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La actividad metonímica en el nivel enunciativo

Rodríguez García, Maravilla

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ÍNDICE 1. METODOLOGÍA .................................................................................................................................... 2 2. CORPUS .................................................................................................................................................. 3 3. EL DISCURSO POLÍTICO Y SU RELACIÓN CON LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN ............ 5 4. EL PAPEL DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN: LA TEORÍA DE LA AGENDA SETTING 12 5. ENCUADRE O FRAMING Y LOS NIVELES PRAGMÁTICOS ........................................................ 14 6. LA METONIMIA .................................................................................................................................. 16 7. LA METONIMIA EN EL NIVEL ENUNCIATIVO ............................................................................ 17 7.1. La metonimia en la estrategia de selección temática ....................................................... 18 7.2. La metonimia en la estrategia léxica ................................................................................. 20 7.2.2. La institución por la persona responsable ............................................................ 21 7.2.1. El todo por la parte o la parte por el todo ............................................................ 21 7.2.3. El lugar por la institución .................................................................................... 21 7.2.4. El lugar por la persona responsable ..................................................................... 22 7.2.5. Hipérboles .............................................................................................................22 7.3. La metonimia en la estrategia intencional ........................................................................ 22 7.4. La metonimia en la estrategia predicativa ....................................................................... 23 8. CONCLUSIÓN ...................................................................................................................................... 23 9. BIBLIOGRAFÍA ................................................................................................................................... 24 Anexos: - Noticias - Datos 1 1. METODOLOGÍA Para Van Dijk, T. (1990: 50), «ocuparse del discurso significa ocuparse de los procesos de interpretación y de la interacción social, en consecuencia, es una tarea a la que no debe ser ajena el análisis del discurso». El mismo autor agrega: «El análisis del discurso pretende saber cómo influyen los procesos cognitivos específicamente sobre la producción y el entendimiento de las estructuras del discurso y cómo las estructuras del discurso influyen y son influidas por la situación social» [...] (ibíd.: 53) Con sus raíces en la retórica aristotélica, el análisis del discurso ha sido estudiado desde diferentes perspectivas a lo largo de los años (retórica, ciencias sociales, psicología, lingüística, etc.), y hoy sigue siendo difícil establecer una tipología del objeto de estudio, el discurso, y sus diferentes clases. Coincidimos con Van Dijk, T. (ibíd.: 53) en que «el estudio del análisis del discurso debe, en realidad, ser interdisciplinario». Nuestro cometido en este trabajo es señalar el proceso metonímico que subyace en muchas ocasiones a las cuatro estrategias que Gallardo Paúls, B. (2013, 2014) y Villar Hernández, M. P. (2016) insertan en el nivel pragmático enunciativo, a saber: estrategia temática (Villar Hernández, M. P. 2016), estrategia léxica o denominadora, estrategia intencional y estrategia predicativa (Gallardo Paúls, B. 2013, 2014). Este nivel enunciativo, junto con los niveles textual e interactivo, supone un proceso de encuadre (framing) que a su vez provoca el establecimiento de un determinado marco cognitivo que afecta a la interpretación del texto y «a todas las dimensiones elegibles del acto comunicativo» (Gallardo Paúls, B. 2013, 28). Aunque no pretendemos recopilar todas las definiciones de discurso propuestas por los diferentes autores, sí nos parece especialmente interesante la de Íñiguez, L. y Antaki, C. (1994): Un discurso es un conjunto de prácticas lingüísticas que mantienen y promueven ciertas relaciones sociales. El análisis consiste en estudiar cómo estas prácticas actúan en el presente manteniendo y promoviendo estas relaciones: es sacar a la luz el poder del lenguaje como una práctica constituyente y regulativa. (ibíd., apud. Villar Hernández, 2016, 108) 2 Tampoco nos interesa abordar las interminables clasificaciones de tipología textual o discursiva. Sin embargo, debido a que nuestro corpus se compone de piezas mediáticas relacionadas con el período previo a las elecciones nacionales de diciembre de 2015, sí conviene, en primer lugar, dedicar un apartado a la descripción del corpus (2) y un segundo apartado al concepto de discurso político y a su relación con los medios (3). En tercer lugar, nos centraremos en la relación que establecen los medios con los ciudadanos, partiendo de la teoría de la agenda setting (McCombs, B. y Shaw, D. 1972) (4). El cuarto apartado lo dedicaremos a hablar del encuadre (5), concepto del que parten las estrategias del nivel enunciativo ya citadas. Posteriormente, desarrollaremos el concepto de metonimia y su relación con dichas estrategias (6), e ilustraremos con ejemplos de nuestro corpus cada una de las estrategias (7). 2. CORPUS Como dijimos en el apartado anterior, nuestra investigación se centra en el período previo a las elecciones de diciembre de 2015, y el hecho de que la (pre)campaña electoral esté en su punto álgido durante esa fecha no es un dato que podamos pasar por alto. En pleno contexto electoral es lícito pensar que los mensajes que aparecen en los medios cuentan con una mayor carga persuasiva que durante el resto del año. Es más, en esas circunstancias, casi cualquier noticia podría ser usada a favor o en contra de los diferentes dirigentes y partidos políticos: las acusaciones a Podemos sobre su financiación por parte del Gobierno de Venezuela o la trascendencia de las confusiones en el discurso de Rajoy, por poner varios ejemplos. Así, cualquier noticia tendrá mucho más impacto sobre la opinión que los ciudadanos construyan sobre los miembros de los partidos políticos durante las elecciones que en cualquier otra época del año. Por tanto, hemos realizado una recopilación de noticias relacionadas con las elecciones generales españolas que tuvieron lugar el 20 de diciembre de 2015, concretamente desde el 14 de noviembre de 2015 hasta el 9 de diciembre de 2015 (25 días en total)1, obteniendo así un conjunto de 474 piezas2. Los diarios digitales que nos 1 No ha sido posible recopilar las noticias el día 26 de noviembre de 2015, debido a problemas técnicos que lo impidieron. 2 En un primer momento fueron 792 noticias recogidas desde el 14 de noviembre hasta el 19 de 3 han servido de fuente han sido cinco, a saber: ABC (132), El Mundo (88), El País (105), La Vanguardia (77) y Público (72). Debido al gran número de noticias que se publican cada día, y considerando la moderada extensión exigida en este trabajo, ha sido necesario establecer ciertos parámetros para la selección de las piezas, que son los siguientes: 1. Hemos seleccionado únicamente las publicaciones que se consideran noticias informativas, dejando fuera las piezas periodísticas de opinión como las columnas de opinión, las entrevistas, etc.3 2. Estas noticias deben estar enfocadas de manera clara hacia algún tema relacionado con las elecciones generales, con algún partido político o alguno de sus miembros, o encontrarse insertas en la sección dedicada exclusivamente a dichas elecciones en cada diario. 3. Hemos restringido la franja horaria a las noticias publicadas entre las 00:00 y las 15:00 de cada día, una vez más por la necesidad de acotación en este trabajo. 4. Las noticias que hemos tomado son las publicadas en la portada o en las secciones nacionales, habiendo descartado las de las secciones referentes a las Comunidades Autónomas o las provincias. 5. Para el análisis, solo hemos tenido en cuenta los componentes estrictamente lingüísticos de las piezas, dejando de lado aspectos como la tipografía o los elementos iconográficos. Todas estas piezas están recogidas en el Apéndice 1, ordenadas por fecha, y cuentan con la siguiente información por columnas: - 1ª columna: fecha y nombre del diario; - 2ª columna: titular de la noticia; - 3ª columna: tamaño aproximado que ocupa en su sección (pequeño, medio, grande); diciembre de 2015, pero por causas metodológicas fue necesario reducir los días y el número total de piezas. 3Somos conscientes de que en plena campaña electoral, e incluso antes, cualquier tipo de pieza periodística, a pesar de no estar relacionada directamente con las elecciones, puede estarlo y ser pertinente para este estudio. Sin embargo, una vez más, es prácticamente imposible la recopilación de todas las piezas que pueden tener algún impacto en la campaña, razón por la que se hace necesario una acotación. 4 - 4ª columna: elementos gráficos que acompañan al texto en la portada (fotografía, infografía, vídeo); - 5ª columna: sección a la que pertenece la noticia; - 6ª columna: numeración; - 7ª columna: protagonista/s; - 8ª columna: tema. No es nuestra intención llevar a cabo un análisis exhaustivo de todas las noticias recogidas, sino que usaremos estas piezas para ilustrar con algunos ejemplos las estrategias de las que hablamos anteriormente y que pertenecen al nivel enunciativo. 3. EL DISCURSO POLÍTICO Y SU RELACIÓN CON LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN La falta de consenso en una definición de discurso político se hace patente desde su propia nomenclatura: algunos autores hablan de lenguaje político, otros de lengua de la comunicación política (Fernández Lagunilla, M. 1999), discurso político, comunicación política, etc. Este amplio abanico de términos deja entrever por sí solo la ardua tarea que supone caracterizar y delimitar este particular tipo de lenguaje o discurso, debido, principalmente, a su compleja naturaleza, como veremos más adelante, cuando abordemos las diferentes definiciones de los autores. En este apartado nos ocuparemos, en primer lugar, de hacer un recorrido por los principales puntos de vista en la definición del discurso político, en una gradatio desde aproximaciones más restrictivas hacia otras más abarcadoras; seguidamente, analizaremos los principales elementos de dichas definiciones, donde haremos especial hincapié en los actores políticos y el papel de los medios de comunicación en el discurso político; por último, propondremos nuestra visión sobre qué consideramos discurso político4. A grandes rasgos, existen dos puntos de partida a la hora de tratar el estudio de la materia: uno lingüístico interno y otro pragmático-comunicativo. En palabras de Charaudeau, P. (2005, 35), «[...] deux orientations [...] prennent les études sur le discours politique: l'une tournée vers les contenus du discours, l'autre vers les 4En la mayoría de las ocasiones, usaremos discurso político, ya que lo consideramos el término más abarcador, excepto en los casos en que los propios autores utilizan referencias distintas. 5 mécanismes de la communication. […] Ces deux modes d'approche du discours politique sont […] indissociables l'une de l'autre». Como vemos, para Charaudeau es necesaria la unión de las dos aproximaciones, hasta tal punto que son indisociables entre ellas, algo en lo que coincidimos con este autor. La definición de Núñez Cabezas, E. A. et al. (2002) se encuadraría dentro de la primera, ya que prioriza las características lingüísticas del texto para caracterizar el discurso político; por esto, prefiere emplear la expresión lenguaje político. De este modo, se trataría de un «lenguaje especial utilizado por los políticos en el cumplimiento de sus funciones» en el que prima «la función apelativa y, según el momento y el destinatario del mensaje, adopta las características de las jergas o argots […] o las características de los lenguajes científico-técnicos […]» (ibíd. 26). Por jerga o argot se entiende un tipo de lenguaje usado por un grupo social con finalidad críptica, y por tal razón es difícil de entender por quienes no pertenecen a dicho grupo, mientras que el lenguaje científico-técnico es aquel que solo puede ser comprendido por los que poseen cierta formación sobre el tema o la materia, sin que su finalidad sea críptica (Rodríguez Díez, B. 1981: 53, apud. Núñez Cabezas, E. A. y Guerrero Salazar, S. 2002: 19). Para estos autores, por tanto, el discurso político es un lenguaje especial, y está limitado al producido por los propios políticos, excluyendo así al resto de posibles actores políticos, como los medios de comunicación o los ciudadanos. Estamos, quizás, ante una de las definiciones más restrictivas de discurso (o lenguaje) político. Otros, como Fernández Lagunilla, M. (1999:13), descartan que se trate de un lenguaje especial (o sectorial), sino que más bien encarna un «uso especial de la lengua común». Esta misma autora agrega que la dificultad que entraña su categorización desde un punto de vista lingüístico se debe, entre otras, a dos características: a) las producciones verbales incluibles en el LP5 son muchas y distintas: según el canal utilizado, los discursos pueden ser escritos y orales; según el tipo de interacción, pueden distinguirse debates, arengas, discursos electorales, entrevistas, artículos de prensa, etc., y b) en cualquiera de las manifestaciones discursivas políticas aparecen varios registros lingüísticos, distintos entre sí […]. (ibíd. 16-17) En consonancia con lo anterior, Fernández Lagunilla (1999) destaca como rasgo intrínseco y sine qua non del lenguaje político la acción, es decir, la «intención agitativa 5 LP son las siglas para lenguaje político. 6 o iniciativa», […] «bien a través de la seducción, bien a través de la persuasión» (ibíd. 21). A pesar de todas estas características, la autora propone la siguiente definición (también muy restrictiva) de discurso político: El discurso político son los enunciados verbales (orales o escritos), producidos por los políticos, que tratan de cuestiones de interés para los ciudadanos como integrantes de una sociedad organizada institucionalmente. Esta definición se basa en tres de los elementos esenciales de toda comunicación (quién habla, a quién se habla y sobre qué se habla), y corresponde al sentido restringido del término político en la expresión de uso tradicional lenguaje político o en la de la lengua en la comunicación política. Dicho sentido deja fuera toda producción verbal cuyos autores no pertenezcan a la clase política, aunque se centre en las relaciones entre el poder y la sociedad o en el «imaginario político» (sistemas de valores sociales o colectivos, en relación con la sociedad). (íbid. 11) Otra propuesta muy parecida a la anterior es la de Van Dijk (2002: 6), cuya definición queda resumida en una frase: «political discourse is the discourse of politicians». Tanto Fernández Lagunilla, M. (1999) como Van Dijk, T. (2002) parecen tomar como seña característica de sus definiciones a los productores del mensaje político, los actores, que quedan limitados a los políticos de profesión. En sintonía con lo anterior, Graber, D. (1981), limita este tipo de discurso al que ocurre «cuando los actores políticos, dentro y fuera del gobierno, comunican acerca de asuntos políticos, con fines políticos» (ibíd., apud. Gallardo Paúls, B. 2014: 33). Este autor introduce, además, un nuevo elemento en la definición, que es la finalidad de los mensajes como clave para encuadrar un mensaje dentro o fuera del discurso político. Sin embargo, habría que plantearse hasta qué punto podemos afirmar, a la hora de analizar las manifestaciones discursivas, cuál es la intencionalidad o propósito que subyace a ellas. Denton, R. E. y Woodward, G. C. (1990) se centran también en la finalidad o propósito del mensaje, además de su contenido. Estos autores aducen que «the crucial factor that makes communication «political» is not the source of a message (or, we might add, referring back to their earlier emphasis on «public discussion», its form) but its content and purpose» (Denton, R. E. y Woodward, G. C. 1990: 11, apud McNair, B. 1995: 4). Como vemos, en esta definición ya sí tienen cabida otros tipos de actores como productores de discurso político, al hacer hincapié no en los productores o en la forma del discurso, sino en su contenido y finalidad. Otros autores introducen un cambio de perspectiva y sitúan la lupa no ya en los 7 productores de los mensajes políticos ni en su finalidad, sino en el proceso de recepción mismo y en su interpretación. Bonnafous, S. (1998: 95) afirma que el discurso político «es aquel que es leído como político». Existen otras aproximaciones más abiertas o abarcadoras, como es el caso de McNair, B. (1995), quien, siguiendo a Denton, R. E. y Woodward, G. C. (1990), incorpora las siguientes formas de comunicación en su definición de discurso político: 1. All forms of communication undertaken by politicians and other political actors for the purpose of achieving specific objectives. 2. Communication addressed to these actors by non-politicians such as voters and newspaper columnists. 3. Communication about these actors and their activities, as contained in news, reports, editorials, and other forms of media discussion of politics. (Mc Nair, 2003: 4) Este autor llega aún más lejos en su definición y propone que también la discusión sobre política que llevan a cabo los ciudadanos en el ámbito privado entraría en el discurso político, aunque, por razones metodológicas evidentes, la deja fuera de su estudio (ibíd.: 4). También Bayley, P. (2004) coincide en muchos aspectos con esta postura. Este último prefiere el término discurso político a lenguaje político, por tratarse de una acepción más amplia, y lo define como «un concepto de fronteras permeables, que tanto puede referirse a lo que se dice en un mitin electoral como en una discusión informal sobre política entre los miembros de una familia» (ibíd.: 21, apud. Blas Arroyo, J. L. 2011). Llegados a este punto y ante un panorama definitivamente complejo y heterogéneo de definiciones, no podemos más que preguntarnos ¿existe realmente un discurso político?, ¿es posible delimitar una realidad tan compleja y ambigua?. Ojeando las diferentes visiones de estos autores, podemos extraer los elementos principales en los que se basan para delimitar el discurso político, a saber: las características del lenguaje, los participantes, el contenido, la finalidad o propósito comunicativo y la recepción o lectura política del mensaje. Además de todas esas características, que desarrollaremos a continuación, existe otra que hasta ahora no hemos abordado y que resulta de crucial importancia en este trabajo en particular: el contexto. Debido a que en este trabajo nos centramos en el período anterior a las elecciones generales, como explicamos en 8 apartados anteriores, consideramos que la situación que rodea al acto comunicativo es especial, y este hecho hace que la carga persuasiva de los mensajes que aparecen en los medios sea mayor que durante el resto del año. Ahora sí, teniendo en cuenta esto, nos parece lo más práctico desarrollar brevemente cada uno de estos puntos relacionados con las definiciones del discurso político y aclarar nuestra postura con respecto a ellos: Características del lenguaje Coincidiendo con Fernández Lagunilla, M. (1999) opinamos que las características lingüísticas no siempre pueden tomarse por sí solas para delimitar el discurso político, debido, entre otras razones, a los diferentes registros empleados en este tipo de discurso. Por poner un ejemplo, no puede equipararse el discurso producido por alguno de los dirigentes políticos en un programa de entretenimiento como El Hormiguero a su intervención en un debate electoral. Contenido Es difícil establecer una línea que separe los temas políticos de los no políticos, ya que cualquier tema es susceptible de ser politizado, cualquiera puede contar con carga persuasiva. En muchas ocasiones, y especialmente en campaña electoral, encontramos piezas periodísticas, como entrevistas, citas, noticias, etcétera, que, a pesar de no versar sobre asuntos específicamente políticos internos, también pueden participan e influir en el discurso político, al ser utilizadas con una intención persuasiva para convencer acerca de determinadas tesis políticas. Sin embargo, resulta bastante complejo separar estas noticias de las puramente informativas (si es que existe tal cosa). Propósito comunicativo El propósito comunicativo se encuentra íntimamente ligado al contenido. A pesar de que coincidimos con la idea de que este discurso tiene como rasgo principal la persuasión, especialmente en período de campaña, ya que el fin último es el de ganar unas elecciones, reconocemos que en ocasiones es difícil delimitar, como dijimos anteriormente, el propósito o la intencionalidad de un texto sin basarnos en presuposiciones. 9 6. LA METONIMIA El estudio de la metonimia ha estado (y sigue estando) supeditado al de la metáfora y, a pesar de ser cierto que en las últimas décadas este fenómeno ha suscitado un mayor interés, principalmente de la mano de los lingüistas cognitivistas, las páginas que se le han dedicado siguen siendo mucho menos que las destinadas a la metáfora.7 Las primeras aproximaciones a la metonimia se cernieron al ámbito de la retórica, donde era considerada, y sigue siéndolo, un tropo literario. Desde esta perspectiva, Lausberg, H. (1963) la definía como «tropo por desplazamiento de límites» (1993: 100), consistente «en un desplazamiento de la denominación fuera del plano del contenido conceptual [...] que se mueve en los planos que corresponden al entrelazamiento de un fenómeno de la realidad con las realidades circundantes [...]» (ibíd.: 114). El mismo autor distinguía diferentes subtipos de metonimia, como el efecto por la causa, la causa por el efecto,el continente por el contenido, entre otras (ibíd.: 114-116), y estableció una diferencia entre metonimia y sinécdoque, definiendo esta última como aquella figura que «consiste en un desplazamiento de la denominación de la cosa indicada dentro del plano del contenido conceptual, pudiendo la denominación trópica traspasar los límites del contenido conceptual o no alcanzarlos» (ibíd.: 103-104) . También a la sinécdoque la dividía en diferentes tipos, como la parte expresada por el todo,el todo expresado por la parte, etc (íbid: 104-107). Como dijimos al comienzo del trabajo, no vamos a hacer distinción entre los dos términos, y utilizamos metonimia para referirnos a los dos. Para Le Guern, M. (1980), las definiciones que los autores de tratados de retórica aportaban de la metonimia eran confusas, y la mayoría de ellas se limitaba a «establecer catálogos de hechos cuyo parentesco apreciaron pero sin llegar a dar una formulación satisfactoria a lo que tienen en común y que no se encuentra en los otros tropos» (1980: 13-14). Saliendo del campo puramente retórico y acercándonos a la lingüística cognitiva, encontramos aproximaciones algo más complejas y que se alejan del plano literario. En la década de los 80, algunos autores, con George Lakoff a la cabeza, hicieron hincapié en el estudio de la metáfora y, en menor grado, de la metonimia, desde esta rama de la lingüística. Lakoff, G. (1987: 114) propone que tanto la metáfora como la metonimia 7 Algunos de los estudios más famosos sobre metáforas son Lakoff y Johnson (2015) y la recopilación de artículos en Dirven y Pörings (2002). 16 son proyecciones entre dos modelos cognitivos que «se explican como la consecuencia de una proyección conceptual de un dominio (denominado fuente) a otro (denominado meta)» (Ruiz de Mendoza Ibáñez, F. J. 1999: 4). Mientras que «en la metáfora el primer dominio ayuda a entender y tratar aspectos del segundo; en la metonimia un dominio sirve para representar al otro» (ibíd.). Lakoff, G. y Johnson, M. (1980) aportan algunos de los tipos de metonimia existentes: la parte por el todo, el productor por el producto, el objeto usado por el usuario, el controlador por lo controlado, una institución por la gente responsable, un lugar por la institución, un lugar por el acontecimiento (1980: 76-77). Algunos de estos esquemas metonímicos pueden ser y han sido aplicados al discurso político, sin embargo, aún está por estudiar de manera más profunda la funcionalidad subyacente a los diferentes tipos de metonimia léxica en dicho discurso. Como explicamos anteriormente, en este trabajo no partimos íntegramente de un punto de vista léxico de la metonimia (aunque sí haremos uso de ella en la estrategia léxica), sino que nos interesa más indagar en la actividad metonímica que suponen cada una de las estrategias del nivel enunciativo (temática, léxica, intencional y predicativa), de manera que tras ellas siempre existe la selección de una parte concreta de la realidad y así, a nivel discursivo, se produce una selección del todo por la parte o de la parte por el todo, como veremos en el apartado (7). 7. LA METONIMIA EN EL NIVEL ENUNCIATIVO Gallardo Paúls (2014: 29) define el nivel pragmático enunciativo como aquel que se refiere a las «categorías que surgen a partir de la realización de un acto comunicativo intencional por parte de un emisor». Nosotros matizamos que en ocasiones dicho acto comunicativo ocurra de manera inconsciente. Las estrategias que forman parte de este nivel, como ya citamos, son la temática, la léxica o denominadora, la intencional y la predicativa. Estas influyen en el establecimiento de un encuadre enunciativo determinado que puede tener repercusiones en la percepción de los lectores, ya que enfoca y reduce el significado en una determinada dirección, dejando fuera el resto de interpretaciones posibles. Por esto se produce una actividad metonímica a nivel discursivo. Por otro lado, no queremos decir 17 con todo esto que los lectores sean meros autómatas que aceptan cualquier información como única y verdadera, ya que no hay que olvidar que el encuadre también depende de las experiencias y conocimientos de los propios receptores en el momento de la percepción. Estas estrategias no se conciben por separado, sino que forman un continuo que en ocasiones se solapa, y en su conjunto logran establecer el encuadre enunciativo determinado. 7.1. La metonimia en la estrategia de selección temática8 Como dijimos en apartados anteriores, coincidimos con Gallardo Paúls, B. (2004: 28) en que la priorización en la selección de temas en el establecimiento de la agenda (agenda setting) «consiste en una actividad metonímica que otorga relevancia perceptiva dominante a uno y no otros aspectos de la actualidad política [...]». Es decir, de un todo, que sería la totalidad de sucesos aptos de publicación, se escoge solo una parte, que los ciudadanos, en la mayoría de las veces, aceptarán como un todo9. Hemos dividido los temas de las 474 piezas en 28 (a cada una de las noticias le hemos asignado un máximo de dos temas), de los que vamos a destacar los más recurrentes: - Campaña (82): se trata principalmente de noticias sobre actos de campaña, mítines, apariciones en programas de televisión, eslóganes, etc. - Crítica al oponente (78): en estas piezas periodísticas los medios se limitan a reproducir las críticas que los diferentes partidos y sus miembros se dirigen entre ellos. - Medidas electorales (69): son las intenciones y propuestas de los diferentes partidos y candidatos en su programa electoral. - Encuestas y sondeos (47): en estas elecciones ha sido especialmente relevante la presencia de encuestas, probablemente debido a la incertidumbre con respecto a los votos que conseguirían los partidos emergentes, aunque también en ellas cabe reconocer 8 Para las citas utilizaremos las siglas ABC, EM (EL MUNDO), EP (EL PAÍS), LV (LA VANGUARDIA) y PBC (PÚBLICO) junto a la fecha en la que se publicó la noticia y el número que le pertenece en el corpus. 9 Es cierto que con el desarrollo de Internet y las redes sociales, puede llegar a ocurrir que los ciudadanos discutan sobre temas que no aparecen diariamente en los medios, pero en estos casos trascienden el interés de este trabajo. 18 una finalidad persuasiva o, en algunos casos, manipulativa. - Miembros del partido (36): noticias referidas a las listas y a los miembros de los diferentes partidos. - Terrorismo (24): terrorismo yihadista, concretamente, en casi la totalidad de los casos. - Autorreferencia (23): en 23 ocasiones los medios han reproducido las opiniones de los candidatos sobre sus respectivas formaciones. - Cataluña (18): nacionalismo catalán y unidad de España. - Corrupción (13): por parte de los miembros de algunos partidos. - Constitución española (10). - Juan Carlos Monedero (7). - Venezuela (7): con una visión negativa sobre la situación del país. - Otros (31) Como vemos, un gran número de noticias se centran en la propia campaña electoral (82 ocasiones), a la que sigue de cerca las críticas que vierten los dirigentes contra los opositores (78). Sería interesante un análisis según los conceptos de centralidad o periferia informativa para decidir qué número de noticias son relevantes de cara a las elecciones y cuáles no. No solo se produce la selección de temas, sino también de actores, de manera que se otorga más protagonismo a unos que a otros, y esto limita y reduce (en ocasiones aumenta) de nuevo la realidad. Normalmente, la información que aparece en los medios se dedica en su mayor parte a las principales fuerzas políticas, que en estas elecciones consideramos cinco: PP, PSOE, Ciudadanos, Podemos, IU (esta última en bastante menor medida que las anteriores). Hemos seleccionado a los protagonistas principales de cada una de las noticias (candidatos y partidos) y el resultado es el siguiente: Candidatos a la Presidencia Nº de apariciones Partidos Nº de apariciones Nº total de apariciones Mariano Rajoy 56 PP 70 126 Albert Rivera 68 Ciudadanos 56 124 Pablo Iglesias 50 Podemos 43 93 19 Pedro Sánchez 48 PSOE 40 88 Alberto Garzón 10 IU 6 16 Otros 0 Otros partidos (ERC, UPyD, Vox, PACMA, Recortes Cero, Bildu) 11 Al ver los resultados en cifras, sorprende la gran diferencia entre el protagonismo de los cuatro principales partidos (Ciudadanos, PP, Podemos y PSOE) y sus respectivos dirigentes frente al resto de formaciones, cuyo protagonismo se reduce notablemente con respecto a los anteriores. Como podemos observar, los medios seleccionan unos determinados temas y protagonistas, y este hecho se traduce a nivel discursivo en la selección de una parte por el todo. Habría que discutir en otro trabajo si son los medios los principales responsables de aportar una visión sesgada de la realidad a través de los temas (por ejemplo, en cuanto al alto número de noticias dedicadas a las críticas entre los oponentes, que son en gran número ataques semánticamente vacíos), o si son los mismos políticos quienes inciden en el tratamiento de ciertos temas, y esto influye en la selección mediática. 7.2. La metonimia en la estrategia léxica La metonimia en la estrategia léxica es la que afecta al propio vocablo, y por ello sería la más relacionada con el concepto tradicional de metonimia en retórica, según el cual, una palabra representa la parte por el todo o el todo por la parte (sin límites definidos con la sinécdoque). Para Gallardo Paúls, B. (2014: 61), esta estrategia «es la que permite, mediante la selección léxica, activar marcos de interpretación para el discurso, tanto en lo referente a campos semánticos específicos como a intenciones comunicativas y contextos». La misma autora agrega que «el papel esencial del léxico es la denominación, pero esta puede moverse en un espectro más o menos amplio de denotación y connotación, y contribuir a perfilar los marcos cognitivos generales de interpretación» (ibíd.: 71). 20 En muchas ocasiones, la metonimia en la estrategia léxica se usa en discurso político y en el periodístico por razones cohesionadoras, pero en otras ocasiones podría haber una funcionalidad diferente tras su uso. No es nuestro fin llevar a cabo una categorización de la metonimia léxica en este ámbito, pero sí nos interesa resaltar algunos de los ejemplos que más se repiten en nuestro corpus: 7.2.1. El todo por la parte o la parte por el todo «Los cuatro partidos se igualan en escaños en provincias más pobladas» (EP 06/12/15, 366); «Los partidos se vuelcan en Andalucía, donde PSOE y PP se mantienen más fuertes» (ABC 08/12/15, 417). El primer ejemplo de EP se refiere a PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos, mientras que el segundo añade a IU, pero deja fuera al resto de partidos (Vox, UPyD, Pacma, etc). «[...] los españoles "cada vez saben más que hicimos lo que teníamos que hacer, y nada nos animó a la hora de tomar las difíciles decisiones que tuvimos que tomar, que el interés de los españoles"» (LV 09/12/15, 469). 7.2.2. La institución por la persona responsable «Finalmente se aclaró que la entrevista a Rajoy será mañana en la televisión pública y que La Moncloa se había confundido de día» (PBC 09/12/15, 472). 7.2.3. El lugar por la institución - Gobierno de España (institución): «SACEUR solicitó a España que valorara la posibilidad de revelar a alguna de las unidades ya desplegadas»; «es la primera vez que nuestro país despliega un sistema antimisiles en el exterior» (ABC 15/11/15, 7); «España decidirá entonces si continúa su aportación como hasta ahora o se la replantea» (EP 15/11/15, 14); «Los 37 diputados que le otorga el estudio a Iglesias no suman con los 89 del PSOE los escaños necesarios para llegar a La Moncloa» (ABC 16/11/15, 18), etc. -Parlamento Europeo (institución): «[...] para dar garantías a Bruselas de que España se comprometía con el equilibrio presupuestario y el déficit cero» (EP 15/11/15, 24). 21 7.2.4. El lugar por la persona responsable «Ferraz busca la foto de la unidad antes del 20-D» (EM 14/11/15, 2) 7.2.5. Hiperbóles Dedicamos este apartado especial a las hipérboles que a nivel discursivo ejercen cierta actividad metonímica, en el sentido de que orienta hacia una determinada interpretación de los hechos, es decir, reducen el todo a la parte. Por esta razón, hemos incluido en nuestra clasificación algunos de los siguientes ejemplos: «Iglesias afronta una rebelión en Andalucía en vísperas del 20-D» (EP 23/11/15, 106); «La crisis de Podem, a un mes de las generales»; «El malestar interno parece haberse apoderado de Podem» (LV 19/11/15, 64); «Podemos estalla en Andalucía por las listas a las elecciones generales» (EM 17/11/15, 32). 7.3. La metonimia en la estrategia intencional Esta estrategia «establece cuál es el tipo de acto de habla ilocutivo básico que realiza un texto; es decir, la intención comunicativa del hablante» (Gallardo Paúls, B. y Enguix Oliver, S. 2016: 181). De los cinco tipos de actos de habla descritos por Searle (1969) (representativo, directivo, compromisorio, declarativo, expresivo), en muchas ocasiones se defiende que a las piezas periodísticas de información (como las que forman nuestro corpus), les correspondería el acto representativo, es decir, aquel que se identifica con «aseveraciones, afirmaciones, argumentaciones y otras acciones en las que el hablante presenta ciertos significados como verdadero» (Villar Hernández, M. P. 2016: 199). Sin embargo, en ocasiones puede aparecer una brecha en la noticia por la que se cuelan connotaciones que no son propiamente representativas, sino que agregan datos no puramente informativos. Coincidimos con Van Dijk, T. (1990: 19) en que es difícil diferenciar el discurso informativo del evaluativo en las piezas periodísticas, ya que «los artículos periodísticos genuinos pueden proporcionar opiniones, a pesar de la creencia ideológica de muchos periodistas en el sentido de que la noticia solo debe presentar los hechos y no la opinión». Veamos los siguientes ejemplos: «Rajoy intenta comprar votos con la promesa de bajar dos puntos el IRPF» (PBC 28/11/15, 169); «Susana Díaz aspira a repetir resultado para competir con Pedro Sánchez» (EP 29/11/15, 177). 22 Creemos que en estos casos se hace presente la función expresiva, que Villar Hernández, M. P. (2016: 200) define como «agradecimientos, disculpas, pésames o felicitaciones u otros en los que el hablante muestra un estado psicológico sobre algo». Así, en ambos titulares encontramos ciertas connotaciones valorativas (especialmente negativa la primera de ellas), y por ello defendemos que también en este sentido se produce una metonimia a nivel discursivo, que presenta la noticia desde un punto de vista determinado, en la medida en que encuadra, orienta argumentativamente y focaliza la atención en solo una dirección o aspecto de la realidad. 7.4. La metonimia en la estrategia predicativa La estrategia predicativa es la que selecciona a los sujetos sintácticos, de manera que influye en el reparto de papeles (actancialidad) (Gallardo Paúls, 2014:109). Es decir, delimita qué actor es el que lleva a cabo la acción que se expresa en el enunciado. En los diferentes medios es muy común encontrar referencias a una misma noticia en las que el sujeto, a pesar de ser el mismo, es referido mediante dos términos distintos, entre los que se establece una relación de carácter metonímico del tipo «el candidato por el partido» o «el partido por el candidato». Es el caso de los siguientes ejemplos: «El PSOE reconocerá el Estado Palestino si gana las elecciones» (PBC 22/11/15, 88) frente a «Sánchez promete reconocer el Estado palestino en cuanto llegue al Gobierno» (EP 23/11/15, 103); o «Ciudadanos propone un IVA cultural al 7% y reestructurar las subvenciones directas al cine» (ABC 29/11/15, 171) frente a «Rivera hace un guiño a la Cultura y sitúa en IVA en el 7%» (LV 29/11/15, 181). 8. CONCLUSIÓN En este trabajo hemos querido resaltar la importancia de la metonimia a nivel discursivo en el enunciado. Para ello, hemos partido del esquema propuesto por Gallardo Paúls (2013, 2014), que distingue tres niveles pragmáticos, a saber, enunciativo, textual e interactivo. Según esta autora, cada uno de estos niveles supone un tipo de encuadre discursivo. Nos hemos centrado en el nivel enunciativo y seguido a la misma autora y a Villar Fernández (2016) en la división de dicho nivel en cuatro 23 estrategias: temática, léxica, intencional y predicativa. Hemos visto cómo cada una de estas estrategias participa del encuadre enunciativo, produciendo la selección de una determinada parte de la realidad sobre el total existente, de manera que ocurre una actividad metonímica a nivel discursivo, y las hemos ejemplificado con algunas de las noticias extraídas de nuestro corpus. Después de todo lo visto, concluimos que tras la actividad metonímica pueden entreverse distintas funcionalidades: en ocasiones, con ella se logra cierta evasión de responsabilidad enunciativa; en otras, puede resultar un medio de intensificación o atenuación, dependiendo del contexto y de si se presenta lo particular como general o viceversa; en todos los casos vistos, la metonimia a nivel discursivo es una manera de encuadrar la información, hecho que conlleva una selección de todo lo ocurrido en la realidad y una orientación argumentativa, en consonancia con la idea de pseudoentorno propuesta por Lippman, W. (1922). Este encuadre conlleva, de manera más o menos consciente, una función persuasiva y, en algunos casos, puede que manipuladora. En futuras investigaciones sería interesante estudiar más en profundidad la funcionalidad de la metonimia en el discurso político y llegar una tipología más completa. 9. 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