Mitología nórdica e imagen: Un acercamiento a la representación mitológica
Abstract
Como objetivo de este trabajo de investigación nos proponemos abordar la mitología nórdica haciendo hincapié en la relevancia del proceso de creación de su representación gráfica, centrándonos específicamente en el grabado y el concept-art, comprometiéndonos a aportar diversas materializaciones basadas en dichos ámbitos artísticos y así sacar conclusiones que deriven en esclarecer el método de trabajo empleado en contraste con el tema mitológico.
Full text
TRABAJO FIN DE GRADO GRADO EN BELLAS ARTES -UNIVERSIDAD DE SEVILLACURSO 2016/17 “Mitología nórdica e imagen: Un acercamiento a la representación mitológica” AUTOR: Omar Al-Sherif Franco Saleh
TRABAJO FIN DE GRADO GRADO EN BELLAS ARTES -UNIVERSIDAD DE SEVILLACURSO 2016/17 TÍTULO: “Mitología nórdica e imagen: Un acercamiento a la representación mitológica” AUTOR: Omar Al-Sherif Franco Saleh TUTOR: D. Manuel Fernando Mancera Martínez Vº. Bº. DEL TUTOR:
INDICE TRABAJOS ARTISTICOS Grabado………………………………………………………………………………………………………….9 Concept-art…………………………………………………………………………………………………….19 ESTUDIO TEORICO Introducción………………………………………………………………………………………………….31 Mitología nórdica La mitología nórdica y sus diferencias con la griega……………………………32 La iglesia y el rechazo hacia lo pagano………………………………………………..33 La Imaginación Concepción………………………………………………………………………………………...36 Interpretación…………………………………………………………………………………….38 Representación mitológica Grabado……………………………………………………………………………………………..40 Concept-art…………………………………………………………………………………………43 CONCLUSIONES…………………………………………………………………………………………………………48 PROPUESTA DE INTEGRACIÓN PROFESIONAL…………………………………………………………..50 BIBLIOGRAFÍA................................................................................................................52
9 GRABADO
16 TÍTULO: “Sacrificios de Odín: La creación de Midgard” AUTOR: Omar Franco SOPORTE: Papel Super Alfa 250gr. MEDIDA: 37x28cm (Papel), 30x20cm (Matriz) AÑO: 2016 ASIGNATURA: Grabado II
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19 CONCEPT-ART
20 TÍTULO: “Odín: Black Silhouettes” AUTOR: Omar Franco SOPORTE: Digital, Adobe Photoshop MEDIDA: 3508 x 4960 px AÑO: 2017 ASIGNATURA: Arte y tecnología
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22 TÍTULO: “Odín: Grey scale 1” AUTOR: Omar Franco SOPORTE: Digital, Adobe Photoshop MEDIDA: 4960 x 3508 px AÑO: 2017 ASIGNATURA: Arte y tecnología
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24 TÍTULO: “Odín: Grey scale 2” AUTOR: Omar Franco SOPORTE: Digital, Adobe Photoshop MEDIDA: 4960 x 3508 px AÑO: 2017 ASIGNATURA: Arte y tecnología
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“Mitología nórdica e imagen: Un acercamiento a la representación mitológica” 32 MITOLOGÍA La mitología nórdica y sus diferencias con la griega. La mitología, ya fuese concebida como fabula o como intento de explicación de lo desconocido, juega un papel relevante en la historia del arte y sin lugar a dudas sigue constituyendo una fuente de material artístico incuestionable en nuestros días como veremos a lo largo del desarrollo de esta investigación. Cuando oímos la palabra mitología, muy probablemente la primera imagen en formarse en nuestra mente podría ser la de alguna escena (configurada en nuestro interior debido a fuentes externas como obras pictóricas, documentales, visitas a museos, cine, videojuegos, etc.) de carácter grecorromano. Esto no es de extrañar ya que qué el repertorio de obras pictóricas religiosas que encontramos en el suroeste europeo deriva de la repetición de escenografías basadas en la mitología griega o romana. Que fuese esta mitología en concreto la que predominó en gran parte de Europa no era casualidad. Estamos ante una serie de mitos estructurados de tal manera que los dioses se encuentran en posición de superioridad e invulnerabilidad frente a los humanos, “los dioses encarnan la plenitud de los valores como la belleza, juventud y fuerza, sin padecer enfermedades, vejez ni muerte (…)” (Martínez, González y Alzaga, 2015: 26) Este rasgo seria la principal diferencia con respecto a la mitología que abordaremos en este proyecto: la nórdica. En esta otra mitología nos encontramos a unos dioses, que establecidos en el mismo plano dimensional que los humanos, se intentarán salvaguardar de un destino concerniente a ambos seres por igual, evitar El Ragnarok o día del juicio final en el que tanto humanos como dioses tendrán que luchar contra los Jotun o gigantes, figura muy por encima de cualquier ser en esta mitología. A esto se le suma un conjunto de fábulas mitografías en las que la mayoría de sus dioses sufren infortunios que amenazan a su integridad y que les cuesta en mucha de las ocasiones la vida. Otro rasgo a tener en cuenta es el carácter con el que los mitos fueron creados. Sabemos gracias a Hesíodo que los mitos griegos fueron en sus origines escritos por personalidades cultivadas ,entre otras figuras, de la sociedad de entonces, en cambio en cuanto a lo nórdico se refiere, también es sabido que carecían de estas personalidades y que lo más parecido a un filósofo o una persona de letras era un antiguo excombatiente que habría tenido la suerte de vivir lo suficiente como para que en su edad anciana pudiera contemplar lo que le rodeaba y elucubrar teorías ficticias para arrojar algo de entendimiento sobre lo que no conocían. Esto hará que el contenido de los mitos varíe drásticamente por dos motivos, la naturaleza belicista de los pueblos nórdicos y por la constante transformación que estos sufrirán por la transmisión oral debido al desconocimiento de la escritura. Esto último será de vital importancia a la hora de entender la mitología nórdica ya que serán este tipo de transmisión y el analfabetismo los que paulatinamente con el paso de los años irán construyendo a la vez que transformando su repertorio de mitos hasta llegada la incursión de la escritura
“Mitología nórdica e imagen: Un acercamiento a la representación mitológica” 33 hacia el siglo XII. Será a partir de entonces cuando bajo el dominio de las letras estos relatos mitológicos serian recogidos en sus dos libros sagrados, la Edda mayor o poética y la Edda menor o prosaica: “Es propio de las sociedades ágrafas el haberlos puesto en manos de celosos guardianes, ya sacerdotes custodios de lo sagrado, ya personas capaces de comunicarse con lo divino, con lo numinioso, como profetas o vates.” (Fontán, 1998: 22) Cabría decir a grandes rasgos que el acto de transmisión oral de sus relatos en contraposición a los griegos, cuya aparición de la escritura gozo de una aparición muchísimo más temprana a la vez que ayudaría a cerrar los ciclos de cosmogonías y teogonías, no la excluye de que por su naturaleza de volatilidad en el tiempo sea igual de modificable que la grecorromana: “El temprano uso de la escritura permitió la fijación de un canon mítico; si a ello añadimos una gran libertad en la expresión, una cierta laicidad, entendernos hasta qué punto fue posible enriquecer el canon inicial, que nunca constituyo un conjunto cerrado completamente. (…) Del mismo modo que contribuía a la fijación de una versión mítica como canónica, ponía en manos de los lectores los medios para su transformación o interpretación.” (Fontán, 1998: 23) Esto nos dejara entonces, por parte de la mitología grecorromana, unos mitos que gracias a la escritura fueron ampliados y modificados y, por la parte nórdica, mitos que gracias al analfabetismo fueron de igual manera reinterpretados debido a la transmisión oral. La iglesia y el rechazo hacia lo pagano. En España durante el periodo comprendido entre el gótico y el renacimiento bajo el dominio religioso de la iglesia, gran parte de los ingresos irían a parar a la decoración de sus catedrales, iglesias, monasterios, etc., sin ser la mitología motivo de representación en estos encargos: “El comprador más importante en la España del siglo XVII, la Iglesia, no encargaba mitología, ni a título institucional, ni a título privado, lo cual determina un balance negativo y una referencia innegable al papel restrictivo de la Iglesia español.” (López, 1995: 17) El peso de la estricta moral católica y sus restricciones harían prácticamente imposible cualquier representación poco decorosa en cuanto a arte se refiere, o que ponga en evidencia cualquier rasgo considerado pecaminoso por la doctrina cristiana: “Y cuando se alargaren (refiriéndose a los pintores) a pintar cosas no religiosas sean de exemplos políticos de prudencia, fortaleza, magnanimidad y otras virydes morales que
“Mitología nórdica e imagen: Un acercamiento a la representación mitológica” 34 aprovechen y no dañen y si tal vez se ofreciere y no escusare pintar fabulas, hágalo con decoro y honestidad para que no ofenda a los ojos castos y limpios.” (Carducho, 1865: 46) Es por ello que se obviase que cualquier rasgo de mitologías profanas, como era la nórdica, no fuese a ser fuente de inspiración de las obras de arte que decorarían sus catedrales o iglesias. extendiéndose, por consiguiente, aunque en mucha menor medida, a la hora de encargar obras en el ámbito civil y en la elección de estos temas por parte de los propios artistas: “Salvo contadas excepciones, la fábula pagana renacentista, como es natural queda excluida del templo, y se le representa principalmente en los edificios civiles, en la casa, en el palacio Real, en los ayuntamientos. Pero incluso en estos lugares precisa advertir, que, en España, no se le cultiva en la pintura de caballete.” (Angulo, 2010: 34) En cuanto a la toma de decisión del artista a la hora de realizar una de obra de carácter pagano dirigida al ámbito privado hay que evidenciar la clara coartación a la que se encontraban sometidos: “Es conveniente recordar el Expurgatorio del Supremo Tribunal de la Inquisición que cita Palomino al tratar de esta materia. La regula 2 prohíbe a los pintores y escultores pintar y esculpir pinturas lascivas bajo pena de excomunión, multa y destierro de un año, a los particulares introducir pinturas de tal clase en el reino y “usar de ellas en lugares públicos de plazas, calles o aposentos comunes de las casas”. (López, 1995: 20) En gran parte, este rechazo hacia lo pagano provendría del intento de la iglesia de aferrarse a la critica que los griegos realizaron de sus propios relatos mitológicos. Este carácter critico de los griegos consigo mismos iría en contra de las modificaciones que mediante la mitografía iban alterando el significado original las fabulas. Esa desvirtuación será criticada por los historiadores y filósofos griegos, y será el argumento principal que la iglesia aprovechará para ir en contra de estos cultos: “Se ira procediendo a una interpretación en clave histórica de los mitos, en los que los primeros historiadores intentaran desentrañar el posible trasfondo de realidad oculto bajo los detalles fabulosos que lo engrandecen. (…) Lo maravilloso, en resumen, se explica como una realidad deformada. Así que el mito se cuestiona, pero no en su totalidad. (…) Los filósofos por su parte cuestionaran la tradición amparándose en los preceptos de la moral. (…) Todas estas interpretaciones llevaran poco a poco a la desaparición de la esencia de los mitos (…). Estas lecturas críticas fueron aprovechadas por los cristianos, que sentenciaron una tradición pagana que los propios griegos cuestionaban, poniendo un nuevo modelo religioso.” (Martínez, González y Alzaga, 2015: 35) Por consiguiente, la Iglesia, cuyo aprendizaje se fundamentó bajo escritos griegos y humanismo, se aferrará a personalidades como Heródoto de Halicarnaso y Platón como avales de su intención. Con respecto a este último encontrarían, debido al impacto que
“Mitología nórdica e imagen: Un acercamiento a la representación mitológica” 35 supondría su contraposición del mythos frente al logos en la Republica, el apoyo más que necesario para reforzar su idea. A pesar de estos inconvenientes si podemos encontrar, aunque escasas, algunas obras pictóricas basadas en la mitología nórdica de carácter privado. Este contratiempo deriva como afirma Antonio Palomino, tratadista y pintor del S.XVII, del interés mostrado por parte de la alta nobleza en estos mitos con el fin de demostrar así mayor distinción y poderío económico y buscarían estas obras en países extranjeros ya que estos mostrarían mucho más interés hacia los géneros entendidos como profanos. Entre el público interesado en la adquisición de obras de culto pagano encontramos como principal cliente a al rey, además de la consiguiente nobleza allegada al monarca: “Es cierto que los lienzos de esa naturaleza abundaban en Palacio y que fueron encargados con el mayor interés por Felipe II, pero ni fueron pintados en España y menos fueron pintados por españoles.” (Angulo, 2010: 34) Así vemos claramente, además de su principal comprador, como el gusto por lo profano se cultiva con notable diferencia más en el extranjero y será allí donde los interesados españoles lo encuentren. De esta misma manera nos lo aclarará Rosa López Torrijos al escribir: “En las obras de pintura conservadas son escasos los temas mitológicos que aparecen en el siglo XVI, (…) Tenemos, pues, mitologías debidas a la voluntad del rey, o de los nobles cercanos al ámbito real, y realizadas por artistas italianos, o inspiradas en repertorios italianos utilizados por artistas españoles o extranjeros.” Para continuar: “Existía poca mitología en la pintura española en su conjunto y, más cierto, si se compara con los grandes centros de la pintura profana del siglo XVII (Italia, Países Bajos y Francia). No obstante, existía mucha mitología en la corte. (…). El mejor cliente de pintura mitológica en España fue siempre el rey, y después la ciudad sede de la monarquía, (…) Luego del rey figuraban algunos nobles que encargaban obras profanas con asiduidad (…) Otras veces los comitentes eran hombres de letras.” (López, 1995: 15) A pesar de estas pinturas mencionadas, realizadas ya sean para el monarca, como la corte o la alta nobleza, como bien comenta Rosa López, el número de obras encargadas por arte de la Iglesia eclipsaría esta cifra relegando la mitología a un plano apenas visible en comparación con países vecinos como Italia. Además de la relativa escasez de este tipo de obras se les suma el ámbito al que iban encomendadas las obras por lo que la mayor parte de estas pinturas, al pertenecer a familias y colecciones privadas, permanecerían ocultas a los ojos de pueblo.
“Mitología nórdica e imagen: Un acercamiento a la representación mitológica” 36 LA IMAGINACIÓN En este apartado explicaremos el concepto bajo el que surgen las representaciones mitológicas, es decir la imaginación, recalcando la relación directa de esta con el dibujo de memoria para la ejecución de lo imaginado. Concepción. El acto de imaginar es involuntario. No hay forma posible de controlar las decenas de imágenes que pueden pasar por nuestra cabeza en los próximos cincos segundos. Podemos decir que es innato y que nadie carece de esta habilidad. Desde el momento que nos proponemos dibujar un punto, ese punto ya se ha materializado en una imagen en nuestro interior, es entonces cuando lo hacemos, es por eso que sabemos con qué forma dibujar el punto. Dirá Juan Luis González García: “Obviamente, no podemos hacernos a la idea de objeto alguno que previamente no haya hecho su entrada en nuestra mente a través de la vista, pero tenemos la capacidad de retener, alterar y recomponer esas imágenes.” (González, 2015: 418) Se podría llegar a pensar que si se dibujase mucho ese punto, una persona podría por acabar dibujándolo solo por la cantidad de veces practicado y por la directa asociación de la palabra o concepto punto a esa imagen mental pudiendo en un supuesto caso prescindir de esa imagen o no echarle cuenta. La cosa cambia cuando en vez de un punto hacemos una línea, la línea no solo podrá ser recta, sino que podrá ser lo que quiera y dirigirse haciendo donde sea. Esto dará lugar a la formación constante de esa recta de infinitas maneras y será a partir de ahí donde entre en juego la imaginación: “La imaginación o “fantasía”, según Aristóteles, radicaba en la capacidad de evocar una imagen mental a voluntad.” (González, 2015: 418) No hay un repertorio de imágenes de líneas para aprenderse y mecanizar el dibujo de cada una de ellas. Es aquí donde entra la imaginación como modelo a seguir a la hora de dibujar: “Antes de pintar, cualquiera tiene en su entendimiento la imagen de aquel objeto que desea imitar, y aquella imagen ideal del objeto exterior es la que el pintor hace visible por medio de un artificioso uso de líneas que se llama dibujo o diseño y es el que da alma o forma a la pintura.” (Mayáns, 1996: 48) Podríamos entonces decir que imaginar tiene como uno de sus fines, entre otros muchos, la representación de lo imaginado. En palabras de Juan Martínez Moro: “Los vocablos imaginación e imagen encuentran su raíz común en el término latino imago, entendido generalmente como representación, retrato o remedo. Junto a estas
“Mitología nórdica e imagen: Un acercamiento a la representación mitológica” 37 dos voces, el verbo imaginar refuerza, si cabe con más claridad, la asociación de la creatividad humana con lo que es la representación, concepción, ideación o figuración mental de una imagen.” Dibujar, por tanto, conforma un modo de representación que da a conocer el pensamiento: “La imaginación en su relación con la difusión y creación de conocimiento es una función del pensamiento que trabaja conforme a las reglas no necesariamente lógicas ni estrictamente deudoras de esquemas racionales precedentes, pero cuya motivación de origen sí que nace de la necesidad de representación de un concepto cognoscible.” (Martínez Moro, 2004: 17-21) Podemos deducir entonces que aunque hablemos de algo imaginado no se debería excluir el ser comprendido de entre sus funciones ya que como dice Juan Martínez Moro, la intención primordial a la hora de conferir sentido de difusión a una representación en base a la imaginación es en esencia el entendimiento de dicha imagen por muy inventada que esta sea: “Dibujo es una cierta y firme determinación concebida con la mente, expresada con líneas y ángulos aprobados con la verdad.” (Calvo, 1948: 14) Se partirá entonces de la imaginación para posteriormente crear las representaciones de los mitos nórdicos. Esto implica que las obras sean, ya que hablamos de la lectura de una narración, interpretaciones legibles que además de permitir reconocer a unos personajes permita también conocer la acción que se muestra en determinado momento: “La participación del artista-ilustrador tiene que ver preferentemente con su maestría en el dominio de la técnica, además de la capacidad para mejor componer los elementos de la representación, y así dar interés visual (mediante líneas de tensión, sentido de lectura, orden, ritmo, encuadre, etcétera), tanto de tipo informativo como estético a la imagen en su conjunto.” (Martínez Moro, 2004: 64) En otras palabras, la composición es uno de los elementos primordiales ya que sin esta, al estar hablando de una representación concebida mediante la imaginación, podría resultar que la estructura de la obra se viniese abajo. La composición tendrá como función primordial dar solidez y servir de hilo conductor de la imagen interpretada, es decir, narrarnos una historia: “Lo que observamos en las pinturas de vasijas griegas o en las representaciones tardorromanas o medievales son imágenes que intentan informarnos prioritariamente sobre aquello que se presenta, sobre su significado esencial, sin pretender alcanzar una ilusión de realidad mediante un dibujo basado en apariencias más fugaces. Lógicamente en la interpretación de la imagen el dibujante era consciente de que el observador podía descifrar la representación a partir de una historia suficientemente conocida por la mitología clásica o por las sagradas escrituras.” (Gómez “et al.”, 2011: 491)
“Mitología nórdica e imagen: Un acercamiento a la representación mitológica” 38 Deducimos de esto entonces que primando el entendimiento de la obra de cara al público, esta no podrán estar exenta de aquellos elementos compositivos que de manera generalizada son requeridos para su fácil comprensión: “El artista se enfrentaba, por tanto, a la necesidad de crear imágenes originales y sorprendentes, y al mismo tiempo, hacerlas familiares, manteniéndose dentro de (…) las preferencias de público.” (González, 2015: 413) Interpretación. Hablamos ahora entonces de la manera en que se plasma la imaginación. La mitología nórdica, y cualquiera en general, se entiende hoy día como algo ficticio: “Una de las definiciones posibles de la mitología es el conjunto de relatos que explican el origen del mundo, los fenómenos naturales y grandes acontecimientos protagonizados por dioses y héroes fuera del tiempo histórico. Producto de la imaginación y de la expresión colectiva.” (Martínez, González y Alzaga, 2015: 24) Teniendo esto presente en todo momento y recordando palabras de Guillermo Pérez Villalta: “Tenemos que entrar en la mitología pensando que eso no es verdad” (Pérez, 2010), nos proponemos desde el comienzo mostrar algo que no es real desde la veracidad de las imágenes que nuestra imaginación les otorga a estos mitos. En el proceso entra en juego la interpretación, que surge a la par con la imagen mental y finaliza cuando esta se lleva a cabo con la representación gráfica. Será un proceso ininterrumpido en el que las constantes variabilidades de las imágenes de nuestra cabeza irán alterando el resultado final. Estas variables que alteran la imagen inicial del mito atribuyéndole rasgos cognoscibles a algo inexistente será lo que denominemos interpretación. Hay que tener presente que para poder interpretar habrá que tener algo sobre lo que trabajar y para ello nos hará falta crearnos la imagen, ésta surgirá en base a un conocimiento adquirido. Estos conocimientos serán los mitos nórdicos. A raíz de esto una serie de cuerpos, muy básicos, empiezan a recrear todo aquello que se lee, y conforme los relatos describen gestos provocados por emociones, entornos, situaciones, etc. estos cuerpos sin característica alguna van adoptando unos rostros, unas proporciones, una indumentaria y demás detalles sugeridos por lo leído. En este momento la imaginación no está creando de cero sino que recupera aquellas imágenes creadas tiempo atrás a la hora de conocer un cuerpo, un rostro, una tela, y simultáneamente les añade características propias en consonancia con el relato. Rasgos últimos como el denotar pequeñas notas de personalidad en el ropaje o elementos icónicos de personajes concretos correrían a cuenta del grado de interpretación que el artista desee aportar, pero habrá que tener especial cuidado con esto:
“Mitología nórdica e imagen: Un acercamiento a la representación mitológica” 39 “En una fase previa al siglo XIX predominaba la función emblemática de las figuras que ilustraban relatos trágicos, caracterizadas por sus ropas o algún elemento simbólico. La sola figura y sus atuendos podía sugerir una intensa carga ontológica en la representación, pues el personaje, según su estamento, ya tenía pre asignados unos caracteres que los espectadores eran capaces de reconocer como punto de referencia estable.” (Pla, 2010: 88) Es decir, la interpretación de un mito que arroje rasgos equívocos podría resultar en la falta de legibilidad de dicho personaje. o causar el efecto contrario al mencionado por Vicente Plas y acabar por perjudicar al entendimiento de la imagen. A raíz de esto cabría recordar dos casos en concreto de nuestro celebre Velázquez, que serían sus obras Mercurio y Argos, en la que su reinterpretación de este personaje mitológico aparece en vez de con cien de sus ojos, solo con dos; y el otro caso que vendría a referirse a lo que anteriormente comentábamos por el cual su obra Hilanderas no fue entendida como la fábula de Aracné hasta el siglo XX. A partir de esta nueva imagen mental asociada a lo nórdico se regirán las consecuentes representaciones basadas en la interpretación, las que podríamos considerar nuestros bocetos mentales. Basándose en el siguiente fragmento de F.M. Conford: “La teología griega no fue formulada por sacerdotes, ni siquiera por profetas sino por artistas, poetas y filósofos… (…). No había sacerdotes que dictaran los términos de la fe desde una fortaleza inexpugnable de autoridad.” (Francis, 1923: 15-16) Joseph Campbell afirmaría lo siguiente: “Por tanto, la mitología permanece fluida, igual que la poesía, y los dioses no se concretan literalmente, como Yahvé en el jardín, sino que se les conoce por lo que son: Personificaciones producto de la imaginación creativa humana.” (Campbell, 1991: 47) Así encontraríamos esto reflejado en el sentido del término mythos como dirá Cruz Martínez de la torre: “La palabra mito procede le griego mythos (expresión), concepto que a partir del siglo V a.C. se dota de un sentido negativo, asociándose a los relatos adornados de fantasía creados por los poetas, a la vez engañosos y seductores.” (Martínez, González y Alzaga, 2015: 24) Hay pues que reafirmar la importancia de la imaginación y la interpretación en las representaciones mitológicas y el innegable peso de la tradición artística en los mitos, motivo por el que el partir de imágenes mentales para elaborar las obras sería el método de trabajo más idóneo ya que cala en la misma concepción del mito en sí, nuestra capacidad de imaginar.
“Mitología nórdica e imagen: Un acercamiento a la representación mitológica” 40 REPRESENTACIÓN MITOLÓGICA Encontraremos, en el grabado y el concept-art, la misma temática a representar, la mitología nórdica, aunque en los dos casos, ya sea en las estampas de grabados o las black silhouttes (entre otras) de diseño de personajes en el concept art, hallaremos un material artístico que, aunque difieran en cuanto a su modo de realización, nos estarán hablando en cualquiera de los casos sobre las capacidades de la imaginación y la creación de contenido mitológico. La elección de estos dos modos de representar no es azarosa. Partimos, por un lado, de la idea de grabado como un arte, y oficio, consagrado por el paso del tiempo como la primera forma de reproducción de contenido, que de manera mimética produce una imagen, igual a su matriz. Por otro lado, en el campo digital, estaríamos hablando de concept-art, cuya similitud con el grabado, a primera vista, podríamos asegurar que nada tengan que ver. Comparando el grabado con el arte digital, en concreto el concept art, se denotan bastantes diferencias tanto procedimentales como contextuales, y el aspecto o acabado que la técnica aporta en su estado final, crean entre ellas una distancia que nos hará no plantearnos si quiera una existente o posible relación entre ellas. El fin de nuestro trabajo y de haber elegido estas dos técnicas, es crear puentes que propicien la similitud, no física sino conceptual, a la hora de concebir obras mitológicas y realzar la importancia de la imaginación y creatividad hasta nuestros días. Grabado. Partiremos del grabado en primera instancia, ya que le técnica le antecede con mucho al arte digital y al ser este último en esencia deudor de muchas de sus características para con la estampación, además de ser el grabado una importante fuente de documentación y creación artística de cara a las representaciones mitológicas: “La segunda fuente importante para la pintura mitológica son las estampas, es decir, los modelos gráficos, que los pintores tomaban como ejemplo, a veces servilmente, a veces como mera “idea”, para su pintura.” (López, 1995: 49) Recordar que la primera fuente serían los libros, como lo fue las Metamorfosis de Ovidio para las representaciones de mitología grecorromana, libro que será recurrente en las librerías de casi todos nuestros pintores más influyentes: “Aunque no siempre es posible saber las fuentes literarias en la que se inspira una obra, y en ocasiones no lo hacen en una determinada, se puede señalar, por lo que nosotros hemos estudiado aquí, un texto básico y empleado con bastante más frecuencia que los
“Mitología nórdica e imagen: Un acercamiento a la representación mitológica” 41 temas, las Metamorfosis de Ovidio, que no solo sirvieron como fuente literaria primordial de las historias mitológicas, sino también como fuente plástica por sus ilustraciones, e incluso como determinante en la elección de los temas de la pintura mitológica española.” (López, 1995: 27) El hecho de que fuesen en muchas de las ocasiones las estampas de grabado las que sirviesen como fuente de inspiración para futuras obras nos arroja una cualidad innegable en cuanto a la técnica del grabado que casa directamente con el concepto de interpretación que anteriormente mencionamos. Estas estampas serian análogas a las imágenes mentales que el artista pudiese tener en mente, y de la misma manera que estas imágenes serian interpretadas para llevarlas a cabo en el lienzo, ahora las tomaría del grabado ya realizado por otro artista. El único factor del que no se desprendería el artista en esta acción seria la interpretación de la estampa que sirviese de referencia para su obra, aportándole este su propia visión de lo narrado. Al hablar de mitología nórdica nos vemos obligados, como en el caso de cualquier otra mitología, a recurrir a su fuente. La nórdica concretamente se encuentra recogida en las dos Eddas, la primera en escribirse: mayor o poética, y la escrita por Snorri posteriormente: menor o prosaica. En cualquiera de los casos nos encontramos que ambas son dos fuentes literarias. De este modo al observar una obra mitológica no se podrá prescindir de la previa información que estos textos nos ofrecen ni viceversa. Al tratarse de reinterpretaciones en base a textos literarios habrá que ver tanto obra como fuente de un modo indivisible para su correcta apreciación: “Abordar las imágenes desde los textos, sin atender a la retórica visual, implica soslayar la capacidad de aquellas para actuar como objetes independientes y afectar al espectador (…). Igual de erróneo es olvidarse de la interrelación de los textos, como si fueran un adorno o un suplemento para la sociedad letrada, que prescindiría de la mediación plástica. Hay que analizar imagen y palabra al unísono.” (González, 2015: 424) Ya que se parte de texto para elaborar reinterpretaciones artísticas, destacaremos la tradición que esto supone en la imbricación de las letras con el arte. Como apunta Robert Rosenblum al referirse a dos de los más notables pintores nórdicos del romanticismo: “En dos obras exactamente contemporáneas de estos maestros - El anciano de los días de Blake y El nacimiento de la luz de Cartens, ambas de 1794 – encontramos nada menos que dos interpretaciones personales del origen del universo, intentos de apasionada ambición de reescribir el Libro del Génesis.” (Rosenblum, 1993: 50) Volviendo a recalcar la importancia de lo anteriormente comentado, observamos cómo estos textos carecen de ilustraciones lo que obliga al lector, al igual que en su época a
“Mitología nórdica e imagen: Un acercamiento a la representación mitológica” 48 CONCLUSIONES Durante el trabajo de investigación que aúna el proceso mental a la hora de concebir una obra plástica con la mitología, nos hemos visto involucrados en el acercamiento hacia diversas áreas cuya finalidad ha sido en todo momento arrojar una aproximación más certera hacia el entendimiento del papel que la mitología jugó en una época en la que fue rechazada y como hoy día puede desempeñar el rol opuesto siendo ahora acogida con buen gusto en la industria visual y de entretenimiento. A partir de la contextualización de la representación de mitos paganos en el periodo comprendido entre el gótico y el renacimiento y la relación de estos con el panorama español eclesiástico de dichas épocas nos hemos acercado en primera instancia a entender como cualquier mitología y su representación fueron tratados en territorio español, de lo cual deducíamos la falta de apoyo con que las creaciones artísticas de este ámbito no gozaban. Esto nos hará discernir la relativa escasez de obras basadas en cualquier temario mitológico. A través de esta posición con respecto a la iglesia y la mitología y las diferencias que encontrábamos con la mitología griega, de excepcionalmente mayor aceptación iconológica en contraposición a cualquier otra temática pagana como seria la nórdica, entenderíamos por qué será hoy día motivo de revalorización y objeto de interés para las artes. Es por ello que siendo esta escasez motivo de indagación, nuestro proyecto saca en conclusión que hoy por hoy el papel de la mitología en arte es un campo plenamente abierto a ser explorado y explotado de manera que las artes sirvan de conductor directo en la representación de la misma. Una vez argumentado el marco temporal y social en que se mueve el origen de nuestro tema de representación nos veíamos en la posición de explicar cómo estas imágenes surgirían para corresponder a unos relatos ficticios de los cuales solo podíamos tener referencias de ellos a través de los textos escritos. A raíz de esto nos veríamos inmersos en conceptos tales como la imaginación y la interpretación de las imágenes mentales formadas en nuestra cabeza para corresponder a estos textos y dar así forma material a la mitología nórdica. Habiendo entrado en conflicto la correcta adecuación de lo leído con lo expresado recalcábamos la importancia de la representación mitológica como síntesis de unos relatos cuyo fin último es transmitir el significado de una narración y como fiel conductora del imaginario mental del artista. Tras la concreción de la fuente de la que se extraería la mitología nórdica y qué papel juegan los procesos mentales a la hora de generar imágenes en base a estos, diremos que nuestro trabajo habrá logrado abordar satisfactoriamente uno de los aspectos principales a investigar de los que se planteaban abordar con este proyecto, que la imaginación y creatividad humana se prestan a la interpretación de textos, en nuestro caso mitológicos, y que ésta conexión con las letras reforzara el sentido artístico de la representación e interpretación. Sacamos en conclusión que las artes plásticas y la mitología, entendiéndola desde el
“Mitología nórdica e imagen: Un acercamiento a la representación mitológica” 49 formato en que viene recogida, es decir las letras, se prestan en su unión a favorecer el acto creativo de imaginar y a la creación de material artístico, Tras exponer la manera en que la mitología aflora en nuestra mente y mediante qué medios de los que disponemos elaboramos una correcta adecuación y representación plástica, abordamos dos técnicas las cuales beben directamente en cuanto a semejanza conceptual con la mitología y sus fuentes. Estas serían el grabado y el concept-art. A través de la argumentación de cómo estas dos técnicas dispares entres si arrojaban independientemente relaciones con la mitología nórdica y su manera de ser materializada establecimos un puente de unión entre estos dos modos de representación a través del cual dedujimos que de manera análoga a como el grabado sirvió de fuente de inspiración para las antiguas representaciones artísticas en mitología, ahora el concept art tomaría el testigo y se prestará a la reinterpretación de lo mitológico. Con este capítulo llegamos a la conclusión de que el arte digital es un importante sector a tener en cuenta ya que ,a pesar de las connotaciones que este pueda conllevar por el público o perfil de la industria a que va dirigido, cumple con todas las expectativas que se pueden esperar de un medio artístico tradicional, como lo es el grabado, además de esclarecer tras esto que el concept-art será un medio idóneo para hacer destacar el valor de la creatividad y como argumentamos en nuestro trabajo, idóneo para la mitología. Llegados a este punto diremos que el proyecto además de hacer cuestionarnos y arrojar luces hacia que camino adopta la mitología en nuestros tiempos y que relación puede tener con los procesos germinales de creación artística, nos abre puertas de cara a futuras investigaciones, siendo éste nuestro trabajo de investigación una pequeña aproximación a la relación arte-mitología, y nos brinda la posibilidad de encarar una futura tesis doctoral en la que se estudien en muchísima más profundidad conexión entre las mitologías mundiales, su representación y las técnicas artísticas a lo largo de la historia.
“Mitología nórdica e imagen: Un acercamiento a la representación mitológica” 50 PROPUESTA DE INTEGRACIÓN PROFESIONAL Llegados a este punto nos atañerá relacionar las obras y el tema que estas tratan con respecto a la inserción de ellas en el ámbito profesional. Hemos partido de dos tipos de arte. Uno, que siguiendo con el clasicismo académico con el que se nos forma en muchas de las asignaturas de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, aborda el grabado. Por otro lado, nos encontramos el concept-art. Este, hablando en terminaos de mercado, diferirá con mucho de cara al grabado, tanto en espectador como en comprador. Hablamos pues de dos tipos de arte que nos dan lugar a dos tipos de salidas profesionales muy distintas. Aunque en nuestro marco teórico hayamos establecido consonancias entre estas dos materias en cuanto a concepto, proceso de concepción y realización de ambas, nos resultaría imposible forzar que cada una de ellas invada el ámbito de mercado que ocupa la otra. Por ello focalizaremos el fin último de estos trabajos de dos maneras diferentes. Estos serán: La búsqueda de dar salida a las obras en el mercado del arte estrictamente hablando, y la ilustración editorial, para el caso del grabado; y, la creación de un dossier digital destinado por un lado a dar a conocer la capacidad de generar ideas y a la búsqueda de empleo como artista de concept-art en el sector de los videojuegos y la industria cinematográfica. Dichas opciones distan mucho de casar entre ellas, no por ello, la intención con la que se planteó este trabajo de investigación se ve ahora devaluada ya que con él se dio en todo momento reconocimiento y valor a la práctica de la imaginación en el arte mediante la mitología nórdica como tema y dos procesos técnicos que lo avalan. En cualquiera de los casos, el temario mitológico, y en concreto el que tratamos en nuestro proyecto, el nórdico, gozara de una aceptación que si bien en épocas pasadas carecía de él, a día de hoy encajara en cualquiera de los ámbitos mencionados sin inconvenientes, siendo todos nosotros testigos de la propia iniciativa de diferentes sectores actuales en la incursión de esta mitología. De manera colateral, en la búsqueda de la profesionalización en el arte, nos vemos ahora con que las obras artísticas que aportamos se ven bifurcadas hacia dos ámbitos que a nivel de acogida de cara a la sociedad distan mucho de compartir semejanzas. Esto no debe dar lugar una errónea interpretación de intenciones de cara a la incursión en el mundo artístico, que, emancipado de la enseñanza, requerirá del artista la especialización en un campo especifico de la creación de arte. De diferente manera, la capacidad de abordar diferentes ámbitos y procesos de creación denotan la mayor de las virtudes de la profesionalidad. A partir de esta declaración de
“Mitología nórdica e imagen: Un acercamiento a la representación mitológica” 51 intenciones abordaremos el conjunto de obras que se aportan de tal manera que, al igual que sucede con las obras de concept-art y su intencionalidad de configurar un dossier, estas conformen una muestra o dossier, valga la redundancia, de mayor envergadura y alcance, con que de manera comercial poder demostrar capacidades artísticas tanto en sectores que requieran cualidades tradicionales o clásicas como en otros en los que se exijan aptitudes más actuales y en consonancia con el mercado digital o de entretenimiento. Esto supondrá que, además de haber conseguido aunar dos procesos artísticos aparentemente dispares y de haber desarrollado unas hipótesis y conclusiones en base a la defensa de estos, nuestra propuesta de inserción en el ámbito profesional se vea ahora inclinada a favor y en defensa de la pluralidad en los métodos de creación, de tal manera que se remarque con aun más fuerza el carácter potencialmente positivo que juega la imaginación, ya que ella, al igual que siendo la unificadora de los medios tan opuestos que hemos presentado, será la encargada de abrirnos infinitas posibilidades en cualquier área en que se requiera de ella dada su más que obvia capacidad de denotar solvencia y criterio, siendo esto en mi opinión, la mejor y más sincera manera de ofrecer un material artístico que, sea cual sea su medio de difusión, vaya destinado a un público.
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