Reproducción de la Cueva de la Molina, Lora de Estepa
Abstract
En 2004 la ampliación de la Cooperativa de San José de Lora de Estepa fue condicionada a la creación de una réplica de la Cueva de la Molina que apareció en la excavación durante los trabajos de cimentación de las nuevas instalaciones.
Full text
10. REPRODUCCIÓN DE LA CUEVA DE LA MOLINA, LORA DE ESTEPA AGUILAR GALEA, JOSÉ ANTONIO 10.1. PLANTEAMIENTO INICIAL. ESTUDIO DE POSIBILIDADES En 2004 la ampliación de la Cooperativa de San José de Lora de Estepa fue condicionada a la creación de una réplica de la Cueva de la Molina que apareció en la excavación durante los trabajos de cimentación de las nuevas instalaciones. Tras el estudio pertinente de los técnicos de la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía, este organismo acordó con la empresa la continuación de las obras siempre que la Cooperativa asumiera la realización de una reproducción de la Cueva. El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 249 Lámina 10.1. Vista general de la localización de la Cueva de La Molina en los terrenos de la Cooperativa de San José. Factores a tener en cuenta. Dimensiones, peculiaridades, características. Accesibilidad y condiciones de trabajo Como primera premisa de este proyecto debemos destacar la naturaleza singular del mismo; no conocemos precedentes en cuanto a la naturaleza del modelo y a las técnicas empleadas en su reproducción. Los medios empleados son bien diferentes, por ejem-
plo, a los usados en la reproducción de la Cueva de Altamira, donde la copia se generó a partir de un escáner del original, y no por medio de un vaciado directo, como el caso que nos ocupa. Únicamente podemos citar la reproducción realizada en 1999 a la Tumba Ibérica de Toya, (Peal de Becerro), en Jaén, en la que sí se emplearon medios parecidos, aunque como comprobaremos más adelante, bajo condiciones y soluciones técnicas muy diferentes a las desplegadas en la Cueva de La Molina. La cámara funeraria ibérica posee unas características formales y materiales bastante diferentes; es una construcción edificada a partir de sillares de piedra que delimitan un área de veinticinco metros cuadrados, aproximadamente. Tanto el tamaño, sensiblemente más reducido, como, sobretodo, la naturaleza material del soporte de la cueva de Lora de Estepa, determinan el concurso de medios que también difieren en este aspecto a los utilizados en Toya. El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 250 Lámina 10.2. Vista del interior de la Cueva desde su acceso. Extracción de algunos contenidos. Este perfil novedoso del proyecto ha marcado la actividad especialmente investigadora que ha caracterizado al mismo tiempo este trabajo. La peculiaridad del mismo, en cuanto a emplazamiento y ubicación, las dimensiones, en referencia al tamaño y acceso al interior, y el factor tiempo, la convertían en una investigación en la que cada proceso era sometido a una proyección de posibilidades y alternativas que no es usual.
La utilización de materiales de moldeo no empleados anteriormente en escultura para esta funcionalidad, como la espuma de poliuretano, añadido a las peculiaridades del objeto a reproducir, (emplazamiento, carácter material, dimensiones, etc.), condicionaban la puesta en practica de un planteamiento investigador continuo en todas las fases características de este tipo de proyectos. El principal factor que marcaba las actuaciones y condicionaba la elección de materiales de moldeo es la propia cueva como habitáculo incómodo, con un acceso muy pequeño. El espacio interior del que hablamos está inscrito en unas dimensiones que no superan los cuatro metros de profundidad por tres de ancho, con una altura máxima en el punto más alto de la bóveda de un metro sesenta. A este recinto se accede a través de una boca de entrada muy angosta e irregular, de un diámetro de cincuenta centímetros aproximadamente. Estas condiciones espaciales de “habitabilidad” marcaron las alternativas procesuales, haciendo poco viable el empleo, por ejemplo, de sustancias como la resina de poliéster, dado que hubiera sido necesario un equipo de protección respiratoria y ocular que, aunque posible, hubiera dificultado sobremanera el desarrollo del trabajo. Otro elemento importante en la ejecución de la primera fase, es decir, en la realización del molde, fue la premura con la que había que actuar. Los retrasos ocasionados por los estudios arqueológicos ya habían originado demoras en los plazos de ejecución de la ampliación de la cooperativa y era necesario, como objetivo substancial, obtener el negativo lo más rápidamente posible para desalojar la cueva. El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 251 Lámina 10.3. Retirada de contenidos.
10.2. JUSTIFICACIÓN TÉCNICA Teniendo en cuenta que el contenido de mayor valor documental residía en el suelo de la cueva, y valorando los condicionantes expuestos, decimos optar por un molde mixto, distinguiendo la actuación a realizar en el suelo de la del resto de la cueva. Para aquél, de gran interés arqueológico, nos inclinamos por un molde de silicona con contramolde de poliuretano proyectado. La silicona aplicada a pincel es el mejor sistema de reproducción dado que garantiza el registro de cualquier detalle de la superficie. Posee mayor estabilidad dimensional que el látex, medio de moldeo usado en la reproducción de la Cámara Sepulcral de Toya, garantizando al cien por cien la fidelidad de la copia. Aunque es una sustancia más costosa, también facilita el moldeo frente al látex, que es un soporte procesualmente más incómodo. La madreforma debía realizarse en un material resistente porque debía soportar las operaciones que habían de efectuarse posteriormente para el moldeo del resto de la cueva. Nos decantamos por el poliuretano proyectado por diversas circunstancias, que descartaban otras alternativas más usuales como la escayola o la resina de poliéster. La elección del poliuretano proyectado se fundamenta esencialmente en varios factores que habían de tenerse en cuenta en este proyecto. Es un material de fácil desmoldeo, porque es muy ligero y resistente a la vez, flexible y estable dimensionalmente. El único inconveniente que presentaba es la toxicidad del poliuretano en su aplicación, más si cabe en el entorno cerrado donde se iba a emplear. Pero la rapidez en la conformación de las partes lo convertía en la elección más idónea, valorando la urgencia de ejecutar el molde cuanto antes para permitir la continuación de las obras. La utilización o aplicación de silicona para el resto de la cueva no era viable teniendo en cuenta la superficie a moldear y la dificultad de aplicación en la bóveda. La naturaleza arcillosa con elementos y composición parcialmente desprendidos de la pared también complicaba la imprimación del caucho, descolgando restos de arcilla y pequeños fragmentos que complicaban esta operación. Pero, fundamentalmente, sopesamos en este capítulo la relación entre el grado de interés de la bóveda y la calidad de reproducción que nos ofrecía el poliuretano. En este sentido, la facilidad para la proyección de esta sustancia sobre las paredes verticales y horizontales de la cueva solucionaba los problemas que presentaba la deposición a pincel con la silicona, evitando con ello los arrastres de material mal adherido. En lo que respecta a la segunda fase, esto es, la reproducción en resina, también debemos significar –como otra circunstancia que tuvo incidencia en el desarrollo del proyecto–, que por problemas ajenos al mismo hubo que posponer el trabajo durante un período de casi un año. Esta contingencia afectó principalmente a la reproducción, ya que una vez resuelto el molde, lo adecuado hubiera sido unir todas las partes que conformaban el contramolde del suelo para así conservar el molde elástico de silicona sobre la madreforma rígida, garantizando el mantenimiento del carácter formal de la silicona. Por el contrario, durante este tiempo la silicona se conservó replegada sobre sí misma en una caja. Esta situación provocaría la deformación y deterioro del caucho, generando pliegues, y posteriormente cortes, en estos dobleces, debido a la pérdida progresiva de las cualidades propias de la silicona. Sin embargo, la conservación de los fragmentos de poliuretano, que componen tanto la madreforma del suelo como el resto del negativo de la bóveda de la cueva, no presentó ninguna anomalía ni problemática. Únicamente hay que significar el desprendimiento de El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 252
las escuadras de fijación que tenían por objetivo unir en su lugar las distintas partes. Este lance, que se produjo ya en la extracción del molde en la propia cueva, dificultaría posteriormente su reconstrucción al perderse esta referencia. Se originó por emplear poliuretano para adherir las escuadras metálicas al contramolde. Posteriormente hemos comprobado cómo para esta función hubiera sido más acertado usar escayola, porque al ser el poliuretano de naturaleza porosa, se adhiere con facilidad a éste y además endurece relativamente rápido. A esta conclusión llegamos posteriormente, cuando comprobamos que el yeso era la mejor elección para pegar los distintos fragmentos de poliuretano tanto de la bóveda como del contramolde del suelo. Este detalle sirve perfectamente de muestra para ejemplificar el perfil puramente investigador que ha caracterizado al cien por cien este proyecto y que hemos comentado anteriormente. Si bien en otros casos la experimentación y los ensayos previos han resultado idóneos, en temáticas como la de las escuadras el tiempo era escaso y no disponíamos de otras opciones para estudiar y ensayar distintas alternativas. Por el contrario, para la segunda fase –la reproducción– si hemos dispuesto del tiempo suficiente para investigar las líneas de trabajo más adecuadas. El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 253 Lámina 10.4. Recreación gráfica de la cueva en su emplazamiento original.
10.3. MOLDEO DEL SUELO Comenzamos fraccionando en dos las áreas de trabajo en las que, como hemos comentado, se utilizarían metodologías diferentes, es decir, por un lado la bóveda y por el otro el suelo. Para que el corte de unión no coincidiera en altura con el mismo plano del piso, un hecho que dificultaría el acople de las dos piezas, elevamos su situación unos veinte centímetros sobre la base de la cavidad. Para ello empleamos una pletina de cartón que hemos plegado en un ángulo de noventa grados y que en su plano vertical adosamos a la pared de la cueva, fijándola a ésta por medio de pequeños clavos. La división que traza una horizontal a lo largo de todo el perímetro de ésta, marca en su distancia con la pared la sección de unos diez centímetros que va a adquirir el molde de espuma de poliuretano. El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 254 Lámina 10.5. División en dos partes de la cueva; bóveda y suelo. Colocación de los soportes del tablazón. 10.3.1. Molde elástico Una vez delimitado el espacio a reproducir, situamos un apoyo sobreelevado para poder trabajar sin deteriorar la superficie. Los dos pilares que se colocaron sobre el suelo a modo de sustento del tablazón serían moldeados en último lugar. Para el molde flexible seleccionamos un elastómero de la marca Esquim, concretamente el modelo 609. Es una silicona con unas características apropiadas en cuanto a flexibilidad, densidad y resistencia al desgarro. A ésta se le agrega un catalizador en un porcentaje del 5% que provocará su reticulado en un tiempo que depende de la temperatura ambiente de entre 8 y 24h. El molde elástico de silicona se consigue superponiendo capas de este material sobre el modelo con la ayuda de una brocha hasta conseguir el espesor que permita su desmoldeo con las garantías suficientes.
Antes de impregnar con esta sustancia el área delimitada eliminamos con una brocha los sedimentos sueltos depositados sobre las piedras que formaban el lecho de la cueva. El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 255 Lámina 10.6. Limpieza de restos. Concluimos esta fase previa rociando toda el área a moldear con un consolidante para evitar posibles desprendimientos de material. Lámina 10.7. Aplicación de primal para consolidar la superficie de contacto con la silicona.
El primer estrato del que depende el registro de la superficie se aplica a pincel, después de distribuir homogéneamente el catalizador. Una vez que esta capa ha reticulado aplicamos otra con las mismas características. El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 256 Lámina 10.8. Aplicación de las primeras capas de silicona. Para diferenciar, y, sobre todo, para distinguir las sucesivas aplicaciones, teñimos con un color diferente las distintas películas depositadas. Completadas las dos primeras, superponemos una tercera a la que añadimos en su composición un agente tixotrópico, que nos va a permitir lograr mayor espesor en aquellas zonas en las que se ha depositado una sección menor y por consiguiente poseen un grosor insuficiente por el efecto descolgante de las dos primeras. Esta cualidad de la silicona, que en su vertiente positiva permite, con su fluidez y viscosidad, penetrar en cualquier irregularidad del modelo sin deteriorarlo, simplemente por la acción de la gravedad, provoca al mismo tiempo el depósito concentrado de excesos de esta sustancia en las zonas cóncavas y, en su defecto, escurridos y deficiencias en las paredes verticales. Aunque con esta tercera capa recubrimos toda la superficie, insistimos especialmente en las zonas verticales y en los huecos, acumulando silicona para que en estos sectores consigamos salvar los “enganches” que posteriormente dificultarían el desmoldeo del contramolde. Junto con este tercer estrato aplicamos un refuerzo de gasa, adherida con la propia silicona, en las zonas perimetrales, dado que son las que van a sufrir mayor tracción en la operación de separación del molde elástico del suelo, evitando así su posible desgarro en su retirada del modelo. Por último retiramos el tablazón y los dos pilares para cumplimentar con silicona estos dos espacios ocupados por estos soportes durante la colocación de la silicona.
El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 257 Lámina 10.9. Detalle de parte de la superficie a moldear. Lámina 10.10. Imagen donde aparecen los dos costeros sobreelevados utilizados como soporte para la aplicación de la silicona.
Con el fin de evitar que la espuma de poliuretano se adhiera a la ya conformada para el caso del contra–molde del suelo, mantenemos la pestaña que fijamos sobre la parte baja de la pared de la bóveda y que nos sirvió de división del molde del suelo. Por cuestiones operativas comenzamos rociando la parte más interior y finalizamos por la entrada, retrocediendo sobre nuestros pasos culminando el molde ya fuera de la cueva moldeando el acceso exterior. Como hemos comentado, en este proceso es muy importante la referencia que nos aportan los clavos que repartimos por toda la superficie de la bóveda. En este registro marcamos con las puntas una media de diez centímetros de espesor que luego alcanzará el negativo. El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 264 Lámina 10.21. Vista de la imagen anterior desde el interior. Lámina 10.22. Plano de unión de la parte moldeada en la bóveda de la cueva con el contramolde., también de poliuretano.
El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 265 Lámina 10.23. Detalle de la textura típica del poliuretano proyectado sobre la pared. Lámina 10.24. Proyección del poliuretano en el acceso de la Cueva.
El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 266 Lámina 10.25. Moldeo de la pieza externa. Lámina 10.26. Superposición de estratos de espuma.
El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 267 Lámina 10.27. Impregnación de las últimas superficies.
10.5. DESMOLDEO Una vez conformado, señalizamos con rotulador las particiones en las que fragmentaremos el molde a piezas. En este caso la espuma de poliuretano asume también la función que en el suelo desempeña la silicona, calcando las superficies y desempeñando un papel que va más allá del mero soporte rígido del elastómero. Además del formato, utilizamos otros criterios como la regularidad para abordar la división de las diferentes piezas. El objetivo es diseñar un despiece maclado que posteriormente facilite el montaje del molde. Para ello, realizamos cortes circulares paralelos al suelo en los que establecemos la altura de las partes. Estas franjas las segmentamos posteriormente con secciones verticales donde delimitamos la longitud de las mismas. La estructura similar a la de un iglú se cierra en las cuatro piezas que circundan por el interior la entrada de la cueva. Teniendo en cuenta el número de partes en las que hemos dividido el molde, un total de treinta, para organizar el montaje posterior marcamos con una letra cada fragmento. El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 268 Lámina 10.28. Vista panorámica desde el interior que muestra el diseño de partición con las escuadras. También con el objetivo de facilitar la construcción del molde, una vez que procedamos a colocar cada parte en su lugar, fijamos a ambos lados de cada línea de separación diferentes escuadras que nos permitirán atornillar desde el interior las piezas entre sí. En la lámina 10.29 se aprecia la colocación de estos sistemas de fijación. Tras plantear gráficamente el despiece, utilizamos para tajar una hoja de segueta que introducimos en la espuma seccionando la partición trazada. Una vez que se han realizado los cortes, fijado las escuadras y clasificadas las piezas, comenzamos separando el molde por donde lo finalizamos, es decir, por el exterior, aproximándonos a la boca de entrada. Después de desprender las piezas con las que hemos moldeado el acceso exterior, retiramos también las que circundan en el interior el acceso a la misma. Esto nos va a permitir ensanchar el punto por donde debemos evacuar el resto de los fragmentos que integran el molde, tanto de la bóveda como del suelo. Con la ayuda de cincel y martillo ampliamos el perímetro de la boca de entrada para dar salida a los fragmentos de poliuretano más grandes con los que hemos revestido la pared y que recubren en el suelo la silicona. En la lámina 10.33 puede apreciarse la sección regular que poseen las diferentes piezas. Después de remover los distintos fragmentos de espuma que conforman el molde, despegamos el molde flexible replegándolo sobre sí como si fuera una alfombra. Algunas partes del contra–molde, que no han podido despegarse del suelo, se liberan ahora al levantar la parte flexible del negativo.
El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 269 Lámina 10.29. Ubicación y fijación de las escuadras de registro. Lámina 10.30. Corte de las divisiones trazadas en la bóveda.
El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 270 Lámina 10.31. Secuencia del desprendimiento y extracción de las distintas piezas.
El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 271 Lámina 10.32. Separación de piezas en la parte del techo de la bóveda. Lámina 10..33. Arranque y acumulación en el interior de los diferentes fragmentos.
El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 272 Lámina 10.34. Repliegue de la silicona en las zonas donde se ha despegado el contramolde de poliuretano. Lámina 10.35. Vista del interior de la cueva una vez retirado el molde.
10.6. MONTAJE DEL CONTRAMOLDE DEL SUELO (Fijación de las partes. Estudio y ensayo de adhesivos) Para poder colocar el negativo de silicona en su lugar procedimos a unir las diez piezas en las que dividimos el contramolde que aloja el negativo flexible de silicona. Para adherir entre sí los fragmentos empleamos escayola y estopa. Después de experimentar distintos adhesivos específicos para espuma de poliuretano, que no resultaron prácticos, descubrimos que el yeso, que no es precisamente un pegamento, era el material más idóneo por rapidez, efectividad y economía. La naturaleza porosa de la espuma facilita que penetre el yeso adhiriéndose al poliuretano. Con esta sustancia también fijamos las fracturas y fragmentos desprendidos que poseían algunas piezas. Para anclar las piezas conforme éstas se iban pegando con el yeso nos ayudamos de unas puntas de hierro de diez–quince centímetros que utilizamos “cosiendo” las distintas partes (láminas 10.37, 10.38.) Los huecos o pérdidas de soporte se reconstruyen con yeso reforzado con fibra de vidrio. El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 273 Lámina 10.36. Recomposición de una pieza fragmentada empleando resina de poliéster como adhesivo. En primer lugar, consolidamos la piezas fisuradas o fragmentadas, reuniendo todos los elementos dispersos. Una vez que encajamos todas las piezas y las mantuvimos estables entre sí gracias a los pernos, fuimos retirando una a una para proceder a pegarlas por la parte posterior con escayola y estopa. En la cara anterior, la de reposo de la silicona, rellenamos también con este material las juntas de unión. Esta operación puede apreciarse en la imagen 10.41.
Una vez que las fracciones coinciden, consolidamos el ensamble aplicando yeso y estopa, primero colocando puntos en las zonas de reunión de dos o más piezas y posteriormente cubriendo toda la longitud de la junta con yeso. En estas operaciones utilizamos puntales y otros elementos de sustentación que nos ayudan a mantener provisionalmente las piezas durante el montaje. Las piezas que han sufrido alguna fractura se consolidan una vez que se han ubicado en su situación. El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 280 Lámina 10.47. Vista anterior de la evolución del montaje. Lámina 10.48. Imagen final del montaje del molde de la bóveda. Las uniones aun no se han reintegrado con el estrato original.
10. 8. REPRODUCCIÓN 10.8.1. Suelo 10.8.1.a. Restauración de la silicona. Como hemos comentado, uno de los problemas que hemos tenido resolver en esta investigación, y que surgió en la conservación del molde de silicona, fue la deformación y posterior degradación de la misma durante los meses que permaneció almacenada. Una vez desmoldeada la cueva, lo más conveniente hubiera sido depositar el molde flexible sobre el contramolde rígido para evitar deformaciones de la silicona. Esta acción, que requiere la operación previa de la unión de las partes que componen el molde rígido, no se pudo realizar, permaneciendo la silicona replegada en una caja. Cuando se procedió a reubicarla sobre su lecho después de más de un año comprobamos que se había deformado, y que en algunos pliegues, una vez extendidos, se habían provocado cortes y desgarros. En las láminas 10.52, 53 y 10.62 se puede apreciar el estado de deterioro del molde, deterioro que podemos tipificar en tres capítulos: deformación de los volúmenes, pliegues generalizados en casi toda la superficie del negativo, y cortes provocados por la pérdida de la elasticidad característica de este soporte. 10.8.1.b. Fijación al contramolde Teniendo en cuenta el estado del elastómero, y con el fin de corregir estos defectos, decidimos fijar el molde flexible al contramolde mediante un adhesivo que adaptara la silicona a su “preforma”, garantizando la integridad formal del negativo. Esta solución fue la más viable tras descartar otras opciones que resolvían el problema pero implicaban otros perjuicios colaterales que no compensaban. Después de múltiples ensayos conseguimos un pegamento de fuerte adhesión, utilizado para unir PVC flexible, que no rechazaba la silicona y que era compatible con la espuma de poliuretano. Para inmovilizar ésta mientras la cola actuaba, fuimos “grapando” toda la superficie de la misma con una especie de alcayata que presionaba la silicona contra el poliuretano y que fabricamos con alambre de ferralla. Después de completar toda la topografía, y una vez que el pegamento había unido ambas superficies, retiramos estas presillas sustituyéndolas por alfileres de menor tamaño en aquellas zonas donde no se había adherido la silicona. Toda esta operación fue muy costosa en tiempo, dado que debíamos ajustar todas las irregularidades originales de la silicona a su lugar inicial en la madre– forma. Las deformaciones eran generalizadas y hubo que trabajar fijando cada centímetro del negativo al soporte rígido. Aunque, como podemos comprobar en la lámina 10.60, se insertaron cientos de sujeciones, la ventaja de trabajar punzando con este alambre la silicona fue que al retirarlos, una vez ya habían cumplido su misión, no dejaron ninguna marca porque el elastómero volvía a ocupar los orificios. Únicamente son apreciables en El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 281 Lámina 10.49. Almacenaje de la silicona en una caja.
forma de pequeños orificios semicirculares las cabezas de los alfileres que sí conservamos incrustados en el molde flexible porque su presencia no era significativa y seguían manteniendo en su lugar algunas áreas inestables. La metodología que pusimos en práctica para llevar a cabo la unión de las dos partes del molde fue mantener ubicado el elastómero en la mitad de la izquierda y replegada sobre ésta en el eje central la mitad derecha. A partir de ese eje aplicamos la cola en tramos de cuarenta centímetros y fuimos desplegando la silicona hacia la derecha hasta alcanzar la zona impregnada. A continuación introdujimos las presillas que corrigen las deformaciones adaptando la silicona a su registro original. Repetimos esta operación hasta alcanzar el extremo derecho. Cuando cumplimentamos la primera mitad volvimos al eje central repitiendo el proceso llevado a cabo, es decir, aplicando la cola sobre franjas paralelas a la del propio cilindro en sucesivas jornadas hasta llegar al borde izquierdo. Para justificar este método de trabajo hay hacer constar que los cortes se abrían aún más en cada manipulación de la silicona y tuvimos por ello que seleccionar una dinámica de actuación que no comprometiese aun más la integridad de la pieza. Teniendo en cuenta el tiempo de adherencia del pegamento y la superficie a fijar, avanzábamos en tandas de cuarenta y cinco centímetros. Esta fue la secuencia del proceso que repetimos en las distintas jornadas: 1.Limpieza de la superficie de la espuma y desengrase del contacto de la silicona con ésta, 2.Aplicación del adhesivo sobre ambas superficies. Orear treinta minutos, 3. Colocación de la silicona, 4.Fijación introduciendo las presillas. El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 282 Lámina 10.50. Contramolde unificado en una sola pieza en la que se distingue la división de los fragmentos.
El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 283 Lámina 10.51. Colocación de la silicona sobre el contramolde. Lámina10.52. Detalle del aspecto de la silicona en su ubicación sobre la madre–forma. Se aprecian pliegues y cortes.
El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 284 Lámina 10.53. Vista general del molde del suelo con la silicona de la mitad derecha desplegada sobre la izquierda. Lámina 10.54. Primera zona impregnada por el adhesivo en la mitad derecha.
El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 285 Lámina 10.55. Aplicación del adhesivo. Lámina 10.57. Despliegue de la silicona sobre el contramolde. Lámina 10.56. Oreado del adhesivo Lámina 10.58. Aspecto de la silicona desplegada.
El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 286 Lámina 10.59. Vista general y detalle de la introducción de las presillas de alambre de ferralla en la silicona Lámina 10.60. Detalle de la introducción de alfileres después de extraer las alcayatas.
El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 287 Lámina 10.61. Detalle en primer plano de un desgarro de la silicona. Lámina 10.62. Imagen de la zona que se presenta en la ilustración anterior después de la consolidación del corte.
10.8.1.c. Valoraciones genéricas a tener en cuenta en la reproducción Teniendo en cuenta que la silicona, al aplicarla sobre el suelo de la cueva, había adherido a su superficie parte de la textura, pigmentación y restos desprendidos de la superficie, sabíamos que la reproducción, en este caso de resina de poliéster, se impregnaría posteriormente de estos restos en el arranque posterior del elastómero, una vez reticulado. De esta forma la superficie que recubriría la faz externa de la reproducción sería prácticamente la misma que la del modelo original. Este aspecto debemos tenerlo en cuenta de cara a la composición material de la reproducción, en cuanto a integrar estos restos con el conjunto del soporte recreado. Decidimos mantenerlos, en lugar de limpiar la silicona, valorando también que en las demás partes de la bóveda había ocurrido lo mismo, incluso con mayor porcentaje. El poliuretano había adherido también en una superficie bastante importante de su extensión parte de la “piel” externa de la cueva, algo que podemos distinguir en las láminas 10.33, 10.43 y 44. En el caso de la silicona, esta peculiaridad, que resultó enormemente positiva, producía en cambio una dificultad colateral en la aplicación de la resina, al encontramos con una superficie muy porosa y árida que dificultaba su deposición con fluidez. Es decir, por un lado teníamos un negativo de silicona, que podríamos calificar de “sucio”, contaminado con arcilla y restos arenosos arrancados del soporte original, lo que nos obligaba a emplear una resina bastante fluida, y por otro, la orografía del suelo, bastante irregular, formada por gran cantidad de superficies verticales que favorecían el descolgamiento de la resina si ésta era muy viscosa. Para solucionar ambos aspectos optamos por dividir la capa inicial de registro en dos; la primera, más fluida, garantizaba la calidad de la reproducción al penetrar en todos los detalles, adhiriendo además los restos ya comentados; la segunda, una vez polimerizada la anterior, más espesa, lograba recubrir toda la superficie homogéneamente, tanto en las paredes horizontales como en las verticales. 10.8.1.d. Reproducción: aplicación de la resina. Una vez que el negativo flexible se ha alojado sobre el rígido, esto es, sobre la espuma de poliuretano, podemos iniciar la reproducción de esta parte del molde. Como material de reproducción hemos optado por una resina transparente de gran calidad mezclada con una carga para la que utilizamos el mismo material que compone la pared de la Cueva previamente cernido. Como refuerzo del poliéster utilizamos fibra de vidrio, conformando de esta manera un estratificado de resina y fibra. El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 288 Lámina10.63. Cernido del árido para la capa de registro.
Este primer estrato que podemos calificar como de “registro” está compuesto esencialmente de resina transparente y de árido en polvo del terreno donde se localiza la Cueva. Para estudiar y valorar las calidades que perseguimos realizamos previamente distintos ensayos sobre la silicona que nos permiten testar los materiales que incorporamos a la resina, su proporción y densidad en la aplicación. –Proporciones y características: –Primera capa o estrato de registro: –1 vol. Resina –1 vol. Tierra tamizada –1/2 Carbonato Cálcico. –Gel de Sílice Es espesa y cubriente, pero fluida a la vez. Segunda capa –1 vol. Resina –1 vol. Tierra tamizada –2 Capas de fibra de vidrio 150 Ésta es más fluida y adherente. Tercera Capa –1 vol Resina –1/2 carbonato Cálcico –Gel de Sílice –2 Estratos de Mat 300 Que sature e impregne la fibra Cuarta Capa –Resina –1/2 carbonato Cálcico –1 Capa tejido 500 –Que sature e impregne la fibra El proceso comienza incorporando a la resina la proporción de catalizador adecuada. A continuación agregamos la tierra y, una vez integrada ésta, el carbonato cálcico interviene como carga. Por último añadimos el gel, que permitirá que no se descuelgue el compuesto. El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 289 Lámina 10.64. Incorporación de la tierra tamizada. Lámina 10.65. Aplicación de la resina sobre la silicona. 1ª Capa .
–Proporciones de la primera capa o estrato de registro: –2 vol. Resina cristal 2195 –Pigmento. –1 vol. Calcita. –1 vol. Dolomita. –Gel de Sílice. –Segunda capa –2 vol. Resina cristal 2195 –Pigmento. –1 vol. Carbonato cálcico. –1 Capa de fibra de vidrio 150 –Gel de Sílice. –Tercera Capa –2 vol. Resina cristal 2195 –Pigmento. –1 vol. Carbonato cálcico. –1 Capa de fibra de vidrio Mat. 300 –Gel de Sílice. –Cuarta Capa –2 Vol. Resina cristal 2195 –Pigmento. –1 vol. Carbonato cálcico. –1 Capa de fibra de vidrio Mat. 300 –Gel de Sílice. –Quinta Capa –2 vol. Resina cristal 2195 –Pigmento. –1 vol. Carbonato cálcico. –1 Capa de fibra de vidrio tejido 500. –Gel de Sílice. A partir de la segunda capa, los componentes de la resina se estandarizan, modificándose únicamente el tipo de fibra incorporado en cada estrato. Para facilitar la aplicación de la resina sobre las partes más bajas y aquéllas que permanecen ocultas vamos girando el conjunto. En la lámina 10.76, podemos ver cómo hemos colocado el molde en vertical para reproducir una zona impracticable en la posición natural de la cueva. El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 296 Lámina 10.74. Impregnación de la superficie en la 1ª capa. Lámina 10.75.Inclinación del molde en una posición vertical para recubrir zonas ocultas. También apreciamos la estructura en red circular que caracteriza el despiece del poliuretano.
Una vez completada toda la superficie del molde repasamos con la radial los excesos de resina que han rebasado los límites del molde en todo su perímetro. El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 297 Lámina 10.76. Vista frontal de la cueva en la que se distinguen horizontalmente dos zonas, una con la 1ª, y otra con la 4ª capa.
10.9. APERTURA DEL MOLDE 10.9.1. Bóveda Comenzamos separando el molde de espuma de poliuretano de su reproducción por la última parte de éste que comenzamos a reproducir, es decir, sobre la pieza que desde el exterior conecta la boca de acceso. Para ello, como procedimiento previo, igualamos con la radial todo el perímetro del contorno, eliminando los rebases de resina y fibra. En primer lugar, retiramos las distintas uniones que aplicamos con yeso y estopa y que nos sirvieron para fijar los diferentes fragmentos que conforman cada pieza. En este caso son cuatro partes que generan tres líneas de ensamblaje. Además del yeso y la fibra se eliminan las escuadras que utilizamos de registro de unión de estas piezas. El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 298 Lámina 10.77. Interior de la bóveda. Eliminación de las uniones de yeso. Lámina 10.78. Desbastado con serrucho.
A continuación, serramos la espuma de poliuretano practicando cortes paralelos desde el borde exterior hacia el centro del molde. El objetivo es desbastar el negativo empleando el serrucho como recurso de–constructivo. El proceso es el siguiente: una vez realizado el corte flexionamos lateralmente, provocando de esta manera la fractura de la porción seccionada. Los pequeños restos adheridos a la reproducción se eliminan con una espátula. El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 299 Lámina 10.79. Vista general de la bóveda durante el proceso desprendimiento de la espuma. Lámina 10.80. Aspecto de la pared interior una vez retirado el poliuretano.
10.9.2. Suelo El desmoldeo de la pieza que reproduce el suelo presenta más dificultades de las usuales en un molde de silicona con madreforma. Por las condiciones que se encontraba la silicona, nos vimos obligados a adherir el contramolde al molde flexible formando un mismo cuerpo. Como sucede en la bóveda de la cueva, para liberar la reproducción debemos romper la espuma de poliuretano y de esta forma la propia silicona. Lo característico de un vaciado, en el que se emplea este soporte flexible, es la facilidad que éste ofrece en el desmoldeo. Además, los alfileres que introducimos para mantener la silicona sobre el poliuretano dificultan la separación de la silicona de la resina y el caucho de la espuma, al complicar la manipulación necesaria para seccionar el contramolde. Empleamos la misma estrategia puesta en escena para la retirada del poliuretano en el resto del molde, es decir, primero quebramos la escayola que utilizamos para unir las distintas partes que conforman la madreforma. Luego practicamos con el serrucho cortes paralelos sobre los que realizamos palancas sucesivas que van fracturando porciones de la espuma. Los pequeños restos que quedan todavía adheridos después de este desbaste requieren de una eliminación más pormenorizada. En el caso del contramolde sobre el que pegamos la silicona, si éstos no poseen mucho volumen, no es necesario eliminarlos del todo, porque si su presencia no impide la separación de la silicona, no precisamos retirarlos completamente como en el caso del molde de la bóveda. El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 300 Lámina 10.81. Colocación en vertical del molde del suelo para proceder a su apertura.
El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 301 Lámina 10.82. Desbarbado de los bordes del molde con radial. Lámina 10.83. Detalle de la ruptura de las pegaduras realizadas sobre las uniones de la madreforma con yeso reforzado.
El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 302 Lámina 10.84. Desbastado del contramolde con el serrucho. Éste va descubriendo la cara exterior del molde flexible de silicona. Lámina 10.85. Progreso del desbastado que provoca la separación del caucho y la aparición de la reproducción de resina.
El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 303 Lámina 10.86. Imagen de la separación de la silicona desde el borde en la que se distinguen los alfileres. Lámina 10.87. Detalle del arranque de la silicona que revela, en la superficie de la resina, la incorporación de restos y pigmentaciones del soporte original.
El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 304 Lámina 10.88. Imagen general de la reproducción del suelo una vez retirada la silicona. Aún permanecen adheridos pequeños restos de espuma de poliuretano y del elastómero. Lámina 10.89. Detalle resaltado de la imagen anterior (girada y ampliada) en el que se aprecia la calidad de la reproducción.
10.10. ENSAMBLE Y UNIFICACIÓN DE LAS PIEZAS. PÁTINA 10.10.1. Ajuste y soldadura de la bóveda y el suelo Una vez que la bóveda y el pavimento han sido desmoldeados, habiendo retirado los restos de poliuretano, para el primer caso, y la silicona para el segundo, ambas partes son rectificadas con resina en aquellas zonas donde ha habido pérdidas o defectos en la reproducción. Para ello, preparamos una masilla de resina con una tixotropía adecuada a este uso y con los mismos elementos que utilizamos para los dos conjuntos. Con la ayuda de una espátula reintegramos estas carencias igualando la zona, acción que se completa cuando la resina ha polimerizado ayudándonos con herramientas mecánicas (Lámina 10.90). Cuando las lagunas formales han sido reconstruidas, aprovechamos que los tres fragmentos que integran el conjunto, esto es, la bóveda, el pavimento y el acceso, están aún separados, para aplicar una primera base cromática que nos sirva para ir compensando y uniformizando a nivel de color los tres elementos. Previamente, hemos realizado las pruebas necesarias para testar las pigmentaciones, comprobando la evolución del tratamiento hasta que ha secado completamente. De este estudio se ha extraído una “carta” con una gama de tonalidades diversa para tratar las diferentes zonas de la Cueva. Para esta función hemos elegido unas jabelgas de cal grasa disueltas en agua a la que añadimos pigmentos minerales para corregir las tonalidades. En las láminas que aparecen abajo, apreciamos. El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 305 Lámina 10.90. Tratamiento de la resina. Corrección. Lámina 10.91. Preparación de los colores, y la evolución de la gama en tres tonos durante el proceso de secado de las jabelgas de cal.
El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 312 Lámina 10.103. Vista sagital que muestra el orificio de entrada a la cavidad. Lámina 10.104. Imagen tomada en la misma cota que se sitúa la boca de entrada.
El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 313 Lámina 10.105. Vista posterior en la que percibe la angostura del hueco de entrada y el contraste exterior/interior. Lámina 10.106. Segunda vista de perfil.
El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 314 Lámina 10.107. Imagen tomada del interior desde el orificio de acceso. Iluminación de “luz fría”. Lámina 10.108. Punto de vista más cerrado que el anterior con otra intensidad de iluminación.
El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 315 Lámina 10.109. Imagen del interior desde la entrada fusionando una iluminación fría/cálida. Lámina 10.110. Punto de vista similar al anterior con una iluminación más oscura y neutra.
El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 316 Lámina 10.111. Vista parcial del interior con una temperatura de color más contrastada cálida/fría. Lámina 10.112. Imagen parcial de la bóveda y el pavimento (zona frontal).
El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 317 Lámina 10.113. Detalle de la zona del pavimento pigmentada en rojo. Iluminación fría contrastada. Lámina 10.114. Detalle de la misma zona de la imagen anterior con una iluminación más cálida, aunque también más pobre.
El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 318 Lámina 10.115. Vista desde el techo de la bóveda de gran parte del pavimento. Lámina 10.116. Detalle de la pared derecha del acceso en la que puede distinguir la calidad del registro/arranque.
10.12. FICHA TÉCNICA El enterramiento en cueva artificial de La Molina (Lora de Estepa, Sevilla) 319 EQUIPO INVESTIGADOR: José Antonio Aguilar Galea. Eusebio Rico Ramírez. COLABORADORES: Verónica Álvarez Tejada. Carlos Aguilar Galea. Ana Gómez Cremades. OBJETO: Cueva de La Molina (III milenio a.n.e.). LOCALIZACIÓN: Cooperativa de San José de Lora de Estepa (Sevilla). DIMENSIONES: 4,7 x 3,5 x 1,6 m. Sin sumar el acceso externo de 1,5 x 1 m. MATERIAL DEL MOLDE: SUELO: Silicona, con contramolde de espuma de poliuretano. BÓVEDA: Espuma de poliuretano. MATERIAL DE LA REPRODUCCIÓN: Estratificado de Resina de poliéster 2195 (Cristal) y fibra de vidrio. FECHA DE INICIO: Abril de 2004. FECHA DE FINALIZACIÓN: Julio de 2009. Nota: En esta fecha, en la que se iniciaron los trámites para la publicación del libro que recoge todas las actuaciones realizadas por un equipo multidisciplinar en torno a esta Cueva, se concluyó la fase de reproducción, quedando pendiente la unión de las dos partes y el acabado final de la reproducción, en el que se incluye la pátina o la homogenización del conjunto. Las imágenes de resultado que se incluyen muestran el estado de la investigación en el momento que se aborda la publicación. Esta publicación no recoge el capítulo de la musealización de la reproducción, aunque si podemos constatar, que gracias al interés mostrado por la Dirección del Museo Arqueológico Provincial de Sevilla, se han iniciado las gestiones para organizar una exposición monográfica sobre las actuaciones llevadas a cabo por el equipo multidisciplinar que ha trabajado en la Cueva artificial de La Molina.