Respuesta de un Oficial Austriaco á las Gazetas Nacionales de Francia
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i: '22>S'^P°Z respuesta' de un oficial AUSTRIACO álas Gazetas Nacionales de Francia. TRADUCIDA DEL FRANCES AL ESPAÑOL POZ D. F. H. yP. Hia respuesta mas oportuna ,que puede darse á las fanfarronadas del enemigo, es el batirlo: la re» futacion mas eficaz, que puede oponerse álos improperios de latrocinio yde barbarie, es la disciplina yla lealtad. Asi es, como el Exército Austríaco responde mucho tiempo ha alos exércitos yGazetas de Francia. Baxo este supuesto quizá nada hubiera que decir, ysolo seguir sencillamente execut uhdo; pero como los papeles ridículos, éincendiarios, que circulan en todo el espacio de la Francia, ydel resto de Europa tienen la temeraria osadía de representarnos casi diariamente las derrotas como victorias ,las escaramutcas, como grandes batallas, las casualidades inseparables de la guerra, como atrocidades reflexionadas, la humanidad compasiva de nuestros Oficiales ,ysoldados como basezas', es preciso rd fin, enardecerse todos un poco,yahuyentar ahora con una manotada áestos insectos efímeros, que zumban ávuestros oidos, ydexarlos venir otra vez como en los dias calurosos del verano, ysalir amillares en busca de pasto de las cié-
z ciénagas^ ylagunas donde se engendran, ynacen. El énfasis, la necedad, yla jactancia de esta enorme multitud de papeles, que aparecen diariamente en Francia, los hacen, es verdad, menos peligrosos para los lectores profundos yjuiciosos, que leen con desconfianza, yno juzgan sin refiexionar ;pero los jóvenes, los fanáticos, el Pueblo de toda clase para quienes se escribe esta Gazeta ¿piensa? ¿combina? ¿es capaz de profundizar ?La elegancia del estilo lo persuade, se complace, sin discernir, en iquantó puede humillar el poder, 6envilecer la autoridad :le gusta oir nombrar átodos los Reyes, tiranos, alos demás Pueblos, esclavos', por ambición no quiere ver mas que sus iguales ;pobre se indigna de ver al rico-, rico quiere serlo solo, yvituperara siempre en su casa, quanto halla mui justo en qualquiera otra parte. Nacido en la ínfima plebe, yen la obscuridad, celebra esta nivelación convulsiva, que trastorna toda la gerarquia, ytiene por política, yelevación en las ideas, lo que no es mas, que el deseo secreto de la envidia: es Kgoisla, ycree ser Filántropo, yasi engañándose por sus propios ditámenes, acaba, mirando como Filosófia, -y Humanidad, loque no es mas que ignorancia yorillo. Los efectos de la oratoria lo arrebatan, descubre energía de carácter yacciones, donde solo hay energía de lenguage :esas comparaciones continuas con los hombres grandes de la antigüedad elevan su imaginación ,yson el encanto desús pensamientos: ocultan el delito con la máscara de la virtud :hermosean con flores las ca-
i-3 cadsnas da la tiranía: ácada instante halla en esas Gazetas el haoismoj yla libertad; en vez de que si fuera ábuscarlos ea Francia impelido del instin- to irresistible de la razón, solo encontraría deí^iotismo, miseria, hambre, violencia, rapiñas, acusaciones falsas, yverdugos. Pero no es esto lo que yo quería hablar; hubiera mucho que decir, jyque cosa se diría, que ya no la haya repetido cien veces el corazón indignado de todo hombre de bien? ¿En que siglo, en que época, en que Nación de la tierra se ha visto lo que actualmente se ve en Francia ?¿Creerá la posteridad leer la historia de un Pueblo ,á dondepoco ha se iba abuscar las artes, la urbanidad ,la ilustración, los hombres grandes ,yla felicidad? ¿No se indignará da que esta nueva República, se haya atrevido áusurpar los nombres de regemracion política, de beneficencia universal, de virtudes romanas, aplicándolos áilusiones noveleras, é-impracticables, óaatentados ,que hacen estremecer la humanidad? Todas esaa arengas, toda esa pompa engañosa de frases, fiestas, triunfos, esa embriaguez de un Pueblo engañado, abandonado ala disolución, demasiadamente fácil en creer su libertad , todo ese aparato gigantesco, ypueril de Kepública, de representación ,de organización, de nación grande, en que el hombre sensato busca siempre en vano la seguridad personal, la paz pública, las leyes razonables , medios seguros para contener el crimen, señales consolatorias de una verdadera felicidad todo esto atrae, yengaña
4 gaña ála multitud :ved lo que ha engrosado el partido de la revolución Francesa: Los papeles inumerables ,que los nuevos Republicanos esparcen por la superficie de la tierra, acaban de apoderarse de la Opinión, ycorromperla. Esto^ principios revestidos de esta apariencia engañosa ,que en la Francia misma ,yaun mas en otras partes ,han atraído atantos partidarios superficiales, yfáciles, que han tenido los primeros impulsos del Alma por adhesión ála razón, ylos ímpetus de la imaginación por la voz interior de la verdad, brotan imperceptiblemente en el corazón fácil, yengañado de quantos los leen. Por pasión álo bello ideal se complacen en los delitos infames, que mirados de mas cerca, ysin el barniz con que los hermosean ,llenarían de indignación ,ydexarian aqualquiera helado de horror. Por transporte ála virtud, aplauden la injusticia, representándola como necesaria al orden social, ósabiéndola adornar con las gracias del estilo, ycon las exterioridades da bondad, que tanto mueven :por inclinación alo grande, ysublime ponderan políticas, buscando la felicidad, forman continuas reformas, sistemas, que no son otra cosa que desdichas; para sostener esta armadura de gobierno, que a cada instante esta en peligro de hundirse por falta de entibo, pretenden cimentar ,yafirmar sus apoyos áfuerza de sangre, yde ilusiones. Desde luego declararon la guerra ala Austria, por que conocían que los negocios exteriores contendrían los partidos intestinos, que era menester emplear
.s contra los enemigos de afuera los recursos de la Francia, aplicar, ydirigir hacia las fronteras la que- ja, la energía, la actividad, yanimosidad del Pueblo, interesándolo de este modo, por sus propios peligros, en favor de la Patria. El orgullo de las primeras acciones ,que le fueron favorables, el entusiasmo, ólas especulaciones particulares ,sobre todo, la necesidad de aumentar la confusión ,el desorden, yel trastorno para dislocarlo todo, causar una confusión universal, ypoder audazmente saquear ,destruir ,ycastigar, en fin la ignorancia, yla soberbia causaron ciertamente un rompimiento con casi todas las Potencias de la Europa. Esta nueva lid en que los Solones de la Francia habian hecho entrar asu patria, favorecía la codicia, entretenía al Pueblo, hacia fermentar la opinión, producía la inquietud, aumentaba las congojás, entorpecía las ideas, establecía las medidas violentas, lisonjeaba, manifestaba, yelevaba aquel sentimiento orgulloso dé los Franceses, el amor de la gloria, y el honor de la Nación. Para acabar de engañar, yde deslumbrar áesta inconstante ycrédula Nación, para hacerla ir casi toda entera álas fortificaciones, yexércitos, era preciso hablarle continuamente de triunfos, yvictorias, pintarle álos soldados, con quienes iban ápelear, como enemigos fáciles de vencer, acumular en las Gazetas trofeos atrofeos ,exagerar continuamente el talento consumado de los Generales, la intrepidez de las tropas francesas ,ynegarnos aún hasta el animo ,yaliento. Desde entonces las ventajas, que nuestros
6 exércitos ganaban álos de los Franceses debían atribuirse ála traición de sus Xefes: una casa incendiada por nuestras avanzadas debía ser^^ir da testimonio de nuestra barbarie', los excesos, los asesinatos ,las rapiñas de las quadrillas nacionales debian mirarse como una justa venganza: quanto caia en un combate anuestros golpes, les hadan creer, que eran asesinatos: los soldados que per-^ diamos por la artillería enemiga, solo eran viles satélites de los Déspotas, que la invencible brabura de los Franceses habia sacrificado álos sangrientos Manes de sus hermanos. Los excelentes soldados, valerosos, fieles ásu Soberano, yal honor, debían mirarse como unos feroces foragidos ;entretanto que pobres labradores, artesanos industriosos ,holgazanes, yniños obligados áfuerza de engaños, yamenazas acaminar ,yser campeones de tina libertad despótica ,que los hace morir de hambre ,yde miseria, son generosos defensores de la Patria . Los pagan coa papel, ybuenas palabras :si caen filas enteras, escriben que ha habido un caballo muerto, ydos hombres levemente heridos, yque el General es un traidon si perdemos veinte hombres escriben que el exército enem'go ba q.iedado enteramente derrotado, y gritan por las calles de París \grande victoria! ¡Pueblo crádnio ,ydistraído ,corno han sabido engañarte, yenvilecerte! Ni soy emigrado, ni Francés ,ni politico, ni Abn'nistrador, soy solo ao soldado; pero aseguro con verdad, que desde la muerte del Rey ,los exér*
exércitos franceses no han esperimentado mas que desgracias. Estoy bien distante de negar ala Nación con quien combatimos su grande animosidad, yvalor personal de cada uno de sus individuos. Este antiguo honor, que ilustró tantas veces los tiempos felices de la Francia, lo encontramos todavía en sus exércitos. La mayor parte de los Generales, Oficiales, ySoldados aborrecen sin duda un partido Regicida, ymonstruoso, que envilece ,ydeshonra su Patria; pero tienen las ararmas en las manos ypelean; al morir su illtimiO suspiro (me deleyto de nuevo en creerlo )son estas palabras: por la felicidad de la Francia, yla vida de su desgraciado Joven Monarca: con todo, yo asi lo aseguro. Desde el ide Marzo que comenzamos la campaña en que he servido, yhe visto huir klos Franceses ,han sido rechazados, yder« rotados completamente en todas partes: los hemos derrotados en Aldenboven yen Hongen: los hemos derrotado en Aquisgran :los hicimos huir en Mastricbt, ylos hemos derrotado en Herve-. los arrojamos de Lieja, yde Huy: los derrotamos en Lauden, yquedamos dueños del campo de batalla, (valga la verdad) después de una tenaz resistencia, ypérdida de mucha gente en equella sangrienta, ypara siempre memorable jomada del i8de Marzo, hemos derrotado su retaguardia, ydesalojadolos de Tirlemont el ig de Marzo :los hemos arrojado deDiest, derrotado el 22 cerca de Lovaina, donde también hicieron, ciertamente, grandes esfuerzos; pero alli mismo, después de un combate de
8 siete horas cedieron al fin ala firmeza, e intrepidez de nuestras tropas ,que los hicieron huir aiín mas allá del Dyla ,los obligaron áabandonar la excelente situación de la Mmtaña de Hierro, después ir áacampar sin detenerse ,entre el Canal de Bruselas, yel Bosque de Sognes,sn fin áevaquar esta Capital, todas las Plazas, ytodo el territorio de ios Países Baxos en el término de un mes ,en cuyo tiempo nuestro exército estuvo en marcha, batiéndose casi todos los dias. En todos estos varios encuentros, los continuos esfuerzos, ylas muchas víctimas manifiestan, que no había en esto ni negociación, ni perfidia, ni traición, ysí solo un deseo bien declarado de vencer unos, yotros, yreciproca osada animosidad. En todos estos combates ,de que no he citado mas que los principales, poromitir lo que todo el mundo sabe, yno imitar el tono imperioso de nuestros enemigos, convencido de que la fanfarronada es propia de la flaqueza, yla sencillez modesta de la fuerza, yde la victoria 3hemos tomado con las armas en las manos mas de 150 cañones al enemigo, yhecho un irtmenso botín de todas cosas en sus almacenes. Luego que pasamos las fronteras, yque el exército victorioso de S.M. el Emperador entro en territorio del enemigo, lo desalojamos áviva fuerza de todas las cercanías de Condé: los hicimos refugiarse dentro de la Plaza: formamos completamente el bloqueo de esta Ciudad: cortamos toda comunicación con zlencienes: arrojamos al enemigo de todos los Pueblos circunvecinos, ylos perseguimos has-
hasta baxo el canon de Valenciems: los hemos arrojado de Bruay, déla Abadía de J^icogne, de Raimes^ yobligado áhuir en el mayor desorden hasta detras de sus muros. Fuimos atacados el ide Mayo en todos los puntos de nuestra posición áun mismo tiempo; mas sin embargo de la combinación, yfuror extraordinario, fue rechazado el enemigo por todas partes con pérdida considerable, le hemos totomano 9cañones, 2obuses, y17 caxoties, yel exército grande consiguió acamparse mas allá de su primera situación, mucho mas cerca de Valencienes, ydel campo de Fatnars. Desde entonces hasta el 8, ha habido diariamente acciones de avanzada, en que puedo asegurar, que nuestras tropas siempre han quedado victoriosas, yque los Franceses han perdido continuamente hombres, tiempo, yterreno. £Li fin, en i de Mayo el enemigo atacó con viveza por quatro veces repetidas los puestos de Raimes, déla Abadía ds Vicogne ,j deS.Atnando,y los cuerpos separados da las tropas Imperiales, Prusianas, éInglesas; pero siempre fue rechazado, sin conseguir penetrar por parte alguna, yápesar de las ridiculas relaciones de los Comisarios Legisladores, que han visto todo esto mas como Licurgos, que como Temistoclés, ápesar de las fanfarronadas de los Generales, las cartas de los Granaderos, todas las menciones honrosas, ytodas las bachillerías de los Diaristas, le obligamos áretroceder sin haber conseguido mas, que fangar nuestras tropas ,debilitar las suyas, y hacer se derramase inútilmente mucha sangre- Los
tá Dientes ,ypeligros en semejantes urbanidades también pueden en las conversaciones familiares: manifastarse hombres un instante ,yenternecerse juntos ávista de tantas calamidades, muertes, devastaciones ,ydesgracias ;estas no son tampoco propoj/aonej de pnz. Los discursos de un desertor ,óde un soldado en los puestos abanzados, si es cierto que ha habido siquiera uno, que haya hablado de este modo, no son tampoco aberturas diplomáticas muy formales. Todos estos desgarros, todas estas brabatas de los Ga%eteros. yde los Oradores Franceses causan compasión :asi es verdaderamente como juzgan los espíritus juiciosos; pero la ignorante multitud de todos los Países esclama al leerlas: ¡ved como la Francia se eleva^ yse bumillan sus enemigos\ Los Papeluchistas no llevan otro fin ylo han conseguido. Franceses esta manera os engañan, yocultan con flores los bordes de ese abysmo, en que se precipitan vuestros hermanos ,vuestros tesoros, vuestra felicidad^ yvuestra fama. En este pequeño, yacelerado bosquejo he querido ofrecer ua antídoto átodos los que se han dexado seducir por tantas exageraciones, sofismas, yjactancias. Tengo ála vista la verdad, yya ¡a he dicho. CONLICENCIA Kh Málaga, cu la Imprenta de los Herederos de D. Francisco Marüneii}, calle de la Cintería*