Textos preliminares y posliminares de la traslacióndel Asinus aureuspor Diego López de Cortegana: sobre el planteamiento de la traducción
Abstract
Las piezas paratextuales que acompañan a la traslación del Asinus aureus porDiego López de Cortegana (Sevilla, Jacobo Cromberger, ca. 1513), realizadas porel propio Cortegana y por Juan Partenio Tovar, resultan de gran interés para enten-der el planteamiento de dicha traducción. El presente trabajo ofrece el estudio yedición de tales piezas con la identificación de sus fuentes.
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RESUMEN Las piezas paratextuales que acompañan a la traslación del Asinus aureus por Diego López de Cortegana (Sevilla, Jacobo Cromberger, ca. 1513), realizadas por el propio Cortegana y por Juan Partenio Tovar, resultan de gran interés para entender el planteamiento de dicha traducción. El presente trabajo ofrece el estudio y edición de tales piezas con la identificación de sus fuentes. Palabras clave: Humanismo sevillano. Traducción. Asinus aureus. Diego López de Cortegana. Juan Partenio Tovar. SUMMARY The preliminary and conclusive texts included in Diego López de Cortegana´s translation of Asinus aureus (Seville, Jacobo Cromberger, ca. 1513), written by Cortegana himself and also by Juan Partenio Tovar, are very useful, as they reveal the purpose of that translation. This papers offers an edited version of the aforementioned texts, which are here analyzed; their sources are identified too. Keywords: Humanism-Seville. Translation. Asinus aureus. Diego López de Cortegana. Juan Partenio Tovar. El Asinus aureus o Metamorphoseon Libri XI fue una de las primeras obras de la literatura latina que se imprimió a partir de un manuscrito loca- Cuad. Filol. Clás. Estudios Latinos ISSN: 1131-9062 2001, n.º 21: 151-175 151 Textos preliminares y posliminares de la traslación del Asinus aureus por Diego López de Cortegana: sobre el planteamiento de la traducción FRANCISCO JAVIER ESCOBAR BORREGO Universidad de Sevilla
lizado por Boccaccio en la Abadía de Montecasino en 13551. La editio princeps apareció en Roma, en 1469 bajo el cuidado de Johannes Andreas —obispo de Aleria—, por los tipógrafos C. Sweinheym y A. Pannharz y se reimprimió luego con relativa frecuencia: Roma (1472, 1499) y Venecia (1488, 1493)2. La obra despertó el interés, sin duda, de los doctos que podían leerla en latín y fue objeto de diversas traducciones europeas durante el siglo XVI entre las que ocupa un lugar de privilegio la realizada al castellano por el arcediano hispalense y humanista de filiación erasmista Diego López de Cortegana (1455-1524), cuya princeps puede fecharse en Sevilla, por Jacobo Cromberger, ca. 15133. Además de su temprana fecha (lo que la F. J avier Escobar Borrego Textos preliminares y posliminares de la traslación del Asinus aureus ... 152 Cuad. Filol. Clás. Estudios Latinos 2001, n.º 21: 151-175 1Se trata del manuscrito del siglo XI llamado Mediceus Laurentianus (68, 2), custodiado en la Biblioteca Laurenziana de Florencia y que se conoce en la tradición textual con la sigla F. Se conserva otra veintena de manuscritos que, salvo el denominado Mediceus Laurentianus 29, 2 (f), no ofrecen demasiada fiabilidad aun procediendo del mencionado manuscrito F. El Mediceus Laurentianus (68, 2) es un códice escrito en letra lombarda que incluye, además de la Apología, las Metamorfosis (ocupan desde la hoja 126 a la 183 del manuscrito) y la Florida de Apuleyo, los Annales (XI-XVI) y las Historias (I-V) de Tácito. Este manuscrito, que según demuestran las subcriptiones tiene su origen en un codex perdido de finales del siglo IV, es el arquetipo de la tradición textual para las tres obras mencionadas de Apuleyo. Sobre la tradición manuscrita de las Metamorfosis, véase: D. S. Robertson, «The Manuscripts of the Metamorphoses of Apuleius (I) y (II)», Classical Quarterly 18 (1924) 27-42 y 85- 99, respectivamente; la introducción de J. M.ª Royo a su edición de Apuleyo, El Asno de Oro, Madrid 1997, p. 46; y M. von Albrecht, Historia de la Literatura Romana, II, versión castellana de D. Estefanía y A. Pociña, Barcelona 1999, p. 1327 (con bibliografía sobre la cuestión). 2Datos recogidos por C. García Gual, «Sobre la versión española de El Asno de Oro por Diego López de Cortegana», en Homenaje al profesor Antonio Vilanova, I, ed. de M. C. Carbonell, Barcelona 1989, pp. 297-307, p. 299. 3Para la biografía de Cortegana, véase: J. Hazañas, Maese Rodrigo (1444-1509), Sevilla 1909, 272 ss.; M. Menéndez Pelayo, Biblioteca de Traductores Españoles, Madrid 1952, I, pp. 359-361; M. Bataillon, Erasmo y España, México / Buenos Aires 1950, pp. 85-86 (Bataillon sigue a Hazañas); J. Gil, «Apuleyo en la Sevilla renacentista», Habis 23 (1992) 297-306, 297-304 (con nuevos documentos sobre la vida del humanista); y F. Pejenaute, «La traducción española del Asinus aureus de Apuleyo hecha por Diego López de Cortegana», Livius 4 (1993) 157-168, 163-164. En cuanto a la princeps, el único ejemplar conocido es el que se custodia en la Bibliothèque de Sainte-Geneviève (París), con la signatura OE. XVe. 635 [2ème pièce]; cf. O. Bresson, Catalogue du fonds hispanique ancien (1492-1808) de la Bibliothèque Sainte- Geneviève de Paris, prefacio de A. Redondo, París 1994, p. 13 (entrada 34). Este ejemplar ha sido objeto de una meticulosa descripción bibliográfica por parte de Clive Griffin en las microfichas que acompañan la edición inglesa de su monografía sobre los Cromberger; vid. The Crombergers of Seville: the History of a printing and merchant dynasty. Nueva York 1988, n.º 97 (pp. *136-*139).
convierte en la primera impresa en una lengua románica), dicha traducción tiene como mérito especial el de ser la única íntegra del Asinus, ya que las versiones europeas coetáneas (p. e., las de Boiardo, Firenzuola, Michel, etc.) están compuestas ad usum Delphini y, por tanto, recortadas. A estos méritos hay que añadir, además, su excelente calidad literaria, ya que Cortegana traslada la facundia y ubertas de Apuleyo con una dicción sencilla y elegante. Para llevar a cabo su tarea, el arcediano parte de la edición comentada del Asinus (posiblemente, la princeps, Bolonia, 1499 ó 1500) por Filippo Beroaldo (1453-1505) e incluso se vale, traduciéndolas, de algunas de las piezas paratextuales del boloñés que facilitan lo que Boecio, siguiendo la tradición griega, llama didascálica (διδασκαλικτχνη), y la tradición latina medieval denomina el accessus ad auctorem o presentación del texto, cuyo ejemplo más antiguo aparece en el comentario de Servio a Virgilio (s. IV)4. Estas y otras piezas paratextuales de la traducción de Cortegana, que son de gran interés para delimitar el propósito de la obra, constituyen el objeto de estudio del presente trabajo. F. J avier Escobar Borrego Textos preliminares y posliminares de la traslación del Asinus aureus ... 153 Cuad. Filol. Clás. Estudios Latinos 2001, n.º 21: 151-175 4La inserción de estas piezas se debe al concepto de ordinatio que tenían los comentaristas medievales, es decir, se hacía necesaria la «ordenación» del texto clásico, añadiéndole otros elementos que conformaban el aparato analítico necesario para el accessus al tex- to: titulus operis, vita auctoris, qualitas, materia, intentio auctoris, numerus y ordo librorum (división de la obra en libros), ποιητικς πθεσεις(argumento de éstos), glosas explicativas para facilitar la enarratio, etc. Por esta razón, las piezas preliminares de Beroaldo servían tanto para abordar algunas cuestiones previas (excursus sobre la magia en la Antigüedad, semblanza de Lucio de Patras y biografía de Apuleyo), como para justificar el contenido ideólogico de la obra y la intentio auctoris (prólogo dedicado al arzobispo Colocense y Scriptoris intentio atque consilium). Junto a estas piezas, hay que destacar un colofón —en el que se insiste en la lectura alegórico-moralizante de la obra (integumentum)— y otros tres elementos exegéticos: πθεσειςo argumentum de los once libros, marginalia y las notas propiamente dichas. Un estudio de la edición comentada del Asinus por Beroaldo ofrece K. Krautter, Philologische Methode und humanistische Existenz: Filippo Beroaldo und sein Kommentar zum «Goldenen Esel» des Apuleius, Munich 1971. Para el accessus, vid. A. Quain, «The medieval Accessus ad auctores», Traditio 3 (1945) 228-242; R. B. C. Huygens, Accessus ad auctores, Leiden 1970; y A. J. Minnis y A. B. Scott, «An antology of literary prefaces: introductions to the auctors», en Medieval literary theory and criticism (c. 1100-c. 1375). The commentary-tradition, ed. de A. J. Minnis, A. B. Scott y D. Wallace, Oxford / Nueva York 1988, pp. 12-36. En cuanto a la ordinatio, cf. M. B. Parkes, «The influence of the Concepts of Ordinatio and Compilatio on the Development of the Book», en Medieval Learning and Literature Essays presented to Richard William Hunt, ed. de J. G. Alexander y M. T. Gibson, Oxford 1976, pp. 115-141.
Cortegana inserta al frente de su traducción tres piezas preliminares que sirven como pórtico de la obra (se editan a modo de apéndice): el Prohemium, Lucio Luciano... y La vida de Lucio Apuleyo (las dos últimas traducidas de Beroaldo)5. La incorporación de tales textos liminares a la traducción está justificada, ante todo, en los conceptos ya mencionados de accessus y ordinatio. En el Prohemium, escrito en latín y trasladado luego al castellano (Prohemio), Cortegana explica el motivo de su traducción sirviéndose de las auctoritates eclesiásticas de San Jerónimo, San Agustín, Lactancio Firmiano y Fulgencio. En Lucio Luciano... compara el Ονοςy el libro de Apuleyo, defendiendo como mejor obra literaria la del polígrafo africano6. Finalmente, en La vida de Lucio Apuleyo, Cortegana realiza un repaso por la vida y obra del escritor para acabar proponiendo una lectura alegórica del Asinus en torno al tema del vicio y la virtud. Los preliminares se cierran, tras el argumen- to del libro primero, con el tetrástico y los dos dísticos de Juan de Tovar en lengua latina7. Como posliminares, presenta el volumen el colofón de Corte- F. J avier Escobar Borrego Textos preliminares y posliminares de la traslación del Asinus aureus ... 154 Cuad. Filol. Clás. Estudios Latinos 2001, n.º 21: 151-175 5Citamos en adelante los textos castellanos de la princeps modernizando acentuación, puntuación y signos diacríticos; así como regularizando u / v, i / y, τ= y, y la separación y aglutinación de palabras. Igualmente, se resuelven las abreviaturas y se normalizan las mayúsculas conforme al uso actual. En cuanto a los textos latinos modernizamos la puntuación y regularizamos las mayúsculas. 6El Asinus aureus nos ha llegado junto con otra obra, ΛοκιοςΟνος,más breve, compuesta en dos libros y escrita en griego, que ha sido atribuida a veces a Luciano de Samósata —contemporáneo de Apuleyo—, pero que una parte de la crítica atribuye a un autor anónimo calificado como el Pseudo-Luciano. La trama es prácticamente idéntica en las dos obras (la metamorfosis de Lucio en asno y la recuperación de su forma humana) pero con un final distinto: en el Asinus, Isis devuelve la forma humana a Lucio, mientras que en el Ονοςno hay intervención divina y Lucio (ya con forma humana) es repudiado y apaleado por la dama a la que había enamorado anteriormente siendo asno. Según Focio (Bibliotheca, 129), tanto el Asinus como el Ονοςproceden de unas Metamorfosis griegas (hoy perdidas) de un autor que él llama «Lucio de Patras». Sin embargo, la noticia de Focio es errónea, ya que identificó a Lucio de Patras, que no es más que el protagonista del Ονος, con el autor. Esta confusión de nombres llega hasta Beroaldo (cuyo texto Cortegana tradujo) quien llama al autor del Ονος Lucius Lucianus Patrensis. Sobre todas estas cuestiones, vid. H. J. Mason, «Greek and latin versions of the Ass-Story», en Aufstieg und Niedergang der Römischen Welt, II, 342, Berlín / Nueva York 1994, pp. 1665-1701. 7Probablemente se trate del orador y poeta sevillano Juan Partenio Tovar, que estudió en Siena y ocupó en Valencia la cátedra de Oratoria y Poética del Estudio desde comienzos de siglo hasta aproximadamente 1514. Varias poesías suyas aparecen —como señala M. Méndez Bejarano— en el volumen Torrentis Tarraconensis Carmina (Valencia 1503): églogas
gana (en el que insiste, de nuevo, en el carácter alegórico de la obra) y una serie de versos en lengua latina, concretamente: un tetrástico, un hexástico y un dístico. Analicemos, en primer lugar, la influencia de Beroaldo en la traducción de Cortegana. El arcediano plantea el accessus de manera similar al humanista italiano e incluso llega a traducir algunas de sus piezas paratextuales. Así, la crítica ha venido señalando con acierto que Cortegana traslada La vida de Lucio Apuleyo y los argumenta8. Sin embargo, no se ha reparado hasta ahora en que también traduce otras piezas, como son Lucio Luciano..., Scriptoris intentio atque consilium (inserta a continuación de La vida de Lucio Apuleyo) y parte del colofón de Beroaldo9. Cortegana debe también al humanista boloñés la interpretación alegórica de la obra, así como la utilización de un símil y una ponderación. En cuanto a lo primero, el arcediano traduce la interpretación que da Beroaldo en Scriptoris intentio atque consilium (fol. IVv), según la cual, el hombre (como Lucio) es proclive a comportarse como F. J avier Escobar Borrego Textos preliminares y posliminares de la traslación del Asinus aureus ... 155 Cuad. Filol. Clás. Estudios Latinos 2001, n.º 21: 151-175 neolatinas, poemas en alabanza a la virgen y epístolas en verso a su amigo Onofre Capella (cf. Diccionario de escritores, maestros y oradores, Sevilla 1989, ed. facs., p. 25). Para la obra de este poeta, vid., J. F. Alcina, Repertorio de la poesía latina del Renacimiento en España, Salamanca 1995, pp. 199-200. J. Teixidor ofrece también información sobre Tovar en Estudios de Valencia. Historia de la Universidad de Valencia hasta 1616, Valencia 1976, pp. 43, 158-159, 172-174 y 176-177. Otros datos ofrece J. Salvadó Recasens en su artículo: «Joan Parteni Tovar, mestre de Vives a la Universitat de València», Studia Philologica Valentina 1 (1996) 125-143. J. Pascual Barea, por su parte, señala que la sátira dirigida por Pedro Núñez Delgado (1478-1535) contra cierto poeta y gramático de renombre llegado de Valencia que reclamaba para sí la cátedra de Gramática del Colegio (abandonada por Lebrija), puede estar referida a Juan de Tovar, quien en 1515 ya no ejercía en el estudio de Valencia; cf. «Aproximación a la poesía latina del Renacimiento en Sevilla», Excerpta Philologica Antonio Holgado Redondo Sacra, Cádiz 1991, II, pp. 567-599, p. 573. Seguramente, Tovar realizó estas piezas elogiando a Cortegana para granjearse el favor de éste, hombre muy influente por esos años en Sevilla y que podía ayudarle a conseguir la mencionada cátedra. De ser así, este dato vendría a corroborar la datación de la princeps (ca. 1513). Una discusión sobre la fecha de la princeps ofrece el capítulo dedicado a Cortegana de nuestra Tesis Doctoral La Leyenda de Psique y Cupido en las letras españolas del siglo XVI. Tradición Clásica y Contexto europeo, dirigida por Juan Montero y defendida en la Facultad de Filología de la Universidad de Sevilla en septiembre del 2001. 8Cf. M. Menéndez Pelayo, Bibliografía Hispano-Latina Clásica, Santander 1950, I, p. 89; A. Scobie, «The influence of Apuleius´ Metamorphoses in Renaissance Italy and Spain», en Aspects of Apuleius´golden Ass, ed. de B. L. Hijmans, Jr. y R. Th. van der Paardt, Groningen 1978, pp. 211-230, p. 219; F. Pejenaute, introducción a su edición del Asno de oro, Madrid 1988, p. 92; y C. García Gual, «Sobre la versión española de El Asno de Oro...», cit., p. 299. 9En el apéndice ofrecemos los textos de Cortegana acompañados de la fuente en nota.
un animal10. Por otra parte, la comparación que establece Cortegana entre el Asinus y los metales preciosos del oro y la plata está presente en el prólogo de Beroaldo:... ideo vos omnes asinum heri aureum, hodie argenteum, cras aut perendie cupreum immo tedium gratis... [a1v]11. Asimismo, en la pieza Lucio Luciano... (traducción de Beroaldo), Cortegana destaca la elegancia de la lengua del polígrafo africano y la pondera diciendo que «si las Musas quisieran aprender latín, lo harían con el estilo de Apuleyo»12. Cortegana traduce además parte del colofón de Beroaldo, en el que se dice que el Asinus es un espejo de las cosas humanas e imagen de la vida cotidiana (véase el apéndice)13. La apelación final de Beroaldo al lector para que lea su obra hasta el final (perlege) y con la erudición que él ofrece ligada al texto latino (copulata connexaque) trae a la memoria los versos finales del hexasticon ad lectores de Cortegana situados también como colofón: Apullei igitur nostro sermone lepores / Connexos lector perlege docte, precor14. Cortegana es consciente de que su traducción va a ser útil a los romancistas, pero, al mismo tiempo, reconoce la insuficiencia de su vocabulario F. J avier Escobar Borrego Textos preliminares y posliminares de la traslación del Asinus aureus ... 156 Cuad. Filol. Clás. Estudios Latinos 2001, n.º 21: 151-175 10 Véase el texto 4 del apéndice: «... Pero en este embolvimiento y escuridad de tranfformación paresce que quiso [Apuleyo] como de passo notar y señalar la natura de los mortales y costumbres humanas... También se puede referir esta materia de transmutación a los muchos trabajos y muchas variedades de la vida humana, en los quales el hombre quasi cada día se transmuda...» [a3v]. 11 Señala Beroaldo: munus neque minus praeciosum quam aureum, neque minus fulgens quam argentum tibi potissimum uideri debet (fol. IIIr). Citamos el texto —modernizando la puntuación y regularizando las mayúsculas— por un ejemplar del Asinus comentado por Beroaldo (Opera, cum commento Beroaldi, Venecia, Filipo Pincio Mantuano, 1510) procedente de la Biblioteca General Universitaria de Sevilla con la signatura 150 / 135. 12 En la praefatio del erudito boloñés (fol. IIIv), leemos: Musas apuleiano sermone loquuturas fuisse si latine loqui uellent. Similar ponderación lleva a cabo Elio Estilón, para el que las musas, de hablar en latín, hubieran elegido la lengua de Plauto (cf. Quint., Inst. Or. 10, 1, 99). También Francisco de Medina en el prólogo a las Anotaciones de Fernando de Herrera (8-9) se sirve de este símil: «... Garci Lasso; cuya lengua sin duda escogerán las Musas, todas las vezes que uvieren de hablar Castellano». Cf. Obras de Garcilaso de la Vega con Anotaciones de Fernando de Herrera (Sevilla, Alonso de la Barrera 1580), ed. facsimilar y estudio bibliográfico por J. Montero, Sevilla 1998. 13 En el comentario de Beroaldo, se lee: Lectio Asini Apuliani nimirum speculum est rerum humanarum, istoque inuolucro efficti nostri mores expressaque imago uitae quotidianae conspicitur (fol. CCXXXVIr). 14 Analizaremos más adelante un último dato sobre la influencia de Beroaldo en Cortegana: el arcediano habría concebido su traducción como monumentum (en el sentido de obra escrita para la posteridad), inspirándose en un excursus de Beroaldo al comienzo de su prólogo.
para expresar la facundia de Apuleyo —en una obra de tan alto vuelo, además— y que su traslación no deja de ser sino un medio para que el Asinus pueda leerse de alguna manera. Aparentemente, la obra de Apuleyo es divertida y desenfadada, pero escondería sub cortice un significado simbólico, avalado por autoridades cristianas como Fulgencio. En este sentido, el libro es, fundamentalmente, una alegoría. El arcediano destaca, asimismo, el valor moral de su traducción resaltando el hecho de que «todos traemos a cuestas un asno, y no precisamente de oro»15. Finalmente, defiende el valor artístico del libro de Apuleyo frente al Ονος. Cortegana, en definitiva, asienta, en estas piezas preliminares, las líneas maestras de su valoración de la obra de Apuleyo y deja entrever la influencia que sobre él ejercen el alegorismo de Fulgencio, el sentido moral de los Padres de la Iglesia y, naturalmente, la mediación de Beroaldo. Los versos latinos que preceden y siguen al texto presentan una característica común, que es la de jugar poéticamente con el sentido literal y metafórico de las palabras como demostración de ingenio y agudeza verbal. En esta línea, Juan Partenio Tovar compone un tetrástico y dos dísticos de carácter panegírico, en los que ensalza la traducción de Cortegana, poniendo de relieve la importancia que ésta tiene para el conocimiento de una obra desconocida, aunque esperada por el lector del siglo XVI: Joannis de Touar. P. L. tetrastichon ad lectores. Auro conflatum quem asinum gens Martia vendit, Aemathie magico gramine pinguis erat. F. J avier Escobar Borrego Textos preliminares y posliminares de la traslación del Asinus aureus ... 157 Cuad. Filol. Clás. Estudios Latinos 2001, n.º 21: 151-175 15 Dicha sententia de Cortegana dejó su huella en la apología que inserta Francisco Delicado en La Lozana andaluza «en laude de las mujeres» (citaremos por la edición de B. Damiani, Madrid 1990). Así, el autor se compara con un asno («... yo confieso ser un asno, y no de oro»), al tiempo que concluye con una enseñanza moralizante que recuerda el tono reflexivo de Cortegana, sobre todo en su colofón con la mención del espíritu, los vicios corporales, la gloria y la alabanza final a Dios: «... El ánima del hombre desea que el cuerpo le fuese par perpetuamente; por tanto, todas aquellas personas que se retraerán de caer en semejantes cosas, como éstas que en este retrato son contadas, serán pares al espíritu, y no a la voluntad ni a los vicios corporales, y siendo dispares o desiguales a semejantes personas, no serán retraídas, y serán y seremos gloria y laude a aquel infinito Señor que para sí nos preservó y preservará, amén» (ed. cit., p. 249). Sobre la pervivencia de Apuleyo en La Lozana, véase: J. Gil, «Apuleyo y Delicado. El influjo de El Asno de Oro en La Lozana andaluza», Habis 17 (1986) 209-219.
Julie Romulee at postquam compascitur herbas, pinguior est, proluens labraque Bethis aquis. (Tetrástico a los lectores de Juan de Tovar, poeta laureado. El asno forjado en oro que la estirpe de Marte vende, estaba gordo gracias a la hierba mágica de Ematia. Pero, después de pacer las hierbas de Julia Romúlea y mojando sus labios en las aguas del Betis, está todavía más gordo). Eiusdem distichon. Quem domuisse asinum Urbs homini Tarpeia nequiuit, Hispalis ecce facit gratiam in ire Lupo. (Dístico del mismo. El asno que la Urbe Tarpeya no pudo domar en beneficio del hombre, he aquí que Sevilla lo hace congraciarse con un Lobo). Eiusdem distichon. Clunibus asper erat qui et onus tunc calcibus vrgens, sterni asinus patitur iam aureus. Emptor, ades. [a3v] (Dístico del mismo. El asno de oro que antaño era incómodo para las nalgas y a coces rechazaba la carga, ahora se deja ensillar. Cómprenlo, señores)16. Las tres estrofas, en las que subyacen los conceptos de translatio studii e imperii, están interrelacionadas entre sí y contraponen el Asinus, radicado en el pasado de Roma y escrito en lengua latina, con la traducción de Cortega- F. J avier Escobar Borrego Textos preliminares y posliminares de la traslación del Asinus aureus ... 158 Cuad. Filol. Clás. Estudios Latinos 2001, n.º 21: 151-175 16 Ematia designa una región de Macedonia, pero es frecuente encontrar este nombre, sobre todo usado por los poetas, como sinónimo de Tesalia, tierra de magia y brujas (Liv. 40, 3, 3; Plin. Nat. 4, 33; Catul. 64, 324; Virg. Georg. 1, 492 y 4, 390; Luc. 7, 683 y 9, 15). Asimismo, la alusión a Julia Romúlea (Sevilla) obedece a la consideración de que fue Julio César quien dio este nombre a la ciudad hispalense (cf. Isidoro, Etymologiae, XV, 1, 71; y Alfonso X, Estoria de España, I, 92a, 11-15). En cuanto a compascitur, hay que recordar que a Lucio, convertido ya en asno, lo vemos pacer, por ejemplo, en Met. IV, 1:... nec me cum asino uel equo meo compascuus coetus attinere potuit.
na, que tiene la Sevilla del momento como marco cultural y sede de su clientela. Tovar, pues, tiene presente la idea de Sevilla como noua Roma e interpreta que, gracias a la traducción de Cortegana, Roma se acerca a la ciudad hispalense y trae consigo el Asinus17. Por otra parte, Tovar propone al lector un juego metafórico de doble sentido. Así, en el tetrástico, se alude al asno de oro latino que engorda con las hierbas de Tesalia, tierra de magia, pero que cuando come la hierba de Sevilla (Julia Romúlea) y bebe en las aguas del río Betis, se pone aún más lozano (técnica de sobrepujamiento con clara referencia al tópico de la laus urbis natalis)18. En el primer dístico, Tovar recae en el elogio de Sevilla, destacando cómo ésta ha hecho posible la amistad entre un «lobo» y el «asno», que Roma no pudo domar en beneficio del hombre. De nuevo, estamos ante un doble sentido, ya que Tovar emplea el término Lupus para referirse al apellido de Cortegana («López») y el «asno» que menciona es, por supuesto, el Asinus aureus. Más allá de un posible eco del apólogo o fábula de animales (Esopo y Fedro), el dístico parece evocar los δνατα o impossibilia del género bucólico (un lobo puede convivir con un asno sin devorarlo). La alusión apunta, pues, al mito de la Aurea Aetas o «Edad de Oro» del mundo clásico (por ejemplo, Virg. Buc. IV, 4-7), que pervive en los tiempos modernos gracias a que la ciudad hispalense goza de un período glorioso19. En el segundo dístico, Tovar también recurre al doble sentido para ponderar la traducción de su amigo. Así, tras señalar cómo el asno de oro, que en otro tiempo era «áspero para las nalgas» y «rechazaba la carga a coces», ya ha sido «ensillado» (obsérvese la contraposición tunc... iam), se dirige al lector —en forma de reclamo publicitario— para que compre el libro (emp- F. J avier Escobar Borrego Textos preliminares y posliminares de la traslación del Asinus aureus ... 159 Cuad. Filol. Clás. Estudios Latinos 2001, n.º 21: 151-175 17 Para la idea de Sevilla como nova Roma, véase: V. Lleó Cañal, Nueva Roma: mitología y humanismo en el Renacimiento sevillano, Sevilla 1979. 18 Sobre este τπος,vid. el estudio preliminar de P. M. Piñero y R. Reyes al Libro de descripción de verdaderos retratos de F. Pacheco, Sevilla 1985, pp. 37 ss. En el mismo tetrástico, cabe mencionar algunos elementos que son una constante en estos versos de Tovar, por ejemplo: la ya aludida contraposición (en este caso, marcada morfológicamente por la conjunción adversativa at, v. 3), o la perífrasis gens Martia que designa por antonomasia a Roma (alusión a Rómulo y Remo, hijos de Marte y Rea Silvia). 19 Tovar acumula en este dístico algunos recursos literarios como, por ejemplo, la mencionada perífrasis para referirse a Roma (Urbs Tarpeia). El término Urbs sirve para designar, por antonomasia, la ciudad de Roma; y Tarpeya es una heroína romana, epónima del Capitolio (Mons Tarpeius) o de la roca «Tarpeya».
A esta labor de Cortegana como artífice hay que añadir la de interpres (díst. v. 1), ya que, al ofrecer su monumentum a Dios y cumplir su labor cristiana como canónigo y arcediano, Cortegana estaría desempeñando una doble función: en el nivel profano, la de traductor; y, en el espiritual, la de mediador entre Dios y la comunidad cristiana31. Finalmente, el dístico, debido a su carácter panegírico, enlaza perfectamente con los elogia de Tovar, formando de esta manera una compositio en anillo. APÉNDICE A) Preliminares32: PROHEMIUM [a1v] Cum ante hos dies Lucius Apuleius de Asino Aureo in manibus incidisset, opere precium duxi illum ad cotidianum traducere sermonem ut quibus eius historia ignorabatur, cognoscendi eam via perfacilis appareret. Ceterum fluctuanti mihi cui potius hunc asinum dirigerem, venit in mentem sic. En Asinus iste, quamuis olim aureus, placebit nemini nam, bracteolis nunc aureis denudatus, salebrositate vernacula prophanatur. Uerum quia vulgo haud quanquam aurum terre conditum partiario iure tractatur; tamen vbiuis gentium etiam si in nummos ereos minutatim distrahatur, nihilominus magni erga omnes extimabitur. Sic Aureus iste Asinus antea paucis cognitus a multis desideratur, ferox et indomitus, nunc ceu veruecis filius mansuefactus ac communi sermone leuigatus per ora vulgi debachatur. Forte F. J avier Escobar Borrego Textos preliminares y posliminares de la traslación del Asinus aureus ... 166 Cuad. Filol. Clás. Estudios Latinos 2001, n.º 21: 151-175 31 Esta interpretación encaja también con la idea del difunto como mediador entre Dios y la comunidad cristiana en el epitafio. Por otra parte, no debe extrañar la presencia de Mercurio en el dístico, ya que aparece como ψυχοποµπς en la poesía epigráfica latina, por ejemplo, en CLE 1528B. Tampoco son infrecuentes las alusiones mitológicas en inscripciones epigráficas cristianas; cf. M.ª T. Sblendorio, «Un espediente epigrammatico ricorrente nei CLE: l´uso anfibologico del nome proprio con cenni alla tradizione letteraria», Annali della Facoltà di magistero dell´Università di Cagliari 4 (1980) 257-281, 268 ss. 32 Citamos los textos castellanos y latinos de la princeps según los criterios de edición señalados en la nota 5. En cuanto a los de Beroaldo, véanse los criterios de edición de la nota 11.
quispiam curiosius ac licet sussurro illepido criminabitur: quid inquiens tibi cum asino? quippe milesio sermone varias aut finxit aut vidit fabulas quae nostre religioni parum immo nihil conferunt. Huic ego diuum Augustinum, Hieronimum, Lactantium et Fulgentium, virum doctissimum ac alios diuinarum scripturarum doctores, qui Apulei auctoritate subinde vtuntur ac pluribus in locis eum tanquam philosophum grauem trahunt et allegant obijciam. Illos quid de illo senserint rogent. Sat mihi videtur Asinum corio ac labijs durum vobis facilem et mollem reddere. Et si maliuoli eo quod Apulei fabulas et ioca apperuerim vipereo dente momorderint, saluus sum a morsibus eorum, cum sancti patres tum gratia sciendi, tum etiam laxandi animum, libros ethnicos et legisse et familiares habuisse satis constat. Nam si serijs ioca non misceas, tristis et auster semper eris. Solet enim cantus bombis grauibus tinnitus permiscere acutos et sic concentus prestare sonoros. Preterea quoniam ambicio humana mortales cogit vt libri a se editi principum ac magnatum auspicijs edantur, videlicet vt hamis littereis aurea munuscula capiant, ideo vos omnes asinum heri aureum, hodie argenteum, cras aut perendie cupreum immo tedium gratis; accipite legite et videte omnibus, enim conuenit adamussimque coaptatur. Quipe cum omnes Asinum non aureum sed lapideum immo luteum dorso iugiter feramus. Quo exui nemo potest, nisi rosis prudentie ac rationis auide devoratis. Id est vicijs (quibus cuncti fere mortales brutescunt) recalcatis ad vitam lucidam veniamus. Auetote. Cal. Augusti. M. d. xiii. PROHEMIO [a2r] Leyendo estos días passados en Lucio Apuleyo de Asno de oro, me paresció traduzirlo en nuestra lengua cotidiana, porque los que no avían sabido su historia tuviessen fácil camino para la conoscer. Demás desto, dudando entre mí a quién podría endereçarlo, vínome al pensamiento desta manera. He aquí este asno, aunque poco ha era de oro, a nadie agradará porque desnudo de las chapas de oro, que es la excelencia de su stilo y polido hablar en latín, queda profanado y desfavorescido por ser traduzido y tornado en romance y habla común. Verdad es que el oro, aunque esté escondido debaxo de la tierra, no es tratado ni posseído por todos igualmente, pero a doquier que se halla, aunque sea en moneda de villón y menuda, siempre tiene su estima y valor. Assí este asno de oro, que pocos conoscían y muchos desseavan, antes andava fiero y bravo, agora manso F. J avier Escobar Borrego Textos preliminares y posliminares de la traslación del Asinus aureus ... 167 Cuad. Filol. Clás. Estudios Latinos 2001, n.º 21: 151-175
como un cordero, muy claro y llano en su hablar, salta y baila en presencia de todos. Por ventura alguno más curiosamente de lo que conviene, murmurando con su malicia, acusaría al tradutor diziendo: —¿Qué tienes tú que hazer con este asno?— Porque él o vido o fingió diversas fábulas en estilo alegre, como hazían los de Milesia, las quales aprovechan poco y aun ninguna cosa a nuestra fe y religión. A este yo respondo oponiéndole delante a los bienaventurados sanctos Jerónimo y Augustino, y aun Lactancio Firmiano con Fulgencio, varón doctíssimo, y otros muchos que escrivieron en la sagrada scriptura, los quales muchas vezes y en diversos lugares en sus libros y tratados allegan la autoridad de Lucio Apuleyo como de philósopho prudente y grave. Pregunte si quisiere a estos doctores cathólicos qué sintieron de la doctrina de Apuleyo. A mí harto basta tornar blando y fácile un asno duro en el cuero y en la boca; pero si todavía los maldizientes quisieren morder con sus dientes de bívoras, increpándome por aver descubierto las fábulas y juegos de Apuleyo, salvo y libre soy de sus raviosos bocados, pues que los sanctos doctores, por más saber y otras vezes por desenojarse, leían libros de gentiles y los tenían por familiares. Porque si a las cosas graves y honestas no mezclas algún passatiempo, siempre estarás triste y con enojo. Que la música, mezclando las bozes agudas con las graves haze el canto dulce y sonoro. Y porque la ambición humana compelle a los hombres endereçar los libros y tratados que hazen a los grandes señores y príncipes, por pescar algunos dones con anzuelos de sus letras, por ende yo acordé endereçar a todos este Asno, que ayer era de oro, oy es de plata y mañana o essotro día será de cobre y aun de enojo y fastidio, sin que por el trabajo me deis gracias. Recibidlo y leedlo de buena gana, pues que a todos conviene y arma justamente. Porque no se puede dudar sino que todos traemos a cuestas un asno y no de oro, mas de piedra y aun (lo que peor es) de lodo. Del qual ninguno se puede despojar, sino gustadas las rosas de razón y prudencia. Conviene saber: hollando los vicios y deleites, con los quales quasi todos los mortales se ciegan. E assí menospreciando los tales engaños del mundo, podamos ir a la vida que dura para siempre. Amén. [a2v] Lucio Luciano, natural de Patras, de nación griego, escrivió un tratado en el qual dize cómo con desseo y codicia de aprender magia avía ido a la provincia de Thesalia. E allí, desseando tornarse en ave, fue tornado en asno por industria de una moça que se llamava Palestra, con un cierto ungüento mágico. Y en esta manera, andando en forma de asno y F. J avier Escobar Borrego Textos preliminares y posliminares de la traslación del Asinus aureus ... 168 Cuad. Filol. Clás. Estudios Latinos 2001, n.º 21: 151-175
reteniendo el sentido de hombre, cuenta cómo padesció muchas tribulaciones y continuos trabajos, hasta que, gustadas las rosas, se tornó en la primera forma de hombre como era antes. Assí que este Luciano escrivió en Griego por estilo elegante del Asno de oro, al qual imitando Apuleyo escrivió en latín, por semejante argumento y por estilo muy polido, onze libros del Asno de oro, en los quales es muy elegante, discreto y polido. Y como quier que sin duda de las uvas de Luciano hizo vendimia para sí, porque de un mismo armario sacó su obra, pero gran diferencia ay entre el asno griego y el latino. Porque aquél es breve, éste es copioso; aquél de una forma y sumariamente escrive cómo se transformó de hombre en asno, y de asno en hombre, mas nuestro Apuleyo es de muchas maneras, porque interseriendo a sus tiempos fábulas y plazeres, quita todo fastidio y enojo de las orejas de los oyentes. Aquel griego paresce que gustó con los primeros labios la magia, pero éste nuestro bevió della quanto se pudo tomar, en tanto que se cree que fué grandíssimo mágico, porque, según dize Sant Augustín, este Apuleyo y Apolonio dixeron algunos que avían hecho grandes milagros, e como también dize Lactancio, suélense dezir cosas maravillosas de Apuleyo. Verdad es que él, menospreciando este nombre de mago, se defiende eloquentíssimamente contra los que le acusavan y imponían crimen de arte mágica. Demás desto, en su habla es tan elegantíssimo y inventor de vocablos nuevos con tanta hermosura y adornación, que ninguna cosa se puede hablar más decente y adornada. Finalmente, que este nuestro asno, assí como por palabras se dize de oro, assí lo paresce ser en sí mismo, porque él tiene gran dezir y mucha abundancia de palabras, de gran elegancia y no de las comunes. En tal manera que con razón se puede dezir que, si las musas quisiessen hablar en latín, no avían de usar otra lengua sino la de Apuleyo; del qual el bienaventurado sancto Augustín en sus epístolas testifica ser eloquentíssimo, diziendo que Apuleyo nasció en África en un lugar honesto de su tierra, y liberalmente enseñado y dotado de grande eloquencia. Y porque esta facundia de hablar se puede mejor conoscer en el latín que en el romance, no cumple aquí más dezir de su eloquencia, sino que el que lo querrá ver lo remitamos al mismo scriptor, porque la verdad es que él escrivió tan adornadamente, diziendo una misma cosa por tan diversos vocablos, que no se halla romance para ellos. De donde se conoce que la abundancia de la lengua latina es mayor que nuestro común hablar, en tanto que en muchas hablas, aunque comunes, si no trauássemos del latín, no podríamos bien explicar nuestro propósito y intención. Y porque se acostumbra que los que interpretan algún autor, han F. J avier Escobar Borrego Textos preliminares y posliminares de la traslación del Asinus aureus ... 169 Cuad. Filol. Clás. Estudios Latinos 2001, n.º 21: 151-175
de declar [sic] quién fue, digamos lo que se puede alcançar a saber de la vida de nuestro Lucio Apuleyo33. La vida de Lucio Apuleyo [a3r] Lucio Apuleyo, de noble linage y en su secta platónico, fue natural de Áffrica, de una ciudad que se llama Orán, colonia y población de romanos, debaxo del señorío del rey Siphas. La qual está assentada en los confi- F. J avier Escobar Borrego Textos preliminares y posliminares de la traslación del Asinus aureus ... 170 Cuad. Filol. Clás. Estudios Latinos 2001, n.º 21: 151-175 33 Este preliminar es traducción de una parte del prefacio de Beroaldo, concretamente, la dedicada a la vida de Lucio Luciano y a las diferencias entre la obra de éste y la de Apuleyo (fol. IIIv):... Lucius Lucianus, patrensi, diuinationis gnarus nec minus elegans sophista qui mordax, scripsit se petiisse Thessaliam desiderio noscendae magiae. Flagrans ibique dum se in auem uerti cuperet in asinum a Palestra ancilla unguenti potentia esse demutatum. Et ita sub asinali effigie, humano tamen sensu atque mente incolumi retenta, multas erumnas exanclasse multi iugosque labores tolerasse conmemorat, donec gustatis rosis in pristinum Lucium reformaretur. Hic igitur apud graecos stilo pereleganti lusit Asinum aureum, quem noster Apuleius emulatus atque ipse apud latinos consimili argumento stiloque nitidissimo condidit undecim uolumina de Asino aureo siue Metamorphoseon, in quibus elegans est, eruditus, emunctus et cum haud dubie ex racemis Luciani sibi fecerit uindemiam, eoque uno archetypo prope peculiariter sit usus. Magna tamen inter graecum latinumque Asinum differentia: ille breuis, hic copiosus; ille uniformis atque summatim ex homine in asinum ex asino in hominem transformationem reformationem prescribens. Noster uero multiplex atque fabellis tempestiuiter intersertis omnem aurium fastidium penitus absterget. Graecus ille magiam primoribus labris gustasse uideri potest, quamuis de se scripserit µ ντι ς γαθ ς (vaticinus bonus). Hic uero noster plenis haustibus hausisse in tantum ut magorum maximus crederetur. Et auctor est Augustinus, Apuleium atque Apollonium dixere non minorem quam Christum fecisse miracula. Et, ut Lactantius refert, solent Apuleii atque multa atque mira memorari. Ipse tamen. magi nomen respuens, aduersus calumniantes, qui ei magicarum artium crimen intenderant, eloquentissime se defendit. Sunt praeterea in Lucio nostro uerba non parum multa interseminata, quibus magis delecter quam utar, plurima uero quibus perinde utar ac delecter. Et sane nouator plerumque uerborum est elegantissimus tantoque, cum decore atque uenere, ut nihil decentius, nihil uenustius fieri possit. Denique hic noster asinus, sicut uerbo dicitur, ita re ipsa aureus conspicitur, tanto dicendi lepore, tanto cultu, tanta uerborum minime triuialium elegantia concinnatus, compositusque ut de eo id dici meritissimo possit, Musas apuleiano sermone loquuturas fuisse si latine loqui uellent. Atque ut dicam quod sentio plurimum conferre apulei frequens lectio ad excolendam linguam potest; atque ad eam eloquentiae partem quam sermonatricem appellant maxime est accommodata cuius eloquentiam Sidonius Apollinaris uelut fulminantem praeconio uirtutis extollit atque diuus Augustinus in epistolis Apuleium eloquentissimum esse testatur; de quo sic scribit: Apuleius Africe honesto patriae suae loco natus atque liberaliter educatus, magnaque praeditus eloquentia... El final del texto de Cortegana es obra suya y le permite engarzar la siguiente pieza.
nes de Numidia y de Getulia, de donde el mismo Apuleyo confiessa ser medio númida y medio gétulo, y assimismo Sidonio le llama Platónico de Orán. Su padre se llamava Theseo, de los principales de la ciudad. La madre avía nombre Salvia, excelente y honesta entre las otras dueñas. Su linage y nobleza assaz paresce, según que el mismo Apuleyo dize descendir de aquel noble Plutarcho cheronense y de Sexto filósopho, sobrino de Plutarco. La muger de Apuleyo se llamava Pudentilla, adornada de todas las virtudes y hermosura que en una dueña pueden ser. Él era de buena estatura, los ojos verdes y el cabello ruvio. Floresció en la ciudad de Carthago, seyendo procónsules Joliano Avito y Claudio Máximo, adonde en su mocedad él se empleó en todas las artes liberales y aprovechó mucho debaxo de la disciplina de los maestros y preceptores carthagineses; de donde no sin causa él se alaba y predica ser criado de la ciudad de Carthago, a la qual llama la celestial musa y venerable maestra de Áffrica. Dende moró y estuvo en la ciudad de Athenas, de donde antiguamente se sacavan los ríos de todas las doctrinas, de los quales él bevió gran quantidad de todas las sciencias; conviene a saber, la fictión de la poesía y la limpieza de la geometría y el dulçor de la música, la austeridad de la dialéctica y el manjar celestial de toda la filosophía. En tal manera que con su grande estudio y sudor continuo alcançó las nueve musas, que son nueve sciencias liberales. Después se vino a Roma, adonde fue tan dado a la sciencia de la lengua latina, que llegó a la cima y cumbre de la facundia romana. En tal manera que él fue avido y tenido igualmente por tan doctíssimo quan elocuente. Aquí fue ordenado y agregado en el número de los sacerdotes principales de Osiris, el qual se llama el collegio sacro sancto, adonde, por mandado de aquel dios, él tomó cargo de abogar en las causas de los pobres. Escrivió algunos tratados y libros no menos doctos que eloquentes, de los quales por negligencia de los tiempos passados algunos son desseados y otros han parescido; assí como quatro libros que se llaman floridos, en los quales su florida facundia y olorosa doctrina marauillosamente deleita y aplaze a quien lo leyere; assimismo la oración copiosíssima por la qual se deffiende contra sus adversarios que le imponían crimen de magia, con tanta fuerça y vehemencia de doctrina y eloquencia, que paresce que a sí mismo se vence. Escrivió también un libro del demonio de Sócrotes [sic], cuya auctoridad y testimonio allega el bienaventurado Sant Augustín en la diffinición de los demonios y en la descripción de los hombres. Assimismo escrivió dos libros del decreto y enseñança de Platón, adonde lo que Platón escrivió en diversos libros, Apuleyo recoligió breve y maravillosamente en aquellos dos tractados, escrivió de cosmographía un libro, adonde no pocas cosas se con- F. J avier Escobar Borrego Textos preliminares y posliminares de la traslación del Asinus aureus ... 171 Cuad. Filol. Clás. Estudios Latinos 2001, n.º 21: 151-175
tienen de los methauros de Aristótiles, y el Diálogo de Thrimegisto. Y estos onze libros del Asno de oro, con tanta hermosura y tanta elegancia y diversidad de la narración, que no ay cosa que se pueda dezir más hermosa ni elegante, ni más florida ni más amable, en tal manera que con mucha razón se puede llamar Asno de oro, por el estilo cubierto de oro y limpia hermosura de su dezir, comoquier que algunos le llaman tranffiguración o tranfformación, tomando argumento de la misma materia. Y porque se acostumbra querer saber la intención del que escrivió, es de saber que Apuleyo immitó y siguió en el argumento desta su obra a Luciano, filósopho griego. Pero en este embolvimiento y escuridad de tranfformación paresce que quiso // [a3v] como de passo notar y señalar la natura de los mortales y costumbres humanas, porque seamos amonestados que nos tornamos de hombres en asnos quando como brutos animales seguimos tras los deleites y vicios carnales con una asnal nescedad, y que no reluze en nosotros una centella de razón ni virtud; y en esta manera el hombre, según que enseña Orígenes en sus libros, es hecho como cauallo y mulo, y assí se transmuda el cuerpo humano en cuerpo de bestia. Demás desto, la reformación de asno en hombre significa que, hollados los vicios y quitados los deleites corporales, resucita la razón, y el hombre de dentro, que es verdadero hombre, salido de aquella cárcel y cieno del pecado mediante la virtud y religión, torna a la clara y luziente vida. En tal manera que podemos dezir que los mancebos posseídos de los deleites se tornan en asnos, y después quando son viejos, esforçándose los ojos de la razón y madurándose las virtudes, apartada la figura de bestia, tornan a recebir la humana. Porque, según escribe Platón, entonces comiençan los ojos de la razón a ver agudamente, quando los ojos del cuerpo deffloreren [sic]. Assimismo escrive Próculo, discípulo de Platón, que muchos ay en esta vida lobos y muchos, puercos y muchos otros cercados de una forma de bestias brutas. De lo qual no nos devemos de maravillar, pues que en este lugar terreno está aquella maga Circes que transforma a los hombres en bestias, y esto es que quando la razón está llena de olores terrenos y embriagada de plazeres mundanos, tórnasse como en bruto animal, hasta tanto que, gustadas las rosas (conviene a saber: la sciencia que es alumbramiento de la razón), cuyo olor suavíssimo gustado, se torna en humana forma y razonable entendimiento, apartada de sí la gruessa cobertura de las cosas terrenales. E cierto que muy pocos hombres se hallan que estando rebueltos en los vicios corporales bivan templadamente y sin perturbacion alguna. También se puede referir esta materia de transmutación a los muchos trabajos y muchas variedades de la vida humana, en los quales el hombre quasi cada día se transmuda. Y porque F. J avier Escobar Borrego Textos preliminares y posliminares de la traslación del Asinus aureus ... 172 Cuad. Filol. Clás. Estudios Latinos 2001, n.º 21: 151-175
estas prefaciones nos enseñan el argumento de la materia propuesta, dexando de más alargar en esto, vengamos a la lectión presente y argumento della34. Argumento del primer libro [a3v] Lucio Apuleyo, desseando saber arte mágica, se fue a la provincia de Thesalia, adonde estas artes se usavan; en el camino se juntó tercero compañero a dos caminantes, y andando en aquel camino iuan contando ciertas F. J avier Escobar Borrego Textos preliminares y posliminares de la traslación del Asinus aureus ... 173 Cuad. Filol. Clás. Estudios Latinos 2001, n.º 21: 151-175 34 Cortegana traduce dos partes de los preliminares de Beroaldo. La primera, traducción de la Vita Lucii Apuleii, llega hasta «tomando argumento de la misma materia». La segunda, traslación de la Scriptoris intentio..., ofrece la interpretación alegórica de Beroaldo. Ofrecemos ambos textos de la fuente: Vita Lucii Apuleii summatim relata [encabezamiento]. Lucio Apuleio, afro nobili Platonico, patria fuit Madaura, Romani Po. Colonia, olim splendidissima atque sub Syphacis ditione collocata quae in numidiae getuliaeque confinio sita est. Ex quo seminumidam atque semigetulum semet ipse profitetur, unde atque madaurensis Platonicus Sidonio dictus. Pater nomine Theseus cunctis in patria honoribus perfunctus. Mater nomine Saluia, inter foeminas probitate praecellens cuius nobilitas satis clara ut pote a Plutarcho illo inclyto cheronensi ac Sexto philosopho Plutarchi nepote deriuata. Uxor Pudentilla opulentiis uirtutibusque quae in foeminam cadunt dotatissima. Ipse uero succulenta proceritate, oculis cesiis, flauo capillitio speciosus. Floruit Carthagine, sub Ioliano auito atque Claudio Maximo proconsulibus, ubi pueritiam disciplinis liberalibus excoluit plurimumque sub doctoribus carthaginensibus profecit; unde haud immerito sese Chartaginis alumnum gloriabundus praedicat eamque Africae musam celestem atque magistram uenerabilem appellat. Dein Athenis, unde omnium doctrinarum fluenta antiquitus hauriebantur, ebibit musarum crateras multiiugas: poeticae commenticiam, geometriae lympidam, musicae dulcem, dialecticae austerulam, uniuersae uero philosophiae nectaream; nouemque musas hoc est nouem disciplinas ingenuas magno studio nec casso sudore percoluit. Mox Romae studiorum latinorum cultor assiduus atque uigilax ad id facundiae Romanae fastigium peruenit ut eloquentissimus doctissimusque iuxta conspiceretur possetque meritissimo polychistor hoc est multiscius nuncupari. Ibique sacris Osiridis initiatus in numerum pastophorum, quod sacrosancti collegii nomen cooptatus, patrocinia forensia ex dei praecepto libens obibat. Hic non minus eloquio pollens quam eruditione praepollens negocium agens posteritatis non parum multa uolumina condidit, quae partim in curia temporum intercepta desiderantur, partim ad posteros transmissa affatim declarant quantum uir ille ingenio doctrinaque praestiterit quantumque inter barbaras atque incultas nationes uirtus elucescat. Sic atque olim apud socordissimos scythas anacharsis natus ex Apuleianis monumentis cum alia compluscula, tum de conuiualibus quaestionibus De Piscibus, De Genitu animalium atque epigrammata atque Hermagoras desiderantur, ex his uero quae hoc tempore extant. Circumferuntur libelli quattuor Floridorum, in quibus Florida facundia atque odorata eruditio lectorem mirum in modum oblectat, tenet, amenat, ubi ueluti saltuatim uarietas rerum contexta conuisitur. Oratorias omnis uirtutes complectitur copiosissima atque disertissima oratio qua crimen magiae ab aduersariis obiectum a se alienum esse defen-
cosas maravillosas y increíbles de un embaidor y de dos bruxas hechizeras, que se llamavan Méroe y Panthia, y luego dize de cómo llegó a la ciudad de Hipata y de su huésped Milón, y lo que la primera noche le acontesció en su casa. Lee y verás cosas marauillosas35. F. J avier Escobar Borrego Textos preliminares y posliminares de la traslación del Asinus aureus ... 174 Cuad. Filol. Clás. Estudios Latinos 2001, n.º 21: 151-175 dit tantis eloquentiae doctrinaeque uiribus ut semet ipsum uicisse uideatur; liber est unus de Deo siue Demonio Socratis iscriptus cuius testimonium identidem citat diuus Augustinus in definitione demonum atque descriptionem hominum; De Dogmate Platonis libri duo, ubi qua Platone pluribus uoluminibus dispersim lateque explicantur, strictim atque in arctum collecta miro breuiloquio perscribuntur; De Cosmographia unus non pauca continens ex meteoris Aristotelicis; Dialogus Trismegisti ab eodem latinitate donatus, ita ut non tam eleganter atticisare quam latialiter disertare uideat; cumprimis uero uolumina XI De Asino aureo, tanto lepore, tanta elegantia, tanta florulentae narrationis uarietate condita sunt. Ut nihil lepidius floridius, amabilius esse quicquam posset adeo ut merito Asinus aureus ob stilum bracteatum atque nitidissimam pulchritudinem inscribatur. Quod enim pulchrius hoc Asino uere aureo bracteato quamquam non pauci sunt qui metamorphosin hoc est transfigurationem siue transformationem ex rei argumento malint appellitare... (fol. IVr). Scriptoris intentio atque consilium [encabezamiento]... Ego Apuleium quidem nostrum confirmo Lucianum graecum scriptorem argumento consimili imitari. Verum sub hoc transmutationis inuolucro naturam mortalium atque mores humanos quasi transeunter designare uoluisse, ut admoneremur ex hominibus asinos fieri quum uoluptatibus belluinis inmersi asinali stoliditate brutescimus, nec ulla rationis uirtutisque scintilla in nobis elucescit; sic enim homo, ut docet Origenes in libris Piarchon, fit equus atque mullus, sic transmutat humanum corpus in corpora pecunia. Rursus ex asino in hominem reformatio significat, calcatis uoluptatibus exutisque corpalibus deliciis, ratione resipiscere atque hominem interiorem quod uerus est hoc ergastulo illo cenoso ad lucidum habitaculum, virtute atque religione ducibus remigrasse. Ita ut dicere possimus iuuenes illicio voluptatum possessos in asinos transmutari, mox senescentes, oculo mentis uigente maturescentibusque uirtutibus, exuta bruti effigie, humanam resumere. Scribit enim Plato in Symposio quae tunc mentis oculus acute incipit cernere cum primum corporis oculus deflorescit. Quin et Proculus, nobilis Platonicus, monet multos in uita lupos multos porcos, plurimos alia quadam bruti spem circunfusos. Quod minime mirari nos oportet, cum terrenus locus Circes ipsius sit diuersorium cum animae aut unguentis delibutae aut pharmacis epotis inebriatae transfigurent in brutas animantes. Pharmaca aut sunt obliuio error, inscitia. Quibus anima consopita brutescit, donec gustatis rosis hoc est scientiaque mentis illustratio est cuiusque odor suauissimus auide hausta in humanam formam hoc est rationalem intelligentiam reuertatur exuto asinali corio et deposito inscitiae atque rerum terrenarum crasliore uelamento atque sane reperiunt animeque paucissimae quae corpeis pedicis inolute atque brutalibus uoluptatibus irretitae: existant sobriae purae imperturbatae nulla in asinum aliasque brutas animantes facta transfiguratione. Potest atque metamorphoseos capita referri ad multiiugos humanae uitae labores multiformesque uarietas, quibus homo pene quotidie trasmutat... (fol. IVv). 35 Cortegana traduce parte del argumentum de Beroaldo: Lucius Apuleius, magiae cupiens, Thessaliam petit, ubi artes magicae pollebant. In itinere duobus uiatoribus se tertium comitem adiungit; narrantur intereundum mira quadam atque incredumda de circulatore, de
B) Posliminares [i8r] No sin fatiga del spíritu y trabajo corporal se traduxo Apuleyo y vino a ser a todos manifestado su Asno de oro, que a muchos era encubierto, que, según al principio fue tocado, cierto, él es un espejo de las cosas desta vida humana. Y en este embolvimiento de su historia se parescen y expressan nuestras costumbres y la imagen de nuestra vida cothidiana; cuyo fin y suma bienaventuranza es nuestra religión, para servir a Dios y a su divina magestad, porque alcancemos ir a su gloria, para donde fuemos criados36. F. J avier Escobar Borrego Textos preliminares y posliminares de la traslación del Asinus aureus ... 175 Cuad. Filol. Clás. Estudios Latinos 2001, n.º 21: 151-175 Meroe atque Panthia, lamiis ac sagis. Mox accessus Lucii ad Hypatam ciuitatem hospitiumque Milonis atque hospes ipse describitur... (fol. IVv). 36 Cortegana traduce aquí parte del colofón de Beroaldo: Lectio Asini Apuliani nimirum speculum est rerum humanarum, istoque inuolucro efficti nostri mores expressaque imago uitae quotidianae conspicitur (fol. CCXXXVIr).