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REVISTA ANDALUZA DE ANTROPOLOGÍA. NÚMERO 5: APORTACIONES Y POTENCIALIDADES DE LA ANTROPOLOGÍA DE LA SALUD. SEPTIEMBRE DE 2013 ISSN 2174-6796 [pp. 91-104] http://dx.doi.org/10.12795/RAA.2013.i05.05 Fecha de Recepción: 21-06-2013 Fecha de Aceptación: 26-08-2013 EL CUERPO (RE) PRODUCTIVO. INTERÉS ECONÓMICO Y ALTRUISMO SOCIAL EN LAS EXPERIENCIAS DE UN GRUPO DE MUJERES DONANTES DE ÓVULOS Gemma Orobitg Departamento de Antropología Cultural y de Historia de América y África. Universidad de Barcelona. Joan Bestard Departamento de Antropología Cultural y de Historia de América y África. Universidad de Barcelona. Carles Salazar Departamento de Historia del Arte e Historia Social. Universidad de Lleida. Resumen. En nuestra investigación sobre un grupo de donantes de óvulos en una clínica privada de Barcelona, nos dimos cuenta que la donación de óvulos no puede ser abordada como un acto con un significado único, sino más bien como un proceso en el que diferentes y a veces contradictorios significados adquieren relevancia. En un primer momento de su proceso como donantes, la mayoría de estas mujeres destaca el carácter altruista de su acción. En sus testimonios, insisten también en el tipo de maternidad simbólica en el que están participando para ayudar a otras mujeres a ser madres reales (legales). Poco a poco, sin embargo, los malestares físicos que el proceso de la donación de óvulos implica para las donantes (estimulación ovárica, cirugía, etc.) así como el mismo protocolo del proceso clínico, las hace más sensibles a la importancia económica de los pagos que
9292 reciben por la donación de sus óvulos. Desde el punto de vista de la clínica, la donación de óvulos es claramente un acto económico del que se obtiene un recurso necesario (y escaso). Desde el punto de vista de las donantes, la compensación económica les ayuda a “objetivar” la donación, impidiendo la creación de cualquier parentesco imaginario con los niños por nacer gracias a su donación (y con sus madres legales o receptoras de óvulos). Palabras clave: reproducción asistida, donación de óvulos, altruismo, maternidad simbólica, compensación económica, género. Abstract. In our research among ova donors in a private clinic of Barcelona we noticed that ova donation could not be seen as a single act endowed with a unified meaning but rather as a process in which different, sometimes contradictory, meanings were prominent at different stages. Initially, most ova donors emphasized simultaneously the altruistic nature of their action and the sort of symbolic motherhood that they wished to achieve by helping other women to be real (legal) mothers. Gradually, however, the harsh discomforts that the process of ova donation entails for the donors (ova hyperstimulation, surgery, etc.) made them more sensitive to the economic significance of the payment they received. From the clinic’s point of view, ova donation is clearly an economic act by which they obtain a necessary (and scarce) resource. From the donor’s point of view, that payment helped them to ‘objectify’ their transaction by preventing them from creating any imaginary kinship with the children to be born thanks to their act (and their legal mothers or ova recipients). Keywords: assisted reproduction, ova donation, altruism, symbolic motherhood, economic compensation, gender. INTRODUCCIÓN Este texto quiere aportar algunos datos etnográficos para dar sentido a una paradoja presente en las narraciones de las 25 mujeres que participaron en una investigación sobre las implicaciones sociales y culturales de la donación de óvulos. En sus testimonios, estas mujeres representaban la donación de óvulos como un acto altruista, al mismo tiempo que valoraban como necesaria la compensación económica que iban a recibir de la clínica en la que estaban realizando la donación. Desde la perspectiva de las biólogas de la clínica, en un estudio elaborado a partir de los resultados de la misma investigación, “esta contradicción demuestra la existencia de una cierta presión social para considerar la donación como un acto altruista cuando, en realidad, la cantidad económica de la compensación representa un incentivo importante para las donantes” (Pareja, 2003: 75). La etnografía, por su parte, nos ha llevado a interesarnos no tanto por resolver sino por
93 analizar esta contradicción presente en los relatos de las donantes. En concreto, nuestro objetivo es elaborar una descripción etnográfica sobre la forma en cómo se introducen el interés económico y el sentimiento altruista en los relatos sobre la donación de óvulos como lenguajes simbólicos. Esta descripción mostrará la yuxtaposición de estos dos lenguajes, el económico y el moral, en las narraciones de las donantes. En realidad, se trata de lenguajes aparentemente contradictorio desde nuestras categorías analíticas que oponen interés y altruismo, sin embargo en las narraciones de las donantes, una y otra, adquieren mucho sentido en la explicación de la experiencia de la donación de óvulos. En los relatos de estas mujeres, el interés y el altruismo, son dos valores que ordenan las motivaciones de su acción como donantes (Daniel D. Hutto, 2008) La yuxtaposición, en la experiencia de la donación de óvulos, del lenguaje económico y del moral se articula con unas determinadas representaciones del parentesco, del cuerpo, de las sustancias corporales y de los genes que justifican la donación de óvulos pero que, al mismo tiempo, la problematizan. Si, por un lado, donar óvulos se justifica como una posible solución al problema de la infertilidad; por otro lado, donar óvulos significa la cesión de una parte del propio cuerpo. Se donan substancias a través de las cuales se conceptualiza el parentesco. Las personas que participan de la experiencia de la donación elaboran una serie de reflexiones sobre las relaciones entre las representaciones del cuerpo y las ideas del parentesco y del género. Se trata de una relación compleja en la que ningún elemento define el sentido de los otros. Es, más bien, una “coreografía flexible” (Thomson, 2001) entre diferentes elementos que dan sentido a las donaciones y a las nuevas relaciones de parentesco hechas posibles a partir de ellas. Esta perspectiva aportará nuevos elementos para el debate ético entorno a la compensación económica que reciben las donantes de gametos. Se trata, en particular, de unos planteamientos que nos permiten pensar el debate ético desde una perspectiva relacional: al considerar la donación de óvulos desde la experiencia de las donantes, la compensación económica que desde la perspectiva esencialista de las representaciones sociales del cuerpo, de las sustancias, de la filiación y del parentesco puede ser éticamente cuestionada, se configura como un lenguaje eficaz, aunque no el único, en el proceso de dar sentido a la experiencia individual de la donación. En otras palabras, pensar la donación incorporando la compensación económica como un aspecto necesario contribuye a hacerla “aceptable” y “posible”. Al mismo tiempo, estas experiencias individuales cuestionan y transforman las ideas contemporáneas sobre el parentesco y el cuerpo. En particular, en contextos como el de la donación de óvulos, la fragmentación de la experiencia corporal de la reproducción –donantes, personal sanitario y receptoras, por un lado y ovulación, fecundación y gestación, por otro lado-, que las directivas legales y los protocolos médicos consolidan, se traduce, entre otras cosas, en el surgimiento de una representación fragmentada del parentesco que abre la posibilidad de articular distintas combinaciones de relaciones
94 como sustancias del parentesco (Bestard, 2003). Se configuran, de esta manera, nuevas representaciones del cuerpo y del parentesco que están en la base de la reformulación del debate ético sobre la reproducción asistida. En lo que insistimos es en la agencia e imaginación (Carsten, 20004) que las donantes despliegan al participar en nuevas formas de parentesco. EL CONTEXTO LEGAL DE LA DONACIÓN DE ÓVULOS EN ESPAÑA La donación de óvulos, según la ley de reproducción asistida de 1988, “ 1. […] es un contrato gratuito, formal y secreto concertado entre el donante y el centro autorizado […] 3. La donación nunca tendrá carácter lucrativo o comercial […]” (Ley 35, 22 de Noviembre de 1988, capítulo III, artículo 5). Sin embargo, la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida, creada por un Real Decreto del 21 de marzo de 1997, órgano de consulta y de consejo permanente para la Administración y las instancias clínicas en el desarrollo de la Ley, aconseja, en su informe anual de 1998, que las donantes reciban una compensación económica controlada “por los gastos en que pueda haberse incurrido como consecuencia de la donación, así como de las molestias y trastornos producidos”. La cantidad de esta compensación, insiste la Comisión Nacional, debe ser controlada para que no quede desvirtuado el carácter no lucrativo de la donación. Al mismo tiempo que en la regulación de la compensación económica se insiste, sin proporcionar más detalles, en que deberán fomentarse las campañas para la donación altruista. Según este mismo informe de la Comisión, la compensación económica es necesaria para mantener los índices de la donación sin que se cree un “mercado oculto de gametos […] cuya existencia se considera éticamente rechazable”. Así mismo, se expone en este informe de la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida de 1998, “hay también indicios de que, pese a las previsiones normativas y las recomendaciones existentes, la compensación puede ser en algunos casos el motivo fundamental de la donación” (Lacadena, 1999). En este punto es interesante destacar que el documento de la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida, en su propuesta para la retribución de la donación de gametos, reproduce la yuxtaposición entre el ideal del altruismo y la valoración de la compensación económica que expresan las donantes de óvulos cuando explican su experiencia de la donación. LOS RELATOS DE LAS DONANTES DE ÓVULOS Los testimonios que se presentan seguidamente fueron recogidos entre los años 2002 y 2003 en el momento en que estas mujeres estaban siguiendo un tratamiento para donar sus óvulos en el Centro de Medicina de la Reproducción del Instituto Universitario Dexeus de Barcelona. Los epígrafes que organizan los datos etnográficos que presentamos
95 a continuación re-construyen la experiencia de la donación de óvulos poniendo especial énfasis en la compensación económica como un lenguaje simbólico del que se apropian las donantes de óvulos en su proceso de construcción del sentido del acto de donar esta parte de su cuerpo. “Es como si vendieras algo tuyo…” Ana1, una de las veinticinco mujeres donantes de óvulos que participaron en la investigación, contaba como un día su marido le comentó que había escuchado en la radio que se necesitaban donantes de óvulos y que daban una compensación económica. La idea, así en frío, no la convenció. Se puso a pensar. Le costaba tomar una decisión. Tenía la sensación de que era como vender algo suyo. Sus óvulos eran algo muy personal. De ahí habían salido sus hijos. Claro que su marido no lo veía así. Y es que, reflexionaba Ana, los hombres no viven igual este tema de la maternidad. No acababa de decidirse a donar sus óvulos y siguió pensando. Distintas ideas le vinieron a la mente que le llevaron finalmente a tomar la decisión ser donante de óvulos. Pensó que tanto ella, como su marido, como sus hijos ya eran donantes potenciales porque si les pasara alguna cosa y pudieran donar algo, lo harían. Una vez muerta, se dijo, aunque sonara frío, daba igual lo que hicieran con ella. ¡Mejor, si podía salvar una vida! Pensó también que la compensación económica por la donación de óvulos estaba bien, pero que tampoco era tanto dinero. No les iba solucionaba la vida. “No es el dinero [la motivación de la donación], insistía durante nuestra conversación, en el sentido de que no es una cosa [la compensación económica] que a ti te vaya a arreglar la vida. Bueno que no estás dando ahora [tus óvulos] y te va a solucionar la vida”. La compensación económica la veía más bien como una ayuda para su familia. Le iba a permitir renovar el vestuario de sus hijos que buena falta les hacía y comprar alguna cosita para la casa. “Es como si fuera un trabajo…” Finalmente, explicaba Ana, había tomado la donación de óvulos como un trabajo por el que le estaban recompensando. Había acabado viendo la compensación económica como una manera de cubrir los gastos por los desplazamientos, por todas las molestias físicas que producía el tratamiento hormonal que se administra a las donantes para estimular la producción de óvulos y por toda la presión psicológica que sentía en esos días del tratamiento previos a la extracción quirúrgica de los óvulos. En la misma línea describía su proceso Marta, una joven de 21 años que desde los 18 años había decidido que quería donar sus óvulos. Simplemente había visto en los muros de la Universidad, en su primer año de estudios, un anuncio en el que se solicitaban donantes de óvulos y de esperma. En ese momento pensó que sería bonito que una mujer pudiera 1. Los nombres que aparecen en el texto son ficticios
96 tener un hijo gracias a ella. Decidió, en ese mismo instante, que iba a ser donante. Así empezó la narración de su experiencia. No había querido tomar pastillas anticonceptivas pensando que quizás le afectarían en el momento de la donación. Así pues, insistía, había decidido ser donante de óvulos cuando tenía 18 años. Y “…a los 18 años, explicaba Marta en nuestra conversación, era totalmente altruista… a los 18 años estás un poco… [silencio]”. Ahora estaba donando porque seguía teniendo ganas de hacerlo, pero sobre todo por la compensación económica. Quizás mitad y mitad, se decía a si misma. Sus amigos le insistían en que se estaba “machacando” el cuerpo. Ella sentía, después de cada una de las inyecciones del tratamiento hormonal, que estaba teniendo emociones que no eran suyas, que estaban provocadas por el tratamiento. Quizás, se preguntaba, “en la clínica me están manipulando”. “¿En que sentido?” le preguntamos. “En el sentido, respondió, en que las mujeres que vienen a la clínica seguramente pagan mucho dinero para quedar preñadas con mis óvulos y a mi no me pagan lo que me corresponde en relación a lo que ellas pagarán”. Sus amigos le criticaban que estaba entrando en el “sistema”. Tenían razón, se decía Marta en el momento de nuestra conversación. Claro que esto era algo que no había pensado antes, lo estaba pensando por primera vez durante el proceso de la donación. “Al principio lo hacía por altruismo pero después pensé que no tanto… si no me pagaran quizás no lo haría”. Con estas palabras continúa Marta su relato. En ellas, esta joven expresa claramente el proceso del que hablaba también Ana, en el primer testimonio presentado en este texto. Se trata de un proceso que aparece de forma recurrente en las narraciones de las donantes que participaron en nuestro proyecto: la compensación económica, si bien no es el principal motivo que las ha decidido a ser donantes, se convierte en una de las motivaciones principales de la donación de óvulos durante la experiencia clínicomédica de la donación. Para Marta, ceder un óvulo a una mujer que lo necesitara fue la primera motivación, explicaba, pero con el tiempo, la compensación económica se convirtió también en una razón de peso. Igualmente, para otra de estas 25 mujeres, Pilar, donar sus óvulos era, en un principio, hacer feliz a otra mujer. Sin embargo, durante el tratamiento clínico para la donación empezó a dar importancia a la compensación económica. “Va muy bien. Es importante… a mi me paga el seguro del coche”, dijo respondiendo a una de nuestras preguntas. “Además, añadió, pienso que tiene que ser más alta [la compensación económica] porque lo pasas mal. Tienes una regla fuerte, te duelen los pechos… a mi ni la regla ni los pechos nunca me habían hecho tanto daño”. La verdad, insistía Pilar, es que “no te puedes poner a pensar en si donas o no una parte de tu cuerpo. Es mejor pensar que ayudas a una persona que no tiene hijos y encima a ti te pagan”, comentó irónicamente. Siguiendo su relato Pilar insistía, como lo hicieron otras donantes, en que para ella sería
97 importante saber si realmente con sus óvulos alguien había podido tener un hijo. Sin embargo Pilar, como las demás donantes, sabía que esto era imposible. Efectivamente, la donación de óvulos implica a tres sujetos en la relación: las donantes, las receptoras y la clínica. Las relaciones entre las donantes y las receptoras están prohibidas por la ley. La clínica, intermediaria necesaria en el acto de donar óvulos, tiene la responsabilidad de asegurar el anonimato de la donación. Se trata de un anonimato necesario para la mayoría de las donantes que, sin embargo, construyen, en sus narraciones de la experiencia de la donación, un imaginario intersubjetivo sobre las receptoras y los/as hijos/as resultado de la donación (Orobitg y Salazar, 2005). Por su lado, las relaciones de las donantes con la clínica, las únicas que se permiten legalmente, las que estaban en juego en el momento en el que tuvieron lugar las conversaciones con las donantes que son la base de este trabajo, hacen surgir la idea de un cuerpo productivo. A través de la medicación y de la tecnología el cuerpo se convierte en un instrumento de producción. La experiencia de las donantes, por los protocolos biomédicos y por la mediación legal de la institución hospitalaria que asegura el anonimato de la donación, se restringe al proceso de la producción de los óvulos. La experiencia de este cuerpo productivo durante el proceso clínico de la donación, en particular, los desplazamientos, las molestias en la organización de la vida cotidiana, el riesgo para la salud que pueden implicar el tratamiento hormonal y la intervención quirúrgica para la extracción de los óvulos así como los trastornos en el funcionamiento “normal” de cada cuerpo femenino convierten la donación en un esfuerzo/riesgo, en un trabajo – concretan algunas donantes – que justifica la compensación económica hasta hacerla necesaria. En realidad, la relación entre las donantes y la clínica está mediada por un contrato legal. La asociación con “un trabajo” convierte el cuerpo en un espacio de producción y extracción de óvulos. Esta es la idea que se les hace evidente a las donantes en el momento en el que inician su relación con la clínica. Si la donación es un trabajo, y en este sentido se justifica la compensación económica, ¿los óvulos son pensados como un producto de mercado? La idea de un cuerpo productivo, y en particular el valor atribuido a partir de la compensación económica al proceso clínico de producción de los óvulos, desvaloriza la cosa donada, en este caso, la “desustantiviza” contribuyendo a hacer pensable la donación de óvulos en tanto que transacción económica. Podríamos plantear la hipótesis de que si los gametos donados se desustantivizan es porque el contrato económico con la clínica consolida la fragmentación del proceso reproductivo y crea un contexto en el que la experiencia de la donación se circunscribe a la producción de óvulos; en otras palabras, queda restringida al proceso fisiológico de la ovulación estimulado por el tratamiento hormonal. En este contexto, la compensación económica ofrece una solución lógica a la experiencia de la donación, al mismo tiempo que una solución alternativa a la de la creación de una relación parentesco.
98 Sin embargo, se trata de una desustantivización contextual, de un desplazamiento contextual de la sustancia del parentesco de los óvulos, los cromosomas y los genes a las relaciones emocionales y cotidianas que las madres receptoras tendrán con sus hijos (Orobitg y Salazar, 2005). Insistimos en el aspecto contextual de esta desustantivización porque no solo muchas de las donantes ya tenían hijos propios o planeaban tenerlos sino que este desplazamiento de la sustancia del parentesco no se hace sin dudas ni sin contradicciones por parte de las donantes. El proceso a partir del cual se opera este desplazamiento de la sustancia del parentesco se expresa en un lenguaje económico. En particular, en un lenguaje del máximo aprovechamiento, que adquiere la carga de una especie de utilitarismo moral. Se trata de dar anónimamente un “excedente” para que pueda ser utilizado por otra mujer. “Dar una cosa que a mi me sobra…” Estas palabras pertenecen al relato de Marta, esta joven de 21 años que decidió ser donante a los 18 años. Se trata de una idea recurrente en las narraciones de estas 25 mujeres. “… Soy madre, -explica Sara, otra donantese lo que es gastar una vida. Cada mes, cuando tengo la regla lo pierdo, no sirve para nada. De esta manera lo estoy donando y sirve para otra mujer…”. Así se expresaba otra de las mujeres: “…Yo no lo necesito, y lo voy a perder de todas maneras en cualquier regla y además los seguiré produciendo todos los meses [los óvulos]… a mi no me cambia nada y a la mujer que lo reciba le cambiará totalmente la vida”. Para hacer aún más evidente de qué manera el lenguaje económico funciona en el desplazamiento de la sustancia del parentesco, será interesante completar los testimonios anteriores con el de esta donante: “… para mí no es un trastorno donar óvulos, ni voy a pensar más allá, porque mucha gente dice: “Ay, pues ahora irás por la calle y dirás: ¡Uy, ese se parece a mí!”. No, no sé, no tengo esa sensación. Tengo la sensación de dar una cosa que no la utilizo yo y la puede utilizar una persona y a lo mejor el día de mañana, pues yo tendré que utilizarlo de otra persona. No sé, es una sensación un poco como... de ayudar, pero tampoco... sí, un poco de ayudar y de... jolín, ya que lo puedes hacer ¿por qué no lo haces?” Los testimonios que acabamos de presentar, completan siguiendo con un lenguaje económico, el proceso de desustantivización de la cosa donada. En este caso, los óvulos son pensados en términos de un excedente que se perdería si no se aprovechara con la donación de óvulos. Incluso, en el último de los testimonios presentados, los óvulos se presentan asociados a la idea de un objeto de circulación y de intercambio que pertenece a la donante. Las donantes no establecen una conexión concreta entre los gametos
99 donados y una relación de filiación asociada al gameto. Es simplemente algo que ayuda y hace posible la filiación a otra mujer. Es interesante notar cómo este lenguaje económico insiste en la ausencia del deseo/ voluntad de crear unas relaciones de parentesco directo pues se trata de óvulos que iban a “perderse”. La idea central es que la mujer que dona no pensaba utilizarlos para crear una relación de parentesco. El lenguaje económico refuerza, en este sentido, un proceso que es necesario para hacer posible la donación: descartar la idea de la creación de vínculos del parentesco directos como resultado de la donación. Nótese que el lenguaje del parentesco muchas veces se opone el lenguaje económico. Es, pues, un buen instrumento para pensar la donación en términos genéricos de una ayuda anónima a otra mujer y no en términos de una sustancia biogenética que constituye una relación de filiación. En el caso de estas donantes estas relaciones no se crean porque no son deseadas, contrariamente a lo que sucede con las receptoras en quienes el deseo de tener hijos se convierte en la principal sustancia del parentesco. Por ello, lo que emerge en las narraciones de las donantes, como indisociable de este lenguaje económico, es el lenguaje moral/emocional del deseo de ayudar a otra mujer. Retomemos el testimonio de Ana con el que iniciábamos la presentación de las narraciones de las donantes. En su relato, caracteriza ambos lenguajes a partir de identificaciones de género: el lenguaje económico y el lenguaje moral son asociados respectivamente a la experiencia masculina y a la experiencia femenina del proceso reproductivo. Los significados de la experiencia de la donación que se expresan a partir de este lenguaje económico se contradicen, según el testimonio de Ana que transcribimos a continuación, con su experiencia de la donación, se imponen a ella y crean un conflicto entre el lenguaje económico y la experiencia. Se trata de una contradicción entre el lenguaje económico y la experiencia que expresa esta mujer en términos de una experiencia de género. Estas son las palabras de Ana: “…tú piensas que realmente es una parte tuya que irá a parar a otra persona, que de lo que nazca de ahí una parte es tuya. Y ellos [el marido y los hombres, en general] no lo ven así. O sea, ellos ven que tú ovulas y que si quieres tener un hijo te sirve para algo pero que si no, no. Que si vas a tener la menstruación, se va a morir y lo vas a echar a perder”. Pero ella, sigue el relato de Ana, no se imagina la vida sin sus hijos. En este sentido, lo importante para ella es dar la oportunidad a alguien que no puede tener hijos. Ella es muy consciente, insiste, de que está “donando una vida”. Y esto, estima ella, tiene mucho valor. Todas estas consideraciones son necesarias para completar el significado del concepto de altruismo en el contexto de la donación de óvulos. El término altruismo solo fue utilizado en algunas ocasiones por las mujeres entrevistadas. Sin embargo, se introduce como concepto en nuestra investigación a partir de la encuesta que elaboramos en colaboración con las biólogas de Centro de Medicina de la Reproducción y que rellenaban las mujeres al final de la conversación. A partir de sus comentarios, el altruismo, en el contexto de la