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FACULTAD DE COMUNICACIÓN TRABAJO FIN DE GRADO: “El suicidio en el ámbito de la comunicación” Presentado por: José Jaime Castillo Laguna Para optar al Grado de Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad de Sevilla Dirigido por: Trinidad Galiana Carmona Sevilla, 2015
Yo veo, solo, a veces, ataúdes a vela zarpar con difuntos pálidos, con mujeres de trenzas muertas, con panaderos blancos como ángeles, con niñas pensativas casadas con notarios, ataúdes subiendo el río vertical de los muertos, el río morado, hacia arriba, con las velas hinchadas por el sonido de la muerte, hinchadas por el sonido silencioso de la muerte. Pablo Neruda . .
1 ÍNDICE 1. RESUMEN Y PALABRAS CLAVES . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 3 2. PRESENTACIÓN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 4 3. OBJETIVOS. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 6 4. METODOLOGÍA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7 5. SUICIDIO, HECHO SOCIAL . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8 5.1. EL SUICIDIO A TRAVÉS DE LA HISTORIA 5.2. SUICIDIO Y ESTIGMATIZACIÓN 5.3. EL SUICIDIO Y EL TRABAJO 5.4. LAS CIFRAS DEL SUICIDIO 6. LA COMUNICACIÓN ANTE EL SUICIDIO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 20 6.1. EL EFECTO “WERTHER” 6.2. LOS CÓDIGOS DEONTOLÓGICOS Y RECOMENDACIONES 6.3. NUEVAS PROPUESTAS DE COMUNICACIÓN 7. ESTRATEGIA PUBLICITARIA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 30 7.1. LA CAMPAÑA INSTITUCIONAL EFECTIVA 7.2. UNA CAMPAÑA EFECTIVA: EL CASO DE LA DIRECCIÓN GENERAL DE TRÁFICO 8. OPINIÓN DE LOS PROFESIONALES: . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 39 9. CONCLUSIONES Y PROPUESTA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 44 10. DOCUMENTACIÓN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 46 10.1. BIBLIOGRAFÍA 10.2. WEBGRAFÍA 10.3. BASES DE DATOS 10.4. ÍNDICE DEILUSTRACIONES
2 10.5. INDICE DE IMAGENES ANEXO I. ”Prevención del suicidio, un instrumento para los profesionales de los medios de comunicación” (OMS, 2000). . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 48 ANEXO II. Entrevista a profesional de los medios de comunicación y de salud mental . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 51
3 1. RESUMEN Y PALABRAS CLAVES El presente Trabajo de Fin de Grado se plantea analizar el plan de comunicación con el que los medios afrontan el fenómeno social del suicidio y la estrategia publicitaria con que se trata y, en especial, su presencia en la agenda pública Sólo en España, en el año 2012 el número de suicidios se situó en 3.539 muertes, un 11% mayor que el año anterior y la más alta desde el año 2004, siendo la primera causa de muerte externa, muy por encima de los accidentes de tráfico Sin embargo, los medios de comunicación no tienen la capacidad o la intención de tratar este fenómeno de forma constructiva. Se inhiben a la hora de dar una noticia sobre suicidio. Se apoyan en los códigos deontológicos que asocian su tratamiento informativo al denominado “efecto llamada” o “efecto Werther”, que, estudios recientes demuestran que carece de base científica alguna, más allá del establecimiento de unas correlaciones subjetivas entre hechos sociales. Las propuestas son: reconducir la estrategia comunicativa, tratando el fenómeno con transparencia y sensibilidad, como recomiendan las propuestas de la OMS como objetivo a seguir. También apostar por la creación de un organismo español que ayude a las miles de personas, que se ven afectadas por el suicidio a lo largo del año. Que las instituciones rompan la inercia de no tratarlo y que pongan en marcha un plan comunicativo que eduque y oriente a los ciudadanos ante el suicidio. PALABRAS CLAVES: suicidio, efecto Werther, efecto llamada, autocensura informativa, comunicación
4 2. PRESENTACIÓN Elegir el suicidio como el tema central del presenta Trabajo Fin de Grado se debe a que es notoria la escasa o nula atención que hasta ahora se le viene prestando en los medios de comunicación y en las estrategias publicitarias de la agenda pública. Partimos de la contradicción que supone la importante presencia del fenómeno del suicidio en nuestra sociedad y su escasa presencia en los medios de comunicación. Conocer y desgranar los factores y condicionantes que envuelven a estos sucesos, así como revisar el tratamiento mediático que reciben en las noticias. En el presente trabajo procederemos a presentar una investigación de tipo documental, dirigida al análisis tanto del contexto actual e histórico del suicidio, como de la participación de los diferentes agentes sociales que influyen en el tratamiento comunicativo del suicidio por los medios de comunicación, así como su repercusión en la sociedad, como elemento sobre el que pivotan estos medios. A la hora de comunicar un suceso determinado, siempre influyen una serie de factores. Sabemos de la existencia de los tabúes como reguladores de la convivencia social. También conocemos, en algunos casos, la censura de facto. Nos planteamos las siguientes cuestiones: ¿Reflejan los medios de comunicación una imagen fiel de la realidad en lo que a dar por terminada la vida como decisión se refiere?. O más bien ¿es la propia sociedad la que se autocensura?. ¿Es en efecto, un hecho como el suicidio un síntoma de la organización social actual tal y como está planteada? Estas y otras preguntas son el epicentro de la motivación que nos lleva a dar sentido a este documento que ahora presentamos. ¿Cuál fue el interés para hacer este Trabajo de Fin de Grado? La motivación inicial está relacionada con una experiencia cercana en mi etapa profesional en mi ayuntamiento, en el que presencié un suicidio que, sin embargo, no tuvo ningún eco en ningún medio de comunicación. De ahí nace la duda y la incógnita que urgen a buscar una respuesta teórica que explique este misterio comunicativo. En segundo lugar, resulta llamativa la autocensura predominante en los medios en relación a este tema y las pocas publicaciones disponibles al respecto. Constituyen un reto académico a la hora de intentar, con la ayuda de los expertos en la materia, conseguir llegar a entender el fenómeno en sí y responder a las preguntas que muchos nos formulamos al respecto.
5 Por último, hacer justicia o como mínimo rendir un homenaje a todas esas personas que no han tenido la suerte que hemos tenido los demás, y por diferentes causas toman la decisión de no seguir viviendo. Haciéndolos visibles, no hacemos más que tratarlos con respeto, como iguales y no intentando mirar a otro lado como si fueran o hubieran sido ciudadanos de segunda. ¿Cuál es la distribución de los diversos temas en la estructura del trabajo? Se ha distribuido en forma de espiral temática, intentando contextualizar, definir y comprender el fenómeno para, con posterioridad, ver qué consecuencias comunicativas tiene y analizarlas. Conocer los modelos comunicativos que tratan el fenómeno del suicido y las bases en que se apoyan, nos permitirá explorar nuevas estrategias comunicativas que sean más fieles a la realidad y que desarrollen la responsabilidad social de los medios de comunicación.
6 3. OBJETIVOS Los objetivos que se plantea el presente Trabajo Fin de Grado, que trata de analizar el hecho informativo del suicidio, son los siguientes: 1.- Se persigue conocer cuáles son los condicionantes que modulan el comportamiento de los propios medios de comunicación. En concreto las pautas derivadas de los propios medios de comunicación. 2.- Conocer las razones en que se basan las estrategias comunicativas. 3.- Recabar la opinión de algún profesional relevante sobre la actuación que siguen los medios. 4.- Conocer las propuestas de la OMS y de investigaciones recientes en relación al papel que han de jugar los entes públicos y los medios de comunicación de cara al suicidio. 5.-Pproponer un plan de comunicación institucional que afronte el tema del suicidio, según las actuales normas de la Organización Mundial de la Salud.
13 El resultado es que, en países de mayoría católica, pero también en los que no lo son, existe todavía una opinión pública generalizada sobre lo pecaminoso o incluso de lo ilegal del suicidio. Y su condena se extrapola fácilmente a la sociedad, que lo oculta bajo un manto de silencio y, otras veces, adopta la estrategia social de negarlo, tratando de ocultar que el hecho luctuoso es el resultado de una iniciativa suicida. A lo largo de la historia esta condena se ha expresado de formas diferentes. En la edad media se les humillaba post-mortem, arrastrando los cadáveres y crucificándolos para evitar que cundiera el ejemplo. Esta era la estrategia de comunicación que seguía el poder para imponer la norma: castigar al que la infringe y hacerlo en la plaza pública, para que todos aprendan lo que no deben hacer. Se trata de un ceremonial que tiene por objeto reconstruir la soberanía ultrajada (Foucault, 1978: 54). Pero no hace falta irnos tan lejos. En Canadá, hasta el año 1972 cualquier intento de suicidio estaba penado con la cárcel. En Irlanda esta situación duró hasta 1993. En la India hasta 1994 y hasta 1998 en países como Sri Lanka. En países como Singapur o el Líbano es un delito condenado en la actualidad con hasta un año de cárcel
14 5.3. EL SUICIDIO Y EL TRABAJO Como hemos enunciado anteriormente, uno de los descubrimientos de Durkheim a finales del S.XIX en su trabajo de investigación sociológica, llegó a la conclusión de que existía un hecho común, el de que el suicida vivía en un entorno de escasa cohesión social. Pero hay planteamientos posteriores que apuntan a la génesis del proceso. En una sociedad, como es la del siglo XXI, en que el trabajo se erige en la columna que vertebra la vida individual y social, Cristophe Dejours (2010) se plantea la siguiente pregunta: ¿Podría ser el trabajo una de las causas que desemboquen en esta desconexión con la sociedad? Su respuesta según es afirmativamente rotunda. Para muchas personas, el poder trabajar se considera como un elemento ya no sólo de cohesión y estabilización de su vida personal y de su identidad, sino también un elemento importante a la hora de mantener su salud mental. Según varios estudios epidemiológicos, la privación del trabajo, el despido o el desempleo de larga duración aumentan considerablemente el riesgo de trastorno psicopatológico (depresión, violencia, toxicomanía y suicidio) (Dejours, 2010: 25) Delimitar una frontera clara y nítida entre el mundo laboral y el personal, se antoja en ocasiones erróneo, porque también sabemos que toda la vida laboral influye en la personal y viceversa. El trabajo influye en el campo de la pareja o el matrimonio, la familia y en el mundo de las relaciones interpersonales, impregnándolo como un “todo”. Por tanto, el acoso laboral, la humillación o el castigo por no alcanzar los resultados estipulados en el campo de un comercial, o el incumplimiento de los objetivos educativos preasignados para su implementación por parte del profesorado, junto a la investigación etc. pueden, en efecto, causar un estado de desazón difícilmente superable, sino es con la ayuda psicológica pertinente. Finalmente, podríamos decir que cada uno se encuentra más y más solo en un entorno social que se vuelve hostil cuando no se alcanzan dichos objetivos, desembocando en un estado de soledad y aislamiento, que afectan muy negativamente a la salud mental. (Ob.cit. pág, 38) Las modernas corrientes de la organización del trabajo se orientan en la línea de poner fin a todos esos métodos de organización del trabajo individual a donde se ha incardinado la organización empresarial y gestora. Proponen otorgar más importancia al trabajo colectivo, lo que evitaría situaciones de acoso laboral que tanto daño ocasionan en determinados trabajadores, e introduciendo asimismo la comprensión en el ámbito laboral. Para evitar todos estos efectos negativos producidos por el ámbito laboral, se antoja imprescindible poner fin a una evaluación cuantitativa y objetiva del trabajo para
15 estudiar por otra parte la cooperación y la colaboración entre trabajadores y gestores. Así, se fomentaría un buen ambiente de convivencia y se aumentarían las sinergias que dan pie, en último término, a la productividad. (Ob.cit. pág, 45) ILUSTRACIÓN IV. “Después del trabajo” Van Gogh, V. (1890)
16 5.4. LAS CIFRAS DEL SUICIDIO Desde Durkheim se sabe que no existe idea simple que pueda explicar el número o el índice de suicidios para un determinado país, zona o lugar. Pero esto no quiere decir que no sea un fenómeno explicable. Lo es, desde un punto de vista complejo, regular y previsible. Veamos desde el punto de vista de Durkheim (Baudelot, 2008: 25), las relaciones, que. en efecto, están verificadas: -El índice de suicidio aumenta con le edad -El índice de suicidios están vinculados con la religión (los protestantes se suicidan más que los católicos y éstos más que los judíos) -El índice de suicidios aumenta con el tamaño de las aglomeraciones Para contextualizar la situación actual de los suicidios, intentaremos analizar las cifras de las que disponemos sobre el fenómeno del suicidio. Pero antes, parece oportuno recordar lo que Bruno Latour en su trabajo de 1992 “Ciencia en Acción” nos dice sobre la construcción del objeto de investigación científica. Reflexiona sobre el proceso de construcción de los productos científicos y pone en evidencia que son el resultado de un proceso social sujeto a una serie de controversias. A este fenómeno Latour lo va a denominar “Ciencia en proceso”. Es decir, una ciencia está elaborada por una serie de técnicos especialistas, que nos presentan una serie de resultados y hechos que ellos mismos elaboran con su propio lenguaje. La mayoría desconocemos cual es su estructura y sus técnicas para llegar a confeccionar esos datos. Sólo nos llega y tenemos acceso a la parte externa, que es lo que este autor denomina como “cajas negras”. La ciencia en acción, en este caso, se refiere a cuando se intentan abrir esas cajas negras y descifrar esa información que ha sido previamente confeccionada. Así, constatamos que los procesos a través de los que se llega a dilucidar la causa de la muerte y tipificarla como suicidio están sometidos a diagnósticos médicos y legales. Sólo las muertes que hayan sido definidas como tales, pasarán a ser datos estadísticos a la hora de que se recojan en las estadísticas del INE en forma de cifras o números, difícilmente interpretables.
17 En España, el Instituto Nacional de Estadística (INE) publica datos sobre suicidio que provienen de dos fuentes informativas diferentes: del Ministerio de Justicia y del Ministerio de Sanidad. Por una parte está la Estadística de Suicidios (ES), realizada a partir de los datos facilitados por el Ministerio de Justicia y, por otro, la Estadística de Causas de Muerte (ECM), que incluye las “Autolesiones y Suicidios”, a partir de los datos del Ministerio de Sanidad. A continuación se presentan los datos de defunciones del año 2012 que proporciona el INE, distinguiendo la causa de muerte, en la que se aprecia la fuerte presencia de suicidios, al tiempo que se aprecia que más del 75% son hombres.. GRÁFICO I. Fuente: INE/EL PAÍS 2012 ENERO
18 A continuación, de la mano de Latour, intentaremos abrir esas “cajas negras” y cuestionar esa filosofía de la ciencia, como respuesta disciplinaria y metódica a esos procedimientos para la elaboración de esos datos. Una cuestión que cabe destacar en origen, es el hecho mismo de la tipificación de una muerte como suicidio. Y es que todos los hechos susceptibles de ser considerados como suicidio pasan por un proceso legal. No debemos olvidar que en la tipificación misma del fallecimiento como suicidio, intervienen en ocasiones intereses muy diversos. Pueden ser aseguradoras de vida (que no cubren el suicidio, con lo que esto conlleva); intereses religiosos, ya que la religión no contempla el suicidio como una salida; determinadas estrategias corporativas y organizacionales que, en ocasiones, pongan en juego un interés por parte de alguna autoridad en no tipificar la muerte como tal y no engrosar así las listas de suicidios de facto. Y por último, no se puede olvidar que, al estar tipificado como delito todo lo relacionado con la cooperación y la ayuda al suicidio en nuestro código penal. Por ello, toda persona que tome una parte activa y ayude en su realización, va a buscar estrategias que disimulen su participación e, incluso, que traten de ocultar la causa de muerte. Por una parte, en la imputación de la misma definición del suicidio intervienen diferentes profesionales desde las disciplinas médicas, pero también jurídicas. Por otra y seguidamente, una vez que se ha definido un caso de suicidio como tal, intervienen diferentes tecnologías e instituciones que determinan la eficiencia de estos registros. (Orgaz Alonso, 2006: 5) Según el Instituto Nacional de Estadística, la cifra de suicidios en España creció en 2012 hasta llegar a los 3.539 casos, un 11,3% más alta con respecto al año anterior y siendo la mayor registrada en el país desde el año 2004. Esta práctica está mucho más extendida entre los hombres que en las mujeres, 2.724 hombres lo llevaron a cabo frente a 815 mujeres, siendo la franja de edad con mayor prevalencia la que versa desde los 25 a los 34 años de edad. Se trata de la primera causa de muerte externa en España, muy por encima de los accidentes de tráfico, aumentando año a año de forma continua. (Altozano “El país” 31 enero 2014) Como enunciábamos al empezar este epígrafe, la explicación del fenómeno del suicidio es un fenómeno complejo, pero es constante y responde a una serie de condicionantes (varios) que son los que determinan la probabilidad y la prevalencia. Según Durkheim sería poco menos que aventurado pensar que una sola causa determina este fenómeno. Ciertas corrientes de opinión en algunos medios se postulan a favor de creer, que un fenómeno como el matrimonio, es un factor determinante o al menos a tener en cuenta en el hecho social del suicidio. Naturalmente ningún hecho aislado causa este fenómeno según está demostrado empíricamente. Sabemos que factores aumentan las
19 posibilidades, en hombre por ejemplo la separación y el divorcio, o el propio hecho de ser hombre. Pero finalmente se trata de una concatenación de hechos, entre los que más peso tienen es la no cohesión social. (Durkheim, 1972: 9 y 10) Hay fuentes estadísticas que navegan sobre la objetividad, analizando los pormenores y todos y cada uno de los elementos que entran en juego. No se nos ocurriría decir cuál es la causa exacta de un tipo de cáncer, si un condicionante. Nos pasaría lo mismo a la hora de prever la situación meteorológica de un sitio, sí los condicionantes que juegan un papel importante. Tampoco se acostumbra a hacer en el número de despidos. Establecer hecho-consecuencia en un fenómeno tan complejo como es el fenómeno del suicidio se nos antoja como mínimo atrevido. En estos casos el propio procedimiento estadístico es cuestionado cuando se intenta ver un solo condicionante o factor determinante. Demasiados intereses juegan en contra de dilucidar estas cifras acompañadas de sus condicionantes y de las variantes que la determinan, junto a las cifras fieles a la realidad totales y sin “cocinar”. (Baudelot, 2008: 29) Si se estudiara el suicidio como consecuencia de un acto individual y singular (por penas de amor, pérdida de empleo, depresión, enfermedad mental), desvinculándolo del conjunto de la sociedad, nos llevaría a conclusiones de tipo individual. En este sentido habría que indagar en las dimensiones colectivas del fenómeno, su constancia, y la regularidad de sus variaciones. Es necesario buscar esas causas y solamente el método estadístico es capaz de hacerlo posible según Durkheim. ILUSTRACIÓN V. On the Threshold of Eternity. Van Gogh, V (1890)
20 6. LA COMUNICACIÓN ANTE EL SUICIDIO La escasa o nula información sobre actos de suicidio es una constante en todos los medios de comunicación. Y, cuando dan alguna noticia que esté relacionada con alguno, lo hacen de una forma poco clara, con ocultaciones, con insinuaciones que despiertan más interrogantes y dan pábulo a la especulación. La construcción histórica del estigma asociado al suicidio puede explicar algunas situaciones de disimulo u ocultamiento por parte del entorno social del que acomete el acto suicida. Ellos quieren mantener una “buena” imagen de su familiar y amigo. Se entiende que lo hagan así, pues saben que ese acto final puede distorsionar la imagen que tuviera a lo largo de toda su vida. El estigma vale para explicar la conducta de los deudos, pero no nos sirve para entender el silencio de los medios, ya que ellos no tienen ningún compromiso de cara a que la información pueda deteriorar la imagen social de la persona que se ha suicidado. Son otros los mecanismos que nos pueden ayudar a entender este “silencio informativo” y que exponemos a continuación. 6.1. EL EFECTO “WERTHER” Es, precisamente, el llamado “efecto Werther” o “efecto llamada” el que sustenta estas estrategias comunicativas. Este síndrome adquiere su denominación gracias a una novela escrita por Goethe, a la edad de 25 años. En ella relata, en forma de diario, la historia de un joven enamorado de la novia de un amigo suyo y que acaba quitándose la vida a causa de la frustración que este hecho le confiere. Es un libro que se publicó en 1774 y tuvo un éxito arrollador en ventas. Y hasta el mismísimo Napoleón se declaraba fan de esta obra literaria. En esta etapa histórica, con la obra traducida a varios idiomas, originó una legión de fans que consumían sus ejemplares. Pero que, según se cuenta, coincidió con un aumento considerable del número de suicidios, sin ofrecer dato alguno, más allá del relato de casos individuales de forma muy gráfica e impactante (Pérez Jiménez, 2011: 126-133).
21 IMAGEN I Portada de la novela escrita por Goethe Fuente: http://es.slideshare.net/uchuya_5/las-desventuras-del-joven-werther Este “efecto Werther” no se ha cuestionado. Se ha mantenido durante mucho tiempo y en diferentes instancias, con las consecuencias de silenciar la información sobre suicidios que este Trabajo Fin de Grado trata de poner de manifiesto. En primer lugar, vamos a analizar la actuación que tiene la Organización Mundial de la Salud (OMS) en esta materia. Lo hace a través del SUPRE, que es un organismo dependiente de la OMS, y que estipula y propone medidas de choque ante la oleada de suicidios que sufre el mundo. Así, se encarga de hacer recomendaciones a los países que sufren el fenómeno del suicidio de cara a paliarlos. Estas recomendaciones abarcan el punto de vista de atención psicológica y sanitaria, pero también el punto de vista mediático y en lo que a medios de comunicación concierne. En estas directrices se insta a los países receptores de esta información a que no sólo sean más “cuidadosos” con la información que se maneja por razones obvias desde el punto de vista social, sino que también se apela a un efecto llamada.
22 Este efecto llamada, o efecto Werther o contagio, se mantiene en la idea de que la información de un fenómeno actúa como propagación del mismo y, por tanto, propone que no se informe de acontecimientos no deseados socialmente, como es el caso del suicidio. Pero ¿qué fundamentos científicos sustenta dicho efecto?. Esta teoría se sustenta en investigaciones realizadas en el ámbito de la numerología y la estadística, sin base científica, ni médica alguna. Así, en la década de los 70, algunos investigadores habían observado que un caso de suicidio en un psiquiátrico era susceptible de ser repetido por otros pacientes. Ese comportamiento, aplicado a la sociedad en general, fue investigado por el sociólogo americano David Philips. Tras finalizar su estudio, del que no hay conclusiones, científicas como decimos, se enuncia que no hay duda de que el suicidio se transmite por contagio. Relató una serie de casos ocurridos en un mismo lugar, o que el modus operandi había servido como transmisor del contagio. Y decía que las cifras de suicidio aumentaban a partir de la fecha posterior a la publicación del suceso en la prensa. En las últimas décadas encontramos uno de los informes internacionales sobre suicidios mediatizados. Recoge 5 experiencias principalmente: El caso alemán, en el que en 1980, tras la difusión de una serie televisiva en la que un joven se arrojaba a las vías del tren. El caso australiano, en 1995, en el que se dedujo que la tasa de suicidios masculinos aumentaba en función de los suicidios mediatizados. El caso chino, en Honk Kong concretamente, tras la emisión de un spot publicitario, hubo casos similares, según estas fuentes de suicidios con el mismo método: el monóxido de carbono. El caso inglés, en 1999, en el que tras otra serie de televisión, los suicidios aumentaron un 17%, según estas fuentes. Y por último el caso americano, que en 1960 con un estudio efectuado sobre gente joven evidenció los mismos efectos que los acontecimientos anteriores. De todo esto se concluyó que la difusión y mediatización tanto de noticias como de ficción suicida aumentaba el número de tentativas de suicidio supuestamente. Y decimos supuestamente porque no está claro cómo se han efectuado esas investigaciones, ni en cuantas personas. Carecen todas ellas pues, de carácter sociológico y estadístico, sin conclusiones psicológicas, ni un patrón psiquiátrico, no teniendo fiabilidad alguna. http://www.afsca.gob.ar/web/Varios/Estudios/tratamiento-practicas-suicidas.pdf (consulta: 27-4.2015)
29 En definitiva, nos encontramos ante un hecho social, que tanto desde la perspectiva mediática de los medios de comunicación, como de la administración pública, se intenta evitar, pudiendo llegar a considerarse a veces como un auténtico tabú. Tabú que según los especialistas hacen un flaco favor en la prevención de las muertes de estas personas que toman la decisión de acabar con su vida, pero también de los familiares que lo sufren, siendo el número de afectados exponencialmente superior y que nos invita a tomar medidas a la sociedad en conjunto para que no constituya de facto un problema de índole sistémica
30 7. ESTRATEGIA PUBLICITARIA Si tomamos conciencia que el suicidio es un problema social y que ocultarlo no tiene sentido, pues su número sigue aumentando en las sociedades modernas, la posición de los medios de comunicación han de cambiar de estrategia profesional. Han de dejar en el cajón de los recuerdos el supuesto efecto llamada y, por el contrario, asumir un papel activo en el cambio de opinión de la sociedad, haciendo una pedagogía social que, rompiendo un histórico tabú, ayude a las víctimas y a su entorno social. Otro tanto podemos decir en relación al papel que han de asumir los poderes públicos. Sabemos que para aumentar o disminuir la prevalencia de un fenómeno social, desde la administración central y las instituciones se confeccionan planes de comunicación para intentar atajarlos y trasladar una información a los ciudadanos que, por otra parte puede ser muy útil a la hora de abordarlo desde la sociedad en su conjunto. Para efectuar un cambio en la concepción que tiene la sociedad un fenómeno como es el suicidio, habría que efectuar una campaña institucional de publicidad, en la que se siguieran las recomendaciones de la OMS 7.1. LA CAMPAÑA INSTITUCIONAL EFECTIVA La publicidad institucional es aquella que se encarga, por parte de la administración, de modificar, potenciar o evitar actitudes y valoraciones acerca de algún hecho en concreto. Para ello se encargará de la transmisión de la información del emisor, en este caso el estado, al receptor del mensaje que es la sociedad en su conjunto. Este tipo de comunicación se engloba en lo que se denomina Márketing Público, pero que de facto no se diferencia de los métodos de comunicación que usa el márketing al uso (Kotler y Lee, 2007) Para ello haría falta confeccionar un plan estratégico de comunicación, que tenga una duración de varios años, en los que, se engloben las campañas institucionales de menor duración, como son las anuales. No estamos ante una propuesta voluntarista, sino que entra dentro de las prescripciones legales. La ley considera que la comunicación institucional debe estar al servicio y disposición de los intereses de la ciudadanía, e informar sobre un hecho como el suicidio. Tratar su prevención entra directamente a formar parte de sus intereses debido a las cifras tan elevadas de las que se tiene constancia.
31 La ley 29/2005 se encarga de estos objetivos, de garantizar esa utilidad pública por una parte y por otra la profesionalización, que parte de garantizar los recursos públicos para el diseño y ejecución de unos planes de comunicación, según las normas de transparencia y concurrencia pública que recoge la Ley de Contratos del Estado. Veamos las características de una campaña El mensaje en el márketing público Lo primero es adecuar el mensaje al público al que se dirige la campaña. Para ello, hay que determinar a quién nos dirigimos, es decir cual es la audiencia objetivo y quien queremos que se crean que es nuestra audiencia objetivo, así como qué queremos que esa audiencia a la que nos dirigimos haga. Y quién difunde el mensaje también es crucial. Según Kenny y Rasmussen, la exposición de una serie de elementos ante el gran público resulta altamente efectiva, más si ésta viene dada por un líder de opinión que tiene en cuenta los intereses del público objetivo, con una línea argumental adecuada. (Rufín Moreno, R. 2012) Medios Es evidente la necesidad de que la administración pública e instituciones usen los medios de comunicación de masas convencionales, para estas campañas. Pero también existen otras vías alternativas y de uso gratuito, como boletines, revistas, tablones. Independientemente de esto debemos destacar el uso de la prensa escrita que ofrece un grado de reflexión adecuado para este tipo de mensajes. También el uso de las relaciones públicas en su conjunto, tales como conferencias, comunicados de prensa y el uso de la publicity 1 como elemento a destacar. El márketing directo ofrece la opción de adaptabilidad a los individuos a lo que nos dirigimos. Márketing digital Según García Luengo y Rojas (2009), es obligado el uso de los medios que internet pone a nuestro alcance, si queremos optimizar la campaña de comunicación. Para ello es necesario inscribirnos inscribirnos en los motores de búsqueda (SEO) y diseñar el mensaje de forma que se optimice las futuras búsquedas. También se ha de establecer publicidad en línea o incluyendo una serie de contenidos en las redes sociales 1 Dícese de la información divulgada por una empresa o entidad pública o privada con el fin de crear un clima favorable hacia él mismo y que es difundida por un medio de comunicación.
32 como serían Facebook, Twitter, Instagram, así como blogs y plataformas colaborativas etcétera. Todas estas líneas de actuación permiten una penetración potencial geométrica. Así, la inclusión en la red 2.0. permite la interactuación y la respuesta a unos contenidos por parte de los usuarios. Ya no estamos hablando de exponer una información unidireccionalmente, sino que hay una retroalimentación por parte de nuestro público objetivo, que tiene efecto en el cambiando de las relaciones entre ciudadanos, políticos y medios de comunicación La elaboración de la campaña En el punto en el que nos encontramos inmersos es importante elaborar una guía que nos permita saber qué es lo conveniente hacer a la hora de confeccionar una campaña institucional útil y efectiva. Recordar que la función de esta campaña sería ya no sólo cumplir con los objetivos preestablecidos, sino también mejorar la concepción que el público tiene sobre la propia institución, sintiéndola más cercana. Lo primero sería la fijación de los objetivos perseguidos por la campaña. Cabe recordar que las campañas son esos procesos temporales que se dan inmersos en otro mucho más amplio y que de facto lo engloba, como es la estrategia de marca o de marketing de la empresa, o de la institución pública en este caso. Se trata de utilizar las publicidades informativas, donde se exponen los hechos de forma objetiva, junto al uso de publicidad persuasiva y de interacción como ya se ha enunciado. El uso de las diferentes estrategias se nos antoja imprescindible para logara los objetivos propuestos en la campaña. También hay que destacar que las sucesivas campañas de refuerzo y recordatorio se mantengan en el mismo sentido, reforzando la identidad de marca (Fernández y Labarda, 2009: 37-62). Lo tarea principal es la realización de un briefing, que es el documento básico de trabajo que permite al departamento saber cuál es el plan y definir un modo de llevarlo a cabo, siendo fiel a los objetivos de comunicación. En este sentido, veremos en qué punto nos encontramos y definiremos el público o target al que nos dirigimos, esto es, su nivel cultural, perfil sociodemográfico y económico, así como de acceso a los medios que tienen estas personas. Esta información nos va a permitir la definición de los medios de comunicación que nos conviene usar para llegar a cubrir nuestro público. Definiremos también las posibles interferencias de otros medios o tendencias para situarnos en una posición de atención.
33 El briefing va a constituir un punto de partida desde el que empezar a trabajar la propuesta base, como ya hemos enunciado. Después elaboraremos el mensaje, que debe ser nítido, fácil de recordar y efectivo, sin problemas a la hora de que nuestro target lo descodifique. A esto le seguirá la realización de la creatividad, por el correspondiente departamento, para dar forma y llevar a cabo las ideas anteriormente acotadas. A continuación llegamos a la elaboración del plan de medios, que no es más que elegir en que medios nos vamos a situar, cuál va a ser la tirada útil los GRP´S, las audiencias CPM (Coste por impresión) y CPC (Coste por compra. Estos datos los podremos obtener con posterioridad desde los estudios de medios como el EGM que se encarga de ver las diferentes audiencias en los medios. Según estos datos iremos modificando y elaborando un plan que optimice tiempo y medios, apostando siempre por la máxima eficiencia. IMAGEN V. Ejemplo de campaña institucional FUENTE: http://nuevopublicista.blogspot.com.es/2011/11/publicidad-y- propaganda.html) La adecuación del mensaje al medio también jugará un papel fundamental, dado que no es lo mismo elaborar publicidad institucional para televisión, radio o periódicos, es decir para medios Above the line o masivos o Bellow the line o con menos audiencia potencial y más tradicionales. Aquí el formato que se confeccione tendrá gran culpa del éxito o fracaso de la campaña (Fernández y Labarda, 2009: 162. Para la propagación del mensaje se nos antoja de neta importancia el uso de la “Publicity”, que es la repercusión de una campaña institucional o publicitaria en los medios de comunicación, dado que por una parte nos beneficiaremos del hecho de que
34 se parte de una información objetiva, con el cariz que se le otorga, junto al factor económico, dado que es gratuito al considerarse un hecho noticiable. La coordinación de la campaña es otro punto importante a la hora de elaborar o confeccionar la campaña, dado que hoy día lo que se denominan campañas 360º, son campañas que engloban un “todo” , agrupando a los diversos medios y hacer que pivoten sobre un mensaje inequívoco y nítido. Con respecto a la puesta en marcha, una vez en el mercado y que empezamos a recibir las primeras respuestas, debemos corregir todas las posibles deficiencias, a la hora de hacer más comprensible el anuncio y eliminar los posibles defectos de forma de la propia campaña. Así pues, acabamos en los sistemas de control, que en este caso no se regiría por la cifra de ventas, sino por el cambio de conducta, o la no conducta según persiga la campaña y su consecuente efectividad de todas sus variables del marketing, intentando extraer de ello el máximo de experiencias para futuras y mejoradas campañas (Muñiz, 2013)
35 7.2. UNA CAMPAÑA EFECTIVA: EL CASO DE LA DIRECCIÓN GENERAL DE TRÁFICO Para ilustrar la eficacia de una campaña institucional efectiva, presentamos la de la Dirección General de tráfico. Por todos es sabido la alta siniestralidad en cuanto a accidentes de tráfico se producen en el territorio nacional español. Durante muchos años, la evolución de este fenómeno ha seguido el mismo patrón. GRÁFICA II Datos de suicidios y accidentes de tráfico 2012. Fuente: DGT.es Los accidentes de tráfico han ido en aumento de forma alarmante y descontrolada. Podríamos decir que se trata de una lacra de dimensiones tales que afectan directamente a la sociedad, en el año 1989 se llegaron a registrar un total de 9.344 muertos en España por accidentes de tráfico. Fue éste el momento en el que se decidió implementar una serie de políticas para reducir estas grandes cifras. Se aumentaron las exigencias técnicas para los vehículos en circulación, se mejoraron las infraestructuras, pero sobre todo, se pusieron en marcha una serie de campañas de publicidad institucional. Como resultado de todas estas iniciativas públicas, observamos que en el año 2012 las muertes derivadas por accidentes de tráfico descendieron un 9,8%,. Por el contrario, el número de suicidios aumentó en un 11,3%.
36 IMAGEN VI. Spot campaña 2012. Fuente:DGT.es El 25 de Junio de 1992 fue presentada la primera campaña bajo el lema: "Las imprudencias se pagan... cada vez más” (arriba frame del anuncio). Tuvo una repercusión sin precedentes, se consiguió lo que hasta la fecha era un hecho que permanecía en la “penumbra social”, oculto y desconocido para la gran parte de la población. Se consiguió no sólo reducir el número de muertes derivadas de los accidentes de tráfico, sino también concienciar a la población en general de la peligrosidad y la responsabilidad por consiguiente derivadas de la conducción de un automóvil. La propia Dirección General de Tráfico reconoce el uso de la publicidad institucional como un hecho determinante a la hora de reducir las muertes, señalando la importancia de llamar la atención, mostrar una realidad que es cercana y posible; convencer con la argumentación y provocar la reflexión como punto álgido. Señala también que las últimas opiniones y teorías en comunicación hablan en este sentido, de que un paso más allá es que este hecho, una vez publicitado, el receptor lo transmita a un tercero mediante el “boca oreja”.
37 La primera campaña de la DGT se acomete en 1960. La evolución de las campañas de comunicación de la DGT va en paralelo a la evolución de la sociedad y sus costumbres, y con unos objetivos meridianamente claros: una vez detectados los problemas relacionados con las conductas de riesgo, ponerlos de manifiesto a través de los diferentes medios de comunicación para llegar al máximo de ciudadanos y alertarlos (González González, 2013). IMAGEN VII. Presentación de campaña institucional Fuente: Ministerio del Interior Y así se ha venido haciendo hasta la actualidad, en el año 2013 los fallecidos en accidentes de tráfico se han reducido hasta 1128 personas, con un descenso de un 13,3%, cifras incluso inferiores al año 1960, donde decíamos se fundó la DGT y el número de coches era 30 veces menor al actual (DGT, 3 enero de 2014)
38 IMAGEN VIII. Videos campañas DGT Fuente: Lamoncloa.gob.es Ministerio de la Presidencia Según el Plan de Publicidad y Comunicación Institucional 2014, la partida destinada a campañas de la DGT asciende a un total de 11,2 millones de euros para dicho año. Con toda una infraestructura diseñada por especialistas y dotada de todos los medios que las actuales tecnologías brindan, han conseguido hacerse eco y llegar al conjunto de la ciudadanía, con campañas 360º y tanto en televisión, radio, internet y prensa, con un éxito difícil de rebatir.
45 Por otra parte y no menos importante, están las recomendaciones de los profesionales en la materia, como Andrés López, psiquiatra de la fundación FAISEM de la Junta de Andalucía y que expone claramente la necesidad de la formación multidisciplinar de todas y cada una de las profesiones que pudieran tener contacto directo o indirecto con una persona con una conducta potencialmente suicida, como bomberos, policías, médicos, o periodistas. Esto, que sirvió para evitar tantas muertes durante años en el caso de la violencia de género, podría mejorar el tratamiento y deje de ser un tabú para la sociedad en su conjunto. Se necesita la implementación de un presupuesto público dedicado a combatir las altas cifras de suicidio que sufre España, pese a ser uno de los países de Europa con la tasa más baja, en el 2013 llegamos al máximo histórico, nos lleva a preguntarnos qué estamos haciendo mal como sociedad, no sólo en el sector de la comunicación. La comunicación, el periodismo y la publicidad siempre van un paso por detrás de la sociedad y son un reflejo de ella, quizás también deberíamos hacer una clara apuesta por la educación y la pedagogía. Normalizando, en contra de lo que piensan algunos organismos europeos, el hecho de que la muerte forma parte de la vida, y es decisión única e inviolable la del individuo a la hora de dejar de vivir. Respetemos también ese derecho, en contra de la demonización y penalización que ha sufrido históricamente por diversos organismos como la iglesia. Así, pues es de urgencia social, que se confeccione por parte de las instituciones públicas un plan de comunicación institucional a nivel estatal y autonómico que aúne las opiniones y recomendaciones de la OMS y de los profesionales en la materia. Un plan con una partida presupuestaria definida anualmente, al igual que pasa en el caso de la DGT y que se ciña a los parámetros que configuran una comunicación eficiente y efectiva, con las herramientas de las que disponemos tanto por parte de la publicidad como de las relaciones públicas. Todo ello en el marco de la prevención y la lucha contra un fenómeno que alcanza cifras demasiado altas para cualquier sociedad avanzada que se precie como tal. Pensamos que el derecho a la vida, lleva intrínseco el derecho a dejar de vivir, pero que esto no es condición excluyente para que pongamos todos los instrumentos a nuestra disposición para intentar evitarlo. Barrer bajo la alfombra nunca fue una solución, sólo post-pone el enfrentamiento al problema, y España, al igual que muchos países desarrollados y de su entorno, tienen un problema con el suicidio que deben asumir para empezar a combatirlo lo antes posible.
46 DOCUMENTACIÓN 10.1 BIBLIOGRAFÍA ALTOZANO, M. “Los suicidios suben un 11% en 2012 hasta los 3.539, la mayor tasa desde 2005”. El País, Madrid 2014, 31 enero. Asociación De La Prensa De Valladolid. Nota de Prensa (11 Diciembre 2012) BAUDELOT, C.(2008): Suicidio y Durkheim. 1ª Ed. Buenos Aires. Nueva Visión Argentina. DEJOURS, C. (2010): Trabajo y Suicidio. Madrid. Modus Laborandi. 1ª Ed. DGT. (3 enero 2014): Nota de Prensa. lamoncloa.gob.es Ministerio de la presidencia DURKHEIM, E. (1974): Reglas del método sociológico. Madrid: Morata (1895/1974) FERNÁNDEZ, J.D & LABARTA, F (2009): Cómo crear una marca, Manual de uso y gestión. Córdoba: Almuzara. FOUCAULT, M. (1978): Vigilar y castigar. Madrid: Siglo XXI GARCÍA LUENGO, O. & ROJAS, P. (2009): Márketing político y ámbito local. Granada: Unión Iberoamericana de Municipalistas. GONZÁLEZ GONZÁLEZ, T. (2010): Grupo De Materias Comunes De Movilidad Segura. Madrid: Ministerio Del Interior. KOTLER, P., & LEE, N. R. (2007): Márketing en el sector público. Madrid: Pearson LATOUR, B. (1992): Ciencia en Acción. Barcelona: Labor S.A. OMS (2000): “Prevención del suicidio, un instrumento para profesionales de los medios de comunicación”. Ginebra PERIODISTA DIGITAL (15 de agosto de 2014): (Artículo sin firma) PÉREZ JIMÉNEZ, J.C. (2011): La mirada del suicida. Madrid: Plaza y Valdés. RUFÍN MORENO, R. (2012): Márketing Público. Madrid: Esic.
47 10.2. WEBGRAFÍA ÁLVAREZ UCHUYA, A. (2012) HTTP://ES.SLIDESHARE.NET/UCHUYA_5/LASDESVENTURAS-DEL-JOVEN-WERTHER (consultado 15 abril 2015) ORGAZ ALONSO, C. (2006): 100 años de suicidio en España. Universidad Complutense. HTTP://NUEVOPUBLICISTA.BLOGSPOT.COM.ES/2011/11/PUBLICIDAD-Y- ROPAGANDA.HTML MUÑIZ, R. (2013): http://www.marketing-xxi.com/planificacion-y-realizacion-de-una- campana-110.html 10.3. BASES DE DATOS INE ARTÍCULO INFORME 2012 ENERO PÁG. 9 TABLA II INE/EL PAÍS (2012 Enero): TABLA I INE. (31 Enero 2014): Nota De Prensa. Pág. 7 10.4.ÍNDICE DE ILUSTRACIONES: Merisi da Caravaggio, M. (1595): “La estigmatización de San Miguel” Munch, E. (1894): “Melancolía” Van Gogh, V. (1890): “Después del trabajo” Van Gogh, V. (1890): “On the threshold of eternity” 10.5.ÍNDICE DE IMÁGENES I. : http://nuevopublicista.blogspot.com.es/2011/11/publicidad-y-propaganda.html II. Datos de suicidios y accidentes de tráfico 2012. Fuente: DGT.ES III. Ministerio del Interior IV. FAPE (Federación de Asociaciones de Periodistas de España) V. Web “Periodista Digital” 15 de agosto de 2014, artículo VI. http://es.slideshare.net/uchuya_5/las-desventuras-del-joven-werther
48 ANEXO I. “prevención del suicidio, un instrumento para los profesionales de los medios de comunicación” (OMS, 2000) “¿CÓMO INFORMAR SOBRE EL SUICIDIO EN GENERAL? Entre los temas específicos que necesitan mencionarse al informar sobre el suicidio se incluyen los siguientes: • Las estadísticas deberán interpretarse cuidadosa y correctamente. • Deberán usarse fuentes auténticas y confiables. • Los comentarios espontáneos deberán manejarse con cuidado en vista de las presiones por tiempo. • Las generalizaciones basadas en cifras pequeñas requieren particular atención y las expresiones tales como “epidemia de suicidios” y “el lugar con mayor tasa de suicidios en el mundo” deberán evitarse. • Se debe oponer resistencia a informar el comportamiento suicida como una respuesta entendible a los cambios o la degradación social o cultural. ¿CÓMO INFORMAR SOBRE UN SUICIDIO ESPECÍFICO? Los siguientes puntos deberán tenerse en mente: • El cubrimiento sensacionalista de suicidios deberá evitarse de manera diligente, particularmente cuando involucra a una celebridad. Este cubrimiento deberá minimizarse hasta donde sea posible. Cualquier problema mental que la celebridad pueda haber tenido deberá reconocerse igualmente. Deberá hacerse el mayor esfuerzo por evitar exageraciones. Las fotografías de la víctima, del método empleado y de la escena del suicidio deben evitarse. Los titulares en primera página nunca son la ubicación ideal para informar sobre un suicidio. • Deberán evitarse las descripciones detalladas del método usado y cómo lo obtuvo la víctima. Las investigaciones han demostrado que el cubrimiento por parte de los medios de comunicación tiene mayor impacto sobre el método de suicidio adoptado, que la misma frecuencia con que ocurren los suicidios. Ciertos escenarios –puentes, acantilados, edificios altos, vías férreas, etc. – están tradicionalmente asociados con el suicidio y la publicidad extra aumenta el riesgo que más personas los usen. • No deberá informarse acerca del suicidio como algo inexplicable o simplista. El suicidio nunca es el resultado de un solo factor o hecho. Usualmente lo causa una
49 compleja interacción de muchos factores tales como enfermedad mental y física, abuso de sustancias, conflictos familiares e interpersonales y acontecimientos estresantes. Es útil reconocer que una variedad de factores contribuyen al suicidio. • El suicidio no deberá describirse como un método para enfrentar problemas personales tales como bancarrota, incapacidad de aprobar un examen, o abuso sexual. • Los informes deberán tener en cuenta el impacto sobre las familias y otros sobrevivientes en términos del estigma y el sufrimiento psicológico. • Glorificar a las víctimas de suicidio como mártires y objetos de adulación pública, puede sugerir a las personas vulnerables que la sociedad honra el comportamiento suicida. En vez de eso, deberá hacerse énfasis en lamentar la muerte de la persona. • Describir las consecuencias físicas de intentos de suicidio (daño cerebral, parálisis, etc.) puede actuar como elemento de disuasión. SUMINISTRO DE INFORMACIÓN SOBRE AYUDA DISPONIBLE Los medios de comunicación pueden jugar un papel proactivo en ayudar a prevenir el suicidio al publicar la siguiente información junto con noticias sobre el suicidio: • Lista de servicios de salud mental y líneas telefónicas de ayuda disponibles con sus números telefónicos y direcciones actualizados • Publicitar las señales de advertencia del comportamiento suicida • Transmitir mensajes sobre la frecuente asociación entre la depresión y el comportamiento suicida, siendo la depresión una condición tratable • Ofrecer un mensaje de solidaridad a los sobrevivientes en momentos de profundo dolor, proporcionando números de teléfono de los grupos de apoyo para sobrevivientes, si los hay. Esto aumenta la probabilidad de que profesionales en salud mental, amigos y familiares intervengan en las crisis suicidas. RESUMEN SOBRE QUÉ HACER Y QUÉ NO HACER QUÉ HACER Trabajar estrechamente con autoridades de la salud en la presentación de los hechos. Referirse al suicidio como un hecho logrado, no uno exitoso. Presentar sólo datos relevantes en las páginas interiores.
50 Resaltar las alternativas al suicidio. Proporcionar información sobre líneas de ayuda y recursos comunitarios. Publicitar indicadores de riesgo y señales de advertencia. QUÉ NO HACER No publicar fotografías o notas suicidas. No informar detalles específicos del método usado. No dar razones simplistas. No glorificar ni sensacionalizar el suicidio. No usar estereotipos religiosos o culturales. No aportar culpas.” Fuente: “Prevención del suicidio, un instrumento para profesionales de los medios de comunicación”(Ginebra, 2000). OMS
51 ANEXO II. Entrevistas a los profesionales: medio de comunicación y salud mental La entrevista primera se le hace a Marisa Jurado. Periodista de Canal Sur Televisión en el programa “Los Reporteros”, que en 2014 abordó el tema del suicidio en un reportaje, 1. Usted es una periodista con una dilatada experiencia en Canal Sur televisión, entre uno de sus últimos trabajos figura un programa de “Los Reporteros” sobre el suicidio. ¿Qué retos profesionales y personales le supuso la confección de este reportaje junto con su equipo? El principal reto a la hora de enfrentarte a un tema como el suicidio es el enfoque. Como periodistas teníamos claro el punto de partida: Cada 40 segundos una persona se suicida. Es la primera causa de muerte violenta en el mundo, por delante de homicidios y guerras. En España más de 3.000 personas se quitan la vida al año. Una cifra que sobrepasa en mucho a los fallecidos en accidente de tráfico. Unas crudas estadísticas de las que apenas se habla. ¿Por qué? ¿Tantas muertes no son un asunto de interés público? Hablamos de los riesgos del volante, buscamos las causas detrás de un accidente y se hacen campañas de prevención. ¿Por qué no del suicidio? Ese fue el planteamiento. ¿El problema era cómo contarlo? El segundo reto fue buscar las fuentes y los protagonistas del reportaje. En Cataluña, la región española q más ha avanzado en la prevención del suicidio, se ha creado la única asociación de familiares de personas que se han quitado la vida y el primer programa hospitalario exclusivo para suicidas. En Andalucía, nuestro ámbito informativo, solo hay un grupo de trabajo dentro de Salud Mental que está elaborando guías de prevención, dentro de un proyecto Europeo que se llama Euregenas. 2. En este sentido, cabe destacar los escasos trabajos tanto periodísticos como de investigación que versan sobre la temática del suicidio como hecho social ¿Cree que el suicidio constituye de facto un tabú social? Sí. Creo que es una herencia histórica. Las perspectivas tradicionales de la religión o la justicia, que han criminalizado a lo largo de muchos siglos el suicidio, siguen ejerciendo mucha influencia en la sociedad. El suicidio fue un delito. El primer país en sacarlo del código penal fue Francia en 1791. El Reino Unido, por ejemplo, no lo despenalizó hasta 1961 y Canadá hasta 1972. (No he encontrado el dato de España pero es reciente, en la última mitad del siglo XX también) Y hay muchos países donde todavía es ilegal y está castigado con la cárcel. La Iglesia siempre lo ha condenado y sigue siendo pecado mortal en la actual ley canónica. Hubo una época en la que se les negaba incluso el entierro. Aunque luego la psicología puso el acento en el sufrimiento humano, esa historia de condenas civiles y religiosas hacen, en mi opinión, que todavía resuenen en nosotros ecos de crimen y rechazo cuando tenemos noticias de un suicidio. Después, la teoría del efecto contagio ha hecho que se silenciara el tema. Eso, yo creo, ha contribuido a que no se rompa con los tabúes y estigmas que envuelven estas muertes.
52 3. Según el código deontológico de la asociación española de la prensa, se debe evitar el tratamiento informativo en la medida de lo posible de los suicidios en la prensa, así como en el caso de que se decida, hacerlo bajo unos supuestos. Se apela entre otras cosas, fundamentalmente al efecto llamada; un efecto que carece de evidencia científica. ¿Cree que esto es una forma de autocensura para la profesión periodística? Todos los periodistas aprendemos desde los años de formación en la universidad que el suicidio no es noticia. También los códigos deontológicos de los distintos medios de comunicación recogen estrictas recomendaciones sobre cómo tratar estas informaciones para evitar el riesgo de provocar un posible efecto contagio. Ese riesgo, según los profesionales de salud mental, puede existir en personas que ya tienen ideas suicidas, no en la población en general. Por eso hay que ser muy prudentes a la hora de difundir noticias sobre casos de suicidio y, por supuesto, nunca entrar en detalles sobre el hecho, como lugares y métodos utilizados. La cuestión es que la bien intencionada cautela informativa ha derivado en un silencio sepulcral en torno al suicidio. La censura, la autocensura o la desinformación son igualmente peligrosas. Cerrar los ojos no ha evitado que al año un millón de personas se quiten la vida en el mundo. Un hecho que los medios de comunicación como espejo de la sociedad no debemos ignorar. La clave radica en cómo abordar la información. No es noticia el caso aislado de cada uno de los nueves suicidas anónimos que acaban con su vida a diario en España, pero si es de interés público el total de las muertes acumuladas. El suicidio visto de forma global puede esconder causas que revelen fallos sociales a los que se debe buscar solución. Una tasa de suicidios elevada puede reflejar un aumento de los problemas de salud mental, o de una situación de acoso en una gran empresa (como sucedió en Francia hace unos años) o del drama de miles de personas que pierden su casa y mantienen una deuda de por vida con los bancos. Es de interés social analizar las causas, romper los tabús y hablar de los factores de riesgo y de cómo prevenirlos. Esa es la recomendación que hace la Organización Mundial de la Salud. Difícilmente se puede solucionar un problema cuando no hay conciencia de que existe. 4. Qué opina sobre el hecho de que, mientras no se tratan las noticias sobre suicidios en la mayoría de los casos ni trascienden sus cifras ni causas, por el anteriormente expuesto “efecto llamada”, ¿Por qué sí se incide desde distintos medios en desgranar al detalle los crímenes de violencia de género, violaciones o infanticidios? No podemos olvidar que la violencia machista fue también un fenómeno invisible y silenciado socialmente. Antes de los 90, la información sobre violencia de género era muy esporádica y se incluía en la sección de sucesos, al mismo nivel que una reyerta, un robo o un accidente de tráfico con víctimas mortales. Poco a poco la evolución social y el trabajo de los periodistas la han empujado a tomar un lugar propio por la trascendencia del problema que conlleva. El tratamiento en radio, prensa y televisión ha tenido varias fases, algunas no muy afortunadas. En un primer momento se apostó por visibilizar a la víctima con nombres y apellidos, incluso mostrando a la mujer en pantalla con la cara destrozada por una paliza para dar cuenta de la crudeza de esa agresión, sin apenas valorar el daño de esa intromisión para los derechos personales de esa mujer y sus allegados, obligados a renunciar a la posibilidad de una nueva vida surgida del anonimato. La tendencia actual pasa por dar más visibilidad al agresor,
53 dejando a la víctima en la sombra, y por no dar detalles sobre las circunstancias y formas de la agresión. Hoy todavía está muy vivo el debate en él que se han implicado profesionales de la información pero también otras instancias como administraciones y organizaciones sociales relacionadas con la mujer. Desde que los medios han asumido el rol de denunciantes de esta situación, los parlamentos han colocado la cuestión en su agenda y las administraciones han dedicado recursos a paliarlo. Aunque con sus particularidades, quizá el tratamiento informativo puede guardar ciertos paralelismos con el de los suicidios. El suicidio, como el maltrato y la violencia machista, puede ser sólo el síntoma de una enfermedad más importante y de más calado. Solo hay que encontrar dónde está el límite a la hora de tratar estos temas. 5. La OMS instó a España a implementar un programa de publicidad institucional para paliar el fenómeno del suicidio desde el año 1999. Poniendo los diferentes mecanismos de ayuda a los pacientes en funcionamiento. Sin embargo, a día de hoy, no hay presupuesto alguno ni organismo o institución dedicada a abordar esta problemática. Lo único que existe es el llamado “teléfono de la esperanza” que forma parte de una ONG y recibe 250.000 llamadas al año. Como profesional de la comunicación, ¿Cree que como sociedad estamos negando un fenómeno que está muy presente? Nuestro país todavía no cuenta con un plan nacional para la prevención del suicidio. Que yo sepa, lo único que se ha llegado a presentar en el Congreso es una proposición no de ley para que se aborde el suicidio de forma multidisciplinar, incluyendo la educación, sanidad y políticas sociales, y pidiendo que se estudien factores de riesgo para poder trabajar en la prevención. Creo que no dar más pasos es cerrar los ojos a un grave problema social. 6. Por último, y dada su destacada trayectoria profesional, y como parte de un colectivo dentro del ámbito de la comunicación que es el periodístico, ¿Cómo cree que podrían mejorar el tratamiento informativo? ¿Qué propondría o que elementos modificaría? Creo que hay que replantear la forma de abordar las informaciones sobre suicidio, teniendo en cuenta las recomendaciones que hace la OMS. Es un trabajo que se puede hacer desde las organizaciones de periodistas y los medios de comunicación, contando con el asesoramiento de profesionales de la salud. Los criterios de la mayoría de los medios son aún muy titubeantes. En prensa, radio y televisión escuchamos informaciones puntuales de personajes públicos que se han quitado la vida, de suicidios especialmente llamativos como cuando alguien se quema a lo bonzo en público o relatos de adolescentes que se han suicidado como consecuencia del acoso de sus compañeros. Es más difícil encontrar reportajes que ofrezcan datos globales, recurran a las valoraciones de expertos en salud mental y hagan mención a las causas, consecuencias y soluciones que ayuden a prevenir la conducta suicida. Cuando se tocan estos temas la prensa se detiene todavía más en la anécdota que en el trasfondo del asunto. Creo que se puede hacer un tratamiento correcto de las informaciones sobre suicidios preservando la integridad de las personas y sin olvidarnos de poner la atención en la necesidad de planes y recursos preventivos públicos.
54 La segunda entrevista se le hace a D. Andrés López, psiquiatra del Sistema Andaluz de Salud 1.- ¿Qué le sugiere el "efecto Werther" y su aplicación a la política comunicativa de los medios y la administración pública como dogma? El suicidio parece ser un fenómeno susceptible de ser imitado. Existe una considerable cantidad de evidencias que sugieren que los medios de comunicación al tener un papel significativo en la sociedad y ejercer fuerte influencia sobre las actitudes y creencias de la población general. De hecho parece que el 90 % de lo que conoce la población general de salud mental, lo obtiene por los medios de comunicación.. En un reciente artículo de Herrera, Ures y Martínez en la revista de la AEN (El tratamiento del suicidio en la prensa española: ¿efecto Werther o efecto papageno?), los autores señalan que “una de las primeras asociaciones conocidas entre el suicidio y los medios de comunicación surgió de la novela de Goethe, publicada en 1774. En ésta obra, el joven protagonista se suicida disparándose tras un amor infortunado. Poco después de la publicación del libro se informó acerca de varias personas que usaron el mismo método para suicidarse. Se estableció una relación causal entre estos hechos, dado que muchas veces el libro era encontrado en la escena, la persona iba vestida con el mismo atuendo del protagonista del libro, o hacía referencia al texto en la nota de despedida. Esto causó la prohibición del libro en varios países de Europa. De aquí proviene el término “efecto Werther”, acuñado por el sociólogo David Phillips en 1974, quien tras realizar un estudio entre 1947 y 1968 concluyó que el número de suicidios en Estados Unidos se incrementaba al mes siguiente de que el diario New York Times publicara en portada alguna noticia sobre suicidio El “efecto Werther” también se conoce como “efecto Copycat” y, según algunos estudios realizados, es más probable que se produzca cuando el modelo es una persona célebre “. Después de éste primer estudio diversos autores e investigadores han llevado a cabo otros en los que se relaciona de manera causal la exposición de la comunidad a cierto tipo de información sobre el suicidio por parte de los medios de comunicación (principalmente prensa) y el posterior aumento de las tasas de tentativa y suicidio consumado. Los suicidios que con mayor probabilidad atraen la atención de los medios son aquellos que se apartan de los patrones usuales. Los casos presentados son casi invariablemente atípicos y fuera de lo común y representarlos como típicos perpetúa aún más la información errónea sobre el suicidio. Clínicos e investigadores reconocen que en la mayoría de los casos existe un cubrimiento sensacionalista del suicidio lo que podría aumentar el comportamiento suicida en poblaciones vulnerables”.