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Situación de la mujer en las rancherías de perlas del Cabo de la Vela

Eugenio Martínez, María Angeles

Abstract

Mujeres, sin distinción edad, fueron sacadas de sus comunidades contra su voluntad y recluídas en las rancherías de perlas del Caribe y Panamá, para servir a los trabajadores de las empresas en explotación, especialmente a los indiosbuzos. El rechazo de estos indios hacia las negras esclavas y el envejecimiento de las indias declaradas esclavas se palíó con el servicio de indias más jóvenes, nacidas en las rancherías o capturadas ilegalmente en zonas próximas a las pesquerías de perlas, indias libres que como las esclavas consumieron su vida en esclavitud o en libertad vigilada, hasta la real orden de su liberación definitiva y relnserción socio-laboral.

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©Universitat de Barcelona Situación de la mujer en las rancherías de perlas del Cabo de la Vela Resume n: Mujeres, sin distinción edad, fueron sacadas de sus comunidades contra su voluntad y recluídas en las rancherías de perlas del Caribe y Panamá, para servir a los trabajadores de las empresas en explotación, especialmente a los indiosbuzos. El rechazo de estos indios hacia las negras esclavas y el envejecimiento de las indias declaradas esclavas se palíó con el servicio de indias más jóvenes, nacidas en las rancherías o capturadas ilegalmente en zonas próximas a las pesquerías de perlas, indias libres que como las esclavas consumieron su vida en esclavitud o en libertad vigilada, hasta la real orden de su liberación definiti va y relnserción socio-laboral. Abstract: Women, young and old alike, were forcibly taken from their communities and kept in the rancherías de perlas in the Caribbean and Panama, in order to serve the workers of the different companies, especially the lndian divers. The rejectionby these lndians of the black slaves as well as the ageing of the lndian women who had been declared slaves, made the younger lndian women be torced into this service. These Mª Ángeles Eugenio1 women, had either been born in the rancherías or illegally captured in the areas near the pesquerías de perlas, and, though originally free, spent their lives, like the slaves, under slavery or under a precarious freedom until the royal order carne for their liberation and reintegration into society and labour force. Las rancherías de perlas La abundancia de perlas en las joyas femeninas de niveles sociales distintos hace pensar que las perlas no eran excesivamente caras, circunstancia que se puede explicar por su abundancia en el mercado y variada calidad en relación a su tamaño y oriente (aljófar, avemaría, cadenilla, topo)2. Perlas baratas en términos económicos pero no en los humanos pues hasta las de más inferior calidad como las denominadas topos se obtuvieron ¿a cambio de qué? o mejor ¿a costa de quién?. La respuesta hay que buscarla en dirección al occidente hasta llegar al Caribe, donde prime ro se inició la explotación de las perlas que luego se extendió al Pacífico y para la cual hombres y mujeres, en número imposible por 1 Profesora Titular de Historia de América de la Universidad de Sevilla 2 Otte, Enriqu e: Las perlas del Caribe: Nueva Cádiz de Cubagua, Caracas, 1977, págs.36-41. Lo1 ·enzo, Eufemio: Comercio de España con América en la época de Felipe 11, Valladolid, 1979, t.1 1, págs. 20 y 41. 95 ©Universitat de Barcelona ahora de concretar, fueron sacados de sus comunidades contra su voluntad, con violencia en la mayoría de los casos y concentrados en los centros de pesca o rancherías ubicadas cerca de los yacimientos perlíferos en explotación a lo largo de las costas americanas3. La explotación de estos yacimientos dio lugar al asiento de españoles en zonas próximas que excepcionalmente llegaron a adquirir ta categoría de villa o ciudad, como son los casos de las ciudades de Nueva Cádiz de Cubagua, Nuestra Señora de los Remedi os del Río de la Hacha y La Asunción de Margarita. Pero inclusive estas ciudades no alcanzaron a lo largo del siglo XVI un desarrollo estable hasta el punto de desaparecer (Nueva Cádiz) o subsistir de forma precaria (La Asunción y Río Hacha)4. En el caso de Nueva Cádiz, la ciudad surgió de l as rancherías de los pescadores de perlas, vecinos de Santo Domingo, que en principio acampaban en tas playas de Cubagua y al finalizar la pesca regresaban al punto de partida hasta el poblamiento definitivo en esta isla hacia 1520. Pero en Cubagua no había tierras ni indios para repartir o encomendar, sólo las grangerías de perlas poseídas privadamente por particulares y vecinos, con una población flotante de esclavistas, negreros y mercaderes que no dudaron en abandonar la ciudad al agotarse los astrales. Más rápido fue el poblamiento en el Cabo de la Vela, quizá por ser una emigración aprobada en 1537 y organizada por los vecinos de Cubagua, que iniciaron el establecimiento a partir de 1538 y a los dos años ya se había fundado la ciudad5. Por su reciente experiencia y en previsión de l agotamiento de los nuevos astrales, estos comerciantes-empresarios invirtieron desde el principio parte de sus beneficios en otras actividades, fundamentalmente agropecuarias y miner as que les asegurara los mantenimientos y el asentamiento definitivo. A esta iniciativa particular y a la oficial posterior en su lucha contra los ataques de indi os y de corsarios, con especial incidencia en l as pesquerías de perl as, se debe la aparición de una serie de pueblos de españoles a lo largo del sig lo XVI: Villaviciosa, Borburata, Ciudad de los Reyes de Valle de Upar, Nueva Salamanca de la Ramada o Pedraza6. Pero estas villas o ciudades son núcleos de 3 Eugenio, M1 Angeles: "La esclavitud indígena, impulsora de las pesquerías de perlas.Nuestra Señora de los Remedios", Actas del Congreso de Historia del Descubrimiento, Madrid, 199 2, t .111 , págs.626-631 y 644-646; "Encadenados a los topos: Ordenamiento sobre esclavitud indígena", lbero-Amerikanisches Archiv, 20 , 314 , Berlín, 1994, págs.247-278 y 500 años de Hispanoamérica: Descubrimiento y formación de un Mundo Nuevo, Mendo za, 1996, págs.239-263. 4 Otte, Las perlas, pág. 87. Martinez Mendoza, Jerónimo: Venezuela colonial, Caracas, 1965, pág.22. Luengo, Manuel: "Noticias sobre la fundación de la ciudad de Nuestra Señora de los Remedios del Cabo de la Vela", Anuario de Estudios Americanos, t. VI, Sevi ll a, 1949, págs. 778 y 780. 5 Morón, Gu illermo: Historia de Venezuela, Caracas, i971, v.1, pág. 221, v.111, pág . 271 y v.lV, pág. 509. Martínez Mendoza, op.cit., págs. 15-17. Eugeni o, "La esclavitud indígena ... ", pág . 633. 6 Restrepo, Ernesto: Historia de la provincia de Santa Marta, Bogotá, 1975, 96 población distintos a lo que nosotros entendemos por rancherías, al menos respecto a las establecidas en el Cabo de la Vela , aunque todas tienen en común ser el resultado de la explotación de perlas, el principal objetivo de los pobladores de Nueva Cádiz y Nuestra Señora de los Remedios por citar las dos ciudades de las que más datos tenemos. La población de estas ciudades estaba constituida por los dueños de las empresas de perlas, los llamados señores de canoas, y sus trabajadores (españoles, italianos, portugueses), por mercaderes españoles y extranjeros y por gente de color (indios, negros, mestizos), cuyo número fluctuó en relación a los ciclos productivos de los ostrales. Las bases socio-económicas de todos ellos radicaban en las rancherías de perlas o grupo de ranchos y bohíos habitados por varias familias o personas dedicadas a la pesca y ubicados en la playa más vecina al banco en explotación, conjunto éste que nosotros identificamos con las rancherías establecidas en las 50 leguas entre Santa Marta y Cabo de la Vela, distancia en la que se localizaron las perlas?: Don Antonio, El Cardón, Punta de Almirones y Laguna de San Juarf>, la más duradera de todas y situada a 9 6 14 leguas de la ciudad de Nuestra Señora de los Remedios del Río de la Hacha9, donde se incoaron los procesos contra los señores de canoas por los visitadores Pérez de Tolosa, Collado y Fernández de Busto, que nos han permitido conocer algunos aspectos de la forma vida y trabajo de un importante número de mujeres, especialmente indias, llevadas a esta ranchería sin posibilidades de retomo, como el resto de la gente de color de ambos sexos, libres o esclavos. Origen y reducción a esclavitud El poblamiento de estas rancherías y de los nuevas villas de españoles corrió paralelo al despoblamiento primero de la denominada costa de las perlas y de zonas del interior próximas a partir del establecimiento de los pescadores de perlas en Cabo de la Ve la, a causa de muertes o huidas de sus habitantes autóctonos para evitar su captura y traslado a las haciendas y en especial a las pespágs.146, 187 y 208. Luengo, op. cit., pág.790. Morón, op. cit., v. 11 1, pág .2 77. AGI. Santa Fe 50, ramo 2, nº 11: Memorial sobre estado de los indios, 1619. Miranda, Trinidad: La gobernación de Santa Marta, 1570-1670, Sevilla, 1976, págs. 11 , 25 y 63. 7 Otte, Las perlas ... , págs. 86-88. Morón, op.cit., v. 1, págs. 249, 261,320 y 333; v.11, pág. 91 . Algunos de estos documentos con el encabezamiento de ciudad-grange- ría de perlas y con la clara diferencia entre la ciudad de Nuestra Señora de los Remedios y la ranchería cercana a ella pueden consultarse en: AGI, Santa Fe, 49 y 50 y Justicia 647-8. Domínguez Compañy, Francisco: "Municipal organization of the rancherías of pearfs, The Americas, XXI , nº 1 Gulio 1964), pág.60. 8 AGI. Santa Fe 49, ramo 15, n2 112; Santa Fe 50, ramo 1, n2 1; ramo 2, nos.11, 21 y 29. 9 Friede, Juan: Los We/ser a la conquista de Venezuela. Caracas, 1961 , pág.28. Morón, op.cit., v. 1, págs.316-319 .- Eugenio, "Esclavitud indígena ... ", pág.635. AGI, Justicia, 649, fols.39 y ss. y 418. 97 querías, donde sin distinción de sexo ni edad una gran parte de ellos consumieron su vida en esclavitud o en libertad vigilada. De la pérdida de libertad y de su esfuerzo corporal salieron muchas de las perlas que lucieron las mujeres europeas, al tiempo que otras mujeres, menos afortunadas, eran separadas de sus familias y casi recluidas en estas rancherías para servir a los trabajadores de las empresas de sus amos. Indias esclavas procedentes de Cubagua las más viejas, llevadas por sus amos en el traslado de 1539 de las empresas al Cabo de la Vela, desde donde una parte de ellas en 1549 pasaron a las pesquerías de Panamá y atlf fueron visitadas por el gobernador y juez comisionado Sancho Clavijo, visita que con la de Fernández de Busto, también gobernador y juez comisionado, son las fuentes básicas de información en un primer intento de dar a conocer el destino seguido por éstas y otras mujeres desde sus lugares de origen10. Desde 1511 que la corona autorizó marcar a los indios , a los declarados naborías se señalaba con una n en el brazo y desde 1533 a la mayoría como esclavos con una.e. en el carrillo a los hombres y en la barba a las mujeres11. Pero en el caso de las indias, todas ellas eran teóricamente libres desde que en 1534 se excluyó 1 O Ver Apéndices I y 11. de la esclavitud a mujeres y rnnos menores de 14 años, los cuales sólo podían ser reducidos a naborías sin herrarlos ni venderlos en pública almoneda ni fuera de ella. En fechas posteriores a la publicación de l as Leyes Nuevas, cuando ya era imposible justificar o falsear la adquisición o propiedad de nuevos esclavos indígenas, no faltan denuncias constantes no sólo sobre la continuidad de la esclavitud de las indias de Cubagua sino también sobre el traslado de otras indias. más jóvenes y nominalmente libres pero reducidas a las mismas condiciones de vida que aquéllas. Es el caso la ranchería de la Laguna de San Juan, donde las indias de servicio fueron declaradas esclavas legítimamente adquiridas por los empresarios sin presentar nunca los títulos acreditativos12 y sin que, en muchos años, se hiciera comprobación de la citada marca oficial en indias registradas como procedentes de Cubagua13. Tampoco consta esta comprobación en las relaciones de indias hechas en 1551 por sus dueños en Panamá, donde además de las mujeres declaradas procedentes de Cubagua, llama la atención un alto porcentaje de indias de servicio que habían sido trasladadas solas o con sus familias, desconocemos cuándo y cómo, desde regiones muy distintas 11 Otte, Enrique: "Los Jerónimos y el tráfico humano en el Caribe: una rectificación", Anuario Estudios Americanos, XXXll (Sevilla 1975), pág.190. 12 G.Morelia y A.Jiménez: "La esclavitud indígena en Venezuela (siglo XVI)", Fuentes para fa Historia Cofonia,nº 145, Caracas 1986, págs.186 y 224. Friede, op.cit., pág.545. Otte, Las pertas, pág.219. 13 Excepciones como las de Juana, india del mariscal Castellanos y Juana de Consuegra: AGI.Justicia 648, fols.301v., 425 y 310. 98 y tan lejanas como Nicaragua, Perú o Venezuela 14. De las indias visitadas en la ranchería de la Laguna de San Juan, además de unas pocas esclavas procedentes de Cubagua, la mayoría había nacido o criado en ella por ser hijas de aquéllas o por haber sido llevadas a la ranchería muy pequeñas desde zonas próximas a la ciudad de Río Hacha1s , especialmente del Valle de Upar, a resultas de capturas practicadas en la década de 1560 por los veclnos de dicha ciudad y cuyo principal implicado fue el mariscal Miguel de Castellanos, señor de canoa y patriarca de una de las familias más poderosas y antiguas en la explotación de perlas del Caribe16. En un período de crisis de mano de obra por la disminución de los ind[os e indias, cuadrillas de hasta 35 criados negros, indios o mestizos de los señores de canoas y vecinos de Río Hacha, fueron enviadas a Valle de Upar para recl utar trabajadores, robando en los bohíos, quemando sementeras y apresando indistintamente a mujeres, hombres y niños que llevaban amarrados a la ciudad o a la rancheria1 7. A consecuencia de lo cual ciudades, como la villa de San Pedro y parte de la Ciudad de los Reyes de Valle de Upar, se habían despoblado y muchos de sus habitantes andaban huidos por la sierra, hasta el punto que el gobernador Lope de Orozco parece que tuvo intención, sin éxito, de poblar al este de Río Hacha para evitar que se sirvieran de indios de Santa Marta en las rancherías1a. En cuanto a esclavas negras, su presencia en la ranchería de ta Laguna de San Juan no se detecta hasta algún tiempo después de la utilización de esclavos negros como buzos en las pesquerías, en sustitución de los ya escasos y viejos indios de perlas que parece ser mostraron cierto rechazo al servicio y relaciones con mujeres negras, a lo que posiblemente se deba su tardío envf o por los vecinos de Nuestra Señora de los Remedios de algunas de las que ya tenían para el servicio de sus casas en la ciudad. Negras compradas posiblemente en los mercados esclavistas de Santa Marta, donde hacia 1556 habían empezado a entrar negros con destino a las pesquerías, o capturadas en alguna expedición de castigo contra alzamientos que muy tempranamente los negros provocaron contra su situación en general y más concretamente contra el trabajo en la pesca 1e. Posterior es la presencia de mujeres negras en la ranchería de la isla Margarita, pues el envío de esclavos se inició a partir de 157 4 que se descubren los ostra les, a lo que quizá de deba que nunca hubiera indias en ella, aunque es muy poca la información de que disponemos al respecto2º. 14 AGI. Patronato 26, ramo 26, imágenes 73-104. 15 Ver Apéndice 1: AGI.Justicia 648. 16 AGI, Santa Fe 49, ramo 10, n2 41 . Miranda, op. cit., págs.79, 96 y 124. 17 AGI. Justicia 647, fols.86-98 y Justicia 648, fols.83v.-95, 279, 389,418.y 649v.-680. 18 Ibídem, fols.433v. 442. Restrepo. op. cit., págs.175-7. 19 Miranda, op. cit., págs.50-1 y 133. Restrepo, op.cít., pág.154. 20 Morelia, op.cit., pág.198. 21 AGI.Justicía 648, fols. 85 y 384v. Morón, op.c1t., v.l, pág.341. 99 El traslado a las rancherías El citado rechazo de los indios de perlas hacia las negras y la falta o envejecimiento de indias declaradas esclavas se palió evidentemente con la captura de las indias libres, algunas de corta edad, por orden la mayoría de las veces de los empresarios o señores de canoas de Río Hacha. En Coro, el 20 de octubre de 1550 el obispo Miguel Jerónimo de Ballesteros informaba: .. . al Río de la Hacha se llevaron antes que yo viniese , muchos indios e indias libres y otros herrados so color de esclavos y después que yo vine furtiblemente un soldado llevó una india libre21. Relativamente frecuentes fueron los casos de indias huídas con soldados, mercaderes o indios más próximos como los guajiros para evitar ser llevadas a la ranchería o los malos tratos que recibían de algunos de los criados de sus dueños y que a veces se repetían al ser devueltas, como los casos denunciados en los interrogatorios de lsabelica de la encomienda de Gamo y de Catalina por azotes que recibió del mayordomo Correa o de Juanita Tacoca, que fue colgada y azotada tras su devolución a la ranchería22. Huidas con las que los amos implicados justificaron el envío de criados a l os pueblos próximos sólo para buscarlas y rescatarlas según sus declaraciones en el proceso , aunque el mariscal Castellanos admitió haber llevado muchas indias, voluntariamente según él, a la ranchería porque los indios de perlas no querían servirse de negras23 . A la pregunta de Fernández de Busto sobre la voluntariedad de las indias en el traslado y permanencia en la ranchería, la mayoría de ellas respondió afirmativamente, al igual que algunos de los empleados interrogados como Cuello, mayordomo del mariscal Castellanos , que declaró: el mayor pesar que les pueden hacer a las indias es decirles que las quieren enviar a Río de la Hacha, donde casi todas ellas manifestaron haber estado antes de ser llevadas a la rancherí a24 ; sin embargo Bohera, mayordomo de Baltasar Castellanos, respondió que con frecuencia muchas de estas indias huían, teniendo que ir a buscarl as. Lo cierto es que sólo algunas manifestaron su deseo de volver a la ciudad para vivir con sus parientes, pero en general de la sinceridad de las declarantes dudamos pese a declarar todas ellas no haber recibido intimidación alguna por parte de sus amos2s. Hasta llegar a la ranchería de la Laguna de San Juan, la mayoría de estas indias habían pasado por diversos dueños, no tanto las sacadas como libres de pueblos encomendados como las capturadas en sus comunidades de origen por las arma- 21 AGI.Justicia 648, fols. 85 y 384v. Morón, op.cit., v. l, pág.341. 22 AGI. Justicia 647,fols. 88 , 91 , 647 y 648: Averiguación ante Busto, 1570; Justicia 648, fols.87, 95v., 419 y 427. 23 AGI. Justicia 648, fols.514v.y 652. 24 Ibídem: declaraciones de indias en 1570, fols.280, 286v., 292v ., 295v.,298, 307, 310, 375,425,427 , 431v. y 431v. 25 Ibídem, fols.300-303v., 382v.,384, 419 y 454v. 100 das de rescate, que como esclavas fueron objeto de sucesivas compraventas primero por mercaderesesclavistas en almoneda pública y luego por algunos dueños al deshacer sus empresas de perlas o en pago de deudas, pese a estar prohibido, a mercaderes que poco tardaban en volverlas a vender a mayor precio. Esto puede explicar el cambio de dueños que algunas de las indias de la ranchería de Cabo de la Vela declararon en el proceso26. Difícil hacer un seguimiento de los índices de cotización en los mercados de estas indias, en parte por el origen ilegal de la esclavitud de muchas de ellas, que implicitaba la prohibición de su venta, y en parte porque en la mayoría de l as ventas legales o avalúos de las haciendas de los dueños se tasaban con el conjunto de los bienes y propiedades. Así consta en nueve cartas de compra-ventas de haciendas de indios realizadas entre 1542 y 1544 por los señores de canoas de Nuestra Señora de l os Remedios y presentadas como títulos ante el juez Pérez de Tolosa27. Sí nos consta algunos precios de indias vendidas en Santa Marta como esclavas en pública almoneda a mercaderes y vecinos de Nueva Cádiz, entre ellos algunos de los que luego se trasladaron al Cabo de la Vela, cuyos valores van desde los 15 a 20 pesos las indias mozas a los 4 ó 5 pesos las indias niñas y viejas2s. Lógicamente la cotización de las indias variaba en relación a la edad y condiciones físicas, pero en ambos casos estos precios quedan muy por debajo de los avalúos en 45 ó 53 pesos que se hicieron de las indias de servicio de las haciendas de Caballero-Oíaz de Gibraleón en 1549 y de l os herederos de la familia Barrera en 156029 . Esta cotización a la alza en avalúos ilegales por ser indias libres, y coincidiendo con la disminución de las declaradas esclavas y el auge de la pesquería de perlas del Cabo de la Vela, pueda deberse a la necesidad de adquirir otras para enviar a la ranchería, pero no tanto por la preferencia de los indios como por los altos precios que por entonces se pagaban por las esclavas negras, desde los 50 hasta los 160 pesos según se registra en las compras hechas por vecinos de Río Hacha en 156530. 26 Ver Apéndice l. Otte, Las perlas, págs. 234 y 360. AGI. Justicia 649, fol.275. 27 En la llamada hacienda de indios, además de las indias de servicio, se incluían todas las propiedades del dueño: indios y negros de perlas o conchas, indios, negros y negras de servicio, casa-bohíos, canoas y sus aparejos, bestias de carga, cadenas de hierro, alimentos, piedras de moler, etc.: AGI. Justicia 649, fols. 264v. -301 : Cartas de compra-venta presentadas en1548. Eugenio, Mª Ángeles: "Empresarios andaluces en la pesquería de perlas del Cabo de la Vela", B Reino de Granada y el Nuevo Mundo, Granada, 1992. págs.355-382; "Una empresa de perlas. Los Barrera en el Caribe", Actas XI Jornadas de Andalucía y América, Huelva, 1993, págs. 9-37. 28 AGI.Justicia 974, ramo 2 n 11 2: Almoneda y remate de indios e indias herrados de la provincia Cumanagoto, Nueva Cádiz, 1535. Liévano Aguirre, lndalecio: Los grandes conflictos sociales y económicos de nuestra historia. Bogotá, v.1, s.a., pág.17. 29 AGI.Justicia 648, fols.623-625. Ver nuestros trabajos ya citados. 30 AGI.Justicia 998, n2 1: negras compradas a una Armada inglesa que tomó el puerto en 1565. 101 Relaciones laborales y salarios cargo todas las faenas propias de dicho servicio y especialmente de la Mujeres indias o negras, esclavas cocina (hacer de comer, moler maíz, o libres, de todas las edades fueron hacer pan, arepas o tortillas, cocer y sacadas de sus pueblos de origen o guisar pescado, lavar la ropa), obligade encomienda, de estancias o cienes que posiblemente se dividían hatos, en principio para el servicio de entre las mujeres de servicio de la las esposas de los españoles en las misma hacienda que a veces tamciudades, y posteriormente para venbién hacían el trabajo de otras que ya derlas y obtener unos ingresos o para no podían por edad o por alguna pagar favores, pero en el caso del minusvalía33. A cambio el dueño les Cabo de la Vela el destino final de la daba la alimentación y el vestido: mayoría de ellas fue su traslado a la maíz, marisco o pescado, que los ranchería de perlas31. Aquí, sin distinmismos indios de perlas traían en las ción alguna, todas ellas fueron puescanoas del mar, y carne de carneros tas al servicio de los indios de perlas o novillos que llevaban vivos a la ran- Y demás trabajadores de las hacienchería en algunas ocasiones, sobre das de sus respectivos dueños en la todo en Pascuas, enaguas de cañapesquería, o sea a un servicio domazo, vestido-camisas de presilla o méstico en que a diferencia del tradicañamazo, calzado o servillas, escocional trabajo doméstico de la mujer tietas y capillejos34. Un pago de mera en sus comunidades media una relasubsistencia, no fijado oficialmente ni ción laboral y una remuneración a en metálico hasta 1550 en Panamá y cambio32. Pero al ser el lugar de tra- 1570 en Río Hacha, de manera que bajo al mismo tiempo el lugar de vida, al depender del criterio unilateral de la relación laboral además de constilos dueños estuvo sujeto a cambios tuirse en servidumbre tuvo un sentido en relación a los vaivenes de la prode disponibilidad de la persona. fenóductividad de sus empresas y a ciermeno enmarcado en la falta de delitas prácticas de pervivencia desarromitación legal de la jornada laboral y liadas por los indios y negros de las pago a su trabajo que ni siquiera para pesquerías. las indias libres se contempló en las En Cabo de la Vela, ya desde ordenanzas y disposiciones sobre antes de 1548, el pago por los dueprotección y conservación de los traños había quedado limitado al al ibajadores en las pesquerías hasta mento y vestido básicos, en ocasiomediados el siglo XVI. nes completado con carne, quesos, Sin horario, de día y noche, en plátanos y refrescos que traían de días laborables y en festivos, bajo las Río Hacha, pero en otras reducido a órdenes de los mayordomos o de los 2 ó 3 varas de cañamazo para la concanoeros, indias o negras tenían a su facción de la ropa, suponemos por 31 AGl. Justicia 648: declaraciones en 1570, fols. 83v.-88v., 385v.y 389. 32 Morelia, op.cit., págs.33-4 y 62-5. 33 AGI. Justicia 648, fols.283, 286, 301v. y 310: declaraciones de canoeros e indias. 34 capillej0= especie de cofia; escofieta= redecilla o cofia; servillaS= zapatillas: lbí- 102 ellas mismas aunque ninguna lo manifiesta en sus declaraciones35. Una aproximación al valor en metálico de esta remuneración laboral nos la puede dar los precios vigentes en Venezuela hacia 1530: una camisa de presilla =1 peso y medio; una vara de presilla = medio ducado; una camisa de ruán = 2 pesos; una vara de ruán = medio peso ; un par de alpargatas = 2 tomf nes; un esclavo = 100 pesos; un caballo = 250 pesos y hasta 500 pesos según tiempo de guerra o paz con indios36, Pero algunas indias de la ranchería de Lagu na de San Juan poseían hamacas o mantas para dormir, enaguas y camisas de ruán labradas de pecho, me jores alimentos y algunas menudencias (paños de mano, jabón , anjeo, ruán, agujas), artículos adquiridos mediante la llamada cacona o ca9ona, una fórmula de pago muy extendida en las pesquerías de perlas. Consistía en la compra de mercancías a trueque de perl as robadas por los indios de perlas para regalar a indias y negras, para comerciar con españoles, para beber vi no en las tabernas o para apostárselas en jue - gos de naipes y bo l os los domingos y días festivos37. Los jueces-visitado- r es intentaron cortar estos tratos ilícitos con unas perlas de l as que se evadía el pago del quinto real, limitando el comercio dentro de la ranchería a los señores de canoas que cada 3 ó 4 meses efectuaba la visita reglamentaria a sus trabajadores y les vendía toda clase de mercancías con las que recuperaban algunas de las perlas robadas, cuyo intercambio con otras personas quedó prohibido bajo pena de muerte en la horca por una de las Ordenanzas del visitador Collado3s. Pero años más tarde el comercio de perlas robadas incluso se hacía en la misma ciudad de Río Hacha por los negros que definitivamente habían sustituido a los indios en la ranchería, donde andaban sueltos de día y noche sin nadie que los apremiara a trabajar a causa de la dificultad de sus dueños para mantener los controles de tiempo atrás frente a una situación de amenaza constante de corsarios y de indios en rebeldía39. En la isla Margarita, a primeros de l siglo XV II, las negras poseían enaguas y camisas ruán y de Holanda, labradas de seda e hilo randadas y sayas de raja y de jaqueta, guarnecidas que lucían públicamente con zarcillos y gargantillas de cuentas de or o y perlas, provocando a los vecinos de la ciudad hasta lograr la aprobación de unas ordenanzas que restringió el vestuario de las negras a 3 camisas y 3 enaguas de lienzo, algodón o cañamazo, sin labores ni randas, y les prohibió tener joyas bajo 35 Ibídem, fols.295v., 297, 389v., 375, 25. 36 Friede, Los Welser ... , pág.419. 37 AG I. Justicia 648, fols.281, 294, 297-.298, 305v.,311 , 382v., 385v.y 418. 38 Ibídem fols. 252v.-260, 524 y532; Justicia 647, lol.537v.; Justicia 649, fols.217- 220v. Eugenio, "Encadenados a los topos ... " 39 AG I. Santa Fe 50, ramo 1, nº1: Situación en ta Ranchería de Punta Almirones, mayo 1615. 103 APÉNDICE 11 INDIAS DE SERVICIO EN PANAMÁ 1)lndias de Francisco Caballero (1550) Nombre Edad Origen J:lüº2 Beatricica 30 Guaraquiri Inés 30 Peronome Baltasarico (de teta) Margarita 30 Peronome Lorencico (4 años) Catalina 50 Cumanagoto (Cubagua) Catalina 30 Canyma " Leonor 40 Guaramental " TOTAL : 6 indias de servicio/ 4 hijos/ 35 indios de perlass4, 2) Indias de Francisco Carreña (1550) Nombre Edad Origen Hijos Juana 40 Tayapan (Cubagua) Francisca Juanita ( a) Marina 40 Chirigoto " lsabelica 25 Turibona " Luisa 40 Chirigoto " Luisa 40 Manoata " Beatrecica 50 Chuari " Cnstobalico (b) TOTAL: 6 indias de servicio/ 3 hijos/ 46 indios de perlas. (a) Sirven en casa de Oñate y en la isla de las perlas respectivamente (b) Mestizo de 2 añosss. 3) Indias de Cubagua en Panamá (1551) Indias Maridos Hijos Luisa Isabel Juana Aneta Inés Juliana Juana Leonor lnesica Teresa Elvira Beatriz Angelina Beatriz Beatricilla Madalena Alvaro 1 Pedro,sacristán 1 1 mestiza 1 mestiza Dueños Juan de Vargas.capitán Isabel de Olvera Alonso de Cazalla Rodrigo de Villalba Alonso Hemández, estanciero Gonzalo Hdez.de Páramo el obispo del reino Beatriz Narváez Miguel Vendrel Fco.López, piloto mayor Gonzalo Muñiz,forrero Juan Vázquez de Lemos Andrea de la Roca 54 AGI, Justicia, 351 , fols. 10-11 : Presentación de indios de Francisco Caballero Panamá, 31 octubre 1550. 55 AGI. Justicia, 353, fol. 12-13 Presentación de los indios ante Sancho Clavijo, Panamá, 31 octubre 1550. 110 Juana Angelina Inés Catalina Juana Juana Isabel Isabel Beatriz Juana Marina lsabelica Anica Luisa Mencia Antonia Teresa Luisa Madalena Beatriz Luisa Bartola Isabel Teresa Inés Inés Catalina Pedro Bolaños Juan Bobo Andrés 2 Diego Perico Nicaragua 1 Perico de Perú 1 mestizo 1 indio Perico Diego Perico Bartolomé Julián Antonico Perico Hemando Alonso TOTAL: 43 indias// 10 hijos/ 17 maridos. Francisco de Torres Muñoz de Avila Sebastián García Cristóbal Sánchez,calafate Andrés de Areilza Hernán López de Gibraleón Juan de Vargas Gómez de Tapia los Caballero56. 56 AGI.Patronato 26, ramo 26, imágenes 73-103: Manifestaciones de indios en Panamá, 20 noviembre de 1551. 111