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La memoria viva, el olvido y el fragmentismo, poderosos agentes fundacionales del flamenco

Suárez Ávila, Luis

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LA MEMORIA VIVA, EL OLVIDO Y EL FRAGMENTISMO, PODEROSOS AGENTES FUNDACIONALES DEL FLAMENCO Por LUIS SUÁREZ ÁVILA 1.- INTRODUCCIÓN Nada nace ex nihilo. Y menos lo que hoy quede vivo como resultado del trasiego multi secular de cualquier manifestación tradicional. Porque hoy se ha de trabajar, necesariamente, con los residuos actuale s de lo que, rodado en el tiempo, es la consecuencia de muchos y sublimes préstamos y entregas; la suma de infinidad de saqueos en campos ajenos; la secuela de uno tras otro implante ;. una tras otra amputación; el producto del olvido, potente agente creador, o de la heterodoxia inconscientemente alumbradora, y el fragilisimo apoyo de la memoria y la oralidad. En efecto, el hecho tradicional, -y el flamenco lo es-, es una diacrónica obra colectiva y, en los casos de la tradición oral muchas veces e fímeramente personal e íntima de individuos sin historia. Y esa anonimia no equivale a ser algo de origen cunero o expósito. En la historia forjadora del flamenco se han producido algunas felice s interrupciones, parones , g enialidades, que permiten atribuir, muchas veces sin fundamento alguno, a tal o cuál personaje la autoría de un cante, tanto en el orden literario como en el musical. Pero esas autorías , no son, en ocasiones, sino identificación de determinado cante con la persona que más lo usó, que, sin duda, gozó de venerabilidad y respeto en determinado núcleo, comunidad o familia. Porque, a poco que se tire del hilo, se va desenrollando un ovillo en que van injeridos muchos retazos y destellos, hijos de otros tanto s autore s. Desde muy antiguo, los gitanos han cultivado el Romancero. Se observa que no sólo han practicado una especie de juglaría, lo que , al fin y al cabo les ha reportado un medio de vida (recuérdense las citas de Cer - vantes, de Vicente Espinel o de Pedro de Salazar Mendoza) , haciéndolos 290 LUIS SUÁREZÁVI LA entrantes en las casas de los señores, cantando romances "en ton o co rrentío y loquesco" y en donde se fingían los Infantes de Lara, fingimiento s que tendrían su letra y su música, si no también adoptando el nombre y apellidos de hé roes del Romancero. Tal es el caso de lo s Bernardo del Carpio, gitanos, que he encontrado en partidas de matrimonio, bautism o, entierro y en otros documentos, en toda la Andalucía la Baja. Su identidad co n las rebeldías de un héroe que gasta su vida reclamando al rey Alfonso El Casto la libertad de su p adre, el Conde Sancho de Saldaña , les hace adoptar incluso su nombre, d es de el sig lo XVI. Y es que , en memoriales d esgarrado re s, gitanas proles enter as, han reclamado a l os sucesivos reyes la libertad de s us padres, maridos y hermanos, presos en las galeras de El Pu erto 1. l. Los gitanos bajoandaluces han h ec ho el Roman ce ro cosa suya. Tan su yo, que só lo refiriéndonos al tema romancís tic o de Be rnardo del Carpio, puede co nsignarse qu e, en 1590, nace un Bern ard o del Carpio, gitano, que se casa en Triana con Barbota Fernández y ponen a un hi jo, naci do en Triana el 31 de enero de l 6 16 , el nombre de Bernardo (Archivo Parroquial de Santa A.na (Sevi lla ), Libro de Ba ut ismos, 28, f. 13) . En Sanlúcar de Barrarneda, en 1730, otro Bernardo del Carpio, gitano, está casado co n L uisa Lutgarda Medrano, también gitana, y son padres de Bernardo del Carpio, nacido el 23 de mayo de 1730, de Bartolomé Jose ph del Carpio (n. 1732) y de Jose ph -Phelipe del Carpio ( n. 1739) (Archivo Dioces an o de Asidonia-Jerez. Parroquia de Nuestra Señora de La O, Libro de Bautismos, 58, f 118 vto .; 59 , f. 12 vto.; 60 f. 348 vto.). En todos estos figura la me nci ón de "g itanos" o de "castellanos nuevos'', lo que es lo mismo. También en Sanlúcar, en 1760, he hallado, en el Catastro de Ensenada, a un Be rn ardo del Carpio, oficial de herrero y esquilador de ganado Oos oficios ya lo dicen todo), cuya familia consiste "en so lo su mujer". En 178 3, en el Censo orde nad o por Car los ID. en Sanlúcar, otro Bern ardo del Carpio, está casado con Josefa Val encia, gitanos, y so n padr es de cuatro hijos, Bernardo del Carpio, viudo, o tro casado con María Heredia y otros dos ause nt es, que se dedican a vender medias. En esa misma fecha, la gitana sanluqueña, Bernarda d el Carpio es m adre de un hi jo pequeño (Arc hivo His torico Municipal de Sanlúcar de Barrarneda, leg. 5 .1 25 (provisional); Catastro de Ensenada, 1760 , f. 411 rto. y vto. Tomo de Industrial y Personal;Censo de los gitanos ordenado por Car lo s ID en Pragmática de 19 de se pti embre de 1783. Sanlúcar de Barrameda). El 7 de septiembre de 1790 un nuevo Bernardo del Carpio gitano, aparece en un documento sanluqueño de la Hermandad de la Caridad y Pobres Desamparados, de Sanlúcar de Barrame da (Archivo de la Hermandad de la Caridad y pobres desan1parados, leg. "Reconocimiento de Censos ", Expediente nº 64. Escribano Baltasar Joseph Rico, Sanlúcar, 7 de septiembre de 1790) . El apellido del Carpio es usual, desde hace siglos, entre los gitanos bajoandaluces. Una búsqueda sistemática no s puede reportar más "Be rn ardos del Carpio" que este s im pl e mu estreo que he h ec ho. Tod os estos "Be rnard os del Carpi o" de raza gitana qu e he podido encontrar en los archi vos muni cipales y parroquiales, me traen a la mem oria hechos tan ilustrati vos como la costumbre francesa del siglo XI de poner a l os hijos nomb res como Roldán, Oliveros, Montesinos , por mor de los c an tares de gesta, y la a dopci ón, por la propia familia Men é nde z Pidal, de l os nombres de Ji rnena, Diego o Gonzalo. Estos son s ínt omas ev identes de que el ro mancero está encastrado en sus propias vidas. Sobre esta afinidad de los gitanos con el héroe del Romancero, véanse mis dos trabajos "Bernardo del Carpio y lo s gi tanos bajoandaluces", en Actas del "Col-loqui sobre canf6 tr adicioll(ll'. Reus, setembre 1990,Publicacions de L'Abadfade Monserrat, 1994,pp. 225-26 7; y "De Be rn ar do del Carpio a los gitan os bajoandaluces" en fruula, 567, "Las voces del Rom ancero", marzo, 1994, pp.l 8-20. LA MEMORIA vrVA,ELOLVIDOYELFRAGMENTISMO, ... 291 Si el epicentro de este fenómeno se halla en El Puerto de Santa María y, desde allí, irradia a otros pueblos y ciudades, no tiene otra razón de ser que la inmensa gitaneria que se forma en tomo a los condenados a galeras, en época en que el Romancero está en todo su apogeo, e incluso en tiempos en que se produce su existencia soterrada. El Puerto, desde el siglo XVI y aún antes, es base e invernadero de las galeras reales de España y en ella están la Capitanía General de la Mar Océana y la Capitanía General de las Costas de Andalucía. Los gitanos, por el sólo hecho de serlo y, sobre todo, por la necesidad de gente para el remo, son condenados, por pragmáticas reales, desde principios del XVI hasta tiempos de Felipe V, en el XVIII, a penas que iban desde seis años a diez años de galeras, lo que constituía una verdadera "muerte civil". A El Puerto acude una serie variopinta de personajes, personas y personillas en tomo a la flota: desde Andrea Doria, Don Juan de Austria , el Duque de Femandina, el Principe Filiberto de Saboya, el Marqués de Santa Cruz, Miguel de Cervantes, proveedor de galeras, don Luis Carrillo Sotomayor, poeta cordobés y cuatralbo de las galeras, hasta los forzados y un sin fin de gentes que pulula y se asienta en esa ciudad. Así, no es de extrañar, que se constituyan dos nutridas gitanerías en El Puerto: una, en tomo al sitio de la Cruz de los Gitanos y a las calles de la Rosa, Santa Clara, Lechería, Rueda, Espíritu Santo ... y otra, en tomo a las calles Victoria, Pozo s Dulces, Chanca, Curva ... Son estos dos asentamientos los más numerosos que se observan en los siglos XVI y XVII en toda Andalucía la Baja. El fenómeno no es extraño. Un paralelismo actual puede observarse con el famoso penal portuense, sobre todo en la época de la posguerra, en que las familias de los presos se van a vivir al propio Puerto de Santa María, por estar cerca de sus padres y hermanos reclusos2. Un Romancero de tipo épico e histórico, distinto del folclórico que se conserva entre la gente rústica de cualquier región, es conservado por esta casta de gitanos asentados. Miguel de Unamuno, en unos versos, escribe que "Sólo el agua que está queda florece". Y es que solamente entre los gitanos sedentarios de este pequeño núcleo se da y se conserva esta costumbre de cantar romances viejos. 2. Para una visión general del tema y del estado de la cuestión. me remito a mi ponencia "El romancero de los gitanos bajoandaluces germen del cante Ramenco". en El Romancero. Tradición y pervfrencia a fines del siglo XX. Universidad de Cádiz y Fundación Machado. Cádiz, 1989, pp. 563-607. 292 LUIS SUÁREZÁVILA Es cierto que, junto al Romancero viejo, cultivan el nuevo, e incluso hacen incursiones, bien que medidas, en el Romancero de cordel. Pero lo ruedan y trasiegan por los cauces de la tradición oral, de forma que, sorprendentemente, conservan algunas versiones únicas y temas inusitados. II.- LA MEMORJA DE LO VNIDO Desde el XVII, he observado, además, que junto al cultivo de los romances y canciones, estos gitanos inauguran una etapa, llamém osle "aédica". Al lado de Bernardo del Carpio, de Carlomagno, del Marqués de Mantua, del Conde Grifos Lombardo o del Cid, va n ac iendo una poesía narrativa que constituye una verdadera epopeya gitana. De su pa so por las galeras van dejando, en las tonás, auténticos retazos líricos - ¿mejor épicos?-, de sus desdichas. El repertorio conservado es amplísimo y más debió serlo en su tiemp a3. Constituyen esas coplas lo que Alonso el del Cepillo llamaba "la memoria de mi gente", cuando, como un león herido, entonaba para sí las tonás que relatan las dramáticas vidas de sus antepasados. En 1960 hallé en boca de un venerable gitano portuense, Juan Vargas Ortega, "Juan La Cera ", descendiente de El Filio y de El Nitri, una toná que había aprendido de un gitano más viejo que él, Perico "La Tatá ", portuense también, sobre la que, en principio, tuve razonables dudas sobre su autenticidad, o al menos sobre su "historicidad": 3. Demófilo recogió algunas de estas coplas y aún yo las he encontrado con variantes a considerar: Santa Marfa de Regla, amparo de pr esidiarios, socórrem e, p or que vengo a galeras por diez años. Para los hombres se han hecho los grillos y las cadenas, cárceles y calabozos y pr es idi os y ga leras. En el banco donde yo 'staba. so lito me entretenía en contar los eslabones qu e mi cadena tenía. Si las lágrimas que lloro me se gorvieran ladrillos, en medio e la mar sa lada hi ciera un fuerte castillo, po r poner unos solos ejemplos. LA MEMORIA VIVA, EL OLVIDO Y EL FRAGMENTISMO, ... 293 Los gitanitos del Puerto fueron los más desagraciaos, que a las minas del azogue se los llevan sen tenciaos. Y la otro día siguiente les pusieron una gorra, con alpargatas de esparto que el sentimiento me ajoga. Y al otro día siguiente les pusieron un maestro que a tó el que no andaba listo a palito lo dejaban muerto. Los gitanitos del Puerto fueron los más desgraciaos que se pueden comparar con los que están enterraos. ¿Qué hacen, me pregunté, los gitanos de El Puerto en las minas de Almadén? ¿Qué hacen, cuando las penas a las que eran sentenciados se cumplían en las galeras de El Puerto? La suerte me deparó la lectura de un trabajo de Germán Bleiberg, Profesor del Vasar College de N .Y., en Revista. de Occidente sobre " Mateo Alemán y los galeotes". En 1559, los Fúcares, que teman la concesión de las minas de Almadén, piden, por falta de mano de obra, qu e el Rey les conceda el que treinta galeotes sirvan en las minas por todo el tiempo que duraran sus condenas. El Rey lo concede. En 1583, el número de galeotes destinados a l as minas se eleva a cuarenta. Y, en 1591, el Consejo de las órdenes acuerda enviar un juez visitador a Almadén, ante las noticias que corren sobre lo s malos tratos que reciben los galeotes. Se dilata el cumplimiento del acuerdo por distintas causas y, en 1593, Mateo Alemán es nombrado juez visitador. Es entonces cuando, sobre el terreno, e interrogando a los propios galeotes, redacta su "Información secreta", inédita hasta que Germán Bleiberg no la da a la lu z en el trabajo que publica en junio de 1966. Las confes ion es de los galeotes no so n sino un fiel reflejo de lo que dicen en la copla, paso por paso. Estas coplas estaban vivas en los años 1970, también , en la familia portuense de lo s del Cepillo, como que su sex to abuelo Pedro Bermúdez "Cantora!", portuense, con otros muchos, estuvo preso en l as minas de 294 LUIS SUÁ REZ ÁVILA Almadén en lo s años 1749 y siguientes. Se trata de la segunda gran prisió n en las minas de los "g itani tos del Puerto". B as tantes años después, en 19 87, pude volver a encontrar esta ton á en boca de otro gitano portuense, Juan de los Reyes Pastor , quien la cantaba co n lo s verbos en primera persona, lo que la hacía mu c ho más dramática y desgarradora. ¿En cual de las dos grandes levas de gitanos portuenses en las min as se gestan estas impresionantes coplas? Pue s no sabría decirla4 . 4. De mi inv es tigación por esa' fec has, ci taré mi artíc ulo . firmado con mi seudó nimo de WENCESLAO. ''Los g itano s de Cádiz y de los Puert os", Diario de Cádiz. 27 de marzo de 1974. dedicado a Germán Bleigber, en que pub liqu é el tex to de este romance ("Los gi tanitos del Pueno"), con document ación de primera mano que se apresu ró a aprovechar . luego, Félix Grande para con struir su espectáculo Per.;ccució n. con "El Lebrijano " y el disco del mismo tíru lo (P h ilips . Stéreo 91 13 004-GT.39. de 1976). Po r cierto que utiliza mal el romance. aunqu e tard ío. que canta por tangos. También usu fru ctúa mi información en su Memoria del Flam enco. Se lecciones Austral, Espasa-Calpe, Madrid. 1979 . U. pp. 373-384, au nq ue no acierta a darle buen tratamiento ya que se sie nte ten t ado a re lacionarla con l os "cant es de las minas " de Murc ia y Cartage na, c uan do el romance h ace re l ación de la pris ión de los gitanos portuenses en la~ m inas de Almadén y lo cons ignado en Ja "Información Secreta" de Mateo Ale m án, publi cada por Bleigber ("Mateo Alemán y l os galeo tes",enRel'ista de Occide m e. 2' época. Año IV . nº 39. 1966. pp . 330-363). Al preguntar a Mateo Alemán sobre el vestido a un forzado. dice ést e: " Un vestido en cada un año que so n uno s calzones. una ropilla, u na cape ru za de paño colorado ... Ya está aquí la gorra de la copla. Más ade lan te dice otro galeote: Hab rá dos años que salió de la dic ha fábrica un veedor qu e había en ella que se llama M igue l Rodriguez ... (que) ... era muy riguroso con l os forza dos y l es daba trabajo demasi ado y más de lo s ordinario, de manera qu e cas i no l os dejaba dormir ni reposar de noche ni de día . porque siendo obligados co nfo rm e a la costumbre que se ti ene a trabajar di chos forzados de sol a so l, el dicho Miguel Rodrigu ez. c uan do de noche sa lí an los di chos forzados del trabajo. los ha cía volver luego, sin darles lugar a que descansasen ni reposasen, a entrar en el dicho pozo y mina, y que anduviesen en el tomo y saca-;en agua que es el mayor trabajo que hay en la mina . donde los hacía trabajar toda la noche y cas tigaba con mucho rigor a los forza do s atándo les a la ley de Bayona y. desatacados con un manojo de mimbre. l os azotaba cruel mente dándoles mu chos azotes hasta qu e se quebraran los mimbres y solían remudar dos o tres manojos de ellas hasta que se quebraran todas ... Y asinú smo .. otro capataz que se llama Luís Sánch ez ... el cual trataba a los dichos forzados con mucho rigor y los metía en lo s tronos del agua ... y el forzado que se cansaba ante s de cumplir su tarea y acababa e sacar trescien t os zaques de a¡,'lla, lo sacaba el dic ho Luís Sánchez fuera de la mina y lo hacía desa ta car y con un manojo de m im bres lo azotaba cruelmente hasta que se quebraba y rem udaba dos o tres manojos y les hacía sal tar la sangre que iba chorreando por el suelo ... " Otro forzado dice sobre el capataz Miguel Bre te: " En el ti empo que fue veedor andaba con un bastón en la mano qu e por fuerza y dándo le palos con el dicho bastón hacía entrar a los forzados en el horno, es tando ab rasando, a sacar los ollas y que del dicho horno salían quemados y se les pegaban l os pe ll ejos de las manos a l as olla ~ y las suel a~ de lo s zapatos se quedaban en el di cho horno y l as orejas se les arrugaban h ac ia arriba del dicho fuego y que de la dicha ocación h abían mu erto ve inti c uatro o ve in ticinco forzados .. :· Tan desgarrador texto no es sino un espejo de que re lata la toná flamenca, sorprende ntemente viva hoy en la tradic ión oral. Dem ó filo, que en 1881 la había recogido también, pero falta de J os c uatro últimos octosOabos. reúne en su Colección nu eve de esta~ relaciones. romances al fin y al cabo. que narran los horrores de la persecución de los gitanos. En el Arc lúv o H is tórico Municipal de El Pu erto de Santa María (AHMPSM), l eg. 1.625 , pieza 3. Gitanos pres os. 1749. es tá la relació n de Jos gitano s de El Puerto qu e fu eron destinados presos a la~ Minas de Almadén en la l eva general de la noche del 30 de julio de 1749. LA MEMORJA VIVA, EL OLVIDO Y EL FRAGMENTISMO, ... 295 Poco a poco, al Cid, a Bernardo, a Oliveros, a Montesinos, a Durandarte, ... del Romancero que cultivan, suceden los propios gitanos, al principio de forma innominada y, ya en el siglo XVIII y en el XIX, convertidos en Joaquinillo el Farolero; el Sargento Ramírez; el Sr. Manuel Domínguez; don Antonio González, el de la Huerta Grande; Montes, el de la tartana; Pedro Lacambra; Curro Puya; El Fillo .. ., que van constituyendo la nueva nómina de héroes de su recién estrenada poesía narrativa, a veces teñida de un exquisito lirismo. En las tonás, la más arcaica manifestación propiamente fla - menca, tienen acogida estos primeros logros. Ricardo Malina, con singular olfato, aventura la respuesta a su propia pregunta "¿Qué son las tonás, sino fragmentaria confesión épica de la historia lamentable del pueblo gitano y crónica angustiosa de las calamidades que afligieron en otro tiempo su existencia ... ?" 5• En 1749, el 30 de julio, se ordena una leva general de todos los gitanos. Es la más despiadada de todas. Los gitanos son llevados presos a los arsenales de marina. Don Luis Germán y Ribón, en sus Anales Sevillanos, cuenta que "e l día 6 de agosto de 1749, sobre la tarde sacaron de la cárcel de esta Ciudad [Sevilla], cerca de trescientos gitanos, entre chicos y grandes, y con escoltas de soldados los llevaron al río y embarcaron en gabarras, para conducirlos a la Carraca". La preparación de esta leva ha quedado en una copla de toná corrida: Er señó Gobemaó ar generá l'ha peía siento sincuenta sordáos y que fueran escogías. Y que fueran escogías, se lo desía al arcarde: Mañana por la mañana estén a la puerta e la cars e. A la puerta e la carse Y esía er generá de que vinieran toítos a bayoneta calá. 5. Ricardo MOLINA :. Misterios del arte flamenco. Sagitario. Barcelona, 1967, p. 43. 296 LUIS SUÁREZÁYILA Y sigue Germán y Ribón: "Al ver el pueblo (que en gran multitud acudió a la plaza de San Francisco y cercanías de la cárcel) el despedimiento que estos hombres hicieron de sus mujeres, hijas y madres, y estas de ellos, encargándoles a los hijos que consigo llevaban, que eran de seis o siete años para arriba, y estos a ellas los que les quedaban, que eran los pequeños, que condolió a todos en gran manera, y fue el sentimiento general en toda la ciudad que quisieron en algún momento levantar a estos infelices; y lo que más aumentó el sentimiento, tanto en ellos como del común, fue el ignorar por ahora sus destinos y se pararse en la inteligencia de que no se habían de volver a v er más. La cárcel pareció aquella tarde propiamente un infierno con los descompasados alaridos y clamores que desde la reja daban los gi tano s, tanto al despedirse como de spués, sucediendo lo mi smo en la cárcel de la Hermandad cuando aquella noche sacaron a los que allí estaban y los condujeron al río, con luces de cuerdas embreadas. Y ciertamente era dolor ver las familias por la precisión causada de no hallar amparo alguno en todo el reino ... "6• Quedan testimonios de esta conducción de la cárcel al río, pasando por los barrios del Baratillo y del Arenal, en muchas coplas de martinetes y toná s: Ya los sacan de la carse, los sacan por el Baratiyo; e sentimiento yoraban hombres, mujeres y niños. 6. Lui s GERMÁN Y RIBÓN, Anales de Sevilla (Extrac to de los Anales de Sevilla de D. Diego Orti : de Z úñiga . co n correcciones, adic iones y co ntinuaciones hasta el tiempo p rese n te), 1 784, manu sc ritos en la Biblioteca Ca pi tul ar y Colom bina de Sev i ll a. Wcnces la o, (Luis SUÁREZ Á VILA) "Los gitanos de Cád iz y de los Pue rtos", Diario de Cá di z, 27 de marzo de 19 74. Antonio ZOIDO NARAN JO: Prisión general de los g ilano s y orígenes de lo flamen co. Portada Editorial. Sevilla, 1999, pp. 164-1 72 . LA MEMORIA VIVA . EL OLVIDO Y EL fRAGMENTISMO, . .. 297 Ya los sacan e la carse a cajitas estemplás; los cal oré iban delante, las callorea iban etrá, y toos los jundunares a bayoneta calá7• En la Isla de León, en el Arsenal de La Carraca, se desalojaron los depósitos que servían para almacenar estopa y allí quedaron hacinados mil ciento noventa y tres gitanos en condiciones tremendamente insalubres. El gobernador del Arsenal de la Carraca, el 12 de agosto de 1749, escribe a Ensenada: "Debo exponer a la comprensión de V. I. que en caso de remitir más gitanos para ponerlos en aquel arsenal no hay paraje alguno para ello, antes me persuado que de caridad se debía disminuir la cantidad de los que hay ... " Advierte el gobernador de los peligros de asfixia, enfermedades y hasta motines por falta de guardianes en número suficiente para tantos preso s8• El 7 de septiembre de 1749 estalla un motín. Se arman los gitanos de puñales de madera y clavos de hierro. Lo s guardianes tratan de intimidarlos levantando dos horcas, pero la solidaridad de los gitanos impide encontrar a los cabecillas. El gobernador intenta hacer comprender al Marqués de la Ensenada que aquella gente, con grillos y cadenas, deben trabajar casi desnudos y con batTO hasta Ja cintura, porque, dice,"para todo esto necesitan estar libres". También hay eco de esto en unas tonás corridas: Sacan a cincuenta hombres, los yeban a la Carraca, y el trabajo que les dieron fue sacá pieras del agua. Y la señá comandanta, de lástima que le dio, mandó que los relevaran y los pusieran al sol9• 7. DEMÓFILO, Colección de cantes j/lllnenc os, recogida y anotada po r. .. Imprenta El Porvenir, Sevilla. 1 881 . La anterior copla .. co rrida" y estas dos, las recoge Antonio Machado Álvarez, en su li bro ci tado, pp . 149 y 159, en la sección de '" Martinetes", números 3, 49 y 48, respectivamente. 8. Particular interés tienen para esta cuestión. el legajo 723, Marina, del Archivo General de Simancas y el ya citado legajo 1.625 ( "Papeles antiguos") del AHMPSMA. 9. DEMÓFILO: Obra citada. p. 150. "Martinetes'", número 7. 304 LUIS SUÁREZÁYILA También es muy común, con variantes a tener en consideración, una letra de toná muy divulgada: Trin, trin, que a la puerta llaman; y yo no sé quién será; si será la muerte horrorosa/ l os malos mengues que camela[n] estasebelá [degollar]/ [que me quería a mí llevá]. En cualquier caso, el verso "Trin, trin , que a Ja puerta llaman", ha quedado convertido en una de las llamadas "fórmul as compartidas", presente en un romance, ("Bemal Francés"), usada en dos tonás y utilizada, al mismo tiempo, como "sa lía", temple y pauta para entonarse 20 • Todo esto no hace más que corroborar, una vez más, cómo el cante es tributario del Romancero de tradición oral y participa de sus mismos mecanismos y resortes. Otro supuesto de fragmentismo romancístico es el de tres versos estrambóticos de ciertas versiones del romance de "Tamar": Arrímate a mi pañuelo, que mi pañuelo se llama quitapena y daconsuelo, 20. Pero el verso inic ia l de Berna! Francés es, en este caso, un material residual del Romancero, reuúlizado para otra func ión. En la grabación para Columbia (Disco ECGE- 71291, de 1 960) de la "debla", Antonio Mairena, comienza con ese verso suelto, para entonarse. Una situación pareja es la que los profesores Samuel G. Armistead y Joseph Silvennan observaron al estudiar unos himnarios sagrados de los se fardíes de l os s iglos XVI al XIX. Y es que, para indicar la música de cada himno sagrado, se sugeria el "incipit" de romances muy conoc ido s en tre esos judíos, que servían para templarse en la entonación, o d aban la pauta de la melodía. (Sarnue l G. ARMISTEAD y Joseph SILVERMAN, "E l antiguo Roman cero sefardí: citas de romances en himnarios hebreos (sigl os XVl - XIX)",Nuem Revista de Filol ogía Hispánica, t. XXX, 1981. pp. 453-512). "Trin. trin .. :· es, al fin y al cabo, la onoma topeya de los golpes del martillo sobre el yunque de la fragua, ámb it o donde las tonás y el martinete se producen y tienen su más noble sede. E.,<;0 mismo, pero remedo del soniquete de la guitarra, en las "alegrias de Cádiz" y en algunas "cantiñas", es lo que Uevó a Ignacio fapeleta a templarre para esos cantes con el "¡Tuititrán, tran, ttan; tirtitrán, tran, tran; tirititrán trantreiro; trititnín tran, tran ... !". De igual modo, su hijo José Es peleta, en medio de cada terc io de las bul erias de su padre, aquella~ del "¡Bueno, bueno, bueno, bueno/ carambita con tanto bu eno ... !" , para llevar el compás, lo hacía apoyándose para "entrar'". entonando, en ca da pausa musical, el "¡Tran, tran, tran, tran, tran !", cosa que los cantaores "caseros", no artistas, utilizan por no estar habituados a cantar con acompañamiento de la guitarra. Así lo ol muchas veces en Cá diz y así, José Espeleta se manifiesta espontáneamen te en la Il1 Fiesta del Cante de l os Puertos (1973) y en sus grabaciones para la casa Hispavox ("Cantaores de Cád iz"). LA MEMORIA VIVA , EL OLVIDO Y EL FRAGMENTISMO, ... 305 copla que todos hemos oído por bulerías y, en ese tono, la cantaron Gabriel Díaz "Macandé", José de los Reyes " El Negro", Juan José Vargas "El Chozas", entre otros muchos. O el final del romance de "La condesita" en la casa de Juan de los Reyes, "El Sopa": Ni en la Francia, ni en la Italia, ni en lo que cobi ja el s ol, t'ha de encontrá un flamenquito que te quiera como yo, que también circula como copla autónoma. En otros casos el fragmento es una fórmula "compartida", como en el caso de la que está presente en el romance de Vergilios, en una versión del de El p ri sionero y en Bernardo del Carpio, Bañando está las prisiones: Yo entré en este castillito que jo ven y sin pelo de barba y ahora salgo de él, triste de mí, que no ha y quién me mire a la cara. Este trozo de cuatro hemistiquios se halla en medio de una larga serie de bulerías por soleá, cantada, en disc o, por Antonio Mairena. A su vez, antes, Pastora Pavón lo grabó, en el mi s mo contexto, en dos ocasiones distintas, por los años 1910 y 193021• 21. Este trozo de cuatro hemistiquios se hall a, en medio de una larga serie de bulerías, ca ntado por Antonio Mairena (D i sco Pa sarela PRO 92 Ec , cara B-2). Al parecer lo aprendió de "La Roezna", gi t ana de Alcalá de Guadaira, madre de su amigo Juan "Barce l ona", seg ún me ma nifestó Antonio. Pero es muy sig nificativo que Pastora Pavón "La Niña de los Peines ", grabara en una placa de g ram ófon o. este fr agme nto, en medio de unas bule rí as, en 1910, acompañada por la guitarra de R amó n Montoya, y repitiera, co n alguna variant e, por bulerías, en 1930, con la guitarra de Luis Molina. Las versiones de Past ora Pavón Cruz, p or quien Antonio Cruz García, "Mairena". tenía veneración y la llamaba "prima·· -por Cruzson las siguient es : E nt ré yo en el castillito que joven y sin pe lo de barba, y que salgo de él. triste de mí, no hay quién me mire a mí a la cara (1910). Yo entré en este castillito que jove n y sin pelo de barba, y ahor a que sa l go de él que no hay quién me mire a mí a la cara (1930). 306 LUIS SUÁ REZ ÁV ILA El portuen se Juan de lo s Reyes Santos "El Sopa", me ca ntó, como toná y en medio de varias, es ta : Siete años llevo andáos por esos montes y valles, comiendo la carne fresca y, por agua, bebiendo sangre. Y se trata de una fórmula rornancística compartida por varios romance s: "Gaiferos", "Julianesa" ... , por ejemplo. Un nuevo caso podría ponerse: y es otra fórmula que se halla en romances como "Bernardo del Carpio"(Con cartas y mensajeros), "E l cautivo liberado por la esposa ", "Garcilaso y el Ave María", "Belardo y Valdovinos" ... que canta, como toná también, Juan de los Reyes Pastor: Por las ca lles que no hay gent e, iba entre pasito y paso; por las calles que había gent e, las pieras iba de sesperando. Pero es que, además, Juan de los Reyes Pastor, al cantar el romance de Bernardo del Carpio, la intercala, como parte del romance. Esas dos facetas unas mismas palabras, la fórmula como tropo, en el romance, y la fórmula, convertida en copla autónoma, como toná, carecen de relevancia para el sujeto cantor. A ca da una , en su contexto, le da una dimensión distinta. Sencillamente la que tienen. Connotaciones eminentemente carcelarias y sugeridoras de injusticias pasadas debe tener, para los gitanos, un fragmento del Conde preso, el Conde Grifos Lombardo, que como ton á canta el mismo Juan de l os Reyes, aprendida de un viejo gitano portuense llamado "Perico La Tatá": Preso, lo llevaban preso, Preso y mu bien a[he]rrojao; no es por robo, ni por muert e, que él a naide hab ía maráo. Sin embargo, un fragmento estelar, procedente del romance de las Quejas de Alfonso V ante Nápoles, único presente en la tradición LA MEMORIA VIVA, EL OLVIDO Y EL FRAGMENTISMO, ... 307 oral de sde, por lo meno s, el siglo XVI, es el que tuve la suerte de recoger al gitano portuense José Luis "Panete": Miraba la mar de España cómo menguaba y crecía; yo miraba la s ga leras que el rey de España tenía. Unas venían de armada y otras con su mercancía ; unas traían seda y otras holanda traían; una s iban para Flandes y otras para Normandía. La recon ve rsión de la mirada del rey Alfon so V el Magnánimo a Nápoles que tantos trabajos y pérdidas le había costado, en mirada a las ga leras del rey de España, en primera per so na, por un gitano, que escoge el fragmento que le importa, el que le dice algo, el núcleo de su interés, es verdaderamente sugestiva. La in stantánea viva, en la retina y en las entretelas de su corazón, en el ancestral y desconocido transmisor "fragmentista" del lugar de sus sufrimientos, me pone este texto romancístico en íntimo contacto con un manuscrito del XVIII: " ... y se inicia el dicho canto con un lar go aliento a lo que llaman quexa de galera porque un forzado gitano las daba cuando iba al remo y de este pasó a otros bancos y de éstos a otras ga leras ... " 22 (22) Un ejemplo de fragmentismo, entre muchos que pudieran citarse, es una letra que recogí a Juan José Vargas "E l Chozas" (Lebrija 1903- 1974), en 1970 en el Cortijo de Villarana, en El Puerto de Santa María, donde estaba de manijero, mientras cantaba sus particulares bulerí as: Siempre la hiciste, morito, andando en barraganía, con la chaquetita al hombro , calle abajo, calle arriba. 22. Libro de la gitanería de Tr iana de los años 1740 a 1750 que escribió el Bachiller R el'Oltoso para que no se imprimiera, ff. 20 v. y 21 r. Mi amigo Benigno González García, halló este interesantísimo manuscrito y fue editado en facsímil y con trascripción del texto por Antonio Castro Carrasco (Co ri a Grá fic a, S.L., Sevilla, 1995). 308 LUIS SUÁREZ ÁYILA Al poco tiempo ( 1971), pude recoger esta letra a María Femández "La Perrata", en medio de unas bulerías: Buena la hiciste, morito, entrando en barraganía, con la chaquetita al hombro, calle arriba, calle abajo. A la misma María Femández "La Perra ta ", en 1987, volvieron a recogérsela Enrique Rodríguez Baltanás y Antonio José Pérez Castellano y la titularon "????????", o sea interrogándose qué sería aquélla2 3• El propio fragmento figura, "arropado" por una serie de bulerías, en una grabación doméstica de María Fernández "La Perrata ". Por su parte, Juan Peña Femández "El Lebrijano" lo grabó en disco en los años 19 70 y lo llamó Romance morisco. Es te fragmento figura entre varias letras, jaleadas, de alboreá. En septiembre de 19 99, en la Bienal de Sevilla, Miguel Peña Vargas, "Funi" comenzó una serie de bulerías con el mismo fragmento de "Buena la hiciste morito ", idéntico al de "La Perrata" y al de Juan Peña. No debe extrañar que Miguel "Funi", natural de Lebrija (1939) y primo de "E l Lebrijano" sea también portador de esas herencias familiares. El 7 de agosto de 2000, en el programa flamenco de la 2 de TVE , Juan Peña Femández, "El Lebrijano", cantó esta copla idéntica a la de su madre, pero ya, no en medio de unas bulerías por sol eá, sino introductoria del romance de Zaide, por la calle de su dama y como parte integrante de este último. En 1974, con alguna pequ eña variante, el verso "con tu chaquetita al hombro", la hallé en boca de Jeroma, la del Planchero e idéntica, en 2009, cantada por lajov encísima Soledad, la del Cepillo. Son los cuatro primeros herrústiquios desgajados de un raro romance del "Moro alcaide" que empieza: 23. Enrique RODRÍGUEZ BALTANÁS y José Antonio PÉREZ CASTELLANO: "Cómo vive el romancero entre Jos gitanos de la provincia de Sevilla: las familias Peña y Femández", en El romancero, tradición .. ., p. 633. Ellos no lo supieron identificar. Yo tampoco cuando Jo recogí, hasta que Diego Catalán no me puso en sobre aviso. LA MEMORIA VIVA, EL OLVIDO Y EL FRAGMENTISMO, ... 309 Sienpre lo tubiste moro, andar en barraganía s. las mochilas en el onbro rovando las alcaydias .... que está en un manuscrito de 1578, de la Biblioteca de Palacio, en Madrid 24 • Su propia rareza y su ausencia en repertorios, Cancioneros y Romanceros conocidos, antiguos y modernos, hace aún más misteriosa su presencia en la tradición oral gitana bajoandaluza, aunque no es ca so único. 24. El Cancionero de Poesías Varias, (2-B-9), f. 33 bi s, e), manuscrito 1.587 de la Biblioteca Real de Madrid, fue editado por Jo sé J. Labrador Herraiz y Ralph A. Di Franco (Vi sor Libros, Ma - drid, 1994, pp. 41 , 42 y nota 35,pp. 309-310). Gran predicamento tuvo que tener este romance cuando es ve rt ido artificiosamente a lo divino en Vergel de flores divinas, por Juan Íñiguez de Lequerica (Alcalá de Henares, 1582, f. 166), en un romance relativo a San Ignacio de Loyola, que comienza: Siempre lo tuviste, Ignacio, seguir la cavallerí a, siempre las grandes hazañas fueron de tu ami mo sía .... Y, en 1 611. Sebastián de Covarrubias, en su Tesoro de la Lengua Castellana o Española, en la voz "barragán". pone el ejemplo de: Siempre lo tuviste moro andar en barra ganadas ... Argote de Molina, en su Nobleza de Andalucía (Jaén, 1957, Libro II , cap. XXYIJ, p. 327) cita dos hemistiquios del primer verso: Siempre lo tuviste, Moro , an dar en barraganías ... Samuel G. An ni stead, recoge en su Romancero judea-españ ol en el Archivo Menéndez Pida/ (Madrid, 1978. l. pp. 162-163; 18 2-183) diversas ve rsiones se fardíes (de Te tu án, recogidas por M. Manrique de Lara en 1916) de La pérdi da del rey don Sebastián, que comienzan con estos versos: Siempre lo tuvisteis, moro, de andar a la galanía. y como El alcaide de Alh ama , cataloga un texto recogido también por M. Manrique de Lara, en Tetuán (1915-1916): Sie mp re lo tuviste, moro, de andar a la galanía. A quien quieres matar, matas, y al que quieres, das Ja vida, versos a los que sigue. fundida, La p ér dida del rey Don Sebastián. 310 LUIS SUÁREZÁVILA Si bien a las raras versiones sefardíes suele adjudicárseles una vida oral ininterrumpida, desde la expulsión de los judíos y su permanencia en la diáspora posterior, las versiones gitanas bajoandaluzas sorprenden, igualmente, por su rareza y la antigüedad con que pueden conectarse. No debe olvidarse que los gitanos están presentes en la Península en los años veinte del siglo XV y que, en el XVI y el XVII, ya consta que cantan romances o corridos, lo que utilizan para sobrevivir, interpretándolos en las casas de los señores. Luego lo harán "materia reservada" a los estrictos límites de sus hogares y, más luego, lo convertirían en cantes rituales pre-epitalámicos. Por ello, aunque pueda parecer extraña la presencia, entre los gitanos bajoandaluces, de este fragmento de Moro alcaide, no es cosa insólita, habida cuenta de la riqueza en tema s romancísticos raros que nos deparan. Así pues, estamos ante un fragmento de indudable prosapia que no sabemos por qué vericuetos ha ingresado en el caudal hereditario de estos gitanos. Sin embargo, el tema de el Moro alcaide no era ajeno a la tradición oral gitana de la Baja Andalucía, si bien estos raros fragmentos eran, para mí, un verdadero enigma has ta que Diego Catalán no me diera a conocer el inicio de "Sienpre lo tubiste, moro, ... ". En cuanto a los textos antiguos escritos más conocidos de este tema romancístico, uno está presente en el Cancionero de Romances de 1550 (folio 194), que comienza: Moro alcaide, moro alcaide, el de la barba vellida el rey os manda prender porque Alhama era perdida ... que nos impide relacionarlo con las versiones de Moro alcaide recogidas a los gitanos, por tener distinta rima. Sin embargo, el que transcribe Ginés Pérez de Hita en su Historia de los bandos de Cegríes ... (publicada en 1591) como "un sentido y antiguo romance": Moro alcaide, moro alcaide, el de la vellida barba, el rey te manda prender por la pérdida de Alhama ... LA MEMORlA V IVA , EL OLVIDO Y EL FRAGMENTISMO, ... 311 tiene la misma rima de los hallados entre los gitanos de Cádiz, Sanlúcar y El Puerto. En Cádiz, el 18 de junio de 1922, es recogido por Álvaro Picardo a los hijos de Enrique "E l Mellizo", como "gilianas", enigmático cante sobre el que escribí, el 9 de enero de 1972, un artículo en "Diario de Cádiz": Moro Tarfe, moro Tarle, el de las negritas barbas, el rey te mandó prender por la entrega de Granada25• Y este fragmento, como cante autónomo, en tono de soleá antigua para bailar, lo recogí, en 1970, a Ramón Medrano Femández, que lo supo de su tío Félix Serrano Medrano, "el de la Culqueja" o "Félix Potajón": Alcaide, morito alcaide, el de las negritas barbas y los ojos grandes, el rey te mandó a prendé por la entrega de Granada26• 25. Álvaro Picardo Gómez, el más desconocido de los re colectores de romances entre los gitan os, halló dos: Bernar do de l Carpio (Con cartas y mensajeros) y Moro alcaide en boca de los hijos de Eruique "E l Mellizo", co n quienes organizó en Cádiz, el 18 de junio de 1922, por indicación de Falla, un "Co ncieno de cante fl amenco" en la Academia de Santa Cecil ia , para apoyar al después fracasado Concurso granadino. De esta recolección do y cuenta en mis trabajos, el ya citado en la nota 2 (pp. 594-597) y en " El romancero de los gitanos bajoandaluces. Del romancero a las tonás", en Dos siglos de flamenco, Actas de la Conferencia Internacional. Jerez, 21-25 junio 88, Jer ez , Fundación Andaluza de Flamen co, 1989, pp. 29-128, especialmente pp. 64-68. También, F ema ndo QUIÑONES.De Cádiz y sus ca nt es,(!' ed ., Seix Barral, Anteo, Barcelona, 1964, pp. 61 -64, 98, 105. 186 y 192.19 3) y (2 ª ed ., Ediciones del Centro, Madrid, 1974, pp. 87-91, 1 32 -1 33, 147-148, 26 1. 266-267). Gacetillas e información del "Condeno de ca nte flamen co ", en Diario de Cádiz y su Departamento, 19 de junio de 1922 y Noticiero Ga - ditano, de la misma fecha. Ta mb ién, Luis SUÁREZ AV ILA , "F u en tes, paisaje, e interpretación caba l de Lorca". en Diario de Cádiz. 21 de ju nio de 1998, pp. 31-33; y R ev ista de Flamencologfa, Jer ez de la Frontera, nº 11 , 1° Seme stre de 2000, pp . 3-13. Re specto de las "g ilianas' ', mi citado artículo en Diario de Cádiz ( "En bus ca de la s perdidas giliana s") y uno más ex tenso "Ja leos, gilianas, versus bulería s" en Revista de Fl ame11cologfa (Jerez de la Front era , X, número 20, 2° semestre, 2004 , pp. 3-18). 26. Ramón Medrano grabó esta letra, en mayo de 1970, por mi mediación, en Hi spavox y, aunque no aparece en la "Magna Antología ... " (SIC 66.20 l ), sí figura en el disco "C lave" 18-1285- S. Por cie rt o que se adjudica la autorí a(?) de la misma García Vizcaíno , que no es otro que Fé l ix de Utrera quien, como solía, con José Bias Vega (Opalo-Vizcaino), cuando comandaron Hispavox, figuraron como "autores" de muchas letras tradicionales que se grababan. 312 LUIS SUÁREZ ÁVILA A Jeroma la del Planchero, en 1968, en El Puerto de Santa María, pude recoger esta otra: Moro alcaide, morito alcaide, el de las velluítas barbas, el rey te mandó prendé por la entrega de Granada. Juan de los Reyes Pastor, en El Puerto y en 1987, me transmitió esta otra letra, de idéntica procedencia: Alcaide, morito alcaide, el de las crecías barbas, el rey te mandó prendé por los montes de Granada. De modo fragmetario, Jeroma, la del Planchero, cantaba y le recogí unos versos iniciales del romance de Sarracino y Galiana, por el tono de la soleá antigua para baile: La Galiana está en la corte tejiendo la rica manga para el fuerte Rocasino que por ella juega a las cañas, que Jeroma cerraba con: A la Galiana, a la Galiana; mi pare está malo, malito en la cama. Y al hilo de lo que estoy habland o, deben distinguirse lo s fragmentos de romances convertidos en copla, de los que yo llamo "romances fallidos". Debo explicarme. En el mes de agosto de hace cinco años, en El Puerto de Santa María, en la "Reunión de Cantes de Cádiz y los Puertos", José Luis "Panete", instado vehementemente por mí, anunció que iba a cantar el romance de Gerineldo. Efectivamente comenzó: LAMEMOR!AVIVA,ELOLVIDOYELFRAGMENTISMO ,. .. 313 Gerineldo, Gerineldo, mi camarero pluido, quién te tuviera esta noche tre s horitas a mi servicio ... Y se fue de tono. Percibido de ello , siguió cantando por bulerías, como si tal cosa. En este caso, falló el tono y la voz al cantaor. Su propósito era cantar el romance "íntegro" de Gerineldo. Sin embargo, optó por dejarlo interrupto y, con el mismo acompañamiento de la guitarra -por bulerías-, imperceptiblemente, concluyó con este cante. En resumen, los exordios, sobre todo los apostróficos, prenarrativos, paranarrativos o extranarrativos, son los que se llevan la palma a la hora de desgajarse del texto romancístico. Generalmente se desligan de la narración nuclear y tienen un reducido papel expositivo, pero sugerente. Los finales, en cambio, los he encontrado en menor número fragmentados y convertidos en coplas. Hay, sin embargo, uno (que, a veces, es final de "La Condesita") que tiene un especial interés y es el cantado por Pepe de la Matrona , recibido, según él, de El Tío Rivas, de Puerto Real, y que interpretaba como Polo de Tobalo: ¿Eres el diablo, romera, que me vienes a tentar? No s oy el diablo, romera, que soy tu mujer natural27• Las fórmulas, que, de por sí, tienen ya significado propio, contienen la facultad de viajar a otros campos, ya sea en el mi s mo Romancero o autónomas, convertidas en coplas. 27. Pepe de la Ma trona grabó esta copla como Polo de Tobalo en su álbum "Te so ros d el flamenco antig uo " (Hispavox, Di sco HH(S) 3 447 , vo l. 2, A 2, 19 70). También la cantó cuando intervino en la I Fiesta del Cante de los Pue rt os. El Pue rt o de Santa María, 19 71