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Cannabis sativa y Chile (1577-1700): un insumo al servicio del imperio

Díaz-Ordóñez, Manuel; Rodríguez Hernández, Antonio José

Abstract

Este trabajo pretende poner de relieve el papel central de América en la expansión imperial europea en la globalización temprana a partir del siglo XVI. Lo hace usando el cannabis sativa , insumo fundamental en los aparejos de las embarcaciones que consolidaron las rutas oceánicas, como ejemplo para discutir su migración artificial a la biota americana . A continuación, proponemos una hipótesis de relación entre las dificultades del flujo c omercial cannabáceo del Báltico, con el incremento de las medidas de fomento del cultivar cannabáceo en las tierras americanas. Para, finalmente, desarrollar brevemente el papel del cultivo de cáñamo en Chile y su venta en sus mercados habituales en los bu ques del Mar del Sur y el virreinato del Perú

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TEMPUS Revista en Historia General Medellín (Colombia), 2017, Segundo Semestre, Número 6 Pp. 1-21, ISSN: 2422-2178 (En línea) pg. 1 CANNABIS SATIVA Y CHILE (1577-1700): UN INSUMO AL SERVICIO DEL IMPERIO* Manuel Díaz-Ordóñez 1 Universidad de Sevilla Antonio José Rodríguez Hernández 2 Universidad Nacional a Distancia (UNED) DOI: 10.17533/udea.tempus.n6a01 Resumen Este trabajo 3 pretende poner de relieve el papel central de América en la expansión imperial europea en la globalización temprana a partir del siglo XVI. Lo hace usando el cannabis sativa, insumo fundamental en los aparejos de las embarcaciones que consolidaron las rutas oceánicas, como ejemplo para discutir su migración artificial a la biota americana. A continuación, proponemos una hipótesis de relación entre las dificultades del flujo comercial cannabáceo del Báltico, con el incremento de las medidas de fomento del cultivar cannabáceo en las tierras americanas. Para, finalmente, desarrollar brevemente el papel del cultivo de cáñamo en Chile y su venta en sus mercados habituales en los buques del Mar del Sur y el virreinato del Perú. Palabras claves: Chile, cáñamo, Imperio Español, migración vegetal. Abstract This paper seeks to highlight the central role of American in the European imperial expansion in the early globalization from the sixteenth century. It does it by using cannabis sativa, key * Quiero reconocer el gran apoyo del profesor Bartolomé Yun Casalilla, a través del proyecto HAR2014-53797- P, 2015-2019 Globalización ibérica: redes entre Asia y Europa y los cambios en las pautas de consumo en Latinoamérica del Ministerio de Economía y Competitividad de España, en cuyo seno he podido desarrollar gran parte de la investigación que aquí he traído. Igualmente, a los evaluadores de este artículo que, sin duda, han mejorado su aspecto definitivo. 1 Departamento de Economía e Historia Económica, Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, Universidad de Sevilla, 41018 Sevilla, España. mdiazor[email protected] 2 Licenciado en Historia por la Universidad de Valladolid, y Doctor en Historia Moderna por el Instituto Universitario de Historia Simancas. 3 Trabajo desarrollado al amparo del proyecto HAR2015-64165-C2-1-P. Los nervios de la guerra. Movilización de recursos militares y construcción de la monarquía imperial hispánica en los siglos XVII y XVIII. Convocatoria Excelencia Ministerio de Economía y Competitividad. Gobierno de España. Manuel Díaz-Ordóñez, Antonio José Rodríguez Hernández pg. 2 input in the rigging of vessels which consolidated the oceanic routes as an example to discuss their artificial migration to the American biota. Right after, we propose a hypothesis of relationship between the difficulties of the Baltic cannabic trade flow, and the increasing encouragement measures cannabic grow in American lands. Finally, we briefly develop the role of hemp farming in Chile and its sale in its traditional markets in the Mar del Sur ships and the Peruvian Viceroyalty. Keywords: Chile, hemp, Spanish Empire, vegetal migration. Importancia Estratégica Imperial De Un Insumo La expansión ultramarina europea del siglo XV impuso unas nuevas obligaciones técnicas y económicas a los países que pugnaban por consolidarse como imperios oceánicos sobre los nuevos territorios sometidos. Probablemente, el ejemplo de la tecnología naval, empleada en la navegación de vela sea uno de los más claros y reconocibles por los investigadores del fenómeno de la globalización temprana en la Edad Moderna 4 . Obras clásicas ya reflexionaron sobre la importancia de las velas y los aparejos de las embarcaciones en este proceso de dominio económico del mundo 5 y, nuestro objetivo en este trabajo, es destacar para su discusión, el papel del cáñamo como un insumo fundamental en las maniobras de los veleros y su introducción en la biota americana. Los españoles no encontraron cáñamo cuando llegaron a tierras americanas. Este primer indicio, vislumbrado en el Caribe desde 1492, se fue confirmando, año tras año, a pesar de los nuevos e inmensos territorios de Centroamérica y Sudamérica que los conquistadores fueron incorporando a la Corona castellana. La realidad biológica americana reveló a los recién llegados que este vegetal no estaba en la nómina de la biota continental y los enfrentó a un complicado problema logístico. Por un lado, los buques, que debían conectar los desconocidos espacios geográficos con el centro político en España, tenían serias dificultades para reponer los aparejos desgastados por la difícil navegación oceánica. Por otro lado, era innegable que la propia dinámica de ocupación y dominio americano impondría la 4 Dennis Flynn y Arturo Giráldez, “Globalization’s sixteenth century origins (Asia/global versus European dynamics)”, Pacific Economic Review 13, No. 3 (2008): 359-387; Jan de Vries, “The limits of globalization in the early modern world”, The Economic History Review 63 (2010): 710-733. 5 Carlo M. Cipolla, Guns, Sails, and Empires: Technological Innovation and the Early Phases of European Expansion 1400–1700 (Nueva York: Pantheon Books, 1965). TEMPUS Revista en Historia General Medellín (Colombia), 2017, Segundo Semestre, Número 6 Pp. 1-21, ISSN: 2422-2178 (En línea) pg. 3 creación de rutas de comunicación entre los diferentes asentamientos, primero, durante la exploración y conquista y, después, con el establecimiento de circuitos comerciales interregionales para su florecimiento económico. Una primera solución, para nada coherente con el imperante mercantilismo económico europeo, podría haber pasado por la investigación, adaptación y empleo de nuevos materiales nativos de América. Si se hubiera seguido este camino los europeos podrían haber acondicionado vegetales nativos, como el henequén (Agave Fourcroyde), la majagua (Hibiscus Elatus), la familia Agavaceae (nombres comunes agave, pita, maguey, cabuya, fique, mezcal) y la caraguatá (Aechmea Distichantha) en la producción de cuerdas y lonas. No obstante la negación anterior, ciertamente, este recurso fue explorado, desde un buen principio, por los españoles siguiendo el principio de que la necesidad mandaba. Alineados con la carestía material habitual en sus exploraciones, fueron copiando y asimilando los modelos indígenas y las industrias nativas para producir elaborados que cubrieran sus necesidades de transporte y acarreo (sacos, sogas, lonas, ataduras, cinchas, etc.). Sin embargo, estas prácticas en tierra no fueron adoptadas con tanta facilidad en el sector marítimo donde, si bien es cierto, que las mismas carestías materiales obligaron a los marinos españoles a emplear habitualmente insumos propios de la biota americana, no es menos cierto, que la preferencia continuó siendo el cáñamo europeo a la hora de aparejar sus naves 6 . Una cuestión interesante sería reflexionar si esta decisión española, centrada en monopolizar el uso cannabáceo europeo para su empleo en los aparejos marítimos de sus embarcaciones destinadas a América, solo se debía a la política mercantilista imperante en las esferas de poder europeas de la época o si, por el contrario, nos ofrece alternativas a debatir. En este sentido, algunos autores 7 apuntan a que el proteccionismo a las industrias españolas, respecto al mercado americano, tuvo una importancia crucial en el desarrollo económico de las colonias. No es el espacio adecuado para discutir este punto de vista, pero consideramos que, en el caso del cáñamo, existían otros elementos a tener en cuenta. En concreto, las fuentes primarias suelen referirse a la preferencia cannabácea europea sin 6 Manuel Díaz-Ordóñez, “La economía política de los imperios una visión global sobre la introducción de nuevos productos”, ponencia presentada en Coloquio internacional: La economía política de los imperios una visión global sobre la introducción de nuevos productos, Sevilla, 15-16 de diciembre de 2014. 7 Magnus Mörner, Economía rural y sociedad colonial en las posesiones españolas de Sudamerica. En Historia de América Latina, tomo III. Editado por L. Bethell (Barcelona: Crítica, 1990), 13 Manuel Díaz-Ordóñez, Antonio José Rodríguez Hernández pg. 4 ambages, citando calificativos de malos, caros o débiles 8 , cuando se referían a las maniobras realizadas en vegetales nativos americanos empleados en los buques europeos. En este punto de la discusión podríamos pensar que estos argumentos narrados, una y mil veces, en los informes de los funcionarios reales españoles solo reflejaban el ambiente protector de lo europeo, frente a lo nuevo americano. Sin embargo, si orillamos la facilidad de la idea anterior y pensamos que, efectivamente, el cáñamo europeo tenía unas características físicas y técnicas muy superiores a las ofrecidas por sus eventuales competidores americanos, probablemente nos estaremos aproximando más a la verdadera naturaleza de este debate. Algunos autores 9 han confirmado, en el caso del henequén mexicano que los insumos nativos americanos no pudieron competir con el cáñamo europeo, al menos, hasta que se incorporaron innovaciones técnicas importantes en el tratamiento industrial de las fibras. Probablemente, por este motivo, se justifica que los países de América Central y del Sur mantuvieron, después de la emancipación, unas necesidades cannabáceas muy considerables para su sector naval 10 . Ninguno de estos países, excepto de forma muy avanzada en el siglo XIX respecto al henequén en México, consiguieron abastecer el sector de la cordelería terrestre y marítima con otros vegetales propios de América. Parece razonable, en consecuencia, concluir que el cáñamo reunía unas peculiaridades superiores a los vegetales oriundos americanos para cubrir las obligaciones y condicionantes de trabajo en el mar en forma de cables, cabos y velas 11 . El “Mito” Chileno. La siguiente cuestión que debemos abordar es el propio proceso de migración del cáñamo a las tierras americanas. Muchos otros vegetales en su viaje intercontinental han sido objeto de detallados estudios 12 pero, sin embargo, en el caso del cáñamo apenas hay noticias 8 Archivo Histórico Nacional (en adelante AHN), Diccionario de gobierno y legislación de Indias. C. Tom. I (CABCER). Códices, L.729. 9 Lee J. Alston, Shannan Mattiace y Tomas Nonnenmacher, “Coercion, Culture, and Contracts: Labor and Debt on Henequen Haciendas in Yucatán, Mexico, 1870–1915”. The Journal of Economic History 69 (2009): 106. 10 Los patriotas chilenos ofrecieron a Inglaterra la cosecha local de cáñamo si los apoyaban frente a las pretensiones españolas en 1818. Diego Barros, Historia General de Chile, Tomo XII (Santiago de Chile: Rafael Jover, editor, 1889), 47. 11 AHN, Diccionario de gobierno y legislación de Indias. C. Tom. I (CABCER), Códices, L.729. 12 Manuel Lucena, “Las transferencias agrícolas del Mediterráneo a América, s. XVI-XVIII: Imperialismo verde y formación de la agricultura mestiza iberoamericana”. En Impactos exteriores sobre el mundo rural mediterráneo. Del Imperio romano a nuestros días. Editado por José Morilla Critz, Joaquín Gómez-Pantoja, Patrice Cressier (Madrid: Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, 1997). TEMPUS Revista en Historia General Medellín (Colombia), 2017, Segundo Semestre, Número 6 Pp. 1-21, ISSN: 2422-2178 (En línea) pg. 5 aisladas. Esta situación nos parece sumamente paradójica, si atendemos a la importancia fundamental como insumo básico en el enlazado comercial, político y humano de una Tierra que comenzaba a hacerse pequeña desde el siglo XVI. El conocimiento del traslado artificial del vegetal es muy escaso, hecho demostrable con la persistencia de mitos “fundacionales”, basados en documentos aislados. Para entender esta afirmación es preciso destacar que la bibliografía ha aceptado que la planta pasó el Océano en 1545, fecha referenciada desde principios del siglo XX y probablemente difundida por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos y, posteriormente, repetida por diversos autores 13 . Al mismo tiempo, estos autores sitúan la introducción del cáñamo geográficamente en Chile, obviando todo lo que hubiera pasado entre 1492 y 1545 y en geografías tan lejanas como el Caribe, Mesoamérica y los asentamientos costeros en Ecuador, Perú, Venezuela y el Río de la Plata. Al respecto, en un trabajo anterior, ya expuse mis dudas sobre la certeza de esta fecha, argumentando las obligaciones que lo pragmático imponía al esfuerzo colonizador de las primeras décadas 14 . Precisamente en este artículo comencé a encontrar frecuentes informaciones que contradecían estas cronologías y el hecho que fuera Chile el espacio de migración inicial del cáñamo en América y me animó a plantearme la razón de tanto desatino. Para contestar a esta idea es necesario explicar el porqué de la fecha y la ubicación chilena y la respuesta está en la Real Cédula de Carlos V del 13 de junio de 1545. En este oficio se ordenaba a la Casa de la Contratación que se enviaran semillas a Chile para: “que hagan sembrar y beneficiar en las Indias lino y cáñamo, y procuren que los indios se apliquen á esta granjería y entiendan en hilar y tejer lino 15 . Los autores entendieron que el hecho de la existencia de esta medida del emperador, justo en esta fecha, presuponía que antes no se hubiera producido la migración del vegetal. Nada más lejos de la realidad. Las primeras noticias apuntan, como poco, a 1513, fecha en la que se remitieron dos arrobas de cañamones y cuatro arrobas de lino para 13 A. Mosk Sanford, “Subsidized hemp production in Spanish California”, Agricultural History 13, No. 4 (1939): 171-175; R. J. Hill,” Marijuana, Cannabis sativa L”, Regulatory horticulture 5 (1983): 1-7; S. F. Blade, Industrial Hemp in Alberta, 3 de junio de 1998, consultada el 12 de abril de 2013. http://www.agric.gov.ab.ca/crops/special/hemp/symposia2.html; Marcus, D. Y E. Small, “A New Crop with New Uses for North America”. En Trends in new crops and new use. Editado por J. Janick y A. Whipkey (Alexandria: ASHS Press, 2002). 14 Manuel Díaz-Ordóñez, “El cáñamo y la Corona española en Ultramar: América y Filipinas (siglos XVIXVII)”, Revista de Historia Naval 23, No. 90 (2005): 45-60. 15 Recapitulación de leyes; Titulo. 18, Lib. 4, Cap. 20. Manuel Díaz-Ordóñez, Antonio José Rodríguez Hernández pg. 6 introducir su cultivo en los asentamientos españoles 1617 . Un año después, en 1514, la flota de Pedrarias Dávila transportó algunos sacos de semilla de cáñamo 18 y, años después, en 1520, se volvieron a consignar sacos de semilla de cáñamo con destino a América 19 . Despejado el error cronológico hace falta abordar la ubicación chilena como geografía inicial de la migración cannabácea al continente. La verdad es que los destinos de los envíos de semillas de los años veinte del siglo XVI tenían como destino los primeros asentamientos españoles en Mesoamérica. Entonces, hace falta preguntarse por qué Chile fue considerado, desde un buen principio, como el lugar donde se estabilizó la cosecha de cáñamo en América 20 . Nuestras últimas investigaciones apuntan a nuevas orientaciones, más coherentes con los postulados de imposición ecológica 21 . En concreto, estamos trabajando en comprender como las características fenológicas del vegetal causaron que solo se pudiera desarrollar la cosecha rentable en las latitudes y el clima de la región de Quillota en Chile 22 . Según nuestra hipótesis solo esta zona geográfica chilena 23 , tan determinada, ofrecía las posibilidades físicas necesarias para el cultivo rentable del cáñamo para su manufactura en forma de lonas y jarcias para aparejos navales 24 . Los Primeros Cultivos Cannabáceos Chilenos S. XV. Que el cáñamo pudiera cultivarse con relativa rentabilidad en el territorio chileno confirió a este dominio de la Monarquía española en un apéndice importante de su estrategia 16 Justo Lucas del Río Moreno, Los inicios de la agricultura europea en el Nuevo Mundo, 1492-1542 (Sevilla: ASAJA, 1991), 299. 17 Anotación de la carga en Archivo General de Indias (en adelante AGI), Contratación 4675A, L. 2, Libro de cargo y data, F. 258. 18 Laura Iglesias, La transferencia de tecnología agronómica de España a América de 1492 a 1598 (Madrid: Oficina Española de Patentes y Marcas, 2008), 268. 19 Justo Lucas del Río Moreno, Los inicios de la agricultura europea en el Nuevo Mundo…,166. 20 Erich Forster, “History of hemp in Chile”, Journal of the International Hemp Association III, No. 2 (1996): 72. 21 Alfred Crosby, Imperialismo ecológico. La expansión biológica de Europa 900-1900 (Barcelona: Crítica, 1988). 22 Investigación en el marco del Proyecto de Investigación HAR2014-53797-P, Globalización Ibérica: redes entre Asia y Europa y los cambios en las pautas de consumo en Latinoamérica. Ministerio de Economía y Competitividad. España. 23 Diego Barros, Historia General de Chile, tomo I, 345. 24 Nuestras primeras conclusiones están incluidas en el artículo Manuel Díaz-Ordóñez.,” Rig out the oceanic empires: hemp in Spain, England and America's. Photoperiod, clime, political economy, new and old peripheries throughout the early globalization (1500-1800)”. Manuscrito en posesión del autor. Se presentará en breve a Journal of Global History. TEMPUS Revista en Historia General Medellín (Colombia), 2017, Segundo Semestre, Número 6 Pp. 1-21, ISSN: 2422-2178 (En línea) pg. 7 imperial de expansión ultramarina. Esta idea se consolida si observamos los proyectos de 1573 para la creación de la Armada del Mar del Sur para defender el circuito filipino en el cual, Chile y su producción de fibra se situaban en una posición muy importante 25 . Uno de los objetivos principales para garantizar la fuerza naval española era asegurar el suministro de una buena parte de los repuestos de aparejos y mechas que necesitaría para la defensa del Imperio 26 . La noticia más directa que tenemos de la cronología de introducción de la fibra en Chile 27 sostiene que el cáñamo había sido traído a la región de Osorno Rodríguez de Quiroga hacia 1577. La ascendencia económica de la cosecha y manufactura cannabácea apunta a un mayor dinamismo y aparece referida habitualmente en las fuentes documentales de las encomiendas chilenas. Por ejemplo en el caso de las visitas de los oficiales reales a estos establecimientos realizados en torno a 1580 28 narran la presencia de numerosas atarazanas, talleres u obrajes en las que se transformaba el insumo en hilo, mecha y jarcia. Diversos autores 29 han referido informaciones dispersas que aseguran estas primeras cosechas cannabáceas en territorio chileno, a partir de la segunda mitad del siglo XVI. Sin embargo, es preciso puntualizar que estas iniciativas no parecen formar parte de un todo estratégico imperial todavía, el cual solo se podrá observar a partir de la segunda década del Seiscientos. En nuestra opinión, en el último cuarto del siglo XVI, el Imperio español seguía centrado en una estrategia logística cannabácea conservadora. De forma que, incluso, la jarcia, la mecha y el cáñamo que se necesita en Filipinas se seguían enviando desde España en los barcos de las flotas hasta Nueva España 30 . Después eran trasladados por tierra hasta Acapulco y, desde aquí, eran reexpedidos hacia los asentamientos asiáticos 31 . 25 Ricardo Cappa, Estudios críticos acerca de la dominación española en América III (Madrid: Librería Católica de Gregorio del Amo, editor, 1894), 42 26 Ricardo Cappa, Estudios críticos acerca de la dominación española en América III, 95. 27 Luis Correa, Agricultura chilena, tomo II (Santiago de Chile: Imprenta Nascimento, 1938), 310. 28 Armando de Ramón, “La encomienda de Juan de Cuevas a la luz de nuevos documentos 1574-1583”, Boletín de la Academia Chilena de la Historia 62 (1960): 90. 29 Mario Góngora, Encomenderos y estancieros, Estudios acerca de la constitución social aristocrática de Chile después de la Conquista: 1580-1660 (Santiago: Universidad de Chile, 1970); Diego Barros, Historia General de Chile, tomo I, 345; Carlos Keller, “Los Orígenes de Quillota”, Boletín de la Academia Chilena de Historia 61 (1960): 3-33. 30 AGI, Filipinas, 34, N.24. Fol. 238r-238v. Relación de las cosas que se han de enviar a Filipinas (sin fecha probablemente 1578). 31 AGI, Filipinas, 339, L. 1. Consejo de Indias, 19 de julio de 1585. Resolución del consejo de Indias a la Casas de la Contratación para que las flotas lleven cables y jarcia con destino a Filipinas. Manuel Díaz-Ordóñez, Antonio José Rodríguez Hernández pg. 8 La razón más evidente para esta actitud conservadora parece sustentarse en la escasa cosecha de cáñamo de los territorios americanos, en general, y de Chile, en particular. Más allá de las limitaciones ecológicas del cáñamo como vegetal cultivado que estudiamos en la actualidad, parece que la inseguridad política y militar de los colonizadores en Chile era el factor más determinante. En efecto, durante los primeros años del domino español sobre la colonia los españoles no lograron estabilizar y, mucho menos, controlar el territorio. Es razonable suponer que un cultivo industrial, como el cáñamo, no debió ser una prioridad para los españoles, mucho más acuciados por alimentarse en un entorno hostil y desconocido. Por lo que creemos que, una vez pacificados los asentamientos españoles, las necesidades derivadas de la tecnología militar europea, especialmente respecto a las armas de fuego, sí que actuaría como dinamizador de la demanda y, en consecuencia, de la oferta cannabácea. Quizá el ejemplo más claro sería el de la cuerda mecha para los arcabuces. Los primeros contingentes españoles que penetraron en territorio chileno dependían de la endeble logística de suministro desde el lejano Perú. Una plaza de conquista que, ya de por sí, estaba bastante alejada del débil flujo de provisiones europeas que llegaban a Sudamérica a través de Portobelo. En este contexto podemos pensar que los primeros cultivos que los españoles iniciaron en Chile se realizarían buscando las similitudes con los paisajes agrarios de la Península. En este sentido, los valles fluviales controlados por los españoles se convirtieron en la mejor elección para plantar cáñamo, copiando las Vegas granadinas españolas, por lo que Quillota y La Ligua concentraron las primeras cosechas estables en territorio chileno 32 . No tenemos datos precisos de estas cosechas provisionales pero sí parecen responder a situaciones puntuales y su extensión total no parece ser muy grande. Una prueba de ello podría ser las contrataciones de cuerda mecha de Alonso García Ramón, gobernador interino de Chile entre 1600 y 1601, orientadas a reactivar la producción cannabácea que se había abandonado en los años anteriores por falta de demanda. Poco después, en 1604, el nuevo gobernador, Alonso de Ribera 33 , informó al rey que había reanudado la cosecha en el territorio para cubrir la gran demanda de cuerda mecha del ejército. Es difícil dilucidar si las medidas del gobernador respondieron a iniciativa propia o se enmarcaba más con el cambio 32 Manuel Díaz-Ordóñez, “El cáñamo y la Corona española en Ultramar…”, 45-60. 33 Benjamín Vicuña, Historia crítica y social de la ciudad de Santiago, 1541-1868 (Santiago de Chile: Nascimiento, 1924), 160. TEMPUS Revista en Historia General Medellín (Colombia), 2017, Segundo Semestre, Número 6 Pp. 1-21, ISSN: 2422-2178 (En línea) pg. 9 de estrategia imperial española muy preocupada por abastecerse de materiales e insumos estratégicos en ultramar. Esto último parece evidente por las peticiones de información sobre las posibilidades cannabáceas de las posesiones americanas que la Monarquía plantea desde los primeros años del siglo XVII. El caso del Interrogatorio para todas las ciudades, villas y lugares españoles y pueblos naturales de las Indias occidentales, islas y Tierra firme 34 una buena muestra de este nuevo interés informacional. La iniciativa de los funcionarios reales y de la propia Monarquía española debió generar un efecto dinamizador sobre la economía cannabácea local chilena, comprobable por la paulatina dedicación de suelo en las encomiendas al cultivo del cáñamo. Caso conocido es el de la encomienda de Irarrázaval en Quillota 35 , con cultivos de fibra desde 1605, y que se va a combinar con la transformación del vegetal en manufacturados como cuerda mecha para el ejército. Esta última actividad pudo servir de acicate para que artesanos españoles del gremio del cáñamo se decidieran a pedir licencias para pasar a Perú y, posteriormente, viajar a Chile con la esperanza de encontrar trabajo sin dificultad 36 . Como vemos, se consolidó un escenario de aumento de importancia económica del sector cannabáceo en la colonia que ha sido también relacionado con el definitivo agotamiento de la minería en la región. Lo que, probablemente, explica el interés del gobernador Juan de la Jaraquemada en poner a cultivar y manufacturar cáñamo a indios en la colonia a partir de su designación en 1611 37 . La “Centralidad” chilena. Curiosamente la situación geográfica tan extrema de Chile no será un inconveniente para que, respecto a la producción de cáñamo, este territorio se convirtiera en una pieza muy importante del entramado imperial español. Los experimentos de cultivo rentable de cáñamo 34 Francisco de Solano y Pilar Ponce, Cuestionarios para la formación de las relaciones geográficas de Indias: siglos XVI/XIX (Madrid: CSIC, 1988), 90. 35 Carlos Keller, “Los Orígenes de Quillota”, 24. 36 Desde 1600 se despacharon licencias para artesanos de la jarcia y la cuerda mecha: en 1607, se extendieron pasaportes para Juan del Fierro, oficial cordonero, con su mujer, Leonor de la Abadía, de Zaragoza, y su aprendiz, Matías Garrote de Sevilla (sustituía a Miguel Barragán de Zaragoza); Domingo Francés, oficial cordonero, con su mujer, Ana de Ribera, y su aprendiz, Juan Desperrín, originarios de Zaragoza. Todos iban destinados al Perú con el fin de fabricar jarcia para el rey. AGI, Contratación, 5298, N. 2, R. 13. Pasajeros, L. 8, E. 4179 y 4181 y AGI, Contratación, 5298, N. 2, R. 13. Expediente del 7 de marzo de 1607 al 5 de diciembre de 1607. Más información en AGI, Pasajeros, L. 8, E. 4180. 37 Se referencia una carta escrita por Jaraquemada desde Santiago de Chile el 29 de enero de 1611. Claudio Gay, Historia Física y Política de Chile: Agricultura (París: Impreso en casa del autor, 1862), 251 Manuel Díaz-Ordóñez, Antonio José Rodríguez Hernández pg. 16 El Cultivo Cannabáceo Chileno En El Siglo XVII: Conclusiones Podemos hacernos una idea muy aproximada de la relevancia de la cosecha del cáñamo en Chile en el siglo XVII observando la cuestión desde la información que, treinta años después, facilitaron los marinos españoles Jorge Juan y Antonio de Ulloa. En este informe, sobre el estado militar y político de las colonias, ofrecieron una panorámica bastante clara de la situación del sector que serviría bien para hacerse una idea de su evolución anterior. Según las Noticias Secretas de Juan y Ulloa, el puerto de Coquimbo seguía siendo la principal plataforma de expedición del cáñamo cosechado y de la jarcia fabricada en Chile con destino al Perú 67 y para la venta a los barcos que navegaban en el Mar del Sur. No obstante, los marinos identificaron también que la jarcia chilena llegaba de forma esporádica a los astilleros de El Callao donde, muchas veces, acababa sustituyendo la jarcia y la lona que aparejaban los buques llegados de España. Estos materiales europeos acababan vendidos en una amplia red corrupta que integraba a los técnicos de los astilleros y a los funcionarios reales encargados de su administración 68 . En segundo lugar, nos revelan que el mayor fabricante de jarcia en Chile era, en 1735, el marqués de la Pica y los productos de su obraje no eran, si atendemos a Juan y Ulloa, de mucha calidad. Problemas que, según ellos, no estaban producidos por las características del vegetal, sino por el proceso manufacturero, considerado por nuestros informantes muy deficiente 69 . Los precios seguían manteniéndose muy elevados y los barcos, especialmente los mercantes, navegaban con “las xarcias pendientes y de labor son malas por estar envegecidas a fuerza de trabajo y falta de alquitran; lo mismo sucede con las de labor, y con las amarras” 70 . La extensión de la cosecha cannabácea seguía siendo constreñida en el propio territorio chileno por la inestabilidad política de la colonia, en concreto hablaban de la “bravura de los indios” que impedía los cultivos cerca de Valdivia 71 . A pesar de estas dificultades en Chile muchos autores contemporáneos, muy preocupados por la situación 67 JUAN, J. y De Ulloa, A. Noticias secretas de América (Londres: Imprenta R. Taylor, 1826), 50. 68 JUAN, J. y De Ulloa, A. Noticias secretas de América, 72. 69 JUAN, J. y De Ulloa, A. Noticias secretas de América, 91. 70 JUAN, J. y De Ulloa, A. Noticias secretas de América, 115. 71 JUAN, J. y De Ulloa, A. Noticias secretas de América, 47. TEMPUS Revista en Historia General Medellín (Colombia), 2017, Segundo Semestre, Número 6 Pp. 1-21, ISSN: 2422-2178 (En línea) pg. 17 política y económica de España y su Imperio en las primeras décadas del Setecientos 72 , continuaron defendiéndolo como una opción viable para el abastecimiento regional cannabáceo. Finalmente, otros autores 73 aseguraban que, en torno a 1780, Chile continuaba surtiendo con más de 8.000 quintales anuales de jarcia el mercado peruano. Información que parece confirmar que, en los últimos cien años, se había consolidado un incremento importante de la cosecha cannabácea porque a esta cantidad habría que sumar la que se vendía a los buques que atracaban en los puertos chilenos 74 o la que acababa en El Callao 75 a través del puerto de Coquimbo y del puerto del Papudo 76 . En definitiva, Chile funcionó como un abastecedor parcial de las necesidades cannabáceas imperiales españolas en los siglos XVI y XVII. Su papel central como suministrador del insumo a España, a partir de las dificultades del Imperio en las compras del barato cáñamo ruso por la Guerra de los Treinta Años, no fue posible por el incremento de los costes de transporte ultramarino y por la situación de grave inseguridad de la colonia en el Seiscientos. Dicho lo cual, no podemos dejar de seguir reivindicando la importancia de Chile en la estrategia imperial española al conseguir abastecer una demanda regional fundamental que completaba y articulaba un circuito económico fundamental: la minería peruana, la defensa del Mar del Sur y la propia economía chilena. BIBLIOGRAFÍA 72 Santa Cruz de Marcenado, marqués de, Comercio suelto y en compañías general y particular en México, Perú, Philipinas y Moscovia: población, fábricas, pesquería, plantíos, colonias en África, empleo de pobres y de vagabundos, y otras ventajas que son fáciles a la España con los medios aquí propuesto (Madrid: Antonio Marín, 1732), 234. 73 Antonio Arteta de Monteseguro, Discurso instructivo sobre las ventajas que puede conseguir la industria de Aragón con la nueva ampliación de puertos concedida por S.M. para el comercio de América (Madrid: Imprenta Real, 1783), 137. 74 Diego Barros, Historia General de Chile, tomo V, 520. 75 Emilio Romero y Carlos Contreras, Historia económica del Perú (Lima: Universidad Alas Peruanas y Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 2006), 154. 76 Antonio de Alcedo, Diccionario Geográfico-Histórico De Las Indias Occidentales…, 61. Manuel Díaz-Ordóñez, Antonio José Rodríguez Hernández pg. 18 ALSTON, L. 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