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La desfocalización del centro deíctico personal en el habla de Sevilla

León-Castro Gómez, Marta

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SOCIOLINGÜÍSTICA ANDALUZA DEPARTAMENTO DE LENGUA ESPAÑOLA 16 16 SOCIOLINGÜÍSTICA ANDALUZA Otros títulos publicados de la colección Sociolingüística Andaluza: 3. El discurso sociolingüístico. V. Lamíquiz (dir.), F. Rodríguez-Izquierdo (ed.). 4. Encuestas del habla urbana de Sevilla -nivel popular-. V. Lamíquiz (dir.), M. Ropero (ed.). 5. Habla de Sevilla y hablas americanas. P. Carbonero (coord.), T. Palet (ed.). 6. Encuestas del habla urbana de Sevilla -nivel medio-. M. Ollero y M.A. Pineda (eds.). 7. Concordancias e índices del habla urbana de Sevilla. M.A. Pineda y M. Ollero. 8. Estudios sobre el enunciado oral. P. Carbonero (dir.), C. Fuentes (ed.). 9. Cuentos populares andaluces. P. Rasmussen (ed.). 10. Texto informatizado del habla urbana de Sevilla. M.A. Pineda. 11. Análisis estadístico-sociológico de los comportamientos lingüísticos en la ciudad de Sevilla. M. Ropero y F.J. Pérez Santamaría. 12. Identidad lingüística y comportamientos discursivos. P. Carbonero (dir.), R. Guillén (ed.). 13. Las oraciones condicionales: estudio en la lengua hablada. J. Santana. 14. Léxico del habla culta de Sevilla. P. Carbonero (dir.), A. Ortiz (ed.). Estudios descriptivos y aplicados sobre el andaluz ROSARIO GUILLÉN SUTIL ROSARIO MILLÁN GARRIDO (coords.) 14. Léxico 15. Estudios dedicados al profesor Miguel Ropero. P. Carbonero (dir.), J. Santana (ed.) Este volumen contiene un conjunto de trabajos que son el resultado de estudios realizados por los miembros del Grupo de Investigación “Sociolingüística Andaluza”, así como por otros colaboradores expertos en los diversos ámbitos descriptivos y aplicados de la modalidad lingüística andaluza. Aquí se abordan variados temas de interés actual, tales como el lenguaje institucional y de los medios de comunicación, los usos gramaticales propios de la oralidad, la fonología y sus repercusiones gráficas en determinados autores literarios, las convergencias y divergencias geográficas y sociales, la conformación del léxico y sus usos discursivos, así como las aplicaciones a la enseñanza de la lengua. Estas aportaciones se suman a las que ya han sido publicadas a lo largo de los años en otros volúmenes de esta misma serie Sociolingüística Andaluza. Publicaciones de la Universidad de Sevilla Catálogo completo de nuestras publicaciones en la página web <http://www.publius.us.es> ISBN 978-84-472-1459-4 9 788447 214594 SOCIOLINGÜÍSTICA ANDALUZA 16 Estudios descriptivos y aplicados sobre el andaluz Eඌඍඎൽංඈඌ ൽൾඌർඋංඉඍංඏඈඌ ඒ ൺඉඅංർൺൽඈඌ ඌඈൻඋൾ ൾඅ ൺඇൽൺඅඎඓ SOCIOLINGÜÍSTICA ANDALUZA 16 Sevilla 2013 Rඈඌൺඋංඈ Gඎංඅඅඣඇ Sඎඍංඅ Rඈඌൺඋංඈ Mංඅඅගඇ Gൺඋඋංൽඈ (coords.) Serie: Lingüística Núm.: 42 Reservados todos los derechos. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o trasmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación, sin permiso escrito del Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla. © SECRETARIADO DE PUBLICACIONES DE LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA 2013 Porvenir, 27 - 41013 Sevilla. Tlfs.: 954 487 447; 954 487 451; Fax: 954 487 443 Correo electrónico: [email protected] Web: http://www.publius.us.es © POR LOS TEXTOS, SUS AUTORES 2013 © ROSARIO GUILLÉN SUTIL ROSARIO MILLÁN GARRIDO (coords.) 2013 Impreso en papel ecológico Impreso en España-Printed in Spain Maquetación: Bൺඅൺ඀ඎൾඋ Vൺඅൽංඏංൺ, S,.L. - [email protected] ISBN: 978-84-472-1459-4 Depósito Legal: xx-xxx-2013 Impresión: Motivo de cubierta: Autor del azulejo Manuel Castro Luna. Cඈආංඍඣ ൾൽංඍඈඋංൺඅ: Antonio Caballos Rufi no (Director del Secretariado de Publicaciones) Carmen Barroso Castro Jaime Domínguez Abascal José Luis Escacena Carrasco Enrique Figueroa Clemente Mª Pilar Malet Maenner Inés Mª Martín Lacave Antonio Merchán Álvarez Carmen de Mora Valcárcel Mª del Carmen Osuna Fernández Juan José Sendra Salas La publicación de este volumen ha sido posible gracias a las ayudas concedidas por la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa (Junta de Andalucía) al Grupo de Investigación Sociolingüística Andaluza (HUM 141) de la Universidad de Sevilla, dentro del Plan Andaluz de Investigación, Desarrollo e Innovación. ÍNDICE PRESENTACIÓN ......................................................................................................11 LAS PREGUNTAS DE CONTROL AL GOBIERNO EN EL PARLAMENTO ANDALUZ: SOLIDARIDAD Y CONFRONTACIÓN .................13 CATALINA FUENTES RODRÍGUEZ SUFIJACIÓN APRECIATIVA EN EL HABLA URBANA DE SEVILLA (NIVELES MEDIO Y POPULAR) ...........................................................................45 ROSARIO GUILLÉN SUTIL LA DESFOCALIZACIÓN DEL CENTRO DEÍCTICO PERSONAL EN EL HABLA DE SEVILLA ..............................................................................................65 MARTA LEÓN-CASTRO GÓMEZ DESARROLLO Y SEXISMO EN LA COMPLEJIDAD DEL LENGUAJE EN LAS ESCUELAS ANDALUZAS .......................................................................85 ROSARIO MILLÁN GARRIDO BREVES ANOTACIONES HEURÍSTICAS A PROPÓSITO DE LA CONSTRUCCIÓN DE RELATIVO CON PREPOSICIÓN ...................................103 JOAQUÍN ROMERO HEREDIA GRAFÍAS MERIDIONALES EN AUTORES SEVILLANOS DEL SIGLO DE ORO Y OTROS PEQUEÑOS ASPECTOS NO MENOS INTERESANTES ..127 MANUEL ARIZA VIGUERA LOS VALORES DISTINTIVOS EN LAS UNIDADES Y EN LOS PROCESOS FONOLÓGICOS DE LAS CONSONANTES ANDALUZAS ..........137 PEDRO CARBONERO CANO SESEO, CECEO Y DISTINCIÓN EN LAS PIEZAS CORTAS DE LOS ÁLVAREZ QUINTERO ..........................................................................................147 RAFAEL JIMÉNEZ FERNÁNDEZ 70 MARTA LEÓN-CASTRO GÓMEZ Un motivo muy frecuente es el deseo del hablante de tomar distancia con respecto a lo dicho a veces para imprimir a sus palabras mayor objetividad, a veces para proteger su propia imagen y con ello eludir una responsabilidad. /6/ (P2H2.130) Ah, ¿ya se han jubilado los familiares? Entonces, ahora sí se puede hablar. Entonces, yo, el parque me gusta mucho, o sea, es la zona de Sevilla que más me gusta sin discusión ninguna. El yo se oculta tras esa forma indefi nida puesto que en el contexto, lo que pretende es realizar una crítica a la empresa en la que trabaja; minimiza su papel para atenuar la fuerza de lo dicho, pero, en realidad, la referencia es claramente a sí mismo. También puede salvaguardar la imagen del oyente y ocultar su identidad; en muchas ocasiones se lleva a cabo por cortesía (en aquellos casos, como ya hemos mencionado, en que se pretende minimizar la fuerza de un reproche o simplemente evitar el enfrentamiento con él por la razón que sea). /7/ (P2H2.126) -A: Ese almacén que hay allí donde recogen los papeles y te pagan. -B: Ah, la trapería, vamos. -A: Bueno, no sé si eso se podía califi car como trapería porque allí lo único que se hace es recoger cartones y eso. Algunos, otros no. Rechaza el uso de afi rmaciones del tipo `no sé si (yo) puedo califi car eso como trapería´ o `no sé si (tú) puedes…´, de manera que difumina los límites de la zona deíctica del oyente para mitigar la fuerza del desacuerdo. En cualquier caso, el hablante trata de no imponerse. En otras ocasiones se le incluye en un grupo, que puede ser el del propio hablante, por solidaridad, para acercarlo al discurso con una intención persuasiva o meramente apelativa (En el contexto del ejemplo /8/, el hablante utiliza la forma usted para los usos referenciales y los desfocalizadores, es decir, tanto para referirse al interlocutor como para generalizar): /8/ (M3H1.251)Estábamos en el centro y vivíamos en una calle muy tranquila, o sea, que a mí me gustaba más. Entonces, pues, si salíausted, estaba la calle San Fernando, que estaba muy bonita entonces también, ahora está muy vieja, ya la calle San Fernando no es la misma. Si bien es cierto que puede resultar una ardua tarea de análisis, en ocasiones ni siquiera exitosa, determinar qué ha llevado al hablante a rechazar un sujeto determinado y en su lugar utilizar uno indefi nido, no lo es acceder a la correcta descodifi cación del mensaje, es decir, el contexto cuenta con los elementos necesarios para interpretar un tú, por ejemplo, como no referencial. 71 La desfocalización del centro deíctico personal en el habla de Sevilla 3. ELEMENTOS CONTEXTUALES QUE FAVORECEN LA DESFOCALIZACIÓN Algunos procedimientos gozan de esa indefi nición por sí solos: se, hay que + infi nitivo o las propias construcciones de infi nitivo (lo que no impide que aparezcan en contextos semejantes a los del resto de procedimientos). Otros, sin embargo, tienen una lectura habitual [+ defi nida] que se anula en combinación con ciertos elementos en el enunciado. Son fundamentales por tanto las estructuras condicionales, causales (pues los procedimientos desfocalizadores son especialmente frecuentes en los contextos argumentativos) adversativas y consecutivas para establecer planteamientos hipotéticos, razonamientos, desacuerdos o consecuencias con carácter general. /9/ (C2V3.135) Cuando uno note el reventón, frenar. Entonces sí que está uno perdido, según dicen. /10/ (M1H4.103) Si te vas por la parte de…de esto, avenida Mirafl ores, Pino Montano, por esa parte, eso creo yo que hace diez años, prácticamente era campo. Entonces ahí sí puedes edifi car tú pisos altos porque la estética no la…Es una barriada nueva. /11/ (C1V2.20) Pero, me parece a mí que a pesar de lo que yo pueda describirlo, tampoco es mi intención describirlo, porque hay tantas cosas que decir y tanto se puede hablar de la Semana Santa. /12/ (C2V2.115)Yo me acuerdo que en una conferencia de Ateneo, decían que Sevilla estaba poco más o menos que parecía las estribaciones del Kenia, ¿no? Porque había momentos que parecía que uno estaba aislado de todo, ¿no?, pero de pronto, te encuentras con cosas sorprendentes. /13/ (C1H2.75) Convence por una parte pero por otra pues se deja al hijo aislado de una misma y no le puede quizás guiar. En cuanto a los verbos, los tiempo más usados son el presente y otros imperfectivos, lo que no signifi ca que no puedan utilizarse otros y que su empleo no sea recurrente según el procedimiento. Por ejemplo, la forma se o la tercera persona del plural con valor existencial no sufren tantas restricciones de tiempo, por lo que suelen aparecer junto a verbos perfectivos o durativos. /14/ (P1H2.142-143) A mi abuelo, una vez que vino aquí le…le sacaron una navaja porque estaba en el…en la parada de autobús con mi abuela y le sacaron una navaja y le quitaron a mi abuela la cadena, que era una cadena de oro con los apliques, le quitaron. /15/ (P3V2.406) Vamos a ver, los puestos de melones se ponían en la calle, ¿no?, y las sandías, y entonces, los vendían. Era una cosa típica que ya se está perdiendo, ¿no? Incluso hemos encontrado algún ejemplo con el imperativo, el cual no distingue las diferencias de perspectiva temporal que existen en las otras formas verbales. De 72 MARTA LEÓN-CASTRO GÓMEZ hecho, la expresión `¡Vete a saber!´ ya muestra un uso del mismo con una segunda persona del singular desfocalizada. Alarcos (1999: 151) distingue tres condicionantes que restringen al imperativo, además de la entonación apelativa: “debe tener sujeto gramatical de segunda persona (singular o plural); ha de situarse en perspectiva temporal de presente y su oración tiene que ser afi rmativa”. No obstante, si aceptamos que no hay una relación biunívoca entre los pronombres y las personas gramaticales y que, en consecuencia, existe un tú que no hace referencia deíctica a la segunda persona gramatical, en realidad, no encontramos ningún impedimento para que el imperativo, más allá de interpelar al interlocutor, pueda referirse a un sujeto genérico en determinados contextos de habla. En /16/ los imperativos que aparecen equivaldrían a una estructura condicional del tipo: `Si te vas a Córdoba o si vas a Granada…´, lo que favorece precisamente la interpretación indefi nida: /16/ (P1V3.77) -A: ¿En qué lo noto, en el carácter sevillano? En el momento que sales fuera. La gente distinta completamente. -B: Entonces… -A: Pero vamos, que sales fuera, que…que…que no te voy a decir que te vayas fuera de Andalucía; vete a Córdoba o vete a Granada o vete a Málaga. Todavía Córdoba y Huelva, la gente es más, bueno, Huelva digamos que es una sucursal de Sevilla, pero en Málaga la gente es distinta por completo, y si ya te tiras para Córdoba y Jaén… También es frecuente la aparición de verbos modales del tipo deber, tener que, poder, etc. remiten a otros mundos posibles y desvinculan la situación comunicativa de un pasado, presente o futuro determinados (como en /10/, `Entonces ahí sí puedes edifi car tú pisos altos…´): /17/ (P1V4.113) Pues ¡ah!, poder sí se puede, claro; nunca es tarde si la dicha es buena, pero que tienes que tener mucho amor propio y decir… yo… ¡no!, se puede, ¿no se va a poder?, poder se puede… Así como el verbo ser en estructuras copulativas, especialmente en las oraciones de relativo y las construcciones de infi nitivo: /18/ (P2V3.255) Pues una caseta es dos barrotes de hierro, tres o cuatro lonas muy grandes y ya está; esa es la caseta, lo que pasa es que, claro, después los que están dentro son los que forman la caseta de verdad. /19/ (P2V4.279) Como sevillano que soy, pues el decirte que no me gusta Sevilla sería tonto el decírtelo. 73 La desfocalización del centro deíctico personal en el habla de Sevilla En el caso de los infi nitivos, cabe destacar que a menudo funcionan como sujeto de la oración principal, como en /19/. Si tenemos en cuenta que las características verbales no son condiciones sufi cientes para otorgarle un valor indeterminado al enunciado, hay que considerar entre esos otros aspectos la adición de adverbios, locuciones y sintagmas nominales precedidos de preposición, todos ellos con diversas nociones (lugar, tiempo, modo, etc.). Según Fernández Soriano y TabóasBaylín (2000: 1736), “La misión de estos constituyentes es situar la indeterminación temporal de la oración en un marco de signifi cado general o universal”. /20/ (P3V2.414) En la montaña son también muy, a ver, muy suyos, como yo también soy muy mío de Andalucía. /21/ (C1H3.85) O sea, una cosa como tú veías, bueno, tú no has visto ni yo tampoco, pero vamos, hace muchísimos años, aquí después de la guerra, las criaturas. Vamos, que aquí no había chicle…Que estaban, ¿no?, los chicles…O sea, no, que se veía un nivel de bajo, tremendo, un nivel muy bajo. También los modalizadores del tipo por supuesto o claro contribuyen a generalizar; en ellos se apoya el hablante para emitir una afi rmación como verdadera, como consabida por todos. /22/ (C1V1.9) -A: Claro, por supuesto que siempre afortunadamente tiene uno ideales porque si no, se habría terminado el mundo. O sea… -B: Claro -A: El día que deje uno de tener nuevas aspiraciones, y nuevas perspectivas, ha terminado uno. /23/ (M2H4.158-159) Quien no haya visto el Gran Poder, por ejemplo, por la calle Cardenal Espínola a las cuatro de la mañana, pues, claro, el que lo sienta, el que tenga un poquito de espíritu, pues…la vida, ¿no?, los vellos se le ponen de punta, ¿no? Finalmente, la alternancia de procedimientos desfocalizadores en una misma intervención de habla es un síntoma fundamental de que lo que se está contando tiene una carga de indefi nición personal. /24/ (P3H3.521) En fi n, mucho hay que hacer, mucho, mucho, mucho, pero, todo se hará, todo se hará. ¡Ay!, madre mía de mi alma; y a todo esto hay que estar haciendo la ropa, pero, hay que estar guisando, porque si se dijera se pone…a mí me gusta mucho coser, mucho, pero, si se dijera te pones a coser y solamente es la costura, pero no, tienes que pensar que la comida, la ropa, el chico mío, que eso parece, parece una corista. En la intervención /24/, las construcciones con el verbo haber del tipo `mucho hay que hacer´ o `hay que estar guisando´ alternan con otros desfocalizadores como se 74 MARTA LEÓN-CASTRO GÓMEZ (`todo se hará´) o la segunda persona del singular (`tienes que pensar…´) y todos ellos remiten al yo hablante; quizás el motivo para no usar la primera persona del singular esté relacionado con la idea de mostrar cierta modestia (que el receptor no tenga la percepción de que se considera imprescindible). Si prestamos atención al ejemplo /25/: /25/ (P1V2.27) Normalmente, después, los domingos por la mañana, suelo ir al mercadillo de la Alameda. Me gusta ver las cosas antiguas, el ambiente que hay. Aunque algunas veces se pone muy pesado. Demasiada gente. Después, por la tarde, solemos salir y dar una vuelta. Como suele estarsecansado del sábado, que es el día más fuerte, el que más se explota, pues, nada, volver a casa pronto. Descansar y a la lucha del fi n de semana normal y corriente. Vamos… Podemos establecer una jerarquía de procedimientos +/- defi nidos. Así, el primero de ellos, la primera persona del singular en `suelo ir al mercadillo´ es el más determinado, si tenemos en cuenta que el eje de referencia en la situación de habla es el propio yo del hablante. Le sigue nosotros (`solemos salir y dar una vuelta´), el cual se refi ere a un grupo indeterminado de personas, no especifi cado en el contexto (aunque podemos suponer que se trata de su familia o al menos de las personas de su entorno) y la forma se, en `como suele estarse cansado´ que pretende ser una afi rmación generalizadora, aunque detrás, hay un ocultamiento del yo (al que remite el adjetivo `cansado´). Finalmente, encontramos los infi nitivos (`volver´ y `descansar´), desprovistos de sujeto alguno al que referirse, así como de los rasgos de concordancia que le otorgarían un valor defi nido (no obstante, desde el punto de vista semántico inferimos que se refi eren al hablante y a su grupo). El último aspecto en el que nos detenemos es el desglose de estos procedimientos según la persona desfocalizada (desplazamiento del referente implícito de primera, segunda o incluso una tercera persona) o según posean una lectura genérica. 4. LA OCULTACIÓN DEL YO La mayoría de los desfocalizadores aquí estudiados sirven para ocultar la identidad del yo hablante en mayor o menor medida. El más habitual es la segunda persona del singular con el que, además, se consigue la inclusión del interlocutor (solidaridad de grupo). La mitigación del papel del emisor en su discurso puede estar relacionada con la protección de su propia imagen, por ejemplo para evitar una crítica. /26/ (M1H4.104-105) A lo mejor me llama mi madre y yo con la voz de sueño, ¿qué, estás dormida?, ¡anda que no duermes nada! Digo ¿pero dormir de qué? Tú te pones a ver la televisión, y estás sola, y no escuchas ningún ruido ni nada, y estás levantada desde las nueve de la mañana, que no es tampoco tan temprano, pero, vamos, si te acuestas 75 La desfocalización del centro deíctico personal en el habla de Sevilla a las seis de la tarde, o sea, si te sientas aquí a ver la tele a las seis de la tarde, pues, te quedas dormida completamente. En el ejemplo /26/, el hablante expone una situación (`Tú te pones a ver la televisión...´) a partir de la cual plantea una hipótesis (`si te sientas aquí...pues te quedas dormida completamente´), es decir, pretende convencer al oyente de que podría ocurrirle lo mismo a cualquiera en esas circunstancias. El empleo de se, que tiene una evidente carga de impersonalidad (sintáctica o semántica según la construcción), implica un mayor distanciamiento con respecto a lo dicho y con ello se consigue mayor objetividad, y uno, por su parte, es más personal y prima el deseo de ocultamiento del yo; de igual modo, con la tercera persona del singular (trátese de un sustantivo que se refi ere al hablante o del pronombre personal) también se pretende un distanciamiento. En los tres casos (se, uno y tercera persona del singular) el uso del verbo en tercera persona del singular aleja el discurso de la esfera del hablante. /27/ (C2H3.176) Porque el hecho de ser hija única llevaba a que se temía un poco que la niña saliera al colegio y cosas así. Pero, en fi n, en general, hice el aprendizaje primero, dentro de lo que es típico aquí, de un colegio de religiosas. La niña de la que habla el emisor es ella misma; relata una experiencia personal, pero seguramente sería común en la época a otras muchas mujeres, de ahí que utilice la tercera persona con un sentido generalizador. En cuanto a los relativos es posible que incluyan al hablante, ya sea de forma muy clara porque así lo indique el morfema verbal de primera persona plural: /28/ (C2H4.189-190) En el fondo creo que existen las mismas constantes que también nos hacían a nosotros, pues, luchar y batallar con un cierto aire de rebeldía que va unido no solamente a la cronología, no solamente a la edad, sino también a las inquietudes que la propia universidad plantea a los que acudimos a ella. Ya sea porque el contexto nos da la clave para entenderlo así (por ejemplo en la comparación u oposición entre dos grupos que dividen a todo el mundo, por lo que necesariamente el hablante está en uno de ellos): /29/ (P2H4.361)El que es realmente cofrade y es sevillano, la Semana Santa la vive como es realmente: una Semana Santa, la Pasión de Cristo y como es; ahora el que venga de fuera, lo verá a su manera, y a su forma de ver. En el empleo del nosotros, como ya hemos dicho, el hablante puede incluirse en un grupo de manera simbólica, por pura solidaridad con los individuos que lo conforman. En otras ocasiones, el plural es fi cticio y el hablante lo utiliza protocolariamente 76 MARTA LEÓN-CASTRO GÓMEZ en situaciones que lo requieren o lo hace para sentirse respaldado y apoyado por un grupo del que se erige portavoz. En estos casos en los que en realidad nosotros sólo incumbe al hablante, es decir, equivaldría a un yo, no hay un ocultamiento del referente en sentido estricto (sólo si lo entendemos como que queda difuminado en una colectividad). Se le ha llamado “plural de modestia7” y diluye en cierta forma la responsabilidad de las palabras del hablante en una pluralidad fi cticia. Para Haverkate (1994: 138) este uso “representa una forma mitigadora de comportamiento verbal.” /30/ (C2V4.142) Quizás la propia pregunta, en la propia formulación, en el propio enunciado, advertimos ya un poco de… casi no se necesitaría la sentencia, porque si se habla de condena, se habla de delincuente. En /30/, el primer caso de primera persona del plural, `advertimos´, pone de manifi esto un cierto desacuerdo con la pregunta que previamente ha formulado el interlocutor. El hablante pretende evitar un enfrentamiento directo con él, minimizar el reproche, a lo que contribuyen atenuantes como `un poco de´. En otros casos, con el empleo de este nosotros el hablante pretende crear modestia para salvaguardar su imagen y no resultar arrogante al oyente. En la intervención /31/, el uso de la primera persona del plural puede deberse a un deseo de expresar modestia o se trata simplemente de un rasgo de coloquialismo: /31/ (M2H2.175) Pues, nada, me levanto y yo preparo a la niña para el colegio y luego, nada, me lío con la otra. La otra se despierta, desde luego, muy tardecillo. Y nada, hacemos las cosas de la casa, salimos a la plaza, a la comida, recogemos a la niña del colegio, la atendemos. Por la tarde después de comer nos sentamos ahí un poquito, el día que viene a comer mi marido y luego, pues, nada, recogemos otra vez a la niña del colegio, las meriendas, los baños, la cena. Y ese plan hay. Finalmente las construcciones de hay que + infi nitivo y las propiamente de infi nitivo también sirven para desfocalizar el centro deíctico personal. Ambas tienen carácter impersonal. De las primeras interesa destacar, por encima de la idea de distanciamiento, que expresa una necesidad u obligación que parece que le viene impuesta al emisor, el cual suele utilizarlo en contextos donde cuenta precisamente alguna labor o responsabilidad suya (además de en parentéticos, donde desliga ciertos comentarios del resto del discurso donde sí emplea la primera persona del singular). 7. Gili Gaya (1970: 229), por ejemplo, sostiene que “nosotros representa a un sujeto singular en el plural de modestia, como el que emplea, por ejemplo, un escritor al hablar de sí mismo, diluyendo en cierto modo la responsabilidad de sus palabras en una pluralidad fi cticia: nosotros creemos en vez de yo creo.” 77 La desfocalización del centro deíctico personal en el habla de Sevilla /32/ (P2V3.251) Pues por la tarde, según a la hora que termine: si hay que hacer manteca, pues manteca, si no morcilla, y si no pues a dormir la siesta. En cuanto a las construcciones de infi nitivo son un recurso para personalizar la situación de habla, a partir de la atribución de un sujeto o la aparición de ciertas marcas (normalmente de género, como en /33/ y /34/, donde el hablante es mujer y utiliza el femenino) que remiten al yo hablante: /33/ (P2H4.365)Por eso, como voy con los niños, pues no es la misma comodidad de ir sin vestir a ir vestida e ir con niños pequeños, que siempre pues…te incomoda mucho el ir vestida de fl amenca y con niños, ¿no? /34/ (C1H1.61) Pero no sé, al fi nal, yo creo, que encontrarse con una carrera no es lo mismo que encontrarse casada, porque casada, a última hora, se casa cualquiera, pero una carrera no la hace todo el mundo. En el ejemplo /19/(`Como sevillano que soy, pues el decirte que no me gusta Sevilla sería tonto el decírtelo´.) aparecen dos referencias a la primera persona del singular, `soy´ y `me´, que nos hacen inferir que el sujeto de `decirte´ y `decírtelo´ (el infi nitivo aparece duplicado) es yo. Al hilo de esta última afi rmación debemos recordar que pese al deseo de despersonalizar la situación en el caso de los sujetos indeterminados, son frecuentes las marcas que remiten a la persona oculta bajo tal forma, es decir, conllevan un importante aporte informativo sobre los límites de su zona deíctica(ya sea el hablante, el oyente o una tercera persona) perfectamente compatible con la lectura indefi nida del discurso. /35/ (P1H1.133) Tú te tienes que preocupar la primera: de estar al día, de conocer todas las cosas nuevas, de estudiarlo todo, de saber no sólo qué tipo de aparatos utilizamos, si no por qué los utilizamos y qué hacen, ¿no? 5. LA OCULTACIÓN DEL TÚ Para la desfocalización del centro deíctico personal en el caso del interlocutor también se emplean las construcciones con se y la tercera persona del singular (con el mismo fi n de objetividad) únicamente con verbos en tercera persona del singular, con lo que consigue un distanciamiento con respecto a lo dicho y un alejamiento de la esfera del oyente. Con las construcciones de hay que + infi nitivo el hablante minimiza la fuerza del acto de habla, de manera que, se trate de un reproche, un consejo o una orden, se es más indirecto y se evita perjudicar la relación con el interlocutor (el procedimiento está íntimamente vinculado a la cortesía verbal). Por ejemplo, en una oración como 78 MARTA LEÓN-CASTRO GÓMEZ `Hay que estudiar más´, el profesor reprocha a su alumno indirectamente la falta de dedicación o responsabilidad8. Con la segunda persona del plural, como ya hemos dicho, no se produce un ocultamiento del tú referencial, sino que queda incluido en un grupo que, en su conjunto, sí puede considerarse indeterminado. Y en cuanto al nosotros inclusivo, se dan diversos casos. Puede que la inclusión sea real y el oyente esté dentro del grupo del hablante o puede que su integración sea simbólica, que el emisor lo utilice como una estrategia para conseguir algún fi n (convencerlo de una opinión, por ejemplo): /36/ (C3V3.232) No diremos que eso es esplendor de orden, no diremos que eso es exposición de belleza, diremos que es cualquier cosa, pero no es bello. En la intervención /36/, en realidad, el hablante está valorando personalmente unas exposiciones de pintura, sin embargo, pretende infl uir en la opinión de su interlocutor y emplea la primera persona del plural para tratar de inculcarle su punto de vista al respecto. 6. LA DESFOCALIZACIÓN DE UNA TERCERA PERSONA Creemos que más allá del ocultamiento de la identidad de los participantes del acto comunicativo, es posible desfocalizar una tercera persona. Si afi rmábamos que ésta servía para distanciar al propio hablante o al oyente del discurso, el recurso a la segunda persona del singular para referirse a una tercera persona es el procedimiento inverso, es decir, se utiliza para acercar a una persona externa al plano de lo dicho (es muy frecuente encontrar en el habla ejemplos en los que el emisor habla de una persona y utiliza el tú como si se estuviera dirigiéndose a ella realmente). A este respecto, Haverkate (1994: 134) defi ende que el tú indeterminado, más allá de ser una mera variante del yo, es una “estrategia referencial típicamente generalizadora, por lo que en principio, sirve para desfocalizar la identidad de cualquier persona.” /37/ (P1H1.123) Pero ella no lo deja venir. Ella no lo deja venir porque piensa que el tiempo se va. ¡Vale!, pues entonces a…dedícate a pasártelo bien con tíos que no te vayan a herir; pero ella…es que le hiere cualquiera entonces. Y tampoco porque, realmente, a ti te puede gustar una persona mucho físicamente y de momento, pero…se rompe el encanto si en ese momento lo tienes todo, ¿no? 8. Cuando se usa para dirigirse al interlocutor, ya sea para recriminarle, animarlo o aconsejarlo, la perífrasis tiene un valor apelativo. (Gómez Torrego 1994: 37). 79 La desfocalización del centro deíctico personal en el habla de Sevilla La forma se, uno o incluso el yo son procedimientos habituales para referirse a un individuo particular aunque indeterminado: /38/ (C2V4.142-143)Un sumario, como digo, empieza con un escrito inicial que puede ser el atestado del 091, el atestado de la Guardia Civil o bien el escrito de un particular diciendo que a mí me han robado tal cosa y que puede ser fulano o bien simplemente que me han robado tal cosa, y entonces empieza la investigación sumarial. En /38/, se menciona `un particular´, es decir, de un individuo indeterminado, al que se refi eren los elementos con contenido de primera persona de singular (`a mí me han robado´). También los relativos pueden desempeñar esta función, así como los demostrativos que pueden actuar con autonomía (desfocalizadores por sí mismos) o más frecuentemente por acción de un relativo al que se refi eren y que les confi ere una carga de indefi nición. /39/ (P2H4.369) Bueno, no, para todo aquél que sea afi cionado por supuesto, pueda o no pueda; el que es afi cionado va a los toros, eso sin poder y pudiendo, va a los toros. En la intervención /40/, el valor desfocalizador del demostrativo es claramente por referencia anafórica, ya que remite al relativo, el cual es el que posee verdaderamente la interpretación genérica: /40/ (P1V2.67) Pero el que viene de fuera y se junta con gente que son de dentro, el que sabe, el que tiene un carácter alegre y sabe meterse dentro de la Feria, dentro de una reunión alegre, ése, ése sale contento. Por su parte, la tercera persona del plural cuenta entre sus dos lecturas fundamentales con un valor existencial, en cuyo caso se refi ere a `alguien´, un único individuo aunque no concreto(en /41/, el hablante especifi ca que los que `nos hablaron´ es una única persona, `la misma que nos proporcionó este piso.´): /41/ (P3H1.474-475) Fue un cambio grande, sí, fue un cambio. Y ya después, mira, nos hablaron de cambiar de aquí –la misma persona que nos proporcionó este piso– y yo ya no me quise ir. Precisamente los usos de se y uno para la desfocalización de una tercera persona están en esta línea (también pueden parafrasearse por un `alguien´). En /42/ no se tiende a interpretar uno como genérico ni como alter ego del hablante, sino que denota a un solo individuo, particular, aunque no determinado.