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Estallido social en Chile 2019: comparación del tratamiento sobre el conflicto de la prensa tradicional y los medios nacidos en redes sociales

Flores Herrera, Victoria; González Pozo, Daniel

Abstract

El estallido el 18 de octubre en Chile supuso un antes y un después en la historia del país sudamericano. Pronto, los manifestantes comenzaron a cargar contra los medios de comunicación de mayor relevancia, haciendo que los medios alternativos, que durante años habían denunciado en Internet y redes sociales la situación de abuso a la que las élites sometían al resto de ciudadanos, ganaran terreno. Poco a poco estos medios alternativos se asientan como ‘los medios del pueblo’ bajo el amparo de eslóganes como “la tele miente”. Pese a no contar ni con una ínfima parte de la infraestructura de la que gozan los medios de comunicación tradicionales, estos medios nacidos de Internet han llegado a todos los rincones del país, y han servido como plataforma para quienes no se sentían identificados con la información que daban los medios tradicionales, quien se ha mostrado en todo momento a favor del discurso oficial. Por lo tanto, en un conflicto aún sin resolver, estos nuevos medios de comunicación se han colocado como la principal arma de guerra informativa de los manifestantes frente a los medios tradicionales y sus intereses políticos y económicos.

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Estallido social en Chile 2019: comparación del tratamiento sobre el conflicto de la prensa tradicional y los medios nacidos en redes sociales. Autores Victoria Flores Herrera Daniel González Pozo Tutora Maritza Sobrados León GRADO EN PERIODISMO Indice: 1. Resumen y palabras claves………………………………………………………………..2 2. Introducción ……………………………………………………………………………....2 2.1 Estado de la cuestión …………..……………………………………………………...3 3. Objetivos…………………………………………………………………………………..5 4. Metodología……………………………………………………………………………….6 4.1 Criterios de selección………………………………………………………………….6 4.2 Técnicas Metodológicas……………………………………………………………….7 5. Marco teórico ……………………………………………………………………………..9 6. Contexto histórico………………………………………………………………………..11 6.1 Historia de Chile……………………………………………………………………..11 6.1.1 Estallido social 2019……………………………………………………….15 6.2 Los medios de comunicación en Chile………………………………………………18 6.2.1 Prensa (El Mercurio)…..…………………………………………………...21 6.2.2 Televisión (Megavisión)…………………………………………………...22 6.2.3 Redes (No más abusos)…………...………………………………………..24 7. Análisis y resultados……………………………………………………………………..25 7.1 Temas tratados……………………………………………………………………….25 7.2 Palabras destacadas…………………………………………………………………..30 7.3 Fuentes utilizadas…………………………………...………………………………..33 8. Conclusiones……………………………………………………………………………..36 9. Bibliografía………………………………………………………………………………38 10. Anexo …………………………………………………………………………………....43 1 1. Resumen El estallido el 18 de octubre en Chile supuso un antes y un después en la historia del país sudamericano. Pronto, los manifestantes comenzaron a cargar contra los medios de comunicación de mayor relevancia, haciendo que los medios alternativos, que durante años habían denunciado en Internet y redes sociales la situación de abuso a la que las élites sometían al resto de ciudadanos, ganaran terreno. Poco a poco estos medios alternativos se asientan como ‘los medios del pueblo’ bajo el amparo de eslóganes como “la tele miente”. Pese a no contar ni con una ínfima parte de la infraestructura de la que gozan los medios de comunicación tradicionales, estos medios nacidos de Internet han llegado a todos los rincones del país, y han servido como plataforma para quienes no se sentían identificados con la información que daban los medios tradicionales, quien se ha mostrado en todo momento a favor del discurso oficial. Por lo tanto, en un conflicto aún sin resolver, estos nuevos medios de comunicación se han colocado como la principal arma de guerra informativa de los manifestantes frente a los medios tradicionales y sus intereses políticos y económicos. Palabras clave: Chile, estallido social, desconfianza, Internet y medios de comunicación 2. Introducción Tal y como afirma Tomás Moulian (1997: 15 ) el Chile actual es “una producción del Chile Dictatorial, pero sin aceptar ni el determinismo, ni la necesidad, la imagen simple que una sociedad creada con los materiales del Chile Dictatorial no podía ser otra cosa que una fotografía de este, algunos años después”. Es por ello que el origen último de la revolución no es la subida de un arancel de transporte, sino la consecuencia de años en los que reinaba la desigualdad, a su vez motivada por el propio sistema. No es de extrañar que, como afirma Pedro Güell, las certezas sobre las que se asentaban las decisiones políticas y económicas estén ahora en tela de juicio (Güell, 2019). 2 Ahora bien, los numerosos manifestantes ya no piden simples reformas o retoques, sino un nuevo orden amparado en dos puntos: la destitución de Piñera y, lo que es más importante, la elaboración y aprobación de una nueva constitución. En medio de todo este caos, el periodismo debía servir como mediador entre la ciudadanía y la clase política (Huertas, 1994. p.11), pero, lejos de ello los medios de comunicación sufrieron una fuerte crisis de credibilidad, y gran parte de la población acabó por dejar de consumir sus productos informativos. De hecho, según datos del Latinobarómetro, en 2018 en Chile solo el 22% de la población creía que el Gobierno toma decisiones que busquen el bien de todo el país, mientras un 74% de los encuestados piensa que está siendo gobernado por unas élites que buscan únicamente su beneficio propio. Estos datos muestran el gran descontento de la sociedad chilena con la clase política en general, sin embargo, ese sentimiento de rechazo no se está viendo reflejado por en los medios de comunicación chilenos, quienes lejos de apoyar las causas sociales se han instalado como los “altavoces del poder” (Orchard, 2019). También es necesario puntualizar que los medios de comunicación que hoy día imperan en el país sudamericano nacieron durante el período dictatorial (1973-1990) y muchos de ellos fueron aliados del propio régimen militar. Es por ello que existe cierto vínculo entre ellos, lo que jugaría totalmente en contra de la credibilidad mediática, en favor de aquellos medios nacidos en base al descontento social. 1.1 Estado de la Cuestión En primer lugar, hemos de aclarar que la base sobre la radica el presente TFG es de rigurosa actualidad, de hecho, el conflicto iniciado en octubre del 2019 aún no ha llegado a su fin. Por lo tanto, no existen precedentes directos en lo que concierne al objeto de estudio concreto que analizaremos en las siguientes páginas. No obstante, ello no quiere decir que la investigación carezca de un estado de la cuestión como tal, sino utilizaremos estudios relacionados con ciertos aspectos de nuestra investigación y de ejemplos similares que nos servirán de guía. Camila Cárdenas y Luis Cárcamo exponen una variedad de artículos relacionados con este último punto, poniendo el foco de sus investigaciones en los mensajes publicados y las 3 estructuras en redes sociales (lo que conocemos como etnografía digital) con respecto a las formas de protesta por las acciones del Gobierno de turno. En todos estos estudios se resalta la importancia de otros ámbitos tecnológicos sobre los que se sustenta la investigación de las comunidades en Internet como la ciberprotesta y la ciberpolítica. Esto, unido a la situación que hemos explicado anteriormente, también es expuesto de forma amplia por la anteriormente mencionada Camila Cárdenas en su artículo “Representación de la Acción Política de los Estudiantes Chilenos: Movilización de Significados en Redes Sociales”. En él expone que coexisten, durante estas protestas, tres espacios en los que los jóvenes chilenos subsistían como comunidad enfrentada a las acciones de Gobierno: “las calles, las aulas y las pantallas” (Cárdenas, 2014: 1). Por ello, resulta de vital importancia no menospreciar el efecto propagandístico y cohesionador de los mensajes en las plataformas de redes sociales. Andrés Schermam, Sebastián Valenzuela y Arturo Arriagada también coinciden en este último punto, añadiendo que: “Social media provide a wide variety of possibilities for promoting participation among youth, especially in protest demonstrations. By presenting online individuals’ offline social networks, websites such as Facebook or Twitter facilitate access to a large number of contacts, increasing the probability of reaching critical mass. The digital nature of these media diminishes the monetary cost involved in the mass distribution of information to mobilise individuals. Social media can also promote the construction of social and individual identity – information relevant to the protesting activity (Dalton, Sickle and Weldon, 2009) – enabling multiple channels for interpersonal feedback and peer acceptance and strengthening group standards. These sites can also operate as information centres” (Schermam et al., 2015: 154). Así que las redes sociales no solo son una vía para los que quieren hacerse oír en el ámbito político, sino que también son formas de asociación e identificación masivos que, en última instancia, juegan el rol de centro de operaciones. Este hecho no es nuevo, y es que desde el estallido de la ‘Primavera Árabe’ en 2011 la relación redes sociales y protestas ha sido un gran campo de investigación para numerosos estudiosos como Tufekci, Wilson o Lim (2012). Aunque, un ejemplo que nos resulta más familiar es el referente al Movimiento 15-M, donde las redes sociales cumplían con este rol de coordinadores del flujo informativo y comunidades en la que coexistían los colectivos sociales que formaban parte de la protesta. José Manuel Robles, Antón 4 R. Castromil, Arturo Rodríguez, Mildred Cruz y Rubén Díez detallan todo lo expuesto en el artículo “El movimiento 15-m en los medios y en las redes. Un análisis de sus estrategias comunicativas”. Por lo tanto, podemos afirmar que las redes sociales han servido en distintas circunstancias y en diferentes países como forma de protesta institucional. Ahora bien, el uso de estos espacios en internet se ve, en gran medida, enfrentado al discurso oficial y al de la prensa tradicional, y comparar estos discursos es esencial para reconocer el origen y la repercusión de las protestas, así como delimitar las realidades interpretadas sobre la situación del país para confrontarlas y así solucionar el conflicto. 3. Objetivos Objetivo Principal ❖Comparar el tratamiento mediático del conflicto entre la prensa escrita tradicional y los medios de comunicación alternativos nacidos a raíz del estallido social. Objetivos Secundarios ●Confrontar las temáticas que suscitan mayor interés entre El Mercurio (prensa tradicional) y No Más Abusos (prensa en redes). ●Colacionar el uso de las fuentes de información consultadas a la hora de elaborar las piezas periodísticas de ambos medios. ●Cotejar las diferencias en la utilización de palabras por parte de los medios ya mencionados. 5 4. Metodología Dados estos objetivos, nuestro objeto estudio será la crispación y desconfianza de cierta parte de la población chilena con los medios tradicionales. Para la consecución de los objetivos anteriormente delimitados, llevaremos a cabo distintas técnicas metodológicas cuantitativas. Juntas, se complementan sinérgicamente, de tal manera que podremos llevar a cabo un proceso de triangulación en las conclusiones finales, para así reducir la aleatoriedad de los resultados. La técnica que desarrollaremos será el análisis de contenido centrado en tres partes importantes del Newsmaking periodístico: las fuentes, los temas tratados y el tratamiento de los mismos mediante el recuento de las palabras más utilizadas. 4.1. Criterios de selección En primer lugar, para establecer nuestro objeto de estudio, entrevistamos previamente a Pedro Güell, uno de los sociólogos chilenos más reconocidos actualmente. En dicha entrevista, Güell señala que ,los chilenos se informan preferentemente mediante tres vías: prensa tradicional, televisión en abierto y prensa digital. Además, añade que su consumo corresponde a una serie de factores como el nivel social o el rango etario. Por ello, siguiendo la línea marcada por nuestro entrevistado, decidimos elegir los medios más representativos de cada tipología mediática, que serían: El Mercurio, Megavisión y No Más Abusos  respectivamente. Se podría pensar que esta selección tiene un alto grado de intencionalidad, pero en los apartados de cada medio en cuestión se detallará su importancia histórica y mediática dentro de la sociedad chilena que justifican su selección en esta investigación. Sin embargo, debido a la complejidad que entraña un análisis semántico de un medio televisivo, decidimos centrarnos únicamente en los otros dos: El Mercurio (prensa tradicional en papel) y No Más Abusos (periodismo en redes). Así pues, nuestras unidades de análisis, se corresponderán con los titulares y el texto tanto de la portada como de la sección nacional de El Mercurio, y los tuits (omitiendo los retuits) y post de Instagram redactados de las redes sociales oficiales de  No Más Abusos. Todos ellos enmarcados 6 en el espacio temporal que comprende la semana del 21 al 27 de octubre del año 2019, fecha en la que se expande y se radicaliza la revolución social, pasando de ser un hecho aislado a una revolución de escala nacional. 4.2 Técnicas metodológicas Al haber implantado distintos objetivos secundarios que nos ayuden a alcanzar nuestro objetivo principal de manera más clara y objetiva, las técnicas usadas, a su vez, en cada uno de estos objetivos variará según la necesidad analítica. Por medio del análisis de contenido estudiaremos, en primer lugar, la frecuencia con la que se tratan los asuntos que conforman la agenda temática de los medios en cuestión para así comparar cuáles son los asuntos que suscitan mayor interés entre los mismos. La categorización de estos contenidos se definen a continuación: ●Repercusión política (valoración del conflicto y sus consecuencias) ○Política ○Vuelta a la normalidad ○Justicia (Introducimos aquí el término “Justicia” haciendo alusión al uso del “Hard Power” por parte del Gobierno y las exigencias de los manifestantes frente a la violencia ejercida en ambos bandos). ○Inexistencia de una crisis social ●Uso de la Fuerza en las manifestaciones ○Manifestaciones pacíficas (Introducimos aquí el término “Manifestaciones pacíficas” haciendo alusión al uso de la no violencia por parte de los manifestantes) ○Colaboración de las Fuerzas de Seguridad (Introducimos aquí el término “Colaboración de las Fuerzas de Seguridad” haciendo alusión al uso de la no violencia por parte de las FFSS) ○Derechos Humanos el INDH (Introducimos aquí el término INDH haciendo alusión al Instituto Nacional chileno de los Derechos Humanos) 7 ●Crítica mediática ○Fake News (Introducimos aquí el término “Fake News” haciendo alusión al papel de los Medios de Comunicación para evitar la desinformación por Redes Sociales) ○Crítica a la televisión En segundo lugar, analizaremos qué fuentes son las que disponen de mayor interés para conformar las piezas periodísticas de ambos medios. Estos tienen una importancia capital de cara a establecer nuestras conclusiones dado que según a qué fuente informativa consultemos, la visión del conflicto será una u otra, teniendo en cuenta que la omisión de uno de ellas es sinónimo de la supresión de las voces que se ven envueltas en el mismo. Estos actores comunicativos serán divididos en: 1. Fuentes Oficiales (Gobierno y las Fuerzas de Seguridad del Estado) 2. Fuentes Civiles (personas que dan testimonios de los hechos) 3. Fuentes Propias (investigaciones y encuestas del medio ) Por último, estudiaremos cuáles son los términos más usados por nuestras unidades de análisis. Ello lo haremos mediante el software MAXQDA. Para la reproducción íntegra de los productos periodísticos de El Mercurio, usaremos la página vLex Journals, disponible en Fama.us.es. De la misma forma someteremos a análisis los Tweets de No Más Abusos en las redes sociales oficiales del medio digital en Twitter e Instagram. Los términos quedarán agrupados en: ●Actos violentos llevados a cabo por las Fuerzas de Seguridad del Estado (incluiremos los términos: muerte y abuso) ●Actos Delictivos cometidos por los manifestantes (incluiremos los términos: evasión y vandalismo) ●Actos Pacíficos ejercidos en las protestas (incluiremos los términos: manifestaciones pacíficas y marchas) 8 Ya en 2011, como nos cuenta Alberto Mayol (2012), se empiezan a ver las primeras pancartas en las que se podía leer “No al lucro”. Por lo tanto, el problema deja de achacarse a un solo sector social y se expande a todo el modelo económico chileno. Es decir, el problema deja de buscarse en la necesidad de invertir más en educación y se empieza a poner en duda el modelo de sociedad chilena presente desde 1990. Desigualdad comenzaba entonces a escucharse de manera bastante asidua, pero la ciudadanía chilena aún se mostraba prudente, y fueron de nuevo los estudiantes quienes tomaron las rienda de estas nuevas protestas. Los motivos seguían siendo los mismos, el descuido del sistema educativo por parte del Estado, ya que el 75% de la financiación que este sector recibía provenía de los propios alumnos. De hecho, estos estudiantes, a menudo tiene que verse hipotecados para estudiar, ya que los costos universitarios son altos y la educación gratuita a niveles inferiores es de muy mala calidad frente a las privadas que hoy día acogen al 60% de los alumnos. Los abusos de poder, sumado al ya nombrado problema de la desigualdad, siguieron ejerciéndose en varios aspectos sociales que afectaban duramente a la vida de los ciudadanos chilenos: la jubilación (el problema con las AFP), la salud (los beneficios de la empresa ISAPRES), la violencia extrema ejercida por las Fuerzas de Seguridad del Estado chileno (asesinato de Camilo Catrillanca), la violación de los Derechos Humanos (caso SENAME) o la destrucción medioambiental para bienes empresariales y comerciales (las seis zonas de sacrificio medioambiental). Todo ello generó un caldo de cultivo para una sociedad chilena que, como dijimos, no veía reflejado el crecimiento económico en sus vidas. La subida del impuesto de los medios de transportes para los escolares y la posterior represión al acto de protesta que consistía en saltarse las tornas del Metro de Santiago el 17 de octubre de 2019 fue la gota que colmó el vaso. 6.1.1 El estallido social en Chile 2019 15 El día 6 de octubre de 2019, desde una comisión de expertos, se puso en práctica la subida de 30 pesos (cuatro céntimos) en el precio del metro en hora punta (el precio del medio de transporte varía según la hora). Como ya se ha dicho, la movilización se inició por parte de los estudiantes de secundaria chilenos, quienes tras la imposición de esta medida comenzaron con la evasión, es decir, comenzaron a entrar en el metro sin pagar saltándose los torniquetes de acceso como forma de protesta. Actualmente, el transporte público de Chile es el más caro de Latinoamérica, con las variaciones en las horas de más afluencia, como indicaba el 22 de octubre María Paula Aristizabal para el medio colombiano La República. En general, el coste de vida en Chile es de los más caros de Latinoamérica, pero eso no se corresponde con los salarios o las pensiones de sus habitantes como indicaba Cecilia Barrías en BBC Mundo el 23 de octubre. Los estudiantes de secundaria son los que comenzaron las protestas por la subida del billete del metro, pero estas movilizaciones se remontan meses atrás, cuando empezaron a solicitar medidas para la mejora del sistema educativo y el gobierno buscó la manera de reprimirlos. Pese a que se invirtió en educación, esta inversión no fue dirigida a mejorar la calidad de la misma. Estas evasiones comenzaron a aumentar entre los estudiantes a partir del lunes 14 de octubre y, pese a que el gobierno intentó reforzar la seguridad del metro, la situación se desbordó (Bravo, 2019). Al llegar el jueves y el viernes, la situación se había masificado gracias a las redes sociales y a los escolares se sumaron universitarios y adultos. El viernes estalló la situación cuando, a las seis de la tarde, se decidió suspender el servicio de metro. Durante estos días se produjeron actos violentos puntuales, como la ruptura de los torniquetes de ciertas estaciones. La suspensión de los servicios del metro supuso que dos millones de personas tuvieran que volver caminando hasta sus casas, Santiago tiene unos siete millones de habitantes (Montes, 2019)y alguno tardaron hasta tres horas en poder volver a sus residencias. Esta situación marcó un punto de inflexión en el conflicto. A partir del cierre de la infraestructura principal del transporte santiaguino, el gobierno se vió desbordado por la situación y se iniciaron problemas mayores. A los estudiantes se sumaron los 16 ciudadanos y comenzaron las protestas y los disturbios en las principales arterias de la ciudad. El viernes 18 por la tarde se decretó el estado de emergencia en la Región Metropolitana de Santiago y se designó al General Iturriaga como jefe de la defensa nacional para controlar la Región. Este estado permite que se instaure el toque de queda e implica la posibilidad de que los militares salgan a la calle para asegurar el orden (Montes, 2019). El sábado 19 se estableció toque de queda en Santiago desde las 19.00 hasta las 7.00, pero en la capital la gente continuó manifestándose, se mantuvieron los “cacerolazos” y aumentaron los saqueos. Estas protestas sucedieron tanto en los barrios más pobres como Puente Alto, como en las comunas más enriquecidas de la ciudad como Las Condes o Providencia. Aunque hubo situaciones violentas, la mayoría de las manifestaciones eran pacíficas, con un tono incluso festivo pues muchas se acompañaban de música y bailes. El 21 de octubre el presidente Piñera, en una rueda de prensa declara que el país está en guerra contra un enemigo poderoso. Estas palabras del mandatario solo consiguieron alterar más la situación y acrecentar los ánimos de aquellos que se manifestaban. La frase llegó a convertirse en todo un lema de las marchas, donde se podían ver cientos de carteles con frases como “No estamos en guerra” o “Esto no es una guerra”. “La desconexión entre las elites políticas y la ciudadanía se ha expresado de manera estridente” decía (Orchard, 2019). Chile “despertó” (como se denominó al movimiento) y comenzó a protestar por los precios y la calidad de la educación (muchos se endeudan de por vida para poder ir a la universidad) y la salud, las bajas pensiones, los sueldos de los políticos, el precio de la electricidad, la destrucción de la tierra, la privatización del agua (que comenzó en la era de Pinochet), la corrupción y el abuso de poder por parte de las fuerzas de seguridad (Paúl, 2019). Poco a poco, la movilización fue extendiéndose por todo el país, menos de una semana después, había manifestaciones en todos los rincones de Chile, en su inmensa mayoría pacíficas y como muestra de la unión de gran parte del pueblo. Con la expansión de las protestas, también se fue decretando toques de queda en las diversas regiones como la Región Metropolitana, Concepción, 17 Valparaíso, Iquique, Antofagasta, Valdivia… y muchas de las ciudades más importantes del país. En algunas zonas, los ciudadanos no podían salir de casa durante doce horas. El Estado de Emergencia por el que se instauró el toque de queda solo podía mantenerse durante 15 días y el 26 de octubre fue el primer día con total libertad de movimientos. Para frenar estas protestas, los cuerpos de seguridad ejercieron una fuerza y una represión que la ACNUDH consideró que se encontraban “fuera de las normas y estándares internacionales de derechos humanos”. Además, indica que esta fuerza se realizó durante la celebración e manifestaciones de carácter pacífico. Los datos de las lesiones varían según las fuentes de 3.449 que contabiliza el Instituto Nacional de los Derechos Humanos hasta las 12.738 atenciones médicas de urgencias que indica el Ministerio de Salud que se prestaron durante las movilizaciones. De las que tiene constancia el INDH, “51 sufrieron heridas de bala, 1.554 por perdigones, 198 por disparos de armas de fuego no identificadas y 180 por balines”. A esto se le suman 1.446 que sufrieron golpes, inhalaciones de gas… Las protestas se frenaron con la llegada del verano en el hemisferio sur y comenzaron a retomarse con el final del mismo, pero las medidas de prevención tomadas por el gobierno para prevenir la pandemia del COVID-19 han hecho que las mismas cesen. 6.2 Los medios de comunicación “Los medios de comunicación hoy solo nos muestran saqueos e incendios, pero esto solo es para desviar la atención que realmente importa, y es que #CHILEDESPERTÓ  . Lo que exigimos es una  NUEVA CONSTITUCIÓN que nos permita asegurar los derechos que nos han arrebatado a través de la privatización. Las pensiones indignas en la vejez, la mercantilización de la educación, de la salud, de la vivienda, la privatización de los recursos naturales de uso público, la crisis hospitalaria, son muchísimo más violentos que el saqueo de una multinacional o un cacerolazo”. Apague la tele y busque canales 18 alternativos de comunicación. Los cazanoticias estamos en todas partes y hoy los noticieros no nos consideran!!!!!!  EL PUEBLO UNIDO JAMÁS SERÁ VENCIDO #Chiledespertó #NuevaConstitución Pequeño recorte de papel difundido en los negocios ambulantes de Valdivia durante las protestas en el mes de octubre Durante las protestas se podían ver numerosas pintadas en zonas como la Plaza de la Dignidad (Plaza Italia), carteles o publicaciones en redes sociales con consignas como: “la TV miente” , “la prensa chilena miente”, “apaga la tele”, “ojo con la prensa” o “¡no más manipulación mediática!”. Consignas que recuerdan al cartel de “El Mercurio miente” que se colgó en la Universidad Católica de Chile en agosto de 1967 (Salinas & Cabalin, 2019). Según una encuesta desarrollada por el Núcleo Milenio en Desarrollo Social (DESOC) realizada a 1.033 chilenos mayores de 15 años en el mes de octubre de 2019, la confianza de los ciudadanos en los noticieros de televisión era la más baja, un 3,6 sobre 10 y de un 4,2 en la prensa. Por el contrario, la confianza en los vecinos y amigos era de un 6,7 y en las redes sociales de 5,8 puntos. Para Roberto Herrscher, muchas de las personas que promueven consignas como estas, lo más probable es que no hayan leído un artículo de El Mercurio en el último mes. Para Roberto Herrscher, muchas de las personas que promueven consignas como estas, lo más probable es que no hayan leído un artículo de El Mercurio en el último mes. “La desconfianza en los medios es parte de otro fenómenos más amplio que tiene que ver con la desconfianza hacia las instituciones” comenta la periodista y profesora de la UAH, Ximena Orchard. Es decir, los medios se convierten en un actor más del entramado, se relacionan con el 19 poder, tanto por sus dueños, como por las fuentes que utilizan. En Ciper, la periodista recalca que la prensa chilena es autorreferencial, hablando de las élites para las élites, esto ha cambiado en casi todos los medios menos en la prensa escrita, donde “parece que permanecen más atados a una versión oficialista de la realidad” dice Orchard. El profesor Herrscher ve que “como en todo el mundo, en Chile los medios, a medida que van perdiendo fuentes de ingresos, dependen más económicamente del gobierno y de las grandes empresas que siguen poniendo publicidad para tener influencia”. Esto no es que los medios hayan negado los problemas claramente existentes en la sociedad chilena, sino que han intentado darle una respuesta dentro del modelo político y económico establecido en el país. En relación a esto, en el Publímetro se hacía eco el día 25 de octubre de 2019 y el 30 del mismo mes de las quejas presentadas por la Federación de Trabajadores de la Televisión tras una reunión que mantuvo el ministro de interior, Andrés Chadwick Piñera, con ejecutivos de los principales canales de televisión (Bastarrica, 2019). De la la misma manera el Colegio de Periodistas de Chile rechazaba las censura indirecta a la que se habían visto sometidas Chilevisión y CNNChile por parte de anunciantes de empresas agrícolas por la cobertura que habían realizado sobre el estallido social (Arias, 2019). Para ir más allá, el Publímetro el 5 de julio de 2019 (meses antes del estallido) que el presidente Piñera nombró como coordinador de la delegación de Chile en la EXPODUBAI2020 al dueño de La Tercera, el segundo medio con más relevancia en el país (Ramírez, 2019). Aunque en los medios, Herrscher encuentra espacio para el debates sobre la situación del país, las presiones no vienen solo desde el exterior, sino que se producen en los propios medios. El periodista argentino es miembro del jurado del Premio Periodismo de Excelencia a UAH y entre los finalistas estaba el reportaje “La mirada rota de Gustavo Gatica” de Ivonne Toro y Paulina Toro para La Tercera, ambas fueron despedidas poco después de su publicación, “siempre es una discusión interesante separar los dueños de los medios y sus principales gerentes de los periodistas”, indica. Es decir, como dice Herrsche, “se cuelan otros temas porque los viejos 20 editores no pueden escribir todo el diario, hay cosas distintas, hay un poco más de apertura”, pero se castigó a los periodistas que los hacían. “Al interior de esos medios existen esfuerzos por ofrecer periodismo de calidad, pero efectivamente son esfuerzos acotados y que no modifican la estructura del mercado de medios chileno”, indica Orchard. Casos como este crean sensación de miedo entre los periodistas, que cierran filas alrededor de sus medios. Estos medios tradicionales, ciertamente, han sustentado su trabajo en aquello que, desde antaño, vende y se emparenta con el sentido común nacional: el miedo, los discursos punitivos, la apelación al ethos del orden, pero también la caridad, la dramatización y la teletonización de la protesta 6.2.1 La Prensa (El Mercurio) “La falta de pluralismo recorre todo el espectro de medios de comunicación en Chile y es el resultado de un sistema que fue articulado durante la Dictadura y que se ha consolidado bajo los gobiernos democráticos que han aplicado un laissez faire que Pinochet no tuvo” (González Rodríguez, 2008: 65). Este autor añade que en tiempos anteriores a la dictadura, el periodismo en Chile era mucho más independiente en relación a la política. Tal y como indica Monckeberg (2011), el poder mediático en Chile está intensamente relacionado con los actores sociales que apoyan y se benefician del sistema neoliberal instaurado en la Dictadura y el modelo de sociedad creado después de ella (como ya se explicó anteriormente). El Mercurio nace en Valparaíso en 1827 y llega a Santiago en el 1900. Se trata del diario en español más antiguo y, tras pasar por varios dueños llegó a las manos de George Edwards Brown. Posteriormente el diario lo heredó su hijo Agustín Edwards Mac-Clure (Monckeberg, 2011), y a día de hoy sigue en manos de la familia Edwards. Su actual propietario es Cristián Edwards del Río, ex periodista del New York Times, siendo primer empresario al mando del diario cuyo nombre no es Agustín desde George Edwards. Este diario es toda una institución en el país, de hecho, el expresidente Ricardo Lagos dijo que “es difícil entender la historia de Chile 21 sin El Mercurio” (Agüero, 2008), esta importancia que se le ha dado durante la historia ha hecho que el periodico se considere a sí mismo como una institución en el país. El diario decano de Chile (como se conoce a El Mercurio), ocultó y omitió en repetidas ocasiones continuos actos de violación a los derechos humanos que se produjeron durante la dictadura (Agüero, 2008). También lo indica así Monckeberg en su libro, donde dice que El Mercurio “cerró los ojos durante largos años a todo lo que significara violación a los derechos humanos” y que el medio siempre mostró su apoyo a Pinochet. Para Manuel Antonio Garretón, sociólogo y politólogo, esto se debe a la justificación que llevó a cabo el medio para acreditar los motivos para el golpe de estado militar (Agüero 2008). Desde 1973, los medios se ha ido agrupando en conglomerados cada vez mayores y menos independientes, especialmente en la prensa, donde dos grandes empresas, la dirigida por la familia Edwards y Copesa (dueños de La Tercera y La Cuarta). Estos grupos son dueños del 95% de los periódicos que circulan por el país y reciben el 65% de los ingresos generados en publicidad (Mellado, 2012). El Mercurio siempre apoyó a la derecha económica y política. “En sus páginas siempre se mostró un férreo apoyo y defensa de los principios económicos que comenzaron a desarrollarse en Chile a mediados de los setenta” (Monckeberg, 2011) y que siguen vigentes hoy en día en el país. Lo reafirman también Salinas y Cabalin para Ciper (2019), donde dicen que es “el cómplice mediático más relevante de la dictadura de Pinochet”. “La prensa política es un espacio que ha contribuido a la clausura de la elite, y a la conformación de cajas de resonancia donde hay espacios limitados para el disenso y la pluralidad” (Orchard, 2019). Actualmente, El Mercurio Sociedad Anónima agrupa actualmente a 26 periódicos, tres de ellos (El Mercurio, Últimas Noticias y La Segunda de circulación nacional). 6.2.2 La televisión (Megavisión) 22 La televisión se encuentra más repartida, sin embargo, no existe mucha diversidad. Hay que entender que la televisión fue el medio de mayor impacto para la sociedad chilena durante y tras la dictadura pinochetista. Es decir, la televisión chilena ha sido intermediario entre la esfera política y la esfera pública que mayor influencia ha tenido (Huertas, 1994: 11). De hecho fue este el canal por el que el famoso “No” a Pinochet, que acabó con la dictadura, fue adquiriendo cada vez mayor fuerza (Méndez et al., 1989). A medida que la economía avanzaba, las televisiones lo hacían de forma paralela. Así, cada vez más familias chilenas fueron adquiriendo más y más televisores, haciendo de este un negocio rentable (Acuña, 2007). De hecho, si para 1970, solo el 33,8% de los chilenos veían la televisión todos los días, para 2008 esta cifra alcanza el 76% (Marin et al., 2009). En este contexto nace Megavisión, un 22 de de octubre de 1990, convirtiéndose en el primer canal privado de televisión que emitía en abierto en el país (Ortega, 2008). Bajo la concesión para emitir otorgada por Augusto Pinochet y con el gran colchón económico del que gozaba el Grupo Claro, Megavisión fue creciendo hasta convertirse en uno de los canales líderes de la televisión chilena, junto con la televisión nacional (TVN) y el otro canal privado líder, Canal 13. Tras el estallido social, Mega se convierte en uno de los objetivos de los manifestantes quienes se agolpan en en el edificio principal de la propia cadena televisiva desde el día 21 de octubre. Bajo el lema “la tele miente” esta cadena es acusada socialmente de posicionarse del lado del Gobierno, justificando las medidas represivas y tergiversando los hechos que estaban sucediendo en la capital chilena y en todo el país. A medida que se suceden los acontecimientos, la situación parece ponerse más peliaguda para la cadena televisiva, y es que el 26 de octubre, tras las protestas diarias en Plaza Italia, se pudo ver fuego saliendo de una de las ventanas del edificio. Las protestas fueron disuadidas a base de lanzaaguas y bombas lacrimógenas. Por lo tanto, estamos ante un medio que goza de gran relevancia histórica dentro la sociedad chilena, que sin embargo, está viéndose cuestionada desde que se inició la revolución social por los contenidos que difunde. 23 6.2.3 En redes (No más abusos) Este medio se considera prensa independiente y nace el 18 de octubre de 2019, coincidiendo con el inicio de las protestas en Santiago de Chile. Sus creadores son estudiantes de tercer año periodismo de la Universidad Finisterrae. Todo se produce cuando cierran la Universidad para proteger a los alumnos de las protestas, tal y como nos cuenta Catalina Tapia, una de sus fundadoras. Pese a ser un medio independiente, No más abusos es una respuesta a la información que transmitían los medios tradicionales chilenos, cercanos a la derecha política “nace como una idea para mostrar lo que había al otro lado”, esto hace que esté más apegado a una izquierda que apoya el estallido ciudadano. Esto se debe al contraste entre la información que los fundadores veían en los medios tradicionales y lo que ellos veían en la realidad, que era muy diferente. El objetivo es “rechazar lo común del periodismo hoy en dia, no solo en chile, si no global”, rechazar su pragmatismo y mostrar una nueva forma de hacer las cosas, como se muestra en la Universidad. Lo que contrasta con la ideología de la Universidad Finis Terrae, más conservadora y cercana a posturas de derecha. De hecho,su órgano de gobierno ha estado relacionado en varias ocasiones con los dirigentes de El Mercurio (Monckeberg, 2011). En un principio, la plataforma se servía de los vídeos que recibían sus creadores, es decir, bebían del periodismo ciudadano. Pero con el cese de la actividad universitaria y con el progresivo levantamiento del toque de queda, comenzaron a salir a la calle para realizar seguimientos personales de lo que pasaba en las marchas que se celebraban en las distintas comunas. Aunque la televisión sigue siendo el medio de comunicación más utilizado por los chilenos, las redes sociales no paran de crecer (Reuters Institute & University of Oxford 2019). La forma escogido para demostrar esto fue Instagram, la red social que más crece (Reuters Institute & University of Oxford, 2019), donde, en una semana alcanzaron los 20 mil seguidores y ahora sobrepasan los 70 mil. El crecimiento se incrementó enormemente tras el rechazo de las 24 Los términos que cada medio seleccione para relatar el problema definen como estos van a tratar el conflicto, al igual que el porcentaje de ocasiones en los que estos términos sean utilizados pues marcarán la importancia que se les dé a los mismos. Por tanto, el análisis realizado haciendo un recuento de las palabras más utilizadas por cada medio nos da cierta información sobre qué postura toma cada uno frente al estallido, debido a que este marca las temáticas que se resaltan en los discursos de los medios estudiados. Gráfico 8 (comparación en las menciones) Como también ocurrió en los análisis anteriores, el uso de las palabras es completamente opuesto en ambos medios. Desde El Mercurio, como ocurre a la hora de elegir los temas tratados, se decantan por un discurso en el que se exponen con mayor frecuencia los actos delictivos ejercidos por los manifestantes. Por ello destacan las palabras “evasión” y “vandalismo” (nube 1), aunque la palabra más destacada en cuanto a los actos violentos ejercidos por las Fuerzas de Seguridad del Estado es “muerte”. Frente a esto tenemos No Más Abusos, donde los actos delictivos pasan desapercibidos (gráfico 8) tratando de reforzar la parte más positiva de las movilizaciones, que es la existencia de 31 marchas (pacíficas), aunque no deja atrás su razón de ser, los abusos y excesos de poder de las fuerzas de seguridad frente a los ciudadanos, como comprobamos al ver la nube 2. Viendo esto, se refuerza la teoría de los extremos que ya hemos visto a la hora de la selección de temas a tratar, decantándose cada medio por vías tan opuestas como el caos y las reivindicaciones pacíficas. Nube de palabras 1 (Análisis El Mercurio) 32 Nube de palabras 2 (Análisis N+A) 7.3 Fuentes utilizadas Ya viendo las temática que tratan cada uno de los medios estudiados, se puede intuir el tipo de fuentes a las que recurren ambos medios. Y es que, aunque ambos utilizan fuentes propias para muchas de sus informaciones, lo destacable aquí es la diferencia de uso de las fuentes oficiales y las fuentes civiles. Por un lado, en El Mercurio, se acude principalmente a fuentes oficiales, ya sea del Gobierno, de las instituciones que cobran importancia en el conflicto o de los distintos partidos políticos que conforman el Congreso chileno. Esto hace que gran parte de la información que llega desde las manifestaciones en las que está una parte muy importante de la población no se vea reflejada en las páginas de portada o nacional del decano. A su vez, los estudios de Ximena Orchard concluyen que la prensa chilena “ha sido muy conservadora y auto-referente, quedándose en una visión de la política desde las propias élites”. 33 Gráfico 6 (Fuentes de El Mercurio) Como vemos, la abrumadora mayoría de las fuentes consultadas para elaborar los productos periodísticos de El Mercurio son fuentes oficiales (79%), mientras que las civiles ocupan solo el 10% del total informativo del medio. Por el otro lado, en las publicaciones de No Más Abusos la tendencia es completamente la opuesta. Incluso podemos afirmar que los estudiantes prefieren conseguir la información a la que ellos no pueden llegar mediante el llamado periodismo ciudadano, ya que, desde su perfil de instagram se anima a los seguidores a enviar imágenes y vídeos de las marchas, especialmente en las informaciones que se dan durante el toque de queda o fuera del Gran Santiago. Esta forma de conseguir la información es la que predomina en el Newsmaking  de No Más Abusos. Sin embargo, apenas acuden a fuentes oficiales para completar sus informaciones u ofrecer un tipo de informaciones distintas que llegan desde los poderes del Estado (8%). 34 Gráfico 7 (Fuentes de N+A) Además, en el caso de N+A, hay que prestar especial atención a las fuentes documentales, a las que se recurre a la hora de criticar las informaciones que se dan desde los medios tradicionales. Es decir, lo utilizan para reforzar su teoría de que los medios tradicionales no cuentan la verdad y continuar con su discurso. Comprobando las fuentes que utilizan a la hora de conseguir y redactar sus informaciones, ambos demuestran ser muy autorreferenciales pues acuden a las fuentes que más se asemejan a sus posiciones ideológicas a la hora de producirlas. De esta forma, la información que publican son siempre muy similares entre sí y no se contradicen con el discurso que pretenden dar cada uno. A su vez, y como ya vimos en el tratamiento mediático de ambos medios, al utilizar fuentes completamente opuestas, sus publicaciones también lo son, ya que reflejarán la visión sobre el conflicto que sus actores informativos les ofrezcan. Desde El Mercurio se cae en eso que caen cada vez los medios tradicionales y con bagaje del oficialismo, recurrir a las fuentes oficiales sobre todas las cosas, sin establecer límites y actuando como meros micrófonos del poder, no como los intermediarios y filtros de verdad que se exigen en la profesión. 35 8. Conclusiones Ante la situación de confusión y conflicto social que se inició en Chile durante el mes de octubre, desde los medios de comunicación resultaba muy complejo el poder realizar un relato completo en el que se pudiese mostrar todas las aristas que tenía el problema. Es por ello que durante este estudio hemos visto posiciones completamente antagónicas por parte de El Mercurio y No Más Abusos. En primer lugar, hay que destacar que esta situación de confusión social provocada por la protestas y la era de internet en la que vivimos, donde todo el mundo puede tener acceso directo a la información, favorecen la aparición de nuevos medios de comunicación. Este nuevo sistema en el que estamos inmersos y en el que cualquiera que tenga internet en el móvil puede crear un perfil en una red social que funcione como una especie de medio de comunicación, algo que ya habíamos visto en movimientos sociales anteriores. No Más Abusos es el medio que más éxito y reconocimiento tuvo en Instagram, pero, como los alumnos de la Universidad Finisterrae, hubo cientos de estudiantes de periodismo del país que vieron en esta situación la posibilidad de éxito periodístico en una parcela de la opinión pública que estaba vacía porque a los medios tradicionales chilenos no les había interesado el rellenarla. Se trata de un espacio ideológico que nadie ha sido capaz de cubrir en Chile durante toda su historia, especialmente tras la llegada de la Dictadura. Resulta chocante debido a los carteles y panfletos que se podían ver por las calles durante las protestas, en los que se criticaba la actuación de los medios de comunicación tradicionales, a los que se les acusaba de dar la espalda al pueblo chileno. También contrasta con su población, pues en ella sí que podemos ver un amplio número de ideologías y creencias que no se han visto reflejadas en la prensa, ni siquiera cuando la izquierda ostentaba el poder. Hemos podido comprobar que la prensa tradicional chilena, encarnada por su decano, El Mercurio, realizó durante la primera semana de protestas un periodismo muy institucionalista, en 36 el que apenas se mostraban las exigencias que realizaba la gente en la calle. Esto que se demandaba en la calle, como hemos podido ir comprobando con nuestro análisis, no se veía reflejado en el periódico. El Mercurio apenas menciona las manifestaciones pacíficas que se estuvieron produciendo en todo el país durante la semana analizada, de hecho, las veces que mencionaba las marchas lo hacía, en la mayoría de las ocasiones, para recalcar los casos de violencia que se produjeron. Choca como una de las palabras más utilizadas sea muerte, cuando el medio prácticamente ignora a las víctimas que se produjeron durante el conflicto en manos de las fuerzas de seguridad, que, como indica el INDH fueron miles. Al igual que el principal tema que trata es la política, sus fuentes son, en su mayoría, órganos oficiales. Por su parte, No Más Abusos se coloca frente a El Mercurio, muestra con claridad lo que ocurre en las manifestaciones contra el sistema, pero obvia los casos de violencia que también se produjeron por parte de civiles, aunque sí que destacaron las de las fuerzas de seguridad, a quienes acusan constantemente de excederse en el uso de la fuerza contra los protestantes. Podemos comprobar esto mismo con las fuentes utilizadas, en la mayoría de casos civiles o las palabras que estructuran para realizar su mensaje, mucho menos bélicas y con ánimo de realizar una denuncia social. Aunque ignora por completo las fuentes oficiales, que, en conflictos como este, resultan fundamentales para comprender qué está ocurriendo. Hay que destacar que la información de El Mercurio solo llega a aquel que compra el periódico o que esté suscrito al mismo, porque su página web consiste en publicar el periodico en papel del día y es necesario estar suscrito para poder leerlo. Por lo que se trata de información de pago, mientras que resulta muy fácil acceder y compartir la información de N+A, lo cual era el fin de sus fundadores, aunque resulta más complicado que llegue a públicos de mayor edad puesto que no utilizan tanto las redes como los jóvenes. Ambos medios contaban la realidad que más les interesaba más para su discurso y para el público al que se dirigían, mostrando dos realidades completamente opuestas y, en ocasiones, llega a parecer que informan de conflictos o incluso países completamente distintos. Por lo tanto, 37 el periodismo no ha jugado un papel mediador en el conflicto, sino que ha sido usado como arma arrojadiza entre dos bandos bien diferenciados. Y, si bien esta situación parece abrir una nueva coyuntura para el periodismo chileno, el conflicto no va a suponer el fin de El Mercurio, porque la élite (quienes lo sustentan) siguen necesitándolo y tampoco va a ser el inicio de un nuevo modelo de medios en Instagram o Twitter porque estos carecen de los medios necesarios para ello y su trayectoria suele corresponder a períodos muy cortos de tiempo en el que la opinión pública necesita respuestas a la contradicción entre lo que le cuentan y lo que sienten y experimentan. 10. Referencias bibliográfica Acuña, F. (2007). Los primeros 50 años de la Televisión Chilena  . Santiago , Chile: Impresión Printer. Agrosuper quita financiamiento a Chilevisión y CNN Chile y en todos los medios del país: “Es momento de diálogo y reflexión”. (2019, noviembre 10). El Universal  . Recuperado de https://eluniversal.cl Arias, D. (2019, noviembre 9). 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Estos medios han ampliado y aportado a la diversidad informativa, pero son proyectos que funcionan con plantas editoriales más pequeñas y que no son impresos. Por eso, la prensa escrita en su formato impreso sigue dominada por grupos tradicionales. ¿Por qué no han cambiado las voces predominantes en el periodismo chileno desde la Dictadura? Esa es una afirmación no del todo cierta. Las voces dominantes, efectivamente, no han cambiado de forma relevante, pero las audiencias y sus hábitos de consumo sí lo han hecho. Como consecuencia, el campo de los medios de comunicación tradicionales no se ha modificado de forma importante, pero las audiencias que buscan fuentes de información alternativas han migrado a otras plataformas. Esto se debe, en parte, a que el empresariado chileno es bastante conservador y ha sido muy temeroso para respaldar proyectos periodísticos alternativos. La mayoría de los que han surgido y han logrado mantenerse han tenido que experimentar con otros modelos de sustentabilidad; no sobreviven en base a ventas de publicidad. Si los propios periodistas chilenos ven los problemas de la prensa en el país y reconocen la desconexión con la ciudadanía (algo básico en el periodismo), ¿cómo es que los profesionales no se han levantado contra esto? Pienso que en parte se debe a que los periodistas se han adaptado a los medios que existen y que son una fuente laboral. Sí creo que al interior de esos medios existen esfuerzos por ofrecer periodismo de calidad, pero efectivamente son esfuerzos acotados y que no modifican la estructura del mercado de medios chilena. También creo que los medios digitales que han surgido sí son una reacción desde los periodistas a este estado de cosas. 47 Está claro que, no solo los medios estaban "en contra" de los manifestantes, sino que los manifestantes estaban en contra de los medio, ¿se debe esto al recuerdo que perdura aún en los chilenos de las actuaciones que realizó la prensa durante la Dictadura? ¿Ha favorecido eso a la desconfianza en los mismos? La desconfianza en los medios es parte de otro fenómenos más amplio que tiene que ver con la desconfianza hacia las instituciones. Los medios son parte de ese entramado, porque se los asocia a los poderosos, ya sean sus dueños o las fuentes que tienen acceso frecuente a ellos. Eso sí, en el caso del estallido social, los medios no tradicionales fueron más rápidos y claros en condenar los abusos policiales y violaciones a los derechos humanos que lamentablemente se hicieron conocidos en todo el mundo. Este relato sí tiene fuertes ecos con lo que pasó en la dictadura. Los medios tradicionales suelen representar la protesta desde la disrupción al orden público, y esta vez también partieron así pero la gente los increpó y tuvieron que recular. Finalmente sí informaron sobre el tema, pero principalmente desde las fuentes oficiales. ¿Se debe esto también en parte a, como usted dice, la importancia que tiene la prensa de élite en el periodismo chileno? Es decir, la falta de identificación del chileno con lo que aparece en sus medios. Así es. El análisis que yo presento en esa columna se refiere a la manera en que se cubre la política en Chile y cómo esta prensa ha sido muy conservadora y auto-referente, quedándose en una visión de la política desde las propias élites. Sin embargo, efectivamente esa crítica puede hacerse extensible a campos más amplios, especialmente la televisión abierta, que se limita a un modelo comercial con foco en el entretenimiento. Lo que pasó en el estallido social es emblemático porque las personas interpelaron a los medios de manera directa: con rayados en las calles, increpando a los periodistas que estaban en la calle, etc. De todos modos hay un hecho importante, la gente necesita a los medios de comunicación e incluso en el contexto de crítica en el estallido, los ratings de los medios aumentaron. 48 ¿Ha aumentado el número de actores que aparecen en la prensa desde el estallido? En algunos espacios sí se ha aumentado o variado el perfil de actores que aparece. Otros espacios (como la prensa escrita), me parece que permanecen más atados a una versión oficialista de la realidad. ¿Cree que esto va a llevar a un cambio de la situación de los medios en el país? La industria de medios chilena está sumida en una gran crisis, no solamente por su desconexión con la ciudadanía sino por la contracción de los gastos en avisaje. En los últimos años se han terminado o achicado al punto de lo irreconocible varios medios importantes, y los despidos de periodistas han sido voluminosos. Lo que todos queremos es que esta crisis logre adquirir visos de oportunidad, pero por el momento eso no se ve sencillo, especialmente por la crisis económica que se viene por el Covid 19. Pero que existe una transformación en curso, existe. ¿Ha alterado la irrupción del periodismo ciudadano la forma de contar las cosas durante las protestas? Sí, eso ha sido muy importante. Chile es un país con alto uso de redes sociales en el contexto latinoamericano y en el contexto de las protestas ese uso se incrementó. Las personas, especialmente los jóvenes, se informan a través de redes sociales y si bien los medios siguen siendo nodos importantes en esas redes, las oportunidades de información son mucho mayores. En el contexto de las protestas, los testimonios y documentación visual de lo que ocurría a través de usuarios de redes sociales fue fundamental. 11.3 Entrevista a Roberto Herrsche ¿Por qué se decía que los medios chilenos le habían dado la espalda al pueblo? 49 Como en todo el mundo en Chile, los medios, a medida que van perdiendo fuentes de ingresos, dependen más económicamente del gobierno y de las grandes empresas que siguen poniendo publicidad para tener influencia. Queda claro que, en realidad, es menos importante, para que el público conozca los productos y los servicios de las empresas, los anuncios en la prensa. Ya no se ponen anuncios para que se sepa que existe Movistar, no necesitan a los diarios, necesitan a los diarios para influir en el discurso. Que sepan que les pagan. Entonces, esto es antes, durante y después del estallido social, los medios están mal económicamente y son cada vez más dependientes de quien les paga. Claro, en realidad alguien sí que tiene que estar a favor de lo que decían estos medios. Como ciudadano y como actor político, yo estoy a favor de la mayoría de demandas del estallido social, pero el tema de que toda la gente, el 100% de la población en Chile estaba a favor de eso y los diarios no, es una falacia. Cuando vengan las elecciones vamos a ver a quién le pareció que el problema de Piñera no fue que reprimió con dureza y no que tendría que haber sido más duro y votan a José Antonio Cast, el vox de Chile. A mis alumnos en Barcelona les parecía que el PP estaba demasiado a la derecha, cuando llegaron las elecciones, a muchos votantes les pareció que era demasiado tímido y votaron a vox. El tema de que todos los chilenos están a favor de eso y los diarios no lo reflejan es falso. En cierta forma, los diarios reflejan una parte de la población y tal vez una parte más importante de sus propios lectores, sus fuentes y sus anunciantes. Realmente todo se ha derechizado en el mundo. Desde una posición realmente de izquierdas es difícil decir que El País es de izquierdas, pero luego está El Mundo, ABC o La Razón. Hay ciertos intereses, igual que en España con la monarquía, los bancos... Qué no se tocan en un diario que intenta sobrevivir. Acá, la historia en Chile son algunos medios que con todo el esfuerzo que pueden hacer, (yo pago mis suscripcion al diario.es y en Chile a Interferencia y Eldesconcierto). Siempre es una discusión interesante separar los dueños de los medios y sus 50 principales gerentes de los periodistas. Lo bueno del NYT es que uno hace 20 versiones y puede modificarlas. Lo que es cierto, es que los medios se pusieron de parte del gobierno de Piñera. Hay algo importante que tiene que ver con una alianza de los medios con quiénes son. Yo sigo enseñando un libro de los 60, la manufactura del poder, los dueños de la libertad de Chomsky y Hermann (La teoría de los cuatro filtros) dicen que los medios se deben a sus anunciantes, a la parte más agresiva de sus lectores, a sus fuentes y a sus dueños. En el caso de Chile, los dueños del duopolio de medios son grandes grupos económicos de todo tipo, la familia Edwards, que tiene El Mercurio, son los que compraron el Banco de Chile, que ahora se llama banco Edwards, para no ir más lejos. Es interesante como por un lado, esos medios, que mantener una imagen de apertura y objetividad, han estado cubriendo los obvios problemas que llevaron a la situación. Hay dos temas, estos métodos no hicieron que no pasaba nada y siguieron el discurso incendiario y absurdo de Piñera de que es un enemigo implacable, que no cree en nada y que son malos, sino que hay un problema. El discurso general de los editoriales y de los columnistas orgánicos de estos medios era que todo estaba bien, que era un oasis de la maravilla y que estos son destructores, como en todos lados, hay un pequeño grupo de "violentistas", aunque es una minoría, existe la gente que destruye por destruir. Cuando empezaron a sacar todo lo de madera para quemar las calles, destrozaron el Museo de Violeta Parra,eso no es gente que con métodos equivocados para mejorar el país, quién destruye el museo de Violeta Parra no está buscando ningún mejor país. Los medios trataron de jugar a su manera diciendo que sí que había problemas, que el fondo tenía razones, pero más formas no eran, este es el discurso en tres palabras, que se puede hacer algo, pero dentro del sistema. Hay un grupo que niega que acepta que hay problemas, pero que se pueden aceptar desde la Constitución existente. En el audio que se filtró de la esposa de Piñera, ella reconoce la desigualdad, Latinoamérica es desigual, pero Chile es aún más desigual 51 objetivamente. El otro tema es el de la violencia de carabineros, esto va desde reacciones lógicas de gente que ataca a carabineros y qué se puede esperar, hasta gente que dice que son cosas puntuales, funcionarios específicos que incumplieron las órdenes, hasta lo que dice Amnistía internacional de que hubo violaciones a los derechos humanos, incluso lo que dicen los manifestantes, eso llega al máximo del discurso, que es decir que estos no es una democracia, sino una dictadura. Esa gama de distintas reacciones dentro de los medios es la que hay en la población, no todos piensan igual. Volvamos a la derecha, pero reflejan una variedad de posiciones. No solo la prensa ha dado la espalda al pueblo, sino que parece que el pueblo también ha querido dar la espalda y rechazar a la prensa tradicional. Si te vas a tomar un café con el que acabase pintar "la prensa miente" y le preguntas si ha leído algún artículo en El Mercurio o en La Tercera este último mes, te dice que no. El tema de la emergencia de medios digitales nuevos menos apegados al poder económico es una de las realidades. Yo soy parte del jurado del Premio de excelencia que da la universidad y hay uno que es mucho más difícil de hacer, que es el audiovisual. Digamos que la mayoría de finalistas son de las grandes cadenas de televisión que tienen el presupuesto, la técnica, el equipo para hacer un documental en condiciones. En cambio, desde una plataforma, una revista digital nueva si se puede hacer un buen reportaje que compita con el reportaje de los grandes diarios. ¿Ha cambiado entonces la situación de los medios en Chile con todo lo que ha pasado? Sí y no. Por un lado, se empieza a contar las historias de las víctimas de la represión policial, pero, por otro lado, no sé si es un hecho aislado, los autores de muchos de los mejores trabajos de este tipo, fueron despedidos por sus medios. Tuvimos dificultades para elegir desde el jurado los perfiles de dos personas: la historia de una que quedó en coma y otra que es la famosa historia 52 del estudiante al que las balas de carabineros dejaron ciego, Gustavo Játiva. Ambos son trabajos de La Tercera, de dos periodistas apellidadas Toro, que, dentro del mismo me que se había publicado eso, las despidieron a las dos. Los medios están en crisis y están despidiendo a gente por todos lados. Yo lo veía y decís: bueno, mira La Tercera se ha abierto a hacer cosas como esto, pero luego las despiden. Ellos van a decir que es parte de unos números, que son reales, pero han despedido a algunas de sus mejores periodistas a dedo. Esto crea una sensación de miedo. Los periodistas no pueden, porque ponen su propio nombre en juego, dejar pasar el tema de las víctimas. En el Clinic, que es lo que El Jueves a El País, tiene mucho de investigación y tiene un texto muy comentado y fue finalista también que es una entrevista a tres carabineros que, con la promesa del anonimato, dijeron que había mu ha inquietud dentro del cuerpo de carabineros y que hay muchos que no están de acuerdo con las órdenes que reciben. El título era una cita de uno de ellos: "si no tuviéramos represalias, nosotros también estaríamos en la calle protestando". Si en todas las instituciones hay una desmesurada diferencia entre los de arriba y los de abajo, la jefatura de carabineros es una mafia y el carabinero de calle es, al mismo tiempo, muchas veces brutal y violento, pero, por otro lado, también es una víctima del sistema. Ellos mismos saben, porque paso esto con el asesinato del comunero mapuche Camilo Carriyancs, en el momento en el que sale la información de que lo mataron los carabineros, al que disparó la jefatura lo deja solo y lo mandan preso como chivo expiatorio, como diciendo que fue él, mientras que, en realidad,es parte de un sistema, fue una orden. El policía de calle es ejecutor y víctima. ¿Por qué no se revelan los periodistas? Yo veo que Chile, lo que yo siento, conociendo el periodismo de Argentina, de Brasil, Colombia, costa rica, México..., no es un caso excepcional. Los periodistas de Chile, muchos de los cuales han muerto en la dictadura no son, en general, peores que en otros lados. Hay una cosa de la propiedad de los medios en manos de las grandes familias del país que es, en cierta forma, lógica porque todo Chile está en manos de esa misma gente. 53 Se cuelan otros temas porque los viejos editores no pueden escribir todo el diario, hay cosas distintas, hay un poco más de apertura. Hay reportajes, análisis y editoriales dando cuenta de que existe un problema de desigualdad en el país. No sé puede decir que en El Mercurio y en La Tercera no hay ningún problema y que el único problema son los violentos de las calles. Ellos han dado cuenta de que existe un problema en las calles y tratan de ponerle solución dentro del sistema y no cambiándolo, pero sí buscan cambios. Se han leído discusiones en El Mercurio sobre la necesidad de cambiar el plan de pensiones de las AFP, que es privado. Hay gente que dice que hay que cambiar, no a Cuba, pero sí a Argentina o España. ¿Qué supuso el comunicado de rechazo de las escuelas de periodismo a los principales medios del país? Son los medios en los que los alumnos quieren trabajar, por lo que es muy valiente. Una visión crítica es importante, pero crítica desde el conocimiento. Lo que ellos dicen, en términos generales estoy muy de acuerdo. Parte de lo que enseñamos es cuales son las cosas que hacen al buen periodismo y en qué sentido, el periodismo actual falla y en cuáles acierta. En esto, yo creo que en todas las facultades de periodismo tenemos una combinación de profesores de planta que nos paga la universidad y profesores horas que, la mayoría, trabaja en esos mismos medios. Ellos son críticos, pero ellos crean ese discurso de los medios, por lo que yo creo que también es responsabilidad de los profesores que vivimos en el entorno académico y no en el entorno periodístico y vamos a dar clases puntualmente el dar este enfoque crítico sobre los medios. Entendiendo también las dificultades con las que se encuentran los periodistas de los diarios, si tú tienes que hacer dos artículos académicos al año y el otro tiene que escribir tres noticias cada día. Es importante ver el vocabulario de los medios, pero es complicado escribir tres noticias al día sin que se te escape algo de tus prejuicios. Es importante entender que es una crítica al discurso de los medios, pero, al mismo tiempo, la comprensión de las condiciones en las que se consigue la información y se producen las noticias y se dialoga con el público en los medios. 54 11.4 Entrevista a Pedro Güell (31/03/2020) ¿Tiene alguna relación la diferencia socioeconómico y cultural de los chilenos entre sí con el consumo de medios que se generó durante la protesta del mes de octubre? Sí que existe una relación entre la estratificación social, y por lo tanto la desigualdad, y el tipo de medios que se usaron durante la protesta social. Yo creo que hay tres grupos de medios de comunicación: Los primeros son los diarios tradicionales, como El Mercurio y la Tercera. El Mercurio es un diario de estrato alto y la Tercera un diario de estrato medio-bajo. Ni los jóvenes ni el estrato más popular consumen diarios impresos, estos son reservados a mayores y estratos medio-altos. El segundo grupo es la información por televisión en abierto. El consumo de este medio es bastante transversal, es decir, todos los estratos tienden a consumirlo. En general, son los estratos populares quienes se informan más por los noticiarios de televisión, especialmente los matinales. Finalmente, están los medios en red surgidos de la protesta social. Estos son consumidos por estratos de clase media-baja, joven y relativamente progresista. Creo que esa es la segmentación que se puede hacer. Esto nos lleva a nuestra segunda hipótesis, y es que habría circuitos de información, y por lo tanto tipos de contenido, que varían entre los estratos, sin ninguna duda. 55