Pasillo nuevo entre Muley-Abbas y el Emperador de Marruecos
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Emp. Africanos taiérosos iníenoibtes como ñeros salid al campo deMárlé, arda en guerra el universos haciendo ver alcristiano que sois’^gno de respeto. Veogan-pues en hora buena’ áeonqniítar éste reino: sabrá de los marroquíes ádonde llega el esfuerzo. Mas ya se habrá arrepentido yhabrá mudado de intento al ver aSierra Bullones qae compile con el Cielo, yá mis valientes soldados tan bravos como soberbios. Venid, venid ignorantes conoceréis por muy cierto’ que Marruecos necesita Yá ló contareis vosotros': .de otro modo muy diverso,' 8! qnedais para contarlo uno vivo en cada ciento; Oigo, pasosi ¿quien ha W. Es Máley-Abbas lü siervi^^ Emp. En mucho cuidado eslfflia‘ • cercado dé mirrecelos:' ¿murieron ya lósinfámes?' matastes los Nazarenos que tuvieron lá osadía =’ dé alborotará mi? réino?' han quedádo escarmentados,- saben ya tiene Marruecos soldados que lé defiendan yque son hombres dé arresto?' H. Señor^^ si me dais licencia con la sumisión que debo ’ referiré francamente varios acontecimientos'
de las Lalallss ysccicccs yresultados funestos^ ' que ba tenido nuestra Irep?, })ero gran Señor, fe-ruego no le acalores yoigas todo mi razonamiento. Emp. Concedo cuanto me pi les. Láblamesin ser molesto. ü/. Ya sabes que per la orden de tu real mandaroierao me coloqué ála cabeza de tu formidable ejercito; todos me siguen valientes yen los embistes primeros peleaban con fervor, atacaban con denuedo todos juntos á'la vez; - pero Señor, me^ estremezco . al considerar tos dias terribles de sangre yfu ’go, ' perdimos ;la acción primera la segfdnda fué lo \^ igual pasó la tercera, préstame hasta el .fin^sUeftcio -V- Setradí®- - 'ymudé mi acampaménltf'^ — ala sierra de Bullones, hicimos grandes esfuerzos pero tauíbién lar ioaifiriiri o ’ Emp. Dé ira estoy qtie reviento, ¿conque bán tomado la sier-^a? ¿pues por ventura el terréno no ésterbabá álD$ infames yprolégia áfos ntfefstroí? : Señor.són tan aitdUiosos tan hábiles ytan diestros, :. 'i quesicojieran las nubes ganarian'hasta el -Cielo, ; pues que dd terreno habíais. - es aseguro yesicierló ; qué nos La favorecido ' con sus muchos parapetos. : igue sino DO’ fiay un soldado en las filas de MSírueoos, núes han llegado ácobrar tal valor los Nazarenos; como temor nuéstro's rnórós pues en díéléndole áellos. echan lodos átemblar cuando no salen huyendo. Biiip. No-puedo oir con paciencia tan cobardes peasamienlos. ¿Mis arioasáalropelladas ymis valientes dispersos! sierra Bullones ganada donde mi esperanza tengo, imposible me parece bjjber subiJo ios perros los punios que nrie dices! M. Señor, no ha parado en eso, no tengáis duda que son muy ladinos ydispierlos, tienen mucha disciplina, ásus gefes muy atentos, obedientes álos mandos ysobré; todo guerreros; ^-saben de todos oficios que los mas son ingenieros, por los ásperos peñones por Ies bosques mas intenses, abren brechas^ caminos j>ero todo en un momento _ yeqioean ios cañones aunque sea'aliáén eVCbíli;;’ al toque de sus cornetas ¡de considerarlo tiemblo! hacen lasoperáeioaea, -' atacan con tanto arreglO}' - que no lemeu al peligro. €isoldado Nazareno ; pierde mil veces la vida ;, ’ yno abandona su puesto; los nuestros por ebcofitparki, / que avanzan.mucho es cicrio, eu grupos muy apiñados ysin cautela en el riesgo, , que para perder un hoiabr% el enemigo, de heebo ,;i perdemos nosotros mil; .¿i que solamente por eso ,f. i cíespues de una acciou lérgib.ie perdimos los Castillejos, : Ja Aduana, rio Martin, la altura de Cabo Negro, allí les hicimos frenlej ei combate fué tremendo
T parecí pere laffil los morosi abandotosro^í»^ dejando á nuestra^ Tient^^ tan escarmenlfc^ que ni en TeLuaa' qüisT' esperar los Españoles - ', donde sín ímpedimeDlo del pueblo se apoderaron, yuna vez eslandcT'^eBtrq e no hay mediopara que salgan, gran.Señor, :y te . 'aconsejo qué SI yieras la Ciudad de lasuerte ^que la -han puesto, le debías álégrar en vez .de tenerle tedio; .le han hecho calles ypíoz is con tanto primor yaseo^ que püreq|}.uaa delicia <fel Eáqn dnas piolbrésco. £aí. Jufaine, le regocijas ^í;JdedarBie tanto tormento, "tu traidor que has dudo íug» ile mis valieqlqs' guerreros? ¿Suánlas yece^ han querido las nációñés yIñs reinos «onquistar estos dominios ynunca le. c»usiguíerün? - Mas juré.^or el Dios grande que té he,;de' cortar el pueilo; reüral8,^a Ja mazmorra que ttíé'véy áarmar ligero , yáconv!9qar-mi& vasallps: yverás en.' ppco tiempo ¡i si recohro jfi dganúdo, del villano,Kazareño, . -• de ese coharde ardidoso que te impone tanto miedo: , quítate de mi presencia haz lo que .le digo presto. Espero.,.. Muiéy.... espera.... dalos positivos tengo por el rey de^,ingiaierFa, que eí espa&l es perverso tirano con el vencido, pero en actáon poco diestro en viendo sangro muy débil • yhombre de poco esfiíej^o. M. Aunque contra iñl lo digo .señor le juro yproinetq,. que en lodo el mundpnqliay ejército mas guerérro, ni mejor disciplinado . al contrario de los núestrósi ' avanzo con diez nail hombres, mas en los tiros primeros se dispersan, yme hallo unos tres ócuatro cientos; el español no es asi, tiene obediencia yrespeto, yen viéndose precisados • forman un cuadro,tan recto, lo mismo que si formaraa, una muralla de acero; ocultan la artillería -bien colocada en el centro, 'donle esperan nueslrchqmbisle ímuy sosegados yquietos^ yal desplegarse, el cañón jcon su morlííéco fuego , rnáta mas morqs qup*rei]a -•«RCubre ese mar soberbio; yfinalmente, te digo, que si va todo M^rpeeos, morirá, no hay que dúdaflo ymira que teaconsejo qué si no cesa la guerra sÉ pierde tu vailo imperio. El español es valiente, . gecon el vencido alentó, muy cariñoso yamable, muy generoso ymuy.* bueno.; dtgánlo nuestros heridos , qiie por el buen Iratamienlo • los alaban ybendicen . ^drqüe sén dignos deaprecioi Emp. ¡So sé que partido abrace,, estoy loco i j/. Asi lo.creo, pero escucha mi dktámea yte diré lo que pienso: caañdo vi álos cristianos decididos yresueltos átomar áTánger, quise .Vr -
Talermc de otro protesto que fué pedir una tregua ^ cosaque me concedieron; fortifiiidé bien la plaza, arengué bien álos nuestros yles dimos una acción: que filé el ataque mas recio, confiados en ganar les causamos muchos muertos, yen la parle de nosotros, con que pena lo refiero, muy pocos quedaron vivo» yno quedaron que huyeron: perdida toda esperanza viendo tan cercano el riesgo, Tánger lo vi vencido como perdido el Imperio, Señor, abracé el partido de pedir un Parlamento, j,el general español átté ib éoircede al momento: me pre^nté j» en persona ypor Alá le prometo: ^que átoda costa haya par éoiffepafOá 7cfrit Marrüec^j^ al óir mi petición Ila concede muy atento, bástelo ser español genereso, que áno serlo el gran Mequinez, tu eofto, fuera de España poir ciertos,. Me -pidió las eondiéiones, que le otorgué sin receloj, pero, la mas importante, ^ BO le borrerice el saberlo, 'son eualrocientos millones ^ contados en tóiéá, dinero: yo se los be' prometido, el armisltcio está hecho, que sé pagarán áplazo, ycuando se dé el posirero, Teluan vuelve ánosotros yentretanto será de ellos. Jmp. Que esto que ámi me no sé lo que’ estoy oyendo,! que borron para mi nombrel auerte piierb lundo lí^llene. Señor eflriendo, que K^arabra no sirve si no daj consentimientó; mas mira bien lo que haces, que si el lagles embustero, le dijo diversas cosas, fue por encender el fuego, lo que te digo es muy justo, no desprecies mi consejo: cese ya la rooriandad, mira Señor por tus pueblos, que los reyes en la tierra son regidos por el Cielo: si Marruecos ha vencido otras victorias, es cierto que al español le protejo el Dios grande, no hay remedio. Hazte amigo de la España civilizarás tu reino, ytendrás machas 'ívsntsjas de ilustración ycomercio, yfinalmente serás feliz en lo venidefó. Emp. Ya roe tienes decidido con tu prudente consejo; anda;i;onfirma la Paz todo mi poder te entrego, con España quierb paz, paz eternamente quiero; abomino SInglaterra sus tramas^ ysus enredes: áEspaña sé le concede cuanto pida de mi reino, yluego que me reponga yhaya pasado algún tiempo íe declararé la guerra al Ingles, que tuvoingénio de oponerme con España por sacar partido de ello. CARMONA—1860. hnp. de «Moreno, callé de Madte de Bíob.