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Universidad de Sevilla FACULTAD DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN Grado en Educación Primaria TRABAJO DE FIN DE GRADO (Investigación) “Evaluación de la práctica docente en Coeducación en las clases de Educación Física”. Presentado por Javier Álvarez García. Tutelado por Carolina Castañeda Vázquez. Sevilla, 21 de mayo de 2018.
1 RESUMEN La educación mixta fue introducida en el sistema educativo español el 1970, a partir de esa fecha ha ido evolucionando hasta llegar a una formación escolar basada en la coeducación. En este trabajo de fin de grado, nos centramos en lo correspondiente a la asignatura de Educación Física, debido al papel que tiene en el desarrollo psicofísico y sobre todo en el desarrollo social del alumnado. A sí mismo, en él, se analiza la evolución de la mujer en el deporte, tanto a nivel profesional como escolar, así como el papel que han tenido éstas en las escuelas españolas, y los estereotipos existentes a lo largo de la historia, llegando hasta nuestra sociedad actual. Posteriormente se analiza la práctica docente de un profesor de educación física en la práctica de la coeducación en su docencia, tomando como referencia la percepción que tiene su alumnado de tercer ciclo de Educación Primaria valorando el trato que tiene hacia ellos. Por último, terminaremos haciendo una reflexión sobre la necesidad de seguir trabajando en la educación por la igualdad para eliminar la segregación por sexos. PALABRAS CLAVE Educación, Educación Física, Coeducación, Educación Mixta, Genero. ABSTRACT Mixed education was introduced in the Spanish educational system in 1970, since that date it has evolved to reach a school education based on coeducation. In this end-of-grade project, we focus on what corresponds to the subject of Physical Education, due to its role in psychophysical development and especially in the social development of students. He himself, in it, analyzes the evolution of women in sport, both at professional and school level, as well as the role they have played in Spanish schools, and the stereotypes that have existed throughout history, reaching up to our current society. Subsequently, the teaching practice of a physical education teacher is analyzed in the practice of coeducation in their teaching, taking as a reference the perception of their students in the third cycle of Primary Education assessing the treatment they have towards them. Finally, we will end by reflecting on the need to continue working in education for equality to eliminate segregation by sex.
2 ÍNDICE 1. INTRODUCCIÓN/JUSTIFICACIÓN…………………………………………………………….. 3 2. PROBLEMA DE INVESTIGACIÓN…………………………………………………………....... 5 3. MARCO TEÓRICO……………………………………………………………………………….. 5 3.1. CONCEPTOS CLAVE. ............................................................................................................ 6 3.2. LA PARTICIPACIÓN Y EL ROL DE LA MUJER EN EL DEPORTE Y EN LA EDUCACIÓN. EVOLUCIÓN HISTÓRICA. .......................................................................... 8 3.3. ACTITUDES SEXISTAS Y ESTEREOTIPOS ACTUALES EN LA SOCIEDAD. ............. 11 3.4. LA NECESIDAD DE UNA ENSEÑANZA COEDUCATIVA. ............................................ 14 3.5. ACERCANDONOS A UNA EDUCACIÓN FISICA COEDUCATIVA. ............................. 20 4. OBJETIVOS DEL TRABAJO…………………………………………………………………….. 25 5. METODOLOGÍA………………………………………………………………………………….. 25 5.1. PARTICIPANTES .................................................................................................................. 26 5.2. INSTRUMENTO .................................................................................................................... 27 5.3. PROCEDIMIENTO ................................................................................................................ 28 5.4. ANÁLISIS ESTADÍSTICO ................................................................................................... 29 6. RESULTADOS……………………………………………………………………………………. 29 7. DISCUSIÓN……………………………………………………………………………………….. 40 8. CONCLUSIÓN……………………………………………………………………………………..42 9. BIBLIOGRAFIA…………………………………………………………………………………... 45 10. ANEXOS…………………………………………………………………………………………. 49
3 1. INTRODUCCIÓN/JUSTIFICACIÓN Como bien sabemos, actualmente estamos viviendo en una sociedad en la cual existe una lucha constante por conseguir una igualdad de género real en todos los aspectos, en el mundo laboral, social, y académico, más allá de lo meramente legislativo. Una sociedad en la que tanto hombres como mujeres, tanto niños como niñas tengan las mismas oportunidades académicas, profesionales y sociales, sin que exista ningún tipo de discriminación por razones de sexo, de tal forma que ninguna persona parta de una situación de desventaja o superioridad a la hora de conseguir o alcanzar unos objetivos que tenga en común con otra de igual o distinto sexo. Este es el objetivo principal de la Coeducación. Para conseguir esta igualdad real, desde el gobierno, se han establecido numerosas leyes, tanto a nivel nacional como internacional. Desde la ONU, en la que se reconoce <<el derecho a la no discriminación>> hasta a nivel educativo, en el Decreto 105/92, por el que se establece el currículo para la Comunidad Autónoma de Andalucía, haciendo diversas llamadas a la necesidad de la igualdad y la no discriminación, apareciendo en los diferentes elementos curriculares para trabajarlo con el alumnado, pasando por los artículos 14 y 9.2 de la constitución de 1978, el Estatuto de Autonomía (artículo 12.2), la LOGSE de 1990 en la que se insiste en la necesidad de evitar esta discriminación en los centros escolares y la LOE. Pero a pesar de esto, y según numerosos estudios como el realizado por (Subirats, 2010), mediante el cual, se destaca el hecho de que actualmente no se ha conseguido una igualdad real entre niños y niñas en las escuelas, si no que en cierto modo, siguen contemplándose una segregación actitudinal en las aulas entre los propios alumnos, debido a la existencia de prejuicios inculcado a los niños desde que nacen, con frases típicas como: “Los niños no lloran”, “Las niñas no juegan con pelotas”, “No le voy a comprar una cocinita a mi hijo porque eso es cosa de niñas”, etc. Debido a este tipo de actitudes debemos construir la base desde la que debemos partir para trabajar la coeducación con los alumnos, e ir creando desde la actualidad una futura sociedad basada en la igualdad de género total en cada uno de los aspectos de la vida, sin que exista lugar para frases y actitudes segregadoras, las cuales provocan la separación de las personas según el género al que pertenecen y con ello una desigualdad entre hombres y mujeres, entre niños y niñas, además de las injusticias sociales, laborales y académicas con las que debemos convivir día a día. Por esto, es necesario y fundamental trabajar con los alumnos partiendo de una base coeducativa con los alumnos desde los niveles educativos más elementales, debido a que
4 como he mencionado anteriormente hoy en día existen numerosos perjuicios que se han ido transmitiendo a través de las generaciones, fijándose en las diferencias fisiológicas entre chicos y chicas, principalmente en las clases de Educación Física, o en aquellos aspectos en los que se necesita algún tipo de destreza o ejercicio físico. Algunos de estos perjuicios son analizados por (Alonso, 2007) en su artículo titulado “Coeducación y Educación Física”: - <<Los niños son mejores que las niñas en las actividades física porque son más fuertes>>. - <<Las niñas son más frágiles que los niños para los deportes>>. - <<Las niñas no se esfuerzan en las actividades físicas>>. - <<Las niñas son más torpes>>. - <<Los niños no discriminan a las niñas, ellas solas se salen de la actividad>>. - <<Los juegos que les gustan a las niñas no gustan a los niños>>. A pesar de la existencia de estos prejuicios entre otros muchos, está comprobado científicamente que no tienen en que sustentarse, ya que como se ha visto en numerosos deportes y juegos, hay chicas practicando muchos de estos categorizado como “juegos y deportes de chicos” en los cuales, ellas, tienen el mismo éxito o incluso más que sus compañeros varones. Por lo tanto, como he comentado anteriormente, para eliminar finalmente estos prejuicios y mitos de forma definitiva es necesario empezar a trabajar con los alumnos desde los niveles más básicos de nuestro sistema educativo (Educación Infantil y Educación Primaria), aunando esfuerzos, tanto por parte de la administración educativa, como centros escolares, docentes y familias, para crear una cultura igualitaria. Otro aspecto importante, el cual considero necesario destacar, es el hecho de que la igualdad de género requiere un proceso de aculturación, el cual está asumido por todos los agentes que forman parte del sistema educativo y por agentes socializadores como centros escolares, docentes y familias, compartiendo y realizando un trabajo en conjunto de transmisión y enseñanza de valores (Castillo-Sánchez & Gamboa-Araya, 2013). Una asignatura que nos permite trabajar la coeducación de forma constante, con una cierta facilidad y transversalidad es el área de Educación Física, ya que las actividades y tareas que se realizan en ella permiten de forma amena la adquisición de actitudes y valores como la colaboración, el respeto, la tolerancia, la igualdad, etc., que favorezcan la igualdad de género, en todo tipo de juegos y deportes.
5 Para ello, desde hace algunos años se está implementando en algunas escuelas distintos juegos predeportivos y deportes alternativos en los que una de las reglas básicas es que los equipos que componen el juego tienen que ser mixtos, fomentando con esto la colaboración y la cooperación entre niños y niñas, así como modificando la concepción que tienen unos de otros además de la eliminación de los prejuicios anteriormente mencionados. De esto parte el objeto de mi investigación como Trabajo Fin de Grado: La influencia que tienen este tipo de deportes cooperativos mixtos en la concepción de los estereotipos sexistas que tienen los alumnos sobre sus compañeros de diferente género en el deporte escolar. 2. PROBLEMA DE INVESTIGACIÓN Mediante la elaboración de este trabajo se pretende estudiar la práctica educativa en la práctica docente en las clases de educación física con respecto a las dimensiones, discriminación en función del sexo y la igualdad de trato hacia chicos y chicas. Se pretende así averiguar y conocer la percepción que tienen los alumnos que participaron en la investigación sobre la práctica educativa y forma de hacer del profesor que les imparte la asignatura de Educación Física durante las sesiones desarrolladas. Además de conocer aquellos ideales y prejuicios discriminatorios y de segregación por sexos que existe en el alumnado de tercer ciclo de educación primaria hoy en día. 3. MARCO TEÓRICO Una vez justificado cual va a ser el tema y el objetivo de este trabajo de fin de grado, considero que es necesario aclarar cuál es el marco teórico en el que esta englobado, así como hacer un pequeño recorrido de manera global por la evolución que ha sufrido la educación con relación a la igualdad de género, pretendiendo dar una visión más amplia y globalizada sobre el tema. No obstante, para entender mejor el concepto de coeducación, considero necesario e incluso imprescindible el hecho de profundizar sobre cómo ha evolucionado el papel de la mujer en el ámbito deportivo, así como en el deporte en general, haciendo referencia a los estereotipos sexistas que han ido surgiendo a lo largo de la historia en el deporte, enfocándonos y acercándonos a su vez, al ámbito sobre el que se va a realizar este trabajo, situando este en marco educativo, y más concretamente en el área de Educación Física de la etapa de Educación Primaria.
6 Este tema, la mujer en el deporte y en la educación, lo considero de gran importancia debido a que funciona como enlace entre los conceptos, educar, coeducación y estereotipo, justificando a su vez la estrecha interrelación existente entre estos. 3.1. CONCEPTOS CLAVE. En el presente apartado se desarrollan una serie de conceptos principales, de los cuales considero que es necesario conocer sus significados con claridad para llevar a cabo una profundización sobre el marco teórico en el que está englobado el trabajo, así como para su posterior lectura y evaluación, teniendo en cuenta a su vez que todos están interrelacionados de un modo u otro con la temática a tratar. Existirían muchos más conceptos que podríamos encontrar en relación con la coeducación y los estereotipos, debido a que es un campo considerablemente amplio. - Educar: Según indica Acosta (2012), es el hecho de transmisión de la cultura entre aquellos que están y los que llegan, suponiendo la inserción del sujeto en el acto perteneciente a lo social mediante la distribución de conocimiento, ya sea de modo conceptual o actitudinal, haciendo formar parte al sujeto de la historia como actor protagonista de una forma óptima y competente. - Educación: Es necesario mencionar que este término es un concepto el cual está considerado como difícilmente definible debido a la cantidad de aspectos que conforman el proceso educativo, además de la gran cantidad de conceptos que se pueden relacionar con la educación, términos como, enseñanza, condicionamiento, aprendizaje, adoctrinamiento, etc. Actualmente utilizamos este término para referirnos a múltiples dimensiones de este, teniendo en cuenta además que el proceso educativo no se refiere a una sola actividad, si no a la combinación de múltiples de ellas. Etimológicamente, educación, proviene del término latino educare y educere, los cuales significan “criar” y “alimentar”, aunque también se puede definir como “conducir fuera de” o “extraer de dentro hacia afuera”, por lo que podemos entender la educación como aquel desarrollo del sujeto y de aquellos aspectos de este que pueden ser potenciados (Garcia Carrasco & Garcia del Dujo, 1996). Podríamos tomar como definición general del término “educación” como aquella acción ejercida por las generaciones adultas sobre las que todavía no han alcanzado la madurez necesaria para una vida social plena. Teniendo por objetivo el desarrollo de ciertos estados físicos, morales e intelectuales en los niños y niñas para afrontar las
7 exigencias que le supone todos los aspectos de la sociedad en su conjunto, así como el medio o contexto al que están especialmente destinado (Durkheim, 1975). - Educación física: Es considerada una asignatura fundamental del Plan de Estudios para la Educación Básica, representando una disciplina mediante la cual contribuye al desarrollo armónico y óptimo del individuo mediante la práctica continuada de la actividad física. Está orientada al desarrollo de los alumnos de forma integral, así como elementos y aspectos motrices, enfocado al movimiento y a la necesidad del movimiento corporal que poseen los niños de la educación primaria. Aspectos que se manifiestan de manera constante en todos los ámbitos, vida familiar, social y productiva, así como para poder cumplir aquellos aspectos que son requeridos por la sociedad de hoy en día y que son básicos para un aprendizaje constante y adecuado (D.R. Secretaria de Educación Pública., 2006). - Estereotipo: Podemos definirlo como aquellos pensamientos y creencias sobre características donde se enmarcan un grupo social, por ejemplo, sobre gitanos, latinoamericanos, mujeres, etc. El concepto de estereotipo tiene una relación más que estrecha con el término “prejuicio” e incluso “discriminación”. Dicha unión de conceptos está íntimamente relacionado a su vez con lo que sé y lo que siento sobre el tema y a su vez con la conducta que se origina por los estos dos anteriores, es decir, relacionado con lo cognitivo, afectico y lo conductual, en el mismo orden. Los estereotipos tienen una función crucial para el proceso de socialización de los individuos, ya que pueden facilitar o perjudicar la integración en la sociedad o en un grupo social (Gonzalez Gabaldón, 1999). Según Rodríguez, Martínez, & Mateos (2004), los estereotipos se pueden definir como aquellos valores, normas y creencias que estando aceptadas por una sociedad, llevan implícitas una definición social sobre cuáles son los papeles que tienen asignados los hombres y las mujeres dentro de esa sociedad. Estos estereotipos están definidos e influenciados por la sociedad en la que se sustentan y en la que conviven. - Coeducación: Este término es utilizado comúnmente para definir aquel modelo educativo en que dos o más grupos de población netamente distintos forman parte de un mismo modelo educativo de forma conjunta de forma que tengan ambos las
8 mismas condiciones. Habitualmente ha sido utilizado para hacer referencia a la educación conjunta de hombres y mujeres, siendo este aspecto el que será considerado en este trabajo (Subirats Martòri, 1994). 3.2. LA PARTICIPACIÓN Y EL ROL DE LA MUJER EN EL DEPORTE Y EN LA EDUCACIÓN. EVOLUCIÓN HISTÓRICA. La presencia femenina en el deporte no es algo actual del siglo XXI, si no que tiene casi 3000 años de antigüedad, dando los inicios en los juegos olímpicos de la antigua Grecia, aunque estas tenían una presencia un tanto limitada, teniendo para ellas unos juegos olímpicos independientes a los de los hombres, estos juegos eran en honor a la diosa Hera (esposa de Zeus). A finales del siglo XIX, se reestablecen los Juegos Olímpicos inspirados en gran parte en los juegos de la antigua Grecia, aunque en ellos no se contemplaba la presencia de las mujeres, ni siquiera teniendo unas pruebas destinadas exclusivamente a ellas. Aunque hoy en día, la presencia de las mujeres en la práctica deportiva a crecido de forma exponencial, pasando de un 6,8% en 1969 a un 29% en 1990 (Lasaga & Rodríguez, 2006), pero a pesar de estos datos, la diferencia entre el número de hombres y de mujeres participantes en los juegos sigue siendo considerable, existiendo una gran diferencia en la cantidad de participantes hombres con respecto a participantes mujeres, aunque en los juegos olímpicos de Londres 2012, la presencia femenina llegó a ser del 45%, llegando a ser denominados “la Olimpiada de las Mujeres”, lo que se considera un gran éxito, a pesar de que hay que seguir progresando hasta que la participación de ambos sexos sea completamente igualitaria (Olivera, 2012). Tras los griegos y los romanos, en la Edad Media, la educación física sufrió una doble vertiente separándose entre sí. En primer lugar, la actividad física estaba considerada como preparación para la guerra y la caza, centrada principalmente en los deportes de combate y justas, siendo estas practicadas exclusivamente por la nobleza y, en segundo lugar, la actividad física en forma de algunos juegos y deportes atléticos, siendo practicados Figura 1. Portada Revista "Femina". Margarita Broquedis, campeona de tenis Juegos Olímpicos, nº 278, 15 Agosto 1912.
15 provocando con esto que tanto los niños como las niñas sean libres y tengan facilidad para acceder a la felicidad y al despliegue de todas sus facultades. Según Freixas, García, Jimenez, Sanchez, & Santos (1993, citado en Valdivia, Molero López-Barajas, Campoy Aranda, & Lara Sánchez, 2013, pág.: 1). La coeducación es un proceso intencional para evitar la discriminación, llevando a cabo acciones positivas que tampoco supongan un acto de discriminación hacia el sexo contrario. Así mismo, la coeducación supone una intervención intencionada partiendo de una revisión sistemática de aquellas pautas sociales sexistas, en especial en aquellas instituciones vinculadas con las tareas educativas, ya que en ellas se construyen y se transmiten los estereotipos hacia lo masculino y lo femenino, partiendo de la aceptación del propio sexo pudiendo construir una identidad social de una forma positiva y saludable. (Martinez, 2006). Coeducar consiste en enseñar a valorar, tanto a chicos como chicas aquellos rasgos positivos de los modelos femeninos y masculinos haciendo ver que no se trata de eliminar aquellos comportamientos femeninos, sino hacer partícipes a los chicos de las ventajas que tienen aquellos comportamientos que hasta ahora han sido entendido exclusivamente de las mujeres, valorando tanto el modelo masculino como el femenino por igual. Según la Ley General de 1970, La educación mixta es aquella organización formal resultante de la coexistencia de chicos y chicas dentro del mismo centro educativo y en la misma aula, donde compartirán un mismo currículum para ambos, y deberán conllevar un trato de igualdad entre ambos sexos sin distinción de géneros. Según Cremades, Rodes, Simón, & Simón (1991), podemos definir coeducar como la forma de que todas las personas sean educadas en igualdad de condiciones, por el mismo sistema de valores y comportamientos, experiencias y normas sociales, sin que esto esté jerarquizado por el género o la posición social en el que se encuentren, por lo tanto eliminando el predominio de un género sobre el otro. Según Baena & Ruiz (2009) el acto de coeducar es una procedimiento de socialización humana centrado tanto en alumnas y alumnos, ambos considerados como grupos los cuales tienen los mismos derechos y oportunidades, basado en una ideología igualitaria, sin diferencias entre unos y otros, y con total libertad y solidaridad entre compañeros.
16 Para Lasaga & Rodríguez (2006) coeducar consiste en aquella educación realizada a niños y niñas de forma conjunta o separada, en la cual se produce una intervención cuyo objetivo es potenciar y maximizar el desarrollo personal sea cual sea el género al que pertenece. Para estos mismos autores hay unos aspectos que debemos fomentar en nuestros alumnos para conseguir una práctica deportiva coeducativa: - Mostrar una actitud de convivencia e integración. - Aprender y desarrollar reglas como construcción de un comportamiento moral, sin utilizarlas exclusivamente para ganar. - Evitar comportamientos que fomenten el rechazo hacia los compañeros, como comentarios que ridiculicen o burlas, utilizando una actitud de valoración positiva. Utilización de refuerzos positivos. - Crear un ambiente de tolerancia hacia los errores, evitando descalificaciones que puedan hacer sentir mal al compañero, convirtiéndolas en reconocimientos que valoren el esfuerzo realizado. - Trabajar la integración en los diferentes grupos tanto de niños como de niñas. - Buscar el dar más importancia a la participación y al juego que al resultado final. - Fomentar un ambiente positivo mediante el trabajo de los objetivos en grupos, eliminando la competitividad. - Trabajar el control de la agresividad en la práctica deportiva, evitando así la marginación en el grupo de niñas y niños. - Ante todo, fomentar una actitud de igualdad en el ambiente de la clase, con un trato igualitario hacia todos los compañeros. Como podemos observar, el concepto de Coeducación puede ser entendido de muchas formas según múltiples autores, sin embargo, todas las definiciones que podamos encontrar tienen un aspecto en común: la coeducación es aquel instrumento mediante el cual educamos en la igualdad. Por lo tanto, y entrando en el contexto de la educación escolar, podemos indicar que los centros educativos, ya sea concertado, privado o público, está considerado como el lugar y la situación idónea para comenzar a trabajar la igualdad desde la base del sistema
17 educativo, inculcándole valores a los alumnos que eviten esos prejuicios y esos estereotipos diferenciadores entre personas de cualquier sexo y condición sexual, debido, a que el colegio es un espacio en el cual los niños y niñas conviven entre ellos la mayor parte del tiempo del día, además teniendo en cuenta que es posiblemente en la mayoría de los casos, aquel lugar donde más contacto y socialización tienen con sus semejantes, además de con los docentes siendo estos durante ese periodo de tiempo sus referencias adultas. Por lo tanto, y según lo anteriormente indicado, podemos decir que estamos de acuerdo con Azorín Abellán, 2017, cuando dice que para conseguir una cultura igualitaria debe darse desde una perspectiva educativa y en la educación, ya que en las escuelas ya existen relaciones entre los escolares, entre chicos y chicas, los cuales además toman a sus adultos como modelos para formar su propia personalidad y comportamiento. Y por lo cual, tanto maestros como familias tienen una gran responsabilidad a la hora de educar en coeducación. Además de esta responsabilidad por parte de los adultos, los organismos oficiales han emitido múltiples leyes desde varias décadas atrás, las cuales ayudan a fomentar estos valores. Algunas de estas leyes según Valdivia (2011) y López Estévez (2012) son: - Ley General de Educación de 1970, siendo tomada como el inicio de un trabajo para la igualdad. En ella se establece la escuela mixta regulándola como obligatoria para centros privados y concertados. - Ley Orgánica 8/1985, de 3 de Julio, Reguladora del Derecho a la Educación (LODE). Por la cual se ofrece una educación mixta, generalizándose en nuestra materia el currículo masculino, anulándose el femenino, propio de una sociedad sexista. - Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE, 1990). Está considerada como primera ley dictaminada en el periodo de la postguerra que contempla la igualdad de oportunidad en el sistema educativo para niños y niñas. - Ley Orgánica de Educación, 3 de mayo de 2006 (LOE), estableciendo como segundo principio la equidad, garantizando la igualdad de oportunidades, la inclusión educativa y el derecho a la no discriminación. - Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres (LOI). En la cual se refleja la voluntad de crear la normativa adecuada y favorable por la cual se avanza hacia una sociedad más justa y democrática.
18 - Ley Orgánica 8/2013, del 9 de diciembre, para la mejora de la calidad educativa (LOMCE). Por la que se establece la necesidad de un sistema educativo de calidad, inclusivo, integrador y exigente, que garantice la igualdad de oportunidades, asegurando el desarrollo personal de cada alumno en función de sus capacidades y la integración social. Partiendo de estas leyes como principio básico, en los centros escolares se ha comenzado a trabajar con el término conocido como coeducación, definiendo este concepto como un proceso mediante el cual se pretende evitar la desigualdad y la discriminación de hombres y mujeres, o de mujeres y hombres, ya sea por su sexo, como por todas las condiciones y orientaciones sexuales existentes hoy en día (Freixas et. Al., 1993 citado en, Valdivia, 2011). Pero, a pesar de la legislación creada y de los grandes esfuerzos realizados por la sociedad, no se ha conseguido una igualdad real y óptima, demostrado esto en la siguiente tabla realizada por Azorín Abellán, (2017) donde muestran los resultados de múltiples estudios sobre actitudes sexistas del alumnado.
19 Tabla 1: Estudio sobre actitudes hacia la igualdad de género en adolescentes. Azorín Abellán, 2017, pág.: 4.
20 Según estos datos podríamos decir que las mayores actitudes sexistas se pueden apreciar en el ámbito sociocultural y en las relaciones interpersonales, presentando a su vez un mayor sexismo y discriminación en chicos que en chicas si tomamos como indicador la igualdad, por lo que se explica por qué siguen existiendo estereotipos en nuestra sociedad. También se ha demostrado que la existencia de los roles en el ámbito profesional que adoptan hombres y mujeres en el mundo laboral condiciona la elección de la carrera universitaria a elegir tras terminar los estudios preuniversitarios, siendo esta una actitud sesgada y discriminatoria. Pero esta diversificación profesional por la que la sociedad pelea constantemente se alcanzará cuando el sistema educativo, desde los niveles más inferiores transmita valores coeducativos, reflejando una mayor existencia de flexibilidad en los roles de género, incluso eliminando por completo esos estereotipos ligados a los roles laborales ejercidos por hombres y mujeres. (García Pérez et al., 2010). Para conseguir una coeducación real deben ser tanto los centros como el profesorado los que deben adquirir e interiorizar este concepto de coeducación para poder transmitirlo al alumnado posteriormente durante las sesiones de clase, y evitar esa barrera existente entre chicos y chicas, sobre todo en el ámbito deportivo. 3.5. ACERCÁNDONOS A UNA EDUCACIÓN FISICA COEDUCATIVA. Es de sobra conocido por todos, la importancia que tiene la Educación Física en el ámbito escolar, tanto a nivel de la salud de los niños y las niñas, como a nivel socioafectivo y emocional, convirtiéndose así en el escenario ideal para el trabajo coeducativo, ya que, además, en las actividades y tareas que se realizan en este área de conocimiento se hacen evidente las diferencias físicas entre varones y mujeres. Incluso, tradicionalmente en las clases de Educación Física, se ha utilizado una organización del alumnado distribuidos en grupos distinguiendo unos y otros en función del sexo, “un equipo las niñas y otro equipo los niños”, pero hoy en día, la mayor parte de profesores y maestros de educación física se encuentran en una lucha constante por averiguar cuáles son los métodos óptimos para conseguir una coeducación de la manera más efectiva posible, siendo uno de los puntos clave para esto la necesidad de que tanto los niños como niñas practiquen juntos la misma sesión de educación física, mezclándose entre ellos e interrelacionándose, intentando romper con esa tradición evitando a su vez esa diferenciación entre niños y niñas.
21 Según un estudio realizado por Scraton (1995), mediante una observación realizada a distintos centros escolares, estos estaban llevando a cabo un plan experimental en el que en las distintas sesiones de educación física se trabajaban la danza y tareas que conllevaban la expresión corporal, en los cuales todos los alumnos participaban activamente consiguiendo unos resultados satisfactorios, pero sin embargo, la agrupación que se llevaba a cabo entre los alumnos era la tradicional, niños por un lado y niñas por otro. También se trabajaron otros deportes como el bádminton, baloncesto y futbol, pero en clases de cuarto y quinto de Educación Primaria. En este caso si hubo una participación más o menos mixta, siendo 5 niñas las que optaron por jugar al futbol, otras optaron por jugar al bádminton y baloncesto, en grupos mixtos. Otro aspecto que se observó fue que se perdía muchísimo tiempo en la decisión de los grupos, además, ya que en el caso del colegio en el que se hizo el estudio los alumnos llevaban uniforme, las niñas perdían mucho tiempo en quitarse o volver a colocarse los pendientes al inicio y final de cada sesión, además el tiempo que necesitaban para el cambio de ropa era mayor que en el caso de los niños, lo cual provocaba una disminución considerable del tiempo disponible para la práctica durante la sesión. Tras el análisis de los resultados obtenidos mediante la observación, se llegó a la conclusión de que existe aspectos favorables que denotan coeducación en cursos superiores, manteniéndose la inclinación a impartir unos contenidos básicos diferentes para niños y niñas entre primer y tercer curso de primaria. También se confirma la existencia de estereotipos entre los alumnos, pudiéndose encontrar algunos como, “los niños son más fuertes, más rápidos y con más habilidades físicas para los deportes que las niñas”, y “las niñas saben bailar y moverse mejor que los niños” (Scraton, 1995). Otro estudio fue realizado por Blández Ángel, Fernández García & Sierra Zamorano (2007), el cual se realizó mediante grupos de discusión, en el que participaron alumnos pertenecientes a segundo y tercer ciclo de educación Primaria (3º, 4º, 5º y 6º), de 8 centros públicos pertenecientes a las comunidades de Madrid y Castilla La Mancha. Cada grupo de discusión estaba formado por 4 chicas y 4 chicos, equilibrando el nivel de participación en actividades extraescolares de estos. Para el desarrollo de las sesiones, se elaboró un guion semi-estructurado compuesto por las siguientes 8 preguntas:
22 - ¿Están igual de interesados por la actividad física las chicas y los chicos? - ¿Les gusta la misma actividad física a las chicas y a los chicos? - ¿Hacen las chicas y los chicos la misma cantidad de actividad física? - ¿Se les da igual de bien la práctica de la actividad física a las chicas que a los chicos? - ¿Se tiene en cuenta en las clases de educación física lo que les gusta a las chicas y a los chicos? - ¿Se tiene en cuenta en las actividades extraescolares lo que les gusta a las chicas y a los chicos? - ¿Trata el profesor o la profesora de educación física de la misma manera a las chicas que a los chicos? - ¿Qué opina la gente (familia, amistades, etc.) sobre la actividad que hacen las chicas y los chicos? Tras el análisis de los resultados obtenidos en función de las respuestas de los alumnos, Blández Ángel et al., llegaron a la conclusión de que los estereotipos en función del género relacionado con la educación física siguen teniendo una notable presencia en los niveles de educación Primaria, entre estos, destacaron que: Se sigue vinculando aquellas actividades que requieren de fuerza, resistencia y que conllevan un cierto grado de agresividad con los niños, mientras que aquellas actividades que conllevan aspectos como la elasticidad, expresión corporal o ritmo, se relacionan más con las niñas. Todavía existe la división entre aquellos deportes considerados masculinos y femeninos, aunque esta diferenciación se encuentra menos acentuada, encontrando actividades que están compartidas entre ambos sexos, o al menos, algunas actividades que han sido tradicionalmente consideradas masculinas son foco de acercamiento entre las niñas. Con respecto a factores comportamentales, sí se podría decir que tanto chicas como chicos están interesados de forma igualitaria por la práctica de la actividad física, aunque se percibe el hecho de que los chicos practican una mayor cantidad de ejercicio físico, aunque esto quizás, pueda estar condicionado por la oferta de las actividades que se ofrecen en el contexto educativo. Con respecto al entorno, dedujeron que este tiene una gran influencia en la práctica de la actividad física en las niñas en aquellos deportes considerados masculinos, ya que en
23 muchas ocasiones se les cierra el acceso a ellas o bien por la oposición de los familiares a su práctica, llegando esto a influir en las clases de educación física mostrando un sentimiento de represión ante dichas actividades. Del mismo modo, y según indica Subirats Martòri & Brullet Tenas (1988), existen una serie de comportamientos y actitudes los cuales transmiten de forma indirecta unas relaciones de dominación y privilegios, que provocan a su vez, determinadas situaciones en el área de Educación Física, las cuales deben ser corregidas por parte de los docentes, provenga tanto por parte de un chico o de una chica. A su vez, este aspecto está íntimamente relacionado con el tiempo y el uso del espacio para las sesiones de educación física, o simplemente en el patio del recreo. Normalmente, los chicos suelen ocupar o apropiarse de las zonas principales del patio, como son porterías, canastas, o zonas en las cuales existen un punto de referencia, mientras que las chicas, suelen verse relegadas a un espacio más periférico del patio, un espacio más residual, como puede ser, por ejemplo, unas escaleras, lo cual limita y reduce el desarrollo de la actividad motriz de estas, que, en un primer momento, esto no causa ningún tipo de conflicto o rencillas por parte del alumnado, pero si, de forma transversal se va provocando la imposición de unas relaciones que se podrían denominar como dominantes, con un claro carácter sexista. Con respecto a las actividades que componen las sesiones de educación física, éstas suelen estar más centradas y tener una atribución más cercana al género masculino, ya que tradicionalmente se ha visto el deporte como algo de hombres, por lo que los chicos se encuentran más motivados que las chicas a la hora de la práctica del ejercicio (Subirats Martòri & Brullet Tenas, 1988). Por otro lado, López Estévez (2012), hace referencia a otro factor que influye de forma exponencial en el área de la educación física, el cuál es, el profesorado que imparte la materia, ya que, de forma involuntaria, está influenciado por aquellas expectativas que este tenga sobre los alumnos y alumnas a los que se dirige, lo que puede conllevar otra fuente de desigualdad, motivando y reforzando así, de una forma más significativa aquellas cualidades socialmente esperadas, a partir de las cuales se reproducen prejuicios y roles de género. Estas expectativas pueden provocar la desigualdad surgida también por el denominado efecto Pigmalión, estudiado por Jacobson & Rosenthal (1968), a partir del cual se establece que las percepciones que se tenga de una persona o un grupo de personas pueden conducir a la modificación de las actitudes y conducta de dicha persona. Como dice Lasaga & Rodríguez
24 (2006), “si el profesorado cree en la capacidad física de las niñas y en sus posibilidades motrices, desarrollaran al máximo todo su potencial independientemente del estereotipo femenino” (pág. 23). Por todo lo anteriormente mencionado, se hace imprescindible y necesaria la intervención de la coeducación desde los niveles educativos más básicos (educación Infantil y Primaria), en los que se posibilite que los alumnos puedan elegir libremente, acorde con sus preferencias y sus capacidades, sin que exista ningún tipo de imposición o limitación social establecida con anterioridad. Y debido a que los alumnos que están en dichas etapas educativas pasan una gran cantidad de tiempo en el centro escolar, los agentes educativos son un instrumento primordial para el fomento de los valores democráticos, con el fin de que las futuras generaciones de ciudadanos de pleno derecho puedan navegar en un sistema social basado en el respeto, la justicia y la igualdad. (López Estévez, 2012). Como ejemplo de herramienta utilizada en los últimos años para romper y acabar con estos estereotipos en el área de Educación Física y en la sociedad en general, en muchos centros se están llevando a cabo tareas en las que se trabajan aspectos como la danza, donde tanto niños como niñas participan de forma activa, y en otras actividades que tradicionalmente se han llamado “actividades de niñas” y “actividades de niños”, trabajándose de forma conjunta chicos y chicas y a su vez, en grupos mixtos, evitando en cierta medida la práctica de aquellos deportes considerados típicos o tradicionales, como fútbol, baloncesto, etc., donde los alumnos tienen interiorizados los estereotipos de esos deportes de forma involuntaria, sean estos reales o no, por lo que se están trabajando a su vez, en las escuelas con una serie de deportes, los cuales no están estandarizados o institucionalizados, como el Ringol, el Colpbol, o el Softball entre otros juegos predeportivos, donde los alumnos a la hora de practicarlo parten de una situación igualitaria, sin existencia de estereotipos de ningún tipo, siendo una de las normas o reglas fundamentales de estos deportes que los equipos participantes tengan que ser mixtos, teniendo que tener aproximadamente el mismo número de chicos que de chicas en cada equipo.
31 marcadas por el alumnado participante. Para una mayor sencillez del análisis y facilitar su posterior interpretación evitando a su vez un exceso de datos, los posibles valores a marcar (de 0 a 100), han sido agrupados en los intervalos, los cuales son detallados en la tabla 3, mostrando a su vez la frecuencia de estos junto al porcentaje obtenido de cada uno de ellos. Tabla 3: Datos de la frecuencia y porcentajes individualizados de los valores de cada ítem de la dimensión discriminación. ITEMS DATOS 0-10 20-30 40-50 60-70 80-90 100 N % N % N % N % N % N % 4. Cree que el nivel de mejora física puede ser diferente según seas chico o chica. 25 55,6 1 2,2 2 4,4 2 4,4 4 8,8 11 24,4 7. Presta diferente atención a las chicas que a los chicos. 34 72,4 1 2,1 1 2,1 1 2,1 4 8,6 6 12,8 8. Cree que los chicos y chicas parten de un nivel de capacidad distinto según las diferentes actividades. 22 46,8 2 4,2 4 8,5 2 4,3 6 6,4 11 23,4 9. Emplea un tono verbal distinto para chicas que para chicos. 32 71,1 5 11,1 1 2,2 1 2,2 2 4,4 4 8,9 11. Cuando evalúa tiene en cuenta lo que ha mejorado cada uno respecto a su nivel inicial, sin valorar si es chico o chica. 28 60,9 4 8,7 3 6,5 2 4,3 2 4,4 7 15,2 12. Nos propone actividades distintas a las chicas que a los chicos. 21 45,7 4 8,6 7 15,2 7 15,2 1 2,2 6 13,0 14. Motiva y anima de forma diferente a los chicos que a las chicas. 30 68,1 2 4,5 3 6,8 2 4,6 1 2,3 6 13,6 Antes de comenzar el análisis de los datos de la presente tabla, considero importante recordar para la interpretación de los datos, los valores 0-10, corresponden a que los alumnos
32 están totalmente en desacuerdo con la argumentación que se les expone, y el valor 100, a que se encuentran totalmente de acuerdo con dicha exposición. Por lo tanto, comenzando con el ítem 4, por el que se expone la creencia del docente de que el nivel de mejora física puede ser diferente según el género del alumno, podemos observar que 25 alumnos de los participantes, correspondiendo al 55,6%, piensa que eso no es correcto, por lo que están totalmente en desacuerdo con la afirmación, lo que demuestra en ese aspecto, el docente confía en la igualdad de los alumnos con respecto a la mejora física que pueden obtener los alumnos, independientemente sean chicos o chicas. Por el contrario, son 11 alumnos, siendo estos un 24,4% de estos, los que están de acuerdo con esta afirmación, pensando que el docente sí cree que la mejora física es diferente en chicos que en chicas. Para el ítem 7, “presta diferente atención a las chicas que a los chicos”, podemos deducir que la mayoría de los participantes (34), un 72,4% de estos, están totalmente en desacuerdo con dicha afirmación, pensando que el docente presta la misma atención a unos alumnos que a otros, independientemente del sexo al que pertenezcan. Sin embargo, en este mismo ítem, encontramos un 12,8% de los alumnos, siendo estos los que piensan, que sí presta más atención a un género que a otro, aunque estos forman parte de una minoría. Con respecto al ítem 8, “Cree que los chicos y chicas parten de un nivel de capacidad distinto según las diferentes actividades”. Un 46,8% de los alumnos no están nada de acuerdo con la afirmación, valorando que el docente opina que el nivel de capacidad de unos alumnos y otros es el mismo en todas las actividades, independientemente del sexo que posean. En el lado contrario, encontramos con un 23,4% a aquellos alumnos que están totalmente de acuerdo con dicha argumentación. El resto de las valoraciones dadas se encuentran en el intervalo de valores intermedios 40-50, con un 8,5%. Para el ítem 9, “Emplea un tono verbal distinto para chicas que para chicos”, la mayoría, con un 71,1% opina que no es correcta dicha afirmación, sino que la forma de hablar es igual para unos alumnos como para otros, aunque seguidamente, para el intervalo 20-30, encontramos un 11,1%, los cuales opinan que no están totalmente en desacuerdo, sino que hay ocasiones en los que si diversifica ese tono verbal para unos y para otros. En el valor 100, correspondiendo al pensamiento de que están totalmente de acuerdo, encontramos un 8,9% de los alumnos, es decir, solo 4 alumnos los que tienen ese punto de vista, que en comparación con la opinión mayoritaria podríamos decir que es un porcentaje poco relevante.
33 En el ítem 11, “Cuando evalúa tiene en cuenta lo que ha mejorado cada uno respecto a su nivel inicial, sin valorar si es chico o chica”, encontramos lo que viene siendo en los ítems anteriores una opinión generalizada, siendo un 60,9% aquellos discentes que piensan que la afirmación expuesta no es correcta y por lo tanto estando totalmente en desacuerdo, con respecto al 15,2% de los que piensan que la afirmación es verdadera. Podríamos decir, que la mayoría del alumnado piensa que cuando el docente evalúa no tiene en cuenta el género del alumno, si no la mejora de las capacidades en función del nivel inicial de partida. Con respecto, al ítem 12, “Nos propone actividades distintas a las chicas que a los chicos.”, podemos observar que las opiniones de los participantes están mucho más repartidas entre los diferentes valores escalares que en los puntos anteriores, aunque la mayoría, con un 45,7% sigue pensando igual que anteriormente que están completamente en desacuerdo con dicha afirmación, sobreentendiéndose que el docente encargado de impartir las asignaturas pone las mismas actividades a unos y a otros alumnos, sin tener en cuenta el sexo. Aunque los siguientes valores que le siguen a este, 40-50 y 60-70, coinciden con un 15,2% de los alumnos que tienen una opinión más o menos intermedia. En primer lugar, aquellos alumnos que han votado los valores 40 y 50, se mantienen en una opinión neutral, sin especificar porque opinión se decantan. Aunque aquellos alumnos que han valorado con 60-70, podríamos decir que están parcialmente de acuerdo con la afirmación, quizás debido a que, en alguna ocasión, el docente si ha establecido tareas diferentes para uno y para otros, por lo que se crea esa discrepancia de opiniones. Por último, podemos decir que el 13% de los alumnos están completamente de acuerdo con dicha afirmación. En el ítem 14, “Motiva y anima de forma diferente a los chicos que a las chicas.”, podemos observar que la mayoría de los alumnos, 68,1%, están totalmente en desacuerdo con la afirmación que se les expone, por lo cual, piensan que el profesor motiva y anima a todos los alumnos por igual, sin tener en cuenta el sexo de estos. Frente a 13,6% de los alumnos que sí están de acuerdo con que la motivación por parte del docente es diferente para chicos y para chicas. Tras el análisis de la dimensión discriminación procedemos a analizar aquellos factores correspondientes a la dimensión igualdad de trato, en la cual se recogieron los siguientes datos que se observan en la tabla 4.
34 Tabla 4: Puntuaciones medias y desviación típica de los ítems de la dimensión igualdad de trato. N Media Desviación estándar 1. Reparte el material por igual entre los alumnos y las alumnas. 47 95,53 11,760 2. Cuando evalúa, no tiene en cuenta si se trata de una alumna o un alumno, sino la capacidad de cada uno. 46 90,87 25,632 3. Normalmente nos organiza de modo que en el mismo grupo hay chicos y chicas. 47 92,34 15,772 5. No utiliza el mismo tipo de expresiones para dirigirse a alumnos que a alumnas. 45 26,67 40,396 6. Hace que tantos las chicas como los chicos participen. 45 97,11 13,919 10. Cuando evalúa tiene en cuenta lo que ha mejorado cada uno respecto a su nivel inicial, sin valorar si es chico o chica. 46 87,39 29,397 13. Utiliza como ejemplos tanto a chicos como a chicas. 46 84,13 31,873 15. Piensa que las chicas y los chicos pueden aprender y mejorar por igual. 46 85,43 33,909 16. Escucha por igual las propuestas que hacen los chicos que las que realizan las chicas. 46 85,65 31,457 17. Emplea las mismas normas para las alumnas que para los alumnos. 46 90,65 25,940 18. Delega responsabilidades tanto en chicas como en chicos. 45 87,33 28,075 19. No dedica el mismo tiempo de atención y corrección a los chicos que a las chicas. 46 21,52 37,651 En la anterior tabla (4) podemos observar que hay un alto índice de alumnos que han votado positivamente a los ítems que se les planteaba, pudiendo decir que estas afirmaciones han sido la gran mayoría, llegando incluso a superar en la escala Likert los 90 puntos, siendo así los ítems nombrados de manera ordenada según la media obtenida, el 6, 1, 3, 2 y 17. Según se observa en la tabla anterior (4), podemos decir que el docente tiene una práctica docente valorada por sus alumnos como altamente coeducativa, ya que hace que participe todo el alumnado por igual sea cual sea su sexo, organizando en grupos mixtos
35 cuando la actividad o tarea planteada lo requiera, repartiendo a su vez el material por igual a unos y a otros, así como una utilización igualitaria de las normas establecidas en las sesiones, sin que exista discriminación. Y con respecto a la evaluación, no tiene en cuenta si es chico o chica, sino la capacidad que posea cada uno en la realización de las actividades. Seguidamente a los datos anteriores, podemos encontrar los ítems que no han sido valorados tan positivamente, pero aun así superan el umbral de los 80 puntos sin llegar a los 90 como los anteriores, siendo estos los ítems 10, 18, 16, 15 y 13, los cuales se nombran igualmente de forma ordenada en función de la media obtenida. Tras observar la tabla 6, podemos deducir que los alumnos contestan positivamente a la práctica docente mencionada en las afirmaciones, aunque ya podemos encontrar una serie de alumnos que discrepan en las opiniones en comparación con los datos mostrados en la tabla 5, ya que en esta podríamos decir que casi la totalidad aprobaba positivamente de dicha práctica del profesor. Podemos sobreentender que el docente no siempre actúa de forma coeducativa, habiendo ocasiones en las que tiene preferencia de un sexo sobre otro, ya que con respecto a la evaluación de la mejora de cada alumno y delegando las responsabilidades, ya que los participantes opinan que hay ocasiones en las que confía más en un género que en otro para llevar a cabo dicha tarea. Los siguientes ítems podríamos decir que se encuentran interrelacionados, pudiendo existir una influencia de uno sobre otro, ya que, el ítem 16, escucha por igual las propuestas que hacen los chicos y las chicas, puede tener relación con el ítem 15, piensa que las chicas y los chicos pueden aprender y mejorar por igual, que a su vez pueden ambos influir en el último ítem 13, utiliza como ejemplo tanto a chicos como a chicas. Aunque estos últimos al igual que los demás estén valorados positivamente, considero que es importante detenernos en analizar estos últimos mencionados (16, 15 y 13). Ya que como se ha mencionado anteriormente, la influencia de uno con respecto al otro puede ser notable, ya que al existir alumnado que opina que el docente cree que los chicos y las chicas tienen una velocidad de aprendizaje o mejora diferente, puede prestar más atención a las propuestas planteadas de unos u de otros y a su vez tener preferencia sobre la realización de ejemplos con ayuda de un sexo u otro. Teniendo en cuenta este análisis general sobre los datos obtenidos, procedemos a analizar los ítems de manera individualizada para una visión más detallada sobre los valores
36 seleccionados por el alumnado participante. Dicho análisis se realizará partiendo de los datos mostrados en la siguiente tabla (tabla 5). Tabla 5: Datos de la frecuencia y porcentajes individualizados de los valores de la dimensión igualdad de trato. ITEMS DATOS 0-10 20-30 40-50 60-70 80-90 100 N % N % N % N % N % N % 1. Reparte el material por igual entre los alumnos y las alumnas. 0 0 0 0 2 4,3 1 2,1 7 14,9 37 78,7 2. Cuando evalúa, no tiene en cuenta si se trata de una alumna o un alumno, sino la capacidad de cada uno. 3 6,5 0 0 1 2,2 0 0 6 13,1 36 78,3 3. Normalmente nos organiza de modo que en el mismo grupo hay chicos y chicas. 0 0 0 0 2 4,3 0 0 11 23,4 32 68,1 5. No utiliza el mismo tipo de expresiones para dirigirse a alumnos que a alumnas. 30 66,6 1 2,2 2 4,4 2 4,4 4 8,9 6 13,3 6. Hace que tantos las chicas como los chicos participen. 0 0 1 2,2 1 2,2 0 0 0 0 43 95,6 10. Cuando evalúa tiene en cuenta lo que ha mejorado cada uno respecto a su nivel inicial, sin valorar si es chico o chica. 4 8,7 0 0 2 4,3 0 0 6 13 34 73,9 13. Utiliza como ejemplos tanto a chicos como a chicas. 4 8,7 0 0 3 6,5 1 2,2 5 10,9 32 69,6 15. Piensa que las chicas y los chicos pueden aprender y mejorar por igual. 5 10,9 2 4,4 0 0 0 0 2 4,3 37 80,4 16. Escucha por igual las propuestas que hacen los chicos que las que realizan las chicas. 5 10,9 1 2,2 2 4,4 1 2,2 3 6,5 35 76,1 17. Emplea las mismas normas para las alumnas que para los alumnos. 2 4,3 2 4,4 1 2,2 0 0 2 4,4 39 84,8 18.Delega responsabilidades tanto en chicas como en chicos. 3 6,6 1 2,2 2 4,4 0 0 7 15,5 32 71,1 19. No dedica el mismo tiempo de atención y corrección a los chicos que a las chicas. 33 71,8 3 6,5 1 2,2 1 2,2 2 4,3 6 13,0
37 En primer lugar, en el ítem 1, reparte el material por igual entre los alumnos y las alumnas, podemos decir que la gran mayoría del alumnado considera con un 78,7% de los alumnos que el docente reparte el material por igual entre los chicos y las chicas, sin que exista diferencia alguna entre un género y otro, aunque seguidamente encontramos un 14,9% que cree que el profesor no siempre reparte el material de forma igualitaria valorando la afirmación con 80-90 puntos. El resto de los alumnos, 6,4% tiene una mayor discrepancia en dicha argumentación, valorando con 40-50 y 60-70 en la escala Likert. Seguidamente, encontramos el ítem 2, cuando evalúa no tiene en cuenta si se trata de una alumna o un alumno, sino la capacidad de cada uno. En el cuál podemos encontrar, al igual que en el ítem 1, que la mayoría de los participantes, con un 78,3% de estos piensa que el profesor lo que tiene en cuenta es la capacidad de cada uno de los alumnos sin considerar el sexo al que pertenezcan estos de forma individual. Bajando hasta un valor del 13,1%, encontramos a los alumnos que tienen alguna diferencia con respecto a la afirmación presentada, considerando que no están totalmente de acuerdo con esta y valorándola con una puntuación de 80-90. A su vez encontramos una minoría de 3 alumnos, correspondiendo con el 6,5% aquellos que no están absolutamente nada de acuerdo con la afirmación, es decir, que el docente evalúa en función del sexo de los alumnos, sin tener en cuenta la capacidad individual de estos. En el ítem 3, normalmente nos organiza de modo que en el mismo grupo hay chicos y chicas, podemos decir que ha sido valorado de forma positiva por la mayoría del alumnado, pensando en general que el docente organiza los grupos de trabajo de forma mixta, en el cuál trabajan de forma conjunta chicos y chicas. Por lo cual, podemos decir que un 68,1% de los alumnos está totalmente de acuerdo con dicha afirmación, y seguidamente con un 13,1% encontramos aquellos alumnos que tiene algún tipo de discrepancia con la afirmación presentada. Con la opinión opuesta, aunque también positiva, encontramos el ítem 5, no utiliza el mismo tipo de expresiones para dirigirse a alumnos que a alumnas. A lo cual, un 66,6% de los alumnos, correspondiendo a 30 alumnos del total de los participantes, están totalmente en desacuerdo con la afirmación, es decir, que el profesor encargado de la asignatura utiliza las mismas expresiones para todos los alumnos, sin tener en cuenta el sexo al que pertenezcan los alumnos. Seguidamente encontramos a aquellos alumnos que sí que están completamente de acuerdo con la afirmación, con un 13,3%, los cuales opinan que el docente utiliza unas expresiones para las chicas y otras para los chicos.
38 Con respecto al ítem 6, hace que tanto las chicas como los chicos participen, podemos observar que el grueso del alumnado, siendo este la inmensa mayoría con un 95,6% están completamente de acuerdo con la afirmación, marcando la opción correspondiente al valor escalar 100, pensando estos que el docente hace todo lo posible por que exista una plena participación de todo el alumnado en las actividades y tareas que se plantean. En contraposición, seleccionando el valor 0 o 10, no hay ningún alumno que marcara dicha opción, aunque sí, un 4,4% del alumnado, correspondiente a 2 alumnos, marcaron los valores entre 20 y 50, estando completamente en desacuerdo con lo mencionado, aunque este porcentaje de los alumnos podríamos decir que es insignificante y no relevante, ya que personalmente considero que no entendieron correctamente la pregunta y por lo cual marcaron dicha opción. Para el ítem 10, cuando evalúa tiene en cuenta lo que ha mejorado cada uno respecto a su nivel inicial, sin valorar si es chico o chica, podemos observar que el 73,9% de los participantes están totalmente de acuerdo con la afirmación, valorando que el profesor no discrimina en función del sexo a la hora de realizar la evaluación del alumnado. El resto de las valoraciones seleccionadas se reparten con un 8,7% aquellos que opinan que, si tiene en cuenta el sexo a la hora de evaluar, y el 4,3% se mantienen en un nivel medio (40-50), siendo esta una valoración neutral. En el ítem 13, utiliza como ejemplo tanto a chicos como a chicas, podemos observar que las valoraciones están repartidas en los diferentes valores escalares, aunque la mayoría, con un 69,6% están de acuerdo con lo mencionado, es decir, piensan que el docente elige a los alumnos o alumnas por igual para ejemplificar las tareas, el resto de las opiniones se encuentran repartidas, 10,9% está de acuerdo, pero no del todo, seleccionando 80-90. El resto de los alumnos siendo un total de 17,4% se reparten de la siguiente manera: 10,9% está totalmente en desacuerdo con la afirmación (0-10), 6,5% se encuentran en una opinión intermedia, siendo su elección 40-50 y 2,2%, 60-70. Para el ítem 15, piensa que las chicas y los chicos pueden aprender y mejorar por igual, el 80,4% está totalmente de acuerdo con la afirmación, es decir, creen que el docente confía en las capacidades de aprendizaje y mejora de todos los alumnos por igual, independientemente del género al que pertenezcan. Seguidamente el valor más votado, encontramos el 10,9%, aquellos que opinan que el docente no tiene tal confianza, y que cree que cada uno, teniendo en cuenta el sexo, tiene una capacidad de aprendizaje y mejora
39 diferente. El resto de las opiniones se reparten entre los valores 20-30 (4,4%) y 80-90 (4,3%), obteniendo estos dos últimos valores un porcentaje de participantes muy similar. En ítem 16, escucha por igual las propuestas que hacen los chicos que las que realizan las chicas, encontramos que las opiniones se reparten entre todos los valores escalares disponibles, aunque la mayor parte de los participantes, con un 76,1%, están completamente de acuerdo con la afirmación expuesta, mientras que el resto se reparte entre los demás valores, siendo un 10,9% aquellos que no están nada de acuerdo, y el resto, 15,3% se encuentran repartidos entre las demás opciones a seleccionar. Con respecto al ítem 17, emplea las mismas normas para las alumnas que para los alumnos, de nuevo, la mayoría de las opiniones se concentra en el valor 100, el cual representa que los discentes están completamente de acuerdo con la afirmación, es decir, piensan que por parte del docente no hay diferencia de sexos a la hora de implementar las normas tanto del aula como del centro escolar en general, el resto de opiniones, siendo estas una minoría, aquellos que valoran seleccionando el resto de las opciones. Para el ítem 18, delega responsabilidades tanto en chicas como en chicos, un 71,1% piensa con total firmeza que el docente da las mismas tareas o responsabilidades a unos que a otros, aunque el 15,5% no está completamente de acuerdo con dicha idea, dándole un valor de 80-90, por lo que opinan que no siempre está afirmación es así. El resto de las opiniones, siento estas un total de 13,2% las que se reparten en el resto de los valores. Por último, nos encontramos con el ítem 19, no dedica el mismo tiempo de atención y corrección a los chicos que a las chicas, el cual está valorado en su mayoría, correspondiendo con esta, un 71,8% de los alumnos, los que han elegido el valor 0, es decir, están completamente en desacuerdo con la afirmación dada, opinando que el tiempo de atención es el mismo tanto para un sexo como para el otro, sin existencia de diferencia alguna. El siguiente valor más votado, con un 13%, aquellos que piensan que esa diferencia es completamente existente, estando completamente de acuerdo con la afirmación. El resto de los alumnos vuelven a repartirse entre las demás opciones, siendo una minoría del alumnado.
40 7. DISCUSIÓN Como ha sido mencionado anteriormente en el apartado “Introducción”, el objetivo principal de este estudio ha sido analizar la visión que posee el alumnado de tercer ciclo de Educación Primaria hacia las actitudes del profesorado que imparte la asignatura de Educación Física durante las diferentes sesiones impartidas en dicha asignatura, enfocando su práctica docente en la construcción de una cultura educativa enfocada como aspecto principal en la coeducación. Por lo tanto, tras analizar los datos recogidos a los discentes participantes, estos demuestran que la práctica del profesorado estudiado está muy en consonancia con lo que se espera del resto de profesores de Educación Física, una práctica docente enfocada hacia la lucha para conseguir una educación académica igualitaria para ambos sexos, ya que para el docente objeto de estudio la práctica educativa es igualitaria tanto para alumnos como para alumnas, sin que para este existan apenas diferencias en unos y otros. Ya que como menciona Shimon, (2005), la educación sexista, todavía, en la sociedad en la que vivimos, la educación basada en la educación coeducativa sigue siendo un reto a superar por los profesores de Educación Física, sobre todo para el profesorado masculino, ya que el femenino posee una mayor percepción de la igualdad entre géneros, siendo un pensamiento personal el hecho de que esto se deba seguramente, a que estas sufrieron las consecuencias de una educación no igualitaria, y son conscientes de las mínimas diferencias en las capacidades reales entre chicos y chicas. Otro aspecto importante, son los resultados obtenidos con respecto al pensamiento y opiniones del alumnado hacia la práctica docente, en comparación con el estudio realizado por Lameiras Fernandez et al. (2002). En dicha investigación, se menciona el rol de los discentes como los principales transmisores de las diferencias y estereotipos de género, ya que, en muchas ocasiones, son estos los que hacen las divisiones entre chicos y chicas al formar grupos para llevar a cabo una actividad e incluso formando competiciones entre sexos. Por esto, podemos deducir que a pesar de los resultados obtenidos en ambas dimensiones (discriminación e igualdad de trato), siguen estando los estereotipos fuertemente arraigados para ambos sexos, aunque en el análisis hayamos podido observar, que la mayoría del alumnado tiene una gran concepción de la igualdad, demostrando el pensamiento de igualdad entre chicos y chicas a la hora de realizar la práctica deportiva.
2 http://www.efdeportes.com/efd169/la-coeducacion-en-educacion-fisica.htm Macías, V. (1999). Estereotipos y deporte femenino. La influencia del estereotipo en la práctica deportiva de niñas y adolescentes. Universidad de Granada. Martinez, M. C. (2006). Motivación. coeducación y disciplina en estudiantes de Educación Física. Universidad de Murcia. Olabarrieta, E. (1993). Deporte y salud. (Eroski, Ed.). Bilbao. Olivera, J. (2012). Juegos Olímpicos Londres 2012: la olimpiada de las mujeres. Apunts: Educación Física y Deportes, 109, 7–10. https://doi.org/10.5672/apunts.2014-0983.es.(2012/3).109.00 Perez García, R., Rebollo-Catalán, Á., Vega, L., Barragán Sánchez, R., Buzón, O., & Piedra, J. (2011). El patriarcado no es transparente: competencias del profesorado para reconocer desigualdad. Cultura y Educación, 23, 385–397. Pérez Ramirez, C. (1993). Evolución histórica de la Educación Física. Revista Apunts de Educación Física, 33, 24–38. Retrieved from http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=319135&orden=324369&info=lin k Rich, E., & Brown, D. (2002). Gender positioning as pedagogical practice in physical education. (D. Penney, Ed.), Gender and Physical Education: contemporany issues and future directions. London: Routledge. Ríos, M. (2008). Criterios para el análisis de la socialización en la sesión de educación física escolar. Tándem: Didáctica de La Educación Fisica., 28, 96–106. Rodríguez, D., Martínez, M. J., & Mateos, C. (2004). Identidad y estereotipos de la mujer en el deporte: una aproximación a la evolución histórica. Revista de Investigación En Educación, 2, 109–126. Sainz Varona, R. M. (1992). Historia de la educación física. Cuadernos de Sección. Educación Física y Deportes, (5), 27–47. Scraton, S. (1993). Equality, coeducation and physical education in Secondary schooling. (J. Evans, Ed.), Equality, Education and Physical Education. London: Falmer Press.
3 Scraton, S. (1995). Educación física de las niñas: un enfoque feminista. Buckingham, Reino Unido.: Morata. Shimon, J. (2005). Red Alert: gender equity issues in secondary physical education. Journal of Physical Education, Recreation and Dance, 76, 6–10. Subirats, M. (2010). ¿Coeducación o escuela segregada? Un viejo y persistente debate. Revista de La Asociación de Sociología de La Educación (RASE), 3(1), 143–158. Retrieved from http://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/3110518.pdf%5Cnhttps://dialnet.unirioja .es/descarga/articulo/3110518.pdf Subirats, M. (2017). Coeducación, apuesta por la libertad. (E. Octaedro, Ed.) (1st ed.). Barcelona. Subirats Martòri, M. (1994). Conquistar la igualdad: la coeducación hoy. Revista Iberoamericana de Educación, (6), 49–78. Retrieved from https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=1019459&info=resumen&idioma =SPA Subirats Martòri, M., & Brullet Tenas, C. (1988). Rosa y azul: la transmisión de los géneros en la escuela mixta. (Instituto de la Mujer, Ed.). Madrid. Valdivia, P. A. (2011). La coeducación en la educación física escolar. Análisis de las teorías y metodologías asociadas del profesorado y su reflejo en el alumnado. Universidad de Jaén. Valdivia, P. A., Molero López-Barajas, D., Campoy Aranda, T., & Lara Sánchez, A. J. (2013). La coeducación como instrumento para la integración en la actividad física y el deporte. In El deporte como vehículo de integración (1st ed., pp. 61–81). Sevilla. Vázquez, B., Fernandez-García, E., & Ferro, S. (2000). Educación Física y género. Modelos para la observación y el análisis del comportamiento del alumnado y el profesorado. Madrid: Gymnos.
4 10. ANEXOS ANEXO 1 “CUESTIONARIO PARA LA VALORACIÓN DE LA COEDUCACIÓN EN LAS CLASES DE EDUCACIÓN FÍSICA” EDAD: CURSO: SEXO: Chico 0 Chica 1 A continuación, te presentamos un cuestionario ANÓNIMO para valorar la coeducación en las clases de Educación Física. Por favor, contesta a todas las preguntas con la MÁXIMA SINCERIDAD posible y de FORMA INDIVIDUAL. Ten en cuenta que esto NO ES UN EXAMEN, no hay respuestas verdaderas o falsas, ni buenas ni malas. NO INFLUIRÁ EN TU NOTA DE NINGUNA MANERA. NO HAY NINGUNA RESPUESTA MEJOR QUE OTRA. PREGUNTA CUALQUIER DUDA QUE TENGAS. INSTRUCCIONES PARA RELLENAR EL CUESTIONARIO. - Lee atentamente cada pregunta y las diferentes opciones de respuesta antes de contestar, debiendo seleccionar la que te parezca más adecuada. - En las preguntas con escala de 10 a 100 marca el valor que más corresponda a tu opinión, teniendo en cuenta que el valor mínimo corresponde a que NO ESTAS NADA DE ACUERDO y el valor máximo estas MUY DE ACUERDO. - En aquellas preguntas en las que la respuesta SI o NO, marca la que consideres la que tu creas. PREGUNTAS Totalmente en desacuerdo Totalmente de acuerdo 1. Reparte el material por igual entre los alumnos y las alumnas. 0-10-20-30-40-50-60-70-80-90-100 2. Cuando evalúa, no tiene en cuenta si se trata de una alumna o un alumno, sino la capacidad de cada uno. 0-10-20-30-40-50-60-70-80-90-100 3. Normalmente nos organiza de modo que en el mismo grupo hay chicos y chicas. 0-10-20-30-40-50-60-70-80-90-100 4. Cree que el nivel de mejora física puede ser diferente según seas chico o chica. 0-10-20-30-40-50-60-70-80-90-100 5. No utiliza el mismo tipo de expresiones para dirigirse a alumnos que a alumnas. 0-10-20-30-40-50-60-70-80-90-100 6. Hace que tantos las chicas como los chicos participen. 0-10-20-30-40-50-60-70-80-90-100 7. Presta diferente atención a las chicas que a los chicos. 0-10-20-30-40-50-60-70-80-90-100
5 8. Cree que los chicos y chicas parten de un nivel de capacidad distinto según las diferentes actividades. 0-10-20-30-40-50-60-70-80-90-100 9. Emplea un tono verbal distinto para chicas que para chicos. 0-10-20-30-40-50-60-70-80-90-100 10. Cuando evalúa tiene en cuenta lo que ha mejorado cada uno respecto a su nivel inicial, sin valorar si es chico o chica. 0-10-20-30-40-50-60-70-80-90-100 11. Se interesa y preocupa de forma diferente por las alumnas que por los alumnos. 0-10-20-30-40-50-60-70-80-90-100 12. Nos propone actividades distintas a las chicas que a los chicos. 0-10-20-30-40-50-60-70-80-90-100 13. Utiliza como ejemplos tanto a chicos como a chicas. 0-10-20-30-40-50-60-70-80-90-100 14. Motiva y anima de forma diferente a los chicos que a las chicas. 0-10-20-30-40-50-60-70-80-90-100 15. Piensa que las chicas y los chicos pueden aprender y mejorar por igual. 0-10-20-30-40-50-60-70-80-90-100 16. Escucha por igual las propuestas que hacen los chicos que las que realizan las chicas. 0-10-20-30-40-50-60-70-80-90-100 17. Emplea las mismas normas para las alumnas que para los alumnos. 0-10-20-30-40-50-60-70-80-90-100 18. Delega responsabilidades tanto en chicas como en chicos. 0-10-20-30-40-50-60-70-80-90-100 19. No dedica el mismo tiempo de atención y corrección a los chicos que a las chicas. 0-10-20-30-40-50-60-70-80-90-100 MUCHAS GRACIAS POR TU COLABORACION