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Fase II del Complejo Parroquial de la Ascensión del Señor en Sevilla

Cejudo Ramos, Salvador; Pérez Goicochea, Joaquín

Abstract

Concurso de ideas para la realización de la 2ª fase del complejo parroquial situado en el Polígono Aeropuerto, en Sevilla. Esta fase debía incluir la Iglesia del complejo, la capilla del Sagrario, capilla penitencial, sacristía, almacenes y servicios anexos, que vinieran a completar la parte ya edificada que incluía las dependencias administrativas, vivienda del párroco y salón de actos.

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Nombre: Iglesia de la Ascensión del Señor Tipo: Religioso | 1.150 m2 | Concurso – Primer premio Localización: Sevilla, España Fecha: 2010-2013 Cliente: Archidiócesis de Sevilla Presupuesto: Confidencial Fotografía: Miguel de Guzmán – www.imagensubliminal.com Premios: - Nominada al Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europa – Premio Mies van der Rohe 2015 - Ganador del Premio World Architecture Festival (WAF) 2014 en la categoría de Edificios Religiosos Construidos - Finalista en los Premios Architizer A+ 2014 – Categoría de Edificios Religiosos La Iglesia de la Ascensión del Señor es fruto del concurso convocado por el Arzobispado de Sevilla en 2010. Desde el primer momento, nos dimos cuenta de que el diseño de la iglesia no era un ejercicio formal sino que tenía que abordar muchos aspectos sociales no tan vinculados a lo que es la representación de una iglesia. ¿Por qué? En primer lugar, porque la Iglesia ha pasado de ser una institución social de referencia a una institución anticuada y casi denostada, poco vinculada a los temas sociales. En segundo lugar, hay que tener en cuenta que es una zona residencial de reciente creación en la periferia de la ciudad de Sevilla, una zona de expansión de la ciudad con poca identidad de barrio y con altas tasas de población en riesgo de exclusión y marginalidad. De modo que planteamos en este proyecto la recuperación de la función social de la Iglesia. Esto exige una necesaria apertura de la institución a la comunidad, no solo de los grupos humanos que la componen, sino de sus espacios vacíos y construidos, que siempre han sido representativos de la comunidad en la que se radican. ¿Cómo hacerlo? Primero, dando respuesta a las necesidades sociales existentes en el vecindario, ya sean de índole económica, asistencial, de convivencia y acogida, familiares, etc. Se persigue que la parroquia sea ese punto de encuentro, un lugar que se abre a la población para escuchar y acoger. Después, la labor espiritual propia de la iglesia. Uno de los elementos principales de nuestro diseño es la portada de acceso, que invita a entrar al complejo parroquial y crea un espacio de acogida que se materializa en el gran patio central existente. Llevamos la iglesia hasta la calle, invitamos a acceder libremente al jardín que se adivina desde el exterior. Si bien la entrada principal es de un tamaño considerable para acentuar ese carácter de llamada e invitación hacia el interior, hacia la calle se busca la contención, con una escala más doméstica, más social y menos dogmática. De hecho, la simbología propia de una iglesia -la cruz, el campanarioqueda en un segundo plano. Conceptualmente, desde el patio central, se despliega una alfombra de piedra que penetra en el cuerpo principal de la iglesia y genera un vaso que acoge a los fieles y, por otro lado, disponemos la cubierta plegada, con distintos niveles y aperturas para la entrada de luz, que estructurara los espacios en relación al culto. Esta iglesia de 1.000 m2 se sitúa en una parcela de 1.150 m2, anexa al complejo parroquial preexistente. La planta de la iglesia se divide en tres zonas de culto: el cuerpo principal de la iglesia; pila bautismal; y capilla penitencial y sacristía, que están vinculadas e interrelacionadas, física y visualmente, con tres espacios abiertos de uso mixto, concebidos tanto para el desarrollo de actividades sociales (formación, entretenimiento...) como espirituales, pudiendo ser una extensión de los espacios de culto. En la elección de los materiales y técnicas constructivas utilizadas en este proyecto, hemos optado por implantar criterios de economía y sostenibilidad, siendo un edificio muy sensible a las circunstancias económicas actuales y a las de sus usuarios finales. Por eso, hemos intentado reducir al máximo la radiación solar directa sobre los espacios. Disponemos ventanas abiertas a norte, y una grieta alargada tras el altar, que marca una línea de luz difusa, a sur. Hemos elegido materiales reciclables que supusieran además un fácil mantenimiento por parte de los miembros de la comunidad. A pesar de la contención económica del proyecto, hemos sido capaces de incorporar detalles cuidados, como la elaboración artesana del mobiliario de madera a medida en bancos, confesionario, altar y pequeños detalles interiores, de modo que el vecindario se sienta cómodo en este nuevo espacio creado para ellos. Se trata, en definitiva, de una Iglesia muy próxima a la comunidad, que llega a lo trascendental a través de los problemas y necesidades sociales existentes.