismo de la ciudad medieval
(con una inversión de 510 millones de franco s de esa época),
transformación que obedecía may ormente a soluciones de higiene de
los residentes, y a la implantación de tecnologí a mod ern a para hacer
una más cómoda c o tidianeidad. «Se destruy ó el Paris antiguo, pero
se creó el Paris moderno». Sie mpre la dualidad presente; las clases
bajas criticaron la pérdida de sus raíces y su conexión con el centro,
pues fueron expulsados hacia la periferia, y las clases altas
aplaudieron la modernidad; en menos de dos décadas se convirtió en
«la ciudad medieval más moderna del mundo». Fue la ciudad pio nera
en renovación urbana en Europa, como lo fue Chicago en América
después del incendio de 1871. De manera que si hacemos las
cuentas del pasado, hoy París tiene tan solo ¡ 170 años! Es más
joven que nuestras ciudades republicanas en América, pero la
diferencia es que las nuestras no son modernas, y sig uen
tecnológicamente como en el medievo y habitad a por grupos sociales
que no se identifican con ellas.
Vivimos una nueva época; nos apropiamos de un concept o de finales
del siglo XX que considera la historia del Bien cultural contada a
partir de sus intervenciones, en el que se presenta indiv idualizado en
su forma peculiar de ser, no ya por el proceso creativo que lo ha
originado, ni siquiera por sus atributos, sino p or su manera de
«estar», por el impacto de su presencia en l a sociedad. La
permanencia de la herencia ex presará el valor cultural a pa rtir d e su
relación con las actividades s ociales; su fábrica, indudable mente una
de sus características, no será el objeto principal de su subsistencia;
ahora entrarán a formar parte los aspectos a mbientales de su
ubicación (de tradición anglosajona) y los inmateriales que lo
COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E
293
vinculan directamente con la comunidad. Su conservación ya no se
va a decidir desde la sola arista material; las fisuras conceptuales
recurrentes de nuestro tiempo, entre teorí a y práctica de la
intervención, expresarán la novedad de las trans formaciones que se
validen para el Bien cultural. La ap ro piación social y territorial
quebrará la historicidad de tiempos pasados; la concepción de
autenticidad le otorgará a la preservación del patrimonio cultural un a
nueva dimensión, que se convertirá en otra capa más de la tradició n.
Pero repasando la historia, siempre ha sido así : Roma deca e para
dar paso al Renacimiento que destruy e el Medioevo para alabar la
forma inmaterial de la Antigüedad, recicland o su materialidad.
Este siglo comienza adoptando como método de intervención los
hechos que se convierten en los aspectos simbólicos que van a
contribuir a asignar al Bien cultural un auténti co lugar en la historia.
Como han dicho tantos: Lew is Mumford: “ no hay ra z ones p ara
asombrarse si al cambiar el sistema general de producción de lo que
era un producto artístico, es hoy un producto industrial” , o Hen ri
Focillon: “la h ist oria no es lineal ni puramente sucesiva; puede
considerarse como una superposición de presentes ampli am ente
extensos” , o Francisco de Gracia: “las in flexiones históricas
representan la confrontación dialéctica que se suscita entre la
conciencia continuista, no necesariam ente conservadora, y la
vocación de ruptura nacida de la idealiz a ción del presente
proye ctado violentamente hacia el futuro” , o Giulio Carlo Argan: “ si
nosotros conservamos esos monum entos lo hacemos porque esa e s
una exigencia de nuestra cultura, ya que nosotros atribuim os a esos
monum entos u n significado com pletamente distinto de aquel para el
que fueron construidos” , o John Ruskin que cree necesario no
dilapidar una herencia que no se puede renov ar: “ los elementos
propios de una conciencia ilustrada harán de los monum entos p iez as
de una difícil continuidad histórica, puesta en ri esgo por la s
COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E
294
consecuencias urbanas de la revolución industrial” , un sinf ín de citas
de conceptos y principios que han contribuido a la form ulación y
adopción de la doctrina internacional desde el siglo XIX .
Antes, recordemos también con el libro Construir en lo Cons truido de
Francisco de Gracia, que una arquitectura sustituí a a otra con la
seguridad de que tal sustitución entrañaba el principio de certeza: la
mejor arquitectura posible era la que se podí a hace r en aquel
momento histórico. Esa seguridad q ue permitía demoler una iglesia
románica, todavía en el sig lo XVIII, con la convicción de que el nuevo
edificio superaba las condiciones objetivas de calidad física y
figurativa del anterior. Así, Alberti interviene en el templo de los
Malatesta en Rimini , o Palladio actúa s obre una estructura medieval
para su conversión en la Basílica de Vicenza.
La relación de la forma con distintos sig nificados e s tá vinculada
estrechamente al modelo de ciudad. “ La arquitectura debe estar
referida a la historia de la ciudad y no a la hist o ria del arte ” afirma
Carlo Aymonino en Hacia una psicología del Arte de Rudolph
Arnheim. Por su parte, Oswald Mathias Ungers declara: “ Una ciuda d
se convierte en algo donde los elem entos y fragmentos
arquitectónicos, dialécticam ente opuestos, coexisten uno s junto a
otros, a veces contradiciéndose y a veces com p lementándose
mutuam ente, pero sie m pre enrique ciendo el tejido urbano, y por
tanto, el tejido inte lec tual de la ciudad ”.
La permanencia del pasado ha discurrido por un largo camino de
aciertos y contradicciones, que analizado desde la óptica positivista
6
,
ha contribuido a la formación de una doctrina sobre la conserv ación
del patrimonio cultural. Pero esta presencia material, num erosa, no
siempre ha tenido relación entre el sujeto y la fábrica, lo que genera
6
Teoría filosóf ica que co nsidera qu e el único medi o de c onocimient o es la experi enci a comprobada o verifi cada a travé s de los se ntidos.
COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E
295
una sensación de falta de conexión entre los de seos profundos de
quienes le otorgan al patrimonio una identidad naci onal, con lo que
realmente es su verdadera conexión etnográ fica y natural.
No se trata de reflexionar sobre la tolerancia al cambio; se trata de
entender que la sociedad cada vez es más homogénea
económicamente, lo que conllev a a una explosión en la
manifestación de nuevas formas de ex presión, que asociadas a la
superpoblación del planeta, cada día demandan más espacio para su
florecimiento, sustentadas, a su vez, por el reconocimiento gl obal de
las tradiciones inmateriales. La diversidad local no había tenido su
espacio para manifestarse. Ha llegado el momento de s u inclusión.
No se trata de correr con el peligro de la homogeneidad; se trata de
aceptar un aporte que no había prospera do, q ue por supuesto
generará un cambio en el ambiente urbano, y que, como siempre ha
sido la historia de la humanidad, conseguirá s u propio espacio y se
constituirá en el pasado del anhelado futuro. No podemos tener
miedo al cambio. Debemos valorar y documenta r las huellas del
pasado, y permitir el discurrir de nuestra p r opia existencia de fo r ma
coherente entre pasado y futuro.
COHERENCIA en la PERMANEN CI A del PASADO en el PRESENT E
296
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B o g o t á s i g l o XV II
Barri o La Ca t ed r al –
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Fuente: Martínez, Carlos. Santafé, Capital del Nuevo Reino de G ranada. Edicion es PROA. 1987 .
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B o g o t á si g lo XV I II - X I X
Nuevo y únic o plano geomét ric o de la ciudad de
Sant af é de Bogot á, c apit al del Nuev o R eino de
Gr ana da. Elabor ado por el t enient e cor onel
Domingo Esqu iaqui, 1791
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T e a t r o N a c io n a l
Coliseo Ramír ez –
1743
T eatr o de v ariedades
Construcción nuev a
T eatr o Maldonado –
1871
T eatr o. R emode lación
Af or o 1,50 0 personas
Platea 22.5m x 15 m
T ea tr o Nacional – 1885 - 1896
T ea tr o del E s tado.
Cons trucción nuev a.
Se inaugur a el 8 de ag ost o d e 1892
AMPLIA CIO N TERRENO . Se compr an t err enos colindant es por los cos tados orient al y occident al par a aum ent ar el ár ea del
nuevo t eatr o a 2, 400 m2.
Cantini dijo: “ … exist í a all í un teat ro viejo,
llamado T ea tro Maldonado; el Dr . N úñ ez
quer í a que se r eedific ase; no pod í a ser as í
y tuv e que der ruirlo … Inicialmente se
consider ó un pr oyect o para qu e la
construc ci ó n de l T eatro f uer a m á s
gra nde en un lote situado en la c arr er a 8,
frent e al Observatorio Nacional, pero el
Dr . N úñ ez se opuso …”
Fuente: Papel Periódico Ilustrado . Fuente: Papel Periódico Ilustrado .
311
T e a t r o “ a la it a li a n a ”
Teatro Nacional , Bogotá,
Colombia
Hoy T ea tro Cristóbal C olón
La tipología part e de la época del renacimiento itali ano, técnicamente con el cam bio de los esc e narios múltiples al escenario
único, y tambi én de un auditorio ambulante, a uno fi jo. En términos teat rales, la llegada del barr oco se manifi esta en la creación
de la Ópera.
Comparación gráfic a tamaño planta teatros – T eatro Colón
Nótese la diferencia de áreas para el es cenario y trasescena
Teatro Garnier, Paris Teatro Alla Scala, M ilán
Teatro Besancon, Francia Teatro M arsella, Francia
312
B o g o t á s i g l o XX
Plano T opogr áfic o Acot ado de la Ciudad de Bogot á
Manuel José P eña, 1908
Fuente: Museo de Bogotá en: Atlas Histórico de Bogotá cartografía 1791 -2007
Plano de la Ciudad de Bogot á. Oficina de Longitudes
Gr egor io Hernánde z, 1913
Fuente: Alberto Suárez Murill o en: Atlas Histórico de Bogotá cartografía 1791 -2007
313
S IG L O X X –
R ef ormas p ermanent es tea tr o - dos propues t as de ampliaci ón
Fuente: archivo Museo de Bogotá
En 1919 el arqui tecto Ar turo
Jarami llo r eform ó el e scenario,
recort á nd olo, con el fin de darle
m á s amplitud a la p latea. Es e
mismo a ñ o se negoci ó la
amplia ci ó n de la ca lle sobr e el
costado del frente, pa r a darle
espacio a la salida del Tea tro con la
construcci ó n de una “ pl azoleta ” en
1928 .
Alfredo Rodriguez Orgaz en 1946
dice: Reforma de l escenar io por ser
anticua do y carecer de los
elemen tos necesa rios para el
montaje de las obra s teatrales.
La remode la ci ó n m á s im portan te
fue la que se hizo al Tea tro en los
a ñ os de 1972 a 1977 , en la cua l se
hicieron amp lia ciones,
construy é ndose un edificio en la
parte p osterior para c a mer inos y
loca les, interviniendo en su
totalidad el teatro ” .
1985 propues ta de a mp liación
sobre dos predios manz ana y el del
frente p or la calle 11 .
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Fuente: Ministerio de Obras Públicas
Proyecto de ampliació n Teatro Colón 1980
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9 a b ri l d e 1 9 4 8 –
R enov ación urban a centr o
Plano del Centr o de Bogot á 1949
Z onas af ect adas (mar c adas) por el 9 de abril de 1948
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Fuente: archivo Museo de Bogotá
Manzana del Teatro Coló n. No le
pasas nada con lo s disturbi os.
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L e C o r b u s i e r en Bo g o t á
Pr opue s t a plano del Centr o Cívic o de Bogot á, 1949
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Aer of otogr afía 1948
Fuente: IGAC. Vuelo C- 496 Fuente: IGAC. Vuelo C-478 Foto 46
F ot ogr afía Aér ea Manz ana 1947
E v o l u c i ó n p re d i a l d e la m a n z a n a
323
SE GUND A MIT AD SIGL O XX (1950- 1970)
Aer of otogr afía 1960
Fuente: IGAC. Bogotá vu elo al pasado
Villegas Editores 2010
E v o l u c i ó n p re d i a l d e la m a n z a n a
SE GUND A MIT AD SIGL O XX (1970- 2000)
Aer of otogr afía 1981
Fuente: IGAC. Vuelo C-1991 . Foto 49 324
SIGL O XXI (2000- 2012)
Es t ado de la Manz ana 2012
SIGL O XXI (2012- 2014)
E v o l u c i ó n p re d i a l d e la m a n z a n a
Fuente: PEMP T eatro Colón
Patrimonio Urbano Colombiano
325
Fuente : foto grafías Patrimonio Urbano
Colombiano
M a n z a n a no.2 5
Es t a do actu al – vis t a in t er io r de l
es t a do de c o n s e rv a c ió n de las c as a s
de l c o s t a d o or ie n t a l.
326
E l e n t o r n o u r b a n o
Es t ado de la manzana a mediados siglo XX
Es t ado de la manzana 2012
327
P a r a m e n t o c a rr e r a 5
Casonas del pe ríodo r ep ublic ano , con dos pisos de altur a,
todas r ehabili t adas c on usos comer ciales, af ect ando su
espacialidad int eri or par a c onse guir ma y or capacidad de
c ar g a: patios cubiertos y ampliaciones sobr e el solar (ár e a
libr e de centr o de manz ana ). Las f achad as sobr e el
par ame n to del andén le ot or g an a est e cos tado de la
manz ana armonía a la carr er a 5.
Fotografías PEMP T eatro Colón – Patrimonio Urban o Colombiano
328
P a r a m e n t o c a ll e 1 1
Esquina demolida en los años 70 , sin c onsolidar . El
par ame n to i nicia c on tr es casonas r epublic anas, la de la
esquina ha sufrido se ri as int ervenciones, que han cambiado
r adicalmen t e su in t erior , la del med io deshabit ada, y le sigue
una de pr opied ad del Mi nist erio que si rve t em por alment e
c omo sede de la Or quest a Sinf ónic a. La esquin a occident al
est a en fr anco det erior o , impacto neg ativ o par a el ent orno
de la c alle 11 .
Fotografías PEMP T eatro Colón – Patrimonio Urban o Colombiano
329
P a r a m e n t o c a rr e r a 6
El c os t ado occident al de la manzana es t á tot alment e
int ervenido con dos cons trucciones en altur a , y un
centr o comer cial con T ea tr o.
En la manz ana, nu ev as tipologías ar quit e ctónic as
mut ar on en f unción de dinámicas ec onómic as y
sociales c ont empor áneas, gener ando otr as
per sp ecti v as dentr o del hori z ont e del cen tr o hist óri c o.
Fotografías PEMP T eatro Colón – Patrimon io U rbano Colombiano
330
P a r a m e n t o c a ll e 1 0
P ar ame nt o his t ó ric o del siglo XIX , c ompuest o por el T eatr o
Colón, flanquea do por la casa n a t al de Ra f ael P ombo c on
actividad cultur al y el hot el de La Oper a.
La morf ología d el T ea tr o con viert e en a típic a és t a manz ana
del centr o his tóric o. Se tr at a de un vol umen de escala
ma yor , de tres cos tados herméti c os, muy dif eren t e a la
tipología ar qu it ect ónic a de las c asas r es idenci ales, de
patios y solar hacia el centr o de manz ana .
Fotografías PEMP T eatro Colón – Patrimon io U rbano Colombiano
331
E v o l u c i ó n u so s d e la m a n z a n a
SIGL O XVI SIGL OS XVI- XVIII
100% uso residenci al
cuadr a / 4
89 % uso residenci al
11 % de uso cultur al
89 % uso residenci al
11 % de uso cultur al
PRIMER A MIT AD SIGL O XIX
(1800- 1850)
78 % uso r esidenci al
11 % uso cultur al
11 % uso reli gioso
SE GUND A MIT AD SIGL O XIX
(1850- 1885)
332
C e n t r o h is t ó r ic o L a C a n d e la r i a
sector es normati vos - P Z CB
F ue nt e : P ape l P e r i ódi co Il us t r ado
F ue nt e : P ape l P e r i ódi co Il us t r ado
PO T –
Plan Z onal Centr o Bogotá - P ZCB
1.2.3.8. Sect or normati vo
RE SIDENCIAL
4.6. Sect or normativ o COM ER CIAL
5. Sector normativ o
ADMINISTRA TIV O Y CUL TURAL
7. Sector U NIVER SID ADES
Fuente: PEMP T eatro Colón
Secto r no rmativo no.5 Administrativo / cultural
339
E s t r u c t u r a a m b ie n t a l y e s p a c i o p ú b l i c o
Car act eriz ación
• Debido a la implant ación d el
modelo hispánico , donde el
espacio público se fundament aba
en la e xis t en cia de la plaz a centr al,
mas no en la presencia de z on as
ver des, el centr o his t óri co de
Bogot á c ar ec e de espacios
públic os c on es t e c ar áct er .
• El espacio públ ic o y z onas ver des
de gr an t amaño , son pr oducto de
la r eno v ación urbana del Sigl o XX
y XXI, dentr o de un concepto de
“ seg unda n atur ale z a ” ; una of ert a
ambient al a gr eg ada ,
tr ansf ormada .
• Se apr ecia perf ect ament e la
c ar act eriz a ción de z onas ver des
del sect or no .5 de los sect or es
r esidenciales que aún c onservan
sus solar es al int eri or de la
manz ana.
Fuente: PEMP T eatro Colón
Estructura ambiental – zonas verdes y espacio público
340
S i s t e m a d e m o v il id a d y c o n e ct i v id a d
sector nor mati vo no.5
Car acteriz ación
• El patr ón vial es el de un conjunt o de vías en un solo sentido
vehicular , de perf il r educido , bor deadas por un c or dón de
cor r edores me tr opolit anos.
• La normativ a urbana de me diados sigl o XX apl icó a los an denes
un r etr oceso de 5m. (alinder amiento). Los andenes present an
par amentos discon tinuos.
• Ha y un défic it import ant e de est aci onamien tos c onstruidos; los
perime tr ales del P Z CB aú n no es t án en mar cha.
• La norma par a el centr o his tóric o prohíbe los est acionamient os
como uso pr edia l.
• Exist en par aderos del SITM en p unt os equidist ant es, con
dist ancias de cinc o cuadr as o más.
• Pró ximamente en tr ar a el SITM con una rut a cir cular e x clusiv a
par a el centr o his tóric o , suprimi endo la c an tidad i leg a l que
actualmente tr ansita por las carr er as 4 y 5.
• La peatona liz ac ión de la c arr er a 7 va desde la ca lle 7 hast a la
cal le 26 . La pea tonaliz ación de la calle 10 va desde la c arr er a 9
hast a la c arr er a 5. La peatonaliz ac ión de la c alle 11 va de la
carr er a 9 hast a la c arr er a 6 .
ES T ACIONAMIENT OS LE GALIZADOS
1 – Banco de La R epú blic a – 110 cup os
2 - Centr o Cultur al Mejic ano – 43 cup os
3 – Edificio c alle 12 – 200 cupos
Fuente: PEMP T eatro Colón
Secto r no rmativo no.5 Administrativo / cultural
341
U s o s d el s u e l o
sector nor mati vo no.5
Car acteriz ación
• El sector p r olonga la función adminis tr a tiv a del centro
desde su fundación . Los pode r es del Estado , e jecutivo ,
legisla tiv o y judicial est án pr esent es alrededor de la
Plaza de Bolív ar .
• La adminis tr ación de la ciudad tiene su sede en la
Plaz a de Bolív ar , sob r e el cos t ado oc cident al, al fren te
de la Cat edr al Primada.
• El uso cultur al ha ido desarrollándose a partir de la
mit ad del siglo XX, con la pr esencia de la Bibliotec a
Luis Ángel Ar ango del Banco de La R epúbl ic a,
complemen t ando las act iv idades cultur ales del T eatr o
Colón.
• Man tiene amplia do el uso educativ o desde su
fundación. Prolif er a, ad emás de los colegios, las sedes
univer sitarias que han r ehabilit ado manzan as de casas
r esidenciales par a su desarr ollo.
• El uso comer cial es t á localiz ad o sobre el bor de del
sector , cor riendo el li nder o hacia el sur .
Fuente: PEMP T eatro Colón
Secto r no rmativo no.5 Plano de usos
342
E q u ip a m ie n t o s c o le ct i v o s
sector nor mati vo no.5
Car act erización
• El centr o hist ór ico , per o en especial el
sector no .5, cuent a con una voc aci ón de
centr alidad administr ativ a, educa tiv a y
cultur al, por lo tan to , se c ons tituy e
c omo un sis t ema de equipamient os de
dis tin t o or den y jer arquí a q ue pres t an
una g ama muy amplia de servicios a
escala nacional .
Fuente: PEMP T eatro Colón
Secto r no rmativo no.5 Plano de Equipamientos
343
B i e n e s d e In t er é s C u lt u r a l – B IC
ámbito naci onal – sect or normati vo no.5
Car act eriz ación
• El centr o hist óric o delimit a toda el ár ea que
c ompr ende La Cande laria como c entr o
his t óric o , del á mbit o nacional. Est e ámb it o
tiene car áct er tipológico qu e pr ot ege el
patri monio r esidencial del siglo XIX,
denominado r epublic ano.
• R ecient es r evisiones incluy en obr as de la
ar quit e ctur a d el período moderno, que
c ompr ende has t a los años 30 del siglo XX .
• Adicionalment e , e xis ten obr as identi ficadas
c omo c at egoría A (conserv ación int eg r al) que
son las edificaciones singular es, muchas de
c ar áct er r eligioso y educati vo , y algunas
ins tituc ionales del es t ado.
Fuente: PEMP T eatro Colón
Secto r no rmativo no.5 Plano de Bienes de Interés Cultural de carácter nacional
344
C e n t r o h i s t ó r i c o r e s id e n c i a l
Fuente: UPZ CANDELARIA
PLANCHA 3/3
<
Car act erización
• La Oper ación Estr at égica par a el Centr o cuen t a con
el principio de “Un Cen tr o par a Vivir ” , est able cido
en el Art ículo 9 del Decr et o 492 de 2007 - P Z CB.
• No obs t ant e lo ant erior , el modelo de ciudad
c onsider a al centr o his tórico c omo Ár ea de
Actividad Centr al, con u na se ct ori z aci ón de usos,
bajo el tr at amien to de c ons erv ación y r eno v ación
urbana.
• El plano de USOS mar ca solament e los s ect or es 1,
2, 3, 8 como de uso r esidencial principal. P ar a lo s
demás sector es, se mar c a c omo uso
c omplement ari o.
• La población del centr o no tiene más de 30.000
habit ant es, frent e a la migr ación diurna que tiene
vol úmenes de 1’500.000 per sonas , en tr e
estudian t es y funcionari os públic os
principalment e.
345
E d i fi c a b i l i d a d
sector nor mati vo no.5
Car act erización
• La edificabili dad del r egis tr o es t á dada por
pisos. El número que pr e v alece es de dos pisos
que es el del pe rí odo r epublic ano.
• Sin embar go , las edific aciones del pe rí od o
moderno , apar ecen r eseñadas de tr es a cuatr o
pisos, per o es t e númer o equiv ale al
apr o vechami ent o espacial de la altur a media
de las c ons trucc iones del pe rí odo r epublic ano.
• Es t a pr opiedad es una f ort alez a i nmobiliaria
que ofr ece el centr o , en r elación c on la política
de r ehabilit a ción par a la revit a li z ación de la
ar quit ectur a del centr o his tór ic o.
• Las edific acione s de cinc o y se is pisos de
altur a, r ebasan el límit e aéreo de alt ur a
pr omedio , gene r ando una mutación de los
c onos visuales en el entorno , pe r o vali dada
desde la norma urbana – tr at amient o c ulat as.
Fuente: PEMP T eatro Colón
Secto r no rmativo no.5 Plano de alturas
346
E d i fi c a b i l i d a d n or m a U P Z
Pr ed io par a la ampliaci ón del T eatr o Colón – ocupación .7
El vol umen del T eatr o Colón, debidament e r e c onocido por su
declar at oria como BIC nacional , morf oló g icam ent e pr edomina n t e
den tr o de la ma nz ana , es una edifi c ación permane nt e con f orme lo
señala el artículo 14 del decr et o 159 de 2004 . Las obr as
r elaci onadas con su uso tiene n edificabilidad t écnica pr opia. La
norma de c olindancias pe rmi t e altur a ocho p isos empat ando c on
edifici o ofic inas, has t a dos pisos empat ando con casa r epublicana.
Permanente
altura 5/8
pisos
Reedificab le
altura colindancia
estricta c on v ecinos
Permanente
Altura 8 pisos
Reedificab le
>altura 9pisos
Permanente
Altura 2 pisos
Fuente: PEMP T eatro Colón
Patrimonio Ur bano Colombiano
Fuente: PEMP T eatro Colón
Manzana no.25 cen tro histórico
347
La ilustración muestra la ocupac ión total, a la que deberá descontarse
30% de área libre, ubicada en el cen tro del proyecto
Fuente : PEMP T eatro Colón
Patrimonio Urbano Colombiano
Edific io exist ente. 6 pisos
E d i fi c a b i l i d a d n or m a P Z C B
Manz ana par a la ampliaci ón del T eatr o Colón
P ar a conseguir la consolidación urbanísti c a de la manz ana, siendo
c onsecuent es c on la mut ación r esiden ci al de l sector , se aplicarí a el
tr at amiento de r en o v aci ón urbana por r edesarr oll o , utiliz an do par a
la adquisición de todo el suelo de la manz ana, mediant e
R esolución de Uti lidad Públic a por vía adm inis tr ativ a o jud ic ial.
( sigui endo el c aso de t odos los demás edificios d el sect or , siendo el
último ejemplo la ampliación sede Alcal día Mayor )
Permanente
altura 5/8
pisos
Permanente
altura 2/5 pisos
Permanente
altura 8 pisos
Permanente
altura 2/5
pisos
Reedificab le
altura colindancia
estricta con v ecinos
Fuente: PEMP Teatro Colón
Patrimonio Ur bano Colombiano
Fuente: PEMP T eatro Colón
Patrimonio Ur bano Colombiano
Fuente: PEMP T eatro Colón
Manzana no.25 cen tro histórico
348
PEMP T eatro Colón
norma urbana – usos y edific abilidad
Uso principal : E quipamient o col ectiv o cult ur al de escala urbana
El progr ama arquitect ónico par a el Centr o de Producción t iene pr evisto la e xis tenci a de us os complemen t arios al
E quipamiento Dot acional, como son:
• Servicios al imen t arios (r es t aur antes, comidas r ápidas)
• Servicios de par queader o (subterr án eos o en superfi cie)
• Servicios financieros (c ajer o automático)
• Dot acional educativ o de esc ala vecinal (t aller es de for mación)
• Ser vicios de comunicación y en tret enimien to (salas de concier to , estudios de gr ab ación, salas de e xposiciones,
auditorios, salas au diovisuales, escuelas de ba ile)
• Comercio de esc ala vec inal “ A ” en predios con área de v en t as de hast a 500 m 2, se desarrollar á como USO
ÚNICO EN EL INMUEBLE.
• Los us os debid am ent e lega liz ados con ant erioridad a la adopción del PEM P , tendr án condición de pe rmanencia
(Hotel de la Oper a, E dificio ofi cinas Stella).
• E dific abilidad c ondic ionada a la colindanci a estrict a c on vecinos permanentes, asegur ando la visibilid ad
peatonal de la c a lle 11 sobre las t orr es de la Cat edr al Primada. Se pe rmite el englobe y subdivisión. La
habitabilidad del suelo se extiende a l os sót anos. Se mantiene el índi ce de ocupación de .7
355
P r o y e c t o g a n a d o r
356
P r o y e c t o g a n a d o r
Consolida la es quina en dos pisos, c on
una plaz ole t a int erior abiert a al públic o
y una c all e pe a tonal que conec t a con el
ingr eso al t eatr o por la part e post eri or .
V olumet ría car g ada en altur a al centr o
de man z ana , siguiendo empat e es tric to
c on colindan t es. Desarr ollo de cuatr o
sót anos par a cumplir c on el pr ogr ama
ar quit ectónic o.
Acabados de concr et o a la vis t a,
gener ando con el Centr o Cultur al
Mejic ano una e squina re vit aliz ada par a
el centr o his t óric o.
Fuente: Ministerio de Cultura
Maqueta del Proyecto ganador Con surs o de Diseño Arquitectónic o In ternacional 2013
357
H e t e r o g e n e i d a d e n e l ce n tr o h i s t ó r i c o
La con vivencia de las ép oc as colonial, r epublicana, moderna y aho r a contempor án ea, con inclusiones de equi pamient os y edificaciones de
la admin istr ación públic a, aunque morf ológicamen te gener en impa ct os en la imagen homogénea de un sector de casas r esidenciales,
hacen también parte de un modelo de ciudad compues to por partes.
Una nuev a forma siempre se plan t ear á como i mposici ón sob r e el lug ar , pero siendo conse cuen te c on las dinámicas del cambio , habiendo
aca t ado las normas de la ciud ad que permitier on y dirigi er on ese cambio , se v alida en ar as a seguir construy endo la hi s tor ia.
Hoy se r econoce el inter és de la conse rv ación del Ce ntr o Históric o ampar ad o en las variaciones f o rmales prese nt es en el te rritor io , en
or den a sus t r ansf o rmaciones y pe rmanencias que confluyen en la f or maliz ación de un mod elo de sector , ad ap t ado a las condiciones
topogr áficas y social es del f enómeno hi s tór ico de su e volución urbana.
El Minis ter io de Cultur a, como propie t ario del Bien , impone el v alor del patrimonio inmat erial sobr e el de la v a lor ación formal del
equipamient o. La f ormación cult ur al del país es una labor del Estado , y siendo es te el único t eatr o de p r opiedad pública, debe r esponder
como el esc enario par a la c on tinua ev olución de la cult ur a.
Se asumen t r es etapas de in tervención par a el inmueble: res t au r ación del edificio del siglo XIX; modernización de la tr am o y a; ampliación
del equi pamient o a centr o cultur al par a la pr omoción de las artes escénic as y musicales de Colombia.
Fuente : con clusiones PEMP
Arquitecta Mariana Patiñ o Osorio – Patrimonio Urbano Colomb iano
Contratista MinCultura 2013 358
P a i s a j e h is t ó r i c o u r b a n o d e l c e n t r o h is t ó r i c o
Recono cien do el v alor his tórico d el cen tro de la ciu dad, co nsolida nd o la voca ción d el sec tor norm at iv o no .5 de La Candelaria , re stau ran do el v alor
históric o, f o rmal y simbólico d el teatr o Colón, co nv iniend o que los equi pamie nto s son, ad emá s de obra s a rqui tectóni ca s rep rese ntativ as,
contene do re s de las ac tividades pr opi as de la ide ntida d (pa trim onio inma teri al) par a las cuales se ha ce ne cesari o su perm anen te act ualiza ción,
por fin, d espu és de casi 50 a ños de g obie rn os, se po ne en ma rcha la ampli ación d el T eatro como Cen tro de Prod ucció n Mu sical y Sede de la
Orquesta Sinfónica de Colombia.
El empla zami ento d el teatr o, den tr o de la man zana r eside ncial, ha e stad o siemp re asociado a la necesidad de m ay or suelo para su
funciona m iento. Los aspe ctos cons titu tivos de su volumetrí a han estad o pre sen tes com o una gr an masa en el co ntex to inmedia to, per o a la vez ,
hacen parte del paisaje cult ural con que los demás equipamientos caracteriza n la zona.
V alorando m ás la prese ncia ar qui tect ónica de la épo ca rep ublica na , que es la im agen que c onsolid a el centro histó rico de hoy , se eludió la
tras cend en cia de la dim en sión so cio-f un cional del pr oy ecto . La mani fes tación for mal hom ogéne a de unas cas as desh abi tada s , con uso s
comer cial es ilegal es, prim ó sobre la posibilida d de edi ficar un p roy ec to integral de m anzana , que tra scendier a a partir de su form a amplia da ,
corre spon diendo c on las prop or cione s del lugar . Se trun có la re formali za ción e spacial de la m anzana, que co nllev arí a a dispone r de más suelo
para diseñ ar la n u ev a imagen de est e sector hete rog éneo de la ciudad , amplian do la v aried ad del conjun to ar quite ctónico del cent ro históric o
tradicional, complementan do el contexto y su entorno geográfico.
Con el suelo disp o nible aprob ad o para el p rogra ma de am pliació n, el proy ecto que se constr uy a qued ará “a rri nco nad o” sobe el cos tado nor -
occiden tal de la man zana , acen tua ndo la modi ficació n en al tura cir cunscrit a en los año s 70 , hoy v alorada dent ro de las cate gorí as de
conserv ac ió n arqui tectó nicas, y al mi smo tiemp o tan ajena al terri torio . La resp uesta con fron ta los valore s ambi en tales del cont ex to y la capacid a d
de área del e quip am iento , que de sde ya se pu ede pr ever qu e el compl ejo cul tur al segui rá re quiriend o de m as áre a para el de sarr ollo de una
función netamente de carác te r social, frente a la permanencia de construcciones de propiedad priv ada con un futuro de rehabilitac ió n comercial.
M PO
Doctorando en Arquitectura 2015 359
361
A NEX O DOCUMENT A L
Detal le ventan a, Edificio N acional, Cart agena, Colombia
Dibu jo Patri monio Urb ano Colo mbiano
La PROTECCIÓ N del P A T RIMONIO U RBANO y
A RQU ITECTÓNICO e n COLOMBI A
Tesina - Revi sado 2015
362
CONTENIDO
Presen t ación
Identidad cultu r al
Legislación co lo mbiana
Los camb i os en la protección del patrimonio a finales del siglo XX
Política púb lica y el listado de Bienes de Inter és Cultural
Conclusiones
Bibliograf í a
363
PRESENT A C IÓN
El reconocimiento nacional de los Bienes Culturales, los derec hos y
deberes de sus titulares y los de la sociedad, el papel preponderant e
en el territorio, su manejo y protección, son las directrices de la
presente investigación que conforman el anex o documental de la
tesis doctoral.
Por medio de la descripción de su evolución, de cómo pas a del
campo educativo al cultural en medio de conc eptos nacionalistas y
criterios internacionales, se ilustra al lector sobre el estado del arte
en que se encuentra el tema del patrimonio cultural colombiano, para
cimentar la ref l exión de la investigación sobre la coherencia con que
se toman decisiones para su permanencia.
Resumir el proceso histórico sobre la conformación de la i dentidad
nacional, contribuye a entender la representativ idad material y
etnográfica que el E s tado ha otorgado a ciertos bienes materiales
como manifestaciones estéticas e históricas r epresentativas y
originarias del territorio colombiano .
Un análisis a la lista BIC aportará estadísticas generales para
entender el grado de visibilidad colectiv a que hay sobre e l patrimonio
cultural, no solo como un acto administrativo que se imparte desde lo
público, sino como hechos de verdadera apro piación ciudadana
frente a la existencia de p resencias carg adas de estética e historia
comunes.
364
Como método de investigación se registran los aportes sobre la
historia de Colombia, la evolución etnog ráfica, y las teorías, principios
y normas internacionales que han inf l uido en el direccionamiento de
las acciones de protección cultural.
Para la re ferencia documental se utiliz an fu entes pri marias , nor mas y
políticas públicas; también se re curre a las publicaciones del sector
sobre el tema del desarrollo cultu ral y los documentos que se ha n
adoptado d esde la academia y el gobierno para el manejo del
patrimonio material e i nmaterial.
365
INTRODUCCI ÓN
El trabajo de investigación hace una inmersión en el tema de la
protección del patrimonio cultural en Colombia, con el fi n de conocer
la evolución de este, los cimientos conceptuales, las polí ticas
públicas y la legislación que comprometen a un sector del g obierno
en la construcción de una ciudadanía de mocr ática y diversa bajo las
políticas de Creación y Memoria, y de Participación y Dialogo Cultural
del Ministerio de Cultura .
Los estudios, investigaciones, publicaciones y la interdisciplinariedad
nacional con los que hasta ahora se aborda, nos llev a a pen sar que
el tema se ha convertido en un área de cono cimiento científico, sobre
el cual hay ya estructurado un marco concept ual y epistemológico; se
interviene de forma técnica y profesional; se documenta
rigurosamente; se enseña de form a básica a niv el prim a rio y de
forma especializada en los centros universitarios en niveles de
pregrado y postgrado; es un tema sobre el qu e se legisla
sectorialmente a nivel público y de mucho int erés cultural e
inmobiliario desde el sector priv ado. El aumento de atención que
actualmente se presta al tema del patrimonio se hace evidente, lo
que equivale a pensar que estamos fren t e a un asunto del mayor
ben e ficio para la ciudadanía y el E stado.
Efectivamente, el interés actual sobre el patri monio sigue siendo
tanto teórico como técnico, y es fundamentalmente respecto a su
aplicabilidad que s e ponen en práctica los principios de preserv ación
La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA
372
IDENTID A D CU LTUR A L
o Antecedentes globales
o América
o Identificación patrimonio nacional
o Definición Bien de Interés Cultural – BIC
RESPONS A BILID A D DEL ES TA DO
o Patrimonio arqueológico y etnográfico
o Urbanismo y arquitectura
o Ministerio de Cultura
La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA
373
IDENTIDA D CULTUR A L
La palabra nación (Del lat. natĭo, - ō nis ) , nātio (deriv ado de nāscor , nacer) sig nifica
nacimiento , pueblo (en sentido étnico) e s pecie o clase
1
. Los miembros de una
nación se distinguen por una identidad común y generalmente por un mismo
origen en el sentido de ancestros comunes, los cuales comparten u nas
determinadas características culturales: la leng ua, religión, tradición o historia
común, todo lo cual puede estar asu mido como una cultura distintiva, formada
históricamente en un territorio determinado.
De acuerdo con una de las di s ertaciones en las sesiones del Progra ma “Alerta
Intelectual” de Unesco
2
, se reflexiona ba sobre la identidad nacional vista como la
diseminación de una idea europea en el mundo latinoamericano y caucásico y se
enuncia ba su efecto crucial en el proceso de c onstrucción nacional, advir tiendo
sobre el fenómeno de identidades limitadas q ue se asocian a la noción de este
tema. Efectivamente, estas manifestaciones europeas se plasmaron de forma
contundente en los registros de patrimonio material de las listas BIC durante el
siglo XX, cuando el patrimonio revestía caracterí sticas de monumentalidad y
exclusividad, mientras que ahora en el siglo X XI, el tema cultural se enrumba a la
inclusión de la producción inmaterial, como reconocimiento a la diversidad
nacional , a las manifestaciones locales autóct onas. La tendencia gira hacia la
historia de construcción local, no hacia la historia heredada. E ste vir aje conceptual
traerá profundos cambios en cuanto a la aplicación de nuevos factores en el
ejercicio de valoración e identificación de l próx imo pa trim onio cultural material de
1
Diccionario de la Real A cademia E spañola, vigésima segun da edición, 2001. htt p://buscon.rae.es/
2
Denis ROLLAND d e la Universidad de Estrasburgo, e n Los Rastros de lo s Caminos del P ensamiento , la
iniciativa d e Alerta Intelec tual, UNESCO, 2009. http ://portal.un es co.org
La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA
374
la sociedad del siglo XXI, y de recursos conceptuales y técnicos muy sólidos para
mantener la p r esencia del heredado.
A ntecedentes globales
El concepto de nación política y cultural surge en la é poca de la Ilustración a partir
de finales del siglo XVIII, cuando de la mano de intelectuales emerge un concepto
de civilización ligado a las características preponderantes de un estado en
particular. El lib eralismo será la amplia corriente filosó fica, ec onómica y política de
la que se nutrirán las primeras teorías sistemática s de la “nación polí tica”, como
una oposición a los principios teóricos de las monarquí as; los liberales del XVIII
habían introducido frente al concepto de súbd ito el de ciudadano, y el sujeto de
soberanía dejaba de ser el rey para ser la nación. Sus criterios estaban basados
en el racionalismo, la libertad individual y la igualdad ante la ley , al margen de
consideraciones étnicas o culturales. La Declaración de Ind ependencia de los
Es tados Unidos en el primer caso y la declaración francesa de los Derechos del
Hombre y del Ciudadano en el segundo, son tex tos muy representativ os del
espíritu que animaba la nueva mentalidad, u na concepción universalista de los
nuevos valores liberales y demo crá ticos. Al mismo tiempo, contrarrestando las
consecuencias de la expansión na poleónica por Europa, se configu ra otro
concepto de nación: la nación cultural con un componente ético. Resalta el
nacionalismo germánico opuesto al modelo liberal francés: frente al cambio
racional del progreso y la justicia, el peso de la historia y las tradicio nes; frente al
cosmopolitismo, las particularidades de los pueblos; frente a la razó n, el instinto.
Una nación con auténtica legitimidad para constituirse en estado, con unos rasgos
propios que la definen, distinguiéndola así de todas los demás. Segú n Herder
3
, “ la
esencia propia que perm ite singulari z ar al p ueblo” .
3
Johann Got tfried von Herder (1744 -1803) filó sofo, teólogo y crítico literario alemán cuyos escrito s
contribuy eron a la aparición del romanticismo al emán.
La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA
375
Es sobre este contexto que se orig ina el estado colombiano, que req uiere de
expresiones materiales para afian z ar la imagen sólida del nuev o gobierno. Se
adoptan una serie de acciones que en su momento se justi fican por la forma de
pensar de la época, como la declaratoria de la naci onalidad a partir de la colección
de muebles sobre los hechos de la independencia, que incluirá también lo s
monumentos precolombinos y los ob j etos de período colonial, en la búsqueda de
una identidad histórica visi ble a p artir de la id entificación de un conjunto de
elementos que el estado ha seleccionado co mo expresión simbó lic a de interés
común. Sin embargo, a lo largo de la trayectori a de la construcción de la nación,
se verificará con el paso del tiempo, que el patri monio cultural e s a lgo más
trascendente; el patrimonio cultural de una na ción es un organismo v ivo; es una
identidad moral, de orden superior, a la simple suma de elementos materiales.
A mérica
Con la llegada de los europeos al continente americano, durante el sig lo XVI se
comienza a conformar una nueva raz a americana con característica s propias: “ el
mestizo”. En el s iglo XVII, en el que se di ferencian t res culturas básicas:
españoles, indígenas y negros, se prolo nga la formación de otras tres raz as
locales: los criollos, los mu la tos y los zambos. Se puede decir q ue éste es el
período en el cual se inici a la verdadera conq uista española del espacio
geográfico americano, no solo racialmente, si no también territorialmente a través
del urbanismo que apo rta ob ras de arquitectura con materiales constructiv os
permanentes y propios, basados en las Ordenanzas de Nueva Población de Felipe
II, las Leyes de Indias de 1573, que como es bien sabido, se aplicarán mucho
mas tarde a la época de la conquista , situación que no implica la inex istencia de
patrones fundacionales pero si el reconocimiento de “…la a plicación de tradiciones
te cnológicas y artesanales conservadas y en riquecidas por parte de los
pobladores y españoles, las cuales configur aron una especie de mem oria
colectiva, sin la cual la tarea edificatoria no habría sido posible,,, un conjunto de
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376
recuerdos, impresiones e ideas varias que les permitió a los conquistadores
prim ero, y a lo s colonizadores luego, la creaci ón de pueblos y ciudades…”
4
.
De la época y raza indígena prehispánica (del actual territorio col ombiano) no
queda legado material arq uitectónico, salvo por las hue llas urbanísticas de los
asentamientos de la etnia Tayrona, en la Sierra Nev ada de Santa Marta
5
, y los
objetos de los orfebres de sociedades agrí colas y cazadoras, que fueron
depuestas por los colonizadores españoles. De la raz a negra, traídos como
esclavos en el siglo XVI
6
, no h ay, por obvias raz ones , vestig ios urbano s históricos
de siglos anteriores al XX . Así, a partir del siglo XVI, se forja una nueva civilización
en el c ontinente americano, basado en la primacía de una raza europea, donde la
desigualdad y diferenciación de razas se hace presente, como en cualquier otro
proceso comparable de la historia. Las guerras por el territorio tra en vencedores y
vencidos.
Las nuevas razas americanas buscarán la rea firmación de su Yo a partir del
paradigma de lo e s pañol y cada día se identi ficarán más con el lugar donde
nacieron. Se forjará el hombre con un pensamiento propio, en el qu e prevalece rá
su amor por la naturaleza americana; ese hombre nuev o es el que conocemos
como “criollo, mestizo, mulato y zambo”. Su ideologí a irá m adurando en la medida
que crezca su identificación con la ge ografía, en la medida en que sus deseos de
reafirmarse como algo dife rente, nuevo y superior cobren fuerza. El con cepto de
criollo, mestizo, mulato y zambo y a no se limita rá sólo a esa endeble circunstancia
del nacimiento, sino que se referirá a un hecho de cultura, de actitud y de
conciencia. Es quien, de e s e momento en adelante, se sentirá no v ohispano,
americano, y que por tanto, ya no se sentirá europeo o af rica no.
4
Germán T ELLE Z, “Los modelo s urbanísticos y sus incon ven ientes” en COLCUTURA, Patrimonio Urbano en
Colombia, Bogotá, 1996
5
Sitio de Buritaca, declarado Monumento N acional en 199 5. Descubierto en 1975. El ma cizo geográfico fue
reconocido po r la Unesco en 1981 co mo Reserva del Homb re.
6
A principios d el s iglo XV I Carlos V autoriza llevar negros a América, au nque históricament e la trata de
esclavos viene de s iglos atrás.
La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA
377
Ahora bien, los integrantes de estos grupos étnicos se encontraban socialmente
dispares: primaba el criollo sobre las demás. Pero dentro de estos también s e
presentaban divisi ones: e l crioll o aristócrata, conservador, poseedor de gran
riquez a y el criollo medio, de sc onten to e i nquieto que más tarde pasarí a a
engrosar el grupo ilustrado, iniciador del movimiento independi ente. En este
aspecto el criollo realiza aportaciones de singular importanci a. Lleva a cabo un
movimiento cultural; logra generar una “identidad” en func ión de la autoconciencia
de hacerse “valer” como americano y y a no como español en América. La n aciente
república ve las bondades de la auto -representación, pero ej ercida solo por
aquellos que tengan l as capacidades intelectuales para hacerlo , con el
reconocimiento de las naciones europeas para ello.
Se deduce entonces que la nueva nación q ue se construye no incluye al pueblo
(indígena, negro, mestiz o, mulato y zambo) más que como fue desde la co l onia ,
como una fuerza laboral del desarrollo econó mico. En c onsonancia se observ a
que dentro del proyecto nacional, de s de un comienzo, no se busca incluir a todos
como ciudadanos participativ os; se parte de la base de considerar quienes por su
ilustración y condición social son los líderes, dejando al resto de la p oblación
sometida al tutelaje de los representativos; se concibe la inclusión del pueblo en
los asuntos del e s tado como un proyecto de l argo plazo, que llegará con la
extensión de la educación .
Otra razón además del g rado de educación, estatu s s ocial y la posesión de cierta
riquez a a la que se ap elaba para excluir al pueblo raso de interv enir en las
decisiones de estado, era que éste estaba con fo rm ado por lo que se llamaban las
castas, es decir por razas abyectas que según estos pensadores de l siglo XIX no
tenían otra solución, además de la educación, que el mestizaje para salir del
estado deplorable en el que se hallaban. P ara contrarrest ar esta situación, s e
promovería entonces, desde el gobierno, la entrada de europe os y de asiáticos al
país, a través de diversas medidas como el ofrecimiento de tierras a condición de
La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA
378
establecerse, para tratar, por este camino, de " regenerar las clases embrutecidas "
7
con el espíritu de laboriosidad que se esperaba encontrar en los inmigrantes y a
través de la mezcla con es t os.
La nueva nación continuaba arrastr ando desafortunadamente los o dios y
equívocos que generaron las guerras de Independencia, como la de claración en
1813 de “ guerra a muerte a todo español ”
8
, lo que condujo a desmanes y
crímenes que llevaron a emigrar a m uchos qu e no murieron en la guerra. Para el
mismo momento histórico arremetí a con fuerza la influencia cultural francesa e
inglesa que desplazó concienzudamente cualq uier recuerdo español. “Se pasó de
una sociedad más auténtica, m ás responsable, más int egra y con fe en ella
misma, a una cerrada y provinciana llena de egoísmo y odio”
9
.
La historia de Colombia y de la América hispana se ha caracteriz ado por una
acentuada diferencia de clases producto de la supremací a de los criollos sobre los
nativos americanos y negros africanos y todas las mezclas raciales dadas desde
el tiempo de la colonia. Los criollos lideraron tanto las gestas de independencia
como la organización política y social de la naciente república, igno rando la
situación de las comunidades indígenas y mestizas del país, lo que crear á un
fuerte antagonismo social a lo largo de la historia de la república. Colombia nacerá
como una nación multi-étnica que buscará mantener clara las di ferencias sociales
respecto unos a otros, aunque motiv ados como unidad ante el hecho de legitimar
el carácter de independencia al cual tienen derecho.
7
INSTITUTO COLOM BIANO DE CULTURA, COLC ULTURA Y PROCUL TURA, Nueva Historia de Co lombia ,
Barcelona, Ed itorial Planeta, 1989
8
Simón BOLIVAR, Decreto de Guerra a Muerte , Trujillo, V enezuela, 15 junio 1813
9
Luis Jorge BORD A, Hacien das Azucareras , La Conc epción de Amaime. Bogotá, Ed itorial Escala, 2007
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37 9
Identificación patrimonio nacional
C om enzar a forjar la n acionalidad de acuerdo con lo que se considera , en ese
momento de la historia, los “m onumentos muebles” qu e so n enumer ados en el
Tratado celebrado entre las Repúblicas Americanas sobre Defensa y
Conservación del Patrimonio Histórico en la VII Conferencia Panamericana
10
y a la
cual adhiere Colombia por la Ley 14 de 1936, por medio de la cu al se declaran las
bibliotecas, archivos y manuscritos y algunas especies z oológicas com o de
conservación cultural, es la p ri mera acción cultural que emprende el estado
colombiano en 1823 con la fundación del Museo Nacional y la tarea de recopilar
objetos relacionados con la independencia y los personajes asociados a ella. Para
1945, la Ley 94 le cede al municipio de Cartag ena e l do minio y el derecho sobre
todas las murallas, bastiones y o castillos coloniales de la ciudad. Se verifica a
partir de estas dos acciones legislativ as la raíz criolla y europe a de estas
decisiones y la exclusión consiente de consid erar cualquier otro tipo de bien
cultural, a pesar de que en 1931 ya se ha formulado la protección d el patrimonio
arqueológico y se ha creado e l Museo d e Etnologí a y Arqueolog ía para prevenir la
migración de reliquias y objetos de la prehistoria nacional , y reglamentado la
entrada al país de expediciones cientí ficas, en boga durante el primer tercio del
siglo XX.
Para esta época, también, se ha fundado la Sociedad Indigenista Colombiana que
reivindica la situación de los indíg enas y apunta a su inclusión en las tareas del
estado. E l proceso de aculturación racial se convierte en interdiscipli nar .
Interesante el hecho de que Europa, ha sta 1 978, adopta la Declaración sobre las
Razas y el Prejuicio Racial por la Unesco.
10
Conferencia realizad a en Montevideo en 1 933. Tratado cel ebrado entre las Repúb licas Americanas so bre
defensa y con servación del patrimonio h istórico. http://argentin a -rree.com/
La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA
380
En 1959 se adopta la primera Ley de Cultura, según lo acordado en la VII
Conferencia Panamericana y apoyándose e n la Carta de Atenas 1931, adopta ndo
medidas sobre defensa y conserv ación del patrimonio histórico, art ístico y
monumentos públicos de la nación; el Congreso de Colombia decreta en el
artículo 1:
”Declárense patrimonio histórico y artístico nacional los m onumentos, tumbas
prehispánicas y demás objetos, ya sean obra de la naturalez a o de la actividad
humana, que tengan interés especial para el estudio de las civiliz acion es y
culturas pasadas, de la historia o del arte, o para las investigacione s
paleontológicas, y que se hayan conservado sobre la superficie o en el subsuel o
nacional”
11
.
Resáltese el interés por el patrimonio prehispánico que s e asume de acuerdo a la
visi ón eu ropea de “arq ueológico”, aún cuando en América las etnia s están viv as,
circunstancia cultural en la que aún no se repara. La misión de la ley es clara:
“…el estudio de las civiliz aciones y culturas pasadas…”. Nótese, que aunque hay
esfuerzos continentales por afianzar una iden tidad americana, sigue prevaleciendo
en las directrices culturales la óptica euro centrista.
El asentamiento de las nu ev as razas en el territorio es e nten dido a partir de la
conservación del urbanismo de los siglos XVI, XVII Y XVIII que convierte a la
arquitectura co l onial en la trasmisora material de la forma de vida de esa época;
de cómo surgió y a quienes benefició con su aparición; de su tipologí a a partir de
la función espacial que desempeña como manifiesto formal que se plasma como
monumental e icónico. Por el momento, l as ci udades de los Tayronas en la costa
Atlántica no se han descubierto
12
.
11
Ley de Cultura 163 de 1959
12
Descubrimiento en 19 75. Datos de a rchivo Instituto Colom biano de An tropología e Historia
La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA
381
Para mediados del siglo XX, Colomb ia tenía una c ategorización y una definición
de los Monumentos Nacionales limitada a un a visión monumental, propia de la
época, asociada principalmente a l a colonización española la cual había sido
objeto de desprecio por más de un siglo. S e protegían unidades indiv iduales
dispersas en el territorio na ci onal, sin mayores repercusiones identitatarias entre la
comunidad, salvo por la científica que se encarg aba de su valoración y
conservación consciente de su misión testimonial con las generaciones fu t uras.
Mientras tanto, internacionalmente, el patrimonio monumental adquir ía cada vez
mayor importancia y ya se trataban temas a mbientales, de desarroll o, de
patrimonio cultural, hasta el punto de llegar a 1 976, cuando se esta blece el Comité
de Patrimonio Mundial y dos a ños más tarde se inscriben l os primeros candidatos
nacionales para se r parte del Patrimonio de la Humanidad en la Un esco .
CUADRO B IENES D E INTER ÉS C ULTURAL C OLOMBI ANO DECL ARADOS PATRIM ONIO D E LA H UMAN IDAD
MATERIAL
Puerto, fortalezas y conjunto
monumental de Cartagena
Bolív ar
1984
Parque nacional Los Katí os
Antioquia y Chocó
1994
Parque arqueológico de San Agustín
Huila
1995
Parque arqueológico nacional de
Tierradentro
Cauca
1995
Centro histórico de Santa Cruz de
Mompóx
Bolív ar
1995
Santuario de flora y fauna de Mal pelo
Valle del Cauca
2006
La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA
388
administrativas y no encontrarán aplicación leg al f rente a las ex pediciones
extranjeras que exportan materiales prehispánicos libremente.
Para esos momentos de la historia, las centenarias repúblicas del c ontinente se
vienen reuniendo
23
en busca de crea r, fomentar y ordenar las relaciones, y para
promover la asociación y coop eraci ón entre los estados de América en diversos
ámbitos de interés común. Estos ámbitos son las Conferencias Panamericanas o
también conocidas como las Conferenc ias Internacionales Americanas.
En Montevideo, en marz o de 1 920
24
se reúne el primer Congreso P anamericano
de Arquitectos
25
que aprueba varios temas como “el em bellecimiento de la ciudad
típica americana” , el alojamiento rural, la enseñanza de la arquitect ura, la creación
de centros de arte panamericanos, “construc ción con materiales apropiados para
los países americanos” , la regulación de la profesión, y el modo de fomentar la
cultura artística y la comprensión de la arquitectura, responsabilida d profesional. El
segundo Congreso se realiz a en Chile en septiembre 1923, donde las
resoluciones aprobadas se referían a la “m oderniz ación y em bellecimiento de las
ciudades, la conservación de m onumentos de valor histórico, arquitectónico o
arqueológico”, la celebración de concursos de arquitectura, la cuest ión de casas
baratas, los problemas con la ense ñanz a de la profesión, la propiedad artística e
intelectual de las obras de arquitectura, la importancia de l os museos de
materiales de construcción, la formación del obrero técnico
26
. Todo estaba
encaminado a generar un sentido de pertene cía e identidad co ntinental.
Volviendo a Colombia, un conjunto de estudios historiográficos pioneros se
realizarán desde finales del siglo XIX hasta los año s 20 del próximo sig lo por un
grupo de intelectuales ajenos a las disciplinas urbanas, enfocados a las
edificaciones a rq uitectónicas principalmente. Consecuencia de esta preocupación
23
Sus antecedent es están en el Congreso de Panamá con vocad o por Simón Bolívar en 1826.
24
Se proyecta p or primera vez en 1916, pero se poster go el proyecto.
25
Primer Congre so Panamericano d e Arquitectos, Montevide o, 1 al 7 de marzo d e 1920, Actas y Trabajos.
Publicación o ficial del Comité Ejecutivo d el Congreso (Montevideo, 1 921) http://www.fpa a -arqu itectos.org/
26
Congresos Paname ricanos de Arqu itectos. http://biblio2.co lmex.mx/
La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA
389
general por los monumentos de valor histórico, en 1924 se da un pa so específico
para la ciudad emblemática de Cartagena; se prev é la conservación y
embellecimiento de los monumentos históricos (de Carta gen a) prohibiendo en
absoluto la demolición de las murallas, castill os y demás fuertes de la ciudad sin,
la autorización debida. Con ésta medida el paí s adopta una tercera normativa, de
carácter administrativo, sin aplicabilidad.
27
En el transcurso del albor del siglo XX , en 1925 se reúne el primer Congreso de
Ciudades Capitales en W ashington DC. Para 1930 el IV Cong reso Panamericano
de Arquitectos adopta conclusiones como el deseo por parte de los arquitectos
americanos de “dar expresión más am plia a los p receptos y a l os tem as
esenciales del arte característicamente nacional, en la orientación d e la
arquitectura en América” , la enseñanza, la propiedad artística y se debate la
decadencia o el progreso continental en la es fera de la arquitectura moderna.
En 1937 se reúne el segundo Congreso Inter nacional de Historia de América
28
aprobando treinta resoluciones entre ellas la No.6 sobre “cooperación
internacional para conservación de monum entos y obras de carácter histórico -
artístico” .
En Colombia, entre los años 20 y 50 se desarrollan estudios adelantados por
arquitectos cuyo interés apunta en relacionar la arquitectura en sus diferentes
períodos históricos. Se establecen tres perí odos el prehispánico, colonial y
republicano:
27
Elisabeth CUNIN, Ch ristian RINAUDO, “La s murallas de Cartagena entre patrimonio, tu rismo y desarrollo
urbano . El papel de la Socieda d de Mejoras Públicas” en MEMORIAS, revista d igital de hi storia y arqueolog ía
desde el Caribe , año 2, n úmero 2, Universidad del Caribe, 2 005, Barranquilla, Co lombia
28
El primero se reún e en Rio de Janeiro en 192 2. http://catal ogue.nla.gov.au/
La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA
390
Período Prehispáni co
Sitio arqueológic o Burit aca o Ci udad Perdida 1.500 – 1.600 A.C.
Fuente: Fo togra fías to madas de in ternet
Asentamiento de la cultura Tayrona, en la Sierr a Nevada de Santa Marta, que
hasta principios de año (2010) tenía tratamiento arq ueológico . En un con v enio
reciente, firmado en febrero 2010 entre el Ins tituto Colombiano de Antropologí a e
Historia adscrito al Ministerio de Cultura y el Fondo para el Patrimo nio Global, se
hace un reconocimiento gubernamental a la importancia anc estral del Sitio Teyuna
y se propone un dialogo abierto con las comunidades indíg enas de la Sierra
Nevada
29
en la construcción de estrategias para v isibilizar y salvaguardar el sitio,
no solo arqueológicamente, sino sobre todo, proteger los procesos sociales y de
identidad que desde la v isión de e st os pueblos le dan sentido en el presente a
este territorio como espacio vital y sagrado
30
.
29
Comunidad es Kogui, Arhuaco , Wiwa y Ka njuamo.
30
Paula MORE NO, Palabra s de la Ministra de Cultura en la firma Protocolaria del Convenio de Cooperación
entre el Instituto Colo mbiano de Antro pología e Historia y e l Fondo para el Patrimonio Global, para la
La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA
391
Período Colonial. 1525 – 1810
Casas del perío do colonial en Col ombia
Fuente: Fo togra fías to madas de in ternet
El periodo hispánico en América se divide en descubrimiento, conquista, y colonia,
comenzando específicamente en 1525 con la primera fundación de Santa Marta,
en lo que es actualmente el territorio col ombiano
31
. En 1538 se funda Santa Fe de
Bogotá (se menciona solo como r efere ncia), y en 1550 se crea la Real Audi encia
de Santa Fe de Bogotá que pertenece al Virreinat o del Perú. En 1717 se
establece e l Virreinato de la Nueva Granada por Felipe V
32
con un censo de
800.000 habitantes. Pertenecen al peri odo colonial, los centros fundacionales, que
se identifican aún por el traz ado en damero alrededor de una plaza central.
Investigació n, Conservación y Restauración del Parque Arqueo lógico Ciuda d Perdida / Teyuna en la Sierra
Nevada de Santa Marta , Colombia . http://www. mincultura.gov.co/
31
Colón desembarca en América en 1492. De 1510 dat a la primera fundación, Santa María La An tigua del
Darién, en el lí mite e ntr e Panamá y Colombia (qu emada 14 a ños más tarde). Pan amá se f unda en 1519. E ste
territorio fue de Colombia hasta 1904.
32
El virreinato se di solvió temporalmente por ra zones econó micas entre 1724 y 1740 cuand o se reinstauró
nuevamente. Si endo así, cronológicam ente dura 93 años, p ero rige t an solo por 77 añ os, descontand o los 16
de su disolución te mporal.
La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA
392
Las repercusiones de la época de la Ilustración se comien z an a hacer presentes
en el reino; en 1781 con la revolución de los comuneros, en 1783 con la
Expedición Botánica de Mutis
33
, la traducción de los Derechos del Hombre y del
Ciudadano en 1786 por Antonio Nariño, la lleg ada de Humboldt 1801 y el
Memorial de Agravios en 1809 de Camilo Torres, entre otros. El período colonial
de casi tres siglos finaliz a en 1 810 cuan do se inicia el proceso de la
independencia, con un legado urbanístico y arq uitectón ico muy sólido de la cultura
europea, e inmaterial de la af ricana, como población esclava en el c ontinente.
Período Republicano. 1810 – 1880
33
Finaliza en 1816.
La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA
393
El 20 de julio de 1810 , la ciudad de S anta Fe se levanta contra el Virrey Amar y
Borbón y proclama una Junta de Gobierno integ rada por los criollos y rompe los
vínculos coloniales con España. Se crea la Republica de C olombia con tres
departamentos Quito, Venezuela y Cundinamarca. El periodo de la independencia
de Colombia comprende de 1810 hasta 1819 , época que se caracteriz a por las
guerras civiles. Durante estos años la población de la Nueva Grana da continúa su
crecimiento legado de la morfología urbana del pe riod o colonial, pero trasmitiendo
una nueva imagen desde las casas de habit ación, ampliando las heredadas de la
colonia, aumentando en dos pisos la edi ficabilidad y aportando un escenario
estético vertical, enriquecido con yesería y calados de madera (influencia
francesa).
Regresando de nuevo a la historia cronológica, en la VIII Con ferencia
Panamericana de 1938, en Lima se habla de turismo, y se resu elv e tomar medidas
para facilitar la circulación de estos, pero no se incluyen directrices r elacionadas
con la imagen/manejo de las ciudades; el tem a se aborda desde un problema
logístico, más no cultural. En la misma Conferencia se declara “la protecc ión a los
núcleos indígenas americanos, com o descendientes de los primeros pobladores,
para que tengan un derecho preferente a la protección y com pleta integración en
la vida nacional para suplir la deficiencia de su desarrollo físico e intelectual com o
un a reparación por la incom prensión con que fueron tratados en épocas
anteriores”. Se presenta un informe sobre “na cionalidad” y es acogido en su
totalidad
34
.
Dentro de esta dinámica continental, donde l a conciencia de forjar y fortalecer la
identidad es muy fuerte, se desarrollan los primeros años de la arqu itectura
colombiana con arquitectos ex tranjeros que han venido al país llamados por el
gobierno nacional para trabajar en la edificación de “edificios nacionales” y como
profesores de la primera fa cult ad d e arq uitectura del país en la Universidad
Nacional de Colombia. La época de la moder nidad está en su apogeo, y y a se
34
Congresos Paname ricanos de Arq uitectos. http://biblio2.co lmex.mx/
La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA
394
comienza a evidenciar, en el aspecto formal de la arquitectura estata l, el paso del
periodo estilístico neoclásico al moderno:
Período Moderno 1880 – 1930 (neoc l ásico 1880)
Casas y edi ficios nacio nales del per íodo neoclásico e n Colombia
Fuente: Fo togra fías to madas de in ternet
La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA
395
Con una nación en proceso de consolidación el recién creado Ministerio de Obras
Públicas (1805) contrata arquitectos europeos que comienzan la construcción de
obras singulares, de carácter público, por tod o el país; se importa el gusto estético
de las Academias de Bellas Artes Europeas, muy apropiado para el carácter
monumentalista que se busca ba para la época.
Período Moderno 1880 – 1930 (e cléctico 19 20 – 1940)
Casas y edi ficios nacio nales del per íodo ecléctico en Col ombia
Fuente: Fo togra fías to madas de in ternet
La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA
396
Por los años 20 se inicia de nuevo otro cambi o radical en la ar quitectura. Con los
primeros arquitectos colombianos formados en el ex terior, se da paso a la
arquitectura que se aparta del neoclásico, importando los estilos más
representativos de la arquitectura europea, sobre todo el francés y el inglés.
Período Moderno 1880 – 1930 (Art Deco 1940 – 1950)
Casas y edi ficios nacio nales del estilo Art Nouve au en Colo mbia
Fuente: Fo togra fías to madas de in ternet
La PROTECCION d el PA T RIM ONIO URBANO y A R QUITECT ONICO en COLOM BIA
397
También se importan las expresiones g eométricas que nacen en Europa y los
Estados Unidos a finales del siglo XIX y principios d el XX : los estilos conocidos
como Art Nouveau y A rt Deco . De finales de los 40 hasta aprox. los 50, se termina
de desarrollar este periodo con otros estilos donde imperarán las formas
geométricas puras, el cubismo.
Después de la mitad siglo XX
Arquit ectur a internacio nal
Fuente: Fo togra fías to madas de in ternet y Patrimon io Urban o Colombi ano
La arquitectura de cada época se reproduce por todo el mundo de forma repetitiva.
Hablar de homogeneidad glob al es correcto, pero no ligada solamente a la
arquitectura del presente. La permanencia de construcciones del pas ado
constituye el acervo inmueble que sola mente se singulariza por su localización en
cada territorio. Su implantación geográ fica genera la diferencia entre unos y otros,
es el “genius loci” de cada lugar; es el paisaje cultural urbano que c aracteriza cada
ciudad y la hace única entre todas.
La PROTECCION d el P A T RIM ONIO URBANO y ARQ UIT ECTONICO en COLOM BIA
489
El Plan Nacional de Cultura 2001-20 10 “Hacia una ciudadanía d emocrática
cultural” establece las directrices más importantes que orientan al sector cultura en
su conjunto. Su elaboración, fue un proceso desa rrollado por más de 23 .000
ciudadanos colombianos que compartieron ex periencias con un propósito claro,
diseñar las políticas públicas que garanti zarí an la sostenibilidad del sector en el
largo plazo. Se establecieron tres campos de política comprometidos con la
construcción de la ciudadanía democrática cultural: Participación, Creación y
Memoria, y Diálogo Cultural. Cada uno de est os camp os f ormuló un conjunto de
políticas y estrategias q ue co nstituyeron el marco orientador del sec tor cultural en
la pas ada déc ada.
En este momento, en el marco del Bicentena rio, según la s noticias de la Ministra
de Cultura, se sentarán las bases para el nu evo Plan De cenal (2011-2020) ,
sustentadas en la evaluación de los resultad os d e gestión y en las nuev as
tendencias de la cultura.
Con ese propósito, en el 2008, el Ministerio de Cultura se p ropone la tarea
monumental de recopilar todas las políticas culturales producidas por su
despacho en un documento a través del cual las acciones en el c ampo cultural
contarán con definiciones y orientaciones revisadas y renovadas, de n uevo,
contando con la activa participación del estado y la sociedad civil . T reinta políticas
de cultura se despliegan para el debate público y durante un año se reciben
aportes para ser complementadas y ajustada s a t ravés del an álisis de diferentes
sectores de la sociedad.
En febrero 2010, se publica el Compendio de Políticas Culturales; dice la ministra
en la introducción de la publicación digital: “buena pa rte de las políti cas cultu rales
actuales que se generan en el Ministerio de Cultura le apuestan a internacionaliz ar
la cultura colombiana, y también a que la econom ía d e la cultura crez ca, gen ere
industria y financie el surgimiento de nuevas prácticas artísticas. Pe ro este
Compendio recoge muy especialm ente las políticas sect oriales, transversales y
territoriales del país, y se abre para recoger l as po líticas regionales que se han
La PROTECCION d el P A T RIM ONIO URBANO y ARQ UIT ECTONICO en COLOM BIA
490
producido y se producen en los planes departam entales, locales y e n ca mpos
específicos como la universidad”
5
.
El Compendio de Políticas Culturales está dividido en dos grandes partes: el
primero, Cont exto s que trata sobre la ev olución histórica de las políticas culturales
en Colombia, con un análisis crítico de la situación y el segun do , Políticas que
recoge los textos de la totalidad de las políticas organizadas en seis grandes
áreas: Arte, Memoria, Documentos, Estímulo, Gestión y Participación.
La primera parte describe unos antecedentes históricos y relaciona una serie de
definiciones sobre política cultural reconociendo en estas el móv il a través d el cua l
el estado y la sociedad obtienen f ines comunes de carácter cultural. Señala que “la
participación del estado en la cultura siempre ha generado preocupaciones en los
creadores, y en general en los ciudadanos. Se e stima que la cultur a es creación e
innovación, experiencia de la libertad y capacidad crítica, que pueden ser
coartadas por la intromisión del Estado” . Incluso recue rda como Gab riel García
Márquez, premio Nobel de Literatura Colombi an a, no estuv o de acuerdo con la
creación del Ministerio de Cultura. Sin duda al guna, Germán Rey, asesor del
ministerio y autor del tex to d e la referencia, intuye la realidad “centr alista” de un
ministerio que, a pesar de la descentralización administrativa a la que la
Constitución ordena, modifica y reglamenta una Ley de Cultura que en v arios de
sus artículos elimina la autonomía de las entidades territoriales en l a toma de
decisiones que sobre patrimonio cultural les compete, desaplicando los principios
de concurrencia y subsidiariedad municipal y el de participac ión ciudadana en la
toma de decisiones sobre los bienes de interés cultural inmueble
6
.
Dicho autor advierte sobre “los peligros dirigistas de las políticas cu lturales, que
aunque pueden subsistir, se han dism inuido , o quiz ás se h an tornado más sutiles,
en tre otras raz ones p or la vigilancia y la alerta crítica de los ciudadanos, por las
modificaciones de la gestión pública en las democracias y por la participación
5
MINISTERIO DE CU LTURA, Compend io Políticas Cult urales, 2010. htt p://www.mincultu ra.go v.co/index
6
La tesis solo ab orda el tema d el patrimonio inmueble (arq uitectura, urb anismo y tan gencialmente el
arqueológico)
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permanente de otros sectores de la sociedad en su diseño y gestión … (sin
embargo) Subsisten deb ates sobre temas sensibles … sobre la centraliz ación de
la definición y la ejecución de las políticas, la s dista ncias entre los e nun ciados
centrales y las realidades regionales o locales , la creciente despreoc upa ción
pública de ciertos campos culturales qu e han sido cubiertos por las em presas o la
fragmentación cultural que se reparte las decisiones en diferentes instancias del
Estado”. Tal sería el caso de los ejemplos que se presentan en las fichas de caso s
ilustrativas de la tesis, donde se advierte un m uy elocuente sistema de veedurí a
ciudadana sobre las decisiones que sobre patrimonio urbano y arquitectónico se
toman desde el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, pero sin ning ún e co de
parte del estado: no se pronuncia frente a la d em olición del aero puerto de El
Dorado, se pronuncia negativamente frente a la demolició n del ed ificio de la Caja
Agraria de Barranquilla, avala el desarrollo del jardí n de la última “v illa” co nservada
en Bogotá. Ciertamente, la cultura se ha tornado compleja y en algunos ca so s,
como los que se ejemplifican, se presentan demandas en c onf licto, frente a las
cuales las políticas suponen opciones, jerarquí as, se lecciones intencionales por
parte de este. Un peligroso ámbito de subjetiv idad se p ercibe desde la óptica civil .
“Las p olíticas culturales son las grandes definiciones que asume el pa ís para
orientar los procesos y acciones en el campo cultural, m edian te la concertación y
la activa participación del Estado, las entidades privadas, las organiz aciones d e la
sociedad civil y los grupos co munitarios, para de esta manera responder con
creatividad a los requerim iento s culturales de la sociedad”
7
, con unas
características:
“ Atiende diferentes ámbitos de cultura ” , situación no deseable, de readaptaciones
circunstanciales que debilita n el aparato institucional convir tiénd olo en anacrónico
y disfuncional, desbordando operativamente a l secto r. Un ejemplo de ello es la
reingeniería por la que tuvo que pasar la Dirección de Patrimonio para articular
dentro de sus funciones al grupo de pa trimonio inmaterial, o el Instit uto Distrital de
7
Ministerio de Cultura, Un Mi nisterio de pu ertas abiertas , Bogotá , Ministerio de Cultu ra, 2008.
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Pa trimonio Distrital, que de una Corporación dedicada al cuidado del centro
histórico de La Candelaria, ahora es la respo nsab le de la gestión del patri mon io
inmueble de toda la ciudad de Bogotá. Si bie n e l s e ctor debe responder a los
cambios que surgen del desarrollo de nuev as visiones, se debe prever esta
situación cambiante e inestable de la cultura para no perder credibilidad (imagen
solidez institucional) frente a los demás sectores del Ejecutivo de la nación.
“ Es intersectorial ” , convirtiéndose en un desafío de gestión, diálog o, consenso y
acción común con las polí ticas e conómicas, ambientales, educativ as y sociales del
país. Principalmente sensible ha sido la incur sión (2004) en e l camp o de l
Patrimonio Cultural Inmaterial -PCI que abrió un campo sin fronteras, abarcando la
vida cotidiana constituida por un complejo conjunto de activ os so ciales de carácter
cultural que le dan a l grupo hu ma no sentido, i den tidad y perten encia, que tiene
pasado pero que está “vivo” y que se perpetúa en la memoria colectiv a
contemporánea, y, por supuesto, futura. “ Su salvaguardia está orientada al
fortalecimiento, revitaliz ación , sostenibilidad y prom oción de la respectiva
manifestación, para lo cual el Ministerio de Cultura reglamentará para todo el
territorio nacional el contenido y alcance de lo s Plan es ”
8
.
Es de esperarse que en torno al PCI se prese nte n una confluencia de políticas y
programas de otros sectores públicos y algunos traslapes temáticos q ue p ueden
generar ambigüedades e inconvenientes de competencias, como ya se adv ierte
con el Ministerio del Ambiente, Viv iend a y Desarrollo Territorial y las e ntidades
municipales, responsables del tema del ordenamient o del te rritorio, donde el
PEMP
9
y/o el PES
10
“ pueden limitar ” los aspectos relativos al medio ambiente, uso
y edificabilidad del bien cultural y su área de inf luencia, aunque el P lan de
Ordenamiento Territorial ya hubiera sido aprobado por la resp ectiva auto ridad
territorial. El sector cultural deberá comenzar a mir ar los problemas de la salud, la
conviv encia social, la educación, la protección social de la comunidad, para
8
Decreto Patrimonio Inmaterial 2491 de 2009
9
PEMP - Plan Especial de Man ejo y P rotección para el patrimonio u rbano y arquitectónico BIC
10
PES - Plan E special de Sal vaguard ia para el pat rimonio cultural inmaterial BI C
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encontrar su ubicación dentro de ellos a travé s de una s relaciones f luidas y unas
acciones compartidas, sin perder su especificidad.
“ Com bina lo ge neral con lo diferencial, salvaguardando la unid ad pero haciéndola
colectiva a partir del derecho de los ciudadanos al acceso, consumo, disfrute y
participación de la creación cultural. Es un asunto enraiz ado e n la com prensión de
la cultura como un derecho fundamental y en la participación de la ciudadanía
como una condición básica del desarrollo cul tural ” . Aquí incursion amos en el tema
de la propiedad inmobiliaria y los de rechos no adquiridos de su desarr ollo, pa ra lo
cual se adoptan medidas f iscales que amortiguan la carga que por c on servación
se le asocia a los inmuebles declarados BIC en territorio urbano y rural. Se
incluyen también las ayudas financieras del estado, las alianzas con el sector
privado y las sanciones por el incumplimiento de un deber c on stituci onal.
“ Son públicas, no son únicamente estatales ” ; así lo plantea el Ministeri o d e Cultura
al propender por la participación de la sociedad en el diseño, la pro moción,
ejecución y evaluación de las políticas cultura les, revaluan do el papel del est a do
como garante de la participación activ a d e la sociedad civil, religiosa, militar y de la
empresa priv ada en la ejecución de las políticas públicas. “El papel del estado en
la cultura difiere del que tiene en otros ámbito s, como la salud o la seguridad. La
cultura no admite ningún tipo de intervención hegem ónica po r parte del estado que
signifique una intromisión en la libertad de cre ación . Por el contrario, sus funciones
están relacionadas con el lidera z go en el diseño de las políticas, la asigna ción
tr ansparente de los din eros p úblicos, la prom oción de estím ulos, e l apoyo a la
circulación de los bienes y servicios culturales entre los diferentes s ecto res
sociales y regiones, la generación de contextos y condiciones que fortalez can la
diversidad cultural , entre otras…Políticas que deberían ser públicas se tornan
corporativas, ordenadas por lógicas comerciales, parám etros de mercado y
criterios de rentabilidad financiera” . Las políticas culturales, a la vez que requieren
de un diálogo con el mercado deben a su vez limitarlo, orientándose por criterios
de responsabilidad pública. Las implicaciones de la privatiz ación d el patrimonio
cultural, las exigencias que impone el tema de la sostenibilidad eco nó mica, la
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carga sin beneficios a los propietarios de inm ue b les, el turismo desbordado y el
desalojamiento de residentes son necesariamente factores que deben estar
controlados por éste, d entro de los principios culturales de memoria e identidad. El
factor económico no puede dar cuenta del pa trimo nio, y de ese f act or es consiente
la Constitución cuando promulga que la inversión cultural se asume como un gasto
social del estado.
“ Buscan la descentraliz ación y la autonomía regional y local ” , a partir de l Sistema
Nacional de Cultura que es la organiz ación formal a tr avés de la cual fluyen, “ha cia
arriba y hacia abajo” , las po líticas culturales. Se han incorpora do al organigrama
nacional el Consejo Nacional de Cultura, el Consejo Nacional de Patrimonio
Cultural, las Secretarías Departamentales de Cultura, los Consejos Sectoriales y
Territoriales y otras instancias culturales local es, pero todo bajo el amparo técnico
de la Dirección de Patrimonio, lo cual desvir túa la auténtica autonomía territorial.
El Sistema Nacional de Cultura es el modelo q ue e ncontraron los le gisla dores pa ra
componer una estructura formal de relaciones q ue p ermitan el encue ntro entre lo
nacional, lo regional y lo local, y por el que f luyan las políticas. Es preciso
desarrollar acertadamente e ste Sistema como un conjunto de instancias y
procesos de desarrollo institucional, planificación, gestión e información, que
articulados entre sí con f ormen el universo cultural colombiano, para sup erar a
través de este nuevo modelo el aislamiento que se genera entre la gestión central
y la regional y/o local.
“L a concerta ción de las políticas cultural es es aú n un propósito que hay que
construir más firmemente. Se trata de un a concerta ción “conflictiva” y
“constructiva”, hecha a partir de demandas, acuerdos, tensiones y objetivos
comunes. La cultura no es un lugar idílico ni sim plemente el lugar del encuentro.
Por el contrario, en la cultura se viven profun dos dese ncuentros, prejuicios y
discriminaciones. A pesar de que en la construcción de las políticas culturales ha
aumentado la participación de los ciudadanos , su presencia sigue siendo débil.
Quiz ás po rque aún no está suficientemente arraigada la idea y la práctica de la
ciudadanía cultural, al mismo nivel que la de la ciudadanía polític a. Aún tenemos
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