El predicador ante el teatro de la gloria celestial: sermones en las fiestas de beatificación de Teresa de Jesús (septiembre y octubre de 1614)
Abstract
The panegyric sermon in the beatification feast was an outstanding oratory work in the panorama of the baroque preaching. The sermons celebrated on the beatification of Blessed Teresa were dictated by the theological Carmelite tradition, the particular circumstances of the celebrations and the strong personality of the Mother. From a wide sample of sermons taken from the compilations and books of feasts published in 1615 this article looks at the roll of the preacher as witness, deponent and singer of the glories of the universal Preacher, the meaning of the sermon like a representation of the virtues from the venerated nun, and finally the prevailing trend in the composition and rhetorical ornament to make a word-painting.
Full text
José Jaime García Bernal 131 ISSN 1540 5877 eHumanista/Conversos 7 (2019): 131-153 El predicador ante el teatro de la gloria celestial: sermones en las fiestas de beatificación de Teresa de Jesús (septiembre y octubre de 1614) 25 . José Jaime García Bernal (Universidad de Sevilla) I. Introducción: los sermones en las fiestas extraordinarias del barroco hispano. El repertorio de la beatificación de Teresa de Jesús. El sermón panegírico en ocasión de las fiestas de beatificación constituye una pieza oratoria con características propias dentro de la literatura homilética del barroco hispano (Herrero García 1942; Herrero Salgado 1996, 323). Sujeto a la doble función de proclamar el triunfo del siervo de Dios o de la bienaventurada virgen y de interpretar en clave teológica la fiesta religiosa en la que esta misma plática se inserta, su intención y estructura presenta rasgos genuinos que difícilmente pueden comprenderse si aislamos el texto de los protagonistas y circunstancias de su contexto festivo que facilita el intercambio de motivos y argumentos para la armadura de la oración sagrada. Si bien es innegable que los predicadores de circunstancias dictaron sermones en las festividades comunes de todo el año litúrgico, reguladas por los cabildos catedralicios que establecían los repartos y monopolios (Burrieza 2004, 88), no es menos cierto que la solemnidad festiva, que tenía lugar ante un autorizado auditorio, en un espacio singular, les ofrecía la oportunidad de mayor lucimiento. El orador se hallaba en el brete de adaptar las recomendaciones generales de las retóricas sagradas a las particularidades de la ocasión extraordinaria (Sáez 2002, 48) teniendo que decidir entre la ostentación verbal y la contención, parámetros que atravesaron el discurso barroco (Aragüés 2002, 83). No era sencilla la tarea de componer una prédica en honor del nuevo beato, hijo de la tierra, bien conocido por los concurrentes al acto litúrgico; se corría el riesgo de desbarrar a juicio del experto, o aún peor, de decepcionar al vulgo. Tampoco lo era descifrar las entrañas de los misterios de la entrada en la gloria del elegido, premio a sus sacrificios en vida, pues ambas dimensiones, la mundana y la celestial, se careaban en los espacios de la celebración, representadas en altares, emblemas o jeroglíficos. La saturación sensorial y emotiva del público, acumulada a lo largo de las jornadas festivas, lo predisponía sin duda a recibir un mensaje con el que ya estaba familiarizado pero también lo impacientaba y hacía más exigente ante la palabra del orador. Así pues, el sermón para la fiesta extraordinaria de la Iglesia que era siempre una beatificación, exigía temple y no poca habilidad del predicador que supiese aprovechar la experiencia inmediata de los homenajes festivos y la memoria mediata de la vida leída o transmitida del beato, siempre que fuera capaz, a su vez, de cruzarla con los lugares de la Sagrada Escritura o de la tradición de la Iglesia que recomendaba la preceptiva del género (Cerdán 1983, 225; Herrero Salgado 1996, 378). Los riesgos eran múltiples y también las estrategias para rematar un buen discurso que exaltara el ánimo de los asistentes y persuadiera a los fieles a perseverar en las virtudes que el homenajeado encarnaba en grado heroico (Egido López 2001, 94). En ello residía, precisamente, el mayor desafío del subgénero del sermón festivo: en el ejercicio público de saber representar los merecimientos y premios de un espíritu excepcional, en el día que cielo y tierra se hermanaban para celebrar su gloria, ante aquellos que ya habían empezado a honrarle y venerarle (Vincent-Cassy 2010, 79). 25 La investigación que sustenta este trabajo se ha realizado en el seno del Proyecto de I+D « La construcción de un mundo nuevo: circuitos económicos, dinámicas sociales y mediadores culturales en las ciudades atlánticas del sur de España, siglos XVI-XVIII » (HAR2017-85305-P) financiado por el Programa estatal de fomento de la investigación científica y técnica de excelencia del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad.
José Jaime García Bernal 132 ISSN 1540 5877 eHumanista/Conversos 7 (2019): 131-153 En las siguientes páginas vamos a dar cuenta de algunas de estas estrategias de adecuación de las reglas y recursos propios del predicador barroco ante el reto de recrear el triunfo del nuevo santo en el marco de una fiesta religiosa extraordinaria que moviliza un repertorio de lenguajes (escenografías, emblemas, jeroglíficos y poesía expuesta) con los que entra en diálogo (García Bernal 2006, 553-562). Los materiales en los que nos hemos basado para esta indagación preliminar sobre los sermones de beatificación corresponden todos ellos a las fiestas por la beatificación de Teresa de Jesús, celebradas en el otoño de 1614 en los distintos reinos de la monarquía (San José 1615). Algunos acompañan las relaciones de fiestas que se publicaron al año siguiente para dejar memoria de las solemnes jornadas que se vivieron en la provincia de Castilla, la tierra natal de la beata. Los cinco sermones que agrupa el relato de Valladolid, predicados por religiosos de distintas órdenes, son un buen exponente de este primer formato editorial (De los Ríos Hevia Cerón 1615, 136r-227v) 26 . En la Corona de Aragón fueron las autoridades ciudadanas las que encabezaron la edición de fiestas, sermones y poesías en libros impresos de cierto grosor que sirvieron para demostrar de la devoción del reino. La Audiencia de Barcelona reunió en un solo ejemplar, las fiestas de las principales ciudades y villas del principado de Cataluña “con muchos sermones de Varones muy doctos que en todas partes predicaron” (Dalmau 1615) 27 . Mientras que el poeta y escritor Luis Díez de Aux recibió el encargo de los diputados del reino de Aragón para componer su Retrato de las fiestas de la Imperial Ciudad de Zaragoza que concluye con “quatro magistrales sermones” (Díez de Aux 1615) 28 . La más amplia compilación de discursos sagrados dedicados a la beatificación de la madre Teresa fue ordenada, sin embargo, por el general de los descalzos fray José de Jesús María y dedicada a Paulo V. Salió a la luz en la imprenta madrileña de Alonso Martín con el título de Sermones predicados en la Beatificación de Teresa de Jesús (Jesús María, 1615) y reúne un total de treinta y cinco piezas oratorias de las cuales hemos seleccionado las dieciocho primeras que corresponden a las homilías dictadas en los conventos carmelitas, descalzos o calzados, de Madrid, Toledo, Alcalá, La Bañeza (en el obispado de Astorga), Alba, Ávila, Pamplona, Manzanares, Sevilla y Granada 29 . 26 Los predicadores fueron: fray Baltasar Navarrete de la orden de Santo Domingo, fray Alonso de Herrera, predicador general de San Benito, fray Cristóbal de Ovalle de la orden de San Agustín, el padre Francisco Lavata prepósito de la casa profesa de Valladolid y fray Antonio de Sagrameña, definidor de la provincia de Castilla la Vieja de la orden del Carmen. 27 Se imprimieron los sermones de fray Pedro Jover, provincial de la provincia franciscana de Cataluña, (en el convento de San José de los padres descalzos de Barcelona), fray Juan Gazo, franciscano, el padre Vicente Navarro, jesuita, catedrático de teología en el colegio de la Compañía en Barcelona, Fray Jerónimo Ezquerra, prior del convento de san Jerónimo de Val de Hebrón, el padre José Serrano de la observancia del Carmen predicado en la iglesia de la Concepción de las descalzas de Barcelona. 28 Merecieron los honores de la imprenta entre los que subieron al púlpito del convento de carmelitas descalzos de Zaragoza: Fray Jerónimo Bautista de Lanuza, Provincial de Aragón de la Orden de Predicadores, Fray Diego Murillo, predicador general de la orden de San Francisco, el Dr. Gaspar Ram, catedrático de Prima Teología en la Universidad de Huesca y Fray Marco Antonio Miravall, provincial de la orden trinitaria en los reinos de Aragón. 29 Se trata de los siguientes predicadores, ministerio, orden religiosa y lugar de la predicación: fray Jerónimo de la Tiedra, predicador real, dominico, y el padre Jerónimo Florencia, jesuita (convento de San Hermenegildo de los padres carmelitas descalzos de Madrid); fray Gregorio de Pedrosa, predicador real, y fray Domingo Daza, predicador real (convento de carmelitas descalzas de Madrid); Nicolás Ricardi, catedrático de Santo Tomás de Valladolid, dominico (carmelitas calzados de Madrid); Dr. Luis de Tena, canónigo magistral de Toledo, y Dr. Alonso de Villegas, canónigo doctoral de Toledo (carmelitas descalzos de Toledo), padre Cipriano de Aguayo, jesuita (carmelitas descalzas de Toledo), fray Juan González, catedrático de la Universidad de Alcalá (carmelitas descalzos de Alcalá); fray Antonio de Cáceres, obispo de Astorga (carmelitas descalzos de La Bañeza); fray Juan de Arauz, franciscano (carmelitas descalzas de Alba); padre Juan de Herrera, jesuita (descalzas carmelitas de Ávila); fray Antonio de Alvarado, abad de Irache (descalzos carmelitas de Pamplona); Dr. Paulo Zamora, carmelita descalzo (carmelitas descalzos de Manzanares); Manuel Sarmiento, canónigo magistral de Sevilla y fray Agustín de Hinojosa, franciscano (colegio del Ángel de la Guarda de carmelitas descalzos de Sevilla); Dr. Pedro de
José Jaime García Bernal 133 ISSN 1540 5877 eHumanista/Conversos 7 (2019): 131-153 En los exordios e introducciones de cualquiera de estos discursos no es raro encontrar consideraciones sobre el oficio del predicador, la responsabilidad de su testimonio, la obligación de adaptar la materia del sermón a las circunstancias de la jornada o a la dignidad de la audiencia. Por este sendero nos internaremos también nosotros para desbrozar la selva de referencias narrativas cruzadas que es el sermón de santos. Pero hay mucho más en los preliminares de estos textos, cuando van agrupados y encabezados por un escritor religioso que hace de compilador y selecciona el material con fines, a veces explícitos, que vienen modulados por las directrices de la política pastoral de la religión. También el cuerpo principal de cada uno de ellos y sus conclusiones deparan gratas sorpresas, pues la estructura misma de la oración sagrada está condicionada por el concepto o idea de la fiesta en su conjunto y se proyecta a un horizonte comunicativo que supera la situación pragmática del disertador en el púlpito aunque tampoco pueda ignorarla. El texto remite, finalmente, al hecho conmemorativo que condiciona, por su fuerza extraordinaria, el estilo y el decoro del discurso volcado, como veremos en el epígrafe final de este trabajo, hacia una retórica visual que se apoya en elementos visibles del propio escenario festivo, junto a otros evocados por el predicador entre la memoria compartida con los devotos de la madre Teresa de Ávila. II. La beata Teresa de Jesús, universal predicadora. El predicador en el espejo de la verdad revelada. Fray Diego Murillo señalaba en sus Discursos predicables la dificultad de combinar el evangelio del día, las virtudes del santo y las exigencias de un auditorio de circunstancias (Herrero Salgado 2001, 623), reprochando la impericia de los predicadores que se excusaban de tratar la doctrina moral derivada de los merecimientos del siervo de Dios concentrándose tan solo en el tema del evangelio del día, o al contrario, de aquellos otros que únicamente se ocupaban del elogio del bienaventurado olvidando el sentido de la Escritura. Lo ideal era naturalmente ir entreverando ambos registros como recomendaba hacer Terrones del Caño en los panegíricos de santos universales del cristianismo (Herrero Salgado 1996, 323-325). Pero esta técnica no era tan sencilla de aplicar cuando se trataba de ameritar las virtudes heroicas de los nuevos campeones de la Iglesia. La mejor opción era entonces traer a colación aquellas gracias espirituales que hubiesen trascendido el ámbito estricto de la religión divulgándose entre la población para ajustarlas luego al sentido del Evangelio. La simpatía y la veneración que gozó Teresa de Jesús ya en vida, que no dejó de crecer en los años inmediatos a su óbito, facilitaba en principio esta operación (Alabrús y García Cárcel 2015, 107). Los predicadores de las fiestas de 1615 podían disponer de los escritos de la propia santa, reunidos en la recopilación de Fray Luis de León (1991), de la Vida muy temprana del jesuita Francisco de Ribera (1590) y, sobre todo, de la más divulgada biografía intelectual, conformada y publicada bajo la rúbrica del jerónimo Diego de Yepes que parece deberse a la pluma del carmelita Tomás de Jesús Sánchez Dávila 30 . Esta última, publicada en Zaragoza en 1606, y particularmente su Libro Tercero que se ocupaba de dar cuenta "de las virtudes heroicas y otros dones y gracias con que Dios dotó a la bienaventurada" fue utilizada por algunos predicadores de las fiestas de 1615 que trataron de concordar las experiencias místicas de la religiosa con el capítulo 25 del evangelio de San Mateo, referido a las vírgenes prudentes, hilo Avendaño, canónigo de Granada, y fray Diego de la Cueva y Marín, dominico (convento real de carmelitas descalzos de Granada). 30 Acerca de la atribución de la obra al carmelita consúltese la introducción a la reciente edición de la misma de Manuel Diego Sánchez (OCD) (Sánchez Dávila, 2014 [1606], XV-XVIII) y la bibliografía citada en la nota 14 de dicha obra. Acerca de Diego de Yepes, véase la biografía del mismo autor (Diego Sánchez, 2014).
José Jaime García Bernal 134 ISSN 1540 5877 eHumanista/Conversos 7 (2019): 131-153 conductor del sermonario, ya citado, que ordenó formar el general Fray José de Jesús María 31 . Las vidas ilustradas de la beata pudieron ser asimismo consultadas por los religiosos que cantaron sus glorias en las solemnes jornadas del año de la beatificación, como acredita, por ejemplo, el sermón del padre Cipriano de Aguayo 32 (1615, 98r-120v) que posiblemente se sirvió de la colección de grabados ejecutada por Adriaen Collaert y Cornelis Galle para la Vita Beatae Virginis Teresiae a Iesu 33 . Y todo ello por no hablar de las composiciones, fragmentos de sus obras o noticias de milagros que corrían manuscritas (Álvarez 2015, 149). Sin embargo esta misma abundancia de información era del conocimiento de los espíritus más aficionados a la beata que poblaron las gradas y bancos de muchas iglesias carmelitas donde se oficiaron las solemnes funciones. No dejaba de ser comprometedor para el predicador real fray Gregorio de Pedrosa 34 dirigirse al público congregado en la iglesia de las carmelitas descalzas de Madrid “porque es muy dessazonada ocupación para hombres de ingenio ser Relatores sin caudal de propios pensamientos, que es forçoso faltar en lo que todos saben” (Pedrosa, 1615, 40r). Obstáculo que consigue orillar amparándose en el capítulo tercero del Camino de perfección donde la madre Teresa ligaba estrechamente la función de los predicadores al sentido de la reforma que acababa de instituir: para que en perpetua oración se ocupen, rogando a Dios por los Predicadores, para lo que Dios nos juntó (son sus palabras) y para lo que yo desseo seamos algo es para que con nuestras oraciones ayudemos estos siervos de Dios que auiendo de tratar con el mundo, viuir en el mundo, y tocando negocios del mundo, ser en lo interior extraños del mundo y enemigos suyos, y ser, no hombres, sino Ángeles, mucha ayuda han menester (Pedrosa, 1615, 40v). No sería el único predicador que buscó amparo en este pasaje de la santa escritora para justificar el ministerio de la palabra sobre quien era, a decir de fray Juan de Arauz 35 , universal predicadora, pues “yo he topado muchas almas aprouechadas, vnas que viuen y otras que gozan de Dios, que confessauan no auer tenido otro maestro” (Arauz, 1615, 153r). El franciscano había anunciado previamente en el exordio a su homilía que Teresa era la cabeza del Monte Carmelo que epilogaba “todo quanto bueno, bello y precioso puso [Cristo] en su Esposa la Iglesia”. Razón que se desgranaba en una condición natural bondadosa que recordaba a la del rey Salomón: pacífica, querida por Dios y Ecclesiastés que significaba predicadora por excelencia. De su divina elocuencia habló también desde el púlpito el canónigo magistral de la catedral de Sevilla don Manuel Sarmiento recordando la séptima perfección del Esposo que se trasminaba en la Esposa (léase aquí nuestra beata): 31 Nos referimos al célebre pasaje Prudentes vírgenes del Evangelio de Mateo, capítulo 25, sobre el que volveremos a lo largo de este artículo. 32 Cipriano de Aguayo (S.I), nacido en Sevilla en 1570, ingresó en la Compañía en 1586 y falleció en la casa profesa en 1620 (Herrero Salgado, 2001, 623). 33 Vita Beatae Virginis Teresiae a Iesu que se imprimió en Amberes (Collaert 1613). Iniciativa editorial que formó parte de un ambicioso plan de difusión de la obra de Santa Teresa orquestado por fray Jerónimo Gracián, confesor de la Madre y provincial de la orden en la última etapa de su vida, y muy especialmente por sor Ana de Jesús Lobera, antigua compañera de Teresa y priora de las Descalzas de Bruselas desde donde se ocupó de seleccionar los motivos para las ilustraciones y supervisar su realización. Cfr. Juan Bosco de Jesús (1995, 368); María José Pinilla (2013, 183-202). 34 Fray Gregorio de Pedrosa, predicador real, llegó a ser obispo de Valladolid (Burrieza 2004, 82). 35 Fray Juan de Arauz, franciscano, hijo de la provincia de Santiago, obispo gaudigense, predicó el sermón de Alba y el de inauguración de la capilla del Sagrario de Toledo en 1617 (Herrera Salgado 1998, 663).
José Jaime García Bernal 135 ISSN 1540 5877 eHumanista/Conversos 7 (2019): 131-153 que era suauíssima su plática y tanto que atraía las gentes al seruicio de su Padre más eficazmente que Orpheo, con la dulçura de la música, con essa reduxo a la Madalena, rindió a San Pablo, aficionó a S. Pedro, que dixo Quo ibimus? Verba enim vitae aeternae habes. Trocó los que yuan a prenderle: Nunquam sic locutus est homo (Sarmiento 1615, 206v). Todavía va más lejos el maestro fray José Serrano en el primer sermón de la octava de la iglesia de San José de los descalzos de Barcelona al ceder el púlpito a la propia beata que había meditado tantas veces en su vida sobre las palabras del rey David, Misericordias domini in aeternum cantabo, que recoge el salmo 88: Hame parecido predicarlas dexando el santo Euangelio que se ha predicado en el sacrificio de la Missa por ser palabras que sin duda predicaría oy la SS. Teresa a tan illustre y grauíssimo auditorio, si estuuiesse en este lugar en el que yo me hallo aunque indignamente (Serrano 2015, 65r). La actuación del predicador de la fiesta, aunque frisara la osadía por tratar temas tan elevados, quedaba de este modo libre de la sospecha de soberbia y doblemente legitimada al apoyarse en las palabras auténticas de la beata que resultaban, a su vez, canal privilegiado de comunicación del Verbo divino. Surge, surge, Teresa, clamaba fray Juan Gazo en el convento de San José de descalzos de Barcelona, invitándola a que fuera ella misma quien “señal[ase] y cant[ase]” a los allí congregados por medio de su ejemplo en palabras y en obras (Gazo 1615, 91v). Un ejemplo de virtud que podía verificarse mediante el testimonio de haber tenido trato personal con la bienaventurada lo que siempre atraía la atención de los asistentes. Conociendo bien esta inclinación del pueblo, Fray Antonio de Cáceres, obispo de Astorga, no dudó en confesar ante sus feligreses que había entrado una vez en el retrete de la mística y que le pareció “un hospital robado porque ni mesa, ni arca, ni cofrecillo, ni quadro de imagen ni cosa otra auía en sus celdas, sino una tarona de tablas y una cruz de palo” (Cáceres 1615, 139v). En otros casos, la prueba testimonial que aporta el sermón es indirecta pero de tan alto valor por la dignidad del testigo y su cercanía en vida a la beata que su impacto para confirmar el discurso resulta igualmente efectivo. Lo sabía el abad de Irache, fray Antonio de Alvarado cuando revela en su alocución, acudiendo al testimonio de fray Domingo Bañes, confesor de la madre Teresa, el raro privilegio que concedió el Señor a su hija de tener “palabras y estilo para declarar los misterios altísimos que por su incomprehensibilidad eran tan secretos y ocultos” (Alvarado 1615, 187r). Un premio no menor al que había disfrutado fray Jerónimo de la Tiedra quien reconocía delante de toda la corte reunida en el convento de carmelitas descalzos de Madrid: “auerla yo comunicado y predicado, y aún lleuádola de alguna limosna en nombre de mi conuento de Áuila, y auer en retorno recebido doctrina y santos consejos de nuestra santa virgen” (Tiedra 1615, 4r). Como se aprecia en los ejemplos precedentes, la suma de testimonios (ya fueran testigos presenciales o informantes indirectos) que adornan las piezas oratorias de los Sermones Predicados demostraba la íntima conversación que tuvo la bienaventurada con el Altísimo y las gracias que recibió de su Esposo que ella supo revertir en forma de consejo y doctrina a todos los que la trataron. En la Dedicatoria al sermonario, Fray José de Jesús María, consciente de la riqueza de estos testimonios, entre las piezas que previamente ha seleccionado, redimensiona la idea del testigo de calidad para presentar a los eclesiásticos que elevaron sus oraciones desde púlpito en aquellos días festivos como los nuevos deponentes de un segundo proceso en el que se medía la fama pública de la beata virgen. Los apóstoles de esta nueva edad:
José Jaime García Bernal 136 ISSN 1540 5877 eHumanista/Conversos 7 (2019): 131-153 han hecho declaración de la verdad como predicadores Euangélicos, y si no ante juez delegado y notario, han predicado y pregonado sus dichos en el público teatro de la Yglesia, y lugar dedicado para anunciar las verdades Católicas al pueblo Christiano. El compendio de sermones resulta entonces, siguiendo el símil que propone el general de los descalzos, una nueva información de testigos (más allá de la oficial que llegó con los Remisoriales) y entre ellos “de los más calificados en Santidad, erudición y sabiduría de los Reynos”, en la que priman la autoridad de las voces y su independencia al ser “sermones agenos y no propios, que en causa propia no son tan abonados testigos los hijos y paniaguados de la misma familia, como los de fuera della” (Jesús María 1615, Dedicatoria). En efecto, dominicos, franciscanos y jesuitas ocupan las páginas de los Sermones Predicados por encima de los religiosos de la orden del Carmen, manifestando la fama de la virgen Teresa “en levante, septentrión y mediodía… y hasta en la remota América”, inflamada devoción y general aplauso que servirá para abrir el camino a la canonización. III. Celebrar la gloria de la beata Teresa de Jesús. El modelo del sermón de beatificación. “Gloria en el cielo con templos y altares en la tierra, esta es la beatificación de algún santo”, nos dice Cristóbal de Ovalle en su sermón de las fiestas de Valladolid (Ovalle 1615, 179r). Y fray Juan de Arauz apostilla: “Esta gran fiesta… consagra el cielo y la tierra a las insignes victorias, a los trofeos misteriosos” (Arauz 1615, 153r). Doble tarea, en principio, la del predicador del sermón de beatificación barroco: ponderar la gloria del merecer, en las virtudes, y el regalo del gozar, en las bodas místicas. Los tratados de retórica sagrada recomendaban a quienes tenían que cantar las excelencias de los santos: fomentar la devoción entre los fieles ponderándolos “como grandes privados en el Palacio de Dios” para lograr que se invocaran como intercesores, alentar de este modo la esperanza en la salvación de las almas y mover, por añadidura, a los oyentes a la imitación con su ejemplo 36 . Gaspar de Ram, catedrático de teología en la Universidad de Huesca, que ocupó el púlpito en el convento de religiosas descalzas de Zaragoza, perfila algo más este principio general. Los santos antiguos tenían la grandeza de haber recibido la doctrina de los apóstoles. Dios los hizo: para mirados de lexos y son en el edificio de la Iglesia piedras de fundamento [pero] no nos mueuen tanto sus memorias, ni son sus exemplos tan eficaces para nos persuadir su imitación porque con engaño nos parecen tener diferente naturaleza (Ram 1615, 202). En contraste con los antiguos atlantes de la fe, los santos nuevos nos atraen por la cercanía y familiaridad de sus ejemplos y así los puso el Señor “para que tengamos en ellos dechados que deuemos imitar y guías a quien sigamos” (Ram 1615, 205). Las beatificaciones eran, en suma, para el catedrático de teología ocasiones de regocijo porque en ellas se festejaba la acreditación de la fe no solo en la vida perfecta de sus arquetipos sino en la conversión de los fieles. De este modo las oraciones panegíricas, mediante las palabras y las imágenes, consiguieron integrar a estos adalides de virtud en el horizonte de creencia de sus oyentes contribuyendo a la fijación memorial del modelo (Voinier 2019). La virgen Teresa de Jesús se ajustaba a este nuevo paradigma, elogiado por Gaspar Ram. Era la vecina y compatriota cuya reforma había producido granados frutos en una miríada de hijas e hijos que hacían resplandecer su doctrina en las fundaciones. Pero la proximidad y extensión de su ejemplo, junto a la hondura de su mensaje, constituía, a su vez, un reto para el 36 Herrero Salgado (1996, 323) cita aquí la Epístola Exhortatoria del predicador José Barcia y Zambrana.
José Jaime García Bernal 137 ISSN 1540 5877 eHumanista/Conversos 7 (2019): 131-153 predicador que quisiera sorprender y agradar al auditorio. ¿Cómo cantar el triunfo de una santa, mística y gobernadora, reformadora y profeta de un tiempo nuevo? ¿Cómo proclamar su rara virtud, predicar sus hazañas y maravillas? Es más: ¿cómo transmitir esta dicha ante la comunidad que fue testigo de sus pasos y en el día que recibía la palma celestial, participando plenamente de los bienes espirituales que se le anticiparon en vida? La excepcionalidad de la madre Teresa de Jesús, como la del beato Ignacio de Loyola y otros siervos de Dios que gozaron de amplia popularidad a principios del siglo XVII delimita un patrón panegírico estrechamente vinculado al proyecto de elevación a los altares que perseguían sus institutos, a la honra de sus promotores y al concepto narrativo de las fiestas en las que el sermón se inscribía. Todo ello estuvo presente, con distintos acentos, en la muestra de discursos sagrados que hemos recogido. Y la estrategia retórica que siguió cada predicador para representar a la virgen Teresa persiguió la solución más original dentro de las limitaciones que imponían estos parámetros. Empecemos por los condicionantes externos, relativos a los tiempos y espacios de la ceremonia, a sus bienhechores y protagonistas. Un buen exponente fueron las fiestas de Valladolid que se publicaron, junto a las poesías y sermones, en un solo volumen dedicado al obispo don Juan Vigil de Quiñones. Su autor, el presbítero Manuel de los Ríos, rector de la parroquia de Santiago, pone en pie en su relación de las fiestas un artificio retórico que recuerda la estructura del sermón (De los Ríos Hevia Cerón, 136r-227v). En el exordio declara que se ha manifestado al mundo el nuevo Elías “que en nuestro siglo renovó el Carmelo” y este tema (expuesto en el cartel de la justa poética) desemboca, como en los sermones, en un orden de consideraciones o discursos que vienen a confutarlo y confirmarlo hasta probarlo: así la grandeza de la iglesia efímera que se levantó para la ocasión (a la altura de su promotor don Sebastián de Villafaña, presidente de la Chancillería), el adorno y apercibimiento (que corrió a cargo de la recámara del conde de Rivadeneira y de doña María de Mendoza), la batalla de fuegos que dispusieron los padres carmelitas, y en fin, los propios oradores a los que dedica un sentido elogio: El domingo por la mañana (…) subió al púlpito el R. P. M. Fray Baltasar Navarrete de la Orden de Santo Domingo, a quien auían encomendado el primer sermón, así por serlo él en todo, como lo es por su heroica virtud, divino espíritu y aventajadas letras, acompañadas de docta y santa doctrina (…) [el lunes] el P. M. F. Sebastián de Robles Prior de nuestra señora del Carmen calçado , a quien se le encomendó este segundo sermón, assí por ser de la Orden, como por la satisfacción que de su provechosa doctrina se tiene (…) [El martes predicó el benedictino fray Alonso de Herrera…] fueron tantos los que se congregaron que no huvo religioso graue que no se hallase en él, así por el digno nombre que de tan gran predicador y verdadero religioso tiene, como por no perder el sermón que en esta fiesta se predicasse, por ser de grande ostentación todos, no por hazerla de sus ingenios y letras (puesto que son tan conocidas) sino del encendido afecto que mostraron en las alabanças de tan gran Santa, tanto que parecía quererse exceder en esto unos a otros (De los Ríos Hevia Cerón 1615, 17v-23r). Igualdad de afectos que disuelve la rivalidad de los ingenios. Luego siguieron los saraos y comedias, las fiestas de toros de la ciudad (prueba adicional de la mediación de la beata que evitó cualquier desgracia) y el certamen poético que repasó, en distintos metros y lenguas, los méritos de la religiosa. Dentro de este marco general, los cinco sermones que incluye el relacionista cumplen una función de glosa o explicación de las propias fiestas, regresando sobre los motivos desplegados en las calles y en la propia iglesia (García Bernal 2014, 226). El primero, a cargo
José Jaime García Bernal 138 ISSN 1540 5877 eHumanista/Conversos 7 (2019): 131-153 de fray Baltasar Navarrete 37 , hizo de introducción a los siguientes días pues el tema del agua de doctrina (una fuente subía de la tierra al principio del mundo) recordaba a los congregados el camino de virtud de la santa que había convertido el desierto del mundo, injerta la regla de reformación, en un vergel. La peroración convidaba a los fieles a comulgar de esta beatitud extendida: qué podemos esperar en este día tan alegre para el cielo y para la tierra (…) si no que la tierra que antes estaba desierta y descaminada se prometa una población de cortesanos del cielo, y de ciudadanos de la Iglesia, de moradores de la eternidad (Navarrete 1615, 137v, 152v-153r). Con esta promesa de epifanía se abrían las fiestas y los sermones sucesivos habrán de desarrollar el tema inicial de la doctrina comunicada en discursos probatorios del sentido de su reforma: Teresa levanta la capa de Elías como nuevo Eliseo restituyendo al mundo su espíritu en el sermón del benedictino Alonso de Herrera (1615, 160r-179v), es templo vivo pues las luces que portan las vírgenes prudentes de la parábola de Mateo resplandecen en los sucesos de su vida en la disertación de Cristóbal de Ovalle (1615, 170r-182r), aventaja a todos en verdadera sabiduría, acrisolando los grados y géneros de santidad de acuerdo al panegírico del jesuita Francisco Lavata 38 (1615, 182v-195v) y, por último, como premio eterno a sus merecimientos, que en vida manifestó el Espíritu Santo en su enclavamiento amoroso, está sentada a la diestra del Señor (en la oración que predicó Antonio Sagrameña (1615, 196r-227v). El ciclo de sermones se cierra, por tanto, sobre la idea inicial del dulce camino de la sabiduría, consumada por fin en la escena de su glorificación. Representación verbal de un teatro de gloria que se escenificaba en la iglesia de prestado que había costeado el oidor Villafaña, convertida de esta guisa en atrio del paraíso. El guión de la fiesta marca asimismo la elección de los temas y la estructura interna de los sermones en Zaragoza y Barcelona, ciudades que promovieron asimismo relatos conmemorativos de la solemnidad (García Bernal 2019, 167). De nuevo la palabra del orador entra en diálogo con el dispositivo festivo. El franciscano fray Diego Murillo, por ejemplo, armó la confirmación de su sermón (en la octava de Zaragoza) sobre tres jeroglíficos completando con su palabra los cartones que ornamentaban el claustro de la iglesia de los descalzos (Murillo 1615, 187r) 39 . Mientras que en Barcelona el cuerpo de sermones que pone fin al tratado primero del libro de Joseph Dalmau puede leerse en contrapunto dialéctico con el gran espectáculo que se montó en la rambla que escenificaba la batalla entre la nave de la santa y la nave de los apóstatas (Dalmau 1615, 12v-14v). La propia ordenación de las intervenciones de los oradores durante las funciones litúrgicas podía convertirse en tópico literario del exordio como ocurrió en los sermones de Barcelona que concluyeron, el último día, con una reflexión sobre la octava “que instituyó la Iglesia… con acuerdo del cielo y dirección del Espíritu Santo” según el testimonio del libro del Levítico (Ezquerra 1615, 117). Durante la celebración de los cultos los predicadores solían concertar los temas que iban a tratar y debían estar pendientes de los lugares bíblicos evocados 37 Además del sermón referenciado el dominico fray Baltasar Navarrete publicó en latín y en la misma imprenta de Pedro Lasso tres tomos de controversias sobre santo Tomás (Simón Díaz 1977, 369). 38 Francisco Lavata (o Labata) nació en Zaragoza. Fue rector los colegios de Ávila, Medina del Campo y Salamanca, y viceprovincial de Castilla. Compuso unos Discursos morales sobre los evangelios de los santos (Valladolid, 1625). Murió en Valladolid en 1631. 39 El primero con la pintura de las lámparas y los vasos de aceite del capítulo de Mateo quiso representar que para alcanzar la virtud de una virgen prudente es necesario juntar la naturaleza humana y la acción de la gracia. En el segundo, basado en un texto de Onías, pintaba la vida activa y la contemplativa en las figuras del olivo y del ciprés. El tercero era el monte Carmelo con una atalaya y un espejo representando a Teresa, atravesada de la luz divina (Herrero Salgado, 2010, 433-435).
José Jaime García Bernal 139 ISSN 1540 5877 eHumanista/Conversos 7 (2019): 131-153 por sus predecesores en el púlpito. Pero aún así, a veces eran inevitables las repeticiones. El padre Cipriano de Aguayo tuvo que excusarse en su sermón, dictado en Toledo, al ilustrar con la figura de Débora la personalidad de Teresa que el doctor Alonso Villegas había tratado justo el día anterior. Pero con ingenio logró salir del aprieto proponiendo una lectura simbólica de sus títulos en lugar de la historial de sus hazañas que ensalzó su compañero de púlpito (Aguayo 1615, 99v-100r). Por la misma razón y para congraciarse con quienes le habían precedido en el uso de la palabra, logrando la atención de los asistentes, el padre Jaime Rebullosa 40 recordó en su exordio al sermón de las descalzas de Barcelona las intervenciones del día anterior (“véase en que si ayer en los dos púlpitos trataron este argumento”) de un padre calzado y de otro de la Compañía, e incluso anticipó las que vendrían después (franciscanos o agustinos) para justificar que a ellos, los dominicos, también les cabía una parte de la gloria de Teresa (Rebullosa 1615, 72r). La inventiva de los predicadores se adaptaba, en fin, a las circunstancias, a veces imprevistas, de la función litúrgica, como también incorporaba elementos de la propia fiesta a la armadura de la oración sagrada. Al lado de ello, el celebrante de la palabra debía dar razón del evangelio del día que en la ocasión de la beatificación de Teresa de Jesús era la ya mencionada parábola de las vírgenes. El versículo Simile est Regnum coelorum decem virginibus, quae accipientes lampades suas exierunt obuiam sponso et sponsae (Matthaei, cap. 25) figura en la mayoría de los sermones consultados bien encabezando el discurso, bien como declaración del asunto, después del exordio. Pero el tratamiento que recibió de los predicadores fue muy diverso. La mayoría, siguiendo a San Jerónimo, interpretaron las diez vírgenes del paraíso como imagen de los fieles de la Iglesia, entre las cuales cinco se mantendrían leales rellenando sus luminarias con el aceite de la caridad cristiana. A partir de aquí, sin embargo, las derivaciones del tema fueron múltiples, apoyadas en distintos pasajes del Antiguo Testamento, enriquecidos puntualmente con sentencias clásicas, pero sobre todo amplificados con pasajes de la vida y escritos de la beata que ilustraban su vocación reformadora. El concepto de renovación espiritual gravita sobre todos los discursos y facilitó a los oradores rastrear sus prefiguraciones bíblicas en las personalidades de Débora o Judith o proyectar su reinado en el mundo a partir de pasajes de los libros sapienciales y proféticos, en concreto del Ecclesiastés (Fons sapientiae Verbum Dei in excelsis; y el Oritur Sol et occidit: ad locum suum reuertitur, ibique renascens girat per meridiem), del libro de los Proverbios (Mulierem fortem quis inueniet? procul, et de vltimis finibus praetium eius) y muy particularmente de los cánticos cuarto, quinto y octavo del Cantar de los Cantares, muy glosado entre los humanistas españoles (Gómez Canseco 2003, 473) y al que Teresa de Jesús dedicó unas Meditaciones que configuran un espacio subjetivo de representación del jardín como paraíso del alma (Pascua Sánchez 2019, 41). IV. Temas e itinerarios del predicador de la fiesta o cómo explicar los tesoros espirituales de la beata madre Teresa Un primer grupo de predicadores abordó el asunto centrándose en las virtudes de Teresa de Jesús que daban forma a un modelo nuevo del arquetipo de la virgen prudente del Evangelio. El dominico fray Jerónimo de la Tiedra articuló en tres consideraciones esta idea: La virginidad, principal joya de la bienaventurada. La prudencia de consejo, para fundar y encaminar conventos. Y el amor de Dios que la proveyó constantemente del aceite (confianza en el Señor) para la lámpara (Tiedra 1615, 5r, 9r y 14r). Pero entre el coro de las vírgenes, como declaraba el franciscano Juan González en el convento de San Cirilo de Alcalá, también hubo doncellas 40 El dominico Jaime Rebullosa nació en Castells, fue prior de Balaguer y murió en 1621. Además del sermón para estas fiestas predicó en las de beatificación de Ignacio de Loyola (1610) y escribió la Relación de las grandes fiestas de Barcelona a la beatificación de Raimundo de Peñafort (1601). El año de su muerte vieron la luz sus Sermones del Smo. Sacramento (Herrero Salgado 1998, 387).
José Jaime García Bernal 146 ISSN 1540 5877 eHumanista/Conversos 7 (2019): 131-153 ahuyentando los demonios que armados con sus instrumentos bélicos la venían a rendir y vencer (Aguayo 1615, 99r-100r). Sobre estas dos imágenes, contrastándolas, edificó su sermón el sacerdote jesuita, recordando el espíritu de las mujeres proféticas y también de la tradición mística cristiana que epilogaba la beata Teresa de Jesús (Dávila Fernández 1980, 113). Aquella a la que -regresando al sermón del padre González- Dios había prometido la Gloria del Líbano que según Isaías es “ponerse una cruz por nosotros en Jerusalén”, es decir, la divisa del morir o padecer. La interpretación de Andrés de San Víctor añadía un segundo sentido a la letra: el de restauración del templo que habría de reedificarse con los cedros del Líbano, concepto que aplicado a la virgen Teresa conducía, naturalmente, a la institución de la religión de descalzos. Pero Líbano significaba también casa de recreación (en el libro tercero de los Reyes) y de albatio o candidatio “porque este alto monte siempre tenía nieve lo que es símbolo por su blancura de la inocencia”. Con estas cuatro acepciones, el jesuita podía cerrar, ante su auditorio, la alegoría circular y sensitiva de que Teresa, en su patente hermosura (no olvidemos que la imagen glorificada quedaba expuesta delante de los fieles durante toda la octava de sermones), sintetizaba en grado heroico el espíritu de oración de los santos eremitas, la viveza de la fe de los santos confesores, la gracia en las palabras que el Espíritu Santo concede a los predicadores apostólicos que él especialmente escoge para este oficio “porque sus palabras eran como cadenas de oro que aprisionaban las almas”, la fortaleza invicta de los mártires, la imitación de la perfección apostólica, el don de profecía de los profetas, la gracia de los patriarcas… Y así la flamante beata ornamentaba el monte original como una nueva virgen protectora (decor Carmeli) con el candor de la luz de su Esposo que le rompió el corazón dando lugar a las milagrosas señales de su tránsito (González 1615, 124r-126r). VI. Conclusiones provisionales para un edificio (sacro) en construcción. Podríamos extendernos en ejemplos que demuestran la tendencia de los religiosos que predicaron las honras de Teresa de Jesús por acercar a la recreación sensorial de los asistentes la gloria alcanzada por la beata. Es un síntoma inequívoco de la eficacia que atribuían a la imagen mental de la escena sagrada como medio para comunicar un estado letífico, el estado de beatitud que por fin gozaba la elegida y que ella misma había pronosticado y escrito en el libro de Las Moradas. La retórica visual se fue extendiendo, consciente o inconscientemente (rastros de ambos mecanismos hemos advertido en estas breves páginas) entre los expertos en decir y explicar la palabra de Dios. El predicador, ante el teatro de la gloria celestial, articulaba su discurso solicitando el recuerdo inmediato de las jornadas festivas, convocando las historias más queridas y frecuentadas de la santa, adobándolas con la erudición justa y necesaria, sin excederse, retornando al asunto principal por medio del epítome y una invocación que causara deleite. Siempre, en cualquiera de estos pasos, proyectando el verbo en una imagen previa, atesorada tras el ceño de los concurrentes. Haciendo iconología de la memoria por medio de la elocuencia. Las pruebas testimoniales, se ha visto, resultaban fundamentales en los sermones de beatificación, convirtiendo al predicador en relator ad hoc de la instrucción de una segunda causa, la de la fama extendida de la bienaventurada, camino abierto a la canonización. En el caso de Teresa de Jesús hay algo más: su obra escrita. Las palabras de la proclamada beata adquieren estatuto de autoridad, al lado del texto sagrado, en muchos sermones. Por último: los discursos predicables deben entenderse como tales, esto es, en su dimensión performativa, sometidos a las circunstancias de la celebración, primero, bajo el régimen de obediencia y censura, en la posterior selección, prologada e impresa, más tarde. Justamente de esta tensión nace el texto que nos ha llegado, complejo artefacto que remite a otros subtextos festivos, al caudal de la tradición sermonaria, como también a la iconografía de
José Jaime García Bernal 147 ISSN 1540 5877 eHumanista/Conversos 7 (2019): 131-153 objetos miríficos y a la paleta de colores espirituales de la beata, sobre la que el padre Juan de Herrera quiso hacer almoneda universal: Gloriosíssima Teresa, desseamos saber qué tanta es vuestra grandeza, quáles las riquezas de vuestra alma, y los tesoros de gracia que juntó Dios en vos… Hágase almoneda y alarde de vuestro caudal… y solamente por remate quiero que colijamos su grandeza, riqueza y caudal en la casa tan ilustre y principal que labró, que es su sagrada Religión (Herrera 1615, 175v-176r).
José Jaime García Bernal 148 ISSN 1540 5877 eHumanista/Conversos 7 (2019): 131-153 Obras citadas 1. Fuentes (sermones, relaciones, vidas) Aguayo, Cipriano de. Sermón del Padre Cipriano de Agvayo, de la Compañía de Iesús, que predicó en la misma festituidad, en el Conuento de las Carmelitas decalças de la ciudad de Toledo. En Fray José de Jesús María, Sermones predicados. Madrid: Alonso Martín, 1615. 98r-120v. Alvarado, Fray Antonio de. [Sermón] Del Padre Maestro F. Antonio de Alvarado Abad de Yrache, Diputado mayor de Nauarra en el Conuento de Descalços Carmelitas de Pamplona. En Fray José de Jesús María, Sermones predicados. Madrid: Alonso Martín, 1615. 180v-189r. Arauz, Fray Juan de. Sermón predicado en las solemnes fiestas de la Beatificación de la Santa Madre Teresa de Iesús en la villa de Alua donde está su Santo cuerpo, por el padre fray Juan de Arauz del Orden del Seráfico Padre San Francisco de la obseruancia. En Fray José de Jesús María, Sermones predicados. Madrid: Alonso Martín, 1615. 153r-170r. Avendaño, Pedro de. Sermón qve en la misma Solenidad y Conuento Real de Carmelitas de Granada predicò el Doctor Pedro de Auendaño, Visitador general del Arçobispado y Canónigo de aquella santa Iglesia. En Fray José de Jesús María, Sermones predicados. Madrid: Alonso Martín, 1615. 222v-231v. Cáceres, Fray Antonio de. Sermón qve predicó el señor Don fray Antonio de Cáceres Obispo de Astorga del Consejo de su Magestad y su confessor: en el día de la Beatificación de la Santa Madre Teresa de Iesus, en el Conuento de Labañeza de los Padres Descalços Carmelitas. En Fray José de Jesús María, Sermones predicados. Madrid: 1615. 128v- 153r. Collaert, Adrien y Cornelio Galle, Vita B. Virginis Teresiae [Escenas de la vida de santa Teresa]. Amberes, Adrien Collaert y Cornelio Galle: 1613. Dalmau, Joseph. Relación de la Solemnidad con qve se han celebrado en la civdad de Barcelona, las fiestas a la Beatificación de la Madre S. Teresa de Iesvs, fundadora de la reforma de Frayles y Monjas, de nuestra Señora del Carmen, de los Descalços. Barcelona, Sebastián Matevad: 1615. Daza, Fray Domingo. [Sermón] Del Padre Maestro Fray Domingo Daza del Orden de santo Domingo, predicado en las Descalças Carmelitas de Madrid, el día de san Francisco, vísperas de las solenes fiestas que se hizieron en la Beatificación de la santa Madre Teresa de Iesús. En Fray José de Jesús María, Sermones predicados. Madrid: Alonso Martín, 1615. 51r-65r. De la Cueva y Marín, Fray Diego. Sermón qve predicó en la misma Solenidad y Iglesia el Padre Maestro Fray Diego de la Cueua y Marín, del orden del glorioso santo Domingo. En Fray José de Jesús María, Sermones predicados. Madrid: Alonso Martín, 1615. 231v- 239v. De los Ríos Hevia Cerón, Manuel. Fiestas que hizo la insigne ciudad de Valladolid con Poesías y Sermones en la Beatificación de la Santa Madre Teressa de Iesús. Valladolid: Francisco Abarca de Angulo, 1615. Díez de Aux, Luis. Retrato de las Fiestas qve a la Beatificación de la Bienaventurada Virgen y Madre Santa Teresa de Iesus, Renouadora de la Religion Primitiua del Carmelo, hizo, assi Eclesiasticas como Militares y Poeticas; la Imperial Ciudad de Zaragoça. Dirigido al Illustrissimo Reyno de Aragon. Zaragoza, Juan de La Naja y Quartaner: 1615. Ezquerra, Fray Jerónimo. Sermón del Reverendo Padre Fray Gerónymo Ezquerra, Religioso Professo del Conuento de san Geronymo de la Murta, y Prior del Conuento de S. Geronymo d Vall de Hebrón, predicando en día octauo de las fiestas a la Beatificación
José Jaime García Bernal 149 ISSN 1540 5877 eHumanista/Conversos 7 (2019): 131-153 de la Madre Teresa de Iesvs en su Conuento de san Ioseph de carmelitas descalços de la ciudad de Barcelona, que hizo la fiesta el Doctor Ioseph Dalmau del consejo de su Magestad. 117r-124v. Florencia, Fray Jerónimo. Sermón qve predicó en la Beatificación de la santa Madre Teresa de Iesús, Fundadora del Carmen Descalço, el Padre Geronymo de Florencia Religioso de la Compañía de Iesus, y Predicador de su Magestad, en el Conuento de S. Hermenegildo de los Padres Carmelistas Descalços, en Madrid, año de 1614. En Fray José de Jesús María, Sermones predicados. Madrid: Alonso Martín, 1615. 17r-39v. Gazo, Fray Juan. Sermón para la solemnidad de Beatificación de la bienauenturada virgen y santa madre Teresa de IESVS, Que en su Conuento de San Ioseph de Barcelona de Padre Carmelitas descalços, lo predicó el R.P.F. Ioan Gaço de la Oden del Seráfico P.S. Francisco, y Padre de su Prouincia de Cataluña, el día que hizo fiesta el Illustrissimo y Reuerendíssimo Señor don Luys Sans Obispo de la mesma Ciudad, del Consejo de su Magestad. Dalmau, Joseph. Relación de la Solemnidad con qve se han celebrado en la civdad de Barcelona, las fiestas a la Beatificación de la Madre S. Teresa de Iesvs. Barcelona : Sebastián Matevad, 1615. 90r-99v. Gómez Canseco, Luis María. “Notas para un itinerario humanístico del Cantar de los Cantares en el mundo hispánico.” En Carlos A. González Sánchez y Enriqueta Vila Vilar, Grafías del imaginario. FCE, 2003. 461-479. González, Juan. [Sermón predicado] En la misma festividad por el padre Maestro fray Iuan Gonçalez, del Orden de santo Domingo, Catedrático de prima de Teología, en la Vniuersidad de Alcalá de Henares, predicado en el Conuento de san Cirilo de descalços Carmelitas. En Fray José de Jesús María, Sermones predicados. Madrid: Alonso Martín, 1615. 120r-128v. Herrera, Fray Alonso de. Sermón Predicado en la Beatificación de la Bienauenturada Madre Teresa de Iesus, Martes siete de Octubre en las Carmelitas descalças de Valladolid. Por el Padre fray Alonso de Herrera Predicador general de la congregación de san Benito. Año de 1614. En De los Ríos Hevia Cerón, Manuel. Fiestas que hizo la insigne ciudad de Valladolid. Valladolid: Francisco Abarca de Angulo, 1615. 160r-179v. Herrera, Juan de. Sermón qve predicó el Padre Ivan de Herrera de la Compañía de Iesús, en la misma solemnidad, en la Iglesia de las descalças Carmelitas de la ciudad de Áuila. En Fray José de Jesús María, Sermones predicados. Madrid: Alonso Martín, 1615. 170r- 180r. Hinojosa, Fray Agustín de. Sermón qve predicó en la misma Ciudad y Colegio el Padre fray Augustin de Hinojosa, Secretario del Padre Prouincial del Andaluzía, del Orden de glorioso y bienauenturado Seráfico Padre san Francisco. En Fray José de Jesús María, Sermones predicados. Madrid: Alonso Martín, 1615. 208r-222v. Jesús María, Fray José de. Sermones predicados en la Beatificación de Teresa de Jesús, colegidos por orden del padre fray Joseph de Jesús María, General de la misma orden y dedicados a Paulo V. Madrid: Alonso Martín, 1615. Jover, Fray Pedro. Sermón qve predicó el mvy Reverendo Padre Fray Pedro Iouer, Ministro Prouincial de los Frayles Menores de la Obseruancia de la Prouincia de Cathaluña en el Conuento de San Ioseph de los Padres Carmelitas descalços e la Ciudad de Barcelona en las fiestas de la Beatificación de la Madre Santa Teresa de Iesus y en día que la celebraua el Excellentíss. Señor Marqués de Almaçán, Virey y Capitán General en el Principado de Cathaluña. En Dalmau, Joseph. Relación de la Solemnidad con qve se han celebrado en la civdad de Barcelona, las fiestas a la Beatificación de la Madre S. Teresa de Iesvs. Barcelona, Sebastián Matevad: 1615. 80r-89r. Lanuza, Fray Jerónimo Bautista de. Sermón qve predicó el mvy R. P. M. Fr. Geronymo Baptista de La Nvza, Prouincial en la Prouincia de Aragón de la Orden de Predicadores. A la
José Jaime García Bernal 150 ISSN 1540 5877 eHumanista/Conversos 7 (2019): 131-153 Beatificación de la S. M. Teresa de Iesús, en su Iglesia de las Descalças de Zaragoça, año 1614. En Joseph Damau. Relación de la Solemnidad con qve se han celebrado en la civdad de Barcelona, las fiestas a la Beatificación de la Madre S. Teresa de Iesvs. Barcelona, Sebastián Matevad: 1615. 154r-184v. Lavata. Francisco. Sermón a la Santa Madre Teressa de Iesus, Predicado por el Padre Francisco Lauata Prepósito de la casa professa de la Compañía de Iesus de Valladolid en la fiesta de su Beatificación. En Manuel de los Ríos Hevia Cerón, Fiestas qve hizo la Insigne Civdad de Valladolid. Valladolid: Francisco Abarca de Angulo, 1615. 182v- 195v. Luis de León, Fray. De la vida, muerte, virtudes y milagros de la Santa Madre Teresa de Jesús, edición de M. J. Mancho Duque y J. M. Prieto. Salamanca: Universidad, 1991. Mirauall, Fray Marco Antonio. Sermón predicado en el convento de los padres carmelitas Descalços; en las fiestas que de la Beatificación de la gloriosa Madre Teresa de Iesús se hizieron en él, en la Ciudad de Çaragoça. Por el muy Reuerendo Padre Maestro Fray Marco Antonio Mirauall, Prouincial del Orden de la Santíssima Trinidad en los Reynos y Corona de Aragón. Assistió a él el Illustrissímo y Excelentíssimo señor Don Fray Pedro Manrique Arçobispo de dicha ciudad. En Joseph Dalmau. Relación de la Solemnidad con qve se han celebrado en la civdad de Barcelona, las fiestas a la Beatificación de la Madre S. Teresa de Iesvs. Barcelona, Sebastián Matevad: 1615. 224r-236r. Murillo, Fray Diego. Sermón qve predicó el M. R. Padre Fray Diego Mvrillo, predicador general de la Orden de San Francisco y Padre de la Prouincia de Aragón. En el Conuento de los Religiosos Carmelitas Descalços de la Ciudad de Zaragoça en la Fiesta de la Beatificación de la Santa Madre Teresa de Iesús. En Joseph Damau. Relación de la Solemnidad con qve se han celebrado en la civdad de Barcelona, las fiestas a la Beatificación de la Madre S. Teresa de Iesvs. Barcelona, Sebastián Matevad: 1615. 185r-200v. Navarrete, Fray Baltasar. Sermón predicado en la Beatificación de la Bienauenturada Madre Teressa de Iesus, el primero día de su fiesta cinco de Octubre, en los Carmelitas descalços de Valladolid, por el reuerendo Padre Maestro Fr. Baltasar Nauarrete de la Orden de santo Domingo, año de 1614. En Manuel de los Ríos Hevia Cerón, Fiestas qve hizo la Insigne Civdad de Valladolid. Valladolid: Francisco Abarca de Angulo, 1615. 136r-159v. Navarro, Vicente. Sermón de la Madre S. Teresa de Iesvs. En las solemnissima fiestas de su Beatificación. En el templo de San Ioseph de los Padres Carmelitas Descalços el día que hizo la fiesta el muy illustre señor Don Bernardo de Boxados Conde de Sauallá. En Joseph Damau. Relación de la Solemnidad con qve se han celebrado en la civdad de Barcelona, las fiestas a la Beatificación de la Madre S. Teresa de Iesvs. Barcelona, Sebastián Matevad: 1615. 101r-116v. Ovalle, Fray Christóbal de. Sermón Predicado en la Beatificación de la Santa Madre Teressa de Iesus. Por el Pade Fray Christoual de Oualle, Predicador de la Orden de San Agustín, Miércoles ocho de Otubre. Año 1614. En Manuel de los Ríos Hevia Cerón, Fiestas qve hizo la Insigne Civdad de Valladolid. Valladolid: Francisco Abarca de Angulo, 1615. 170r-182r. Pedrosa, Fray Gregorio de. Sermón hecho el viernes de la octava que celebró en las religiosas descalzas carmelitas, en Madrid, en la beatificación de la Santa Madre Teresa de Iesús, por el R. P. Fray Gregorio de Pedrosa, predicador de su Majestad. Madrid: 1615. Ram, Gaspar. Sermón qve predicó el D. Gaspar Ram Cathedrático de Prima en la Cáthedra de Teología de la Vniuersidad de Huesca, a la Beatificación de la Santa Madre Teresa de Iesús, en el Conuento de sus Religiosas Descalças de Çaragoça. En Joseph Dalmau.
José Jaime García Bernal 151 ISSN 1540 5877 eHumanista/Conversos 7 (2019): 131-153 Relación de la Solemnidad con qve se han celebrado en la civdad de Barcelona, las fiestas a la Beatificación de la Madre S. Teresa de Iesvs. Barcelona, Sebastián Matevad: 1615. 201r-224r. Rebullosa, Fray Jaime. Sermón predicado en el Monasterio de las Religiosas descalças Carmelitas de Barcelona en la fiesta de la Beatificación de la Madre santa Teresa de Iesús por el R.P. Presentado Fr. Iayme Rebullosa de la Orden de Predicadores, a 6 de Octubre de 1614. En Joseph Damau. Relación de la Solemnidad con qve se han celebrado en la civdad de Barcelona, las fiestas a la Beatificación de la Madre S. Teresa de Iesvs. Barcelona, Sebastián Matevad: 1615. 71v-79v. Relación Verdadera de las Fiestas hechas en la villa de Alua, a la Beatificacion de la santa Madre Teresa de Iesus, reformadora y fundadora de los Descalços, y Descalças de nuestra Señora del Carmen. En: Fray Diego de San José, Compendio de las Solemnes Fiestas. Madrid: Viuda de Alonso Martín, 1615. 12r-14r. Ribera, Francisco. La vida de la Madre Teresa de Iesus, fundadora de las Descalças y Descalços Carmelitas. Salamanca: Pedro Lasso, 1590. Ricardi, Fray Nicolás. Sermón qve se predicó en la Beatificación de la santa Madre Teresa de Iesús en la fiesta que se hizo en la Iglesia de nuestra Señora del Carmen calçado de Madrid, diciéndose en hazimiento de gracias Missa votiua de nuestra Señora por el P. M. Fray Nicolás Ricardi del orden de S. Domingo, Catredático de propiedad de S. Tomás, en la Vniuersidad de Valladolid. En Fray José de Jesús María, Sermones predicados. Madrid: Alonso Martín, 1615. 65r-75r. Sagrameña, Fray Antonio de. Sermón qve predicó el Padre Maestro Fray Antonio de Sagrameña, Difinidor de la Prouincia de Castilla la vieja de la Orden de nuestra Señora del Carmen, en la fiesta de la Beatificación de la Santa Madre Teressa de Iesús, en presencia de Religiosos Descalços Carmelitas. En Manuel de los Ríos Hevia Cerón, Fiestas qve hizo la Insigne Civdad de Valladolid. Valladolid: Francisco Abarca de Angulo, 1615. 196r-227v. Salvador, Antonio. Sermón del P. Antonio Salvador de la Compañía de Iesvs en las fiestas de la Beatificación de la Madre Santa Teresa de Iesvs el día que hizo la fiesta el Illustre señor Don Alonso Erill Conde de san Antolín, en el Conuento de san Ioseph de Carmelitas descalços de la Ciudad de Barcelona. En Joseph Dalmau. Relación de la Solemnidad con qve se han celebrado en la civdad de Barcelona, las fiestas a la Beatificación de la Madre S. Teresa de Iesvs. Barcelona, Sebastián Matevad: 1615. 110v-116v. San José, Fray Diego de. Compendio de las Solemnes Fiestas que en toda España se hicieron en la Beatificacion de N. B. M. Teresa de Jesus, fundadora de la Reformacion de Descalzos y Descalzas de N. S. del Carmen. Madrid: Viuda de Alonso Martín, 1615. Sánchez Dávila, Tomás de Jesús (OCD) y Diego de Yepes (OSH). Vida, virtudes y milagros de la bienaventurada virgen Teresa de Jesús madre y fundadora de la nueva reformación de la Orden de los Descalzos y Descalzas de Nuestra Señora del Carmen. Madrid: Editorial de Espiritualidad, 2014 [1606]. Edición y notas de Manuel Diego Sánchez. Sarmiento, Manuel. [Sermón] De Don Manuel Sarmiento Canónigo Magistral de Seuilla, predicado en el Colegio del Ángel de la Guarda de Carmelitas Descalços de la misma ciudad. 198v-207v. Serrano, Fray Joseph. Sermón del M.R.P.M.Fr. Ioseph Serrano, de la Orden de la Obseruancia de nuestra Señora del Carmen, en el día octauo de las fiestas a la Beatificación de la Madre S. Teresa de Iesvs, predicado en la Iglesia de nuestra Señora de la Concepción de las Monjas Carmelitas descalças de la Ciudad de Barcelona. Madrid: 1615. 125r- 139r.
José Jaime García Bernal 152 ISSN 1540 5877 eHumanista/Conversos 7 (2019): 131-153 Tena, Luis de. Sermón que en la Beatificación de la Beata Madre Teresa de Iesús, fundadora de la Santa Reforma del Carmen primitiuo y Descalço, predicó el Doctor Luys de Tena, Canónigo Magistral de la Santa Iglesia de Toledo, Primada de las Españas, en el Real Conuento de los Carmelitas Descalços, a cinco días del mes de Otubre de mil y seiscientos y catorze años, en la misma ciudad de Toledo. En Fray José de Jesús María, Sermones predicados. Madrid: Alonso Martín, 1615. 75v-86r. Teresa de Jesús. Santa. Obras completas. Transcripción, edición y notas de Efrén de la Madre de Dios y Otger Steggink. Madrid: BAC, 1986. Tiedra, Fray Jerónimo de. Sermón qve predicó el Padre Maestro Fray Geronymo de Tiedra de la Orden de santo Domingo, Predicador de su Magestad, y Calificador de la santa y general Inquisición, en el Conuento de los Padres Carmelistas Descalzos de Madrid, el primero dia que hizieron fiesta a la Beatificación de la santa Virgen y Fundadora suya Teresa de Iesus, alos 5 de Octubre del año 1614. En presencia del Rey Filipo III, nuestro Señor. En Fray José de Jesús María, Sermones predicados. Madrid: Alonso Martín, 1615. 1r-15r. Villegas, Alonso de. Sermón predicado en la fiesta de la Beatificación de la Beata teresa de Iesús, en Toledo, por el Doctor Alonso de Villegas, Canónigo Doctoral en la Santa Iglesia de aquella Ciudad. En Fray José de Jesús María, Sermones predicados. Madrid: Alonso Martín, 1615. 86v-98r. Zamora, Paulo. Sermón qve en la misma solenidad predicò en el Conuento de descalços Carmelitas de la villa de Mançanares, el Doctor Paulo Zamora, singular deuoto de la Santa Madre Teresa de Iesús y de su Religión sagrada. En Fray José de Jesús María, Sermones predicados. Madrid: Alonso Martín, 1615. 189v-198v. 2. Estudios Alabrús, Rosa Mª y Ricardo García Cárcel, Teresa de Jesús. La construcción de la santidad femenina. Madrid: Cátedra, 2015. Álvarez, Tomás. “Santa Teresa de Jesús. Primera honda difusora de sus escritos.” En Teresa de Jesús la prueba de mi verdad. Madrid: BNE, 2015. 149-173. Aragüés Aldaz, José. “Preceptiva, sermón barroco y contención oratoria: el lugar del ejemplo histórico.” Criticón 84-85 (2002): 81-99. Burrieza, Javier. “Frailes y predicadores en la Catedral de Valladolid.” Investigaciones Históricas 24 (2004): 77-104. Cerdan, Francis. “El predicador y el poder.” Áreas 3-4 (1983): 222-229. --- “El sermón barroco. Un caso de literatura oral.” Edad de Oro 7 (1988): 59-68. Dávila Fernández, Pilar. Los sermones y el arte. Valladolid: Universidad de Valladolid, 1980. Diego Sánchez, Manuel. Diego de Yepes (1529.1613), confesor y biógrafo de Santa Teresa de Jesús. Tarazona: 2014. Egido López, Teófanes. “Los sermones. Retórica y espectáculo.” En Luis Ribot y Luigi de Rosa Trabajo y ocio en la época moderna. Madrid: Actas, 2001. 87-110. García Bernal, José Jaime. El fasto público en la España de los Austrias. Sevilla: Universidad de Sevilla, 2006. --- “Vencido de su grandeza. Autor, texto y fiesta en la España del Barroco.” En Mercedes Gamero Roja y Francisco Núñez Roldán, coords. Entre lo real y lo imaginario. Estudios de historia moderna en homenaje al prof. León Carlos Álvarez Santaló, Universidad de Sevilla y Universidad de Huelva: 2014. 213-238. ---- “Sacred Celebrations for Teresa of Avila: Visual Theology and Sensory Grammar in Religious Displays in the Hispanic World.” En Ralph Dekoninck, Maarten Delbeke,
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