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Aprender a ser felices

Salinas Zambrano, Milena; López Moreno, Francisco; Masero Rodríguez, Jesús

Abstract

Nuestro papel como maestros y maestras en la escuela es de lo más variado. En la mayoría de los casos se dirige hacia la transmisión de contenidos, sobre los que generalmente el alumnado no tiene ningún margen de decisión. Pero también puede ser diferente: el de ayudar a extraer el deseo por aprender, fomentando así la curiosidad innata y nuestra tendencia natural a preguntarle al mundo: ¿por qué?, ¿cómo?... y experimentar y descubrir. Este artículo trata de una experiencia del segundo tipo, en la que participaron tres grupos del CEIP Príncipe de Asturias de Sevilla, uno de infantil de 5 años y dos de quinto de primaria. El objetivo inicial de participar en una jornada de intercambio de experiencias en torno al tema “La escuela que queremos”, en la que nos visitaría Francesco Tonucci, nos hizo vivir momentos intensos de intercambio de ideas y emociones. Resultó interesante observar las similitudes y diferencias que se dieron en estos grupos de alumnos a la hora de manifestarse ante preguntas del tipo: ¿Cómo es tu escuela? ¿Qué cosas te gustan o no te gustan? ¿Cómo te gustaría que fuera? ¿Qué te gustaría hacer en la escuela?

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51 77 INVESTIGACIÓN EN LA ESCUELA 2012 Nuestro papel como maestros y maestras en la escuela es de lo más variado. En la mayoría de los casos se dirige hacia la transmisión de contenidos, sobre los que generalmente el alumnado no tiene ningún margen de decisión. Pero también puede ser diferente: el de ayudar a extraer el deseo por aprender, fomentando así la curiosidad innata y nuestra tendencia natural a preguntarle al mundo: ¿por qué?, ¿cómo?... y experimentar y descubrir. Este artículo trata de una experiencia del segundo tipo, en la que participaron tres grupos del CEIP Príncipe de Asturias de Sevilla, uno de infantil de 5 años y dos de quinto de primaria. El objetivo inicial de participar en una jornada de intercambio de experiencias en torno al tema “La escuela que queremos”, en la que nos visitaría Francesco Tonucci, nos hizo vivir momentos intensos de intercambio de ideas y emociones. Resultó interesante observar las similitudes y diferencias que se dieron en estos grupos de alumnos a la hora de manifestarse ante preguntas del tipo: ¿Cómo es tu escuela? ¿Qué cosas te gustan o no te gustan? ¿Cómo te gustaría que fuera? ¿Qué te gustaría hacer en la escuela? Palabras clave: Investigación escolar; Participación; Espacios y tiempos escolares; Felicidad. Situación problema: “La escuela que queremos” La jornada sobre “La escuela que queremos” del 23 de abril de 2011 se realizó en torno a una exposición en el patio de la Facultad de Ciencias de la Educación de Sevilla con todos los materiales gráficos aportados por unos 25 grupos-clase de diferentes colegios. Se pretendía con ello que profesorado y alumnado pudieran conocer el trabajo realizado por compañeros y compañeras de diferentes niveles educativos y las impresiones del pensador, psicopedagogo y dibujante italiano Francesco Tonucci sobre los mismos. El formato de la actividad fue libre, pero con la intención de obtener dos tipos de producciones: una en formato gráfico: murales, paneles, fotografías, dibujos, etc.; otra de tipo texto que explicara lo anterior al resto del público. * CEIP Príncipe de Asturias. Calle Príncipe de Asturias. 41016 Sevilla. E-Mails: [email protected]; flopmor [email protected]; [email protected]. * Artículo recibido el 27 de enero de 2012 y aceptado el 15 de marzo de 2012. Aprender a ser felices Milena Salinas Zambrano Francisco López Moreno Jesús Masero Rodríguez pp. 51-62 CEIP Príncipe de Asturias. Sevilla* 77 INVESTIGACIÓN EN LA ESCUELA 2012 52 Para empezar, la participación en la actividad nos pareció enormemente interesante, una auténtica oportunidad cargada de contenido, de presente y de futuro. Como enfoque de trabajo, nos basamos en una metodología investigativa a la hora de planteársela al alumnado. Teníamos que resolver un problema sobre el que nunca habíamos reparado y que afrontábamos con la idea de que lo que fuera surgiendo nos resultaría valioso antes (fase de planificación), durante (capacidades desarrolladas a través del proceso) y después (proyección en el futuro de los productos) de dicha actividad. Evidentemente, no se trataba de acumular más información en torno a un tema distinto, sino de trabajar a partir de eso que viene definiéndose como inteligencia: “la capacidad de resolver problemas o elaborar productos que sean valiosos en una o más culturas” (Gardner, 1983). A priori, valoramos de forma muy positiva la oportunidad que se abría a alumnado y profesorado de expresarse en varios formatos. En nuestro centro este hecho cobra especial relevancia al ser de una zona en la que coexisten mucha diferencia de niveles de dominio en las habilidades lingüísticas, que son aquellas en las que, por lo general y unidireccionalmente, nos basamos para valorar la calidad de los aprendizajes. En este caso pretendíamos la participación de todos y todas, por lo que la propuesta de un formato abierto fue fundamental para que niños y niñas pudieran plasmar sus ideas de la forma en la que mejor supieran hacerlo y sentirse tan protagonistas como el resto cuando lo hacen por escrito o verbalmente. Ya en el aula, al alumnado de Infantil y de 5º de Primaria, sin diferencias, se les plantea pensar, en base a sus necesidades e intereses, cómo les gustaría que fuera su cole, para contárselo a otros niños y niñas y a un señor (Tonucci) al que le gustan mucho este tipo de asuntos. Las preguntas, ¿cómo es tu escuela?, ¿qué cosas te gustan o no te gustan?, ¿cómo te gustaría que fuera?, ¿qué te gustaría hacer en la escuela?, fueron el punto de partida y el detonante de un gran número de experiencias. Asamblea colectiva. Primeras ideas En torno a las preguntas descritas, realizamos una asamblea colectiva del alumnado de 5ºde Primaria. Mediante el debate y contraste de ideas, hablan, comentan y analizan sobre cómo es su escuela, qué tiene que merezca la pena y qué no les gusta de ella, cómo se imaginan que sería su escuela ideal, cómo aprenderían mejor, etc. Al comienzo se quedan perplejos. No esperan esas preguntas. Es como si la capacidad de expresión y la creatividad se hubiese ido desvaneciendo a lo largo de sus escasos años “de clases” y hubiese ido triunfado ese proceso de interiorización de la cultura escolar tradicional. Una escuela diseñada para reproducir rutinariamente el saber ya elaborado, disociada de toda posibilidad de cambio y que termina extendiéndose en esquemas de acción interiorizados desde la infancia a través del alumnado y, por supuesto, también del profesorado. Comienzan a dar ideas, al principio algo irreales. Las van anotando en la pizarra y tras discutirlas, aceptan aquellas que les resultan más acertadas; éstas serán el objetivo de sus proyectos de trabajo para que Francesco Tonucci vea y opine sobre ellas en las próximas Jornadas. Ellos mismos se encargan de rechazar algunas argumentando la extrema dificultad de su planteamiento. Un moderador intenta administrar adecuadamente la palabra y mantener un ambiente cordial y agradable entre todos/as mientras un secretario toma nota de aquellos aspectos sobre los que se van comentando. Es la dinámica de la asamblea, en la que podemos destacar: – Un apartado que versa sobre su interés por los animales y la naturaleza. Quieren una escuela con más plantas, con animales… más naturaleza. – Otro bloque hace referencia a la imagen. Digamos que quieren que su escuela esté decorada y sea colorida, limpia. – Por otro lado, echan en falta juegos e instalaciones deportivas. – También se hace mención a la forma de aprender. Desean que ésta se haga de forma divertida, alegre. APRENDER A SER FELICES 53 – Por último, sobre los contenidos, piensan que deben ser útiles. Desean que lo que aprendan sirva para algo fuera de la escuela. – Paralelamente a esto, pero con un criterio de utilidad se hace referencia a los espacios y los tiempos. “Un lugar para…”, “más tiempo de…” parece ser la forma más natural de que manifiesten sus deseos sobre las cuestiones menos concretas. – Mencionan y añaden la palabra “feliz” como concepto integrador de muchos deseos. – En contraposición a todo surge un tema, el de la falta de seguridad, que se mantiene, no tanto por la relevancia que le da el colectivo como por la persona que la propone dentro del grupo. Es aceptada y tenida en cuenta. Podríamos sacar varias conclusiones de esta fase: – El bloqueo o resistencia inicial a la hora de opinar sobre el tema, incluso en este alumnado, acostumbrado a dinámicas constructivas y participativas. El tema, demasiado alejado de contenidos típicamente curriculares provoca dudas: ¿para qué nos preguntas sobre eso?, ¿va a servir para algo? – La imposición del criterio de realismo sobre el de idealismo. Las ideas utópicas son rechazadas espontáneamente prefiriéndose apostar sobre una escuela mejor pero dentro de lo posible. – La evolución de las propuestas de lo concreto, observable y sensitivo hacia lo más estructural (espacios, tiempos, dinámicas, formas de aprender…). En sus aportaciones espontáneas aparecen a modo de intuición y generalmente relacionadas con dedicar tiempos y espacios para determinadas actividades. Es necesaria la intervención del profesorado para aclarar sus intervenciones. – La incidencia del criterio de autoridad establecida hacia compañeros o compañeras con más o menos éxito académico a la hora de admitir o rechazar las ideas aportadas. En esta fase también consideramos necesaria la intervención docente para que las propuestas sean valoradas por sí mismas, independientemente de la idea que tengamos del compañero o compañera que las emite. En el caso de Infantil los acontecimientos se fueron sucediendo en la misma línea que en 5ºde Primaria, constatándose pronto que la creatividad e imaginación que esperábamos en el alumnado habían desaparecido… Los niños y niñas piensan que “todas las escuelas son como la suya”, características propias del desarrollo en estas edades. Les cuesta separar el propio “yo” del mundo real, y todo lo relacionan con sus vivencias personales. Por eso sus ideas iniciales se limitaban a describir su propio colegio. Para que pudieran pensar en una realidad alternativa a la que ya tenemos, decidimos mostrarles otras escuelas que tuvieran una estructura diferente en cuanto a decoración, organización y funcionamiento en general. Pensamos que esta actividad de contraste podría ayudar a que reflexionasen sobre un modelo de escuela ideal para ellos. No es lo mismo describir un centro, y, en concreto, su propio centro, que pensar en uno absolutamente nuevo según sus necesidades, deseos e intereses… La realización de la actividad se concretó a través de algunas estrategias, como fueron la dramatización y la observación. Inventamos un cuento en el que una niña contaba a su abuela cómo sería su escuela ideal mientras iban caminando por un gran y hermoso bosque. Con marionetas de dedos, cada niño fue interpretando el papel de la abuela y de la niña, surgiendo de este modo las primeras ideas sobre esta escuela ideal. La observación de imágenes y videos de otras clases favoreció la comparación y la valoración con respecto a su realidad, comenzando así a manifestarse sus gustos y opiniones. Actividades Una vez terminada la asamblea, quedan reflejados los apartados en los que desean profundizar. Comienza un auténtico “zafarrancho” de trabajo. Intentan realizar bocetos que “conquisten” a sus compañeros y compañeras para que se les unan en la realización del proyecto. Al alumnado de 5º se les plantea la idea de que se agrupen para ello de forma muy flexible, pero no por afinidades personales, sino en 77 INVESTIGACIÓN EN LA ESCUELA 2012 54 torno a la propuesta que consideren más ilusionante. Así lo hacen: individualmente, por parejas y por grupos, para poner en marcha bocetos de esas ideas iniciales, desarrollarlas o modificarlas. De este modo, a través del contraste con la realidad y con otros trabajos, se adquiere un aprendizaje realmente significativo. Por último los encuadernarán a modo de cuento gigante. El formato básico de trabajo es el cartel; en él podían añadir frases explicativas (véase Figura 1). Dentro de los bloques que establecieron en asamblea, llama la atención varios de los temas de trabajo y el eslogan empleado: “Necesitamos muchos colores”; “Queremos decoración”; “Queremos un colegio colorido”… Conociendo la historia del centro, no deja de resultar curiosa esta propuesta de cambio de imagen, ya que esa fue una de las primeras iniciativas que se planteó la dirección del centro cuando accedió al cargo hace unos años. El colegio tenía que irradiar luz y color. Tras duras negociaciones con el Servicio de mantenimiento del Ayuntamiento, el color “uniformado”, el impersonal verde “cuartel”, desapareció de las clases y ahora cada planta tiene un color distinto. Entonces, ¿por qué este alumnado cree que es necesario cambiar una decoración de por sí colorida y alegre? Constatamos que no indican que se deba al cansancio del color. Nuestro alumnado quiere que la escuela sea parecida a su casa, al lugar donde, además de sentirse más seguros, queridos y comprendidos, gozan de un mobiliario y decoración adaptada a la actividad a realizar… Nuestros hogares, por humildes que puedan llegar a ser, tienen cortinas que “amortiguan” la entrada de luz y crean un ambiente agradable mientras que el mobiliario y los espacios se adaptan a la actividad a realizar. Generalmente se redecoran periódicamente y están llenos de objetos personales, muchos son innecesarios desde el punto de vista práctico, pero aportan identidad y afectividad. En la escuela, cada alumno o alumna trabaja con una mesa y una silla, pero seguramente algunas actividades, como leer, las realizaríamos mejor en un sillón o butaca… y charlar, en una alfombra en el suelo cerca de un radiador NATURAL SEGURA DIVERTIDA COMPARTIDA COLORIDA ECOLÓGICA ALEGRE PARA APRENDER A SER FELICES CON GRANJA Figura 1: Carteles elaborados por el alumnado de Primaria tras la asamblea. APRENDER A SER FELICES 55 o sentados en un sofá junto a los demás… Para jugar, seguro que se necesita de un espacio donde se dé rienda suelta a la imaginación, un espacio personal, fuera del alcance controlador del adul- to, que impediría su “recreación”. Las escuelas están construidas para reproducir un ambiente productivo, donde el mobiliario y sus dependencias son lo más asépticas posibles. Su distribución es impersonal, alejada de necesidades propias del alumnado, sin contar con las características propias de sus distintas etapas evolutivas. Sobre animales, plantas y naturaleza Consiguen bastantes adeptos aquellos niños y niñas que piden que en su colegio ideal haya más “naturaleza en el recreo”. Esta idea se concreta sobre todo en la existencia de más plantas y animales: “Queremos un colegio con naturaleza”; “Los animales nos pueden hacer muy felices en una escuela de luces y colores”. Es interesante la relación educativa y terapéutica que existe entre animales y personas, más aun si se trata de niños. El fomento de la responsabilidad se desarrolla al tener que cuidarlos, limpiarlos, alimentarlos, la socialización, el trabajo en equipo, etc. Compartimos sus peticiones, pero valoramos la dificultad de ponerlas en funcionamiento en el centro. Requeriría, en su caso, de un cambio estructural y de un fuerte compromiso por parte del alumnado, de las familias y de las administraciones… ¡Suena bien! Apunta de lleno hacia el modelo de escuela abierto y compartido con el que siempre soñamos. Investigando a Tonucci Una tarea propuesta por el profesorado de 5º curso fue la de investigar sobre la persona y las ideas de Francesco Tonucci, ya que era a él al que le íbamos a presentar nuestro ideario. Para nosotros era suficientemente motivador poder compartir una actividad con él, poder escucharlo y contemplar de cerca su talante cautivador. Sin embargo, para el alumnado era de momen- to un desconocido. Planteamos, por tanto, investigar a ese psicopedagogo y dibujante italiano y aprender a través de algunas de sus viñetas. Comentamos multitud de imágenes del libro “Con ojos de niño” (Frato, 1980). Nos llama la atención la interpretación literal que hacían sobre sus dibujos, como el de una escuela alternativa, en el que veían a “un niño enganchado a una silla” (ver Figura 2). Uno de los últimos dibujos sobre el que opinaron fue el de la máquina de la escuela (ver Figura 3): Figura 2: “Una escuela alternativa”. Dibujo de Francesco Tonucci. Fuente: Con ojos de niño. Barcelona: Graó, 1980. Figura 3: “La máquina de la escuela”. Dibujo de Francesco Tonucci. Fuente: Con ojos de niño. Barcelona: Graó, 1980. 77 INVESTIGACIÓN EN LA ESCUELA 2012 56 “Es una máquina que está cogiendo a los niños y a los más listos los hace más listos; les cogen cosas y se las meten en el cerebro. A los otros, a los que no valen, pues los tiran, de desecho. Así, como los clones, todos los niños son listos” (Juan, 10 años). “Han hecho unos clones para que hagan cosas y a los niños tontos o así los tiran. Lo hacen para ganar dinero, para que hagan los niños cosas y ganen” (Mª José, 11 años). “Es una fábrica donde van todos los niños y cogen a los que son más listos para que puedan tener una carrera, bienestar, cultura, dignidad y poder. Los niños que no sirven los meten en un contenedor que es de desecho ¡y ya está!” (Jesús Manuel, 11 años). Independientemente de la resonancia que pueda tener en los profesionales de la educación estas palabras, en el caso del alumnado fue la mejor elaboración colectiva que se logró tras un largo proceso en el que se les instaba a ir más allá de lo concreto, induciendo al intento de interpretar la información que Tonucci pretende transmitirnos visualmente. Nos causó extrañeza las enormes limitaciones en esta tarea en un alumnado que lleva trabajando desde hace algún tiempo en una línea metodológica en la que se les solicita constantemente que aporten sus opiniones y críticas. Si son capaces de hacerlo a través del análisis de distintos tipos de textos, ¿por qué no comprenden la información cuando se les presenta a partir de dibujos? * * * En gran medida, las líneas propuestas por los niños y niñas de Infantil son similares a las de los de 5º de Primaria, así como el enfoque investigativo y participativo en la toma de decisiones y elaboración de las tareas, con pequeños matices propios de la diferencia de edad. La tarea en Infantil se desarrolló de la siguiente manera. El plano La primera cuestión que se nos plantea es “qué forma tendría nuestra escuela”, “cómo sería por dentro y por fuera”. Para ello, observamos diferentes planos y conversamos sobre los elementos representados y cómo se plasmaban en el papel. Por ejemplo, en muchos de estos planos los árboles se representaban con círculos, los edificios con rectángulos… Después de observar diversas imágenes habíamos descubierto que con figuras geométricas se podía representar distintos elementos de nuestra clase y comienzan de este modo los primeros intentos de representación. Así lo hicieron, con ayuda de las figuras geométricas surgieron sus primeros planos en el rincón de expresión plástica. Posteriormente cada equipo, en pequeño grupo, dibujó un plano con todas las cosas que les gustaría tener en la clase. Nos volvimos a reunir en asamblea para decidir qué forma tendría la escuela que empezábamos a idear y a modo de votación concluimos que nuestra escuela sería redonda y con forma de castillo. Finalmente plasmamos nuestra escuela ideal en un gran plano elaborado por dos alumnos de la clase. Qué nos gustaría aprender Volvemos a reunirnos en asamblea y conversamos libremente sobre lo que nos gustaría hacer en la escuela. Posteriormente, en pequeños grupos fueron escribiendo sus ideas y pretensiones, completándose una lista con las actividades que compondrían la jornada escolar. Las actividades que decidieron llevar a cabo en la escuela nos ayudaron a determinar los espacios. Los espacios: formas, zonas y rincones Mientras tanto, otros dibujaban los elementos que configuran el espacio exterior, pista de fútbol, balancín, piscina y tobogán, entre otros. Como comentamos anteriormente, los niños y niñas decidieron que la escuela tuviera forma de castillo y, para expresarlo, dibujaron un castillo y lo decoraron con plastilina de muchos colores; así les gustaba a ellos. Sobre el espacio interior, también en grupo, fueron dibujando las zonas por separado, entre ellas: zonas de animales, de cine, de volar, de dormir… APRENDER A SER FELICES 57 La decoración La decoración es una parte importante de nuestra escuela, teníamos que elegir el color de las paredes, el techo, cómo iría pintada por fuera… Entre sus aportaciones comentaban que del techo colgaran nubes, que cada zona fuera de un color, que en las paredes hubiera serpientes dibujadas… Dónde Quedaba por decidir dónde estaría la escuela: ¿en la ciudad, en el campo, junto a un río, en la montaña, al lado de casa…? La decisión final fue “en un bosque”. Con distintas técnicas plásticas representaron ese gran bosque en el que estaría su escuela. El nombre De nuevo en asamblea y por votación se propusieron varios nombres para nuestra escuela, eligiéndose finalmente “Escuela de disfraces”. Por fin pudimos terminar la portada, nos ayudamos con tampones de letras para que quedara lo más bonito posible. Respuesta colectiva final: de lo concreto a lo abstracto Debíamos traspasar la línea de lo concreto, de lo palpable a lo conceptual. En 5º, queríamos que dieran ese salto y lo plasmaran en un mural como resumen de la actividad y como contraste con sus ideas iniciales a través de las palabras clave que venían manejando. Tras más de dos semanas de trabajo, la figura de Tonucci se había engrandecido y tenían un gran interés por conocerle y enseñarle sus proyectos y conclusiones. La forma de recoger ideas más amplias fue a través de un mural en el que colocaríamos las palabras que resumieran mejor las propuestas concretas que se habían formulado (Figura 4). La base del mural fue un dibujo de Francesco por delante de una gran pizarra que sería el soporte para las palabras. Figura 4: Mural con las palabras síntesis de las propuestas del alumnado de Primaria. Con gran dedicación y esmero, fueron recortando letra a letra, coloreando el mural, dibujando la imagen de Tonucci y encuadernando el gran cuento gigante en el que el “maestro” vería nuestro trabajo realizado. Pero esto no quedó ahí. Después de finalizado el mural, a través del diálogo y de las ideas que se habían expuesto, rememoran la idea inicial de Aprender a ser felices. Ésta no apareció de forma casual: El curso pasado vimos juntos el video “Pensando en los demás”, sobre el maestro Toshiro Kanamori (Kanamori, s/f), y nos impactó. La empatía, la comunicación de los sentimientos y experiencias personales, el papel de las emociones y del cuerpo como medio de expresión forman parte de una forma de aprender en la que el currículo “no tiene sentido si no es sentido” o comprendido desde la dimensión biográfica personal. Desde entonces, un gran cartel con el kanji “abrazar” tal como lo expresa Kanamori en su video preside la clase mientras en la puerta aparece la leyenda “Venimos para aprender a ser felices”. Tras investigar sobre las ideas de Francesco Tonucci, fundamentalmente a través de su alter ego dibujante, Frato, las semejanzas con Kanamori se hicieron evidentes. El alumnado demanda juego, diversión, alegría… La máquina 77 INVESTIGACIÓN EN LA ESCUELA 2012 58 de la escuela no entiende que se pueda aprender a la vez que ser felices divirtiéndose, jugando… “Eso no es serio”. Nosotros intentamos hacerlo con alegría (la luz y el color son elementos que entendemos como básicos y que nos acompañan) para generar altos niveles de energía y una disposición adecuada hacia la acción. También apostamos por una escuela sin desechos. Respetar la individualidad de cada niño, crear vínculos entre el alumnado de clase y procurar un crecimiento personal es más que educar para la felicidad, es situarse en el centro mismo de la palabra “educar”. En Educación Infantil es sabido que el aprendizaje de la rutina es un factor muy importante en el desarrollo de los niños y niñas. Conversamos sobre qué nos gustaría hacer en la escuela y cuándo, aquello que reflejamos en la jornada infantil, de modo que entre las aportaciones de todos se propuso un horario donde se reflejaba la rutina que llevaríamos a cabo en aquella maravillosa escuela. La alegría y la felicidad quedaban patentes en todos los momentos de la jornada ya que lo que primaba era el juego. Los niños y niñas propusieron que cuando llegasen por la mañana se jugase un ratito, después trabajar todos juntos, jugar otro ratito y desayunar, tras el tiempo de recreo, jugaban un ratito en los rincones hasta el final de la jornada para tener así tiempo de pasar por los distintos rincones. Es obvio que el juego es una forma de aprendizaje natural para los niños y niñas de Infantil y que esta forma les aporta felicidad además de conocimientos sobre el mundo que les rodea. Las ideas del alumnado de Infantil sobre la escuela que desean quedan reflejadas en los carteles de la Figura 5. Día del Encuentro El día del encuentro estaba envuelto de una mezcla de nervios e ilusión. Con las madres que nos acompañaban comentamos todo lo que significaba; ellas también estaban inquietas: muchas pisaban la universidad por primera vez. A la llegada el ambiente era de un enorme bullicio intelectual. Maestros y maestras, niños y niñas montaban sus puestos de ideas con es- PORTADA POR FUERA POR DENTRO EL PATIO Figura 5: Carteles producidos por el alumnado de Infantil. APRENDER A SER FELICES 59 mero mientras que el alumnado de Magisterio observaba asombrado la magnitud de lo que se estaba montando en el patio de la Facultad de Ciencias de la Educación. Tuvimos tiempo de visitar al resto de los centros que exponían y admirar sus trabajos y propuestas… Hasta que llegó Tonucci. Todos querían estar cerca de él, era asombrosa la fascinación que levantaba en niños y niñas de esas edades una persona del ámbito de la cultura. El lema “Aprender a ser felices” (Figura 6) no pasó desapercibido para Francesco Tonucci al interpelar a nuestro alumnado sobre los materiales que aportaban a esta Jornada llamada coloquialmente “Tonuchada”. En el transcurso de la pequeña discusión que establecen, tras ver uno de los trabajos que le presentan, se escucha a Francesco preguntarles: “Pero… ¿cómo se aprende a ser felices?”. A lo que responde diligentemente una alumna bastante extrovertida: “Pues compartiendo las cosas, siendo alegres, jugando…”. Tras un breve silencio, producto de las notas que toma, comenta Tonucci: “Yo creo que es una de las cosas más complicadas, aprender a ser felices… ¿Quién puede ser un profesor de felicidad?” Se escuchan voces decir: “¡El maestro Paco!, ¡don Jesús!…”. Después de sonreír les comenta: “Muy bien, muy bien. Esperemos… ¡Qué suerte tenéis!, a mí no me tocó nunca un profesor de felicidad. Como disciplina, sería una buena disciplina, ¿no?”. Tonucci les indica, irónicamente, esta posibilidad: “Hacemos dos horas de felicidad al día”. Los niños responden: “Sí, no está mal”, a lo que una alumna con cara de circunstancias lo mira entre decepcionada y rebelde y le dice: “O cinco…”. Tonucci está de acuerdo: “O cinco, o cinco, porque si no, en las tres que faltan se destruye toda la felicidad que habíamos conseguido”. Todos ríen y asumen el reto. Buscar la felicidad es una forma de crecer como personas satisfechas, alegres, resolutivas, capaces de tener un enfoque positivo de la vida y conseguir las metas propuestas, sintiéndonos satisfechos de lo realizado. Todos queremos ser felices, por eso en nuestras aulas se propone aprender y enseñar desde y para la felicidad. Otra cuestión que llamó la atención de Tonucci fue la petición del alumnado de mejorar la seguridad, para poder tener animales y plantas en la escuela. Tonucci hace una reflexión sobre el tema dejándonos la tarea de investigar la relación entre seguridad y felicidad: “Yo creo que hoy se habla mucho de inseguridad y no es una verdad que vivimos ¿Aumentar las medidas de seguridad nos conducirá a ser más felices? ¿Hasta qué punto? Vamos, que yo creo que se habla mucho de inseguridad y no es verdad que vivimos con inseguridad. Tenemos más miedo de lo que merece el ambiente donde vivimos, ¿no lo pensáis? El tema es que con el miedo de la inseguridad siguen poniendo rejas, siguen poniendo alarmas, siguen poniendo todas estas defensas y lo hacen peor. Transforman las escuelas como cárceles y hacer escuelas dentro de un ambiente así es muy duro. Bueno, el tema que os dejo es si es compatible el tema de la seguridad con la felicidad. Después me lo contáis”. Valoración La experiencia fue lo suficientemente intensa para dejar claras algunas conclusiones, que resumimos. Sobre cuándo perdemos el tiempo Hay que resaltar este hecho, porque las cegueras de la pedagogía más tradicional impiden ver las posibilidades educativas que continuamente aparecen a nuestro alrededor. La concepción más extendida de la escuela se Figura 6: Cartel con el lema del colegio: “Aprender a ser felices”.