327 EL “FENÓMENO” ROBERTA CLOSE O EL CUERPO TRANS (TRAVESTI, TRANSEXUAL) EN LA ERA DE LA FARMACOPORNOGRAFÍA (BRASIL). Elias Ferreira Veras 19 Programa de Pós-Graduação em História Cultural Universidade Federal de Santa Catarina (UFSC) [email protected] Resumen: en mayo de 1984 Roberta Close fue fotografiada para la revista Playboy. Las fotos de una travesti desnuda en una revista masculina de circulación nacional causo una verdadera conmoción erótica en el país. Qué discursos sobre identidad, cuerpo, sexo y género fueron accionados, deificados o perturbados a partir de esa repercusión del “fenómeno” Roberta Close? Travestis, medios de comunicación, hormonas e vaginas construidas apuntan para la entrada en Brasil de la era de la farmacopornografia, al mismo tiempo en que el país ensayaba su retorno a la democracia? En esta comunicación, se parte del “mito Roberta Close”, o mejor, de los discursos que circularon en la revista Playboy y en los periódicos O povo y Diário do Nordeste, estos últimos editados en Fortaleza (CE), para problematizar el lugar del cuerpo trans y la construcción de nuevas subjetividades en la alborada de la Nueva República. Palabras claves: Roberta Close, cuerpo trans, era farmacopornográfica 1. El "fenómeno" Roberta Close. Imagen 01. Playboy, 1984. Subitamente, un fenómeno se apodera de Brasil. Ella está en todas las conversaciones, domina todos los comentários. En las portadas de las revistas, en las pantallas de televisión, en los periódicos, en las mentes y en las bocas. En la boca del pueblo, principalmente. De repente, el mayor y más deseado objeto libidinal nacional, la sensación verde-amarilla, es nada más y nada menos, que un hombre. ¿Ave, Roberta Close, cambio la cabeza del hombre brasileño o la mujer brasileña perdió su tradicional elegancia y veneno? (Diário do Nordeste, 8 de julio de 1984:4) 19 Estudiante del doctorado en historia cultural de la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC), bajo la orientación de las profesoras Roselane Neckel y Joana Maria Pedro. Becario CAPES. Email:
[email protected].
328 Un nuevo personaje acababa de hacer su aparición en el paisaje imaginario de Brasil militar que agonizaba y en el que ocuparía después un lugar privilegiado: era Roberta Close, travesti “superfemenina” y “hormonizada” (RITO, 1998:108) que asumía una visibilidad inédita en el país en la década de 1980. Gracias a su presencia en revistas y periódicos, de su participación en programas de televisión y de sus visitas a algunas ciudades brasileñas, la modelo se transformaba en un personaje público. En mayo de 1984, Roberta Close fue fotografiada desnuda para la revista Playboy, siendo considerada responsable por haber agotado en tres días todas las revistas de aquella edición (TREVISAN, 2011:310). Las fotos de una transexual desnuda en una publicación masculina de circulación nacional causaron una “conmoción erótica” en la nación. Roberta, con 20 años de edad, abría su artículo en Playboy exhibiendo una mirada enigmática y una sonrisa de Monalisa que sugería misterio y romanticismo. En la siguiente fotografía se aprecia tendida sobre una silla, usando apenas unos tacones plateados: femme fatale. En la última imagen, que invade toda la página, La Close está de pie, con los brazos abiertos y las piernas cruzadas. En el espacio ausente del pene, guardado entre las piernas, se diseña una vagina. Imagen 2 y 3, Playboy, 1984. Los periodistas de la revista Playboy, Pedro Cavalcante e Ivo Cardozo registraron, en el contexto que acompaña el artículo, la sensación que la modelo despertaba: “Pocas personas provocan una curiosidad tan intensa como Roberta Close, que siendo como es, robó el lugar de las mujeres más guapas en el último carnaval y tiene completamente confundida la cabeza de muchos hombres en este país” (PLAYBOY, 1984:88). Por su parte, el analista Eduardo Mascarenhas, afirmaba: “Roberta es simplemente, un hito en la historia social del país. Es la primera persona así que transmite un sentimiento de sensualidad y ternura y no el clima habitual de agresividad y odio, por lo que es diferente” (Idem). El clima habitual de odio al cual se refería Mascarenhas estaba orientado, sobre todo, a las travestis que pertenecían a las clases populares, asociadas a la prostitución, o a aquellas consideradas “escandalosas”. Mientras estás despertaban odio, Roberta Close, presentada por Playboy como “muchacha fina”, “educada”, “extremadamente gentil”, “delicada”, de “actitud recatada”, despertaba ternura por parecer una “mujer de verdad”,
329 o mejor, por presentar, como aparece en el discurso de la revista, una “perfección en la ambigüedad”. Aun así, un “pequeño detalle”, era recordado por Playboy como explicación de que Roberta hubiese llegado hasta el “punto a donde llegó”: en su documento de identificación personal, su nombre era Luiz Roberto Gambine Moreira. El “pequeño detalle”, que mantenía el parentesco de La Close con travestis que ocupaban otro tipo de publicación – la sección policíaca de los periódicos-, no fue olvidado por Playboy. Tampoco los medios lo olvidarían al referirse a la modelo, a pesar de los elogios acerca de su feminidad. Ese discurso de fascinación, cimentado en un determinado ideal de belleza femenina y construido en oposición al estereotipo del “travesti marginal”, estuvo acompañado por discursos estigmatizantes. En ese sentido, sería un engaño pensar que las travestis y transexuales que se aproximaban a la representación de la “mujer de verdad” y aun aquellas que construían un “nuevo sexo”, como hizo Roberta Close, fuesen aceptadas en la heteronormatividad (BUTLER, 2008). La marca del estigma (GOFFMAN, 2012) denunciada por la ambigüedad del cuerpo, parece continuar confiriéndoles sentido y significados aun después de construir “otro” sexo, que inicialmente, debería incluirlas en la categoría “mujer”. La revelación del nombre masculino de Close y las informaciones sobre el tamaño de su pie, presentes en algunos reportajes sobre la modelo, incluso en la canción Close de Erasmo Carlos y de Roberto Carlos, cuyo video clip fue exhibido en el programa Fantástico de la TV Globo, son detalles que ponen en sospecha su feminidad. Una década después de su primera aparición en los medios de comunicación, la modelo sorprendería nuevamente. La edición de marzo de 1990 de Playboy anunciaba “el nuevo cuerpo de Roberta Close”. En el reportaje se leía: “Terminó con un esperado happy end el enigma que hace seis años fascinaba a millones de fans, el mito de Roberta Close se transformó en una mujer. Y ahora, por primera vez, ella revela para el lector de Playboy su nueva y gloriosa intimidad” (PLAYBOY, 1990:110). Imagen 4, Playboy, 1990. En esa oportunidad, Roberta invadía las páginas de la revista - las piernas ya no estaban cruzadassin la compañía de especialistas analizándola y sin el término “transexual” o “travesti” definiéndola. La modelo exhibía su “nueva y gloriosa intimidad” construida
330 nueve meses antes en Londres, que le posibilitó, de acuerdo con el discurso de la revista, un lugar en la inteligibilidad del género. De acuerdo con la revista: “Roberta Close, se transformó en una mujer”, o sea, dejaba de ser un “enigma” para convertirse en sujeto. Objetivo de análisis “especialistas” de médicos, psiquiatras y psicoanalistas que no dejaban de marcar las diferencias entre la modelo y otras travestis, el “mito” Close era evocado en las situaciones más inusitadas, contribuyendo también para que la homosexualidad, la transexualidad y el sujeto travesti asumiesen una visibilidad inédita en Brasil. Al mismo tiempo en que producían nuevos discursos sobre el cuerpo, el “fenómeno” Roberta Close, -como fue conocido en la prensa después de la repercusión del reportaje de la modelo en Playboyactualizaba el discurso médico que torna la sexualidad en definidora del sujeto, ecos de la ciencia sexual (FOUCAULT, 2009; NECKEL, 2004) en la sociedad farmacopornográfica (PRECIADO, 2008). Este discurso estaba asociado al discurso criminalizante relacionado, principalmente, con aquellos sujetos que transitan entre los géneros pertenecientes a las camadas más populares. Tales discursos, que mantenían un parentesco con la producción médico-jurídica de patologización y de criminalización de las experiencias homosexuales, presentes en Brasil, desde los años de 1930 (GREEN, 2000; FIGARI, 2007; TREVISAN, 2011), no estaban o no están limitados a los estantes polvorientos de las bibliotecas de los cursos de Medicinas o de Psiquiatría, Psicología y Psicoanálisis. Estos discursos formaban y todavía forman palimpsestos que cimentados en los discursos de los medios de comunicación describen un sujeto travesti público mediatizado, de la misma manera en que constituyen las narrativas de los propios sujetos. 2.La repercusión del “fenómeno” Roberta Close en la prensa de Fortaleza. A partir de julio de 1984, Roberta Close fue noticia constante en las páginas de los periódicos de Fortaleza. Acontecimiento discursivo que llevó a la columnista Regina Marshall a denominar aquellos años como la “Generación Roberta Close”. La periodista, que firmaba la columna social publicada los domingos en el periódico O Povo, produjo un discurso conservador acerca de la visibilidad que los homosexuales asumían en los primeros años de 1980. En una de sus columnas, titulada “Generación Roberta Close”, Regina Marshall manifestaba el temor sobre la visibilidad de aquellos que estaban tornándose, en su opinión, la “gran mayoría”, es decir, transformistas, “asumidos”, y “otros del mismo ramo”. La periodista afirmaba que, a diferencia de algunos años atrás, cuando “el tercer sexo era incluido en un cúmulo de tabús y prejuicios, comentado por debajo de los paños, todavía causaba impacto y chocaba hasta a los más “avanzaditos”, la “generación Roberta Close” estaba “a todo vapor”, “proliferación vergonzosa de maricas, que antes estaba restringida a las profesiones de peluqueros, costureros y maquiladores, se apoderó de todos los sectores de la sociedad, invadiendo teatros, cines, novelas, comerciales de televisión, llegando hasta lo más alto de la sociedad y al pleno legislativo” (O Povo, 3 de junio de 1984:8). Ese discurso de reprobación manifestado en la columna firmada por Marshall fácilmente considerado homofóbico hoy en día, contrastaba con el discurso de fascinación, admiración y curiosidad que el “enigma” Close despertaba.
331 El periódico Diário do Nordeste reservó una edición de la sección Cultura a Roberta. En este número titulado “¿quién tiene miedo de Roberta Close?, traía en la portada una imagen de la modelo “cortada” por el medio. Dos psicoanalistas, una escritora y un escritor escribieron sobre el fenómeno público que Roberta había generado. Imagen 5, Periódico Diario do Nordeste, julio 1984. El psiquiatra Airton Monte argumentaba: “Ahora, Roberta puede ser blanco de muchas reacciones: miedo, espanto, admiración, deseo. Nunca de risa o de asco. Cosa inédita en un país que todavía es el paraíso de los machos y la fortaleza del machismo” Nuevamente, lo inédito atribuido a La Close era construido en oposición a la representación del sujeto travesti común en la sociedad: si Mascarenhas argumentaba en Playboy que la modelo no despertaba “odio” y “agresividad”, permitiendo la suposición de que, antes de ella, las travestis despertaban solo odio y agresividad, Monte pensaba que La Close no era motivo de risas o de asco, lo que indica que la risa y el asco eran reacciones comunes asociadas a las travestis antes de Roberta. Monte aprovecha las discusiones en relación de La Close para evocar el problema de la homosexalidad. El médico cuestionaba: ¿Qué se quiere decir exactamente cuando hablamos de homosexualidad? ¿Una perturbación mental o una forma de comportamiento? ¿Es consciente o inconsciente? ¿Un aspecto ontogénico universal del comportamiento humano o una forma específica de psicopatología? ¿El resultado de conflictos familiares individuales o el reflejo de factores socioculturales más amplios? ¿Es enfermedad o desfachatez? ¿Es culpa de Ney Matogrosso? ¿O de Zé Tatá? (Diário do Nordeste, 8 de julio de 1984:4) En un contexto que mezclaba psicoanálisis con personajes gays reconocidos en aquel momento en los medios de comunicación, como Ney Matogrosso e Clodovil, Monte rompía con la seriedad del saber médico y sobre todo, con el discurso patologizante que marcaba la experiencia homosexual. El médico definía el homosexual como “aquel individuo motivado, cuando adulto, por una definida atracción erótica preferencial por personas del mismo sexo y que, de un modo general, se entrega a relaciones declaradas con ese tipo de personas”. Sobre Close afirmaba: “es cierto que se puede definir, superficialmente, el individuo Roberta Close como homosexual. ¿Podremos también
332 definirlo como enfermo? ¿Sería la homosexualidad una enfermedad?, y si es así, ¿se contagia?, ¿es contagiosa como el SIDA? Monte recurre a Sigmund Freud para legitimar su argumento de que la homosexualidad no es una enfermedad. Al hablar de su experiencia como analista, el autor ponía a la orden del día la patologización de la experiencia homosexual, al mismo tiempo en que realizaba una crítica al imperativo heterosexual. De acuerdo con Monte, nuestra cultura incentiva la heterosexualidad de “todas las maneras posibles, sintiéndose de ese modo, amenazada por el homosexual (¿Quién tiene miedo de Roberta Close?) Al final, “de la misma forma que el subversivo político amenaza ocultar las bases de un régimen, el homosexual sopesa el valor de la heterosexualidad. Tal simbolismo explica la actitud represiva de la sociedad con el homosexual”, afirma el médico. La instigadora interpretación de Monte rompía, de cierto modo, con la patologización de las experiencias homosexuales, al recordar, incluso, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya no consideraba la homosexualidad una enfermedad física o mental”. Rompía aun con el discurso de la iglesia católica, que consideraba la homosexualidad “antinatural”. En el mismo número especial sobre Roberta Close, el periodista y escritor Gilmar de Carvalho argumentaba: Un trazo interesante de la personalidad de ella es la tranquilidad, y no tener la necesidad de agredir para sobrevivir. Es como si el ego de Roberta estuviese protegido lo suficiente para no necesitar exponerse a los gritos, para no precisar de humillarse, de la mueca, de la caricatura. Parece que cuanto más reprimida más escrachada el marica. Es así que ella se impone. Roberta Close no. Ella hasta pide disculpas por ser tan exuberante. Está lejos del marica estereotipado, histriónico, gangoso, queriendo ser mujer. Roberta Close es mujer, hasta probar lo contrario. Nuestra dualidad y nuestra síntesis. Es como si nuestro mito hiciera más obsoleta y anacrónica la dualidad hombre-mujer, esta dualidad que nos persigue. Roberta Close es gente, es persona. Todo lo demás es pequeño y antiguo. Hombre y mujer, más que actitudes son rótulos. (…) Roberta Close al hacer el género discreto, aparentemente se encuadra en formas de comportamiento típico. Pero la ruptura es mayor, la contestación es más fuerte, porque es menos carnavalizada (Diário do Nordeste, 8 de julio de 1984) Gilmar de Carvalho, de modo perspicaz, afirmaba que Roberta Close era también el lugar de profanación que hacía de las experiencias trans potencialidades políticas. En una especie de diálogo imposible con Judith Butlerfilósofa americana que teorizaría años más tarde la desconstrucción de los géneros, tomado como ejemplo paradigmático el performance Drag Queen y travesti-, Carvalho argumentaba que La Close ponía en duda el carácter construido de los géneros, al revelar que “hombre” y “mujer” no son más que montajes. Judith Butler, por su parte, afirmaría que las identidades son conceptos establecidos en el interior de un sistema de heterosexualidad compulsiva, siendo efecto de prácticas discursivas reguladoras, construidas a partir de la coherencia entre sexo, género, práctica sexual y deseo. En ese sentido, los sujetos experimentan esas identidades de modo contingente y plural. Según la filósofa, ciertos tipos de identidades de género
333 “crean oportunidades críticas al exponer los límites y los objetivos reguladores de ese campo de inteligibilidad y en consecuencia al diseminar, en los propios términos de esa matriz de inteligibilidad, matrices rivales y subversivas de desorden de género” (BUTLER, 2008:39) 3. La Close y la sociedad farmacopornográfica Pienso que la curiosidad de los medios de comunicación nacionales en relación con Roberta Close y su repercusión en los periódicos de Fortaleza representa el comienzo de una nueva época. No más, o apenas, “la época de la cuchilla de afeitar y las pelucas”, sino el “tiempo de la ciencia”, de la “introducción” de las hormonas y de la silicona, como muestra la revista Playboy. Travestis, medios de comunicación, hormonas y vaginas construidas y reveladas apuntan para la era de la farmacopornografía en Brasil, al mismo tiempo en que el país ensayaba su retorno a la democracia. De acuerdo con la filósofa Beatriz Preciado, los años de 1970 aparecen como el momento de crisis del modo de producción y consumo fordista y de la emergencia de las industrias bioquímicas, electrónicas, informativas y de comunicación como nuevos soportes industriales del capitalismo, que apuntan para un nuevo tipo de gobernabilidad de los vivos. En los países europeos ese momento emerge de las ruinas de la Segunda Guerra Mundial, mientras que en Brasil el periodo de la dictadura militar, que coincide con la expansión de los medios de comunicación impresos y electrónicos, parece ser el contexto. En Brasil, la era de la farmacopornografía estuvo marcada: por los efectos del movimiento feminista que cuestionó los “papeles tradicionales” asociados a lo masculino y lo femenino; por el declive de la dictadura militar y de la censura intensificada durante aquel régimen; por la mayor circulación en los medios de comunicación (televisión, radio, periódicos) del discurso sobre las homosexualidades y las travestilidades; por la apropiación, por parte de algunos sujetos, de las hormonas y la silicona que posibilitaron otra forma de feminización del cuerpo, antes restricta al uso de ropas, pelucas, maquillaje y otros accesorios relacionados al universo femenino; por el surgimiento de grupos y asociaciones de homosexuales con el advenimiento del SIDA. En Fortaleza, ese momento coincide con la expansión de las prácticas y de los territorios transhomoeróticos: surgimiento del grupo teatral Metamorfose (1980-1982), compuesto por actores travestis y transformistas; la apertura de las primeras discotecas direccionadas al público gay, siendo la discoteca Casa Blanca (1982), conocida por los shows de transformistas y de travestis; creación del concurso Miss Gay Ceará (1983), cuya primera edición sucedió en el teatro José de Alencar, donde también se presentó el grupo Metamorfose y las travestis de Rogéria (1982; 1983), Roberta Close (1987) y Jane Di Castro (1985); tentativas de organización de los primeros grupos organizados de homosexuales (1986), creación del Grupo de Resistencia Asa Branca – GRAB (1989) que todavía hoy actúa combatiendo el prejuicio y la discriminación. La “Generación Roberta Close” se configura como el punto de inflexión de la visibilidad del sujeto travesti público mediatizado, que extrapola el espacio privado de las fiestas entre amigos-amigas; semipúblicos de los concursos de disfraces y presentaciones teatrales; público-temporal de la conmemoración del carnaval; y los “guetos” marginalizados. Desplazamiento territorial y desterritorialización subjetiva productoras de un nuevo sujeto social, marcado por los discursos de fascinación y de abyección.
334 4.Bibliografía BUTLER, J. (2008), Problemas de Gênero: Feminismo e subversão da identidade. Rio de Janeiro, Civilização Brasileira. FIGARI, C. (2009), @s “outr@s” cariocas: interpelações, experiências e identidades homoeróticas no Rio de Janeiro. Séculos XVII ao XX. Belo Horizonte, UFMG. 2007. FOUCAULT, M. (2007), História da sexualidade 1: a vontade de saber. Rio de Janeiro, Graal. GOFFMAN, E. (2012), Estigma. Rio de Janeiro, LTC. GREEN, J. (2000), Além do Carnaval: a homossexualidade masculina no Brasil do século XX. São Paulo, Ed. UNESP. NECKEL, R. (2004), Pública vida íntima: a sexualidade nas revistas femininas e masculinas (1969-1979). Tese de Doutorado em História. PUC, São Paulo. PRECIADO, B. (2008), Testo Yonqui. Madrid, Editora Espasa Calpe. _________________. (2010), Pornotopía: Arquitectura y sexualidad en Playboy durante La guerra fría. Barcelona, Anagrama. RITO, L. (2007), Muito Prazer, Roberta Close. Rio de Janeiro, Rosa dos Tempos. SILVA, H. (2007), Travesti: entre o espelho e a rua. Rio de Janeiro, Rocco. TREVISAN, J. (2011), Devassos no paraíso: a homossexualidade no Brasil, da colônia à atualidade. Rio de Janeiro, Record.