Los doce libros de agricultura. T. 1
Abstract
T. I. Comprende los siete primeros libros -- T. II. Comprende los cinco últimos libros
Full text
LOS DOCE LIBROS DE AGRICULTURA QUE ESCRIBIÓ EN LATIN LUCIO JUNIO MODERATO COLUMELA, traducidos al castellano POR D. JUAN HARIA ALVAREZ DE SOTOMAYOR Y RUBIO. TOMO II. MADRID 1824, IMPRENTA DE D. MIGUEL DE BURGOS.
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LUCIO JUNIO MODERATO COLÜMELA. De las cosas del campo. LIBRO OCTAVO. De las crias que sé liacén en la casería. *" iiii *>« ■■ — m».. . •' ¿ CAPITULO I. De las utilidades que rinden estas crias. Nosotros hemos expuesto, oh Publio Silv.no, en estos siete libros todas las cosas en que consiste puco mas ó menos rkdT* de ? tlVar f 1 Can, p °’ y las exige la granjena de la cria de ganados. Este libro tendrá el título del nú¬ mero que sigue acetos, esto es, el octavot y no se une á Sntnrr 35 T* que llem0S de dec ' r e a él nece- 'l t Z inmedmto y propio del labrador, sino porque no deben administrarse sino en las heredades ó en la. caserías, y redundan mas bien en utilidad de la gente del campo que de la del pueblo: como que las crias le las caserias, lo mismo que las de ganado», no rinden un produc- o pequeño al colono^ porque con el estiércol de las ave* emedia no solo las vinas que están muy endebles sino todo plantío y tierra de labor: y con las mismas av^s nrove cua^he o 168 ! 6 l°| ar fam , ar y laS “ CSas su ‘ »uosas; por lo cual he creído deber también hablar de esta especie de cria Ella por lo común se hace en la casería ó cercadé ella En a r "r n los w“ pensereionas Y también se manejan con mucho cuifct soToara ay F**** , de a 8 ua los ixdJropeaK 80n P ara ^pEcarme en latín como* slabula de las Á 2
4 COLUMELA. aves dé corral, y no menos de las que se engordan encer¬ radas en cuartos ó receptáculo, 5 de los animales acuátiles. Por el contrario cerca de la casería se ponen los melissiones 6 xdixenotropeia 7 , y aun también se cuidan con esmero los lagotropeia 8 , los que nosotros igualmente llamamos, cuan¬ do sirven de acogida á las abejas, apiario 9 - , si sirven de de¬ pósitos á las aves acuátiles que gustan de los estanques ó cis¬ ternas, aviaria 1 0 ; y cuando sirven para los animales sil¬ vestres que se custodian en bosques cerrados, vivaría I x . CAPITULO m Ve las especies que hay de gallinas ; de la compra , cui¬ dado y manutención de las de corral . Voy á dar pues en primer lugar preceptos sobre las que se mantienen dentro del recinto de la casería. Y de algunos animales á la verdad quizá se dude si los han de tener las gentes del campo; pero la cria de gallinas la tienen ordi¬ nariamente la mayor parte de los labradores. Hay tres es¬ pecies de ellas: de corral, silvestres, y africariás. Las de cor¬ ral son las que se ven ordináriamentré en casi' todas las casas de catnpo: las silvestres, qüe se les parecen, ¡Son las que sé cogen por él cazador; y de estas hay muchas en una isla del mar Ligústico, que'los 'marineros alargando él nombre de esta ave han llamado gallinera', las africanas, que muchos llaman gallinas de Numidia, son parecidas á las meleagrides 1 , á excepción de qué'tienen la'cresta y la bar¬ ba roja, y éstas la tienen azulada. Pero de estas tres especies ks hembras de corral se llaman propiamente gallinas, machos gallos, y los medio machos capones , que se les ha dado éste nombre cuando han sido castrados para extinguir en ellos la inclinación á las gallinas. Y no solo les sucedeésto si se les quitan las partes genitales , sino quemándoles los espolones con un hierro hecho ascua, déspues de lo cual, luego que se han consumido con la actividad del fuego, se untan con barro dé alfareros las llagas que se les han hecho hasta que se pongan buenas. No es despreciable pues la utilidad de esta especie doméstica, si se emplea la inteli-
LIBRO OCTAVO 5 géncia para hacer las crias; lo que hizo célebrés á la mayor parte de los grieggs, especialmente á los de Délos 2 : pero estos también, como* buscaban gallos altos de estatura y de ánimo constante para las riñas, aprobaban principalmente a casta de i anagrá y de Rhodas, y no menos la de Caléis y la de Media, á la cual el vulgo ignorante mudándole una letra llama mélica : á nosotros la especie que mas nos agra- a es la de nuestro pais, no haciendo sin embargo caso de aquella afición de los griegosque preparaban para las pe* '-a» y las riñas la mas feroz de estas aves; pues nosotros tra¬ tamos de proporcionar una ganancia á un industrioso patte e ramilia, no la de un adiestrador de aves para las peeas, cuyo patrimonio entero.se ha llevado muchas ve¬ ces en una apuesta sobre riña de gallos el atleta que ha sa¬ mo vencedor. Así el que quisiere seguir nuestros preceptos, conviene que considere cuántas gallinas ponedoras y de que cualidades han de ser las que ha de adquirir: en se¬ guida como las ha de custodiar y mantener: después en quó tiempos del ano se han de reservar los huevos para que los mcuben y saquen la echadura ; y por -último el modo de uidar los pollos para que se crien como corresponde: pues contestos cuidados y estos trabajos .se saca adelante un cor- a e av es, a cuyo ejercicio llaman los griegos ognidongopiam Lo mas que se debe comprar ,son doscientas cabezas, que uparan e cuidado de un guardián * con tal sin embargo Una vie ¡ a Vadosa ó un muchacho para que s C le las que se separan de las demas y evitar que sean A í^ Ce ^° S hombres .o de los animales que las acechan. nrl" “ir VÍC TT mprar aves si 110 SOn mu y ponedo.: T ' dc tfcner el .píumage encendido ó negruzco y las y 81 r e re p0sible se esc °g<=tóa todas de cualquieia de estos colores ó de uno que se les acerque: ñero Sino se evitaran las blancas que son por lo común deíica- y poco vivas, ni tampoco se encuentran con facilidad cdnr n n P ° net 0raS , ’. Y tamhien como son notables por su arreL^nT’ dlV ‘ 8a , es causa de d ue “uchas veces las quise des. 08 S av ,‘ lan cs y las águilas. Sean pues las gallinas cho ancho P ° n t r Ucn C0l0r ’ cuadradas, de pe- Tom II Q ° n aS ca)ezas 6 ra udcs, las crestas derechas y A 3
Ia COLUMELA. tes descampo glocientes en Roma, y son las que quieren incubar. Los demas huevos se guardarán ó se venderán. Pe¬ ro los mas á propósito para echarlos á las gallinas son los mas frescos, aunque también pueden echársele los que se han guardado cotí tal que no tengan mas de diez dias. Pe¬ ro por lo común desde que las gallinas han concluido la primera postura, desean incubar cuanto pasan los idus de. enero, lo que no se ha de permitir á todas que lo hagan; porque á la verdad las nuevas son mas propias para po¬ ner huevos que para empollarlos, y se les quita la gana de incubarlos con una plumilla que se les pase por las narices. Por lo cual convendrá echar mano para esto de gallinas viejas, que lo hayan hecho ya muchas veces, y sobre todo conocer bien sus propiedades, porque unas son mejores para sacar los pollos, otras son mas á propósito para criar los que han salido; pero por el contrario hay otras que quiebran y se comen sus huevos y los agenos, en cuyo caso se les deben quitar al instante. Mas los pollos sacados por dos ó tres aves se deben trasladar, mientras todavía son chiquitos, á una que sea mejor cria¬ dora, y esto ha de ser el primer dia que se pueda, an* tes que la madre pueda distinguir los suyos de los agenos, por la semejanza que tienen entre sí. Sin embargo convie¬ ne que esto tenga sus límites, pues no deben darse á una gallina mas de treinta cabezas, y se asegura que no puede criar un número mayor. Se observa echar á las gallinas los huevos en número impar, el cual no es siempre el mismo, pues en el primer tiempo, esto es, en el mes de enero, se les deben echar quince,- y nunca mas*, eil marzo diez y nue¬ ve; «y no menos que éstos: en abril veinte y uno: en segui¬ da en todo él estío-hasta las calendas de octubre otros tan¬ tos : déspues es supórfluo el cuidado de esto, porque los pollos que se sacan durante los fríos mueren. Sin embargo muchas personas creen que no es bueno el echar lluecas desde el solsticio, del estío en adelante, porque aunque des¬ de este: tiempo es fácil criarlos, no toman sin embargo bas¬ tante incremento. Pero en los parages inmediatos á la ciu¬ dad, donde los pollos sacados de debajo del ala de la ma¬ dre se venden á precios no péqueños , y no se mueren por
LIBRO OCTAVO. i 5 lo común, se ha de aprobar que ,-se saquen en el estíos Cuando se echan los huevos á una llueca, se ha de tener siempre cuidado de hacerlo en la creciente de la luna , des¬ de el décimo dia hasta el décimoquinto ; porque el echár¬ selos en estos dias es ordinariamente lo mejor, y porque se debe manejar ésto de manera, que cuando salen los pollos este la luna otra vez en creciente. Los huevos de gallina ne¬ cesitan veinte y un dias para animarse y tomar la figura de aves; pero los de pava real y los de gansa han menester un poco mas de veinte y siete: los cuales si se echan á las ga- Hiñas dejaremos que los estén empollando diez dias antes de echarles los de su especie; que se les pondrán cuatro ó á lo mas cinco : pero estos de los mas grandes , pues de hue¬ vos pequeños salen aves ; diminutas. Fuera de esto cuan¬ do alguno quisiere sacar muchísimos machos pondrá á Ja gallina los huevos mas largos 3 y puntiagudos que encuen¬ tre; y 1 por el contrario cuando quisiere tener hembras los mas redondos. Pero la práctica de echar lluecas que han en ; señado los que ponen mas eteeto en estas cbsas, es tlel modo siguiente. En primer lugar escogen los nidales más retíráelos para que las lluecas no'sean inquietadas por las otras ante6 * extet,d '* ^alguna por encima de ellos, los lintptan-'eon-'oükM# y salitírnan con ázlitWr' betitm y; teaffeneendKtí tía de éqhár-deliató de los huevos - después de Sahumada la echan eA” los hl dales, excavándola de suerte que no caigan los huevos trastornados por ellas Cuando entran en el nidal ó cuan- QOt salen de el. Hay también muellísimas 1 personas aue ponen debajo de la paja un poco de grama v mías Vv ftieiro. todo Jo cual se cree ser remedio contra los truemed’in^fnr^ 3 " 3 per<1er 1<5S haevos V hlatan loa pollos á brÍ Pero m e a i r a„ ameS q T t desenvue '' a “ <odos. sus miera- . ro el que pone los huevos debajo de la gallina uronmaTn’, ° S arreg,a J nt, ° Un ° á u " ° > a roano, sino los suavidad en el nid ,1° ™ ' "?’ Y “* se ? uk1a los «* con rc^ mp>,¿q r s 5 P 41136 estaníJo satisfechas se mantengan en el
i4 COXUMELA. nidal con mas afición, no sea que alejándose mas enfrien los huevos, los cuales aunque ellas los vuelvan con los pies, sin embargo cuando las madres hayan salido del nidal el pollero debe registrarlos y rodearlos con la mano, para que que recibiendo el calor con igualdad se animen fácilmente y para si algunos se han lastimado ó quebrado con las uñas de la llueca, los! saque.) Y cuando haga; esto .examine el dia diez y nueve si lps pollos han horadado los huevos con los piquillos, y escuche si pian, pues muchas veces no pueden salir por lo récios que son los cascarones. Y así convendrá sacar con la mano ¡los pollos que se detengan en salir, y ponerlos debajo de la madre para que les dé calor, sin ha¬ cer esto mas que tres dias, pues pasados Jos veinte y uno, los huevos en que no pian pollos no los tienen, y se han de sacar para que la gallina no se detenga mas tiempo so¬ bre ellos con la vana esperanza de sacar pollos. Pero no conviene quitárselos, á su madre uno á uno conforme van saliendo, sino dejarlos un dia en el nidal con la madre sin darles de comer ni de beber hasta que todos estén fuera. Al dia siguiente, cuando toda la echadura habrá salido, se sa¬ ca del nidal del modo siguiente. Se pondrán los pollos so¬ bre uui. harnero que haya.servado ya para acribar veza ó aun vallico, en seguida se les sahumará con ramas de poleo; este sahumerio‘parece que los preserva de la pepita, la cual los mata con mucha prontitud cuándo son chiquitos. En se¬ guida, se han de encerrar con la madre, y se han de man-, tener moderadamente con harina de cebada o de escaña que se rociará con vino; ,pues se ha de evitar sobre todo el que tengan indigestión, y por eso á los tres dias se han de en¬ cerrar con la madre en una jaula, y antes que se echen fue¬ ra para tomar comida nueva , se han de tentar cada uno de por sí para ver si tienen en el buche alguna cosa del dia anterior, pues si no está vacío es señal de indigestión, y en este caso no se les debe dejar comer hasta que digie¬ ran. A los pollitos pequeños no se les debe permitir alejar^ se, sino que se les debe retener cerca de la jaula y se les ha de dar de comer harina de cebada hasta que se fortifiquen: también se ha de procurar que no les llegue el aliento de las serpientes, cuyo olor es tan pestilencial que á todos los
LIBRO OCTAVO i 5 mata. Esto se precave quemando muchas veces asta de ciervo, ó galbatio, ó-cabello de müger; porque ordinaria¬ mente con el bunio de todas estas cósas se alejan dichos ani¬ males pestilenciales. Pero se ha de procurar mantenerlos en un calor moderado, porque no aguantan el calor ni el frió; y lo mejor es tenerlos encerrados en el gallinero con la madre, y á los cuarenta dias dejarlos andar 1 por donde quieran. Pero en los primeros dias de su infancia porté¬ enlo así‘sé han de'tomar éri las manos y quitarles las plu¬ millas de debajo de la cola, no sea que ensuciándose con la basura se endurezcan y le tapen el orificio; y aunque se tomen estas precauciones muchas veces sucede que el vien¬ ta no tiene por donde 1 desocuparse, y entonces se aguje¬ rea el sitió tapado con una pluma y se abre camino á los excrementos. Pero se ha de evitar que les dé la enfermedad de la pepita, tanto á los pollos cuando ya se han fortifica¬ do, como a las mismas madres; la cual para que no se les torme, les daremos agua muy limpia en vasijas muy asea¬ das, les sahumaremos siempre los gallineros, y los limpia¬ remos de suerte que no quede estiércol en ellos. Mas si á pesar de esto les acometiere esta enfermedad, hay algunos que les introducen en las fauces unos pedacitos de ajo mo¬ jados en aceite tibio. Otros les echan en el pico orina tibia de hombre, y se lo aprietan hasta que lo salado de la ori¬ lla con la náusea que les causa les obligue á echar la pe¬ pita por las narices. También les hace provecho la uva que ios griegos llaman angian saphilén* mezclada con la comida, o molida y dada a beber en el agua. Y estos remedios se aplican a las que no están todavía muy malas, pues si la pepita rodea los ojos y el ave reusa ya la comida, se le abren la mejillas con un hierro, se exprime toda la mate¬ ria que se ha recogido debajo de los ojos, y después se pol- Torea sobre las heridas un poco de sal molida. Esta enfer¬ medad se origina principalmente cuando las aves padecen rio y escasez de comida ; también cuando por el estío be¬ ben el agua encharcada en los corrales: igualmente cuando «e les ha dejado comer higos ó uvas sin madurar, aunque o haya sido todo lo que han querido, de cuyos alimentos han de abstener seguramente las aves; y para que las
i6 COLUMELA. tomen oposición se presenta á las que tienen hambre un racimo de uva silvestre cogido sin madurar de los vallados, y cocido con harina fina de trigo, é incomodadas Jas aves con el mal gusto que tiene, desprecian toda clase de uvas. Lo mismo sucede con el cabrahigo que se da á las aves co¬ cido con Ja comida y les causa fastidio á Jos higos. Obsér¬ vese, como en los gardos, la qqstumbre de escoger las me¬ jores cabezas y vender las peores , para que todos los años por el tiempo de otoño, cuando cesa sn producción, se dis¬ minuya su número. Y nos desharemos de las viejas, esto es, de las que han pasado de tres años : asimismo, de las que son poco ponedoras ó poco buenas criadoras, y principal¬ mente las que se copaen^sns huevos ó los, ágenos, y ¡no me¬ nos de las que empiezan á cantar corno gallos y £ pisar las otras gallinas; asimismo de los pollos tardíos, que habien¬ do nacido después del solsticio nq han podido tomar todo su incremento; Pero en los machos no se observará el mismo método^ sino que los conservaremos,en siendo de buena .qasta todo el tiempo que puedan cubrir Jas hembras, porque,en es-, tas aves es muy raro el macho que sale bueno. En el tiempo que hemos dicho dejan de poner las aves, esto es, des¬ pués,de los idus de noviembre, se les han de dejar de dar las comidas mas costosas, y se les ha de dar orujo de uvas que las mantiene bastantemente . bien, añadiendo alguna vez aechaduras de trigo. CAPITULO VI. De cómo , se han de guardar los huevos para que duren mucho tiempo. , La conservación de los huevos por un largo espacio de tiempo no es tampoco agena del cuidado que se ha de te¬ ner con estas aves: estos se conservan bien en el invierno si los cubres con paja, y en el verano cqn salvado. Algunas personas los cubren antes durante seis horas con sal moli¬ da: después los limpian y los meten en paja ó salvado. Al¬ gunos los ponen entre habas enteras y otros entre las mis¬ mas molidas; otros los cubren con sal sin moler, oíros los
libro octavo , 7 endurecen con salmuera caliente. Pero la sal, esté como estuviere, asi como no los deja corromperse, así también los disminuye', impidiendo que permanezcan llenos, lo cual aleja al comprador. Y así ni aun los que echan los huevos en salmuera los conservan en su integridad. CAPITULO VII. Del modo de cebar las gallinas. Aunque el engordar las gallinas sea mas de la incumbenia e un recovero que de la de un labrador, con todo eso, omase coa^guc sin dificultad, he creido dar preceptos al en o. ara esto se necesita un sitio muy caluroso y de ’*** UZ: en é } se meterán las gallinas cada una en Dern f U ^ e . strec k a 5 ° tn una espuerta, que se colgarán, L ¿ , apretadas que no puedan revolverse. Mas las jau- ° 3S es P uertas tendrán unas aberturas por ámbos lados, la ; la <^ a > y la otra la cola y el cu’ar! de haberla 1 M ^ P u edan toma1 ’ < a comida, y después . ’gendo echar el excremento de manera que limpiaThe ™ U° f & leS extenderá P or debajo paja muy S no ene íl °’ T ° “ ,ard¡0 > P 0rf i He “ ) a cama « be^ de om g h n ,T Toda la P l u ma ele la caea ’ uel?r, )0 * laS a ' as * de los *e les arranulcere eU no P I a „T-l DO cne P io J os ' ^ a para que no se les de cebada nn 3 aSUla ' ^ P ara comer se les dá harina las cuales ^ C amasa con a gua y se hacen pelotas con tas con rn S ° rdan ' Los P r,meros diasse les deben dar és- TorZZoTT *’ hastaque Se *' a ° an a digerir un diaestiones^v | P T qUe t C S menes,er sobre ‘«do evitar las iugerir; y „ 0 ’ S e U h* T ™ ™ " '* can,k,a d que puedan diue toJándol, I 1 í ammar ,a cusida nueva antes de na,la d e |. • 6 k“ che se reeon ozca no haberles quedado .ado d comerle b" "***' lu f*> ™ *Aa harJ pero no InZ * ^ P ° C ° ÍaU ' a V se «*« fue ' a . ‘aso de que allí P ? > 9Ín0 P ala que en el con el laico. i&-‘ ; y * ch<> . l »‘P»^ne o la muerda, lo persiga To/n, II & ocoinuu método que siguen los B
18 COLUMELA. que engordan aves. Pues los que ademas de ponerlas gordas quieren epie estén tiernas, echan aguamiel nueva sobre la harina que hemos dicho, y de esta suerte las ceban: algu¬ nos mezclan una parte de vino bueno con tres de agua, y engordan el ave con pan de trigo remojado en ella. La ga¬ llina que se ha empezado á cebar el primer dia de la luna ( porque á esto también se ha de atender) está perfectamen¬ te gorda al vigésimo. Pero si la fastidiare la comida , con¬ vendrá disminuírsela por otros tantos dias como han pasado desde que se empezó á cebar: de suerte sin embargo que el tiempo de la ceba no pase del dia vigésimoquinto de la lu¬ na. Pero lo mas esencial es destinar las aves mas grandes á las mesas mas suntuosas: pues de esta suerte tiene el traba¬ jo y el gasto una digna recompensa. CAPITULO VIII. Del modo de engordar las palomas torcaces y de otras, castas , y del establecimiento del palomar . Por este mismo método se consigue poner muy gordos los palomos tanto torcaces como caseros: y sin embargo no haytanta utilidad en cebarlos como en criarlos. Pero el tener estas aves no desdice del cuidado de un buen labrador. Y se mantienen con menos comida en los parages que están le¬ jos de poblado, en los cuales se les permite salir libremen¬ te, porque entran con frecuencia en los sitios que se les se¬ ñalan en las torres mas altas ó en los edificios mas elevados por las ventanas que se les dejan abiertas, por las cuales sa¬ len volando á buscar su alimento. Sin embargo por dos ó tres meses se les da comida que se ha tenido el cuidado de prevenirles; en los demas del año ellas mismas se mantie¬ nen con las semillas que encuentran en el campo. Pero es¬ to no lo pueden hacer en los sitios inmediatos á poblado^ porque caen en las varias especies de lazos que les ponen los cazadores: y así se les debe echar de comer debajo de techado, en un sitio de la casería que no esté en bajo ni sea frió, sino sobre un piso que se hará en un sitio eleva¬ do que mire al medio dia de invierno. Y sus paredes, para no repetir lo que ya hemos dicho, se excavarán con órde-
LIBRO OCTAVO. 19 nes de hornillas, como hemos prevenido para el*gallinero, 0 si no acomodare de este modo, se meterán en la pared míos palos y sobre ellos se pondrán tablas que recibirán ca¬ silleros en los cuales harán las aves sus nidos, ú hornillas de barro con sus vestíbulos por delante, por los cuales pasen para llegar á los nidos. Pero todío el palomar y las mismas hornillas de las palomas se deben cubrir con un enlucido anco, porque es el color con que se deleita principalmen¬ te esta especie de aves, y también se han de enlucir por uera las paredes principalmente en la inmediación de la ventana, que estará colocada de manera que dé entrada al so la mayor parte del dia de invierno, y tendrá puesta una jau a ien espaciosa rodeada de redes que no deje entrar á os gavi anes y dé acogida á las palomas que salgan á tomar e so , proporcionando asimismo á las que están en huevos SO , r e r ° s . P^ c ^ ones la facilidad de salir del palomar, no sea que las iatigue demasiado la pesada esclavitud de una cárdnr P rT tUa rr Pl - e S aSÍ qUe ha y an volado un P oco al redev vnel ° S edlGciOS ’ c ° n e } g ust0 q ue tienen se restablecen y ven con mas ardor á estar con sus pichones, que son a*!?,, qUC n ° P rocuren alejarse ni huir. Los bebederos loe n n° r se ™ e Í antes á los de las gallinas, que den entrada á los cuellos de los palomos que hayan desbeber en ellos, pero veniente os quequieran bañarse, pues no es conbrir niip^ ° S UCV ° S ’ ni P a f a l° s P lG h°nes que han de cula’ 1 l ía S an est0 * -l- 13 comida convendrá echársela á lo t j . 6 f pared, porque éstas son ordinariamente las par¿ cree convenTrlL qne ^ P alomhla - La comida que se te a S m u. € S 13 VeZa ó el y ero > cambien la lenfío v si ha ’ \ Va 1C0 ’ T no menos las aechaduras de tri* SnlLn Im g | n aS C íí r aS le S Umbres que se mantenlimpiar de t ^ ^ ? a . i n as ' ^ palomar se -deibe barrer y esté mas ,' em P 0 e ? tl empo, poique mientras mas aseado tentar aue Sre u deJa VCr - d ave ’ y es tan dificií ^ condejarlo’ cuan i mUCh , aS veces toma aversión al palomar hasta él lo nne " ° ? h ^ Vcsema la rasión de salirse volando de nen libertadle ° ,. re< ^ entemente en los parages donde tieprecepto and q . Ué eSt0 no se aerifique-hay un P iguo de Democrito que es el siguiente: hay una u 2,
ao COLUMELA. especie dé gavilán que la gente del campo llama tinúncu - lo (cernícalo ), que por lo común hace su nido en los edi¬ ficios: los pollos de esta ave se meten en ollas de barro, y estando todavía vivos, se cubren con tapaderas que se co¬ gen con yeso, hecho lo cual se cuelgan estas vasijas en los rincones del palomar: esto‘les granjea tal amor á aquel si¬ tio que nunca lo abandonan. Pero para criar se han de es¬ coger palomas que no sean viejas ni demasiado nuevas: aunque han de ser de un cuerpo muy grande, y se ha de procurar, si es posible, que los pichones que se han saca¬ do juntos nunca se separen: porque si se han casado de es¬ ta manera, hacen ordinariamente mas crias. Pero si se se¬ paran, á lo menos no se casarán los de diferentes especies, como los de Alejandría y los de Campania; pues quieren menos á las palomas que les son desiguales, y por lo tanto no las pisan mucho, ni ellas ponen muchas veces. Nosiem. pre ni por todos se ha aprobado en el plumage el mismo color, y por esto no es fácil decir cual es. el mejor. El blan* co que se ve comunmente en todas partes, no se aprecia demasiado por algunos: sin embargo no se debe desechar en los que se tienen encerrados, pero se ha de desaprobar en grao manera en los que están en libertad, porque lo ob¬ serva el gavilán con muchísima facilidad. Pero aunque su fecundidad sea mucho menor que la de las gallinas, sin em¬ bargo producen mayor ganancia: pues no solo hace al año ocho crias la paloma, si es buena madre, sino que con sus valores llena las gavetas del amo, como nos .lo asegura el exeelente autor Marco Varron, que escribió haberse solido vender en su tiempo, mas austero que el nuestro, cada pac en mil sestercios. Pero nos avergonzamos de lo que sucede en nuestro siglo, si queremos creer que se encuentra quien dé por un par de pichones cuatro mil numos. Aunque á níi parecer son mas tolerables los que gastan una cantidad grande de dinero por gozar objetos de diversión, que los que apuran el rio Faso de la Colchída que desagua en el Mar Negro y los estanques Escíticos de la laguna Meotis. Ya en el tiempo presente eructan embriagados aves del Ganges y de Egypto. Sin embargo pueden cebarse aves en el palo¬ mar como se ha dicho, pues si hay algunos palomos estéri-
, libro octavo 2I llTnas' ÍW°í fe °’ 1 e “S ordan d e l mismo modo que las gad e hs morir ° S ^- 1C ° ne i en g° rdan mas fácilmente debajo vuelan ^ <1! 7 ™ *° 7 CS ' án robuslos X *° da vía "» ñas dando Ti n, 3 g "" aS p!u ™ as X les quiebras las pierpadm que sé a n‘° ^^ copiosamente í los abundan q c“a ll^'T 4 SÍ “ I Smos X á ellos con mas P-ernain'orc,ué g s T: S i r rS ° na t S ^ "¡"“‘e *• un dolor de cuvas res,ib ^ l uebra ” / cre ?° c l ue les causaráu todo en n J t y ? ultas se pondrán flacas, pero este méesta especie ^ ® 38 1 J 1 g aduras no tienen sosiego, y con bracía de la, * ejercici ° l íada aumentan á su cuerpo^La queóS ZZi:: les , Causa d °,' OT mas q» por dosis aquí para allí. 9 ^ es ( I ulta esperanza de andar de CAPITULO IX. *^ c cómo se engordan las tórtolas. ne ni saca end^mtirer 63 'n"^ P ° rque esta especie no po¬ do se cogen al vnil í . mism0 raod o que están cuanmismo selgordan cnT destlnan P ara cebarlas: y por lo Pero no en £ 1 71 ™™ ^ ? Ue ,a9 demas «ves; pongan los medios ln £ * pUes jí. e invierno aunque se baja su pretío J° r C °“ d,fi , cuIta d, y sin embargo el contrario en el estío ™ a a J )undanc,a de zorzales. Por tal que no le falte comida^ 3 3 t0 , rtola P ° r SÍ misma ’ con cer que echarle d da ‘ Pues no hay nada mas que haque^ng^Jden'menoTcon eftr^ * t0d ° mi ¡°> X no P“‘ P or que éste es el q ue mas l es 1!!,° C °° ° ,r09 S ranos > sin o de pan remojadas en vino la. i? **j 81 “ embar go las sopas ellas como á los nalonT? ' aS tn « or<Ja e " el inv.erno as á ** Para que se^no X F *“ dc,, ‘ “ “ ™ ‘* casilleros ú hornilla e Tea ° ? 7^" “° á las palomas van en ella palos en lineas 38 7 3 palec ’ s * no q u e se cíade cáñamo, y por delante rede? 1 * 6 ?'° S 86 P onen cstcr ¡llás 81 ba cen es¿ %££*£* *9“«> “P*» volar, pues mente p ara alimentarlas rmió SG es eclla c °ntínuarom. //. e “ tailas m ‘j° o trigo; y estos granos no b 3
aB COLUMELA. CAPITULO XIII. De las aves amphibias en general , y de los gansos en particular. Ahora paso á tratar de las aves que llaman amphibias r , porque no solo apetecen los pastos de la tierra, sino tam¬ bién los del agua, no estando mas habituados á aque¬ lla que á los estanques. Y entre las de esta clase ningu¬ na hay tan grata á la gente del campo como el ganso, porque no exige el máyor cuidado, y es un guardián mas vigilante que el perro , pues oon su graznido des¬ cubre á los que ponen asechanzas, según se nos ha trans¬ mitido por la historia haber sucedido en el asedio del capitolio 3 cuando gritó uno á la llegada de los galos, mientras los perros no chistaron. Y esta ave no se pue¬ de tener en todas partes, como opina muy verdadera¬ mente Celso, que dice de esta manera : »el ganso no se sostiene fácilmente sin agua ni sin mucha yerba, ni es útil en los plantíos , porque arranca todas las produc¬ ciones tiernas á que puede alcanzar.” Pero si en algún pa¬ rage hay un rio ó una laguna, abundancia de yerbas, y no menos siembras inmediatas, también se ha de criar esta especie de aves, lo que pensamos nosotros hacer igualmente, no porque sea de gran producto , sino por¬ que es de poco gravamen: sin embargo da de sí ansa¬ rones y plumas, que se pueden arrancar no una vez al año como se corta la lana á las ovejas, sino dos, en la pri¬ mavera y en el otoño. Y por estas causas conviene segu¬ ramente, si la cualidad de los lugares lo permite, criar aunque sean pocos, y destinar á cada macho tres hem¬ bras : pues por su pesadez no pueden pisar mas. Asimis¬ mo para que estén puestos á cubierto, conviene hacerles en lo interior del corral, y en rincones retirados, unos co¬ bertizos donde se echen y hagan sus posturas.
LIBRO OCTAVO a 9 CAPITULO XIV. Del modo de criar los gansos, y de la preparación del tugar donde se haga esto con comodidad. Los que quieran tener manadas de aves nadadoras han de formar chenoboscios 1 , que solo estarán florecientes si se hubieren dispuesto del modo siguiente: se cerca un corral separado de todo el demas ganado con una tapia de nueve pies de, alto, y sus colgadizos de manera que en alguna parte de ellos esté el cuarto para el guarda En «e. ^ eba j° colgadizos unos co- Llr HL, l d ,' e f a,n P w s<0 » ° annque sea de unos diir • l08 , C U!>les basta 4 ue tengan tres pies en todas JET*-? uno y _ una entrada con puerta sólida, porque en el tiempo de la postura se deben cerrar exac. ámente. T si fuera de la casería,, y no lejos de ella hubie- “ 0Se Pe.osi noty T . 1 otro ’ se haran una cisterna y una piscina ar- 1 leíales, para que baya donde puedan zabullirse, pues ton d deT r r P0 P T b n T Í f . C ° n C0 “ wlidad masque pon el de la tierra. Se les destinará también un camnn pantanoso, pero abundante de yerbas, y se sembrarán Otros pastos, como veza, trébol ¡ albolva*, y sobre todo Tmh* d Y b ' T a qUe l0S 8 ™ ^ «aman se- S« . también se lian de sembrar para este efecto muy pai O c ularmente semillas de lechuga, porque es una ver- ar d y ia apetccen con s as aves . fuera de que es una comida útilísima para los ansarones. Preparadas estas cosas, se ha de nr n/ escoger machos y hembras de cuerpo muy grande bUneos, pues hay otra especie de ganso pintado, qul siendom' P"" 01 ? ' 0 Sllvestre ba amansado , y se lia hecho domestmo: este no es igualmente fecundo,’ ni de ,Tn ° El tie.i’ii’ 0 " ° CUal áe , ."‘“gana manera se l,a de criar. hembras desde STSKd¡ Invleínp 8 í* cnado para que pongan y empolla? YdSdé
3 o COLUMELA. las calendas de febrero ó marzo, hasta el solsticio que se verifica ácia fines de junio, Y se juntan, no como las aves anteriores de que hemos hablado manteniéndose sobre la tierra, sino que lo hacen comunmente ert los rios ó en las piscinas; y cada hembra hace tres posturas al año , si no se la deja que empolle sus huevos , lo que es mas conveniente que el dejarlas que lo hagan: pues las gallinas crian mejor los ansarones, y se hace la camada mu¬ cho mayor. En la primera postura ponen las gansas cin¬ co huevos, en la segunda cuatro, y en la tercera tres: algunas personas dejan que saquen esta última las mis¬ mas madres , porque han de estar sin poner en el resto del año. Pero de ninguna manera se ha de permitir á las hembras poner fuera de su corral, sino cuando se viere que buscan sitio donde hacerlo , se les ha de apretar el vien¬ tre para examinar su estado, porque si se acerca la ho¬ ra de poner se tocan con el dedo los huevos que están abocados á la boca de la matriz, por lo cual ,se deben lle¬ var al cobertizo , y encerrarlas en él para que pongan; y esto es suficiente hacerlo una vez con cada una, por¬ que todas ellas vuelven al mismo sitio donde han pues¬ to la primera vez. Mas en la última postura, cuando que¬ remos que ellas mismas empollen, se han deseñalar los huevos de cada' gansa , para que se echen á las que los han puesto: porque se dice que la gansa no saca los áge¬ nos si no incuba al mismo tiempo los suyos. A las gallinas se les echan tantos huevos de esta especie como de pava real; esto es, cinco cuando mas, y tres cuando menos; pero á las mismas gansas, siete á lo menos, y once á‘ lo mas. Y se debe tener cuidado de poner raices de ortigas debajo de los huevos. Con cuya especie de remedio se curan para que no se pueda hacer daño á los ansarones cuando hayan salido del cascaron, los cuales mueren si les pican las ortigas cuando chiquitos: para que estos se formen, y salgan se necesitan treinta dias cuando hace frió, porque en los dias calientes son bastantes veinte y cinco; sin embar¬ go el ansarón sale muchas mas veces á los treinta. Y mien¬ tras es pequeño, en los diez dias primeros come en el co¬ bertizo con su madre: después, cuando el buen tiempo lo
LIBRO OCTAVO 3i permitej se saca á los prados y á las piscinas, y se ha de cuidar que no se pique con las espinas deja ortiga, y que no entre con hambre en el pastadero, sino que antes co¬ ma chicorias picadas ú hojas c¿c lechuga hasta que no quiera mas, porque si vá á él cuando todavía está poco fuerte, y con necesidad de comida, se obstina tanto en tirar de las matas y de las yerbas mas duras, que se le rompe el pescuezo 3. También es bueno echarle mijo, y aun trigo mezclado con agua; y luego que se ha pues¬ to algún tanto fuerte se junta con sus iguales en la ma¬ nada, y se mantiene con cebada, la cual no es inútil dársela también á . las madres. No conviene, meter en un cobertizo mas de veinte ansarones, ni de manera algu¬ na encerrar los pequeños con los mayores, porque el mas fuerte mata al mas débil. Los nidales en que empollan conviene que estén muy secos, y que tengan paja exten¬ dida wy si no la hubiere, heno, que lés es muy agradable. En cuanto á lo demas se ha de observar lo mismo que en los pollos de otras eápecies, que no puedan llegar don¬ de están la cúlebra, el hurón, el gato, ni aun la co¬ madreja, porque estos animales dañinos hacen una car¬ nicería terrible en estas aves cuando son pequeñitas. Hay algunas personas que arriman á las gansas que están em¬ pollando cebada remojada, y no dejan que desamparen muchas veces el nidal: después, en habiendo sacado los ansarones, les echan los cinco dias primeros polenta ó ha¬ rina amasada con agua, chino á los pavos reales. Algu¬ nos tambieq les dan mastuerzo verde picado muy menu¬ do en el agua, y es para ellos una comida muy agrada¬ ble. Después, así que tienen cuatro meses, los mas grandes se destinan para cebarlos, porque la tierna edad se tiene principalmente por la mas á propósito para esto: y el engordar estas aves es una cosa,muy fácil, porque no hay necesidad de darles otra cosa mas, que polenta, y ñor de harina tres veces al dia, con tal que se les pro¬ porcione beber copiosamente, y no se les deje libertad Para andar de una parte á otra, y estén en un sitio ca¬ lente y obscuro: cosas que contribuyen mucho á criar gordura. De esta manera en dos meses engordan, y por
3a COLUMELA. lo mismo aun los ansarones mas nuevos se ponen gordos muchas veces en cuarenta dias. CAPITULO XV. De los palos domésticos y silvestres , de las cercetas , mergansares y otras aves semejantes. El cuidado del nesotrophio 1 es semejante á este , pero su costo es mayor: porque se mantienen encerrados en él los patos, las cercetas, los patos silvestres, los mergansares y otras aves semejantes que escarban en los estanques y lagu*» ñas. Se escoge un sitio llano que se cerca con una tapia de» quince pies de alto: en seguida se cubre con un enrejado que se le pone por encima ó con redes de malla grande, para que no puedan irse las aves domésticas, ni entrar las águilas ó gavilanes. Y toda esta cerca se enluce bien por dentro y fuera, para que no se introduzca ningún gato ni hurón 3 : en seguida se abre en medio del nesotrophio un estanque de dos pies de hondo*, dándole de largo y ancho el espacio que permita la situación del lugar. Para que las orillas del estanque no se destruyan con la impetuosidad del agua que siempre debe correr-al través de él, en caso que rebose, se solarán con obra de Segni, y no conviene que estén cortadas en forma de gradas, sino que se vayan decli¬ nando poco á poco en pendiente para bajar al agua como se baja a! mar desde la orilla. Pero el suelo del estanque se ha de cubrir en todo su circuito hasta las dos terceras par¬ tes de su longitud y latitud con piedras clavadas y mezcla para que no pueda criar yerba, y presente á las aves, cuan¬ do nadan, el agua libre cíe estorbos: por el contrario la par¬ te que está en medio debe ser de tierra para que se pueda sembrar de colocasias y otras yerbas acuáticas que hacen sombra á las guaridas délas aves, pues hay algunas que tie¬ nen gusto en estarse aun en bosquecillos de tarayes, ó enjun¬ cadas. Pero no por esto ha de estar todo el estanque cubier¬ to de bosquecillos, sino ha de estar, como he dicho, des¬ ocupado por su circuito, para que cuando por lo templado del dia.estén las aves contentas porfíen á cuál nada con mas
LIBRO OCTAVO 33 velocidad: pues así como desean tener donde meterse y don * de poner asechanzas á los animales acuáticos que estén ocul¬ tos; del mismo modo se enfadan si no encuentran espacios libres por donde atraviesen. Estarán ademas de esto las ori¬ llas fuera del estanque cubiertas de yerba por todas partes hasta veinte pies, y después de este espacio habrá unas hor¬ nillas á lo largo de las tapias de un pie en cuadro, fabrica¬ das de piedra y enlucidas, en las cuales harán las aves sus nidos: y éstas se separarán por boxes y mirtos que las cu¬ brirán, y no pasarán de la altura de las paredes. En segui¬ da se abrirá inmediatamente en la tierra un caño pequeño que seguirá por todo el largo de las hornillas, en el cual se echará todos los dias la comida, que correrá mezclada con el agua, pues este es el modo con que se dá á esta clase de aves. Entre las semillas terrestres ningunas les son tan agra¬ dables como el panizo y el mijo, como también la ceba¬ da: asimismo donde hay proporción se les dá bellota y orujo de uvas. En cuanto á comida acuática, si hubiere facilidad, se les dará camarón, ó la barata anchoa, ó si hay alguhos.animales fluviátiles de poco tamaño. Los tiem¬ pos de juntarse estas aves son los mismos que guardan las demas silvestres,'ésto es, el mes de marzo y el siguiente, en los cuales se han de esparcir por todos lados en el cor¬ ral paja y ramillas de árboles, á fin de que puedan recoger las aves las que hayan menester para hacer sus nidos. Pe¬ ro lo mas importante que hay que hacer cuando se quie¬ ra establecer un nesotrophio es recoger los huevos de dichas aves de-las inmediaciones de las lagunas donde los ponen Comunmente, y echárselos á gallinas de corral para que los saquen: pues sacados y criados por ellas los pollos deponen su carácter salvage, y encerrados en viveros procrean sin duda: pues st quieres encerrar aves acabadas de coser v acostumbradas á vivir en libertad, tardan en poner en el cautiverio. Pero bastante se ha hablado de la manutención Tora, II, G
34 COLUMELA. CAPITULO XVI. De las piscinas , y del mantenimiento de los peces. Ai tratar de los animales, acuáticos llegaremos opor¬ tunamente á hablar del cuidado que se debe tener con los peces, cuyo producto aunque: yo lo contemple muy age¬ no de los labradores (¿ pues qué cosa se puede concebir mas contraria que lo de tierra á; lo fluido?) sin embargo no lo omitiré. Porque nuestros mayores celebraron la afi¬ ción á estas cosas, hasta el punto de encerrar los pesca¬ dos de mar en agua dulce, y de mantener con tanto cui¬ dado el mujol y la pintaroja, como ahora la murena y el lobo marino. Pues tenia en mucho aquella antigua y rús¬ tica progenie de Rómulo y de Numa comparando la vi¬ da del campo á la del pueblo, el que no les faltára ren¬ glón ninguno de provisiones: por lo cual, no solo pobla¬ ban las piscinas que ellos mismos habian construido, sino también llenaban de pescados que hacían traer del mar, los lagos formados por la naturrleza. De ahí resultó que el lago Volino, el Sabatino, el de Volsena y el de.Viíerbo, hubie¬ sen procreado lobos marinos, y doradas , y todas las demas especies de pescados que aguantan en el agua dulce. Des¬ pués la edad siguiente abandonó este cuidado, y el lujo de los opulentos cerró el mar, y al mismo Neptuno en tiempo de nuestros mayores, cuando corría como muy agudo un hecho y un dicho de Marcio Philipo: que eran dictados por una vanidad excesiva. Pues cenando por casualidad en una casa donde estaba hospedado en Casino, y habiendo gustado un lobo pescado en un rio inmediato que le habian servido y echado fuera el bocado, continuando su mala acción con un dicho igual dijo: muera yo, si no pensé que era un pes¬ cado. Este juramento falso hizo mas sutil la gula de mu¬ chas personas, y ensenó á los paladares mas inteligentes y delicados á mirar con hastío los lobos de rio como no fue¬ sen los que el Tiber hubiera fatigado cuando subiesen su corriente arriba. Y así dice Terencio Varron: ningún faramallista, ni ningún hombre bajo hay en este siglo que
LIBRO OCTAVO 35 no esté entendido en que es indiferente tener el vivero po¬ blado de semejantes pescados ó de ranas. Sin embargo en los mismos tiempos en que Yarron referia este lujo, se alaba sobremanera la austeridad de Catón, que con todo eso cuando era tutor de Lúculo vendió en la suma enorme de cuatro millones de sextercios las piscinas de su pupilo; pues ya eran célebres las comilonas en las hosterías cuan¬ do se hacia venir el agua del mar para llenar los vive¬ ros ; y Sergio Grata y Licinio Murena, muy apasionados á ellas, que se complacían tanto con estos sobrenombres que tomaron por razón de los peces que habían pescado, como los que tomaron antes los de Numantino é Isáurico, por las naciones que habían vencido. 1 Pero como las costumbres se han pervertido de suerte que estas cosas se tengan no por de moda, sino por muy laudables y decorosas; nosotros también para no parecer censores tardíos de tantos siglos como han pasado, enseñaremos igualmente esta ganancia que puede sacar el padre de familia con su casería. El que hubiere comprado islas ó haciendas marítimas, y no pudie¬ re sacar frutos de la tierra por la esterilidad del suelo que se advierte comunmente en la orilla del mar, constituirá un fondo de rentas sobre sus aguas. Pero es como el princi¬ pio de esta empresa examinar la naturaleza del lugar don¬ de se hubiere determinado hacer las piscinas, pues no se pueden tener todas las especies de pescados en todas las cos¬ tas. La situación fangosa cria el pescado aplastado, como el lenguado, el rodaballo y la platija: esta misma es también muy conveniente para los conchylios, para los múrices y para las ostras, como también para las pechinas de púrpu¬ ras y perlas, para las bellotas marinas y para los esphondyles. Mas la situación arenosa á la verdad no mantiene muy mal los peces aplastados, pero alimenta mejor los de alta mar, como las doradas, los dentones y las ombrinas, bien sean de Cartago, ó bien de nuestro país; y para las conchas son menos á propósito. Por otra parte el mar, que está lle¬ no de peñascos, cria pescados de su nombre, esto es saxáti¬ les en latin, que equivale en castellano á cosa de peñascos, porque se recogen en ellos, como los meros, los tordos ma¬ rinos y los melanuros. Y así como conviene saber las dife- G a
36 COLUMELA. réndasele costas, así también es conveniente conocer lásde los mares, para lio dejarnos engañar con pescados extrangeros; pues no pueden todos estar en todos los mares, co* ni o el lie 1 ope, que vive en el mar de Pamphilia, y no en otro: como en el mar Atlántico la gallineta, que en nuestro municipio de Cádiz se cuenta entre los mejores pescados, y por una costumbre antigua lo llamamos zco, y como el es¬ caro que sale con muchísima abundancia de las costas de toda el Asia y de la Grecia hasta Sicilia, y nunca lia llega¬ do al mar de Liguria, ni ha pasado.por las costas de lasGalias al de Iberia. Y así aunque después de cogidos se traigan á nuestros viveros, no se pueden conservar mucho tiempo. De todos los pescados exquisitos sblamente la mu¬ rena, aunque originaria del mar de Tarso y del de Escarpanto que está á la extremidad de éste, aguanta cualquie¬ ra mar extraño á que se transporte. Pero ya es menester hablar de la situación de las piscinas* CAPITULO XVII. De la posición de la piscina. Creemos que un estanque es perfecto, cuando está dis¬ puesto de manera que la ola del mar que entra en éL echa fuera á la anterior, y no deja que permanezca allí. Pues el estanque es muy semejante al mar, que agita¬ do por los vientos se renueva continuamente, y no pue¬ de calentarse, porque hace subir el agua fresca desde el fondo á la parte superior. Pero este estanque, ó se abre en piedra, para lo que se presenta muy rara vez la oca¬ sión, ó se construye en la orilla con obra de Segni. Pero como quiera que se haya fabricado, si está siempre fres¬ co por el agua que le está entrando, debe tener caver¬ nas junto al suelo, unas sencillas y derechas para que se metan en ellas los rebaños escamosos, otras con revuel¬ tas á manera de caracol, y no demasiado espaciosas para que se escondan las murenas; aunque á algunas personas no Ies agrada que se mezclen con pescados de otra es¬ pecie, porque si les acomete la rabia 1 , á la cual están su-
LIBRO OCTAVO 3 - jctas por lo común como los perros, persiguen con fu¬ ria a los pescados.de escama, y consumen muchísimos co¬ miéndoselos. Y sr la naturaleza del sitio lo permite sera conveniente dar paso al agua por todos los lados de la piscina, pues sale fuera con mas facilidad la que ha estado en ella algún tiempo cuando al entrar la ola por alguna parte, tiene abierta la salida por la opuesta. Y tós con uctos pata este paso, somos de opinión que se ha¬ gan por la parte inferior del dique, si la situación del lugar es tal que puesto el nivel en el suelo de la piscina, vacL r tar 1 3 su P erficie del á siete pies de eleración sobre el: porque á los peces del estanque es su¬ ficiente tener el agua á esta altura; y no hay duda q e está °o a ue may0r P r °“ ad viene ll agua!mas fresca sta, lo que es muy conveniente á los peces. Pero si el siagua d^rlT 11105 t r b leCer el Vivero está á nivel con el hmido^ ’ abnm Una P ,Sclna de nueve pies de ondo, y se conducirán l as aguas p or dos cana | e g Íartcon 7 Se ha de P rocurar ^ venq u e estannm h S ‘ m d a , ln u a nC ‘ a, , p UeS laS a S uas ««aneadas suerte si no ^ J ° d ‘ Ch ° mVC n ° Se echan fuera de otra personas DiemnrT ^ 8 T de a S ua ™ va, Muchas aues larooc j U - SG 1311 de ^ a cer en semejantes están* asfn? l0S wyenlo. lados car i , evu eltasafin de que cuando tengan calor nnp dan e 8tai . . la sombra . Per0 ¿ ^ ^ ^ que 2LT "í'” 3 les es perjudicial que se haga esto: porv no c r e ^ COnc ^ ri J os 110 re ^iben fácilmente las aguas nuevas rgpsSSSSg sera e n ias boca§ de ios —i-tosprtd: a¿ua ae las piscinas unos enrolados sito que queden din, o * 2 ? ! “ ? * - ^ ** ftfera de P»p6- Torn. U entr ° al S unos Píaseos de la orilla repL-, J c 3
44 COLUMELA. cer de los dueños, y otras para ganancia v renta. Los que encierran la caza para su diversión se contentan con cer. rar el coto en un parage inmediato á la casería, sea como fuere y con darles siempre de comer y beber á ma¬ no, pero los que desean ganancia y rentas, en habiendo un bosque próximo á la casería, lo destinan sin detención para estos animales (pues importa que no estén retira¬ dos de la vista del amo). Y si follare agua que nazca allí se introduce agua corriente, ó se abren albercas que se pavimentan con obra de Segni, para que retengan la q u e recojan de lluvia. La extensión del bosque que se ocupa es con arreglo á las facultades de cada cual; y 6 ¡ | a equidad de .a pienra y del trabajo lo persuade, se cer¬ ca sin duda con un muro de cal y canto, y si sucede lo contrario, con uno de adobes y barro. Pero cuando no tiene cuenta al padre de familia una ni otra cerca la razón dicta que se cierre con vacerras: pues así se*lla¬ ma cierta especie de enrejados que se forman de roble encina ó de alcornoque, porque rara vez hay propor¬ ción de olivo Por último, para esto se echa mano de cualquiera madera que resista mas á las lluvias, se»un ] a cpndicion del pais. Y bien sea un palo entero, ó°segun diere de sí su grueso un medio palo ó cuartón, se ho¬ rada por el lado en muchos sitios, y después de clava¬ dos perpendicularmente al rededor del coto, de trecho en trecho se introducen varales por los agujeros de los la¬ dos , para que impidan que salgan las fieras. Y es suficien¬ te clavar las vacerras de ocho en ocho pies, y formar los enrejados con los varales que se introduzcan transversal, mente, de manera que la anchura de los espacios que hay de agujero a agujero no facilite la fuga á los ani¬ males. Y de este modo se pueden cerrar aun paises de muchísima extensión , y cadenas de montañas, como lo permite en las Qálias y en otras algunas provincias tam¬ bién lo vasto del terreno: pues no solo hay grande abun¬ dancia de madera para fabricar las vacerras , sino que las demas cosas necesarias para formar estos cotos están por fortuna de sobra , porque el terreno no solo tiene gran muchedumbre de manantiales, cosa en extremo saluda-.
LIBRO NONO 45 Lie á las antedichas especies ele animales, sino también les suministra pastos con la mayor abundancia, y es¬ pontáneamente ; y sobre todo se eligen bosques fértiles en producciones de la tierra y de los árboles, pues tanta necesidad tienen de frutos de árboles como de yerbas gramíneas; y se celebran mas que todos los que son mas fértiles en bellota de encina, de carrasca, y no menos en la de rebollo, como asimismo en madroño, y en las demás frutas silvestres de que hemos hablado con mas individualidad al tratar de las aves de corral: pues por lo común casi lo mismo es la comida de los animales silves¬ tres que la de los domésticos. Sin embargo, no se debe contentar el diligente padre de familia con los manteni¬ mientos que la tierra produce por sí misma, sino que en los tiempos del año en que los bosques no tienen pas¬ tos, ha de socorrer a los animales que tiene erícerrados con los granos que ha entrojado, y mantenerlos con cebada, con escaña ó con habas, como también con orujo de uvas en muchísima cantidad; y en una palabra, darles de to¬ do aquello que esté mas barato. Y para que las fieras ad¬ viertan que se les da esto , convendrá soltar en el coto una ó dos de las que se habrán amansado en la casa, pa¬ ra que discurriendo por todo él atraigan al sitio donde se les ha echado la comida las que duden ir á él. Y no solo conviene hacer esto durante la escasez del invierno, sino también cuando hayan parido las hembras para que crien mejor sus hijos. Y así el guarda del coto debe exa¬ minar a menudo si lo han hecho ya para que se man¬ tengan con grano, que se les dará á mano. Pero no se ha de permitir que ninguna cabra montés, ningún javalí , ni otro algún animal silvestre se envejezca mas allá de cua¬ tro anos; pues hasta esta época van cada vez á mas, y después con la vejez se enflaquecen: por lo cual se han e vender mientras el vigor de la edad les conserva la hermosura del cuerpo. Pero el venado se puede conser- ? ar por muchos años, porque le dura bastante tiempo la le ha cabido en P art e una vida mas j as por lo tocante á los animales pequeños, como a Uebre, 1 0 que tenemos que prevenir es que en los
4 6 COLUMELA. cotos que están cercados con tapias, se echen granos de mixtura, y semilla de chicoria silvestre, y de lechuga en erillas pequeñas, que se harán en diversos sitios. Y tam¬ bién se sacarán del granero garbanzos de Cartago, ó de estos de la tierra, y no menos cebada y gálgana, que se les darán después de haberlos remojado en agua llovedi* za , pues secos éstos granos no los apetecen mucho las liebrecillas. Por último, estos animales ú otros semejan¬ tes, se entiende fácilmente (aunque yo no lo diga) que no conviene encerrarlos en cotos cercados con vacerras : su* puesto que por la pequenez se introducen fácilmente por los enrejados; y consiguiendo salidas libres, disponen la fuga. CAPITULO II. De las abejas. Paso ahora á tratar del cuidado que se ha de tener con las colmenas, del cual no se pueden dar preceptos con mas exactitud que los que ha dado ya Hygino, con estilo mas florido que Virgilio, ni con mas elegancia que Celso. Hygino recogió las opiniones de los autores an¬ tiguos que estaban esparcidas en monumentos separados; Virgilio las adornó con las flores de la poesía; Celso se ar¬ regló por los dos referidos. Por lo cual, ni aun debíamos empezar á tocar la materia de este tratado, á no ser por¬ que el complemento de la enseñanza que hemos toma¬ do á nuestro cargo exige, como una de sus partes, el ha¬ blar de ella, á fin de que el todo de nuestra obra que hemos empezado no pareciese mutilada é imperfecta, co¬ mo si se le hubiese cortado algún miembro. Y aquellas co¬ sas que se han contado fabulosamente sobre el origen de las abejas, y que Hygino no ha omitido, mas bien las condonaré, haciéndome cargo de la licencia poética, que admitirlas para darles crédito. Y á la verdad , no corres¬ ponde á un hombre del campo investigar si hubo una muger muy hermosa llamada Melisa 1 que Júpiter con¬ virtió en abeja , ó si (como dice el poeta Euhemero) las abejas engendradas por los tábanos y el sol, y que fueron
LIBRO NONO 47 criadas por las ninfas Phryxonides 2 , después lian sido ámas de Júpiter en la caverna de Dicte, y han tenido por con¬ cesión de este Dios la misma comida con que lo criaron cuando pequeño. Pues aunque estas cosas no desdigan de Un poeta, sin embargo Virgilio las tocó sumaria y lige¬ ramente tan solo en un verso, diciendo de esta mane¬ ra: «mantuvieron al Rey del cielo bajo del centro de Dicte. Pero ni aun pertenece á los labradores saber cuándo y en qué pais han nacido primero: si en Thesalia bajo Aristeo 3 , o en la isla Cea, como escribe Euhemero; en el monté Ilymeto en tiempo de; Erichtonio, como dice Euthronio; o en Creta 4 en el de' Saturno¿ como quiere Ni* candro; y no les corresponde mas saber si los enjambres se multiplican por la unión de los dos sexos , como los demas animales, o si cogen los herederos de su especie en las flores, lo que afirma nuestro-Marón (oeorg. lib. 4v v. 2 o 3 .J y si vomitan por el pico el licor de la miel, ó lo echan por otra parte. Pues es mas propio de los que están de-» dicados á descubrir los secretos de la naturaleza, quede las gentes del campo, hacer indagaciones sobre estas cosas, y sobre otras semejantes á ellas. Y este trabajo -es mas agra¬ dable á los hombres estudiosos, que tienen lugar de leer, que á los labradores que están con ocupaciones, pues en nada alivian su trabajo, ni aumentan sus ganancias. CAPITULO XII. Cuantas especies hay de . ellas , y cuál es la mejór de todas.. Por lo cual volvamos á aquellos objetos que son mas con¬ venientes á los que tratan en colmenas. Aristóteles, fun¬ dador de la secta peripatética, en los libros que escribió sobre los animales hace ver que hay muchas especies de abejas ó de enjambres; y de estos unos tienen abejas grandes y abultadas, como también negras y peludas: otros as tienen raas pequeñas á la verdad, pero igualmente re¬ ndas, de color obscuro, y con el pelo herizado: otros pequeñas que estas , y no tan redondas ; pero con to-
43 COLTJMELA. do eso gruesas, anchas, y de color de miel; algunas muy pequeñas ,delgadas, con el vientre puntiagudo, manchas de color de oro y lisas. Virgilio (oeorg. ia>; 4. t. 33 .), siguien¬ do su autoridad, aprueba sobre todas las pequeñitas , oblon¬ gas, lisas , brillantes , que resplandezcan como el oro , y manchadas con pintas iguales , é igualmente de un carác¬ ter pacífico: pues cuanto mas grande y mas redonda es la abeja , tanto peor es. Pero la cólera de las abejas de la especie mejor se aplaca fácilmente con la asistencia con¬ tinua de los que cuidan las colmenas; pues andando mas cotí ellas, se amansan mas pronto, y si se han cuidado con esmero duran diez años, y ningún enjambre puede pasar de esta edad, aunque se sustituyan todos los años abe¬ jas nuevas .en lugar de Jas que han muerto, porque á los diez años por lo común se consume enteramente la pobla¬ ción de una colmena. Y así para que esto no suceda en todo el colmenar, siempre se ha de estar propagando la raza de estos insectos, y se ha de tener cuidado en la pri¬ mavera, cuando salgan los enjambres nuevos, de recoger¬ los, y de aumentar el número de las colmenas, pues mu¬ chas veces son sorprendidas por enfermedades, las cuales se dirá en su lugar cómo convenga curarlas. CAPITULO IV. De la situación en que se han de colocar , y cuál es la mejor comida para ellas . Así que se han escogido las abejas con arreglo á las cua¬ lidades que hemos dicho, se les deben destinar sitios don¬ de se provean de comida, y estos deben ser muy solita¬ rios, y como previene nuestro Marón, (ccorg. m>. 4. v. li¬ bres de ganados y en un clima templado, y de ninguna manera expuesto á tormentas, dónde no tengan, dice, en¬ trada los vientos, porque ellos las impiden que lleven sus provisiones á la colmena; ni las ovejas ni los petulantes machos de cabrío insulten las flores; ni la ternera, que va¬ guea por la llanura, sacuda el rocío que cubre las yerbas, ni las pisotee cuando van naciendo. Y el mismo parage ha de ser fecundo en plantas pequeñas, sobre todo en tomillo,
LIBRO NONO 49 en orégano, igualmente en mejorana silvestre, ó en cunila de nuestro país, que la gente del campo llama ajedrea. Ade¬ las de estas plantas habrá también otros arbustos mas des¬ collados, como el romero, las dos especies de cytiso, pues lo hay sativo y silvestre, el laurel de esta clase siempre ver¬ de, y la carrasca , llamada en latín ilex minar , pues el ace¬ bo, que es ilex major , se reprueba por.todos: las yedras tam¬ bién se aprueban no por su bondad, sino porque dan mu¬ chísima miel. Pero los árboles que se aprueban mas son el azufaifo rojo y el blanco, y no menos el taray; también los almendros, los pérsicos, los perales: en una palabra, la ma¬ yor parte de los árboles frutales, para no detenerme en nom¬ brarlos uno por uno. Pero entre los árboles silvestres sirven gtandemente los que producen bellotas, como también la cornicabra, el lentisco, que no le es desemejante, y el cedro oloroso. Mas de todos los árboles solo los tilos 1 son los que perjudican a estos insectos; los» tejos también se desechan. Ademas de estos hay una infinidad de semillas que'producen yerbas en el cesped inculto, q en las tierras labradas, que echan flores muy agradables á las abejas, como son en Ja tierra de riego las matas de amelo, los tallos de acan¬ cho, los de gamón,la éspatlia del narciso. Mas en la9 tablas el jardin brillan las blancás azucenas, los alelíes que no Jes ceden en hermosura, como también los rosales de Cartago, las violetas amarillas y las moradas, y no menos el jacinto de color azul celeste: también se ponen bulbos de azafran de CóryCós ó de Sicilia, para que den color y olor 8 as mieles. Por ultimo , nacen tanto en las tierras cultiva¬ das como en las de pastos innumerables yerbas de clase infenor que hacen llenar de miel los panales: como la lapsa - na Silvestre común el rábano rusticano, que no es mal estimado que esta, algunas hortalizas como el onagro y la chicoria silvestres, las flores de la adormidera nigra, la zanaho„a silvestre y la cultivada, que los griegos llaman J y umon ' Pero de todas las yerbas que he propuesto y que he omitido por ahorrar tiempo (pues su nújor gu s tT C “ ab J e l d t0m ' ‘ l 0 CS Cl qUe dá miel de me ‘ el sfrp¿w d ? P “ eS dC “ S ' g Uen la me i orana silvestre, Tom. // 01 ' e S ano : elaromero y la cunila de nuestro país, D
5 o COLUMELA. que he dicho llamarse ajedrea, aunque superiores, están en tercer lugar; las flores de taray 3 -, las dé azufaifo y las de¬ mas especies de comida que liemos propuesto, la dan de un gusto mediano. Pero la miel que pasa por peor que todas es la de bosques que se saca del esparto y del madroño; y la de la casería que dan las hortalizas y las yerbas que se crian en el estiércol. Y una vez que he expuesto la situación de la comida de las abejas, y las especies que hay de ella, ahora voy á hablar de las mismas acogidas y domicilios .de los enjambres. CAPITULO Y. De la elección de sitio para el colmenar. Se ha de colocar el domicilio de las abejas frente del me¬ diodía de invierno 1 , lejos del tumulto y de la compañía de los hombres y de los animales, en un sitio que no sea ca¬ liente ni frió, pues ambas cosas les son dañosas. Y este sitio ha de estar en la parte mas baja del valle, para que cuando salgan las abejas vacías á traer la comida, suban vo¬ lando con mas facilidad á los sitios mas altos, y después de haber recogido lo que necesiten, bajen sin. traba jo con su carga» siguiendo la pendiente,Si la'situación de la casería, lo diere de sí, no hay duda que conviene poner el colme¬ nar unido al edificio y cercarlo con tapias; pero en parte que esté libre de los olores pestilentes de la letrina, de la estercolera y del baño. Pero si la posición de la case¬ ría no permitiere evitarlos, y sin embargo no se siguieren muy grandes inconvenientes, aun en este caso conviene mas que el colmenar esté á la vista del amo. Mas si todo fueré contrario, á lo menos se pondrán las colmenas en, un va¬ lle vecino, donde no sea molesto al dueño bajar muchas veces, pues esta granjeria exige una fidelidad muy grande, y como esta sea una virtud rarísima, se guarda mejor y con mas seguridad con las visitas del amo. Y á la adminis¬ tración del colmenar no solo le es contrario un hombre frau¬ dulento, sino el que es perezoso y desaseado, y no menos le perjudica ser tratada con porquería, que manejada con fraude. Pero donde quiera que estén las colmenas, no ha
LIBRO NONO 5i de ser muy elevado el muro que las cerca; pero sí se quisie¬ re hacer mas alto por.miedo ; de los ladrones, tenga entra* das para las abejas por ventanillas que se abrirán á tres pies por encima del suelo; y junto á este cercado se hará una choza en la que habitarán los colmeneros y se guardarán los utensilios cohvenieutes: y sobre todo estará provista de colmenas preparadas para recoger los enjambres nuevo?, como también de yerbas medicinales., y todas las demas cosas que se aplican á las enfermas. ( Y ir s ilio Geor gl ib -4-v.ao.J Haga sombra al vestíbulo una palma ó un acebuche gran¬ de, para que cuando las reinas nuevas conduzcan los primeros enjambres en la primavera, y la juventud que sale de los panales se ponga á jugar, las orillas de un arro¬ yo vecino las conviden á guarecerse del calor, y el árbol que encuentren á la salida los mantenga en su frondosa acogida. También, si hay proporción se les introducirá agua que corra de continuo;si no , se les echará en una pileta á mano, pues sin. ella no se pueden formar los panales, la miel, ni finalmente las abejas nuevas. Ademas de esto, ya sea que se les haya introducido agua corriente, ya que se les haya echado en piletas la de pozo, se pondrán en ella muchas varas y piedras por causa de las abejas ( G eorg. iíb. 4. v. 27. ) p ara q Ue p Ue( } an reposarse sobre esta especie de puentes multiplicadas , y extender sus alas al sol del estío, si por casualidad un fuerte aire solano las ha dispersado cuando estaban paradas, ó las ha sumergido en el agua. Se deben asimismo plantar todo al rededor del colmenar arbustos pequeños, y sobre todo los que son conducentes para conservar la salubridad de las ábejas: pues también el cytiso, la cásia, el laurel silvestre, y el romero, como igualmente la ajedrea y el tomillo, y asimismo las viole* tas, ó cualesquiera otras plantas que la cualidad de la tierra permita que se pongan en ella con utilidad, sirven eiemedioá las abéjas que están enfermas. No solo se ale¬ jaran las plantas de olor fuerte y fastidioso, sino también cua quiera cosa que lo tenga, como el del cangrejo quema* ta°r ’l° 6 • Clen ° de las la S unas: igualmente se han de evios sonidos que causan las cavidades de las rocas, que griegos llaman cxos^. D 2
5a COLUMELA. CAPITULO VI. Cuáles son las mejores colmenas . Ordenados pues los domicilios de las abejas, se ban de fabricar las colmenas según la condición del pais. Si es¬ te es abundante en alcornoque, sin duda las haremos con la mayor utilidad de corcho, porque no están muy frías en el invierno ni muy calientes en el verano: si es muy fecun¬ do en cáñahejas, se hacen de ellas con igual utilidad , pues que la naturaleza de éstas es semejante al corcho: si no hu¬ biere uno ni otro, se hacen con mimbres entretejidas: y si ni aun éstas hay, se fabricarán con troncos de árboles ex¬ cavados , ó aserrados, y hechos tablas. Las peores de todas son las de barro cocido, que se encienden con los calores del estío, y se hielan con los fríos del invierno. Las demas especies que hay de colmenas son dos, que unas se hacen con boñiga, y otras se construyen con ladrillos; una dé las cuales la condenó con razón Celso, porque está muy expues¬ ta á quemarse, y aunque aprobó la otra, no disimulo su principal inconveniente, que consiste en no poderse mudar si el caso lo exige. Y así no pienso como él que á pesar de esto se han de tener colmenas de la ultima especie: pues no solo es contrario el que sean inmuebles a los intereses del dueño, si quiere venderlas ó proveer de ellas otras hereda¬ des (razones de comodidad relativas solamente al padre de familia) sino también lo es á lo que-se debe hacer por'cau¬ sa de las mismas abeja4, cuando convenga trasladarlas á otros parages, por estar afligidas de enfermedad ó por la es¬ terilidad ó escasez de los lugares en que se hallan, y no pue¬ dan moverse por el referido motivo. Esto se ha ¡de evitar absolutamente. Y así, aunque yo veneraba la autoridad de este doctísimo vaíon, no obstante, dejando aparte los reé* petos, no be dejado de decir mi sentir. Pues lo que mueve principalmente á Celso, que es el temor de que las colme¬ nas estén expuestas al fuego y á los ladrones, se puede evi¬ tar revistiéndolas con ladrillos, lo que las preservará de la rapacidad de los ladrones, y las protegerá contra la violen-
LIBRO NONO £3 cía de las llamas, y cuando se hayan de mover se podrá hacer rompiendo el revestimiento de ladrillos. CAPITULO VII. Cómo se han de colocar ésta s. Pero como esto parecerá engorroso á muchas personas, sean como sean las colmenas que se quisieren emplear, se debe» rá hacer á todo lo largo del colmenar un poyo de piedra de tres pies de alto y otro tanto de grueso, y después que se haya construido de esta suerte, se enlucirá de manera que no puedan subir los lagartos, las culebras ni otros animales nocivos. Después se pondrán encima de él las colmenas, ya sean hechas de ladrillos, como quiere Celso, ó ya de otro material, rodeadas, según mi opinión, de fábrica por todas partes menos por detras, ó lo que practican casi todos los que las cuidan con atención: recójanse, las colmenas pues» tas en fila con ladrillos ó cantos, de modo.que cada una quede encerrada entre dos paredes inmediatas una á otra, de manera que las frentes estén libres por delante y por detras, pues por delante se han de abrir algunas veces, y muchas mas por la parte posterior, pues por ella se cuidan de cuan» do en cuando los enjambres. Pero si ningunas paredes hu¬ biere entre las colmenas, sin embargo se han de colocar de manera que estén á alguna distancia unas de otras, no sea que cuando se les dá vuelta, la que se toca para cuidarla conmueva la otra que está pegada á ella, y despachurre las abejas vecinas, que temen todo movimiento que se comuni¬ ca á sus delicadas obras de cera, como si fuera una ruina. Es suficiente que haya tres filas de colmenas colocadas las unas mas arriba de las otras, pues aun en este caso registra el colmenero con poca comodidad las de la fila superior. Las piqueras que dan entrada á las abejas han de estar mas inclinadas que la parte posterior, para que no entre el agua de la lluvia, y si hubiere entrabo por casualidad, no pare, sino salga por la piquera. Por lo cual convendrá que los colmenares se resguarden por encima con cobertizos, ó con bardales unidos con barro á la Cartaginesa, cuya cubierta Tom. II, D 3
6o COLUMELA. hay muchas están reconciliadas de buena fe., las que de* jarás de esta manera hasta que vuelvan á su domicilio; pero si estuviere dividido en dos ó en tres como en pe¬ chos, no te quedará duda de que no solo hay muchos gefes , sino que están todavía irritados entre sí, y deberás buscarlos en aquellas partes en donde vieres que hay mas abejas amontonadas. Y por consiguiente después de ha¬ berte frotado la mano con el zumo de dichas yerbas, es¬ to es, de torongil común ó cidrado, para que no huyan las abejas cuando las toques, introducirás suavemente los dedos, y registrarás las abejas después de desunirlas, has¬ ta que encuentres al autor de la discordia que debes des¬ pachurrar. CAPITULO X. ^Qaé figura tiene la reina de las abejas. Estas reinas son un poco mas gruesas y mas lar¬ gas que las demas abejas, con las piernas mas derechas, pero con las alas menos grandes, de un color hermoso y limpio , lisas y sin pelo ni aguijón , á menos que alguno tal vez tenga por tal una especie de cabello mas grue¬ so que tienen en el vientre, del cual sin embargo no se sirven para hacer daño. También se encuentran algu¬ nas obscuras y herizadas de pelo, por cuya apariencia juzgarás mal dé sus propiedades {Virgilio georg. lib. 4, y. 85, 91, 91) Porque hay dos figuras entre las reinas, como entre las abejas comunes, las unas brillan con manchas de color de oro, y se distinguen por sus escamas rojas, como tambien son notables por su pico. Y éstas son las que mas se aprueban , y son las mejores : pues las mas malas pa¬ recidas á un gargajo son tan feas como cuando un via¬ jero viene de pasar por un camino lleno de polvo , y es¬ cupe tierra de su boca seca, y (como dice el mismo Vir¬ gilio, de quien se ha copiado lo que precede) son des¬ preciables por su desidia, y por el vientre abultado que arrastran por el suelo. Por consiguiente darás muerte á los gefes de peor especie, y dejarás reinar solos en su cor¬ te los de la mejor. Los cuales sin embargo se han de des-
LIBRO NONO 61 pojar de sus alas, siempre que se empeñen en hacer á menudo salidas impetuosas con su enjambre y huirse. Pues quitando las alas á este gefe vagamundo, lo retendremos como con cierta especie de grillete, y destituido del re¬ curso de la fuga , no se atreve á salir de los límites de su reino, y por lo tanto no permite al pueblo de su mando alejarse mucho» CAPITULO XI. Cómo se enmienda la despoblación de las colmenas l Alguna vez conviene matarlo, cuando una colmena vie¬ ja disminuye el número de sus abejas, y se ha de res¬ tablecer sil despoblación con algún enjambre. Y así lue¬ go que al principio de la primavera se hubiera avivado la cria nueva en aquella colmena , se despachurra el rey nuevo, á fin de que la multitud viva con sus padres sin discordia. Pero si los panales no hubieren producido pro* le alguna, se podrán incorporar las abejas de dos ó tres colmenas en una; mas se han de haber rociado antes con algún licor dulce: por último se podrán encerrar, y te¬ nerlas así casi tres dias, poniéndoles comida hasta que se acostumbren á estar unidas con las otras, y dejándoles unas aberturas pequeñas. Hay algunas personas que pre¬ fieren quitar de enmedio á la reina mas vieja; lo cual es contrario al bien estar de la colmena; pues si esto se ve¬ rifica , la tropa mas antigua, que se debe considerar co¬ mo un senado, es preciso que obedezca á las mas jóve¬ nes , y si hay algunas que se empeñen en despreciar el mando de éstas que son mas fuertes, las castigan y las dan muerte. Sin embargo , cuando la reina que hemos, de¬ jado de las abejas antiguas muere de vejez, suele .tener el enjambre nuevo la incomodidad de que la familia, con la demasiada licencia está discorde, lo que nace de la muer¬ te del gefe. A cuya incomodidad se ocurre fácilmente; pues se elige una de aquellas colmenas que tienen mu¬ chas reinas, y trasladándola; á las que no tienen quien las gobierne, se constituye gefe de ella. Pero en aquellas col-
COLUMELA. menas que son perseguidas por algún animal dañino, se puede enmendar la escasez de abejas con menos mo¬ lestia. Pues luego que se há conocido la mortandad, con* viene visitar los panales de una que esté poblada; y en seguida cortar en los que contienen los huevecillos de las abejas la parte en que se anima la prole real. Y ésta es fácil de reconocerse , porque aparece comunmente en la extremidad de los panales como un pezón, mas levan* tada , y con abertura mas ancha que las otras celdillas don¬ de se anidan los gusanos de las abejas comunes. Celso á la verdad asegura que en la extremidad de los panales hay tubos transversales que contienen los pollitos que han de ser reinas. Hygino también , siguiendo la autoridad de los griegos, dice que el gefe no proviene de un gu¬ sanillo , como las demas abejas , sino que al rededor de los panales se encuentran alveolos ó celdillas poco ma¬ yores que los que contienen la semilla de éstas, cubier¬ tos y llenos de una especie de basura de color rojo, de la cual se forma en un instante la reina alada. CAPITULO XII. Del modo de recoger los enjambres y de impedir su fuga Hay también otro cuidado que tener con el enjambre que se ha formado en nuestro colmenar, si por casualidad ha hecho una salida en el tiempo que hemos dicho, y fasti¬ diado, déla vivienda paterna ha manifestado que procura huir mas lejos. Y esto lo dan á entender las abejas cuando se alejan de la entrada de tal suerte que ninguna vuelve adentro, antes bien se van volando inmediatamente eleván¬ dose muchísimo. En este caso se ha de atemorizar la juvenüüd ’que va huyendo con sonajas de metal, ó haciendo ruido con tiestos de los que se encuentran comunmente en todas partes esparcidos por el suelo; y luego que ésta obligada del susto habrá vuelto al domicilio materno, y esté colgando amontonada en.la piquera, ó que en el misiqo instante se habrá ido á un árbol próximo, el colme¬ nero estregará inmediatamente con las yerbas referidas por
LIBRO NONO. 63 dentro una colmena nueva que tendrá preparada al inten¬ to:^ en seguida la rociará con unas gotas de miel y la arrimará : después encerrará en ella las abejas que están amontonadas, bien sea con la mano, ó bien con un cazo. X cuando habrá tomado las demas medidas convenientes para el cuidado de la colmena, como es de su obligación, y la haya compuesto y embetunado con exactitud, dejará que se mantenga en el mismo sitio hasta que anochezca, y al principio de la noche la trasladará, y la pondrá en hilera con las demas. Y conviene también tener en los colmenares colmenas desocupadas. Pues hay algunos enjambres que cuanto han salido buscan un domicilio en la inmediación de su colmena y ocupan la que encuentran vacía. Esto es poco mas ó menos lo que hay que enseñar en orden al cui* dado de adquirir y conservar las abejas. CAPITULO XIII. Be las enfermedades de las abejas y de sus remedios , y precauciones para que no las contraigan. Ahora se sigue buscar remedios para las que padecen en¬ fermedades comunes ó pestilenciales. El estrago de estas úl¬ timas es raro en las abejas, y sin embargo no encuen¬ tro que se pueda hacer otra cosa que lo que hemos pres¬ crito para el demas ganado, es decir, que se trasladen las colmenas mas lejos. Pero por lo tocante á las enfermedades comunes, se descubren las causas y se encuentran los re¬ medios con mas facilidad. Mas su mayor enfermedad es todos los años al principio de la primavera cuando em¬ piezan á florecer las lechetreznas, y los olmos echan su gra¬ na. Porque atraidas por estas primeras flores como si fue¬ ran frutas tempranas, comen (je ellas con ansia después de haber pasado la hambre del inviernos cuya comida por otra parte no les baria mal si no se llenaran de ella, de la cual en habiéndose atestado en demasía, mueren de flujo de vientre, si no se les socorre prontamente. Pues la lechetrezna alarga el vientre aun de los animales mayores, y la granadel olmo hace el mismo efecto, particularmente en las abejas*, y esta es la causa de que en los paises de Italia
64 COLUMELA. que están plantados de esta especie de árboles es raro que duren las colmenas con bastantes abejas. Por consiguiente si se les dan al principio de la primavera comidas medi¬ cinales, á un mismo tiempo se podrá precaver que les moleste semejante enfermedad, y cuando ya la padecen cu¬ rarlas. Porque lo que ha dicho Hygino siguiendo a los auto¬ res antiguos, como yo no lo he experimentado por mí misnao, no me atrevo á asegurarlo, sin embargo los que quieran podrán ensayarlo. Pues previene que los cadáveres de las abejas, que cuando les ha acometido semejante enferme¬ dad pestilencial se encuentran á montones debajo de los panales, se guarden en un lugar seco durante el invierno; v que cerca del equinoccio de la primavera se saquen al sol después de la hora tercera del día, cuando lo templado del tiempo convide á ello, y se cubran con ceniza de hi¬ guera. Hecho lo cual asegura que reanimadas al cabo de dos horas con este calor vivificante, recobran su espíritu y entramen una colmena preparada á este efecto, si se les presenta. Nosotros creemos que es mejor dar á los enjam¬ bres enfermos para que no mueran, los remedios que va¬ mos á decir en seguida. Pues se les deben dar granos de gra¬ nada molidos y regados con vino Amineo, ó pasas molidas con una parte igual de zumaque, y humedecido uno y otro con vino áspero; ó si cada una de estas medicinas de por'St no han hecho efecto, se muelen todas juntas en pesos igua¬ les, se hierben en un puchero con vicio Amineo, y después de haberse enfriado se les ponen en comederos de madera. Algunas personasles dan para que beban agua miel en que se haya cocido romero, echándola después de haberse en¬ friado en unas tejas. Otros, como asegura Hygino, les po¬ nen junto á las colmenas orina de buey ó de hombre. Es también muy conocida aquella enfermedad que las debili¬ ta y las pone feas y encogidas, y la señal de tenerla es cuan¬ do unas sacan de sus domicilios frecuentemente los cadᬠveres de las que han muerto, y otras están dentro de ellos sin movimiento en un triste silencio, como cuando hay un luto público. Guando esto sucede, 6e les pone comida en comederos de caña, y ésta consiste principalmente en miel coeida y molida con agalla ó rosa seca. También con-
LIBRO NONO 65 viene quemar gálbano, para que con su olor se medicinen, y fortificar á las que están descaecidas con vino de pasas ó con arrope añejo. Sin embargo lo que les aprovecha mas es la raiz de amelo, cuya flor es amarilla y purpúrea: és¬ ta , después de haberla hervido con vino amíneo añejo, se exprime, y en seguida se dá este jugo colado. Hygino en el libro que escribió sobre las abfejas dice: Aristomaco 1 es de opinión que se han de socorrer la 9 abejas enfermas de esta manera: en primer lugar se quitaran todos lés pana¬ les viciados, seles pondrá comida nueva enseguida alas abejas, y por último se fumigarán. También cree que es útil á las abejas degeneradas agregarles un enjambre nuevo, aunque hay el peligro de que se destruya con la discordia; pero que se han de alegrar con la multitud que se les agre' ga, y que á fin de mantener la unión entre unas y otras,se quiten las reinas del enjambre que se traslada de otra colme¬ na, como que pertenecen á un pueblo estrangero. Y con to¬ do eso no hay duda que los panales y los enjambres muy po* blados, que tienen formadas las abejas, se han de trasladar y agregar á los que han quedado con menos, para que se fortifiquen las colmenas con la adopción, por decirlo asi, de esta nueva prole. Pero también se ha de tener la adver¬ tencia , cuando esto se haga, de no poner mas .panales que aquellos en que las abejas nuevas abren ya sus celdillas, y roen la cera que cubre las bocas de estas, sacando por ellas la cabeza. Pues si se trasladan los panales con las abejas sin acabar de formar, morirán estas así que se les deje de dar calor. Muchas veces también se mueren las abejas de la en¬ fermedad que los griegos llaman phagedasnan ( p hagede - na) \ Esta enfermedad proviene de que teniendo las abejas la costumbre de hacer desde el principio tantos alveolos como creen poder llenar, sucede algunas'veces, que des¬ pués de concluidas estas obras de cera, el enjambre que se ha alejado mucho por ir á buscar rfnét, se halle sorprendi¬ do en .los bosques por lluvias ó uracanes imprevistos, y pier¬ da la mayor parte de su pueblo: lo cual en habiéndose ve¬ rificado, las pocas abejas que restan no son suficientes pa¬ ra llenar los panales; y entonces las partes que quedan va¬ cías se pudren, y cundiendo la corrupción paulatinamente, Tom. II. E
66 COLUMELA. la miel también se pudre y las mismas abejas se mueren. Para que esto no suceda, se deben juntar dos enjambres que puedan llenar los panales que estén todavía sanos, y si no hay proporción de otro enjambre, se han de cortar con una herramienta muy afilada las partes de los panales que estén vacías, antes que se pudran. Pues es importante la perfec¬ ción de la herramienta, no sea que si ésta está muy embo¬ tada, la dificultad de penetrar haga que se dé un golpe muy fuerte y que éste disloque los panales, lo cual si suce¬ de abandonan las abejas su domicilio. Hay también otra cau¬ sa de mortandad para las abejas, y es haber en algunos años seguidos muchísimas flores, y dedicarse mas bien á hacer miel que á multiplicar. Y así algunas personas que tienen menos inteligencia en estas cosas, se alegran con la mucha abundancia de fruto, ignorando la destrucción que amena¬ za á las abejas, porque no solo mueren muchas fatigadas por el excesivo trabajo, sino que no reponiéndose por otras nuevas las que quedan, por último vienen á perecer. Por lo cual si entra una primavera en que los prados y campos labrados tengan flores en mucha abundancia, es útilísimo cerrar las piqueras de las colmenas de cada tres dias uno, dejando unos agujeres pequeños por donde no puedan sa¬ lir las abejas, á fin de que separadas de la fabricación de miel, por tener perdida la esperanza de poder proveer todos los alveolos de este licor, los llenen de prole 3 . E stos son po¬ co mas ó menos los remedios de que nos valemos para los enjambres que padecen alguna enfermedad. CAPITULO XIV. Método para gobernar las abejas en todo el año,y lo que ha de evitar el colmenero . Vamos á tratar en seguida de aquel cuidado que para todo el año prescribe con tanto acierto Hygino. Desde el primer equinoccio, que se verifica en el mes de marzo acia el octa¬ vo día antes de las calendas de abril, cuando el sol se halla en el octavo grado de Aries hasta que se dejan ver las Pleyadas, hay cuarenta y ocho dias de primavera. Durante es-
LIBRO NONO 67 te tiempo, dice, se han de principiar á cuidar las abejas, abriendo Jas colmenas, á fin de sacar todas las inmundicias que se han juntado en el invierno, y después de haber qui¬ tado las arañas que destruyen los panales, se introduzca hu¬ mo de boñiga de buey: pues éste, por cierta afinidad 1 que hay entre las dos especies, es muy conveniente para las abe¬ jas. También se han de matar los gusanillos que llaman po¬ lillas, y asimismo sus mariposas: cuyos animales dañinos que comunmente se pegan á los panales, se caen si mez¬ clas con la boñiga de buey tuétano del mismo animal, y quemando uno y otro introduces el humo en la colmena. Con este cuidado se fortificarán los enjambres en el tiempo que hemos dicho, y se dedicarán con mas vi¬ gor á su3 trabajos. Pero lo principal que debe observar el colmenero cuando deberá andar con las colmenas, es ha¬ berse abstenido el día anterior de los placeres sensuales, no acercarse á ellas borracho ni sin haberse lavado, privarse de todos los comestibles que echan olor fuerte, como los pescados y demas cosas saladas, y todos los jugos que des¬ tilan también de las hediondas acrimonias del ajo ó de las cebollas, y de las demas cosas semejantes. El dia cuarenta y ocho después del equinoccio de primavera, cuando se empiezan á dejar ver las Pleyadas ácia el dia quinto an¬ tes de los idus de mayo, principian los enjambres á au¬ mentar sus fuerzas y el número de las abejas. Pero en los mismos dias se destruyen los que tienen pocas y enfermas, y en este tiempo se procrean en las extremidades de los pa¬ nales fetos de mayor tamaño que las demas abejas, y algu¬ nas personas hacen juicio que estas son reinas, pero á Ja verdad no faltan autores griegos que los llaman ocstros , porque atormentan á las abejas y no las dejan sosegar: por lo cual previenen que se maten. Desde el nacimien¬ to de las Pleyadas hasta el solsticio, que es á últimos de junio ácia el tiempo en que el sol está en el octavo gra ’o de Cáncer, enjambran por lo común las colmenas: en cuyo tiempo se deben guardar con mas cuidado, no sea que hu¬ yan las crias nuevas. Y entonces desde que se ha verificado el solsticio hasta el nacimiento de la canícula, que son casi treinta dias, se hace la cosecha de los panales juntamente £ a
6S COLUMELA. con la de los granos. Pero cómo deban recogerse aquellos lo enseñaremos en seguida, cuando tratemos del modo de sa¬ car la miel. En cuanto á lo demas Democrito, Magon, y no menos Virgilio, han hecho correr la especie de que en este mismo tiempo se pueden procrear abejas matando un no¬ villo 2 . Magon asegura que se puede hacer lo mismo con panzas de bueyes. Cuyo método pienso que es superfino expitearlo con mas individualidad, agregándome al parecer de Celso, que dice muy prudentemente, no causar la per¬ dida de estos insectos un perjuicio tal, que se ha de procu¬ rar adquirir por este medio. Mas eu este tiempo y basta el equinoccio de otoño se lian, de abrir y fumigar las colme¬ naslo cual, aunque es molesto á los enjambres, convienen todos enque les.es muy saludable. En-seguida luego que las* ab.ej.as habrán sido, perfumadas, y se les habrá dado ca¬ lor convendrá refrescarlas regando las partes de las colmeñas que estén .vacías con agua fría muy, vecen cogida, y aquellas que no se hayan podido regar sera bueno limpiar¬ las con plumas de águila ó de cualquiera otra ave grande, que tengan resistencia. Ademas de esto se barrerán las po¬ lillas, si se dejáren ver, se matarán sus : m ariposas,que es¬ tando por lo común dentro de las colmenas son la destruc¬ ción de las abejas, porque roen los panales, y porque en ' cendra su estiércol los gusanos que llamamos polillas de las colmenas. Y así en el tiempo en que las malvas echan flor, que es cuando hay la mayor multitud de ellas, si se pone por la tarde dentro de las colmenas una vasija de cobre semelante á un miliario 3, y en su fondo se pone alguna luz, acuden mariposas de todas partes, y revoloteando al rede¬ dor de la llama se abrasan, porque no pueden salir volan¬ do con facilidad ácia arriba, á causa de lo estrecho de la vasija ni retirarse del fuego, estando como están rodeadas de sus paredes que son de cobre; .por lo que se queman con el ardor del fuego que tienen inmed.ato. Casi cincuenta titas después del'nacimiento de la camcula es el de Arcturo : entonces es cuando las abejas hacen las mieles de las flores de tomillo, de orégano y de mejorana silvestre: y la miel que se tiene por de mejor calidad en esta misma es la que hacen en el equinoccio de otoño, que cae antes de las ca-
LIBRO NONO 69 lenda3 de octubre cuando el sol toca al octavó gradó de Li¬ bra. Después dél nacimiento de Are turó, que es cer¬ ca del equinoccio de Libra, como he dicho, es la segunda castra. Pero se ha de tener cuidado en el tiempo que me¬ dia entre el'nacimiento de la canícula y el de Arcturo de que las abejas no sean sorprendidas por la violencia dé los tábanos, que están por lo corrtun delante de las colmenas, acechando á las que salen. En seguida desde el equinoc-* ció, que es áeia el día octavo antes de las calendas de octubre hasta el ocaso délas Pleyadas, emplean las abe¬ jas cuarenta dias en hacer su repuesto de las mieles que han recogido de las flores del taray y de las de los arbustos silvestres para mantenerse en el invierno: y de estás mieles nada se les ha de quitar absolutamente, no sea que fatiga¬ das con las frecuentes injurias que reciben huyan desespe¬ radas. Desde el ocaso de las Pleyadas hasta el solsticio de in¬ vierno, que es el dia octavo antes de las calendas de enero, cuando el sol se halla en el grado octavo de Capricornio, se sirven ya los enjambres de la miel qne tienen de repuesto; y se mantiénen de ella hasta el nacimiento de Arcturo. Y no ignoro el modo de contar de Hiparco 4 que pretende que los solsticios y los equinoccios se verifican no cuando el sol está en el octavo grado de los signos, sino cuando está feme! primero; Pero en este arreglo de los trabajos del campo ; si¬ go yo ahora’los calendarios de Eudoxió, de Meton y de los astrólogos antiguos que están adaptados á los sacrificios pú¬ blicos; porque esta opinión abrazada desde tiempos anti¬ guos es mas conocida de-los labradores, y porqué esta suti¬ leza de Hiparen ílo es necesaria á Ja grosera instrucción de la gente del campo. Por ló cual «desdé quécomience el oca¬ so de las Pleyadas, convendrá abrir inmediatamente las col¬ menas, limpiarlas de toda inmundicia, y cuidarlas con el mayor esmero, porque en el tiempo de invierno no es con¬ veniente moverlas fti abrirlas. Y así mientras queda algún tiempo de otoño todavía, después de haberlas limpiado en un día muy templado, se han de meter las coberteras den¬ tro de ellas hasta que lleguen á los panales, dejando fuera lo vacío, para que estando estrechas por este medio se ca¬ lienten con mas facilidad, Y esto se ha de hacer siempre Tom. JI, E 3
76 COLUMELA. NOTAS .AL LIBRO NONO. Notas al capitulo II. 1. Hija de Me liso 7 , rey de-Creta, que mantuvo á Júpi¬ ter, juntamente con su hermana Amal^hea, con leche de cabras y miel , de donde se originó’ fá fábula de que lo había criado juna cabra, y que habían ido volando las abejas y .llenado de mié! la boca del niño. 2. No se conoce otro autor mas que el nuestro que hable de estas ninfas. 3. Por esto.en las medallas de plata de los Cretenses Se vé por un lado la figura de una abeja, ,1o que tiene relación con esta fábula. 4. Esto lo afirmíi Virgilio en las Geórgicas íib. 4. v. 283. Notas al.capitulo IV. 1. Sin embargo Plinto és de contraria opinión en el libro 11. cap. , 13; pero lo mas esrraño es que Virgilio aprueba tam¬ bién .este Arbol en í: e | ljbro 4. y. 141. de ^Geórgicas. 2. Staphjlinos. 3. En el original dice' amarantos; pero Pontedera í quien sigue Escoetgenio, en lugar de esto ponen t amarix, que significa taray , porque el amaranto es yerba anual, y el . autor va hablando de árboles. Ademas, que aquel es inútil para las abejas, y al rededor de ésto, cuarído:está en fior^. vuelan en gran número. Lo que alguno estrañará es que al prin¬ cipio del capítulo se dice que el azufaifo y el taray son los que se aprueban mas para la miel, y mas adelante que la dan de un gusto mediano: á lo que se satisface, advirtiendo que aunque estos sean para el efecto los mejores entre todos los árboles, son inferiores á las yerbas y demas plantas que se han citado aquí. Notas al capitulo V. 1. Esta expresión y otras semejantes que se encuentran en nuestro autor podrían muy bien entenderse de un sitio frente del cual no se encuentre cosa alguna que impida el que lle¬ guen á él los rayos del sol, aunque este lugar esté cubierto por lo alto, en cuyo caso un sitio expuesto al mediodia del estío seria aquel delante del cual se hallaría un cuerpo que in¬ terceptaría los rayos del sol en el invierno, sin estar bastante¬ mente elevado para interceptarlos en el estío,
LIBRO NONO 7 ? 2. N o es de creer que hable aquí Columela de los cangre¬ jos que se cuecen para la mesa, sino de los que se queman pa¬ ra medicinas; y no se hace con ellos una sola, pues se aplican para la mordedura de perro rabioso, para la. gangrena, y para oirás que se pueden ver en la Historia natural de Plinio. i 3. ECOS. , Nota al capitulo VII. 1. E sta mariposa hace daño i las colmenas de varios mo¬ dos, como nos lo enseña Plinio en el libro 11 cap. 19, ya co¬ miéndose los panales, ya dejando sus excrementos, de que se producen las polillas, y ya haciendo telarañas. El decir que de los excrementos se producen las polillas es un error, pues de lo que se engendran es de los huevos que ponen las mari¬ posas. Notas al capitulo XIII. 1. Este autor, natural de Solos, tenia una pasión tan grande á las.abejas-que en cincuenta y ocho años no hizo mas qué cuidarlas, y también escribió libros acerca de ellas, como dice Plinio en el lib. 11 cap. 9. • 2. Plinio en dicho libro cap. 1*9 llama á esta enfermedad cleron ó scleron , voz de origen obscuro (como dice el pa¬ dre Harduino). La de phugedena se halla numerada por el mismo Plinio en el libro 20, cap. 7 entre las enfermeda¬ des, de que infiero ser una putrefacción ó corrupción que suele extenderse demasiado , y consume las carnes por don¬ de corre. 3. No puedo decir si las abejas ajustan de esta manera sns cuentas. Pero puede suceder que este animalillo inquie¬ to, impidiéndole una especie de trabajo, se dedique á otro. Notas al capitulo XI V . 1. Por la opinión en que estaba de que un buey muerto engendra las abejas, como va pronto á decirlo. 2. El no querer explicar Columela el modo de producirse las abejas de un novillo muerto, convence el desprecio con que miraba esta simpleza. 3. Esto es, alto y angosto, como dice Paladio en el li¬ bro 5 cap. 8 núm. 9. 4. Petavio en la Uranologia dice que Hiparco no fue au¬ tor de este modo de contar, y que se engaña Columela. í* Cuya razón es conocida por la fábula del hombre del campo, que abrigaba en su seno una serpiente amortecida por el frío, y que después fue muerto por ella.
COLUMELA. ?8 Notas al capitulo XV. 1. Y lo principal es porque no se acabe todo el enjambre, pues matándolos todos, que son los únicos machos, no podrá fecundarse la reina, que es la sola hembra. 2. Creo que su picada es mas fuerte así que han entrado mucho en calor. Es constante que las mordeduras de otros ani¬ males, y las picadas de los demas insectos son mucho mas ás¬ peras durante los ardores de la canícula. 3. Parece que el humo se echaría levantando un poco la colmena por la parte posterior, y que huyendo de él las abe¬ jas, subirán á la parte superior de la colmena, pues de otra tuerte se meterían en medio del humo. Sobre todo lo mejor es tener una colmena que pueda abrirse por arriba, á fin de ha¬ cer pasar las abejas á otra, que se pondrá por encima de la primera. Esto se conseguirá mejor en las colmenas de muchas alzas, inventadas por Palteau, y perfeccionadas por otros sa¬ bios agrónomos, como se puede ver en Rozier y Quinto. 4. Tanto mas que los gusanos, al transformarse en abejas, dejan sus camisas pegadas á las paredes de las celdillas, lo que indispensablemente debe comunicar alguna porquería á la cera. Nota al capitulo XVI. 1. No es ahora de muy poco valor la cera, pues con una libra de ella se pueden comprar cuatro de miel; lo que tiene dos motivos, uno el mucho consumo que hay de ella para el culto divino; y otro el menor que hay de miel que en tiem¬ po de Columela, por darse la preferencia al azúcar, que en¬ tonces era raro, y ahora se ha hecho muy común.
LUCIO JUNIO MODERATO COLUMELA. De las cosas del campo. LIBRO DÉCIMO. Prefacio. Recibe, oh Silvino, el resto de los intereses que me liabia obligado á pagarte á propuesta tuya. Porque en los nueve libros anteriores te había satisfecho la deuda, á excepción de la parte que ahora te solvento. Resta pues el cultivo de los huertos, singularmente despreciado en otro tiempo por los labradores antiguos, y ahora ya el mas célebre. En efec¬ to, al paso que la frugalidad en nuestros mayores tocaba en la parsimonia, los pobres tenían la comida mas abundante, manteniéndose, tanto los mas principales como los mas ba¬ jos, con abundancia de leche y con carne de caza y de ani¬ males domésticos, lo mismo que con agua y trigo. Después, como la edad siguiente y principalmente la nuestra, haya dado valor á los manjares exquisitos, y nó se regulen las ce¬ nas por los deseos naturales, sino por los bienes que se po¬ seen , la pobreza de la plebe, no teniendo á su alcance las comidas delicadas, ha quedado reducida á las ordinarias. Por lo cual nosotros hemos de dar preceptos con mas cui¬ dado sobre el cultivo de los huertos que lo han hecho nues¬ tros mayores; porque el fruto de ellos está ahora mas en usó que entonces; y este tratado lo daría yo en prosa, como me habia propuesto para ponerlo á continuación de los libros anteriores, si no hubieran combatido mi determinación tus
8o COLUMELA. repetidas instancias que me han vencido á completar en verso las partes omitidas en el poema de las Geórgicas que el mismo Virgilio había dado á entender las dejaba á la posteridad para quedos tratara después de él (Gcórg.úb. 4, v. 147). Pues nosotros no nos debíamos atrever á esta empresa de otra suerte que por la voluntad del mas respetable poeta; y así como por su inspiración hemos tomado á nuestro car¬ go (sin gana á la verdad por la dificultad del trabajo, bien que no sin esperanza de feliz suceso), una materia de muy poca sustancia y casi sin cuerpo, que es tan fútil que si se considera el todo de mi obra se puede contar por una partecilla de ella; pero si se mira de por sí, y como ceñida á sus propios límites, de ningún modo puede parecer bien. Pues aunque hay muchos miembros de ella, por decirlo así, de que podemos hablar algo, con todo eso son tan peque¬ ños como granos de arena, de cuya incomprehensible pe¬ quenez (como dicen los griegos) no se puede hacer un Cdi> del 1 . Por lo cual este fruto de mis vigilias, sea como sea, está tan lejos de aspirar á algún elogio particular, que se da¬ rá por servido si no se hace juicio que deshonra los libros que he publicado antes. Pero concluyamos ya el prefacio.
POEMA. También voy á enseñarte ¡oh mi Silvino! A cultivar el huerto deleitoso, Con lo demas que el Yate Mantüano (Cuando cantaba las jocundas mieses, Los dones de Lyeo, las fragantes 1 Mieles, y á tí ¡oh gran Pales 2 ! invocaba) Oprimido del tiempo por la angustia Omitió adrede porque mas despacio Nosotros completásemos su obra. Lo primero de todo es que tu huerto Para ser fértil, se coloque en tierra Pingüe, no pegajosa sino afable. Que no estalle en terrones al labrarla. Mas antes la menuda arena imite. Señal es de tal tierra el que se vista Por sí de mucha grama y bayas rojas De yezgos, que con dulce y no excesiva Humedad se fomentan ; pues no cumple La tierra seca, y menos la encharcada Bajo inmóbiles limos do resuenen De vocinglera rana eternos gritos. Tampoco será mala en la que nazcan Olmos frondosos espontánamente, Y en parras fértil sea, y que se cubra De perales, ciruelos y manzanos No plantados por mano de mótales; Y no produzca eléboro 3 , ni tejos.
8 a COLUMELA. y. Ni gálbanos, dañosos por su jugo. Ni otra especie de yerbas ponzoñosas, Aunque crie la planta parecida A la inferior mitad del cuerpo humano 4 , jAtropa! monstruo vegetal que llama Mandragora el botánico estudioso; Ni la letal cicuta 5 , ú á par della La férula, cruel para las manos 6 . Las zarzas, enemigas de las piernas, Ni espinos de sangrientos aguijones. Haya en la inmediación aguas corrientes Que el hortelano atraiga para alivio De la continua sed que al huerto aqueja; O nazca un manantial en cuya concha No esté tan honda el haz que las entrañas Le comprima el tirar de la cigüeña. Dueño de tal terreno cercaráslo De tapia, ó bien de arbustos espinosos. Que no dejen entrar ladrón ni bestia. Pon en él una estátua de Itiphálo, Que, teniendo en la mano su guadaña, Al rapaz y al ladrón, torvo amenace. Y no emplees en ella la alta industria De Dédalo 7 , ú Phradmón 8 , ú Policléto, XJ Agelades 9 ; pues basta á tal servicio Que un árbol viejo labres toscamente, Y la torpe deidad con él figures. Ea pues, Musas, hijas de Piério, Cantad en versos dulces bien que humildes El cultivo, y los tiempos oportunos De entregar á la tierra las semillas, Y los desvelos que después reclaman. Y cuando empiezan á brillar las flores, 2 7 *
V. 6 o. LIBRO DECIMO 83 Cuando el pésto rosal su prole ostenta. Cuando la vid se encorva y mece el fruto. Y cuando el árbol, hijo de la inculta Selva, regido por injerto extraño. Nos ofrece sus frutos adoptivos. Luego que la canícula insaciable Habrá casi agotado el Océano 1 0 , Y el hijo de Latona y del gran Jove Igualado las noches con los dias, Y Vertuinnio, de frutas satisfecho. La corona pomífera manchada 1 1 De dulce mosto, la espumante uva Habrá exprimido; entonces es el tiempo De voltear la tierra, (con la laya De roble, á quien el hierro tenaz calce). Si es que restablecida del cansancio La lluvia la esponjó; pero si yerta. Con el adusto tiempo, permanece Inactiva por agua suspirando, Yenga en declivio providente acequia Que mitigue su sed, y redundante Entre y rebose en sus abiertas bocas. Mas ay! si ni sus venas ni los cielos Jugo le dan; si el natural avaro Del clima se lo niega, y el gran Jove 1* Desoye sus clamores, esperemos Al infalible Invierno, en que del todo Quede en el mar cerúleo sumergida De Ariádna la fulgida corona. Por Baco-en el Empírio colocada; Y las Pléyades 1 3 teman que á su frente Parezca Febo; y Febo 1 4 mal seguro Se juzgue en el Olimpo, y cauto huya F a
rr 84 GOLUMELA. v .' 9 & Del Escorpión cruel y de sus dardos. Montado en ancas del centauro Cróto. A tu mentida madre no respetes 1 5 . Pueblo incauto, ignorante de tu origen; m Porque en verdad, aunque ella ya fue madre Del 1 inage infeliz de Prometheo, Nosotros á otra madre el sér debimos Allá cuando colérico Neptuno La tierra sumergió bajo sus moles, Y, el báratro profundo conturbando. Terror puso á las ondas del Lethéo. Entónces vieron por la.vez primera Los infiernos temblar al Rey Estígio 16 ; Y bajo el peso del inmenso Ponto Los ecos de los Mánes resonaron. A nosotros, estando el orbe yermo. Una fecunda mano dio la vida. De los montes sublimes arrancadas Por Deucalion, Jas rocas nos parieron. Mas, hela yá que á mas tenaz y duro Afán os llama. Sus: lanzad del pecho Esos sueños estériles, y al punto La yerta enmarañada cabellera A la tierra quitad y el mustio ornato, Para forzarla á darse nuevas galas. Rompan luego los rastros ponderosos La dura costra que oradar no puede La planta tierna; las azadas anchas Osen herir la tierra y revolverla Sobre sí misma; sus entrañas rotas Mézclense con el césped extendidas i En flojos lechos, porque el Noto adusto Y la nocturna escarcha las marchiten %
V. ia6 LIBRO DECIMO i el Cáuro occidental y el vorticóso Bóreas con sus embates las condensen, Y á su vez el Solano las dilate. Después, cuando ya Céfiro apacible Con su fundente soplo habrá disuelto Las aguas que cuajó bruma Ripliéa, Y ansiosa de arrojarse al mar profundo La Lira 1 7 descendiere huyendo el polo; Cuando la golondrina ya en su nido Al amor y al verano haya cantado: Entonces de la tierra se repare La escasez de alimentos con jugosos Desperdicios y estiércol de ganado Grande ó pequeño, de cualquiera raza. Ni desdeñe cargarse el hortelano Los trabados cestones rehenchidos De cuanta inmunda escoria los conductos Arrojan de sus fétidas cloacas. Con esto han de nutrirse los tablares, Del tanto procrear desustanciados. Segunda vez después hiera y revuelque De la azada con ambos gavilanes La tierra, que la lluvia habrá cuajado, Y endurecido las heladas frias. Yá de los azadones, con los dientes. Ya con la misma azada, rompa y corte Del verde césped las vivaces yerbas, Y los terrones, que reduzca á polvo. El ágil escardillo, reluciente A fuerza del ludir, empuñe luego; Y haciendo de una linde á la otra linde Eras angostas, pártalas de nuevo, Tom T jy nsversa ^ mente con pequeñas sepdas. 85
92 COLUMELA. v< 35 ' Hoy se enciende en sus mentes, y cual llama Penetra devoráz en sus medulas, Hasta que ya saciada de placeres La misma Venus, los maternos senos Hinche, engendrando tantos seres varios. Así continuamente puebla al mundo De nueva prole, porque no se véa Bruto y yermo en edades sin guarismo. Mas ¡ah! ¡cómo osé yo soltar la rienda A mis caballos, y dejar que hendiendo Espacio tan sublime desbocados Hayan dejado atrás con raudo giro Las regiones ethéreas! Esto cante Aquel varón que á coronarse aspire De deifico laurel, y que consiga La inspiración del hijo de Latona. Las causas de las cosas éste cante. Este cante el supremo Sér que rige De Ja Naturaleza los arcanos, Y del Empíreo las ignotas leves. Gibóles 33 á este váte influya y guie Para que corra y grite por los montes Díndimo, Cytherón, Nysa y Parnaso, (Altares suyos, y de Baco y Phébo), Entre el silencio amigo de las musas En el Pierio bosque, cual bacán te: »Viva Apolo de Délos! Evio viva 3 4 ! ” A mí, que vago humilde con cuidados De menor excelencia, me previene Calíope que un círculo mas corto Recorra, y con su ayuda haga una estrofa De humilde verso, que cantarla puedan, Al compás que ella diere (desde el alba
3 9 o LIBRO DECIMO 93 Hasta que léelos al hogar tornaren ) EUabrador del huerto deleitoso, Y el podador de maridadas vides. Volvamos, pues, á hablar de las labores; Veremos cuáles siguen á las dichas. En el hendido de un soméro surco Espárzanse semillas de mastuerzo, Tósigo á las lombrices que se crian En los vientres cargados de manjares No digeridos. Échense igualmente Las de ajedréa, cuyo gusto imita Los del común tomillo y del salsero. Las de la calabaza y el cogómbro, De cuellos éste tierno, aquella frágil. Plántese el herizado cardo hortense Que á Baco cuando bebe es agradable , Desapacible á Phébo cuando canta. Este unas veces conglobado sube Formando una macéta purpurina; Otras esvelto crece, con guedeja De color de arrayan; otras la frente, Por partes separada, humilde dobla; Otras hiere con puntas aguzadas; Otras al canastillo imita, lleno De espinas que amenazan entre flores; Otras pálido, en fin, torpe retrata Las hojas retorcidas del acántho. Pues, cuando el árbol de Cartágo, luego De sanguinos granates se cubriere, Tiempo es entonces de sembrar los yáros, Y el célebre cilantro nace entonces, Con el melánthio, que al comino imita. Del espárrago entonces se levanta
COLUMELA. v . El tallo entre sus matas espinosas. La malva, que del sol el curso sigue i Y al perderlo reclina la cabeza. La planta en fin que sin pudor se atreve Tus vides á imitar ¡oh Dios de Nysa! Y malézas arrostra, y con descaro Por en tre los abrojos campa y sube Del silvestre peral y abraza al chopo. De'tí digo, briónia ó blanca nueza. Al modo que el experto pendolista La béta, ó B del alphabéto griego Con punzón graba en la encerada tabla. Así el agricultor en pingüe suelo Hinca el ferrado palo en cuya huella Pone la verde acelga de pie blanco, Que también llama béta el docto griego. Ea, ya la avenida de fragancias Próxima está; ya vuelve Primavera De púrpura teñida; ya se engríe La madre universal de ver que adornan Su sien guirnaldas de sus propios hijos. Yá los lotos de Phrigia su brillante Blancura ostentan; yá las aromosas Violetas abren sus dormidos ojos;. Yá en flores brota el anthirríno bello; Yá la tímida rosa con su sacro Pudor, cubrir queriendo sus mejillas Virginales, dá honorés á los dioses, Y al sabéo su olor mezcla en los templos. Hora pues- ¡ c ompañeras de las musas! ¡Del Aquelóo ninfas! hora humilde Os imploro; y del Ménalo á vosotras 3 6 Oh Dryadas! ¡Napeas habitantes
V. 456 . LIBRO DECIMO 9 5 Del sacro inspirador bosque de Amphryso 3 7 ! Las que del prado del ameno Tempe! Las que las cumbres de Cyléne erguidasi Las que el sombrío campo del Lycéo! Las de las grutas que contino manan Puro el humor de la Castália fuente! Y á vosotras también imploro ¡oh ninfas Que os ornábais con flores del Haléso Mientras de Ceres 3 8 se os robó la hija (Allá cuando asistiendo á vuestras danzas Cogía las brillantes azucenas De los pensiles de Enna), y al fin dióse Por esposa al tirano del Lethéo 39 Prefiriendo las sombras á los astros. Los infiernos al cielo, Pinto á Jove, A la vida la muerte, y hora reina En el averno: ¡insana Proserpina! Venid vosotras, ya dejado el llanto; Encaminad aquí, con pasos vivos Y sin pavor, la planta delicada, Y en los sagrados canastillos vuestros Recoged el tocado de la tierra. Aquí no hay robadores que las ninfas Deban temer, ni engaños, ni asechanzas. Pues son de nuestro culto los objetos, La fé incorrupta y los penátes santos. Hoy todo brilla aquí de gracias lleno, Lléno de vino y risas, despojado Tan solo de peligros y zozobras, Cubiertas de convites las praderas. Ya tenemos la hermosa de las flores, La Primavera dulce y jubilosa; Del año la estación mas apacible
96 COLUMELA. v. 489. Nos cerca ya; ya Febo nos incita A recostarnos en la verde alfombra Perfumada, y beber las aguas puras Del fugaz arroyuelo, que salpica Al marañado césped, murmurando Templado de las brisas del Invierno, Y del calor ingente del Estío. Con flores de la hija de Dióne 4 0 Ya se corona el huerto; ya la rosa Brilla más que la púrpura de Tiro, Y vence en esplendor á la rotunda Faz de Lucina, pálida y mudable. Aun cuando Bóreas de su trono aléje Las nubes, y le bruña el Orizonte. Ni Pyrois rojo, ni el ardiente Syrio, Tanto esplenden, ni el nuncio de la noche Cuando regresa precediendo al dia; Ni alegra el tricolóro arco celeste De la garrida prole de Thaumante, Como luce y se alegra el fértil huerto Con las hermosas flores que lo bordan. Venid, pues, ninfas; ora cuando el Alba Dé el primer beso al Céfiro adormido Ante el lucero confidente suyo; Ora cuando de Iberia en el templado Mar su cuadriga bañe el áureo Phebo. Sús: coged la olorosa mejorana Que ha cubierto la tierra con su sombra; Cortad el árdua greña del narciso, Y del estéril granadal silvestre. Y tú. Náyade 4 1 ; tú que eres mas bella. Cierto, que el bello adolescente Aléxis! Para que no desprecie las riquezas
V. Saa. LIBRO DEGIMO 9 De Condón, en tus cestillas ponle Violetas , con atados ramilletes De bálsamo, y de cásia, y de aligustre, Y flores de azafrán, sobre los cuales Vino rociarás, puesto que Baco Es solo quien exalta los olores. Y vosotros, ¡oh agrestes! que con toscos Dedos troncháis los tallos de las flores. De jacintos azules las mimbréas Bandejas cogolmad, y las cestillas, Imitadas con juncos retorcidos. De rosas rehenchidas las rebosen, Y a la espuerta rebienten apretadas Las gualdosas caléndulas brillantes. Vertumnio 4 * el rico, próvido administre Los caudales que en dote obtuvo Flora ¿ Y el mozo que á la plaza los conduzca Volverá della á pasos vacilantes, Por el mucho licor que habrá bebido, Y henchidas de metal las faltriqueras. Mas, cuando las espigas ya maduras Los campos dorarán, y el sol entrando En Géminis dará prórroga al dia, Y habrá deshecho con su activa llama Los angulosos brazos del cangrejo Que mordio en Lerna el pie del grande Alcides, Entonces con el ajo y la cebolla Juntad la cerealadormidera Y el eneldo oloroso, y (mientras verdes) Llevadlos en manojos al mercado, Y cantad, en habiéndolos vendido, De la Buena-Fortuna los loores, Alegres retornando á vuestros huertos. Tom. II. G
98 COLüMELA. v. 555. También entonces con pesados rollos Condensareis las verdes albahácas, Que habréis sembrado en campos regadíos, Porque no las abrasen los ardores Del terreno, volátil hecho polvo, Ni que el pulgón pequeño con su diente Las acometa, ó la rapaz hormiga Pueda llevarse su menuda grana. Mas no solo roer las tiernas hojas Osan el caracol y el erizado Invólvulo, pues suele muchas veces Airado ú impropíelo el mismo Jóve Lanzar aguas cuajadas desde el cielo Destruyendo con piedra, que ellas forman. Del hombre y de su buey flor y esperanzas, Cuando la col cetrina campa oronda Sobre el nudoso troncho, y cuando hinchada La penca amarillosa de la acelga. Celebra, yá seguro el hortelano. Tener prevalecidas y maduras Sus legumbres, y empuña victorioso La segadora hoz.... que llega tarde!! Otras veces adverso el mismo Numen Lanza contra el cultor aguas preñadas. De que nacen gusanos revoltones. Dañosos á los sauces y á las vides; Y la oruga también, que el huerto asalta. Se arrastra por su faz, mutila y quema Las plantas con su diente ponzoñoso. Dejando en un instante sus cabezas Despojadas, y heridas mortalmentc Sus entrañas con tósigo violento. La experiencia casual, constante y varia,
v. 588 LIBRO DECIMO Junta con el estudio , ha descubierto Modo nuevo á los tristes labradores Si nó de obviar el nial de remediarlo. Ese infalible y gran maestro, el Uso, Les ha enseñado á propiciar los viento» Y conjurar las recias tempestades Con Thuscos sacrificios. El origen Es éste de que aplaquen con la sangre Y las entrañas de un mamón cachorro A la dañina alheña 4 4. De aquí vino Que Táges el Tirréno, colocara 4 * En el confin de su heredad nativa La calavera de un Arcádio rucho; Y que Tarcón 46 , para esquivar los rayos Del Potente, cercase su morada Con seto de Brionia;y que Mélampo 47 (Del centauro Qiiírón ¡áluhino docto) En cruces suspendiese aves nocturna» Que entonces y por siempre causa fueron De que siniestros cantos no se oyeran En los lóbregos bosques ó altas cumbres. También alguna vez fue provechoso. Para salvar las plantas ternezuelas Del voraz diente de animal nocivo. Rociar las semillas con jamíla Sin sal, ó revolverlas con el polvo Del atezado hollín de los hogares. Otras veces lo fué esprimir sobre ella» De los marrubios el amargo zumo, O yá de la puntéra con la savia Frotarlas y frotarlas muchas veces. Mas si de estos remedios no se alcanza El anelado fin, vengan las artes 99 G a
100 COLUMELA. v. 621 . De Dárdano 4 S , y tres veces dé la vuelta Contra las mustias eras de tu huerto, Y en derredor del séto que las guarda, Una doncella con el pie desnudo , Que su infalible deuda esté pagando A la edad juvenil, y ruborosa. Vertiendo lentamente sangre impura. Camine triste, con el pelo suelto, Y el cinto virginal desanudado. Al punto en que este rito haya cumplido, Verás caér rodando joh maravilla! Al suelo las orugas, enroscadas Y sin vida, con lluvia tan espesa Como cae del árbol vareado Granizada de nueces ó bellotas. Con mágicos encantos adormida Así vió ya rodar precipitada Voleos del vellocino la serpiente. Mas, ya es llegado el tiempo favorable De cortar los bretones tempraneros, Y las lechugas del Tartéso y Páphos Arrancar, y de hacer bellos manojos De ápio curado, y de sectívo puerro. Ya la provocativa oruga nace En el fecundo huerto, y la acedéra De diurético efecto i los serbales De gérmen no sembrado, y la albarrana; La dulce de jardin esparraguera, Y la amarga silvestre, á quien imita. Ya la jugosa verdolaga cubre Las secas éras. Ya las luengas matas De la judía, que al armuelle ofuscan, A levantarse empiezan. Ya el cogómbro,
v - 654. LIBRO DECIMO A veces de encañados suspendido, A veces por las eras arrastrado A manera de acuática serpiente Que se oculta en la herbosa y fresca sombra Mientras la asesta el sol en el Estío. También parecen ya las calabazas. Que á grado tuyo crecerán biformes; Pues si las quieres largas, y que cuelguen Del vértice sutil de su cabeza, Tomarás de la parte mas delgada Del cuello la semilla; y si te gustan Globosas, como hidrópica barriga. La sacarás del mismo centro de ellas. Estas te servirán á varios usos: O bien á conservar peces Narycios, Y dulce ática miel del monte Hyméto; O para sacar agua, ó verter vino; O en fin para ayudar á tus hijuelos Cuando en los rios á nadar empiecen. Pero el cogómbro cárdeno que nace Panzon, velludo, y cual reptil maligno Se fija en tierra, echado sobre el vientre Corbo, y cubierto de nudosa yerba, Siempre enroscado y frió, es pernicioso, Y los males agrava del verano. Pestilente es su jugo, y sus pepitas Se distinguen en ser mas abultadas. No así el otro que ansioso se desliza Por bajo el encanado tras del agua. Cuyo curso acompaña, y por efecto De amante simpatía se extenúa; Mas que ubre de cochina blanco y trémulo; Mas dulce y tierno que reciente nata Tom. //. § 3
108 COLUMELA. 54. Anímales cuadrúpedos de figura humana que corren en dos pies, muy lascivos: se crian en el fondo de la Eibia, á los que dieron culto los antiguos como á dioses silvestres. Piinio lib. 7, cap. 2. 55. Dioses de los campos, á los que se les suponían dos cuernos encorvados, pies de cabra, barba y cola semejante á la de un macho cabrío. 56. Nombre de Baco de la palabra griega loco que signi¬ fica soltar t porque el vino suelta el entendimiento. 57. Otro sobrenombre de Baco de la palabra griega léne que significa lagar, 58. Este es Hesiodo que ha celebrado la agricultura en sus poesías.
LUCIO JUNIO MODERATO COLUMELA. De las cosas del campo. LIBRO UNDÉCIMO. El casero ó capalaz. CAPITULO I. De lo que ha de hacer éste dentro de la casa. Claudio Augusta!, tan recomendable joven por su noble índole como por su erudición, animado por lo que le han dicho muchos hombres aplicados particularmente á la agri¬ cultura, ha conseguido de mí á fuerza de instancias que escribiese en prosa del cultivo de las huertas. Y no se me ocu ta a , cuando yo adornaba dicha materia según Jas leyes de la poesía , en lo que esto había de venir á pa¬ rar. Pero ño podia negarme, Publio Silvino, al empeño con que me pedías te diera el gusto de versificar, pudiendo hacer en seguida, si me parecia, lo que emprendo aho¬ ra, que es tratar de las obligaciones del hortelano á con¬ tinuación de las del capataz; y aunque había yo referido las de este ultimo hasta cierto punto en el libro primero de esta obra, sin embargo , como el mismo Augustal, nues¬ tro amigo, me pedia con las mismas instancias que tra¬ tase de las del primero, he excedido el número de vo¬ lúmenes con que parecia haberla concluido, y he escrito este undécimo libro de preceptos sobre la agricultura. Conviene poner al frente de la hacienda y de la gente que ed^ í abr f r Ví 1 . Ca P ataZ ^ ue no esté ^ la primera m en la ultima: porque aquel no conoce todavía
no COLUMELA. las labores del campo, y éste no puede ya ejecutarlas; y al primero lo hace la juventud negligente, al paso que al último lo hace perezoso; lo que es causa de que los esclavos desprecien tanto á un joven aprendiz como á un viejo. La edad media, pues, es la mas á propósito para este oficio; y cualquiera tendrá bastantes fuerzas para ejercer las funciones de un labrador desde los treinta hasta los sesenta años, si no le sobreviniere casualmente algún defec¬ to corporal. Mas cualquiera que se destinase á este cargo con¬ vendrá que sea á un mismo tiempo muy inteligente y muy robusto, para que enseñe á los que le están subordinados, y el mismo haga con facilidad lo que ordene: supuesto que nada se enseña ni se aprende sino con el ejemplo, y que es mas ventajoso que el capataz sea maestro de los ope¬ rarios, que el que sea su discípulo; pues Catón 1 , que es un modelo en tratándose de usos antiguos, ha dicho ha¬ blando del padre de familia, que van mal los intereses del amo á quien enseña el capataz. Y así se lee en el eco - nomismo de Xenoíonte 2 , que tradujo al latin Marico Ci¬ cerón , que habiendo preguntado Sócrates á aquel insigne varón Iscomaco ateniense, si en caso de necesitar un ca¬ pataz para su hacienda, acostumbraba á comprarlo como un artesano, ó lo formaba él por sí mismo, le respon¬ dió: wyo mismo ló formo sin duda, pues el que se sus¬ tituye en mi lugar cuando yo me ausento , y entra á suplir mi vigilancia, debe saber lo que yo sé.” Pero es¬ tas cosas son demasiado antiguas, y á la verdad pertene¬ cen á aquel tiempo, en que el mismo Iscomaco decia que nadie dejaba de saber labrar el campo. Mas nosotros, haciéndonos cargo dé nuestra ignorancia, pondremos al¬ gunos jóvenes de buena comprensión y de cuerpo robus¬ to bajo la dirección de cultivadores muy instruidos, para que aunque sea uno entre muchos ( pues es difícil el en¬ señar) consiga con sus advertencias la ciencia, no solo de cultivar, sino de mandar. Pues algunos , aunque muy es¬ timados artífices, teniendo poca prudencia para mandar, perjudican los intereses del amo, haciéndolo con mas rigor ó con mas blandura de lo que .conviene. Por lo cual, como he dicho, el que se destina á capataz se ha de en-
LIBRO UNDECIMO m señar y se ha de endurecer en los trabajos del campo des¬ de la niñez; y nos hemos de asegurar de antemano con repetidas experiencias, no solo de que ha aprendido bien la agricultura , sino también de que manifiesta fidelidad y alecto á su amo, sin lo cual de nada sirve Ja ciencia del capataz por grande que sea. Pero lo que debe observar principalmente el capataz es saber y graduar qué oficio y qué trabajo ha de poner á cargo.de cada cual: pues ni el mas fuerte podrá hacer lo que se le manda, si no sabe lo que ha de hacer, ni el mas inteligente si no tiene fuerza. Y así se ha de examinar la cualidad de cada cosa, pues hay algunos trabajos que son solamente de fuerzas, como ayudar á cargar y llevar cargas; otros hay de fuer¬ zas acompañadas de destreza, como el arar , cavar, y se¬ gar las ruieses y los prados; en algunos se emplean me¬ nos fuerzas, y mas destreza, como en las podas y en los injertos de la viña; y otros en que el papel principal lo hace la ciencia, como en el apacentar y curar el ganado. De todos los cuales oficios no puede ser buen juez el ca¬ pataz de que hemos hablado antes, si no fuere también inteligente para que pueda corregir lo mal hecho en ca¬ da cosa. Pues no es suficiente qué reprenda al que yer¬ ra si no le enseña el camino del acierto. Con gusto insis¬ to en lo mismo que he dicho: no menos se ha de en¬ senar al que va á ser capataz, que al que va á ser al¬ farero , ó á ejercer otra arte cualquiera. Y no diré fácil¬ mente si estas son tanto menos dificultosas para los que las aprenden, cuanto menos extensión tienen ; pero el ob¬ jeto de la agricultura es grande y difuso en tanto grado que si queremos pasar revista á sus partes, apenas ]¡s poremos contar. Por lo cual nb me puedo admirar sufi¬ cientemente e una cosa de que me he quejado con ra¬ zón en el primer libro de mi obra, y es?de que se ha- >an encontrado personas muy sobresalientes en las demas artes menos necesarias á la vida, y de la agricultura no *e hallan maestros ni discípulos, á no ser que la maa- «I ud inmensa de esta ciencia haya sido causa del temor r ': a 7 e!Ud0 UU0S c e a P render| a , tí otros de enseñar- • siendo asi que no se debería haber descuidado el apren-
na COLUMELA derla por una vergonzosa desesperación de conseguirlo. Pues la oratoria no se abandona porque en ninguna par¬ te se ha hallado un orador perfecto, ni la filosofía por no haberse encontrado un hombre de sabiduría consuma¬ da; sino al contrario muchísimos se excitan á sí mismos á aprender algunas partes de estas ciencias, aunque no las puedan adquirir enteramente. Porque ¿qué ra2on plausi¬ ble hay para enmudecer porque no puedes ser un ora¬ dor perfecto, ó de entregarte á la desidia por haber per¬ dido la esperanza de conseguir la sabiduría? No es muy pequeña gloria haber adquirido parte, por corta quesea, de una cosa grande. Pero, dices ¿quién ha de enseñar, al que se destina para capataz, si ningún profesor hay? Yo comprendo también que es muy dificultoso aprender de un solo autor, por explicarme así, todos los precep¬ tos de la agricultura; sin embargo, así como es difícil encontrar alguno que esté instruido en toda esta arte, así también hallarás muchísimos maestros de cada una de sus partes, por cuyo medio podrás formar un capataz perfec¬ to. Pues se encuentra alguno que are bien, excelentes ca¬ vadores ó segadores de heno, y no menos inteligentes po* dadores de árboles, viñeros, igualmente buenos veterina¬ rios y buenos pastores , cada uno de los cuales no se escusará á enseñar lo que sabe al que quiera instruirse. Por consiguiente, el que tomare el oficio de capataz, después de haberse impuesto en la mayor parte de las labores del campo , y de los conocimientos que tienen los diferen¬ tes trabajadores, evitará principalmente el comercio con los esclavos de la casa , y aun con los de fuera. Será muy contenido en el dormir y en vino : pues estas dos cosas son muy contrarias á la exactitud, como que el que acostum¬ bra á embriagarse pierde el cuidado de su deber junta¬ mente con la memoria de él, y el dormilón se le es¬ capa una gran parte. Pues un hombre que está continua¬ mente durmiendo , ¿qué puede hacer por sí mismo, ó qué puede mandar á otro? No sea tampoco inclinado á los amores impuros, á los cuales si se entrega, no podrá pen¬ sar en otra cosa mas que en el objeto de ellos. Porque el alma, atraida por semejantes vicios, no cree que hay
LIBRO UNDECIMO n 3 una recompensa mas agradable que la satisfacción de su apetito, ni suplicio mas duro que Ja privación de sus deseos. Por consiguiente ha de ser el primero que des¬ pierte, y que haga salir pronto, según las estaciones del año, al trabajo la gente (que siempre va despacio), y ha de ir delante de todos con resolución, porque importa mucho que los colonos empiecen su trabajo muy de ma¬ ñana , y que no lo continúen lenta y perezosamente pa¬ rándose con frecuencia: pues que el mismo Iscomaco di¬ ce: »mas quiero el jornal de un hombre solo activo y la¬ borioso, que el negligente y espacioso de diez”, pues es muy perjudicial dejar al trabajador libertad de perder el tiempo en bagatelas: porqueasí como en un viaje lle¬ ga al términó de él muchas veces la mitad mas tem¬ prano el que camina con cuidado y sin parar, que el que habiendo salido con él habrá buscado las sombras de los arboles, la amenidad de las fuentezuelas, ó la fres¬ cura del aire; del mismo modo apenas se puede decir cuanto se aventaja en.punto de labores de campo un tra¬ bajador cuidadoso á uno flojo é indolente. Por consiguien¬ te, lo que ha de observar el capataz es que la gente no vaya al trabajo al apuntar el dia perezosa y lánguida¬ mente, sino que yendo él con vigor y alegría de espíntu , como si fuera á una batalla, lo sigan con ardor, no de otra suerte que si fuera su general; y ha de alegrar con varias exhortaciones á los trabajadores en la misma la- or, y de tiempo en tiempo, como que va á ayudar al que desmaya, tóme por un rato* su herramienta, y él mis¬ mo haga lo que había de hacer éste, advirtiéndole que lo debe ejecutar con el mismo brío que él lo ha hecho. luego que anochezca no deje á ninguno detras de sí smo vaya detras de todos á manera de un excelente pas’- tor, que no consiente que se quede en el campo cabe¬ za alguna de su rebaño. Luego que en seguida haya vuel¬ to á entrar en ] acasaí h a g a [o m i smo q u e un pastor vi¬ gilante, y no se meta al instante en su cuarto, sino ten¬ ga el mayor cuidado con cada uno de los trabajadores, ya aplicando remedios á las heridas que podrá haberse e ^.^ a trabajando (lo que sucede comunmente); ya,
u4 COLUMELA. si alguno está malo, llevándolo al momento á la enfer¬ mería,- y mandándosele haga la cui a conveniente. Pe¬ ro de los que estén buenos no se ha de tener menor cui¬ dado , sino procurará que los despenseros les den de co¬ mer y de beber sin fraude. Acostumbrará á los trabajajadores á comer cerca del lar del amo, y del hogar de Ja familia , y él mismo comerá igualmente á presencia de ellos, y será modelo de frugalidad: no cenaijá recostado sino los dias de fiesta, y en ellos regalará al mas fuerte para el trabajo, y al mas moderado: alguna vez lo pon¬ drá á su mesa, y se prestará también á concederle otras distinciones. Igualmente reconocerá en los mismos dias los instrumentos de la labor, sin los cuales ningún tra¬ bajo puede hacerse, y mas veces los de hierro, y siem¬ pre los tendrá dobles y tendrá cuidado de hacerlos com¬ poner de tiempo en tiempo antes de guardarlos, no sea que si alguno se echa á perder trabajando con él, sea menester pedírselo al vecino , porque íse perderá mas en los jornales de los esclavos que se separan del trabajo con motivo de pedir los instrumentos prestados, que lo que se gasta en comprarlos. Tendrá la gente cuidada y ves¬ tida con mas utilidad que delicadeza, esto es , resguar¬ dada exactamente de los frios y de las lluvias, cuyas dos (Cosas, se evitan muy bien con pellicos que tengan man¬ gas y sayos con capucha; y si esto se haee se puede aguantar trabajando un dia de invierno casi entero. Por lo cual pasará revista dos veces al mes, tanto á la ro¬ pa dé los esclavos , como (según he dicho) a. las herrar mientas, porque el reconocimiento frecuente no les dá es¬ peranza ele impunidad ni ocasión de delinquir. Por lo mismo deberá llamar por sus nombres á los esclavos que estarán encadenados en la cárcel, y examinará si tienen los grillos bien puestos, si ésta está segura y bien res¬ guardada , y no soltará sin orden del amo los que se ha¬ brán puesto á la cadena por mandato de éste ó de él mismo. No hará sacrificios si su amo no se lo manda: no trabará conocimiento voluntariamente con agorero ni con hechicera, dos clases de gentes que infestan las al¬ mas ignorantes con una vana superstición. No frecuen*
LIBRO UNDECIMO n 5 tara Ja, c iudad n \ mercados algunos, sino para vender ó pa¬ ra comprar lo que sea preciso: pues no debe salir de los límites de la hacienda que está á su cargo, para no dar con su ausencia á la gente ocasión de pararse ó delinquir. No consienta que se bagan en las posesiones sendas ni lindes nuevas. Muy rara vez recibirá huésped que no sea de los amigos del ,amo. No, emplee á süs consiervos en sus mi* nisterios, ni permita á alguno de ellos salir de los con¬ fines de la posesión (si no lo obligáré á ello una grande necesidad). No destine, el dinero del amo á comprar gar nado ni otras mercancías : pues esto distrae al capataz de $us ocupaciones, y hace de él mas bien un comercian¬ te que un labrador: fuera de que esto no le permite ja¬ mas estar corriente en sus cuentas con el amo ; sino que cuando éste le pide dinero contante.,, le presenta en su lugar géneros. Y así , tanto ba_ .de evitac esto, como huir sin duda la afición á la caza de» aves y cuadrúpedos, pues con estas cosas se pierden muchísimos jornales. También deberá tener presentes ciertas cosas, que se observan con dificultad aun en los mayores gobiernos, conviene á sa* berilio tratar a í° s 4 ue están sujetos con mucha se*> veridad, m co'n mucha indulgencia: proteger siempre á os uenos y á los aplicados, perdonar también á los me¬ nos buenos, y usar con ellos de un temperamento tal, que mas bien teman su severidad, que detesten su cruel¬ dad; lo qué podrá conseguir, si quisiere mas bien impe¬ dir que el trabajador cometa alguna falta, que castigarlo tarde, después de cometida. Efectivamente, no hay medio mejor para impedir esto, aunque sea al hombre mas mal* vado, que exigir todos los dias de él que trabaje, pues na¬ da hay mas verdadero que aquel oráculo de Marco Gaton,que,dice: »No haciendo cosa alguna los hombres, apren en a hacer mal.” Por consiguiente, el capataz ten¬ cua cuidado de que todas las labores se bagan á tiempo, lo que conseguirá sin trabajo si está siempre á la vista de los trabajadores , pues de esta manera los manijeros de cada labor diferente desempeñarán exactamente sus funciones, y la gen t e fatigada después del ejercicio que ha necüo trabajando, se dedicará mas bien á comer, des* H 2
116 COLUMELA. cansar y dormir, que á picardear. Finalmente, en todas las partes de la administración de una casa de campo, lo mismo que en lo restante de la vida, lo mas apreciable es, que cada uno conozca que ignora lo que ignora, y desee siempre aprender lo que no sabe: pues aunque la ciencia es de mucha utilidad , sin embargo, la impruden¬ cia ó la negligencia perjudican mas que lo que ella apro¬ vecha, sobre todo en la agricultura; porque en este arte lo mas esencial es hacer de una vez todo lo que exige el método del cultivo, pues aunque alguna vez se haya en¬ mendado lo que se habrá hecho mal por imprudencia Ó por negligencia, sin embargo, la cosa misma ya se ha perdido para el amo y nunca sale tan bien , que repa¬ re la pérdida del capital, y resarza el lucro que éste debia haber producido. ¿Pero quién duda lo irreparable que es la fuga del tiempo que va corriendo? Las labores del campo son muy falaces parados que las retardan, lo mis¬ mo que dio á entender con mas claridad el antiquísimo autor Hesiodo en este verso: «el hombre que deja las co¬ sas para después, tiene siempre que luchar con las pér¬ didas.” Por lo que aquel proverbio vulgar, «no dudes plan¬ tar,” aplicado por la gente del campo al plantío de árbo¬ les, esté entendido el capataz que se refiere á todo el cultivo del campo; y tenga por cierto, que como no baya hecho cada una de las cosas que instan en su dia propio , ha perdido no solo las doce horas de' que éste se compone, sino un año entero 4 . Pues como cada co¬ sa se debe hacer hasta cierto punto en los momentos que se le han destinado, si una labor se ha concluido mas tarde de lo que debia, las demas que se siguen se hacen también mas tarde, y después del tiempo regular; con lo que perturbado todo el orden del trabajo se desvane¬ cen las esperanzas del año entero. Por lo que es nece¬ saria una instrucción de las labores que corresponden ha¬ cerse en cada mes, la que depende del conocimiento de los astros y de su influjo; pues (como dice Virgilio) I <5 mismo hemos de observar las estrellas de Arcturo, los dias de los Cabritos, y la brillante constelación del Dra¬ gón, que observan los que vuelven á su patria, navegan-
LIBRÓUNDECIMO n 7 'dó por mares tétnpestüosoS el Poñte í fy 1 el e^ífécho' de Abydos abundante en ostras. 'No riiego que lie disputado con müfehós argumentos contra estas observaciones en los libros que he escrito contra los astrólogos. Pero en aquC* 'Bos tíátádOs‘sb f 6 ri¿iciábá kl opihioit -dé 1 tós Caldeos, qute •afirman eon la 0 t ^i'áy6í• ) l d¿svlét^üéftjsa , q í^ó , las mnfacioné& ; d el ( t iempo- Corresponden a‘»B?hs < f ijos, como atéíminoá inva¬ riables : mas dn esta arte rustica no se necesita semejante escrupulosidad; pero será útil al capataz prever el tiem¬ po futuro , aunque sea groseramente;, si estuvierepersiia- ‘didó 'á qüe la virtud dé úna confstelacioú obrá^ unás *&• cesantes, otras después 1 , y aígunás en él dia^fijo de-áii na¬ cimiento ó de ’su Ocaso. Pues bastante ‘previsión tendrá el que pueda precaverse con muchos dias dó anticipa¬ ción de los tiempos sospechosos. ■ Qué se ha de hacer en cada mes, acomodando las labores á los tiempos , ó sea calendario rústico. Y , i asi prescribiremos lo que se lia de hacer en Cada mes, acomodando las labores del campo á los diferentes tiempos, segundo permita la temperatura del aire'.* de cuya variedad y mudanza si estuviere instruido el capataz de antemano, ó no W engañará jamás , o á ! lo menos no será con frecuencia. Y. patafmó' separarnos de Ib qué ha prescrito él ínejoíde los poefaá 1 ^ vií^iiw i oicóro'. Kb. r > *.-43. ) empezará ,á alzarla Viérta desde él principio de-lá> primaveral Pero el labrádór no<-débe observar el principio de la primavera como el astrólogo, es¬ perando un dia fijo en que se dice comenzar esta estación, sitio también.ha de tomar alguna parte del invierúo, por¬ que pasado,el solsticio de esté,. ya ; se va templando el año, y haciéndose lósdias mas apacibles, permiten emprender las labores. Por consiguiente (para arreglarse con atención al primer mes del año romano) podrá empezar los trabajos del cultivo desde los idus de enero. Dp los cuales los unós que serán residuos de los pertenecientes á tiempos anterio* reseste los concluirá, y los correspondientes á los tiempos T om. II. H 3 *
w { . au COLUMELA. n .1 EL séptimo,- el sexto y el quinto, los sures y los ábregos anqncian tempestad. El cuarto empieza á ponerse Li¬ bra al salir el sol; alguna vez anuncig tempestad. El dia antes de los idus se ocultan las Hyadas; hace' frió. En es¬ tos dias/Se ha de dar. la primera oav*neA»ló# páises fr'ros’p'y debe esBar concluida antes de losidüs f siii falta; Y : las cosas que^ebam debido «hacer en. el nies'de niarzo despóes de haber pasado ehequinoccio, deben 'hacerse ahora lo mas pronto que sea posible. Las higueras y las vides se injer¬ tan todavía bien :rlos semilleros que se han hecho prece¬ dentemente se pueden escardar á mano, y ; cavar todavía (cómodamente. Las obejas taren tinas se deben ¡lavar con raíz de la yerba jábondra, á fin de que se preparen para el es¬ quilo. El din de los idus de abril, como arriba; se pone Li¬ bra. ElWdia diez yjócho antes ¡de las calendas de mayo, tem¬ pestad de vientp; llbvia's. Dia quince entra* el sol en Tau¬ ro ,¡ankmeia lluvia. Dia eatorcElás Hyqdas se ocultan al ano. cbecer^-abdnckm lluvia. Eiuonce demedia da primavera- 3 -; lhivia y algunas veces granizo. El dia diez las Pleyadas salefi con el sól; ábrego ó suc, : dia húmedo. El nueve aparece la Lyrírál principio de la noche; anuncia tempestad. El cuatro por lo cotinun sur con lluvia. El tres nace 1 la Gáb* 4 a por la mañana; día nebuloso, algunas veces lluvias. El dia antes dédasicalehdás de hiayo el Can se oculta al anoche¬ cer; anuncia tempestad. En estos dias continuaremos las mismas operaciones que ¡hemos dicho arriba , y se pueden injertar los olivos* de escudete ó‘ de otra cualquiera manera, si ya sueltan dá ¿aseaba,? y Ids demas 'árboles frutales pueden recibir dicho injerto'de escudete. También es bueno que se empiece la primera labor de despampano mientras los brotes que van saliendo pueden quitarse con el dedo.-Ade¬ mas sí los cavadores han descompuesto 1 algunas cosas; en' las viñas, ú oúiitido otras por negligencia; un ; viñero difiden¬ te debe repararlas, examinar-dos -yugos ! que estén quebra¬ dos, -componerlos, ó volver á poner en su lugar las es¬ tabas que estérmcaídas, de'suerte que no desgáje los sar¬ mientos tiernos.' En misino 'tiempp es' conveniente ponév el hierro á das segnúdás' crias. En las calendas de mayo se dice qué el sol está en este dia y el siguiente
LIBRO UNDECIMO ia5 en nn mismo y soló grado 1 0 . El dia seÍ9 antes de las nonas sale la Ideada con el sol; vientos septentrionales. El cinco el Centauro aparece entero; anuncia tempestad. El tres la misma constelación anuncia lluvia. El dia antes de las no¬ nas de mayo se oculta la mitad de Escorpión, anuncia tempestad. El dia de las nonas nacen por la mañana las Pleyadas; favonio. El dia'siete antes de los idus principia el estío; favonio ó noroeste; alguna vez también lluvia. El seis aparecen enteras las Pleyadas; favonio ó noroeste, al¬ guna vez también lluvias. El tres nace la Lyra por la ma¬ ñana , anuncia tempestad. Por estos dias se han c^e escardar á mano los sembrados, y se han de empezar á segar los he¬ nos. Un buen segador siega una yugada de prado, y un jor¬ nalero solo no ata menos de mil y doscientos haces, cada uno de cuatro libras. También es tiempo de cavar los pies de los árboles excavados, y de cubrirlos. Un peón cavará los pies de ochenta árboles nuevos, de sesenta y cinco me¬ dianos, ó de cincuenta grandes. En este mes convendrá ca¬ var con frecuencia todas las almácigas. Pero desde las ca¬ lendas de marzo hasta los idus de setiembre se ha de dar cava todos los meses no solo á las almácigas sino á los ma¬ juelos. Los olivos se talan, se les quita el musgo en los mis¬ mos dias , cuando-el clima es muy frió y lluvioso. Por lo de¬ más en los paises templados convendrá hacer esta operación en dos tiempos. Primeramente desde los idus de octubre hasta los de diciembre, y en seguida desde los de febrero hasta los de marzo, con tal sin embargo que el árbol no suelte la corteza. En este mismo mes es lo mas tarde que se han de poner estacas de olivo en la almáciga que se ha cavado con el pastino, y cuando las pongas conviene que las cubras con estiércol y ceniza mezclados, y revistas con musgo, para que no se abran con el sol; pero es mejor ha¬ cer esta operación en la última parte del mes de marzo, ó en la primera de abril, y en los demas tiempos en que he¬ mos prescrito se pueblen las almácigas de plantas ó ramas. En los idus de mayo sale la Lyra por la mañana; sur ó sud sud-este, alguna vez es el dia húmedo. El dia diez y siete antes de las calendas de junio, lo mismo que arriba. El diez y seis y el quince sud-sud este, ó sur con lluvia.
126 COLUM'ELA. El catorce entra el soben Géminis. El doce nacen, las Hyadas; vientos septentrionales, alguna vez sur con lluvia. El once y el diez se pone Arcturo por la mañana; anuncia tempestad. Dia ocho, siete y seis, nace por la mañana la Cabra; vientos septentrionales. Desde'los idus de mayo has* ta las. calendas de junio, conviene binar las viñas viejas an* tes que empiecen á florecer, y tambiendesparripanar estas mismas y todas las demando que si hicieres muchas veces, con un peón de un muchacho se despampanará una yuga¬ da de viña. En algunos países se esquilan ahora las ovejas, y se toma la cuenta del ganado, nacido ó perdido. Asimismo el que siembra altramuces coala mira de estercolar la tier¬ ra, ahora por último los derroca con el arado. En las calen¬ das de junio y el dia cuatro antes de las nonas sale el Aguila; tempestad de viento y alguna vez lluvia. El dia siete antes de los idus se , pone Arctura; favonio -ó noroeste/ El cua? tro nace, el Delfín; favonio* alguna vez, rociada. En eaí tos dias, si ha habido mas labores de las que se han po¬ dido hacer en la última parte del mes de mayo, se han de dar: también se han de amurillar todos los árboles frutales que se hayan cavado, de suerte que esté concluida esta la-> bor antes del solsticio. Ademas de esto se alza ó> se bina la tierra, según la cualidad ¿el país y del clima. Y é.sta, si es difícil de labrar, se alza la yugada con tres obradas, se bi¬ na con dos, se tercia con una, y se cubre la semilla de dos yugadas con una obrada. Pero, si es fácil de labrar la tier¬ ra, se alza una yugada con dos obradas, se bina con una, y se cubre con Otra la semina.dé'cuatro yugadas. De cuyo cálculo se infiere que con una yunta se pueden sembrar fᬠcilmente en el otoño ciento y cincuenta módios de trigo, y ciento de las demas legumbres. En estos mismos dias se ha de preparar la era para la trilla; á medida que cada sembra¬ do estará segado se llevará á ella. Los que tienen muchas viñas deben tenerlas binadas antes del solsticio. El forrage, si hay proporción, se ha de dar al ganado ahora, ó también en los quince dias que habrán precedido á las calendas de junio. Pero si ya falta la yerba verde, les daremos desde es¬ te dia basta fin de otoño hojas de árboles. El dia de los idus de junio empieza el calor. £1 trece antes de las calendas de
LIBRO UNDECIMO 127 julio entra el sol en Cáncer.; anuncia tempestad. El once, el Serpentario, que los griegos llaman ophiau'xos s e pone por la mañana ; anuncia tempestad. El ocho , el * siete y el seis es el solsticio; favonio, y calor. El tres tempestad de viento. En estos dias se harán las mismas cosas que se han .dicho arriba. Pero también es¡ conveniente cortar la veza ,para forrage antes que .se endurezcan sus vainas; segar la cebada; arrancar el haba tardía; trillar la temprana y ericerrár con cuidado la paja; trillar la cebada y encerrar toda la suya; castrar las colmenas, que se han de examinar y cuidar de cuando en cuando, esto es, cada nueve ó diez dias, desde las calendas de mayo. Pero si los panales están llenos y cubiertos con su película,'se han de ¿ecoger: mas si la mayor parte están vacíos; ó abiertos y sin película, es señal de que todavía no están en sazón, y se ha de di¬ ferir la castra. Algunas personas en las provincias ultrama¬ rinas siembran el ajonjolí en este mes , ó en el siguiente. El día de lps calendas'cíe julio, favonio ó sur, y calor. El cuatro antes dé las? nonas^se pone la ^Corona por la maña¬ na. El día antes de las nonas se oculta la mitad de Cáncer; calor. El cha óchó antes de los idus de julió se oculta la mitad de Capricornió. El siete sale Cepheo al* anochecer; anuncia tempestad. El seis comienzan á soplar los rviéntos de nordeste. En estos dias se siguen los mismos trabajos que se han dicho arriba. También se bina i ahora grande¬ mente el barbecho que está alzado, y es muy útil desmon¬ tar en la menguante de esta luna la tierra que está, de man¬ chón. En los idus de julio; sale Procyon por la mañana; anuncia tempestad. El dia trece antes de las calendas de agosto entra el sol en León; favonio. El nueve la estrella clara que apaVece en el pecho de León sale; alguna vez anuncia tempestad. El ocho empieza Aquario á ponerse sen¬ siblemente; favonio ó sur. El siete aparece la Canícula; calina. El seis nace el Aguila. El cuatro se deja ver la estrella clara que aparece en el pecho de Leen; alguna vez anuncia tempestad. El tres se pone el Aguila; anuncia tem¬ pestad. Estos dias se hace la siega en los paises templados y marítimos, y dentro de treinta dias de haberse hecho, se amontona el bálago que ha quedado después de haber
128 COLUMELA. cortado las espigas. Un peón siega una yugada de rastrojo, y así que se ha quitado el bálago antes que el ardor fuerte del sol abrase la tierra, se han de cavar y amurillar los pies de los árboles que habia en ella. También los que se pre¬ paran á hacer una gran sementera, deben binar ahora las tierras. En cuanto á la cava ó cultivo de las viñas , ya he dicho muchas veces que no se ha de pasar mes alguno, hasta que se pase el equinoccio de-otoño, sin darla. Y con¬ vendrá tener presente que cojamos en estos dias y en el mes de agosto hoja para I09 ganados en la madrugada y al caer de la tarde. Y también no cavar cualesquiera viñas que hubiéremos de cultivar, durante el calor, sino por la ma¬ ñana hasta da hora tercerayty por la tarde desde la décima hasta el anochecer. En algunos paises j como en Ciliciaíy Pamphilia, se siembran este mes los ajonjolíes. Pero en los paises húmedos de Italia se pueden sembrar á fin de junio; Ademas es tiempo de colgar cabrahigos 1 1 de las higueras, lo que algunas personas creen se debe hacer, para que el fruto no se caiga y -llegue mas pronto á su madurez; Diadelas calendas de agosto, vientos etésios. Dia antes de las nonas del mismo mes nace la mitad del León; anun¬ cia tempestad. El siete antes de los idus se pone la mitad de Acuario; calina. El dia antes de los idus se pone la Lyra por'la mañana; empieza el otoño. En estos dias se hace lo mismo que hemos dicho arriba. Sin embargo en algunas partes se cortan los panales: los cuales, si no están llenos de miel, ni cubiertos con la película, se ha de diferir la castra hasta el mes de octubre. El dia de los idus de agosto el ocaso del Delphin anuncia tempestad. El diez y nueve el ocaso de la misma constelación verificado por la mañana anuncia tempestad. El trece entra el sol en Virgo; anun¬ cia tempestad; en este dia y en el siguiente algunas veces también truena. En este mismo dia se pone la Lyra. El diez se origina de la misma constelación; comunmente tem¬ pestad y lluvia, El siete nace el Vendimiador por la maña¬ na, y Arcturo empieza á ponerse; algunas veces lluvia. El tres nacen los hombros de Virgo; dejan de soplar los vientos etésios, y hace alguna vez frió. El dia antes de las calendas de setiembre Andrómeda nace al anochecer; ah
LIBRO 'UNDECIMO 129 guna vez hace frió. En estos dias se injertan las higue¬ ras de escudete: cuya especie de injerto se llama en latín cniplastratio. Y se puede hacer aun mas cómodamente en el mes anterior después de los idus, en cuyo tiempo hacen también algunas personas el injerto en escudete de otros árboles. En algunas partes, como en las costas de la Bética y en Africa, se hace la vendimia. Pero en los paises mas frios hacen la pulverización, á la ciial llama la gente del campo ocacion , que se ejecuta quebrantando todos los terrones que hay en la vina y reduciéndolos á polvo. En es¬ te mismo tiempo antes de hacer esta operación en las viñas, si la vid es muy endeble ó está clara, se esparcen tres ó cuatro módios de altramuces en cada yugada, se gradan, y así que hayan nacido, volteándolos á la primera cava dan á las viñas un estiércol bastantemente bueno. Muchas personas también , si el clima es lluvioso como en el pais de Italia inmediato á Roma, despojan la vid de sus pámpanos para que puedan madurar bien los frutos, y no se pudran con las lluvias. Pero por el contrario en los parages mas calidos, como en las provincias poco lia nombradas , se les hace sombra á los racimos al acercar¬ se la vendimia con bálágo ó con otras cosas á propó¬ sito para cubrirlos, a fin de que no se desequen con los Vientos o con los calores. Este es el tiempo de secar las uvas y los higos, de los cuales diremos como se pasen, en su lugar, cuando tratemos de las obligaciones de la casera. También es bueno arrancar el helécho y el laston , donde quiera que se crie, en el me3 de agosto; sin embargo es mejor hacerlo al rededor de los idus de juho antes del nacimiento de la canícula. El dia de las ca¬ lendas de setiembre, calor. El cuarto antes délas nonas acaba de ocultarse el Pez austral. El dia de éstas na¬ ce Arcturo; favonio ó noroeste. El séptimo antes -de los idus acaba de ocultarse el Pez septentrional ; aparece la Cabra, anuncia tempestad. El tres, favonio ú ábrego, na¬ ce la mitad de Virgo. Durante estos dias se hace córnoamente la vendimia y las demas operaciones que se an escrito arriba, en los paises marítimos y en los cá- 1 * a m bien debe estar concluida la bina, si se han Tom. II. j
l3o COLUMELA. alzado las tierras tarde ; pero si esto se ha hecho tem¬ prano, conviene igualmente que esté el terreno tercia¬ do. También los que acostumbran aderezar los vinos, pre¬ paran al intento en este tiempo agua del mar, cocién¬ dola después de haberla traído a casa : de cuya prepa¬ ración daré reglas cuando trate de los deberes de la ca¬ sera. El dia de los idus de setiembre alguna vez anun¬ cia tempestad la Ballena. El dia quince antes de las ca¬ lendas de octubre nace Arcturo; favonio ú ábrego: al¬ guna vez solano, qne algunos llaman vulturno. El cator¬ ce nace la espiga de Virgo; favonio ó noroeste. El tre¬ ce entra el sol en Libra; se deja ver la Copa por la ma¬ ñana. El once se ponen los Peces por la mañana; Aries también empieza á ponerse; favonio ó noroeste, alguna vez sur con lluvias. El diez se pone la nave Argo; anun¬ cia tempestad, alguna vez también lluvia. El nueve em¬ pieza Centauro á dejarse ver por la mañana; anuncia tem¬ pestad , algunas veces también lluvia. El ocho, el siete y el seis el equinoccio de Otoño anuncia lluvia. El cinco nacen los Cabritos; favonio; algunas veces sur con llu¬ via. El cuatro Virgo acaba de nacer; anuncia tempestad. Estos dias se hacen las vendimias en muchos países, y en cuanto á la sazón de las uvas para hacerla unos tie¬ nen unas señales y otros otras: unos, en habiendo visto que se maduraba parte de las uvas, creyeron que era tiem¬ po ; otros cuando las veían con color y transparentes; al¬ gunos también cuando advertian caerse los pámpanos y las hojas, cuyas señales son todas falaces, porque todas estas cosas pueden verificarse asimismo en las . uvas que no están maduras, por el demasiado calor del sol ó del año; y así algunos han intentado examinar con el pala¬ dar si estaba ó no madura la uva según estuviese agria ó dulce, y juzgar por consiguiente si era ó no tiempo de hacerla vendimia. Pero esta prueba tiene también ries¬ go de ser falaz, pues algunas especies de uvas nunca se ponen dulces por su demasiada aspereza. Por lo cual es conveniente, como nosotros lo hacemos, examinar la mis¬ ma madurez natural de la uva; y esta se conoce en los cuesquecillos que están ocultos en los granos , cuando
LIBRO UNDECIMO i 3 t echándolos fuera se ve que están de un color obsduro y algunos casi negros: pues no hay cosa alguna que les pueda dar color, sino la madurez de la naturaleza: ma* yormente estando tan en el centro de los granos, que están al abrigo del calor del sol y de ios vientos, y no dejándolos su misma humedad que se cuezan ó se pon¬ gan obscuros sino por su misma naturaleza. Por consi¬ guiente, luego que el capataz se certifique de esto, tenga entendido que,debe hacer la vendimia. Pero antes de em¬ pezar á coger la uva, deberá tener preparadas, si puede ser, desde el mes anterior todas las cosas que son menes¬ ter: y si no, á lo menos tendrá quince dias antes par¬ te de las tinajas dadas de pez, y otra parte fregadas y la¬ vadas exactamente con agua del mar, ó agua sal, y bien enjutas:, lo mismo hará con las tapaderas, los coladeros, y las demás cosas, sin las cuales no se puede sacar bien el mosto. Pero las prensas y los lagares los tendrá bien limpios y lavados, y si el caso lo exige cubiertos con pez, y asimismo leña prevenida para cocer el mosto , y ha¬ cer arrope: como también tendrá mucho antes sal de pre¬ vención, y los perfumes con que se haya acostumbrado dar gusto al vino. Y sin embargo estos cuidados no lo han de distraer enteramente de lo demas que concierne al cultivo del campo , pues durante estos dias se siem¬ bran los nabos y las nabas en los secanos, igualmente los forrages para que sirvan de recurso al ganado el invier¬ no; asimismo la legumbre que llama la: gente del campo fenum grcecwn, y no menos lav eza para darla en verde. También es este el mejor tiempo de sembrar altramuces, los cuales creen algunas personas que se deben llevar in¬ mediatamente aun desde la era al campo. El mijo y el panizo se siega en este'tiempo, y en el mismo se siem¬ bran las judías ó habichuelas que se destinan para comer verdes, pues las que se han de reservar para se¬ milla es mejor sembrarlas á fines de octubre acia las ca¬ lendas de noviembre. Por lo cual, como todas estas ope¬ raciones las ha de ejecutar en los campos, podrá encar¬ gar á la casera el cuidado de las que se han de hacer dentro de la casería, de tal suerte sin embargo que él i a
i3a COLUMELA. examíne por sí mismo si están bien hechas. El dia de las calendas de octubre, y el seis antes délas nonas anuncian alguna vez tempestad 1 2 . El cuatro se pone por la maña¬ na el Cochero ; Virgo acaba de ponerse ; algunas veces anuncia tempestad. El tres anuncia salir la Corona; anun¬ cia tempestad. El dia antes de las nonas de octubre salen los Cabritos al anochecer; se pone la mitad de Aries; nor¬ deste. El ocho antes de los idus sale la estrella clara de la Corona. El seis nacen las Pleyadas al anochecer; favo¬ nio, y algunas veces ábrego con lluvia. El tres y el si¬ guiente nace toda la Corona por la mañana; sur frió, y algunas veces lluvias. En estos dias suelen hacerse en los países fríos la vendimia, y las demas cosas que se han escrito arriba. Y en los mismos paises se siembran los granos tempranos , y sobre todo la escaña. También es bueno sembrar ahora trigo en las umbrías. Y una vez que hemos'hecho mención de la sementera, no será fue* ra de propósito referir la cantidad de semilla de todas es¬ pecies que se necesita para cada yugada de tierra. A esta medida le caben cuatro ó cinco módios de trigo, nueve ó diez de escaña, cinco ó seis de cebada, cuatro ó cinco sexta ríos de mijo ó de panizo , ocho ó diez módios de al¬ tramuces, cuatro de guisantes, tres ó cuatro de alberjones, seis de habas, uno de lentejas ó poco mas, nueve ó diez de linaza, tres ó cuatro de gálgana, dos ó tres de garban¬ zos , cuatro ó cinco sextaños de ajonjolí:, siete ú ocho módios de veza para verde, cinco ó seis de la misma para seca, cuatro ó cinco de yeros, siete ú ocho de cebada para verde, seis d e fenum groecwn, un cyatho de alfal* fa en cada tabla de diez pies de largo y cinco de ancho. Pe cañamones se ponen seis granos en cada pie cuadra¬ do de tierra. El dia de los idus de octubre, y los dos siguientes algunas veces tempestad, y algunas rociada. El trece antes de las calendas de noviembre entra el sol en Escorpión ; este dia y el siguiente empiezan á po* nerse las Pleyadas al salir el sol; anuncia tempestad. El once se pone la cola de Tauro; sur, algunas veces lluvia. El ocho acaba de salir Centauro por la mañana; anuncia tempestad. El siete aparece la’frente de Escorpión; anuu-
LIBRO UNDECIMO i 3 3 cía tempestad. El cinco se ocultan las Pleyadas; se hace sentir el invierno con frió y heladas. El cuatro se pone •Areturo al anochecer; dia de viento. El tres y el siguien¬ te empieza á ponerse Gassiopea; anuncia tempestad. En estos dias se deben sembrar cualesquiera semillas , y es bueno plantar arbolitos de todas especies. También es bue¬ no maridar olmos á vides , y éstas mismas se propagan cómodamente, tanto en las arboledas con que se maridan, como en fps viñedos. Es tiempo de escardar á mano, y de cavar las almácigas, como igualmente de excavar los árboles, y no menos las viñas, de podar éstas, y de ha¬ cer la misma operación con las vides maridadas á ár¬ boles. Los planteles que no se han deshojado á su tiem¬ po , y las plantitas de higuera que hay en los de éstas, deben podarse, y dejarlas reducidas á un tallo solo ca¬ da una: sin embargo se deshojan mejor al tiempo de la germinación, mientras están tiernas. Pero habiéndo¬ se de hacer en la agricultura todas las cosas con pron¬ titud , en ninguna se necesita esto mas que en la semen¬ tera. Hay un proverbio antiguo entre los labradores, que dice »que la sementera temprana suele muchas veces en¬ gañar ; pero que la tardía nunca deja de ser mala.» Por lo cual nosotros prescribimos que cuanto mas frió sea por su naturaleza un parage, se siembre el primero; y cuan¬ to mas caliente el último. La veza y el haba se dice que estercolan el campo: el altramuz, como no lo entierres cuando está en flor, no lo habrás estercolado de modo alguno. Pero ninguna cosa se siembra ni se recoge cuan¬ do están mas desocupados los trabajadores: pues se pue¬ de sembrar en los primeros tiempos antes de hacer otra cualquiera sementera, y sacar en los últimos después de recogidos todos los frutos. Después de hecha la semen¬ tera, conviene gradar lo que hayas echado en la tierra. Pres jornaleros gradarán cómodamente dos yugadas de tierra, y excavarán los árboles que hubiere en ella; aun¬ que los antiguos quieran que se escarde de almocafre , y se grade cada yugada de tierra con un peón: lo cual no me atreveré á asegurar si se puede hacer bien. En este mismo tiempo conviene limpiar las zanjas y los arroyos, Tom. II. i 3
i4© GOLUMELA. locar la huerta un parage inmediato á la casería, que so¬ bre todo sea pingüe, y se pueda regar con arroyo que en* tre en ella, y si no hubiere agua corriente, con agua de pozo. Mas á fin de tener seguridad de que á este po¬ zo nunca le faltará el agua, no se debe abrir hasta que el sol esté en los últimos grados de Virgo, esto es, en el mes de setiembre, antes del equinoccio del otoño, su¬ puesto que el mejor tiempo de explorar las fuerzas de un manantial es cuando por la larga sequedad del estío la tier¬ ra está privada de toda el agua de la lluvia. Y se ha de procurar que la huerta no esté por bajo de la era, para que en el tiempo de la trilla no puedan llevar á ella los vientos paja ni polvo, cosas una y otra contrarias á las hortalizas. Hay dos estaciones en que se puede disponer el terreno, y labrarlo con el pastino: porque hay tam¬ bién dos estaciones en que se pueden sembrar las hor¬ talizas, pues la mayor parte se siembra tanto en el oto¬ ño como en la primavera: sin embargo , en tierras de rie¬ go es mejor hacerlo en la primavera, porque la templan¬ za del tiempo que se experimenta al principio del año, recibe las. semillas al germinar, y la sequedad del estío se apaga con el agua de los manantiales. Pero cuando la naturaleza del sitio no permite que se suministre agua á las semillas, bien, sea introducida artificialmente, bien de nacimiento, no hay mas reeurso á la verdad que las llu¬ vias del invierno. Sin embargo , puede salir adelante la hortaliza sembrada aunque sea en los terrenos mas secos, si se labra el suelo cou el pastino á mayor profundidad^ y es suficiente llevar un tajo de dos pies de hondo, pa¬ ra que la tierra que se esponjará con la labor se levan¬ te hasta cuatro. Pero donde hay proporción de regar se¬ rá suficiente voltear la tierra cruda con un azadón, no profundamente, sino á menos de dos pies. Pero tendremos cuidado de cavar con el pastino en el otoño ácia las ca¬ lendas de noviembre, la tierra que se determine sembrar por primavera; y en el mes de mayo la que se hubie¬ re de gobernar por el otoño, para que se desmenucen los terrones con los frios del invierno, ó con los soles del estío, y perezcan las raíces de las yerbas. No mucho au-
LIBRO UNDECIMO 141 tes se ha de estercolar; y cuando se acerque el tiempo de sembrarse debe limpiar el terreno-de yerbas, ester¬ colarlo y binarlo con el cuidado necesario para que se in¬ corpore la tierra con la basura. Pero el mejor estiércol para este efecto es el de borrico, porque cria menos yer¬ bas : el que le sigue es de ganado mayor, ó el de ove¬ jas, si está repudriéndose un año: pues el que ha¬ cen los hombres, aunque se tiene por el mejor, sin em¬ bargo no es preciso emplearlo sino en el cascajo puro, ó en la arena muy suelta y sin virtud alguna, en cu¬ yo caso se necesita alimento mas sustancioso. Por con¬ siguiente el terreno que hubiéremos destinado para sem¬ brarlo en la primavera después de haberlo cavado, lo de¬ jaremos pasado el otoño que se queme con los frios y las escarchas del solsticio de invierno, porque la violencia del frió sazona la tierra y la desmenuza , haciéndola fermen¬ tar, como lo hace por el contrario el calor del estío. Por lo cual no se echará el estiércol hasta que haya pasado dicho solsticio; y en seguida se dividirá el terreno en ta¬ blas ácia los idus de enero: cuyas tablas se han de for¬ mar sin embargo de manera que lleguen con facilidad las manos de los que las escardan al medio de su an¬ chura, no sea que los que buscan las malas yerbas, se Vean precisados á pisotear las plantas, sino mas bien entren por las sendas que rodearán dichas tablas, y es¬ carden alternativamente sus. dos mitades. Lo que hemos dicho de las labores que se han de dar antes de la siem¬ bra es bastante. Ahora vamos á prescribir qué es lo que *e ha de cultivar ó sembrar, y en qué tiempo; y en primer lugar se ha de hablar de las especies que se pueden sembrar en dos estaciones, esto es en el otoño y en la primavera. Estas semillas son las de col, lechuga, alca¬ chofa, oruga, mastuerzo, cilantro, perifollo, eneldo, za¬ nahoria , chirivia y adormidera: pues estas se siembran ácia las calendas de setiembre, ó mejor en febrero an¬ tes de las de marzo; aunque se pueden confiar á la tier¬ ra en los lugares secos y templados, como son los ma¬ rítimos de Calabria y Apulia, ácia los idus de enero. Al contrario las que solamente se deben sembrar en el oto-
, 4 * COLUMELA. ño (con tal no obstante que cultivemos nn terreno ma¬ rítimo ó abrigado) son poco mas ó menos éstas: la de ajo, cebolla, énula, cebolla de Chipre, y mostaza. Pero va¬ mos también abora á manifestar, siguiendo el orden de los meses, en qué tiempo convenga por lo común confiar cada planta á la tierra. Se podrá pues poner bien , inme¬ diatamente después de las calendas de enero, el mastuer¬ zo. Mas en febrero se pondrá de planta ó de semilla la ruda, el espárrago, y alguna vez de este último modo la cebolla y el puerro: también sembrarás las simientes de rábano, de naba y de nabo, si quieres tener fruto en la primavera y en el estío: el ajo y la cebolla de Chi¬ pre * este es el último tiempo de sembrar uno y otro. Pe¬ ro el puerro (si se ha puesto ya recio) se puede trasplan¬ tar en los parages abrigados ácia las calendas de marzo, y también el panace á fines del mismo mes, como asi¬ mismo en seguida ácia las calendas de abril el puerro, la énula y la ruda que se habrá sembrado tarde. Tambi en se ha de sembrar en este tiempo el cohombro, la cala¬ baza y la alcaparra, para que nazcan mas temprano: pues por lo que toca á la simiente de las acelgas, el me¬ jor tiempo de sembrarla es cuando florece el granado. Pe¬ ro la cabeza del puerro se trasplanta todavía tolerablemen¬ te ácia los idus de mayo. Después de este tiempo na¬ da se debe poner debajo de tierra cuando el estío se acer¬ ca sino la semilla del apio , con tal no obstante que la hayas de regar, pues de esta suerte se dá muy bien. Por lo demas el tercer tiempo de sembrar es en agosto ácia las fiestas de Vulcano; y este es el mejor tiempo de sem¬ brar rábanos, nabas, como también nabos, chirivias, y no menos apio caballar. Y estos que he dicho son los tiempos de las siembras. Ahora voy á hablar de cada una ele aquellas cosas que necesitan algún cuidado particular, y las que omitiré se deberá entender que no necesitan mas trabajo que el del escardador, del cual se ha de decir una vez por todas, que se ha de procurar en todo tiempo.ex¬ terminar las malas yerbas. La cebolla de Chipre, que al: gunas personas llaman ajo cartaginés, y los griegos aphraxorodon crece mucho mas que el ajo, y se divi-
LIBRO UNDECIMO 143 dirá en muchas partes una cabeza antes de ponerla en la tierra acia las calendas de octubre, pues tiene como el ajo muchos dientes unidos entre sí«,-y luego que es¬ tos estén divididos, se deberán sembrar por liras , para que puestos en los lomos reciban tílenos perjuicio de las aguas del invierno. Es la lira semejante a aquel caballón que hacen los gañanes en la tierra llana para libertar el grano de la humedad; pero este se ha de hacer menor en las huertas, y por lo alto de él, esto es en el lomo, se arreglarán á un palmo de distancia uno de otro los dien¬ tes de la cebolla de Chipre, o los de ajo ( porque estos se siembran también del mismo modo). Los surcos de las liras estarán á medio pie de distancia los unos de los otros. En seguida, así que los dientes han echado tres hojas, se escardarán de almocafre: pues cuantas mas veces se ha¬ brá dado esta labor, mas incremento tomarán. Después, antes que formen tallo, convendrá retorcer todo lo verde que tienen fuera de la tierra, y tenderlo sobre ella, pa¬ ra que las cabezas se pongan mas gruesas. Pero en los paises sujetos á heladas no debe sembrarse en el otoño uno ni otro, porque se pierden en el solsticio del invier¬ no ; pero como el rigor de esta estación se modera por lo común en el mes de enero, el mejor tiempo de poner el ajo ó la cebolla de Chipre en los parages fríos es acia los idus de dicho mes. Pero cuando quiera que los sem¬ bremos, ó los guardemos después de maduros en la cᬠmara , se procurará que en aquellos paises en que se pon¬ gan ó se arranquen, esté la luna debajo de tierra, por¬ que haciendo de esta manera lo uno y lo otro, se cree que no tienen el sabor muy fuerte, ni que dan mal olor al aliento del que los masca. Sin embargo hay muchas personas que los siembran el mes de diciembre antes de las calendas de enero en medio del dia, si lo permiten lo templado del aire , y la situación de la tierra. La col se debe trasplantar cuando tenga seis hojas, no ponién¬ dola sin untar antes su raíz con estiércol líquido, y ha¬ berla envuelto en tres tirillas de alga.. Pues esto hace que cuando se cuece se ponga mas pronto tierna, y con¬ serve su color verde sin echarle nitro. Y el mejor tiem-
144 COLUMELA, po de hacer este trasplante en los países fríos y lluvio¬ sos es después de los idus de abril. Cuyas plantas después de puestas, asi que hayan asido, escardándolas y esterco¬ lándolas las mas veces que el hortelano pueda, se fortifi¬ can mejor, y dan tallos y repollos mas gruesos. Algunas personas ponen esta hortaliza en los sitios mas abriga¬ dos desde las calendas de marzo; pero la mayor parte de ella sube á formar repollo, y cuando se la ha cortado una vez, no da después tallo grueso el invierno. Pero podrás trasplantar los tallos muy gruesos aunque sea dos veces, y si haces esto, dicen que dan mas simiente y mas grue¬ sa. La lechuga se debe trasplantar con tantas hojas como la col. En los sitios abrigados y en los marítimos es muy bueno ponerla en el otoño, en los de tierra adentro y frios al contrario; en el invierno no es tan bueno po¬ nerla. Pero la raiz de ésta también se debe untar con es¬ tiércol, y necesita mas agua que la col: de esta suerte se hacé su hoja mas tierna. Y hay muchos géneros de le¬ chugas, que conviene sembrar las de cada uno en su tiem¬ po: entre ellas la que tiene hoja oscura y como purpú¬ rea , ó también verde y crespa como la Geciliana, es bue¬ no sembrarla en el mes de enero. Pero la de Gapadocia, que tiene la hoja pálida , peinada y espesa, en el de fe¬ brero: en seguida la que es blanca , como la que hay en la provincia Bética en los confinés del municipio de Cádiz, se pone muy bien en el mes de marzo. Hay tam¬ bién una especie de lechuga de Chipre blanca que tira á roja con las hojas lisas y muy tiernas, que se pone cómodamente hasta los idus de abril. Se puede sin em¬ bargo por lo común sembrar la lechuga casi por todo el año siendo el clima templado, y habiendo abundancia de agua. Y para evitar que suba su tallo muy pronto se pon¬ drá en medio de ella un casco pequeño de teja, así que tenga algún incremento, y reprimida con esta especie de carga, se extiende en latitud. El mismo método se sigue también con la chicoria , á excepción que aguanta mas bien el invierno , y así se puede sembrar aun en los paises frios en el principio del otoño. La alcachofa será mejor que la trasplantemos en el equinoccio de otoño; su simien-
LIBRO UNDECIMO 145 te la sembraremos mas utilmente ácia las calendas de mar¬ zo, y aporcaremos su planta ácia las de noviembre, y la estercolaremos con mucha ceniza , pues esta especie de estiércol parece el mas conveniente á esta hortaliza. La mostaza, el cilantro , y no menos la oruga y la albahaca, permanecen sin moverse del sitio donde se han sembra¬ do ; y no tienen otro cultivo que, después de haberlas estercolado, escardarlas á mano, pero pueden sembrar¬ se, no solo en el otoño, sino también en la primavera. Las plantas de mostaza trasplantadas á principios de in¬ vierno darán mas copa en la primavera. El panax se siem¬ bra en ambas estaciones en tierra ligera y labrada, y se siembra muy claro, para que tome mejor incremento. Sin embargo es mejor sembrarlo en la primavera. El puerro, si lo quisieres hacer sectivo, han prescrito nuestros ma¬ yores que se dejará sembrado mas espeso, y así que ha¬ ya crecido estando así se cortará. Pero la experiencia nos ha enseñado que se hace mucho mejor si se trasplanta, para ponerlo como el cabezudo á cortas distancias, esto es á cuatro dedos unos de otros, y en habiéndose puesto fuer¬ te se corta. Mas en el que quieras hacer de cabeza gruesa, se ha de tener cuidado cuando se transplante de cortarle, antes de ponerlo, todas las raicillas y las puntas de las ho¬ jas. Después se entierra debajo de cada planta un tiestezuelo ó una concha para que le sirva como de asiento, á fin de que las cabezas se aumenten en latitud. El cultivo del puerro cabezudo consiste en escardarlo y estercolarlo sin cesar. Ni es otro sin embargo el del sectivo, sino que se de¬ be regar, estercolar y escardar tantas veces cuantas se cor¬ te. Su simiente en los lugares cálidos se siembra el mes de enero, en los frios se siembra en febrero; y para que tomen mayor incremento, se envuelven muchos granos en unos lieneecillos claros, y de esta manera se entierran. Y los que han nacido en sitios donde no se lés puede suministrar agua, se deben trasplantar ácia el equinoccio de otoño: mas en los que se les puede dar riego es bueno trasplantarlos el roes de mayo. El apio se puede poner de planta y también de semilla, pero sobre todo liada le viene tan bien como el agua, y por esto lo mejor es ponerlo junto á una fuente. Tora, II, K
^6 COLUMELA. Pero si alguno quisiere hacerlo de hoja ancha, envuelva en un liencezuelo claro la semilla que pueda tomar con tres dedos, y envuelta de esta manera la pondrá en las tablas, ó 6 Í quisiere mas bien hacerlo de hoja rizada, echará su se* milla en un mortero y después de molida con una mano de madera de sauce y quitadas las cáscaras, la envolverá del mis¬ mo modo en unos liencezuelos y la pondrá debajo de tierra. Puede también hacerse rizado sin este trabajo, de cualquier modo que se haya sembrado, si así que ha nacido reprimes su incremento pasándole por encima un rodillo. El mejor tiempo de sembrarlo es desde después de los idus de mayo hasta el solsticio del estío. También por lo común se siem¬ bra en estos dias la albahaca, cuya semilla así que se ha cu¬ bierto con tierra se apisona cuidadosamente con un pisón ó con un rodillo: porque si dejas la tierra esponjada, comun¬ mente se pudre. La zanahoria, la chirivia y la énula cam¬ pana toman fuerza en un terreno labrado profundamente y estercolado: pero se han de poner muy claras para que to¬ men mayores incrementos. Mas la énula conviene sembrarla con un intervalo de tres pies , porque los tallos que echa son grandes y sus raíces se extienden por debajo de tierra como los nudos de las canas. Y no tienen otro cultivo todas estas plantas, sino quitarles las malas yerbas á fuerza de es* cardas. Se pondrán muy bien á principios de setiembre ó á últimos de agosto. El apio caballar, que algunos griegos lla¬ man ipposelinon y otros smicgnion, se debe sembrar de semilla en un terreno cavado con el pastino, sobre todo junto á las paredes, porque le conviene la sombra y se da bien en cualquier terreno: y éste así que lo hayas sembra¬ do una vez, si no lo arrancas enteramente de raiz, sino que le dejas alternativamente tallos para semilla, dura eterna¬ mente y exige un cultivo ligero de escarda. Se siembra des¬ de las fiestas de Yulcano hasta las calendas de setiembre, pero también en el mes de enero.. La yerbabuena quiere también humedad dulce, por cuyo motivo es bueno poner¬ la junto á un manantial, en el mes de marzo, Si por casua¬ lidad faltaren sus semillas, se puede coger de las tierras in¬ cultas yerbabuena silvestre, y ponerla con los cogollos acia abajo: lo cual le quita la aspereza y la vuelve sativa. La
LIBRO UNDECIMO 147 tuda que ha nacido de semilla en el otoño, conviene tras¬ plantarla el mes de marzo á un sitio abrigado, se le arrima¬ rá bastante ceniza al pie, y se le quitarán las malas yerbas basta que se fortifique, para que estas no la bagan perecer. Pero se deberá hacer esta operación, cubriendo la mano con guantes, pues si no fuere así se harán en ella úlceras perni¬ ciosas. Sin embargo si por ignorancia hubieres escardado con la mano.desnuda, y te hubiere sobrevenido picazón con hinchazón, te la frotarás de cuando en cuando con acei¬ te. Su tallo permanece muchos años iléso, á no ser que le toque alguna muger en el tiempo que está con h mens¬ truación , y por este motivo se haya secado. El tomillo, el romero, la ajedrea y el serpol, tienen el cuidado de sem¬ brarlos los colmeneros mas bien que los hortelanos; pero nosotros creemos que no es fuera de propósito tener estas plantas también en las huertas, para servirnos de ellas en clase de especias (pues son muy á proposito para sazonar algunos manjares). Quieren un terreno que no sea pingüe ni estercolado, sino que sea abrigado, como que por lo co¬ mún nacen en los paises marítimos en la tierra mas ende¬ ble espontáneamente. Se ponen, tanto de semilla como de plantas, ácia el equinoccio de primavera, pero es mejor po¬ ner plantas de tomillo, y en estando puestas en un terreno bien labrado, conviene para que no tarden en prender, mo¬ ler tallos de tomillo seco, y así molidos echarlos en agua un dia antes, y así que ésta se haya impregnado de su jugo echarla á las plantas que se han puesto hasta que las fortifi¬ que bien. Por lo demas.la ajedrea es una planta muy vivaz, para haberse de afanar en cuidarla. El mastuerzo, si lo tu¬ vieres trasplantado antes de las calendas de marzo, lo po¬ dras cortar como el puerro sectivo, aunque mas raras veces: pues no se habrá de cortar después de las calendas de no¬ viembre, porque perece maltratado por los ir ios: pero podrá resistir dos años si se escarda y se estercola con cuidado. También hay muchos sitios donde, prolonga su vivacidad hasta diez años. La acelga se siembra cuando el granado está en flor, y luego que tiene cinco hojas como la col, se trasplanta en el estío, si la huerta es de riego; pero si el ter¬ reno es de secano, se deberá trasplantar en el otoño, cuan- K a
148 COLUMELA. do haya empezado ya á llover. El perifollo y también la hortaliza llamada armuelle, que los griegos llaman atrapha • gon , conviene sembrarla ácia el dia de las calendas de oc¬ tubre en un lugar que no sea muy frió; pues si el pais tie¬ ne los inviernos rigorosos, se lian de trasladar estas plantas desde la almáciga, dividiéndolas después de los idus de febrero. La adormidera y el eneldo se siembran con el mis¬ mo método que el perifollo y el atraphagon. Las semillas del espárrago sativo y las del que la gente del campo lla¬ man corruda se preparan casi dos años antes de ponerlas en su lugar: estas se siembran en hoyos pequeños que se abren en un terreno pingüe y estercolado después de los idus de febrero, de suerte que en cada uno se eche la semi¬ lla que se podrá coger con tres dedos. A los cuarenta dias poco mas ó menos las raicillas que habrán echado se en¬ redan entre sí y hacen como una masa: y á estas raicillas enredadas y enlazadas de esta manera llaman los hortelanos esponjas. Y después de veinte y cuatro meses conviene tras¬ plantarlas á un sitio abrigado, bien humedecido y esterco¬ lado. Pero los surcos se hacen á un pie de distancia unos de otros y sin mas profundidad que la de nueve pulgadas, en los cuales se ponen las esponjillas de manera que echán¬ doles tierra por encima germinen con facilidad. Mas en los sitios secos se han de poner en lo mas hondo de los surcos, para que permanezcan allí como en unas piletas. Por el con¬ trario en los húmedos se han de colocar en lo alto del lo¬ mo del caballón, para que no padezcan con la demasiada humedad. Al primer año de haber sido plantadas, conviene tronchar el espárrago que hayan echado, porque si quisieres arrancarlo de la tierra estando las raicillas tiernas y débiles toda la esponjilla saldrá tras del espárrago: en los demas no se tronchará si noque se arrancará de raíz. P u es sino se hace así los tallos quebrados sofocan los ojos de las raíces, y los cie¬ gan, para decirlo así, y no los dejan que arrojen espárra¬ gos. Por lo demas los tallos que saldrán los últimos en la es¬ tación del otoño ño se han de quitar todos, sino que se ha de dejar alguna parte de ellos para semilla. Después, así que hayan formado espinas, se cogerán las semillas, se han de quemar los troncones del mismo modo que están y en su
LIBRO UNDECIMO 149 lugar, y en seguida se han de escardar todos los surcos y se les han de arrancar las malas yerbas; después se ha de echar estiércol ó ceniza para que su jugo, que mana todo el in¬ vierno con las lluvias, llegue hasta las raices. Por último en la primavera, antes que empiecen á germinar, se meneará la tierra con escardillos, que son una especie de instrumento de hierro de dos puntas, para que salga el tallo con mas faci¬ lidad, y estando la tierra esponjada, se ponga mas grueso. El rábano se siembra bien dos veces al año, en el mes de fe¬ brero, cuando llevamos la mira de tener esta raiz en la pri¬ mavera, y en el de agosto ácia las fiestas de Vulcano, cuan¬ do la queremos tener mas temprano, pero esta última siem¬ bra pasa sin duda por la mejor. El cuidado que exige es que se ponga en una tierra estercolada y labrada: y des - pues que, cuando haya tomado algún incremento, se le eche de cuando en cuando tierra, porque si saliere por encima de ella, se hará duro'y fungoso. El cohombro y la calabaza, cuando hay abundancia de agua, piden me¬ nos cuidado, porque el agua les sirve de mucho benefi¬ cio; pero si se debieren sembrar en un sitio seco donde no tenga cuenta suministrar el riego, se han de hacer unas zanjas en el mes de febrero de pie y medio de profundi¬ dad; en seguida después de los idus de marzo se exten¬ derá en ellas paja que las cubra como hasta la tercera parte de su profundidad; sobre la paja se echará tierra es¬ tercolada que llegue hasta la mitad de la misma, y des¬ pués de haber puesto las semillas sobre esta tierra se re¬ garán hasta que nazcan: y luego que empiecen á fortifi¬ carse, se han de ir prosiguiendo sus incrementos con tier¬ ra que sedes eche hasta llenar la zanja. Cultivadas así es¬ tas plantas lo pasarán bastante bien sin riego todo el vera¬ no, y darán fruto mas agradable al gusto que si lo hubie¬ ran tenido. Pero en los sitios abundantes de agua se han de sembrar las pepitas lo mas temprano que se pueda, con tal que no sea antes de las calendas de marzo, para que es¬ tén en estado de transplantarlas pasado el equinoccio. Y estas pepitas las tomarás de en medio de la calabaza y las pondrás con la punta ácia abajo, para que sus fru¬ tos sean muy gruesos. Pues en secándose son bastante á Tom. II, k 3
INDICE Enrejados , se clavan de manera que salgan por enci¬ ma del agua 8,17. Enrejó la parte inferior del terreno 4,2 .Enseñado é instruido en to¬ dos los trabajos del campo ir,3. Enseñarse^ endurecerse de¬ be en los trabajos del campo el que ha de ser capataz 11, 1 : enseñar es dijicil 11 , 1. Entiérranse las estacas 5, 9. Entrañas, aves que se les sacan éstas , y las tripas se meten dentro de las colmenas 9, 14. Entreliño de 5 pies 3 , 13: mas ancho 5,5. Entrenudos 6 c anutos de la vid 3 , 2. Enula campana, triste , su siembra y cultivo 11,3: su aliño 12 , 46: enjambran las colmenas 9, 14. Enjambres silvestres de abe - jas 9, 8. Epiro, la forma de sus bueyes es distinta de la de los de otras partes 6,1. Epityro de aceitunas 12, 47 * , Era 1, 6: 2, 20: se ha de sembrar de nabos 11,3: eras de las huertas 10 i. 155:11, 3: sembrar en ellas algunas simientes 12,2. Equinoccio primero 9, 14: dia del de otoño 2,8: cuan¬ do son los equinoccios 9, 14. Escamosos rebaños 8 , 17. Escandio (manzanas de) 5, 10. Escaña, asi traduzco adoreum far y adoreum solo n, 2 : hay cuatro especies de ella 2,6: tiene la gluma firme y durable 2 , 9. Escaño en la tierra labra¬ da , qué es 2 , 2 : hacer esca¬ ños 2,4: dejarlos cuando se ara 3 , 13 : ocultos 2, 4 \ en las viñas 3,13. Erichtonio 9, 2. Eringio (raiz de) 6 , 5, Escápase al dormilón mucha parte de su deber 11 , 1. Escarificación hecha con hierro ó, 17: con ella se re¬ tira la sangre agolpada á los pies 6,17. Escarda d mano útil á las siembras 2,12: hade seguir a la de almocafre ó de escar¬ dillo , ibid. 9: preceptos ge¬ nerales acerca de ella 11,3. Escardador 2, 13: 11 , 3. Escardar d mano los sem¬ brados 11, 2. Escardillos, cubrir las se¬ millas con ellos 2,11: escar¬ da con ellos ó con almocafre , si es provechosa y cómo se ha de hacer 2,12: cuándo se ha¬ ce á tiempo 11,2 : la alfalfa se ha de escardar con rastros de madera 2 , 11 : jornales de escarda que se emplean en cada especie de grano 2, 13• Escaro (pescado) 8, 16: 8, J 7 - Esclavos, cuáles se han de destinar á cada ocupación y cómo se han de tratar 1 , 8: sueltos , presos 1,6: sus cuar¬ tos ibid.: cómo se han de tra¬ tar las esclavas 1, 8. Escíticos, estanques de la la laguna Meotis 8, 8. Esclavitud de una cárcel perpetua en las palomas 8> 82
DE LAS COSAS las pavas reales libres de la esclavitud 8 , 1i: las gallinas silvestres no ponen mando es¬ tán en esclavitud 8,12:8, 15. Escobajos de las uvas 12, 39: 12, 43. Escorpión {constelación) em¬ pieza a ponerse 11 , 20 : se pone , id.: se oculta su mi¬ tad , id .: aparece su frente , idem. Escrípula (vid) 3 , 2. Escrípulo, la vigésima cuar¬ ta parte de la onza : se usa de esta palabra para expre¬ sar la vigésimacuarta parte de la yugada 5,1: seis escrípujos de pez 12, 23 *. ocho de yeso 12 , 28 : también se dice escrúpulo. Escrupulosos en punto de agricultura t i , 2 : labradores muy escrupulosos , ib id. Ésmirnio (vid) apio caba¬ llar. Espacios que hay entre los nudos de los sarmientos 4,24. Esparteña, se cubre con ella el pie del buey al que se ha hecho una incisión para curar¬ lo de la sangre que se le ha agolpado d él 6 , 1 2: se cura la pezuña del buey que se ha herido echándole vinagre y cubriéndola con ella 6, ij. Esparto (sogas de) 12 , 50: crudo , no majado 12, 19. Espata del narciso 9 , 4. Espátula de madera 12,41. Especias 12 , 20. Especulares ( p iedras ) se pueden poner para cubrir las macetas ó cajones 11,3. Esphondiles (pescados) 8, 16. Espiga vacía y pequeña 2, MÁS NOTABLES. i 7 9: los granos que no tienen dos lóbulos echan la espiga des¬ de el tercero al cuarto nudo 2, 12 : cuando se siegan solamen¬ te las espigas , se llevan éstas al granero y el invierno se apa¬ lean ó se trillan con bestias 2.21. Espin (uva) 7, 9. Espinas que salen en el sols¬ ticio 2,18: especies de espi¬ nas 3 , 11. Espinazo doble, se tiene por bueno en el caballo 6, 29. Espionia (vid) 3, 2:3,7: 3.21. Espíritu , lo recobran las abejas en la primavera con el calor del sol 9, 13. Espolones en las gallinas 8,3. _ Esponjas mayores y menores se preparan para el molino de aceite 12, 50: en los espárra¬ gos 11, 3. Espárrago , su siembra y cultivo 11,3. Espuerta de junco ó de es¬ parto 12,6: aves encerradas en espuertas 8, 7. Establerizo , sus reales 6, 2 3 - Establos del ganado 1 , 6: de bueyes 6, 23: de ovejas 7, 3 : de aves de corral 8 . 1. Estacas, el sauce se planta de estaca 4, 31 : cómo se pre¬ paran y plantan las de olivo 5 , 9: en mayo es lo mas tar¬ de que se hace esto 11,2. Estanque para peces 8, 17. Estaño ( olla de) 12,41. Estercolar la tierra endeble^ cómo se debe , qué legumbres sirven para esto 2 , 14: si se ha omitido estercolar antes de 5
INDICE sembrar la tierra , cómo se ha de hacer después 2, ió: ter¬ reno muy estercolado 2, 11: terreno pingüe y estercolado 11,3. Estercoleros 6 muladares , haya dos cerca de la casería 1,6. Estéril , se declara la vejez en la naturaleza humana 2, 1: no son absolutamente esté¬ riles los cabezudos que no han llevado fruto 3, to. Estiércol, cual es el mejor para las huertas ir, 3: de qué aves es el mejor para el abono de los campos y de los árboles 8,9: cómo se ha de distribuir 2, 16: el altramuz lo dd bastantemente bueno pa¬ ra las viñas 11 , 2 : el de as¬ no cría muy pocas yerbas 11, 3: el de hombres es muy ex¬ celente , ibid.x qué cosas su¬ plen por el estiércol 2,15. Estrapgeras (labradores de las naciones) 5,4: la guerra de las abejas de una colmena con las de otra es como la que tie¬ ne una nación con las extrangeras 9,9. Estío , cuándo principia , cuántos di as tiene ir, 2: có¬ mo se templan sus calores 1,5. Estrella, en forma de ella se distribuyen los sarmientos de la vid 4 , 17: 4 , 26. Etesios ( v ientos ) 11,2: de¬ jan de soplar el dia antes de las calendas de setiembre , ibidem. Eugenias (vides) 3 , 2. Ejemplo, nada se enseña ni se aprende sino con él 11 , 1. Ejercer , no se ejerce auto¬ ridad sobre los toros 6, 23. Ejercitar los caballos en la carrera v y t n el trabajo 6, 27. Experimentos, no se ha de omitir el hacer varios 1 , 4. Exponerse d ser engañado por los vendimiadores 3, 21. Ejercicio de ladrar el de los abogados 1, pref. F Fabe ¿gallineta,/jmWo del mar Atlántico 8 , 16. Fasis ( rio del Ponto) 8 , 8. Fatigada la vid con una lar¬ ga série de buenas cosechas 4, 27 : fatigante las plantas oprimidas por el mucho peso de la tierra 4,1 : la resisten¬ cia obstinada fatiga al que está castigando 6 , 2. Favonianos ( p erales ) 5, 10. Favonio , viento excelente para aventar las mieses 2, 21: cuándo empiezan á soplar es¬ tos vientos 8,11. Fajas, bendar los pies con ellas 6,11. Febrero, los trabajos que se dan en este mes 11,2. Fecinias (vides) 3 , 2. Fecundidad de las gallinas se excita con comida 8,5: ha dictado sobre ella la naturareza iguales leyes á los vege¬ tales y á los animales. Fecundo terreno , en plan¬ tas pequeñas 9 , 4. Fereoia 0 ferreola (vid) 3,2. Ferias 1, pref: con qué mo¬ tivo se han de frecuentar 11,1. Fermentado (cieno) 1, 5: terreno 4,1: 11,3. Fermentar puede hacer á la tierra el estiércol de palomas 2, 15 : deja la tierra que fer-
DE LAS COSAS 1 mente 5,9: como si hubiera fermentado 2, 2: se levanta la tierra como si fermentara 4, 17: amontonar la tierra para que fermente 3,11. Fiestas, qué cosas es lícito hacer en ellas 2, 22: en qué se ha de ocupar estos dias el capataz 11 , 1. Filipo Marcio , dicho suyo sobre unos pescados 8 , 16. Figura , desigualdad de la de las tinajas 12,4: figura de una olla angosta 9, 15: de los panales , ib id. : á la púa del injerto se dará la fi¬ gura de una cuña 4, 29. Flecha (constelación ) em¬ pieza d nacer al anochecer 11,2. Flor , la deja caer mejor la vid aminea última 3,2 \ de marmol ó de yeso 12 , 20 : de yeso 12, 21: cómo se aliñan las flores de apio caballar 12, 7 : fior de las frutas maduras 12, 45- Florecen los árboles 11,2. Fluido, por contraposición d lo que es de tierra 8,16. Focáneo (sarmiento) 4, 24: 3 » 6. Formar nata el vino (em¬ pieza d) 12, 30. Fortificarse (han de) las ye¬ guas con pastos abundantes 6, 27. Frasco de boca muy grande 12, 45 :echar en uno 12, 12: dado con yeso 12,41 : con pez 12, 11. Fregelana negra (vid) 3 , 2. Frecuencia de nuevos ar¬ riendos es mala 1, 7. Fresno, su plantación 5,6: su hoja 6,3 1 se dd d los bue - 1AS NOTABLES. 19 yes 11, 2: de su madera se hacen mangos para los instru - mentas del cultivo , ibid. 9, 2. Frijo, hijo de Nephele 10 f. 15 o : su vellocino , ibid. 360. Frixódines (ninfas) 9, 2. Fumigar ó sahumar los ga¬ llineros 8, 5! los pollos con ramas de poleo , ibid .; las col¬ menas 9, 14. G Gaditana, vide Cádiz. Galacia (cebada de) 2, 9. Galbano, con él se preser¬ van los pollos á los cuales ha llegado el aliento de la ser¬ piente 8,5: dañoso por su jugo 10 i. 28. Gálgana, especie de semilla ó legumbre para forrage 2, 11 : y no es inútil para ali¬ mento del hombre 2 , 11. Galia (vocablo de la) 5 , i; 5,5: arboleda maridada d vides de la Galia 5,7: su Cultivo 4, 33 : sauce de la Ga¬ lia 4,30: olmo 5,6: ovejas 7,2: uvas 12,43 : queso 12, Gallinas (de las) 8 , 2 : no toquen las uvas ni los higos 8, 5: silvestres ó rústicas 8 , 12: su estiércol es pestilencial pa¬ ra los bueyes 6,5: cómo se engordan 8,8 : sus pollos 8, 11 : sus huevos 8, j. Gallinera (isla) 8 , 2. Gallineros, cómo se han de hacer 8 , 3. Gallo, sus cualidades 8, 2: cómo se reprime su furor , id. Ganado , cuidado que se ha de tener con él 6, pref .: se se-
so INDICE paran del vacuno todos los años las cabezas inútiles 6, 22 : qué es lo que se ha de ob¬ servar cuándo se mata 12, 53: ganado griego , hablando de ovejas 7 , 41 : caballar , va¬ cuno, lanar , y este tarentino ó común ; cabrío y éste mocho ó con astas 1 , pref .: volátil 4,8: aquátil 8,1: malo, me¬ diano , hablando de las abejas 9,8:?/ vacuno varía según el pais y el clima 6,1. Ganges (aves del) 8,8. Gansos (de los) 8, 13 : guar¬ das del capitolio 8, 13: cómo se mantienen 8,14: cómo se engordan 8,14. Garbanzos ,de Garthago, de la tierra 9, 1 : sus especies y siembra 2, 10. Garó, se ha de échar por las narices á la yegua enfer¬ ma 6,34 :al mulo ó muía 6, 38. Gavilán 8 , 4 : 8 , 8. Gaurano , monte de Campa¬ ría 1,5. Gemelas ( v ides ) 3 , 2 : son de dos especies , ibid. Geómetras (obra de) 5,1. Geórgicas (poema de las) 7, 5 : 10 , pref. : así llama Demócrito un libro que compuso 11» 3 * Germanas (vides) 3 , 2. Germania, fecunda en hom¬ bres altos 3 , 8. Germinación (al tiempo de la) 11, 2. Getas, galactopotas ó bebe¬ dores de leche 7, 2, Glacial (país) 3,1. Glecónites , vino de poleo 12,35. Glocientes t g allinas lluecas 8, 5. Glutinosa (tierra) 3, u. Gnico, especie de cardo 7, 8. Gobio, pescado pequ'eño 8, 17. Golondarina, su venida 11, 2 ; II, 3 Goma , lavar con goma lí¬ quida las-tinajas 12,50: un¬ tarlas con goma espesa , ibid . Gorgojo, precaución para que no haga daño al trigo 1,6. Gota en las gallinas 8,3. Gradar ó desterronar lo que se ha sembrado 2 , 8: el al¬ tramuz 1 r , 2 : la tierra agos¬ tada 3 , 15. Gramas, se han de apurar en los majuelos 4, 5 : de qué modo se ha de hacer esto en las tierras que se siembran 2,2. Gramíneas (yerbas) campo abundante de ellas 7,9. Granadas 12, 41 : cómo se corrigen las muy agrias 5,10: remedios para que no se abran en el árbol, ibid. 16: dife¬ rentes modos de guardarlas 12,44. Graneros, dónde y cómo se han de edificar 1 , 6. Granizo, clima abundante de él 3 , 1 : destruye los fru¬ tos 10 f. 330. Gratuitamente se adquieren los enjambres , ó por el dinero 9 » *\ Griegas (vides) 3,2: sauce griego 4, 30: ganado 7 , 4: ovejas , ibid.: vino semejante al griego 12, 37. Granos de uva , secos y de¬ fectuosos 12, 39: arrugados , ibid. 3 : podridos , ibid. Guija, su siembra 2, 10. Guisante, su cultivo 2 , io.
DE LAS COSAS MAS NOTABLES. ai Gula Sutil 8, 16. Gusta el corte del medio de la naba \ 2 , f 4. Gustando el pan y la bebi¬ da , examinarlos 1,8. Gusto, vidueños de gusto exquisito , como el amíneo tí otro que se le acerque 3,7: étte excede d los demas por el buen gusto de sus vinos' 3, 2 : así éste como los demas que cita en seguida son los mascé¬ lebres por el gusto de los su¬ yos', es una ventaja poder guardar con separación el vi¬ rio de cada especie • y gusto 3, 21. Gasto , evitarlo 11,5: ca¬ si ninguno exije el olivo 5 , 8: las viñas los estijen muy gran¬ des 3 , 3 : las labores dadas sin inteligencia los hacen in¬ útiles 1,1. Guadaña de un filo solo , y encorvada ó con dientes 2,21. H Haba, su siembra 2 , 10: tremesina, ibid. 9: de los Marsos 2,9: se ha de escardar 6 nó 2 , 12: caldo de la coci¬ da') , 12 : su recolección 2,10: Dodoneo demuestra copiosa¬ mente que el haba de los anti¬ guos no era la que hoy tiene este nombre, sino una legum¬ bre de fruto redondo y mucho menor que nuestras habas. Habares sembrados d su tiempo 2 , to. Habichuelas 6 judías , su siembra 2 , 10: se siembra pa¬ ra comerla verde ó para se¬ milla 11,2. Hacienda ó heredad , qué cualidad ha de tener la que se compre ó se adquiera de otro modo 1 , 3 : cuál es la mejor y cual la próxima d ésta r, 2: heredad pequeña de Cincina- to 1 , pref. Harnero para acribar veza ó ballico 8 , 5. Harta-bellacos y silvestres , ciruelas, cómo se adoban 12, 10. Hastío (d la comida el) y la gana de vomitar , cómo se qui¬ ta al ganado caballar 6 , 34: al de cerda 7,10. Heladas nocturnas 11 , 2: antes que éstas echen á per¬ der las raíces de los granos sembrados 2 , 8: la siembra de otoño hay temor de que en algunas partes se queme con las heladas del invierno 11,3: con ellas se ablandan las uvas mas duras 3,1. Helvenacias [vides) 3, 2: sus sarmientos 5,5. Heluolas [vides) 3,2: son iguales d las de Berri 3, 21. Hendedura, introducir en ella una cuña de tea de pino 5, 10. Hendido [apoyo) 4,33: edi¬ ficio 1,5. Helécho 2,2: cómo se apu¬ ra 12 , 13 . Heniles 1 , 6. Heno, cuando lo hemos se¬ gado y y después de esto cómo 10 hemos de guardar 2 19 : en calentándose se quema y ocasiona incendio , ibid. 1: cuál es el mejor 2 , 17: el de otoño 7,3: [segador de el) 11 , 1: sus semillas 2,18. Heno [griego alholra) la gente del campo en Roma le
INDICE llamaba siliqna 11, 2:2,11: su siembra , ibid .: se cuece con el arrope 12, 20: 12, 21: 12,28: se emplea en la com¬ posición del aceite gleucino 12, 51. Herramienta, con cuál se ha de injertar 4,29: con cuál se ha de podar 4, 24. Hesperia (nuestra Italia) 1 > 3 - Hierro (barras de) hechas asqita 12 , 5 . Higos , r<5>»0 se pasan 12, 15 : pasados 12, 5:12,14: pan de higos 12, 15: vinagre de higos 12, 17: higos de Liv/0 5 , 10. Higueras 5,11: cómo se plantan 5 , 10: cómo se in¬ jertan 5 , 11: sus principales especies 5 , 10. Hinojo marino, asi traduz¬ co á battis flor 12,7. Hipomanes 6,27. Hocinillos para la vendi¬ mia 12 , 18. Hogar (comer junto á el) 11, 1. Hollín pegado á las techos que están sobre los hogares 11, 3 : mezclado con zumo de marrtibio 6, 13 : se polvo¬ rea en la fractura del cuerno del buey 6, 16. Hornero , aquel dios Meonio 1 , pref. Hordeaceos (perales) 5,10. Hospedages , perjudiciales 4 nuestros intereses 1, 5. Hoyo, no se llene desde luego enteramente 5 , 5 : de tres pies , ibid. 2: no tenga hechura de pilón 1,4: á se¬ mejanza de olla 5 , 10: de dos pies de ancho y de hondo 5 , 6: en lo hondo del hoyo 5, 10: poner dos ó tres arbolitos en uno mismo 5 , 10: de tres pies , de cuatro 11,2: cómo se ponen en ellos las viñas 3, 13 : hoya pequeño 4 , : ho¬ yuelos no muy grandes 5 , 6. Hoz, figura de la de po¬ dar 4,25. Huérfago , remedios para la muía que lo padece 5 , 38. Huerta, cómo se ha de res¬ guardar 11,3: todo este ca¬ pitulo, como también todo el libro 10 trata del cultivo de las huertas. Hueso (cuchillo dé) 12, 45. Huevo de gallina comido crudo 6,4: cómo se guardan los huevos 8, 6: la sal los achi¬ ca , ibid. 2 : cómo se deben echar á las lluecas 8,5: se animan 8, 5 : su clara cura los esparavanes de los mulos 6 , 3 8 . Humedad, que no se intro¬ duzca en los establos 1 , 6: es perjudicial al vino , ibid. Humedecer al cordero la boca con leche que se sacará de su madre 7, 3. Humerosos, sitios de las vi¬ des 3,10. Humo, cuál es bueno pa¬ ra las abejas 9, 14: saluda¬ ble es á las gallinas 8 , 3: con él se enrancian los vinos 1,6: con el de manzano ó con el de paja se dd color al queso 7 , 8. Hybla, monte de Sicilia 9, 14. Hydropesía 7, 7. Hyena , su piel aplicada supersticiosamente 2 , 9. Hysopo (vino de) 12, 35.
DE LAS COSAS MAS NOTABLES. a 3 Hyadas, nacen n , 2: se ocultan , ib id .: se ponen en¬ teramente , ibid. I Iberia , España [mar de) 8, 16. Iberos abandonaron su sue¬ lo patrio 1,3. Ictericia, remedio para el ganado que la tiene 7,5. Ignorante y desidioso pas¬ tor 6, pref. Igualar los estiércoles 2, 22. llexminor , carrasca 9, 4: ilexmajor, el acebo , ibid.t carrasca con espinas 6,3: coger su hoja 11 , 2 : matas de carrasca 7,6: /¿o/** 6, 3: mangos de instrumentos de labor hechos de su madera 11,2. Ileso se mantiene por mu¬ chos años el tallo de la ruda 11, 3 - Incienso (árbol del) lo ha¬ bía en Roma en tiempo de Columela 3 , 8. Incorruptible se conserva el cadáver en la miel 12, 45. Incubar 8,5. Inculto sitio , cómo se ha de considerar 2,2. Incurable herida 7,5. India ¡causa admiración por los grandes cuerpos de sus fieras 3 , 8. Inertícuia (vid) 3 , 2. Injertar, se puede toda púa en toda especie de árbol, bajo de ciertas condiciones 5 , 11: hay tres clases de injertos 5, 11: injerto de las vides 4, 29: con él se propagan éstas mu¬ chísimo 3 , 9. Inoculación ó emplastracion de los arboles es el injerto de escudete 5 , 11 : 11, 2. Insalubre ( heredad) 1, 4. Instruido en la veterinaria Intemperi c del aire pref j del cielo t ibid. 5. Intolerables los fríos del in¬ vierno 1 , 4. Invierno, cuando principia , cuantos dias tiene rr, 2: tie¬ ne dos partes , ibid. 5: dias de invierno 11, 1: oriente de invierno 1,6. Inundaciones y crecientes de los ríos f tierra que traen Irreparable la fuga del tiem¬ po 11 , 1. Isaurico ( Publio Servido ) 8, 16. Iscomaco ( atheniense) n, 1. Italia , llamada así por los toros que en griego se dicen Italoi 6 > pref. J Jacinto azul celeste 9 , 4: jacintos azules y blancos io f. 137: azules, ibid. 498. Jaén es (vides) 3,2. Julio (mes) su descripción y trabajos que se hacen en él\\ y 2 . Jumentos, de dónde traen este nombre 6, pref. Judea , célebre por sus ex¬ quisitos olores 3,8. Judío, mas alto qtte el ger¬ mano y de mas cuerpo 3 , 8. Juncia 12, 20. Junco (espuerta de) 12 ,6. junco oloroso 12, 20: 12, 51, Junio (mes) su descripción
INDICE *4 y trabajos que se hacen en él 11,2- Jápiter olympico i, pref. L Labrador perfecto , quién es i, pref : «o tenga prurito de obrar 1,4. Lacón, nombre de perro 7, 12. Ladrillos s e revisten con ellos las colmenas 9, 6. Lagarto , pone asechanzas d las abejas 9 , 7.. Lampreas, ( pescados) .8, 17. Lanas, cuáles son las mas celebradas 7,2: cuidado de preparar la lana r 2 , pref. Lanar (ganado) 7 , 6. Langostas útiles para man¬ tener los pavipollos reales 8, 11. Lapsana común 9, 4: su flor 12, 7.. Laserpicío 12, 7: 12, 57: un poquito de él 5, 10 : «0 para los ojos 6,17. Latericianas (peras) 5 , 10: 12, 10. Laurel, peras que huelen á él 12, 10. Leche , se pone árida'q , 8: 12 , 13 : el cytiso dá leche en abundancia días mugeres 5, 12: leche de higueras 7, 8. Lechuga, sus especies y cul¬ tivo 10 f. 2,6,7 : 11 > 3 : de ho¬ jas tiernas 10 f. 188: cómo se aliña 12,9. Lechetrezna, alarga el vien¬ tre aun á los animales mayo¬ res*),^. Legumbres, sus especies 2, 7 cuáles dañan y cuáles aprovechan á la tierra 2, 14: dónde se han de sembrar 2, 10* Lengua, el buey se limpia con ella 6,6: cómo se curan las ránulas que salen en la misma 6,8. t Lengüeta ¡ (estacas aguza¬ das en forma de) 8,11. Leña, se. prevendrá para el arrope 11,2: de manzano , su humo 7, 8. Lenteja , su siembra 2,10. Letargo, en las ovejas 7, 5 : en los cerdos 7., 10. Letheo (tirano del)iof.469. Ley de fecundidad dictada por la naturaleza 4, 10. Legía de ceniza de sarmien¬ tos , también de. gárgola de habas 12, 16: un congio de legía de ceniza 12 , 22. Lejanas heredades 1 , i: pastaderos 6, 27 : haciendas 1,7: pastos de pais lejano 7 » 3 > Libia , región de Africa abundante de trigo 3,8: (vi¬ des de) 3,2: higos 5,10. Liciniana ( a ceituna ) 5, 8: 12,49 : 12, 52. Licinio Cayo , condenado por la ley publicada á pro¬ puesta suya , á causa de haber poseído mas yugadas de las que ella permitía poseer áun ciudadano 1 , 3. Licinio Murena, de dónde le vino este sobrenombre 8, 16. Ligadura de papyro 6, 6. Liguria, sus ganados ma¬ yores 3 , 8 : en ella se hace la pez nemeturica 12 , 24. Limpiar la tierra agostada 3 , 1 5 : l° s lagares y prensas il, 2 : las gallinas se limpian las plumas 8, 4: limpíese la
DE LAS COSAS tierra 6,30: limpiar con una esponja las tinajas del aceite 12, 50: las colmenas 9, 14: los tinados 2, 15 : las mieses 11, 2 : el vino 12, 23. Lino, perjudicial ála tier¬ ra , cómo se ha de sembrar 2 , 10. Lira 2, 3: reducir d liras, ibid .: liras anchas 2,8: sem¬ brar por liras 11, 3: qué son estas liras en las huertas 11, 3: nosotros las llamamos ca¬ ballones. Lira ( c onstelación ) ir,!2. Lirio molido 12, 27: 12, 28. Lixivo [mosto) 12, 27. Loba , nombre de perra 7, 1 2 . Lobo, su mordedura 6, 13: pez llamado lobo es rapaz, uno manchado y otro sin man - chas 8,17: lobo de^rio des¬ preciado 8, 16. Lombrices , las sacan los cerdos de la tierra 7,9: re¬ medio para las que tienen los becerros 6, 25 : para las de los caballos 6 , 30. Luculo, Varron fue su tu¬ tor 8, 16: erró en la cons¬ trucción de la casa de cam¬ po 1 , 4. Luna , di a quince de ella 2 , 10: dia veinte y cinco 2, 11 : dia treinta que ya casi ha entrado la nueva 8, 11: la observación de la luna, di¬ ce con mucha razón Gesnero, que es supersticiosa ó d lo menos vana , y que tiene su origen de haberla creído dei¬ dad: nuestro Columela dice que se estercolen los campos en la menguante 2 , 5: 2, 16: los prados en la creciente 2, MAS NOTABLES. 2 5 15 : 2, 18: desmontar en la menguante la tierra que está de mam has 11 , 2 i. la misma observación de crecientes y menguantes hace en otra in¬ finidad de casos que no cito por su inutilidad. Lustracion 2, 22. Lujo notado 8,8:8, 10:8, 16. Ly d i a , sus higueras 5, 10. LL Llano [sitio) 3,13: terreno 3 , 14: ti, 3 : viñas que es¬ tán en llano 12, 21. Llovediza [agua) bien im¬ pregnada de sal 7,4: agua del cielo ó de lluvia que es lo mismo 12, 6: 12, 9: 1, y. 9, 1. Lluvia [dia de) 2,13 : qué se puede hacer en dias que lo son 2,15. Lluvioso [tiempo) 2, 10. M Macio [manzanas de) y 10: 12 , 45. Madera , cuando se ha de cortar 11 , 2: lo que se deja en las vides de la madera antigua se pudre con la hu¬ medad 3,17. Madroño 7,9: su fruto 8, 10. Madrugada [obscuridad de la) 7, 11. Madurez natural de la uva, en qué se conoce 11,2: que los sarmientos hayan tomado la maduréz necesaria 4, 23. Maestro de música 1, pref.x 7
3 a INDICE con el pastino el suelo de la huerta 11,3. Pastores, sus cuartos en la casería 1,6. Pastoril (ciencia) \, pref. Pavos reales 8 , 11. Pausías ( aceitunas ) cómo se componen y preparan para las mesas de los convites 12, 47: 12 , 48 : son las agrada¬ bles 5,8: la verde 12 , 47: cómo se adoba la blanca, ibid. 2. Pechinas de púrpuras y per¬ las 8 , 16. Peculio y pecunia, de dón¬ de se derivan 6, pref. Pedazos de pan bazo 8, 17. Pedicular {yerba) 6 , 30. Pedúnculos de los racimos de uvas , se bañan con pez 12 , 43 : los de las granadas se retuercen en el árbol 12, 44. Pelasgos abandonaron su suelo patrio 1,3. Pelotas de masa de cebada para engordar las aves 8, 7. Pelo, su color varía en los bueyes según el pais y el cli¬ ma 6 , 1: nazca en la herida 6, 32. Pelusio, sus manzanas f, 10: su cerveza 10 f. 197. Pellejo , se cubren con él las vasijas 12, 46: 12, 56. Penates, dioses domésticos de los gentiles , adorarlos x, 8. Pendientes ( s itios ) 2, 18. Pedregoso {terreno)}, il. sitios 5 , 10. Perales 5 , 10 : silvestres ó piruétanos 3,11:7,9; ó, 10. Peras, cómo se secan al sol 12 , 144 cómo se confitan 12, 10. Perfumes para dar buen gusto al vino 11 , 2. Pergulana {vid) 3 , 2. Perjurio 8,16. Perros, son de tres géneros 7,12: nombres que conviene ponerles , ibid. 13 : cómo se fian de curar 7, 13 : el perro con su ladrido descubre al ladrón y d la fiera 7,12. Persia , región bárbara 10 t. 702. Pérsicos, ibid .: árboles que llevan esta fruta 9; 4 : sus especies 10 f. 708: su siem¬ bra y cultivo 5 , ro. Personada, yerba llamada comunmente bardana ó lam¬ pazo 6,17. Pescado aplastado 8, 16: 8 , 19 : derecho 8,17: saxᬠtil, ibid. 11 : unos quieren una comida y otros otra 8, 17 1 de mar encerrados en estanques de agua dulce 8, 16. Pestilencial, hacienda 1, 4: enfermedad , sus causas y re¬ medios 6,5: sus remedios en el ganado caballar 6, 4. Pesto, sus rosales \o jr. 60, Pezuñas, remedios para las heridas de las dsl buey 6, 15: semejante á ellas ha de ser el corte del sarmiento 4, 24* Pez de los Bracios 12, 18: con corteza 12, 33: dura ó, 15 : nemetúrica 1 2 , 20 : 12 , 24: el mosto se ha de adere¬ zar con pez líquida 12, 2 2: esta es la brea. Piceno, tierras agregadas á su campo 3, 3. Pie geométrico 5,1: pies cuadrados , ibid. 5. Pie de orujo , después de
DE LA.S COSAS bien prensado se desbarata i 2, 43 : antes de sacarlo de bajo de la prensa 12 , 19: de tí cortado en redondo se ex¬ prime el mosto de recorte 12, 36. Pie! , se pega al espinazo de los bueyes que tienen la enfermedad llamada coriago 6 , 13 : las pieles con mangas precaven de los fríos 1 , 8. Piel de rata y color común en los borricos 6 , 37. Pierna quebrada y cómo se cur/i á la oveja 7 , í. Pimienta blanca si la hu- \ bierey y si no tierra 12,5 7: vi¬ nagre con ella 12, 47: 12, 57 * Pino siempre verde 9, 4: pinos 9, 5. Piñón, tiempo de sembrar¬ lo 5 , 10: piñones de pinabe¬ te encendidos 12, 5. Piscinas habrá dos en la casería 1,6: su posición 8, Piso alto, polvo que se re¬ coge de él 11 , 3 • 'Pisón [apretar el suelo con el) 1,6: 11, 3: allanar la era 2, 20. Pituita, la arrojan los bue¬ yes provocada por la frota¬ ción 6 y 8: cómo se les echa fiera á los caballos 6 , 34: si molesta d las ovejas en las cuales se entiende por moqui¬ llo y qué se hace 7 , 5 : rodea los ojos de las gallinas , en castellano la llamamos pepita 8 . 5 - Plátano , con sus hojas cu¬ bren algunas personas las uvas 12, 16. Piaza del pescado 8,17. MAS NOTABLES. 33 PLeyadas ó cabrillas ( c ons¬ telación) su orto 9, 4 : IT > 2: su ocaso 2,8: se ocultan 12,2. Plomo [vasijas de) 12 , 19: cuadradas 12 , 50.: frotarlas bien con aceite 12, 19. Plumas que sobresalen en la cola del gallo 8, 2: lim¬ piar con plumas de aguiía 9, 14: con una plumilla que se pase por las narices d una gallina llueca se le quita la gana de incubar 8,5. Pobreza , no la hay mas cierta que cuando necesitas una cosa , no poder usar de ella porque no sabes donde está 12,2. • Poda de las viñas , cómo y cuando se ha de hacer 4, 9: con cuáles herramientas 4, 24. Podadera, su figura 4, 2 < j. Podar corto 4, '22 : 4, 16: muy corto 4, 24: poda corta 4, 10:3, 21. Poeta respetable 10, pref.\ el mejor de los poetas 11 , 2: esto lo dice de Virgilio # Poe¬ tas principales 1, pref, Polencia, color de los vello¬ nes de sus ovejas 7,2. Poleo verde , 12, 57: seco T2 , 3 : su flor 12,7. Polillas, qué se ha de ha - cer para que no incomod * n d las estacas de higuera que se plantan 5,10: las de las colmenas (y , 14: panales que las tienen , ib id. 20. Polycleto , famoso escultor 1 , pref. Polygono , yerb ^ sanguinal 6,12. Pollos, su cría 8,5 : de ga- 9
34 INDICE llinas y de pavos reales , ibid los primeros son buenos para engordar los de cuatro meses 8, 14* Pompeya (cebolla de) 12,10. Pompeyana (vid) o, , 2. Pontífices (los) prohíben que se hagan ciertas cosas en los días festivos 2 , ¿2. Porqueros, es distinto oficio el del qu? cuida las coi hiñas paridas y los lechones , del del que guarda los cochinos gran¬ des 1 , pref. Portero encadenado 1, pref. Posición 1 , 2 : 1,4: 1, 6. Postura 3 , 17 : de la col 11. , 3. Potnia, sus yeguas de tiro 6 , 27. Potros 6,29. Pozo (agua del) qué se ha¬ rá para tener seguridad de que nunca le falte 11,3. Praxiteles 1, pref. Prado, de dónde ha toma¬ do el nombre 2, 17 : hay dos especies una de riego y otra de secano , ibid. 3: cómo se cultiva 2 , 18 : heno de pra¬ dos 6 , 3. Precias (vides) 3,2. Precipitados (sarmientos) 5 > 6 .. Precipitar la vendimia 3, 21. Prensa , sus instrumentos 12 , l8. Prensada , aceite de prime¬ ra , segunda y tercera 12, 50. Primavera , su principio 1 r, 2: cómo lo ha de observar el labrador , ibid. 2. Primicias de la vid , quie~ ren algunas personas que se corten 4, 10. Principales de la ciudad 12, 3. Principios terrenos 3 , 10: de la generación 6,37. Procyon , sale 11,2. Prodigio (sucede una espe¬ cie de) 1 , pref .: parece cosa de prodigio 3,3. Produce el campo cosechas abundantes 2, 18: las plan¬ tas fruto 11,2: vino las vi¬ des 3 , 2. Profesor el mas sabio de astrología Hiparco 1,1: de agricultura 11, 1. Propáganse los castaños aba¬ jando un varal á manera de mugrón 4, 33. Prosa (componer en) 11, 1. Protogenes, insigne pintor 1 , pref. Provincias, campo de ellas 3,3: cultivo de sus tierras y de sus. viñas <¡ , 4. Provisiones , qué se ha de hacer para que se conserven sin echarse á perder 12,4. Psithias (vides) 3 , 2. Pulgas, se llenan de ellas los nidales de las gallinas 8, 5 , remedios para el perro que las tiene 7 , 13. Pulgón que se mete entre la albaca , le echa el diente 10 ir. 560. Pulmones , cómo se curan sus ulceras en los bueyes 6, 1 4 . Pulmonía , cómo se cura á las ovejas y á los cerdos 7, 5: á los últimos les da si no beben agua hasta hartarse 7 > IO - Pulveracion ó labor de dar polvo á las viñas , la gente del campo la llamaba occatio ii, 3; 4 , 28.
DE LAS COSAS Punta de la ¡ odadera 4, 25. Pupinio {campo) 1,4. Purpúreas {vides) 3, 2: pe¬ rales purpúreos 5 , 10: cirue¬ las , ¿serán las harta - bellacoi? 12 , 10. Puerro s ectivo, se llama así por tener la hoja cortada á la larga y también porque se le cortan por las puntas cuando crecen , para que las cabezas crezcan y se alarguen. Así 10 dice Huerta en una nota á la traducción de Plinto , lib 19, cap. 6 , pag. 221, col. i. a de la 2. a parte-, to¬ mo se debe cultivar 11 , 3: cabezudo , ibid .: tarentino 8, 11 : su zumo , sus hojas ma¬ chacadas y sus raíces curan al buey latos por inveterada que sea 6 , 10. Pústulas en los caballos y yeguas , cómo se curan 6, 31. Púsula ó fuego sacro 7,5: ganado que la tiene y su re¬ medio , ibid. 17. Pythágoras, su sagacidad 1 , Hef. Q Quadrado {campó) su me¬ dida 5,2: bueyes cuadrados 6,1: ovejas 7 , 2, Quadrante de yugada 5,1: de mirrha molida 6,3 o * Qualidad , se ha de exami¬ nar la de cualquiera cosa 11, i: la de cada suelo 1 , prefa cualidades mezcladas entre sí 2 , 2 de los campos , ibid. 17: del aire 4, 29: de la tierra 3,11. Quartario, uno de miel cla¬ ra 12, 5. MAS NOTABLES. 35 Quaternarios {hoyos) 11 , 2. Quaternion de vides selec¬ tas 3, 20. Quemase el mosto 12, 19: se queman las ye . bas que se sientan en el suelo de la cal¬ dera 12, 20. Quesera 2, 15. Queso fresco y salado 12, 5 7 : gdlico , ibid. : cómo se hacen y se conservan los que¬ sos 7,8: cómo se preparan los quesos para el consumo propio 12 , 13: la leche se cuaja , se condensa , &c. en queso 7 , 8. Quincio Cincinato 1, pref. Quincunce de yugada 5, 1. Quincuatria, fiestas de Mi¬ nerva en marzo 11 , 1:11,3. Quitar el musgo d las vi¬ des 4, 24: d los olivos 11,2. R Rábano 11,3. Rábano rusticano 9, 4: su zumo sirve de remedio contra las mordeduras de las ser¬ pientes 6 , 17: cómo se aliñan sus tallos 12,9. Rabia en las yeguas de re¬ sultas de una pasión vana 6, 35 - Racemarios {sarmientos) 3, 18. Radio ( a ceituna ) cómo se aliña 12, 47. Raedera de hierro encorva¬ da 12 , 18. Raiz {arrancar de) 4, 33: morir las matas hasta las raí¬ ces (o ,3 \en la excava se cor¬ tan a la vid las rail illas del verano 4, 8: cortar las raí¬ ces superficiales de los drbo-
36 ÍNDICE les al cavarles los pies 11,2: raíces de grama 6, 31. Ramas, ponerlas de todas especies de arboles en los ca¬ ballones de las eras 5 , 10. Ránulas, se llaman por los veterinarios ¡y en España por todas las gentes los incremen¬ tos viciosos de la lengua de los bueyes 6,8. Rasis, especie de pez cru¬ da 12 , 20. Rastros de madera 2, 11: con ellos se cubre el alfalfa que se ha sembrado 2 , 13. Ravena , su campo 3 , 13. Reacio (novillo ) 2 , 2. Receptáculos de los anima¬ les a qu útiles 8,1. Recoger los huevos que po¬ nen las gallinas 8, 5. Reconocer el número de ca¬ bezas en las gallinas 8 , 4: en los pavos reales 8, 11 i la piara y contar las cabezas en los bueyes ó , 23. Red , trasladar los zorza¬ les desde ella d las payareras 8, 1 o: de esparto , con ella se envuelven los granados para que ni los cuervos ni las cornejas se coman el fru¬ to 12,44: red pequeña de juncos ó de hilo 12, 51. Redondo, modo de medir el campo que lo es 5, 2: cuerpo entre redondo y largo 6, 29. Re fregarse con un árbol 7,5. Regia [aceituna) 3,8: 12, 47 : peras regias 5, 10:12, 10. Regiones, en las de Cilicia y Syria vió Columcla sembrar ajonjolí por los meses de ju¬ nio y julio , y cogerlo maduro el otoño 2,10. Regla 3 , 13. Régulo [Marco A/ilio) r, 4. Rejovenecerse ó reverdecer¬ se la tierra 2,1. Rel¡giosos(Aj¿r < 3dW.r)i 1,3. Remedio para el ganado que tiene ictericia 7 , j : para si un buey ha tragado algu¬ na sanguijüela 6, 18: para las heridas de los caballos 6,3 2. Renovarse debe la vid 4, 27. Rentas, cómo se han de co¬ brar 1 , 7. Repararse deben los rodri¬ gones después de la poda 4, 26. Repastinado, qué entendían por esta voz los antiguos , y qué los contemporáneos de Co¬ lumela 3 , 18. Repostero, título de un li¬ bro que escribió Macio 12,44. Reprender al que yerra no es suficiente si no se le enseña el camino del acierto ti , r. Representan los estanques la imagen de un verdadero mar 8, 17. Resex, nombre latino tino de los muchos del pulgar de la vid 4 , 21. Resinosas drogas 12 , 20. Retama, su siembra 4,31: 1 , pref Retroceder , la dureza de la tierra obliga d ello á las raíces 3, 13. Revista , la pasará el amo al ganado y á lafamilia cuan¬ do vaya á la casería 1 , 8: dos veces al mes la pasará el capataz á la ropa de los es¬ clavos y d las herramientas de la labor 11 , 1.
DE LAS COSAS MAS ; NOTABLES. 37 Reviven las gramas si no se cogen á mano 4, 5. Rey de las abejas que en el dia se llama reina 9, 10. R $y,de las aguas , en esto no hay compañía 9 , 9. Reznos de los bueyes 6,2: remedios para que seles cai¬ gan d los perros 7,13. Recia (vid de) 3^ 2. Rodas (gallos y gallinas de) 8, 2 : 4 , 12: higos j , 10: vi¬ des 32. Riego, cuando no se puede suministrar dalgunas horta¬ lizas qué se ha de hacer 11, 3. Riñas de gallos 8 , 2.: de los zánganos y las abejas 9, Rival, el morueco que tiene cuernos persigue al suyo y , 3. / Roble, su madera n , 2: ejes de ella 6, 19: 6, 30: madera 2,6. Rocío ó rociada 11,2: las vides mojadas con él 5., 6: las bayas de arrayan 12, 38. Rigor del fuego sacro , se mitiga 7,5. Rigoroso, lo rigoroso del invierno 8,17. Rodaballo (pescado) 8, 16: 8,17. Rollos ó rodillos , apretar con ellos 11,3. Romero 9, 4: libra y me¬ dia de él 12, 36. Rosal 1, pref.: tardío 11, 2. Rosas de Carthago 9, 4. Rojo (buey) 6,1. Rojo, color de la lana de Asia 7,2: crestas 8, 2. Rozadura , remedio para ella 3,32. Rubelianas (vides) 3,2. Rubion {trigo) 2 , 6. Ruda, su trasplante y cul¬ tivo 11,3. Rueda , cuándo se dice que la hace el pavo real 8,11. Ruedas, se pueden poner á las macetas ó cajones 11, 3* Ruido en el vientre del buey es señal de crudeza 6, 6: el año va corriendo sin ha¬ cer ruido 10 ^. 269. Rumpotina, arboleda para maridar vides que estaba en uso en las Gaitas 5,7. s Sabatino (lago) hoy se llama de Bracciano 8,16. Sabinos , antiguos quirites 1 , pref. (país de los) 5 , 8: madres de familia sabinas 12 , pref .: sauce 4 , 30. Sabiduría, Demói rito y otros filósofos nacidos de sus fuen¬ tes 1, í. Sabio no solo en la agricul¬ tura , sino en el conocimiento de toda la naturaleza fue Celso 2,2: los sabios han sa¬ bido muchas cosas \ pero no todas 12 , 57. Sacos de esparto 12, 17. Sacrificios públicos, calen¬ darios adaptados á ellos 9, 14: sacrificios en la vendimia 12 , 18. Saeta en la vid 3, 10: 3, 17 : cortada de un cabezudo fecundo 3',, 10. Sahumar las tinajas 12, 50: con buenos olores la bodega del vino 12, 18 : las vasijas con romero 12, 25 : sahumar con azufre , betún y tea las pajas que se han de echar á
38 INDICE las lluecas debajo de los hue¬ vos 8,5. Saigema, de España , de Armenia 6 Capadocia 6, 17: agua llovediza bien impreg¬ nada de sal 7,4: sal frita 7 > f : tostada , ibid .: sal tostada y molida 12, 21: la sal achica los huevos 8, 6; ir echando sal en una espor¬ tilla que está en agua hasta que se mantenga entera 12,6. Salado {atún) 6, 32: queso 12, 57: agua salada , cómo se ha de echar d los vinos 12, 21:12, 53. Saladeras 2 , 10. Salazón ó cecina 8,17, la de la carne , cómo se hace 12, 53. Salinas de Hércules 10 f.. 227 : tierra de salinas 2, 2. Salmuera fuerte 12, 6: fo- Wff jí? adereza con ella el vi¬ no 12 , 25 : vientre con salmuera 6,30: acei¬ tunas se liacen colymbades en la misma 12, 48. Salivato de harina de ceba¬ da 6 , 1 0 : dar tronchos de col en forma de salivato 6, 9: al becerro se dd un salivato de harina de altramuces y leche ó, 24 : también se le dan unas bolillas de harina de mijo á manera de salivato 6, 25. Salvage, los pollos de los patos criados por las gallinas de corral deponen su carác¬ ter salvage 8,15. Salubridad del clima 1 , 3. Saludable es el vino para el cuerpo 12, 27 ; no lo son so¬ lamente unos remedios 6 , 4: se tiene por tal el alpechín 6, 4 : lo es sobre todo la grasa del becerro marino para la rozadura de los caballos 6, 3 2 - Samera , fruto del olmo 7, 6:7,6:9,13: cómo se siem¬ bra 5,6. Sampsa, cómo se hace 12, 47: aceituna reducida á ella 12, 49: prensadura de la mis¬ ma 12 , 50. Sangre, flores de su color 10 f. 441 : crestas de los ga¬ llos del mismo 8,2: se saca de la oreja del buey 6, 14: de por bajo de la cola 6 , 9: agolpada d los pies del buey 6, 12: á los del caballo 6, 30: 6, 38: cómo se reprime el flujo de ella por las narices 6, 33 : con la mucha sangre se sofocan las bestias 6, 38. Sanguijuela , la despega el hedor de la chinche quemada 6, 18. Sanguinal , yerba que los griegos llaman poligonon y en castellano centinodia ó po¬ lígono aricular 6.12. Sanguinaria, qué se hace si la oveja se ha puesto mala por haberla comido 7,5 * Sanronica ( artemisa) 6, Sapa , mosto cocido hasta disminución de la cuarta par¬ te , la tercera ó la mitad 12, l 9 * Sarna, las ovejas la con¬ traen por muchas causas ; pe¬ ro pfim ipalmente por la fla¬ queza de resultas de la esca¬ sez de pastos 7,5: tomo se cura á las ovejas , ibid.: 4 los bueyes 6 , 13 : 4 los caballos 6, 31 ; 6, 32: A los perros 7,13- rascarse las ovejas con los dientes alguna parte del
cuerpo es señal de sarna 7, 5. Saturno 7 , 10 : su tierra Satyros lascivos 10 f. 733., Sauce amerino 4,30: gᬠlico, sabino , griego , ibid .: el llamado mimbrón 4-, 31 '.el viminal ó del que se sacan mimbres , su uso , plantación y especies 4» 3 o * como ' ha DE LAS COSAS MAS NOTABLES. 39 Sementera, se prepara 11, 2: en nada se necesita mas prontitud que en ella 11,2: en medio ú á fines de la se¬ mentera 2 , 10: antes de to¬ da sementera 11,2: después de hecha , ibid. : hacerla en otoño 2 , 16: haberla con¬ cluido antes de las calendas de diciembre es lo mejor 11,2. Semicircular {campo) 5, 2. Semillas, cuales son senci¬ llas y cuáles dobles 2, 12: qué cualidades deben tener las que se escogen para sem¬ brar , aun las mas selectas degeneran 3,10: cuánta por¬ ción de cada especie se pue¬ de esparcir en yugada de ca¬ da terreno 2,9: con qué re¬ medios se ayudan para que sean mas productivas , ib ida ruda sembrada de semilla. de cultivar el saucedal , ibid a maza de sauce 6,2: ra¬ mas 4,1: cesto 9, 15 • mano de mortero 11,3» Sebetho, rio que hoy se lla¬ ma de la Magdalena ó Tór¬ nelo , es muy pequeño y riega el campo de Nápoles , pasa por sus murallas y desembo¬ ca en el golfo de dicha ciu¬ dad 10 f. 225. Sebo derretido 7,5. Secano {prado de) 2, 17: tierra 2 , 2:4,30: 11 , 2. Secundinas ó pares , si no las echa la cabra, qué reme¬ dio se le dá 7, 7. Sedentario, no es el oficio de la casera. Sedo , semillas remojadas en su jugo 2,9: 11 > 3* Segador , entrarlo en los prados 2, i8- Seguí, coles que cría en el monte Le pino iojh 219: (pe¬ rales de) 5 , 10: {obra de) 1, 6:8,15: 8, 17:9,1. Segundo vino t2, 39: miel 12, 11 : echar la segunda fiar 2 , 16 : aceite de segunda ca¬ lidad se echa en la segunda fila de pilones 12, 50. Selva aquática 7 , 9. Sembrar el campo , no en lira, si no en lo hondo del sur¬ co 2, 4. 11,3. Sendas, el agua se sumi¬ nistra por ellas á las eras sembradas de alfalfa 2,11. Setiembre {mes) su descrip¬ ción y trabajos que se hacen en él 11,2. Septentrionales {vientos) 11, 2. Septimoncial, siembra 2, 10 . Septunce de yugada 5,1. Sequedad del estío 11,3. Serbales , su plantación 5, 10 : cómo se guardan las ser¬ bas 12, 16. Sergiana ó sergia , aceituna 5, 8- Segis, especie de chicoria 8, 14. Serpientes, cómo se ahuyen¬ tan 7,4: remedio para su mordedura 6, 17. Serrín de marfil 7 , 10: de
¿o INDICE álamo ó de pinabete 12 , 43; 0 de roble 12, 44 : se saca el serrín 4, 29. Sextercios 3, 3. Seto de varas 11, 3 : f/wvo es mejor que el muerto ú hecho á mano , cómo se hace el primero, ibid. Sextante de yugada 9, 1: de pez 12, 23. Sextario ó , 30 : 6 , 31. Sextio (manzanas de) 12, 45 : 5 > 10. Séxtula de yugada 5, 1: 5,2. Severidad , mas vale que te¬ man la del capataz los que dependen de el, que no su crueldad 11, 1. Sicilia, su bulbo de azufran 9, 4. Sicilianos abandonaron su suelo patrio 1,3. Sicílico , la cuadragésima octava parte de la yugada 5 » }• Siega, cuándo y cómo se ha de hacer 2,21: acabada la siega 12, 10: peones de siega 2 , 13. Siembra, sus especies 2, 9: la temprana engaña alguna vez , la tardía nunca deja de ser mala 11,2: siembra ter¬ cera 11,3. Siler, rio de la Lucania que la separa del Piceno , conoci¬ do hoy en el principado ulte¬ rior del reino de Ñapóles 10, t. 229. Sílex, es amigo de las vi¬ ñas 3, r 1. Siiiqua, así llama la gente del campo al fremum grecum, en castellano alholva 2, 11: siiiqua griega y el algarrobo árbol í, 10 : 7, 9. Sifón, que llaman los ma¬ quinistas diabetes 3 , 10: las abejas chupan los licores en que se les empapa la lana co¬ mo por un sifón 9, 14. Silvar á los bueyes para que beban con mas gusto 2, 3. Silvestres y fieros carneros 7,2: gallinas '.8 , 12 : árbo¬ les silvestres 3 , 1 : á los zor¬ zales que lo son se les hace comer por medio de los aman¬ sados 8-, 10. Sil vi no, á él dirige Columela sus prefacios , y alguna vez le habla al fin de sus li¬ bros'. lo cita por testigo 3, 9. Siniestra mano , la pulmo¬ naria cogida con ella se cree que tiene mayor, virtud 6 , 5. Sirio ardiente , estrella de. primera magnitud colocada • en la boca del can mayor 10 503. Soberbias (peras) 5, 10. Sobrado, semejante al gra¬ nero i2, 50: colocar en él el heno 2 , 22 ; sobrado en que entre el humo 12, 12: semi¬ llas de él 2, 1 3 : bellotas se han de guardar en sobrados donde entre el humo 7, 9. Sol, al ponerse 12, 15: en las calendas de mayo y el di a siguiente está en un mismo grado 11 , 2 : las manzanas y los higos se secan á él 12, 14: I a malva lo sigue iiulinando su copa ácia él 10 : sol fuerte 6,13. Solemnes dias , lo que sir¬ ve á los hombres para enga¬ lanarse en ellos 12,3. Solsticios , cuándo son 9, 14: el de invierno es el dia diez y seis antes de las ca-
DE LAS COSAS lendas de enero según Hiparco , y según los caldeos el nue¬ ve i i, 2 : el cordero es mejor que se fortifique antes del solsticio de eslío que antes del de invierno , y es el único ani¬ mal que nace cómodamente en este último 7,3. Sombras, quitarlas 4, 27. Sophorcias (vides) 3 , 2. Sordo d la voz de la ver~ dad 3,10. Sucio para comer , el cochi¬ no 7 , 9. Suelta coma ceniza , tierra 2 , 2 : 5 , 5 • , , Sueltan la corteza los Ar¬ boles 11, 2: las tinajas la ce¬ ra 12, 50. Suero , dd menos el queso 12 , 13. Sufrago, se llamaba por la gente del campo de Roma el renuevo que brota la vid por el pie 4,24. Supérflua es la escarda de los altramuces 2 , 12 : la vid se despampana para que no se cargue de hojas superfinas Superstición (vana) los ago¬ reros y las hechiceras enga¬ ñan con ella d las gentes ig¬ norantes 11, 1 \ se hade ave¬ riguar si la casera tiene opo¬ sición d ellas 12,1. Sur tempestuoso 11,2. Surcos largos 2 , 2 : inme¬ diatos unos d otros , que nos¬ otros llamamos yuntos 2, 8. Surrento, su campo 3 , 8: sus collados 3 , 2. Suspendidas las piedras de molino para que no se que¬ brante el hueso de la aceitu¬ na 12, 49*- 12 , 52: sal que- MAS NOTABLES. 41 brantada con la piedra sus¬ pendida 12 , 53. Suspiros frecuentes echa el buey 6,14. Syria, en ella se siembran los ajonjolíes en el mes de ju¬ nio 2, 10: perales de Syria Tablados del gallinero 8, y> en los olmos qué son y cómo se forman 5 , 6. Tablas con que se entariman los establos de las ove\as 7> 4 * Tallo de haba 11 , 2 : lo echa el árbol 5 ,9 : la raíz 12, 56 : las nabas y los nabos 1 2, 54 : la col 11, 3 : cómo se ali¬ ñan los de diferentes plantas 12,7: tallos de las cebollas , lo que se ha de hacer para que no se caigan 5, 11 : plantar, tallos de higueras , perales o manzanos 3 , 21: de olivo 5,11. Tanagra (gallinas de) 8,2. Tarayes (bosquecillos de) 8, 15. Tarento (perales de) 5 , 10. Tarso (mar de) 8,16. Tarteso, Cádiz está, en su costa 1 o i. 311: (lechugas de) ibid. 309. Temblón mas que la ubre de cochina 10 f. 686. Temperamento, por esta pa¬ labra se entiende una mezcla con proporción : se necesita que lo haya en la tierra que se ha de plantar de viña 3, 12. Tempestad , se ahuyenta con los sacrificios tose anos 10 f. 594: de viento it, 2 : la trae ó la anuncia el ocaso de al¬ gunas constelaciones 11 , 2: 11
48 INDICE de los libros y capítulos contenidos en este segundo tomo. LIBRO OCTAVO. Capítulo I. De las utilidades que rinden es¬ tas crias . P ág. 3 II. De las especies que hay de gallinas , de la compra, cuidado y manutención de las de corral III. Del establecimiento de los ' gallineros. .... IV. De la comida de las gallinas . V. De los huevos, su custodia ¿y modo de echar¬ los d las lluecas . n VI. De cómo se han de guardar los huevos pa¬ ra que duren mucho tiempo .. 16 VII. Del modo de cebar las gallinas. 17 VIII. Del modo de engordar las palomas tor¬ caces y de otras castas, y del establecimien¬ to del palomar. .. 18 IX. De cómo se engordan las tórtolas . 21 X. Del modo de engordar los zorzales . 22 XI. De los pavos reales, y modo de criarlos. . 2 3 XII. De las gallinas de Numidia y de las rusticas 2 7 XIII. De las aves amphibias en general, y de los gansos en particular . . . 2,8 XIV. Del modo de criar los gansos, y de la preparación del lugar donde se haga esto con comodidad . 2 9 XV. De los patos domésticos y silvestres, de las cercetas, mergansares y otras aves semejantes 3 2 XVI. De las piscinas, y del mantenimiento de los peces ..- * • • • 34 XVII. De la posición de la piscina . 36 Notas. ..... . . . . 4 o NO ^
49 LIBRO NONO. Prefació. . . . . 4 * I. De la formación de cotos, y que se encierren en ellos los animales montaraces . Id- It. De las abejas . ,* * * 4 6 Iíí. Cuántas especies hay de ellas, y cual es la mejor de todas . 47 IV. De la situación en que se han de colocar, y cuál es la mejor comida para ellas . 4 8 V. De la elección de sitio para el colmenar. . 50 VI. Cuáles son las mejores colmenas . 5 2 VIL Cómo se han de colocar éstas . 5 3 VIII. De la adquisición de los enjambres, y del modo de coger los silvesti es. ...» . 54 IX. Cómo se observan los enjambres de nuestras colmenas , y como se recojen en otras. -- 5 8 X. Qué figura tiene la reina de las abejas. . . 60 XI. Cómo se enmienda la despoblación de las colmenas. . ..- • •.* ' ^ 1 XII. Del modo de recojer los enjambres y de impedir su fuga .• • * *. 62 XIII. Délas enfermedades de las abejas y de sus remedios,y precauciones para que no las contraigan 6 3 XIV. Método para gobernar las obe jas en todo el ano,y lo que ha de evitar el colmenero. . . 66 XV. Del modo de sacar la miel, y cuándo se de¬ ben castrar las colmenas . 7 1 XVI. De la cera .. 7 5 Notas . . * * ‘ ^ libro décimo. Prefacio ..*.. • 79 Poema ... *.. ^ 1 Notas ..*.* 104 libro un décimo. El Casero ó capataz. 1 0 9
5 o I. De lo que ha hacer éste dentro de la casa, . . Id. II. Qué se.ha de hacer en cada mes, acomodando las labores dios tiempos, á sea calendario rústico 11 7 III. Tratado en prosa del cultivo de las huertas ' pues .el .libro X del original esta en versos exámetros. . . . x ^ g Notas .... i 5 4 LIBRO DUO DÉCIMO Prefacio. . .. 157 I. Cualidades de la casera, y reglas que debe observarse para cuidar de las cosas de la casa 1 5 9 II. Elorden que debe tener para guardar las provisiones , las ropas y los muebles . 1 61 III. Preceptos que dá en orden á esto mismo Ci¬ cerón siguiendo la autoridad de Xenofonte . . . 162 IV. Que se prepare un sitio y vasijas á propósito para encurtidos y para guardar las frutas secas 16 5 V. Modo de hacer vinagre de vino torcido. .... 1 66 VI. Como se hace la salmuera fuerte . 1 6 7 VII. Qué yerbas se aliñan en cada una de las estaciones de ano,y de qué manera . 167 VIII. Cómo se hace la oxygala . . 169 IX. Cómo se han de encurtir los tronchos de le¬ chuga, la achicoria, y los cogollos de zarza, tomillo, ajedréa, orégano y rabano rústico .. . 170 X. Del aliño de las cebollas, de las peras, ci¬ ruelas y otras frutas . jyi XI. Del modo de sacar la me.loja. .. 172 ■ XII. Cómo se hace el agua de aloja . . 1 7 3 XIII. Tiempo en que se ha de hacer el queso para el gasto de la casería,y modo de encurtir la v verdolaga y el hinojo marino . Id. ^XIV. Modo de secar las manzanas y las peras. 1 74. XV, Modo de pasar los higos . Id. XVI. Modo de pasar las uvas y de secar las servas 1 7 ó
5i XVII. Modo de hacer vinagre de higos . 1 7 7 XVIII. De lo que se ha de prevenir para la ven¬ dimia, y cómo se ha de preparar el lagar y las vasijas para el vino. . XIX. Cosas que se han de mezclar al vino pa¬ ra que tome fuerza ; y del arrope . 180 XX. Especias que se han de echar al mosto con que se ha de hacer el arrope, y á éste des¬ pués de haberlo hecho ...181 XXI. Cuánto arrope se ha de echar , y de otros aliños para el vino ... 1 8 3 XXII. Preparación de la pez Nemetúrica , y de la de los Brucios para echarla al vino. . . 185 XXIll. De la pez que echan los Alobroges al vino a 8 6 XXIV. De la pez Neme tur ic a, modo de echar¬ la al vino , y en qué cantidad . . 187 XXV. Del agua salada , y de la salmuera pa¬ ra aderezar los vinos. . *88 XXVI. Remedios para el vino que se pone ágrio. 189 XXVII. Modo de hacer el vino dulce . Id. XXVIII Aderezos para que el vino dure. ..... 190 XXIX. Para que el mosto se conserve siempre dulce como si fuera fresco . 1 9 1 XXX. Modo de cuidar el vino y de remediarlo . Id. XXXI. Remedios para si cayere y se ahogare al¬ gún animal en el vino .. XXXI l. Del vino de mar rubio . Id. XXXUI. Como se hace el vino escilítico . Id. XXXIV. Del vinagre escilítico . * 1 9 3 XXXV. Modo de hacer el vino de ajenjos , de hysopo de abrótano , de tomillo , de hinojo y de poleo Id. XXXVI. Del mosto de recorte con romero .194 XXXVil. Modo de hacer vino semejante al griego. Id. XXXVlll. Varios modos de hacer el vino de arrayan 195 XXXIX. Cómo se hace el vino de pasas . * 9 7
5 a XL. Como se hace el mejor vino de aguapié. ... 198 XLI. Modo de hacer el mulso y la conserva de membrillo. . ... , .. Id. XLIÍ. Modo de guardar el queso con mosto . 199 XLIIÍ. Diversas maneras de conservar las uvas de diferentes variedades .'200 XLIV. Varios modos de guardar las granadas . 203 XLV. Diferentes modos de conservar los membri¬ llos, los peros, las melápias y las manzanas. 205 LXVL Varios aderezos para la raiz de la énula campana. . . . * . . . . . . 207 XLVIÍ. Adobos.de las aceitunas verdes . 2 0 9 XLVUL Adobos para las aceitunas maduras. . 212 XLIX. Cómo se hace la masa de aceitunas llama¬ da s a m p sa.213 L. De la recolección de la aceituna, precauciones que se han de tener para tenerla en el mo¬ lino, idea. de éste, y del modo de extraer distintas clases de aceite, &c . 214 lil. Composicton del aceite gleucino. . . 220 LH. Cómo se extrae el aceite para los perfumes . 221 LUI. Dos modos de salar y conservar la cecina de. cerda . Id. Ll 'V i Cómo se encurten las nabas y los nabos. . 223 LV. Preparación de la mostaza para encurtir las.nabas., y. para usarla en la mesa .224 LVL Composición para guardar el apio caba¬ llar y la chirivia . Id. LVíl. Del modo d hacer la composición en latín oxipQcum moretum ü oxigarum. ....... 2 2 $ Indice de los pesos, monedas y medidas de que hace mención Colímela .. 331 Indice de las cosas mas notables, . I9.i idlf
SoG-vO/í54 UNIVERSIDAD DE SEVILLA 600158057