Primer Congreso Internacional Infoxicación: mercado de la información y psique, Libro de Actas
Abstract
El presente libro de actas reúne los textos de las comunicaciones presentadas en el I Congreso Internacional Infoxicación. Mercado de la información y psique, celebradas en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla durante los días 20, 21 y 22 de noviembre de 2013. La iniciativa de este encuentro internacional nació del Laboratorio de Estudios en Comunicación (LADECOM), en colaboración con el grupo de Investigación en Estructura, Historia y Contenidos de la Comunicación (GREHCCO) y el Departamento de Periodismo II de la Universidad de Sevilla.
Full text
LIBRO DE A CT A S
P RIME R CONGRES O I NTERNACION A L
I NFOXI CACIÓN : MERC A DO DE L A INFORMACIÓN Y PSIQUE
C OOR DINA DORA S :
D RA . R O S AL B A M AN C I N AS -C H Á VEZ
D RA . A N TO N I A I SA BEL N OGALES B OC IO
S EVILL A , 2014
SUPERVISI ÓN Y CORRECCIÓ N DE TE X TOS:
Mar ía Jos é Barri ga C ano
Nuri a Muñoz Fer nánde z
Fabián R odr íg uez V ázquez
Manuela Ni eto Márq ue z
Pilar Domí nguez - Palac ios Conej o
Manuel R odr íg uez Illana
Sara R eig Le brato
ISBN: 978-84-937600-7-6
Edita: Ladec om
Labor atorio de Estu dios en Com unicación
Despac ho H1
Faculta d de Com unic ación
C/Am érico Ves pucio s /n
41092 Is la de la Cartuj a
Sev illa
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Diseño y maquetac ión: i beroMEDIA
2
ÍNDI CE
Intr oducc ión
Parte I. Infoxicación y sobrecarga informativa
LOS EFECTO S DEL A NALFABET ISMO TECNOLÓGICO: CONSECUENCIAS
EN LA FO RM ACIÓ N UNIVERSI T AR IA . Daniel Gutié rre z M ar ín
COM UNIC ACIÓN Y P ER IOD ISM O SLOW EN ESPAÑA. GÉNESIS Y BALANCE
DE LAS PRIMERAS EXPERIENCI AS. Alej andro Barranq uero y Gloria Rosiq ue
LA PSEUDO CIENCI A COMO (DES) INFO RMACIÓN TÓXI CA. UNA
TAXO NOM ÍA PARA CO M PRENDER EL FENÓ MENO Y SUS
MANIFEST ACIONES. F elipe Alonso M arcos y Sergi Cortiñas Rovira
FRO M ‘INFO XI CATION’ TO ‘INFOSAT URATIO N’: A THEO RETICAL
OVERVI E W OF THE CO GNITIVE AND SOCIAL EFFECTS O F DIGIT AL
IMM ERSION . Patr ícia Dias
INFOX ICACIÓ N: DE LA PRESUNCIÓN DE I NOCENCIA A LA CULPABILIDAD.
Pablo Váz q uez S ande
MORDAZAS I NFORMAT IVAS PO R LA COACCIÓN CR I M INAL EN MÉX ICO.
M art ha Elena Cuev as Gómez
PERIO DISMO CULT URAL Y CONCENT RACIÓN DE MEDIO S. LA
INFOX ICACIÓ N EN LA DIFUSI ÓN DE LAS INDUST RIAS CULT URALES Y SU
ESTADO EN LAS REDES SO CIALES. M. Manuela Niet o M ár quez
POR UNA DIET A DIGITAL: HÁBIT OS M EDIÁT ICOS SAL UDABLES CO NT RA
LA “OBESI DAD INFORMATI VA”. Javier Serr ano - Puche.
COMPLEJIDAD Y DEFORMACIÓN I NFORMATIVA EN EL LENGUAJE
MULTI MEDIA Y LA COMUNICACIÓ N INTERACT IVA. Glor ia Olivia Rodrígu ez
Garay
ANÁLISI S DE AUDIENCIAS: ESTUDIO COMPARAT IVO DE M EDIO S CON
RESPECTO A SUS HOM ÓLO GOS DIGITALES. Nereida Cea Es teruelas
INFOX ICACIÓ N: EXCESO Y M ENGUA EN LA SOCIEDA D DE INFO RM ACI ÓN.
José Gom es Pinto
Parte II. Psicología, mercado y medios de comunicación
3
CONSUMO, PUBLICI DAD E IDENTI DAD: FUNCI ONES PS ICOLÓGICAS DE L
CONSUMO Y DE LA INFORMACIÓN PUBLI CITA RIA. Dr. Fran cisco Javier
Saavedra M acías
PSYCOM: OPERAÇÕ ES DE “INTOXI CAÇÃO” INFORM AT IVA. Pe dro Simões
EL FENÓ M ENO DE L A INFOX ICACIÓN VISTO DESDE LA NEURO CIENCIA:
¿QUÉ HAY DE NUE VO? Alex andra Orgaz Camacho
DE LA INFOX ICACIÓN A LA DESINFO RMACIÓN: CAUSAS Y
CONSECUENCI AS DEL FRENÉTI CO ALWAYS ON . María José Barriga Cano
Parte III . Experiencias en educomunicación
LA EDUCACI ÓN MEDIÁT ICA: UNA M ET A DE LOS MEDIO S DE
COMUNICACI ÓN FRENT E A LA INFOXICACIÓN I NFORMATI VA. Conc epción
Pérez Curiel - Sergio Luque O rtiz
EST UDIO MICROSO CIAL Y COMUNICAT IVO DE LAS ACTUACI ONES EN LA
CONST RUCCIÓN DEL CONOCI MIENTO EN EL AULA UNI VERSIT ARIA. I sra el
M énde z Ojeda
CONT EÚDO INTERATIVO PARA T ABLETS: UMA FORMA INOVADO RA DE
ACESSAR A INFO RM AÇÃO . Rita de Cássia Ro meiro Paulino y M arina Empinot ti
INCLUSÃO M EDIÁT ICA EM PROCESSO S EDUCOMUNICATI VOS: UM
ANTÍ DOTO PARA A INFOX ICAÇÃO ? M arcie l A. Consani
Parte IV. La comunicación gubernamental
VALENÇA: AS NECESS IDADES DE UMA CIDA DE - FRONT EIRA. UM ESTUDO
DE CASO. Andreia Teix eira, José Nuno Azev e do, Márcio Fe rreir a y M anuel
Pereira.
PRENSA Y PODER EN L OS INICIOS DE LA DEMOCRACIA. LOS O RÍGENES
DE LA INFO XICACIÓN EN LA CO M UNICACI ÓN I NSTITUCIO NAL. EL CASO
DE HUELVA . Mari Paz Díaz Dom í nguez
INFOX ICACIÓ N A TRAVÉ S DE LOS SIST EMAS DE COMUNICACIÓ N. Belén
Casas - Ma s
EL DISCURSO INTOXI CADO DE LAS FUENTES. ANÁLI SIS DE LA I NM ERSI ÓN
MEDIÁT ICA DE L AS FUENTES INST ITUCIO N ALES G UBERNAMENTALES.
Concepción Pérez - Curiel, Gloria Jiménez Marín y Ser g io Lu que Ortíz
REDES SOCI ALES, POLÍTICA Y C OM UN ICAC IÓN 2.0 : ANÁLISI S DE LA
CUENTA OFIC IAL DE TW ITTER DEL EX PRESIDENT E DE M ÉXIC O, FELIPE
CALDERÓN HIN OJOS A . Benito Bujanda Ruiz
EL DISCURSO DE PRESS T V Y SU INCI DENCIA EN LA P OLÍTI CA EXTERIOR
DE LA REPÚBLI CA ISLÁ M ICA DE I RÁN. Rafa el Fern án dez Ruiz
4
EST RATEGI AS DE COM UNI CACION DE L A UNIÓ N EUR OP EA:
EXPE RIENCIAS PARA EL FOMENTO DE LA I NFO RM ACIÓ N. Ag ustín Olmo
López y José Antonio Navarro M oreno
USO DE TW ITTER POR LOS ALCALDES DE LAS CAPIT ALES DE PRO V INCI A
ESPAÑOLAS ENT RE MARZO Y MAYO DE 2012. O BJ ETIV O: C OMP ROM ISO
2.0. Patricia Ana lópez P umar
LE NGUA JE PER IOD ÍST ICO , IM PLICA CION ES LIN GÜÍS T IC AS Y
CONT ENIDOS ESPECIALES. Pas tora Moreno Espinosa
Parte V. Periodismo 3.0
CONO CIMIENTO S Y C OMPORT AM IE NTO S DE LOS USUARIO S DE LA RED
SOCI AL FACEBOO K RELACION ADO S CON LA PRIVACIDAD. M erc edes
Durán Segura, Juan F rancisco Mejías Peligro
PRENSA EN FACEBOO K: LA IMPORT ANCIA DE LA IMAGEN EN L A W EB
SOCIAL. Luis Cárcamo Ullóa, M ari - Carm en M arcos.
HERRAMIENT AS CONT RA LA INFOXI CACIÓ N EN LOS SOCI AL MEDIA: LOS
“CO NTENT CUR ATORS”. Sergio M ena Muñoz.
Parte VI. Infoxicación e infancia
INFOX ICACIÓN EN LA ANIMACIÓN TELEVISI VA. PERSONAJES
MASCULINOS Y FEMENINO S QUE PERPET ÚAN R OLES. Inm aculada
Sánchez - Labella M artín.
LA NECESI DAD DE CONVERTI R A L OS MENORES EN UNO S
ESPECTADO RES FORMADOS. M aite Pellicer Jordá.
FILTRO S PARA MENORES EN EL CONSUMO DE CONT ENIDOS EN
DISPOSITIVOS M ÓVILES. M aría Sánchez M art í n ez y Teres a Barceló Ugarte.
MEDIO S DE COM UNICACI ÓN DE LOS N IÑO S: UNA ASIGNATURA
PENDIENTE. Joaquí n Sotelo González, Mi guel Áng el R uiz D ía z, Gr eg or io
Aranda Bricio y Francisc o Cabezuelo Lorenzo.
TDT Y MENORES: L A COM PLEJI DAD DE CONT ROL AR LOS CONTENIDOS
DIRIGIDOS AL PÚBLICO INFANTIL. Nuria Muñoz Fernández.
LO INT ENTAN, PERO NO ES FÁCIL: CÓMO REINTERPRET AN NIÑOS Y
NIÑ AS LOS CON T EN ID OS TELEVI SIVOS AC TUALES. Mª Áng eles Guerre ro
O rzá ez.
5
Parte VII. La comunicación organizacional en el co mplejo entorno de la
infoxicaci ón
EVOLUCI ÓN HISTÓRICA DE LAS RELACIO NE S ENT RE LA PREN SA Y LA
CASA REAL ESPAÑOLA. Patricia Ana López Pumar.
EL PELIGRO DE LA SOC IALIZA CI ÓN D E LA IN FOR M AC IÓN: E L
PERIO DISMO 3. 0 Y EL TRATAMIENT O INFORMAT IVO DEL ACCIDENTE
FERROVIARIO DE SAN TIAGO DE COM POSTELA. Marián Alonso González .
LA CRÓNI CA DE SUCESOS. EVOLUCIÓN DEL GÉNERO EN EL W ORLD
W IDE W EB. Albert o A lbacete Carreño, Mª Pilar Antolínez Merchán y M ª Cr istina
Cañamero Alvarado.
EL MEDIO (MÓVI L) ES EL MENSAJE. ALG UNOS EFECTOS DE L A
HIPERCONEXIÓN. Isabel B eneroso López y Fernando Sil va López.
ÉL TUITEA. ELLA T UITEA. DIFERENCI AS D E GÉNERO EN EL USO DE
TW ITTER EN LAS ELECCIO NES M UNICI PALES EN ESPAÑA. José Manuel
Guerra de los San tos y Carmen León Cont rer as.
LA INFOXI CACIÓN A TRAVÉS DE LOS T W EE TS DE UN PRESIDENTE DE
GOBIERNO: CASO BÁ RCENAS . David Polo Serrano y María Luisa Cárdenas
Rica.
PRÁCTI CAS INFORMATIVAS POTENCIALMENT E INF OXI CADORAS PARA
POSI CIONAR LA MARCA PERSONA L. UN A NÁLI SIS NETNOG RÁFICO EN
TWITTER. Lucía Caro C astaño.
VIII. Infoxicando el entorno
EL DISCURSO D OMINANT E DE LA TELEVI SIÓN PÚBLICA GALLEGA ANTE
EL CAMBIO CLIMÁ T ICO (2011 - 2013). Alba L ópez Bolás y Lorena Arévalo
Igle sias.
ESPAÇO DO PA T RIMÔNIO EM MEIO À PROFUSÃO DE NOTÍ CIAS. Mary
W eins tein.
INFOX ICACIO N EN LA COMUNICACI ÓN DEL CAMBIO CLIMATI CO.
M IT IGACION Y ADAPTAC IO N. Ro gelio Fernández Rey es.
COMUNICACI ÓN ANCEST RAL Y T ECNICI D ADES: APROPI ACIONES Y
RESIST ENCIAS. Mar ía Isabel Noreña W isw ell.
XI. A rt iculación de poder y concent ración mediática
EL CLUB BILDERBERG O LA AR TICULACI ÓN DEL PODER REAL EN LA
SOMBRA: NOT AS PARA PENSAR LAS RAÍCES DE LA INFOXI C ACIÓN.
Cristina Martín Jiménez .
6
MEDIOS ALT ERNATIVOS CO MO RESPUESTA AL P RO C ESO DE
HOMOGENEI ZACIÓ N INFORMATI VA. LA PRENSA GALLEG A. Lorena Arévalo
Iglesias y Alba López Bolás.
A MEDIATI ZAÇÃO D O CUOTI DIANO. Lu í s Cláu dio Ribe ir.
LA INF OXI CACIÓN DE LO S GRUPO S DE PODER EN LAS PUB LICACI ONES
DE MODA. ANÁLISI S DE LA CONTAMINACIÓN DE GRANDES EMPRESAS
EN LOS MEDIOS DE COMUNI CACIÓ N. Sergio Luque Ort iz y Conc epción Pére z
Curie l.
X. Estrategias metodológicas y casos de estudio
LA INCO NSIST ENCIA DE LA DEFINI CIÓN DE ESPAÑA EN EL DI SCURSO
POLÍTI CO. UN ANÁLISIS EN PRENSA ES CRIT A. Inmaculada Montero
Logroño.
LA CAZA (THOMAS VINT ERBERG, 2011): UNA LECTURA DESDE LA
SEMIÓTICA DE LA SOS PECHA. M anuel Broullón Lozano.
EL PROTAGO N ISMO DE LA IM AGEN EN LA PRENSA: EL D OLOR DE LOS
DEMÁS Y EL DERECHO A LA INFORMACIÓN. Esperanza Pouso Torres.
LOS MEDIOS DE COMUNICACI ÓN DURANT E LA GUERRA CIVIL DE CO STA
DE M ARFIL. Adhepeau Julien Laurent M ichel.
LA SOBRECARG A Y REPET ICIÓN DE CONTENIDOS EN LAS NOTICIAS
REFERENTES A TRAGEDIAS. EL CASO DEL A CCIDENT E FERROVIARIO DE
SANTI AGO DE C OMPOST ELA (24 JULIO DE 2013). María Ter esa Fe rnández
Ostos.
UN CASO DE SAT ANIZACI ÓN MEDIÁT ICA: CRISTI NA FERNÁNDE Z Y LA
RENACIONALIZACIÓN D E YPF. Manuel Rodrí guez Illana.
LA PO LÉM ICA DE RYANAI R EN LOS MEDIO S DE COMUNICA CIÓN
ESPAÑOLES. ANÁLISI S DE CONTENI DOS DEL VERANO DE 2012. María del
Pila r Domínguez - Palacios Conej o .
7
8
INT RODUCCIÓ N
El presente li bro de actas reúne los textos de las co municaciones presentadas en el I
Congreso Internacional Infoxicación. Mercado de la información y psique , celebradas en
la Facultad de Comunicación de la Univ ersidad de Sevilla durante los días 20, 21 y 22
de noviembre de 2013 . La iniciativa de es te encuen tr o i nternacional nació del
Laboratorio de Estudios en Comunicación (LADECOM ), en colabor ación con el grupo
de Investigación en Estructura, Historia y Contenidos de la Comunicación (GREHCC O)
y el Departamento de Pe riodismo II de la Univ ersidad de Sevilla.
Nuestra andadura en l a o rganización de eventos ci entíficos comenzó en 2010. En marzo
de ese año llev amos a cabo las I Jornadas Univ ersitarias “ La mu jer en el espej o
mediático. El mediotrato femenino”. Viendo el buen resultado obtenid o al conjugar
esfuerzos de diferentes instituciones, y tomando en cuenta la importancia de los medios
de comunicación en el tema de g éne ro y el interés mostrado por los participantes, en
2011 pusimos en marcha la segunda edición bajo el título “La mujer en el espejo
mediático: Sexo, Género y Comunicación”. En mayo de 2012, afrontamos nuestras
terceras Jornadas: “Emprender en femenino en l a comunicación”. Fr uto de las estas
prime ras experiencias, conseguimos publicar una serie de libros: M ancinas, R. y
Nogales, A. I. (coords., 2010): La mujer en el es pejo mediático ; M ancinas, R. (coor d .,
2012): E l reflejo de la mu jer en los media. Sexo, g énero y comunicación ; C aro, F .J, ( dir. )
y N og ales, A. I. (coord., 2 014): Emprender en femenino en la comunicación [Cuadernos
Artesanos Latina, 60]. En nov iembre de 2012 desarrollamos las “Jornadas homenaje al
colectivo Gallo de Vidrio. Cuar enta años de lit erat ura, arte y música”, así como el
encuent r o internacional “M edios de comunicación y ca mbio climático”. También estas
dos actividades académi cas se vieron refrendadas con sendas publ icaciones: Reig, R.
y Mancinas, R. (coords., 2014): La comunicación vigilante. El Colectivo Cultural Gallo
de Vidrio (1972 - 2012) y Fernández, R. (dir. 2013): Medios de co municación y cambio
climá tico .
Tr a s esta dilat ada ex periencia en la organización de actividades académicas, desde el
Laboratorio de Estudios en Comunicación sen timos la necesidad de embarcarnos en la
emocionante aventura d e configur a r nuestro primer congreso cientí f ico, en el cual poder
invitar a la comunidad i nvestigadora a participar con sus propuestas en to rno a la
‘infoxicación’. Este fenómeno de reciente ap arición (que c o mbina las palabras
info rma ción e intoxicación), hace alusión a l a dificultad para analiz ar y comprender la
ingent e cantidad de in formación, datos y estí mulos que proporcionan l os medios de
comunicación actuales. Creí mos necesar io investigar las cau sas de este fenómeno, su s
implic ac iones e intereses comerciales y /o ideológicos, su trascendencia y
consecuencias, tanto d esde el enfoque psicos ocial como desde el punto de v ista
periodístico. Con este fin, y grac ias a la ay uda del Vicerrect o rado de Relaciones
Inst itucional es y el Vicerrector ado de Investi gación de la Univ ersida d de Sevilla,
lanzamos la convocato ria a la par ticipación de investigadores /as en cu alquier área
relacionada con el Perio dismo, la Psicología, la Pedagogí a, el Derecho, la Antropología,
la Sociología, la Comunicación Audiov isual, la Publi cidad y las Relaciones Públicas, u
otras ramas análogas.
Bajo distint as l íneas de estudio que jalonaron tres intensos dí as de trabajo y discusión
científica, r ecibi mos más de un centenar de propuestas que giraban e n tor no a la
fundamentación teórica del concepto y la sobrecarga informativa, el enfoque psicosocia l
del mercado de los medios de comunicación, las ex periencias de educomicación, o e l
papel desempeñado por las redes sociales y el denominado Periodismo 3.0. La
perspect iv a de género en el estudio de la intox icación informativa, el comple jo panorama
audiov isual de los menores, la perspectiva de la ecol og í a y el consumo de i nf ormación ,
9
modo que el correcto uso y aplicación de la tecnología ha sido sustituido – qu er em os
pensar que de forma inocente ante el descon ocimiento - por una reducción en la
pr ofundización de este proce so, consistente en apl icar determinado so ft w are a
contenidos ya prefabr icados, modificando el aspecto que presentaban con anterioridad.
Esto ha propiciado que l as antiguas dinámicas docentes, donde la figur a predominante
del profesor ocupaba el 90% de la a ctividad formativ a, no hayan sido trans f ormadas en
espacios de interrelación para la f or mación universitar ia sino que, simplemente, han sido
maquilladas por la tecn ología, poniendo en prá ctica el mismo proceso que se vení a
aplican do durante el est adio anterior al uso de la tecnología en la enseña nza.
Nos interesa analizar, especialmente, la ac titud del docente con exceso d e confianza –
el profesor que a fronta con miedo la i nclusión de la tecnología en el aula mantiene la s
misma s e structuras docentes - , que aplica la tec nología para mant e ner su superioridad
durante la relación de p oder con el al umnado – simula hablar en su mismo códi go y en
su mismo canal - pero que, mediante su anal f ab etism o tecnológico, está produciendo
dos efect os a dv ersos para la formación de l os discentes: en s u necesidad por transmitir
conocimientos/informac i ón sin criterio selec tivo, po tencia lo cuantitativ o que la
tecnolog í a ofrece por en cima de lo cualita tivo, aumenta las cantidades de información y
reduce el c onocimient o – lo q ue podemos v enir a denominar in f oxicación - , a la v ez que
se merman l as capacidades relacionales del alumnado, l a introducción en el
Pensamiento Complejo y el E nfoque Estructural.
2. A L GUNOS A PU NTES SO BRE LA CUESTI ÓN
Al f inal del epí gr a f e “S obrecarg a de información”, donde Alvi n T o ff ler describe los
efect os cognoscitivos del ex ceso de est i mulación mediant e la información, el autor
concluye diciendo que “las consecuencias que e sto puede tener en la salud mental de
las s ociedades t ecnológicas es algo que está aún por determinar”. La obra de Toffler El
‘shock’ del futur o (1970) tiene hoy más de cua renta años y se adel antó, en ex tremo, a
su tiempo. Ahora es el momento de las so ciedades tecnológicas y a nosotros nos toca
des cribir lo que Toffler denomina como indeterminado aun q ue se adelantase a s u
tiempo.
2.1. ¿ Qué es l a infoxicación?
16
Sin mucho detenimiento, haremos una serie de apuntes al respecto en relación a su s
efect os en la educación. Infoxicar es intoxicar mediante exceso de información. Un
atracón de datos, fecha s, númer o s, nombres y hechos, normalmente, dispuestos de
manera inconexa y sin una relación de conclusiones. Un a taque a la psique q ue produce
procesos erráticos ante la sobrecarga de estímulos y un deterioro d e la capacidad
individual en la toma de decisiones. Sin embargo, in foxicar también es reducir hasta el
extremo el contacto con la realidad 8 : si el p rof esor usa la tecnologí a para resumir los
contenidos en una serie de puntos básicos a conocer, por e jem plo, es tá alejando al
alumno de la complejidad del asunto que está tratando. Se produce un proceso de
infoxicación por no estimulación, alejándolo de l a realidad q ue le compete y basando ,
en adelante, sus conoci mientos en una realidad contada 9 .
Au nque usada para ali enar 10 , la in f oxicación también se produce de form a
indiscriminada e inv olunt aria. Toffler señalaba a las sociedades tecnológicas co mo
futuras creadoras de in foxicación mientras que, en su obra, indica co mo principal
generador de infoxicación los estadios de cambio – guerras, t ransformaciones sociales,
cambios societales - y la sobreproducción de material intelectual, e n un sentido
cuantitat ivo y no cualitativo. En e f ecto, la aparición de la tecnología ha propiciado el
nacimiento de lo que hemos convenido en llamar sociedad de la información o del
conocimiento, en una ambigüedad con tinua y sin distinciones.
La evolución biológica del hombre s e ha quedado des f asada con respecto a la ev olución
cultural: el ca rácter finito del ser humano no pu ede seguir soportando el crecimiento
cognit iv o e informativo que se produce, entre otr os aspectos, gracias a la tecnología.
Dicho de otro modo, “el crecimiento desmedido de la in formación disponible es muy
superior a la capacidad de los individuos para proc esar dicha información”, tal y como
se relata en La sociedad de la ignorancia (2011).
8 Es el caso que de scribe Stef an Zw eig en su r elato Novel a de A jed re z (1944) , donde el e scritor au stríaco
describe un pr oceso de ai sla miento usado por el Ter cer Reich qu e der iva en una situ ación de pres ión
psicol ógica – estr és, ang ustia, desme moria - y pérd ida de cont acto con la r ealida d, pasa ndo a cre ar un a
realidad par alela .
9 Ta l como ocurre, actual ment e, ent re lo s me dios de comun icac ión y los ciudadan os. E sto s cono cen una
realidad constru ida, narrada por lo s segundo s, que cada día re alizan un rela to sele ctiv o, interes ado,
dismin uido y/ o manipula do de los hec hos oc urridos.
10 Los proc esos de inf ox icación actuale s son un der ivado de la propaga nda us ada dur ante l as d os G uerra s
M undiales del siglo X X , mediante lo s que se c onstruy e un di scurso u nitario, u na verdad e labor ada a ba se
de trazo s inter esad os, que recrean u n imag inario común par a la ma sa, inc apaz d e disti nguir ma tices. Con
este d iscurs o se pretend e un f ortaleci miento del siste ma y de s us e structura s, la ex tirpac ión d el se ntido de
la razón en el ho mbre li bre – c onvirt iéndol o en esclav o - , su dispo sició n a las ne cesida des d el sist ema y , por
tanto, a su retro alimen tación. M ediante la sup erestim ulació n sen sorial, cognitiv a y de cisoria, como seña la
Toff ler, el hombre libr e s e rind e y q ueda a merc ed de los dictad os de l M ercado y del sist ema, i ncapaz d e
proceder a la constru cción de un di scurso propio, sea in divid ual o co lectiv o.
17
2.2. La tecnología en el aul a
La r evol ución tecnológ ica – qué revol ución y pa ra quién - ha impuesto l a introducción d e
la misma en los procesos formativos, a todos los nivel es, sin cons iderar su utilidad, su
necesidad, la cuali f icación del pe rsonal que va a disponer de dicha tecnologí a y ha
calificado en mayor rango a quienes la usan, desproporcionadamente en relación a
quienes no disponen de el la, sin tener en cuenta el proce so formativo, en sí mismo, o si
la materia a i mpartir precisa de una tecnología cuali f icada, tanto en su con cepto teórico
como práctico.
El impacto prov ocado por la tecnología en las aulas ha sido el detonante para la
producción de in f oxicación, con graves consecu encias sobre la formación f inal de lo s
alumnos, especialmente a nivel uni versitario por la carga hu manística y técnica que
estas enseñanzas comportan de cara al de sarrollo de una ta rea profesional. El discente
necesita conocer la teorí a y la práctica, de modo que pueda ma ter ializ ar sus
conocimientos, lleg ado el caso. Para esto necesita valerse de la tecnología aplicada a
la práctica indi stint amente de l a tecnolog í a aplicada a l a teorí a en los pro cesos de
enseñanza. Es curioso observar cómo la mayoría de los docentes aplican la tecnolog í a
en los procesos teóricos pero se inhiben de ella e n los procesos prácticos, normalmente,
por desconocimiento o desfase generacional. En el plano que nos a tañe, que es el
estudio del Periodismo como materia filosófica, pr oducto ra de conocimiento y
constr u ctora del discurso e imaginario colectiv os, durante la enseñanza de la pro fesión
– así como lo que de oficio conllev a - los docentes continúan evadi endo las cuestiones
que atañen al ciberperiodismo, a las nuev as formas de la construcción de discursos ,
evitan la aplicación de las redes sociales a la in form ación y al conoci miento, así como
eluden el impacto de In ternet en la noticia, en l as f uentes y en los géneros 11 .
2.3. Efect os sobre la ed ucación
11 Perio dismo inf orm ativo e inte rpretat ivo. El impa cto de Inter net en la noti cia, l as fue ntes y los géner os
(2009), obra de Conc ha Edo Bolós, n o se en contr aba en la Bibli oteca d e la Univ er sidad de S evil la.
Proba bl emente, f uera de t odas las bib liograf ías de l as asignatur as impar tida s para l a titulaci ón de
Periodismo en la Facultad de Comun icació n de Sevilla. Por otro lado , en el desar rollo de l a asignatura de
Innovac iones T ecnoló gicas en Period ismo se pres enta un panor ama teór ico de la apl icaci ón de la tecno logí a
al Per iodismo per o en absolu to un a pue sta en esc ena de forma prácti ca. C ontinúa ex istiendo un ab ism o
entre la aplica ción de la tecn ología e n el ca mpo teór ico y en el c ampo prá ctico.
18
La implementación de l a tecnología se ha pro ducido por compulsión 12 a todos los
niveles, sin procesos de adap tación previos. Es decir, lo mism o se ha aplicado a la s
enseñanzas primarias que a las univ ersit arias sin antes habe rse dado espacios de
reconversión, donde docentes y discentes se hayan adaptado a las nuev as lógicas
comunicativas, con vistas a prevenir los de f ectos propios de la tecnolo g í a. Def ectos que,
por sí mismos, afectan al contenido transmitido – a su cantidad y a su calidad - , a las
reacciones sensitivas y neuronales de los discentes, a su s capacidades de asimilación
y de procesamiento de la in f ormación y al pro ceso formativo comandado por el docen te.
Es necesario pensar la infoxicación en relación a la educación, en tanto en cuan to
hemos dicho que ésta se produce, entre otros aspectos, por la aceleración en la
producción de conocimiento/inf ormación gracias a la tecnología. La introducción de la
misma en los procesos formativ os hará que se produzcan procesos de in foxicación en
el aula, aún cuando c reamos que esto no ocur re o que ya es tá prevenido.
Como ya señalábamos en la introducción de es te texto, los principales efe ctos atacan a
las capacidades relacion ales del alumnado, su introducción al Pensa miento Complejo y
el Enfoque Estructural. ¿Qué quiere decir esto? La in f oxicación que se produce en el
aula afecta al sentido crítico de los discentes, a sus capacidades pa ra r elaciona r
conceptos y acon tecim ie ntos dispersos en el tiempo, lo que permite c rear, a gr an es cala,
muchos individuos atomiz ados pero con perf iles semej antes. De la misma mane ra que
la aldea global nos unifica en lo estético – modas, costumbres, gustos - , la tecnología
aplicada a la enseñanza comporta un trasvase cultural que también nos unifica en el
conocimiento, adoptando f ormulas educa tivas alienantes. Es decir, se produce una
globalización individualizada.
Quizá, el efecto más nociv o que pr oduce la i nfoxicación en los procesos educativos sea
la extirpación del por qué, la pregunta filosófica que nos permite analiz ar nuestro entorno
y los procesos que se dan en él . Cuando un individuo carece de ella es i ncapaz de
cuestionars e el mundo que lo rodea y , por tan to, asume la realidad sin cuestionamientos,
a la vez que es incapaz de proponer alternativas a lo que ya cono ce. El individuo que
no se cues tiona nada y que tiende a la conservación de lo suministrado cons truye
discursos partiendo de u na base f ic ticia, porque no la conoce y no pued e prevenir de
ella posibles e f ectos. Toff ler denomina a esto la sensatez: el shock media nte el exceso
12 Las compulsi ones son las r eacci ones a las obses iones. E nt endemos que ha hab ido una obse sión ha cia
la tecno logía qu e ha der ivado en la compuls ión de a plicarl a con obligato riedad e n to dos lo s campos d e
nuestra ex istencia, a t odos l os nivele s.
19
de información provoca inadaptación, sensación de ai slamiento y soledad – la espiral del
silencio de Noelle - N eumann - , con una reacción d e apatía, des gana y retira da emocional,
conduciendo a comportamientos ex traños y contrarios al de la adaptación. Así , el exceso
co gnitivo dif iculta la capaci dad de pensar y perj u dica a la ef icacia durant e el desarrollo
de las tareas progr a madas por el individuo en un entorno ya dado. “La sensatez – di ce
Toffl er - gira en torno a la capacidad del hombre para, par tiendo de la información que le
suministr a el medio, predecir su inmediato futuro personal ”. Si eliminamos la p regunta
f ilosó f ica del conocimiento humano – eliminamo s con ella la razón del hombre libre ,
convirtiéndose en esclavo - , estamos borrando la capacidad de cuestionar el entorno y
la informac ión que éste nos suministra, por lo que no podre mos prevenir reacciones
inesperadas o procesos de cambio .
3. L A INFOXIC A CIÓ N EN EL ENTORNO EDUCAT I VO Y EL PROCESO DE
RETRO A LIM ENT A CIÓN DE L A ECONO MÍ A D E MERC A DO
Durante todo el proceso educativo, y a lo largo de la Historia, hemos establecido un
sistema basado en la acumulación de conocimie ntos. Aprendemos mediante la suma
de conocimiento en lu gar de hacerlo mediante ev olución de los concepto s y selección
de los mismos. Este he cho permite q ue haya conceptos que se solapen unos sobre
otros sin que haya una sustitución. El proceso v ital al que actualmente nos enfrentamos
– la rapidez del dí a a dí a y la sobreproducción de contenidos - impide q ue podamos crear
ideas excesiv ament e elaboradas y, aunque así fuera, sería como si h ablásemos en
babélico: el gran público no está preparado para entenderlo. Han perdido casi todas las
capacidades para relacionar grandes conceptos, ex tr acción de ideas y ex trapolación de
situaciones. El exceso de ex posición ante la pantalla, durante emisiones de contenidos
simplif icados, ha coadyuvado a q ue el gran público opte por una selección de contenidos
sencillos que no compliquen la comprensión de los mismos. Cuando un indi viduo se
enfrenta a contenidos co mplejos, se observa que su actitud es la de rehuir ante ellos:
primer o se produce un intento de acercamiento para, después, pasar una fase de
aturdim ien to e incomprensión y , por último, desis tir en el intento de co mprender aquello
que precisa algo más que una lectura ligera o un vi sionado por encima.
Cuando hablamos del entorno educativo nos referimos, esencialmente, al sistema de
enseñanza univ ersitar io. Asimismo, este hecho se ha detectado indistintamente entre
personas con formación universitaria y sin ella, lo que nos induce a p ensar que la
formación universitaria ha es tado, en los últimos años, más enfocada a l o pra g mático
de conseguir el título que ha la formación de los discentes en un espacio estructuralista
20
y de Pensamiento Complejo que permita, entre otras cosas, crear a las nuevas elites
intelectuales de la sociedad. Un universitario debería equival er a un intelect ual, es decir,
a un indi viduo preocupado por el conocimiento, el avance de la sociedad, su
compromiso con ella, la promoción del estudio d e las ciencias, las artes y las letras y l a
mejora de las condicion es sociales y de v ida de todas las capa s de la sociedad. L a
realidad parece bien distinta: el tí tulo universitario se ve como un salv o conducto a la
mejora personal de las c ondiciones de vida, mediante la obtención de un empleo mejor
remunerado, que permita al agraciado llevar un mayor niv el de vida. Ni siquiera se
entiende la formación universitaria como un instrumento social que los titulados están
obligados a devolver a la sociedad en forma de conocim iento. Un estudio de la
Universidad Poli técnica de Madrid arroj a el si guiente aserto:
“El cap italism o c reciente de nuestr a socie dad tam bién de be cons iderarse
culpa ble de c ontr ibuir a este ex ceso de inf orm ación. Hem os pasado de u na
situaci ón eco nóm ica en los años 70 en l os que la indu stria er a una indus tria de
producc ión, sien do el obj etivo pr imar io producir l o m ás posible para v ender lo
m ás posible, a una in dust ria en es te princ ipio de l siglo X XI b asada en el
m arketing. […] La base d e todo e l proces o co nsiste e n ‘es timular ’ al cl iente par a
consegu ir una venta, enten diendo por est imular un m ensaje de es a orga nizaci ón
llegad o a través de cualqu ier c anal, y observ ando qu e estos últimos no se lim itan
a un ca nal de inform ac ión sino que tiend en a ut ilizar to do s.”
La Economía de Mercado ha condicionado, igualmente, el proceso educativo
universitario y lo ha conv ert ido en un proceso d e compra/venta, donde el alumno está
más preocupado por obtener u n tí tulo, que no sa bemos si le se rvirá de al go en el f uturo,
que por una formación de cali dad. Las dist intas políticas de M ercado han inf lado los
números de la Universidad Públi ca: el número de alumnos, el nú mero de tí tulos, el
número de cen tr os . Al m ismo tiempo, no se han tenido en cuenta otros fa ctor es, como
la calid a d de la enseñanz a, el proceso formativo o la calidad del p rofesorado. Este
cambio es el resultado d e una preocupación mercantilista de cara a me jorar pos iciones
dentro de clasificaciones internacionales, como el estudio PISA o l a OCDE. La
preocupación de nuestros polí ticos por estar a la c abeza en ci f ras y da tos h a maquillado
la realidad: con una visión cortoplacista, nuestros gestores han conseguido sus
objetivos, pero a qué pr ecio. Aulas masificadas, una menor inv ersión en educación en
términos relativos y un empeoramiento de los pla nes educativos de l as titulaciones. El
resultado f inal es la ob tención de la generación más titulada de la historia de nuestro
paí s pero no la mejor form ada , como se v iene comentando desde los distintos
organismos a través de los medios de comunicación. No somos los mejor formados sino
21
los más titulados, lo que podemos t raducir en un conoci miento líquido, es decir,
ultraespecializado – como element o para co mbatir la infoxicación, en una primera fase -
y poco profundiz ador a la vez . Nadamos en la superficie.
Todo lo anteriormente descrito se ha visto le g iti mado desde las aulas. La i nfoxicación
ha sido la herramienta más útil para ello. Hemos observado que, mediante la
introducción en las titulaciones de contenidos la xos para las mism as, materias poco
renovadas, el es tablecimient o de materias po r objetivos, l a nula participación de los
estudiantes, la necesidad de ‘saber’ más y de contar más en de trimento del espacio
para la participación y la re f lexi ón, la obtención de cualquier título universitario se ha
facilitado en términos relativos. Con la Univ ersidad Pública inserta en un a dinámica d e
M ercado, obtener un tí tulo es más accesible q ue h ace unas décadas, cuando el pro fesor
podí a dedicar m ás tiem po a la reflexión y la participación del alumnado , conocía sus
nombres y casi los tut oriz aba. Es un nuevo modo de in f oxi cación en el entorno educativo
sobreexponer a los docentes a la carga lectiv a, más si cabe, cuando la may oría de ellos
acceden a la docencia c omo una ‘molestia’ que c onlle v a poder investig a r.
Cuando un profesor se encuentra sometido a una docencia de trescientos alumnos, con
un temario prefijado que debe alcanz ar por objetivos y debe evaluar a los alumnos a
nivel teórico y práctico, el docente entra en un proceso de saturación que le impide
enseñar con calidad, eliminando alg unos aspectos del proceso, como la interacción y la
constr u cción de realidades co mplejas, la efectiva corrección y seguimiento de la parte
práctica de la materia o la satur ación con conteni dos explicados pero no profundizados.
La tecnología ha permitido agilizar los contenidos – aumentándolos - para poder explicar
más en el mismo tiempo, a la vez que ha producido modelos de co rrec ción que
descargan al docente en estas tar ea s, devaluando la cali dad de las c orrecciones, lo que
afect a a la diná mica de poder es tablecida entre docen tes y discentes y a la
profundización en los c ontenidos de la materia durante el estudio. No es lo mismo
estudiar un examen mod elo test que un ex amen de desar rollo y relación de conce pto s.
Tampoco el alumno se en fr enta con l a misma ac titud a la corrección de una asignatura
que entiende evaluada con pulcritud y prof undi dad que a una materia en la que el
profesor se ha descargado de es ta parte.
Por otro lado, la sensación de la may oría del alumnado al concluir l os est udios
universitarios es que ha n avanz ado escasamente en su conocimiento. Esto hay que
entenderlo en una v isión pra gm ática de la v ida, como es la de ellos: el alumno se pl antea
que conoce la Teoría General de Si stem as, de Von Bertalanff y , pero que no sabe retocar
22
una fotograf í a en Photoshop. El Si stema de M ercado ha inoculado en ellos la necesida d
de utilidad práctica al mi smo tiempo q ue ha eliminado la p regunta filosófica del po r qué
de sus mentes. En palabras del profesor Reig García, “conoc en qué es un tornillo y
cómo se usa, pero no conocen las utilidades del tornillo, la historia del tornillo o la
reflexión acerca del tornillo”.
Los procesos de sobreproducción de conocimiento/información a los que la dinámica de
la enseñanza supe rior se v e sometida terminan produciendo, igualmente, infoxicación.
¿Qué les contamos a l os alumnos? ¿Realmen te todo es importante? Los docentes
deben llevar a cabo un proceso de selección de contenidos, más o menos ace rtado,
adecuándolos a sus capacidades y adap tándolos a ellos para poder domin ar la materia,
usando la tecnología para facilitar su tarea. Aquí es donde reside la retroalimentación
del Sistema de M ercado. Desde la ó rbita universitaria, en lu gar de comba tir este proceso
de manera e f ectiv a, se hace có mplice de él a docentes y discentes, induciéndolos al
manejo de la in foxicación durante todo el proceso formativo, con pési mos resultados a
largo plazo. El Sis tema se ve per fectamente engrasado, eliminando de los n uevos
titulados las capacidades humaní sticas, sustituyéndolas por capacidades mecanicistas.
La capacidad de producción – el sentido de mano de obra - se sobrepone a la capacidad
de reflexión, de inv entiva, de conocimiento. Para la Econo mía de M ercado, donde lo
pragmático desbanca a lo co gnit iv o, la ref l exión sobre el Sistema es un entorpecimiento
en la consecución de sus fines. Interesa crea r ‘listos útiles’ a la causa y l a Universidad
Pública es la probeta idónea para ello.
La señales que nos permiten aseverar todo lo que anteriormente hemos argumentado
son la pérdida de valores intrí nsecos al intelect u al, un excesivo antropocentrismo que
nos ayuda a crear elementos ant ropomórf icos – hemos invertido las tornas: de se res
dominados por la deidad, nos hemos eri gido en la deidad y ahora necesitamos seres a
los que dominar - , l a tecnificación de las enseñanz as, la sobrevaloración de la má quina
en todas sus facet a s y usos, hemos observado, igualmente, el arrinconamiento de l as
enseñanzas humanísticas y l a eliminación de muchas de ellas, la evaporación de l as
ideologías en el seno de la sociedad, la despol itización de los ciudadanos – y s u
preocupación por los asuntos públicos - y el aumento de la visión tecnocrát ica en l a
administr ación del Es tado. En un escenario de sobrecarga informativa hemos optado,
en virtud de la tecnolog í a, apostar por lo p ráct ico y eliminar lo retórico – lo q ue ‘produce’
sobre lo que piensa - , co mo primer proceso de cri ba, y dentro de lo práctico, ensalzar lo
tecnológ ico sobre lo analógico.
23
4. EL US O DE L A TECNO LOGÍ A EN L A EDUC ACIÓN
Comprobamos cómo la tecnología ha sido la ali ada perfect a para el desarrollo de l a
infoxicación en el entorno educa tivo y co mo tótem le git imador de la Economí a de
M ercado. ¿Hay que eliminar la tecnología porque es mala? No . La tecnologí a es nociv a
si se conv ierte en un sust itutivo de conocimientos, si se u sa en ex clusiva para reproducir
mensaj e s sin tratamiento, si favorece lo cuantitat i vo frente a lo cualitativo o si destierra
las capacidades f undamentales 13 del hombre libre. La tecnolo gía es una herramienta
fundamental para el desa rrollo y la construcción del conocimient o – que actual ment e está
siendo sustituido por in for mación - , que nos ha p ermit ido crear un sinfín de elementos
cognit iv os de gran valía. Quizás, el problema raí z resida en la mitificación de la
tecnolog í a como solucionador de problemas co tidianos. Dejar nue stro sino en manos de
los aparatos tecnológicos nos llev a a situaciones incongruentes donde, al final, la
capacidad de razonar del ser hu mano queda subyugada a l a dictadura de l a máquina.
“El programa no te deja” o “la inte rf az es tá diseñada para hacer tales cosas y no tales
otras” son algunas coletillas muy usadas cuando las necesidades de la máquina se
priorizan frente a l as ne cesidades y re q uerimientos de los i ndividuos. “Es que no s e
puede” es l a sentencia f i nal, en al gunos casos. N os preguntamos po r qué no se puede
y la respuesta suele ser e l vacío. Parece que hay d ecisiones que se toman solas cuando
en realidad provienen d e un entorno intoxicado por al g uien – el Poder - que así lo ha
determinado.
4.1 El analfabeto tecnológico
Sin ánimo de redundar en lo que y a expusimos en la introducción, se detect an dos
posturas ante el uso de la tecnología en el seno del aula: el miedo y exceso de confianza.
Esta segunda es la q ue produce in f oxicación mediante el uso d e la t ecnología. El
analfabeto tecnológico, que por ex ceso de confianz a se lanza a una mitif icación de la
máquina para la resolu ción de sus problemas , termina produciendo un bucle de
infoxicación del que es trabajos o e scapar. Por norma general, el docente con ex ceso de
confianza que usa la tec nología sin una co rrecta adaptación a su manejo y sin auténtico
control del aparato, termina v iéndose supeditado a ella. Alg unas de las ci rcunstancias
que más se han de tectado son:
13 Co mo ya s e ha ci tad o, l a capa ci da d fundam ental del ho mbr e libre es la raz ón. U na v ez ex tirpada de él ,
se pier de la visi ón de la cr ítica y la autocr íti ca, se desd ibujan las lí neas de la é tica y la esté tica, se elimina
la pregunt a fi losófi ca y se pi erde la no ción del P ensa miento Complejo y Estructural.
24
- Incapacidad para impartir docencia sin la tecnolog í a.
- El apoyo tecnológico ter mina convirtiéndose en el di scurs o do cente.
- Todo lo que se encuen tre fuera de la tecnologí a no existe.
- Incapacidad para des a rrollar contenidos q ue no estén dentro del guión est ablecido
dentro del uso de la tecnología.
- Acostumbramiento del alumno al guión tecnológico.
Cuando estas circunstancias se dan en el pro ceso de docencia, la c alidad de la
enseñanza se verá con dicionada a la actitud de los discen tes y a lo que realmente
demanden. Por norma general, el alumnado desea supe rar la materia si n de tener se en
la calidad de la misma. No es que no la detecte, es que pre f iere silenciarse antes que
exi gir una profundización en la mat eria que le impida, probablemente, superar l os
contenidos, por ejemplo.
La actitud de los docen tes frente al uso de la tecnología en los procesos format iv os es
determinante para crear un modelo de alumnado. En tanto cuan to se eviten las
circunst ancias descritas, los propios alumnos tendrán actitudes di f erentes con respecto
a la ma ter ia , su cantidad y su calidad. Obviamente, compete al profesor y a su estatu s
dominante en la relación de poder establecer l os mí nimos par a la sup eración de la
materia, al mismo tiempo q ue es su obligación incentivar a l os alumnos en la
profundizació n de los co ntenidos, resolución de dudas, trato personali zado, calidad de
la enseñanza o disponer de material adicional de la asignatura para que los discentes
se sientan atraí dos por el contenido que se i mparte.
Cuando un alumno tiene una actitud pasiv a ante los contenidos de una materia y no
demanda más sobre la misma – con sus pre guntas en clase, con su s peticiones
tutorizadas o con sus quejas - , estamos ante un alumno po co interesado en el
conocimiento, que estará in form ado sobre la cuestión impartida, que su perará unas
pruebas teóricas y prácticas, obteniendo el título. El papel del p rofesor es ev itar la
infoxicación, sobreexponiendo a los alu mnos a interminables sesiones tec nologizadas
para aumentar la cantidad de materia transmitida pe ro no asimilada, incapaz de
abandonar el es quema propuesto a raí z de la propia tecnología, acostumbrando al
alumno a adaptarse a l os contenidos prefabricados gracias a la misma.
4.2 El caso Po wer Point
25
C OMU NICA CIÓN Y P ERIOD IS M O SLO W EN ESPAÑA . G ÉNESIS Y
BALANCE DE L A S PRIMER A S EXPERIENCI A S
Alejandro Barranquero
Universidad Carlos III de M adrid
[email protected]
Gloria Rosique
Universidad Carlos III de M adrid
grosiq ue@hu m. u c3m.es
Cuando nos apresuramos, ro z amos la superficie y no l ogramos establecer verdadero
contact o con el mundo o las demás personas .
Carl Honoré
Resumen
Desde la década de los 1990, el movimiento s low viene avanz ando propuestas q ue
tienen por finalidad volver a conectar al ser humano con su entorno social y ambiental
más cer cano , fr ent e al mandato moderno y capitalista de lucrativos modelos de vi da
definidos en tor no a la velocidad, o frente a una inmediatez de la i nformación que hoy
“amenaza con el desen cadenamiento inmediato de la crisis” (Virilio, 1988: 48). La s
iniciativas un aún embrionario movimiento de la comunicación, el periodismo o lo s
medios lentos ( slow com munication / journalism / media ), que emer gen desde f inales de
los 2000 en distintos co ntextos geográficos, pasarían, en esta lí nea, por ideales de
desconexión, desinfoxicación y dieta digital, y po r alfabetizar acerca de nue vos patrones
de producción y consum o tecnológicos adaptados a las auténticas necesidades f í sicas
y psicosociales del ser humano (Freeman, 2009; Johnson, 2012 ; Pow ers, 2010).
Correlato de lo anterior, en el con texto español también se vi enen dando algunos
avances teóricos y de sistematización de ex periencias (Abad, 2012; Barranquero, 2013;
Rosique, 2012; Serrano Puche, 2012, 2013; V ictoria, Gómez Tinoco y Arjona, 2012). E l
objeto de esta co municación es evaluar si existe, o no, en nuestro paí s un incipiente
periodismo sl ow , tal v ez como una respuest a a la crisis sistémica (económica,
institucional, ambiental, etc.) y periodí stico - comunicacional que atraviesa en la
actualidad el planeta y, en particular, España. M ediante el diseño de un modelo de
análisis y sistematización de las prim e ras experiencias detectadas - FronteraD,
32
Forokovu, La M area, Vía 52, Jotdown, Diagonal o P eriodismo Human o - , se intenta
definir q ué tienen en co mún y en qué divergen estos pr oyectos; cuáles son sus orígenes
espacio - temporales; principales objetivos y temá ticas e instrumentos de newsmaking ;
auto - definición o no co mo proyecto slow ; modos de f inanciación y o rganización, etc. Po r
otro lado, se ev aluarán cuáles pueden ser los fundament os hi stóricos de la tradición
periodística española más relevantes – crónic a, crítica, reportaje en pro fundidad,
ensayo, revista ilustrada, fotoperiodismo, etc. - a la hora de cimentar un pe riodismo que
advierta de la insostenibilidad de l os rit mos tecnológicos y propugne ideales de
inform ación desacelerada, de calidad y atenta a las necesidades últimas del ser
humano.
Palabras clave: Periodismo slow , Comunicación slow , t ecnologí as, información.
1. LOS DESA FÍOS D EL V ÉR TIGO T ECN OLÓGIC O
A lo largo de la histor ia de la humanidad, la intr oducción pro g resiva de tecnologí as de
la información ha prov ocado mutac iones muy significativas en las f o rm as de
conocimiento, los hábitos o los propios modos de v ida del ser humano. En este sentido,
desde la década de 1990, Internet y las redes han supuesto el último eslabón en la
búsqueda ancestral de medios que per mitan rebasar las barreras espaciales y
temporales. Esta carrera avanz ó a través de hitos como la i nvención de la imp renta
( si g lo X VI ), e l t el égr af o o e l t eléf o no (siglo XIX) y la radio o la televisión (siglo XX). Pero
desde finales del siglo pasado estamos asist ie ndo a la que es tal vez una de las
revoluciones más radicales vivi das en el campo de la com unicación, p uesto que el
tránsit o de l o analógico a lo digit al facilita, más que ninguna otra her ramienta
precedente, la posi bilidad de una co municación al instante y accesible d esde cualquier
punto del planeta.
Pero los e f ectos de las t ecnologías no son uní vocos ni inherentemen te positiv os, s ino
paradójicos, contr adic torios y, con frecuencia, n egativos para el ser hu mano, según
desvelaron prematuramente trabajos críticos con el tecno - de t erm in is m o co m o lo s de
Jacq ues Ellul, (1960) o Lewis M umf ord (2010). Si n embargo, la tónica habitual f rente a
cada nuevo descubrimiento tecnológico suele ser la del entusiasmo. De hecho, la
modernidad se construye en torno al mito de las tecnologías como portadores
potenciales de desarrollo, pr o greso o democr a tización, hasta el punt o de asociar la
33
celeridad de los cambios tecnológicos con ideales como la raz ón, la eficiencia y el
progreso (Harvey, 1998). Sin embargo la desap arición de tiempo y esp acio tam bién
puede ser negativ a y conducir al “accidente”, desde el momento en “nues tr as
sociedades han terminado por volv erse ar rítmicas, o más bien, no c onocen más que un
único ritmo, el de la aceleración continua” (Virilio, 2012: 31).
Como señala Honoré (2012: 13), la rapidez no es en sí misma pe rjudicial. El problema
estriba en el “culto a la velocidad”, al q ue nos interpela la cultura moderna y capitalista;
o, dicho en otros términos, el mandato de “abolir toda pérdida de tiempo” y de de “ganar
tiempo” como hipotética fuente de toda eficiencia, bene f icio y p rogreso, de forma que “l a
indolencia se toma por p ereza” (Rahbi, 2013: 18).
Las nuevas tecnologías someten al ser hu mano a un estado febril con su invi tación
permanente a estar in f o rmado y conectado en cual q uier mo mento y circunstancia. Pero
el culto a maximizar el tiempo de la técnica puede ll egar a alejar al ser humano del
disfrut e de otras activi dades, o mantenerlo en un estado de permanente tensión y
ansiedad por cumplir con todas las tareas q ue con ellas se autoimpone. Lo que es m ás
grave es que esto puede derivar en un cí rculo de consumo tecnológico al dictado de
falsas necesidades creadas artificialmente por la industria mediática y publ icitaria,
necesidades como las de sustituir cada cier to tiempo el teléfono móvil o e l ordena dor, a
la sazón del último inv ento tecnológ ico .
Incluso podríamos habla r de que hoy existe todo un universo de nuev as patolog í as y
enfermedades neuronales relacionadas con el u so intensivo de las TI C, tales como la
ansiedad y el estrés, el dé ficit de atención con hiperact iv idad, o el síndrome de des gaste
ocupacional. En su ma, pareciera q ue la única forma de relacionarnos con la tecnología
fuera entendiéndola como avance y progreso sin percatarnos de que pausadamente
también se puede llegar al mismo ob jetivo, con la di ferencia de que en el tr ayect o,
además de avanz ar, t am bién se puede dis f rutar d el camino.
2. INTERSE CCIONES ENTRE LA CO MUNI CACIÓN Y EL MOVIMIENTO SLOW
En los últimos años, el movimiento slo w se presenta como una alternativa al "culto a l a
vel o cidad" de las sociedades modernas, que tienden a restar i mportancia a la ref lex ión
y la contemplación de lo que sucede en nues tro entorno, e in f ravaloran el goc e y dis f rute
soseg ado de las actividades diarias. E s decir, el objetivo de l o slow es se ñalar q u e es
34
posible llevar una vida más plena y desacelerada mediante la r ecuperación de los ritm o s
largos y densos de las r elaciones sociales o de la naturaleza. Pero lo slow no es solo
una alabanza a la l entitud per se o como valor intrí nseco - de m ane ra q ue el “culto a la
velocidad” se sustituye por un nuevo “cul to a l entitud” - , sino más bien una reclamación
del “derecho” del ser hum ano a elegir sus propios tiempos y seleccionar autó nomam en te
qué ritmo conviene a ca da circunstancia y problema (Honoré, 2012: 13).
Nacido en 1986 en el ámbito de la soberaní a alim entaria ( slow food ), de sde la década
de 2000 la re f lexi ón slow se ha extendido progresivamente a campos tan di versos como
el urbanismo, la salud, el turismo, la pedagogía, la ciencia, el diseño o el a rt e . Su
influencia también ha co menzado a senti rse en el campo de l a reflexión tecnológ ica y
comunicacional. Y en este t erreno, las ref lex iones suelen apuntar a que existen caminos
interm edios en tre el dinamismo de la era de la in formación y el disfrute pl eno de la v ida
a partir del uso de los medios y las tecnologías, de tal manera que el ser humano sea
capaz de utiliz ar la técnica a su favor, controlando y gestionando su tiempo de relación
con ella, y no a la inversa (Honoré, 2012 ).
Dentro del movimiento slow aplicado a la com unicación, cabr í a destacar dos lí neas
pioneras de re f lex ión. La primera plantea una reflexi ón acerca de las implicaciones de l
concepto de los medi os lentos o la comu nicación lenta ( slow me dia / slow
comunicación ). Sus orígenes se pueden rastrear en un con junt o de iniciativas de
periodistas y bloguer o s que, desde finales de 2000, co mienzan a trasladar el debate de
la cultura lenta a los medi os a partir de dos mani f iestos (Dav id, Blumtr i tt y Köhler, 2010;
Freeman 2009) 14 . Si bien los av ances en el campo académico han resultado, hasta el
momento, parciales (ej. Rauch, 2011), la mayor part e de los trabaj os de esta cor riente
plantean un cuestionami ento de los pa trones de p roducción y consu mo irreflexivo y casi
autómata al q ue hoy nos aboca el desarrollo tecnológico, proponiendo, en su l ug a r, el
rescat e o la creación de medios que r e cuperen el consumo sosegado, la calidad frente
al primado de l a inmedia tez, o v alores éticos del slow como el respeto a la comunidad o
el retorno a lo local.
La segunda lí nea es la q ue exploran aquellos trabajos que proponen es tr a tegias de
“desconexión” y “dieta digit al” (John son, 2012; Powers, 2010; Sieberg, 2011; T urkle ,
14 Not so fas t: A man ifestofo rs lowcommun ication , del per iodista es tadou nidense J ohn Fr eem an
(2009), publ icado e n Th e W all Stre et Jour nal ( onlin e.wsj .com ) y Th e slow m edia manifes to
(2010), de los bloguer os alem anes Sabri a David, J örgBlum tritt y Bened iktKö hler ( en. slow -
m edia.net/m anifes to ).
35
2011; Moeller, Pow ers y Roberts, 2012), frente a la hiperconexión informativa, el
maximalismo digital o la “ opulencia comunicacional” (Moles, en Rosi que, 2013: 329). En
este sentido, diferentes informes apuest an por l as potenciales ventajas de desconec tar
temporalmente con respecto a lo tecnológico, o pautar e incluso restringir su consumo.
Es esta una ví a interesant e a fin de recuperar cotas de autonomí a hum ana frente al
tiempo mediado e hipera celerado de las tecnologías in f ormacionales.
Con un cuestionamiento similar al de los an ter iores, en los últimos años se comienza a
gestar la idea de un “periodismo lento” ( slow journalism ). En 2007 Susan Greenberg lo
definió premonitoriamente como aquellos “ensayos, r e po rt aj es y ot r o t ipo d e es c ri t ura
de no f ic ción que se toman su tiempo par a av erig ua r la realidad de las c osas; advertir
acerca de hist o rias que otros descuidan y comunicarlo todo con los mej ore s estándar es
de calidad”. De hecho, Gr eenbe rg ha señalado en posterior es t rabajos q ue este
periodismo requier e más concentr ación y tiempo por parte del consumidor, para lo que
es necesario un p roceso de producción informativ a más duradero y mayores es f uerzos
del periodista a fin de aumentar los estándares de calidad de la inf ormació n (Greenberg,
2012).
Por otr a parte, desde el ámbito de la reflexión ecológica, Gess (2012: 60) aplica los
principios de la comida lenta ( slow food ) al periodismo lento, que es aquel q ue s e
caract e riza por ser:
• Bueno, o periodismo útil para el bienestar de la c omunidad, un periodismo bien
producido, escrito y presentado, a pode r ser con apoyo de recursos de calidad
como video y fotogr a f ía.
• Limpio, o producción y c onsumo mediáticos que no corrompan ni abusen de las
comunidades, ni promuev an ester eotipos (raza, género), y, en su lu gar, apoyen
ideales de justicia social y sostenibilidad ambiental.
• Justo y equitativo, no sólo desde el punto de vista del contr aste y pl uralidad de
fuentes, sino también para crear medios accesibles y participados por las propias
comunidades con el obje to de representar sus intereses.
36
3. P ERI ODIS MO SLOW . AL G U N AS C AR AC TE R Í S TI C AS
Kapuscinski ( 2 002) hacía alusión a que el periodista de antaño inv er tía tiempo y
esfuerzo para contar una noticia, que a su vez habí a pasado por u n proceso de
investigación, verificación y contr aste de las fuentes a través de la ex periencia directa.
Actual ment e esta concepción sobre los fundamentos del periodismo parece esta r
perdiendo la batalla frente a la sobreval oración de una inmediatez que, si bien está
ligada a la búsqueda del "efecto realidad" (Barthes, 2009), en la mayor part e de l os
casos encubre una feroz competencia po r las audi encias: “Los í ndices de audiencia
ejerc en un e f ecto muy particular sobre la televisión: se traducen en una mayor presión
de la urgencia” (Bourdie u, 1996: 29).
La inmediatez viene siendo una con stante desde la invención del di rect o r adiof ónico o
televisivo, en la que los medios iniciaron una car rera imparable por ser los p rimeros en
contar la información, hasta el punto de eliminar o suprimir la hora de cierre, y, en
cualquier caso, iniciar un proceso no ticioso car a cterizado por ciclos informativos de 24
horas y 7 dí as a la semana. Esto se ha a centuado aún más si cabe desde la aparición
de Internet, en la que l a instant aneidad ha llegado a estar mucho más sobrevalorada,
hasta el pun to de que hoy solo se considera no ticia a quello que el periodist a ha relatado
in sit u.
Frente a la inmediatez, el periodismo slow sería aquel que evita la com petición por la
rigurosa novedad o la instantaneidad y se toma su tiem po para desentrañar y ex poner
el contexto, las causas y consecuencias últimas de un fenómeno. Estas formas
periodísticas ponen entonces en cuest iona miento todas aquellas expresiones, géner o s
y f ormatos pe riodísticos que, de al guna manera, están abocados a un a brevedad y
fragmentac ión ex tr e mas y que, por consiguiente, conducen a la simplificación de la
inform ación , su descontextualizaci ón y l a f ragmentación. De ahí q ue incluso el
periodismo slo w llegue a censurar g éne ros como el de l a noticia, a la que se pued e
considerar, en ocasiones, sinónimo de si mplif ica ción de realidades mucho más
complejas.
Por otro lado, parece que frente al imperio de l a inmediatez, hay un regreso del
periodismo de forma to extenso ( long - form journalism ), que t radicionalment e vení an
representando r evi stas c l ásicas como The New Yorker , desde 1925, o su más estrecha
competidora TheAtlantic , desde 1857. Así , por ejemplo, el edi tor del New Yorker , David
37
Remnik, af irmaba recientemente en una entrevista difundida por AllThingsD q ue las
nuevas plataformas digital es, lej os de reducir el in terés por los artí culos de largo format o,
ha sido “un don del cielo para la revista”, puesto que “existe sed humana const ante de
inform ación en p rof undid ad, independientemente del medio de distribución” 15 . En líneas
generales, podríamos decir q ue el periodismo de largo formato suele adoptar dos tipos
de f órmulas:
1) Periodismo de investigación. Este deriva de una larga tradición de prácticas
periodísticas en las que los profesionales ejercen de supervisores o fiscalizadores del
poder frente a la injusticias y desigualdades. Cabe rastrear los orí genes de este tipo de
periodismo, al menos, desde la tradición mu ckr aker que emerge a principios de si glo en
EE.UU. (Lincoln Steffens, Jacob Riis, Ida M . Tar b ell, etc.) c on el objeto de denunciar la
corrupc ión polí tica y empres arial de la época.
2) Periodismo de ficción basado en hechos reales ( creative / literary / n arrative non -
ficti on ). Este periodismo suele mezclar técnicas literarias y periodí sticas para narra r
historias, en la lí nea del “nuev o periodismo” de las décadas de 1960 y 1970 en EE.UU.
(T o m W olfe, Nor man Mailer, Gay Talese, etc.). Co nviene señalar, no obs tan te, que est os
formatos bisagra entre el periodismo y l a literatura acumulan una extensa tradición
histórica en países como R eino Unido, Francia o E spaña.
A partir de estos rasgos, consideramos expresiones de periodismo len to:
1) Aq uellas que desafían el ciclo 24 horas / 7 días a la se mana (24/7), y rescatan
temporalidades lentas como las de l a semana, el mes o el trimestre.
2) Aq uellas que no toman e n cuenta la ex tensión de l a información periodística, y,
en la búsqueda de calidad y contextualización, reivindican géner os como el
reportaj e en profundidad, el ensayo, l a crónica o la ent revista de largo alcance.
3) Aq uellas que cens u ran la lógica de la n ovedad, lo inmediato o lo
desacostumbrado como principal “valor - noticia” y frente a estos sitúan a la
ciudadanía como principal criterio para de f inir lo noticioso.
15 http:// allthings d.com /20120 131 /new - y ork ers - david - rem nick - moves - be y ond - t he - m agazine -
video
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4) Aq uellas que pr op onen informaciones no estandariz adas, y apuestan, en su
lugar, por la creativ idad y la innov ación.
5) Aq uellas que hacen hinc apié en la importancia de rescatar los valores clásicos
del periodismo, en la siguiente serie de opues tos: la calidad frent e a la can tidad,
lo duradero frente a lo efímero, la diversidad fr ente a la es tandarización, la
contextualización fr en te a la descontextualiz ación, el respeto frente a la
desconsideración, el e quilibrio fr ente a la inestabilidad, lo racional frente a lo
irracional, la pr o fundidad y el análisis fr en te a la superficialidad, la ética y el
compromiso frente a lo inmoral, la responsabilidad frente a l a irresponsabilidad,
y la comunidad y la prox imidad frente a la univ ersalidad.
4. A LG UNOS EJEM PLOS DE PERIODI SMO SLO W EN ESP A Ñ A
Lo que se presenta a co ntinuación es un proyecto en cu rso que intenta señalar cuále s
son las experiencias contemporáneas más si g ni f icativ as de periodismo lento en España
y describir algunos de sus ras gos más característicos. El objetivo es desentrañar si
existe, o no, en el estado español una tendencia emergente hacia este tipo de
periodismo lento, t al v ez como reacción frent e a l a pérdida de calidad asociada a la
aceleración tecnológica.
La muestra de medios que a continuación s e reseña cumple con las siguientes
caracterí sticas:
1) Prensa y revistas tanto en soporte papel como onl ine.
2) Con cobertura estatal.
3) Nacidas después de 2005.
4) Con periodicidad no diaria ni interés exclusi vo por la agenda informativa.
5) Con predom inio de géneros de tipo lento como el ensay o, la crónica, el reportaje en
profundidad, o formatos de tipo lite rar io y narrativo.
6) Con una extensión media de las piez as superior a las 2.000 palabras .
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7) Que se auto - califican c o mo “ pe riodismo lent o ” o que critican, de al g una manera, la
falta de calidad asociada a la v elocidad de muchas formas periodí sticas modernas.
Resulta complejo delimitar cuáles son las publicaciones slow recientes más
sig n ificativas del panorama español actual por cuanto exi ste una larga tr adición d e
revistas de formato lento precedentes, que cumplen algunas de l as características
señaladas arriba, ya sea en el ámbito del suple mento cultural ( El Cult ural , ABCD de las
Ar t es y las Letras , Babelia , etc.), o en ca mpos de conocimiento especializ ados co mo la
economía ( Forbes ), la ciencia ( Muy Interesante ), los viajes ( NationalGeographic ) , e l ar te
( Descubrir el A rte ) o las tendencias ( Esquire ). L o que se describe a continuación son
tan solo al gunos ejemplos signi f icativos de muy reciente apa rición, que cu mplen con las
caract e rísticas antes descritas.
• Tal vez el ejem plo pa radigmático de publicación slow de cuño reciente sea la
revista Jot Do w n Cultural M agazine ( www .jot dow n.es ), surgida en el entorno
online en mayo de 2011, y que posteriormente ha derivado en la edición de un a
revista en f ormato papel de carácter trimestral con una extensión supe rior al
ce ntenar de pá ginas. L a intención de Jot Dow n no es hacer se guim iento e stricto
de la realidad i nmediata, sino más bien o frec e r un periodismo de cali dad y de
temática diversa, aunque con predominio de l os tópicos culturales. Jot Down se
autodefine com o period ismo de largo alcance para la l ectura sosegada; o, en
otras palabras, un “himno a fuego l ento” ( E l Pa í s , 30/8/2012) 16 , dirigido a un
lector que se siente identificado con su filoso f í a, que es “ pau sada, reposada, de
una lectura profunda” ( M adrilánea , 16/ 3 /20 12) 17 . Inspirada en publicaciones
como Th e New Yor k er , se caracteriza por el uso exclusiv o de géneros
periodísticos alejados de la noticia como el reportaje en profundidad, el en sayo
o las entrevistas. Además de un característico uso exclusivo del blanco y negro,
destaca la amplitud de los mat e riales gráficos que se adjuntan a cada pieza:
ilustraciones, fotogr a f í as, etc. Aunque su redacció n no supera en la ac tualidad la
docena de profesionale s, la publicación se distingue por al ternar firmas de
jóvenes desconocidos junto a periodistas de prestigio de la talla de Fernando
Savater, Isaac Rosa, Fél ix de Az úa, Juan M arsé o Enric González . Su model o
de financiación es p rivado, basado en l a venta de ejemplares impresos, un
16 Ricardo J. G on zález, S ubdirec tor de la Revista, en e ntre vista a El País:
http://cu ltur a.elpais .com /cultur a/2012/ 08/29/ac tual idad/1346 226060 _6765 49.h tm l
17 http://m adril anea.com / 2012/03/16/ entrevist a - ricar do - gonz a lez - jot - do wn/
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pequeño montante deriv ado de la publici da d, y un s t ore a la venta el que se
ofrecen, entre otros, e jemplares por su scripción y libros editados po r la edi tor ial
Jot Down Books .
• Yorokobu ( www.yorokobu.es ), “estar f eliz ” en japonés, nace en septiembre de
2009 como publicación cultural en formato papel y con una versión digit al algo
menos extensa en contenidos. La revista se centra, sobre todo, en des cubrir
proyectos innovadores en campos co mo el urbanismo, el diseño o las n uevas
tecnolog í as, en especial de jóvenes talentos y autores desconocidos. Yor okobu
se ha de f inido desde el principio como sl ow t an to en su subtítulo ( Take a walk
on the slow side ) como en las diferentes declaraciones de sus responsables,
entre ellos su edito ra jefe M ar Abad, que destac a el valor de “revista objeto” y
coleccionable de su publicación 18 . Con un diseño muy cuidado, la revista incide
en reportajes de cor te atemporal sin seguir es trictamente la agenda i nformativa.
Con siete tr aba jadores en plantilla, se financia a part ir de publicidad, venta en
quioscos y suscripciones.
• FronteraD ( www .f ronterad.com ) es u n medio online nacido en noviembr e de
2009 y f undado por el periodista Al f onso Ar mada. La revista se cen tra sobre todo
en temas relacionados con cultu ra, ciencia y tecnología, pero los aborda desde
u n reparto muy singular e innov ador de secciones. Sus géner os má s
caract e rísticos son el periodismo narrat ivo, la crónica y el ensay o, y la
inform ación suele aparecer complementada con f oto gr afía e il ustraciones muy
cuidadas. Fundada por el periodista Alfonso Armada, en la actualidad apenas
emplea a un par de t rabajadores, pero se co mplementa con l a presencia de
distintos colabores.
• Libero ( revistalibero.com ) es una revista trimestral impresa, creada p or dos
per iodistas del antiguo diario Público en j unio de 2012: Óscar Abou - Ka ssem y
Diego Barcala. Se trata de una apues ta innovadora dentro del ámbit o del
periodismo deportivo, p uesto que intenta huir del ruido y sensacionali smo
propios de la cobe rtura del fút bol en medios generalistas. En su lugar, este
deporte es tr a tado de form a analítica, desde sus ví nculos con la cultura y la
18 http:// blogs.20m inut os.es/1 40 - y - m as/ tag/m ar - abad
41
L A PSEUDO CIENCI A C OMO ( DES ) INF ORMA C IÓN T ÓXICA .
U N A T AX O N O M Í A P AR A C O M PRENDER EL FENÓ MENO Y SUS
M A NIFES TACIONES
Felipe Alonso M arcos
Universitat Pompeu Fabra
felipe.alonso@upf. edu
Serg i Cortiñas Rovi ra
Universitat Pompeu Fabra
sergi.cort inas@up f.edu
Resumen
La presencia de contenidos pseudocientíficos en los medios de comunica ción refleja la
problemát ica de la capacidad tóxica del sistema m ediático. La proli f eración incontrolada
de información provoca u na sobredosis nociva de dif í cil decodificac ión y asimilación por
parte del público. Se en tiende habitualmente la p seudociencia como ‘falsa ciencia’, sin
embargo, una definición genérica no es suficiente para la comprensión esp ecífica de las
diversas manifestaciones del fenómeno. Por ello, la presente comunicació n se c e ntr ar á
en la propuesta de una taxonomí a creada a partir de las siguientes di visiones: ( 1 )
campos de acción; (2) ni vel de status social; (3) grado de peligrosidad; y (4) familias.
Palabras cl av e : pseudociencia, medios de comunicación, inf oxicación, cienc ia,
divulgación de la ciencia.
48
1. I NTRODUCCIÓ N
De la misma manera que para Virilio inventar el barco es inv entar el nau fragio (1997:88),
la flamante sociedad d e la información esconde en su reverso las tinieblas de la
desinf o rmación abs oluta. El espí ritu de nuestro tiempo, esculpido por el cincel de la
incertidum b re y la complejidad social, pa rece haber vol cado en la comunicación l as
esperanzas de un mundo mejor; global, unido, democrático, libre y en contact o
constant e . Nunca antes tanta información habí a sido consumible; ni habí a circulado por
tantos canales p ropios y ajenos al pode r; ni tan ta población habí a tenido acceso a esa
inform ación . Sin embargo, esta proli f eración co mporta una sobredosis que, lejos d e
fac ilitar la vida de lo s usuarios, g enera una gran problemát ica cimentada sobre todo en
torno a cuatr o ejes, ya present es en l a tr adició n de la teorías de los efectos: (1) la
credibilidad de la información y la nece sidad de int erlocutor es v álidos; (2) la brecha entre
conocimient o especializado y conocimiento pop ular; (3) los criterios de selección del
público y su decodificación del mensaje; y (4) la responsabilidad ética de los
inform an tes.
La problemática de la información tóxica se puede ver reflej ada en la pseudociencia y
su presencia en los medios de comunic ación. La pseudociencia, en tendida
habitualmente de una manera muy genérica como ‘ f alsa ciencia’ o ‘aquell o que intenta
parecer ciencia a pesa r de no serlo’, comporta una serie de peligro s, a menudo
infravalorados, q ue af ectan a todo el cuerpo social. La pseudociencia (1) desvirtúa la
ciencia al hacerse pasar por disciplina cientí f ica; (2) supone un empobrecimiento y un
retroceso cultural; (3) en su mayorí a se trato d e casos de fr aude con un propósito
deliberado de lucro; (4) j uega c on la esperanza, el miedo, la incultura o la ingenuidad de
la gente; y (5) puede al ejar a al g unos pacientes de las te rapias convencionales para
tratar enfermedades grav es a cambio de promesas v acías.
La decodificación por pa rte del usuario del gran volumen de información d iaria a la que
está expuesto y consu me es susceptible de pote nciar las ya de por sí graves amenazas
que conlleva la pseudociencia: (1) e mpobr e cimiento de la cultura; (2) capacidad de
desvirtuar el avance cientí f ico; (3) fraude económi co con propósito deliberado de lucro;
(4) seducción de pa cientes y alejamiento de los m ismos de terapias conv encionales con
promesas vací as.
Por ello, el presente artí culo se centra en la prese ntación de una taxonomía creada con
el f in de f acilit a r la comprensión del fenómeno pseudocientí f ico que minimice los
49
problemas que genera, tanto a la hora de codificar la información por par te de las fuentes
como a la hora de de codificarla por parte de los receptores. El texto agrupa las
manifestaciones pseudocientíficas a partir de v arias divisiones como son: (1) campos
de acción; (2) nivel de status soc ial; (3) grado de peligrosidad; y (4) famili a s. Finalmente,
se añade a cada subdiv isión varios ejemplos que clari f ican la tipif icación del fenóm eno.
Por o t ro lado, pa ra facilitar una co rrecta comprensión global del fenómeno, también se
aclararán conceptos relacionados con los l ímites de la ciencia con la v oluntad de
promover su uso al re specto del debate ciencia - p seudociencia.
2. D EF INIC IÓN , T IPIFICA CIÓN Y T A XO NOM Í A DEL F ENÓME N O
PSEUDOCI ENTÍFI CO
Entendemos la pseudociencia como (1) el conjunto de prácticas que intentan
apoderarse del status científico (2) mediante la exposición de unos resulta dos aislados,
no demostrables, y subjetivos, ( 3 ) obtenidos de mane ra acrí tica, no si stemática ,
interesada e imprecisa, (4) para generar un conocimiento no acumulable ni válido
científicament e, que (5) opera en á mbitos donde la ciencia no l lega o donde no ha
ofrecido resultados satis fact orios y que (6) suele ser hábil en el mane jo de los medios
de comunicación y de l as emociones del público.
Esta definición, propuesta por los presentes autores, se centra en el ámbito
comunicativo y ofr ece u na panorámica global del fenómeno que funcione a modo de
criter io de demarcación genérico. Sin embargo, es ne cesaria una taxonomía que
tipif i q ue y delimite de un a f orma especí f ica cada manifestación pseudoci entífica para
ofrecer una comp rensión a la v ez global y particular de es te f enómeno tan poli f acético.
La pseudociencia, a modo de paraguas concep tual, en globa t oda una serie de (1)
teorías, (2) prácticas, (3) productos, (4) poderes, (5) dones, y (6) fenóm en os.
2.1. Primera división de la pseudociencia
Esta división se basa en l a variedad de campo s de acción de la pseud ociencia. Las
teorías tienen un campo de acción intelec tual que tiene como consecuencia la
constr u cción mental de la realidad con independencia del mundo real. Las ter ap ias
tienen el cuerp o hu mano como campo de acción p rincipal y los productos principalmente
operan dentro de un cam po de acción económico . Tanto las terapias co mo los productos
son formas de aplicación generadas a partir de construcciones teóricas y visiones del
mundo.
50
Por o tro lado, los podere s y lo s dones operan en un campo de acción extrasensorial en
el cual ciertos sujetos dicen ser capaces de l levar a cabo acciones imposibles por el
resto. Por últ i mo, en tendemos los fenómenos , no como la manifest a ción de un hecho,
si no como decodificaciones interpretativas de hechos empíricos que operan en el
campo de acción mental o cognitivo . En este sentido, la p seudociencia no es más q u e
una respuesta falsa a un suceso po r el cual , en l a mayorí a de ocasiones, la ciencia no
tiene una explicación satisfactoria o concluy ente.
2.1.1. Teorías
Una teoría es una construcción intelectual que permite cohesionar una serie de
fenómenos del mundo real. En esta categorí a sit uamos a quellas visiones par ticulares
del mundo que afectan la f or ma de relacionarse con el en torno. Las teorías
pseudocientíficas son co nstr ucciones teóricas que pueden tener apli caciones prácticas
en algunos casos, pero no necesariamente . Por ejem plo, la creen cia pseudocientífica,
todavía mantenida por una pequeña co munidad 21 , de que la Tierra es plana no tiene
ninguna aplicación práctica. En ca mbio, la creencia de que el a gua tiene la capacidad
de recordar y generar una me mor ia a lar go plazo deriv a en prácticas pseudocientí f icas
como la homeopatí a. Masaru Emoto mantiene la creencia que las oracion es, palabr a s y
sonidos afectan posi tivam ente al agua, q ue recuerda el trato dispensado y almacena en
su estructura molecular e stos recuerdos. Se g ún Emoto y sus partidarios, la cristalización
del agua en bonitas estrellas ev idencia la ‘calidad’ de vida que ha tenido el agua. Si ésta
ha sido ‘maltratada’, sus crist ales tendr án un aspecto a morfo.
La homeopatía, del grieg o ‘homoios’ (igual) y ‘pathos’ (sufrimiento) se basa en las
creencias de la memoria de la agua y de la curaci ón por iguales. La cu ración por iguales
hace que se preparen diluciones de co mponentes que ocasionan los mismos sí ntomas
que se quieren curar; y l a mem o ria de la ag u a justifica que estas disoluciones lleg uen a
ser de 30C (1C serí a una parte en cada 100). Curiosamente, para la home opatía, cuanto
más diluida una sustancia, más propiedades curativas tiene.
Las teorías pseudocientí f icas tienen como rasgo constituyente el ser expl icaciones de
la realidad alternativas a las aceptadas y demostradas por la ciencia, o bien el ser
explicaciones de hechos que la ciencia todaví a no ha podido explicar. Como ejemplo s
podemos referirnos al negacionismo del Hol ocaust o y a la reencarnación. El
21 La ‘ Flat Earth Society ’ es una org ani zac ión f undada al 195 6 por S am uel Sh enton. S egún su págin a w eb, act ual mente
cue nta c on 42 1 m iem bros.
51
negacionism o es la rees critur a de l a realidad his tórica con fines ideológicos, es decir,
una explicación al ter nativ a de unos hecho s apoyados por la evidencia cientí f ica, y
aceptados por la mayorí a de la sociedad. Por otro lado, l a reencarnación 22 y otr as
creencias relativas a estados posteriores a l a muerte del ser humano llenan vacíos
donde la ciencia no ha po dido llegar, precisamente por escapa r a la falsació n popperiana
o la comprobación empí rica inductiva.
También se puede dar el caso de en contrar estas dos características combi nadas. Por
ejemplo, la hipótesis del paleocontacto ( paleocont act hypothesis ) s e basa en que e l
origen y/o la evolución de l a raza humana es fruto de l a visita de unos seres superiores
con tecnología muy av anzada provenientes del espacio. En este caso se trata de una
explicación alternativa a los hechos documentados cientí f icamente que completa lo s
vacíos que la ciencia no ha podido cubrir todavía.
En este último grupo encontrarí amos el conj unto de teorías de la conspiración, que
mezclan sucesos históricos con proposiciones no de mostrables y puramente
especulativas. Los partidarios de las teorías de la conspiración a tr ibuy en esta aus enci a
de capacidad de demostración a la voluntad de grupos poderosos que persi guen
mantener su control sobre l a sociedad.
2.1.2. Terapias
Una terapia es un conjunto de p rocedim ien tos c on f inalidad cur a tiva, repar ado ra o
paliativa. El conjunto de l as terapias llamadas ‘alternativas’, se conoce como ‘medicin a
integrador a’, o CAM ( complem entary and alternative medicine ). Sus defensores meno s
amenazantes se consideran partidarios de la combinación de terapias científicas con
terapias alternativas com o apoyo o pal iativo. Los pract ican tes más agresivos de f ienden
su uso y su validez como métodos eficientes por sí mismos que pue den sustituir, e
incluso mejorar, las terapias médicas y sanitarias convencionales.
La mayoría de es tas terapias son la aplicación p ráctica de una teo ría o c reencia, hecho
que establece puntos de contacto transversales e ntr e campos de a cción. Un eje mplo de
estas conexiones queda patente en la angeloterapia , una t erapia sanadora que implica
la creencia en la existencia de ángeles. Otro ejemplo es el biomagnetismo , t er ap ia q ue
se sostiene en la creencia de que existen puntos especí ficos del cuerpo humano que
forman pares conectado s por polaridades ne gat i vas y posi tivas, y q ue l a ex posición de
22 Creen cia en q ue el alma o en ergía de l as per sonas ad opta un nuev o cuer po tra s la muerte, en un movimien to cícl ico,
hasta l legar a un estado de liberaci ón o perfecció n a través d e un nivel de co ncien cia sup erior.
52
estos puntos a l os e fectos de l os imanes pued e curar todo tipos de en f ermedades
mediante correcciones del PH de l a sangre.
2.1.3. Fenómenos
Entendemos los f enó menos como sucesos que los seres humanos i ntentamos
comprender. Por lo tanto, ningún f enó meno puede ser pseudocientífico o paranormal
por sí mismo; es la interpretación o la expl icación que se le o torga a un determinado
fenómeno aquello que entra en contacto con la p seudociencia. Por e jemplo, unas luces
en el ciel o de madru g a da no es un f enómeno pseudocientífico, no ti ene nada de
paranormal ni de sobrenatural. La explicación que relacione estas luces con una nave
extraterrestr e que se de dica a abducir a la población sí es pseudocientí f ica.
La ciencia no niega la ex istencia, ni la posibilidad, de ciertas explicaciones a estos
fenómenos; simplemente declara que no hay ninguna prueba , de momento, que permita
determinadas proposiciones. Y es en ese v ací o del método c ien tíf ico donde la
pseudociencia encuentra un terreno abonado para su dramática expansi ón.
Otros fenómenos de los que no hay ninguna evidencia científica y para los cuales se
ofrecen explicaciones no demostradas son la exi stenci a del alma, los vi ajes astrales 23 ,
los poltersgeist s 24 , y todo el conjunto de fenómenos parapsicológ icos conocidos como
percepciones extrasensoriales o psi .
2.1.4. Poderes y dones
Para poder llev ar a cabo ciertas prácticas pseudocientí f icas (como p or ejemp l o la
curación remota, la cirugí a energ ética, la lectura del aura, o la imposición de manos) y
parapsicológ icas (como pueden ser la tele quinesis 25 , la t elepatí a 26 , la clarividenc ia 27 , la
adivinación, la retr ocogni ción 28 o la canaliz ación 29 ) los practicantes s e atribuy en un
23 Desdo blamient o del cu erpo y el alma qu e permite acc eder al p lan o as tral y vivir exp erien cias extr acor por ales.
24 Del alemán po ltern ( hacer ruido ) y geist (espír itu) , hace referencia a su cesos i nexpli cables po r la física, per ceptib l es
se nsoria lm ent e y produci dos por ene rgí as o e ntida des i m perc epti ble s.
25 Del gr iego ‘ tele’ (a dista ncia) y ‘ kinesi s’ (m ov imie nto), c ons ist e e n el m ov imi ento de o bjet os m ediante úni ca m ente
la v olunta d.
26 Del gr iego ‘ tele’ (a distan cia) y ‘ pathé ein’ (suf ri r, experimentar) , co nsis te en la comunicaci ón de pensamiento s o
se ntim ie ntos a trav és exc lusiv amente de l a m ent e, s in que ning u no de l os otros s en tid os in ter ve nga n.
27 Capaci dad p ara per cibir in formació n de acon tecimiento s futur os, normal mente a tr avés de v ision es , sueños o e sta dos
de tr ance .
28 Cap acidad para p ercibi r infor m aci ón d e aconteci m ien tos p asado s, normal mente a tr avés de visio nes , sue ños o es tad os
de tr ance.
29 Capaci dad de un individ uo para hacer q ue otra entid ad pueda co m un icarse a tr avés de é l . A menudo est as entidad es
pert enecen al reino de los muert os o al reino espi ritual. En la actu alidad, uno de lo s canali zador es que más negocio está
hacien do es Lee Carro ll, que ya pro bó suer te con el movimiento de la Nueva Era y los ‘ niños í ndigo’ . Se p resen t a co mo
el canalizad or d e Ky ron , una ent ida d s uperior de ca riz ang éli co re s ponsa ble de la ra za hum ana. Ha publ ica do 12 l ibr os
con sus mensajes d esde el 1 993 hasta la act ualid ad, y según su edi torial, ha vendi do cerca de un millón de ejemplares.
53
cierto poder o don. El origen de es tos poderes y dones puede ser múltipl e, aunq ue
siempre está rodeado de un halo de misterio sobrenatural o místico. Los más co munes
son de ori g en divino y extraterrestr e; a modo de generación espontánea, habilidad
innata o heredada.
Estos dones o poderes difieren entre ellos según la finalidad del pra cticante. Siempre
que se ha puesto a pru eba a alguno de estos autoproclamados súper hombr es en
entornos controlados, han fr acasado en su intento de demostrar su poder. La fundación
James Randi Educational Fundation (JREF) ofrece, desde el año 1996, un mill ón de
dólares por cual quier que acep te el re to de dem ostr ar, en entorno controlado y bajo
criter ios científicos, habilidades sobrenaturales. Ninguno de los que han ac eptado el reto
han conseguido superarlo, y muchos de los que han sido invi tados no lo han querido
af r ont a r.
2.1.5. Productos
Las diferentes teorías y prácticas pseudocientí f ica s generan toda una serie de productos
q ue s e co m er ci a lizan, y no precisamente en pequeños circui tos de difícil acceso.
M uchos de est os productos cuentan con una gran distribución bajo la marca de
compañías perfectamente legales, se publi citan mediante campañas de publicidad con
el impulso de los medios de comunicación, y se encuentran en puntos de venta
totalm en te accesibles. En consecuencia, podemos decir que la pseudociencia, en sus
esfuerzos para infiltrarse en el sistema, cuenta con la col aboración directa de un gran
sector de la sociedad que la utiliz a para enriq uecerse haciendo gala de una carencia d e
escrúpulos alarmante. Además, es ta colaboración directa encuentra una colaboración
indirecta en forma de per misividad por parte de los ór g anos reguladores y l eg islativos.
Algunos ejemplos de los productos pseudocientí f i cos que actualmente están al alcance
de cualquier ciudadano son las dosis ho meopáticas, pulseras milagr osas, ciertos
cosméticos, c artas de tarot, quem a - g ras as...
2.2. Segunda división de la pseudociencia
54
La segunda división de la pseudociencia tiene en cuenta el nivel de status social de las
prácticas pseudocientíf ic as.
El éxi to de una pseudociencia (y có mo veremos en la t ercera división, también su riesgo
potencial) se puede medir a través de su status social. Este status consta de dos
vertientes: po r un lado, el grado de inserción social y por el otro, el g rado de
profesionali z ación .
Por grado de inserción social entendemos el límite máx imo de presencia que puede
lograr una dete rm inada pseudociencia sin ser objeto de rechazo social. L as reacciones
de presión/ánimo, descrédito/tolerancia o ridículo/aceptación social a la que se
enfrentan los practicantes, los pacientes o los cre yentes funciona como in dicador de la
inserción social que ha l ogrado una determinada pseudociencia.
Por grado de profesionaliz ación entendem os el u so de las herramientas d el sistema en
el propio bene f icio. Un al to grado de profesionalización comporta un alto rendimiento de
las relaciones de poder/ saber, es decir, de las habili dades y capacidades de potenciarse
gracias a las dinámicas productivas y comunicativ as del sistema tardoc ap italista act ual .
Entonces, las disciplinas pseudocientí f icas pueden cl asificar se en tres grupos como son :
2.2.1. Status bajo o pseu dociencia margina l
En esta cate g orí a encontr amos aquellas pseudociencias q ue son minoritarias y
desconocidas por el gran público. No han con seguido f iltrarse en el cue rpo social ni han
dominado las herramientas para hacerlo , por lo tanto su niv el de profesionalización es
b ajo. Se trata de pseudociencias con un alto niv el de descrédito y/o que ca usan un g ran
ridículo social, con un consecuente bajo grado de inserción social. Algunos ejemplos d e
pseudociencias con es te status son la alimentación solar 30 , la orinoterapia 31 o la alquimia
del sonido sagrado 32 .
2.2.2. Status medio o ps eudociencia amat eu r
En esta categorí a encontr amos la mayorí a de las pseudociencias. Son aquel las que no
han conseg uido desp renderse totalmente de su envoltorio de camelo debido a que, o
30 Creen cia qu e mantiene q ue un ind ividuo se puede al imentar, p arcial o totalmente, de ener gía solar .
31 Terapia q ue se b asa en las supu estas prop iedad es curat ivas de la or ina, a través d e la aplicació n dir ecta sobre l a pi el,
la in gestión o la vía intr avenosa. Se recomiend a usar la p ropi a orina.
32 Sist em a de sa nac ión bas ado e n la s pro pie dades curati va s del s oni do, l a m úsic a, la voz y los c uencos t ibe tanos , que
recon stitu ye la salud en sus di mension es física, emocio nal, ment al y espir itual .
55
bien no dominan las h erramientas del sistema, o bien a que no di sfrutan de una
reputación favorable entre el públi co, o a ambas c osas.
Por ejemplo, el tarot ha conseguido utilizar las herramientas del sistema y gener a r
activos, aunque de una manera muy precaria, pero en cambio no ha cons eg uido supe rar
o revertir su imagen desacreditada. Es mucho más difícil encontrar el ejemplo inv erso,
es decir, una disciplina pseudocientífica que cuente con el respaldo y l a aceptación
social necesaria para tener un alto grado de inserción social a la cual no le cor responda
un sector de mer cado, e s decir, que dis f rute de u n grado de pro f esionalización alto.
2.2.3. Status alto o pseudocienci a prof esional
Esta categoría agrupa aquellas pseudociencias con un número alarmante d e seg uidor e s
y conocidas por el gran público. Se han introducido con éx ito en los tejidos sociales, y
se han adaptado de manera adecuada a las dinámicas de producción, di str ibución,
venta, publicidad y marketing del sistema. H an aprendido a usar los medios de
c omunicación y otros recursos a su alcance en su propio beneficio. Su alto grado d e
profesionalización elimina de manera automática la desconfianza y disminuye su
detección por parte del público, a la hora que re fuer za su nivel de i nserción social al
aument ar su aceptación.
Se trata de un circuito cerrado que hace de es tas pseudociencias las más noci vas para
el sistema debido a que operan impunemente con s tatus científico. Por otro lado,
también son las pseud ociencias más di fíciles de erradicar debido a su a lto grado de
inser ción, y por lo tanto, las que suponen un gran riesgo. El ejemplo actual más
caract e rístico de esta categorí a es la homeopatía.
2.3. Tercera división de la pseudociencia
La tercera división permite dividi r las pseudociencias según s u grado de peli gr osidad, y
por lo tanto, en función de l os potenciales riesgos generados. Ninguna pseudociencia
es inocua. No hay pseudociencia i nof ensiva, simplemente se puede hablar de riesgos
menores y riesgos mayores.
2.3.1. Grado leve de peli grosidad
En todas sus mani f est aciones, la pseudociencia provoca una serie de amenazas
comunes como son: (a) el hecho de desvirtuar la ciencia; (b) empob recer la cultura y
dificult ar la edu cación; y ( c) jugar con los sen timient os, la in genuidad y la d esesperac ión
56
de los individuos. Esta serie de riesgos, a pesar de ser suf icien tem en te graves, no lo
son tanto si los interpretamos como una se rie de amenazas a largo pl azo que pueden
ser prevenidas o remediadas po r fuerzas contrarias, y sob re todo si los compar amo s
con el resto de situaciones de riesgo puntual que puede generar la pseudociencia. Se
trata de unos r ies g os le ves pero constant es, q u e config uran un caldo d e cultivo que
facilita la inserción social de nuevos f enómenos pseudocientíficos y normalizan
situaciones que fav orecen la incultura, además de es tr uc tur ar un discurso e rróneo sobre
la realidad.
2.3.2. G rado medio de peligrosidad
La mayorí a de pseudociencias co mportan casos de fraude con propósi to deliberado de
lucro. En estos casos, el usuario hace uso de un servicio o producto, por el que abona
una cantidad de dinero. que nunca podrá cu mplir de manera real a quello que prome te.
Aquellas pseudociencias con un status alto, mencionadas en el punto a nte r io r, no
parecen caer en la estafa debido justamente a s u alto grado de inserción social y de
profesionalización. Utilizan los mis mos mecanismos y operan en las mismas redes que
otros servicios y productos corrient es , y esto genera una confianza au tomá t ic a en e l
usuario, o cuando menos, no genera una des confianza automática. De todos modos, el
fraude económico es el mismo a pesar de l as apariencias, pues to que el usuario A
nunca podrá conseguir los e f ectos B que promete el servicio o producto C por la cantidad
de dinero X.
Es útil diferenciar el niv el de status social de las pseudociencias cuando se anali za la
percepción de fraude económico por parte del p úblico, puesto que existe una relación
proporcional: cuando un fenóm eno pseudocientí f i co tiene un status social más alto, más
pequeña es la pe rcepción del público general de que es te constituya una estafa. Estas
percepciones erróneas facilitan la continuidad de los fraudes económicos a través de la
pseudociencia. De todos modos, l as percepciones del fr aude y el fr aude real son do s
cosas muy diferentes, y aunq ue la sociedad pase por alto ciertos negocios, esta
permisividad esconde casos reales de a ctividades que deberían ser consideradas
ileg ales.
2.3.3. Grado alto de peligrosidad
Algunas prácticas pseu docientíficas pueden alejar a los pacientes de las terapias
convencionales para t ratar enfermedades gr ave s a ca mbio de promesas vací as. El
grado de peligrosidad es en este caso máximo, siendo posible incluso causar la muerte.
En estos casos, la pseudociencia casi no puede u sar de e scudo su niv el de status social ,
57
con una tecnología av an zada, incorporan de manera distorsionada a su i maginario los
principios técnicos y cien tíficos en forma reli giosa o sobrenatural para poder expli car los
hechos. Un ejemplo sería la construcción de aer opuertos como método de inv ocación
de grandes aves metálicas. En la ‘ cargo cult science ’, el auto convencimiento de los
científicos que hacen mal uso de observaciones y ex periencias genera investigaciones
que sólo siguen el método cientí fico de manera superficial y que no present an result ados
útile s.
3.6. Voodoo science
Esta expresión, acuñada por Robert L. Park (2000) tiene un alcance más general y no
tan preciso, puesto que engloba todo aquello que no se puede consi derar ciencia
estándar. En este caso, el concepto engloba a todos los con ceptos anteriormente
mencionados, pseudociencia incluida.
3.7. Anti science
Si bien la pseudociencia y el resto de fenómenos a l os que hacen re f erencia lo s
conceptos anteriores tienen en común la voluntad de conseguir un status cientí fico, la
anticiencia es una posición activa, casi milit ante, basada en el rechazo sistemático a la
ciencia y a su método. Sus partidar ios nie gan la objetividad científica, así como su
universalidad y su capacidad de generar resultados. Re mar can que es una construcción
social más, c on un al to contenido ideológico y con gran influencia en el desar rollo de la
cosmovisión occidental.
4. CONCLUS IONES
La intoxicación mediática resultante de la di fusión de la pseudociencia p or los canales
donde circula la información co mporta una norm alización del f enómeno a escala social
a la vez que fija una falsa comprensión de la problemática. Gracias en parte a la
complicidad mediática, la pseudociencia, en sus div ersas manifestaciones, inviste el
cuerpo social y establece con él unas relaciones económicas, normativ as y subj et iva s
que configuran un peligroso escenario. Dicho escenario explota la incertidumbre
individual de la mode rnidad lí quida, el escep ticism o mediático y la brecha entre
conocimiento experto y conocimiento popula r. El usuario no es capaz de d escodificar la
i nformac ión a la que acc ede (y cada vez más, la que le accede a él) pues to q ue le f altan
referentes que permitan una elección li bre en base a un conocimiento real.
64
Aunque la mayorí a de medios se esf ue rzan, con varios result ado s, en divulgar la ciencia,
es necesario un ata q ue frontal contra la pseudociencia. La di vulgación científica no es
suficiente para eliminarla, debido a que se en frenta indirec tamente con el problema.
Para combatir la pseudociencia, en p rimer lugar es necesario una correcta comprensión
del fenómeno, así como un uso esmerado de los términos específicos existentes para
no añadir confusión a un ámbito ya en sí mismo con f uso.
La presente comunicación se sabe incompleta en el siguiente sentido: presenta un a
taxonomía operativa que ayude a comprender la totalidad del es pectro pseudocientí f ico
a la vez que se sabe no de f initiva; puede caer en la polémica, y en cierta manera alienta
el debate, puesto que sol ament e a pa rt ir de l a discusión académica interdisciplinar
puede delimitarse un ce rco alrededor de la p seudociencia que facilite su detección y
crítica. Se tr a ta pues, de una primera aproximación taxonómica, a modo de tentativa,
como el escalador que tantea la piedra para asegurarse una sujeción firme en su
siguiente paso.
La taxonomía, en su sentido más general, es la ciencia de la clasificación. Por ot ro lado ,
la pseudociencia es un ámbito que precisamente destaca por su evidente carencia de
caract e rísticas científicas, hecho que comporta unas di ficult ades añadi das. En p rimer
lugar, el hecho que determinadas pseudociencias tengan un cariz di f u so y quieran
englobar múltiples vertientes hace que estén, si no en los lí mites de una f amilia, con un
pie en cada una. Además , el hecho de que en algunos caso s las relaciones entre f amilias
sean muy estrechas, hace más dif í cil todavía este trabaj o de encapsul amiento. Po r
ejemplo, existe una gran relación entr e el espiritism o y el misticismo, si tenem o s en
cuenta que el misticismo comporta creer en la existencia de espí ritus y almas. Esto
supone que, en ocasion es, sea prácticamente i mposible separar la vertiente e spiritista
de una creencia de su v er tiente mística, como su cede por ejemplo con el vudú 57 .
Cuando nos hemos e ncontrado con es te fenómeno de a mbigüedad y ambición
expansiva de las di ferentes pseudociencias, hemos op tado por clasi f icarlas en función
de sus características principales, y por obvi ar m o ment ánea ment e unas conex iones con
otr as f amilias.
57 Con junt o de prá cti cas y cr eenci as que f orm an una re lig ión donde se unif ic a el teís m o con e l a nim ism o, junt o c on u n
im porta nte c om ponent e m ág ic o. La cul tura po pula r se ha hech o ec o de l os e lem entos m ás f olcl óricos com o por ejem plo
los m uñecos v udú.
65
Se han obviado al g unas pseudociencias a la hora de ejem pli f icar la presente taxonomí a,
debido a q u e aclarar el porqué de su inco rporación hubiera supuesto la necesidad de
una argumentación en pr ofundidad, excesiva para este trabajo.
5. REF ERENCI A S BIBLI OGR Á FI C A S
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66
F ROM ‘ INF OXICA TION ’ TO ‘ INF OSA T URA T ION ’: A T H E O R E T I C AL
OVERVI EW OF T HE COG NITIVE AND SOCI A L EFF ECTS OF DIGITA L
IMMERSIO N
Patr ícia Dias
Research Center on Co mm unica tion and Culture, Catholic University o f Port u g al
p [email protected] p .pt
Resumen
Este artículo ex plora los efectos cognitivos y relacionales de la in mersión di g ital. Desde
trabajos anteriores sobre in f oxicación, la sobrecar g a de información resultante del
empoderamiento que las tecnolo g í as digitales proporcionan a los utiliz adores,
sug erimos la noción de ‘in fosat uración’ co mo desarrollo teórico.
Mientras las tecnologías di g itales su fren un cambi o paradigmático de en foque en los
utilizadores para la propia tecnología, su s e f ectos también cambian. L os individuos
buscan informaciones que re fuer zan sus creenci as, y las tecnologías digitales le s
sugier en contenidos y acciones a par tir de su comportamiento anterior y de per f iles. Est o
resulta en la redundancia de con tenidos y relaciones, esto es, ‘i nfosat urac ión’.
Palabras clave: Infoxicación, infos a tur ación, tecnologías digitales, efect os cognitivos,
efect os sociales.
Abstract
This paper explores the cognitive and relational effects of digital i mmersion. Drawing on
previous work on ‘infoxication’ , t he information overload resulting from the empow e rment
provided by digital technologies to users, thi s paper suggests the notion of
‘infosatur a tion ’ as a theoretical development.
As digital technologies are undergoing a paradigmatic shift fro m user - centered to techno -
centered, its e ff ects are also changing. Individuals not only tend to look for information
that reinforces their previous bel iefs, but digital ap plications are increasingly sugges ting
content s and actions based on previous behavi or and usage profiles. This results in the
redundancy of both contents and social ne tworks, i.e. ‘infosaturation ’ .
Keywords: Inf oxication; infosatur a tion; digit al technologies; cognitive effects; social
effec ts.
67
1. IN TR ODU CT ION
This paper explores the cognitive and relational e ff ects o f the w idespread, freq uen t and
intense use of contemporary in form ation and c ommunication technologies, i.e. digital
media. Drawing on previous work on t he concept of inf ox ication (Cor nella, 2000; Be nito -
Ruiz, 2009; Urbano, 2010), the main argument explored is that the empowerment
provided by di git al technologies to users, for w hom it has become easier t o manage thei r
social interact ions and to have access to massive amounts of in format io n, res ults in a
process presented as ‘ in f osaturation’, as indi viduals tend to look f or information that
reinfor ces their opi nions while discarding inf ormat ion related t o other perspectives and
also tend to tailor their social network s to include people w ith whom they share interests
and affinities.
This process is enhanced by the fact that the selection and filtering are increasingly not
controlled by users anymore but r a ther suggested by digital applications t hemselv es,
based on the registration of previous behav ior and pr ofiling, thus transforming the ‘self -
agenda - setting’ facilitat e d by digital media in a ‘techno - agenda - set t ing ’ .
These arguments are grounded on a theoretical framew ork that encompasses classic
theories of effects, such as a genda - setting theor i es, w ith more recent per spectives on
the social e ff ects of di gital media, such as Barry W ellman’s concept o f networked
individualism, Manuel C astells’ theory of mass - self communication and mediatization
theory. Furthermore, these theories are articulated w ith insig h ts on cognitive effects of
digital technolog ies and on digital and mobile mediation of social interaction.
The technologies studied are applications that can be de f ined as W eb 3.0 , i.e., that are
based on the storage an d analysis o f previous user behav ior, pattern recognition an d
personalization. The strategies f ound by each individual to deal w ith in f ormati on overload
are no longer strictly voluntary and conscious in these technologies. Examples are
Google adapting its search results to our previous searches w ithout asking us i f we
desire it to do so , and Facebook v oluntarily suggesting us new connecti ons, pages to
like, games to play and products to consume a ccording to our initial con fig urations,
previous behavior and pro filing .
Thus, this paper explores, from an interpretative and critical point o f view, the
implications of the cognitiv e and relational eff ects o f this type of media, arguing that a n
‘infosatur a tion’ process is unde rgoing, as the con tents and relationships that individual s
68
come to c on tact w ith become redundant due to the ‘techno - agenda - setting’ that occurs
often without consent or awareness of users.
2. THE CONTEMPO RARY DIG I T AL L AN D S C AP E
Contemporary society has often been described, wi thin the s ocial s ciences, with
references t o digi tal technologies. Since Fritz M achlup’s (1972 [1962]) first reference to
an information society, s everal alternat iv es have been su ggested, such a s knowledge
society (Drucker, 1003 [1993]), digital a g e (Levinson, 1999), netw ork society (Castells,
2005 [1996]) or hyper - real ity (Baudrillard, 1991 [1981]).
The early theorizations established a relationship between the emergence and adoption
of information and communication technologies and the start o f a new economic cy cle
(e.g. Bel, 1973; Toff le r, 1980; Drucker, 1964 [1949]; Castells, 2005 [1996]). Later, as
digital technologies became widespread and frequently used, their social e ff ects w ere
highlighted by sociologists such as Anthony Giddens (1991), Ulrich B eck (1 992 [1986]),
Zygmunt Bauman (2000) and M anuel Castells (2005 [1996]). Most of these thinkers
consider that digital technol ogies are connected t o a profound shi ft in the social model
usually described as modernity, having led to an exacerbated stage of modernity where
the relat ionship be tween agents and structures became more flexible and loose. Others,
such as Jean Baudrillard (1991 [1981]) and Gilles Lipov etsk y (1989 [198 3]), claim that
digital t echnolo g ies hav e pushed us into post - modernity, radically changing our socia l
structur e, ou r daily practices, our worldv iew and our mindset.
W hichev er specific designation one f inds more sui table, they all point to th e notion that
digital technologies are t he most distinctive and i n f luent characteristic of our times. In
addition, dig ital technolo gies have also changed significant ly since their e arly adoption
in the late 70s o f the 20 th century, thus shapin g society along w ith their own development.
Now ada ys, w e live i n a w orld where 39% o f the w orld’s population is an internet use r
and 96% of the world’s population has a mobile phone subscription (ITU, 2013). Plus,
mobile internet access is inc reasing considerably , and smartphones’ sales hav e
surpassed cell phones’ for the first time in 2013 ( Google, 2012). The internet and mobile
phones, the m ost representati ve digit al technologies, have under gone profound chan g e s
since their early generalization. The informative W orld W ide W eb has become the
interact ive and collaborativ e web 2.0, and quickly shifting into the a rtificially intelligent
W eb 3. 0 . A t t he s am e t ime , the traditional cell phones gave place to a panopl y of portable
69
smart devices which users choose to ca rry with them and use to access their cloud -
stored data whenever and w herever they wish, in the w ay each one f inds more
convenient (Berman and Kesterson - Townes, 2011).
As digital media become i ncreasingly pervasive and integrat ed in our d aily lives, new
concepts are suggested w ithin the soc ial sciences to describe them an d their social
impact. Terms such as digit al media, web 2.0, new media and social media present
consi derable similarities but also express di fferent approaches to fundamental
assumptions. For instance, r e g a rding the c on cept of media itself, some authors are
exclusively referring t o t echnology and its technical features as others understand as
media the combination of a technological in fr astructure, its content, its use pract ices and
its social e ff ects (Kaplan and Haenlei n, 2010; Flew, 2008 [2002]). Furthermore, regardi ng
the notion of novelty, early approaches tended t o argue t hat digital media are r adical ly
differ en t from the traditional mass communication media, while more contem porary
approaches highlight an articulation of new and preex isting media whether in analogical
or digital format (List er, Dovey, G iddings, Grant and Kelly , 2009 [2003]; Cast ells, 2009) .
Finally, every description of contemporary di git al technolog ies is necessarily grounded
on an assu mpt ion betw een t he relationship of hu mans, technology and society. Cur rent
approaches tend to reject both technological determinism and social co nstr uc tivism ,
unanimously accepting an interactive ex change of influences between these variables,
althoug h w ith diff e rent understanding of the power imbalance among them (Fuglsang,
2001).
Among these di ffer ent perspectives and con ceptualiz ations, w e highlight David Jay
Bolter and Richard Grusin’s concept o f remedi ation (2000), Henry Jen kin’s notion o f
convergence culture (2006) and its more recent take on spreadable media (Jenkins, Ford
and Green, 2013), and mediatization theory (Lundby , 2009; Hepp, 2012).
Dev eloping a notion first suggested by Marshall McLuhan (1994 [1964]), Bolter and
Grusin (2000) su gges t that new media tend to reconfigure previous exi sting media by
integrat in g them as their content. The remediatio n process ongoing in di gital media is
intens e due to their im mediacy, i.e., their ability to seamlessly i ntegr a te other media and
ubiquitously be present in our dail y lives. Thus, contemporary digital media are, at the
same time, interactive and coll aborat iv e, but also capable o f broadcasting and ma ssiv e
reach.
W ith hi s notion of conver g ence culture, Jen k in s (2006) argued that the undergoin g
process of convergence went far beyond the technological dimension, being above all a
convergence of cultural expressions and social prac tices. More recently, the author
70
elected spreadability as the m ain feat u re of di git al media (Jen k ins et al. , 2013),
highlighting their ability to facilitat e actions and impulses which are intrinsic to humans ,
such as communicating and relating to others.
M ed iatization theory, o riginally devoted to studying the social effects o f mass
communication media, has mor e recently focused on digital media and their social
impact. W hile some au thors agree tha t the mediatiz ation proces s consists of digital
media, because o f their w idespread, frequent and intense use, becoming relevant
enough to be consider ed an independent social str ucture, others cla im that their
influence is deeper as th ey are pervasive to every social str ucture and als o to individual
social agents ( Lundby, 2 009; Hepp, 2012). Thus, the mediation of digital media leaves
nothing untouched in our contemporary mediatized society.
3. THE EFFECTS OF DIGIT A L IMM ERSION
3.1. Cognitive effects
Henry Jenkins (2006) de fined as digital immersion the widespread, frequent and intens e
use of digital tec hnolo gies, refer ring particularly to videogames , a process that,
cumulatively, caused changes in the co gnitive structures of users.
Earlier notions su ch as McLuhan’s (1994 [1964]) c onception of media as ex tensions of
men, Martin Heidegger’s (1977 [1949]) en fram i ng as the essence of technology or
Baudrillard’s (1989 [1986]) hyper - reality as the ultimat e stage of simulation already
emphasized the strong effects of technolo gy at a cognitive lev el.
M ore r ecent research has reinforced these insights by providing findings on concrete
cognit iv e eff ects of digital immersion. W ithin Media Ecology, Paul Levison (1999) argued
that McLuhan’s electronic a ge has already given place to a new age, w hose beginning
was brought about by t he inter ne t. In contemporary the digital a g e, the conv erg en ce
between the internet and mobile devices is enabling the full concretization o f the global
village and retribalization. T hus, i n the sa me way that the print a ge enhanced th e
preponderance of the vi sion that began with the literacy a g e, digital me dia are even
cooler than electronic media, therefore emphasiz ing its cognitive e ffect s such as th e
acoustic space, mosaic thinking, or holi stic perception.
71
The cognitive effect s of digital immers ion w ere first studied in relation to v ideogam es
(Prensky, 2001; Gee, 2005, 2007 ; Johnson, 2006 [2005]). Empirical research and
experiments revealed, for instance, that frequent videogamers develop a bet ter
perception of tridimensional space (Green and Bav elier, 2006), have better eye - hand
coordination (Gee, 2005, 2007; Johnson, 2006 [2005]; Kutcher and K utcher, 2007 ;
Tapscott, 2008), perceive a greater amount o f visual i nformat ion and faster (Green and
Bavelier, 2006), react quicker to stimuli (Gee, 2005, 2007; Johnson, 2006 [2005],
Tapscott, 2008) have greater ability to multit a sk (Gee, 2005, 2007; P rensky, 2006;
Tapscott, 2008), learn better through trial - and - error situations and easil y improvise (G e e,
2005, 2007; Prensky, 2006; Johnson, 2006 [2005]; Tapscott, 2008) and have bette r
abilities of connecting, netw ork in g and collaborating (Castells, 2005 [1996], 2009 ;
Tapscott and W illiams, 2006, 2010; S hirky, 2010). Both Marc Prens ky (2001) and Lev
Ma novich (2002) observe a chan ge from linear reasoning to parallel thinking, and
observes that this new cognitive structure is bes t s uited to the ne twork struc tur e o f digital
media. Research has s how n that newspaper readers tend to go through the page s
seque ntially as readers o f the sa me contents in the online edi tion follow more
unstructur ed and ra ndom reading patterns (M ichael, Keller, Carpenter a nd Just, 2001).
Less enthusiastic approaches also ob serve negative cognitive e ff ects of digit al
immersion such as the reduction of attention spans (Davenport and Bec k, 2002; Scott ,
2013 [2006]) and di ff iculties to deal with information ov erloads (Carr, 2010).
There are also more general approaches that consider digital im mersion the main
distinction bet w een generat ions, such as Prens k y’ s (2001) concept o f digital nat iv es,
Don Tapscott’s (2008) idea o f net generation or Marc M cCrindle’s (2006) proposal o f
generation Y. On the o ther hand, M ark Baurelein (2008) considers this generation the
dumbest ever, hi g hlighti ng its lack o f reading ha bits, for instance. N icholas Carr (2010)
observes how the cognitive effects of di g i tal technologies have c hanged readi ng itself,
which is currently more s uperf icial and quick (skimming). Tapscott (2008) interposes by
pointing out the g ood a cademic and professional performance of ne t geners. Shirky
(2010) also arg ues that digital media stimulate the c o g nitive surplus that res ul ted from
the passive interact ion of r eceiv ers with mass media, i. e . a com bina tion of attention,
energy and time that is currently stimulated and engaged by digit al media, resulting in
greater collaboration, innovation and productivi ty. Concepts such as hiper textual brain
(Prensky, 2001), participatory culture and distributed co gnit ion (Jenkins, 2006) and
collec tive intellig ence (Flew , 2008 [2002]; Feder man and de Kerckhove, 20 03) reinforce
this argument. Daniel Pink (2005 ) also agrees that technolog ies have released men from
concret e , specific and repetitive tasks, thus freeing its co g nitive resou rces, time and
72
ef f or t for more crea tive activities. T hu s he observes the establishment of a new balance
in the hu man cognitive s tr uctures as both the hemispheres of the brain (t he left, more
linear and sequential, and the right, more emot ion al and creative) are equally stimul ated
by digital media.
All these contributions reinforce the observation o f effects of digital technologies, w hich
affect their users indi vidually, at a co g nitive l evel, and also socially, by shapin g their
interact ion and communication practices.
3.2. Networ ked indi vidua lism
Barry W ellman’s (2012) concept of networked individual ism arg ues that t he network ed
structur e o f digital technologies, w hile promoting communicat ion a nd connection, is
managed by each i ndividual according to his/hers goals, needs and preferences. T hus ,
digital users are the complete opposite of the f i rst conceptualizations of audiences
presented by e ff ects theories. If new spapers readers and radio listeners w ere, in the 20s
and 30s of the 20 th century, believed to be passive receivers, direct ly and i mm ediately
influenced by messages broadcasted by mass communication media (Lassw ell, 1948),
contemporar y new media users are empowered by digital technologies, which f acilitate
content production and sharing, communication and netw ork ing, ac ces s to massi ve
amounts of content and fr ee dom of choice, all articulated in unique me dia diets that
articulat e different devices and contents accordin g to each one’s needs and pre f erences.
Castells (2009) adds that this process is cul minating in a new for m of com m un ic at io n
also centered on the user, i.e. mass - self communication, with potential f or massiv e reach
but managed by each individual.
This greater ability to choose, create and manage a ffor ded by digital medi a does no t
translat e i n a w ider diversity of practices and choi ces. On the contrary, as early eff ect s
theories suggest, user s t end to look for contents that reinforce their previous opinions
and beliefs (Berelson, Laz arsf eld and M cPhee, 1986 [1954]; Katz , Lazarsfeld and Roper,
2005 [1955]; M cCombs, M ax w ell and Shaw, 1972; M cCombs and Shaw , 1993). Thus,
not only are use rs overloaded w ith informat ion, they al so choose to look for redundant
content, i.e., informat ion that conf irms their int ui tions and previous beliefs and others
content s that match their interests and pre f erences.
The same promotion o f redundancy i s observed as a result o f the di git al mediation of
social interactions, whether in social ne tworks whether in mobile phones. Mi sa Matsuda
73
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84
I NF OXICA CIÓN : DE LA PRESUNCIÓN DE INOCENCI A A L A C ULP A BILIDA D
Pablo Váz quez Sande
Univ er sidad de S anti ag o de Comp ostela
blinho8 7@gm ail. com
Resumen
Tr a s el accidente fer roviario que el pasado 24 de julio de 2013 se produjo en Santia go
de Compostela, y cuyo balance de fallecidos asciende a 79 personas, el relato
constr uido po r medios de comunicación y políticos ha sustituido la presunción de
inocencia del conductor por un juicio mediático inmediato que descarga en él toda la
responsabilidad del siniestro. A demás de la in f oxicación, otros factores como l a crisis
laboral del sector o la neglig encia de l os códig o s deontológicos de la profesión han
contribuido a este objetivo de hace r culpable desde el primer momento al maquinista.
Palabras clave: Infoxicación, presunción de i nocencia, medios de comunicación,
accidente, Santiago de Compost ela.
Abstract
After train accident of July 24, 2013 in Santiago de Compos tela, whose dead interim
balance amounts to 79 peopl e, t he story built by media and politicians has replaced the
presumption of innocence of the drive r with an immediate media trial that makes him the
only responsible for the incident. Information over load and other factors such as l abor
crisis in journalism sector or the negligence of the code of ethics of the pro fession have
contribut ed to this goal o f making guilty from the moment the driver.
Keywords: Inf o rm a tion overload, presumption o f innocence, mass medi a, ac cident,
Santiago de Compostela.
85
1. I NTRODUCCIÓ N
El 24 de julio de 2013 un tren Alvia procedente de M adrid y con destino Ferrol descarriló
en la localidad de An grois, en las inmediaciones de Santiago de Co mpostela. En el
vehículo siniestrado viajaban unos 218 pasajeros, de los que un total de 79 han fallecido.
Este accidente, que se conv irt ió en el más trágico de l os últimos cuarenta años y en uno
de los más graves de toda la histo ria del f errocarril español, se produjo tras una salida
de la ví a de tr ece vagones. El descarrilamiento tuvo lugar en una curva d e su recorrido,
al paso por este barrio co mpost elano de Angroi s, sit uado a escasos metros de la
estación de tren de la capital de Galicia y del centro hist órico de es ta urbe, que s e
preparaba para celebrar l a fiest a de su patrón, un a conmemoración que es taba p r ev isto
inaugurar esa misma medianoche con el tradicional espectáculo pirotécnico, pero que
fue anulada por la di mensión de la tragedia.
A respecto de las causa s que mot iv aron el si niestr o , figura desde el primer momento l a
alta velocidad a la que el conductor reconoció circular, ya que admitió q ue guiaba el tren
a más veloci dad de la permit ida. En con creto, las cajas negras del tren revelaron q ue el
conductor redujo la vel ocidad desde los 190 km/ hora a los que transitaba poco antes de
su descarrilamiento hasta los 153 km/hora en el mom en to de la sali da de vía. Todo ello
en un tramo limitado a 80 km/hor a por su especial peligr osidad.
Desde el inicio, el maquinista confesó tanto a varios policías desplaz ados al lug ar de lo s
hechos como, supues tamente, en una convers ación telefónica con el delegado del
Gobierno en Galicia, Sa muel Juárez, que circulaba a más velocidad de lo per mitido.
Este reconocimiento sirvió a medios de comunicación y polí ticos para c on struir un relato
mediático en el que el conductor aparecí a como el único culpable y el único responsable
de estos hechos . Este “veredicto”, q ue se empez ó a tejer apena s unas h oras después
del accidente, permitió intentar obvi ar de cara a la ciudadaní a cualquier otro factor que
pudiese haber inter v enido, bien de forma dir e cta o bien de f orma in direct a, en la
catástrof e. Un ejemplo de ello es que tres horas después del suceso (al filo de la
medianoche), y por supu esto mucho antes de q u e cualquier Comisión de Investig ación
específica hubiese culminado sus trabajos, el M inisterio del Interior ya s e afanaba en
descart a r la hipótesis de un atentado.
86
De este modo, los medios de comunicación se de cantaron por buscar todas las aristas
posibles de la dimensión personal y profesional del maquinista, incluyendo pesqui sas
en sus redes sociales con la extracción de publicaciones personales que se
descontextualizaron para trasladar la i magen de culpabili dad, o una v isit a al entorno
donde residía antes de l os hechos, en una línea similar al tratamiento que se da por
ejempl o a casos de v iolencia de género u ot ros homicidios.
Así , ant es de que el 27 de julio el conductor fuese imputado como el presunto autor d e
un delito de homicidio por impr uden cia, ya se había instalado en la sociedad la
sensación de que era el v erdadero c ulpable de una tragedia en la q ue l os medios de
comunicación no habí an escatim ado en di f undir h asta la saciedad sus declaraciones en
que reconocí a ir a más v elocidad de la debida y otros elementos q ue veremos en el
apartado 4 de este ar tículo.
2. M ARCO TEÓRI CO
Antes de adentrarnos en el análisis de resultados, creemos conveniente detenernos en
los tres fact ores q ue , a nuestro juicio, han provocado que el maquinista pasase de ser
un presunto inocente a un presunto culpable: la inf oxicación, la situación l aboral del
sector de los periodistas y la ne gligencia de los principios incorporados en el códi go
deontológ ico de la profesión.
2.1. Infoxicación
Sin afán de ser exhaustivos en torno al concepto que articula este congreso
universitario, sí consider amos conveniente destacar ciert as ari stas que s o n
especialmente pertinentes de cara a nuestra investigación. De hecho , la dimensión de
este término ha ido ev olucionando desde que Al fons Cornella (1996) lo acuñase pa ra
definir una situación de “exceso inform acional, de intoxi cación inf ormacional, en la que
tienes más información para procesar de la que humanamente pue des, y, como
consecuencia, surge la a nsiedad, algo que se ha denominado técnicam e nte in f orm at io n
fatigue syndrome ”.
En ese mismo artí culo, Cornella advertía de la situación paradójica que se p roducía
entre el incremento de los estí mulos que reciben los usua rios y la disminución del tiempo
que pueden dedicar a cada uno de esto s inputs. E n concr e to, argumentaba que:
87
“El anc ho de banda, en t érm inos genéric os de can tidad d e inf orm ación que
recibes por u nidad de ti empo, no para – y no par ará – de c recer . Los es tím ulos
que reci birem os en f orma de e - m ail, audi o, víde o, teléf ono, m ensajer ía
instan tánea, feeds , etc., c r ecen des contro ladam ente. Es cad a ve z m ás barat o
enviar u n bit a d onde s ea. Pero la vari able inf orm acionalm ente crític a, que es la
atenci ón, es j ustam ente la opues ta de l anc ho de ban da: la c antid ad de tiem po
que pod em os dedicar a cada i nput es cad a vez m enor, porque d ebem os repar tir
la cant idad fini ta del t iem po del que dis ponem os ent re m ás y más elem entos de
inform ac ión. Nuestra a tenci ón es “e l” rec urso esc aso” .
En este fragmento no aparecen mencionadas la s redes sociales, una exclusión lógica
dado que su eclosión se produj o más tardí amente. Pero e s evidente que el surgimiento
de Facebook, Twi tt er y demás complican la situación que ya ex istía previamente. No en
vano, abren la puerta a que el usuario reciba más información y, de hecho, estas redes
se han conv ert ido en uno de los principales usos q ue los españoles hacemos de
Internet. Todo ello con el agravante de que en alguna de ellas, como e n el caso de
Twitter, predomina el uso i nformativo, de modo que se conv ierte en otro foco emisor de
ruido si la persona que lo maneja no e s capaz de filtrar y seleccionar aquel las cuentas
a las que desea se guir.
Sea como fuere, no podemos obviar que teóricos como Edmunds y Morris (2000) sit úan
entre las razones por las que los consumidores de in f o rm ación tendemos a l a
infoxicación siete factores: la recogida de más ca ntidad de in f ormación de la necesa ria
para apoyar la competencia y las razones a la hora de tomar decisiones, la recepción
de una gr a n cantidad de información no solicitada y que resulta inútil, la búsqueda d e
más información de la n ecesaria para tratar de comprobar que la que se tiene es la
correcta, la necesi dad de demostrar nuestra just i f icación de decisiones, l a recogida de
inform ación con la p royección de que pueda ser útil en el futur o , la obt enc ión de toda la
inform ación posible sobre un tema y la utilización de la in formac ión como moneda d e
cambio para no quedar n os atrás respecto de la s ociedad.
Desde nuestro punto de vista, los siete factores podrí an quedar reducidos a dos que los
engloban: el deseo de autoconfirmación y de au tolegitimación, y la voluntad de di sponer
de la may or información posible, con i ndependencia de que esta sea útil o no. Es deci r,
la infoxicación es una respuesta a la inseguridad y a la conciencia de que cuanta mayor
inform ación se dispone mayor poder se ob tiene, en v irt ud del viejo aforismo español que
sostiene que la in f ormación es pode r.
Ante esa si tuación no resul tan extrañas las consecuencias a las que l legó un es tudio
específico emprendido p or Paul W addin g ton (199 6) para l a agencia de no ticias Reuters
88
sobre los efectos personales de la infoxicación. Así , est e in f orme concluye que dos de
cada tres encuestados asocian el exceso de información con l a tensión con los
compañeros y la pérdida de satis f acción en el t rabajo. El 42% atribuyó los problemas de
salud a este estrés; el 61% aseguró haber tenido que cancelar activ idades soc iales
como consecuencia de la sobrecarga de in f ormación; y el 60% se con f esó, con
frecuenc ia , demasiado cansado para iniciar ac tividades de ocio.
En otro estudio , Calvo (2010) a gr upa las consecuencias de la in foxicación en dos
grandes grupos: los desórdenes emocionales por un lado (con tendencias a la
afect ación e mocional, a la fr ustración, a la ansi edad y a l a impaciencia) y los trastornos
de conocimiento por el otro (desde ba jos niveles de desempeño hasta malas decisiones
pasando por la f alta de prof undidad ). De este modo valores tradicionales como la
profundidad o la re f lex ión parecen estar amenazados por nuev as propiedades
emergentes como la super f icialidad o la ex cesiva v elocidad.
En cualquier caso, ex isten diversas fórmulas para t rat a r de paliar a niv el personal e st a
situación de sobrecarga i n f ormativa (uso de los rastreadores de in f ormación, supres ión
de ventanas emergentes, clasi f icación del correo electrónico, herramientas RSS, may or
f iltrado de los inputs que recibimos, mejor o rganizaci ón del tiempo, reducir las horas
expuestos a la i nformación, etc.), pe ro interesa abordar este deba te justo desde la
perspect iv a contraria, la de emisores de i nformación.
Es decir, debemos pl antear nos qué podemos hacer para i ntentar proteger a lo s
receptores de es tas situaciones de i nfoxicación. A p riori, sugerimos como posibl es
soluciones una mayor profundidad en las informaciones, la reducción de l os
hipervínculos que o frece cada noticia (ev itando conexiones azarosas y
descontextualizadoras), una mayor especializ ación de los contenidos (tendiendo cada
vez más a testimonios ex clusivos o a vertientes particulares de cada medio) o, por qué
no, la renuncia a un m odelo empresarial q ue impone a toda costa co mpet ir con los
contenidos de las redes sociales en lo que algunos han dado en denominar periodismo
ciudadano (aún teniendo en cuenta q ue difícilmente los 140 caracteres de un tweet
puedan considerarse muestra alguna de periodismo).
Se trata, en de f initiva, d e anteponer la calidad a la cantidad y de no trasladar a los
usuarios la responsabilidad q ue tenemos los comuni cadores de f iltrar y seleccionar para
cribar qué elementos s on noticiosos y cuáles no. Precisa ment e en este aspecto
89
Si regresamos ya al tratamiento que La Voz de Galicia dio al trágico accidente en los
diarios del fin de semana (los dí as 27 y 28 de julio) apreciamos cómo nu evamente se
plantea una información que puede ser considerada excesiva y presc indible para el
público.
Nos referimos, por ejemplo, a la portada del sáb ado 27, en la que bajo u n único titula r
interr o g a tivo “¿Por qué?” se recoge un listado con los fallecidos, identificados con v arios
datos pers onales que incluyen desde su nombre y apellidos hasta su fecha y lugar de
nacimiento. Cabe reseñar q ue , además, esa relación ya habí a sido publicada el dí a
anterior en la v ersión online de este diario, y contradiciendo el anuncio de las
autoridades de que este listado no serí a hecho pú blico.
Esta relación se acompaña de tres interrogantes en los que se si g ue trasladando la
culpabilidad de lo ocurrido al maquinista (en uno de los casos sin mencionarlo
explí c itamente), ya q ue se pre gunt a “¿Por qué no se frenó el t ren cuatro kilómetros
an tes, como es preceptiv o” y “¿Por qué el ma quinista se nie g a a ex plicar lo que hiz o
antes del accidente?”. En la lí nea de lo apuntado anteriormente, se siguen cerniendo las
sospechas sobre el con ductor. Con todo, sí es cierto que en la otra pregunta que s e
lleva a la portada sí se insinúan ciertas responsabilidades hacia las autoridades
competentes, al plantear “¿Por qué la red gallega no tiene el sistema de seguridad d e
la alta velocidad española?”.
Sin embargo, los titulares de la pá gina 2 siguen apuntándose a la teoría de l a única
responsabilidad del conductor, tanto en uno de el aboración propia que su giere incluso
cierto ocultismo por pa rte del maquinist a (“El ma q uinista se niega a declarar mientras
RENFE y ADIF lo señalan”), como en otro que recoge declaraciones del presidente d e
ADIF (“Tenía que haber empezado a frenar 4 kilómetros antes”).
Por su pa rt e, la página tres se consagra al li stado de los he ridos, desglosando a quellos
que han sido dados de alta y l os que continúan hospitaliz ados, incluyendo el ce nt ro
sanitario en que permanecen.
Asimismo, y en conson ancia con su polí tica de días anteriores, siguen incorpo rando
historias personales de l os fallecidos y continúan apostando por do tar a e stas historias
de la mayor carga dramática. Así, en la pá gina contig ua a una imagen de un funeral,
aparecen los relatos vita les de aquellos que era “La primera vez que hací a la ruta en
96
tren”, “Su hija de 11 años la esperaba en la es tación, pero nunca llegó” o “Volcado con
causas benéficas y una persona muy sensible”.
El día 27 también se produce otro de los en foques más curiosos de los q u e registran los
diarios en esas fechas. Nos referimos a la decisi ón del periódico La Razón de realiz ar
un reportaje sobre el entorno donde residí a junto a su madre el maquinist a an tes del
fatal accidente. Así , se incluy en test imonios de la cocinera de la cafetería contigua a l
domicilio del conductor, de la dueña del bar de e nfrente y de personal de la tienda de
empanadas del barrio. Todo ell o mientr as la perio dista lamenta en el primer párrafo q ue
“no había nada en el inmueble. Ni vecinos a quien preguntar, ni fa miliares con quien
contrastar cómo es el co nductor que conducía el tr en que nunca llegó a la estación”.
Regres a ndo a La Vo z de Ga licia , la apertur a del domin g o no dep ara grandes
novedades, ya que las páginas 2 y 3 continúan cargando contra la figur a del maq uinista .
Así , en la pág ina 2 leemos un contundente tit ula r “El maquinista, al calabozo” y en la
página 3, en la que nuev ament e aparece el re tr a to del conductor, el titular r eza “El
Gobierno se une a ADIF y Renfe descargando culpas en el conductor”, que completa un
subtítulo “Interior ve << e videntes indicios>> de r esponsabilidad en el maquinista, pero
no los expone”.
Además, sigue completando los retratos personal es de los fallecidos destacando, como
ya es habitual, sus facetas más dramáticas. Desde “El viaje en f amili a para un baut iz o
terminó en catástrofe” hasta los casos en que la mala f ortuna se cebó especialmente
con decisiones de última hora : “Cambió el todoterreno por el tren”.
5. CONCLUS IONES
Parece evidente que, tal como demostramos en el análisis de datos, existe una intención
manifiest a de culpar al maquinista en excl usiva de lo acon tecido en el accidente de tren.
Solo así se explica el relato constr uido, con una p revalencia absoluta de la imagen, y e n
el que se acen túan los aspectos má s dramáticos, en consonancia con las demandas de
la ciudadaní a que, a jui cio de Serrano (2013) “opta por en focars e en lo frívolo y
superficial, lo b reve y lo sencill o. Como en un círculo vi cioso, la f uente inf orm a tiva sabe
que esa es la única in formación que lo gr ará col ocar y en ese format o pone todo su
interés”.
97
Con esta propuesta de un menú in format iv o centrado en descargar todas las culpas
sobre el maquinista y de liberar de cualquier responsabili dad a políticos y técnicos de
los organismos implicados (desde REN FE hasta ADIF pasando por el Ministerio de
Fomento del que depend en ambos), se f o ment a una vi sión nada crítica por parte de los
receptores de la información, ya que ocurr e algo similar a lo que Serrano (2013) apun ta
para otros contextos má s lejanos:
“El exces o – j unto co n el ritm o t repidante que c om entábam os antes – prod uce
que el públ ico ad opte u na p osición indo lente y resig nada a nte c ualqu ier tra gedia,
que no haga ning ún es fuerzo para i nterpre tar las ca usas y, m enos tod avía, para
im plicarse en las s olucion es o analizar el gr ado de re sponsab ilida d que, en un
m undo global izado, p odem os tener t odos nosotros – o nuestr os gober nant es”.
Esto sirve como con texto de anál isis del silencio que mantuvieron los responsables de
RENFE o AD IF, que no hicieron declaraciones públicas hasta transcurridos varios dí as
del accidente. Entre tanto, polí ticos como el Mini ster io de Interior con sus
manifestaciones del sábado 27 de que “hay indicios racionales como para pensar que
(e l maquinista) pueda tener una ev entual responsabili dad” cont ribuían a ese marco de
interpr e tación previamente construido.
Y, paralelamente a todo ello, emergen historias humanas que apues tan por apelar a la
f ib ra sensible de l os receptores, como es el caso de la i magen de u n bombero con casco
amarillo que traslada en sus brazos a una niña en sangrentada o la del niño superviv iente
de siete años que perdió un pel uche de un dinosaurio amarillo que pudo re cuperar varios
dí as después y que s e convirtió en uno de los emblemas de la “cara amable” del
siniestro. Se trata, en la línea de lo que destaca Se rrano (2013) de que “ todo un complejo
entramado de antecedentes, circunstancias, actores e intereses acaba s implificándose
en la anécdota hu mana, sensiblera e intranscendente”. Otro ejemplo de ello es el relato
de María S o l Echev err ía, quien, tras haber ingres a do en estado crítico logr a recuper arse
y, durante ese proceso, descubre q ue está embaraz ada.
De algún modo, ocurre lo que ejemplifica Serrano (2013) al asegu r ar q ue “ a l os
consumidores les sucede con las informaciones igual que a los niños el dí a de Reyes
cuando descubren tantos regalos que, apenas han desenvuel to uno, ya les h a
desaparecido la expectación por él para desplaz arla al nuevo paquete que tienen
di spuesto para abrir a co ntinuación”.
Con su actitud, los medios de comunicación (no solo la cabece ra que hemos utili zado
de referencia en nuest ro análisis) parecen haber obvi ado su función social, q u e
tradicionalment e v enían cumpliendo, de ejercer d e contrapoder y de ser c ríticos con el
98
poder. En lugar de optar por e sta postura, la mayoría se asentaron en la complacencia
de admitir sin más las tesis del gobierno, l o que reflejaron en su s enfo q ues con el
resultado ya expuesto de que el ma quinist a no gozó del derecho a l a presunción de
inocencia sino que fue condenado a o jos de la op inión pública antes de que comenzase
el proceso judicial que debería dictaminarlo. Además, es tas empresas (más que su s
profesionales) también contradijeron el código deontológico de su pro f esión, con
introm isiones gratuitas y especulaciones inneces arias en momentos de gran dolor.
Entre tanto, de un modo aparentemente espontáneo, un grupo de jóvenes estudiantes
de Ingeniería Civ il de la Escuela de Ca minos de Valencia poní an en mar cha una página
de apoyo al ma q uinista que l ogró en los primeros dí as 40.000 f i rmas y que en el
momento de terminar es ta inv estig ación (30 de se ptiem bre de 2013) rozaba los 830.000
apoyos. De este modo, la desconfianza creciente hacia l os medios de comunica ci ón
españoles parece canalizarse a tr avés de estas ini ciativas que se oponen a la versión
homogénea y uní voca que trasladan los medios de comunicación.
6. REFERENCI AS B IBL IOGR Á FI C A S Y HEMERO GR Á FI C A S
CALVO, J. M . (2010): Información, sociedad y nuevas te cnologías Disponible en
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Deontológico. Disponible en http://www .f ape.es/codigo - deontologico.htm (Recuperado
el 13 de septiembre de 2013)
99
SERRANO , P. (2013): La comunicación jibari z ada. Cóm o la tecnología ha cambiado
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VÁZQUEZ SANDE , P . (2012): Periodistas e n los gabinetes de comunicación
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Congreso Internacional Latina de Comunicación Social, Univ ersidad La La guna
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overload in the UK and worldwide. Disponible en htt p: //old.c ni.or g/r e g confs/1997/ukoln -
content/r epo r~ 13 .html (Recuper ado el 25 de a gosto de 2013)
100
5. M ORDA Z A S IN FOR MAT IVA S PO R LA CO A CC IÓN CRIM I NAL EN MÉXICO
M art ha Elena Cuev as Gómez
Universidad Juárez Autónoma de Tabasco
marecue@hotmail. com
Resumen
Esta investigación aborda el dilema del e jerc icio periodí stico en medio del ries go que
representa la lucha contra el c rimen en el escenario nacional mexicano, en el estudio d e
casos donde se han recibido amenazas. Primero se desarrolla la base teórica de l a
opinión pública en el mensaje comunicacional y periodí stico donde la libertad d e
inform ación plan tea silencios for zados por el miedo provocando una repercusión socia l
en la in f ormación v ertida a los públicos, que a su v ez v ulnera el derecho de la
info rma ción . Posteriormente se recapitulan l os contextos de medios de comunicación
frente al crim en p revalecient es en Latinoamérica, para se g uir con el análisis de los ma ss
media y los efectos de las a menazas vertidas a empresas de comunicación y
periodistas. A f in de lo grar un acercamiento desd e la realidad periodí stica se plantean
entrevistas a los profesionales de la co municación frente a hechos de este tipo, cuyos
efect os psicológicos y físicos se unen a la disy untiva de cumplir con su labor.
Palabr as cl av e: Mordaz as infor mativ as, m edios de com unicaci ón, peri odistas ,
Méx ico.
1. INTRODUCCI ÓN
El reflejo de las sociedad es modernas se encuentra plas mado en la in f ormación que d e
ella y entre ella emane. Las libertades de expresión y de inf ormación establecen su
riqueza en las garantías q ue exi stan par a eje rcer l a libre circulación de ideas u opiniones
generadas en su inte rior que son parte de la c omunicación masiva para per mitir la
interr elación de indivi duo s dentro de una sociedad.
Las democracias modernas establecieron estos principios como pilares de cambios
sociales ante realidades constr uidas en el colectivo, generados en gran parte dentro de
101
procesos comunicativos plasmados en los medios de comunicación. Es a través de lo s
medios como s e tr ansmiten in f ormaciones que generan opiniones y entornos que
engloban la estructura s ocial, como lo consideraba Benjamín Constans (1980:514) al
señalar que la más impo rt an te de las libertades sociales es la de la prensa.
Ya desde la década de lo s años 20´s, los cientí f ico s s ociales comenzaron a atribuir cier ta
influencia a los medios de comunicación en la c onducta de los receptores y aunado a
ello se g eneró también l a responsabilidad que as umían para distribuir un poder público
como la in f ormación en esquemas q ue analiz aban la viol encia. (W . Co te y R. Simpson ,
2001) , (Rowse, 2009) 2001); (Rouseley, 2009) .
Esta respons a bilidad es marcada claramente por McLuhan (1981:24) al afirmar q ue
detrás de los medios de comunicación social se e ncuentr a una realidad no solo técnic a
sino t ambién social y étic a, para generar a t ravés de ellos un nuevo tipo de hombre y el
nacimiento de una nuev a sociedad.
Mientras periodistas e i ndustrias mediáticas ha n defendido la libertad de prensa, de
expresión, el acceso a la in formación, y la necesidad de informar sobre los
acontecimient os, sean violentos o no ( B . Bushman & C. A nderson, 2009) sus efectos en
los públicos han quedado como análisis principalment e en hechos relacionados con la
violencia, donde el ocul tamiento de la verdad se ha conv ert ido en una p olítica pública
necesaria de la estabili d ad social.
La responsabilidad de los medios de informar, también se c ontrasta en al g u nas prácticas
como un esquema de s eg u ridad, donde a favor de una manipulación de masas e s
posible dejar a un lado condiciones de v erdad o veracidad como se h a aplicado en
muchos contextos internacionales.
Douglas Kellner (1992:349) planteaba este consenso de la cobe rt u ra periodística como
un esquema no autoritario, pero sí acordado con los medios dentro de la Guerra del
Go l f o P érsico de 1991, a poyado por el inv estigador inglés Nic k Stevenson al a f irmar que
los controles y los consentimientos en torno a un “ cierre informativo ” q ue no m ostrar a
voces disidentes, minimizara el sufrimient o y l os horr ores de la guerra, no presentara
imágenes de destrozos ambientales ni de bajas en las tropas enemi g as, f ueron
propósitos que impidieron e ficazment e la ausenci a de formas públicas d e reflexión y
variantes mayores de crítica democrática.
102
Este manejo mediát ico en casos de t errori smo, guerra o cual quier tipo de violencia, se
ha establecido en el mundo como una estrategia global que se a cota de acuerdo a lo s
intereses, analizando que l os medios se convierten en cajas de resonancia, o incluso e n
generadores de un terrorismo social. La interrela ción mediática con los terr oristas ha
llegado al grado de señalarse como un es q ue ma de comunicación para los públicos
como los menciona Juan Aranzadi (1985:.36) cuando asegura que:
En algunas teorizaciones etarras (...) E TA se preguntan una y ot ra v ez por el
significado de sus acciones armadas, discute incluso si la unidad semántica
mínima de la lucha arma da es la palabra (cada u na de las acciones) o l a fr ase
(una campaña coordinada de acciones con unidad de intención), especula sobre
el papel del en torno y el contexto en l a decodi f icación de sus actos po r el p ueblo,
y patentiza (...) la angustia provocada por la inev itable equivocidad y profunda
monstruosidad de todo si gnif icante san g riento.
Es decir q ue la reproducción de m ensajes que generan los medios de comunicación
establece conveniencias y sirve para ciertos g rupos de poder o cont rapoder, generando
con ello, inf ormaciones que se vierten en los públicos para g ene rar un a conciencia
colectiva hacia los hechos. Mi q uel Rodrigo Alsina ( 2005:262 ) s eñala que los mass media
van a enmarcar los acontecimientos y de esta forma van a expresar una val oración del
hecho, en una uni formidad señalada por los entornos y por el mismo control.
La mayor parte de los a nalistas está de acuerdo en resaltar que los actos terroristas
buscan siempre un impacto en la opinión pública de modo que la violencia ten ga siempre
un carácter instrumental.
Thornton entiende q ue “si el acto de comunicación f altase, el ac to sería estéril”.
M cLuhan af irma que “si n comunicación no habría terror is mo” y Jean Louis
Servan - Schreiber insiste en que se trata de una forma de co municación y dice
literalment e que “hay un orador – el terror ista - , u n público – la ví ctima pr imaria y
todos los espectadores que conforman la audiencia – y un lenguaj e – la a menaz a
de violencia o el uso de la v iolencia” (Veres , 2006 ) .
Establecer los alcances del periodismo en tie mpos de la l lamada “lucha contra el crimen”
plantea el escenario violento y el miedo social c reado por la in f ormación v ertida. Lo s
efect os mediáticos que han si do estudiados como creadores de estereot ip os, conductas
e imaginarios colectivos inter v ienen tant o en la situación mercantil de las empresas q ue
103
venden el miedo como un consumible colectivo, hast a la sociedad que requiere el
derecho de la informac ió n. En medio de los dos frentes, se encuentran los periodistas
en el ejercicio pro fesional como tr ansmisores de la in f or mación e investigadores de l a
misma .
El mercantilismo mediát i co también establece pautas de uso de esta in f ormación, como
ve nt a del miedo ubicand o a los medios de comunicación como cajas de resonancia de
hechos violentos (Reig, 2002) .
En esta inv estig ación se aborda el tema de la libre expresión, el derecho a la
inform ación , los códigos deontológicos y la situac ión contextual de M éxico en la lucha
contra el crimen, den tro de un panorama latino americano que su fr e los es tr a g os del
crimen organizado.
Esta investigación tiene su motivación en el a tentado que recibió el diario El Correo de
Tabasco el 7 de junio de 2008 cuando una cabeza humana f ue arrojada a las
instalaciones de la empresa f irmada por el cár tel de los Zetas y como adv ert encia pa ra
no continuar con la bús queda de información relacionada con el c rimen organizado.
2. OBJETIVOS Y MET A S
1. - Es tablecer los paradigmas que est ructuran y sustentan las prácticas de acción socio
comunicativas en la formación de la opinión públi ca y el e jercicio periodístico lo que
establecerá también la importancia de la espiral del silencio en el espacio público.
2. - Conocer el papel de l os periodist as en el cumpli miento de s us funciones mediáticas
cuando se realiz an amenazas del crimen organizado.
3. - Analiz ar pol í ticas de com unicación implí cita y ex pl í cita al interior del medio de
comunicación e iden tificar cambios en el di scurso periodístico para la su pervivencia de
los periodistas.
3. MATERI A LES Y MÉTODO S
Dentro de esta investigación transversal tomamos un en foque estructural - f uncionalista
para su realiz ación, con parámetros mixtos al u tilizar técnicas cualitat iv as y cuantit ativ as
que colaboren mutuamente en la obtención del c onocimiento.
104
Se aplica análisis de contenido a 28 ediciones impresas de di arios locales que no
pertenecen a las grandes cadenas nacionales, dos vespertinos y dos matutinos, ade más
de 12 entrevistas a periodistas con rangos jerárq uicos si milares que van desde
directivos, hasta jefes de in f ormación, editores y reporteros de nota roja.
Dentro del basamen to teórico se aplica la espiral del silencio de Eli zabeth Noelle -
New man baj o un en foque estruct u ral - funcionalista de Robert K. Merton.
El modelo de análisis de contenido que utilizamos en es ta investig a ción se plantea por
W i mme r (2001) como el universo que se comprenderá en este estudio con la cobertura
inform a tiva a temas del crimen organizado, en un a selección de semana construida del
21 de mayo al 3 de julio del año 2008, dentro de l as categorizaciones importantes para
responder las preguntas de inv estig ación. Las categorí as q ue se aplican e n este estudio ,
toman en cuenta la v isibilidad de la información, el tamaño, la pá gi na en la que aparece,
la mención de los tópico s, las fuentes de la in formación, género pe riodístico y el apoy o
visual, en todas se usarán mediciones nominales para la identificación de l a información.
El análisis de con tenido aplicado en esta in vestigació n tiene como finalidad el
establecimient o las tendencias informativas que imperar on al momento del hecho así
como las reacciones que tuvieron los medios de comunicación ante amen azas propias
o ajenas.
Para la realización de es ta investig ación se elaboró una hoja de codi ficación a la par de
una guía de instrucciones para categorizar la información vertida en los diarios, este
esquema integra las variables que posteriormente fuer on v aciadas en programa Excell
para la realiz ación de gráficas.
Para el análisis de los tex tos per iodí sticos se ha tomado en cuenta puntos del So ft w are
para el Análisi s del Tratamiento Periodí stico de la Información de la U niv ersidad de
Antioquía donde los pe riódicos como medio masivo de co municación, están co mpuesto
por un significant e de ord en visual, así como por una serie de informaciones lingüísticas,
paralingüísticas e icónicas, que ref lejan, ent re otras cosas, parte del lenguaje
comúnmente aceptado por el grupo social.
En este sentido, para realizar un análisi s de contenido b asado en m aterial
hemerográfico, f ue necesario desarrollar una gran v ariedad de instrumentos y técnicas
de investigación q ue pe rmitieran reconocer en l os textos aspectos ocultos a simple v ista
105
Gráfica 5 . Fuentes de la informa ción sobre el crimen or ganizado
El manejo de la especificación del grupo criminal estableció menores menciones para el
cártel de los Zetas en diarios que no recibieron amenazas y que señalaron de forma
general a las bandas criminales, y en los diarios ví ctimas de ataques el señalamiento d e
esta organización prevalece (Gráfica 6).
Nacional ; Tabas co
Hoy ; 28,57%
Nacional ; Present e ;
42,85%
Nacional ; El Correo
de Tabas co ; 23, 00%
Nacional ; Diario de la
Tard e ; 43, 50%
Internacional ; El
Corre o de T abasco ;
2,00%
Policiaca estatal ;
Tabasc o Hoy ; 21,43%
Policiaca estatal ;
Presen te ; 7,14%
Policiaca estatal ; El
Corre o de T abasco ;
50,00%
Policiaca estatal ;
Diario d e la Tarde ;
13,60%
Local ; Tabas co Hoy ;
50,00%
Local ; Presente ;
35,71%
Local ; El Cor reo de
Tabasc o ; 23,00%
Local ; Diario d e la
Tard e ; 42, 90%
Nacional Internaci onal Polic iaca es tatal Local
Infor mación Ofi cial ;
Tabasco Hoy ;
50,00% Informaci ón Oficial ;
Pres ente ; 28,57%
Infor mación Ofi cial ;
El Cor reo de
Tabasco ; 15,40%
Infor mación Ofi cial ;
Diar io de la Tar de ;
45,20%
Infor mación de
víctim as ; Tabas co
Hoy ; 17,80% Infor mación de
víctim as ; Pres ente ;
7,80%
Infor mación de
víctim as ; El Co rreo
de Tabasco ;
19,20%
Infor mación de
víctim as ; Diario de
la Tar de ; 11, 20%
Infor mación de
detenidos ; El
Corr eo de Tabas co ;
23,00%
Infor mación de
detenidos ; Diario
de la Tarde ;
13,00%
Infor mación de
agencias ; Tabasco
Hoy ; 21,42%
Infor mación de
agencias ; Pres ente ;
64,29%
Infor mación de
agencias ; El Correo
de Tabasco ;
23,00%
Infor mación de
agencias ; Diario de
la Tar de ; 30, 60%
Otro s ; Tabasco
Hoy ; 10,77% Otro s ; El Corr eo de
Tabasco ; 19,40%
Informa ción Ofici al Informa ción de ví ctimas
Informa ción de dete nidos Informa ción de age ncias
O tro s
112
Gráfica 6 . Tópicos que se maneja ron en los diar ios anal izados.
La visibilidad que otorgan los diarios es rela tiva con los espacios de dia gramación donde
de marcan las tendencias in form a tivas particular e s. (Gráf ica 7).
Gráfica 7 . Espacios en la diagramació n de los medios para el tema criminal
El uso de géneros periodí sticos dentr o del an álisis revela que los columnistas no
abordan el tema del crimen or g aniz ado en ninguno de los diarios, al i gual que tampoco
se utiliza la crónica. Un solo periódico mantiene el tema en la editorial q ue marca la
p osición del medio de comunicación fr ente al pro blema, mientr as l as notas informat iv as
Crim en organizado
en gen eral ;
Tabasc o Hoy ; 75%
Crim en organizado
en gen eral ;
Presen te ; 100%
Crim en organizado
en gen eral ; El
Corre o de T abasco ;
46,20%
Crim en organizado
en gen eral ; Diario
de la Tar de ;
76,20%
Mención d el cártel
de lo s Zet as ;
Tabasc o Hoy ; 25%
Mención d el cártel
de lo s Zet as ;
Presen te ; 0%
Mención d el cártel
de lo s Zet as ; E l
Corre o de T abasco ;
53,80%
Mención d el cártel
de lo s Zet as ; Dia rio
de la Tar de ;
23,80%
Crimen org anizado en general Menci ón del cártel d e los Zetas
1 plan a ; Tabasc o
Hoy ; 80,95%
1 plan a ; Present e ;
26,60%
1 plan a ; El Correo
de Tabas co ; 7, 60%
1 plan a ; Diario de la
Tard e ; 3, 60%
1/2 plan a ; Tabasc o
Hoy ; 9,52%
1/2 plan a ; Presen te ;
33,30%
1/2 plan a ; El Correo
de Tabas co ; 38, 60%
1/2 plan a ; Diario d e
la Tarde ; 22,60%
1/4 plan a ; Tabasc o
Hoy ; 4,76%
1/4 plan a ; Presen te ;
33,30%
1/4 plan a ; El Correo
de Tabas co ; 53, 80%
1/4 plan a ; Diario d e
la Tarde ; 73,80%
1/8 plan a ; Tabasc o
Hoy ; 5,90%
1/8 plan a ; Presen te ;
6,80%
1 plan a
1/2 plan a
1/4 plan a
1/8 plan a
113
para dar a conocer los he chos de es ta í ndole mant i enen la may oría de las publicaciones,
seguida por entrevistas y en menor escala reportajes. (G ráf ica 8 )
Gráfica 8 . Géne ros per iodísticos utilizados en la cober tura del cri men org anizado.
Los resultados de tendencias obtenidos en las entrevistas enf ocadas con 1 2 periodistas
se han enmarcado en una tabla referencial donde prevalecen condiciones de miedo,
autocensur a e inseguridad.
Series1 ; Nota
info rmati va ;
72,40% ; 72%
Series1 ; E nt revist a ;
19,70% ; 20%
Series1 ; Reportaje ;
5,60% ; 6%
Series1 ;
Crónica ; 0 ; 0%
Series1 ;
Colum na ; 0 ; 0%
Series1 ;
Edit orial ;
2,30% ; 2%
Nota i nform ativa
Entr evista
Repor taje
Cró nic a
Colum na
Edit or ial
114
5. DI SCUSIÓN
115
Los medios de comunicación como señala Eliz a beth Noelle - New man (2010) tienen l a
función de articulación en la población, sí los medios callan, la socieda d también. La
espiral del silencio utilizada tradicionalment e p ara los receptores modifica en este
contexto su aplicación p ara surgir dentro de los emisores del e spacio púb lic o, e n un
silencio que denota no solamente las implicaciones sociales del miedo, si no también las
nuevas pautas informativas dictadas por un pode r emer gent e: el crimen organizado.
Considerar est e núcleo como un nuevo imperio fáctico tal como fue rec onoc ido en la
política nacional del sexe nio pasado nos obliga a replantear las condicione s mediáticas
de las empresas y la vulnerabilidad de los periodi stas . M éxico ha sido considerado por
la Comisión Interamericana de los De rechos Humanos como un lugar de alt o r ies go para
ejerc e r el periodismo y se han replan teado esquemas de auto protección a periodistas
y de sine rgias empresariales que no dis minuyen los e f ectos ni las víctimas de la
intimidación.
La preocupación que se ha demostrado g lo balmente en Latinoamérica, señala
experiencias atenuantes del ries go en los códigos de é tica aplicados en C olombia, que
implican la posición de un gremio en relación a la cobertura crimina l, esquemas
deontológ icos que no s on aplicables en Tabasco y que a nivel nacional solamen t e
implican a los grandes consorcios mediáticos en el pacto por la cobertura inf o rm a tiva.
El periodismo en México ha atrav esado por múltipl es etapas que condicion aron no solo
la estrategia in f ormativ a sino también la s ubsistencia mediática, en base al
f in anciamiento o f icial, de sde los años veinte has ta la primera mitad de los ochenta, en
un esquema proteccionista generado po r vacíos legales, dependencia y subordinación
al Estado, ( Carreño, 200 0) lo que generó esquemas in f ormativos basados en la di f usión
d e las acciones institucionales de la administ ración pública, aunque no se puede dejar
fuera que el manejo inform ativ o hacia los públicos t a mbién ha res altado la v iolencia
como un producto consu mible altamente redituable q ue constituye ingresos a los medios
de comunicación mexicanos, implicando por el lo, la construcción de entor nos sociales.
Una sociedad es más insegura por lo que se dice que por la realidad que habita. La
realidad no es lo que vivimos, ni siquiera las ex periencias q ue decimos e xperimentar.
La realidad es lo que pe rcibimos que he mos vi vid o, sentido y experimentado. La realidad
es, entonces, una producción comunicativa. Así , la ciudad y l a sociedad que habitamos
la construimos más sobr e percepciones que sobre v ivencias. (O.Rincón, 2009)
116
Estas percepciones de v iolencia que lleg an a marcar el hecho de que mientras más
sangrienta es la no ticia, más gr ande es el tit ula r de los periódicos, es la psicología social
del miedo utilizada por el periodismo para la vent a anti ética, lo que coloca en medio d e
la rentabilidad noticiosa al periodista bajo la presión laboral y en el primer frent e de la
inform ación que se vi erte sobre el crimen organi zado.
Como no puede se r de otra manera, del miedo se pasa a la muerte y de ahí al miedo de
nuevo: es la ley del silencio y l a espiral del silencio. Ahora bien, también c on la muerte
lleg a el lucr o, el negocio, u tilizando de forma consciente o instintiva los basamento s
psicosociales (Reig, 2010). La venta del miedo ha presentado en la opinión públ ica
rendimientos importantes para las e mpres a s mediáticas.
Si bien la autocensura es uno de l os efectos m ás vi sibles tr as las amenazas, las
primer as y principales víctimas de este fenómeno son los periodistas y la sociedad en
su conjunto, que no tie ne a su alcance información li bre y suf iciente para tom a r
decisiones indivi duales o colectivas, ejercicio que sustenta la vida de mocrática de un
paí s. Los e fect os mediáticos ponen a los periodistas frente al riesgo en un contexto que
varía de acuerdo a la lí nea edit orial de cada medio, pero también al entorno donde e l
efect o social sobre las a udiencias se refleja en el manejo informativo.
6. CONCLUS IONES
1. No hay condiciones para ejercer la libertad de prensa en el país, por la coacción d e
poderes fácticos, apoyado bajo l a ley de los ataques armados y la coacción cri minal que
marcan sus intereses a partir de la publicación de los medios de comunicación impresa
y deciden la lí nea editorial que determina la c obertura informativa que llega a lo s
públicos, con lo que han generado ataques a las instalaciones, agresiones, muertes y
desapariciones de comunicadores en el ejercicio de su actividad pro f esional.
2. Con es te incumplimiento se vulnera también el derecho a la i nformación de las
audiencias generando contextos sociales sesgados que agravan la libertad de las
decisiones y de la instauración de la democracia, ademá s de establecer f actores que
vulneran el ejercicio profesional de los periodistas.
3. Los medios de comunicación son u tilizados por los cár teles criminales como una
fuente pública de pode r, magnifican su ac tividad terrorist a , sirven como caja de
117
resonancia al atacar a empresas informativas con l o que in f unden may or temor a la
población, por los efectos multiplicativ os de la comunicación de masas,
4. Existe la percepción de periodistas de de sconfianz a hacia las fuer zas d e seguridad.
5. Los efectos psicoló gicos de los ataques han generado secuelas en los periodistas ,
que evitan el pe riodismo de inv estig ación o filtran sus propios conocimientos de l os
hechos ante el temor de v erse r ebasados por el crimen.
6. Las empresas periodí sticas no han asumido su responsabilidad ante los hechos .
7. Los periodistas que mantienen bajo su resp onsabilidad la cobertura policiaca so n
aislados por sus compañeros, que temen ser v íctimas de a taques en caso de que po r
su actividad agentes policí acos o bandas criminales los liguen entre sus relaciones.
8. La impunidad en los c rímenes también es un factor determinante en la desconfianza
hacia los poderes oficiales que tienen un mí nimo de casos resueltos.
9. La espi ral del silencio se cumple con la mo rdaza en temas criminales en los m edios
de comunicación masiva y su hipótesis se ve reflejada en la ausencia del tema incluso
dentro de las redacciones de los periódicos que convierten el crimen como un asunto
del que no se habla por u n auto manejo de la seguridad que cada in tegr ant e guard a con
respect o a los hechos.
10. La vi sión del periodista se establece bajo p arámetros normativos distintos a los
principios básicos de la p rofesión un cambio en las f unciones que se transforma y adapta
dentro de las estructuras sociales co mo una anomia es tructural.
7. REF ERENCI A S BIBLI OGR Á FI C A S
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119
P ERIO DISMO CULTURAL Y CO NCENTR A CIÓ N DE MED IO S .
L A INFOXICA CIÓN EN LA DI FUSIÓ N DE LA S INDUS TRI A S CUL TURALES Y SU
ESTADO EN LAS REDES SO CIA LES
M . M anuela Nieto Márquez
Universidad de Sev illa
nelanieto.telef ono@ gmail.com
Resumen
El Periodismo Cultural se desenvuelv e en un en torno mediático atomiz ado, marcado po r
la concentración empresarial y l a dif í cil supervivencia de los medios impresos frente al
auge de la co municación online . Evoluciona condicionado por la c risis, con un a
ciu dadan í a imbuida en una amalgama de mensajes e incapaz de analizar la ingent e
cantidad de información que recibe.
En esta investigación reflexionamos – con una m etodolog í a empírico - periodística y un
enfoque estructural - sobre la difusión de las indu str ias c ulturales en un entorno digital
que mejora el posici onamiento, favorece la participación y la infoxicación, siendo
imprescindible la labor periodí stica par a separar r uido e información de cal idad.
Palabras clave: Periodismo Cultural, industrias culturales, infoxicación, estructura,
comunicación online .
Abstract
Cultural Journalism is d eveloped in an a tomised environment in fluenced by medi a
and mar ked by business concentr ation and the di fficult sur vival of print me dia compar ed
to the boom of online co mmunication. It evolves determined by the crisis and citiz ens
imbued with an amalgam of messages and unable to anal yse the eno rmous quantity of
inform a tion they receive.
This investigation – within an e mpirical - journalistic methodology and a structural
approach - is intended to think about the sprea ding of cultur al indus tries in a digital
environment that improves positioning and encourages participation and ‘infoxication’. In
this context journalism i s an indispensable wor k to separate noise and quality
inform a tion.
120
Keywords: Cultural Journalism, cultur al indus tries, ‘infoxication’, struct ure, online
communication.
1. I NTRODUCCIÓ N
Aunque el periodista sea, como enunció en una entrevista Rysz ard Kapuscinsk i, “un
cazador f urtivo en todas las ram as de las ciencias human as” y el lector vote cada día
sobre su “suerte” (2005: 18), la vida profesional puede conducirle por los v ericuetos de
la especializ ac ión en es ta materia, abordando di sciplinas tan apasionantes como el
Periodismo Cultural.
Esta vertiente periodística, que asiste a la decadencia de la producción en papel ante la
hegemonía de las nuev as formas de comunicación online , ev oluciona en un contexto
mediático atomizado, condi cionado por una di f í cil coyuntura económica y por un a
ingent e cantidad de mensajes recibidos po r una ciudadaní a que no sólo no pued e
analizarlos en su conjunto ni de forma pormenor izada, sino que ade más interactúa y
adquiere un papel activo a través de las redes sociales, convirtiéndose en una fuente
inform a tiva en calidad de ‘prosumidora’, aludiendo al anglicismo que aúna a quien
consume y produce a un tiempo.
En esta lí nea, Mariano Cebrián Herreros indi caba que “la interactivi dad rom pe con los
modelos clásicos de comunicación lineal o de di f usión para en tr a r en otros de diálo go
reales. Ya no se trata de la retroalimentación o feed back sino de una activ idad física,
expresiva e i ntelect ual de los usuarios mediante l as máquinas para recibir mensajes y,
además, producirlos” (2010: 31).
Este escenar io donde imperan la sobrecarga informativa, la concentr ació n empr esa rial
y la creciente interacción entr e creadores, receptores y ‘prosumidores’ de las industrias
culturales r e q uie re una atenta observación acerca del presente de l os proces o s
comunicativos concernientes a este sector.
Desde este marco teóric o y práctico de investigación se propone una ate nta reflexión
sobre la di f usión de las in dustr ias culturales en un momento en el que las redes sociales
y herramientas digitales conviven con los medios de comunicación t radicionales,
121
casos como los del Grupo Prisa o los complejos audiovisuales Medi aset o At resmedia -
o simplemente diversifican sus negocios interesándose por se ct or es c o mo l as
telecomunicaciones e incluso el energético. Visto desde el prisma de l a Economía
Política de la Comunicación, la Información y la Cultura, “los magnates de la
comunicación tienen cada v ez más poder e in f luencia” (Ra mírez, 1995: 34).
En este contex to cabe preguntarse qué criterios conducen a las audiencias a seleccionar
los productos culturales q ue consumen, en su m ayoría interconectados (es muy común
ver en el mercado un lan zamiento editor ial v inculado a la emisión de una s erie televisiv a
o una producción cinematográfica, por ejemplo). Aquí influye, sin duda, el bombardeo
promocional dirigido por las grandes corporaciones del sector, aunque no hay que
despreciar el efecto multiplicador de las redes sociales utiliz ado también por productores
de menor envergadura p ara difundir mensajes culturales.
Y ante es ta profusión de productos y mensajes, ¿cómo se puede sobrev ivir a la
sobresat u ración informativa? De hecho, la ciudadaní a del siglo XXI conviv e con esta
infoxicación sin plantearse en la mayorí a de las ocasiones la di ficultad de analiz ar la
ingent e cantidad de información que recibe.
Las nuevas tecnologías permiten concebir, leer y escuchar una en trevista en un medio
digital, descar gar el documento o compartir el enlace en redes sociales, ampliar las
imágenes, ver un v í deo con una selección de respuestas de la persona entrevistada o
chatear con ella en un for o di g i tal, disfrut ar e l primer sin gle de su último trabajo
discogr áfico o el t railer de su próxima pelí cula, asistir a una de sus conferencias ví a
streaming e incluso visitar el teatro donde actúa o una nueva galería de ex posiciones
con sus obras más recientes sin pisar las salas.
Evolucionan los procesos de com unicación y los conceptos de e misión y recepción
propios de los medios t radicionales se difuminan dando paso a una inte racción continua,
aderezada con una pátina de inmediatez y una se nsación de aparente ubi cuidad. A es to
se añade la pro gramación a la carta – con la posi bilidad de recibir y repeti r product o s y
mensaj e s según la tarifa vigente - o la merma en los canales de distribución, con l a
facilidad de acceso del consumidor a los productos culturales (que pue de reservar a
través de Internet y criticar más tarde en su blog o en sus perfiles de Faceb ook y Twitter).
¿Va al cine este fin de semana? Además de cons ultar la cartelera desde una aplicación
de telefoní a móvil encontrará una nut rida selección de crí ticas apuntadas e n perf iles de
128
Twitter c o mo @ABC_Cultural o @fotogramas_es, que conducen a direcciones web
como http ://ww w .hoy ci nema.co m/ o www. f o t ogr am as . es para ampliar la información, así
como ví deos ref eridos al celuloi de y la televisi ón o listados de tí tulos y actores.
Esta democratización ha ce que se replan tee el p apel de los pe riodistas, también en l a
especialización cultural, para concluir que son n ecesarios para separar el caos de l a
inform ación , para guiar con criterio a las audiencias segmentadas.
4.1. A fondo
En el desarrollo de la presente investigación nos aproximamos a un escenario d e
comunicación en el que conviven rev istas y suplem entos culturales editados en papel –
algo que les confiere cier to prestigio - con medios digitales y redes sociales, analiz ando
i mpactos de con tenido e n papel y pantalla, incluyendo twee ts y mensajes de Facebook
alusivos al sector, noti cias, entrevistas en distintos f ormatos, c ríticas, editoriales,
reportaj es, en tradas en b logs cultur ales , etc.
Hemos observado que en muchos casos los m edios impres os y las nuev as f o rm a s
online parecen vasos comunicantes. De es te modo, en contram o s las v ersiones
tradicionales en papel de suplementos de periodi cidad semanal como Babelia , El
Cultu ral o Abc Cultural – v inculados a los diarios de tirada nac ional El País , El Mundo y
Abc - y sus perfiles en Tw itter o sus blogs segmentados.
Por ejemplo, en la car ta de presentación de Babelia en esta red social de microblogging
aparece un enlace a Pap eles perdidos , blog literario de El País m os tr a do c omo “ u n ca j ó n
de sastre de la cultura y la creación” que “busca ace rcar el univ erso del libro a sus
lectores”, elaborado por el equipo que hace cada semana la rev ista cultural de este
periódico del Grupo Prisa. Desde su cabecera se e nuncia lo siguiente: Como dijo al guien
sobre la cervez a de botella y la de ba rr il, "lo mismo, no más que diferente" 63 y enlaza
con otros blo gs afines co mo Moleskine Lite rar io del peruano Iván Thays o l a bitácora del
periodista y escritor Juan Cruz .
La interconexión entre mensaj es para f acil itar la difusión de productos, servicios o
eventos de un mismo grupo mediático es evidente. De este modo encontramos
felicitaciones en menos de 140 caracteres con motivo de aniversarios de museos y
63 Blog dis ponible en el e nlace http: //blog s.elpai s.com /papele s - perdid os/
129
entidades afines y otras alabanzas di rigidas a ganadores de premios ligados a
instituciones af ines o es tr enos edi tor iales, music ales y cinematográf icos de l a misma
corporac ión empresarial. Esto se ve reforzado con entrevistas en una misma cadena
que promociona una producción cultural, po r ejemplo.
En lo que respecta a la temática de la muestra analiz ada destacan los est renos
editoriales, cinem ato gráf icos y teatrales (así como sus prot agoni stas), la s
inaugurac iones de ex posiciones, los festivales de música, así como las efem érides y
obituarios, ade más de múltiples premios y galardones, desde el Cervantes concedido al
escritor andaluz José Manuel Caballero Bonald hasta el Planeta para la n ovelista Clara
Sánchez, los Goy a en el terreno del celuloide, los M ax de teatro, el Nadal o el Nobel d e
Literat u ra, que reconoce la trayectoria de auto res como la narradora canadiense Alice
M unro.
En lí neas gener ales – con la ex cepción de la crí tica como género periodí stico - lo s
mensaj e s suelen tener un tono amable, que en el caso de los lanz amient os editoriales ,
cinematográficos o escenográ f icos sirven para promocionar el p roducto cultural y sus
creadores.
En lo que atañe al panorama mediático dedicado a este sector puede mencionarse que
contempla revistas culturales impresas y digitales v inculadas a instit uciones o grandes
grupos de comunicación – desde los suplementos de periódicos a cab eceras como
Fotogramas , Quime ra , Clar ín o Qué leer , así como ediciones online de r evi st a s q ue
tradicionalment e se publi caban en papel – c om o Delib ros o la Revista de libros - y blogs
dedicados a la di fusión de la actualidad del mercado cultural e incluso al f oment o de la
lectura, como Estado crítico y La tormenta en un vaso .
Además de considerar este entramado mediático no hay que obviar iniciativ as q u e
pued en denominarse ‘independi entes’ en la di fusión cultural, desde blogs individual es y
colectivos de periodistas, escritores y neófit os sobre la te mát ica más div ersa (cine,
literatur a, arte, música, etc.) hasta alguna que ot ra propuesta de crowdfunding para
f inanciar el rodaje f í lmico y la distr ibución cinematográfica y musical, la edi ción de li bros
o el montaje de una ob ra teatral.
Artist as, autores teatrales, directores de cine, escritores y músicos, ent re otros
profesionales del sector cultural, emplean hoy las nuev as formas online para concebi r y
difundir sus obras e interactuar con su público y con los periodistas, ya sean
130
especializados o no, tanto en lo que atañe a la vertiente creativa como a l a difusión
periodística e incluso al M ark eting y la venta. L as distancias entre las personas que
crean y las que disfrutan con sus producciones parecen diluirse en el e ntor no di git al,
con el diál ogo en for o s y entrevistas a través de medios de comu nicación y la
participación en redes social es.
Aún así la figura del periodista – sin llegar a ser el nuevo Knewton o Newton organizador
del conocimiento apunta do por Al f ons Cornella, introductor del término “in foxicación” 64 -
es imprescindible para contribuir a una mejor clas if icación y contraste de la in f ormación,
para restar en la medida de lo posible el caos q ue produce la sobresaturaci ón de datos
y proporcionar un apor te de cali dad en un pan oram a mediático dominado por una
amalgama de mensajes i mposibles de asimilar sin criba prev ia.
Los expertos del sector consul tados en esta in vestigación destacan que las redes
sociales y las nuev as formas online son beneficiosas para la p romoción y el M ark eting,
aunque cuestionan el papel que pueden dese mpeñar en aspectos con tras f ondo social
como el fomento de la lectura. Son partidarios, en lí neas generales, de la convivencia
existente entr e las v ersiones impresas y digit al es de los suplement o s culturales y
destacan la i mportancia de no quedarse atrás ante la evolución de las nuevas
herramientas, sin perder la calidad en los contenidos y la l abor de los prof esionales
dedicados a esta activi dad.
A este respecto se pronuncia la periodista Eva Dí az Pérez, responsable de Cultura del
periódico El Mundo en A ndalucía, en una entrevista realizada para esta inv estig ación,
en la que valora el interés q ue supone “la par ticipación de los lectores” en este sector,
aunque “sin caer en la r endición y plei tes ía al mundo de las nuevas tecnologías”. La
escritor a añade que el sector cultural “tiene que te ner claro que la red es un instrumento,
una herramienta, pero no un medio en sí” y declara que “es tr is te que hoy se considere
más importante la f orma del mensaje que el con tenido”.
En su intervención en el Se minario sobre Periodismo Cultural auspiciado por l a
Universidad Internacional Menéndez Pelayo, la s fundaciones de esta institución y de
Santillana y el Tec noló gico de M onterrey, esta narradora se pronunciaba ta mbién en
esta línea, defendiendo la ex celencia que pueden aportar los periodistas especial izados
64 Ampliac ión de este conce pto disponi ble en http:// infono mia.com/ar ticul o/idea s/7150
131
en este ámbito, dada su capacidad crí tica y su memoria. Y añadí a que, en esta etapa
de “vino añejo en odres nuevos”, la salvación para estos profesionales está “en la
marca”, “en que sabe mos contar muy bien las cosas y que puede fav orecernos la
especialización”, ya que “el buen periodista c ul tural es una figura clave para analiz ar,
seleccionar, contextualizar, inter p ret a r, tener criterio informativo y orientar a un lecto r
abrumado por tantas nov edades” 65 .
Por otra parte, algunos d e los expertos entrevistados para esta inv estig aci ón consideran
q ue los pequeños produ ctor es (editoriales, grupos teatrales o musicales, etc.) no tienen
toda la cabida que debe rían en los suplementos cultur ales y señalan q ue la selección
de contenidos de estas publicaciones suele estar condicionada por su vinculación a un
grupo de comunicación determinado, notándose especialmente en géneros como la
crítica o la entrevista.
En el caso de la di f usión en redes social es la situación varí a y se multiplican las
oportunidades para las pymes culturales de menor env erg adura y ar tis tas individual es,
que cuentan con perfiles en Twitter y pág inas p ropias en Facebook entre otras vías para
promocionar sus producciones. En este á mbito destaca el a horro en l os costes d e
difus ión , en un mercado donde crece l a competitividad entre e mpresas para concebir
contenidos que generen “viralidad”, entendida como técnica de M arketing q ue bu sca
incrementos exponenciales en las redes y medios electrónicos, encaminados por
ejemplo al reconocimiento de una marca.
Cabe mencionar la ref le xión de los hermanos Polo de la fir ma Territ o rio Creat iv o al
respect o , sobre los cambios en la di f usión de lo s mensajes, ahora inmediata, y en los
propios medios, destacando el papel de Internet:
A part ir de l m om ento en q ue u no com pr ende que no c ontrola el m ensaje,
ni en su fondo ni en su f orm a, ni l os t iem pos de d ifus ión de los m ism os, c omien za
a acept ar la ins alvabl e reali dad de q ue la teor ía clás ica de la com unicació n
corpor ativa s e des m orona. No es un a ev olució n, es un a revo lución […] N o d ejan
de apar ecer nue vos m edios . Internet no es u n m edio. L os m edios s on los
servicios que se apo yan e n Inter net para c onf orm arse com o tales. Así ocur re
con el cor reo el ectrónic o, Mess enger , una pág ina w eb, un blog, F ace book o
T wi tter. Y los m edios, en m uchas oc asiones , son el m ensaje. La f orm a como el
m ensaj e se tr ansmite a tr avés de es e m edio, de ese for m ato, marca la dif erencia
entre e l éxito d e la com unic ación y el fr acaso. Q ue algo s e rep ita de boc a en
boca o que se q uede e n el pr im er rec eptor exhaus to y falto d e energí a par a
seguir viajand o […] Cada m edio basado en Inter net es un m undo en sí m ism o.
65 La interv enció n de la peri odista Ev a Díaz e stá di sponib le en la página w eb www .periodi smocultura l.e s
Santan der, UIM P. Seminari o “ El periodi smo cult ural en lo s nuev os medios: p erió dicos digita le s, blogs y
re de s soc ial es” , 18 de julio d e 2012.
132
Com o un m undo es l a radio, la tel evisión o la pr ensa, qu e h ay que c onocer ,
practic ar y am ar. Sólo que a una ve locidad de vértig o […] Intern et no es un
m edio, un ca nal m ás. Es la m ayor plataf orm a tecnoló gica de c reaci ón de m edios
que ha ya conoc ido l a hum anidad (P olo, 2 012: 36 - 8 0).
5. SE ÑA S DE I DENTID A D DEL PERIO DISM O CULTURAL EN UN NUEVO
ESCEN A RIO
A modo de conclusión podemos indicar que un buen Periodismo Cultural puede
contribuir a digerir la in form ación, a proponer piez as inf o rm a tivas o interpretativas que
vayan más allá de una mera acumulación de datos en caí da libre que abrumen a la
ciudadanía.
El análisis de contenido cons tata la heterogeneidad de medios y herramientas
dedicadas – de manera o f icial o a mateur - a la difusión de las industrias culturales,
mostrando una correlación entre la di f ícil supervivencia de los suplementos y revistas
en papel y su identi f icación con una marca de pre stig io o un p roducto de calidad. Y, por
ot ra parte, dejando pate nte la profusión de nuevos formatos en lí nea q ue acercan a los
creadores de obras y periodistas a las audiencias a las que se dirigen, de di fícil
identif icación en muchos casos pese a la existen cia de cierta segmentación.
En cuestión de g éneros periodísticos, la entrevista, la crí tica y el artículo despuntan en
el ámbito del Periodis mo Cultural, aderezados con nuev as herramientas que permiten a
los ‘prosumidores’ ver vídeos en You Tube, intercambiar ‘micromensajes’, interactuar en
foro s digitales y redes s ociales con los emisores de la in formación y los creadores d e
los productos culturales y, en definitiva, ser un altavoz que contribuye a una mayo r
difus ión de estas industrias.
Desde un enfoque es tructural se aprecia que es ta disciplina periodística aguanta los
envites de la crisis económica inmersa en un en tramado de grupos mediáticos que no
la distingue de otras especializaciones, algo que convive con la profusión de medios de
pequeña envergadura e iniciativ as individuales o colect ivas de di f usión cul tur al n o
sujet a s a los grupos de poder que más despun tan en la es tr u ctura de la comunicación
a nivel nacional e internacional.
En virtud de la observación directa, el análisis de contenido realizado y l as distint as
fuentes – orales, hemer o g rá f icas , audiovisuales, etc. - c onsultadas podemos concreta r
que el Pe riodismo Cultural evol uciona en un sector en el que p rima cada v ez más la
133
apuesta digital, el uso de redes sociales, la p art icipación y la interacción con los
‘prosumidores ’.
En cuanto al val or del periodista cultural apreciamos que en este momento ejerce una
labor necesaria de prescriptor en un en tor no mediático ‘inf ox icado’, con audiencias que
requieren segmentación, ‘prosumidores’ que solicitan un tr a to indivi dua lizado - fac ilitado
po r algunas de las nuev as herramientas y redes - y ávido de servicios pro fesionales.
El trabajo de calidad, l a capacidad crítica, la formación, el manejo de las nuev as
tecnolog í as e incluso el r efuer zo de la marca pro fesional se hacen imp rescindibles para
ga rantizar la adaptación de los periodistas culturales a un cont exto d e extremada
crudeza en cuanto a la supervivencia de los medios de comunicación y el mantenimiento
de un empleo de calidad.
La ciudadaní a, abr umada por l a sobrecarga informativa, necesita una mano experta ,
f iable, que cribe el aluv ión de mensajes y extraig a el valor de las industrias cultur ales, y
en este terreno el Period ismo Cultur al tiene mucho que dec ir.
Asimismo, las cabeceras dedicadas a la difusión de las industrias culturales neces it an
afianzar su presencia di gital, para ser competitivas en un mercado dond e las nuev as
formas online copan los procesos de producción y distr ibución, y apostar por l a
diferenciación a través de la calidad, el p restigio y la ex celencia.
Tr a s este recorrido podemos p regunt arnos cómo recordará la Historia de la
Comunicación esta etapa señalada por la ‘in f oxicación’ inf ormativ a, la crisis económica
y las oportunidades que genera. Como decí a Gabriel Garcí a M árq uez en el título de sus
memo ria s , hab rá q ue Vivir para contarla , sin duda un reto para los pro fesionales del
Periodismo.
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136
P OR UN A DI ETA DIG ITAL : H Á BITO S MEDI Á TICOS SA LUD ABLES CONTR A L A
“ OBESI DA D INFOR MA T IVA ”
Javier Serrano - Puche
Universidad de Nav arra
[email protected]
Resumen
En un con texto marcado po r la hiper conectividad, hoy en dí a las personas co rren el
riesg o de q u e sus hábitos mediáticos deriven en “obesidad informat iv a”, debido a la
dificult ad de di gerir t oda l a inf ormación que consumen, a menudo de esc asa calidad y
que les llega de maner a incesante y por múltiples ví as. Fr ente a ell o, este artículo
defiende la conveniencia de adoptar una “dieta dig i tal”. Se exponen aquí algunos hábitos
interesant es para alcanzar un buen consumo me diático, dentro del marco teórico de la
“comunicac ión slow ”.
Palabras clave : Consumo mediático, dieta di git al, sa turación informativa,
hiperconectividad, desconexión dig ital.
Abstract
In our hyperconnected society, people´s media habits are at risk of beco ming
"Informat ion o besity", due to their difficulty to digest all the information they consume,
which is often of poor qu ality and comes incessantly and by multiple wa ys. I n r es pon se,
this paper explores the benefits of having a "digital diet". Wit hin the theoretical fr a mework
of the slow co mmunication, we expose so me interesting habits to achi eve good media
consumption .
Keywords : Digital Diet, Information Obesity, Media C onsumpt ion, Hyp erconnect ivity ,
Slow Communication.
137
Siguiendo a Ron Tolido (2012: 301), hay cuatro ví as para alcanzar un mejor eq uilibrio
en el uso de las tecnologías de la información; y que creemos han de se r la base de
toda diet a digital :
a) Ser más conscientes de la forma en la que recibimos y asimilamos la inf o rm ación ,
volviéndonos a concen trar constantemente en lo verdaderamente e sencial y en su
contexto.
b) Volver a una mera observaci ón de la información y de los acontecimientos, sin ten er
que procesarla conscientemente.
c) Emplear la propia tecnología para resolver la sobrecarg a de in f ormación que dicha
tecnolog í a ha creado.
d) Recurrir, cuando sea necesar io, a la desconexión digital, es decir, a la abstinencia –
puntual y/o periódica – de las tecnol og í as digitales.
En sintonía con otros autores (Mi ller, 2004; Savolainen, 2007; Brow n, 2012), nuestra
propuesta gira en to rno a la importancia de establ ecer un buen sistema de f iltrado de l a
inform ación , que opere a di f erentes niveles. En primer lugar, la persona ha de acotar el
foco de su atención, que es con tinuamente bombardeada por múltiples estí mulos
cognit iv os. Como dice Cory Doctorow (2009), “cada v ez que encendemos el ordenador,
nos sumergimos en un ecosistem a de tecnologías de la inter rupción”. Se ha demostrado
cómo la sobrec a rga informativa afect a a la p roductividad (Hurst, 2007 ) y a la memoria
(Klingberg, 2009; Niada, 2010) y que la capacida d de la multitarea es, en gran medida,
un mito (Crenshaw, 2008). Por eso, la necesidad de cul tivar la concentración e ir a la
esencia de las cosas, de navegar por el torrent e i nformat iv o siguiendo lo q ue Ste f ani a
Lucchett i (2010) denomina el “principio de relevancia”, es una habili dad crucial para no
sucumbir ante la avalancha de in f ormación; má s aún, para alcanzar una v ida plena
(Jackson, 2008; Gallagher, 2009; Smalley y W inston, 2010; Goleman, 201 3).
El desarrollo de la atención también ha de orientarse hacia la to ma de conciencia de
cómo es el p ropio cons umo in f ormativo. Una b uena dieta, como p ropone Johnson
(2012), es aquella en l a que la persona cons ume realmente información, no sólo
opiniones, en no demasiada cantidad y preferiblemente de primera mano (yend o
directam ente a las f uen tes, evitando intermediarios que puedan distorsionarla). En la
misma línea, Delia Rodríguez apunta que frente a los mem es (las imágenes, vídeos e
ideas “contagiosas” que circulan vi ralmente por Internet), antes de contribuir a su
propagación, debemos “pararnos a pensar, entenderlos, darnos cuenta d e quién los ha
144
lanzado y por qué razón, saber por qué han funcionado con noso tros, elegir si quere mos
extenderlos o boicotearlos” (Rodrí guez, 2013: 196).
Una segunda lí nea de actuación en l a dieta digital , í ntimam ente relacionada con la
anterior, es el manejo adecuado de la car g a cognitiva. Es el proceso de apre ndiz aje
para ‘observar’ densos flujos de inform ación (como el t imeline de Twi tte r , por ejemplo),
en lugar de procesarlos por en ter o . A este respecto, entre las nuev as competencias que
han de tener los usuarios digitales están l as de pensamiento estadístico , el anális is y
visualización de datos, las habili dades de búsqueda y de f ilt rado de información veraz y
de calidad, la capa cidad de sí ntesis o el pensa mient o flexible, ya que – apunta Rei g
(2013: 43) – “conectar ideas, dar sentido, sab er contextualizar los múltiples inputs
inform a tivos que recibi mos serán aspectos mucho más importantes que acumular
inform ación ”.
En tercer lug a r, y en un plano más técnico y operativo, la dieta digital también ha de
contar con herramientas, aplicaciones y so ft w are q ue sirvan para f iltrar y gestionar la
inform ación que el usuario recibe continuamente a l o largo del día. Es recomendable
depurar el listado de fuentes informativas de consulta habitual, int entand o reducirlas a
un núm ero manejable, según la máxima de q ue no hace f al ta conocerlo todo, sino que
basta con saber lo impor tant e . Esta tarea, además, re quier e po r parte de la persona un
esfuerzo inicial para pensar cómo aplicarla a sus di f erentes flujos informativos: en el
correo electrónico (mediante l a creación de etiquetas, bandejas de entrada múltiple o
f iltros según la dirección del remitente), en redes sociales (elaborando listas de usuarios
en twitte r , cí rculos en Google+ , grupos en Facebook … o agregando el contenido de
todas ellas en “magazines” personalizados como Fli pboard ), en pá ginas w ebs y blogs
de consumo frecuente (mediante un gestor de R SS como Feedly , Pulse o Leaf ), en los
dispositivos móviles (configurando las noti f icaciones push para que no supongan una
distracc ión con stante), etcétera. Es también de ay uda, par a sobrev ivir al superávit
inform a tivo del entorno digital, disponer de he rramientas como Instapaper , Pocket o
Readability , que per miten guardar y cl asificar los textos para que el u suario los lea en el
momento en que él decida (liberándose así de la “tir anía” de la información en tiempo
real). Ser vi cios de g es tión de marcadores sociales co mo Diigo , Eve r not e o Delicious so n
muy útiles también para ese f in. Otra g ama de s oftware hace posib le mejor a r la
capacidad de concentración, co mo los procesadores d e texto para escribir sin
distracc iones ( Omnwriter, WriteRoom ) o las aplicaciones que facilitan la productividad
laboral, impidiendo la mul tit area o el acce so a la Red ( Freedom , StayFocusd ).
145
Por último, la práctica habi tual de desconectarse de las tecnolog ía s 70 es un buen
remedio contra el “maximalismo digital”, esto es, la ex tendida convicción de que “la
conectividad a través de las pantallas es siempre buena y cuanto más esté uno
conectado, mejor” (Powers, 2010: 4) . La desco nexión constituye el eje de una visión
slow de la comunicación (Fr ee man, 2009; Serrano - Puche, 2014) y su e jercicio ayuda a
recuperar la capacidad de atención , pues, como h emos visto, navegar por I nter ne t exige
una forma particularmente intensiva de multitarea men tal. Gracias a la descone xió n
periódica se consig ue ad emás que los m omen tos de conexión online s ean a su vez más
enriquec edo res, pues estar atado al flujo incesant e de la información, paradójicamente,
reduce la productividad y la ef icacia. Por o tr a parte, aunque todaví a son escaso s los
estudios y experiencias documentados sobre desconex ión digital ( M aushart, 2011;
M oe ller, Powers y Roberts, 2012; Thurston, 2013), en todos ellos quienes la realizan
señalan haber vi vido en ese tiempo una sensación de l iberación y de pa z, una mejor
co municación con sus familiares y ami gos cercanos y la posi bilidad de ten er más tiempo
para hacer c o sas que habí an descuidado. Bene ficios que c on cuerdan con la f iloso f í a
slow q ue sus tenta la diet a digital , es deci r, conciliar un rit mo de v ida adecuado pa ra e l
hombre con el dinamismo propio de la era de la i nformación. Se consigue así aprovechar
del mejor modo posible el potencial de las tecnolog í as digitales s in perder el equilibrio
necesario entre las i nteracciones online y l as q u e tienen lu g ar ca ra a cara; a l co nt rar io,
enriquec iendo y humanizando l a comunicación e in f ormación en ambos contextos.
4. CONCLUS IONES
Uno de los ele ment os caracterí sticos del escenario comunicativo actual es l a
sobreabundancia informativa. Constituye un rasgo distintivo de nuestr a e ra, junto con la
cultura de la v elocidad. La creciente implantac ión de las tecnologías digitales y la
generalización entre los ciudadanos de los dispositivos móviles con a cceso a Interne t
( smartphones , tablets , etc.) han p ropiciado, además, que se extienda la idea de que la
‘conectividad total’ es un estado, no sólo técnicamente realizable, sino incluso deseable.
70 La impl antaci ón de la desco nex ión digit al como há bito f recu ente requi ere, como ha e scrito Danie l
Sieberg (2011), d e un plan pr ogresiv o y art icula do en cu atro paso s. El primero consi ste en repensar el
tiempo d iario qu e la per sona d edica a navegar en I nternet m ás allá de lo i mpresc indible por raz ón de
trabajo, y de qué modo e se tie mpo se h a perdid o en detrime nto de la s relac iones f amiliar es y sociales, de
activid ad físi ca o de horas d e sueñ o. El seg undo pa so atañ e propiame nte a la fase d e “des intox icación”
( digital d etox ): la ab stinen cia en el uso de la te cnologí a, de m anera cre ciente (e mpez ando q uizá por
algunas hora s , de spu és algún día o t odo el f in de s emana y retom ando par alel amente tareas co mo la
lectura, e l depor te o las co nversacione s cara a car a). La ter cer a etapa es la d e recone ctars e digital mente,
pero par tiendo y a de u na seri e de há bitos saludab les – e ntre otros, fijar de manera establ e y periódica lo s
momento s de de sconex ión – y reasi gnando a la tecnol ogía el lugar que le h a de corr espond er dent ro del
conjunto de actividad es diaria s . Todo e llo, por últi mo, condu ce al de sarro llo de una con cepción r enovada
de la co municaci ón y de la vid a digital , de ma nera que la re lación c on la te cnologí a y la r el ación pre sencial
con las pers ona s fluy an de mo do nat ural y equilibr ado.
146
Todo ello conver ge en una situación en la que el ciudadano medio ha de enfrentarse a
una ingente cantidad de información, pero a menudo s e ve i nc ap a z de d ig er ir es e f l ujo
inform a tivo, de escasa c alidad y que le atosi ga por múltiples ví as y de modo constante.
Precisamente una de las paradojas de la comunicación digital es que el incremento de
la cantidad de información no necesariamente implica una mayor calidad en los
conocimientos. Como se ñala Pérez Latre, “hem o s construido grandes au topistas de la
inform ación , pero nos hemos olv idado de enseñar a conducir . Por eso, con mayo r
cantidad de datos y noticias hará falta más prudencia y selección. Se r efuerza la
necesidad de ordenar la información y no precipitarse, buscando evidencias sólidas y
acudiendo a las me jor es fuentes” (2012: 266). El problema no es tanto la sobrecarga de
inform ación , sino un f allo en el modo de filtrarla (Shirk y, 2008 ) . De ahí que corr esponda
a las personas pen sar cómo es su consu mo mediático y establecer al g una s pautas para
que ese consumo no derive en una “obesidad informativa”. En este sentido, la propuesta
de adoptar una “die ta digital” constituye una práctica recomendable en el c ontexto de la
alfabetización mediática. Ha de a rticular se en div ersas acciones (ser más cuidadosos y
conscientes con la forma y cantidad de in formación consumida, entrenarse para
“observar” flujos de in formac ión densos sin n ecesidad de proce sarlos, aplicar la
tecnolog í a para tratar c on la tecnolo gía e incl uso recurrir a l a desconexión di g ital
periódica) y ha de afrontarse, al i gual que las dietas alimenticias, no con carácter
privativo, sino como una manera positiva de cons umir mejor la información apropiada y
de desarrollar hábitos saludables.
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C OMPLEJ IDA D Y DEFO RM A CIÓN IN FOR M A T IVA EN EL LENGU A JE
MULTIM EDI A Y L A CO M UNICACIÓN I NTER A CTIV A
Gloria Olivia R odr í g uez Garay
Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (M éxi co )
[email protected]
Resumen
El presente trabajo resulta de una previ a investig ación con objetiv o de identificar las
caract e rísticas del lenguaje multimedia con tribuyentes a flexibilizar la es tructur a de los
contenidos en diversos lenguajes, sopo rt e s y ca mpos de aplicación de la co municación
interact iva. Define cualidades de las Tecnolog í as de la Inf o rm aci ón y Co municación y
sus aportaciones hipertex tuales, multimediales e hi perm ediales; se abordan los riesgos
del uso de estas formas de co municación en contraposición a la ca lidad de los
contenidos y el conocimiento del usuario re q ue rido para ident i f icar buena información y
para discriminar lo que no es de interés sobreviniendo la necesidad de alfabetización en
estos m edios.
Palabras clave: Len guaje multimedia, comunicación inte ractiva, hipertextual,
hipermedial, t ecnolo g í as.
Abstract
This paper results fr om a previous research to i dentify the characteristics of multim edi a
language contributors to loosen the structure of content in different languages , media
and application areas of interactive comm unica tion. Def ines qualities of Information
Technology and Communication and contributions hypertext, multimedia and
hypermedia, addressing the risks of using these forms of c ommunication as opposed to
the quality of content and user knowledge required to identif y good i nformat ion and to
discriminate what is uninteresting Coming up the need for literacy in these media.
Keywords: Multimedia language, interact ive communication, hypertext, hypermedia,
technology.
152
1. INTRODUCCI ÓN
Han pasado poco más d e dos décadas desde que las tecnologías de la i nformación y la
comunicación hicieran su intromisión a gran esca la en la v ida personal de los indiv iduos
en diferentes orbes , principalmente con el arribo de los servi cios prestados por l a
Internet, desde entonces muchos bytes se han consumido y de masiada in form ación se
ha intercambiado. En este momento ya no asombra la ingente cantidad de información
que la computadora permite enviar de un sitio a otro y almacenar para su posterior
consult a. Tampoco asombra acceder con facilidad a los lenguajes audiovisuales de la
radio, la televisión, el cine, los v ideojuegos, así como l as revistas impresas o
electrónicas, los sitios web, los teléf ono s celulares, las consolas de v ideojueg os
por tátiles y la s t abletas, por lo que el estilo de vida digital que aviz oraba Negroponte
(1996: 27) se ha estacionado en la sociedad. La co nvergencia de medios y d e lenguajes,
la interrelación y asociación informativa que aporta el len guaj e mul timedia tal como lo
reseña Cebrián Herreros son características propias de este sistema “… por su
capacidad para gestionar grandes vol úmenes de in f ormación, e mplear unos o varios
sistemas expresivos, establecer múltiples relaciones entre ellos y las in f or maciones que
contienen y propiciar la interactividad entre la máquina y el usua rio para que éste
consiga la información o dato que necesita.” (200 5a: 47) con ello el lenguaje mult imedia
coexiste con gran facilidad en la pan talla de la co mput ado ra y de he cho en la ac tualidad
influye abiertamente a l as narrativas visuales d e los sistemas expresiv os del cine, la
televisión y el video.
El adveni miento del hipe rtexto como una estructura narrativa en segmentos o pa q uete s
de información que vi nculados entre si dan senti do al mensaje, y del hiperm edia como
la ampliación del lenguaje multimedia a enlaces entre diversos medios o sustancias
expresivas configuran no sólo la co municación interactiva como u n nuev o modelo de
comunicación mediado por las máquinas y de carácter asincrónico (Cebrián H erre ros ,
2005b: 89) sino también la co mplejidad in f ormativa en el agrandamiento de l intercambio,
uso y almacenamiento de la misma. Se puede claramente observ ar que el término
«hí per» sobr edimensiona las capacidades informativas de los medios, no sólo de en v ío
sino también de recepció n, visionado y de compre nsión de contenidos.
El ser, ahor a digit al , de nuestra contemporaneidad requiere de mayores habilidades
para atender a los procesos comunicativos, los cual es aparent an esta r en un riesgo de
indefinición y di spersión ya que el contenido es construido con in finidad de códigos y e n
una integración comun icativa expresada en múltiples medios; po r lo que las
caract e rísticas de las nuev as tecnolog ías de l a información y la comunicación plantea n
153
desequilibrio estimula nuevas en f ermedades neur onales como la ansieda d y el es trés,
el déficit de atención co n hiperact iv idad o el síndrome de des gaste ocupacional (HAN ,
2012, p. 11).
Frente a esto, en los úl timos tiempos está surgiendo una alternativa a est e estilo de vida
promovida por el movimiento sl ow . Ésta filosof í a defiende la mesura de lo s tempos de
la naturaleza, reclam a que el individuo necesita conectar con la nat u raleza y recuerda
la necesidad de mantener a é sta viva y sana, por lo que está conectado también con la
defensa del medio ambi ente.
Esta filosof í a apuesta por que el individuo, por iniciativa propia, debe evaluar sus
necesidades y huir del capitalismo, de ese consu mism o contra natura que le l leva a una
búsqued a incontrolada del deseo, tal y como ase gura Sempere (2009). Además,
desvaloriza lo material y pro mueve la calidad frente a la cantidad, luchando frent e a lo
monetario como único criterio ( BARRANQ UERO - CARRETERO , 2013) .
3 Claves para hacer frente a la infoxicación
3.1. La Economía de la A te nción
El concepto Econo mía de la A tención lo acuña e l Premio Nobel de Economí a Herbert
Simon (1971) , que inv estig a sobre el i mpacto de la sobrecarga de información en las
economías desarrolladas. En su opinión, lo que la atención consume e s bastante obvio:
la atención de su s receptores. De esta fo rma, Simon deduce que una ri q ueza d e
inform ación crea obligatoriamente una pobrez a de atención.
Según la Dr . Cathy Kerr, de la Universidad de Brown, el hecho de que nuestra atención
se reparta en tantas acti vidades está causando p equeños cambios en nu estr o cerebro,
aunque practicar la aten ción sostenida diariamente también resulta en ca mbios sutiles
en nuestro cerebro en ot ro sentido.
Según explica Tony Schw artz, coaut o r de The Ener gy Project junto a Catherin e
M cCart hy (2007) 116 , el cuerpo humano regido por un ciclo de 90 minutos, tras ese tiempo
el cuerpo pasa de un estado de alerta a uno de f atig a f isiol óg ica. Es por esto que par a
economizar la atención es importante encontrar una forma de renovación de energía ,
116 Schwartz , T., & M c Carthy, C . (2007). Manage y our e nergy, not y our time. H arva rd Busi ness
Review , 85 (10), 63. Disponibl e en:
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pdf Con sultado por últi ma vez el 23 de ago sto de 2 013.
256
como descansar entre 1 5 y 30 minutos después de cada hora y media concentrado en
cualquier tarea.
Según Douglas Rushko ff (2013) 117 el resultado del asalto multiv entana de la i n f ormación
lleva al individuo a un e stado de shock. Rush koff asegura que en v ez de encontrar
estab ilidad en el a quí y en el ahora, se acaba reaccionando al asalto siem pre presente
de impulsos y comand os simultáneos. El resultado del asalto multiventana de l a
inform ación es q ue el individuo sufre un shock po r el cual podría estar en medio de una
crisis existencial y ni notarlo por estar demasiado ocupado para ello.
3.2 Luchar frente a la obesidad informativa
La obesidad informativa, tal y como asegura Jav ier Velilla 118 , no es más que una
cantidad excesiva de informac ión no adecuada que trata de asentarse sobre nuestro
determinado marco mental. La respuesta ante la obesidad informativa está en la
cantidad y la calidad de la i nformac ión recibida. Los indivi duos deben establecer unos
criter ios de selección de inf ormaciones ex haustivo y establecer unos t ie mpos para la
exposición a estos estí mulos.
“El empacho informativo es un verdadero problema. La in formac ión pierde
cualidades, no puede cumplir sus ob jetivos, se v uelve más noci va que
provechosa. Genera angustia porque hay tant a inf ormación que ya no se la
pu ede asimilar, y de esta manera el exceso de información incapacita para
tomar decisiones sensatas, y entonces p rovoca un aumento del estrés. Esta
situación que resulta de conta r con demasiada i nformación para tomar l a
decisión correcta, o para estar bien informados sobre un tema, es lo que s e
denomina sobrecarga informativa” (FRANGANILLO, 2010: 14)
Tal y como asegura Cla y Johnson en su l ibro The Information Diet (2011), lo que la
elección de información nos apo rt a es l a capacidad de desinformarnos a noso tr o s
mismos de todo tipo de formas nuevas. Johnson, al i g ual que los ya mencionados Javier
117 Po nen cia de Doug las Rush koff en el PSFK CO NFERENCE 2013 (12 de a bril del 2013, en Nuev a Y ork).
Rushkoff pr esenta el c o nteni dos de su último libr o: Pr esent Sh ock: When Ever ythi ng Happe ns Now .
Disponibl e en: htt p://w ww .psfk.co m/2013/ 06/d ouglas - r ushkoff - present - shock - conf erenc e.html# !rdJ W Z .
Consultad o por última vez el 5 de septi embr e de 20 13.
118 Infor mación ex traída de l artí culo f irma do por Javie r Velil la “ Infox icación: cuando la r es puesta no e s
tecnológ ica, sino cultural”. D isponib le en: http ://w ww .debatesic.es/ tag/infox ic a cion/ . C onsultad o por últi ma
vez el 5 de sep tiembre del 201 3.
257
Velilla y F ranganillo, es tablece paralelismos entre el mu ndo de la nu trició n y el de lo s
contenidos. Clay Johnson, en dicho libro, prop one llevar a cabo l a siguiente dieta
in f or m ati va :
• Escoger bien la in form aci ón acercándos e a las f uentes.
• Priorizar los medios que permit en sel eccionar las noticias q ue buscas.
• Evi tar la repetición, leer menos información pero de me jor calidad.
• Utilizar buenos hábitos controlando el tiempo que se pasa en tre pantallas.
4 Conclusiones
La infoxicación o el exceso de est í mulos q ue la ps ique hum ana sopor ta está provocando
una pérdida de concentración y re f lexión, así como está legitimando a la ansiedad y el
estrés como las en f ermedades del s .XXI.
La sobrecarga informativa es la censura del s.XXI. Hay tal fatiga informativa que el
individuo acaba sin saber qué es importante y qué no, q ue dato le afecta y cuál no. Se
establecen cortinas de humo que llevan a la ins ensibilización ante los estí mulos q ue
realment e afectan al indiv iduo.
La sobrecarga in f ormativ a es un arma co mercial y polí tica que t iene graves
consecuencias en la psique humana, a f ectando en la calidad de vida de los indiv iduos,
en sus capacidades com o toma de decisiones o r eacción ante problemas. El aument o
del estrés y estados de ansiedad, hoy dí a altam ente expandidos por la pobl ación
afect ada por esta explosi ón inf or mat iv a, conllevan a una pérdida o déficit de a tención
derivada de ese exceso de estímulos.
Por ello, es importante establecer unos modos de acceso y filtro a l a información. El
exceso de estímulos conv ierte en obligatorio establecer prioridades y desechar las
inform aciones que no ne cesitam os. Por ello, es i mprescindible adquirir y llevar a cabo
un uso útil, maduro y res ponsable de In ter ne t y de las nuev as tecnologías, que no dejan
de ser nuevos canales comerciales en in tento de do minación por los pode res
económicos y polí ticos.
Internet, aunque parezca o se comercialice co mo un espacio en el q ue desaparecen las
fronteras y l a información fluye de forma democrática y descontrolada, es un gran arma
de control militar, comercial y de vigilancia. No sólo los Estados con tr olan a los usua rios
258
de la red ex cusando esa vigilancia por la “se guridad nacional”, también las empresas
intentan comprar identidades a través de In ter ne t para pode r hacer su publ icidad mucho
más rentable y potente.
El siglo XXI se torna así con los cambios sustanciales de esta e ra digital que convierte
a las identidades en cifras comerciales deseadas por las gr ande s empresas que mueven
el mundo. La a tención de los individuos se convierte en es te siglo en el pe tróleo ansiado
por las grandes multinacionales, q u e utilizan a las nuevas tecnologías de la inf ormación
para expandirse y llegar a ellos. Frente a es ta situación, a la espera de regulaciones
frente a las recientes polémicas de uso de Internet por parte de l os gobiernos y grandes
compañías, sólo queda la autocrítica y la implementación de mecanismos de de fensa
por parte del indiv iduo le q ue protejan de estos excesos de es tímulos y sus
consecue ncias en pro de una rutina sana.
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262
P A RTE III
E XPERIENCI AS EN EDUCOM UNIC A CI ÓN
263
L A EDUC ACIÓN M EDIÁTIC A : UN A MET A DE LO S MEDIOS DE COMUNIC A CIÓ N
FRENTE A LA INFOXI C A CIÓN INF OR MA T IVA
Concepción Pérez Curiel - Sergio Luque O rt iz
Universidad de Sev illa
[email protected] [email protected]
Resumen:
El debate de la educación mediá tica y su aplica ción en los medios de c omunicación
continúa. Se ha implantado un modelo de comuni cación basado en la búsqueda de
contenidos óptimos. Organismos e instituciones han lanz ado medidas que fomenten la
ética en la selección de las noticias con los que l as audiencias puedan educarse.
Es necesario avanzar en el desarrollo de la Educación M ediát ica como proceso
garantizador de la calidad inf o rmativa en medios audiovisuales, escritos y digitales. El
análisis de contenido junto a una ficha de variables serv irá para medir el ni vel de calidad
inform a tiva y su relación con la educación mediática.
Palabras claves: educación, medios de comunicación, calidad, m ediático, noticias
Abstract :
The discuss ion o f education media and its application in the mass media continues. It
has implemented a communication model based on the optimal content search .
Organizations and institutions have researched m easures to promote ethics in the new `s
selection with the audience.
Is necessary to advance the dev elopment of Education M edia as guaran tor of the quality
process information in audi ovisual media, print and digital. The con tent analy sis with a
table will measure the le vel of quality of in f ormati on and its relation to media education.
Keywords : education, mass media, q uality, mediatic, news.
26 4
1. I NTRODUCCIÓ N
El modelo de trabajo bas ado en la Educación M ediática requier e esfuerzo, trabajo y una
nueva dimensionalidad de la comunicación tanto de los profesionales de l os medios
como de la audiencia. Diferentes organismos nacionales e internacionales, a través de
i nvestigaciones, han puesto de reliev e la necesidad de desarrollar iniciativas que
fomenten la educación mediática.
La UNESCO, la Con ferencia de Lisboa o el se minario celebr ado en S evilla en 2002
sobre la educación de lo s jóvenes en los medios fijaron unos parámetros mínimos para
educar en el consumo mediático ev itando la infoxicación y la con taminación lanzada po r
los medios de comunica ción.
La búsqueda de la Educ ación M ediática comienza en la UNESCO. Hay que remontars e
al período de tiempo comprendido entre 1982 y 2000 (con un punto fund amental en el
Seminario de Sev illa sobre Educación M ediática del año 2000 ). Entre 20 06 y 2007 , la
Comisión y el Pa rlamento Europeo llevaron a cab o diferentes acciones pa ra f omen tar la
educación en los medios promulgando la Directiva Europea de Servicios Audiovisuales.
La necesidad de implantar un modelo educati vo en los medios de c omunicación
comenzó a ser una realidad a mitad de la décad a de 1980. El dese mbarco de cadenas
de televisión privadas y de otros medios de forma masiva tuvo una consecuencia directa
en la educación, en el discurso lanzado a la audiencia y en l a contam inación informativa.
El contexto no era favorable para la i mplantac ión de un formato alternativo. Sin embargo ,
gracias al esfuerzo, dedicación y constancia de docentes, profesores y expertos
comenzó a labrarse un c amino cuyo destino es claro: la educación.
Las universidades españolas han sido pioneras en la inv estig ación y pues ta en marcha
del modelo educativo y su relación con los medios de comunic ación. Par a muestra un
botón. El Máster Internacional de Comunicación y Educación de la Universidad
Autónoma de Barcelona con más de 20 años de tray ector ia sig ue funcionando con la
misma actividad q ue e n la primera edición. L as asignaturas de Co municación y
Educación en los planes de estudios de las Univ ersidades de Barcelona, Sevi lla y
Pompeu Fabra, así como los estudios realizados por el Consejo Audiov isual de Cataluña
y el de N avarra han pu esto de manifiest o un creciente interés en este ámbito. Los
estud ios ef ec tuados por los investigadores Pablo del Río y Amelia Valcárcel (Proyecto
Pigamalión) han profundiz ado en la población i nfantil y en el impacto que los medios de
265
Los datos de audiencia señalan que la franja horaria en la q ue los niños consumen má s
televisión es el pri me ti me . Se gún Vázquez Barrios (2011:119), los menores de edad
atienden más a la televisión en momentos en los que no hay una p rogr amación
específica para ellos. La consecuencia dire cta es que los menores ademá s de ve r
dibujos animados y programas in fantiles también visualiz an todo tipo d e espacios a
saber: informativos, retransmisiones de eventos depo rt iv os, programas de
entretenimient o ( rea lities , concurso s, talent shows). A esta si tuación se ha de f inido como
adultización de los niños.
A nivel autonóm ico , el Consejo Audiov isual de Andalucí a ha realizado di f erentes
inform es a rrojando datos interesantes. En A ndalucí a, de los 50 p rogr a mas más v istos
entre el público menor de edad, sólo 26 son espacios calificados c o mo infantiles. Los
primer os puestos de audiencia los copan se ries de f icción, telenovelas, series en f ocadas
a un público adul to y programas basados en el format o de la telebasura (escándalo,
falacia, ausencia de rigor in format ivo). Es ta aport ación no puede dejar a nadi e
indifer ente sobre todo si se mantiene la emisión d e ciertos espacios en horario accesible
para los más pequeños del hogar. Es un indicativ o de que los jóvenes andaluces no
están viendo como norma general una programación adecuada a su edad y tam bién
indica que los operadores no es tablecen distinción entre la p rogr a mación para jóvenes
y para adultos.
El estudio de Vázquez Barrios pone en reliev e q ue cuando los niños tienen la opci ón de
elegir el contenido audiovisual prefieren la programa ci ón inf ant il f re nt e a l a
contaminación dif undida en otro tipo de formatos. En cambio, en el horario de consumo
pr ef er e nt e o pri me time visualizan programas para adultos. An te esta realidad, lo s
medios de comunicació n deben plantearse seriamente la falt a de alternativas en
programas infantiles y la agobiante concentración de los mismos en l as fr anja s
matinales. Los medios de comunicación no so n los únicos responsables de esta
realidad. Tal y como señala Hodge y Trip (1988:9) la mayor parte de los padres tie nen
la impresión de que no controlan su f icientemente los contenidos que ven sus hijos
desarrollándose la sensación de que la televisión es muy peligrosa. Sin embargo, los
padres tampoco hacen nada para i mpedir que sus hijos se contaminen frente al
tele viso r. La contradicción existente entre el comportamiento real y la ética mor al general
una situación insoportable cuyas ví ctimas son los menores de edad .
Según Yolanda Montero (2006: 202) la peligrosidad de un conte nido poco adecuado
afect a a los adolescen tes al encontrar en las series de ficción un modo de resolv er las
272
situaciones o los problemas propios produciéndose una sociali zación en la construcción
de sus valores, normas y actitudes .
La televisión es el canal que más pode r gener a e ntre niños y jóvenes. Esa i nfluencia ha
generado en la c reación de un tipo de niño: el niño llave. Es a quel que pasa la mayor
parte del día sólo en casa, a mo del mando, de Internet, de la redes soci ales y que recibe
una infoxicación continua. No estudia y tampoco sabe como hacerlo. Es el rey de l
universo porque todo lo sabe se lo enseña la televisión. Es la v íctima de la carnaza
inform a tiva, el receptor de la contaminación mediática sin que pase por algún tipo de
f iltro. Este tipo de menor es más común de lo que nos gustarí a. Acceden a t odo tipo de
contenidos: telenovelas agresivas, series con gu iones fáciles, programas repletos de
famosos que lanz an improperios, insinuaciones, falacias, acusaciones y violencia . E s
una corrupción televi siva muy v irulenta.
Por otra pa rt e, las noticias y acon tecimientos in for mativ os que tienen que ver con los
menores de edad se ab ordan con una mirada sensacionalista. La vulneración a lo s
derechos fundamentales de honor , intimidad y p ropia imagen es constante. En sucesos
periodísticos como la desaparición y posterior muerte de los gem elos R uth y José
Bretón, el caso M arta del Castillo o la muerte de la pequeña Mariluz Cort és queda
demostrado la ausencia de ética, deontolo gía y buenas prácticas p eriodísticas al
difundir se no ticias bas adas en la suposición, rumores, inv enciones u opiniones
generadas desde la i g no rancia absolut a .
Esta realidad de manipulación mediática cuyo objetivo di rect o apun ta a los menores de
edad también está pres e nte en el ámbito inter na cional. En concreto, en Chile. El Consej o
Estatal de Televisión del este país realizó un estudio en 2010 mostrando los siguientes
datos:
- Se transmitieron 49.715 horas de p rogramación.
- La programación ofertad a a niños menores de 12 años alcanzó un 13% de la parrilla de
contenidos.
- El 21% de consumo televisivo se produce en menores de edad (de 4 a 12 años)
concentr ándo se en horari o de adultos; 22:00 a 05 :59 horas.
- Los géneros telev isivos más c on sumidos por los niños son las series y los informativos.
- Cada persona estuv o 944 horas al frente del televi sor ( unas 2,5 ho ras al dí a).
- Los adultos v en una can tidad mayor de televisión; en concreto en tre 4 hor as y minutos
por día.
- Los informativos f ueron el género más consumido en 2010 .
273
- La oferta de pro gram a ción cultural fue del 1,8 po r ciento (875 horas).
Ante estos da tos hay que actuar. Es preciso iniciar ent re los grupos de p oblación más
sensibles (menores, jóv enes, clases ma rginales) y también entre lo s grupos de
protecc ión de estos sec tores (familia, docentes, or g anismos regulado res, inst ituciones ,
organismos no gubernamentales) la dinámica de la f ormación en medios para
comprender la televisión y la red . El camino para es tablecer una educación mediá tica
digna, óptima y adecuada a todos los públicos es posible pero re quier e un es f uerzo
compartido entre respon sables de medios de comunicación, gr upos de p oder, padres y
profesores y, por supuesto, menores de edad. También es necesario delimitar las
fronteras entre lo que se entiende por calidad informativa y lo que no para evitar
duplicidades, contr adicci ones y enfoq ue s que puedan inducir a errores grav es entr e la
población de riesgo.
6. ELEM ENTOS MEDICION A LES DE LA ED U C AC I Ó N Y L A C AL I D AD
Existen diferentes herra mientas para detectar la cali dad de una in formación periodística.
Entre otras variables, es necesario medir el impacto que tiene el tratamiento de un te ma
inform a tivo, el enfoque, l a actitud del pr o fesional de los medios de comunicación f rente
ese asunto planteado, e l lenguaje (especí fico y general) del redacto r, además de l a
contextualización del acontecimiento y su relación con sucesos futuros.
Estas variables se analiz an en función del tipo de pro grama ev aluado: inf ormativ os,
tertulias, debates, crónicas, magacines, humor, depor tes, cor azón, ciencia, deporte,
toros, cultura, documental, inv estig ación, denun cia…etcét era. En torno a la cal idad
mediática existen tópicos y estereot ipos . Es necesario derribar c ie rt as et iq u eta s. Por
ejemplo: se supone que v er un documental o un pro g rama de investigación es algo
propio de la audiencia selecta, formada y rigurosa, visualizar una telenovela o un re ality
show es característico de un público anal f abeto carente de sent i do c rít ic o, ve r un
programa de depor tes o una crónica taur ina es terreno exclusiv o de hombres al i gual
que un formato inspirado en las noticias de crónica rosa, social, moda o corazón es algo
destinado para las mu jeres.
M ás q ue por el tipo de programas o de con tenidos, el grado de calidad de u n documento
inform a tivo debe medirse por el tratamiento temático, por los recursos que el profesional
emplea en su producción y por el en foque que el responsable de l a comunicación
deposite en el texto, noticia o reportaje periodí stico. Cualq uier contenido puede
274
responder a los mejores es tándares de calidad (veracidad, transparencia, objetividad,
contraste de fuentes documentales, interés, ac tualidad) o no hacerlo (parcial idad, rum or,
desinf o rmación, amarillismo, sensacionalismo, ausencia de contraste).
Los medios de comunicación deben saber cuales son las v ariables que dotan de calidad
a un producto convi rt iéndolo en un referente dentro del sector. Sólo de esta forma se
consolidará la educación mediática en los medios para dar el salto al grues o social. Hay
que concienciar a la ciudadaní a y a los responsables de los medios de comunicación
generalistas que la educación y la calidad mediática es posibl e. No es una utopí a
inabarcable para los operadores, las audiencias o los centros educativos. Es algo más
plausible y, sobre todo, real .
7. CONCLUS IONES
Los medios de comunicación no siempre cumplen con las f unciones para las cuales son
creados. Existe una creciente falta de información contrastada y rigurosa frente a un
desproporc ionado factor de entretenimiento i nspirado en el sensacional ismo, el
ama rill ismo y la especulación que a fecta aun más si cabe en la formac i ón en valores,
principios y criterios entre la ciudadaní a.
Bajo este escenario asistimos cada día a una propagación de chabacaner ía, vulgaridad
y ofensa al ciudadano. Las actuales series de t elevisión, progr amas y r eportajes se
hacen eco de estos mensajes dejando en el cajón de sas tre la ética, la deontología y las
buenas prácticas de l a profesión periodí stica. Sin embargo, no es adecuad o culpabilizar
del todo a los responsables de la in formac ión. Los esfuerzos realizados por los podere s
públicos han sido constantes pero se necesita una apor tación mayor que gar antice e l
saneamiento de la telev isión.
Una buena par te de la sociedad demanda un ti po de contenido muy al ejado de la
formación en valores porque no tiene mucho donde elegir. La televisión del sig lo XXI
está inundada de Realities Sho ws, Talent Show s , adivi nas, m orbo y cotill eos. Frente a
la difusión masiva de pés imos contenidos la audiencia debe rea ccionar de dos mane ras
claras: o s e convierte en receptor inmóvil de todo tipo de basura c o mo si de una cloaca
se tratase o responde a tiempo buscando una al ternativa saludable para l a conciencia.
En este panorama infoxicado en el que l a ausencia de educación por parte de los medios
es clara, los menores d e edad y adolescentes se convierten en blanco fácil de lo s
francotirador es mediáticos. Esta inv estigación ha abordado aspectos como l a
275
adultización de los niños o el naci miento de un n uevo tipo de televidente denominado
niño llav e. Ambos casos result an igual de ala rmantes. Por una pa rte, no ex isten
suficientes progr a mas creados para niños en las parr illas de contenidos de l as cadenas
de telev isión. De otra, el ho rario en el que padre s y menores ven la televisión coincide
con la franja horaria de máxima di f usión telev isiva. La peli grosidad de la situación es tá
en que los niños asumen como suyos con tenidos creados para adultos en un mundo de
adultos sin que el análisis y la conciencia entren en juego.
Se han dado pequeños pasos para la normaliz ación de la educación mediática aunque
falta m u cho por hacer. La f ormación en valores de las generaciones venideras depende
de múltiples f actores, p ero, sin lugar a dudas, los medios de co municación y, en
concret o , la televisión, tienen un papel protagonista que en nin gún caso debe continuar
por el ca mino andado hasta el p resente. Invertir en educación no debería ser una
aspiración sino una acci ón tan natural y sencilla como cambiar de canal de televisión.
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Breve semblanza biográfica de los autores
Concha Pérez C urie l
cpere z1@us. es
CV: Doctor a en Perio dism o y profesor a de Period ism o Político y Económ ico. Perte nece al grup o
de investi gación Es tudio de Medios par a un Period ismo de Ca lidad . Ac tua lm ente dirige el Prim er
Máster Em pr endedores en Com unicación y M oda y es coordin adora del Má ster d e C om unicación
Instituc ional y Polític a, am bos de la Uni versid ad de Sevilla.
Sergio L uque O rtiz
sluqu eortiz@gm ail.c om
CV: Lic enciad o en P eriodism o y Más ter en G estió n e Inv estigac ión de la C om unicación
E m presar ial por la Univer sidad R ey Juan C arlos de Madri d. Period ista en D iario de S evilla,
Cadena S er ,Em aTV. Expe rto en m oda y tende ncias d e estilo por la revista M arie C laire. Blog ger
de m oda en la ed ición o nline d e Mar ie C laire y Ho y Mujer y colabor ador en l a agenc ia Nur ia
March C om unicación.
278
E STUDIO M I CROSOCIA L Y C OMU NICA TIV O DE LA S A CTU A CIO NES EN L A
C ONSTRUCCI ÓN DEL C ONOCIM IENTO EN EL A U L A U NIVERSI TA R IA
José Israel Méndez Oj ed a
Universidad Autónoma de Yucatán
Isra6996@hotmail. com
Resumen
La actuación, representa da a trav és de los papele s en la pue sta en escena de las clases
es de vital importancia para la construcción del c onocimiento en la vida univ ersitar ia. Es
un elemento fundam en tal pues éste condiciona y forma al estudiante de h oy. Así, este
estudio cualitativo aborda el proceso de construcción del conocimiento del profesor y
del estudiante en una Es cuela Superior Pública de Pedagogí a del Sureste M exicano con
el fin de compr ende r y reflexionar sus actuaciones, las interacciones y complejidad que
en esta se suscitan com o part e de la acción de conocimiento desde una perspectiv a
microsoc ial y comunicativ a.
Palabras clave: Actuaciones, Int eracción social, Construcc ión del conocimiento,
Microsociología, Educomunicación.
A bstr act
Performance, as repres ented through the e merging roles in staging a class, is o f vital
import ance for the c o nstr uction o f know ledge in academic lif e. P erformanc e i s
fundamental in that it co nditions and forms the s tudent of today . The present qualitative
study discusses the p rocess of know ledge construction by both ins tr uctors and students
in a public univ ersit y sett ing in Southeast M exico. Its purpose is to com prehend and
interpr e t performanc es and inte ract ions in their inheren t complexity as part of such
knowledge construction in both micro - social and communicative perspective.
Key w ords: a ctuation, social inter action, knowledge construction, m icrosociology, edu -
communication
279
1 INTRODUCCI ÓN
De c ía Simme l:
“Toda actividad humana t ranscurre dentr o de la sociedad,
sin que pueda nadie sustraerse a su influjo ”
Iniciamos con una cita de Simmel pues plantea la acción, como la interinfluencia a la
que nadie escapa, por ello nuestro trabajo de investig ación desde l a perspectiva de la
educomunicación, ref ie re a la co mpr ensión de fenómeno comunicativo hecho actuar en
la interacción, como la mutua influencia de lo que acontece en el aul a y con ello la
posibilidad de abordarla desde la per spect iv a m ic rosociológ ica y co municativa.
Esta investigación de ca rácter fenomenológico y cuali tat iv o ha sido realiz ada desde las
perspect iv as de las personas que int e rvienen en las clases para la cons tr ucción conj un ta
de su conocimiento den tro de la colectivi dad del grupo escolar, con la intención de
reflexionar y comprender los múltiples escenarios de este proceso; v islumbrar la
complejidad de lo que h acen, piensan y di cen desde el i nterior del seno mismo de la
interacción social entre estudiantes y p rof esores. Esto permit irá conoce r sus formas de
actuar y proceder en sus papeles, el cómo acon tece su interacción social que los f orma,
los condiciona y acciona hacia el sentido de su sí mismo, en sus formas de ver, pensar
y actuar; su relación mente mundo desde el privileg io del sujeto como fuente primigeni a
de la in f ormación y del c onocimiento.
1.1 Interacción social como co municación
La interacción social como forma de acción consiste en el es tudio comunicativo de la
vida cotidiana mediante una p rofunda reflexión de las figuras, de l os sistemas de
comunicación; la vida es comprendida, percibida y v ivida como interrelaciones que se
mueven por acción recíproca y con otras relaciones (Rizo, 2006:1 - 10). En este tenor, la
interacción del ser humano se considerada como la acción de interinfluencia entre los
hombres (Sánchez, 2002: 8 - 9); es a sí que en la v ida cotidiana acontecen div ersas
situaciones en las que intervi enen actor es sociales, de manera tal que nosotros tenem o s
la oportunidad de influir interper sonal ment e en otros individuos, resultando en acción
interinfluyente y comunicativa en una constante d e intersubjetividades.
280
De acuerdo con Riz o (2006: 1 - 5), desde l a sociología f enomenológica la comunicación
es considerada como i nteracción, que es única para la v ida cotidiana y cuy a naturaleza
es intersubjetiva. Ésta sucede en un ambiente e specífico donde se muestra por medio
de las interacciones la comprensión del mundo propio y del o tr o, el cual int enta compartir
un significado. Se comunican significados con las div ersas inter acciones de las
personas y los grupos, c on sus representaciones simbólicas de lo que les acontece en
su diario dev enir, las que tienen si gnificados y s on hechos llegar al otro mediante l a
acción; son los diversos contactos, las relaciones de unos con los otros, sus formas de
ver, pensar y ac tuar, así la comunicación ocu rr e . Entonces, las interaccio nes suceden
como acción reciproca de toda l a praxis social (Cañas, 2007: 31 - 41) , de tal manera que
los actores so ciales están direc cionados unos hacia otros, ocupando posiciones
complementarias u opuestas. Para esto es necesario entender o in terpret a r los
significados del mundo conocido y las ex periencias compartidas, a pa rtir de las a cciones
que emprendemos como miembros de un gr upo ( Rizo, 2009: 1 - 19) .
De acuerdo con lo a nterior, todo el a contecer, lo que nos su cede a diario, es lo que nos
pasa en nuestra vi da social, de f o rm a tal que cada uno de noso tros tiene una posición
desde la cual comp rende, reflexiona y se forma una representación de la realidad cuya
b ase es la experiencia, la acción propia y la de los otros hacia uno , pensando así que
ambos vivimos la mis ma experiencia en la v ida cotidiana pero, se adv ierte que esta
constr u cción parte de la posición que guarda uno, pa ra constr ui r la realidad colectiva.
1.2 La educomunicación como interacci ón social
La comunicación humana en el ámbito educativo, sus element os y su s formas, se
conjugan ahora con nuevas prácticas áulicas dentro de los enfoques de la complej idad .
Se considera el enfoque comunicativo de la enseñanza como una perspectiv a
innovadora para abordar la transformación de la educación (M éndez, Hernández y May,
2010: 95 - 97), tal como afirman Burgos y Lozano (2010: 7 - 8) actualmente, el desarrollo
sostenido de la comunicación y el conocimiento han impactado todas las áreas de la
actividad humana y entre éstas la educación y han propiciado cambios, por lo que es
necesario capitalizarlos, tanto por las instituciones, como por l os ciudadanos.
Por un lado, la educomunicación es un fenóm en o complej o y desde la c omplejidad es
necesario abordarla. Esta perspectiv a señala que existen fuertes y múltiples
interdependencias entre los elementos y las formas de la comunicación en el ámbito
educativo. Pretende co mpr ende r mejor el en torno, lo que acon tece en él, para
281
la mímes is 122 q ue corresponde a la presentación de las ex periencias humanas en su
cotidianidad, que se plas ma en los textos y las re laciones deícticas 123 qu e no s p erm i te
la interpretación de los signi f icados, de las di versas versiones de los mundos (Flick,
2004: 44 - 49). Con bas e en los planteamientos antes desc ritos, la forma de esta
investigación, es aplicada de tipo descriptiv a, por medio de la cual se busca confrontar
la realidad con la teorí a.
2.1 El estudio de las actuaciones
El tipo de investigación es descriptiva y heurí stic a; se realizó l a descripción, registro y
análisis de los hechos; se sostuvo una bús q ue da de la interpretación correcta y l a
verdad. Se e f ectuó un es tudio en el que el ev ento y contexto están li gados
estrec ha mente (Pér ez, 2001: 85 - 86) . Se lo g ró un mejor entendimien to del caso
particular , sabe r qué, cu áles y cómo suceden l as actuaciones e inter a cciones sociales
para la construcción colectiva del conocimiento en las clases de una dependencia de
Educación Superior Pública. Se observó en su ambiente natur al a los profesores y
estudiantes; se efectuó e l análisis de las puestas en escena y las interacciones sociale s
cuyo registro se hizo mediante tres técnicas: las notas de campo, la entrevista enf ocada
a los pro f esores y la entrevista grupal a cada grupo de e studiantes matriculados en la
asignat u ra de Radio y Televisión Pedagógicas.
Se tomaron notas de las ex periencias de los profesores y discentes, de l o que hacen,
de lo que piensan y qué entienden de la interacción con los compañeros, prof esores y
objetos cultur ales cuando se encontraban en las clases. Asimismo, se realiz aron las
entrevistas a los actores inf ormantes que par ticiparon en el est udio y que permitiero n
obtener una perspectiva profunda, colectiva y personal de l a realidad de ese momento
y situación.
122 M ímesis es la repr ese ntación de la acción h umana, como se res human os realiz amos repr esent acion es
para mater ializar nue stras pr áctica s. La ex perienci a feno menológ ica de lo s sere s humanos a part ir del
concept o de tie mpo es el de l a prefi gura ción y r efigura ción, e s la ne cesida d de la separac ión de los ver bos
en la ex periencia d e la vida desde e sta fic ción rec onocida, sucedie ndo así l a pref iguraci ón o refig uración .
Se adviert e la imposibi lidad d e separar comple tament e el antes y el después de la ex periencia viva d e l
tiempo en l a ex periencia cot idiana. Véas e Paul Ric oeur en su libro Tiem po y narra ción: c onfigurac ión de l
ti emp o en el r el ato de la f icc ión , Vol. II. en el te ma “Los jue g os con e l tiem po”, p p. 469 - 532.
123 Deíct icas, r elativ o a la deix is, el sign ificad o de la s pala bras, las r elacione s de l os tex tos ligados al
contex to, al escen ario, l a situa ción en l a que se d eclaran . A sí el sign ificad o de las p alabras depend e de la
situaci ón y momento , en é sta se en cuentra inform ación s oci al trascen dente . Encarna ción Pérez García, de
la Univer sidad de M urcia, e n su artí culo La deixi s social com o concept o pragm ático en inte rpreta ción soci o
lingüí stica : limita ción d e estud ios de la R evista I nterling üísti ca núm 17, 20 07 , afir ma que es el estud io de
las unid ades c odificada s que describe n una r elac ión int erpersona l , pp . 8 07 - 816.
288
Se analizaron los registros de las act uaciones e i nter acciones obtenidas por m edio d e
cada una de estas técnicas de recolección de datos y se compararon entre sí los
resultados; se contrastaron con la teorí a en un análisis y discusión crítica. Por últ imo, se
redactaron las consider a ciones finales a m ane ra de conclusiones. Como investigador,
adopté una postura par ticipante, con la función de intérprete 124 . Durante el tr aba jo de
campo en las aulas realicé observaciones de lo s actores que f ueron lo s docentes y
estudiantes de las Licenciaturas en Peda g o gía y Pedagogía del Idioma Inglés en su
salón de clase y la escuela que son su medio natural. Las observaciones las registré en
notas de campo. También, efectué grabaciones con una v ideocámar a para gener a r
registr os de las sesione s de clase. Por otra parte, hice entrevistas de grupo focal con
los estudiantes del conjunto que participó en el estudio, así como una entrevista a
profundidad con cada un o de los docentes.
Se espera que la acción part icipante y la ex ploración a profundidad de las perspect iv as
de cada uno de los in form antes hay a contribuido a la objetiv idad en el estudio, ya que
la acción de mi parte como inv estigador es de o bservador, entrevistador y anal ista de
los datos, soslayando l as posibles injerencias sobre los ac tos, tanto del papel de
profesor, como de los ac tor es estudian tes.
Por último, para logar la objetivación de las intersubjetividad por medio de la f iabilidad 125
y v alide z como técnica, se obtuvo al combinar la observación en un lap so de tiempo
equivalente a la de un curso (60 horas de observ ación) en el periodo de verano, en un
semestre donde se señalan cuáles son las declaraciones y los hechos q u e ejecutan los
actores y se deja v er de manera clara las interpretaciones del i nvestigador, con las
diferent es pers pectivas para mirar los hechos en la i nvestigación, de tal manera que la
inform ación colectada por la combinación de técnicas, así como también de in f ormantes ,
han permitido la con trastación y complemento de las visuali dades sobre un mismo
hecho (Pérez, 2000: 72; Flick, 2004: 237 - 238).
En este sentido, l a triangulación de los datos por las perspectivas de los i nformant es y
las técnicas dentro de la temporalidad del periodo antes citado , es la pi edra angular que
hace fiable y válida la inv estigac ión, pues se contrastan y comparan en u n análisis las
miradas en los s div ersos soportes para v er las actuaciones desde otras perspect iv as.
124 <<quien inves tiga re conoc e un pro blema, un conf licto, y lo estu dia, c onfiand o poder re lacionar lo mejo r
con co sas conoc idas>> (S take , 1999) pp. 87 .
125 <<La for mación y el inter cambio r eflex ivo so bre los pr ocedi mientos in terpr etativo s y sobre lo s mét odos
de codif icació n puede a ument ar la fiabi lidad e n la inter preta ción d e los dat os>>. <<S e int enta co mprobar l a
fiabilid ad de una inter pretaci ón somet iéndola a prueba de modo con creto frent e a o tros pasaje s del mismo
tex to o frente a otros t ex tos>> (Flick, 2 004) pp. 238.
289
De acuerdo con Patton (1990: 187 - 189) Stake (1999: 94 - 97 ) Pérez (2000: 81 - 83) y Flick
(2004: 243 - 244), las múltiples visiones permiten una base confiable para la
interpr e tación con respecto de las perspectiv as que brindan las otras obs ervaciones.
Así se cont rastan y complementan las miradas del edu cador, el e ducando y el
investigador, a través de la información colectada mediante las técnicas de la entrevista
enfocada en la que se tiene la perspectiv a profunda del performance d esd e l a mi ra da
de los pro fesor es, la entrev ista al grupo en la que se ahondó en la actuación de lo s
estudiantes desde su posición y, las observaciones de las represent a ciones en las
sesiones de clases con el apoy o de las notas de campo , así como la re vi sión de las
videograbaciones de las mism as.
Por último se c u mplió con el tr atamiento ético de l a investigación; t omamos en cuenta
las garantías de no afectación, daño o perjuicios en el ejercicio del e studio, pues se
cuidó la integridad física, psicológica y social de cada uno de los participantes.
3 REFLEXIÓ N SOBRE L A S A CTUACIONES: RESULTA DOS Y DI SCUSI ÓN
A continuación se presenta la ref lexi ón de lo que acontec e en una actuación del M tro.
José, en dos situaciones de la cl ase a manera de i lustr a ción de los resultados y el
análisis de las actuaciones.
3.1 La actuación en el conocimiento de las etapas de producción
La clase se desarrolló en un aula re g ular y se pretendió que los estudiantes logren los
conocimientos necesarios de las etapas de producción para el desa rrollo de proyectos
y como experiencia de vida. Pa rt iciparon el profesor José, los e studiantes Claudi a, Rosa,
Eduardo, Jesús, Pablo como coactores, Karen e Isaac como antagonistas; para esta
ocasión el escenario del aula se elabora po r medio diálogo; se utili za el piz arrón par a
hacer anotaciones y com o guía una proyección de pow er point referente a l as etapas de
producción.
La actuación se compone de los siguientes momentos: primero, anticipación de los
escenarios futuros, corresponsabilidad, compromiso, recuperación de e xperiencias y
anécdotas; segundo, performance en escenas paralelas: de cono cimiento protagónica
sincera y de i g norancia, anta gónica y disrupt iv a; tercero, modelos de performance
290
sincero y cínico ante la propuesta de coactuación; cuarto, diálogo en intercambio
educomunicativo y ex clu sión de papeles cínicos; y quinto, acue rdos, convenciones y
negociaciones de los estudi antes en colectivo.
A continuación nos centremos en el segundo y te rcer o momento.
3.1.2 Performanc e s en escenas paralelas: de conocimiento, protagónica sincera y de
ignorancia, antagónica disruptiva; segundo mome nto
El escenario entonces está dividi do en dos escenas, en una, los estudiantes que
realizaron actuaciones como fuente de conocimi ento y la otra donde K aren e Isaac
hicieron actuaciones como fuente de ignorancia. Es por ello que el p rofesor dirigió su
esfuerzo hacia los compañeros que iniciaron la int eracción para la construcción del
conocimiento de la producción del audiovisual los cuales han adopt ado el s er coact ore s
para el conoci miento. Con base a lo anteriormente planteado, se a f irma que e l
conocimiento del sujeto es el con junt o de interacciones sociales y culturales que
mediante las r ep resentaciones lo conforman (Rizo, 2006: 1 - 2), entonces, si un
estudiante tiene actuaciones e interacciones en coactuación, desde la perspectiva d e
Popper (1983: 23 - 54) actuará como fuente del c onocimient o como el ca so de Pablo y
Eduardo, empero se obs erva la actuación antagónica de Isaac y Karen como fuente de
ignoranc ia en coactuación.
Así , la interacción por medio del diálogo se desarrolló del costado donde esta Claudia,
Pablo, Eduardo, Jesús y Rosa, mostraron interés y pre g un tar on sobre el futuro
escenario como por e jemplo, cuando Cl audia preguntó:… ¿cuándo y cómo se v a hace r
la tostada francesa?...; p or otra parte, el profesor l es dijo que tuvieran en cuenta lo que
tiene que realizar, hasta el lugar donde se va hac er la grabación. Tambié n se observó
que el educador sugirió lugares de trabajo para la producción como por ej e mplo la
terraza llamada “La f uente”.
La clase se centró entonces en un costado del escenario, los que figuraron en un papel
antag ónico en construcción de conocimiento son Karen e Isaac, que se aislaron al lado
derecho y actuaron en contradicción en el sentido de la cl ase practicando discursos e
interacciones c on sideradas como una fuente de i gnorancia en el papel d el estudiante
desin teresado y saboteador de la sesión , lo que hicieron en su actuación es murmurar
entre ellos, utiliz aron el ordenador y las redes sociales como en tr etenimien to.
Con base en lo plan teado en los párrafos anteriores, el docente desa rrolla el papel de
previsor, pues indica a l os alumnos que deben tener en cu enta los ar tef actos y
291
elementos que se requiere para mon tar un set de producción. En es te tenor, para
Joseph (1999: 70) los elementos del escenario, de producción y utilerí a, f ungen como la
fachada; los objet os a los que recurren los actores, con ellos actúan, controlan,
desarrollan o anticipan s us acciones, son parte del escenario y de la esc ena que nos
confirm an so cialmente en el papel que representamos, como por e jemplo: la acción del
profesor q ue realiz ó a not aciones en el pi zarrón de l o que se di scute como par te de su
rol y los estudiantes to maron notas de acue rdo a su papel rep resentado.
El profesor en es ta sesión asumió el papel de narrador y autoridad en e l aula por el
dominio de conocimiento. Es tableció el cuestionamiento y el diálo g o co mo un forma de
interacción constante que es evidente en la fracción de la clase en la que t rat ó la elipsis
y en las intervenciones del cómo utilizar dicho elemento en mo mento de la producción,
como por ejemplo cuando C laudia preguntó:… ¿cómo podrí a ser un momento en la
producción?...; ella misma citó un ejemplo:… sí hay una situación muy ex tensa en el
programa, pueden desarrollarla en una escena posterior…; a lo que profes o r
respondió:… ustedes lo decidirán….
Lo anteriormente expuesto, hace referencia a que mediante el diálogo que ha n
sostenido profesor y estudi ante, ahora presentan escenarios posibles que bien ini cian
su materialización: primero será a través de la con versación, par a posteriormente pasa r
a la puesta en escena en la construcción colectiva de un momento en el escenario real .
Esto reflejó una interacción que es pa rte de l a construcción colec tiva del conocimiento
que nos conduce a certez as o errores. Sin e mbargo, en una posición an tagónica, Karen
e Isaac continuaron en una acción ignorante y que entorpeció la escena de l a clase. Así,
las acciones reciprocas s e representan desde la p osición de cada uno de l os actuantes
y el papel que representan, de manera que se complementan una frente a la otra o una
en contra de la otra (Cañas, 2007: 33 ; Riz o, 2009: 6 - 8) así la pues ta en esc ena presenta
una oposición entre las interacciones fuente del c onocimiento o error, con respecto a l a
actuación que representaron Isaac y Karen fuente de i g norancia.
También se señala que la corregulación de las actuaciones en los co mportam ien tos
mediante las influencias entre los roles, es una forma de interacción que se g enera en
la cotidianeidad del aula durante el proceso del conocimiento. Se ex presa como una
corregulación sobre las mutua s inf luencias que acontecen m ediante las interacc ione s
entre los estudiantes y con el profesor, como por e jemplo: cuando Kar en e Isaac se
encuentran juntos; si se encuentra sola Karen, sus interacciones se conducen por l a
acción de aprendizaje del gr upo , sin embargo, c uando Isaac se encuentra con ell a, la
acción de interinfluencia los lleva a representaciones antagónicas. Es nece sario señalar
292
que desde la posición de Popper (1983: 26) en su reflexión de la v erdad manif iesta, bien
sabe Kar en e Isaac que su r ep resentación es antagónica, es f uente de ignorancia y que
sin embargo, continúan ejecut ando en per juicio de la clase y de los papel es de los otros,
actúan en contraposición del per formance sincero.
En esta dirección Simmel citada por Rizo (2006: 8) explica que de ac orde a la cercaní a
o lejanía, que t oda situación de comunicación intercambia v alores simbólicos de su sí
mismo y que han representado estos papeles co n anterioridad de manera que sujeto
realizará las confirmaciones y representaciones que el otr o es p er a. Par a es t e ca so e l
antagónico del buen estudiante. Entonces, Karen e Isaac se piensan como antagonistas,
como estudiante disr up tivo, conflict iv o, q ue perjudica la clase y que en c ercanía, actúan
en este papel pues el los y a se conocen en esta in ter pretación.
3.1.3 Modelos de performance sincer o y cínico ante la propuesta de coact uación; t erce r
momento
Del mismo modo, se observa que se tomaron como ejemplos las guí as de las
actuaciones pasadas d e compañeros estudiantes que han participado en cursos
a nteriores en ap roximación a lo que el alumno puede realizar y considera posible. Son
un modelo de trabajo y los roles que se re quier en, pa ra ello el docente n arró la parte de
postproducción de otros, sucesos en locación y explicó a los discentes por medio d e la
representación simbólica de una experiencia anterior. Ellos tomaron elementos
r ef er en t es a s u perfor mance para la cons trucción de su propio papel. Asimis mo,
recuperaron textos de la cotidianidad mediática de la televisión.
Por otro lado, en un intento de que Isaac y Ka ren se i ntegr a ran a la clase, el maestro le
pidió al primero que l ea el contenido en l a proyección en la pantalla del salón, Isaac leyó
desinteresado y continuó con su actitud. Esto evidenció que el sentido de seriedad en
los papeles corresponden al que uno otorgue pa ra su sí mi smo y el de los de más, es
así que en este caso y en ese momento, Isaac y Karen no o torgaron seriedad a su papel
y actuación de estudiante univ ersitar io, así como también a la del p rofesor, ocurriendo
entonces una a gr esión a la a ctuación que o frecen, la de s í mis mos , en su papel de
estudiante, de sus compañeros y a l a del docen te.
Otra de las formas en que el pro fesor trat ó de integrar a un papel desde l a perspectiva
de las f uen tes del co nocimiento a Isaac, es por medio de aproximaciones e
imbricaciones al territorio del joven, lo cual ti ene dos intenciones: la primera es
aproximarse a Claudia, Eduardo y Jesús, y la s eg unda es que al retornar a la parte
frontal de aula como esc enario, hizo ev idente su observación haci a Isaac y Karen que
293
están desarrollando un p apel antagónico en la clase. Estos estudiantes reconocieron la
acción del profesor y la propia como no co rrespondiente a la clase en la actuación de
estudiante universitar io por lo que improvisaron comentarios en una represent ació n
falaz.
Se considera sucedió una actuación hipócrita, cínica de estos estudiantes que
dificult aron la puesta en escena del profesor José y los demás al umnos de la clase.
Entonces el papel que u no desempeña se ve in f l uenciado altamente po r otr os papeles
practicados que pueden provocar situaciones que dificulten el escenario y la actuación
de los otros. Así el papel pobre de Isaac y Karen menoscaba la puesta en escena y las
actuaciones de los otros. Caballero (1998: 131 - 132) y Goffman (1981 : 29 - 30) señala
estas actuaciones cíni ca s son papeles que el estudiante realiza en oposición al papel
sincero 126 como el que representan Pablo, Eduardo y sus compañeros que d emuestran
interés en la clase.
El cambio y la t ransf or mación de papel es de fuentes de la i gnorancia a l as fuentes d e
conocimiento o del error , es difícil por la inter ac ción de los mundos del otro, mas sin
embargo es la oportunidad de lo grarlo. Se apreció que Isaac, de un papel anta g ónic o
va adoptando un nuevo papel de coactuación para la clase; a K aren e Isaac les
reafirmar on l os demás discentes, que su a ctuación no es la esperada en un intento de
que se incorporen a la escena de conocimien to, junto con sus compañeros P ablo, Jesús,
Eduardo, Claudia y Rosa, quienes sí actúan en pro de la escena de la cl ase j un to con
el profesor y con es to confirm ándo se ellos como alumnado y a la v ez neg ando el papel
frívolo de Isaac y Karen.
Como se advirtió en el párrafo ante rior y tras l o acontecido, Isaac retomó su papel de
estudiante responsable que se denota en su actuaci ón. Sin embargo, Ka ren en su papel
antagónico influyó en demasía sobre Isaac, lo que evi ta q ue és te desarrolle
apropiadament e su papel de estudiante sincero. Isaac reconoce la actuación per judicial
a la clase, de manera que se aleja de Karen y nuevamente participa en la clase para
establecer una interacción con el profesor y compañeros, negándole así a Karen en su
actuación disruptiva.
126 Según Juan José Ca baller o (1998) en su p ublica ción “ L a inter acción s ocial en Goffm an ”, en la Re vi sta
español a de investiga ciones socio l ógica s (REIS N o. 38) l a actua ción s incera e s la que se realiz a de ma nera
franca en la bú squeda de un mejor papel en cuant o al mun do moral cuya opo sició n son los p apeles cíni cos
e hipócri tas, pp. 13 1 - 132.
294
4 CONSI DERACIONES FIN A LES A M A NER A D E CONCLUSI ÓN
Las actuaciones y coactuaciones entre los estudiantes devel an la f ormación del Yo
colectivo, “el nosotros”, y el Tu colectiv o, “el gr upo”, que acontece en la cotidianeidad a
través de las interacciones, en e special de los trabajos de cooperación donde el profesor
cede el escenario de a cción para los estudiantes; se denota que al principio se realiz an
acciones incipientes de sociabilidad, y a medida de que cada uno de los participantes
del trabajo reconoce su papel y le otor g a la seriedad en su representación, la puesta e n
escena de la clase actúa co mo un eje que articula las in ter acciones a manera d e
intercam bio , por medio d e las miradas y la acción de corregulación entre los alumnos y
docentes. Para ello, el p ro f esor debe pues montar precariamente una es cena y dar paso
a la actuación principal de los estudiantes, así mediante la interacción de ceder el
escenario cr ea una distancia, una lejanía que propicia que los estudiantes tengan que
personificar su papel para los otros discentes en lugar q ue hacia él.
Esto permite la sociabilidad de manera tal que ante el escena rio los alumnos quedan
solos, por lo que requieren establecer la interacc ión por medio de su s papeles y a que
ellos, ahora son para su s compañeros es tudiantes, en otra palabras ex istimos para y
con los otros, es po r ello que c o n esta necesidad inicia la articulación del conjunt o de
estudiantes que realizan la tarea, así gradualmente surge la idea de que so n un colectivo
y es cuando el Yo colec tivo, “ el nosotros educandos” y Tu colectivo, “el grupo alumnos”
suceden.
Así mism o, las actuaciones anta g ónicas que se presentan en la co tidianeidad del trabajo
en la escuela, están repr esentadas desde los papeles del estudiante que lleg a tarde, el
que platica mientras se ex plica, chatea o bien trata de ser el pay asito de la compañera.
Estas actuaciones perturban y son una falta de respe to hacia el sí m ism o de es tos
actores, sus compañeros alumnos y el profesor, provocan interacciones que entran en
conflicto con la puesta en escena de la clase y que en el t ransc urso de ésta si continúan ,
llegan a ser una pues ta en escena que ac túa como fuente de i gnorancia.
El estudiante, tiene suf ici entes elementos para entender y comprender que la actuación
antagónica y di srupt iva es incorrecta, que está actuando en con tra de l a construcción
de conocimiento del cole ctivo de la clase, empero, las continúan realiz ando, po r lo que
se supone que estos pap eles son parte de lo ap rehendido en el rol de alumno a lo largo
de sus estudios y que estos han sido implan tados por la interacción con un si stema
mayor al del aula. Sin embargo ante la v erdad clara y distintiva de su actuación
incorrect a, estos actores saben que lesionan y perjudican a los otros, saben que sus
295
actuaciones son f alaces y que no reflejan el respeto por su sí mismo, ni por el de los
demás, ocasionando un a acción violenta hacia el colectivo.
REFERENCI A S BIBLI OGRÁFIC A S
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Breve semblanza del a utor
297
comunicación tiene un proceso histórico relevante desde la oralidad, las v ivencias
diarias nacidas desde nuestra madre naturaleza, que identi f ican nues tr a vida del se r
Misak.” (Espiral de Comuni cación, 2013)
Sin embargo, al indagar por los procesos generados a partir de las TIC, encontramos
que solo hasta el 2012, a pesar de llevar años en p rocesos de c o municación, comienzan
a explorar la crea ción de espacios virtuales pr opios. En marzo de este año (2013)
realizan la primera e misión vi rt ual de su emisora 130 , pero aún no tiene n espacios
virtuales del cabildo, que les permit a estar en contact o con los cabildos que están fuera
de Guambia y del Cauc a, o tener productos etnoeducativos para sus e scuelas y su
proyecto de Universidad M isak; lo cual ha motivado al debate entre líderes y autoridades
tradicionales, al preguntarse si es tas tecnologías s irven para f ortalecer su cultura o todo
lo contrario, los alejan de sus objetivos, y para pensar estrategias que les pe rm ita n
manejar las situaciones que se presentan, con la característica principal de plantear todo
como un proceso de toda la comunidad, es decir, que deben comprender todos y debe
estar en coherencia con su pensamiento.
2. COM UNIC A CI ÓN I NTERCULTUR A L
“Es fundamental ceder la pal abra a los pueblos i ndígenas, permitir que podamos
hablar por sí mismos no sólo acerca de “asuntos indí genas ”, sino de los del conjunto
de paí s”
Vicente Otero - CRIC 131
La llegada de las tecnolog í as a la comunidad M isak , se da desde diferentes espacios ,
la escuela, la familia y finalmente el Cabi ldo, en todos los casos es ins trumental, dada
por las ex igenc ias del entorno nacional e intern acional, en medio de la globalizac ión,
constituyendo procesos de hibridación continua , que también implica a los puebl os
tradicionales un enfrentamiento a las consecuencias de esta realidad, como que sus
niños y jóvenes quieran cada vez más adoptar valores de otros, diezmando su sentido
de pertenencia, silenci ando la t radición oral de sus ancestros y posi bilitando el
debilitamiento de sus comunidades, en tr e otros factor es macroeconómicos y pol íticos
que enfrentan.
130 http:/ /namuy wam.w ix.com/na muy - wam
131 Consejo R egion al Indíg ena d el Cau ca.
304
Cuando los taitas (abuel os sabedores) y lí deres políticos de pueblo M isak, se enfrentan
a situaciones como consecuencia del uso de e stos dispositivos tecnológicos, desde los
usos en el caso de los niños y jóvenes, y la necesidad de apropiación par a proceso de
educación, comunicación y gestión polí tica y f inanciera; la primera reac ción es q uerer
“alejar se” de éstos al encontrarlos incomprensibles e inmanejables, dánd ose cuent a en
el corto plazo que era i mposible; se acer can a ést os con una mirada institucionalizada,
desde el M inist erio de Tecnologí as de la Inf ormación y las Comunica ciones – M INTIC
que direcciona las polí ti cas gubernamentales en este campo, desde la Dirección de
Apropiación de TIC en el marco de la es trategia Viv e Digit al, que:
asum e com o com pr o m iso inst ituciona l la ar ticul ación y di nam ización de los esf uerzos de
las d iferentes áreas y progr am as de la e ntidad de m anera qu e sea posibl e atend er con
un enf oque dif erenc ial lo s dif erentes s ector es de poblaci ón que se cons i deran
priorit arios, bien sea por s u cond ición de vulner abilid ad o por su ro l estrat égico en la
prom oción del desarr ollo y la prosp erid ad soci al y la superac ión d e probl em áticas
sociales. ( MINT IC, s.p.)
Proyectos que en la práctica instalan y ponen en marcha algunos telecentros en
resguardos indí genas, que f uncionaban bajo los parámetros dados por el Gobierno.
Dejando en manos de l as comunidades la apropi ación o no de es tas tecnologías,
aspecto que propició la mirada cr í tica de los Gu ambianos sobre los uso s de las TIC,
concibiéndolas como un dispositivo
que per m itirá sortear las neces idades en térm inos de s eguir cons tru y end o esos lazos
de am istad, d e herm andad, de sol idarida d que e n gran m edida hac e qu e nosot ros
for talezcam os lo loc al y que perm ite apor tar a otros pr ocesos aquí en Co lom bia con
otros s ectores socia les y en otros países . Do nde nos conect am os hac e que
interact uem os (s ic). ( J. Tunuba lá, 201 1)
Es decir un proceso de construcción de nuev as relaciones sociales, pe ro también de
fortalecimient o de las propi as, anc lado a su Plan de Vi da:
Un m odelo es tructur ado d e propós itos autónom os , polític as, obj etivos y estra tegia s, que
perm ite el bue n des em peño y adm inistrac ión d e lo co m unitario por parte d e la a utor idad
en ejerc icio de s u sob eranía hac ia el pue blo Misak , s egún el Derec ho y D eber Ma yor en
cum plimiento de la Misió n de O rigen. El aborado antic ipadam ente s egún lo ref erenc iado
y fundam entad o en l a histo ria cult ural de l pas ado – pa sado, p asado r eciente, pre sente e
ideales que per m iten decid ir, inc idir, d irigir y enc auzar esfuer zos com unes para lle gar al
305
futur o desead o y/o f uturo posible con i dentid ad y s er Misak - Misak que prolon gue la
perm anencia c ultura l. (Mis ak , D., 2013)
Planteamiento que logran anclar a los aspectos d e la comunicación y educación, desde
las prácticas cotidianas a par tir de la socialización de la cul tur a:
es un a estra tegia Socio - C ultura l para ase gurar su conti nuidad del M isak - Misa k en el
territor io y su cos m ovisión. P or lo c ual, l os pri ncip ios y f undam entos de fil oso fía del
pueblo Misak deberá s er transf erida por los princ ipal es actor es ejem plar es y vivenc ian
la cot idianida d tales c om o las m am as, tatas, s hures, s huras , shu llas y dem ás núcleos de
fam ilias tanto c om unidades e ins titucion es educat ivas y los m edios de com unicac ión son
respons ables de l ser Mis ak. Por que a ellos les c orres ponde trans m itir objetiva y
cuida dosam ente a los niños el p atrim onio o lega do iden titari o ances tra l. Todos los m odos
pautados y rec urrentes de l pensar, sentir , tener y ac tuar corr ectos, hon estos , leales ,
insob ornables y jus tos; a sí c om o los valores , l as creencias del m undo Mis ak ; los
signific ados o torga dos en su m undo s oc io - cultural, las relac iones int erpers onales y la de
su entorn o. (M isak D., 201 3)
Posturas identificadas en las prácticas de los colectivos de comunicación y educación
Mis ak , que evi dencian el énfasis en fortalecer principios culturales para la perdurabilidad
de su pueblo, lo cual no implica una visión que añ ora el pasado, sino la mi xtura o tejido
entre sus tr adiciones ancestrales y las transformaciones dadas por el mestiza je y la
apertura a la construcc i ón desde la diferencia. La observación de estas prácticas
también deja ver la e mergencia de los p rocesos de lucha o resistencia que unen al
pueblo Misak con otros d e su departamento y en general del paí s, com o l a denuncia po r
la persecución polí tica, el conf licto a rmado, la ne gación sistemática de derechos y como
todo afecta su territor io , a pesar de la negación de los mismos por la cultura dominante
y los medios de comuni cación, como mencionan Carlos del Val le y Teresa Pobre te
M art ín (2009)
Los est udios interc ultural es y la “com unic ación int ercul tural” com o c am po de est udio, lo
étnico com o obj eto de es tudi o y el indíg ena y el in m igrante com o sujetos , em ergen
entonc es de ex per iencias s oc iopolític as y económ icas traum áticas: m igraciones a gra n
escala, r eivind icacio nes y dem andas político s ociales . La salida p olítica a es te “co nflicto
invent ado”, en ta nto dis cu rso públic o, es e vidente: i nvisib ilizar s ociopolít icam ente o
transpar entar m ediáticam ente las d ifer encias y “castr ar” el conf licto . (p. 197)
306
Invisibilización que ha impulsado en la comunid ad indígena la necesidad de crear sus
propias estrategias, espacios de fortalecimient o i nter no y denuncia hacia el exterior de
su territorio; para l ograr lo se apoyan en las TIC; e s el ca so de la Asociación de Cabildos
Indígenas del Nor te del Cauca – ACIN, que lo gro fortalecer su proyecto comunicativo a
partir del Telecentro, ex periencia que sistematiza Vil ma Rocío Almendra Quig uaná s,
líder indígena en su tesis de grado de la carrer a de Comunicación, de nominada: La
apropiación de internet en co munidades indígenas: el caso del tejido de comunicació n
y relaciones externas para la verdad y la vida de la Asociación de Cabildos Indígenas
del Norte del Cauca – ACIN ( 2009).
Vilma menc iona que es ineludible reconocer la relevancia de las TIC en el mundo
globalizado, ya que llegan a su comunidad cuando “apenas co mienzan a hace r
conciencia del modelo económico del capital t ransnacional” , iniciando un proceso
dialógico de confirmar l a comunicación como base de sus p rocesos de resistencia, y de
la necesidad de ap ropiar las TIC par a el mismo; ano tando que es ta estrategia de
comunicación anclada al Tejido de Comunicación es necesaria para “la defensa del Plan
de Vida del Pueblo Nasa , de los puebl os indí genas y para te jer y liberar l a palabra que
se hace camino por la d ignidad y la vi da en, desde y entre los pueblos e n resist encia
por un paí s y un mundo posibles y nece sarios”. Enfatizando en repensa r la
instumentalización para rediseñar la estrategia de abordaje, aspectos profundizados en
la presentación de este camino de reflexión y posterior acción en coher encia entre la
cultura propia y el uso de la tecnologí a seg ún l os principios de su cosmovisión. 132
Para el caso Misak, a pesar de estar ce rcanos en el territorio a e sta experi encia Nasa,
antes que la denuncia y movilización internac i onal, lo primordial es c ompr ende r los
dispositivos, de manera que puedan hacer propi as las posibilidades de estos, es deci r
la apropiación de estas t ecnolog í as
la capaci dad de hac er nue stro ( que) im plica no sólo l a tarea de e nsamblar “s ino la m ás
arries gada y fec unda de redis eñar los m odelos para que quepa n uestra he tero génea
realida d” (Mar tín - Bar bero, 2002 : 17). De esta m anera , la h erram ienta t ecno lógic a (pero
p odría ser t am bién un es pac io físic o o un rec urso m ateria l) se transf orm a en un objet o
relaci onal y de resig nifica ción d e las pr ácticas diar ias de los sujet os in voluc rados,
gener ando, u n proc eso d e re - codif icación o se a la herram ienta es usa da de form a
132 E l Tejido de C omun icación se const ituye h oy com o una de la s ex periencia s más sign ificativ as d e
comuni cación en el país, o t al v ez en Lati noaméri ca, refle jada en su plata forma ht tp://w ww .nasaaci n.org/ .
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dif e rente o co n un uso to talm ente nue vo resp ecto al us o planeado i nicialm ente por el
m ercado. (Sier ra & G ravant e, 2012, s .p)
Al plantearse desde es te tipo de apuestas, la c omunicación intercultural se entiende
como emancipatoria, trans f ormadora, de f inida c omo una comunicación centrada en el
papel del diálogo y la co nversación, es decir, pa ra el encuentro, es una comunicación
que permite la noo - política según Downing (2011 ),
una com unicac ión d e resist encia f rente a l ind ividualis m o y al c onsum o desm es u rado c om o
postura d om inante de l m ercado; c om unicación que se enc uentr a con l os nue vos
m ovi m ientos s ocial es en d efender los inter eses de las m inor ías étn icas, las m ujeres , el
am biente y la pa z. Igua l es tam bién en ocas iones y según el t em a tratado, u na “ infr apo lític a”
ref lejando “ los ni veles rea les y pers onales d e resis tenc ia y furia ( …) en g enera l no respec to
a la explot ació n económ ica que padece la gente s ino tam bién respec to a los p atrones de
hum illación p ersona l que la car acteri zan.” Cita do por Noreña, 2013)
Cambios que se encuentran en gran medida con las po sturas y prácticas de
comunidades t radicionales , que al perv ivir en su cosmovisión, no se homogenizan con
la malla dominante de l a sociedad, ya que no han suf r id o la ruptura se r humano
naturaleza, q ue se construyen a partir de lo col ectivo, la solidaridad, la cooperación;
basándose en procesos educomunicat ivos que se pueden comparar a l as denominadas
pedagogías invi sib les.
Las soc ieda des d e la tr adic ión de dica n m ucho tiem po y energ ía a produc ir los suj etos y
la orga nizaci ón s ocial q ue l os m antiene u nidos [...] Las socieda des d e la tr adició n d edican
m ucho tiem po a activid ades c eremoniales y r itu ales que v an m odelando a los sujetos en
sus hábi tos m entales y m otrices , que los sitúa n en lo s s istem as de parentes co, en la
aldea, e n el am biente de la f auna, de l a flora, d e los religiosos [...] No s on acti vi dades
producti vas en el s entid o cor riente d el térm ino [... ] Sin em bargo, son acti vidades
producti vas de un m odo dif erente, per o igualm ente es encia l: pr oducen s ujetos hum anos
y socia bilidad (W arnier, c itado p or De l Valle y Pobre te, 2009).
Escenarios que se encuentran ac tualmente en o tros movimientos al ternativos o de
resistenc ia, que reiteran principios ancestrales en la transformación del modelo de
consumo individualista al solidario, hacia el prosumidor desde la comunicación; es d ecir,
no solo un receptor pasivo, sino productor de medi os; en la producción al ter nativa d e
productos comunicativos, hacia una apropiación colectiv a y en el marco de la cultura de l
trueque, en la propuesta de una co municación emancipatoria, basada en e l
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entendimiento: “como coordinación de acciones que permite a los actores i nter p ret ar d e
una nueva manera, má s rica, su contexto” (Cisneros, 2003, s.p). Comu nicación que
aporta a las apuestas de transformación de los di versos grupos sociales, evidentes se
en las relaciones al inte rior de sus colectivos, en la mane ra en la cual realiz an sus
acciones e invitan a otros a par ticipar, en abogar por la recuperación de prácticas
ancestr ales de convivencia y relación con la naturaleza y en sus rupturas con el
mercado, entre otras acciones.
Si es a tra vés de la im aginaci ón qu e ho y e l ca pitalis m o disciplina y c ontrola a l os
ciuda danos c ontem poráne os, sobre to do a t ravés de los m edios de c om unicaci ón, es
tam bién la imaginac ión la fac ultad a tra vés de la cual em er gen nuev os patr ones
colecti vos de d isenso , de desaf ecc ión y cuesti onam iento d e los p atrones im puestos a la
vida cot idia na a tra vés de la c ual vem os emer ger form as soc iales nu evas, no pre da torias
com o las del cap ital, for m as cons tructor as de n uevas con vivenc ias hum anas . A.
Appadura y. (C itado por Bar bero, 2 008)
En este camino los planteamientos de Jesús M art í n Barbero, son un derrotero para
analizar mejor este f enó meno; para comprender cómo las comunidades “excluidas” de
este proceso de “modernización” bajo la prem i sa del progres o , han adaptado sus
intereses c ul turales al uso de estas tecnologías o q ué aspectos de éstas los ha n
permeado, ya que como Barbero menciona:
Nuestr as soc iedades son, al m ismo tiem po, "soc ied ades de l des - conocim ient o", esto es,
del no re - conoc im iento de la p lurali dad de saber es y com petenc ias cu lturales que , siendo
com partidas por l as m a y or ías populares o las m inorías indígenas o r egional es, n o están
siend o incorpor adas como tales ni a los m apas de l a socieda d ni siqu iera a los de s us
sistem as educativos . Pero l a subord inac ión de los saber es oral es y visu ales al ord en de l a
letra s ufr e actualm ente u na er osión crec iente e im prevista que s e orig ina e n los nuevos
m odos de pro ducc ión y circ ulación de sab eres y nue vas escritur as que em ergen a través
de las nue vas t ecnici dades, y especia lm ente del com putador e intern et. ( Barber o, 2002,
s.p.)
Y es en la o ralidad y la ima g en donde esta la f ortalez a de una cultu ra ancestral que ha
pervivido manteniendo una v isión de mundo en espiral, en continuo desenrrollar y
enrrollar su tejido, a partir de representaciones iconográficasde sus historias, sus
pr oblemát icas y también soluciones; en el marco de una com unicación intercultural y
emancipatoria, que se basa en la compendión de la vi da como sist ema, que se concibe
como un colectivo, desde la solidaridad, la cooperación; aunados a l as posibilidades de
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