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La doble singularidad. [Reseña de ] La doble singularidad. Ideológica del periodismo canario de la emigración en Cuba, 1864-1936, de Julio Antonio Yanes Mesa; Santa Cruz de Tenerife: Ediciones Densura, 2023

Medina Rodríguez, Valentín

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Revista internacional de Historia de la Comunicación ISSN: 2255-5129 © Universidad de Sevilla LA DOBLE SINGULARIDAD. IDEOLÓGICA DEL PERIODISMO CANARIO DE LA EMIGRACIÓN EN CUBA, 1864-1936 Julio Antonio Yanes Mesa Densura, 2023, Güímar (Santa Cruz de Tenerife) 372 pp Reseña por Valentín Medina Rodríguez Universidad de Las Palmas de Gran Canaria valentinmedina[email protected]om LA DOBLE SINGULARIDAD Una vez más, el profesor Yanes nos impacta con su último aporte historiográfico a su ya extensa labor científica. El tratado que analizamos constituye un trabajo rotundo, no solo por su solidez, sino también por el desafío que debe haber representado para él examinar más de 20 cabeceras de la producción periodística de la colonia canaria en Cuba, además de otros órganos de prensa editados en el Archipiélago. La profundidad y amplitud de esta monografía, arropada con una prosa ágil y directa a la que ya nos tiene acostumbrados, reflejan un compromiso excepcional con la erudición rigurosa y la exploración intelectual. Su meticulosa investigación y su habilidad para sintetizar información compleja en hallazgos accesibles son verdaderamente notables. Esta investigación representa, pues, otro testimonio de su dedicación incansable a la expansión del conocimiento y a la comprensión profunda de la Historia y la Cultura canaria en sus vertientes periodística y emigratoria. Como citar esta reseña: MEDINA RODRÍGUEZ, V. (2023): “La doble singularidad” [Reseña del libro La doble singularidad. Ideológica del periodismo canario de la emigración en Cuba, 1864-1936, por J. A. Yanes Mesa]. Revista Internacional de Historia de la Comunicación, (21), pp. 224-227. La doble singularidad Valentín Medina Rodríguez https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2023.i21.11 ISSN: 2255-5129 2023 21 224-227 225 El libro, en su corpus esencial, se compone de una introducción y cuatro capítulos (estos con su apropiada metodología y fuentes). El primero de ellos se titula “Los rasgos definitorios del periodismo canario”, el segundo “Las secuencias y la organización de la emigración isleña en Cuba”, el tercero “El mecanismo comunicativo” y el cuarto “El modelo periodístico”. Al mismo tiempo, cuenta con un epílogo titulado “El coletazo postrero del sector tras el cese del flujo migratorio”, conclusiones, una bibliografía citada y un índice onomástico y de publicaciones. Por otro lado, la obra abarca la etapa que va de 1864 a 1936, y que coincide con la época de mayor flujo migratorio de canarios a Cuba. Sin embargo, la publicación también menciona publicaciones anteriores y posteriores a este período, como el periódico El Canario (La Habana, 1811) y la revista Cuba y Canarias (La Habana, 1946). Aunque el volumen es extenso, el autor pone de relieve que no se ha agotado el tema del periodismo fomentado por la colonia canaria en la Gran Antilla, debido a que aún existen muchos aspectos vinculados entre emigración y periodismo, o viceversa, que quedan por dilucidar. Una reflexión absolutamente oportuna. En esta publicación se combinan los dos temas principales de la línea de investigación que el autor ha planeado y llevado a cabo durante más de tres décadas sobre la historia del archipiélago canario: el periodismo y la emigración. Ambas cuestiones se entrelazan magistralmente y se complementan entre sí. El Dr. Yanes se propone realizar una “historia del periodismo”, más que de periódicos, que se base en la explicación y no en la mera descripción, y que muestre, por un lado, los rasgos distintivos del periodismo canario en Cuba, sin olvidar su conexión con Canarias, el resto de España y la cultura occidental; y, por otro lado, el impacto que esta prensa tuvo en la colonia isleña, en la sociedad cubana y en las Islas. Esta es la idea que articula los cuatro capítulos del texto. l porqué de la doble singularidad ideológica del periodismo isleño en la Gran Antilla tiene que ver con el argumentario de un quehacer periodístico regionalista en la Isla en contraposición con el fervor insularista que imperaba en la prensa de Canarias. Según las propias palabras de Julio Antonio: “El regionalismo ahogó al insularismo”, propagándose, así mismo, “una corriente nacionalista de sesgo independentista”. Pero también esa duplicada singularidad conecta con el mensaje que lanzan las cabeceras editadas, las cuales, hasta la salida de la revista Canarias en Cuba (La Habana, 1946), fomentaron la identidad canaria en la isla caribeña y su contacto con Canarias; lo que desapareció con esta última, cuya tirada fue mensual, permaneció diez meses en el mercado y su creación se debió a la intelectualidad republicana canaria exiliada de la dictadura franquista. La importancia que le da el autor a esta publicación se refleja en que le dedica un amplio epílogo. ¿Qué decir de la metodología utilizada? Se basa en el análisis microhistórico de la escuela italiana, es decir, en un empirismo que se apoya en la exhaustiva investigación de fuentes archivísticas y bibliográficas (una bibliografía amplísima y puesta al día), de las que ha extraído las revistas y periódicos (en algunos casos órganos de prensa de las sociedades La doble singularidad Valentín Medina Rodríguez https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2023.i21.11 ISSN: 2255-5129 2023 21 224-227 226 étnicas surgidas del colectivo isleño) que ha leído con el rigor y la serenidad que exige todo trabajo científico. Sin descuidar los criterios cronológicos, espaciales y temáticos que ordenan el estudio. El autor hace un análisis integral del periodismo canario-cubano, abordando aspectos como: el lugar de publicación de las revistas y periódicos (predominó La Habana, salvo tres excepciones); los responsables de las cabeceras (editores, redactores y colaboradores); sus semejanzas con la prensa realizada en las Islas; cada cuanto tiempo salían, número de tiradas, la temática reflejada, su difusión, el enfoque editorial y la relevancia de la imagen fotográfica. Igualmente, el Dr. Julio Yanes refuta los postulados establecidos por lo que él denomina “Escuela de Historia Económica” de la Universidad de La Laguna en relación a la emigración isleña dirigida Cuba (en especial, de la mal llamada, por inexistente, “emigración golondrina”), estudia el flujo de emigrantes e inmigrantes entre ambas orillas del Atlántico, hace un recorrido por las agrupaciones étnicas auspiciadas por la comunidad canaria, menciona las compañías transoceánicas que transportan a los transmigrantes isleños y pone negro sobre blanco el rol jugado por la mujer canaria expatriada no solo en la prensa producida por el colectivo isleño, sino también en la cubana. Desarrollemos algunas de estas ideas. Aunque es obvio que la emigración a la Isla fue predominantemente masculina, es crucial destacar que las mujeres también tuvieron un papel fundamental en dicho proceso. El Dr. Julio Yanes así lo ha reconocido al visibilizar y reconocer el papel significativo de algunas de ellas dentro del periodismo. La inclusión de las mismas supone, justamente, un homenaje a su trabajo. No deja de lado las sociedades voluntarias creadas por nuestros transmigrantes, especialmente a la Asociación Canaria: sin duda alguna la que alcanzó una mayor notabilidad. Por medio de ellas, al igual que con el examen de la prensa, podemos aproximarnos a la estructura socioprofesional del colectivo inmigrante canario. Unas entidades étnicas que hunden sus raíces en la Cuba colonial. En tal sentido, surgió, por vez primera, en La Habana y en 1861, la Junta de Beneficencia Canaria. Fue, por otro lado, una élite de empresarios (comerciantes, industriales y financieros) y profesionales liberales (médicos, abogados, periodistas) la que ejerció su dominio sobre las asociaciones étnicas y la prensa de la emigración. Su capacidad para asumir roles de liderazgo se debió a su prominente presencia social y a su preparación intelectual. Ejercieron una función esencial no solo como mediadores en el decurso de la transculturación y absorción en la sociedad cubana del colectivo isleño, sino también como iniciadores y permanentes impulsores, por lo menos en parte, de la identidad canaria. No hay que olvidar que la emigración proveniente de las Islas venía principalmente de las zonas rurales, integrada por agricultores y jornaleros en su gran mayoría, y con un elevado índice de analfabetismo. Asimismo, nos muestra el autor una lista sobresaliente de figuras (no olvidemos que el ejercicio biográfico es una parte, nada desdeñable, de la disciplina histórica) sobresalientes que influyeron en la vida social, económica y cultural de la comunidad inmigrante isleña y La doble singularidad Valentín Medina Rodríguez https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2023.i21.11 ISSN: 2255-5129 2023 21 224-227 227 en la propia realidad cubana. Al punto que, con estas inclusiones onomásticas, logra darle un tono más personal y humano a los numerosos acontecimientos relatados y a las cifras del flujo migratorio que ilustran dicho fenómeno. Una fuerza de trabajo inmigrante que casi desapareció a partir de 1931-32, como consecuencia del crac del 29 y la consiguiente caída en picado de los precios del dulce, por un lado; y la necesidad por parte del Gobierno cubano de salvaguardar del paro y de la miseria a la mano de obra nacional, aparte de la propia presión ejercida por esta, de otro. Surgió, de este modo, en 1933, la Ley de nacionalización del Trabajo. Las conexiones culturales, la lengua compartida, las posibilidades de mejorar social y económicamente y los vínculos coloniales, son factores indiscutibles que explican por qué los canarios prefirieron emigrar a Cuba entre la segunda mitad del Ochocientos y el primer tercio del Novecientos. Para concluir la reseña crítica de esta excelente monografía, debo dejar indicado que entre las causas que impulsaron la emigración masiva europea en general y canaria en particular hacia América, y en el caso que nos ocupa a Cuba, una de ellas fue, ciertamente, los buques directos (de compañías internacionales y nacionales) que comenzaron a realizar la ruta del Plata (Argentina, Uruguay), Brasil y Cuba-Méjico. Y ello gracias a la transformación tecnológica que se produjo desde 1850 en adelante, lo que permitió alcanzar una mayor rapidez en los viajes, más frecuencia de los mismos, aumentar considerablemente la capacidad de transportar pasajeros y un aumento de la seguridad. Junto con la disminución paulatina, excepto en algunas coyunturas de contracción de la oferta por causas diversas, del coste de los pasajes.