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Narrativa y educación: indagar la experiencia escolar a través de los relatos

Mateos Blanco, Tania; Núñez Cubero, Luis

Abstract

La narrativa es una de las formas características de construir la realidad en la medida en que expresa, representa y ordena la experiencia dinámica de la acción humana. Aplicada a la investigación de la experiencia escolar, permite descubrir cómo el alumnado interpreta determinados acontecimientos o situaciones vividas en la escuela. En este artículo profundizamos en las principales dimensiones desde las cuales se entiende la narrativa dentro del campo de las ciencias sociales: (a) Como material que se investiga, se concibe como una experiencia expresada en un relato y principal recurso para el análisis del contexto escolar; (b) Como forma de pensamiento, se trata de un proceso cognitivo a través del cual las personas expresan y valoran su experiencia; (c) Como enfoque de investigación, constituye una forma de construir, explorar o analizar las experiencias individuales y colectivas. En definitiva, la narrativa en forma de relato es una técnica que, aunque se utiliza escasamente dentro del campo educativo, resulta adecuada a la hora de inferir creencias, deseos, valores o actitudes que los estudiantes poseen sobre su entorno escolar.

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NARRATIVA Y EDUCACIÓN: INDAGAR LA EXPERIENCIA ESCOLAR A TRAVÉS DE LOS RELATOS Narrative and education: investigating the school experience through narrative anecdotes Narrative et éducation: rechercher l’experience scolaire à travers des récits Tania mateoS BLanCo y Luis núñez CuBero Universidad de Sevilla. Facultad de Ciencias de la Educación. Departamento de Teoría e Historia de la Educación y Pedagogía Social. C/ Pirotecnia, s/n. 41013-Sevilla. Correo-e: [email protected], [email protected] Fecha de recepción: marzo de 2011 Fecha de aceptación definitiva: julio de 2011 Biblid [(1130-3743) 23, 2-2011, 111-128] RESUMEN La narrativa es una de las formas características de construir la realidad en la medida en que expresa, representa y ordena la experiencia dinámica de la acción humana. Aplicada a la investigación de la experiencia escolar, permite descubrir cómo el alumnado interpreta determinados acontecimientos o situaciones vividas en la escuela. En este artículo profundizamos en las principales dimensiones desde las cuales se entiende la narrativa dentro del campo de las ciencias sociales: (a) Como material que se investiga, se concibe como una experiencia expresada en un relato y principal recurso para el análisis del contexto escolar; (b) Como forma de pensamiento, se trata de un proceso cognitivo a través del cual las personas expresan y valoran su experiencia; (c) Como enfoque de investigación, constituye una forma de construir, explorar o analizar las experiencias individuales y colectivas. En definitiva, la narrativa en forma de relato es una técnica que, aunque se utiliza escasamente © Ediciones Universidad de Salamanca Teor. educ. 23, 2-2011, pp. 111-128 ISSN: 1130-3743 112 TANIA MATEOS BLANCO Y LUIS NÚÑEZ CUBERO NARRATIVA Y EDUCACIÓN: INDAGAR LA EXPERIENCIA ESCOLAR A TRAVÉS DE LOS RELATOS © Ediciones Universidad de Salamanca Teor. educ. 23, 2-2011, pp. 111-128 dentro del campo educativo, resulta adecuada a la hora de inferir creencias, deseos, valores o actitudes que los estudiantes poseen sobre su entorno escolar. Palabras clave: experiencia escolar, pensamiento narrativo, relatos personales, investigación educativa, hermenéutica, identidad personal, cultura. SUMMARY Narrative is one of the characteristic ways of constructing reality in as much as it expresses, represents and puts into order the dynamic experience of human action. Applied to research on the school experience, it helps reveal how pupils interpret certain events or situations experienced at school. We will expound in this article the main perspectives from which narrative is understood within the field of social sciences: (a) As material for research, it is conceived as an experience expressed in a narrative anecdote, and primary resource for the analysis of the school context; (b) As a form of thought, it is a cognitive process through which people express and assess their experience; (c) As a research approach, it constitutes a way of constructing, exploring or analyzing individual and collective experiences. In short, though rarely used within the field of education, narrative in the form of anecdote is a technique that is suitable when inferring the beliefs, desires, values or attitudes that students hold regarding their school environment. Key words: school experience, narrative thought, personal narrative anecdotes, educational research, hermeneutics, personal identity, culture. SOMMAIRE La narration est un des moyens caractéristiques de construire la réalité étant donné qu’elle manifeste, représente et ordonne l’expérience dynamique de l’action humaine. Elle permet de découvrir, dans le domaine de l’expérience scolaire, comment les élèves interprètent certains événements ou situations vécus à l’école. Dans cet article nous essayons d’aller au fond des dimensions considérées essentielles pour comprendre la narration dans le domaine des sciences sociales: (a) En tant que matériel pour la recherche elle est conçue comme une expérience exprimée dans un récit et le moyen fondamental pour l’analyse du contexte scolaire; (b) En tant que structure de la pensée, il s’agit d’un procédé cognitif par lequel les personnes expriment et évaluent leur expérience; (c) En tant que mise au point de recherche c’est un moyen de construire, explorer ou analyser les expériences individuelles et collectives. En fin de compte, la narration sous forme de récit, une technique rarement employée dans le domaine éducatif, est cependant appropriée à l’heure de déduire des croyances, des désirs, des valeurs ou des attitudes que les étudiants ont sur leur milieu scolaire. Mots clés: expérience scolaire, pensée narrative, récits personnels, recherche pédagogique, herméneutique, identité personnel, culture. © Ediciones Universidad de Salamanca Teor. educ. 23, 2-2011, pp. 111-128 TANIA MATEOS BLANCO Y LUIS NÚÑEZ CUBERO 113 NARRATIVA Y EDUCACIÓN: INDAGAR LA EXPERIENCIA ESCOLAR A TRAVÉS DE LOS RELATOS 1. introduCCión En la medida que la actividad educativa es una acción que acontece en contextos y situaciones específicas, la información que podamos recoger sobre experiencias, historias o sucesos vividos en el centro escolar puede constituir un material significativo para comprender determinados aspectos del mundo educativo. Las personas, a través de sus historias, vuelven a revivir momentos significativos no sólo desde un punto de vista descriptivo (mediante la recreación de la memoria episódica de los hechos pasados), sino también entrando de nuevo en el paisaje emocional de las vivencias narradas. El lenguaje es uno de los instrumentos por excelencia con los que el ser humano cuenta para poder comunicar, expresar e intercambiar pensamientos, sentimientos y acciones pasadas, presentes y futuras. Teniendo en cuenta esta capacidad expresiva y constitutiva del lenguaje, dentro del campo de la educación el enfoque narrativo puede ofrecernos muchas posibilidades como fuente de conocimiento. Dentro de esta línea y recurriendo a la literatura pedagógica clásica, diversos autores ya se valían del enfoque narrativo como un modo de indagar en el conocimiento pedagógico, expresar sus teorías y, en definitiva, defender su verdad, utilizando para ello diversos métodos e instrumentos. Ejemplo de ello es el caso del padre Manjón (1900) y la importancia que el fundador de las Escuelas del Ave María le concedía a la elaboración de diarios por parte de los profesores y los alumnos para recoger lo más relevante ocurrido en las escuelas. Si bien, en el caso de los escolares, los diarios constituían también un método de enseñanza que les permitía pensar y reflexionar sobre sus experiencias, además de aprender caligrafía y las reglas de ortografía. Por su parte, el intelectual y educador francés Jullien de Paris (1817) promovió como instrumento imprescindible de conocimiento de los sistemas educativos de otros países europeos la elaboración de informes por parte de los responsables educativos que participaban en visitas de estudio a escuelas u otras instituciones fuera de su país de origen. Fruto de la observación, de recogida de notas y de la recopilación de datos, dichos informes debían reflejar conocimientos relevantes sobre el funcionamiento óptimo de los sistemas analizados y que de algún modo aportasen soluciones a los problemas educativos a nivel nacional. Por último, cabe mencionar a A. S. Neill que, a través de su obra Summerhill (1964), relata el funcionamiento real y las características de un modelo de escuela democrática fundada por él mismo, utilizando como principal fuente sus propios relatos en forma de memorias, tras cuarenta años de experiencia dentro de la institución. Como vemos, independientemente de cómo obtengamos esa información (diarios, entrevistas abiertas, biografía y autobiografías, historias de vida, informes, relatos personales o memorias) el material narrativo constituye uno de los recursos más enriquecedores para acceder al conocimiento además de ser una de las fuentes más apropiadas para captar la experiencia humana. Esta forma de acceder al significado que construimos y reconstruimos del mundo es más útil 114 TANIA MATEOS BLANCO Y LUIS NÚÑEZ CUBERO NARRATIVA Y EDUCACIÓN: INDAGAR LA EXPERIENCIA ESCOLAR A TRAVÉS DE LOS RELATOS © Ediciones Universidad de Salamanca Teor. educ. 23, 2-2011, pp. 111-128 que generalizaciones abstractas o declaraciones sobre una determinada creencia acerca de un hecho, situación o persona (Mattingly y Lawlor, 2000). En este sentido, investigar sobre el significado que para el estudiante tiene su experiencia escolar supone adentrarse no sólo en el terreno de lo que está aconteciendo desde estos escenarios, sino también en la dimensión subjetiva desde la que estos actores educativos dan sentido a la realidad escolar. Y es que no debemos olvidar que la manera según la cual el estudiante entienda y perciba su vida escolar va a condicionar, en gran parte, su integración socioeducativa, su éxito escolar, sus relaciones con los iguales o su propia identidad personal. Y precisamente desde este artículo se parte de la consideración de que un conocimiento más profundo de esta dimensión de la realidad escolar permite acercarnos a una imagen más ajustada a los intereses, motivaciones, necesidades o expectativas que tiene el alumnado en relación con la institución educativa. Es más, los relatos espontáneos de los estudiantes pueden ser utilizados por los educadores como recurso para conocer, en momentos puntuales, el ambiente general del aula así como para detección precoz de posibles problemas socioeducativos tanto a nivel individual como grupal. No obstante, el alcance que tiene la narrativa va más allá del conocimiento y mayor comprensión que ésta puede aportarnos sobre la experiencia y acción humanas. El verdadero valor de este enfoque es precisamente la postura crítica que el propio investigador adopte ante los hechos que investiga, contribuyendo con ello a transformar y mejorar nuestras prácticas. Como advierte H. Mc Ewan, una de las consecuencias del poder de las historias para modificar nuestra manera de hacer las cosas es que debemos reconocer que esas historias […] contribuyen a producir el cambio educativo. Pero además, si el propósito del raciocinio práctico no es sólo obtener una mejor interpretación de nuestras prácticas docentes sino de algún modo, mejorarlas, entonces tiene sentido utilizar historias que pretendan explorar el ámbito de lo real y también de lo posible (McEwan, 1998, 256). De este modo, trabajar con relatos de alumnos supone dentro del campo de la investigación educativa un compromiso para el investigador con la comunidad científica tanto a nivel teórico (generación de conocimiento nuevo sobre determinadas situaciones/hechos educativos) como a nivel práctico en tanto que, desde lo que hay, se procura una mejora en la eficiencia, eficacia y calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje. 2. exPerienCia humana y narraCión: una aProximaCión deSde eL Ca m Po de LaS CienCiaS SoCiaLeS A la hora de plantearse el análisis de prácticas y experiencias humanas, el investigador no debe anclar sus creencias sobre las mismas en fundamentos inamovibles, sino que debe abrir su mente a procesos de comprensión interpersonal © Ediciones Universidad de Salamanca Teor. educ. 23, 2-2011, pp. 111-128 TANIA MATEOS BLANCO Y LUIS NÚÑEZ CUBERO 115 NARRATIVA Y EDUCACIÓN: INDAGAR LA EXPERIENCIA ESCOLAR A TRAVÉS DE LOS RELATOS (Rorty, 1979), en la medida que dichas experiencias se vinculan fundamentalmente con vivencias, creencias, valores, deseos y expectativas de sus protagonistas. En este sentido, desde el enfoque hermenéutico se pretende interpretar la experiencia para darle un sentido y comprender por qué las cosas son de una determinada manera. Para filósofos como R. Rorty (1979) y H. Gadamer (1990), la hermenéutica no es sólo un método de investigación más para inferir teorías fidedignas, sino también una forma lógica que nos permite comprender más y mejor las vivencias de las personas. A través de la perspectiva hermenéutica, los diferentes modos de estar en el mundo se revelan fundamentalmente a través de la interacción entre sujetos y mediante el uso del lenguaje. Los seres humanos somos, en esencia, contadores de historias en las que podemos ser protagonistas y/o personajes secundarios no sólo en nuestros propios relatos, sino también en los de los demás. En este sentido, P. Ricoeur (1999) reconoce la función mediadora del lenguaje narrativo no sólo entre el hombre y el mundo (expresamos la realidad a través de él), sino también entre el hombre y sus congéneres (constituyendo la comunidad lingüística y el diálogo) y el hombre consigo mismo (pensamiento). En relación con estos tres ámbitos de mediación del lenguaje, el término narrativa puede utilizarse en dos sentidos: – en primer lugar, como un modo de pensamiento para representar nuestras vidas y las de los demás, llevando consigo estados subjetivos, intenciones, creencias o deseos; – en segundo lugar, como una forma textual a partir de la cual los individuos construyen sus historias personales y sus autobiografías informales en las cuales se presentan como los principales protagonistas. Ya sea en un sentido u otro, el lenguaje narrativo como medio de expresión se utiliza para contar un hecho que acontece con unos personajes, en un lugar y un tiempo específico. Si bien, cuando se hace uso de la narrativa para explorar y analizar las experiencias de vida, el significado del mundo que podemos adquirir desde estos relatos personales no procede de datos objetivos ni universales, sino de la subjetividad de la persona que narra, oye o lee el relato. Desde un punto de vista metodológico, la inclusión de la narrativa dentro del campo de la investigación en las ciencias sociales ha supuesto un cambio significativo en la manera que los investigadores se acercan al estudio de la experiencia humana así como en los valores de la investigación básica y en el lenguaje científico. Actualmente, la investigación narrativa comporta un enfoque específico de investigación con su propia credibilidad y legitimidad para construir conocimiento. Como advierte A. Bolívar (2002), el enfoque narrativo se enmarca dentro del «giro hermenéutico» producido en los años setenta en las ciencias sociales con el objetivo de dar una explicación científica a las acciones humanas. De ahí que diversas disciplinas como la antropología (Van Maanen, 1988, 1995), filosofía (Ricoeur, 1987, 1999, 2000), literatura (Booth, 1961, 1974, 1988), historia (White, 1987, 1990, 116 TANIA MATEOS BLANCO Y LUIS NÚÑEZ CUBERO NARRATIVA Y EDUCACIÓN: INDAGAR LA EXPERIENCIA ESCOLAR A TRAVÉS DE LOS RELATOS © Ediciones Universidad de Salamanca Teor. educ. 23, 2-2011, pp. 111-128 1997, 2000), psicología (Polkinghorne, 1988, 2004; Bruner, 1984, 1988, 1991, 1999), sociología o sociolingüística (Labov, 1982, 1983, 1996) se hayan interesado por este nuevo modo de conocer. Las aproximaciones a la investigación narrativa desde estas disciplinas han hecho que este enfoque –como fenómeno y proceso– aumente en complejidad conceptual y funcional (Cortazzi, 1993). Si, desde el ámbito del conocimiento psicológico, la narrativa se entiende como una modalidad de pensamiento a partir de la cual se accede al conocimiento de la realidad y representarse el significado de nuestra experiencia a otros o como un sistema cultural, desde el ámbito de la sociolingüística es uno de los principales recursos lingüísticos que los miembros de un grupo social utilizan para construir su mundo y organizar su experiencia, conocimiento y transacciones dentro del mundo social. Uno de los argumentos que explica la pertinencia de este enfoque y método de investigación dentro del campo educativo es que a través del mismo se pueden aportar ideas sobre la naturaleza de la vida humana que pueden aplicarse a la experiencia educativa. Como señalan Connelly y Clandinin «La razón principal para el uso de la narrativa en la investigación educativa es que los seres humanos somos organismos contadores de historias, organismos que, individual y socialmente, vivimos vidas relatadas. El estudio de la narrativa, por tanto, es el estudio de la forma en que los seres humanos experimentamos el mundo» (Connelly y Clandinin, 1995, 11). De este modo, la forma más directa de acceder a la experiencia educativa de los alumnos será mediante la representación de los acontecimientos que aquéllos revelan en sus relatos. Esto nos lleva a considerar que la investigación sobre el contexto escolar debe incluir la narrativa como recurso metodológico con capacidad de comprensión sobre diversos aspectos de la vida escolar. Entre la tipología de narrativas que pueden encontrarse dentro del área de la educación encontramos principalmente tres (Elbaz, 1990): la narrativa en el currículum, la narrativa en la vida de los maestros o de los escolares y la narrativa de los investigadores tanto en el proceso de indagación como en los informes de los resultados de la investigación. En definitiva, si la narrativa constituye una modalidad de pensamiento a partir de la cual las personas interpretan la realidad, aplicar este enfoque al análisis de las experiencias escolares del alumnado supone recurrir a los relatos personales como recurso desde el que se pueden inferir determinadas creencias, deseos e intenciones que éstos tienen sobre la institución educativa y su propia vida escolar. 3. La narratiVa Como exPerienCia exPreSada en un reLato eSCrito Hasta el momento hemos querido dejar de manifiesto la relevancia que la narración de las propias experiencias personales y escolares tiene dentro del campo educativo, al constituir uno de los principales recursos para el análisis de © Ediciones Universidad de Salamanca Teor. educ. 23, 2-2011, pp. 111-128 TANIA MATEOS BLANCO Y LUIS NÚÑEZ CUBERO 117 NARRATIVA Y EDUCACIÓN: INDAGAR LA EXPERIENCIA ESCOLAR A TRAVÉS DE LOS RELATOS la enseñanza y del contexto escolar. Sin embargo, durante mucho tiempo este tipo de material narrativo dentro del campo de las ciencias sociales no ha estado científicamente tan valorado, tratándose en las investigaciones cualitativas como información de «bajo nivel». Fue a partir de la segunda mitad del siglo xx cuando los textos narrativos empezaron a valorarse como materia y material de estudio desde disciplinas como la antropología, folclore, semiología, lingüística o psicología. Reflejo de esta consideración son los numerosos estudios realizados en los últimos decenios, utilizando materiales narrativos con la finalidad de acercarse de forma directa al mundo cognitivo del interlocutor (objeto de la investigación), identificando e interpretando las representaciones que elaboran de la realidad. La consecución de este propósito es posible desde el momento en que la narración de una historia o un relato se considera un modo de comprensión y expresión de la vida, donde está presente la voz de su autor. Es decir, cuando estamos ante una narración debemos entenderla como una experiencia humana vivida que es expresada en un relato (Bolívar, Domingo y Fernández, 1997). Desde el punto de vista del investigador, a la hora de trabajar con material narrativo, es importante tener en cuenta las características y propiedades cualitativas que definen a la propia narración como fenómeno. De una parte, una narración consta de una secuencia singular de sucesos, estados mentales, acontecimientos en los que participan seres humanos como personajes o actores. El significado que puede otorgarse a estos elementos que componen la narración debe encuadrarse siempre teniendo en cuenta el lugar que ocupan dentro del contexto de la secuencia. Esto es lo que J. Bruner denomina secuencialidad narrativa. Asimismo, a pesar de intentar analizar el significado de una narración de acuerdo con representaciones «socialmente negociadas», este fenómeno narrativo no siempre se construye y desarrolla por parte del narrador según patrones sociales que hacen prever determinadas conductas y acciones en una situación determinada. Precisamente, uno de los valores de la narrativa respecto a otro tipo de recursos es que refleja aquello que se desvía de la norma, lo excepcional o inusual que cultural y socialmente está establecido. Una vez detectadas estas desviaciones, tendremos que analizar y comprender las razones que han llevado a esa situación. Si bien una de las grandes incertidumbres que nos encontramos cuando leemos un relato es determinar si aquello que se cuenta es real o imaginario, cuando se utiliza como material a analizar, la narrativa no puede valorarse en términos de verdadera o falsa, de real o de imaginaria, sino sólo de verosimilitud. En este sentido, lo que da sentido y referencia a un relato será la configuración global o trama que expone (la organización mental mediante la cual es captado el acontecimiento). Como señala Humberto Eco (1996) es el pacto implícito que el narrador realiza con el lector, en tanto que este último acepte el mundo imaginario creado por el narrador como real y considere las cosas que cuenta del mismo como ciertas. 118 TANIA MATEOS BLANCO Y LUIS NÚÑEZ CUBERO NARRATIVA Y EDUCACIÓN: INDAGAR LA EXPERIENCIA ESCOLAR A TRAVÉS DE LOS RELATOS © Ediciones Universidad de Salamanca Teor. educ. 23, 2-2011, pp. 111-128 En efecto, tal y como nos advierte Bruner (1991), los acontecimientos y las acciones del mundo supuestamente «real» descritos a través de los relatos (paisaje exterior de la acción) ocurren al mismo tiempo que una serie de acontecimientos mentales en la conciencia del que relata (paisaje interior del pensamiento y la intención). En función de esta característica el autor propone la siguiente definición de la narrativa: «La narración trata […] del tejido de la acción y la intencionalidad humanas. Media entre el mundo canónico de la cultura y el mundo más idiosincrásico de las creencias, los deseos y las esperanzas. […] Reitera las normas de la sociedad sin ser didáctica. […] Puede incluso enseñar, conservar recuerdos o alterar el pasado» (Bruner, 1991, 63). De acuerdo con este conjunto de características, trabajar con relatos de alumnos significa que aquello que nos cuentan sobre sus experiencias dentro de la escuela forma parte de una serie de actos verbales, simbólicos o conductuales relacionados entre sí y a partir de los cuales debemos inferir una explicación y comprensión convincente de aquello que nos cuentan. Para poder llevar a cabo este análisis, debemos tener en cuenta una serie de elementos que forman parte de toda narración. El contexto dentro del cual se desarrolla el relato es un elemento fundamental para definir y dar significado a los acontecimientos y personajes que forman parte del relato. En el análisis de las experiencias escolares, la escuela como institución constituye el contexto principal de las narraciones y uno de los elementos claves para dar significado al material que se analiza. Acercarnos a este contexto implica tener en cuenta una serie de unidades de análisis que lo conforman y que a su vez le darán una singularidad al contenido del relato: tiempo narrativo, trama, espacio narrativo y escenario (Larrosa et al., 1995). En un relato el tiempo narrativo debe analizarse, como señala Ricoeur (1987), como «tiempo humanamente relevante» en tanto que su importancia radica en los significados que se asignan a los acontecimientos. En este sentido, es importante advertir que los sucesos pueden desarrollarse a lo largo del relato en un orden, duración y frecuencia determinada en función de la importancia, del énfasis o ritmo que el narrador quiera imprimirle. Por su parte, la trama argumental constituye lo que es en sí el relato narrativo. Un relato narrativo consta de una secuencia singular de sucesos, estados mentales, acontecimientos en los que participan las personas como personajes o actores. Según el énfasis que se dé a la secuencia narrativa (pasado, presente o futuro) podremos inferir la significatividad, valor e intención que tiene para la persona aquello que narra. En relación con esta estructura tripartita del tiempo, Carr (1986) establece la estructura de las tres dimensiones críticas de la experiencia humana: pasado (significatividad), presente (transmite valores) y futuro (transmite intención). El espacio y escenario narrativo conforman la atmósfera y lugar donde ocurre la acción y se forman los personajes, viven sus historias y donde el contexto cultural y social juega un papel fundamental en tanto que limita o permite el desarrollo de determinadas acciones. © Ediciones Universidad de Salamanca Teor. educ. 23, 2-2011, pp. 111-128 TANIA MATEOS BLANCO Y LUIS NÚÑEZ CUBERO 119 NARRATIVA Y EDUCACIÓN: INDAGAR LA EXPERIENCIA ESCOLAR A TRAVÉS DE LOS RELATOS En función de estas unidades, Bolívar, Domingo y Fernández (1997) definen el relato narrativo como una forma específica de discurso organizado en torno a una trama argumental, secuencia temporal, de escenarios y de personajes, que hacen que los enunciados adquieran un significado sólo en el contexto de relaciones en el que se produce. En efecto, texto y contexto presentan una relación circular e interdependiente. Además del contexto del relato, no debemos olvidar que detrás de los relatos está presente la voz de un autor o narrador así como sus razones para contarlo. El narrador puede presentar el relato desde dos ópticas respecto a lo que cuenta (Gennette, 1988): en primera persona o homodiegético y en tercera persona o heterodiegético. En el primer caso, el narrador forma parte de la historia como protagonista, testigo, monólogo interior. Tiene un carácter subjetivo en tanto que se ofrece el punto de vista del propio narrador sobre aquello que está contando. En el segundo, el narrador no forma parte de la historia intentando adoptar una postura objetiva ante los hechos que relata. Puede adoptar la posición de narrador omnisciente, en cuanto que conoce todo respecto al mundo representado o el personaje protagonista o la de narrador objetivo o externo, donde simplemente describe o muestra la situación sin querer entrar en analizarla o juzgarla. En este tipo de relatos, el narrador o la «voz narrativa» (Ricoeur, 1987) se refiere a una tercera persona o a la generalidad de la sociedad o cultura. Sea cual fuere el punto de vista que adopte el narrador, las razones que éste posea para contar la historia a una audiencia pueden ser diversas (Larrosa et al., 1995): - evocar un acontecimiento para hacer un comentario general sobre el carácter de una persona, sus valores, formas de vivir, clima social de la época; - para determinar por qué el acontecimiento narrado (centrado en sus cualidades emocionales, morales y estéticas) está asociado con esos sentimientos y cuáles pueden ser los orígenes de esa situación; o - a partir de las consideraciones sobre el presente y futuro, determinar la forma por la cual se puede crear una nueva situación que cambie el significado y curso del acontecimiento para la historia global de la vida de la persona. Para finalizar e independientemente de sus intenciones, el autor del relato tiene que tener en cuenta que la última palabra sobre el significado y la verosimilitud del mismo la tiene la reflexión e interpretación propia que realiza el lector. Así pues, según quiénes sean los destinatarios o lectores de los relatos narrativos, el narrador seleccionará un contexto, unos personajes, acontecimientos, lenguaje, punto de vista u objetivos determinados, con el fin de que el lector capte –durante en el proceso de lectura y reflexión– gran parte de aquello que el autor quiere transmitirle. De ahí que el significado de una narración dependa no sólo del punto de vista de quien construye la historia, sino también de quien la lee o la escucha. 126 TANIA MATEOS BLANCO Y LUIS NÚÑEZ CUBERO NARRATIVA Y EDUCACIÓN: INDAGAR LA EXPERIENCIA ESCOLAR A TRAVÉS DE LOS RELATOS © Ediciones Universidad de Salamanca Teor. educ. 23, 2-2011, pp. 111-128 sujetos sociales en continua interacción. En estos actos y acciones humanas recíprocas, el sujeto va construyendo, estableciendo e interpretando los significados del mundo social que le rodea. El investigador, por su parte, además de ser participante activo en el mundo social que se relata, los significados e interpretaciones que realice sobre la experiencia y la realidad social que viven las personas deben hacer referencia a cuestiones tales como: identificar los actos significativos de hombres y mujeres; llegar a comprender los significados que realizan los otros sobre el mundo; indagar sobre los conceptos que las personas poseen acerca del significado de su propia conducta y sobre la de las demás personas. Desde los fundamentos de esta teoría, A. Schüzt (1993) advierte que el significado que se atribuye a las vivencias del otro no puede ser exactamente el mismo significado que les da el otro cuando las interpreta. Así pues «mi vivencia de ti, así como el ambiente que te adscribo, llevan la marca de mi propio aquí y ahora subjetivo y no la marca del tuyo» (Schüzt, 1993, 134). De este modo, interpretamos las vivencias del otro desde nuestro punto de vista; es decir, desde nuestra propia experiencia, creencias, deseos o valores. Es más, cuando el investigador y el sujeto constructor de un relato comparten valores, creencias y experiencias similares, la comprensión de los relatos por parte del lector/investigador puede ser establecida fácilmente. Sin embargo, cuando existen diferencias substanciales en la cultura de pertenencia y en las creencias, es probable que a la hora de interpretar tales relatos existan errores de comprensión de lo que realmente el narrador ha querido transmitir. De nuevo se destaca la importante relación que existe entre la narración y la cultura. En definitiva, en el marco de la investigación educativa podemos comprobar cómo el alumnado proyecta mediante esta modalidad de pensamiento su interpretación de acontecimientos, acciones o situaciones vividas en el contexto escolar, convirtiéndose así en un instrumento para transmitir la experiencia propia y ajena. A nivel de organizaciones, es importante destacar que esta técnica narrativa constituye una fuente importante de conocimiento y de valoración sobre el funcionamiento de las instituciones educativas, en vistas a proponer cambios que mejoren el desarrollo de la vida escolar. No obstante, a pesar de las posibilidades que este enfoque nos ofrece dentro de este campo de estudio, desde nuestro punto de vista, la aplicación de la narrativa como método de investigación presenta al mismo tiempo una serie de problemas o limitaciones que deben tenerse en cuenta. De una parte, advertimos que la transmisión e inferencia de información relevante (creencias, expectativas, actitudes) sobre un objeto social depende tanto de la capacidad del sujeto que expresa su percepción como de la habilidad del investigador para seleccionar, organizar e interpretar adecuadamente esa información. Esto supone que difícilmente podremos obtener resultados relevantes si el informante muestra dificultades o no está en disposición de manifestar su percepción, o si el investigador no tiene suficiente capacidad analítica e interpretativa para tratar este tipo de material narrativo. De otra, al igual que ocurre cuando se analiza el pensamiento y © Ediciones Universidad de Salamanca Teor. educ. 23, 2-2011, pp. 111-128 TANIA MATEOS BLANCO Y LUIS NÚÑEZ CUBERO 127 NARRATIVA Y EDUCACIÓN: INDAGAR LA EXPERIENCIA ESCOLAR A TRAVÉS DE LOS RELATOS percepción que el profesorado tiene sobre sus alumnos, el hecho de centrarse sólo en conocer las experiencias escolares de los alumnos a través de los relatos limita el conocimiento de la realidad educativa a un punto de vista. En este sentido, una vez que se ha constatado la importancia que tienen en el desarrollo de la práctica educativa las creencias, expectativas y valores de los alumnos, este conocimiento debe ser contrastado y enriquecido por la imagen que tienen de la misma realidad escolar el resto de agentes educativos. referenCiaS BiBLiográfiCaS Bardin, L. (1986) El Análisis de Contenido. Madrid, Akal. BereLSon, B. (1952) Content Analysis in Communication Researches. New York, Free Press. BoLíVar, A. 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