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Las universidades como espacio educativo en la prevención del VIH/SIDA

Cejudo Cortés, C. M. Aránzazu

Abstract

En los últimos años, ha cobrado especial interés el estudio de la universidad como un espacio educativo en la promoción de hábitos saludables siendo estas instituciones el contexto idóneo para llevar a cabo programas que aborden tal fin. El objetivo de este trabajo no es otro que realizar una primera aproximación a la diversidad de organismos y redes dedicadas a promover la salud en el alumnado universitario, así como indagar en los resultados obtenidos en diversos estudios e investigaciones que proponen medidas educativas para frenar la aparición de nuevos diagnósticos de VIH/SIDA en jóvenes utilizando este entorno educativo como marco de excelencia para el desarrollo de estos proyectos.

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© SECRETARIADO DE PUBLICACIONES UNIVERSIDAD DE SEVILLA Cuestiones Pedagógicas, 23, 2014, pp 129-157 LAS UNIVERSIDADES COMO ESPACIO EDUCATIVO EN LA PREVENCIÓN DEL VIH/SIDA Universities as an educational place for preventing HIV/AIDS C.M. Aránzazu CEJUDO CORTÉS Universidad de Huelva (España) Fecha de recepción del original: junio de 2014 Fecha de aceptación: octubre de 2014 RESUMEN: En los últimos años, ha cobrado especial interés el estudio de la universidad como un espacio educativo en la promoción de hábitos saludables siendo estas instituciones el contexto idóneo para llevar a cabo programas que aborden tal fin. El objetivo de este trabajo no es otro que realizar una primera aproximación a la diversidad de organismos y redes dedicadas a promover la salud en el alumnado universitario, así como indagar en los resultados obtenidos en diversos estudios e investigaciones que proponen medidas educativas para frenar la aparición de nuevos diagnósticos de VIH/ SIDA en jóvenes utilizando este entorno educativo como marco de excelencia para el desarrollo de estos proyectos. PALABRAS CLAVES: Promoción de la salud, estudiantes universitarios, VIH/SIDA. ABSTRACT: During the last years, a special interest on the study of the university as an educative space for the promotion of healthy habits has been raised. These institutions are the ideal context to carry out programs that address that purpose. The objective of this essay is to fulfill a first approach to the diversity of organizations and networks dedicated to promote health among university students, as well as to look into the results obtained in various studies and research, which propose educative measures to prevent the appearance of new cases of HIV/AIDS among youngsters, using this educative environment as a framework of excellence for the development of these projects. KEY WORDS: Health promotion, college students, HIV/AIDS. C.M. Aránzazu Cejudo Cortés130 © SECRETARIADO DE PUBLICACIONES UNIVERSIDAD DE SEVILLA Cuestiones Pedagógicas, 23, 2014, pp 129-157 Las universidades como promotoras de la salud La importancia dada a la promoción de hábitos saludables como forma de prevención de enfermedades y adicciones se ha visto incrementada de forma progresiva a lo largo de los años recientes, encontrando su marco ideal en las universidades. Así lo expresa González (2009) al afirmar que “la promoción de la salud en general y la promoción de la salud en la universidad en particular están teniendo un creciente reconocimiento e importancia tanto a nivel mundial como nacional»1. La Universidad es un contexto idóneo para la generación de este movimiento, al ser un lugar donde se preparan aquellos futuros profesionales que desempeñarán un papel de relevancia en la vida pública del país al que pertenecen, y que en él pasan la mayor parte de su tiempo durante los años de estudio. Por ello, sin duda alguna la universidad es tanto el sitio como el espacio temporal de la vida perfecto para engendrar la semilla de las buenas prácticas de salud, que crecerá en los años posteriores y dará fruto en el entorno cercano. También es significativo escoger precisamente esta etapa de la vida del individuo para la promoción intensiva de hábitos saludables, pues es entonces cuando a mayores riesgos se ve expuesto en materia de sexualidad y consumo de drogas. No obstante, la intención de quienes promueven las acciones preventivas y de concienciación es que la actitud adoptada gracias a las mismas se perpetúe y tenga una repercusión positiva en el ámbito laboral, en las relaciones sociales y familiares, en la integración en una comunidad e incluso a nivel ciudadano. No en vano, González (2009) expone que, el estudiante universitario debe conjugar sus conocimientos y habilidades académicas con los referentes a la salud, ya que habrá de ponerlos, de igual modo, en práctica en su futuro personal y laboral. En las siguientes líneas se pretende hacer hincapié en la necesidad de formar a los estudiantes universitarios en la prevención de nuevos contagios y en el estigma asociado al VIH, apoyándonos en distintos informes, investigaciones y publicaciones que revelan que continúan existiendo muchas 1 Tesis doctoral titulada Intervención de la Universidad en la promoción de la salud, cuya autoría corresponde a María Elena González Alfaya (2007). En dicha tesis se realizaba una aproximación teórica al concepto de promoción de la salud en la universidad y un estudio de casos realizado en tres instituciones de educación superior europeas que son las siguientes: La Universidad de Santiago de Compostela en España, el Instituto Politécnico de Viana do Castelo en Portugal y la Universidad de Turín en Italia. En esta síntesis se exponen, de manera comparada, los principales datos y conclusiones obtenidas en el estudio de cada uno de los casos. Se presenta además una breve exposición de los principales conceptos teóricos relevantes para el estudio de la promoción de la salud en la universidad. 131Las universidades como espacio educativo en la prevención del VIH/Sida © SECRETARIADO DE PUBLICACIONES UNIVERSIDAD DE SEVILLA Cuestiones Pedagógicas, 23, 2014, pp 129-157 dificultades para solventar la situación actual, siendo los jóvenes unos de los colectivos más vulnerables en las nuevas infecciones por VIH. Numerosos organismos que investigan la situación de la epidemia en la actualidad, tales como el Programa conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA), la Fundación para la Investigación y Prevención del Sida en España (FIPSE) o Plan Andaluz frente al VIH/SIDA y otras ITS (2010- 2015), nos advierte sobre el grave peligro que sigue siendo el VIH/SIDA especialmente en la población más afectada en nuestro país –jóvenes que llevan a cabo prácticas de riesgos sexuales– lo que nos pone de relieve la necesidad de fomentar y desarrollar políticas de prevención y estrategias de intervención socio-educativas. En el último Informe elaborado por ONUSIDA (2013) con motivo del 1 de diciembre, fecha en la que se conmemora el Día Internacional de la lucha contra el SIDA, se aportan algunos datos importantes sobre la situación actual de la pandemia del VIH/SIDA. Actualmente, 35.3 millones de personas viven con VIH, dos millones más que en el año 2009, incrementándose la cifra de afectados diagnosticados y sometidos a terapia. Este dato esperanzador es debido gracias a la mayor facilidad para acceder al tratamiento en algunos países, favoreciendo el descenso del número de fallecidos a causa de SIDA. El número de nuevas infecciones ha descendido levemente en la panorámica mundial, siendo actualmente de 2,3 millones de personas de reciente infección en el último año. No obstante, y aunque se observa un ligera caída en este número, se mantiene prácticamente estable, lejos de la meta marcada en el año 2009, según la cual se pretendía llegar al 2015 con «cero nuevas infecciones» (ONUSIDA, 2009) El Plan Multisectorial frente a la infección por VIH y el Sida (2008- 2012) elaborado por el Ministerio de Sanidad y Consume (2008) expone que España, durante muchos años, ha tenido las tasas más altas de infección de Europa y aunque se han tomado respuestas efectivas al respecto, se debe seguir desarrollando mayor número de medidas para seguir manteniendo esta tendencia favorable y resolver algunos aspectos como que la infección por VIH en nuestro país continúa siendo una de las principales causas de enfermedad y de muerte. El informe esclarece que entre 120.000 y 150.000 ciudadanos españoles están infectados por el VIH y se estima que más de una cuarta parte aún ignora que lo está. Evitar las nuevas infecciones debe ser otra actuación prioritaria, ya que el documento aclara que se producen entre 2.500 y 3.500 cada año. Favorecer a través de programas socioeducativos, hábitos saludables que minimicen el número de jóvenes que lleva a cabo las relaciones sexuales de riesgo, debe ser tarea indispensable en todas las instituciones educativas y por lo tanto también en el ámbito universitario. C.M. Aránzazu Cejudo Cortés132 © SECRETARIADO DE PUBLICACIONES UNIVERSIDAD DE SEVILLA Cuestiones Pedagógicas, 23, 2014, pp 129-157 La UNESCO (2012) ha subrayado la importancia de la educación como uno de los mejores medios para prevenir el contagio del virus, Según esta organización se podrían evitar hasta 700.000 nuevas infecciones si a todos los/ las niños/as se les garantizara la enseñanza primaria. En consecuencia, es crucial no sólo formar a todo el alumnado universitario, sino una prioridad, ofrecer las competencias necesarias a los futuros profesionales de la educación como estrategia clave en la prevención del VIH/SIDA y específicamente en lo relativo a la educación afectiva y sexual. Especialmente ilustrativo de lo expuesto resulta el Convenio entre la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, a través de la Consejería de Sanidad y Consumo y la Universidad de Murcia para la puesta en marcha del Proyecto Universidad Saludable. En el mismo, publicado en el número 20 del Boletín Oficial de la Región de Murcia, el 26 de enero de 2010, se destaca que el artículo 43 de la Constitución Española proclama el derecho a la protección de la salud y, a su vez, asigna la competencia de tutelar la salud pública mediante campañas y medidas de prevención. Las distintas partes participantes del convenio, «conscientes de las enormes oportunidades que la Universidad, como forjadora de personas y de la sociedad, ofrece para la promoción de la salud del alumnado, profesorado y personal no docente» (Boletín Oficial de la Región de Murcia, 2010), establece en el Convenio Marco las líneas principales de actuación en la promoción de la salud en universidades, que son aquellas que abordan, por una parte, estilos de vida en los concerniente a la alimentación, la práctica de deportes, el consumo de alcohol, tabaco u otras drogas, la salud mental y la prevención del VIH –entre otros–, y por otra, recursos y habilidades básicas para la vida como el autoconocimiento, la autoestima, estrategias de solución de problemas y toma de decisiones, relaciones interpersonales, habilidades sociales y comunicativas, tolerancia ante la diversidad y manejo de conflictos. Como se verá posteriormente, gran parte de las universidades a nivel global adheridas a redes de universidades saludables coinciden en que la promoción de la salud ha de partir del análisis y el abordaje de las áreas arriba mencionadas. Sin embargo, estando los objetivos y líneas de actuación tan nítidamente marcados, aún se encuentran, como evidencia la investigación de González (2009), algunos impedimentos y limitaciones para la promoción de la salud en el entorno universitario. El estudio llevado a cabo mediante entrevistas, cuestionarios y la consulta de documentación, reveló que la falta de implicación en estos programas generalmente responde a la carencia de tiempo y recursos, a dificultades para divulgar información sobre campañas informativas, a una pobre coordinación entre los servicios universitarios y agentes externos o a la imposibilidad de introducir innovaciones en ciertas instituciones universitarias. 133Las universidades como espacio educativo en la prevención del VIH/Sida © SECRETARIADO DE PUBLICACIONES UNIVERSIDAD DE SEVILLA Cuestiones Pedagógicas, 23, 2014, pp 129-157 Para eliminar estos obstáculos y aumentar el conocimiento de los jóvenes en materia de prevención, es necesario utilizar metodologías distintas a las actuales, en la que el diálogo y el debate favorezcan el que desaparezca conocimientos erróneos, representaciones sociales negativas y actitudes que discriminen y aíslen a las personas con VIH/SIDA. Es necesario para ello, implicar a todos los agentes que interactúan en instituciones educativas, tomando conciencia de la necesidad de involucrarnos todos los profesionales activamente en la formación de jóvenes en esa materia. Sensibilizar a los estudiantes en la necesidad de proteger su salud y desarrollar programas que favorezcan la realización de la prueba ante la detección de anticuerpos, son otras de las propuestas claves en el abordaje de esta cuestión en el entorno universitario. En búsqueda de estrategias que ayuden a eliminar estos obstáculos y favorezcan la implicación de todo el alumnado en las acciones de promoción a la salud, trabajan las treinta y cuatro universidades españolas actualmente adscritas a la Red Española de Universidades Saludables, cuya constitución es relativamente reciente, sobre todo si se compara con otras redes a nivel europeo e internacional de las que se hablará conforme se avance en este estudio2. Según el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad (2013), otros de los objetivos principales de la red son fomentar el trabajo investigador y docente en todo lo referente a la promoción de la salud, propiciar experiencias de intercambio y las colaboraciones entre organismos de salud pública, órganos de la comunidad y las propias universidades, consensuar estrategias y desarrollar proyectos de promoción de la salud, potenciar la relación con universidades extranjeras y ampliar la oferta de recursos y actividades que 2 Fue el 22 de Septiembre de 2008 cuando la red, una iniciativa impulsada por el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas, el Ministerio de Educación y algunas Estructuras Autonómicas de Salud Pública, quedó constituida con el propósito de potenciar el rol de las Universidades como entidades promotoras de salud y bienestar, así como de generadoras de procesos de cambio social, como se indica en el tríptico informativo Universidades Saludables, difundido por el Gobierno de España. En el verano de 2010, casi dos años después de su creación, la Red Española de Universidades Saludables ya contaba con veintidós instituciones universitarias, entre las que se encontraban la Universidad de Almería, la Universidad de Huelva, la Universidad Internacional de Andalucía, la Universidad Pablo Olavide de Sevilla, la Universidad de Oviedo, la Universidad Autónoma de Barcelona, la Universidad pública de Navarra, la Universidad de Murcia y la Universidad Complutense de Madrid. Desde entonces y hasta la actualidad, doce nuevas universidades se han unido al movimiento de promoción de la salud, siendo algunas de las últimas incorporaciones la Universidad DEUSTO, la Universidad Internacional de Cataluña, la Universidad Abat Oliva-CEU, la Universidad Jaume I y la Universidad Politécnica de Valencia. C.M. Aránzazu Cejudo Cortés134 © SECRETARIADO DE PUBLICACIONES UNIVERSIDAD DE SEVILLA Cuestiones Pedagógicas, 23, 2014, pp 129-157 promuevan hábitos saludables dentro de la comunidad universitaria para que luego puedan extenderse a nivel de sociedad. Asimismo, la Red Española de Universidades Saludables ha definido de forma clara cuáles son las líneas estratégicas que materializarán dichos objetivos. En primer lugar y de manera prioritaria, se ha de lograr que los entornos universitarios sean, inherentemente, promotores de buenos hábitos para la salud; adicionalmente, se buscará la incorporación de grados y postgrados de formación en promoción de la salud en los planes de estudio, se fomentará la investigación en este campo, se propiciará la participación de organismos de salud pública en las actividades realizadas en la comunidad y en las universidades, y los servicios y actividades ofertados dentro del campus se dirigirán a promocionar la salud de la Comunidad Universitaria. En la Declaración de Pamplona/Iruña (REUS, 2009), expuesta durante el IV Congreso Internacional de Universidades Promotoras de la Salud organizado por la Universidad Pública de Navarra, se argumenta que el carácter de las universidades, al ser centros formativos, educativos, de investigación y de desarrollo, las hacen especialmente indicadas para la promoción de la salud dentro de las comunidades. Además, las numerosas posibilidades que una organización universitaria ofrece en materia de creación, experimentación, innovación y exploración garantizan la oportunidad de abrir puertas al conocimiento y la convierten en un referente a nivel social. En cuanto a la decisión de crear redes de universidades saludables que trabajen en la misma dirección, la Declaración de Pamplona/Iruña (REUS, 2009) se refiere a la colaboración en red como «un medio y estrategia de actividad privilegiado». Esto se explica por la rica generación de experiencias y actividades que sirven para inspirar y crear nuevos proyectos año tras año. La relación entre las universidades pertenecientes a una red, e incluso la posible interacción entre distintas redes internacionales, puede proporcionar, por añadidura «un marco de entendimiento y colaboración mucho más amplio y de mayor calado». En su trabajo titulado Desarrollo del Movimiento de Universidades Promotoras de la Salud, Arroyo (2012)3 profundizó en la actuación de las universidades saludables demarcando su marco operacional para la promoción de la salud. De esta manera, adjudicó a las universidades adscritas a tales programas la formulación de políticas públicas, por medio de las cuales se ayuda a fortalecer las acciones de la comunidad y la participación de los ciudadanos. Para la investigación, es igualmente competencia de las universidades 3 El autor describe la Red Iberoamericana Universitaria de Promoción de la Salud (RIUPS). 135Las universidades como espacio educativo en la prevención del VIH/Sida © SECRETARIADO DE PUBLICACIONES UNIVERSIDAD DE SEVILLA Cuestiones Pedagógicas, 23, 2014, pp 129-157 saludables constituir un entorno propicio para la salud mental, física, social y recreativa tanto dentro de sus muros como más allá de ellos, aprovechando la influencia de la universidad como institución en la sociedad. Como centros de formación, educación y desarrollo, deben además fomentar la capacidad de tomar decisiones apropiadas en materia de prevención y hábitos saludables en su alumnado, y trabajar con los organismos de salud competentes para la reorientación de sus servicios. A través de sus actuaciones, lo que hacen las universidades saludables es articular un discurso de la Promoción de la Salud, que ha de ser asimilado y llevado a la práctica por el alumnado universitario y, de ahí, extenderse al resto de la comunidad. En resumen, la visión global que deja la conjunción de los objetivos, las líneas estratégicas y de actuación, y la filosofía de las Universidades Promotoras de la Salud, según lo descrito tanto por la Red Española de Universidades Saludables como por las investigaciones que apoyan el movimiento y tratan de introducir mejoras en el mismo, es la siguiente: «Una Universidad Promotora de la Salud se preocupa por desarrollar una normativa institucional que genere una cultura saludable dentro de las paredes de la universidad, al tiempo que oferta actividades de educación, alfabetización y comunicación en salud y servicios de prevención y cuidado de la misma. Asimismo, integra en sus programas educativos universitarios la formación académica profesional en Promoción de la Salud y Educación para la Salud, y fomenta desde su espacio la investigación y la evaluación en estos campos. También busca alianzas con otros centros promotores de la salud a nivel comunitario, nacional e internacional. Y por último, predica con el ejemplo con la reconstrucción de sus propias infraestructuras en pos de los hábitos saludables» (Ministerio Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno de España, 2013). Desde que empezara a gestarse la idea de promover una educación integral en salud para la población aprovechando la influencia de la universidad como institución en las comunidades, mucho antes de que apareciera la red española y durante los primeros años de trayectoria de las redes europeas y americanas, el concepto de Universidades Promotoras de la Salud se afianzaba en los diversos congresos celebrados a uno y otro lado del Océano Atlántico4. 4 El primero de todos, el I Congreso Internacional de Universidades Promotoras de la Salud, se celebró en Chile en noviembre de 2003, mientras que el segundo, organizado por la Universidad de Alberta en Edmonton, Canadá, tuvo lugar en octubre de 2005. México, Costa Rica y San Juan de Puerto Rico fueron ciudades organizadoras posteriores, si bien merece ser destacado que la cuarta edición del evento estuvo C.M. Aránzazu Cejudo Cortés136 © SECRETARIADO DE PUBLICACIONES UNIVERSIDAD DE SEVILLA Cuestiones Pedagógicas, 23, 2014, pp 129-157 Los congresos se convierten en el escenario ideal para observar y evaluar el funcionamiento de las Universidades Saludables, inevitablemente determinado por sus características demográficas y políticas. Así, se han apreciado diferencias entre los modelos americano y europeo, representados por la Red Iberoamericana de Universidades Promotoras de la Salud y la denominada European Network of Health Promoting Schools (Red Europea de Escuelas Promotoras de la Salud) respectivamente. En la primera, las Redes Nacionales de Universidades Saludables, las Comisiones de Trabajo de Proyectos y el Comité Organizador de los Congresos Nacionales se rigen según la normativa promulgada por las Asambleas Generales y la Oficina de Coordinación. La totalidad de las redes, al tiempo que trabajan en las acciones e iniciativas a desarrollar, han de esforzarse por obtener el compromiso y apoyo económico de Gobierno e Instituciones, para asegurar que la sociedad al completo se mueve en la misma dirección hacia una integración de hábitos saludables en el estilo de vida del alumnado universitario y la comunidad, y que las actividades propuestas puedan llevarse a cabo. Sólo restaría la labor de medición y evaluación de la efectividad de las acciones concluidas, con la correspondiente divulgación y publicación de resultados, algo que habitualmente es asignado al profesorado y alumnado de las Universidades Saludables, especialmente aquellos que investigan sobre, imparten o cursan asignaturas de Promoción de la Salud y Educación para la Salud. En lo que respecta al modelo europeo, Bennassar (2011) reflexiona en su tesis sobre la universidad como entorno promotor de la salud acerca del funcionamiento de la Red Europea de Escuelas Promotoras de Salud5 ideada por la Organización Mundial de la Salud y compuesta en la actualidad por cuarenta y tres países europeos que ejecutan sus directrices y programas en escuelas, institutos de secundaria y universidades. a cargo de la Universidad Pública de Navarra, en España, en el año 2009, bajo el lema «El Compromiso Social de las Universidades». La quinta edición, celebrada en Costa Rica en el año 2011, ya evidenciaba grandes avances en la solidificación y crecimiento del movimiento promotor de la salud en las universidades a nivel global, acogiendo a trece países con redes de Universidades Saludables, registrando una cifra de cuatrocientos participantes y fructificando en 161 ponencias. Cabe también ser mencionado que durante este congreso se llevó a cabo, por segunda vez, la Asamblea General de la Red Iberoamericana de Universidades Promotoras de la Salud. 5 También conocida como European Network of Health Promoting Schools, se fundó en 1992, contando por aquel entonces con solamente siete países miembros, pero cabe ser destacado que pasó a tener un total de veintiocho tras los tres años que siguieron a su constitución. 137Las universidades como espacio educativo en la prevención del VIH/Sida © SECRETARIADO DE PUBLICACIONES UNIVERSIDAD DE SEVILLA Cuestiones Pedagógicas, 23, 2014, pp 129-157 Si bien las políticas referentes a la salud de cada uno de los países adscritos a la red y la manera de canalizarlas por parte de la Organización Mundial de la Salud y otros órganos europeos puede hacer que el funcionamiento de la red difiera ligeramente del modelo iberoamericano, los objetivos y líneas generales de actuación, como no podría ser de otra manera, son similares. Los programas llevados a cabo por los centros que forman parte de la Red Europea de Escuelas Promotoras de la Salud persiguen inculcar un estilo de vida saludable en todos los individuos escolarizados mediante el desarrollo de una atmósfera favorable al cuidado de la salud en el entorno académico. Tal y como explica Bennassar (2011), una meta tan específica sólo puede ser alcanzada consiguiendo la involucración del personal educativo, pero también la del sanitario. Un centro de la red europea «fomenta la salud y el aprendizaje con todos los medios a su alcance, y ofrece ambientes favorables para la salud, así como una serie de programas y servicios clave de promoción y educación para la salud» (p. 113). Es decir, sus actividades, programas y campañas integran de forma transversal la enseñanza de hábitos saludables en el ámbito educativo, haciendo partícipes a los profesionales sanitarios en la educación del alumnado y de la comunidad. La investigación señalada también subraya especialmente la puesta en escena de políticas –en el modelo europeo– que buscan potenciar la autoestima de los estudiantes y su desarrollo personal. Esto se consigue dándoles la oportunidad de controlar su salud, sintiéndose así mejor consigo mismos y con su mejorada calidad de vida y bienestar. Para la Organización Mundial de la Salud, es importante no limitarse a hacer esto por el alumnado, al contrario, las acciones han de extenderse al profesorado, el personal no docente, las familias del alumnado y los miembros de la comunidad. Más concretamente, desde su creación en 1992, la Red Europea de Escuelas Promotoras de la Salud se marcó los objetivos resumidos a continuación. En primer lugar, será misión de la red propiciar la adopción de modos de vida saludable ofertando al alumnado y profesorado de los diversos centros adheridos actividades relacionadas con la salud. En segundo lugar, se aprovechará el entorno escolar universitario para crear marcos de trabajo e investigación en materia de Educación en Salud y Promoción de la Salud, atendiendo especialmente a las condiciones sanitarias y de seguridad específicas de las instalaciones. En tercer lugar, al integrar el tema de la salud y su cuidado en el proyecto curricular, se dotará al alumnado de conocimientos y habilidades que le permita tomar decisiones con respecto a la salud de forma responsable; se posibilitará un desarrollo psíquico, físico y social pleno, acompañado de un autoconcepto saludable; se fomentarán en los estudiantes sentimientos de responsabilidad en temas de salud en lo que respecta a ellos mismos pero también a sus familias y a la comunidad en la que viven, y C.M. Aránzazu Cejudo Cortés144 © SECRETARIADO DE PUBLICACIONES UNIVERSIDAD DE SEVILLA Cuestiones Pedagógicas, 23, 2014, pp 129-157 solamente cuatro presentaban infección por VIH. Los cuatro eran hombres que habían tenido sexo con hombres, y a los cuales se les había detectado previamente alguna enfermedad de transmisión sexual. Sorprende, sin lugar a dudas, el bajo número de positivos obtenidos si se tiene en cuenta la frecuencia documentada de no utilización del preservativo, por lo que la investigación de Hoyos et al. (2011) concluye que los campus no constituyen un entorno de riesgo para la transmisión del VIH. De cualquier modo, la experiencia fue un paso adelante en la difusión de información preventiva y asesoramiento de educación en salud ante conductas de riesgo, así como en dar a conocer las vías de acceso, el funcionamiento y las características de la prueba rápida gratuita. El estudio realizado por Tirado, Aguaded y Marín (2013), si bien se ocupó igualmente de la población universitaria en concreto, indagó en hábitos que se alejaban de los puramente referidos a la sexualidad, pero que ayudaron a definir perfiles personales que pueden predecir el riesgo de contraer VIH: los de consumo de drogas legales e ilegales y ocupación del tiempo libre. Esto no viene más que a confirmar la necesidad e idoneidad de la implantación de programas de Promoción de la Salud y Educación en Salud precisamente en universidades, ya que tal y como se comentó en el apartado previo, es ésta la etapa de la vida en la cual se dan con mayor frecuencia este tipo de conductas. Sólo mediante la observación y el análisis de resultados se podrán diseñar iniciativas que ofrezcan una respuesta real y efectiva a las características específicas de la comunidad universitaria, y a los modos de vida cambiantes influenciados por la aparición de nuevas modas en lo que a ocio y consumo respecta. Gracias a investigaciones como la de la Incidencia de los hábitos de ocio y consumo de drogas sobre las medidas de prevención de la drogadicción en universitarios por Tirado, Aguaded y Marín (2013), pueden ponerse en marcha programas que promuevan la adopción de un estilo de vida saludable por parte del alumnado universitario. En este caso, los mil doscientos participantes eran estudiantes matriculados en una universidad española que pertenecían, en su mayoría, a la Escuela Politécnica Superior, a la Facultad de Ciencias de la Educación y a la Facultad de Ciencias Empresariales, si bien completaban la muestra alumnos y alumnas de Trabajo Social, Derecho, Humanidades y Enfermería, entre otros de la Universidad de Huelva. La media de edad rondaba los veintitrés años y en lo que concierne al sexo, había setecientas veintisiete mujeres y cuatrocientos setenta y tres hombres. Los individuos objeto de análisis respondieron a una encuesta compuesta por cinco bloques de preguntas referidos a variables sociodemográficas, consumo de sustancias, motivación para consumirlas, actividades de ocio habituales y estrategias para prevenir el consumo de drogas y, en función a sus respuestas fueron agrupados como se detalla a continuación. El grupo 145Las universidades como espacio educativo en la prevención del VIH/Sida © SECRETARIADO DE PUBLICACIONES UNIVERSIDAD DE SEVILLA Cuestiones Pedagógicas, 23, 2014, pp 129-157 más numeroso estaba formado por doscientas cincuenta mujeres que no consumían ningún tipo de sustancia, pese a que alguna vez en su vida habían tomado alcohol, y no realizaban ninguna actividad específica en su tiempo libre. Le siguió de cerca un grupo o conglomerado de doscientas treinta y dos estudiantes que leían en su tiempo libre, tomaban combinados de alcohol y fumaban cigarrillos ocasionalmente y apenas dedicaban tiempo al ejercicio físico. También compuesto íntegramente por mujeres, el tercer grupo declaró ser consumidor habitual de alcohol de baja graduación (eminentemente cerveza y vino) y consumidor moderado de tabaco y bebidas alcohólicas de alta graduación; adicionalmente, habían consumido cannabis de forma ocasional y dedicaban su tiempo libre a leer. Los tres grupos menos numerosos resultaron estar formados por varones en un elevado porcentaje, aunque no íntegramente. El primero de ellos lo componían ciento noventa y cinco universitarios bebedores de cerveza y vino que practicaban deporte regularmente, además de leer libros y jugar a videojuegos en su tiempo libre. El siguiente agrupó a ciento sesenta y tres alumnos deportistas que no consumían ninguna sustancia y eran aficionados a las videoconsolas. Y, finalmente, un último conglomerado que conformaban ciento cuarenta y un estudiantes universitarios eran consumidores tanto de tabaco y alcohol como de cannabis de manera regular, pese a que practicaban ejercicio físico con frecuencia pero afirmaron no disponer de tiempo para la lectura y actividades de voluntariado. Habiéndose perfilado las características que se reiteran en los distintos conglomerados, ya es posible esbozar líneas concretas de actuación que aborden la problemática que podría derivarse de conductas poco saludables. Empero, el cuestionario realizado en este estudio recogió adicionalmente la opinión que los encuestados tenían sobre las posibles medidas de prevención ante prácticas desaconsejables para el cuidado de la salud. De esta manera, la investigación pudo comprobar que, por normal general, lo más valorado en este aspecto es el lanzamiento de campañas informativas y el incremento de la oferta cultural y deportiva. Pese a que es un hecho demostrable que tales iniciativas, acompañadas de una oferta para el ocio de calidad, desvían al alumnado universitario del camino de conductas poco saludables, otra investigación llevada a cabo por Giménez, Ballester, Gil, Ruiz y Cassá (2009), y presentada en el II Encuentro FIPSE sobre investigación social en VIH/SIDA, insistió en profundizar acerca de las distintas estrategias de intervención para la promoción de la prueba de detección del VIH entre estudiantes universitarios con el propósito de medir su eficacia. Así, bajo el lema «¿Qué resulta más eficaz en la prevención del VIH/SIDA? », realizaron un estudio con una muestra de ciento ochenta y seis alumnos y alumnas de dos universidades españolas, situadas en Valencia y Castellón. C.M. Aránzazu Cejudo Cortés146 © SECRETARIADO DE PUBLICACIONES UNIVERSIDAD DE SEVILLA Cuestiones Pedagógicas, 23, 2014, pp 129-157 La muestra estuvo conformada por un 74% de mujeres y un 26% de hombres, con edades comprendidas entre los dieciocho y los veintiocho años. Casi la totalidad de la muestra participante en el estudio de Giménez et al. (2009) eran hombres y mujeres heterosexuales, con la excepción de algunos que se definieron como homosexuales y bisexuales, y otros que prefirieron no revelar su orientación sexual. A todos los sujetos se le facilitó una de las dos versiones del Cuestionario de Prevención del SIDA, diseñado por Ballester y otros investigadores cinco años atrás, el cual tiene el objetivo de recoger datos sobre los conocimientos, actitudes, comportamiento y autoeficacia, en este caso, del alumnado universitario ante las prácticas que podrían ser de riesgo, pero también se ocupa de descubrir cuál es el grado de concienciación e información acerca de la prueba –esto es, si conocen el periodo ventana, si saben dónde someterse a ella, si preguntan a la pareja sexual si se la ha hecho o qué predisposición muestran a hacérsela. Merece ser destacado que el Cuestionario de Prevención del SIDA que utilizaron Giménez et al. (2009), a diferencia de otros estudios en los que los sujetos analizados se limitan a responder preguntas, implicaba la participación en actividades pre-test y post-test que preparaban al alumnado universitario a ser evaluado mediante charlas, debates en grupo, juego de roles, tertulias con afectados por la enfermedad y visionado de presentaciones audiovisuales en relación con la infección del VIH. Por tanto, más que descubrir cuál era la actitud de los estudiantes en referencia a la medida preventiva de realizarse la prueba del VIH, la investigación pudo comprobar qué repercusión tuvo la formación recibida de manera previa a responder al cuestionario. Así, y según las variables establecidas, el estudio ratificó que las estrategias de mayor eficacia fueron las charlas informativas, el juego de roles y la visualización de imágenes en formato audiovisual. Las primeras incrementaron estadísticamente la predisposición a someterse a la prueba, y actividades de práctica real como la de simular la colocación de un preservativo ayudaron a romper tabúes y a aumentar la conciencia preventiva. La experiencia audiovisual, como era de esperar, tuvo mayor incidencia en el comportamiento de preguntar a la pareja acerca de la prueba, impulsado por el miedo generado a partir de las emociones negativas desencadenadas por las imágenes. Esta actitud, no obstante, que suele ser difícil de adoptar por temor a perder a la otra persona o por falta de confianza al principio de la relación –precisamente cuando más necesaria es–, depende, en la opinión de Giménez et al. (2009), del desarrollo de cierta asertividad para tratar este tipo de temas abiertamente, aun cuando las dos partes apenas se conocen. La investigación utilizada para introducir este apartado, realizada por Cassá et al. (2009), dejó a un lado el estudio de las probabilidades de que el 147Las universidades como espacio educativo en la prevención del VIH/Sida © SECRETARIADO DE PUBLICACIONES UNIVERSIDAD DE SEVILLA Cuestiones Pedagógicas, 23, 2014, pp 129-157 alumnado universitario se realizara la prueba de detección de anticuerpos y las actitudes poco saludables que podrían predecir el riesgo de contagio para centrarse casi exclusivamente en las últimas tendencias en el uso del preservativo. De esta forma, quisieron resaltar la importancia de no olvidar que, en la actualidad, es quizá demasiado arriesgado hablar de grupos de riesgo, ya que cualquier individuo puede estar expuesto al contagio incluso teniendo un único comportamiento en el que no tome medidas preventivas. Por ello, para este estudio son las actitudes de riesgo las que realmente influyen a la hora de contraer la enfermedad, y su objetivo es concienciar a la población estudiante de que el uso sistemático del preservativo puede reducir considerablemente o eliminar ese riesgo. Esta vez, la muestra objeto de análisis superó los dos mil seiscientos universitarios –hombres y mujeres– con una media de edad de veintiún años, y las evaluaciones se llevaron a cabo en tres ocasiones separadas por intervalos de tres años. La opción sexual predominante fue la heterosexualidad, si bien en el segundo y tercer año de análisis se incrementó el número de individuos que declararon ser bisexuales u homosexuales. La cumplimentación del cuestionario para este estudio era de carácter individual, anónimo y voluntario, y el modelo utilizado fue el de La encuesta sobre el SIDA, desarrollado por Ballester y Gil, en las tres ediciones. El método facilitó así la comparación en orden cronológico de los resultados de cada uno de los años, observándose que el uso sistemático del preservativo fue disminuyendo edición tras edición para las tres prácticas más habituales: sexo vaginal, anal y oral. No obstante, la oportunidad de valorar, al mismo tiempo, qué condicionantes se daban para que los universitarios no usasen preservativo en sus relaciones, facilitó la detección del tipo de conductas o situaciones a evitar; por ejemplo, las encuestas cumplimentadas sacaron a relucir una creciente relajación en el uso de métodos de barrera al establecerse en una relación sentimental estable o al practicar sexo bajo el efecto de sustancias psicoactivas. En contraposición, el estudio corroboró que, muy probablemente fruto de las campañas de información llevadas a cabo en universidades, el uso sistemático del preservativo en relaciones ocasionales por parte del alumnado sufrió un ligero incremento. La investigación de Cassá et al. (2009) no encontró diferencias estadísticas reseñables entre hombres y mujeres que dejaron de usar el preservativo regularmente al establecerse con una pareja fija pero, sin embargo, sí que halló desigualdades entre sexos al tener en cuenta variables como el consumo de alcohol o drogas, caso en el que las mujeres tienden a «olvidar» la protección frente al VIH con mayor frecuencia, una observación que debe aprovecharse para abanderar futuras campañas de prevención de conductas que podrían propiciar la exposición al virus. C.M. Aránzazu Cejudo Cortés148 © SECRETARIADO DE PUBLICACIONES UNIVERSIDAD DE SEVILLA Cuestiones Pedagógicas, 23, 2014, pp 129-157 El estudio concluyó que, a pesar de que el preservativo o condón sigue ocupando el primer puesto como método anticonceptivo más usado por la población joven, las cifras de estudiantes que no lo utilizan para protegerse ante el VIH particularmente en relaciones que pueden entrañar riesgo es alarmante. Cassá et al. (2009) consideran que esto ocurre sobre todo en el ámbito heterosexual, que ha bajado la guardia dando por hecho que no constituye un sector de riesgo y, por eso mismo, creen que las medidas e iniciativas para que la juventud heterosexual continúe usando preservativo sistemáticamente en todas sus prácticas sexuales han de intensificarse en el futuro. Al tratar el tema de los conocimientos y actitudes del alumnado universitario con respecto a las formas de prevenir el contagio por VIH, sería imperdonable pasar por alto una investigación como la de Fernández, Fernández y Sábado (2006), que tuvo como objeto el estudio del comportamiento ante el VIH/SIDA de los estudiantes de una escuela universitaria de enfermería. El alumnado de carreras sanitarias debe, mejor que ningún otro, asimilar las conductas adecuadas de prevención y actitud frente a la enfermedad para poder transmitirlas a la comunidad, e integrarlas en su estilo de vida con el fin de servir como modelo a lo largo de su vida laboral. El propósito de Fernández et al. (2006) no fue otro que verificar «si una intervención pedagógica fundamentada en una metodología activa, que incluye el trabajo cooperativo y el fomento de la discusión, era capaz de modificar en sentido positivo la actitud de los estudiantes ante el VIH/SIDA» (p. 42); para ello seleccionaron una muestra de ochenta estudiantes divididos en dos grupos: uno de intervención y otro de control. Tras responder al cuestionario denominado Escala de Actitud ante el Sida para Enfermería en dos ocasiones –una de ellas previa al estudio y la otra posterior–, los resultados evidenciaron una mejora en la actitud ante la enfermedad del grupo de intervención (que había participado en la intervención pedagógica), mientras que el grupo de control permaneció inalterable en este respecto. Lo aportado por Fernández et al. (2006) resulta especialmente interesante debido a que su iniciativa demostró que se ha de ejercer una doble influencia sobre el alumnado de enfermería de manera específica cuando se lleven a cabo acciones educativas de Promoción para la Salud. En primer lugar, se les conciencia y sensibiliza como estudiantes universitarios, para que afronten esa etapa de la vida con responsabilidad y capacidad de toma de decisiones; en segundo lugar, se les forma como profesionales, y al estar, en cierto modo, especializados en todo lo referente a la enfermedad, se convierten en referentes para sus compañeros y para la comunidad, adoptando la forma de agentes de promoción de la salud. 149Las universidades como espacio educativo en la prevención del VIH/Sida © SECRETARIADO DE PUBLICACIONES UNIVERSIDAD DE SEVILLA Cuestiones Pedagógicas, 23, 2014, pp 129-157 Otra ventaja de hacer uso de la metodología pedagógica en las aulas de las escuelas universitarias de enfermería para educar sobre el VIH es que, al estar la información sobre VIH y SIDA tan mediatizada en la actualidad, una formación académica fidedigna que se produzca en el seno de una institución investigadora como es la Universidad constituirá una garantía de confianza para la población estudiantil y su entorno. La educación en salud y en todo lo referente al contagio del VIH ayuda a disminuir, de manera adicional, el temor de los futuros enfermeros y enfermeras a tratar con pacientes infectados y contraer accidentalmente el virus. Los dos últimos estudios al que haremos mención y cuyo trabajo de campo se ejecutó en 2008 y 2009 en Perú y Nicaragua respectivamente, sacan a relucir la fuerte incidencia de las variables culturales si se comparan con las actitudes observadas y los resultados obtenidos en universidades españolas. El primero de ellos se titula Conocimientos y actitudes de estudiantes universitarios frente al VIH/SIDA7. Para describir su objetivo, Tello (2009) declaró que el análisis realizado buscó «promover y fortalecer en los estudiantes de una universidad local, conocimientos, actitudes, reflexión […] que les permita incrementar sus valores, y habilidades de auto cuidado para alcanzar estilos de vida saludable» (p. 472). Por otra parte, la investigación desarrollada por Pérez (2013) se centró en los conocimientos, actitudes y prácticas de riesgo del alumnado y el profesorado del Centro Universitario Regional de Chontales en Nicaragua, algo que supuso una estrategia de Cooperación en Educación para el Desarrollo en el país, persiguiendo el objetivo compartido por tantas otras universidades alrededor del mundo de diseñar campañas efectivas de prevención del VIH y educación en salud destinadas a los estudiantes universitarios8. Tello (2009) cimentó el estudio realizado en Perú sobre el conocido como Modelo de la Promoción de la Salud, impulsado por Pender y en la teoría humanista, recalcando que un enfoque de este tema desde el humanismo ha de entenderse como una exaltación del valor y la dignidad del ser humano y, al mismo tiempo, como la defensa prioritaria de la vida y el bienestar. La realidad actual del VIH/SIDA en Perú es uno de los más vivos reflejos de que la enfermedad afecta cada vez más a la población joven: hoy día los contagiados entre 25 y 29 años conforman el grupo más numeroso en el país, siendo la mayoría de los mismos hombres, pero seguidos bastante de cerca por las mujeres. 7 Presentado en II Encuentro FIPSE sobre investigación social en VIH/SIDA celebrado en el año 2009 en la ciudad de San Sebastián. 8 Tesis doctoral defendida por la autora Itahisa Pérez Pérez en la universidad sevillana Pablo de Olavide, siendo el director el profesor Dr. Juan Agustín Morón Marchena y titulada Conocimientos y prácticas de riesgo en VIH/SIDA. Una estrategia de Cooperación en Educación para el Desarrollo en Nicaragua. C.M. Aránzazu Cejudo Cortés150 © SECRETARIADO DE PUBLICACIONES UNIVERSIDAD DE SEVILLA Cuestiones Pedagógicas, 23, 2014, pp 129-157 Existen, pues, motivos de sobra para que, tal y como ocurre más allá de las fronteras del país, las universidades peruanas se preocupen por el estilo de vida de su alumnado, llegando incluso a temerse que a medida que la edad del contagio por VIH se vuelve cada vez más temprana y no se conciencia a la comunidad de lo crucial del uso de medidas de prevención, comiencen a detectarse casos también en la adolescencia. Tello (2009) quiso igualmente transmitir en las reflexiones previas a la explicación de su trabajo, sin intención de ser sexista, la equiparable alarma ante el aumento de infecciones en mujeres, un grupo que hasta hace años presentaba los porcentajes más bajos de contagio. Como ya se vio en el caso de Tirado et al. (2013), la citada investigación quiso asimismo ahondar en los hábitos y el estilo de vida del alumnado universitario, esta vez de Perú, destacándose como rasgo diferenciador que en la selección de los doscientos cincuenta participantes de la prueba se excluyó a los estudiantes de facultades relacionadas con la salud –todo lo contrario a lo decidido por Fernández et al. (2006)–, asumiendo que era innecesario valorar sus actitudes y conocimientos, obviamente más saludables que las del resto. Gracias al estudio realizado en la universidad peruana, salieron a la luz datos de relevancia sobre los hábitos de ocio y tiempo libre de estos universitarios, tales como que, aproximadamente una cuarta parte de la muestra practica deporte regularmente pero también bebe alcohol durante el fin de semana, un espacio temporal en el que acude a discotecas, fuma y consume drogas ilegales, utiliza servicios de chat o se conecta a las redes sociales. Una proporción similar declaró automedicarse o acudir a un curandero (en lugar de a un médico) al sentir síntomas de enfermedad y tomar pastillas para conciliar el sueño. Ya se ha visto con anterioridad en el presente texto que algunas de las conductas mencionadas en el párrafo anterior pueden predecir prácticas de riesgo a causa de la desinhibición y la relajación que suceden al consumo de alcohol y drogas o incluso, quizá, la creciente asiduidad al uso de chats y redes sociales aumenta las posibilidades de encontrar parejas sexuales esporádicas. Sea cual fuere el motivo, el estudio de Tello (2009) evidenció que casi la mitad de los doscientos cincuenta estudiantes universitarios –entre los que había tanto hombres como mujeres– no utilizaba el preservativo en sus relaciones, principalmente alegando incomodidad a la hora de usarlo y presentando un claro desconocimiento de los mecanismos de contagio de la enfermedad. Para la investigación, el dato concreto del rechazo a usar preservativo sirve de justificación al avance imparable de la epidemia en Perú, así como del enorme incremento de la transmisión de enfermedades venéreas en el país durante los últimos años. Una mayoría aplastante de los infectados por 151Las universidades como espacio educativo en la prevención del VIH/Sida © SECRETARIADO DE PUBLICACIONES UNIVERSIDAD DE SEVILLA Cuestiones Pedagógicas, 23, 2014, pp 129-157 enfermedades de transmisión sexual son individuos que aún no han cumplido los veinticinco años, y alrededor de la mitad son jóvenes embarazadas. La alta precocidad en la iniciación a la práctica sexual y la carencia de campañas informativas específicamente destinadas a estudiantes adolescentes y universitarios son otros de los factores que ayudan a explicar la gravedad de la situación. Desde la perspectiva de Tello (2009), y por todo lo previamente expuesto, el alumnado universitario peruano sí constituye un grupo vulnerable al contagio del VIH, tras observarse los hábitos poco saludables que con frecuencia presentan y su desconocimiento acerca de las vías de transmisión del VIH y cómo prevenirla, ambos factores asociados a la acentuada precocidad en el inicio de la práctica sexual y al rechazo a usar preservativo. Estos comportamientos, calificados por la investigación de «impulsivos y peligrosos», se derivan de una educación pobre en sexualidad y una consecuente infravaloración del autocuidado y la autoestima. Mediante las encuestas del estudio se confirmó, de hecho, que la gran mayoría de los estudiantes universitarios parte de la muestra tenían vagas nociones de sexualidad y prevención que provenían de fuentes poco fiables como la televisión y la opinión de los amigos u otras más fidedignas como información que habían recibido en la escuela. Las respuestas denotaron, asimismo, la necesidad de romper tabúes en el entorno familiar para que padres e hijos puedan hablar abiertamente de sexo y de cómo llevar una vida sexual saludable, puesto que a las familias de los universitarios peruanos les cuesta abordar el tema en casa. De esta manera, lo único que hacen es magnificar el tabú y empujar a los jóvenes a embarcarse en prácticas de riesgo, con total desconocimiento y «a escondidas», cuando podrían recanalizar el exceso de información superficial e incluso, en ocasiones, distorsionada que estos han recibido de los medios de comunicación y de sus compañeros. En la investigación se esclarece que hay que tener en cuenta, que muchos padres y madres de Perú carecen de educación en salud y prevención del VIH, por lo que no solamente no están capacitados para proporcionar estos conocimientos a sus hijos sino que posiblemente ellos mismos no hayan tenido las necesarias medidas de prevención. Investigaciones anteriores a las que se refirió Tello (2009) en su análisis ya habían activado la alerta sobre la apremiante necesidad de integrar la educación sobre el VIH en Perú desde etapas de escolarización tempranas, ya que la población escolarizada en secundaria trasluce evidentes signos de desconocimiento prácticamente absoluto en cuanto a la prevención y las vías de transmisión. Las familias y la comunidad serían el objetivo siguiente. Por este motivo, la propuesta del estudio que nos ocupa fue la de integrar la formación sobre el cuidado de la salud frente al VIH/SIDA en el currículo de todas C.M. Aránzazu Cejudo Cortés152 © SECRETARIADO DE PUBLICACIONES UNIVERSIDAD DE SEVILLA Cuestiones Pedagógicas, 23, 2014, pp 129-157 las disciplinas universitarias, entendiéndose, tal y como se expuso en el apartado de Universidades Saludables, que la universidad es un inigualable foco de difusión, del cual saldrán los educadores que instruyan al alumnado de secundaria y los profesionales que extiendan el conocimiento a su comunidad. El panorama en Nicaragua es bastante similar al encontrado por Tello (2009) en Perú, y así lo demuestra la tesis de Pérez (2013), en la que se describen los resultados obtenidos del análisis de los conocimientos, actitudes y prácticas de riesgo de estudiantes y profesores del Centro Universitario Regional Chontales. Según datos recogidos por Pérez (2013), la evolución de la epidemia en el curso de las últimas dos décadas la ha llevado a convertirse en una «epidemia concentrada» (p. 34), con una cifra superior a los tres mil doscientos infectados por VIH, de los cuales quinientos ochenta y siete han desarrollado SIDA y ochocientos cuarenta y dos han fallecido. Al observarse en las estadísticas consultadas por la investigación que la transmisión sexual es la principal vía de contagio en el país de manera indiscutible (un 86% de los casos responden a esta causa), el propósito de su estudio, con la intención de encontrar maneras efectivas de difundir información sobre métodos de prevención y frenar la propagación de la enfermedad, se ve claramente reforzado. Otro descubrimiento a destacar de la preparación previa a la realización del estudio es cómo, al igual que en Perú, Nicaragua está siendo testigo de la feminización del VIH, ya que a medida que aumenta el número de infectados se detecta un incremento gradual de mujeres entre ellos. En el 2009, año de ejecución del trabajo de campo en el cual se basa la tesis de Pérez (2013), ya se contaban 1,8 varones con el virus por cada mujer que lo contraía, pudiendo predecirse que ambos sexos podrían quedar al mismo nivel en cuanto a número de contagios en el futuro cercano. El proyecto analizado por Pérez en su tesis (2013) fue impulsado por la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua y se enfocó, como ya se ha mencionado, a modo de Estrategia de Cooperación para el Desarrollo en Educación, prospectivamente con gran repercusión en la salud y el bienestar de la comunidad universitaria del país. Si en algo difiere, no obstante, este estudio de investigaciones anteriores, es en la inclusión del profesorado en la muestra objeto de análisis. Así, el proyecto se ocupó de las actitudes y conocimientos frente al VIH del equipo docente y los estudiantes del Centro Universitario Regional de Chontales. Los cuestionarios revelaron percepciones diversas de la enfermedad, y pese a que una cifra considerable de participantes era consciente de la existencia de la misma y de cuáles son las prácticas de riesgo que podrían poner en peligro la salud, seguía habiendo una predominancia de individuos que 153Las universidades como espacio educativo en la prevención del VIH/Sida © SECRETARIADO DE PUBLICACIONES UNIVERSIDAD DE SEVILLA Cuestiones Pedagógicas, 23, 2014, pp 129-157 apenas tenían conocimientos sobre el tema y que presentaban hábitos poco saludables influenciados por tópicos, prejuicios e información errónea proveniente del entorno cercano, internet y la televisión. Un porcentaje considerable de alumnos universitarios admitió en la cumplimentación de la encuesta que sus conocimientos acerca del VIH eran escasos o nulos, mientras que, como era de esperar, más de las tres cuartas partes de la muestra de profesorado de la universidad declaró poseer formación entre media y alta con respecto al tema. Lo realmente alarmante es que más de la mitad de estudiantes manifestaron no utilizar preservativo en sus prácticas sexuales, y no haberlo hecho tampoco desde el inicio de su vida sexual activa en la adolescencia, algo que explica el rejuvenecimiento de la enfermedad. Más preocupante si cabe es el dato que refleja que el mismo porcentaje de docentes no usaba ningún método de prevención en sus relaciones sexuales, aun previsiblemente presentar la ventaja de estar mejor informados en todo lo referente a prácticas sexuales de riesgo. Un elevado porcentaje sí afirmó, al menos, conocer el significado de las siglas que describen el virus y la enfermedad, mientras que un pequeño sector se equivocó al explicarlo o confesó abiertamente que lo desconocía. Una proporción superior al 50% aseguró que no conviviría con un enfermo de SIDA por miedo a contagiarse, ni en el ámbito laboral ni en el personal, y el resto no contestó o alegó no saberlo, evidenciando tabúes y miedos originados por el desconocimiento. Además, la mitad de los encuestados pondría fin a las relaciones sexuales con su pareja si ésta se infectase, siendo únicamente una cuarta parte la que se mostró convencida de continuar teniéndolas a pesar del virus. En lo que respecta a la mera convivencia, se trasluce una generosa concentración de prejuicios, fruto de las carencias en educación sobre las vías de contagio, sobre todo en el alumnado universitario peruano, el sector que más rechazo mostró a compartir actividades de la vida diaria con portadores de VIH o enfermos de SIDA. La otra cara de la moneda es la del profesorado, que se mostró abierto a compartir la cotidianeidad con infectados en su entorno académico y laboral, si bien un alto porcentaje del mismo quedó englobado en el grupo de individuos que no mantendría relaciones sexuales con una pareja afectada. Mas, sin lugar a dudas, el hallazgo más desconcertante es que, pese a la elevada cifra de estudiantes universitarios y profesores del Centro Universitario Regional Chontales que demostró ser consciente de que la vía sexual es una de las principales formas de contagio, las estadísticas de individuos sexualmente activos que nunca o rara vez usan el preservativo a pesar de poseer conocimientos sobre la transmisión. Por ello, la investigación detallada en la tesis de Pérez (2013) propuso como medida urgente fomentar el desarrollo de iniciativas que se dediquen a educar sobre VIH/SIDA tanto al alumnado como