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Una Revisión sobre las Escuelas de Educación Secundaria para Chicas en Inglaterra en el Siglo XIX

Yanes Cabrera, Cristina María

Abstract

El contexto general que caracterizó la educación secundaria en sus orígenes en Europa, ha venido siendo un objeto de estudio bastante extendido en la Historia de la educación. Dentro de este nivel educativo y en el contexto específico de Inglaterra, este trabajo se plantea dar a conocer las principales características de la educación ofrecida a las chicas frente a la de los chicos. Para ello, se ha llevado a cabo a lo largo de todo el siglo diecinueve un estudio de las principales instituciones femeninas destinadas a la educación secundaria, así como de su currículo y de su organización. Se pretende, de esta manera, dejar constancia del carácter y finalidad del progresivo acceso de la mujer inglesa a la educación secundaria.

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18/2/2016 BALANCE DE LA HISTORIA CULTURAL http://historia.fcs.ucr.ac.cr/articulos/2007/vol1/10_mujeres.htm 1/11 DIÁLOGOS. REVISTA ELECTRÓNICA DE HISTORIA Escuela de Historia. Universidad de Costa Rica Una Revisión sobre las Escuelas de Educación Secundaria para Chicas en Inglaterra en El Siglo XIX. Cristina Yanes Cabrera Comité Editorial: Director de la Revista Dr. Juan José Marín Hernández [email protected] Miembros del Consejo Editorial: Dr. Ronny Viales, Dr. Guillermo Carvajal, MSc. Francisco Enríquez, Msc. Bernal Rivas y MSc. Ana María Botey Miembros del Consejo Asesor Internacional: Dr. José Cal Montoya, Universidad de San Carlos de Guatemala; Dr. Juan Manuel Palacio, Universidad Nacional de San Martín y Dr. Eduardo Rey, Universidad de Santiago de Compostela, España Palabras claves: Educación secundaria, mujer y educación, instituciones educativas, siglo XIX, Inglaterra, grammar schools, historia de la educación key words: High school, women and education, educational institutions, 19th century, England, grammar schools, history of education 18/2/2016 BALANCE DE LA HISTORIA CULTURAL http://historia.fcs.ucr.ac.cr/articulos/2007/vol1/10_mujeres.htm 2/11 Resumen El contexto general que caracterizó la educación secundaria en sus orígenes en Europa, ha venido siendo un objeto de estudio bastante extendido en la Historia de la educación. Dentro de este nivel educativo y en el contexto específico de Inglaterra, este trabajo se plantea dar a conocer las principales características de la educación ofrecida a las chicas frente a la de los chicos. Para ello, se ha llevado a cabo a lo largo de todo el siglo diecinueve un estudio de las principales instituciones femeninas destinadas a la educación secundaria, así como de su currículo y de su organización. Se pretende, de esta manera, dejar constancia del carácter y finalidad del progresivo acceso de la mujer inglesa a la educación secundaria. Abstract The general context that characterized high school education in its origins in Europe has comprised a widespread object of study in the history of education. Within this level of education and in the specific case of England, this work aims to reveal the most outstanding characteristics of the education for young women opposed to that for young men. To this end, a study has been carried out on the most renowned high school institutions for young women, including the institutions’ curriculum development and organization. In this manner, this works intends to show the nature and purpose of the English women’s progressive access to high school education. Cristina Yanes Cabrera. Doctorado en Historia. Universidad de Sevilla. Integrado grupo de Investigación: Historia de las Enseñanzas no Obligatorias en el Distrito Universitario de Sevilla (1845-1990), miembro del departamento, teoría e historia de la educación y pedagogía social. Una Revisión sobre las Escuelas de Educación Secundaria para Chicas en Inglaterra en El Siglo XIX Cristina Yanes Cabrera 1. La influencia de las middle classes en la creación de escuelas de educación secundaria. El estudio de la educación secundaria en el siglo diecinueve en Inglaterra es una materia complicada e incluso, podría decirse, de denominación incorrecta, pues realmente la educación secundaria sólo existió como concepto al que asociar ciertos tramos educativos, más que como auténtica realidad. De hecho, el principal rasgo definitorio de la enseñanza secundaria, tanto la de chicos como la de las chicas, en Inglaterra durante el siglo decimonónico era el no estar representada por ninguna institución particular[1]. Resulta sorprendente cómo siendo en ese momento un país realmente desarrollado dentro del contexto europeo tanto social como económicamente, no poseía sistema educativo alguno estructurado[2]. Incluso se llegaba a enfatizar en los sucesivos informes, que fueron encargados a Mathew Arnold por las comisiones del Duque de Newcastle en 1859 y de Lord 18/2/2016 BALANCE DE LA HISTORIA CULTURAL http://historia.fcs.ucr.ac.cr/articulos/2007/vol1/10_mujeres.htm 3/11 Taunton en 1865, “como las clases medias en Inglaterra eran las peor educadas del mundo a través de desamparadas escuelas de gran tradición a la vez que vulgares y estrechos ideales”[3]. Es por ello que el estudio de lo que se podría denominar educación secundaria en Inglaterra en el siglo diecinueve debía circunscribirse a aquellas instituciones que seguían instruyendo a chicos y chicas, pertenecientes a las clases medias, que deseaban continuar sus estudios más allá de una educación elemental. Estas instituciones sufrían las influencias y presiones que las emergentes middle classes fueron ejerciendo a la lo largo del siglo sobre el sistema para la creación de estudios indicados para sus gentes. Aunque cabe señalar que ya se distinguía desde sus orígenes una finalidad bien diferenciada para la formación de las unas y los otros. En el caso de las chicas los propósitos giraban en torno a una formación religiosa, la preparación para ser amas de casa y la formación para la sociedad elegante[4]. Para los chicos las escuelas de secundaria se habían mantenido ligadas a las universidades para las cuales preparaban, entendiéndose más como instituciones de selectividad que como instituciones formadoras de un determinado nivel educativo[5]. Pero estas tradicionales escuelas de Gramática o Grammar schools para chicos habían venido perdiendo su monopolio educativo ya que no eran capaces de responder a las nuevas demandas sociales y educativas del periodo[6], debiendo las clases medias, como consecuencia, apoyar con su dinero otro tipo de iniciativas para la formación de sus hijos. En el caso de las chicas de clase media, la escolarización en centros de educación secundaria fue visto como superior y prestigioso en relación a las opciones disponibles para las hijas de las clases trabajadoras. No se esperaba de ellas, a diferencia de la trabajadoras, que se dedicaran a trabajos remunerados del tipo que fuera, ya que ellas algún día se convertirían en madres y esposas económicamente dependientes. Consecuentemente el contenido de la educación impartida en las escuelas secundarias femeninas tenía que ser de carácter ornamental para atraer e impresionar al pretendiente[7]. Todo ello se plasmó en la fundación a lo largo del siglo XIX de diferentes instituciones, tales como las middle schools, los Institutos de mecánica, exclusivos para chicos, o las private schools, o las public boarding schools (internados) que se establecieron tanto para chicos como para chicas. 2. La educación de las chicas de clase media en la primera mitad del siglo XIX A comienzos del siglo decimonónico en Inglaterra, como en muchos lugares de Europa, las niñas eran educadas de manera privada. Las escuelas, similares a las Academias para 18/2/2016 BALANCE DE LA HISTORIA CULTURAL http://historia.fcs.ucr.ac.cr/articulos/2007/vol1/10_mujeres.htm 4/11 chicos, habían comenzado a extenderse durante el siglo XVII y un siglo después se hicieron aun más numerosas orientadas por la literatura dada a conocer sobre la educación de las mujeres[8]. Pero básicamente, durante las primeras décadas del siglo XIX, la educación de las chicas se seguía desarrollando en la propia casa. Cuando eran pequeños, niños y niñas compartían en casa educación, pero una vez mayores los niños eran enviados a las public boardin schools donde se moldeaba su carácter de acuerdo con los valores que constituían el ideal de la escuela pública; que incluía disciplina, excelencia académica en el estudio de clásicos, formación para el liderazgo, etc. Para ellas, en cambio, los padres tenían dos opciones en función de las posibilidades económicas. O continuaban su educación de manos de sus progenitores o institutrices, o se les enviaba a alguna escuela que las prepararan para ser buenas esposas y amas de casa[9]. Esta clara distinción entre ellos y ellas se justificaba en términos de esperanzas de futuro. Mientras ellos debían ser formados y educados para el mundo publico y profesional, ellas debían centrarse en ser una verdaderas ladies, que no trabajaran y unas excelentes madres. A fin de cuentas no se esperaba nada de ellas puesto que no aportaban nada económicamente. Además, en la línea de estos propósitos, era temido que una enseñanza inadecuada pudiera modificar los cerebros de las jóvenes, por lo que su educación nunca debía superar el punto del aprendizaje de la perfección que se ofrecía en las escuelas de niños. Así pues, entre las enseñanzas propias de su sexo estaban aprender algo de Gramática y Geografía, nociones de Historia, a hablar y leer en francés, y a tocar el arpa con finura. Además debía memorizar prosa, estudiar música y aprender baile. Por último y entre las materias objeto de estudio estaban la Moral y la Religión[10]. Fuera del ámbito familiar, las escuelas secundarias de niñas antes de 1850 se distribuían en función de los recursos económicos de las familias. Por un lado, se encontraban las escuelas confesionales establecidas por sociedades, o en menor número, las escuelas creadas por fundaciones caritativas para jóvenes huérfanas, así como las escuelas fundadas para el beneficio de determinados sectores de la comunidad, tales como las hermanas de los clérigos, de los oficiales de la marina, misioneros, comerciantes, etc. Todas estas private schools tuvieron mayor influencia social en el caso de las escuelas de chicas que en la de los chicos. El currículo de estas escuelas era principalmente: Inglés, Aritmética, francés, Geografía, Historia, costura, música y pintura. Algunas escuelas también ofrecían de una forma más elemental que en las escuelas de chicos Ciencias y Matemáticas, lenguas clásicas y algunas otras lenguas modernas. De toda este grupo de escuelas, las mejores escuelas de chicas fueron las de carácter confesional, destacando las católicas-romanas, aunque su contribución a la educación de niñas ha sido sistemáticamente ignorada[11]. En 1850 había en torno a veinte órdenes de religiosas en trabajos de enseñanza activa, tanto en escuelas de parroquias para pobres como en escuelas para las clases medias. Destacaban las escuelas fundadas por Cuáqueros y Unitarianos. Algunas de las escuelas de Cuáqueros, como la de Ackworth, enseñó a niños y niñas de forma paralela. La contribución Unitariana fue de carácter 18/2/2016 BALANCE DE LA HISTORIA CULTURAL http://historia.fcs.ucr.ac.cr/articulos/2007/vol1/10_mujeres.htm 5/11 personal y privado más que institucional. En ellas se promovía la mejor educación posible para chicas si bien se asumía que éstas no deberían adoptar un rol público como los chicos. Por otro lado las chicas con familias de más recursos económicos, hijas de oficinistas, artesanos, granjeros ricos, etc., contaban con las smoll day schools. Estas escuelas eran de reducido tamaño, aproximadamente para 20 alumnas, giraban en torno a la vida familiar y se ubicaban en casas privadas. Esta forma de funcionamiento permitía una mayor individualización de la enseñanza, así como la posibilidad de formarse en un ambiente familiar. Eran escuelas normalmente conducidas por señoras pertenecientes a la clase media y en ellas las chicas se educaban desde los 10 a los 14 años. En ellas se estudiaban materias como lectura, deletreo, Geografía o Gramática inglesa y el absentismo solía ser bastante elevado, justificado en condicionantes como la climatología, las ocupación en tareas domésticas dentro de la propia casa, etc[12]. Por último, también existía la posibilidad para estas niñas de estudiar en internados. Así en los boarding scholls para chicas, además de materias como las señaladas, enseñaban a escribir cartas, hacer invitaciones, responder a invitaciones, redactar notas a sirvientes, dirigirse en cartas a los desconocidos, escribir a comerciantes en estricta tercera persona. También practicaban la entrada y la salida a habitaciones concurridas, así como a retirar una taza de te vacía sin traqueteo y sin hacer que temblara la mano. Para las niñas pertenecientes a las clases medias alta estaban además las Fascionable boarding schools, unos caros internados donde además enseñaban a las chicas todos los aspectos relacionados con la moda[13]. 3. Los comienzos de la reforma de la educación femenina: las fundadoras del sistema moderno y la Scholls Inquiry Comisión Aproximadamente a mediados del siglo XIX confluyeron dos factores claves en la reforma de la educación para las chicas de clase media. Por un lado el movimiento que, como sucedió en Francia y en Alemania, buscaba proveer de una formación adecuada a aquellas chicas que pretendían salirse de los aprendizajes estereotipados y buscaban igualar sus enseñanzas con las de los chicos. Y por otro lado, el informe que la Schools Inquiry Commission[14] publicó sobre el estado de la educación de las chicas, lo que puso en evidencia la deplorable situación en la que se encontraba y la necesidad urgente de una reforma. La búsqueda de un sistema moderno de educación femenina nació precisamente de un grupo de mujeres que en su etapa de estudiantes se habían visto obligadas a estudiar el tedioso currículo establecido para ellas. Destacaron en esta tarea Emili Davies, Fraces Mary Buss, Dorotea Bill, Sophie Bryant, y Margaret Hall, todas ellas posteriormente Directoras de 18/2/2016 BALANCE DE LA HISTORIA CULTURAL http://historia.fcs.ucr.ac.cr/articulos/2007/vol1/10_mujeres.htm 6/11 importantes colegios de chicas[15]. También fue decisivo en el movimiento la publicación en 1854 del libro de la feminista Parkers -que publico anónimamenteque provocó gran controversia en la sociedad de entonces. En Remarks of the education of girls la educación que se proponía debía centrarse en el desarrollo de las capacidades, algo a lo que la mitad de la nación, es decir, el sector femenino no tenía acceso, y se criticó duramente la situación de entonces de la mujer ante la educación. Éste supuso el punto de partida para el pronunciamiento público sobre el estado de la educación de las niñas, lo que desde estonces fue haciendose progresivamente. Otro de los ejemplos lo constituyó la reunión anual de la Asociación Nacional para la promoción de las Ciencias Sociales, en septiembre de 1864, en donde se leyó un trabajo sobre la instrucción secundaria de niñas escrito por Emili Davies. En él se denunció el hecho de que a las mujeres solo se les estaba permitido hablar de los niños, de los sirvientes, de la ropa o de las vacaciones[16]. Pocos meses antes la Scholls Inquiry Commission había puesto marcha una investigación sobre el estado de las escuelas de niños y fue a raíz de ese encuentro donde Davies presionó para que también se incluyera la situación de la de las niñas, gracias a los cual fue finalmente incluido en el informe. Desde ese momento, la Comisión de investigación, o comisión Taunton enfocó su trabajo también en informar cuál era realmente el estado de las escuelas de niñas en el país, para lo cual y entre otras medidas, requirió el testimonio en varias ocasiones de Emili Davies, a Buss y a Beale. Concretamente la comisión recibió a las dos primeras en 1865 y a la segunda un año más tarde. Beale, más conservadora que sus compañeras en sus planteamientos, se cuestionaba en su aportación si las chicas debían estudiar tantas Matemáticas u otras materias similares, como los chicos y si debía equipararse la educación entre ambos sexos. Por el contrario Davies apuntó que su experiencia durante dos años como secretaria de los exámenes locales de Cambridge para chicas, le ayudaban a corroborar que no existían diferencias en los estándares de ambos[17]. Una vez cubierta la investigación, el informe final fue publicado en 1868, resumiendo las condiciones existentes en lo que a educación de niñas se refería. Entre los aspectos que se destacaban se señalaba el panorama desfavorable de la educación de las mujeres de la clase media. Se señalaba la falta de textos, el abuso de las reglas de memorización, sin atender a explicaciones de los principios También se criticó la ausencia de exámenes, así como la tendencia extendida a adornar y a llenar, más que a fortalecer la mente. La Comisión además se encontró que estaba descuidada la enseñanza científica y numerosas quejas en los aspectos mas generales de la educación. En general la mayor parte de la instrucción era más pobre que la de los chicos. Las materias no se enseñaban sistemáticamente y había poca disciplina mental. Se gastaba demasiado tiempo en enseñanza de música o costura y, aunque se enseñaba más Francés que en las de chicos el método no era adecuado. Se llegó, con todo ello, a la conclusión de que la capacidad esencial para el aprendizaje debía ser igual para 18/2/2016 BALANCE DE LA HISTORIA CULTURAL http://historia.fcs.ucr.ac.cr/articulos/2007/vol1/10_mujeres.htm 7/11 ambos sexos pero que requería diferentes tipos de educación, y sobre todo, una mejor preparación de sus maestras[18]. En este espíritu, y a partir de la publicación de este informe, el número de escuelas para chicas creció considerablemente, así como el nuevo concepto del tipo de escuela requerida. 4. Las nuevas escuelas de educación secundaria para niñas A partir de entonces el patrón de muchas de las escuelas secundarias de niñas cambió. Alguno de los rasgos comunes era el ofrecer una educación intelectual a las niñas de clase media, pero no a través de instituciones privadas dependientes de una familia, sino pertenecientes a un trust. Estas nuevas escuelas se diferenciaban de las privadas no sólo por los propietarios, sino también en función de la financiación, las tasas, el tamaño del colegio, los requisitos de admisión social, el estatus social de las destinatarias, el currículo ofrecido, o la afiliación religiosa. La mayoría de ellas tenían su rezón de ser en la preparación de hijas de familias de profesionales liberales o negociantes, y con la finalidad de desempeñar roles útiles socialmente y más activos en la esferas pública y doméstica. El currículo, pues, comenzó a alejarse de una educación basada en las “buenas maneras”, para acercarse más a las materias vinculadas con las universidades. De hecho, la inquietud por alumnas chicas inglesas ya se había puesto en evidencia en 1856, fecha en la que por primera vez una chica solicitó ser admitida en Medicina en Londres, rehusándose su petición. En 1862 sucedió lo mismo a otra mujer que pretendió presentarse a los exámenes de matriculación de la Universidad de Cambridge, pero la propuesta para aceptar mujeres en los exámenes de matriculación fue rechazada en la Convocatoria por el voto de calidad del presidente. Estos hechos impulsaron a las promotoras del movimiento a organizarse. Un año más tarde conseguían que las chicas se les permitiera, de forma extra-oficial, presentarse a los exámenes locales de Cambridge. Se trataba de un “experimento” que se llevó a cabo durante un periodo de tres años. Al finalizar el periodo se aceptaron finalmente de forma oficial y permanente[19]. Las nuevas escuelas que a lo largo de la segunda década del siglo XIX se fueron fundando impulsaron de manera significativa la educación de las chicas de clase media. Aunque ciertamente aquellas que más vinculaban a las universidades eran una minoría[20]. Dentro de esta categoría existían adquirieron cierta relevancia las High schools y las Public Boarding schools para chicas. El modelo dentro de la cual se enmarcaron las High schools, fue el North London Collegiate School fundado por Frances Mary Buss en 1850, y la base de los renovados internados (boarding) la asentó el Cheltenham Ladies College de 1857 de Dorothea Beale[21]. El North London Collegiate School de Buss fue creado con la finalidad de proveer a las 18/2/2016 BALANCE DE LA HISTORIA CULTURAL http://historia.fcs.ucr.ac.cr/articulos/2007/vol1/10_mujeres.htm 8/11 chicas de una educación liberal y sólida, basada en los principios religiosos y para hijas de trabajadores de profesiones liberales, oficinistas, comerciantes, etc[22]. También se pretendía remarcar el carácter de la mujer dentro de la sociedad, lo que fue le añadía un aliciente a la educación de las futuras madres de familia. Además, una vez abiertos para las chicas los exámenes de Cambridge y Oxford, Buss preparaba concienzudamente a aquellas chicas elegían presentarse, llevándolas personalmente a hacer los exámenes y animándolas en todo momento a la posibilidad de acceder a una educación superior[23]. Para aquellas que optaban por un planteamiento más tradicional, el centro ofertaba por las tardes italiano, alemán, música, pintura y danza. Pero pese a este carácter tradicional que Buss seguía manteniendo, las High schools se dieron a conocer más por la relación que comenzaba a establecerse entre estas escuelas y la entrada al mercado de trabajo. De hecho, Buss siempre alentó activamente a sus alumnas para que entrasen a trabajar en correos, el primer departamento del servicio civil en abrir las puertas a mujeres[24], y esta tendencia fue continuada en otras High schools. El colegio planificaba sistemáticamente la educación de las niñas. A parte de la dinámica general del centro, se organizaban cursos de formación para maestras, o de especialización de determinadas materias. Además se fomentó la creación de una comunidad de chicas de la escuela con su propio estilo, que desarrollara actividades como juegos organizados, clubes, reuniones de antiguas alumnas, o la creación de revistas como Our Magazzine con la finalidad de fomentar la solidaridad de grupo y el espíritu de unidad. Esta escuela, modelo de las High scholls, fue también referente de las posteriormente fundadas por la Girl Public Day Company, convertida en un trust en 1906 y puesta en marcha por la Unión Nacional para la mejora de la educación de las mujeres de todas las clases[25]. En último lugar, de entre los centros renovados para la educación secundaria de chicas destacaron los Public Boardin Scholl. El pionero fue el Cheltenham High Ladies College, en 1854, de quien pasó a ser su directora Dorothea Beale en 1858[26]. Ella era una mujer profundamente religiosa que sentía su religión en comunión personal con Dios, dejando constancia de que no iba jamás a permitir que se esta relación especial fuera deformada por la cruda frialdad del formalismo intelectual. Pensaba, además, que la educación de chicas y chicos no debía ser igual. Ya que ellas no se preparaban para ir a la Universidad. En único referente de la educación de las chicas debía ser, entonces, por lo que iban a necesitar en su vida, lo que consideraba debía ser substancialmente igual, aunque no idéntico, a la formación de chicos[27]. Así pues, de una forma más conservadora que en las high schools, en estas escuelas también se le fue progresivamente abriendo el currículum a las chicas es estudiaban educación secundaria. 18/2/2016 BALANCE DE LA HISTORIA CULTURAL http://historia.fcs.ucr.ac.cr/articulos/2007/vol1/10_mujeres.htm 9/11 El College fue la primera escuela para niñas que se fundó siguiendo el sistema de propiedad, es decir, los padres poseían participaciones del centro, lo que les daba derecho a elegir una alumna del centro y a votar en las reuniones anuales y especiales. Sin embargo no cualquiera podía tener una de las 100 participaciones que el centro ofertaba. Para acceder a ella se hacía una rigurosa selección de los candidatos, por lo que se preservaba que el centro se mantuviera selecto. Las materias que se enseñaban en el momento de su fundación incluían Santas Escrituras y Liturgia, Historia, Geografía, Gramática, Aritmética, francés, Música, Pintura y Costura, además de otros idiomas como alemán e italiano y danza como extras. Años más tarde la formación de chicas también incluía Matemáticas, Latín, Griego y Ciencias. En sus comienzos, el número de alumnas fue muy reducido, ya que el propio nombre intimidaba a los progenitores que temían que sus hijas se convirtiesen en chicos[28]. El currículo era considerado demasiado avanzado. Concretamente las madres preferían que sus hijas aprendieran a tocar bien el piano o leyeran a Shakespeare. También consideraban impropio someter anualmente a examen a las chicas. Aunque la propia Beale se defendía argumentando que era una de las formas más eficientes para exponer el pobre estado de la educación de las niñas de la clase media y incrementar la presión para una reforma necesaria. Por último, uno de los aspectos donde Beale también puso el énfasis, tal y como sucediera en los centros de Buss o de Maria Grey, fue en la formación de profesoras para las escuelas de educación secundaria. Parece ser, que esta fue una cuestión que preocupó más a las mujeres que a los hombres[29]. En las escuelas femeninas se consideraba tanto la formación como la titulación de las futuras maestras como reformas necesarias sobre las que había que actuar. Sobre esos planteamientos centraron sus reivindicaciones comenzando un importante movimiento. María Grey fundó su propio Training College en 1877. Buss ayudó al establecimiento de clases de formación en el College of Preceptors de chicos en 1873, Beale estableció un departamento de formación como una sección importante de su trabajo en Cheltenham, y hasta que finalmente en 1885 fuera fundado el Women’s Training College en Cambridge. [1] Cfr. Roach, J.: A History of Secondary Education in England, 1800-1870. Longman: London and New York, 1986, p. 3. [2] Ni lo tendría hasta el siglo XX. Cfr. Smith, A: A History of English Elementary Education, 1760-1902, London: University of London Press, 1931, p. 200 [3] Los informes relativos a ambas comisiones llevaron los títulos “The popular education of