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Obras completas de Mistres Bennet. Tomo IX

Bennet, Agnes María

Abstract

Vols. I-IV: Ana, ó la heredera del País de Gales. Vols. V-XIV: Rosa, ó la niña mendiga y sus bienhechores

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OBRAS COMPLETAS DE MISTRESS BENNET, TOMO LX. 3 A E $e E =: az 3 ms * ú 8 BATÉIIMOS E . es A e Fan 434 denme + A _ e Nes , xa PEN 3 > . R.S9ESq LOSA Ó LA NIÑA MENDIGA Y SUS BIENHECHORES. ESCRITA EN INGLÉS POR LA CÉLEBRE MISTRESS BENNET: TRADUCIDA AL CASTELLANO POR DON FELIX ENCISOS, A, A TOMO y. o MADRID. lurrenra De Repurrás, 1820. Se hallará en las librerías de Escamilla calle de Carretas, y de Amposta calle del Príncipes DONACION MONTOTSO ps ADIEUAN sa AJO > . es nomoara 20% E: 57 SFE VAS LLIATeY ] E - - OmaLaaIeaO EN sec 3 q P y o AM a rasos ta erhraiml 4 le Br cg eS qe AS q AE Eras 2, AAA A ju os sand MA, A APIO : A Pt el ROSA, Ó LA NIÑA MENDIGA Y SUS BIENHECHORES. >? a — CAPÍTULO PRIMERO. Mr. Frazer gozaba de un sueño delicioso, y. se le figuraba hallarse ya suegro de ima duquesa, cuando ¿los redoblados golpes del «aldabon de su puerta , que movia el Doctor Cameron, hicieron desvanecer todas sus bri= llantes ilusiones. Iba á encolerizarse contra el indiscreto que turbaba así su reposo, cuando el Doctor entró en su alcoba: con una angustia tan ter rible, que sin pensar en excusarse [12] Kattia ha huido ! ¿cómo? ¿cuándo 2 ¿de qué manera?” *¡ Ay, Dios de mi vida! yo no sé nada de eso, respondió. Mistress Bu= hanum: ella salió temprano para irá casa de Mistress...” La viuda, que se habia arrojado á los brazos de Mr. Frazer, acaso con demasiado cariño, fue rechazada por él en el primer momento de su Sorpresa ; y aunque luego quiso reco= brar la misma posicion, se apartó a sustada de oir las terribles impreca= ciones que se le escaparon, y entre las cuales se entendieron claramente estas palabras: “Vos sois una maldita necia: ni vuestra hija ni yos tendreis nunca juicio.” Entonces fue cuando á todos log circunstantes les tocó la yez de SOL». prenderse y aterrorizarse, 3 ¡Una necia! ¡El dulcísimo y ena- [13] morado Mr, Frazer llamar á “su encantadora Mistress Buhanum una necia! ¿Era esto posible? ¿Y Mistress Buhanum podia sufrir semejante epíteto sin responder ni una palabra ? Esto parecia todavia mas extraño. Sin embargo , como es necesario explicar este misterio, nos vemos en la precision de confesar al lector que Mr. Alejandro Frazer y Mistress Enriqueta María Buhanum hacia ya tres dias que eran marido y muger. Luego que Mr. Frazer hubo arreglado su comision'en Castle-Gowrand, perfectamente contento del modo con que habia dispuesto las cosas, escribió á la bella viuda que su amor para con ella habia: crecido en términos, que le seria imposible llegar vivo á Edimburgo, si ella no se digmaba salirle al encuentro á Kinhorne, y colmar su felicidad dándole la mia- [14] no: que ademas se hallaba “poseedor de muchos secretos importantes, que sin esta circunstancia moririan cier» tamente con él, Hay motivo A presumir que el amor los secretos interesaron mucho á la yiuda; pues lo' cierto es que ins Imediatamente tomó una silla de posta, y marchó. sola; se casó con Mr. Era> zer, supo sus secretos , y volvió des? pues «absolutamente dispuesta á ser= vir en todos los proyectos á su nueyo esposos. Ñ E “¿Cómo es Hoibss añadió Mx, Brazer > que una. muger, á menos que sea una. idiota, deje salir de:casa una jovencita tan artificiosa, sim hacer que vaya acompañada de una Persona SQ= gura 2” — “Cómo, Mr. Frazer, 4 mi. Katia lamais jóven artificiosa2 ¿ ella, :que ha sido siempre el objeto de la. admiracion general, y-que ha Ex5] vivido siempre bajo mi inmediata ingl peccion?” —'' Angus la habrá roba? do5”. continuó Mr, Frazer , sin hadér caso del apasionado: elogio que -Mis- tress. Buhanum hacia de su Kattia.= $ Ciertamente, que no ,+dijó' el Doctór eon: sequedad : si ayer hubiera cónseguidover»4oMistress Buhanum ,6% vos, hubiera podido deciros algúna cosa: de partende ese caballero.” — $; Gran Dios! exclamó Mistress Buz hanumredoblando: las! lágrimas: ¡sérá posible «que esa desgraciada mus chacha: haya: dado. un: paso tan im prudente en seniejantes cireunstancias) ¿oh 5 porsqué» «porqué Mr, Angus no, se declaró antes2:€l hubiera podi do prevenir csin duda... ¡Justo cielo! interrumpió Mr. Frazer ponién= dose á correropor la sala!; ¡se pudo Veronunca «un suceso mas desgraciado | Pero, ¡reflexionemos :en lo que sesdebe [16] hacer. Doctor Cameron ,:buen Doctór Cameron , ambos estamos demasiado interesados en este asunto. ¡Si pudié ramos sepultarle en el secreto! ¡Si to= másemos medidas para que no: se-dis vulgase! ¿Por ventura no habrá medio de dar á este: suceso un aspecto ino= cente, que fuere capaz de OA á Mr. Angus? ; El Doctor Cameron :era uno de aquellos hombres, á quien los partiz darios de la sabiduría del gran mun= dono: se hubieran detenido en llamar hombre raro, pues tenia. el capricho de huir cualquier accion: que 'no pu= diesen aprobar la franqueza y la hón= radez. Cuando Mr. Angus se dirigió 4 él tuyo el' mayor deseo de que sí equivocacion: ño perjudicase 4 Katia, y causase demasiado dolor á su mas dre: tambien experimentó un desco:no menos vivo, aunque mas géneroso y EXT) de ver:á la jóven, á quien amaba, ocupar un, rango, de que parecia tan digna ; y si entonces habia juzgado necesario señalar á Mr. Angus la marcha , que dejamos indicada , ¡no tenian nada “que reprenderle por ello su pun= donor y su. honradez 5 pero como la política de Mr. Frazer empezaba á hacerle comprender que ambos se diz ferenciaban esencialmente en el modo con que debe obrar el verdadero ho-= nor, se decidió á: exigir de él una explicacion detallada sobre todos los puntos; y así dejando: á ¡la viuda, á Mistress Steward yá Rosa que gimiesen ,. moralizasen, é hiciesen conjeturas, pasó á otra sala seguido de Mr. Frazer,, que observando el as- 'Pecto seyero de su. cólega no pudo dejar de conocer en: su interior la clase de explicacion que iba á yerificarse, . Tomo Y. » / [18] : Si el Doctor Cameron halló motivo de sorpresa y dolor en la historia de Rosa, que Mr. Frazer le contó con el mayor detalle; si el supues- to celo de éste último para con la familia de Bubanum , que le habia conducido á arrancar la renuncia de una jóven sencilla é inocente á una manda, á la que tenia tan sagrados derechos , le causó la mas viva indignacion , tambien él tenia en sus manos €l modo de hacer que recayese con mas fuerza en Mr. Frazer el pesar que él le habia causado. Nada puede compararse con la admiracion y con la pena que asaltó al huevo esposo de Mistress Bubanum, cuando conoció que habia sido presa de las brillantes ventajas que se habia prometido del matrimonio de Angus con Katria; y su confusion llegó al último punto, cuando se vió co- [19] gido' en las mismas redes que habia tendido á los otros. Acababa de casara Se con una muger hácia la cual no sentia ni la mas ligera inclinacion , y que se hallaba cargada de deudas, y puesta en ridículo. En lugar de Sacar partido de su orgullo y de la belleza de su hija para consolidar su propiz fortuna, se hallaba en el caso de pare ticipar de la desgracia de la familia, de la: vergiienza que iba á caer sobre ella, y ademas iba 4 perder la esti= macion y amistad del Doctor Came: rOn , que eran para él unas ventajas inapreciables. En vista de estó no hay que admirarse que de la explosion que todas estas ideas hicieron en su cabeza se le escapase involuntariaz mente el secreto del matrimonio con la viuda, “¡ Ola, dijo el Doctor, con que en medio de vuestro gran zelo por la:fas [20] milia de yuestro amigo, habeis agar» rado para vos mismo la manda de Miss Bubanum!” Mr. Frazer estaba desesperado. Él habia prestado ú Mistress Bubanum las sumas que le habia pedido con la seguridad de ser pagado con usuras, y ahora veía que se le iba á exigir el reembolso : ademas, su nueva esposa se hallaba acosada de acreedores, á quienes ni él ni ella tenian modo de satisfacer, Fuera de juicio por todas estas reflexiones se puso hecho un tigre, corrió al cuarto donde estaban las damás, y aterró á Rosa y á Mistress bool por las duras y severas invectivas con que mortificó á su muger, la cual, siendo así que en wav Llempu babis »1d0 tan altanera con el digno Mayor, se hallaba consternada de terror, y no se atrevia á responder una palabra , ni leyan. sed... tar los ojos pará mirar á su nuevo esposo Méas hijas y los criados, llamados por la sgritería, acudieron á la sala para ver lo que “pasaba. Entonces Emma con su brazo SOS= tenido-en el suspensorio , y Jessy pálida y temblando, comprendieron cuál era el padre que Mistress Buhañum las habia dado. La primera , no pudiendo resistir á su dolor, cayó des= mayada. El Doctor Cameron, á impulsos de su compasion para aquella yíc= tima inocente de la loca vanidad de - su madre, se decidió á volver á ens trar en la sala, donde se hallaba una muger, para quien él sentia el mayor desprecio. No tardó en dar sus órdenes para que retirasen la desmayada, y él la siguió acompañado de Mistress Steward y de Rosa. ... “Ahos ra bien, Miss Buhanum, dijo á es- ' [28] masiado feliz en oir en boca dela, que amaba aquella dulce expresion, que tantas veces habia hecho palpitar - su pecho, olvidó bien pronto las penosas sensaciones que le habia causas do el desprecio de Rosa, y á su rue go consintió en bajar con ella y con Mistress Steward ¡al cuarto de los nues 'VOS' esposos, : La fisonomía de Mr. Frazer habia ya recobrado su acostumbrada. serenidad, y se ocupó con mucha atención en presentar las sillas á las damas, las colmó de cumplimientos , y ayudó á su esposa á servir el café: pero los ojos de esta última aun estaban hinchados, su rostro estaba pálido, y en todos sus miembros se notaba una vio: “lenta convulsión: Compadecida Rosa de ella se ofreció á servir el desayus no: la nueva casada hacia vanos esa fuerzos para reprimir sus lágrimas, has. [297 ta que por último tuyo que confesar que se sentia indispuesta. Mr, Frazer protextó que tambien estaba incomodado , y el Doctor le aconsejó que marchase á Castle-Gowrand. Entonces el nuevo dueño de la casa dijo, que vista la deplorable situacion de su familia, esperaba que Mis Buhanum no querria abandonarla. Los ojos del Doctor se animaron con el fuego de la indignacion, y sus miradas intentaron penetrar hasta el alma de Mr. Frazer. Ningur' hombre era menos desconfiado que el Doctor Cameron; pero una vez llegado á perder la confianza, era imposible llegar á engañarle. Aquella mañana Mr. Frazer en el €xceso de su rabia habia soltado cierlas expresiones relativas á Mr. An- 8us, y al partido que él hubiera podido sacar de sus muchos bienes: enj TS [30] tonces parecia que su mayor dolor se fundaba en la pérdida de las esperanzas que tenia en aquel jóven; y la tranquilidad que acababa de suceder á aquella borrasca, y que entonces dulcificaba su fisonomía , y le hacia tan afectuoso para con Miss Bukanúm > sirvió de hilo al Doctor para penetrar en el dédalo tortuoso de un laberinto de intrigas. Él esperaba con impaciencia la respuesta de Rosa , y quedó muy contento cuan= do la 03ó explicar su intencion decidida de marchar á Inglaterra, y de volver mientras tanto á casa de Mistress Steward. Como esta última parecia hallarse muy fatigada , se creyó que el descanso la era necesario, y asi se llamaron dos sillas de manos , y las dos damas partieron inmediatamente, Mr. Frazer regresó tambien á su casa, y Mistress Fra= E313 zer se retiró á su aposento para gemir sobre su suerte, sobre la de su muy amada hija , recordarse de lo * pasado, extremecerse de lo futuro, hacer comparaciones, y aumentar así su desgracia. [32] / CAPÍTULO IL Como era imposible ocultar un suceso, que causaba tanto dolor á una de las mas bonitas damas de Edimburgo, los dos tutores se vieron obligados á unir sus esfuerzos para seguir las huellas de Kattia : enviaron expresos por todas partes , prometieron recompensas considerables á los que diesen alguna noticia de la fugitiva 3 pero una nube tan misteriosa cubria aquel suceso, que hubo mu= chas personas que creyeron que Kattia se habia ahogado , otros supusieron que habia huido con Mr. Angus, y otros .defendian que estaba escondida porque no amaba 4 aquel jóven; mas todos convinieron en que el brillo de la hermosura de Kattia se habia eclipsado para siempre, y segun la má- [33] xima de Chesterfield; esto se decia al oido en confianza, para que mejor se creyese y divulgase, Los ojos de Miss Bruce pareciez ron en esta ocasion mas grandes y mas maliciosos que nunca. Esta pobre criatura, que hablaba continuas mente sin decir nada, alquiló una si. la para ir á recoger cuanto se de cia, y contar ella misma cuanto supiese. Entonces estaba llena de gente la ciudad , y en todas las tertulias no se hablaba sino del robo de la hermosa Kattia de Castle-Gowrand. Por la mañana: hubo un: nuevo motivo de Sorpresa general, que fue la noticia del. matrimonio de Mistress Buhanum Son Mr. Alejandro Frazer. “¡Es posible, exclamaban todos, introducir un hombre de esa clase, el hijo de un doméstico, en la familia de los Buhanum 1” Todos los parientes y deu= Lomo Y. 3 [34] dos del Mayor, que eran igualmente respetables por sus títulos y condeco. raciones , no quisieron perdonar á Mistress Frazer, y semejantes á los hijos del Rey Lear se alejaron de la desventurada. Con este ejemplo ya no fue posible que ninguna dama de al gun rango, ni tampoco ningun caba» Jlero, excusase la conducta de Mis= tress Frazer 5 de modo que. no hubo «casa de que se huyese con mas: cui= dado que aquella de la antes encantadora viuda del Mayor Buhanum. ¡Qué terrible caida para ella! La hermosa duquesa A- pareció indigna= da: la duquesa B lanzó mil sátiras: la duquesa C compuso varios epígra= mas: Lady A dijo que esperaba que aquella horrible muger no tuviese la osadía de presentarse: Ladys B, C, D. dieron órdenes para que no se la admitiese en sus casas; pero Lady E, CssT > La compasiva y generosa Lady E” paz reció mas: afectuosa quelas demas, y dijo que convidaria 4 dacpobre mui ger á'su'casa:, cuando! tuviese tien? po de recibirla, E En cuanto á los hombres todos se “rieron de este suceso ¿pero lo que mas afligió á Mr. Frazer fue yer que dos Lords de los mas elegantes de la ciudad pasaron por delante de su casa sin mirar siquiera á las yén= tanas, á * Luego que Rosa, excesivamente fai gada, llegó 4 casa de Mistress Steward, se esforzó , aunque en vano, á récobrar su sosiego: su espíritu “habia estado €n un verdadero cads en el espacio de las tres últimas “horas 3 volvió “4 leer la: carta de Mistress Walsingham, Fepasó la de Eleonora, hizo todó lo Posible para entender perfectamente los garabatos de Betty, y empezó 4 836] sentir con mas-fuerza que nunca el impaciente deseo; derealizar su via= je, suspenso. por los desgraciados in= cidentes ocurridos en la familia del digno amigo , cuya memoriala era tan respetable. Ya no podia ser útil de ninguna; manera á la muger que de un modo tan indigno -habia dejado el respetable nombre de Bubanum : las dos niñas habian ya cumplido la edad en que podia dejárselas sin aya bajo la direccion de una madre prudente; y aunque verdaderamente la suya no merecia este nombre , era esta una desgracia , que Rosa no podia repa= Tar, y por otra parte su presencia no dulcificaria de modo alguno las a=. margas reflexiones que podian hacer sobre su conducta los mejores amigos de Mistress Frazer. Acompañadas estas consideraciones [37] de algunas otras ,' mas: fuertes todas via, hicieron absolutamente necesaria su partida. En Escocia no hay nada mas respetable que-un- ilustre nacio miento , y pasando Rosa 'por una pa= rienta ilegítima de los Buhanum, ha: bia obtenido las mayores consideraz ciones: pero ya no dudaba que 'descubierto su humilde orígen experimen- ” taria en lo sucesivo las mayores mor= tificaciones. La única cosa que la llenaba de yergiienza era-la mala vida de su madre en la época en que la habia abandonado, y que habialle gado á noticia de cuantos poseían to= dos los detalles de su triste historia. Mr; Frazer no habia perdonado ni. refles Xiones ni comentarios aun en su mis» ma presencia, y así no dudaba que hubiese sido igualmente comunicativo £n su ausencia, por lo cual ella se- Ha en adelante un objeto de sorpre= $ [447 ni una sola que tuviese un orígen censurable, y muchas se derivaban esencialmente de la natural benevolencia de su carácter, pues siempre sentia el mas vivo interés á favor de cuantos habian incurrido en la desgracia general. La adversidad era. la estacion en que su amistad forecia con mas prontitud”, y los favoritos de-la fortuna eran raras veces los sun yos; pero de la historia que acababa de oir sucedió que, contra su costumbre, la curiosidad fue mas fuerte que la compasion. Entre las diferent tes intrigas que Mistress Frazer ha» bia supuesto en el Mayor excitaron mas que ninguna la sorpresa de Miz lady la historia del modo con que habia sido tratada la hija de la pordiosera ; la educacion que se la habia dado , los instrumentos de música que poseía , y que segun su propia: con= 2 fesion importaban una suma conside= rable; luego“el forte piano, la harpa, y los muebles del Burnseede, que as= “cendian en elegancia á los de Castle- Gowrand ; la misteriosa vida que hacia la supuesta madre de Rosa en la cabaña de Ferguson: en una palabra, todos estos pormenores parecieron tan apócrifos 4 Lady Hopely, que sintió la mas viva curiosidad de ver á la heroina de semejante novela; de modo que no haciendo caso de la con= fusion en que Mistress Frazer se halaba por no encontrar alguna excusa plausible para el matrimonio que acababa de contraer, la pidió permiso para visitar aquella mendiga. Mistress Frazer , que no habia Pensado en excitar interés para otra sino para sí propia, se manifestó sor= Prendida al oir esta proposicion ; pero HO pudo negarse á dar las señas de [467 la casa de Mistress Steward , y Lady Hopely se sorprendió entonces de sa= ber que la niña mendiga se habia separado de la buena Mistress Frazer: * sin embargo , despues de haber llena= do de alegría 4 ésta última por el convite que la hizo de ir á comer con su nuevo esposo á Hopely-House, sus * bió en su coche, y se paró á la puerta de Mistress Steward en el momen= to crítico en que el caballero, de que hemos hablado, acababa de dar un salto tan peligroso en la escalera , y Lady oyó desde la calle las amenazas que él dirigia á otro caballero, que le habia venido siguiendo, el cual era Mr, Steward, hombre incapaz de escuchar á sangre fria semejante lenguage, y que sin duda le hubiera respondido de un modo, que acarrearia malas resultas , si no hubiese lla» mado su atencion el brillante coche [47] que paró á su puerta, Se apeó Lady Hopeli , preguntó si vivia allí Mistress Steward , y sas biendo que su esposo era quien la re= cibia, le dió la mano con un aire gracioso, y fue conducida 4 una sala, donde se hallaba Rosa con los ojos bañados en lágrimas, y su az mable huéspeda pálida como un cadáver. Lady Hopely no tuvo dificultad en conocer cuál de las dos era el ob= jeto de su visita; pero apénas pudo contener su sorpresa cuando Rosa con toda su acostumbrada gracia, y aquella dulce facilidad que nace de una educacion distinguida > Correspondió á Sus cumplimientos , apénas Mr. Stez Ward la participó su nombre y:su clas se. Ella se expresó de un modo igual Mente distante del orgullo que de la humildad, pero lleno de una digui= [487 dad modesta ; y luego que vió senta= da á Milady , se levantó con 1nas viveza, aunque no con menos respe- to, y ofreció una silla á Mistress Ste= ward , que estaba atónita, sin poder adivinar el motivo que conducia á su casa una señora de aquel rango tan distinguido. Despues que todos ocuparon sus asientos , Lady Hopely, cuyos ojos estaban fijos sobre el rostro de Rosa con una expresion, que pintaba el placer que hallaba en aquel exámen, comenzó á experimentar cierta confu= sion interior. Habia seguido el impulso de su curiosidad, sin preguntarse á sí propia si hacia bien ó mal, y sin suponer un momento que una criatu= ra de aquella especie pudiese presen» tarla un exterior tan noble, tan dis. tinguido, y un donaire 1an agracias do, con una fisonomía notable por [49] Su belleza , y mucho mas por cierta dignidad, que inspiraba respeto 5 mas entonces esta prueba estaba á su yista, y así avergonzándose de la pre= Cipitacion de su visita, apartó los Ojos de la frente de Rosa , y los in= elinó al suelo , donde estaba el sobrescrito de una carta, en cuyo sello (aunque roto) se veía un magnífico escudo de armas con su corona, Y este sobre era precisamente el que habia sido causa de que el referido caballero hubiese bajado con tanta. rapidez las escaleras. Lady Hopely advirtió que su res= Peto se iba disminuyendo, y que la Curiosidad recobraba ya todo su im= Perio. “Señoras, dijo ella con una ¿on= risa irónica , que hizo poner como ung4 Erana 4 Mistress Steward, hacedme el gusto de decirme cuál es de vosotras Tomo Y. 4 Eso] dos “aquella «con quien «se soto el Lord : Lodwer 2” Sin responder Mr. Steward una sola palabra cogió la carta, y:la pu= so.eu manos de Milady , quien leyá en'alta yoz lo siguiente : “Yo supongo que sois una aven= turera; pero no.quiero haceros ninguna «pregunta «sobre esto. — Yo amo vuestra persona. — Hacedme conocer cuáles son vuestros deseos. — Mi gentil-hombre está encárgado de arreglar con vos los tratados que os pue= dan convenir. — Él tiene mis podexes ;..y. yo soy un hombre de honor:: —LoDweEr. ” «¡Oh! dijo Lady Hopely arrojando::la carta con desprecio; he aquí lo que: ellos lMaman honor:” y mirando ás Rosa: continuó: yo presumo, hija Est] mias; que-á “vos se habrás dirigido es2 ta bella carta: yo hewyistosal gentil hombre: salir de la casa cuando Megas ba mi coche. Y bien:i-;ha arreglado con vos. -los tratados: qué puedan con veniros? Yo, presumo que ño ignora reis que'el hombre <de honor, de qué Se trata, acaba de casarse con una hermosa: jóven; y qué tiene:muchos hijos desu: primer matrimonio,” $ Milady , replicó Rosa ofendida .del tono que Lady Hopely habia to: mado;' yo'no conozco Á ese que mé ha insultado, así como “tampoco tens go el honor de conocer ni” adivinar los motivos que os obligan' á examis harme “de ese modo con mas curiosiá dad que. ;.. ¿"Que política, ¿no es así2? — “En efectó ; respondió Rosa; porque, Milady, una persona de mi esfera no se atreve á diferenciar de Opinion cuando habla con una se+ Es2] fiora de vuestro rango.” == *" ¡ Bra. visimo! exclamó la condesa, -Si teneis siempre tanto sespíritu , seguramente habreis despreciado 4 ese hombre de honor.” — “Interin le despreciaba ella, dijo Mr. Steward , yo he arrojado por la escalera á su gentil hombre. ” .n El rostro de Rosa estaba inflamado de indignación mientras Milady la dirigia ¿unas miradas, que parecia intentaban penetrar hasta el fondo de su. alma. “¿Qué historieta me ha con= tado esa muger extravagante?” dijo Milady advirtiendo que hablaba de Mistress Frazer. “ Yo me atrevo á asegurar que es exacta” replicó Rosa, que insultada por un Lord,, y humilla= da por una Lady, no se avergonza= ba de haber sido una mendiga. “Eso es imposible, dijo Milady: su histo» ria no puede ser exactamente verda Ts31 dera; ¿Cómo ha llegado ella 4 descul brirquien «era vuestra madre?” — “¡Mi madre!” exclamó Rosa poniéns dose mas colorada. — “Sí... esa mus ger del Burnseede. - . nome acuerdo de su nombre.” — “Mistress Walk singham.” — “Esa misma.” — “¿Y Mistress Frazer ha dicho que Mistress Walsingham era mi madre?” — “Sí; 3y podeis asegurar que esta parte de su narracion sea verdadera?” — “Los descubrimientos de Mistress Frazer son Muy extraños, y yo ho me atres veré á asegurar la certeza de su nar= racion”— *“; Así pues no confesareis Á. Mistress Walsinghampor vuestra madre?” — “¡Confesarla por mi mas dre! ¡ah! ¡pluguiese al cielo que als guna vez pudiese reclamar semejante madre! No, Milady: vos habeis, de» bido saber que yo soy una miserable Criatura, recogida dela clase mas [601 hombres: de honor, y de las > mugeres bonitas. Á Dios.”> 90p Milady acabó su visita con tan poca ceremonia como la: habia: empezado, y desapareció antes de que Rosa hubiese podido «comprender que se despedia. . E ; En vista de :la'sancion que: ura muger tan respetable acababa de dar £-la opinion deMistress Steward :sobre la Escocia ¿Rosa sintió aumen= tarse su deseo de ponerse en camino; Eran las dos de la tarde, y una diligencia de Newcástle salia de Edim> burgo á las cuatro; pero auxiliada porel: zelo de::sus:; nuevos amigos envió su equipage: al furgon, puso al. gunos vestidos de su uso en la male= ta, que debia llevar consigo, ínterin que: de prisa y corriendo se servia: la comida, despues de la cual acompafiada Rosa de Mr. y de Mistress'Stes [61] 'ward entró en un coche, que debia conducirla hasta la diligencia, que la aguardaba á alguna distancia de la ciudad, á fin de evitar que el homa bre de honor y su gentil-hombre supie= sen el camino que tomaba. Rosa habia estado tan absorta en sus reflexiones desde su vuelta de Holy- Rood á casa de Mistress Steward, que no habia tenido tiempo de pen= sar en su amigo-el Doctor Cameron; pero al pasar,por el: puente del Norte le encontró:, que iba en su coche: él bajó el vidrio para saludarla, y excusarse de no haberla visitado, por= que habia tenido que asistir Áá una consulta , y añadió que entonces mismo iba á otra en Hannover-Street: Rosa le hizo una cortesía risueña y amistosa , y ambos coches continuaron $4 camino. “ Excelente hombre , dijo Rosa > [623 ¡cuán ingrata hubiera yo sido, 'á:ng ser. por: este encuentro accidental! Mistress 'Steward 5:yo tos encargo que le. participeis los-motivos de mi pre» cipitado viaje , y. que. le digais de mi parte todas las. cosas afectuosas que «pueda. sujeriros: vuestro sensible corazon¿” 1 Mistress Stewárd: se lo prometió, y poco. despues Rosa: tuvo motivo: de nueva pena al pasar por delante de Holy-Rood, Levantó: sus: Horosos ojos hácia la. ventana -en- que habia: pas sado «taritas y-tan Jaboriosas hórás trabajando para la ingrata viuda de su desgraciado amigo y para su en= cantadora y desgraciada hija: Vió-4 Emma y. Jessy: sentadas, y pasando sus. melancólicos -ojos: por: el concurá so-,- queen aquella: temporada de fiestas lena las calles de la ciudad; La idea de que probablemente era [637 la última: vezque veía: ás aquellaS jóvenes!, 4 quien: amaba: tiernaménte; la causó el mas wivo dolor. - +» csm Y Ay de: mí! exclamó. ella ye aquí todo lo que.resta de aquella fez liz tertulia , que mé hizo disfrutar tantos placeres durante el estío , y que me convirtió en agradables las " sombrías y nebulosas tardes del invierno. Dulces criaturas, amables niñas, ¡ojalá el alma inmortal de vuestro respetable padre pueda velar sobre vosotras, y obtener que las bendiciones del Todopoderoso caigan sobre vuestras inocentes cabezas !” Apénas habia pronunciado esta súplica con el entusiasmo de la amistad , cuando se alejó el coche de la casa, y ella continuó haciendo besamanos á la ventana, ínterin pudo distinguir á sus jóvenes y amables compañeras, [64] -+ Poco: despues llegaron 4 la diliz gencia, y nose despidió sin lágrimas de aquellos esposos, que la ha= bian recogido con tanta bondad y generosidad , prodigándola tan delicadas atenciones. Los] CAPÍTULO 111 Como Edimburgo estaba sobras damente lleno “de gente , y dema: siado divertido en aquella época Para que lo abandonáse ninguno dé Sus habitantes, así es que Rosa sé halló sola e el coche. Sentada en el fondo de él se entregó 4 las sensaciones dolorosas y penosas que la hacian nacer la vista de los objetos, que rápidamente se la presentabar y desáparccian. Volvió la cabeza atrás, y dirigió una miradá al palacio, y á las cumbres dé Artur y del Cáltdh: pen= $6 en el excelente Mayor y en sus dticanitadoras hijas, y no pudo conte= Her sus lágrimas; mas la idea de que cada instante la acercaba al lugar donde tanto' habia deseado dirigirse ; Y k alejaba de aquel, que con tan: ta -fmpaciencia habia deseado dejará Xomo Y; 5 [663 calmó sensiblemente esta sensacion dolorosa.. Sin embargo, fijando su atencion en el objeto de su viaje solitario, su imaginacion no la ofreció la consola= dora perspectiva que se la habia figurado antes de su partida. Sola, sin apoyo, ni proteccion , abandonada en este vasto universo, no la animaba la esperanza de llegar á la casa paterna, ni debian salirla al encuentro ningun tierno y afectuoso pariente, ni los amigos noticiosos de su: viaje contaban por momentos la hora de verla llegar á su país natal. Si Mistress Harley existia todavia , seguramente seria para Rosa la misma que era antes ; pero: habia mucho tiempo: que no tenia noticias: suyas , y no podia adivinar la causa de tan. largo silencio. Eleonora, la: buena y sensible Eleonora era siempre la misma; pero en lugar [67] de gobernar: la casa del Doctor Croack y su familia estaba bajo la: direccion de sus ilustres parientes. Habiendo el Doctor incurrido en la desgracia de ellos por el ¡mal modo con que habia! manejado los intereses de su jóven pupila ; podia ¡ignorar vel lugar de su residencia; 'y por consecuencia 13 carta de Rosa, enviada, bajo. su so= bre, acaso: no. hábria llegado 4 mas nos de' Eleónora. Tambien era verdad que Mistress Walsingham habia declarado en su carta al Mayor su: proyecto de ir á Londres; pero tambien daba 4 énten= der que seria posible que no se detu= viese allí mucho tiempo: ¿Cómo pues (suponiendo que aun estuviese allí) seria. fácil que Rosa, descónocida de todos' los habitantes de la Metrópoli, € 'ignorando' el modo: de dirigir sus Investigaciones y pudiese Conseguir en- [ss] + gontrar una: persona , que: segun: su propia :confesion tenia: tantos motivos para: ocultarse de todos?..., =h Estas reflexiones tan-exactas como. fuertes. no ¿habian «ocurrido á Rosa cuando su espíritu; agitado por «la mas «viva iudignacion ¡cóntra Mr. y Mistress, Fracer por su conducta ratera y cruel, no lashabia dejado ven otra desgracia que'la de:hallarse bajo su dependencia. Despues el exceso de su gozo al saber que: Mistress Walsingham existia, la impidió pensar en los 'obstáculos que podian oponerse á la reunion con :estacamiga tan querida, Pero en aquel: momento, sola y entregada á sí misma, no teniendo persona que exaltase su descontento, ó la ofreciese consuelo, .se estremeció al aspecto quese ofretia á su vista. Eclipsáronse á: sus ojos: las ventajas que esperaba encontrar en el [691 término dessu viaje, y el temor de los: peligros) 4: que' iba 41 exponerse asaltó «sin cimaginacion:, *ey aumentó su pesar 4ocada milla que se aleja= ba de Edimburgo. s Las penas, la agitacion, el recuerdo de cuanto habia padecido aquellos. dias, y¡el deseonardiente «de salir «de ¡Escocia habian: exaltado de tal modo 4: Rosa: en el: momento de su; partida, que apénas habia pensado. en «el modo con que se metió en £l ;coche; «pero:su:éspíritu abatido por las oreflexiones que acabamos de repetin, la. hacia mas sentible 4: la fati- Basi su cuerpo, delicado no.pudo su- £rit. los perpetuos vayvenes , que se hubieran disminúido áhaber ido mas cargado el carriage, y la: noche en tera que pasó de este modo incómodo desde Berwich á Newcastle la; cau Saron tal «desfallecimiento , que: apé- [763 la Estrella de Oro, con 'tal que 4 la mañana siguiente dejase libre el cuar» to al ayuda de cámara del duque: de Dunderhead, que con toda su familia debia ocupar la noche inmediata cuan» tas camas habia en la casa. tilo Rosa no se dignóresponder, 4: es. te prudente mensage; ya se habia le. vantado 5 y mientras que su enfermés ra la hacia observar que habiendo pasado toda la noche :4::su cabecera sin tomar otra cosa que una taza ¡de té -y un - cuartillo de cerbeza.,, espe raba, que Miss tuviese la bondad de darla una «gratificación, Rosa se vis. tió con yna: mano trémula., y las más. amargas lágrimas caían de «sus “ojos sobre sus lastimadas' mejillas, ¡Cuánto hubiera dado entonces por hallarse .en Edimburgo al lado de la bondadosa Mistress Steward, del sens sible Doctor Cameron , y am en E771 Holy-Rood - con: Mistress Frazer sus fiiendo «todas sus injurias y malos tratamientos! Cruzó las manos, y diz rigióc'al cielo una mirada acompa= ñada de una exclamacion muda, pe- To. terrible é inexplicable. ¡Ay! ¿qué iba á ser de ella? Sola, desconocida, sindinero én una posada pública, sin amigos para asistirla, cargada de deudas, cuyo pago, si lo hacia al salir de aquella posada, la'quita= ria los medios de alojarse en otra. “¡Dios justo! exclamó ella cediendo al fin á su optesion y congoja, ¿qué delitos he cometido, ..? ¿Por qué soy yo sin cesar la víctima de una suerte tan inexorable ??-==“ Vos no ha= beis hecho nada, querida mia ,” dijo una muger gruesa vestida de camino, que noticiosa. por voz de la posadera de las desgracias de Rosa habia su frido Una irresistible curiosidad de ver [78] á aquella jóven, á: quien “todos: por la mañana pintaban como un ángel, y por la tarde trataban como una. aventurera: “vos no habeis hecho na= da , continuó, sino perder vuestro dinero, lo que seguramente Dosis en que es muy sensible.” Rosa se sobresaltó al oir la voz ronca ; y ver una persona, cuyo exterior erd poco 4 propósito para inspirar una impresion favorable: Estaba vestida de un trage azul cortado á la amazona , y con un cuello de color carmesí: su cabeza cubierta con un: sombrerillo: yerde guarnecido de plumas negras, tenia un magnífico relox pendiente de una cadena de oro á un lado de la camiseta de seda blanca, pendian de sus orejas dos gruesas man= zanas de oro', y en' cada uno de sus dedos se veían sortijas del mismo: metal: su edad parecia de cuarenta: Y E79] cinco 4 cuarenta y seis años, su ros= tro pálido algo aviejado, y una voz profunda y seca , que Á veces in= terrumpia sus palabras , anunciaba Una grande irritacion de pecho, 6 una próxima inflamacion de los pul» Mones. “Los posaderos , continuó ella , estín muy mal prevenidos, y tienen tal costumbre de engañar á todo el mundo , que no es de extrañar que juzguen á los otros segun su modelo. Si habeis perdido vuestro dinero, no hay que desconsolarse por eso. ¿De qué sirve exclamar gran Dios , justo Cielo, y despues llorar como una niña 2 Vos teneis cara de muger de bien , yo estoy cierta de que no sereis una engañadora, He aquí, aña= dió sacando un bolsillo amarillo y bien. lleno, he aquí lo' bastante á satisfacer á todos los posaderos del mun= [88] do; y yo 05 prestaré con imúcho gus to el dinero que necesiteis. ¿Cuál es el camino que pensais seguir en sas liendo de aquí ? ” El exceso de sorpresa quitó 4 Roz sa el uso de la voz. Una oferta tan franca y tan confiada de parte de und' persona , cuya presencia mas bien era capaz de destruir que de inspirar la esperanza de semejante conducta; era cosa tan nueva, tan inesperada y tan poco verosimil, que ella dudó si habia oido bien: La muger conoció su admiracion, y dijo: “Es cierto que vos debeis estar sorprendida ; y á decir verdad, yo me admiro tambien del impulso que me arrastra hácia vos, porque jamas he experimentado otro semejan= te desde que existo, aunque Garnet da bastante dinero á los pobres, yy Dios me perdone, yo sé bien por qué [81] lo hace. Sin embargo, como yo tio Puedo detenerme aquí un momento mas de lo que debo, os suplico que Envicis Á pedir vuestra cuenta : el niño Philly se queda á acompañaros, y por él me enviareis á decir el' die nero que necesiteis,? Philly era un bonito niño, de uhos cinco años, rubio , mejillas encarnas das y labios hermosos. Su sonrisa y Su fisonomía despejada chocaron á Ro=. sa apénas le miró, y le halló cierta semejanza con otra persona que no la era desconocida, aunque no pudo Acordarse quién fuese, ni en qué para te la habia visto, Luego que salió del cuarto aquela muger, Rosa comenzó á suspirar Con amargura de la necesidad en que se hallaba, no solamente de contraer ¿Una obligacion pecuniaria con una Persona, á quien no conocia , sino Tomo Y, 6 [32] tambien tener que mirar esto como una felicidad. La muger que la habia ofrecido su bolsillo con tanta cordialidad payecia verdaderamente una muger yulgar; pero la accion generosa que acababa de hacer echaba á los ojos de Rosa un espeso velo sobre todo lo chocante que hallaba en sus modales. Por otra parte nada hubiera sidó mas sensible á nuestra viajanta que recibir el menor favor de la posadera, cuyo egoismo y dureza la inspiraba desprecio. Paraella todo era preferible á la desgracia de hallarse enferma y aislada entre gentes de esta especie, y morir acaso en la flor de su edad, sin que las lágrimas de la amistad pudiesen regar su sepulcro, y sin que ninguna señal condujese 4 su querida Eleonora á pisar la tierra que cubriese sus inanimados restos [33] Ella no podia contener sus suspiros, entregándose á melancólicas reflexios nes, mientras que el niño Philly, bullendo sin cesar alderredor de ella, la repetía que no lorase, porque su mamá tenia mucho dinero. Rosa apartó suavemente al niño, acercándose á una ventana , desde la cual al cabo de algunos minutos vió al cochero, que la habia dejado en aquela posada , y que volvia con el mismo coche. Habiéndola éste conocido se puso 4: hacerla gestos, que no pudiendo ella entender, los tuvo al prin= cipio por unos insultos , sin saber que una sorpresa muy agradable se la prevenia, El honrado cochero ha= bia hallado su bolsillo en' el fondo del coche al tomar unos viajeros que venian á Escocia; y habiendo sabi= do por un postillon , que acababa de Pasar por la Estrela: de Oro, la có- [84] lera de la posadera , por tener en su casa una enferma, que se hallaba sin dinero á causa de haber perdido su bolsillo, se habia apresurado á llegar cuanto antes, y saltó alegremente de su silla para entregar el bolsillo á su legítimo dueño, Bácilmente 'se conocerá el placer que experimentó el noble y pundonoroso corazon de Rosa á yista de un suceso, que la libraba de contraer deuda con una desconocida, Envió 4 Philly 4 suplicar á su mamá que viniese á sl cuarto: manifestó á ésta toda su gratitud con una yiz veza, de que tal vez no hubiera sido capaz si hubiese adiitido sus ofertas, la enseñó el bolsillo que acaba= ban de devolverla , y la dió mil afec tuosas gracias por la bondad generosa que la habia manifestado, La desconocida manifestó tán buén EssJ. humor oyendo esta noticia ,. que á, pesar de que habia dicho estaba re», suelta á partir inmediatamente, rogó á Rosa que la acompañase 4.comer. ; La actual agitacion del espíritu, de Rosa. produjo el mismo efecto que cuando se hallaba entregada á todo, su dolor, es decir, que la hizo insensible 4 la fiebre que la devoraba. Llamó para pedir su Cuenta ,, y vió que ascendia á cinco libras, esterlinas Y once schelines , incluyendo las vi sitas del médico y, gratificación de la enfermera. Esta suma era casi la Mitad de la que tenia su, bolsillo; la Pagó inmediatamente, y, salió 4 re= Unirse con su nueya amiga, aunque el estado de su salud. no la permitia Participar de su mesa, La muger desconocida pareció que tampoco tenja gran apetito , y así Mientras Philly deyoraba el puding Es23 de. curar, y no era culpa suya si to. dos los enfermos de la parroquia no habian aprendido el camino del otro mundo por las drogas de su composicion, ; Mistress Ellis, la posadera, segutamente no hubiera dejado de llamar €n socorro” de su jóven enferma este esculapio de una hueva ' especie , si felizmente Para Rosa. Mistress Parcher no se hubiese hallado fuera del pueblo, pues habia ido á visitar á una señora de las cercanías; y como durante este intervalo se dejó obrar á la naturaleza, la fiebre «dejó 4 Rosa R y empezó, á gozar de una feliz conya= lecencia, l La posada de Mistress Ellis era Una pequeña casita blanca > Sobre cu- Y2 puerta estaba colgada la insignia del Leon rojo, y á pesar de que nino gun otro carruage público que el co- L93] Clie de Leed se paraba allí, era ce- Ibrada por la excelente cerbeza que tenia , y los licores superiores 4 Cuantos habia cinco millas á la redonda, La mañana del sexto dia de su llegada á aquella casa, Rosa bajó á la sala comun, y sentada” en ella calculaba tristemente cómo podria pagar los gastos que habia causado, cuando fue interrumpida por la posadera, que la comunicó la importante noticia de que Mistress Parcher estaba de vuelta. “¡Qué lástima, añadió ella, Que querais marcharos tan pronto sín estar enteramente restablecida ! por- Que la muger del vicario os curaria Seguramente, ” Mistress Ellis poseía tanta penetración como la posadera de la Estre= lla de Oro para descubrir circunstan- Rias semejantes 4 aquellas en que se [941 hallaba Rosa: fijó atentamente la vis ta en su rostro, y conoció'en sus ojos el mal estado de su bolsillo. Compadecida con esta observacion aquella buena muger interrumpió los elogios médicos de Mistress Parcher, salió precipitadamente, y corrió á sen= tarse en el banco que estaba delante de la puerta, gritando: “¡Qué lástima, Dios mio! ¿Qué hará en Londres una eríztura tan hermosa sin dinero?” El resultado de los cáleulos de Rosa sobre sw bolsillo la quitó entefamente la gana de comer, y la hizo concebir el mas vivo deseo de partir aquella mima noche , y de ver su euenta, que envió á pedir, El marido de Mistress Ellis habia ido % yer una riña de gallos, y ella instó 4 Rosa para que bajase á tomar un bocado en su compañía; y á pesas de cuanto ésta hizo' para excusarse , 19 [957 buena muger mandó servir una excelen- “te comida , y escogió cuantos manjares podian lisonjear el apetito de su jóven convaleciente. Mistress Ellis era habladora , aunque no molesta , generosa sin vanidad, y económica sin mezquindez 5 cuanto mas observaba la belleza y finura de Rosa, mas suspiraba, y €5- taba pronta á exclamar, “¿qué hará una tan encantadora criatura en Londres sin dinero ?” Aunque Rosa no tuvo todavia la cuenta, su inquietud y su agitacion lMegaron al último grado. Si el gasto de la Estrella de Oro habia ascendido por una sola noche á cinco libras y once schelines, ¿ qué seria la del Leon rojo, por ocho dias , durante los cuales la habian cuidado tanto, y babia hecho tantos gastos? Incapaz de resistir masá esta reflexion , volvió [96] la cabeza 4 la ventana, y se puso á llorar, “¡ Ay Dios! ¿ qué teneis, Miss? dis jo Mistress Ellis con un tono afecz tuoso. ¡Cuán feliz seria yo en poderos servir en “algo! Miss, ¿vais sin duda 4 Londres 2” ñ Rosa dió un profundo Suspiro, y los ojos de Mistress Ellis se llenaron de lágrimas. “Y bien, Miss, yo supongo que tendreis amigos en aquella ciudad, porque Londres es un mal pueblo pára una jóven sín dinero y sin recursos. ” : Rosa, limpiándose los ojos, respon= dió que ya habia estado en Londres. ss Yó lo celebro mucho , respondió la buena muger; así no sereís una forastera en la ciudad: y decidme, ¿tencis allí algunos conocimientos P— “No, contextó Rosa : he vivido á al [97] gunas millas de la ciudad, y no hice mas que atravesarla para venir 4 Escocia con un caballero, — “¡ Buen Dios! exclamó la: otra: seria sin duda algun. pariente vuestro, “No. “Un :esposo, Ó tal vez un novio.? == “No.” i E ; Aquí la buena posadera comenzó á mirarla con alguna desconfianza, ¿0 Perdonadme , Miss:: pero supongo - que ese ¿caballero tenia en su fami lía algunas damas , que; esperarian su llegada ó la vuestra. — “Sí. replicó Rosa algo cansada de sus preguntas: el caballero tenia muger é hijas.” 4 “'¡ Bueno l exclamó la otra con alegría ¿ pero os suplico: que: no os 4- “ojeis,,' pues no tengo malas intencioes, y tened la bondad de que os ha- “8a esta pregunta: ¿Habeis : sido: aya alguna vez2” —.“ Una cosa así! he “sido ¿2 respondió Rosa con ung soñ- Tomo Y, 7 [98] risa melancólica. “¡Qué felicidad! exclamó Mistress Ellis dando nuevas palmadas. Mistress Parcker viene de casa de Mila- «dy Lydear, que la ha encargado una aya para Miss Betzy, sw hija: ademas Milady no hace nada sin consul tar á Mistress Parcker,'y yo estoy segura de que ésta no me negará:na= da, pues «mi «marido es quien (cobra la renta al señor vicario. Así: yos se= reis aya: tendreis una: bonita. plaza, la tendreis: contad con mi palabra,» ¡Al acabar estas palabras «salió con precipitación, Rosa quedó sorprendida de la bulliciosa alegría de Mistress Ellis, y al mismo tiempo encantada: de la franqueza , que impedia poner límites á su gozo; aunque la última cosa en que pensaba era en la excelente pla- 22, que la posadera andaba -tan solí- [997 Cita por proporcionarla. poco. rato vió desde la ventana, donde estaba sentada, que la posade= ta volvia con otra muger, que creyó seria la del vicario. “Mistress Parcker entró en la salá con un aire. de importancia: habia Vido“decir. que Rosa era bella y des- Braciada: mas sin embargo se dignó dirigirla la palabra , porque observó que no convenia á la muger de un vicario ser dura de corazon. Rosa fijó la vista en la fisonomía de Mistress Parcker, y creyó cono» Ser: que la sensible y compasiva es- Posa del vicario tenia una muyalta Opinion de su propio mérito. Lo primero que hizo fue informar 4 Rosa de que Lady Lydear, la muger Mas rica del condado, era su íntima amiga, Despues se quejó con una yoz Tan gruesa como la de un marinero de [roo 7 la delicadeza de. sus nervios, y con el aspecto de una. robusta aldeana supuso que su salud “estaba quebrantas dísima , añadiendo que estos eran, los únicos motivos que: la impedian vivir eternamente con Lady Lydear, muger excelente , cuya confianza en ella era tan grande, que en todo descansaba sobre su talento ,, y efectivamente acababa de encargarla la eleccion de una aya para,su hija, "La pobre Miss, añadió, ha estado hasta ahora. abandonada al cuidado.de los criados, y el jóven Sir Jacob no hubiera recibido mejor educacion, que su hermana , si gl vicario no hubiese recomendado en elase de preceptor, para, él 4/Mr. Jolter , hombre del mayor mérito, Al presente» continuó mirando á, Rosa con un aire de proteccion , como. yo* sois una jóven expuesta á las asechanzas de los libertinos , que no dejarán [tor] de tenderos sus lazos, 4 fin de don seguir vuestra ruina, yo quiero inte= resarme en vuestro favor, por consiz deracion á Mistress Ellis, y porque me ha dicho que'sois una pobre mus chacha en la mayor necesidad.” Rosa se puso colorada. “¡Quién , yo, señora ! exclamó : Mistress Ellis; yo-os he dicho que. Miss , yo protesto... querida sud Ma, yO...” y Rosa se dijo á sí propia: -3 no' podré yow nunca hacerme superior 4 esta vanidad ridícula, y á esta falsa Verglienza, que: me asaltan sin cesar? Esta inuger quiere hamillarme, porque Sabe que soy pobre. ¿Qué me impor= ta, con tal de que no tenga de que arrepentirme ? “SVos'habeis dicho la verdad, Mis. tress Ellis, interrumpió ella': yo ese toy pobre: madama lo sabe... y no. [1087 del cuanto la habia sucedido desde su salida de Edimburgo, é incluyó en su carta un billete dirigido '4 Lady Hopely,- para noticiarla que acababa de hacer uso del permiso que la ha= bia concedido de valerse de su reco! mendacion, Rosa en el espíritu de su apuro y y á pesar de la repugnancia que la causaba este paso, se habia decidido á escribir al Doctor Cameron > para pedirle una pequeña suma, de que creía iba á necesitar; pero esta ne= cesidad se hacia menos urgente , ses gun la esperanza que tenia de entrar en. casa de Lady Lydear, y resolvió no acudir á un medio, que heria sw delicadeza , sino en el caso de que las circunstancias la obligasen imperiosa» mente á ello, Consintió enparticipar de la cel na de. Mistress Ellis con" mas gusto [109] del. quehabia participado de su comida, teniendo ya la esperanza de pagar entonces su cuenta. El barómetro de la salud de Rosa siguió ¡exactamente el estado de su espíritu; ¡Hel sosiego: que encontró entonces la dió la certeza de que al dia siguiente se hallaria capaz de marchárcá su nuevo domi. cilio, Mistress Ellis. se opuso desde luego á esta determinacion, diciendo que un dia ó dos de espera no incomoda= rian á Lady Lydear; pero Rosa la dijo que era muy probable que Mi= lady hubiese hecho: el mismo encargo á Otros amigos ,. y que por consecuencia no se debia perder tiempo: La buena posadera convino en la exactitud de esta reflexion, y dijo á Rosa que el coche , que debia con- «ucirla á Londres, pasaba precisamen: e por delante de la quinta de Lydear, ExxroJ] Rosa dijo que temia llegár deniaz siado: tarde si usaba de aquel coche; respecto; á que éste.no venia hasta las diez. de la noche ;:y que faltando cua= tro millas desde la: posada á la quin= ta, seria ya media noche cuando con» cluyese su viaje Mistress Ellis no-la respondió «siz no recordándola que Milady hacia del dia:.noche y de la noché dia. * Rosa se sonrió ; pero conociendo algo mejor que la pobre posadera la diferencia que las hermosas damas ese tablecen entre sus negocios, tomó la resolucion de dejarse guiar por Mistress. Parcker , que vista su intimidad con Milady sabria mejor que nadie lo que debia hacerse. La desazon, los fúnebres sueños, y las vibraciones de nervios, que ha= bian incomodado á Rosa las ucchás anteriores , cesaron de hacer efecto [111] luego que una perspectiva mas'risue= fía vino á ofrecerse á sus ojos. Se dur= mió con la esperanza consoladora de que iba á cambiar otra vez su mala fortuna; y que nose veria expuesta á los peligros y mortificaciones;, cuyo aspecto la habia horrorizado. Su sue= ño fue pacífico y agradable, y dispertó por la “mañana con una disposicion de espíritu, que alejó de su encantadora figura aquella melancólica sombra y aquel. abatimiento , que hasta entonces habian ofuscado su expresion natural, Se sintió tan buena Y tan impaciente por ir á casa de Milady, que suponiendo que seria posible que Mistress Parcker la aconsejase valerse del mismo coche que habia indicado la posadera, preparó lo hecesario para la marcha, y pidió su Suenta; pero no pudo conseguir que se la presentasen, pues la generosa Ex] posadera. dijo que no estaba puestó en el uso que las personas que ser» vian 4 los grandes pagasen nada en las posadas. ; . “Pero yo no soy, una criada, res pondió Rosa poniéndose colorada, y nunca lo seré. ”-—" Dios me perdone, Miss, exclamó la posadera: yo espe ro tambien que nunca:lo sereis ¿pes ro si os guedais en casa de Milady, me. convidarcis á que-vaya ú veros, € iré ciertamente, ' y leyaré algunos *amigos,, y de este modo podreis pagar= me, Si por casualidad fallase este proyecto, mi marido me ha ofrecido HeW varme,ú ver á Londres, y entonces iré á apearme á vuestra casa, iremos juntas á ver las fierás:,' el parlamentó y Bedlam, el príncipe de Gales: y la vieja madre de Thinkembod , y todas las. demas curiosidades de la ciudad; y. estoes proporcionar-otro medio de [x133) Pagarme.. Pero he aquí, prosiguió in= terrumpiendo á Rosa que empezaba á hacer algunas reflexiones, he aquí el. pequeño Jockey de Mistress Pay. cker, con su librea de los domingos, que viene á buscaros para que vayais á comer allá, Es preciso. que yo yaya á ponerme mi vestido de Persia y. mi jubon de flecos > Y luego iré tempranito á reunirme con vosotras, 4 fin de tomar'una buena taza de 16 Juntas, como Mistress. Parcker me ha. convidado,” 3 Repugnaba infinitamente á la delicadeza: de Rosa deber, ningun fayo á Mistress Ellis; pero como el Joc key «aguardaba abajo , y la honorable Mistress Parcker y su orgulloso esposo deseaban con ansia su llegada, | no quiso “ella insistik mas: en un a- Suto, que, por otra; parte hubiera afligido demasiado el excelente coras Tomo Y, 3 [114] zon de la generosa posadera. “Mistress Parcker ignoraba, ó no queria poner en práctica , aquel exce= lente: principio de que la ostentacion de la prosperidad esun insulto para el desgraciado', ¡porque ella se habia complacido en' desplegar todo el lujo qhe reinaba en su casa: habló mucho: de sus riquezas, de sus: relacionés «con todos los personages del con= dádo, y de la “ántigiedad: de su “famúilia , mientras: que el vicario “despues de dichas sus oraciones comenzó” or servirse él iñismo "un gran: peda. de jamon ,' despues una tajada de ding (embuchado) de manzañas, y sin dignarse hablar una: palabra «ar rimó los platos hácia su múger yl Rosa. ? Esta última, igualmente diseustada : de la grosería del vicario: que de la charlatanería de su muger, se “alegró” ú Y ol Ens] + viendo. entrar á Mistress" Ellis , cuya presencia rompió en parte la monotos - mia de aquella escena. Se habló del modo con que Rosa debia hacer su viaje, y Mistress Parcker habiendo aprobado su deseo. de marchar aquella noche, se retiró para escribir la car= ta de recomendacion á sufquerida Lady Lydear. Sirvióse luego el té, y el vicario, despues de haber comido una gran porcion de vizcochos, y tragado cin= co Ó seis tazas de café, se durmió profundamente, dejando á las damas todo el peso de la conversacion , hasta la hora en que el coche se detuvo á la puerta del presbiterio, segun las órdenes de Mistress Ellis. Como ya estaba entregada al co. chero la maleta de Rosa, no la fue Posible pagar á la buena posadera, la que procuró evitar con todo cui- .. Exx6] dado hallarse 4 solas con ella ,. hasta el instante que tomó el coche. Enton= ces habiendo recibido la carta de Mistress Parcker, y los mas afectuosos yo= tos de Mistress Ellis, se vió Rosa nue-= vamente en un carruage público. Ex17] CAPÍTULO 1Y. Dos hombres y una muger fueron esta vez los compañeros de viaje de Rosa. Despues de algunos minutos de silencio, durante los cuales cada uno pensó en colocarse lo mejor que pudo, uno de los hombres preguntó 4 Rosa si se proponia concederle su compañia hasta Londres, Rosa estaba muy poco dispuesta á hablar 5 pero habiéndola reperido la pregunta se contentó con responder secamente: no. El viajero respondió que lo sentia, pues él gustaba mas de la coms pañía de las mugeres que de la de los hombres , lo cual era muy natural, y suponia tambien que las mugeres debian preferir la de los hombres , y dirigiéndose particularmente á Rosa, Ex24] co bien, dijo el otro viajero, "— "Eg un cualquiera, añadió el contador de ancedotas, y estoy admirado de que Mistress Buhanum. : .. ella verdades ramente es linda. ... varias veces la ke seguido de órden del Milord: si él hubiese sabido que... pero se dice que su padre fue un pobre vendedor de tabaco en Londres. Volviendo pues áhablar de la mendiga , ella pidió su legado, y despues partió; y apostaria mil libras á que Milord no tarda en tenerla en su poder. — Es lastima, dijo el otro viajero , que vuestro Lord no sepa emplear mejor su tiempo? — “Señor, replicó Linton, las mugeres son el diablo; y ademas, á decir vera dad, tenemos una gran apuesta , que depende del éxito de nuestras diligen= cias.” — “¿Una apuesta?” — “Sí; una apuesta de doscientas libras es terlinas, y voy á contaros como se hi2 [125] verificado. Milord Lodwer, el duque de Evergreen, Lord Aaron Horsemagog, Dicky Pollygraph y Mr. James Tumbledown hablaron juntos sobre la. supuesta historia de Miss Buhanum al pasar por Princess-Street : Lord Lodwer, dijo el duque , verdadera=, mente me es sensible que se os haya escapado esa muchacha.” — “Yo a. Postaré mil libras esterlinas, respon= dió Milord, á que dentro de un mes. la tengo en mi poder.”-—-“Yo pongo la mitad de esa suma,” dijo Dicky Polly_ graph, —“Va por mil libras,” exclamó Lord Aaron; —y yo por la mitad,” añadió el duque. — “Vengan esas manos ,” repitieron todos, y dejaron á Milord so= lo para que se emplease en buscar los + medios de ganar su apuesta. Ahora bien, ya sabeis que él jamas ve«una Hhiuger que no persiga, y cuanto mas ella es necia , como nosotros decimos y [126] mayor constancia tiene él. —* Decida me, Mr. Linton, preguntó la: muger que antes habia hablado con él, ¿cómo pasa el tiempo madama: la condesa de Lodwer mientras su marido se entrétigi ne en eso, 2"—“Milady, replicó Linton; es una especie de muger, que pudiera. muy bien dar cordelejo. .. . eh: ¿ me entendeis madama. 2 Ella lleva. una vida diabólica; pero Milord jamas se altera por eso.” —""; Jamas?” “No, en el dia Milady es tan alegre como nosotros: ella. juega fuerte, y! para hacerla justicia , raras yeces! la, vemos 5 sin embargo, es preciso-con= fesar que pasa algunas horas de la:noz che en su casa; pero en cuanto 4 Mis lord y á mí ella piensa poquísimo en donde vamos á comer, beber y dor=* mir.” — “Parece que estais en: muy buen lugar con Milord y Milady.” La señora, replicó Linton, me trata: [3279 | con bastante civilidad! bien es que ya tambien guardo con élla las mayores consideraciones; pero 'sé que en el foñ=' do de su alma' me “aborrece como al' diablo, En cuzato “4: Milord yo le coz hozco , él me conoce, y no digo mas: Siyo le*indico una cosa, él la “hace; y: vice-versa , si él” exige de mí otra; yo ledoy gusto, coi tal de que me Sea conveniente: pero yo no puedo de- Jar de reir, figurándome el gesto que' pondrá el grave Dóctor Cameron cuan do-Milord haya atrapado su Miss Bú= háñuni, 4 pesar de la proteccion de” esa vieja loca Lady Hopely. >= ""¡Có: mo! ¿Lady Hopely? ¿Será quesaw be-los proyectos del 'Milord ? yo! nio presumo que él la haya escogido por” sá icolifidenta. LLE es una par_ té de la historia "que me' he ólvidádo' conitatos; “Sabréis y continuó “Lito! que"la muclíacha! sé habia refugiado [228.37 £h casa de un tal Mr. Steward , unas especie de animal que tiene una muger necia, vanagloriosa y ridícula, Esta bella pareja persuadió 4 Lady -Ho- pely que su protegida es, modesta , vir= tuosa, y otras cien mil bagatelas de es. ta especie, por la que yo quisiera yer< los ahorcados. La vieja:lo cree, y yá á visita á casa de Steward ; pero. 1lé- veme el diablo, la muchacha es yer= daderamente muy bonita; el Milord: la tendrá. Sin embargo, ella se:ha:con»+ ducido «de un modo tan insolente ,que;, ya he dado cuenta de, ello, ¡y ahora; se ha-encargado Milord de perseguir», la, y espero que bien pronto la en, señará lo que se e á vn hombre de su clase. >” J si El, lector conocerá: iia lag. sensaciones de la pobre Rosa durante; esta conversacion... Unas veces la. ¡in-, diguacion cubria su rostro: de lamagy, [129] Otras el terror la cortaba la respira cion, y muchas veces estuyo ya para hablar justificando su inocencia, y con fundiendo al calumniador 5 pero la idea de los proyectos del Lord', de Su poder y de su resolucion la haz cia temblar , y se retiró casi muerta al fondo del carruage, temiendo que la luz al tiempo de pasar por las ca= Sas, que hay en el camino, no sirviese Para reconocerla , y en este estado de angustia estuvo hasta que el coche paró á la puerta de la quinta de Lady Lydear, que entonces la pareció el paraiso terrenal. Decidida única Mente á libertarse de las miradas del lhfame mensagero del Lord: Lodwer; Su terror y su desesperacion eran ex= tremados; y así experimentó un ver= dadero consuelo al fin de sus padez cimientos, Mr. Linton bajó del coche, y ofre- Lomo Y. 9 [1307 ció. su mano. Á. Rosa 5 pero' ella em yez, de admitirla se. arrojó temblando en, Jos brazos del cochero., que estaba de pie, junto á la portezuela. ] +) Ella ¡caminaba con precipitación hácia/la quinta , cuando la sobresal+ 16. la. voz de su perseguidor, que ve» mia detrás de ella, y escuchando a» tentamente, -oyó que decia al cocheró gue él tambien iba á la quinta: que gontaba, con: no detenerse en ella sing dos. minutos; y que en este caso él atrayesaria el ¡parque para ¿encontrar £l coche á la puerta de d alquería de :Shawford 5 «pero. como. Púbies era posible que le: detuviesen mas tiempo, añadió , que entonces no se. parase el coche, sino: que continuase su viaje, Pasaudo despues por delante de Rosa» y dándola un empellon insolente, els 1ró en el patio de la quinta, mien tras que el cotbero , despues de en- Ex31] tregaríalsppriero la. maleta de «nues, tra triste viajanta, 1vplvió á; ¡subir.en sussilla,? y. .marchó antes. -de que ella ¿Aubiese, podido pronunciar ni WA 507 la palabra. Viendo «el, ¡portero :su pre» sSencia ¡noble . y. .clegapio >Se: quitó gl ¡sombrero.y::y, la: PESguntó «si: queria que la acompañase á la quintr. eya p ta E ¡Ácda; ¿quima! sepjtió Kosas ¡abs os ¡querrá Dias que yo encuendre un asila, que me. ponga al abri- «80, del 'insulto !” El portero noy2om- «prendió ua - palabra. de - esta ¿€xclan «nacion y pero fijándose; eu: la «propo= icion abrigo y respondió que si que- «Hia, mejor esperar, áj, que: «cesase,. le «Muyia ,, que. empezaba; á caer con «bastante ¡fuerza ,- podía ¿entrar ¡en.1su Es j suo 109 zille 57 donp 5 Dónde: dijo esa, OR que iria «Á encontrar: el cochez?. -preguino,:ella sal; Portero y enteramente: absorta por. gl [132] terror de encontrar otra' yez al mena sagero del Lord'Lodwer, “En la alquería de Shawford, res= pondió el portero: está á muy poca distancia de aquí, atravesando el parque; y bien pronto encontrará el coche, si es que mo le detienen en la quinta.” ¿Qué partido debia tomar Rosa en este momento? Ella pudiera tener la buena suerte de que Linton salie= se de la quinta antes que ella entrase, pero esto no era mas que un pue. de ser, y reflexionaba que si su perseguidor se quedase allí, entonces no “zendria medio de evitar su encuentro. El portero la dijo queno se podís alquilar ningun carruage sino á nut= ve millas de allíz por otra parte ellá “era absolutamente extrangera en aquel “país , y desconocida de todos sus habitantes. Si debia tener la desgració Eras) de encontrar otra vez al malvado, que era igualmente: su enemigo que. de la verdad, ¿no valia. mas que fuese, esn te encuentro en casa de una muger distinguida ¡por su. clase, y á cuya proteccion «tenia derecho por su ju» ventud ,; su sexo, y 'la carta de re= comendacion que ¡traía 2 Ella pensó tambien que la seria fácil disculparse con Milady acerca de las calumnias de Mr. Linton sobre su conducta 3 pero experimentó alguna inquietud en cuanto al modo con que podria: satisfacer el ¡púnto de la acusacion relativo 4 su entrada en casa de Mistress Buhanum , con un nombre que ho la pertenecia , y esperaba encontrar humillaciones que la obligasen á la explicacion de su miserable orígen. Sin embargo, despues de. ha» ber titubeado por. algun tiempo, se decidió 4: que el: portero la acomw [140] "> ya los recuerdos eran inútiles, y ella tenia demasiado juicio para agravar con reflexiones una desgracia, que no habia estado en su mano evitar; y así su. inocencia. .fue su. consuelo, se: La historia del robo de Kattia: ocupó despues su pensamiento :. la pareció probable que ella hubise huja do. con Mr. ¿Angus: sin embargo el haber afirmado lo contrario el Doc= tor Cameron era una nube que cue bria este suceso, que la era imposi. ble penetrar: todo era misterioso Pa= “xa Rosa, á. excepcion «de lo que á ella tocaba, y por desgracia en esto tenia luces demasiado claras. Un libertino fundado en su na» cimiento y, fortuna acababa de jurar su ruina. Este hombre odioso'no: E la perdonaria sin duda el modo con: que ella habia recibido sus primeras ofertas, y la correccion que le impus [141] so 4 su agente, cuya circunstancia él tuvo buen cuidado de omitir en la marracion que hizo en el coche, Era yerosimil que la rabia del Lord Lod= wer le empeñase en perseguirla, aun cuando mo fuese sino (como habia dicho su gentil-hombre) para enseñarla el respeto que se debe á un hombre de su rango. Rosa se extremeció pen=. sando que tal yez no se habia librau do de los insultos que la preparaban, á no haber sido por aquella enfermeidad, que se:empeñó en mirar como una desgracia : porque si efectivamen- “te el Lord Lodwer la habia seguido, segun Linton acababa de dar á entender, sin duda debió alcanzar á la diligencia de Londres, que ella dejó obligada por su enfermedad, En seguida pensó en la historia de su orígen, en la repugnancia in- Vencible que padecia en confesar una Er427 ¿nadre., «cuyos: groseros «yicios repug» naban- 4 su delicadeza 3 «pero «parecia gue esta culpa «sufria sin cesar el case tigo por la: exposicion des lá verdad, xy. por. los falsos comentrios, que la hacian aun: mas desagradables para «ella. . j 9 «Esta idea la habia ocupado fuertemente durante. su viaje, y muchas Veces se habia decidido!4 no. conser» var un uómbre,:á que efectivamente no tenia niagun derecho. Por otra «Parte era posible que al-recobrar el suyo «se hallase expuesta 'á ser conocida por sis" mistrables parientes, que «eran la hez. dela sociedad; y esto en un tiempo: y'circunstancias:, que dal, vez. serian «para ella, del. mayor interés. Está última reflexion produ- «cia. mas incertidumbre- y mayor: desaliento. $7, E ds) Sin. embargo ; reflexionando mas, [143] «e decia 14 81 propia: ¿y por qué me ha. de parecer tan terrible el encuen» 4ro de mis! parientes? ¿Bor ventura no pueden. arrepentirse de la crueldad von «que me han «abandonado ? ¿ quién: sa- ¿be si ahora mismo me están buscan= do? Tal vez tendrán necesidad del «orto auxilio que la naturaleza les ha dado derecho á esperar de su hijas ¿quién sabe si sufren ahora todos los horrores «dela indignacion y de la enfermedad', agravados por el recuer» do. de la:crueldad que tuvieron para sonmigo*-¿quién sabe si los remordi= mientos «de «su conciencia son ahora su mayor. tormento , y entonces de- “dheré yo omitir los únicos medios que puedan. acallarlos , y quitarles. el .con= suelo de recibir mis auxilios ?-¿Debo yo dispensarme á mí propia del triste deber de cerrar los ojos de los autores de mi existencia ? “Sí, ex- [144] clamó Rosa en un movimiento de en. tusiasmo : yo. recobraré el humilde as pellido que me ha dado la naturale= za: Dios conoce mi corazon , en él confio: ¿pero quién soy yo para a= pelar á él? ¡Ay de mí! ¡cuántas desgracias hubiera evitado , si des. pues que murió mi bienhechor hubig» se tenido el yalor de volver á ser la que era!” Rosa formó el proyecto de yens cer todas las objeciones de su amor propio: creyó en la firmeza de una resolucion mas fácil de formar en la soledad, que de practicar en el gran mundo, y en seguida se fue á su ca» ma, donde el cansancio de su cuerpo y de su alma la proporcionó bien pronto un profundo sueño, [1453 CAPÍTULO y. Rosa acostumbraba siempre á madrugar; pero su última enfermedad, y las penas que habia pasado la vís=, pera, la causaron una especie de zor- Yera, que no cesó hasta que excitó su atencion la campana de un relox , que dió las diez de la mafana. Ayergonzada de la mala idea que Su pereza daria á los habitantes de la: quinta , se levantó precipitada, y habiéndose adornado lo mejor que pudo permitir el débil recurso de su maleta , salió del cuarto, pensando disculparse por haber dormido tanto, Al atravesar el corredor observó que aun estaban cerradas las ventanas de todos los cuartos: 'aceleró el paso, y halló una pequeña puerta , que la Tomo Y, 19 Ex467, condujo á una escalera adornada de magníficas pinturas por ambos lados, y cubierta con un domo (cimborio ó media naranja) de cristales, que alumbraban todos los objetos del modo, mas ventajoso. Luego que bajó se halló en un vestíbulo de mármol, cuyas ventanas tambien estaban cerradas, y comenzó á, temer que el dia no estuviese tan adelantado como ha-, bia creido”, á pesar de los rayos. del sol que pasaban al trayés de los cristales ; pero un soberbio .relox colocado en un pedestal , y cuya mano señalaba cerca de las once, probó que no era falsa su primera conjetura, Vol-, vió entonces á la derecha , y entró:en un hermoso comedor, de donde pasó á otras varias piezas, todas adornadas con la mayor elegancia. Las sillas estaban desordenadas, como si hubiesen acabado de levantarse las personas que Exa49 Ti las habian ocupado, y:aun estaban en cendidasunas bujías: puestas en “la araña, Rosa volvió á salir al vestíbulo: el lado opuesto al que ella habia recorrido conducia 4 una fila de piezas, á cuyo extremo estaban unas venta=: nas de cristales sin persianas, que se abrian sobre un hermoso parque. Regresó de nuevo al vestíbulo , y 'habien= do hallado un pasillo, que creyó iria á parar al cuarto del' conserje, antes. que pudiese notar su equivocacion se halló en una gran cocina, enfrente de una puerta, que conducia al pa=: tio de las caballerizas, á cuyo exX- iremo se veía el parque. Una criada , que estaba almorzando junto 4 la chimenea , se sobre= saltó mirando á Rosa, como si alguha cosa sobrenatural se hubiese pre= sentado 4 su yista, Rosa se disculpó 1 D148] de haber entrado tan repentinamente, y preguntó 4 qué lado estaba el cuarto del conserje. La criada respondió con un aire burlon : ¿qué quereis á estas horas ? ¿no sabeis que Mistress Ge= rard acaba de acostarse?” — ““¡ Acostarse! esclamó Rosa; ¿pues qué ha velado toda la noche?”-—";Cómo to> da la noche?” dijo la criada; y Rosa repitió: “Sí, ¿ha velado toda la noche?» La criada hizo entonces algunos gestos tan ridículos, que Rosa volvió la espalda , y se atrevió á atravesar el patio de las caballerizas pare ir al parque: - Los palafreneros la parecieron que eran los, primeros entes humanos, que allí se acordaban que era la hora de mediodia; ya habia pasado por delante de ellos cuando un jóven agraciado, como de diez y ocho años, el rostro sucio ,-los cabellos desordenados, ca- _Ex49] misa puerca , y las medias caidás so= bre los talones, salia de la caballeriza y y habiéndola alcanzado en él momento que ella entraba -en el par que, la cogió en sus brazos sin gasi tar etiquetas, y en. su lenguage, tan grosero como el de la muchacha que estaba enla cocina, juró que “era una encantadora criatura, y que da: ria cien schelines sont le «diese 'ún beso, . y : «Rosa, á quien modales: tan bár baros aun le eran desconocidos, no pudo al principio en el “exceso de st terror pronunciar una sola palabra. Hacia vanos esfuerzos para desprenderse de los nerviosos * brazos que lá detenían, mientras que el horror y la indignación la quitaban las fuer= zas'para respirar. “Todo eso no significa: nada , exclamó el jóven; yo os daré. el beso, y juro por los cielos [2503 do sobré-algunas noticias de la Kosta lia; de Grange-Houséssi, i: Al volver á la alquería Mr, Mon» treville dijo 4 Rosa, que esperaba que su conocimiento, hecho bajo auspicios tan desagradables,-.no se -limitaria::á aquella casa , y que se dignaria decir» leen la: que iba: á vivir:en Londres; o No era esta; la ¡vez primera que Rosa se acordaba de que no tenia casa: 5: y. que nada-.era mas. dudoso que da esperanza: de hallar en lame» trópoli un solo amigo): en cuyaogas sa! pudiese apearse/s:. pero. jamas! experimentó un «deseo. tan. vivo omg entonces: de: ocultar sil «triste sitas cion. «Ella hubiera ¿querido responder políticamente al: cumplimiento;:de¡ Mr, Montreville , sin confesar :47qué ens te desventurado: se ¡dirigia,: se, ¿puso colorada, “titubeó:y»y « dei fin guardó silencio. . 2 obsesion Las: ** Puede «ser dijo él, que-os has Úeis.bajo la proteccion: de ciertas per= sonas) que no: os será conveniente nombrar.” > - ¿Rosa permaneció muda. i ¿u No. quiero :importunaros.;> seño» ray ¿continuó él, con: un airetristez perossino os: dignais decirme vues. tro. paradero), ¿ querreis por lo menos hacerme el favor «de, aceptar las, sen ñas del mio?” «11: ¡Rosa. continnó: consilencio,” 15 5 Estad, bien. «conyencida-;:«prosis poe él, «de: ¡la; sinceridad de. mi de+ 580 de serviros? 220.0, Rosa ds modo de far. de yista.¡en Otro -Objeto- que enlanjex= presiva. fisonomía: del jóyen amable; volvió. :los ojos, hácia la cása ,. y, vió ála arrendadora que-la llamaba: ella, entonces aceleró. el: paso , mas bien para ocultar sh «burbacion:, que,para [2521] obedecer 4 su' llamamiento, Montreville sin embargo introdujo una targeta suya en su trémula mas no, y llegaron á la mesa donde sé habia preparado el tó y: cuando Mistress' Gerard vino 4:reunirse con: éllos, La bieña conserje, demasiado absorá tacom “la desgraciasucedida en “la familia<de Lydear,'se sentó familiar mente”, sin' reparar “en las personas que la rodeaban. Empezó lamentándose de la imprudencia de Miss Betzy pero la” arrendádora la: interranipió para: cón? tarla la escandalosa “aventura de “su pa “de Londres. 0bmsu0:0: A Cuando Mistress Gerard , que era un “modelo de virtud y: de decenciag supo la. abominable donducta de Misz tress *Garnet' , miró 4 lós presentes para asegurarse del número de testi? gos“que habia “tenido la intemperans [253] tía de aquella desventurada muger; y habiendo visto á Mr. Montreville, que la era desconocido, se dió. tan= ta” prisa 4 negar Sus relaciones con Mistress Garnet, como la :arrenda= dora cuando llegaron los tres. caba= Jleros. «5 ¡Prima «mia! exclamó Mistress Gerard moviendo la cabeza con-un aire desdeñoso: no: 4 Dios. gracias yo no tengo parientas de esta. especie. Esa muger se casó con un pri> mo de mi difunto marido, y en. ver dad ambos le causaron bastantes pe> nas y gastos hasta el momento. que marcharon 4 Londres. Sin. embargo, es preciso convenir que Jabel era muy trabajador; - peto sh Muger no se le parecia, y. Su morada en la capital los redujo á: tal aniseria, que el :po> bre. Jabel se via obligado 4 sentar plaza, y ¿se embarco :con su: 1mugsr Ezs4T para la América, donde fue muerto á poco tiempo-en una batalla. Enton» ces un americano, que tenia mas dis nero que juicio, sescasó con su viu da , é inmediatamente que se hiza la paz-la condujo 4 Inglaterra. Su desgraciada muger acaba de hacer und visita á todos los parientes de su prituer marido, y se há.portado gran demente con todos: los que antes la prestaron algun servicio, Ha terminas do su paseo en la quinta de Lady Lydear , y me ha traido un tazon de: plata. Yo esperaba que la pobre eriatura se habria corregido de sos yis cios, pero veo que Rosa Wilkins es incapaz de mudar de carácter; 3 La taza de té se escurrió entons ces de las manos de: Rosa. Al prinz vipio habia. tomado 'poco interés «en la historia de Mistress Garner; pero el lugar de-su “nacimiento, la .profé [2ss Y sión «de su marido, que habia seria tado plaza , y la: habia llevado cono sigo 4 América, los nombres, las cira eunstancias, los caractéres; todo ello, en fin, era tan perfectamente confor= tne 4 lo que. habia sabido' de los pri= ' meros años de su infancia , que no lá quedó la menor duda; ya no se admiró de la semejanza que habia observado en el niño Philly: él era el retrato de su madre antes que los | años, los viajes, y-sobre todo la con= tinuacion de sus excesos, la hubiesen | puesto desconocida, ¿Así Mistress Gar= ñet, esa misma muger, de quien se avergonzaban sus propios parientes; y cuya conducta crapulosa habia can sado tanto bochorno y disgusto 4 Ro. sa, era la desyenturada madre, que tan cruelmente la habia abandonado en Penrty:“en=fin, la hallaba, no á la verdad en la indigencia, pero PLE [1567 sí en el último, estado: .de la: degrada cion, humana, «Esto. ya era demasiado para. la pobre Rosa; se. inclinó «sobre su silla, un sudor frio cubrió :su-ros> tro, sus piernas -temblaban, y hus biera caido en el suelo, si Mistress Gerard no la hubiera sostenido ;. por» que Mr, Montreville quedó. inmóyil de sorpresa y dolor.al verla.en tal estado, Despues de derramar algunas. lá, grimas, que aliviaron un poco-elex> ceso de su conmocion, el sentimien= to, el deber filial ES un impulso, de terneza que lainspiró, el nombre, de madre, la ¡obligaron 4, ir al cuarto en que. Mistress. Garnet estaba :ACO5- tada ;+ pero la: postura :-en que ¿lay ba» llo, el color de su rostro, la enormis dad de sus, faccionesy,.y: sus ¿miradas fijas é insignificantes; reprimióy 4 per sar de-ella misma, el, primer impulso dela, naturaleza. ¿il 19 bebioy él h [2571 213 Cómo pedir. la. bendicion «mater» nal ásuna muger,. de quien su Cora», zon: huía inyoluntariamente ? ¿Era posible que confesase al amable Mon> treville..que tan de _Cerca pertenecia á aquella, cuya compañía aún momentánea. se habia, juzgado indigna de ella? ¿Debia someterse á la yoluntad de una madre tan poco capaz de gobernarse 4 sí propia, y. que despues de todo podia no reconocerla con: cariño? ¿No,era. esto pasar los límites: que la imponia el deber fdial? Rosa escuchó al principio -es- tos, sofismas del amor propio: pero poco despues se preguntó si debia ens tregarse-al falso pundonor que la im; pulsaba 4 desconocer á su propia madre despues de tan larga separacion, Oprimida de dolor , no pudiendo re-' sistir 4 «la agitación se tiró en una silla: junto, al, lecho; y derramó un Tomo Y, 17 [258] torrente de lágrimas ; pero el alienta de Mistress Garnet, que se dirigia hácia ella , era de: un hedor inso= portable, y así salió del cuarto, y se dirigió á los prados, donde habia pasado momentos tan deliciosos en comparacion de los que babian seguido. Montreyillese -leyantó precipitadamente viendola pasar 5; pero no:se atrevió á seguirla , notando la profunda tristeza en que parecia absora ta, y se contentó con velar sobre sus desiguales é inciertos pasos. Rosa ins capaz de conciliar sus deberes con 3us sensaciones , dirigió sus ardientes yotos al cielo, pidiendo fuerzas para vencer la repugnancia que tenia en reconocer á su madre; pero su ruego fue en vano, pues esta repugnancia se aumentaba por instantes, Pensó que una muger debia haber ahogado ea [259] su corazón hasta el último movimiene to del amor maternal antes de haber abandonado á-su hija, ¿Cómo la ses ria posible experimentar jamas el me. nor cariño para semejante madre > Cua yas costumbres eran tan corrompi. das, y tan depravados sus principios 2 ¿Cómo podia someterse á su autori dad, y renunciar entonces 4 la prác» tica de las virtudes, que eran su úni. ca riqueza y consuelo ? ¿La seria posible huir entonces de su poder... del poder. de una muger que estaba puesta á la vergiienza, y habia sol. tado todas las barreras convenientes á la dignidad de su sexo? Por otra parte ¿cómo habia de sufrir sin cesar el asqueroso espectáculo de su intemo perancia, y resistir á la humillacion que resaltaria sobre elia?2 ¡Oh! ¡nuna ca, nunca podia Rosa reconocer ses mejante madre ! [2663 la. casa diciendo. queria dar un abras / zo, á Rosa. ado Montreville no pudo: contener una mirada de desprecio viendo el reluciente é inflamado. rostro de aquella muger, apoyarse sobre las frescas, me jillas.de Rosa, y cuando: la preguns tó: si estaba pronta al. viage ,...po niendo la gruesa: y negra mano sobre aquel: brazo, cuya: blancura borraba la delas azucenas y; ól tuvo la mayor dificultad en: no separarla.. ;op3 ¿Bosa 4: su pesar-recibió con .re= pugnancia las. caricias de su madres Pero se: reprendió, á sí. misma cor severidad esta sensacion desnaturalizaday Y se confirmó: en, la resolucion de les nar exactamente: todos los dederagdal amor filial, «Mistress Garnet , que entonces era sensible al. dolor,» aunque apénas es taba en su. acuerdo y se quejó de.que [2677 la dolia la cabeza , y con horror in= explicable de Rosa dijo que iba á pedir. una pipa, pues fumando se aliviaria al instante. Entretanto Montreville reflexionó, que habia dejado pasar el tiempo sin buscar. los medios de proporcionarse; segunda. visita; y apénas Mistress: Garnet. entró tambaleándose ;. cuando: él cogió la mano de Rosa, y la di jo.con un tono patético; E “Bien pronto yamos á separarnos: ¿ pero: será para siempre ? ¿No quereis hacerme el fayor de indicarme vuestro paradero? ¿Por qué sois;tan inflexible 2 5 Dudais.,de mihonor. .++ de: mi discrecion 2” 0951 - ¿Rosa sintió renacer entonces :to= da su confusion. :¿ Que podia respon= derle? Jamas ciertamente existió un corazon mas duro que el suyos, pero: confesar queno tenia casa, ami= [268] gos ni conocimientos 4 “un hombre; cuya familia, bienes y rango foria= ban un contraste tati” honorífico 'para él como humillante “para ella, esto era imposible, La desgracia exalta á veces la alo tivez en uña alma pundonorosa'; pero ninguna de las pasiones que trástornan el corazon humano toma'"tan fácilmente el color del' orgullo como el amor, aun en sús io tal como-era el de Rosa. - ="Montrevillemortificado y “desanis mado de su silencio dió algunos pai so 'hácia la casa: Rosa, incapaz de prónunciar una palabra , tomó la” di reccion contraria , y 'se anegó em 14 grimas, sin poder comprender el motivo. Entonces Montreville se volvió hácia ella, y la dijo: “apénas mé atrevo á manifestaros los diversos sen3 timientos que me agitan, y -que mé [2697 parecen inexplicables aun á mí propio. Sin embargo no puedo ocultaros que soy desgraciado cuando pienso que es aquí la última vez que veré al ser mas encantador que miraré en mi vida. ¿Vos'no me respondeis?'¿Es la piedad ó el desprecio la causa: de semejante silencio? Yo ciertamente no quisiera ser importuno; pero en la posicion en que os hallais yos debeis permitirme alguna confianza en mí, Decidme solamente en qué barrio de Londres debo buscar la casa em que habiteis. No pido otra cosa.” Rosa estaba conmovida ; pero como la buena opinion que habia. formado del carácter de Montreyille se aumentaba á cada instante , su repuguancia tambien era mas invencible para hacerle conocer el abando= no en que se hallaba. Sin embargo, reflexionaba si podia atreyerse ú dar- [270] de las señas del Doctor Croack,“cuando la sacó fuera de-sí un ruido que se oyó en el prado, y los latigazos del postilloncillo, que estaba en acecho de la llegada del coche, “¡Ay de mí! exclamó ella: nosotros' vamos Á separarnos : he aquí que vienen. ”—*; Aquí? repitió Montreville: ¿por dónde? ;¿hácia qué lado?” Ella corrió hácia el parage donde sonaban muchas yoces, y algunos mozos de la alquería acudieron igualmente, Rosa al hallarse sola experimentó “un movimiento de terror, de que no pudo darse cuenta. Sin embargo pensó que su madre estaba pronta á continuar el viaje , que la señal es. taba dada, y corrió en la direccion que juzgó la mejor; pero en lugar de dirigirse hácia el coche se torció sin conocerlo háciala casa, cuando la] fue detenida de repente por una cosa que la echaron sobre la cabeza, ta= pándola el rostro y la boca, y de este modo la pusicron en los brazos de un «hombre , que. salia, de una casa dependiente de la alquería, y éste la colocó en un coche, que inmediata» mente partió á galope. rm FIN DEL TOMO Y. [a72] ÍNDICE. 1... DE LO sc APÍ TUL os £2n3 1 57 QUE SE CONTIENEN EN ESTE TOMO 1V.' * : 13 ibusqsb Cl... Pag 3 Cap. TL METO 32 Cap. UL...- PETIT ANA 65 Cap. Voto elote pis . 117. (UNABEDO: TORO OO AOSOS 145 Cap. Vi .oocorercrrceros . 180, Cap. VIL . 262, A a 500505353 BGU A Mont. 08/6/08-21