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IROCAMM VOL. 6, N. 2 - Year 2023 Received: 30/05/2023 | Reviewed: 11/07/2023 | Accepted: 17/07/2023 | Published: 31/07/2023 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/IROCAMM.2023.v06.i02.02 Pp.: 23-38 e-ISSN: 2605-0447 23 Origen del protocolo: la cooperación humana Origin of the protocol: human cooperation Daniel Delmás Martín [email protected] Universitat Jaume I 0000-0002-3529-3793 Resumen Cualquier disciplina científica que quiera consolidarse necesita conocer sus orígenes. Este es el objetivo del presente artículo, la búsqueda de indicios y datos que nos lleven a establecer el origen del protocolo. Vamos a poner un punto de partida, y, bajo nuestro punto de vista, abrir una línea de investigación clara para la disciplina de la organización de eventos. Para desarrollar este trabajo hemos empleado el método hipotético-deductivo y la herramienta de la revisión bibliográfica. Nuestra hipótesis de partida era la socialización humana, pero una vez descartada esta opción, la cooperación humana junto a la llamada revolución cognitiva, serán los hitos de la evolución del homo sapiens que permitirán el nacimiento del protocolo tal y como lo entendemos hoy en día. El lenguaje simbólico permitirá al ser humano crear mitos y leyendas que supondrán el elemento que mantenga unido a grupos numerosos de individuos. El protocolo (y los eventos) es la herramienta que articulará la celebración de los símbolos haciendo tangible aquello que pertenece a la imaginación colectiva humana. Palabras Clave Origen del protocolo; protocolo; protocolo y cooperación; protocolo diplomático; protocolo internacional; protocolo y revolución cognitiva. Abstract Any scientific discipline that wants to consolidate itself needs to know its origins. This is the goal of this article, the search for clues and data that lead us to establish the origin of the protocol. We will put a starting point, and, in our view, open a clear line of research for the discipline of organizing events. To develop this researching work, we have used the hypothetical-deductive https://dx.doi.org/10.12795/IROCAMM.2023.v06.i02.02 23 30/05/2023 11/07/2023 17/07/2023
Daniel Delmás Martín 24 IROCAMM VOL. 6, N. 2 - Year 2023 Received: 30/05/2023 | Reviewed: 11/07/2023 | Accepted: 17/07/2023 | Published: 31/07/2023 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/IROCAMM.2023.v06.i02.02 Pp.: 23-38 e-ISSN: 2605-0447 method and the bibliographic review as a tool. Our starting hypothesis was human socialization, but once this option was discarded, human cooperation together with the so-called cognitive revolution, will be the milestones in the evolution of homo sapiens that will allow the birth of the protocol as we understand it today. Symbolic language will allow humans to create myths and legends that will be the element that holds together numerous groups of individuals. Protocol (and events) are the tool that will articulate the celebration of symbols making tangible what belongs to the collective human imagination. Keywords Diplomatic protocol; international protocol; origin of protocol; protocol; protocol & cooperation; protocol & cognitive revolution. 1. Introducción El protocolo es una disciplina que ha acompañado al ser humano desde el principio de los tiempos. Pero no ha sido estudiado ni registrado desde una perspectiva científica hasta hace unas décadas. Será cuando la empresa privada se dé cuenta de su gran valor como herramienta de comunicación estratégica, cuando se empiece a estudiar en las universidades. En estos momentos ya podemos decir, sin lugar a duda, que es una disciplina científica en estado embrionario (Álvarez Rodríguez, 2008; Delmás Martín, 2022; Pulido Polo, 2015; Radic, 2002; Sáez González & Martínez Fierro, 2020; Sánchez González, 2018; Sierra Sánchez & Sotelo González, 2008). Este estado embrionario, por tanto, pone de manifiesto la juventud de la disciplina lo cual evidencia que actualmente cuenta con poca literatura científica (Pulido Polo, 2015: p. 1139). Y esto que puede significar una ventana de oportunidad, supone a la vez muchos retos a los que enfrentarse en cualquier dirección que se quiera proceder. Por esa razón, consideramos que es primordial que las primeras investigaciones en esta materia nos lleven a establecer cuál es el origen del protocolo. Para saber, no solo de dónde venimos, sino también a dónde vamos, y que otras direcciones investigativas hay disponibles. Por tanto, el primer paso que debemos de dar antes de profundizar en el origen del protocolo, es aclarar qué consideramos como protocolo. En este sentido, la revisión bibliográfica muestra que, debido a la escasa literatura científica, aquellos autores que han hecho una definición del concepto lo han trabajado desde una perspectiva subjetiva. Es decir, no han empleado el método científico (Álvarez Rodríguez, 2008:p.4; Delmás Martín, 2021: p.2866; Pulido Polo, 2015: p.1140). Además de que poseen un doble sesgo: por un lado, el área profesional en la que ejercen, y por el otro, la rama de estudios de la que provienen. Por tanto, para definir y acotar esta materia emplearemos la única definición científica de protocolo existente hasta la fecha: Disciplina científica transversal que define las estructuras sociales y las normas generadas por uso, costumbre, tradición o legislación de las que se dota una sociedad para garantirzar y facilitar la convivencia en armonía de todos sus miembros. Como herramienta de comunicación que se aplica a todos los ámbitos sociales, el protocolo toma especial relevancia en la organización de actos, tanto públicos como privados, donde proporciona técnicas para hacer tangible lo intangible (Delmás Martín, 2022: p.157). Si hemos de pensar en el origen del protocolo tiene todo el sentido que cualquier profesional de la materia lo viera en la socialización humana. Al fin y cabo, es un elemento que está presente en todas las sociedades humanas y nos ayuda a relacionarnos. Si, además, partimos de la base de que suponen las reglas que permiten la vertebración de la convivencia humana, la socialización humana parece que es
Daniel Delmás Martín 25 IROCAMM VOL. 6, N. 2 - Year 2023 Received: 30/05/2023 | Reviewed: 11/07/2023 | Accepted: 17/07/2023 | Published: 31/07/2023 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/IROCAMM.2023.v06.i02.02 Pp.: 23-38 e-ISSN: 2605-0447 un buen principio para trabajar. Pero a tenor de la investigación realizada, esta «lógica» de la procedencia social es errónea. Como decíamos, desde un primer momento todo apuntaba a que el origen de la disciplina estaba en la socialización humana. Por ello, hemos hecho una revisión desde la psicología a la naturaleza social del ser humano donde se entiende la socialización como: A través de este se adquieren comportamientos, valores y normas que van ajustadas a los estándares de la sociedad. Es así como se interioriza la cultura, definiéndose dentro de esta la identidad propia, lo que permite reproducirla y participar mediante las experiencias de los individuos en el aprendizaje social de otros. (Ruiz Tafur, 2009: p.327) Expertos como Ruiz Tafur hacen una revisión sobre el fenómeno de la socialización desde el análisis de varios autores. Por un lado, afirma que Freud entendía este fenónemo humano como la forma en la que el yo se apropia de rasgos y características de unos u otros individuos. Por otro lado, revisa a Piaget, el cual lo consideraba, en la década de los ochenta del s. XX, como la forma progresiva en la que el ser humano se adapta a su entorno cambiante. No solo durante los primeros años de vida del ser humano, sino durante toda ella. Seguidamente revisa a Ardila, quien sostiene que desde un enfoque conductual se define como la adquisición de patrones de comportamiento, actitudes y valores que constituyen el sustrato sobre el que se construye la personalidad del ser humano. Este mismo autor prosigue con otros cinco autores más que van en la misma dirección que los anteriores. Por tanto, la socialización nos permitiría la integración de las normas y estándares de la sociedad, pero no el proceso de creación de las mismas. Por consiguiente, desde esta perspectiva psicológica, el protocolo no proviene del fenómeno de socialización humana. Si acudimos a ver el proceso de socialización desde la sociología, se considera que es el “proceso por el que un individuo se hace miembro funcional de una comunidad, adquiriendo la cultura que le es propia. Es decir, socialización es el proceso de adquisición de una cultura” (Lucas Marín, 1986: p.357). Por tanto, desde esta visión, este fenómeno tiene un peso importante debido a que supone un proceso de formación y crecimiento de un individuo, pero tampoco explica el origen del protocolo. De hecho, este estudio hace una radiografía del concepto socialización e identifica tres elementos importantes. El primero es la adquisición de cultura permitiendo interiorizar símbolos, modelos y valores. En segundo lugar, se afirma que en ese proceso de integración llega un momento en el que se pierde la sensación del peso del control social. Y, finalmente, supone un proceso de adaptación al entorno, considerándolo como un elemento característico de toda la vida del indiviudo. Por consiguiente, llegamos a la misma conclusión que desde la perspectiva psicológica. La socialización supone el proceso por el cual un individuo interioriza símbolos, valores y modelos sociales preexistentes, pero no cómo surgen y se vertebran estas reglas. Por tanto, habiendo descartado el fenómeno de la socialización, decidimos dar un paso atrás e ir a aquello que también nos lleva a convivir: el fenómeno de la cooperación humana.
Daniel Delmás Martín 26 IROCAMM VOL. 6, N. 2 - Year 2023 Received: 30/05/2023 | Reviewed: 11/07/2023 | Accepted: 17/07/2023 | Published: 31/07/2023 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/IROCAMM.2023.v06.i02.02 Pp.: 23-38 e-ISSN: 2605-0447 2. Revisión de la Literatura 2.1. El fenómeno de la cooperación humana Uno de los mayores enigmas actuales sobre el ser humano es el fenómeno de la cooperación. Mucho se ha escrito y teorizado sobre cómo el ser humano paso de vivir en solitario, a cooperar en grupos. Desde las ciencias económicas siempre se ha considerado al ser humano como egoísta denominándolo Homo economicus. Consideran que el ser humano está motivado por el individualismo al esperar siempre recibir un pago a cambio por aquellas acciones que realizan en favor de otros. Misma perspectiva individualista observada desde otras disciplinas donde también se enmarca al ser humano como egoísta confiriéndole una vertiente darwiniana al comportamiento cooperativo en las especies animales y en el ser humano (Silva y Gustavo, 2015). Pero para autores como Acedo y Gomila en especies más evolucionadas, como la nuestra, esta teoría darwiniana se queda corta puesto que no ve más allá de a quién beneficia. Proponen considerar mecanismos que median en tales conductas además de permitir la evolución de la especie: los aspectos psicológicos. Por tanto, concluyen, una explicación satisfactoria para dar respuestas a la cooperación humana ha de contemplar el aspecto conductual y el psicológico. [...] para que estas relaciones de reciprocidad puedan emerger son necesarios ciertos mecanismos psicológicos: de reconocimiento de la individualidad de los demás, de memoria del «balance» de la relación (quién está en deuda con quién), de detección de tramposos, además de amplias oportunidades para la colaboración. (2013: p.223) Pero para demostrar que el ser humano no es egoísta por naturaleza no hemos de irnos al laboratorio. En la vida diaria encontramos personas que llevan a cabo acciones a favor de otras sin esperar nada a cambio. Actuaciones, por tanto, carentes de un interés propio. ¿Cuáles serían las motivaciones por las que las personas podrían decidir cooperan? Porque hay una situación injusta que corregir, porque pertenecen a un grupo o comunidad que los necesita... En definitiva, el ser humano en ocasiones se adscribe a puntos de vista u opiniones igualmente válidas a las propias que merecen consideración por diversos factores (Silva y Gustavo, 2015: p.83). 2.1.1. Evolución teórica del altruismo Aunque sí sabemos que la revolución cognitiva acentuó el fenómeno de la cooperación, cómo surgió este fenómeno es un misterio. A pesar de ello, la comunidad científica ha enunciado diversas teorías. Silva y Gustavo (2015) identifican tres fases en el origen y evolución del comportamiento cooperativo. En primer lugar, y basándose en estudios de Dawkins sostienen que el origen del altruismo o cooperación estaría en lo que denomina altruismo parental. Hace referencia al hecho que se da en las especies animales donde se experimenta un comportamiento cooperativo con la «familia» más cercana con el objetivo de perpetuar la carga genética. Llevado al ser humano es lo mismo. Este tipo de conducta, con la evolución de la especie, sostienen que acabará formando parte de uno o más genes que se transmitirán de una generación a otra. Lo que producirá, en un punto u otro, una predisposición al altruismo no solo hacia la «familia» más cercana, sino a otras personas fuera de este núcleo que serán reconocidos como
Daniel Delmás Martín 27 IROCAMM VOL. 6, N. 2 - Year 2023 Received: 30/05/2023 | Reviewed: 11/07/2023 | Accepted: 17/07/2023 | Published: 31/07/2023 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/IROCAMM.2023.v06.i02.02 Pp.: 23-38 e-ISSN: 2605-0447 altruistas también. Según los autores Dawkins consideraba que “el gen es eminentemente egoísta, pues busca su beneficio hasta el punto de codificar comportamientos altruistas para su supervivencia” (Silva y Gustavo, 2015: p.87). Y es justo en este último punto donde identifican el siguiente paso en el modelo de evolución del comportamiento cooperativo. Es lo que denomina el altruismo recíproco. Sostienen que los genes pueden codificar un tipo de comportamiento que reporte beneficios al individuo para su supervivencia, lo que quiere decir que lo haría capaz de identificar conductas altruistas en otras personas más allá del núcleo más cercano. Es justo en este punto donde los autores consideran que surge el comportamiento cooperativo entre los seres humanos. Pero este hecho no solo se da en nuestra especie, en el mundo animal ponen como ejemplo la llamada de alerta de algunos tipos de aves cuando se acerca un depredador para avisar al resto del grupo. En uno y otro caso, es una conducta altruista limitada puesto que está supeditada a que exista una retribución en un futuro no muy lejano. Por tanto, es una mera cuestión de adaptación al medio para la supervivencia. De este modo, los autores, y asumiendo las teorías de Trivers reconocen tres tipos de comportamiento altruista: ȿ Cuando el resultado de la acción altruista dispersa los beneficios de la misma aleatoriamente sobre la población. ȿ Cuando no se hace aleatoriamente, teniendo en cuenta el grado de relación genética con los posibles receptores. ȿ Acción altruista no aleatoria y teniendo en cuenta las repercusiones hacía sí mismo que puede tener su acción (altruismo recíproco). (Silva y Gustavo, 2015: p.88). El modelo de Trivers considera que el beneficio que se obtiene de la reciprocidad en un futuro será mucho mayor que el coste de no colaborar. Por tanto, es un sistema de cooperación que supone una ventaja «competitiva» para la supervivencia, respecto al comportamiento egoísta, basado en el altruismo constante entre dos o más personas. “La clave del éxito del altruismo recíproco se fundamenta en la posibilidad de ejercer una interacción discriminada entre individuos, que permita reconocer con certeza a los egoístas y privilegiar las interacciones con los altruistas” (Silva y Gustavo, 2015: p.89). Aunque admiten que en el ser humano este tipo de conducta involucra un cierto nivel de satisfacción cognitiva que llevará a hacerlo capaz de percibir las tendencias cooperativas, así como las explotadoras o tramposas. Lo que identifican como un rasgo evolutivo en sí mismo, puesto que supone un mecanismo para identificar a aquellos que dentro de esa relación de altruismo no aportan nada. Mecanismos cognitivos como la memoria o la capacidad de distinguir rostros y prevenirse ante la apariencia de un individuo son formas que los seres humanos, y tal vez algunas especies de simios mayores, emplean para acceder a una interacción discriminada y a una cooperación más estable. (Silva y Gustavo, 2015: pp. 89-90) Y van más allá, afirman que de acuerdo con otros autores como Trivers, la evolución de las conductas altruistas ha hecho aparecer sentimientos morales como la amistad, la indignación, la culpa o la agresión moral cuya experimentación refuerzan el comportamiento cooperativo. Por consiguiente, el altruismo recíproco se caracterizaría por cuatro elementos: ȿ Presencia de futuras interacciones. ȿ Probabilidad de que aquellos con quien se interactúa sean cooperadores condicionales.
Daniel Delmás Martín 28 IROCAMM VOL. 6, N. 2 - Year 2023 Received: 30/05/2023 | Reviewed: 11/07/2023 | Accepted: 17/07/2023 | Published: 31/07/2023 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/IROCAMM.2023.v06.i02.02 Pp.: 23-38 e-ISSN: 2605-0447 ȿ Decisión de cooperar inicialmente con el otro. ȿ Rechazo a la conducta altruista si en el pasado ha defraudado con deserción. Otro autor, Calvo (2017), aporta otros datos sobre la evolución de la conducta altruista en el ser humano. Se ciñe a los datos obtenidos por el autor Mediavilla, que data el nacimiento de este tipo de comportamiento en 500.000 años atrás. Los homínidos comprendieron que el hecho de trabajar en grupo les ofrecía una ventaja competitiva a la hora de sobrevivir en situaciones de escasez. La evolución de la especie hizo accesible esta conducta por dos cuestiones básicas: por un lado, la capacidad empática que les hacía darse cuenta qué individuos de su grupo tenía un comportamiento recíproco. Por el otro, el reparto justo de los logros obtenidos. Analizando estos datos con los ofrecidos por Silva y Gustavo (2015) podremos observar una coincidencia en el segundo paso de la evolución del comportamiento altruista. Ambos modelos ofrecidos por estos estudios coinciden en este aspecto. Calvo aporta lo que considera la evolución a nivel biológico-cultural de la conducta cooperativa y que se concreta en tres procesos básicos: 1. El desarrollo de habilidades y motivaciones cognitivo-sociales para comunicarse y coordinar la acción hacia un fin común. 2. El desarrollo de un tipo de confianza capaz de posibilitar y sustentar una actividad altruista no instrumental y no necesariamente entre dos personas únicamente. 3. El desarrollo de cierto tipo de prácticas institucionales a nivel grupal, visto desde la perspectiva de “[...] normas de uso que regulen y orienten la acción mutua y la toma en consideración de su carácter deóntico, que dirijan y garanticen una acción colaborativa compartida” (2017: p.90) Por tanto, en esta tercera evolución de la cooperación humana podríamos ver el nacimiento del protocolo. El ser humano ha empleado la cooperación como forma de asegurarse la supervivencia en el mundo, por consiguiente, un paso natural en la evolución de esta conducta ha sido la de elaborar una serie de reglas que garanticen la convivencia en paz del grupo. Este mismo hecho explicaría también, las diferentes formas que adopta el protocolo en función del grupo social y la cultura al que pertenece. Por último, queremos hacer referencia a los estudios llevados a cabo por Acedo y Gomila (2013). Ellos hablan de la cooperación, pero desde la perspectiva de la confianza donde más adelante entraremos más en detalle. Consideran que el origen de la conducta altruista en el ser humano está en las necesidades más primarias de este: afectividad, ayuda, apoyo, compañía y seguridad. En definitiva, hablan de salvaguardar la integridad física y psíquica del individuo con el fin de sobrevivir en el entorno. Una vez más, otro estudio llega a la misma conclusión: la conducta cooperativa surge de la necesidad de supervivencia y adaptación al medio. Bajo su punto de vista, y coincidiendo con los otros autores analizados hasta ahora, el inicio de la cooperación está en el entorno familiar más cercano del individuo. Fruto de una relación de dependencia para la supervivencia con los progenitores, se desarrollan fuertes relaciones y vínculos emocionales con esos individuos. Por ello, cuando esas relaciones se amplían a otros grupos sociales más complejos en busca de la supervivencia, surgen conductas de cooperación que dan lugar a grupos con individuos dominantes, coaliciones y jerarquías. Añaden que estas relaciones, se darán con la evolución y desarrollo de las capacidades cognitivas del cerebro. “Para tener éxito en las luchas de poder, dominación o
Daniel Delmás Martín 29 IROCAMM VOL. 6, N. 2 - Year 2023 Received: 30/05/2023 | Reviewed: 11/07/2023 | Accepted: 17/07/2023 | Published: 31/07/2023 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/IROCAMM.2023.v06.i02.02 Pp.: 23-38 e-ISSN: 2605-0447 simplemente supervivencia, la capacidad cognitiva para generar confianza pudo desarrollarse como una estrategia beneficiosa que posibilita nuevas relaciones cooperativas” (Acedo y Gomila, 2013, p. 234). Afirman que, este tipo de relaciones recrean una sensación de familiaridad que aporta seguridad en aquellos contextos donde los sujetos se sienten inseguros o amenazados por el entorno. Y no solo aporta seguridad, sino que este tipo de situaciones pudieron ser las que empujaron al ser humano a cooperar. Una determinada emoción puede ser lo que empuje al individuo a confiar y cooperar en otro. En esta línea de investigación Calvo, a partir de los estudios de Tomasello sobre el altruismo, afirma que la cooperación aparece en los seres humanos a una edad muy temprana: poco después del año de vida. “[...] se relaciona con la capacidad de ser recíproco, de comprometerse y de abordar un objetivo común, abandonando la perspectiva del yo y adoptando la del nosotros, comportamientos que no se dan entre los primates más inteligentes” (2017: p.90). Dichas palabras irían en la línea de Silva y Gustavo (2015) y explicaría por qué hay personas con mayor o menor tendencia a la cooperación. Dependiendo de su carga genética su predisposición será una u otra. De hecho, el autor afirma que hay experimentos hechos con niños de entre 14 y 18 meses que muestran una actitud cooperativa y a ayudar al prójimo sin esperar nada a cambio. Además, este mismo experimento indica que este tipo de comportamiento no forma parte de la socialización del niño, intercambio cultural o intervención parental, sino que responde a una inclinación natural de los infantes que deciden ayudar a otros que están en problemas. En otros experimentos llevados a cabo entre los dos y tres años, cuando el cerebro de los niños empieza a desarrollarse y aumentan sus capacidades lingüísticas, sociales y la experiencia pasa a tener un papel fundamental, se observa como los niños toman conciencia de las consecuencias que supone una cooperación altruista indiscriminada desarrollando la habilidad de ser altruistas solo con aquellos individuos que son confiables. Incluso, en niños de entre 14 y 24 meses, se ha visto que son conscientes del «sujeto plural» y trabajar juntos para conseguir un fin común, pero si detectan que algún miembro del grupo no colabora, se lo trasladan para que siga colaborando. Si vamos a edades más avanzadas, de entre 3 y 5 años, podemos, además, ver cómo no solo acatan normas sociales, sino que detectan a aquellos que no lo hacen comunicándolo a la autoridad competente. Si pensamos en adultos, consideran que las normas que impulsan la cooperación no responden a un respeto a la autoridad o al grupo ni tampoco a la expectativa de beneficio a medio o largo plazo. Afirman que la razón por la que se siguen las reglas que permiten la cooperación entre seres humanos está en las emociones de tipo positivo y negativo que involucran su seguimiento o ausencia del mismo. Así “concurre un tipo de reciprocidad que escapa a la mera instrumentalización de los sujetos en relación y se adentra en el terreno del reconocimiento, de la cordialidad y de la intersubjetividad, y que es la base de toda cooperación” (Calvo, 2017: p.93). Por tanto, la perspectiva emocional tiene gran peso a la hora del altruismo y es uno de los elementos que permite su estabilidad en el tiempo siempre y cuando se perciba al otro como un interlocutor cordial. 2.1.2. Cooperación como confianza En otro orden de cosas, Acedo y Gomila también tratan el altruismo en los seres humanos, pero con origen en la confianza. Consideran que las relaciones de solidaridad entre los humanos son el resultado
Daniel Delmás Martín 30 IROCAMM VOL. 6, N. 2 - Year 2023 Received: 30/05/2023 | Reviewed: 11/07/2023 | Accepted: 17/07/2023 | Published: 31/07/2023 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/IROCAMM.2023.v06.i02.02 Pp.: 23-38 e-ISSN: 2605-0447 de la confianza que se tiene en esa/s personas, entendido como “un acto de fe positivo hacia los demás cuando no existe información sobre la que construir una acción, que requiere un contexto colectivo donde emerger y que proporciona un sentido de seguridad basado en la familiaridad” (2017: p.226). Y añade que, en este tipo de conducta están implícitos elementos de tipo cognitivo, emocional, cultural y psicológicos. Las diferentes combinaciones de estos elementos harán surgir un tipo u otro de relación altruista. Para este estudio los que nos interesan son los elementos culturales. Lo define como “[...] construcciones intangibles creadas por una sociedad que son reconocidas, compartidas e interiorizadas por sus miembros, y que influyen en su organización colectiva y en la acción individual. Esto incluye las normas compartidas, creencias, costumbres, prácticas, hábitos, valores, experiencias, etc.” (Acedo y Gomila, 2013: p.228). Añade que son importantes porque en función de ellas se modula la relación de confianza entre las personas, y por tanto, si habrá o no relaciones de cooperación. Desde este aspecto podemos explicar la existencia y necesidad del denominado protocolo internacional/diplomático. Este elemento cultural es el que ha permitido al ser humano el crear y desarrollar relaciones de cooperación con otras sociedades o nacionales culturalmente diferentes. 2.2. La revolución cognitiva Junto con la cooperación humana hay otros hechos que debemos de destacar y que nos han permitido llegar hasta el protocolo: la denominada revolución cognitiva. Del mismo modo que ocurre con la cooperación humana, es imposible saber a ciencia cierta cómo ocurrió. Pero los principales estudios apuntan a que lo más probable fuera una serie de mutaciones genéticas accidentales que cambio las conexiones del cerebro humano (Harari, 2014: p.25). La revolución cognitiva hace referencia a una serie de cambios en el cerebro del homo sapiens que revolució la forma en la que nos comunicamos. Este fenómeno nos permitió la combinación de un amplio número de sonidos y señales ajustados a diferentes significados, además de la capacidad de almacenar información. En un entorno en el que nos hemos unido con otros individuos con el fin de sobrevivir, el lenguaje se perfila, no solo como el elemento para describir la realidad que nos rodea y nos afecta, sino la forma en la que compartimos información sobre los demás miembros del grupo. “La información fiable acerca de en quién se podía confiar significaba que las cuadrillas pequeñas podían expandirse en cuadrillas mayores, y los sapiens pudieron desarrollar tipos de cooperación más estrecha y refinada” (Harari, 2024: p.26). Pero lo más interesante, y otra de las claves que permitió el nacimiento del protocolo, es que esta revolución cognitiva nos dio “[…] la capacidad de transmitir información acerca de cosas que no existen en absoluto” (Harari, 2014: p.27). Es decir, supone el nacimiento del lenguaje simbólico. Surgen las religiones, los mitos y las leyendas. No solo vemos un tigre, sino que lo consideramos el dios de la valentia al que asociamos cuentos, ritos, etc… Y este hecho es fundamental para la cohesión del grupo, puesto que Se trata, en el fondo, de operaciones semióticas, en medio de las cuales una organización estructural se transforma gracias a una organización estructural mítica, siendo esta propia de una mitología colectiva (visión del mundo), o de una mitología personal (valores) (Finol, 2023: p.9).
Daniel Delmás Martín 31 IROCAMM VOL. 6, N. 2 - Year 2023 Received: 30/05/2023 | Reviewed: 11/07/2023 | Accepted: 17/07/2023 | Published: 31/07/2023 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/IROCAMM.2023.v06.i02.02 Pp.: 23-38 e-ISSN: 2605-0447 De hecho, estos rasgos diferenciadores que suponen el lenguaje simbólico y el mito permitieron al ser humano vivir en grupos grandes. El éxito de la cooperación está en que todos los miembros de la comunidad se conocen entre ellos. Comparten un contacto estrecho: se abrazan, hablan, se besan, se ayudan… Pero las investigaciones apuntan a que cuando el número de invididuos es de más de 150, tienden a dividirse en más pequeños, puesto que es muy difícil mantener una relación estrecha con tantas personas. Por tanto, ¿cómo hemos llegado a cooperar en grupos más grandes como son las ciudades o incluso los imperios? “Un gran número de extraños pueden cooperar con éxito si creen en mitos comunes” (Harari, 2014: p.30). Además, “[…] una realidad imaginada es algo en lo que todos creen y, mientras esta creencia comunal persista, la realidad imaginada ejerce una gran fuerza en el mundo” (Harari, 2014: p.34). Esto es lo que convierte al protocolo, y por que no, a la organización de eventos, en herramientas tan valiosa para el ser humano. Le ayudan a construir y articular un discurso simbólico alrededor de la realidad que una determina comunidad se ha dado ayudando a mantenerla. Y no solo eso, sino que permite, también, expandirla o cambiarla con el devenir del tiempo y en función de las circunstancias. Luján hace un análisis de las escenificaciones de poder en el ceremonial de las aperturas de Cortes españolas del siglo XIX. El autor deja claro que, en función de las necesidades políticas del momento, estas ceremonias iban cambiado para adaptarse a la nueva realidad social. “El ritual, por lo tanto, se adaptó a las circunstancias políticas para evocar las relaciones de poder conforme al contexto de cada momento […]” (2019: p.121). No solo hablamos del relato construido socialmente, sino, además, de los símbolos que dependen de él. El autor afirma que había ocasiones en las que los políticos posicionaban al rey en una situación de sumisión en los actos, en otras, este podía o no redactar el propio discurso que pronunciaba, etc. De hecho, y llegados a este punto, cabe destacar que, esa capacidad de crear mitos y leyendas y que ha constitutido la realidad cultural de un determinado grupo, en distintas comunidades se ha manifestado de formas diferentes. Por ello, esto explicaría el llamado protocolo internacional y el protocolo diplomático. Dos áreas de la disciplina destinadas en exclusiva a mediar entre diferentes grupos con el fin de que las relaciones entre ambos sean fructíferas. Finalmente, hemos de destacar dos hechos más que han sido determinantes en el mantenimiento de grupos grandes: Primero, hemos de decir que el crecimiento en grupos más numerosos llevo a la creación de reglas de convivencia. Uno de los ejemplos más importantes lo tenemos en el Código de Hammurabi. Este establecia un orden social babilonio dictado por los dioses donde dividia a las personas por sexo y por clase: superiores, plebeyos y esclabos. Cada sexo y clase tenía una serie de valores diferentes, y estos, se hacían visibles y conocidos, no solo por el lenguaje, sino a través del protocolo y los eventos. “[…] la jerarquía se originó como resultado de un conjunto de circunstancias históricas accidentales y después se perpetuó y refinó a lo largo de muchas generaciones, a medida que diferentes grupos desarrollaban intereses creados en ella” (Harari, 2014: p.129). Además, “[…] carecen de una base lógica o biológica: no son más que la perpetuación de acontecimientos aleatorios sostenidos por mitos” (Harari, 2024: p.134). Es lo mismo que ocurre hoy en día en las sociedades modernas. En un acto de cualquier organización cada cual ocupa el lugar que le corresponde en función del rango que ostenta. Y no solo eso, empleamos los símbolos para explicar realidades abstractas que de otro modo serían difícil de explicar. “Los órdenes
Daniel Delmás Martín 38 IROCAMM VOL. 6, N. 2 - Year 2023 Received: 30/05/2023 | Reviewed: 11/07/2023 | Accepted: 17/07/2023 | Published: 31/07/2023 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/IROCAMM.2023.v06.i02.02 Pp.: 23-38 e-ISSN: 2605-0447 Delmás Martín, D. (2022). Análisis epistemológico del concepto protocolo: estudio de su implementación profesional y teórico y del papel de las TIC en la enseñanza superior en España. [Tesis doctoral, Universitat Jaume I]. https://doi.org/http://hdl.handle.net/10803/687361 Finol, J. E. (2023). Rito, ceremonia y eficacia simbólica. Revista Protocolo y Comunicación, 1(1). https://doi.org/ https://doi.org/10.58703/rpyc.v1n1a5 Gómez, L. (2010). Un espacio para la investigación documental. Revista Vanguardia Psicológica Clínica Teórica y Práctica, 1(2), 226-233. Gómez-Luna, E., Fernando-Navas, D., Aponte-Mayor, G., y Betancourt-Buitrago, L. A. (2014). Metodología para la revisión bibliográfica y la gestión de información de temas científicos, a través de su estructuración y sistematización. Dyna, 81(184), 158-163. https://doi.org/10.15446/dyna.v81n184.37066 Harari, Y. N. (2014). De animales a dioses. Breve historia de la humanidad (1.a ed.). Debate. Lorenzano, C. (1993). Hipotético-Deductivismo. En Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía (4). Lucas Marín, A. (1986). El proceso de socialización: un enfoque sociológico. Revista Española de Pedagogía, 44(173), 357-370. Luján, O. (2019). Escenificaciones de poder en el ceremonial de las aperturas de Cortes españolas del siglo XIX. Hispania, LXXIX, 99-126. Pulido Polo, M. (2015). Ceremonial y protocolo: métodos y técnicas de investigación científica. Revista de Comunicación Vivat Academia, 65, 1137-1156. Radic, M. Á. (2002). La teoría pura del ceremonial. Laurea Hispalis: Revista internacional de investigación en relaciones públicas, ceremonial y protocolo, 123-138. Ruiz Tafur, P. (2009). La Investigación En El Tema De Socialización. Psicogente, 12(22), 326-340. Sáez González, E., y Martínez Fierro, S. J. (2020). Protocolo como disciplina científica: un análisis bibliométrico. Revista Estudios Institucionales, 7(12), 149-178. https://doi.org/10.5944/eeii.vol.7.n.12.2020.26964 Sánchez González, D. del M. (2018). Protocolo y Derecho: juricidad del protocolo. Revista de Estudios Institucionales, V, 215-225. Sierra Sánchez, J., y Sotelo González, J. (2008). El Estado Actual Del Protocolo a Nivel Jurídico Y Profesional. ICONO 14 - Revista de comunicación y nuevas tecnologías, 11, 41. Silva, C., y Gustavo, A. (2015). Cooperación humana, reciprocidad y castigo. Un enfoque evolutivo. Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia, 15(30), 81-121. Citación: Delmás Martín, D. (2023). Origen del protocolo: la cooperación humana. IROCAMM - International Review Of Communication And Marketing Mix, 6(2), 23-38. https://dx.doi.org/10.12795/IROCAMM.2023.v06.i02.02 4.0 © Editorial Universidad de Sevilla 2023 IROCAMM- International Review Of Communication And Marketing Mix | e-ISSN: 2605-0447