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Equivocadas y malditas: la conquista de América desde la obra de Rafael Sánchez Ferlosio. Dios, historia y sentido

Lanza, Henar

Abstract

Antes incluso de que la España de 1992 celebrara el V centenario del descubrimiento de América, Ferlosio había publicado en la prensa varios textos críticos sobre la conquista que luego fueron reunidos en Esas Yndias equivocadas y malditas. Comentarios a la historia. Partiendo de esta obra, planteo la pregunta de qué es la historia y cómo debería escribirse y ensayo una respuesta desde la filosofía de la historia y la crítica de la violencia de Benjamin y la identificación que hace Ferlosio de Historia, Dios, dominación y sentido, fundamento de la moral expiatoria y el principio de intercambio de bienes por valores. Para ello, desarrollaré la tesis, compartida por Ferlosio, Dussel y Lomax, de que 1492 fue el año eje entre la Reconquista de la península ibérica y la conquista de América y el año en el que Iglesia de Roma extendió su poder hasta el nuevo continente, razón por la que retrocederé hasta la fusión de Cristianismo e Imperio Romano en Nicea; a continuación presentaré la caracterización hecha por Ferlosio de la guerra escatológica, cuyo garante es Dios, y rastrearé los antecedentes estoicos del sentido. Finalmente, de la mano de Dussel, ensayaré una respuesta a la pregunta para mostrar que el discurso histórico puede ser crítico (Benjamin), transitivo (Ferlosio), congénito con su objeto (Timeo) y estar libre de la lógica del Sentido (Ferlosio) para no tener que taparse los ojos ante lo que dice (Carson).

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Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 493-512. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.23 Equivocadas y malditas: la conquista de América desde la obra de Rafael Sánchez Ferlosio. Dios, historia y sentido Wrong and damned: the conquest of America by Rafael Sánchez Ferlosio´s work. God, History and meaning Henar Lanza1 Universidad del Norte, Barranquilla (Colombia) ORCID: https://orcid.org/0000-0002-2298-3445 Recibido: 30-08-2022 Aceptado: 13-09-2022 Resumen Antes incluso de que la España de 1992 celebrara el V centenario del descubrimiento de América, Ferlosio había publicado en la prensa varios textos críticos sobre la conquista que luego fueron reunidos en Esas Yndias equivocadas y malditas. Comentarios a la historia. Partiendo de esta obra, planteo la pregunta de qué es la historia y cómo debería escribirse y ensayo una respuesta desde la filosofía de la historia y la crítica de la violencia de Benjamin y la identificación que hace Ferlosio de Historia, Dios, dominación y sentido, fundamento de la moral expiatoria y el principio de intercambio de bienes por valores. Para ello, desarrollaré la tesis, compartida por Ferlosio, Dussel y Lomax, de que 1492 fue el año eje entre la Reconquista de la península ibérica y la conquista de América y el año en el que Iglesia de Roma extendió su poder hasta el nuevo continente, razón por la que retrocederé hasta la fusión de Cristianismo e Imperio Romano en Nicea; a continuación presentaré la caracterización hecha por Ferlosio de la 1 ([email protected]). Doctora en Filosofía por la Universidad Autónoma de Madrid, profesora investigadora del departamento de Filosofía y Humanidades de la Universidad del Norte, Colombia, editora de la revista de filosofía Eidos, investigadora principal de los proyectos “Filosofía y ciencia en los diálogos de Platón” y “Heisenberg, lector de Platón”, autora de varios artículos sobre Platón y sobre historia y filosofía de la ciencia y del libro Introducción a Wittgenstein (Gredos, 2022); coeditora del monográfico “Pensar el Antropoceno desde la Antigüedad” y codirectora del proyecto “Humanidades ecológicas: poéticas híbridas ante el Antropoceno”. 494 Henar Lanza Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 493-512. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.23 guerra escatológica, cuyo garante es Dios, y rastrearé los antecedentes estoicos del sentido. Finalmente, de la mano de Dussel, ensayaré una respuesta a la pregunta para mostrar que el discurso histórico puede ser crítico (Benjamin), transitivo (Ferlosio), congénito con su objeto (Timeo) y estar libre de la lógica del Sentido (Ferlosio) para no tener que taparse los ojos ante lo que dice (Carson). Palabras-clave: 1492, Reconquista, dominación, violencia. Abstract Even before Spain in 1992 celebrated the 500th anniversary of the discovery of America, Ferlosio published in the press several critical texts on the conquest that were later collected in Esas Yndias equivocadas y malditas. Comentarios a la historia. Starting from here, I raise the questions of what history is and how it should be written and essay an answer from Benjamin's Philosophy of History and his critique of violence and Ferlosio's identification of History, God, domination and meaning, the foundation of expiatory morality and the principle of exchange of goods for values. For this purpose, I will develop the thesis, shared by Ferlosio, Dussel and Lomax, that 1492 was the pivotal year between the Reconquest of the Iberian Peninsula and the conquest of America, which is why I will go back to the fusion of Christianity and the Roman Empire at Nicaea; then present Ferlosio's characterization of eschatological war, whose guarantor is God, and I will trace the Stoic antecedents of the rage for dominance. Finally, with Dussel's help, I will try to answer the question in order to show that historical discourse can be critical (Benjamin), transitive (Ferlosio), congenital with its object (Timaeus) and free of the logic of meaning (Ferlosio) so that it does not have to cover its eyes to what it says (Carson). Keywords: 1492, Reconquest, domination, violence. 1. 1992: historia, gramática y filosofía Rafael Sánchez Ferlosio no se consideró a sí mismo filósofo y, sin embargo, fue uno de los principales lectores e interlocutores de la Teoría Crítica en España. Tampoco se consideró historiador, pero se dedicó a la tarea que Benjamin le encargó al materialismo histórico: “cepillar la historia a contrapelo” (1940:VII). A pesar de haber escrito novelas, ensayos y artículos periodísticos que le hicieron ganar todos los premios, desde el Nadal en 1955 hasta el Miguel de Cervantes en 2004 y el Nacional de las Letras Españolas en 2009, rechazó el grotesco papelón del literato. Si de algo no renegó, fue de la gramática. Y desde ella pensó. 495 Equivocadas y malditas: la conquista de América desde la obra de Rafael Sánchez Ferlosio. Dios, historia y sentido Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 493-512. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.23 Una de las cuestiones gramáticas que convirtió en herramienta de pensamiento fue el carácter transitivo o intransitivo de un verbo. La dependencia o independencia semántica respecto del acusativo piensa los objetos y acontecimientos en función de si se dejan determinar por lo que debería darles forma; según esto, el estuche que tiene la forma en vaciado del objeto que custodia sería transitivo y, en ese sentido, sensible al acusativo, frente a la intransitividad de un periódico, que tiene el mismo número de páginas todos los días independientemente de lo que ocurra en el mundo (1993:25-26). En 1992 y los años previos, Ferlosio fue uno de los escasísimos críticos de la conmemoración y celebración que el Estado español hizo del V Centenario del descubrimiento de América durante el tercer gobierno de Felipe González, ese político pragmático con “mirada tonti-astuta de gatazo castrado y satisfecho”, tal y como lo retrató Ferlosio en 1985 en El País. Para Ferlosio los pabellones de la Exposición Universal de Sevilla no eran más que enormes “cajas vacías” (2000:72), en ellas cabía cualquier cosa, no eran más que un enorme contenedor cuyo tamaño, sin embargo, era menor que las montañas de pesetas que costaron y lo único que había que hacer era rellenarlas con actos culturales. Y Ferlosio ya había escrito “La cultura, ese invento del gobierno” (1984). Todos los artículos sobre la cuestión que publicó durante los 80 y los 90 fueron reunidos por la editorial Destino, la misma que publicaba a Miguel Delibes y Carmen Martín Gaite, bajo el título de Esas Yndias equivocadas y malditas. Comentarios a la historia. Lo destacable de aquellos textos no es solo qué decían, sino también cuándo lo dijeron: fueron publicados no solo antes de las celebraciones del quinto centenario -esto es, no fueron meramente reactivos-, sino que aparecieron muchos años antes del presente auge de los estudios decoloniales y postcoloniales. En ellos Ferlosio afirma que nunca existió un Imperio Español (1988b y 1994:49), sino solo el deseo de quienes tenían envidia histórica de los que sí fueron imperios, como el británico. A aquellos españoles que fantaseaban y aún fantasean1 con un imperio sin noche y se preguntan por qué la Historia Universal no concedió a España los mismos honores imperiales (1994:49), Ferlosio responde que porque América se llenó de gentes “carentes de todo sentimiento de grandeza” (1988b y 1994:49), como los perros del Señor, Domini canes, los franciscanos, una orden con voto de pobreza. Y es que la Historia Universal la escribe el afán de dominación y este no se entiende sin la categoría estética de la grandeza –que embrujó a Ortega y Menéndez Pidal, Ferlosio 1988a–, que exige siempre escenarios embriagantes con armas, estruendo y sangre para dar forma concreta a ese espíritu abstracto de dominio. Un antecedente de esta tesis lo encontramos en Cervantes, que en El celoso extremeño escribe: Las Indias, refugio y amparo de los desesperados de España, iglesia de los alzados, salvoconducto de los homicidas, pala y cubierta de los jugadores a 496 Henar Lanza Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 493-512. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.23 quien llaman ciertos los peritos en el arte, añagaza de mujeres libres, engaño común de muchos y remedio particular de pocos (1993:9). No satisfecha con la exposición universal de Sevilla, aquella España del 92 también fue la sede de los Juegos Olímpicos de Barcelona –una ciudad cuya transformación de aquellos años retrató mejor que nadie Eduardo Mendoza–. Mucho antes de que aquella inflamación reventara y extendiera la infección por todo el cuerpo, Ferlosio había escrito en 1978 los primeros versos de algo que Agustín García Calvo terminó y a lo que Chicho Sánchez Ferlosio puso voz y guitarra y convirtió en la canción “A contratiempo”, en la que se conminaba a las tres carabelas de Colón a volver atrás diciéndoles “¡no hagáis historia!”. De eso trata este texto: de la historia, qué es y cómo se hace. 2. La pregunta “Sometimes I think language should cover its own eyes when it speaks” Anne Carson, Norma Jeane Baker de Troya, History of war: lesson 3 La transitividad gramatical y el cuidado del acusativo tienen un buen interlocutor en el Timeo, el diálogo en el que Platón escribió que “los discursos están emparentados con aquellas cosas que explican” (ὡς ἄρα τοὺς λόγους, ὧνπέρ εἰσιν ἐξηγηταί, τούτων αὐτῶν καὶ συγγενεῖς ὄντας: 29b). La belleza de la expresión reside en syngeneîs, que hace referencia a compartir un mismo origen: el discurso y su objeto son congénitos. Y el verbo ser es aquí deber: los discursos tienen que nacer con aquello sobre lo que hablan, sobre como si el discurso se posara transitivamente sobre su objeto para que este le diera su forma, su del objeto para que se vuelva su del discurso, para que las palabras sean estuche de lo que dicen y el lenguaje no tenga que taparse los ojos cuando habla. A partir de este trenzado de Ferlosio, Carson y Platón planteo la pregunta: ¿qué forma tendría que tener el discurso sobre el descubrimiento y conquista de América a partir de 1492 para que ambos, discurso y objeto, sean congénitos y el lenguaje no tenga que taparse los ojos cuando escribe la historia? La finalidad es que no se nos escape la verdad, que “la imagen irrecuperable del pasado” no desaparezca porque el presente no se reconoce en ella, tal y como propone Benjamin en su Tesis V sobre la filosofía de la historia; que la verdad se exprese como pensamiento contra la injusticia, tal y como defienden Adorno y Horkheimer en Dialéctica de la Ilustración; que podamos escribir una historia crítica, transitiva y sensible a su objeto que no asista imperturbable a la dominación, el exterminio, el saqueo y la herencia de aquello una vez que 497 Equivocadas y malditas: la conquista de América desde la obra de Rafael Sánchez Ferlosio. Dios, historia y sentido Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 493-512. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.23 el cortejo triunfal se llevó consigo el botín que hoy conforma los bienes de cultura, que siempre son de barbarie (Benjamin 1940:VII). 3. 1492, año eje: de la Reconquista a la conquista de América “El mundo que vais a hacer, más os valiera no verlo” A contratiempo 1492 fue el año en que la fe católica se consolidó en la península ibérica y se extendió por el mundo gracias a la confluencia de cuatro factores: la Reconquista de los territorios ocupados por los musulmanes desde el año 711, la expulsión de los judíos, “la consolidación del Consejo de la Inquisición como uno de los más poderosos Consejos del Estado” (Rodríguez Alvarado 1999:145) y el descubrimiento de América. La tesis de Ferlosio es que las concepciones propias de la Reconquista “se hicieron extensivas a los descubrimientos” en América de manera insensible (1994:145) y que para comprender el descubrimiento y conquista de América es necesario tener en cuenta el papel de la Iglesia católica en las tierras conquistadas y su vínculo con la administración real, porque la Iglesia católica se había convertido en otra más de las muchas dependencias administrativas del Estado. Ferlosio señala que la tradición política y jurídica vigente durante la Reconquista entre los príncipes cristianos de las monarquías de la Península Ibérica continuó “insensiblemente sobre los descubrimientos” (1994:144) en América y son varias las ocasiones en las que insiste en este carácter “insensible” de esa continuidad histórica (1994:146-147), haciendo así visible lo invisible. El núcleo de la tesis también es defendido por el hispanista de Oxford Derek W. Lomax en The Reconquest of Spain (1978; La Reconquista, 1984), donde sostiene que esta era una ideología inventada por los hispano-cristianos durante el reinado de Alfonso III (866-910) que convirtió a Castilla en una sociedad para la guerra, “una máquina militar dinámica que funcionaría bien siempre que hubiera tierras que conquistar” (Lomax 2000:12). Sin embargo, cuando tras 1492 ya no quedó en la península territorio musulmán por conquistar y la bestia seguía exigiendo alimento, la reina Isabel I de Castilla, que tras la toma de Granada se había ganado del papa Alejandro VI el título de “la Católica”, dispuso lo necesario para abastecer la expedición de exploración de Cristóbal Colón, puesto que “la hipoteca de la corona española era asfixiante” (Rodríguez Alvarado 1999:166), y así fue como el descubrimiento de América amplió el territorio conquistable. Según Lomax: “Sólo España era capaz de conquistar, administrar, cristianizar y europeizar las populosas zonas del Nuevo Mundo precisamente porque en el curso de los siete siglos anteriores había organizado 498 Henar Lanza Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 493-512. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.23 su propia sociedad con la finalidad de conquistar, administrar, cristianizar y europeizar a los habitantes de Al-Andalus (2000:12). La inercia de 700 años de guerra cristiana contra los infieles no podía frenarse en seco y extendió su afán de dominio a los territorios de ultramar y, en menos de 50 años, la sociedad castellana conquistó “casi todo el territorio entre Tejas y Argentina y organizó el cuadro de la vida política, religiosa, social y económica en que aquel discurriría a partir de entonces” (Lomax 2000:12). Tanto Ferlosio como Lomax visibilizan la continuidad entre la Reconquista ibérica y la conquista americana. Pero no solo ellos. En 1994, el mismo año en el que Ferlosio publica en Madrid Esas Yndias, Enrique Dussel publica en Buenos Aires 1492. El encubrimiento del otro. Hacia el origen del “mito de la modernidad, donde sostiene que, si bien en 1492 Cristóbal Colón era el mercader del Mediterráneo, en su segundo viaje, en 1493, se convirtió en un guerrero, porque las carabelas que salieron de Sevilla para cruzar el Atlántico llevaban cañones y otras armas y 1.500 hombres, en su mayoría a sueldo de sus altezas: “Son soldados que, estando “desocupados” después de la toma de Granada de los musulmanes, los reyes los “emplean” para sacárselos de encima: los envían hacia las Indias. Termina la “Reconquista” comenzada en 718, y se inicia inmediatamente la “Conquista” (1994:28). Entonces tenemos que Lomax en Inglaterra, Ferlosio en España y Dussel en Argentina defienden la misma tesis, si bien con énfasis distintos según sus respectivos intereses, y esas tres perspectivas son las que voy a tejer en un solo texto. 4. Nuevas tierras, nuevos infieles, la misma iglesia: Cristianismo e Imperio En abril de 1493 Colón desembarcó en Barcelona y en mayo el papa Alejandro VI emitió la bula Inter Caetera, que concedía a los reyes de Castilla –y a sus sucesores–, que acababan de coronar la Reconquista con la toma de Granada y la expulsión de los judíos, el título de legitimidad por derecho absoluto y perpetuo sobre las tierras descubiertas o por descubrir. Este “por descubrir” es lo que Ferlosio llama “anticipación abstractiva” (1994:154-155), el resultado de trasladar irresponsablemente los derechos de reconquista de los príncipes cristianos en los repartos de su guerra contra los musulmanes a los territorios aún no descubiertos en América, lo que transformó el descubrir en conquistar. El fenómeno de la anticipación abstractiva está unido a la transfiguración de la imagen y el concepto de infiel, que determinó que solo el poder temporal Cristiano tenía legitimidad para conquistar (Ferlosio 1994:156). El éxito del 499 Equivocadas y malditas: la conquista de América desde la obra de Rafael Sánchez Ferlosio. Dios, historia y sentido Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 493-512. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.23 cristianismo en América Latina consistió entonces en ampliar los terrenos de la Administración Romana. “La Cristianización del Nuevo Mundo no era ganar nuevas gentes para la fe de Cristo, sino más bien nuevos territorios para la Santa Madre Iglesia Católica, Apostólica, pero sobre todo, no lo olvidemos, Romana” (1994:40-41). Hagamos caso del énfasis de Ferlosio (nacido, por cierto, en Roma de madre italiana) y ampliemos este punto. Para ello seguiremos la petición que le hace Timeo a Sócrates de ir hacia atrás (pálin, Timeo, 17b). En God&Gun. Apuntes de polemología, libro VI Ferlosio hace un análisis que permite sostener que el acontecimiento de la historia del cristianismo es el Concilio de Nicea, celebrado en el año 325 en Asia Menor. La razón es que fue el primer sínodo ecuménico que reunió a todos los obispos cristianos, católicos y ortodoxos, con el fin de poner fin a las divisiones en el seno de la Iglesia. Como resultado se fijó la jerarquía en diócesis, respetando la superioridad de Roma, Alejandría y Antioquía. El hecho de que el concilio fuera apoyado por el emperador romano Constantino marcó el punto de inflexión a partir del cual puede hablarse de la concomitancia de la unidad y unicidad del Imperio y de la Iglesia Cristiana, “engrandecida y al mismo tiempo capitidisminuida por el favor imperial” en un fenómeno de “convergencia casi asintótica” (Ferlosio, 2008:215). Como Zeus a Metis, el Imperio fagocitó a la Iglesia. El hecho de que Constantino elevara a la Iglesia a sujeto de derecho tuvo como consecuencia el estrechamiento de “las exigencias internas de unidad doctrinal, orgánica, jerárquica y, nótese, también territorial, de la Iglesia” (Ferlosio 2008:213). Esto puede ser interpretado en dos sentidos: bien como el momento en que el cristianismo se une al poder, bien como el momento en el que el Estado se sirve de la religión como instrumento de dominación (Ruescas, 2016:208). Las consecuencias del concilio de Nicea explican que, en la conquista de América, la subrogación se ponga al servicio de la dominación: Dios se subroga en el Emperador, que a su vez se subroga en Hernán Cortés, que escribe cómo utiliza la antropofagia de los indios para castigarlos en nombre de Dios, abriendo su relato con las palabras “y ofreciose”, lo que, según Ferlosio, sugiere que urde el episodio “de forma tal que la religión le rinda el máximo provecho como instrumento de dominación” (1994:10). Cuando Hernán Cortés porta el estandarte negro con una cruz roja y el lema “Sigamos la cruz y con esta señal venceremos”, se ve a sí mismo como el emperador Constantino fundando la “Nueva Cristiandad de las Indias” (carta de Torquemada al arzobispo de Lima citada por Dussel 1994:42). En los episodios protagonizados por Cortés se ve cómo Nicea, acontecimiento que tuvo lugar en Asia, permite que la Iglesia católica se replique en América, que Roma sustituya a Delfos como ónfalos del mundo y que el Dios judeocristiano destrone a Apolo, Zeus y todas las divinidades paganas. 500 Henar Lanza Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 493-512. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.23 El fenómeno de la subrogación leído a la luz de la tesis VI de Benjamin muestra que el peligro amenaza a quienes lo reciben y al patrimonio de la tradición es uno y el mismo: “prestarse a ser instrumento de la clase dominante” Cuando Cortés conquista Tenochtitlán no solo funda el Virreinato de la Nueva España, sino que, lo más importante, también extiende el poder de Roma al otro lado del océano Atlántico. 5. Guerra escatológica, guerra santa “fights aren’t about anything except being right, are they?” Anne Carson, Norma Jeanne Baker de Troya, p.92. Una vez mostrada la importancia del concilio de Nicea en el descubrimiento y conquista de América, retomemos el tándem interpretativo Lomax-Ferlosio. La idea de cruzada, “una guerra santa emprendida por motivos religiosos (entre otros, naturalmente), autorizada por la Iglesia” (Lomax 2000:10) no aparece del lado cristiano hasta el siglo XI. Según los dos tipos de guerras que Ferlosio diferencia en God&Gun, la guerra santa –bien la cruzada, bien la yihad– es una guerra escatológica, cuyos atributos principales son el ser propia de las religiones monoteístas y universalistas con Verdad Revelada y que su victoria es decidida por Dios (2008:133). Por oposición, la guerra entre partes o entre hombres es lo que Hegel llama Verwicklungen, enredos, y en el castellano previo a la segunda mitad del siglo XV se llamaba “volliçios” hasta que Isabel la Católica acabó con ellos y empujó a Castilla en la Historia universal. Mientras que en la guerra entre partes la función de Dios es garantizar el veredicto y que el vencido acate la victoria del vencedor, en la guerra escatológica su función es la de garantizar la victoria (Ferlosio 2008:258). Esta distinción es procedente porque parece haber “una relación de congruencia entre la inaplicabilidad de la Escritura para decidir sobre la “guerra entre partes” y la invención de la “guerra escatológica” (Ferlosio 2008:134). Debido a que la Biblia no podía decidir en el caso de guerras entre dos bandos análogos, en el siglo XI hubo que inventar las cruzadas, la guerra santa o, en terminología de Ferlosio, escatológica. Como ejemplo de guerra en la que la divinidad tiene la función de sancionar el derecho mediante el “veredicto de las armas”, Ferlosio pone la batalla de Siffín (Siria, 657) decisiva en la historia del Islam porque lo dividió en tres grupos: los seguidores de Otmán, el califa asesinado antes de la batalla, que son los omeyas; los seguidores de Alí, los alíes o chiíes; y los que se salieron de la batalla, los jawariŷ (2008:130-134). Cuando uno de los tres bandos ensartó las hojas del Corán en sus lanzas para parar la batalla y que no murieran más fieles en nombre de Alá, se produjo la contradicción: si Dios es la suprema instancia a 501 Equivocadas y malditas: la conquista de América desde la obra de Rafael Sánchez Ferlosio. Dios, historia y sentido Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 493-512. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.23 la que se sometían las querellas de derecho en las que la palabra de los humanos es insuficiente “y esa instancia divina dicta sentencia pronunciándose a través del “veredicto de las armas”, el hecho de suspender tal veredicto parando la batalla antes de la manifestación de la victoria es un agravio a Dios y a su justicia, porque supone anular el fallo para volver a confiarlo a la justicia humana. De ahí que la protesta de quienes rechazan la interrupción de la batalla es que hay que dejar hablar a Dios mediante la victoria: “¡Ninguna decisión antes que la de Alá!” (Ferlosio 2008: 131-132). (La batalla del Siffin muestra que los hombres aman más la verdad que el conocimiento, pues la verdad no es más que algo “falso, pero seguro” (Ferlosio, 1993:29) tal y como se ve en que su escolta no sean estudiosos, sino soldados). Aplicado a la conquista española de América y a la transformación del concepto de infiel, tenemos que solo el cristianismo se considera un poder legítimo, lo que se plasma en el desarrollo de los argumentos de las justas causas de la guerra contra los indios de Juan Ginés de Sepúlveda. Y aquí es donde Ferlosio hace el diagnóstico fundamental, que cito completo: una de las cuestiones más graves de la polemología es la que debe tomar por punto de partida ese desplazamiento o transición desde la concepción antigua que tomaba por criterio de lo “justo” o “injusto” de la guerra el respeto de un principio de origen religioso entre hombres y hombres explicitado en muy precisas convenciones rituales entre las partes en conflicto hasta la concepción relativamente más moderna que adoptó por criterio de lo “justo” y lo “injusto” de la guerra la determinación “objetiva”, fundada en el contenido material en sí, de “quién tiene razón” (2008:143). Lo que determina si la guerra es justa no puede ser la causa que la provoca, sino un reglamento previo, porque remitirse a la causa implicaría volver al criterio de tener razón. Y la virtud y la moral, tal y como advierte Max Weber en La política como profesión, siempre se han utilizado como instrumento para tener razón, esa pasión pseudoética. Cuando se tiene la convicción de ser bueno, la consecuencia es la satanización del adversario, que se convierte en un sin Dios y, una vez que este representa el mal y es deshumanizado, todo está permitido contra él (Ferlosio 2008:273). Esta identificación del adversario con El Mal da lugar a lo que desde el siglo XX se llama “guerra total”, que no se reduce al enfrentamiento de dos o más ejércitos profesionales, sino que se amplía a “poblaciones enteras, masas alentadas a matar o a morir por ideales (la patria, la nación, la libertad, la justicia) que exigen el sacrificio completo y la destrucción completa del enemigo, encarnación ya no de un interés contrapuesto, sino del mal (la tiranía, la barbarie, la raza malvada” (Magris, 2007:127). 508 Henar Lanza Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 493-512. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.23 Ferlosio reconoce que sí “hay sujetos empíricos tan especialmente dotados para la depredación y el predominio que han causado en algunos la impresión, por lo demás perfectamente mítica y supersticiosa, de que la propia Historia Universal los ha elegido para sus más altos designios” (1994:28), como ocurre con Hegel ante la visión de Napoleón montando a caballo. Según Ferlosio, contar la historia desde el punto de vista del vencedor haciendo del sujeto empírico el protagonista único de las hazañas responde a un modelo épico propio de los textos escolares de finales del siglo XIX y comienzos del XX, en los cuales los hechos eran elaborados de forma que “los dejaba ya dispuestos para saltar directamente al comic” (1994:15). Independientemente del acuerdo o desacuerdo con esta tesis, merece recordar que si bien los personajes clásicos de las historietas nacieron justo antes de la Segunda Guerra Mundial (Superman en 1938 y Batman en 1939), su edad de oro llegó justo después de ella. La pregunta final de este apartado entonces es: ¿cómo sería una historia sin sentido? Más aún, ¿sería posible? A partir de los textos de Ferlosio se puede pensar que su respuesta sería que debido a que el no tener sentido es el atributo principal de la felicidad, esta carece de contenido histórico y no tiene “nada que contar” (2008:304). Si nos preguntamos quién no tiene historia y, por lo tanto, no tiene nada que contar, podemos encontrar una respuesta en El Danubio, de Claudio Magris: las “naciones sin historia” serían las comunidades que no han pasado con violencia sobre las demás, como Eslovaquia (2007:205-206). Esta tentativa de respuesta tiene presente lo que Benjamin escribió en “El narrador” sobre la experiencia del enmudecimiento, del no poder contar, que surgió tras la Primera Guerra Mundial: “¿No se observó al acabar la guerra que la gente volvía enmudecida del frente?” (2009: 42). Ni olvidamos ni confundimos: no siempre el no contar es no tener qué, sino, en ocasiones, no poder. 10. Para que el lenguaje no tenga que taparse los ojos: Modernidad y mito “If you pick a flower, if you snatch a handbag, if you possess a woman, if you plunder a storehouse, ravage a countryside or occupy a city, you are a taker. You are taking” Anne Carson, Norma Jeanne Baker of Troy, History of war: lesson 3 Intentemos finalmente responder al reto inicial de cómo hablar del descubrimiento, conquista y colonización de América de forma que objeto y discurso sean congénitos. tal y como propone el Timeo, y el discurso tome la forma del objeto, sea transitivo con él, se deje determinar por él, tal y como 509 Equivocadas y malditas: la conquista de América desde la obra de Rafael Sánchez Ferlosio. Dios, historia y sentido Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 493-512. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.23 propone Ferlosio, y la historiografía tenga la oportunidad de ser crítica y constructiva, tal y como propone Benjamin. Ferlosio considera que el descubrimiento “reactivó” el furor de dominación de eso que llama indistintamente Dios o Historia Universal, que fue una “fábrica de sufrimiento, esclavitud y, gracias al criollaje, perpetuó el sufrimiento, la esclavitud, la desigualdad, la pobreza” (1994:55). El furor de dominación no se limitó a finales del XV y principios del XVI, sino que encontró la forma de perpetuarse a través de tres mecanismos. El primero fue el de las uniones de los conquistadores con las indígenas, nunca al contrario. Ferlosio cuestiona la “fusión de razas” (1994:37-38), pues lo que se ha llamado “mestizaje americano” fue siempre asimétrico, por lo que solo puede hablarse de “violación” de las conquistadas por los conquistadores, de las dominadas por los dominadores, de las siervas por sus amos, “la hembra blanca permaneció, étnicamente, siempre virgen” (1983b y 1994:38). El hombre blanco se unió con la mujer india, pero la mujer blanca nunca se unió con el hombre indígena. En el caso de Hernán Cortés, cuando llegó a México le entregaron 20 mujeres, entre ellas la Malinche. En referencia a la erótica latinoamericana, Dussel escribe: “La totalidad mundana es constituida desde un ego fálico y la mujer queda definida como un objeto pasivo delimitado en cuanto no-yo: no-falo o castrada. A la mujer le queda la posición de dominada y reducida al no-ser en o ante la Totalidad-masculina”(1977:60). Las mujeres son entonces doblemente dominadas, en tanto que indígenas y en tanto que mujeres. Una vez que también la sexualidad india es colonizada, se torna “puramente masculina, opresora, alienante, injusta” (Dussel 1994:51). El segundo mecanismo que perpetuó esa dominación fue la complicidad de las élites locales, tal y como sostiene el antropólogo colombiano y teórico del desarrollo Arturo Escobar (1998) a la hora de explicar cómo se construyó el llamado “Tercer Mundo”, lo que se complementa con la hipótesis de Dussel de que desde los conquistadores y sus descendientes criollos y mestizos, las elites dominantes tienen “introyectado” en su mismo ser “el ser del dominador” (1994:31 n. 45). El tercer mecanismo, según el hispanista y profesor de Cambridge Peter Bakewell (1995) fue la administración y la burocracia que los Reyes Católicos instalaron en América pocos años después de la llegada de Colón (p.298). A pesar de estos mecanismos de dominación, o precisamente por ellos, Ferlosio llama la atención sobre la aceptación acrítica de la expresión “encuentro de dos mundos”, que considera un eufemismo vacío de sentido y propone sustituir por “encontronazo” (1994:42-48). Según Dussel, aquella expresión nació de las élites criollas (1994:63) a pesar de que el mundo azteca “fue destruido en su estructura esencial” (1994:45). El concepto de “encuentro” es encubridor porque oculta la dominación del “yo” europeo, de su “mundo”, 510 Henar Lanza Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 493-512. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.23 sobre el “mundo del Otro”, del indio, de ahí que titule su obra 1492. El encubrimiento del Otro. Basándose en la ética del discurso de Karl-Otto Apel, Dussel niega que lo que se conformó fuera una “comunidad argumentativa”, caracterizada por el respeto a los miembros como personas iguales, sino que fue una relación asimétrica en la que el “mundo del Otro” fue excluido de toda racionalidad y validez religiosa posible, basándose en una argumentación encubiertamente teológica: la superioridad, reconocida o inconsciente, de la Cristiandad sobre las religiones indígenas (1994:61). Para España 1492 fue el año en el que América se convirtió en su despensa (Lomax 1984; Dussel, 1994; Ferlosio, 1994). La colonización es una figura económico-política que viene del Imperio Romano y según Dussel, América Latina fue la primera colonia de la Europa moderna. El primer proceso europeo de civilización o modernización fue colonizar la vida cotidiana del indio, subsumir o alienar al Otro como “lo Mismo”, no ya como objeto de una praxis guerrera, “sino de una praxis erótica, pedagógica, cultural, política, económica, es decir, del dominio de los cuerpos por el machismo sexual, de la cultura, de tipos de trabajos, de instituciones creadas por una nueva burocracia política, etc., dominación del Otro” (Dussel, 1994:49). La única reparación posible de todo aquello que fue aplastado por la Historia, lo que Benjamin llama “una oportunidad revolucionaria en la lucha por el pasado oprimido” (1940:XVII), reside en la interpretación. Terminemos así entonces. Dussel interpreta 1492 como el momento en el que América se convierte en la primera “periferia” de Europa y diferencia entre “la Modernidad” y “el mito de la Modernidad”, el cual interpreta el sufrimiento del Otro, el conquistado, el colonizado, como el sacrificio necesario de la modernización, lo que Ferlosio llama “moral expiatoria”, de modo que el sujeto moderno quede libre de culpa (Dussel 1994:70). Lo que nace en 1492 es, entonces, un mito, pues la Modernidad no nace hasta 1502 (Dussel 1994:32), año en el que el italiano Americo Vespucci, auspiciado por Portugal, regresa a Lisboa y se convierte en el descubridor de América, la cuarta parte del mundo, tras Europa, Asia y África, tal y como escribe a Lorenzo de Medici en una carta que se publicará en 1504 con el título de Mundus Novus. 511 Equivocadas y malditas: la conquista de América desde la obra de Rafael Sánchez Ferlosio. Dios, historia y sentido Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 493-512. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.23 Referencias bibliográficas: Adorno, Th. y Horkheimer, M. (1997). Dialéctica de la Ilustración. Fragmentos filosóficos. Madrid: Trotta. Introducción y trad.: J. J. Sánchez. Aristóteles (2000). Política. Manuela García Valdés (trad.) Madrid: Gredos. Bakewell, P. J. (1995). Conquest after the conquest: the rise of Spanish domination, en Richard L. Kagan & Geoffrey Parker (eds.) America, en Spain, Europe, and the Atlantic world, pp. 296-315, Cambridge. Benjamin, W. (1940). Über den Begriff der Geschichte. Recuperado de: https://www.textlog.de/benjamin-begriff-geschichte.html Benjamin, W. (2009). Obras Libro II vol. 2. Jorge Navarro (trad.). Madrid: Abada. Benjamin, W. (2010). Obras, libro II vol. 1. Jorge Navarro (trad.). Madrid: Abada. Carson, A. (2021). 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