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La muerte y la religión: ¿demasiados tabúes para una clase de ELE? Análisis lingüístico de las mecanismos metafóricos y metonímicos en la conceptualización de la muerte y recomendaciones para el docente de ELE

López Barea, Esther

Abstract

Para muchas de las personas migrantes que llegan a nuestro país, las creencias religiosas son fundamento y raíz en su vida. En momentos de dificultad, la necesidad de releer y de comunicar los eventos más dolorosos desde una visión transcendental es aún mayor. El mismo lenguaje se presenta como una ventana a estas creencias profundas (Richardson et al., 2021). Uno de estos eventos dolorosos es la muerte de un ser querido. La persona que sufre esta situación no puede esperar a niveles intermedios o superiores para comunicar sus creencias, como propone el Marco Común de Referencia Europeo. Por ello, nos hemos propuesto examinar la repercusión de la espiritualidad y las creencias religiosas en las unidades metafóricas y metonímicas que conceptualizan la muerte. Para esto, desde la óptica de la Lingüística Cognitiva (Lakoff y Johnson, 1986; Croft y Cruse, 2008) y la Lingüística Cultural (Sharifian, 2017), estudiaremos las expresiones disponibles en español y las contrastaremos con las siguientes lenguas: chino, árabe, kusaal, chopi, akan y gĩkũyũ. Prestaremos especial atención a las creencias religiosas que motivan dichas expresiones lingüísticas, las similitudes y diferencias con el español y las creencias cristianas. Así, el profesor de ELE podrá (a) entender qué mecanismos subyacen tras estas expresiones en el español y en las otras lenguas; (b) hacer consciente al aprendiente de estos mecanismos en las expresiones de su lengua materna desde los niveles iniciales, y (c) ofrecerle al mismo una expresión en español equivalente que le permita transmitir sus creencias.

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M.U. EN ENSEÑANZA DEL ESPAÑOL COMO LENGUA EXTRANJERA Y OTRAS LENGUAS MODERNAS Trabajo de Fin de Máster La muerte y la religión: ¿demasiados tabúes para una clase de ELE? Análisis lingüístico de las mecanismos metafóricos y metonímicos en la conceptualización de la muerte y recomendaciones para el docente de ELE ESTER LÓPEZ BAREA Tutorizado por Dr. ª Raquel Benítez Burraco Junio, 2021 «¿Qué haremos nosotros? ¿Callarnos? ¡Ojalá se pudiese! Tal vez, en efecto, el silencio fuera el único homenaje que el entendimiento podría dar a lo Inefable» S. Agustín, Sermón 117, 5-7. ÍNDICE DE CONTENIDOS Resumen .................................................................................................................................................. 4 1. Objetivos ......................................................................................................................................... 4 2. Marco teórico .................................................................................................................................. 7 2.1. Lingüística cultural: su aplicación al lenguaje religioso .............................................................. 7 2.2. La Teoría Cognitiva de la Metáfora (TCM): su aplicación al lenguaje religioso ...................... 10 2.2.1. Un acercamiento a la Teoría Cognitiva de la Metáfora ....................................................... 10 2.2.2. Particularidades de la metáfora en el lenguaje religioso ..................................................... 14 2.2.3. Las funciones de la metáfora en el lenguaje religioso ......................................................... 17 2.3. La metonimia: su aplicación al lenguaje religioso ..................................................................... 18 3. Análisis cualitativo de la conceptualización metafórica y metonímica de la MUERTE ............... 22 3.1. Aspectos lingüísticos ................................................................................................................. 23 3.1.1. LA MUERTE ES UN VIAJE .............................................................................................. 24 3.1.2. LA MUERTE ES UN ESTADO DEL ALMA .................................................................... 33 3.1.3. MORIR ES RENDIRSE ...................................................................................................... 38 3.1.4. MORIR ES SER LLAMADO ............................................................................................. 39 3.1.5. MORIR ES VIVIR .............................................................................................................. 40 3.2. Aplicación para la clase de ELE ................................................................................................. 41 3.2.1. Árabe: el islam. .................................................................................................................... 42 3.2.3. Chino: budismo, confucionismo y taoísmo. ........................................................................ 43 3.2.3. Otras lenguas del centro y sur de África: sincretismo religión tradicional y cristianismo .. 44 4. Conclusiones ................................................................................................................................. 46 Referencias bibliográficas ..................................................................................................................... 49 4 Resumen Para muchas de las personas migrantes que llegan a nuestro país, las creencias religiosas son fundamento y raíz en su vida. En momentos de dificultad, la necesidad de releer y de comunicar los eventos más dolorosos desde una visión transcendental es aún mayor. El mismo lenguaje se presenta como una ventana a estas creencias profundas (Richardson et al., 2021). Uno de estos eventos dolorosos es la muerte de un ser querido. La persona que sufre esta situación no puede esperar a niveles intermedios o superiores para comunicar sus creencias, como propone el Marco Común de Referencia Europeo. Por ello, nos hemos propuesto examinar la repercusión de la espiritualidad y las creencias religiosas en las unidades metafóricas y metonímicas que conceptualizan la muerte. Para esto, desde la óptica de la Lingüística Cognitiva (Lakoff y Johnson, 1986; Croft y Cruse, 2008) y la Lingüística Cultural (Sharifian, 2017), estudiaremos las expresiones disponibles en español y las contrastaremos con las siguientes lenguas: chino, árabe, kusaal, chopi, akan y gĩkũyũ. Prestaremos especial atención a las creencias religiosas que motivan dichas expresiones lingüísticas, las similitudes y diferencias con el español y las creencias cristianas. Así, el profesor de ELE podrá (a) entender qué mecanismos subyacen tras estas expresiones en el español y en las otras lenguas; (b) hacer consciente al aprendiente de estos mecanismos en las expresiones de su lengua materna desde los niveles iniciales, y (c) ofrecerle al mismo una expresión en español equivalente que le permita transmitir sus creencias. 1. Objetivos Este Trabajo de Fin de Máster es fruto de una inquietud personal, que nació a lo largo de un voluntariado realizado en el Proyecto Nazaret, centro de acogida de migrantes de Cáritas Diocesana, y fue nutriéndose y desarrollándose durante el presente curso escolar. A continuación, nos dispondremos a justificar la elección de la cuestión y presentar los objetivos del trabajo. El tema abordado puede causar cierto asombro. En Occidente, como fruto del laicismo y por otras razones histórico-sociales que no nos detendremos a analizar 1 , la espiritualidad ha 1 El proceso de secularización en Europa se ha debido a factores diversos. En el siglo XIX se dieron una serie de circunstancias que propiciaron el proceso: la industrialización, la urbanización, o la racionalización. No obstante, detrás del proceso de secularización subyace una preocupación por el control o influencia sobre la población. Las tensiones de las distintas fuerzas sociales (políticas y religiosas) crearon conflictos más o menos abiertos, que acabaron reduciendo la visibilidad de la religión en la esfera pública (De la Cueva y Montero, 2013). 5 sido relegada a la esfera privada, convirtiéndose en un tema tabú en público o intercambios comunicativos determinados. Así, el factor religioso se ha ignorado, más o menos conscientemente, en distintos ámbitos del conocimiento. En la actualidad, observamos cierta tendencia a tomar en consideración esta parte que durante tanto tiempo se ha querido evitar; prueba de ello son los nuevos estudios 2 realizados al respecto en diversas ramas del saber. Efectivamente, existe cierta toma de conciencia de su influencia en cada uno de estos ámbitos. Por otra parte, sin duda, se ha subestimado su importancia y su influencia en la vida de una abrumante mayoría de la población mundial. Conviene recordar que, en 2010, el 84% de la población mundial se adhería a alguna religión (Pew Research Center, 2012), predominando aquellas personas que se identificaban con el cristianismo, el islam, el hinduismo o el budismo. Según las previsiones recientes de este mismo centro de investigación (2017), este porcentaje solo tenderá a crecer en los próximos años. Además, no se debe olvidar la relevancia que históricamente ha tenido la religión en la comunidad migrante. Las instituciones religiosas les ayudan significativamente a estrechar lazos con mayor facilidad gracias a los valores compartidos, pero también se presentan como un refugio en tierra extraña (Santos Rego, 2017). En efecto, las creencias religiosas y la vivencia de la espiritualidad son, en la vida de muchas personas, centrales y determinantes. La religión, realidad siempre presente en toda civilización bajo una forma u otra a lo largo de la historia, es uno de los marcos fundamentales que ha permitido y permite a la humanidad entender su papel en el mundo. No es simplemente una ciencia más, restringida a un ámbito muy específico. Muchos individuos viven a través de la religión. Es decir, no es una faceta más de su experiencia vital, sino que es lo que la nutre, le da significado y la estructura. Por ello, una persona puede expresar sus creencias religiosas de manera más o menos explícita en los mismos quehaceres de la vida cotidiana; en ciertas situaciones formales, pero, sobre todo, en aquellas situaciones informales en las que el sujeto se puede expresar en confianza. Por otro lado, ciertos acontecimientos vitales pueden propiciar la expresión de estas creencias: la enfermedad, la muerte de un ser querido, el sufrimiento; aunque también acontecimientos gozosos como la resolución de un problema, el nacimiento de un niño, la sanación de una persona, etc. Todo ser humano experimenta o, al menos, es testigo de estas situaciones. 2 Véase Chilton y Kopytowska (2018), Dines y Gregory (2021), Körs et al. (2020), McDonagh et al. (2021), Richardson et al. (2021), Segal y Roubekas (2021), etc. 6 En el Marco Común Europeo de Referencia (MCER) se reserva la expresión de este tipo de ideas para los niveles intermedios o avanzados. Sin embargo, si tenemos en cuenta lo expuesto hasta ahora, es decir, (a) la gran influencia de la religión en la vida de muchas personas y (b) la gran probabilidad de que una persona viva uno o varios de los acontecimientos arriba enumerados, ¿deberíamos esperar hasta dichos niveles para dotar a los alumnos de herramientas con las que puedan expresar estas creencias, aunque sea indirectamente? No se trata de capacitarlos para participar en debates interreligiosos, sino de proporcionar los recursos para que puedan describir su realidad, en la que fuerzas y agentes físicos y metafísicos actúan, en caso de querer compartirlo con los que les rodean. Además, estas realidades trascendentales se conceptualizan mediante mecanismos cognitivos como las metáforas y las metonimias, ¿puede el aprendiente de ELE hacer uso de los mismos mecanismos usados en su lengua para expresar sus creencias religiosas en español? De esta forma, hemos fijado una serie de objetivos a partir de los cuales desarrollaremos el presente trabajo. Unirán tanto aspectos lingüísticos como pedagógicos:  Realizar una revisión bibliográfica de la lingüística cultural y cognitiva con el fin de valorar su idoneidad como marco para aplicar en el análisis del lenguaje religioso. La consecución de este objetivo será determinante para los siguientes, también los objetivos relacionados con la adquisición y aprendizaje de ELE.  Analizar con mayor detenimiento una realidad transcendental significativa y relevante para el aprendiente migrante de ELE de niveles iniciales: la muerte y el más allá. 3  Estudio del mecanismo de la metáfora y la metonimia en distintas lenguas a la hora de conceptualizar esta realidad y su relación con las creencias religiosas. Pondremos especial interés en las diferencias entre dichas creencias, sobre todo respecto a la religión cristiana, la más relevante en España.  Sistematizar las diferencias entre las distintas expresiones y conceptualizaciones, de manera que sea de ayuda al docente de ELE especialmente al dirigirse a alumnos de nivel inicial. La investigación para la consecución de estos objetivos consta de dos etapas. En primer lugar, se expondrá la base teórica relativa a la lingüística cultural y a la lingüística cognitiva y 3 Delimitar este aspecto nos ha requerido cierto tiempo. Las religiones abarcan un sinfín de creencias distintas, ya que buscan dar sentido a toda la realidad. No obstante, esta realidad de la muerte y del más allá es probablemente la más relevante y cercana para todos. 7 su aplicación al lenguaje religioso. En segundo lugar, partiendo de este fundamento, se llevará a cabo el análisis cualitativo de la conceptualización metafórica y metonímica de la MUERTE , profundizando tanto en los aspectos lingüísticos como en los pedagógicos. 2. Marco teórico Para el estudio de estas cuestiones, y para llegar a una comprensión mayor de la problemática, hemos consultado diferentes enfoques lingüísticos, principalmente la lingüística cultural y de la lingüística cognitiva (Lakoff y Johnson, 1986; Sharifian, 2017; Richardson et al., 2021). Ambas han observado los mecanismos cognitivos que permiten la categorización y conceptualización de la realidad y de las experiencias, también de aquellas que pertenecen a la esfera transcendental de la realidad. 2.1. Lingüística cultural: su aplicación al lenguaje religioso La lingüística cultural es una subdisciplina de la lingüística que está a su vez íntimamente relacionada con la lingüística cognitiva, pues nace de ella y se apoya en muchas de sus herramientas analíticas, como son la metáfora conceptual, los esquemas (schemas) y la categorización 4 (Sharifian, 2017). El objeto de estudio de esta subdisciplina es la relación entre lengua, cultura y conceptualización. La lingüística cultural acepta la íntima unión entre la lengua y los sistemas conceptuales puesta de manifiesto por los cognitivistas. No obstante, da un paso más: afirma que dichos sistemas conceptuales se estructuran a la par que una determinada cultura. Así, la lengua de una persona es realmente un espejo en el que podemos ver, a través de sus muchas facetas, su cultura. Según afirmaba Palmer (1996), la cultura forma el nivel conceptual del lenguaje, creando a su vez un sistema de conceptualización que influye en todos sus niveles (fonológico, morfológico, sintáctico y semántico). Al mismo tiempo, el lenguaje se transforma en un valioso instrumento para almacenar, comunicar y transmitir la cultura (Sharifian, 2017). De esta forma, esta subdisciplina estudia las llamadas conceptualizaciones culturales, es decir los distintos esquemas 5 , categorías o prototipos 6 , y metáforas culturales 7 compartidos por los individuos pertenecientes a un determinado grupo o comunidad. 4 V. Croft y Cruse, 2008; Lakoff y Johnson, 1986; Langacker, 1988. 5 Los esquemas o marcos conceptuales son la manera en la que se articulan los conceptos. Cada concepto está constituido por una estructura abstracta que organiza y cohesiona todos sus aspectos, permitiéndonos además almacenar e interpretar la información (Lakoff y Johnson, 1986). 6 Las categorías son un conjunto abstracto de conceptos o experiencias que tienen algún aspecto en común. Los prototipos serán los mejores ejemplos de dichas categorías (Rosch, 1975). 7 Las metáforas nos permiten concebir una realidad (dominio meta) en términos de otra (dominio fuente) (Lakoff y Johnson, 1986). 8 Ahora bien, ¿qué ocurre con la religión? ¿Podemos considerar que forma parte de esa base cultural compartida por un grupo? ¿Se puede distinguir la cultura de la religión? Al igual que ocurre con el concepto de cultura, no existe una definición consensuada de religión, y tampoco es clara la relación entre ambas y sus límites. Sí que existe, sin embargo, cierto consenso en que ambas se interrelacionan y se retroalimentan. La cultura se puede definir como el modo de vida de una comunidad, que está determinado por un entorno específico. Este modo de vida se fundamenta en una concepción del mundo, unos valores y unas expectativas comunes que posibilitan la unidad de la comunidad (Dawson, 2013). En efecto, podemos decir que la cultura se basa en unas creencias comunes, una manera concreta de existir en el mundo (Jackson, 2014) 8 . Como apunta Dawson (2013, p. 36), el hombre moderno inmerso en una sociedad secular no entiende que su concepción del mundo tenga que estar vinculada a creencias religiosas. No obstante, desde el principio, el ser humano ha manifestado cierta conciencia de que su vida individual y social dependía de fuerzas y agentes que le transcendía. Por ello, las primeras comunidades ordenaron su modo de vida conforme y entorno a sus creencias religiosas, de forma que era imposible delimitar nítidamente lo cultural y lo religioso (Bestard y Salazar, 2015). Sin embargo, con la expansión de ciertas religiones como el islam, el cristianismo o el budismo, podemos constatar no solo el poder de la religión de crear una nueva cultura o de transformarla significativamente, sino también hasta qué punto es inevitable que la religión acabe encarnándose en una cultura concreta determinada por un ambiente concreto 9 (Dawson, 2013). De nuevo, este hecho dificulta establecer unos límites claros que nos permitan distinguir ambos sistemas. He aquí una de las complejidades del tema abordado. En el caso de la lingüística cultural, y tras las lecturas de algunos autores de referencia como Sharifian (2015, 2017), se opta por incluir cuasi categóricamente la religión dentro de la cultura, otorgando por tanto una mayor importancia y atención a la segunda. Aun así, es lícito mencionar que se reconoce que detrás de numerosos esquemas, metáforas o categorías culturales se encuentra toda una serie de tradiciones religiosas y espirituales (Sharifian, 2017, p. 49), si bien no se profundiza en ellas. Percibimos, pues, que el interés por el estudio de estos 8 Nos referimos a creencias en su sentido más amplio y no solo a lo que Jackson (2014) llama beliefs. Esta autora distingue entre creencias, valores, cosmovisiones y normas de comportamiento. Las creencias son las que nos permiten distinguir lo lógico, funcional y válido de lo que no lo es. Los valores son las ideas sobre lo que está bien o lo que está mal, lo injusto y lo injusto, lo importante o lo que carece de importancia, etc. La cosmovisión es nuestra idea del mundo y de cómo funciona. 9 Es fundamental tener este aspecto en cuenta. Aunque dos personas de diferente origen compartan la misma religión, pueden darse variaciones en su forma de vivir y manifestar su fe. La religión se habrá encarnado en cada una de sus culturas de forma diferente. A nivel dogmático quizá la variación sea menor, pero otros elementos sí pueden divergir considerablemente. Por ello, en la actualidad, conviene no identificar cultura-religión, ya que nos puede llevar a análisis erróneos. 9 sistemas y esquemas conceptuales determinados por la religión, territorio hasta entonces inexplorado (Tay, 2019), ha surgido recientemente dentro de esta corriente de investigación científica. Según Lindbeck (1984), la religión no es meramente un anexo de la cultura, sino que funciona como un marco lingüístico y/o cultural: un marco en sí mismo y que, por lo tanto, moldea todos los aspectos de la vida 10 . Sin embargo, conforme a la teoría de la religión expresiva-experiencial, aunque particulares y a veces muy diferentes, todas las religiones (a) son expresiones de una misma experiencia fundamental de algo que nos transciende y que interviene en la vida del ser humano y (b) asocian lo transcendental a determinadas personas, cosas, lugares o ceremonias que conectan lo divino con lo humano (Dawson, 2013, p. 41). Se trata de experiencias comunes a todos los seres humanos, en mayor o menor grado de conciencia (Harrison, 2006). Es prácticamente indiscutible, por tanto, que en el centro de la definición de una experiencia religiosa encontramos la entidad sobrenatural (Richardson et al., 2021), aquello que, como hemos expuesto antes, nos transciende. Es decir, todo creyente es consciente de que su creencia contradice en cierto sentido las intuiciones naturales sobre cómo es y cómo funciona el mundo (Bestard y Salazar, 2015, p. 8). Estas entidades sobrenaturales pueden intervenir exteriormente; este es caso de los dioses, espíritus, criaturas míticas y otros seres. No obstante, lo sobrenatural también abarca las dimensiones internas: la creencia en las vidas pasadas, la existencia del alma o de fuerzas invisibles como el pecado o el karma. Todo este sistema de creencia permite dar respuestas a dificultades existenciales a la que toda persona tiene que hacer frente a lo largo de vida: la muerte, la enfermedad y las desgracias; todas ellas son situaciones vitales que nos cuestionan. En estas situaciones intervienen las entidades sobrenaturales, ofreciendo al creyente una visión transformada, es decir, un sistema espiritual (Sharifian, 2017) que le permite conceptualizar de una manera particular no solo estas situaciones, sino toda experiencia humana. 10 La religión intenta responder dos preguntas existenciales fundamentales: de dónde venimos y hacia dónde vamos. Para posibilitar la transmisión de estas verdades que supondrán el cimiento para la vida de la persona y de su comunidad, se han ido construyendo una serie de historias y mitos coherentes entre sí. Esta es una de las características claves que presenta la religión. Los mitos e historias constituyen un esquema que permite al creyente interpretar la realidad. No obstante, al igual que ocurre con los esquemas culturales, estos esquemas míticos varían en el espacio y en el tiempo: pueden darse diferentes interpretaciones. Asimismo, es probable que su contenido y su relevancia para los creyentes varíe a lo largo de los años y del lugar en el que la comunidad creyente se encuentre (Richardson et al., 2021). 16 Por último, debemos no debemos olvidar que a raíz de las diferencias culturales, comunidades que rezan un mismo credo pueden interpretar de diferente manera una misma metáfora según los aspectos del dominio fuente que se seleccionen para el dominio meta: pueden resaltar más unos elementos y ocultar otros. Un claro ejemplo de esto es la metáfora de DIOS ES PADRE. Richard et al. (2021, p. 36) proponen el siguiente esquema 23 que recoge los aspectos que incluye esta metáfora: Fig. 4: DIOS ES PADRE Dominio meta Dominio fuente DIOS PADRE 1. Es el único dios . 1. Tiene un papel único en la familia. 2. Tiene un hijo no biológico. 2. Tiene hijos, por lo que ha de recibir honor. 3. Trabaja para la humanidad. 3. Trabaja. 4. Provee para y protege a los creyentes. 4. Provee y protege. 5. Castiga con justicia. 5. Castiga, pero no abusa. 6. Los cristianos le obedecen. 6. Se le ha de mostrar obediencia. 7. Guía a los cristianos mediante la Biblia. 7. Enseña. 8. Los cristianos le glorifican con sus buenas obras. 8. Se le honra cuando los hijos actúan bien. 9. Perdona a los humanos, que son pecadores. 9. Perdona a sus hijos. 10. Ama a la humanidad . 10. Ama a sus hijos . 11. Aprecia el agradecimiento que le expresan los creyentes. 11. Aprecia que se le dé las gracias. En el cristianismo, encontraremos principalmente dos conceptualizaciones: una de ellas incluirá los aspectos del dominio fuente que hacen referencia a un padre estricto, que castiga y corrige, que ha de ser obedecido (aspectos 5, 6, 10); la otra pondrá de relieve los aspectos referentes a un padre cariñoso y cercano (aspectos 4, 9, 10). La variedad de interpretaciones y combinaciones es inmensa, de ello también dependerá la experiencia de relación paternofilial que haya tenido cada creyente. Asimismo, la interpretación puede variar con el tiempo, conforme cambia el dominio fuente. La metáfora anteriormente expuesta ejemplifica también esta realidad. El modelo de paternidad se ha ido modificando con el tiempo. En la sociedad occidental podemos ver cómo se ha evolucionado a un modelo en el que el padre tiene menos control sobre los hijos y se 23 Se trata de una traducción de elaboración propia. 17 muestran más cariñosos. Por ello, se concluye que la cultura y el contexto de producción e interpretación son imprescindibles a la hora de identificar y analizar este tipo de metáforas (Sweetser y Descamp, 2014). No obstante, no solo el dominio fuente es susceptible de cambio, sino también el dominio meta. Richardson et al. (2021) ejemplifican este fenómeno con la evolución de la diosa budista Avalokitesvara bodhisattva, la comúnmente llamada diosa de la compasión. En un principio, no era representada con formas femeninas, sino masculinas. Sin embargo, puesto que se enfatizaban características asociadas con la maternidad, acabó evolucionando y tomó formas femeninas. 2.2.3. Las funciones de la metáfora en el lenguaje religioso El uso de la metáfora cumple, además, una serie de funciones particulares en el lenguaje religioso, lo que constituye la razón por la que abundan en él. En primer lugar, la metáfora conceptual permite a los creyentes hablar de lo inefable y de lo abstracto haciéndolo más accesible para los demás. La metáfora da cuerpo a la experiencia religiosa, usando la estructura natural de nuestra experiencia física (Sharifian, 2017), transformándola en algo que puede ser visto y entendido. De esta forma, en la mente de quien la recibe, dicha experiencia deja de ser algo meramente subjetivo y se transforma en lo que parecería una verdad evidente. En relación con este aspecto, podemos afirmar que las representaciones metafóricas, además de permitir comunicar este conocimiento trascendental, dan acceso a todo un depósito de conocimiento compartido sobre la figura divina (Richardson et al., 2021). En segundo lugar, conviene destacar la utilización de esta herramienta conceptual para apelar al interés y a la curiosidad de la persona, creando cierto misterio (Ricoeur, 1995; Ali Rahimi, 2011; Richardson et al., 2021). Lo relacionado con lo religioso es inherentemente misterioso (Salazar y Bestard, 2015, p. 11). Es cierto que la metáfora permite nuestra comprensión de nociones muy abstractas, pero al mismo tiempo, como ya hemos señalado, las interpretaciones pueden ser variadas. Richardson et al. (2021) lo compara con el lenguaje poético: el uso de la metáfora añade una capa de ambigüedad y de misterio. Algunos consideran que esta ambigüedad es querida e intencionada por las autoridades religiosas respectivas. No obstante, los teólogos y otros especialistas dedicados al estudio de este tipo de lenguaje ven la ambigüedad como una característica positiva: incita a que la persona se abra a la experiencia y la invita a sumergirse en el misterio de lo inefable (Richardson et al., 2021). 18 En tercer lugar, no debemos olvidar que las metáforas crean o reescriben la realidad. Paul Ricoeur (1974, 1995), un importante filósofo experto en fenomenología y hermenéutica, insistió mucho en este aspecto. Para reescribir nuestras experiencias cotidianas, el lenguaje religioso usa también un lenguaje ordinario, limitado en esencia, y lo lleva hasta su propio límite para indicarnos esa realidad transcendental (Ricoeur, 1974b). Esto permite al creyente concebir sus experiencias desde una perspectiva sobrenatural, enfrentándose a ellas con una mirada distinta al del no creyente. Como señalaba Kövecses (2011), gracias a las metáforas, la persona religiosa puede encontrar un sentido “extraordinario” a su experiencia ordinaria basándose en lo ordinario, pero al mismo tiempo modificándolo, con la esperanza de encontrarse cara a cara con lo divino 24 . En cuarto lugar, las metáforas en el lenguaje religioso provocan un cambio de comportamiento en el creyente. Lakoff y Johnson (1986) insistieron en que vivimos a través de las metáforas: nuestras acciones y reacciones no son fortuitas, sino que se basan en nuestras propias metáforas culturales o personales. Así, ciertas metáforas religiosas pueden hacernos afrontar realidades como la muerte, la enfermedad o una buena noticia inesperada y actuar frente a ellas de una manera diferente. En quinto lugar, es importante destacar la capacidad que tiene esta herramienta conceptual de crear identidad y sentido de pertenencia. El uso de unas metáforas frente a otras, o la opción por una interpretación u otra de la misma (recordemos el ejemplo de DIOS ES PADRE ) puede constituir un marcador de pertenencia a una comunidad de creyentes determinada. De esta forma, si una persona se refiere continuamente a Dios como Padre sabremos que es probablemente cristiana, pues es una metáfora muy utilizada en esta religión; y descartaremos así su pertenencia al islam, ya que no consta en el lenguaje de las personas musulmanas (Dorst y Klop, 2017). 2.3. La metonimia: su aplicación al lenguaje religioso Al igual que la metáfora, la metonimia es un fenómeno conceptual que nos permite comprender la realidad a partir de nuestras propias experiencias. Así, permite estructurar nuestros pensamientos y acciones (Lakoff y Johnson, 1986). Por supuesto, la metonimia 24 Cita original (Kövecses, 2011, p. 353): «We try to make sense of our experience outside the ordinary by means of relying on the ordinary and at the same time altering the ordinary in the hope that we can come face to face with the divine». 19 constituye una herramienta preciada para comprender, comunicar y estudiar las experiencias religiosas. La metáfora y la metonimia son conceptos íntimamente relacionados. Lakoff y Johnson (1986) reconocen que la distinción entre ambos fenómenos suele ser confusa. Al igual que la metáfora, la metonimia parte de nuestra vivencia en el mundo y tiene una función referencial, es decir, una entidad representa otra. Sin embargo, Kövecses y Radden (2007) señalan que esto no quiere decir que una sustituya a la otra, sino que más bien se relacionan, creándose un concepto más complejo que incluye ambos. Se accede así a una entidad conceptual (meta o diana, target) mediante otra (vehículo, vehicle) (Langacker, 1993). Así, se establecen relaciones metonímicas entre dos entidades que pertenecen a un solo dominio y no a dos, como ocurría en la metáfora. Además, estas relaciones son bidireccionales en su mayoría, es decir, se pueden invertir. Son principalmente relaciones físicas o causales, y no exactamente de semejanza. De esta forma, encontramos distintos tipos de asociaciones: parte-todo, individuo-clase, entidad-atributo, valores diferentes dentro de la misma escala, contrarios, entre otros, pues no es posible identificar todos de manera exhaustiva (Croft y Cruse, 2004) 25 . Los conceptos a los que se hacen referencia mediante estas asociaciones pueden ser cosas, lugares, pero también procesos. En el lenguaje religioso, por ejemplo, podemos encontrar la metonimia ARRODILLARSE POR REZAR. Podríamos considerar que el acto de arrodillarse, al ser una postura tradicionalmente usada para rezar en la religión cristiana, hace referencia precisamente al proceso de rezar. Encontraríamos así la metonimia SUBEVENTO POR EVENTO COMPLETO (Richardson et al., 2021). Un tipo de metonimia característico del lenguaje religioso es el dechado 26 (paragon), esto es, un miembro de una categoría que hace referencia a un ideal o a su contrario (Lakoff, 1987). Haríamos referencia a las metonimias UN MIEMBRO DE LA CATEGORÍA POR LA CATEGORÍA y LA CATEGORÍA POR LA PROPIEDAD PROMINENTE DE LA MISMA . Así, encontramos el dechado de JUDAS, que puede representar a cualquier persona que haya renunciado o traicionado la fe cristiana 27 . Por supuesto, también hallamos numerosos “héroes espirituales” que representan el conjunto de virtudes que el creyente ha de desarrollar. Estos 25 Radden y Kövecses (2007) proponen toda una lista de relaciones metonímicas según dos tipos principales: EL TODO Y SU(S) PARTE(S) de un modelo cognitivo idealizado (MCI), entre PARTES de un modelo cognitivo idealizado. El Modelo Cognitivo Idealizado (MCI) es un marco idealizado de la realidad, que no incluirá todas las situaciones posibles (Lakoff, 1987). 26 Termino usado por Antonio Benítez Burraco, traductor de la obra Lingüstica cognitiva (Croft y Cruse, 2008). 27 En comunidades culturales en las que el cristianismo ha tenido mucha fuerza, se utiliza esta metonimia para designar a cualquier persona que haya traicionado a alguien o algo. 20 dechados pueden ser CONFUCIO para los que se adhieren al confucionismo; MAHOMA , para los fieles musulmanes, o JESÚS para los cristianos. Algunos autores han considerado que esto precisamente constituye una de las características de las tradiciones religiosas (Oman y Thoresen, 2007). La metonimia está muy presente en el lenguaje religioso. Sin embargo, destaca un tipo de especial de metonimia: el símbolo. Tienen un papel fundamental en todas las religiones. Por supuesto, la relación del elemento y lo que simboliza nunca es arbitraria, sino que se fundamenta en unas asociaciones determinadas, a veces más evidentes que otras. Un ejemplo de ello podría ser el símbolo del AGUA. Este concepto tiene distintos significados en las diferentes religiones, pero uno de ellos es prácticamente universal debido a su asociación evidente: EL AGUA POR LA VIDA. El agua es imprescindible para la vida en la tierra. En ocasiones, no obstante, especialmente cuando el concepto metonímico está anclado con mayor profundidad en una cultura, tradición o geografía específica, esta asociación no es tan evidente. En el budismo, encontramos así LA FLOR DE LOTO como símbolo de LA PUREZA. Esta unión de conceptos se debe a que esta planta está enraizada en el barro del estanque, pero su flor emerge del agua sin ensuciarse por el lodo. A esto mismo debe aspirar el budista. Por ello, después de la muerte acceden al mundo de los lotos, allí adonde las personas puras van (Lu, 2017). Esto nos lleva a insistir en que la elección de una entidad para referirse a otra no es arbitraria. Su selección se basa en la prominencia de dicha entidad frente a otras. Ahora bien, ¿en qué se fundamenta esta prominencia? Kövecses y Raddan (2007) observaron una serie de principios: algunos universales y otros potencialmente culturales. Es común a todos los seres humanos considerar más relevante lo humano sobre lo no humano ( EL PRODUCTOR POR EL PRODUCTO, EL POSEEDOR POR LO POSEÍDO 28 ), lo subjetivo frente a lo objetivo ( PERCEPCIÓN POR LO PERCIBIDO 29 ), lo concreto sobre lo abstracto ( LO VISIBLE POR LO INVISIBLE, EL CONTENEDOR POR EL CONTENIDO 30 ), lo interactivo sobre lo no interactivo ( PARTE POR EL TODO 31 ), etc. No obstante, existen principios culturales en los que se prioriza o no lo ideal sobre lo no ideal, lo central sobre lo periférico, lo inicial o final sobre lo intermedio, etc. 28 Ejemplos de estas metonimias serían (1) Me he comprado un Ford, (2) Se me ha pinchado una rueda o (3) He comprado un Picasso. 29 Un ejemplo de esta metonimia podría ser la frase Qué buenas vistas se ven desde aquí. 30 Algunos ejemplos serían (1) Esta vez se ha salvado el pellejo o (2) Se ha bebido la botella entera. 31 Ya que se interactúa mejor con las partes del todo, podemos encontrar metonimias como la siguiente Lo tengo todo al alcance de mi mano o Tengo la cabeza en otra parte. 21 Aunque la metonimia cumple toda una serie de funciones, tres de ellas son especialmente relevantes en el lenguaje religioso. Algunas de ellas las cumple también la metáfora. La primera función relevante es la referencial. Ciertamente explicar conceptos y experiencias religiosas puede ser una tarea larga y ardua. La metonimia constituye un atajo, en cierto sentido. La segunda función es la de destacar un aspecto significativo o una interpretación específica del concepto. Es decir, el uso de una metonimia puede hace los que reciben el mensaje centren su atención en un aspecto en concreto del concepto. La tercera y última función significativa es la que permite que se creen relaciones y se determine el discurso de una comunidad. El uso de ciertas metonimias permite identificar al emisor del mensaje como perteneciente a un grupo en concreto (Richardson et al. 2021). Un ejemplo de ello es la siguiente metonimia, gracias a la cual identificaríamos al emisor como católico: Fig. 5 RECIBIR AL SEÑOR POR PARTICIPAR EN LA COMUNIÓN UNA PARTE DE ACONTECIMIENTO TODO EL ACONTECIMIENTO El momento en el que la persona recibe la hostia consagrada, que para un católico es Jesucristo. 32 Levantarse, colocarse en la fila, aproximarse, recibir la hostia, etc. Como apuntamos al iniciar este apartado, la metáfora y la metonimia están íntimamente unidas. Es común que, tras una relación metafórica, se halle una metonímica que la precede. Por ejemplo, en algunos escritos budistas encontramos la metáfora LAS EMOCIONES SON FUEGO , también frecuente en el lenguaje común 33 . El budista tiene que “enfriar” sus emociones. Esta metáfora 34 se basa en la metonimia de efecto-causa: LAS RESPUESTAS FISIOLÓGICAS POR LA EMOCIÓN, teniendo en cuenta que la respuesta fisiológica ante emociones fuertes como el enfado o la pasión es precisamente el aumento del calor corporal. Por esta misma razón, debido a la estrecha relación entre la metáfora y la metonimia, es importante considerar ambas a la hora de analizar el lenguaje religioso. 32 Para un católico, pues, aquí solo habría una metonimia, pero de ningún modo una metáfora. Esta interpretación literal es una de las grandes diferencias doctrinales entre la Iglesia católica y las distintas iglesias protestantes, que sí consideran que el pan usado en sus servicios religiosos es solo un símbolo (Chilton y Cram, 2018). 33 En español encontramos colocaciones comunes que se basan en esta metáfora: echar chispas, echar humo. 34 Además, aquí encontramos una amalgama con la metáfora del contenedor: EL CUERPO ES UN RECIPIENTE que contiene las emociones, por lo que LAS EMOCIONES SON SUSTANCIAS. 22 3. Análisis cualitativo de la conceptualización metafórica y metonímica de la MUERTE Pocas experiencias abren tanto al ser humano a la trascendencia como la de la muerte. Malinowski (1925), uno de los primeros antropólogos en estudiar con detenimiento el fenómeno religioso en distintas sociedades, señaló la experiencia humana de la muerte como causa principal de la religión. Salazar (2014, pp. 44-46) subraya al respecto: «La muerte, especialmente la muerte de seres queridos, debía de ser una experiencia terrible para los humanos primitivos, una experiencia que difícilmente podían entender». Es propio a todos los seres vivos temer a la muerte, pero solo el ser humano teme la muerte de aquellos a quienes más aprecia. En efecto, una finalidad común a todas las religiones es la de ayudar al ser humano a encontrar respuestas o sentido a esta experiencia universal, una explicación que por naturaleza necesita ir más allá de la explicación racional, inútil en esos momentos en los que la persona se encuentra inmersa en el duelo. Como señala Carles Salazar (2014), ante este acontecimiento se produce un vacío de significado que se ansía llenar. A la experiencia de la muerte se une así lo sobrenatural, dos importantes aspectos que motivan el tabú (Crespo Fernández, 2005). El final de la vida es sin duda el tabú más universal y que más ha resistido a los cambios de paradigmas dados en la sociedad. Los más osados se atreverán a hablar de la propia muerte disfemísticamente, usando grandes dosis de humor e ironía, pero esta actitud se vuelve especialmente inadecuada e hiriente al hablar de la muerte de un ser querido (Salazar, 2014). Es, por lo tanto, un tema que se ha de abordar con especial sensibilidad. Usar las expresiones más humorísticas requerirá cierta competencia pragmática, precaución y prudencia (Zhou, 2018). Por ello, hemos decido no abordar este tipo de disfemismos lingüísticos en el presente trabajo 35 . Efectivamente, en principio, para abordar una cuestión tabú se hace necesaria una serie de expresiones de uso eufemístico, que encuentran en la metáfora y la metonimia una fuente inagotable de recursos lingüísticos. Entre estas metáforas encontraremos algunas universales y generales, basadas en respuestas más bien fisiológicas ligadas a la muerte; no obstante, también se darán metáforas más complejas creadas mediante la unión de la experiencia corporal y de los distintos modelos culturales y religiosos (Kövecses, 2005). Si antes señalamos que la muerte 35 Recordamos que nos dirigimos a estudiantes con un nivel básico. Por ello, es pertinente reservar este tipo de expresiones para niveles más altos. Al tratarse de un tema delicado, sería problemático que el estudiante, desprovisto de esta competencia pragmática, produjera un enunciado como ha estirado la pata o se ha ido al hoyo. en el momento y lugar equivocados. Por otro lado, numerosas son también las personas que rehúyen de este tipo de humor negro. El estudio de este tipo de expresiones y su introducción en el aula de ELE podrían ser una de las ampliaciones de este trabajo. 23 era el evento que por excelencia abría el ser humano a la trascendencia y que es el origen principal de la religión, cabe suponer que una parte significativa de estas metáforas y metonimias expresarán creencias religiosas a las que la persona que se adhiere en mayor o en menor medida. Y es que este aspecto también ha de considerarse. Como apuntamos al desarrollar las particularidades de las metáforas en el lenguaje religioso, el hecho de que se pueda considerar metáfora dependerá de si la persona que la enuncia hace referencia una realidad transcendental o no. Para ilustrar esta reflexión, podemos tomar una expresión como ya está con Dios, motivada por la metáfora MORIR ES ESTAR CON DIOS. Para muchos, esto no será más que un eufemismo, con el que se pretende tratar con delicadeza lo ocurrido. Para aquellos que se adhieran a la religión cristiana, pasa a ser una descripción de la realidad transcendental en la que creen. Salvo en Richardson et al. (2021), pocos son los estudios en los que esto se ha tenido en consideración. A continuación, analizaremos las metáforas que motivan las expresiones disponibles en español para conceptualizar la muerte para posteriormente contrastarlas con las disponibles en otras lenguas. Así, comprobaremos si es posible encontrar equivalentes que podamos proporcionar a los aprendientes de ELE, especialmente los de nivel más básico. Por último, ofreceremos una serie de recomendaciones y observaciones pedagógicas para el docente. 3.1. Aspectos lingüísticos Las metáforas de la muerte se estructuran según nuestras experiencias vitales. No es extraño encontrar que la metáfora más utilizada es LA MUERTE ES UN VIAJE (recordemos que LA VIDA ES UN VIAJE es la más usada para conceptualizar LA VIDA) y, puesto que no tenemos otras experiencias que las terrenales, será a través de ellas que el ser humano conceptualizará LA MUERTE y el más allá (Bakhtiar, 2014). En este apartado presentaremos las distintas metáforas generales que estructuran el concepto de LA MUERTE. Mediante una revisión bibliográfica, hemos seleccionado expresiones metafóricas de distintas lenguas motivadas por el islam, el cristianismo, el budismo, el confucionismo, el taoísmo y algunas creencias sincréticas entre el cristianismo y otras 24 tradiciones dadas en algunos pueblos del centro y el Sur de África 36 . Su mayor o menor uso dependerá también del grado de adhesión de la persona a dicha religión. 37 3.1.1. LA MUERTE ES UN VIAJE 38  MORIR ES MARCHARSE En toda civilización existe la conciencia de que, en el momento de la muerte, la persona parte de la vida que conocía hasta entonces. Los lugares de dónde se parte y hacia dónde se parte se especificarán más o menos según la expresión, y a través de ella podemos determinar las creencias religiosas que la motivan. Por ello, podemos afirmar que en ese sentido hay un componente metafórico casi universal, punto de encuentro entre los distintos credos, que se manifestará en expresiones relativamente similares. En el español de España, podemos encontrar así las siguientes expresiones motivadas por creencias del cristianismo. Hemos seleccionado algunas de las que recoge Zhou (2018) en su tesis doctoral: Foco explícito en el ORIGEN (1) Irse de este mundo 39 (2) Irse para siempre. (3) Dejar este valle de lágrimas Foco explícito en el DESTINO (4) Irse al cielo (5) Irse a un lugar mejor (6) Partir a la casa del Padre En estas expresiones subyace la creencia de que en el mundo terreno se pasan sufrimientos ( VALLE DE LÁGRIMAS POR MUNDO EN EL QUE SE SUFRE), por lo que la persona que ha fallecido, al morir, lo deja irreversiblemente para pasar a un nuevo mundo mejor (LOS ESTADOS SON LUGARES) en el que no existen dichos sufrimientos. Este mundo es la morada de Dios ( DIOS ES PADRE; LA MORADA DE DIOS ES UNA CASA ), que también se conceptualiza como CIELO (LA MORADA DE DIOS ES EL CIELO) . Posteriormente, trataremos con más detenimiento las metáforas relativas a la morada divina. 36 Consideramos importante recordar que, especialmente aquellas religiones que más se han extendido geográficamente, están sujetas a cierta variabilidad. Otra vía de profundización sería estudiar hasta qué punto difieren las metáforas usadas por personas de una misma religión, pero de diferentes culturas. 37 Esta podría ser otra vía de ampliación: el estudio del uso de este tipo de metáforas según la adhesión mayor o menor a creencias religiosas. 38 Optamos por VIAJE y no TRÁNSITO porque, según la creencia religiosa, este proceso post mortem puede ser relativamente largo. 39 También podemos encontrar irse como expresión, sin precisar destino u origen. Puede funcionar sin ningún tipo de complemento. 25 En la lengua árabe (árabe estándar moderno y dialecto jordano), encontramos expresiones que transparentan creencias similares. Se insiste mucho más, sin embargo, en la cercanía con Alá, fin último de la vida del que se adhiere al islam (Mazen Galal, 2014). Así, son comunes expresiones como las siguientes (Al-Kharabsheh, 2011): Foco en el DESTINO (7) Se trasladó al barrio de su Señor 40 (8) Se trasladó a la misericordia de Alá En estas expresiones se da una amalgama de metáforas y metonimias. En la (7) podemos ver que se unen dos metáforas MORIR ES MARCHARSE y LA MORADA DEL SEÑOR ES UN BARRIO . También tiene una base metonímica, ya que en realidad el barrio hace referencia a toda la abundancia ilimitada que Alá otorgará a la persona fallecida: EL CONTENIDO POR EL RECIPIENTE . En la expresión (8), por otro lado, se une la metáfora ontológica LOS ESTADOS SON LUGARES, que tiene una base metonímica ENTIDAD POR PROPIEDAD SALIENTE 41 . Efectivamente, para el musulmán, la muerte no es más que aquello que le permitirá disfrutar de la presencia de Alá y de sus bendiciones: ese es el destino final. Creen en la resurrección de los muertos y que su vida continúa en el cielo junto a Dios (Al-Kahrabsheh, 2011). En el chino encontramos expresiones similares que conceptualizan esta misma creencia, también presente en el budismo, de que la persona deja este mundo para ir a otro distinto. Este nuevo lugar se concibe según el dominio CIELO , tierra de felicidad suprema. Estas son las más comunes (Zhou, 2018): Foco en el ORIGEN (10) Marcharse del mundo terrenal (11) Marcharse del mundo terrenal (12) Marcharse del mundo terrenal 40 Todas las traducciones han sido de elaboración propia a partir de las traducciones en inglés ofrecidas por los autores de los artículos consultados. Se trata de traducciones literales, sin desglosar. 41 La propiedad saliente es aquella que se percibe con mayor facilidad. No destaca por sí misma, sino que depende de cómo la persona concibe el concepto (Croft y Cruse, 2008). 32 o Fuente Amarilla son también expresiones de uso eufemístico que se refieren al infierno. Probablemente haga referencia al nacimiento del río Amarillo, donde tradicionalmente se sitúa el comienzo de la civilización china. Las expresiones (42), (43) y (44) están motivadas por la metáfora EL INFIERNO ES EL ORIGEN DE LA CIVILIZACIÓN y por metonimias como EL LUGAR POR EL ACONTECIMIENTO o, en el caso de la (44) LO GENERAL (la fuente) POR LO ESPECÍFICO (la fuente o nacimiento del río Amarillo). Por otro lado, en el taoísmo, se tiene la convicción de que al morir se vuelve al Tao, al origen de la vida. No se trata de volver a un lugar en concreto, como ocurría con las expresiones explicadas anteriormente, si no de fundirse con esta esencia primera. En eso consiste la inmortalidad a la que aspira la persona. La muerte es por lo tanto un proceso meramente natural. Así, encontramos las siguientes expresiones en chino: (46) Volver al origen (47) Volver al verdadero origen (48) Volver a la tierra (49) Volver a la montaña taoísta La expresión (49) hace referencia a una creencia del taoísmo religioso, que se desarrolló posteriormente. La persona se transforma en inmortal, en cuerpo y alma. Se traslada así a la montaña taoísta donde viven los inmortales. En el pueblo Kusaal, de Ghana, se da cierto sincretismo entre el cristianismo y una serie de creencias tradicionales de esta zona. Aparte de algunas expresiones motivadas por creencias cristianas, encontramos otras motivadas por la espiritualidad tradicional del pueblo (Musah y Atibiri, 2020): ( 50 ) Biig la l ɛbi - ya E l niño ha vuelto ( 51 ) Agbam l ɛb o ba’anam ni Agbam ha vuelto al lado de sus padres La (50) se suele usar cuando un niño ha nacido muerto. En este caso, el pueblo Kusaal interpreta que este niño no quería soportar las tribulaciones del mundo terrenal y, por ello, decide volver de donde salió, es decir, volver al Ser Supremo, el creador, o a los ancestros. 33 En la (51) se observa con más claridad la creencia en los ancestros, creencia extendida en algunas partes de África, específicamente entre los bantúes, en Centroáfrica y en el Oeste del continente. Para ellos, el Ser Supremo tiene poca influencia en la vida diaria de las personas que se encuentran en la tierra. Aquellos que median y son realmente accesibles son los ancestros o padres. Ellos tienen poder tanto para el mal como para el bien. Cuando una persona muere, se reencuentra con ellos y algunos pasan a ser ancestros, venerados y respetados por la comunidad (Lubbe, 2009). En la expresión expuesta trasluce esta creencia. Además, estaría motivada también metonímicamente: UNA PARTE DE LA PERSONA POR LA PERSONA ENTERA, EL LUGAR POR LAS PERSONAS QUE LO HABITAN . En español encontramos la expresión similar volver con los suyos, aunque no está motivada metonímicamente. Creemos pertinente subrayar cómo en las lenguas española, árabe y kusaal se insiste explícitamente en la muerte como vuelta y reencuentro (podríamos decir afectivo) con la divinidad, sea Dios o Alá, y/o con los ancestros. Notamos cierta tendencia en el español y en el árabe a usar la metonimia UNA PARTE DEL CUERPO POR LA PERSONA ENTERA. El chino, por su parte, tiende a resaltar el lugar al que se vuelve, aunque, como hemos visto, a veces ese lugar hace referencia a la divinidad que lo habita (Buda), metonimia también frecuente en español. Solo en la lengua kusaal se da una expresión en la que no se explicita el lugar al que se vuelve. 3.1.2. LA MUERTE ES UN ESTADO DEL ALMA Junto que la anterior, esta es una de las metáforas más recurrentes de manera prácticamente universal. Encontraremos, sin embargo, distintas formas de conceptualizarlo de forma más concreta. De manera algo anecdótica y sin duda no frecuente encontramos que, en chino y gĩkũyũ, MORIR ES UN CAMBIO DE ESTADO . En chino, según la creencia taoísta, el ser humano vuelve tras la muerte al Tao, se funde con él. Para conceptualizar esto, hacen uso de las llamadas por Lakoff y Turner (1989) metáforas de la Gran Cadena del Ser, en la que se utilizan atributos de humanos, animales, plantas y objetos siguiendo esta misma jerarquía. Así, existe la metáfora LOS HOMBRES SON PLANTAS, por lo que MORIR ES MARCHITARSE . Se da la siguiente expresión en chino: , que significa marchitarse (Zhou, 2018). Por otro lado, en gĩkũyũ, existe la creencia de que el alma no puede salir del cuerpo si esta no se estrecha antes. Por ello, se da la expresión gũcekeha, que significa, literalmente, estrecharse o adelgazar ( Gathigia, 2017). A continuación, trataremos otras metáforas más extendidas y frecuentes: 34  MORIR ES DESCANSAR Es probablemente una de las metáforas más usadas y productivas en el español. Encontramos tras numerosas unidades la creencia del cristianismo de que en el cielo se encuentra aquel reposo y aquella paz que el ser humano no goza en la tierra. Así, surgen las distintas expresiones: (52) Descansar en paz (53) Descansar en la paz del Señor (54) Descansar en el cielo (55) Descansar junto a Dios (56) Descansar en la gloria de Dios Como indica Zhou (2018), podemos considerar que las expresiones (52) y (53) están motivadas por la metonimia EL EFECTO (la paz) POR LA CAUSA (estar con Dios), además de complementarse con otras dos metáforas: MORIR ES ESTAR CON DIOS y LA VIDA ES UNA GUERRA , por lo que MORIR ES TERMINAR LA GUERRA Y ALCANZAR LA PAZ. Por otro lado, podemos considerar que la (56) se basa en otra metonimia: LA ENTIDAD POR LA CUALIDAD SALIENTE . En el resto de lenguas estudiadas se dan expresiones que indican el descanso de la persona del trabajo y el sufrimiento. No obstante, no se hace ninguna referencia a alguna divinidad o al más allá. En el árabe, esta metáfora no motiva apenas expresiones. Es muchísimo menos usada que en el español. Como ya hemos señalado anteriormente, en el islam se tiende a subrayar el poder gozar de la presencia de Alá (Al-kharabsheh, 2011). Tanto en el budismo como en el taoísmo y el confucionismo se considera que la muerte es el momento del descanso. No obstante, esta creencia no da a lugar a tantas metáforas como en español y tampoco se hace referencia a ninguna divinidad. Por ello encontramos expresiones como las siguientes (Zhou, 2018): (57) Descansar tranquilamente 35 Para el pueblo Kusaal (Ghana), expresión (58), y Chopi (Mozambique), expresión (59), la muerte significa dejar de tener problemas y acabar con la tribulación. Así, surgen estas unidades: (58) O l ɛn pʋ mɔr yɛlla Ella ya no tiene problemas (59) kuhumula kuxaniseka Descansar del sufrimiento. De todas las lenguas estudiadas, la única con expresiones en las que se menciona la divinidad explícitamente es la española. Al morir, la persona no solo descansa del sufrimiento y del trabajo realizado en la tierra, sino que sobre todo descansa con Dios. Al contrario de lo que ocurre en el árabe, esta metáfora es especialmente productiva en nuestra lengua. En las demás lenguas (chino, kusaal y chopi) también se concibe la muerte como descanso, pero en sus expresiones no se menciona la divinidad.  MORIR ES DORMIR De nuevo, en español, esta metáfora da lugar a varias expresiones. La creencia que se esconde tras ellas es la misma que la comentada anteriormente. En realidad, podríamos considerar que se da una metonimia: EL EFECTO (descansar, sentirse descansado) POR LA CAUSA ( dormir). Encontramos así expresiones similares: (60) Dormir en Dios (61) Dormir en el Señor (62) Dormir en los brazos del Señor (63) Dormir en la paz del Señor (64) Dormir el sueño eterno De nuevo, podemos ver que se da una amalgama entre MORIR ES DESCANSAR y MORIR ES ESTAR CON DIOS en las expresiones (60), (61) y (62) . También aparece la metonimia EL EFECTO POR LA CAUSA (63) en la que la paz sería la consecuencia de estar con Dios. En el árabe estándar encontramos alguna expresión similar relativa a creencias del islam. Al igual que en el ejemplo anterior, podríamos considerar que LA PAZ de la que goza el difunto es en realidad consecuencia de haber podido entrar en la presencia de Alá (Mazen Galal, 2014): (65) yarqudu fii salaam Dormir en paz 36 Como ocurría en el apartado anterior, en el chino se dan expresiones que igualmente traslucen la creencia del budismo, confucionismo y taoísmo de que la muerte es descanso. No obstante, no se matiza especialmente dónde se duerme o con quién, como sí ocurre en las expresiones españolas. Aquí constan algunas de las unidades usadas (Zhou, 2018): (66) Dormir tranquilamente (67) Dormir para siempre (68) Dormir profundamente En el pueblo Kusaal, se da una expresión coherente tanto con las creencias cristianas como las tradicionales (Musah y Atibiri, 2020): (69) Win na maal teŋ ka o digin Dios le preparará un lugar para acostarse En esta expresión, vemos como realmente el más allá se conceptualiza como un lugar, un espacio en que las personas pueden descansar y que además es preparado por Dios mismo. Como ocurría cuando estudiábamos la metáfora anterior, parece ser que solo en las expresiones motivadas por el cristianismo se hace referencia a la divinidad. En la lengua kusaal, además, la divinidad toma incluso un papel activo. En ambas lenguas también se menciona el lugar en el que se duerme. No obstante, el español comparte con el árabe las referencias a la manera en la que se duerme: en paz. En cuanto al chino, como mencionamos anteriormente, no se referencia la divinidad o el lugar, sino la forma o la duración: tranquilamente, para siempre.  MORIR ES ESTAR EN UNA MORADA RELIGIOSA Esta metáfora es también significativa. Según las distintas creencias, la morada religiosa variará. Hemos incluido esta metáfora específica dentro de la más general MORIR ES UN ESTADO DEL ALMA porque en muchas de estas religiones el más allá no se considera como un lugar específico y físico. En español, con la influencia del cristianismo, surgen naturalmente las siguientes expresiones: (70) Estar en el cielo. (71) Estar en el Reino de los Cielos 37 (72) Estar en la gloria del Señor (73) Estar con Dios (74) Dios lo ha acogido en su Reino. (75) Dios se lo ha llevado. En la (71) y (74) la morada de Dios se conceptualiza como un reino en el que el rey es claramente Dios. Se trata de una metáfora que se amalgama a la anterior: LA MORADA DE DIOS ES UN REINO. En la (72) podemos considerar que se da una doble metonimia: LA ENTIDAD POR LA CARACTERÍSTICA SALIENTE (la gloria) y LA PERSONA QUE HABITA EN EL LUGAR POR EL LUGAR. En la (74) y (75) es importante recalcar la base metonímica: LA ACCIÓN (llevarse o acoger) POR EL RESULTADO (estar en la morada). En la (73), según Zhou (2018), encontramos la metonimia: LA CONDICIÓN (estar con Dios) POR EL RESULTADO (quedarse en su morada) . Como ya hemos señalado, en el islam, se considera más relevante el hecho de gozar de la presencia de Alá y sus bienes que el descanso de los sufrimientos. Por ello, esta metáfora motiva numerosas expresiones en árabe (Al-Kharabsheh, 2011; Mazen Galal, 2014): (76) naqlahu l-laahu ?ilaa daari karamatih 48 Alá lo ha elegido para mudarse a la casa de su honor (77) ?iSTafaahu l-laahu lijiwaarih Alá lo ha elegido para estar cerca de él (78) ?as؟adahu l-laahu bijiwarih Alá lo ha favorecido trayéndolo cerca de él. (79) naqalahu l-laahu ?ilaa daari riDwaanih wa maħalla γufraanih Alá lo trasladó al lugar donde habita su favor y a la morada de su perdón (80) Que Alá lo envuelva en su gran misericordia y lo sitúe en su amplio cielo Todas ellas ponen de manifiesto la agentividad de Alá y la relevancia que se le da a su actuación en el proceso. Él es el que elige, escoge, mueve incluso al difunto para que habite en su morada. Vemos que esta morada se conceptualiza en función de lo que el difunto recibirá de Alá, y que son también parte de su esencia: recibirá su favor, su perdón, su honor. Así, podemos decir que se amalgama esta metáfora con otras: LA MUERTE ES UN LUGAR MEJOR y MORIR ES UNA RECOMPENSA 49 . La expresión (76) y (79) está motivada por las metonimias LA 48 Según las transcripciones del árabe estándar de Mazen Galal (2014). 49 En árabe también observamos otra metáfora relacionada con esta: MORIR ES PAGAR UNA DEUDA. Encontramos las siguientes expresiones: qaDaa naħbah (ya ha pagado su deuda) o ramaahu l-laahu bidaynih (su deuda ha vencido según el decreto de Alá). Se basa además en la metáfora: LOS ACONTECIMIENTOS SON ACCIONES. 38 CARACTERÍSTICA SALIENTE DE LA ENTIDAD (el perdón, el honor) POR LA ENTIDAD (Dios) , EL EFECTO (recibir el perdón) POR LA CAUSA (morar en la casa de Alá). En la (77) y (78) se da la misma metonimia que analizábamos anteriormente: LA CONDICIÓN POR EL RESULTADO. En el chino, sin embargo, observamos que esta metáfora no surge a menudo. Encontramos solo una expresión, que nace del budismo y del taoísmo religioso: (81) Ver al rey del infierno Ya mencionamos anteriormente que en china existe la creencia en un rey que gobierna el infierno, aquel lugar a donde el alma se dirige para que se juzgue su karma acumulado. Se trata de una metonimia ( CONDICIÓN POR EL RESULTADO): ver al rey del infierno es condición para estar en su morada. Algunas de estas expresiones, sobre todo las que resaltan el encuentro con la divinidad, están también motivadas por la metáfora: MORIR ES REUNIRSE . Una vez expuestas estas expresiones, vemos que esta metáfora es especialmente productiva en el español y el árabe. En ambas lenguas se enfatiza la cercanía con la divinidad y las gracias que se recibirá. Este último aspecto se subraya sobre todo en las expresiones en árabe, expresiones en las que la agentividad de Alá también queda patente. Por otro lado, parece que en chino no se enfatiza esta cercanía de la divinidad y el permanecer con ella. 3.1.3. MORIR ES RENDIRSE Esta metáfora motiva expresiones lingüísticas tanto en español como en árabe, pero de manera un tanto diferente. Es español observamos las siguientes expresiones: (82) Entregar el alma a Dios (83) Encomendar su alma a Dios (84) Dar su alma a Dios Estas se sustentan en la creencia del cristianismo de que el alma es inmortal. Por tanto, al morir el cuerpo se corrompe y la persona entrega su alma a Dios. El cuerpo resucita en una etapa posterior en el juicio final (Zhou, 2018). En estas expresiones encontramos la base metonímica de UNA PARTE DEL EVENTO (entregar el alma) POR EL EVENTO (morir). 39 En el árabe estándar encontramos otras unidades léxicas motivadas por la misma metáfora. No obstante, se basan en una creencia del islam diferente. Estas son algunas (Mazen Galal, 2020): (85) ?aslama r - raw ħa ?ilaa baari?ihaa 50 R i ndió su alma a su creador (86) ?istaslama liqaDaa?i l - laah Se r i ndió al destino de Alá La idea de que existe un momento en la que la persona ha de dejarse vencer por Alá o se somete a sus designios está más presente en esta religión que, como se habrá podido deducir por las metáforas anteriormente estudiadas, se apoya en una visión fatalista. Podríamos relacionar estas ideas con la metáfora LA VIDA ESPIRITUAL ES UNA GUERRA . Esto puede ser un punto en común entre el cristianismo y el islam. Observamos cómo se suele dar cierto antagonismo entre la voluntad del creyente y la voluntad de la divinidad. Cuando el creyente se rinde a la divinidad y a sus designios, este encuentra paz como resultado de ese fin de la guerra. 3.1.4. MORIR ES SER LLAMADO Esta metáfora motiva expresiones en español, en árabe y en gĩkũyũ, ya que se basa en una creencia común mencionada en el punto anterior: Dios, que crea el alma, tiene autoridad para retirarla cuando considere, según su voluntad. En español, encontramos estas unidades lingüísticas: (87) Dios llama a alguien. (88) Ser llamado a la casa del Padre. (89) Ser llamado a la gloria de Dios. Estas expresiones son coherentes con las ideas del cristianismo y además retoman algunos fenómenos metonímicos y metafóricos anteriormente expuestos, como en las locuciones la casa del Padre y la gloria de Dios. En los casos anteriores, observamos que se indica el lugar. Este aspecto no se explicita en las expresiones que encontramos en el árabe estándar. Simplemente destacan el mandato y la llamada de Alá, relevantes en el islam (Mazen Galal, 2014): 50 Según la transcripción del árabe estándar realizada por Mazen Galal (2020). 40 (90) du؟iya fa?jaaba Ha sido convocado y ha respondido la llamada (91) labba nidaa?a rabbih Ha respondido la llamada de su Señor En el pueblo Gĩkũyũ, en Kenya, en el que las creencias cristianas se han enraizado mucho, encontramos también esta metáfora. Aunque como ocurre en el árabe, no se especifica a dónde son llamados (Gathigia, 2017): (92) Kũhenerio Dios le hace señas a alguien. (93) Gw ĩtwo Ser llamado. Tras todas estas oraciones creemos que se encuentra la base metonímica: LA CAUSA POR EL EFECTO. Para los que se adhieren con más o menos fuerza a estas creencias, la muerte es el efecto producido por la llamada de un agente externo. Observamos de nuevo que en el español se suele precisar más bien el lugar al que la persona es llamada, mientras que en el árabe o en el gĩkũyũ se subraya únicamente la acción de Dios o Alá y la respuesta de la persona, sobre todo en el caso del árabe. 3.1.5. MORIR ES VIVIR Es reseñable la contradicción que alberga esta metáfora. No obstante, es especialmente usada en el español y, con menos frecuencia, en árabe. El corazón del cristianismo es precisamente la resurrección, la vida eterna. De hecho, esta forma de vida es considerada plena. Por ello, encontramos en el español, influenciado por estas creencias, numerosas expresiones motivadas por la metáfora expuesta 51 : (94) Vivir con Dios (95) Vivir en Cristo (96) Vivir en el Señor En este caso, las (95) y (96) podrían considerarse motivadas por la metáfora CRISTO ES UN RECIPIENTE o EL SEÑOR ES UN RECIPIENTE. Otra posibilidad sería considerar que se da la relación metonímica ya mencionada: LA PERSONA POR EL LUGAR EN EL QUE HABITA LA MISMA . 51 Aun no estando motivada por creencias cristianas relacionadas con la resurrección, es lícito mencionar que encontramos esta metáfora en la expresión vivir en el recuerdo, siendo esta quizá una versión más aséptica. 41 En el árabe, basada en las creencias del islam, encontramos la expresión (27), Alá lo levantó hacia él, ya expuesta cuando analizábamos la metáfora MORIR ES SUBIR . Levantar a alguien en inglés, to raise, tal y como aparece en la traducción del árabe en el artículo original, significa tanto levantar como resucitar, ya que se da a su vez la metáfora LEVANTAR ES RESUCITAR (Mazen Galal, 2014). 3.2. Aplicación para la clase de ELE A partir del análisis lingüístico que hemos realizado, se puede notar que las creencias religiosas determinan qué dimensiones del concepto se perfilan y cuáles no. Esto se debe a que el concepto en sí es complejo. Aunque hay cierta disparidad de metáforas y metonimias en las distintas lenguas a la hora de conceptualizar esta realidad, hemos podido encontrar también cierta similitud que puede facilitar la translación. La manera en que una persona conceptualiza una experiencia está determinada por su L1 (Sharifian, 2017) y, por lo tanto, por sus creencias más profundas. Por ello, es predecible que el estudiante de ELE intente trasladar estas conceptualizaciones culturales y religiosas al comunicarse en español mediante la traducción literal de metáforas y metonimias de su L1 al español. A veces, esta transferencia puede resultar en éxito comunicativo; pero también cabe la posibilidad de que surjan malentendidos interculturales y/o interreligiosos. En el caso de hablar de la muerte de un ser querido, al evitar el aprendiente el uso de la palabra morir y recurrir a la traducción literal de una metáfora de su L1, puede darse por parte de la persona destinaria una reacción inapropiada que dañe sensiblemente al aprendiente. En los siguientes subapartados proponemos tres tablas según las lenguas estudiadas en las que se recogen todas las metáforas. No todas las metáforas aparecen en todas las lenguas; por ello, hemos seleccionado y propuesto equivalentes para aquellas más frecuentes, dejando en blanco las que no son productivas o las que no tienen un equivalente adecuado. De esta forma, recogeremos (a) los aspectos enfatizados en cada religión estudiada anteriormente y (b) posibles expresiones equivalentes en español que el profesor puede proponer a su alumno. De esta manera, el aprendiente, aun siendo de un nivel inicial, podrá utilizar una expresión en español que se adapte a su marco cultural y religioso, pero que también pueda entenderse fácilmente por un posible interlocutor español con una óptica más bien cristiana católica. En niveles más avanzados, se les podrá indicar aquellas unidades fraseológicas utilizadas con mayor frecuencia, prestando atención también sus distintos matices. No obstante, como ya se ha dicho, este no es el objeto de nuestro estudio. Se trata de ofrecer a los alumnos con un nivel 48 capaz de dar el pésame, saber cómo comunicar una desgracia, consolar a un amigo, transmitir tranquilidad a la persona afectada, etc. 49 Referencias bibliográficas Las citas de las obras redactadas en inglés son de elaboración propia. Hemos incorporado la cita original cuando se ha considerado especialmente relevante o de interés. Aquí constan las obras consultadas: Al-Kharabsheh, A. (2011). 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