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El Canal de los suspiros presos

López-Canti Morales, José Enrique

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20 DOCUMENTOS de ARQUITECTURA y PATRIMONIO. eDap 01 Trabajar y vigilar. / Montaje de jelc a partir del fondo fotografi co de ECP. Gonzalo Acosta. RMHSA. 21 El Canal de los suspiros presos José Enrique López -Canti Nuestra asignatura docente de 3º curso, pese a desarrollarse en un espacio académico de reducida duración, ofrece una oportunidad sin igual a la vista de sus contenidos de revelar la alta densidad con la que la arquitectura y el proyecto –y sus futuros profesionales ahora en formaciónpueden operar sobre el vasto territorio. Hoy más que nunca, en una titulación que en el contexto europeo tiende a reducir espacios de todo tipo, y todo tipo de espacios, densifi car el calado de las materias, abrirlas a su tiempo presente y mostrar –apenas asomándosesu campo posible, es un ejercicio docente ineludible ante nuevas e inmediatas circunstancias de cambio. Las condiciones que unen de esta manera a la Arquitectura y el Patrimonio son en sí problemáticas bajo estas circunstancias y cualesquiera otras con encuadre presente, por lo que la decisión del campo de maniobras sobre el que se opera con estos contenidos docentes, supone ya una parte notable del entendimiento, a nuestro parecer, que la asignatura ha de llevar a cabo bajo la amplia idea de grupo universitario. En el caso del Canal del Bajo Guadalquivir –Canal de los Presos, en su reciente y tímida señaléticase concentran factores anteriormente insinuados: Territorio; sí, pero de sustancias materiales, temporales, sociales y patrimoniales cuando menos agitadas, literalmente en (necesaria) construcción. A la vez, territorio acompañado con marcas de su propio tiempo, que establecía la única oportunidad de acortar distancias entre los parlamentos cívicos y las aulas, ya que el tradicional desenlace y desencuentro con la producción política de imaginarios se devolvía en tiempo real con acciones humildes pero en defi nitiva, espacializadoras, derivadas de una voluntad legislativa, encuadrada bajo la vaga Ley de la Memoria Histórica, en la que se percibe una generalizada actitud de desentreno social y que tiene su anécdota docente más representativa en aquel grupo de estudiantes mexicanos que se interesaron durante el curso de forma inmediata por la fi gura de Durruti y les tocó inventar(iar) el Canal a su paso por la barriada de Torreblanca. El Canal no es una sola cosa; y esto ya responde por satisfacción plena a la pertenencia a los proteicos espacios del patrimonio, la arquitectura y el proyecto. Y a pesar de su primera condición sustantiva y técnica, que es la de la continuidad material, por el principio de que transporta agua en forma de cauce de un punto a otro del territorio en un discurrir de más de una centena de kilómetros, su fi gura está llena de lapsus aunque el agua, en la actualidad, siga corriendo y fertilizando. Su fi liforme trazo visto por pájaros primero - aviones y satélites más tardees la parca escritura de una historia más espacial que nunca, pues aúna a su fi jación al territorio, sus grandes demonios milenarios. En él, están presentes todos los abanicos políticos de la historia re- 22 DOCUMENTOS de ARQUITECTURA y PATRIMONIO. eDap 01 ciente; entre regencias, monarquías que se marchan, dictablandas, repúblicas y dictaduras se evacua su cúbico metraje al hilo de una teta vertebradora que como Bajo Guadalquivir se pierde en el curso del tiempo en mares anticipados, en tiempo geológicos. No es de extrañar que sea el aparato represor del primer tramo de la dictadura (1937-45-48) quien encuentre oportunidad de prolongar su trazado regando injusticias a izquierda y derecha de su manual avance, en un escarbado hecho a mano prolongada de-pico-y-pala que representa una sofi sticada invención tecnológica más de los salvajes regímenes impuestos por la fuerza y desarrollados inicialmente por el clima del terror. Al fi nal, se trata de un proceso de codifi cación (lectura) territorial, cuyo olvido máximo quedaría resumido en visualizar sólo el efecto de la causa. Para la gran obra civil ésta ha sido su continuada identidad de barbarie en el tiempo de la civilización; la cruz de una moneda que no tiene cara. Aquí la paradoja del olvido no se asocia con la pérdida o la desaparición objetual; su ruina o enterramiento desmenuzado en capas propias del registro arqueológico. La presencia perdura; aún más, la función original se mantiene y sin embargo, la ilegibilidad (esa codifi cación que se deteriora e impide lecturas e interpretaciones atentas) aumenta con el paso del tiempo de generación en generación. Fue siempre así; desde la minería romana (de la que el régimen de la dictadura adoptará algunos vocablos del estatus laboral, como libertos, extendiendo un proyecto salvaje que protege valores en términos absolutos de vigilante de la civilización), a las galeras cervantinas. Imagen ésta última muy completa del trabajo-esclavo como condena: un remo que se hunde en la mar una y otra vez y que se borra al instante cual raya en el agua, desplazando el navío -heterotopía por excelenciadel que tampoco quedan huellas de la derrota seguida; condena y olvido son en esta secuencia instantáneas, van solidarias y, por extensión, son tecnológicamente perfectas como sistema de castigo. Y en este sentido el Quijote, es la operación inversa de la condena a galera, que resiste por escrito a ese desatino: lo importante no es que los molinos sean o no gigantes; sino que mañana, seguirán estando allí, en el mismo sitio, con la toponimia y forma intactas; es el derecho al nombre y al testigo compañero que tan problemático resulta en la sociedades modernas acosadas por regímenes no democráticos; y Quijote no pasa desapercibido un solo kilómetro de su camino. Si la tierra lo tragara, siempre habría sido visto un poco antes Visita de obra. / Montaje de jelc a partir del fondo fotografi co de ECP. Gonzalo Acosta. RMHSA. 23 por alguien, por alguien incluso que está fuera de la novela y esa es su libertad contraria al sufrimiento de la galera: en la lectura del Quijote, presente y memoria son un acto único. Pero, qué camino está libre de esclavos, qué ferrocarril libre de presos, qué túnel no esconde esqueletos es algo que se ha comprendido políticamente de forma muy reciente y las infraestructuras han tenido que aguardar el último tercio del siglo XX –al menos en Españapara brindarse ese aire democrático que permite cruzar a los animales la vía del tren de alta velocidad sin ser atropellados. Hay pues una doble encomienda docente a la en otras páginas llamada “expedición” al Canal. De un lado su oportunidad presente-futuro de espacializar un territorio que convocado en el seno del Guadalquivir y su milenaria antropización apuesta con carácter ganador a la comprensión didáctica del patrimonio en el espacio universitario. Ingeniería como monumentalidad, agri-cultura, espacio productivo, paisaje material/mental, justicia, campo poético, fi jación poblacional o construcción de costumbre popular son sólo algunos de los contactos inmediatos que facilita este conocimiento; pero la tecnología de represión de masas por la vía del trabajo esclavo, no es un fi lamento cualquiera de este tejido fascinante, ya que sus hebras han dado forma a partes sustantivas de nuestro actual territorio y nuestra presente ciudad, formas habitacionales que han tenido su origen en la acampada de familiares desgraciados de los que la ciencia urbana se ha olvidado por inverosímil. Sin embargo –no podía ser de otra manerano hay en los estudiantes un duelo compungido, ya que el curso de la infraestructura es celebrado para el presente que desea todo proyecto, descubierto para la habitación y el ocio ciudadano; pero se obtiene a la misma vez un conocimiento más preciso, una lectura más desplegada, que asume más tiempos y más fuentes de ingenio, siendo este segundo aspecto el que cierra el trabajo encomendado, que por su duración, difícilmente será más rentable en un espacio como el universitario. En 1939 el jefe del Servicio Nacional de Prisiones era el general Máximo Cuervo, cuyo nombre propio tanto como su apellido se prestan con facilidad a la ironía del cargo desempeñado. “Disciplina de cuartel, seriedad de banco, caridad de convento” era el lema de la institución que presidía; heterotopía sobre heterotopía, el bálsamo terapéutico de la prisión y el trabajo como reeducación y motor de redenciones la recibieron entre miles, todos los trabajadores-presos del Canal por aquella época, cuyo último campocárcel de trabajo se cerró en 1962, al pie de la Nacional IV, en los Merinales, término ya de Dos Hermanas. Si se busca hoy en la red este nombre-esperpento compuesto por un propio y un apellido espeluznantes, tecleado entre comillas, indefectiblemente el primer resultado de la pesquisa nos traslada a la Almería de los XV Juegos del Mediterráneo, celebrados en 1995 ya que una de las instalaciones deportivas más importante que los acogió en su momen- to lleva el nombre de “Máximo Cuervo”. Del Guadalquivir al Mediterráneo; del oriente al occidente andaluz todos los nombres parecen estar cambiados sin saberse a qué ley obedecen.