Formas de citación implícita en los textos periodísticos: entre el uso y la mención
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ANDALUCIA C.mvtm HWRERo AGUADO ESTRECLA ISRAEL GARZ~N Cm ESPEJO CAM MANUEL BERNAL RODR~GUEZ MARfA DE hlAR GAR& G~RDILLO RAPm GO* GALJANA ELENA GAR& DE PAREDES - PADILLA LIBROS EDITORES & LIBREROS SEVILLA
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FORMAS DE CITACION IMPL~CITA EN LOS TEXTOS PERIOD~STICOS: ENTRE EL uso Y LA MENCION 1. Dentro de las nuevas conientes de la lingiiistica, el conocimiento de 10s trabajos de M. Bajtin y V. ~ioshinov atrae la atencidn sobre el problema de launicidad del discurso, pues si el individuo en el transcurso de su socializacidn ap<ende una lengua, es a travGs de las palabras de otros que aprehende y usa como suyas. Todo discurso time una deuda conwgda con otros discursos (es product0 del intadiscurso, remite por fuerza a otros anteriores sin 10s cuales no puede ser entendido), y el hablante latiene con la tradicibn, en el sentido de que mk que hablar "es hablado".' A esto es a lo que J. Authier- Revuz ha llamado la heterogeneidad constitutiva del discurso, algo que, como se ve, es kherente al uso, a la apropiacion de la lengua por el individuo, y que, pese a su heterogeneidad, no parece altaar la unicidad aparente del hilo del discurso. Cp. J ,\c II!II ~~-RI:YL~/. ~~1~~1Crog~1~~1t~~:: enonc~it~vc(,j". /.UII;U~C?. 73, 138.3, pigs. 9Y- I I I. I nctc t~ibaju ireh3lc. el fittiil:~rncntu dc lu silIncti\lJnd clii~ca uuc cnttciids cl li, :.'ttio un mt:ri<ir ~cnlientnJ) 4 ~~ ~ , ~ un exterior, y se pasa a la concepcion dcl sujeto como algo constitutivamente heterogkneo, pues estii integrado por el Otro, del que se distancia y se autoafuma, mostrando intencionadamente un discurso heterog6neo del que se distancia.
De esta apropiaci6n de lo ajeno podemos ser verdaderamente conscientes, o hacerlo de forma rutinaria, sin percibir la deuda que tenemos conh-aida con 10s demk. El resultado es totalmente distinto, pues el enunciado de las apropiaciones inconscientes es un todo compacto, resultado de amalgamar la tradici6n en nuestros discursos y hacerla nuestra, mientras que en las apropiaciones conscientes no hay amalgama sino penetraci6n de unas estructuras en otras, como si estuvieran engastadas, per0 diferenciables, aunque no siempre sea fkil esta operation, porque entre el discurso propio y el discurso atribuido a otro hay una interacci6n dinhica de la que puedenresultar dos estilos diferentes: el lineal, lainteracci6n apunta a conservar la autenticidad del discurso originario; y elpictdrico, las fronteras entre ambos discursos desaparecen porque el context0 transrnisor se esfueza en ello. Esta idea de 10s estilos lineal y pictdrico, que le sirve a V. Voloshinov2 para distinguir distintas modalidades dentro de 10s tradicionales estilos directo e indirecto, pueden servir tambikn para caracterizar lo que J. Authier-Rewz denominaformas de la heterogeneidad mostvada o connotacidn autonimica.' Dicho con otras valabras. el suieto locutor, cuando habla. puede, ademis de apropiarse inconscientemente de las palabras de 10s otros. atrihuirselas exvlicitamente a otro en una forma de cita expresa (por ejemplo, mediante las clkicas formas del discurso referido y sus variantes sintagmiticas: discurso directo, indirecto, indirecto libre, etc.), pero tambikn, de Cfr. Elmarnismo y IafilosojTa del lenguaje, Madrid, Alianza Editorial, 1992, pigs. 160-165. Cfr. "Les fomes du discours rapport& Remarques syntaxiques et semantiques $ partir des traitamenis propos8s': en DRLAV, 17, 1978, pags. 1-87. Y "Het61ogh8it6 montr&e et h&t&rogGnCiti constitutive: eMments pour une approche de l'autre dans le discours", en DRLA K 26,1982, pigs. 91-151. Asi como el articulo anteriomente citado de Lartgage.
forrna no marcada sintacticamenie (no hay verbo de comunicacibn, ni mencicin del sujeto a quien se ahibuye algo, ni otros elementos yue penniten diferenciar claramente lo ajeno). A esto es a lo que se llama cita no expresa. En estos casos, se convoca a1 otro implicitamente, inscribi6ndolo dentro del discurso sin alterar para nada su continuidad sintictic& pero distancihdose de ese decir ajeno mediante otros recursos lingl'isticos, no propiamente sinthctiws, que time a su alcance: marcas tipograficas en lo esaito, cambios de entonaci6n en lo hablado, remedos o irnitaciones de modos de hablar, o simplemente mediante la incorporaci6n de variantes dialectales o sociolectales que no son propias del sujeto que habla: Misoginia, racism0 y fachismo campan por sus respetos en Torrente. Lo que supone toda una catarsis para la mayoria del phblico, accstnmbrado a comedias enredosas donde to er mundo e @ieno4 (Fotogramas, mayo 1998,186). En estos casos, no hay cita expresa, poryue no hay atribuci6n de un acto cnunciativo a un sujeto concrete, sino interpretacion de un act~ de decir tan ajeno que puede, incluso, diluirse en la colectividad: El lnfiemo se ilenir de diminutos demonios bien agmditos a las manos de sus papis, enviados a1 primer claro por las mamis, quienes encontraron en las codas escampadas inmejorable excusa para descansar de tanto niEo-no-iuermes-con-el-bmo. (Eli'a'ais, 28-4-95,4 Andalucia). Asi ocurre con la primera de las secuencias marcadas: calle del inzerno remite a una tradici6n localista, pues es coma Como ia cuniva y ias comilias pueden estar en el texto original, he prefelido, para evitar ambigiiedades, subrayar el hgmento textual que se va a analizar.
popularmente se conoce la zona que en la Feria de Sevilla se dedica a las atracciones mechicas, de forma que, cuando el periodistalo marca tipogrAficamente en el texto mediante cursiva, lo que hace es delimitar el espacio intertextual en que opera la secuencia, separando lo que pertenece a quien escribe como propio y lo que se remite a1 exterior de su discurso como ajeno y busca alli su intqretacibn. Obs&ese, en cambio, que pese a estar usando demonios en sentido figurado no se hace explicito ningh tip0 de heterogeneidad discursi\~a, aunque esa irradiacibn metaf61ica tenga su ongen en un elemento marcado (in/iemo). Esto es asi porque quien escribe asume esa metifom como propia y se reafirma en su decir por contraste con lo anterior. Tambien se rernite a1 exterior del propio discurso el fiagmento nilio-no-juegues-con-el-bawo, diferenciado del resto niediante guiones. Este rudiment0 tipogrifico, que puede servir en ocasiones para evocar algh efecto de pronunciaci6n (bnfasis, tiempo de elocucibn, etc.), hciona aqui como menci6n de un modo de hablar; y subrayan en el discurso un Gagmento que actha como estereotipo, como una especie de ease hecha, emitida por cierhs personas (en este caso por las madres. Se trata, pues, de un patrbn ideolbgico) y que se repite o puede repetirse ciclicamente en deteminadas situaciones. La efectividad que se wnsigue con el empleo de este recurso es evidente: se usa lo ajeno como si fuera propio para hablar del mundo (es decir, hay apropiaci6n para construir un discurso coherente y adecuado a lo que se quiere decir) y, ademis, se exhibe, se realza como ajenos para mostrar la &stancia (como Cp. G. Fkxs, Procedimientos de cita: citas encubiertas y ecos, Madrid, ArcoiLibros, 1994. Vease tambikn "la cita en espafiok gmdtica y pragm&ticai', en Gram&tica delerpafiol (V. Demonte ed.), El Colegio deMkxico, 1994, pigs. 591-627 (especialrnente las pigs. 594-598). -144-
de visi6n no compartida en su totalidad) que voluntariamente se establece con 61. Esas marcas tipogrhficas manifestadas en 10s textos apuntan a una heterogeneidad del discurso (de ahi su nombre: formas de hsterogeneidad mostrada), pues sonun media concitar voces distintas en el texto, son una forma de polifonia y, por tanto, una forma de citaci6n. 1.1. Los mensajes polif-nicos son doblemente expresivos, pues en lo dicho se ahan la expresividad propia que le confiere el sujeto locutor del dscurso y la que le proporciona lo ajeno que asoma en el texto con un estatuto diferente (pues se trata de un fiagmento de otro enanciado que por fuerza ha de remitir a otra situaci6n enunciativa distinta). Ese es, precisamente, el efecto de sentido que se quiereres&tar con eftkmino connotacidn autonirni~a,~ emoleado por J. Authier-Revuz, que . sigue en ello a J. ~e~-~ebove. Este actuar supone un desdoble enunciative por parte del productor del discurso que se traduce en una especie de interferencia discursiva (en muchos casos es simplemente ma interferencia lkxica). Es decir, en determinadas situaciones comunicativas aun sujeto locutor le interesa hacer dejadez de su funci6n de enunciador y presta su enunciaci6n para que otro se enuncie y lo haga por 61. No se puede hablar de que haya atribuci6n explicita a un sujeto concreto (no hay cita en el sentido can6nico que se le da a este tea), puesto que ese otro que emerge del texto, el enunciador, en realidad no habla (lo sigue haciendo el sujeto locutor), sino mis bienmuestra un punto de vista distinto, lo que le permite a la vez afianzarse en su propia funcicin de locutor.? CfT. art. cit. DRLAV, 1978 y Lungage, 1984. ' Cfi. la idea de 0. DUCROT, que amplia la nocibn de acto de lenguaje, es lade que el locutor puede hacer de la enunciaci6n una sue* de representaciones en las que se da la palabra a diferentes enunciadores, ...
La polifonia es, pues, una estrategia discursiva que tiene como fin reafimar como locutor a1 emisor de un mensaje: la doble enunciacihn permite usar "como de prestado" ciertas expresiones y distanciarse de ellas. Esto es, la polifonia aha uso y menci6n en un mismo act0 de decir. POI eso, tras una cita no expresa, tras una interferencia discursiva, siempre se pueden afiadir ciertas secuencias que sirven como parikasis de lo implicito, del tipo: como se conoce en Sevilla a la calle ..., como dicen las madres en esta situacibn (ambos posibles en el ejemplo citado); o muchas otras, como se dice ahora, por utilizar un tinnino ticnico, sin quererparecerpedante, como diria mi abuela, por decirlopronto y mal, diciindolo a la pa ta la ilana, hablando sin formalisnzos, coloquialmente, etc8 La variedad taminol6gica con la que se conoce a esta estrategia discursiva depende de la cualidad que se quiera destacar. Cita irnplicita o no expresa resalta que es una forma de menci6n. Connotacihn autonimica, el efecto de sentido y la expresividad con la que se carga la secuencia. J. L. Rivarola y S. Reisz lo llaman estilopseudo direct^,^ t&mino justificado, (Conr) pero tiene que perderse toda rnarca de transmisibn, no puede aoarecer corno mencihn de otro, sino como resultante de la enunciackn misma. La ironia, como &a forma de polifonia, es la que rnejor explica este desdoblamiento del locutor en enunciadores distintos, pues es: "hacer decir aalguien distinto dellocutor cosas insostenibles enesa situaci6n discwsiva, para a continuacihn oponerle lo contrario. Se trata de hacer oir una voz que no es la del locutor y que sostiene lo insostenible". Eldeciry lo dicho. PoIifonia de la enzmnciacidrr, Barcelona, Paidhs, 1986, pag. 215. Cfi. ParaAm~-Rnruz, cf. &. cit., DRDIV, 1978, pags. 70-71, este tipo de coletiUasquecalificanmodos dehablarpueden utilizarse tanto en lo oral como en lo escrito para marcar una distancia enunciativa, por ejemplo: Los cacharriios, o las calaitas, como se conoce tanbi6n a este estmendo de sirenas ...( EIPak,28-4-95,4 Andalucirr) Vid. J. L. RIVAROLA, "Sigms del discurso refendo", Signos y sign$cados. Ensayos desemdntica lingiiistica, Pontificia Universidad Cat6li- ca de Peni, 1991, pigs. 129-160.
En este 6ltimo ejemplo, el incisoI3 LiaEo di*it no trata, como en otros casos, de resolver la ambigiiedad de la responsabilidad infomativa, pues Girmez de Li&o aparece ya en el contexto como sujeto a quien atn'buir 10 que se encierra entre comillas, sino que actria como forma de distancia que exhibe un modo de hablar ajeno con intenci6n mal6vola y burlona caracterizarla como un fonna de hablar rotunda, campanuda; mostrarla como un 'ha dicho y no hay mis que hablar'. El propio contexto introductor lo facilita: Una coz alju ez... 3.2. Enlos textos periodisticos, la hci6n que sereconoce como lam& propia de la heterogeneidad marcada es la actuar como garantes de la responsabilidad del periodista, en una especie de "esto no lo digo yo" que, en detenninados contextos suele ser interpretado por el lector como "6stas son palabras textuales de X" (la cornillas ayudan a crear esta liccibn de literalidad y parecen actuar wmo lacres que protegen la fidelidad de lo dicho), pues 10s textos periodisticos suelen proporcionar indicios externos que facilitan la ahibuciirn de lo implicito, bien porque todo el articulo sirve de contexto reproductor, bien porque esta forma de citar se entrernezcle con otras citas expresas. Por otro lado, no hay que olvidar que, esas marcas de heterogeneidad entendidas asi consolidan ese principio de objetividad, postulado machaconanente en todas las escuelas de periodismo, y que acth como finnula de conjuro sobre la '3 La propia esiructura parentetica puede tener como funei6n discursiva hacer asomar fonnas de polifonia: Modelito deslumbrante &wa &&&pasado 6ruiecifos), (Gaceta Universitariu, 9-3-98,21). Esto, a1 menos, es lo que se desprende de la. investigaciones que en este terreno esth haciendo C. FUENT~ RODX~GUEZ de la Universidad de Sevilla.
conciencia del periodista. A esto creo que se debe el abuso de las cornillas que salpica y afea la redaccihn de muchos textos periodisticos. Estc uso espuio y redundante va acompaiiado de un escaso rendinliento como estrategia discursiva de la cita implicita, a la vez que pone de manifiesto la inseeridad enunciativa del periodista, es decir, su escasa madurez discursiva. Zarrias que calific6 como "golpe n~uy duro" la muerte de Manuel, dijo a Efe que habia expresado a la fmilia 'kd sincero pbamc$' que habia puesto a su disposici6n todos 10s mecanismos para el traslado del cadiver a Seviila @1 Correo de Andalucia, 30-10-97,9). El iiagnento desiacado no puede interpretarsenunca como literal, porqde hahabido unreajuste de las fomas pronominales (la primera persona que dude a la persona que habla, se ha cambiado a la tercera persona, de quien se habla, en este caso Zarrias). Por otra pate, expresai sw mds sentido pksame, es una fhmula hecha que pertenece a la tradicihn, no esti marcada idiomiticamente, ni sccialmente, ni idwlhgicamente, por lo que no es operative exhibirla como ajena. No se entiende por qu6 el redactor se ha distanciado voluntariamente de ella. Tampoco, creo, hace falta insistir en lo ajeno de ciertas expresiones cuaudo se integran en un context0 muy amplio de discurso referido, salvo que con las marcas se quiera sugeiir una critica a lo dicho por el otro, o marcar cierto 6nfasis de origen. No parece ser 6ste el caso de las marcas tipogkficas del ejemplo siguiente, que lo G~co que hacen es delatarimpericia por pate de quien escribe: En este sentido, Magdalena hvarez rechaz6, frenke a las criticas del PP, que el proyecto de Presupuestos "hivoteque" el
hturo de Andalucia por el aumento del nivel de endeudamien- to, ya que se realiza "dentro de las posibilidades" de la comunidad autonoma. Segh dijo, este increment0 ha venido 'Ym &" porque el Gobierno de la Naci6n ha reducido "de foma muv imgot'ante" las inversiones en infraestructuras y 10s fondos que cossesponden a Andalucia por fmanciaci6n Autonbmica y que se destinan "obligatoriamente" a inversiones en infraestructuias y a la construcci6n de colegios y hospitales. @l Correo de Andalucia, 30-10-97,15). De 10s fiagmentos subrayados, shlo dos pueden tener una intenci6n enunciativa clara: hipoteque, implica un decir anterior a1 que se da riplicapor parte de la consejeray obligatoriamente, puede marcar un Anfasis de origen. El resto es inoperante como estrategia discursiva y s610 obedece a la aplicaci6n sin excepcihn de faisillas redaccionales mal aprendidas. 3.3. Como se ha dicho ya, dentro de las convenciones penodisticas las cornillas tienen como funci6n la delimitacihn de palabras textuales, esto es, con ellas se marca conscientemente la presencia del otro en el discurso. Pero, a veces, ei periodista elige entrecomillar cierto elemento discursivo porque estA asimismo marcado en origen. Es decir, el periodista se hace eco o portavoz de un uso extraiiante previo y por eso interesa marcar la distancia enunciativa. Hay en estos casos una doble autonimia, que s610 puede reconocerse a partir de 10s conocimientos comunes cornpartidas por los interlocutores, o inferirse a partir del cotejo de textos. Asi, cuando varios diarios coinciden en marcar un elemento lixico como punto de interferencia discursiva, pueden estar analizando de la misma manera la situacihn enunciativa que refieren, aunque el lector s610 es capaz de reconocer el sentido de tal milisis si ha tenido acceso por otros medios a la situaci6n enunciativa que
se refiere (suele ser bastante kecuente reconocer modos de hablar porque con antaioridad se han escuchado las noticias en la radio o la televisi6n y se ha tenido acceso al discurso original). En caso contrario es incapaz de rewnocer la intenci6n que subyace al thino literal y la connotaci6n se pierde. En el siguiente ejemplo dos diarios distintos coinciden en marcar el mismo elemento discursive: El secretario general del partido, Francisco ~lvarez Cascos, alert6 del peligro que suponen 'las camarillas'' dentro de 10s partidos ... (El Correo de Arrdalucia, 22-1-96, 15). Anre mL de 3.000 compromisarios enfervorizados, Francisco bilvarez Cascos lanz6 una llamada de atenei6n para evitar "las cama~illas", ahoxa que se siente en el partido la proximidad del poder. (El Pais, 22-1-96, 1) La noticia del dia es la clausura de un congreso del PP, ambos peri6dicos refieren el mismo act0 de habla: la intervenci6n de ~lvarez Cascos ante la concurencia, y ambos destacan como palabra textual la misma, las camarillas, que, automaticamente, remite a la situacihn enunciativa originaria, la de dvarez Cascos, a la vez que comporta en el texto periodistico la expresividad originaria, por ejemplo, el retintin con que se hab16 de las canzarillas. Actitud que otro peri6dico del dia se aprest6 a recogert El secretario general del PP advirti6 que 'bamos a comprometernos a destem las "bodeptrillas" [en clam alusi6n a Felipe Gowilez], quiero decir las "camarillas", y vamos a desarroliar y aplicarunmodelo de relaciones ... (ABC, 22-1-96, 18). El reconocimiento de la expresividad originaria pasa por el hecho de que lector y periodista cornpattan las mismas refe-
rencias, o bien &stas puedan ser rescatables por el context0 o, corno en este caso, por el cotejo textual. De no serasi, la intenci6n comunicativa, lamentablemente, se pierde. 4. Como ias citas implicitas tienen por objeto mostrar actitudes hacia determinados comportarnientos ajenos que no son siempre identificables, clasificar 1% intenciones comunicativas que tiene el periodista cuando muestra un discurso heterog6- neo no es facil. Son tantos 10s motivos (a veces pueden confluir y solaparse varios motivos a la vez) que cualquier asomo de exhaustividad seria pretencioso. Pero ademis daria una imagen m6nea de lo que es en si misma la cita no expresa: un punto de ambigiiedad discursiva que pude tener corno origen ciertainseguridad lingiiistica porparte del locutor, si bien Qte se cura en salud, y a1 marcar su distancia respecto a ciertos elementos de su discurso, se reafirma wmo locutor. Por esta raz6n se mencionarh s610 10s factores mis evidentes que mueven a 10s periodistas a una n~ptura de su isotopia di~cursiva.'~ Como una gran parte de la actividad periodistica consists en reproducir y cornentar lo que personas de relevancia social dicen (hay quien ha llegado a defir la vida phblica en nuestra sociedad actual corno una gigantescared de actos de habla), lo mis lsecuente es que las marcas tipogrificas se empleen para exhibir un patr6n verbal adscribible ficilmente a una persona o aun gmpo social y mostrar una actih~d hacia 61 (ironia, burla, asentimiento, constatacihn, devocibn, indignacion, et~.). Dicho patr6n puede ser caracterizable corno modo de hablar Para. ello se han recogido las interferencias tipificadas por J. Aunmbvuz en sus articulos ya citados, asi corno laclasificaci6nprupuesta por M. FERNANDEZ LAGUNILLA y C. PENDON= enr'Recursos polif6nicos del namdor en el discurso periodistico", RFR, 10, Madrid, 1993, pags. 255-294.
de: la clase politica, elementos marginales de la sociedad, de la juventud, del estarnento religiose, degrupos feministas, etc. Por eso, no debe extraiiar que en ocasiones Sean verdaderos latiguillos que, a fuerza de repetirse, terminan por quedar fosilizados aunque la normaliiaci6n del uso no se haya consolidado. Precisamente ha es la causa por la que el periodista marca con 10s recursos tipogrhilcos de que dispone una distancia cautelosa: deuda histduica, realineamiento de lapeseta, ley depuntojnfinal, el arepentido Ricardo Portabales, y otros muchos ejemplos mis, en tanto que esas denominaciones s610 pueden ser entendidas dentro de la actualidad del momento. El jefe del gobiemo de Argelia -un diplomatico de prestigio intemacional considerado como un 'ptmfesional del d& a'' kd y como puso de manifiesto su mediacibn en el conflict0 entre kin y 10s Estados Unidos ... (El Pais, 20-12-93,8). Lola [transexual], que se considera una mujer de cuerpo y Aria, foma parte de un "subDpo de1 vrincipaP' que apenas alcanza el 1% del total. (El Pais, 21-3-94,27). de alguna manera a estos oficiantes de honor ...'i (El Pais, 10-1-96,56). Este ejemplo muestra claramente un context0 de discurso referido, aunque el esquemano coincida con el habitual: hay una serie de indicios extemos, propios del marco introductor, empacho de vocabulario, deposiciones que caian sin cesar del jetamen ..., por lo que mdgico, sueiios, etc. pese a no esm marcados hpogdficamente, responden a unpaeon verbal adscribible a ciertos tipos humanos y respecto de 10s cuales se distancia el locutor. -1 58-
Hay que tener una amnesia del tamafio del busto de Pocahontas para permitirse atribuir a 10s dirigentes de N [...I La resvonsabilidad histbrica de la llegada de la derecba a1 poder. (El Pais, 17-1-96,641. 4.1. En otros casos, la marca de distancia introduce una interfaencia discursiva que desgaja de la linealidad del discurso ciertos elementos lbxicos como llamada de atenci6n a1 lector a quien se hace participe del relieve o del hfasis originario: 1 Uno de 10s supnestos policias irnplicados utiliz6 en la age- 1 si6n "Un martillo de herro" (El Pais, 19-12-93,5 Andalucia). Rosa Garcia Carreres, que ha aefendido a decenas de mujeres abofeteadas por sus maridos ... (El Pais, 19-12-93, 9 Doming~). Rojas Marcos declar6 ayer que "&kid" h& lo que su partido le diga (El Pais, 24-1-96, 3 Andalucia) I Si el ejkrcito contara con evidencias clams y pruebas con- - con respecto a la participaci6n de militares en asesinatos [...I Tambih 10s suspenderia [...I, dijo ayer el rninistro de la defensa, Mario Reni Enriquez. (Guatemala: Prensa Libre, 1- 12-95,4). Obshese que en este filtimo caso la cursiva subraya dos elementos deun discurso directo, por lo que presumiblemente reflejen el knfasis con que se pronunciaron en el discurso originario tales palabras, o bien ponen el~ tela de juicio el principio de literalidad como detinidor del estilo directo. Pao tambibn puede ser una parodia de unos patrones ideologicos, de las excusas que siernpre dm 10s militares para no llevar a cabo
una depuraci6n en sus filas que las purgue de 10s elementos que hayan cometido toda clase de tropelias y atentado wntra 10s derechos mh elementales de la sociedad. Como vemos, la heterogeneidad marcada es por si misma ambigua. 4.2. En efecto, en muchas ocasiones el empleo de comillas puede ser ambiguo, de forma que el Iector puede llegar a interpretar wmo literal algo que no es mh que ma marca de hfasis o de relevancia informativa, wmo sucede en el siguiente ejemplo, en el que s610 unareflexibn acerca del cariicter de la cita, awmparlada de un anilisis textual, pmite reconocer el sentido atimo que subyace en la interferencia discursiva: Belloch asegura que Amedo y Dominguez no le pidierou '2 6Y seiscientos miilones de pesetas a cambio de su silencio ititu- - larenphgina de huecogr&ado] (Abc, 31-12-94,s). El ministro Juan Alberto Bellochneg6 ayer durante su comparecencia ante la Comisi6n de Justicia e Interior del Congreso, que 10s ex policias Amedo y Dominguez le hubiem pedido '2 61" seiscientos millones de pesetas a cambio de su silencio. [tex- - to1 (Id). Belloch, ante la Comisi6n de Justicia e Iuterior del Congreso, no ofreci6 nuevos datos sobre el eschdalo, lo que provoc6 la indignaci6ti del Partido Popular y de Izquierda Unida, per0 neg6 tajantemente que .hedo le hubiera pedido 600 miilones a cambio de guardar silencio, e incluso atiadi6 que no creia que a 10s ex policias se les hubiem podido pasar por la imaginacihu que "9' les pudiem dar dinero o que pretendieran chantajear a1 Estado. (Abc, 31-12-94,27). Pasemos a1 andlisis. Dentro de las convenciones periodisticas que asume el lector de peri6dicos, quizd sea la m51s general la de asignarle a las wmillas una garantia de textualidad. Todos 10s libros de estilo sefialan como laprimera knci6n de
este signo la reproducci6n literal, recoger el discurso que se cita garantizando la reproducci6n a1 pie de la letra. Las comi- Ilas, en estos casos, parecen actuar como lames que ponen a salvo la responsabilidad del periodista, pues atribuyen a otro la secuencia textual tal y conlo fue dicha. Asi pues, el lector, lejos de asignar otra hci6n a las comillas que aislan estos segtnentos en un contexto de discurso referido, confirma la literalidad. Sin embargo, como se ha dicho, en 10s textos periodisticos las marcas de heterogeneidad pueden planear sobrevolando el discurso indirecto, tifiendo el texto periodistico de ems propios de la situaci6n originaria, sin que sean talmente citas literales, sino mh-s bien intentos de recoger la expresividad originaria y marcar el infasis con que se dijo algo. Que en 10s ejemplos citados las comillas no son marcas de literalidad es fficil de probar. Pese a que en todos ellos la secuencia marcada es prficticamente la misma, a d, eel contexto de discurso indirecto permite infinferir todos 10s cambios a que se ha sometido el discurso originario de Belloch, al entrar en una situaci6n discursiva propia de la historia (frente ala originaria, que se producia en el plano del discurso: su producci6n lingiiistica fue defenderse de unas imputaciones, negindolas). En tal situaci6n discmiva, el periodista al referir el acto de habla es el responsable locutor de un discurso que tiene como tema lo que dijo Belloch, y transfiere a sus coordenadas discursivas las de la situaci6n originaria: 10s tiempos verbales propios del discurso, presentes y pretiritos compuestos de indicativo o subjuntivo, se convierten en tiempos de la historia, pret&ito simple, pluscuamperfecto, etc. Asimisrno, la primera persona de la situaci6n originaria con la que Belloch se refiere a si misnio: yo, a mi, me, se perciben desde la 6ptica de la nueva sihaci6n enunciativa, se convierten en tercera persona: 61, a 61. Por consiguiente, en esa nueva situaci6n discursiva
que es narrar el act0 de habla de Belloch, las cornillas no pueden ser marca de literalidad, aunque asi Ias haya podido interpretar el lector ingenuo (es imposible que en la situaci6n originaria pudiera referirse a si mismo en esos tkninos), sino que tienen que ser forzosamente una marca de distancia enunciativa cuya intention sea recalcar el 6nfasis con que Belloch se refirio a 61 mismo. De hecho, los que tuvimos la ocasion de oir al ministro socialista o de leer otros diarios somos conscientes del tnfasis que puso Belloch a1 negar las acusaciones que se le imputaban. Incluso, en el mismo diario Abc en el centro de la phgina 27 aparecen resaltadas determinadas frases del ministm como literales: Amedo y Dominguez no me han pedido 600 millones por guasdar silencio. No creo que se les hayapasado por la imaginaci6n que se me pueda pedir eso. El Estado no puede ser sometido a ese chantaje y el ministro de Justicia e Interior tampoco. Pero, no podemos tampoco olvidar que pudiera ser que la heterogeneidad discursiva se haya hecho para replicar en una actitud ironica lo dicho por Belloch, algo parafiaseahle como "eso se lo creel& 61 solito" o "y creed que nos esth haciendo omulgar con medas de molino", solo deducible a partir de datos que proporciona la situation extralingiiistica, En este sentido, no solamente hay que detenerse en la ideologia del diario, sino que hay que acudir a la realidad politica del momento v tener en cuenta la lista de eschdalos atribuidos a1 gobierno socialistapara saber la merma de craito que tienen va en esas fechas 10s ministros, el presidente v las instituciones. En tanto en cuanto el lector participa tambi6n de ese entomo, es capaz de recoger el guifio que le hace el periodista y entender correctamente el sentido de lainterfaencia discmiva. -1 62-
En cuanto a1 fastidio que le produce que el claustro deprofesores elija a sus representantes sedu sus 'Sntereses", infom~arle [sic] que eso se llama "democracia". El hecho de cntrecomillar "inlereses" no sB si connota que no tenemos derecho o conochiento para decidir quB nos ma o bien que nuestros intereses son tan bastardos que no merecen tal apelativo. En cualquier caso, le agradecemos su ir&& por nuestros &EE m. (El Pais, 28-1-96,2 Andalucia). Pero ademis, la cita implicita es punto de simpatia con el interlocutor, de guifio que le obliga a seconstntii sus intenciones. De ahi que pueda deciise que el hablar con palabras ajenas tifie de expresividad el discurso en que &stas se insertan, pues constituyen una interferencia discursiva que colorean el discurso propio con 10s tintes que les confiere el sei usadas como menci6n. Y esto sucede cada vez que haya que iescatar en otro discurso las intenciones del locutoi, aunque no existan marcas, como en el siguiente texto de una fotonoticia: El popular rastro de Martiricos de Milaga [...I, sufre cada domingo numerosos robos que ocasionan a 10s mis de 200 vendedores quc extienden sus puestos en la zona unas pBrdidas valoradas en 600.000pesetas. Los ladrones que acuden alrastro malaguefio sustraen casi veinte mil duros por cada una de las siete horas de actividad comercial. (El Pais, 7-1 1-94,Anda- La secuencia veinte mil cluros connota un registro lingiiistico m&s propio de vendedores ambulantes que del periodista. Por otra paxte, el tip0 de texto, que en parte se interpreta gracias a la foto (superposicihn de 10s mhs variopintos objetos viejos y usados tirados por el suelo, expuestos a las miradas de 10s curiosos), pemite inferii tal interpretaci6n. -169-