Full text
Alfonso Guajardo-Fajardo Cruz (Sevilla, 1985). Arquitecto por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla (2011), Máster en Ciudad y Arquitectura Sostenibles (2013) y Doctor (2018) por la misma universidad. Su investigación sobre regeneración de polígonos residenciales obtuvo el Premio Extraordinario de Doctorado 2017-18 de la Universidad de Sevilla y una mención especial en el premio que otorga el Instituto Universitario de Arquitectura y Ciencias de la Construcción (IUACC). Ha realizado dos estancias de investigación en Reino Unido en la Universidad de Sheffield (2016) y en la Universidad de Huddersfield (2017). Su investigación ha sido publicada en revistas internacionales y nacionales, tales como Journal of Urbanism o en Informes de la Construcción. Desde 2013 ha impartido asignaturas de grado y máster en la Universidad de Sevilla y desde 2017 es docente ayudante en el máster Sustainable Architecture and Landscape Design del Politecnico di Milano. Multiculturalidad, género y edad: Tres retos para la nueva vivienda colectiva europea Multiculturalism, Gender and Age: Three Challenges for the New European Collective Housing ALFONSO GUAJARDO-FAJARDO CRUZ Alfonso Guajardo-Fajardo Cruz, “Multiculturalidad, género y edad: Tres retos para la nueva vivienda colectiva europea”, ZARCH 21 (diciembre 2023): 184-195. ISSN: 2341-0531 / eISSN: 2387-0346. https://doi.org/10.26754/ojs_zarch/zarch.2023218884 Recibido: 02-05-2023 / Aceptado: 03-10-2023 Resumen Partiendo de la denuncia que los “estudios culturales” han hecho de la forma de producir vivienda en los últimos años, este artículo reflexiona sobre tres retos para el proyecto de vivienda colectiva contemporánea europea. En primer lugar, se analiza cómo la vivienda colectiva debe responder a la creciente multiculturalidad de nuestra sociedad; posteriormente se trata la cuestión de la perspectiva de género en la arquitectura de la vivienda y, por último, se toma la edad como factor determinante para el diseño de las nuevas viviendas. El objetivo es plantear algunas de las oportunidades y limitaciones que surgen al abordar el proyecto de vivienda desde estas tres perspectivas. Como parte de esa reflexión, este artículo analiza cinco proyectos contemporáneos que abordan estas temáticas. Se concluye con la idea de que se deben seguir buscando nuevas fórmulas para dar respuesta a los retos que la multiculturalidad, el género y la edad plantean a la arquitectura residencial europea. Palabras clave Vivienda colectiva; Estudios culturales; Perspectiva de género; Multiculturalidad; Edad. Abstract Starting from the denunciation that “cultural studies” have made of the way housing has been produced in recent years, this article reflects on three challenges for the contemporary European collective housing project. Firstly, it analyses how collective housing must respond to the growing multiculturalism of our society; then it addresses the question of gender perspective in housing architecture; and finally, it takes age as a determining factor in the design of new housing. The aim is to discuss some of the opportunities and limitations that arise when approaching the housing project from these three perspectives. As part of that reflection, this article analyses five contemporary projects that address these issues. It concludes that new formulas are still required to respond to the challenges that multiculturalism, gender and age pose to European residential architecture. Keywords Collective Housing; Cultural Studies; Gender Perspective; Multiculturalism; Age.
Introducción. Vivienda, cambios culturales y nuevos valores Acercarse a la arquitectura de la vivienda colectiva implica observar paralelamente la sociedad a la que responde, así como el perfil de habitantes al que se destina. Durante mucho tiempo los arquitectos han diseñado viviendas para una sociedad de masas cuyos miembros compartían un gran número de características (nacionalidad, cultura, religión, etc.). Esta realidad quedaba generalmente reflejada en bloques de viviendas que repetían una y otra vez los mismos esquemas tipológicos. Hoy en día esta aproximación ya no es posible. Tal como ha indicado Fredric Jameson1, la sociedad ha explotado en una miríada de opciones vitales, pequeños grupos que son el sustituto de la tradicional clase trabajadora conformando un conjunto complejo y diverso. La arquitectura tiene el deber de responder a esta nueva realidad. Más aún, desde el campo de investigación de los “estudios culturales” se ha denunciado que, durante mucho tiempo, la vivienda ha sido diseñada por arquitectos que primaban el papel del hombre occidental en edad madura desatendiendo las necesidades de mujeres, niños, ancianos o inmigrantes. Así, se ha argumentado que si la arquitectura residencial contemporánea quiere responder a la sociedad actual desde un sistema de valores socialmente comprometidos debe atender a las necesidades específica de los colectivos tradicionalmente excluidos. Este artículo quiere sumarse a esta empresa. Para ello, tomando como marco de reflexión el contexto europeo, se plantea como objetivo reflexionar sobre el diseño de vivienda colectiva tomando en consideración las necesidades de cuatro grupos tradicionalmente poco tenidos en cuenta por la arquitectura doméstica: inmigrantes, mujeres, ancianos y niños. Por supuesto, se es consciente de que esta aproximación de tipo cultural a la cuestión de la vivienda no agota la reflexión que sobre ella puede hacerse; al contrario, debe ser complementada con otras de naturaleza económica, tecnológica, medioambiental o sociológica. Se considera, no obstante, que el punto de vista adoptado en este artículo es especialmente pertinente para el contexto europeo contemporáneo si tenemos en consideración tres fenómenos que afectan profundamente a esta sociedad, como son: 1) la intensificación de la llegada de inmigrantes; 2) el continuo envejecimiento de su población; y 3) el definitivo cambio de rol de la mujer dentro de la sociedad europea. En lo que respecta al primero de ellos, según Eurostat2, en 2022 en la Unión Europea residían 23,8 millones de inmigrantes nacidos fuera de Europa. Su distribución varía por países siendo Alemania, Francia, España e Italia los que más acogen en términos absolutos. En estos países esta población representa un 7,6%, 5,6%, 7,7% y 6,2% del total, respectivamente. Debido a su alto nivel de vida y prosperidad, Europa ha sido tradicionalmente un fuerte polo de atracción de población inmigrante. La inestabilidad internacional y la nueva política de asilo hace pensar que esta tendencia continuará en el futuro3. Este artículo tiene la convicción de que la vivienda puede jugar un papel determinante para la correcta integración de esta población en la sociedad europea. En segundo lugar, se constata que el envejecimiento de la población es una tendencia de largo recorrido que comenzó hace ya varias décadas. En enero de 2022 la población europea de más de 65 años representaba el 21,1% del total4. Las proyecciones a futuro predicen que para el año 2100 este porcentaje aumentará hasta alcanzar el 31,3%. Los constantes bajos niveles de natalidad a lo largo de los años han contribuido indudablemente a afianzar esta tendencia. La arquitectura residencial debe, por tanto, estar preparada para afrontar este trascendental cambio demográfico tanto desde un punto de vista conceptual como práctico; en primer lugar, para dar respuesta a la necesidad presente de una sociedad envejecida y, al mismo tiempo, para proporcionar un ambiente adecuado a los que serán protagonistas del futuro, esto es, a la infancia. 1 Fredric Jameson, Teoría de la postmodernidad (Madrid: Editorial Trotta, 1996). 2 Eurostat, “Migration and migrant population statistics” European Comission, https:// ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/ index.php?title=Migration_and_migrant_ population_statistics&stable=1#Migrant_ population:_23.8_million_non-EU_citizens_ living_in_the_EU_on_1_January_2022 (consultado el 10 de agosto de 2023). 3 En 2021 entraron en Europa 2,3 millones de inmigrantes, un 18% más que en 2020. 4 Eurostat, “Population Structure and Aging”, European Comission, https://ec.europa. eu/eurostat/statistics-explained/index. php?title=Population_structure_and_ageing (consultado el 10 de agosto de 2023).
ZARCH No. 21 | 2023 Perspectivas del hábitat Habitat Perspectives ALFONSO GUAJARDO-FAJARDO CRUZ Multiculturalidad, género y edad: Tres retos para la nueva vivienda colectiva europea Multiculturalism, Gender and Age: Three Challenges for the New European Collective Housing 186 Por último, esta investigación toma en consideración uno de los mayores cambios sociales acontecidos en Europa en las últimas décadas: el definitivo cambio de rol de la mujer en la sociedad. Si bien se es consciente de que se trata de un proceso en el que aún es necesario superar muchas barreras, es indudable que la incorporación plena de la mitad de la población a la vida social, cultural, económica y política de una sociedad supone una de las mayores transformaciones que esta puede experimentar. Reconocer el histórico olvido de la mujer en la arquitectura de la vivienda e investigar su nuevo diseño desde una perspectiva de género es una tarea que debe ser acometida. Estos son, por tanto, los tres vectores que guían nuestro análisis sobre la nueva vivienda colectiva europea: la multiculturalidad, la edad y el género. Desde un punto de vista metodológico, para la realización de este estudio se ha llevado a cabo una revisión bibliográfica de trabajos que han analizado la vivienda colectiva bajo el prisma de estas tres perspectivas. Se ha priorizado aquellos en los que se aportaban datos cuantitativos resultado de encuestas o trabajos de campo, si bien también se han considerado otros de carácter argumentativo o teórico. Se ha intentado que los estudios consultados perteneciesen al campo disciplinar de la arquitectura, no obstante, este se ha visto necesariamente ampliado con estudios de otras áreas disciplinares como los estudios culturales o la psicología ambiental, un campo de enorme interés para cualquier investigador interesado en las cuestiones relacionadas con el habitar. Todas las plantas que aparecen en el artículo han sido redibujadas por el autor siguiendo un criterio unitario de grafismo y escala. Siempre que ha sido posible se ha tomado como referencia de dibujo los planos originales de los proyectos y, en ausencia de ellos, tomados de literatura científica. Vivienda y multiculturalidad La multiculturalidad afecta, principalmente, al colectivo inmigrante, concretamente a aquellos con menos recursos. Ya sea por motivos económicos o propiamente discriminatorios lo cierto es que muchos han sufrido precariedad habitacional tras su llegada. Esto ha impedido que durante largo tiempo gran parte del colectivo inmigrante haya podido expresar sus deseos o sus necesidades particulares respecto a sus viviendas. Su principal preocupación era disponer de un lugar digno donde vivir. Sin embargo, a medida que su situación se ha estabilizado y han mejorado sus condiciones de vida, muchos de ellos han pasado a estar en disposición de mudarse a una vivienda mejor. Son pocas las ocasiones, no obstante, en las que el sector de la construcción tiene en consideración sus necesidades específicas. Ello origina problemas cuando personas no occidentales, para los que las cuestiones de tipo simbólico-religioso pueden ser muy importantes, ocupan viviendas diseñadas a partir de parámetros estrictamente funcionalistas, como ocurre en la gran mayoría de viviendas europeas construidas a partir de mediados del siglo XX, herederas de la tradición moderna5. Identificar las necesidades particulares de estos colectivos y aplicar criterios de diseño para satisfacerlas es, por tanto, necesario si se aspira a su verdadera integración. Uno de los escasos estudios que han emprendido esta tarea fue el que Greg Penoyre y Susand Prasad elaboraron en 1998 para Reino Unido6. El trabajo proponía demostrar cómo con pequeños cambios en el diseño de las viviendas se podía mejorar sustancialmente la cotidianidad de diecisiete minorías étnicas presentes en Gran Bretaña. El resultado fue una guía que daba pistas sobre cómo afrontar el proyecto de vivienda atendiendo a la multiculturalidad de la sociedad británica. La estructura familiar de la población inmigrante fue uno de los temas 5 Carlos García Vázquez, “La obsolescencia de las tipologías de vivienda de los polígonos residenciales construidos entre 1950 y 1976: Desajustes con la realidad sociocultural contemporánea”, Informes de La Construcción 67: Extra-1 (2015). 6 Greg Penoyre y Sunand Prasad, Accommodating diversity. Housing design in a multicultural society (Londres: National Housing Federation, 1998).
importantes del estudio. Indicaban que solían ser familias numerosas con importantes lazos de unión entre miembros y que, habitualmente, incorporaban algún pariente cercano en el núcleo familiar. Debido al reducido tamaño de la vivienda inglesa, estas familias solían tener problemas para encontrar una casa adecuada a sus necesidades. Los aspectos de tipo simbólico-religioso también fueron considerados en el estudio. Durante la investigación reconocieron un gran número de prácticas religiosas entre los inmigrantes. Estas, salvo casos excepcionales, no tenían traducción en la arquitectura de la vivienda. Los autores defendían que con costes económicos insignificantes se podía facilitar la práctica religiosa en el hogar, lo que suponía una mejora sustancial de su calidad de vida. Las estrategias de diseño propuestas se dividían entre las de tipo directo, aquellas destinadas al culto activo, como la reserva de lugares para rezar o para pequeños altares; y las indirectas, que preveían actividades asociadas, como la ablución. Un tema especialmente sensible desde una perspectiva occidental que también se abordaba con gran naturalidad en este trabajo es el de los roles de género dentro del espacio doméstico. Así, como bien recordaban los autores, era norma entre muchas minorías étnicas establecer cierta separación entre los espacios de la mujer y del hombre en la vivienda. Reconocían que la progresiva incorporación de la mujer al mundo laboral había sido un importante motor de cambio para muchas de estas costumbres y que, en este proceso de transformación, un diseño flexible que permitiese establecer cierto grado de separación era vital. Además, añadían, la separación por sexos podía hacerse fácilmente sin comprometer el uso de la vivienda7. En este sentido, es también razonable preguntarse, como hace la socióloga Ángela Meah8 si, en ciertos contextos culturales, es oportuno ir contra la tendencia contemporánea de integrar la cocina con otras estancias de la vivienda. Meah, ha advertido del importante papel que juega el espacio de la cocina para muchas mujeres en algunas culturas no occidentales y defiende, frente a aquellos que contemplan la asociación mujer-cocina como inherentemente opresiva, que existen situaciones en las que la cocina actúa como lugar donde las mujeres ganan un significativo poder simbólico. Figura 1. Bloque de viviendas Punt en Komma, La Haya, Holanda. Alvaro Siza Vieira, 1984-1988. Planta vivienda tipo: 1 recibidor; 2 cocina; 3 estar; 4 domitorio; 5 aseo. 7 Penoyre y Prasad, Accommodating diversity, 16. 8 Angela Meah y Peter Jackson, “Crowded kitchens: the “democratisation” of domesticity?” Gender, Place & Culture 20:5 (2013).
ZARCH No. 21 | 2023 Perspectivas del hábitat Habitat Perspectives ALFONSO GUAJARDO-FAJARDO CRUZ Multiculturalidad, género y edad: Tres retos para la nueva vivienda colectiva europea Multiculturalism, Gender and Age: Three Challenges for the New European Collective Housing 188 Un proyecto que bien podría ejemplificar estas posturas es el bloque Punt en Komma, un conjunto de viviendas sociales que Álvaro Siza construyó en la Haya entre 1984 y 1988 (Figura 1). El proyecto formaba parte de una intervención municipal de mayor escala que afrontaba la renovación urbana del distrito de Schilderswijk, un barrio obrero que desde mediados del siglo XIX había sido destino de inmigrantes, tanto holandeses provenientes del medio rural como extranjeros. Con la intención de responder a las preferencias de los residentes, se diseñó un tabique móvil en el centro de la vivienda que permitía independizar la zona más pública (estar y cocina) de la más privada (dormitorios). Esta solución fue muy bien aceptada tanto por los residentes holandeses como por la población inmigrante (principalmente musulmana) que en él residía9. Además, se introdujeron puertas correderas que permitían varias posibilidades de articulación espacial entre la cocina (semi abierta), el salón y el pasillo. A juicio de Nelson Mota10, esta flexibilidad fue decisiva para crear una distribución capaz de acomodar los diferentes estilos de vida de los usuarios, así como su diversidad cultural, religiosa y étnica. Vivienda y género El posicionamiento habitual de todos aquellos que denuncian el sexismo histórico de la arquitectura residencial se sustenta en la idea de que, generalmente, la vivienda ha sido pensada desde una perspectiva masculina. Es decir, todas aquellas tareas que los hombres no han atendido de la gestión y mantenimiento del hogar han quedado relegadas a una posición muy secundaria y en algunos casos inexistente dentro del proyecto de vivienda. Los espacios donde normalmente se ha desenvuelto el hombre han sido los más generosos dimensionalmente y los más importantes simbólicamente, mientras los que estaban asociados a la mujer como la gestión y preparación de comidas, ciclo de la ropa, etc., ocupaban espacios marginales. No es de extrañar, por tanto, que en la búsqueda de la emancipación de la mujer y como respuesta al habitual papel de “madre recluida” representado tradicionalmente por la mujer en la familia europea, las tareas domésticas hayan sido vistas con desprecio. Desde el siglo XIX este sentir se ha vehiculado de forma colectivista a través del intento de socialización de las tareas domésticas en las zonas comunes de los bloques y en la actualidad, en una vertiente más moderada, mediante su integración en otros espacios de la vivienda. Tal vez el ejemplo más claro sea el de la cocina, que ha pasado de ser concebida como una estancia independiente y autónoma a un espacio abierto e integrado en el estar. El proyecto de rehabilitación del conjunto Park Hill, un bloque de aproximadamente 1000 viviendas construido a mediados del siglo XX en Sheffield, muestra ejemplarmente esta tendencia (Figura 2). El diseño original organizaba las viviendas en dúplex disponiendo en una planta la cocina, separada del resto de la vivienda y, en la otra, los dormitorios y el estar. Durante el proceso de rehabilitación se decidió invertir esta distribución para que la cocina ganara en protagonismo y quedara completamente integrada en el estar. Este tipo de soluciones ha sido considerado por algunos autores como una oportunidad para favorecer la implicación de los hombres en las tareas del hogar11. Argumentan que existe una conexión directa entre la visibilidad de las estancias de la vivienda destinadas a la gestión del hogar y el fomento de la participación de todos los miembros de la familia en las tareas domésticas. El planteamiento fundamenta su validez en la presunción de que existe un cierto determinismo físico en la vivienda. Es decir, presuponen que el medio físico en el que vivimos condiciona nuestro comportamiento social. Es pertinente señalar que esta es una hipótesis que ha sido largamente discutida y, a menudo, criticada por algunos autores12. 9 Nelson Mota, “Alvaro Siza’s Negotiated Code: Housing with Citizens’ Participation in the Urban Renewal of the Hague in the 1980s”, Urban Planning 4:3 (2019): 259. 10 Mota, “Alvaro Siza’s Negotiated Code”, 259. 11 Cynthia Rock, Susana Torre y Gwendolyn Wright, “The appropriation of the house: Changes in house design and concepts of domesticity”, en New space for women, R. Gerda et al. coords. (Nueva York: Westview Press Boulder, 1982), 95. 12 Karen A. Franck, “Exorcising the Ghost of Physical Determinism”, Environment and Behaviour, 16(4) (1984): 411–435. https://doi. org/10.1177/0013916584164001
Figura 2. Rehabilitación del conjunto Park Hill, Sheffield, Inglaterra. Urban Splash, Hawkins/ Brown, Studio Egret West, 2011. Planta vivienda tipo: 1 recibidor; 2 cocina; 3 estar; 4 dormitorio; 5 aseo; 6 terraza; 7 pasillo común.
ZARCH No. 21 | 2023 Perspectivas del hábitat Habitat Perspectives ALFONSO GUAJARDO-FAJARDO CRUZ Multiculturalidad, género y edad: Tres retos para la nueva vivienda colectiva europea Multiculturalism, Gender and Age: Three Challenges for the New European Collective Housing 190 En cualquier caso, profundizando en esta idea los investigadores D. Peatross y Mary J. Hasell realizaron un interesante estudio para conocer si la evolución en el diseño de las cocinas hacia espacios más abiertos podía estar asociada con concepciones no tradicionales de los comportamientos de género13. El estudio concluía que no existía correlación alguna entre la opinión de los entrevistados sobre los roles de género en la vivienda y el diseño de sus cocinas. Sí se ponía de manifiesto, no obstante, que las viviendas que disponían de cocinas cerradas eran usadas predominantemente por mujeres. Además, las parejas que compartían las tareas de preparación de comidas preferían cocinas abiertas al resto de la vivienda. Se podría decir que la cocina es el espacio doméstico que más ha evolucionado en los últimos cien años y donde mejor han quedado reflejadas las grandes trasformaciones ocurridas en nuestra sociedad. Existen, no obstante, importantes deficiencias en la resolución de otras tareas domésticas asociadas tradicionalmente a la mujer14. Es el caso, por ejemplo, de los espacios dedicados al ciclo de la ropa. Tal como señalan Paricio y Sust es esta una de las actividades peor entendidas en la composición de la vivienda contemporánea15. Es por ello por lo que se ha reclamado numerosas veces desde los manuales de vivienda contemporánea la atención específica a este problema particular. Existen, no obstante, proyectos que incorporan decididamente estos espacios. Tal vez, uno de más brillantes es el de las 40 viviendas tuteladas para ancianos que Javier García-Solera construyó en Benidorm para el Instituto Valenciano de la Vivienda en 2008 (Figura 3). Además de espacios comunes para el encuentro y la socialización de los vecinos el proyecto ofrece, a cada vivienda, un espacio propio para el ciclo de la ropa. Estos se singularizan y asocian formando una pastilla que da sentido a una de las fachadas del bloque, orientada al oeste y protegida de vistas mediante una gran celosía metálica para poder tender al exterior. Figura 3. 40 viviendas tuteladas para ancianos, Benidorm, España. Javier García-Solera, 2005-2008. Planta vivienda tipo: 1 recibidor; 2 cocina; 3 estar; 4 dormitorio; 5 aseo; 6 ciclo de la ropa; 7 tendedero exterior; 8 jardinera. 13 Frieda Dell Peatross; Mary Joyce Hasell, “Changing lives/changing spaces: an investigation of the relationships between gender orientation and behaviours, and spatial preferences in residential kitchens”, Journal of Architectural and Planning Research 9:3 (otoño 1992): 239-257. 14 Rebecca Siefert, “The Women of Chicago Public Housing. Architects of their Own ‘Homeplace’”, ZARCH 18 (junio 2022): 198- 209. https://doi.org/10.26754/ojs_zarch/ zarch.2022185884 15 Ignacio Paricio y Xavier Sust, La vivienda contemporánea: programa y tecnología (Barcelona: Institut de Tecnologia de la Construcció de Catalunya, 1998).
Vivienda y edad Otros dos grupos tradicionalmente olvidados en la práctica común de la arquitectura doméstica han sido los ancianos y la infancia. En relación con el primero de ellos, la situación es especialmente preocupante pues, como ya se ha señalado previamente, uno de los principales rasgos que caracteriza a la sociedad europea es el continuo envejecimiento de su población. Dos fenómenos refuerzan esta postura. El primero de ellos es la gran influencia que la vivienda ejerce sobre el sentido de bienestar de las personas mayores16. La vivienda suele convertirse en el único lugar donde los ancianos pueden mantener contacto con amigos y familiares, y donde pasan la mayor parte del tiempo. El segundo fenómeno es la preferencia de los mayores por envejecer en el hogar17, más que en la vivienda de un familiar o en algún tipo de residencia tutelada. La arquitectura debe ser especialmente sensible a estos fenómenos y prestar particular atención a este colectivo. Con este objetivo, numerosos estudios han intentado identificar sus necesidades específicas y las estrategias de diseño que pueden contribuir a satisfacerlas. Uno de los más completos es el que realizaron David Krawitz y Avi Friedman en 200218. Los autores categorizaron los cambios que afectan a la vida de las personas a medida que se hacen mayores identificando dos grupos: cambios personales/sociales y cambios físicos. Entre los primeros se incluyen aquellos de tipo emocional y psicológico: la especial necesidad de la familia y amigos, la preocupación por el mantenimiento de la autonomía, la preferencia por cierta continuidad con la vida anterior, etc. Los segundos hacen referencia a los impedimentos físicos que inevitablemente aparecen a medida que envejecemos. En el proceso de diseño habrá que atender, apuntan, tanto a unos como a otros. No es común, sin embargo, prestar demasiada atención a los cambios de tipo personal y social que afectan a las personas de edad avanzada. Tal como apunta Rob Imrie19, a pesar de que en los últimos años se ha producido un avance significativo en la aprobación de leyes y normativas preocupadas por la adaptación de las viviendas a las necesidades del colectivo, suelen limitarse a establecer estándares dimensionales que facilitan la movilidad. Pese a ser una medida necesaria no es suficiente, según el autor, para garantizar la construcción de lugares habitables para la tercera edad. Más acertadas parecen las estrategias de diseño que Krawitz y Friedman muestran en su estudio20, ideas prácticas que afectan a la distribución y funcionalidad de los espacios; a la iluminación, el equipamiento o, incluso, el color de las estancias. Así, por ejemplo, recomiendan diseñar en la sala estar un espacio cercano a la ventana desde donde poder realizar diversas funciones sin la necesidad de levantarse: controlar la temperatura de la vivienda, la iluminación o la puerta de entrada. En el dormitorio aconsejan disponer de espacio suficiente para recibir visitas, además de contar con una ventana con vistas a la calle. Por último, en la cocina recomiendan incorporar una superficie continua que conecte la nevera, el fuego y el fregadero (para evitar la carga excesiva de peso) o propuestas más imaginativas como reservar espacio para realizar actividades lúdicas, como artesanía o costura. Un proyecto que integra algunas de estas estrategias es el que Dominique Coulon construyó en Huningue, Francia en 2018 (Figura 4). Se trata de un edificio de 25 viviendas proyectado específicamente para personas mayores. Situado a orillas del Rin, Coulon aprovechó las vistas privilegiadas de la parcela para volcar hacia el río, a través de grandes ventanales, todos los espacios comunes del edificio. Este se construye en colores cálidos y acogedores, con hormigón rojo, madera y terracota como protagonistas. Cada vivienda cuenta con espacio suficiente para acoger visitas. Las puertas y particiones se reducen al mínimo para conseguir un espacio 16 Halime Demirkan, “Housing for the aging population”, European Review of Aging and Physical Activity 4:1 (febrero 2007): 33. 17 J. T. Sykes, “Living Independently with Neighbours Who Care: Strategies to Facilitate Aging in Place, en Design for Aging: A Comprehensive Package (Washington: American Institute of Architects, 1992). 18 David Krawitz y Avi Friedman, Peeking through the keyhole: the evolution of North American homes (Ithaca: McGill-Queen’s University Press, 2002). 19 Rob Imrie, “Independent lives and the relevance of lifetime homes”, Disability and Society 21:4 (agosto 2006): 366. 20 Krawitz y Friedman, Peeking through the keyhole, 136.
ZARCH No. 21 | 2023 Perspectivas del hábitat Habitat Perspectives ALFONSO GUAJARDO-FAJARDO CRUZ Multiculturalidad, género y edad: Tres retos para la nueva vivienda colectiva europea Multiculturalism, Gender and Age: Three Challenges for the New European Collective Housing 192 continuo y fluido que facilite la movilidad. Tanto el estar, que integra una cocina abierta, como el dormitorio, cuentan con vistas y ventilación directas del exterior. La atención que el proyecto de vivienda colectiva ha dedicado a la infancia no es mucho mayor. Históricamente los niños han sido escasamente tenidos en cuenta tanto en los procesos de diseño de viviendas como en la elaboración de políticas habitacionales. De esta forma, y a pesar del gran número de trabajos que en las últimas décadas han alertado del especial impacto que el ambiente doméstico y su entorno tienen para este grupo poblacional, aún es escasa la literatura en el campo de la arquitectura residencial que los toma como objeto principal de estudio. En primer lugar, es importante constatar que las necesidades de los niños van cambiando a medida que se hacen mayores. Parece haber general acuerdo en considerar que, a grandes rasgos, lo que necesitan en los primeros años es la posibilidad de juego, experimentación y descubrimiento, y que, una vez llegados a la adolescencia requieren más independencia y privacidad. Este fenómeno ha llevado a algunos investigadores a defender que la principal característica de los espacios para la infancia debe ser la adaptabilidad. El diseño también puede tener un impacto significativo en la relación que se establece entre padres e hijos. Iltus, en un estudio sobre las formas de seguridad doméstica en hogares con niños menores de cuatro años indicaba, por ejemplo, que existía una correlación entre la continuidad visual entre estancias y el número de reglas que los padres debían establecer en la vivienda21. Esta falta de interés por las necesidades específicas de los más pequeños en el proyecto de vivienda choca frontalmente, además, con el nuevo rol que los niños Figura 4. Viviendas para personas mayores en Huningue, Francia. Dominique Coulon & Associés, 2018. Planta vivienda tipo: 1 recibidor; 2 cocina; 3 estar; 4 dormitorio; 5 aseo. 21 Sevket Iltus, “Parental ideologies in the home safety management of one-to-four-year-old children” (tesis doctoral, The Graduate School and University Center of the City University of New York, 1994).