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Preocupaciones sociales sobre la infancia y la adolescencia

Bericat Alastuey, Eduardo; Zambrano Álvarez, Inmaculada

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ACTUALIDADACTUALIDAD 20 2007 Centro de Estudios Andaluces CONSEJERÍA DE LA PRESIDENCIA Centro de Estudios Andaluces CONSEJERÍA DE LA PRESIDENCIA Preocupaciones sociales sobre la infancia y la adolescencia ACTUALIDAD EL CENTRO DE ESTUDIOS ANDALUCES ES UNA ENTIDAD DE CARÁCTER CIENTÍFICO Y CULTURAL, SIN ÁNIMO DE LUCRO, ADSCRITA A LA CONSEJERÍA DE LA PRESIDENCIA DE LA JUNTA DE ANDALUCÍA. EL OBJETIVO ESENCIAL DE ESTA INSTITUCIÓN ES FOMENTAR CUANTITATIVA Y CUALITATIVAMENTE UNA LÍNEA DE ESTUDIOS E INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS QUE CONTRIBUYAN A UN MÁS PRECISO Y DETALLADO CONOCIMIENTO DE ANDALUCÍA, Y DIFUNDIR SUS RESULTADOS A TRAVÉS DE VARIAS LÍNEAS ESTRATÉGICAS. EL CENTRO DE ESTUDIOS ANDALUCES DESEA GENERAR UN MARCO ESTABLE DE RELACIONES CON LA COMUNIDAD CIENTÍFICA E INTELECTUAL Y CON MOVIMIENTOS CULTURALES EN ANDALUCÍA DESDE EL QUE CREAR VERDADEROS CANALES DE COMUNICACIÓN PARA DAR COBERTURA A LAS INQUIETUDES INTELECTUALES Y CULTURALES. LAS OPINIONES PUBLICADAS POR LOS AUTORES EN ESTA COLECCIÓN SON DE SU EXCLUSIVA RESPONSABILIDAD. © Octubre 2007. Centro de Estudios Andaluces Bailén 50, 41001 Sevilla. Tel.: 955 055 210. Fax: 955 055 211 www.centrodeestudiosandaluces.es Depósito Legal: SE-1688-05 I.S.S.N.: 1699-8294 Ejemplar Gratuito. Prohibida su venta. EDUARDO BERICAT ALASTUEY Centro de Estudios Andaluces Universidad de Sevilla INMACULADA ZAMBRANO ÁLVAREZ Centro de Estudios Andaluces Preocupaciones sociales sobre la infancia y la adolescencia “Una de las medidas del progreso de una nación es la calidad con la que atienden a sus niños: su salud y protección, su seguridad material, su educación y socialización y el modo en que se sienten queridos, valorados e integrados en las familias y sociedades en las que han nacido”. INFORME POBREZA INFANTIL EN PERSPECTIVA UNICEF 1. 2. 3. 4. 5. 6. 5 7 13 20 20 21 22 24 26 28 Introducción................................................................................................................................................................... Las preocupaciones sociales sobre la infancia y la adolescencia............................................................................. La estructura social de las preocupaciones sobre la infancia y la adolescencia........................................................ La responsabilidad social sobre la infancia y la adolescencia...................................................................................... 4.1. El interés sobre la infancia y la adolescencia............................................................................................................ 4.2. Los padres.................................................................................................................................................................... 4.3. Los padres y los mestros......................................................................................................................................... 4.4. Los medios de comunicación.................................................................................................................................. Conclusiones..................................................................................................................................................................... Bibliografía......................................................................................................................................................................... ÍNDICE 4-5 Introducción 1. Introducción Los niños y adolescentes han constituido siempre una de las principales preocupaciones de cualquier sociedad en cualquier época. Una sociedad se reproduce a sí misma por medio de un intenso y largo proceso de socialización, y sabe que su futuro depende del tipo de personas en que finalmente lleguen a convertirse los miembros de las nuevas generaciones. De ahí que, tal y como pusiera magistralmente de manifiesto el profesor Norbert Elías en su obra El proceso de la civilización, los procesos socio-genéticos requieran unos procesos psico-genéticos capaces de transferir los ideales de persona de cada sociedad a cada uno de sus individuos. Pero las sociedades no sólo se preocupan por esta función socializadora que se ejerce sobre cada persona desde el mismo día de su nacimiento, también se preocupan de los niños y de los adolescentes por la particular dependencia y vulnerabilidad que les caracteriza. Tal y como señala el imperativo de Naciones Unidas, “la infancia necesita de cuidados y asistencias especiales que deben proporcionársele”1. En los últimos años parece que la preocupación social por la infancia y la adolescencia ha ido aumentando en las sociedades avanzadas. La situación social de niños y adolescentes es objeto de reflexión y debate, y el tema ha entrado de lleno tanto en las agencias mediáticas como políticas. Este incremento de la preocupación podría resultar paradójico si tuviéramos en cuenta el hecho de que nunca antes los niños y los adolescentes habían disfrutado de un nivel de bienestar tan elevado. Pero con el cambio de las sociedades, incluso cuando éstas cambian a mejor, cambian tanto los problemas objetivos como la sensibilidad subjetiva hacia los mismos. Aparecen nuevas problemáticas que, además, se perciben de distinta manera. La transformación de los hogares, la incorporación de la mujer al trabajo, el individualismo, la prolongación del tiempo de inmadurez social o los riesgos de exclusión en el seno de una sociedad abundante pueden citarse, a modo de ejemplo, entre los factores que han alterado la situación social del niño. Cambios culturales, como el incremento de las expectativas y de las necesidades, o como el clima emocional de incertidumbre y riesgo que parece dominar la sensibilidad contemporánea, también generan nuevas problemáticas y preocupaciones que proyectamos sobre la infancia. El umbral de tolerancia de la sociedad con respecto a cualquier cosa negativa que le suceda a un niño o a un adolescente ha descendido varios grados en los últimos tiempos. Asistimos, por tanto, no sólo a un renovado interés por su situación objetiva, sino también a un empeño por definir las responsabilidades sociales en todo aquello que pueda afectarles. Así, Naciones Unidas y la Unión Europea, sensibles a estos problemas, han visto ya la necesidad de buscar nuevas modalidades de protección familiar e intervención social. España y Andalucía no han quedado al margen de estas transformaciones, pero es obvio que todavía queda mucho por hacer en este ámbito. La solución de los problemas actuales de los niños y adolescentes implica el compromiso de la sociedad en su conjunto (Gaitán, 2006b), y significa tanto mejorar el conocimiento que tenemos de su situación real, como el de las percepciones sociales acerca de la misma. En el presente trabajo se realiza un análisis de las preocupaciones sociales de los españoles sobre la infancia y la adolescencia a partir, fundamentalmente, de la encuesta realizada en Octubre de 2005 por el Centro de Investigaciones Sociológicas, y titulada Actitudes y opiniones sobre la infancia y la adolescencia. Esta encuesta cuenta con una muestra representativa de la población española mayor de 18 años (3.086 entrevistas), e incluye una amplia submuestra de la Comunidad Autónoma de Andalucía patrocinada por el Centro de Estudios Andaluces (1.000 entrevistas). La principal aportación de esta encuesta no sólo es que presenta las opiniones y actitudes sobre la infancia y la adolescencia, sino también sobre la atribución de responsabilidades que los entrevistados realizan hacia cuatro ámbitos de actuación: Familia, Escuela, Administración y Medios de Comunicación. En este trabajo también se lleva a cabo un análisis comparativo entre España y Andalucía, lo que permite situar la realidad andaluza en el contexto de la realidad nacional. Es preciso tener en cuenta que la población andaluza es muy joven si se compara con otras comunidades autónomas, y precisamente por ser un rasgo muy positivo de nuestra realidad social, ha de resaltarse la gran importancia que tiene el buen desarrollo de los niños y adolescentes que viven en nuestra comunidad autónoma. En Andalucía viven 1.578.555 personas menores de 18 años, lo que supone 20,8 % del total de menores de España, la quinta parte de la población española en este segmento de edad. En el trabajo que se presenta se muestra, en primer lugar, la estructura general de las principales preocupaciones de los españoles y andaluces respecto a la infancia y la adolescencia. En segundo lugar, se realiza un análisis de la estructura social de estas preocupaciones, viendo cómo varían en función de la edad, el sexo, la ideología, la clase social, el nivel de estudios, o la tenencia y la convivencia con hijos de los entrevistados. Finalmente, a partir de informaciones que también nos proporciona la encuesta, se realiza un análisis de los agentes sociales a quienes se atribuye mayor responsabilidad en los problemas de la infancia y adolescencia. 1. Naciones Unidas. Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948. http://www.un.org/Overview/rights.html “Un informe realizado por UNICEF situa a España en 5º lugar en cuanto a bienestar infantil, de entre un total de 21 países desarrollados” Es muy importante tener en cuenta que se trata de un estudio cultural basado en datos de opinión pública y que, por tanto, no se ofrecen informaciones objetivas sobre la situación social de los niños y adolescentes en España y en Andalucía. Sin embargo, esto no implica que el estudio de la opinión carezca en absoluto de importancia, ya que la percepción que tenemos de los hechos no sólo condiciona los modos de obrar respecto a los mismos, sino que también puede revelarnos aspectos importantes de cómo es nuestra sociedad. El interés, las actitudes, las opiniones o los problemas que percibimos respecto a niños y adolescentes dice también mucho de cómo son los miembros de una determinada sociedad. Así pues, todas las opiniones vertidas en la encuesta2 están enmarcadas en el contexto y en la dinámica de una sociedad moderna, económicamente desarrollada y culturalmente avanzada. Es por esto que, antes de entrar en el análisis cultural de esta opinión pública, conviene ofrecer algunos datos de la situación objetiva de los niños y adolescentes españoles en comparación con otros países desarrollados. Un informe realizado por UNICEF sobre bienestar infantil, titulado Pobreza infantil en perspectiva. Un panorama del bienestar infantil en los países ricos, compara la situación en 21 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), es decir, la situación en un conjunto de países ricos. En este estudio se pone de manifiesto que España ocupa el quinto puesto en el índice general de bienestar infantil. Este informe mide y compara el bienestar infantil de los niños, de los adolescentes, y en algunos casos de los jóvenes, según datos objetivos y según la perspectiva que los propios menores declaran sobre su bienestar, en seis dimensiones que pueden ser comparadas internacionalmente: Bienestar material, Bienestar educativo, Salud y seguridad, Relaciones familiares y entre iguales, Conductas y riesgos, y Bienestar subjetivo. Estas dimensiones están basadas en un total de 40 indicadores independientes, relevantes para la vida de los niños y adolescentes y los derechos de la infancia, inspirados a su vez en la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas. Aunque cada una de estas dimensiones podría incluir más indicadores, que sin duda mejorarían la medición del bienestar objeto de estudio, los utilizados en este trabajo han permitido la comparación entre países. La perspectiva de los propios menores es interesante, además, porque arroja luz sobre sus propias vivencias y sobre el efecto de las normas y valores de la edad adulta en un momento en el que se está reclamando la opinión de los menores en los problemas que le afectan (Gaitán, 2006a). En la tabla 1 se presentan los veintiún países ordenados de mayor a menor bienestar, según la media de las posiciones de cada uno en las seis dimensiones. Las posiciones se cuantifican según el ranking, siendo la posición “1” la mejor clasificada y la “21” la peor clasificada. Atendiendo al índice general medio, España obtiene un excelente posicionamiento, al menos en términos comparativos. Esto no significa, sin embargo, que en algunas dimensiones no pueda mejorar sustancialmente, a juzgar por su peor posición en alguna de ellas. España destaca especialmente en lo que se refiere al bienestar subjetivo, esto es, en lo que los adolescentes y jóvenes perciben sobre su propia sensación de bienestar, ocupando un segundo puesto del ranking. También destaca en otras dos dimensiones, Conductas y riesgos, en la que se sitúa en el quinto puesto, y Salud y seguridad, en el sexto. Sin embargo, España está en un puesto relativamente bajo del ranking (15ª posición) en la dimensión de Bienestar educativo, lo que significa que en este ámbito existe mucho margen de mejora, como podrá comprobarse más adelante, con datos de opinión, por la existencia de un discurso relativamente crítico con la educación y el sistema educativo. También en el caso del bienestar material que declaran tener los niños y adolescentes españoles, vemos que el posicionamiento relativo es bastante bajo (puesto 12 del ranking), lo que debería implicar una atención especial al menor poder adquisitivo que pudieran tener las familias con hijos en España, cuya mejora requeriría una mayor inversión pública para facilitar el acceso de los niños a los servicios, a la sanidad, a la educación, etc. 2. El lector puede consultar todos los datos, tanto para España como para Andalucía, en la página web del Centro de Estudios Andaluces (www.centrodeestudiosandaluces.es). Banco de datos sociales. “Actitudes y opiniones sobre la infancia y la adolescencia”. 6-7 Las preocupaciones sociales sobre la infancia y la adolescencia 2. Las preocupaciones sociales sobre la infancia y la adolescencia Tabla 1 Bienestar infantil en países de la OCDE. Clasificación de los países en relación a dimensiones de bienestar3 FUENTE: UNICEF. “Pobreza infantil en perspectiva. Un panorama del bienestar infantil en los países ricos” Media seis dimensiones Países Bajos Suecia Dinamarca Finlandia España Suiza Noruega Italia Irlanda Bélgica Alemania Canadá Grecia Polonia Rep. Checa Francia Portugal Austria Hungría Estados Unidos Reino Unido Bienestar material Salud y seguridad Bienestar educativo 4,2 5,0 7,2 7,5 8,0 8,3 8,7 10,0 10,2 10,7 11,2 11,8 11,8 12,3 12,5 13 13,7 13,8 14,5 18 18,2 10 1 4 3 12 5 2 14 19 7 13 6 15 21 11 9 16 8 20 17 18 2 1 4 3 6 9 8 5 19 16 11 13 18 15 10 7 14 20 17 21 12 6 5 8 4 15 14 11 20 7 1 10 2 16 3 9 18 21 19 13 12 17 Relac. familiares y entre iguales Países Bajos Suecia Dinamarca Finlandia España Suiza Noruega Italia Irlanda Bélgica Alemania Canadá Grecia Polonia Rep. Checa Francia Portugal Austria Hungría Estados Unidos Reino Unido Conductas y riesgos Bienestar subjetivo 3 15 9 17 8 4 10 1 7 5 13 18 11 14 19 12 2 16 6 20 21 3 1 6 7 5 12 13 10 4 19 11 17 8 2 9 14 15 16 18 20 21 1 7 12 11 2 6 8 10 5 16 9 15 3 19 17 18 14 4 13 - 20 3. Bienestar material: porcentaje de niños y jóvenes (0 a 17 años) en hogares con ingresos inferiores al 50 % de la media de ingresos, porcentaje de niños en que todos los adultos están desempleados y declaran bajo poder adquisitivo familiar. Salud y seguridad: tasa de mortalidad infantil y tasa de bajo peso al nacer, porcentaje de niños entre 12-23 meses vacunados contra las principales enfermedades; tasa de mortalidad por accidentes y lesiones de niños y jóvenes menores de 19 años. Bienestar educativo: rendimiento escolar hasta los 15 años de edad, porcentaje de jóvenes de 15 a 19 años escolarizados y porcentaje de jóvenes de 15 años que esperan encontrar un trabajo de baja cualificación. Relaciones familiares y entre iguales (11, 13 y 15 años): porcentaje de niños que viven en familias monoparentales y reconstituidas; porcentaje de niños que declaran que consideran a sus compañeros del colegio “amables y serviciales”, porcentaje de jóvenes de 15 años cuyos padres pasan “un tiempo simplemente hablando con ellos”, y el mismo indicador respecto a los que comparten la comida principal con sus padres “varias veces por semana”. Conductas y riesgos (11, 13 y 15 años) porcentaje de niños que: toman desayuno en época escolar, declaran tomar fruta todos los días, están con sobrepeso, fuman cigarros una vez a la semana, declaran haber estado ebrios dos o más veces, han fumando cannabis los últimos 12 meses, declaran El análisis que aquí desarrollamos tiene como base empírica fundamental las respuestas ofrecidas por los entrevistados a estas dos preguntas: “En su opinión, ¿cuáles son los principales problemas que tienen hoy en día los niños en España?” y “En su opinión, ¿cuáles son los principales problemas que tienen hoy en día los adolescentes en España?”. Con respecto al tipo de pregunta, es importante señalar dos cosas. En primer lugar, que se trata de una “pregunta abierta”, lo que significa que se han registrado y codificado las respuestas ofrecidas espontáneamente por los entrevistados, hasta un máximo de tres. Es decir, las opiniones de la población no han sido dirigidas por unas categorías de respuesta previamente indicadas, lo que permite realizar un análisis más rico de la opinión pública. Según este estudio podríamos concluir que la situación objetiva de la infancia en España, comparada incluso con un amplio conjunto de países desarrollados, es relativamente buena, aunque es evidente que en algunos aspectos, como ya hemos dicho, existen amplias posibilidades de mejora. Sin embargo, en el análisis que hemos realizado acerca de los problemas de la infancia y la adolescencia, veremos cómo la sociedad española muestra un gran número y variedad de preocupaciones. Podríamos decir que los datos objetivos y subjetivos no se corresponden, lo que nos hablaría a favor de la especial sensibilidad que muestra la sociedad española por el destino de los niños y los adolescentes. Otra cuestión bien distinta es quién está dispuesto a resolver los problemas de la infancia y la adolescencia, y quiénes serán los sujetos sociales que asuman seriamente su parte de responsabilidad. Tabla 6 Preocupaciones sociales sobre la adolescencia, según el sexo. España (%) FUENTE: Encuesta AOIA-2005.. Drogas Exceso de Libertad Falta de cariño Anomia Falta de expectativas Falta de civismo Temores, riesgos Otras Ns Nc TOTAL HOMBRE MUJER 44,9 % 28,8 % 13,9 % 10,3 % 13,0 % 8,1 % 13,7 % 8,4 % 9,8 % 1,4 % 40,9 % 23,8 % 11,9 % 11,8 % 17,8 % 11,4 % 13,3 % 8,9 % 10,5 % 2,3 % 43,0 % 26,4 % 13,0 % 11,0 % 15,3 % 9,7 % 13,5 % 8,6 % 10,1 % 1,8 % Tabla 5 Preocupaciones sociales sobre la infancia, según el sexo. España (%) Drogas Exceso de Libertad Falta de cariño Anomia Falta de expectativas Falta de civismo Temores, riesgos Otras Ns Nc TOTAL HOMBRE FUENTE: Encuesta AOIA-2005. MUJER 5,8 % 36,7 % 33,2 % 4,8 % 4,4 % 8,6 % 11,0 % 9,8 % 19,3 % 2,1 % 5,9 % 36,5 % 30,2 % 4,4 % 5,1 % 9,2 % 10,9 % 10,6 % 20,5 % 2,5 % 5,9 % 36,3 % 27,0 % 3,9 % 5,8 % 9,9 % 10,7 % 11,5 % 21,8 % 3,0 % “En las cohortes de edad más próximas a la crianza aumenta la preocupación por la falta de cariño. Está particularmente viva entre los propios padres, que sienten no atender a sus hijos como desearían” En las tablas 7 y 8 puede comprobarse, por su elevado porcentaje de no respuestas, que el interés genérico por la infancia y la adolescencia que tienen tanto los más jóvenes como los más mayores es relativamente menor. Esto es, las personas que por su edad están socialmente más vinculadas a las responsabilidades que afectan a estas dos etapas del ciclo vital muestran un discurso más potente y articulado. Así, observamos que en las cohortes de entre 25 y 64 años aumentan los porcentajes de las dos preocupaciones centrales sobre la infancia, esto es, exceso de libertad y falta de cariño. También se observa que en las cohortes de edad más próximas a la crianza (25 a 44 años) aumenta la preocupación por la falta de cariño. De hecho, como ya hemos advertido, esta conciencia está particularmente viva entre los propios padres, que sienten no darse a sí mismos en la medida que ellos mismos desearían. En las edades más avanzadas (45-64 años), la atención se centra en el exceso de libertad, lo que podría explicarse por el gran contraste que pueden percibir entre la disciplina y sobriedad que marcó su infancia, y la permisividad y abundancia que caracterizan el contexto de vida de la infancia actual. Por otra parte, los jóvenes de entre 18 y 24 años son más sensibles a los problemas objetivos que les afectan, como la falta de expectativas y los temores y riesgos, pero no tanto a factores causales que están más allá de su responsabilidad. 14-15 Tabla 7 Preocupaciones sociales sobre la infancia, según los grupos de edad. España (%) FUENTE: Encuesta AOIA-2005. Drogas Exceso de Libertad Falta de cariño Anomia Falta de expectativas Falta de civismo Temores, riesgos Otras Ns Nc 18-24 5,7 % 26,8 % 24,3 % 3,5 % 5,2 % 6,8 % 18,1 % 11,2 % 28,1 % 1,8 % 25-34 35-44 45-54 55-64 + de 65 7,7 % 39,0 % 34,9 % 5,1 % 5,0 % 10,2 % 13,8 % 9,8 % 15,5 % 1,8 % 7,9 % 36,1 % 33,2 % 6,2 % 5,8 % 8,5 % 12,6 % 13,8 % 16,5 % 2,5 % 5,5 % 41,8 % 31,3 % 6,1 % 6,2 % 7,7 % 10,1 % 11,7 % 15,5 % 2,6 % 3,8 % 41,7 % 30,8 % 4,1 % 5,6 % 10,5 % 4,8 % 12,5 % 19,7 % 2,2 % 3,9 % 33,1 % 25,1 % 1,4 % 3,4 % 10,6 % 6,3 % 6,4 % 28,7 % 3,9 % FUENTE: Encuesta AOIA-2005. Drogas Exceso de Libertad Falta de cariño Anomia Falta de expectativas Falta de civismo Temores, riesgos Otras Ns Nc 18-24 45,5 % 16,7 % 11,6 % 10,0 % 20,4 % 5,2 % 15,5 % 10,9 % 12,5 % 2,7 % 25-34 35-44 45-54 55-64 + de 65 42,0 % 22,3 % 14,9 % 14,0 % 15,0 % 11,3 % 14,0 % 10,0 % 9,2 % 2,3 % 49,1 % 27,2 % 14,0 % 13,0 % 15,1 % 7,4 % 14,8 % 12,1 % 6,8 % 0,5 % 41,7 % 30,3 % 16,8 % 13,5 % 14,5 % 9,1 % 15,1 % 5,8 % 6,1 % 2,1 % 41,3 % 31,7 % 12,4 % 9,4 % 16,5 % 11,4 % 9,7 % 5,8 % 11,6 % 1,3 % 38,7 % 29,3 % 8,4 % 6,1 % 12,8 % 12,1 % 11,9 % 6,5 % 14,7 % 2,3 % Tabla 8 Preocupaciones sociales sobre la adolescencia, según los grupos de edad. España (%) Tabla 9 Tenencia de hijos y convivencia, según grupos de edad. España (%) FUENTE: Encuesta AOIA-2005. No tienen hijos Padres conviven con hijos Padres no conviven con hijos 18-30 31-50 + de 50 12,7 % 42,8 % 44,0 % 26,7 % 70,5 % 2,2% 84,7% 14,9 % 0,2 % La estructura social de las preocupaciones sobre la infancia y la adolescencia Tal y como se ha visto analizando la variable edad, la proximidad vital con el hecho de tener y estar criando hijos parece influir en la estructura de las preocupaciones. Así pues, con el objeto de comprobar con más exactitud esta interesante cuestión, se incluyen en las tablas 10 y 11 las preocupaciones de los jóvenes sin hijos, de los padres y madres que conviven en la actualidad con hijos (según su edad), y de los que han tenido hijos pero ya no conviven con ellos. Como puede comprobarse en estas tablas, el hecho de la paternidad/maternidad, así como la responsabilidad sobre la crianza, establece múltiples modulaciones en el discurso. En la tabla 9 se han incluido datos auxiliares que definen tres grupos de edad según su tenencia y convivencia con hijos. Entre los padres que conviven con hijos, las cohortes de entre 31 y 50 años son las que en mayor medida tienen hijos todavía niños y/o adolescentes. Por este motivo centraremos nuestra atención en los porcentajes correspondientes a esta columna de las tablas 10 y 11. Por lo que respecta a los problemas de la infancia, vemos que estos padres jóvenes alcanzan porcentajes muy altos en todos los tipos de problemas, excepto en dos, la falta de civismo, que más bien parece ser una queja que aumenta con la edad de las personas, y los temores y riesgos, que por afectar directamente a la juventud alcanza su máximo en la cohorte de 18 a 30 años (16,2 %), si bien este porcentaje sigue siendo el segundo más alto en los padres jóvenes (13,2 %). Tabla 11 Preocupaciones sociales sobre la adolescencia, según la tenencia y convivencia con hijos y edad. España (%) FUENTE: Encuesta AOIA-2005. Drogas Exceso de Libertad Falta de cariño Anomia Falta de expectativas Falta de civismo Temores, riesgos Otras Ns / Nc 40,7 % 28,4 % 9,4 % 5,0 % 15,3 % 13,6 % 12,8 % 5,4 % 15,6 % 46,5 % 27,6 % 16,4 % 13,5 % 14,7 % 7,4 % 16,8 % 9,3 % 5,9 % 42,8 % 18,5 % 13,2 % 12,4 % 18,6 % 8,0 % 15,0 % 10,7 % 13,8 % (18-30) Jóvenes sin hijos Padres conviven con hijos Padres no conviven con hijos (+ de 50)(31-50) (+ de 50) 41,0 % 33,9 % 11,2 % 9,8 % 12,0 % 11,4 % 9,7 % 6,7 % 12,5 % Tabla 10 Preocupaciones sociales sobre la infancia, según la tenencia y convivencia con hijos y edad. España (%) FUENTE: Encuesta AOIA-2005. Drogas Exceso de Libertad Falta de cariño Anomia Falta de expectativas Falta de civismo Temores, riesgos Otras Ns / Nc 3,6 % 35,1 % 24,1 % 3,2 % 4,1 % 10,7 % 6,6 % 6,5 % 30,8 % 8,1 % 39,4 % 32,4 % 5,8 % 6,7 % 8,0 % 13,2 % 11,7 % 16,9 % 6,5 % 31,4 % 30,0 % 3,7 % 5,0 % 8,4 % 16,2 % 11,5 % 24,7 % (18-30) Jóvenes sin hijos Padres conviven con hijos Padres no conviven con hijos (+ de 50)(31-50) (+ de 50) 4,5 % 39,8 % 29,2 % 3,3 % 4,5 % 11,0 % 5,4 % 12,2 % 21,4 % Por lo que respecta a los problemas de los adolescentes (tabla 11), se vuelven a reproducir las pautas generales comentadas en el párrafo anterior, si bien se advierten algunas pequeñas variaciones. Por ejemplo, el hecho de que los padres de más de 50 años que conviven con hijos ofrezcan un porcentaje máximo en exceso de libertad, lo que significa que los efectos en la personalidad de tal rasgo educativo de la infancia se prolonga, incluso con peores consecuencias, conforme avanza la edad de los hijos. Argumento similar puede desplegarse con respecto a la anomia, pues sus efectos no desaparecen tras la infancia, sino que se agravan en la adolescencia, según puede verse por el incremento porcentual que podemos observar cuando preguntamos sobre los problemas de los adolescentes. Este no es el caso cuando vemos las respuestas referidas a la falta de atención y cariño, problema que va disminuyendo claramente, salvo en lo que se refiere al aspecto de la comunicación entre padres e hijos. El discurso sobre las preocupaciones también varía, como era previsible, según la ideología política de los entrevistados (tablas 12 y 13). En este caso, la modulación ideológica más evidente es la asociada con las posiciones ideológicas de derechas, en las que destacan, tanto para la infancia como para la adolescencia, las preocupaciones por la droga y por la falta de civismo, lo que se corresponde con las preferencias a favor del orden social y de la disciplina que muestran los ubicados en la parte derecha del espectro ideológico. Especial relevancia interpretativa tiene el hecho de que sean los propios padres quienes señalen, con porcentajes máximos, tanto el exceso de libertad como la falta de atención y cariño, lo que demuestra un claro estado o conciencia de culpa que afecta al ejercicio de la paternidad en nuestras sociedades. Los padres comparten con el resto de la sociedad, y reconocen explícitamente, que los principales problemas de la infancia proceden del tipo de crianza que ellos mismos, en el contexto de nuestras sociedades, están dando a sus hijos. A este respecto, también es importante subrayar el hecho de que las personas de entre 18 y 30 años, es decir, aquellos que tienen la infancia y la adolescencia más cercana, también señalan con altos porcentajes estos dos problemas básicos, lo que podría entenderse como un reconocimiento del hecho de haber sufrido estas carencias básicas en su propia infancia y juventud. 16-17 Tabla 13 Preocupaciones sociales sobre la adolescencia, según la ideología. España (%) FUENTE: Encuesta AOIA-2005. Drogas Exceso de Libertad Falta de cariño Anomia Falta de expectativas Falta de civismo Temores, riesgos Otras Ns Nc Izquierda 41,5 % 27,9 % 16,2 % 15,4 % 16,8 % 4,8 % 16,3 % 6,9 % 8,9 % 1,7 % Ext. Izda. Centro Derecha Ext. Dcha. 40,0 % 27,0 % 14,6 % 13,1 % 15,2 % 10,3 % 12,6 % 9,9 % 9,2 % 1,5 % 46,4 % 28,5 % 12,9 % 12,3 % 15,1 % 9,4 % 13,0 % 8,3 % 8,3 % 2,1 % 42,7 % 32,1 % 14,4 % 12,1 % 19,4 % 11,5 % 14,1 % 8,1 % 3,8 % 2,1 % 44,4 % 29,0 % 15,1 % 6,2 % 15,1 % 10,9 % 13,8 % 10,2 % 6,0 % 4,0 % “Las personas de izquierdas se preocupan más por la falta de expectativas en los niños mientras que los de derechas centran esa preocupación en los adolescentes” La estructura social de las preocupaciones sobre la infancia y la adolescencia Tabla 12 Preocupaciones sociales sobre la infancia, según la ideología. España (%) FUENTE: Encuesta AOIA-2005. Drogas Exceso de Libertad Falta de cariño Anomia Falta de expectativas Falta de civismo Temores, riesgos Otras Ns Nc Izquierda 4,4 % 36,3 % 34,4 % 3,7 % 7,1 % 5,8 % 13,9 % 10,3 % 16,9 % 3,1 % Ext. Izda. Centro Derecha Ext. Dcha. 4,3 % 37,4 % 33,6 % 4,3 % 5,4 % 8,0 % 11,7 % 12,4 % 17,2 % 2,8 % 7,1 % 40,7 % 31,4 % 5,2 % 6,0 % 9,1 % 8,4 % 12,5 % 18,5 % 1,7 % 8,0 % 36,7 % 35,4 % 7,6 % 3,4 % 11,0 % 13,4 % 8,9 % 15,7 % 2,1 % 9,5 % 36,7 % 27,1 % 0,7 % 8,7 % 11,5 % 10,4 % 10,2 % 13,6 % 2,0 % En el caso de la infancia, las personas de derechas subrayan más el problema de la anomia, mientras que son las personas de izquierdas quienes subrayan este mismo problema en la adolescencia. Esta paradoja puede explicarse por el hecho de que los valores en la infancia están vinculados a posiciones conservadoras, mientras que en la adolescencia tener valores implica en general algún compromiso con posiciones progresistas. Asimismo, la izquierda se preocupa más por la falta de expectativas en el caso de los niños, mientras que es la derecha la que incide más en la falta de expectativas de los adolescentes. Una vez más parece ponerse de manifiesto el contraste ideológico entre valores e intereses. Por último, es preciso considerar que en algunos problemas las posiciones de izquierdas y de derechas presentan similares preocupaciones, mientras que el centro ideológico muestra un perfil distinto, como es el caso de su relativamente mayor preocupación en la infancia por el exceso de libertad. Este potencial exceso de libertad contiene una mayor carga de ruptura del orden y resulta ser bastante más problemática cuando afecta a los adolescentes, de ahí que las personas de derechas subrayen más el problema. Tabla 14 Preocupaciones sociales sobre la infancia, según la clase social. España (%) Tabla 15 Preocupaciones sociales sobre la adolescencia, según la clase social. España (%) FUENTE: Encuesta AOIA-2005. FUENTE: Encuesta AOIA-2005. Drogas Exceso de Libertad Falta de cariño Anomia Falta de expectativas Falta de civismo Temores, riesgos Otras Ns Nc 4,5 % 40,2 % 43,8 % 4,2 % 5,9 % 11,1 % 8,8 % 15,4 % 12,3 % 1,5 % Clase media alta 3,8 % 35,9 % 33,7 % 5,6 % 6,9 % 8,8 % 14,5 % 9,8 % 17,9 % 1,9 % 5,3 % 35,4 % 25,8 % 4,3 % 4,7 % 8,6 % 6,5 % 8,6 % 26,5 % 2,1 % 8,0 % 34,3 % 23,9 % 3,7 % 4,7 % 9,0 % 11,6 % 9,7 % 23,2 % 3,1 % 6,9 % 37,5 % 24,3 % 3,7 % 3,5 % 8,7 % 11,7 % 9,3 % 22,3 % 4,6 % Nuevas clases medias Viejas clases medias y clase empresarial Obreros cualificados Obreros no cualificados Drogas Exceso de Libertad Falta de cariño Anomia Falta de expectativas Falta de civismo Temores, riesgos Otras Ns Nc 34,1 % 31,7 % 23,1 % 17,9 % 16,3 % 11,3 % 14,7 % 10,1 % 5,9 % 2,4 % Clase media alta 41,5 % 28,0 % 13,3 % 12,1 % 15,6 % 9,4 % 14,4 % 7,8 % 9,8 % 1,1 % 47,1 % 24,7 % 10,8 % 10,7 % 16,6 % 6,8 % 11,0 % 7,7 % 9,8 % 0,9 % 47,0 % 24,5 % 9,0 % 8,2 % 15,9 % 10,5 % 14,9 % 9,0 % 10,6 % 1,9 % 46,7 % 22,7 % 10,5 % 7,2 % 13,7 % 9,4 % 10,4 % 7,1 % 13,6 % 2,9 % Nuevas clases medias Viejas clases medias y clase empresarial Obreros cualificados Obreros no cualificados 4. El CIS establece la siguiente categorización de clases sociales en la encuesta que se analiza: Clase media/alta (profesionales y técnicos, directivos y cuadros medios); Nuevas clases medias (asalariados no manuales); Viajes clases medias (empresarios, autónomos y agricultores); Obreros cualificados (manuales cualificados, semicualificados, capataces y artesanos); Obreros no cualificados (obreros de la industria y los servicios, y jornaleros del campo). La clase social, entendida como la “posición social expresada a partir del estatus socioeconómico y educativo de los entrevistados”, es una variable de interés y de gran influencia para el análisis. Según la estructura que establece el CIS4 para las clases sociales, las mayores diferencias se encuentran con respecto a los problemas relacionados con la falta de atención y cariño y el exceso de libertad, tanto de niños como de adolescentes, que preocupan en mayor medida a los entrevistados que pertenecen a las clases sociales más altas (tablas 14 y 15). Esto puede estar vinculado con la percepción de una menor dedicación personal a los hijos por parte de los padres que pertenecen a las clases sociales más altas, bien por el tiempo dedicado a la actividad laboral de los dos miembros de la pareja, que impide una mayor dedicación a los hijos, o bien por una mayor delegación de las tareas de cuidado y atención en otras personas, según se apunta en un estudio realizado por la profesora Tobío (Tobío, 2005). La percepción de una menor dedicación de los padres a los hijos, unido a un mayor bienestar físico y material de los niños y adolescentes que pertenecen a las clases sociales más altas, influye posiblemente también en que los porcentajes de preocupación de los entrevistados que pertenecen a las clase media alta sean mayores respecto al problema de anomia en los adolescentes, es decir la falta de orientación, de motivación y de valores. En claro contraste con las preocupaciones de la clase media alta, el problema del consumo de las drogas y el alcohol, especialmente en el caso de los adolescentes, preocupa en mayor medida a los entrevistados que pertenecen a las clases sociales más bajas, lo que puede interpretarse en el sentido de que los hijos de estas clases se encuentran más expuestos a estos problemas. También podría deberse al hecho de que las consecuencias personales y familiares derivadas de este problema sean especialmente graves en las clases bajas. A la inversa, las personas pertenecientes a las clases altas, bien tienen en ocasiones mayor dificultad para reconocer el problema del consumo de drogas y alcohol de sus propios hijos, bien no piensan que un problema grave de este tipo les pueda afectar a ellos. También hay que destacar la mayor proporción de entrevistados pertenecientes a las clases sociales más bajas que no ofrecen ninguna respuesta respecto a los principales problemas de los niños y adolescentes, lo que no sólo puede ser interpretado como una mayor despreocupación respecto algunos problemas, sino también como una menor conciencia sobre su existencia. En suma, a tenor de los datos podría decirse que el discurso hegemónico se corresponde con el de las clases altas (cariño, libertad, anomia), pues es un discurso homólogo con el de una sociedad abundante y posmoderna que se preocupa de problemas expresivos, afectivos y de sentido vital. Este discurso encubre en parte los graves problemas materiales, personales y sociales que afectan a la infancia y a la adolescencia de las clases desfavorecidas. 18-19 El nivel de estudios alcanzado es una variable de interés también para el análisis, y muy relacionada con la variable clase social. En general se puede comprobar que, excepto en relación al problema de las drogas en el caso de los adolescentes, las preocupaciones sociales sobre la infancia y la adolescencia se acentúan conforme aumenta el nivel de estudios (tablas 16 y 17). Poseer estudios superiores incrementa la preocupación sobre determinados problemas, como es el caso de la falta de atención y cariño y el exceso de libertad, fundamentalmente respecto de los niños, y el de los problemas relacionados con la anomia, incremento que igualmente se detecta en los entrevistados que pertenecen a las clases sociales más altas. En este sentido, conviene también tener presente la correlación que existe entre el nivel educativo y la clase social de las personas. Es evidente que quienes cuentan con mayor nivel de estudios tienen un discurso más rico y suelen ser más sensibles a este tipo de problemas. Así, podemos concluir que, en general, las personas con alto nivel de estudios son más conscientes de los factores causales, mientras que las personas con bajo nivel de estudios se atienen exclusivamente al discurso de los hechos, esto es, perciben y se preocupan más por las consecuencias. Esto es muy evidente en el caso de la droga, cuya percepción es inevitable debido a la fuerza con la que se impone, pero cuyo complejo análisis causal puede escapar con más facilidad a las personas con un bajo nivel de estudios. Tabla 16 Preocupaciones sociales sobre la infancia, según el nivel de estudios. España (%) FUENTE: Encuesta AOIA-2005. Drogas Exceso de Libertad Falta de cariño Anomia Falta de expectativas Falta de civismo Temores, riesgos Otras Ns Nc Primarios Secundarios FP 5,6 % 36,7 % 35,1 % 6,2 % 6,3 % 10,1 % 13,6 % 14,6 % 14,3 % 1,2 % 7,4 % 36,0 % 28,9 % 4,5 % 5,2 % 8,2 % 12,6 % 8,8 % 20,4 % 2,4 % 4,0 % 32,5 % 21,7 % 2,6 % 3,4 % 9,2 % 6,9 % 8,1 % 30,6 % 4,2 % Universitarios 5,4 % 44,5 % 43,0 % 5,5 % 6,9 % 10,8 % 11,2 % 15,1 % 9,7 % 1,0 % FUENTE: Encuesta AOIA-2005. Tabla 17 Preocupaciones sociales sobre la adolescencia, según el nivel de estudios. España (%) Drogas Exceso de Libertad Falta de cariño Anomia Falta de expectativas Falta de civismo Temores, riesgos Otras Ns Nc Primarios Secundarios FP 42,9 % 26,1 % 13,0 % 11,0 % 15,3 % 8,5 % 15,0 % 13,2 % 7,5 % 1,6 % 46,0 % 24,6 % 12,3 % 11,6 % 16,2 % 8,9 % 13,3 % 8,5 % 10,8 % 1,5 % 43,7 % 26,4 % 8,9 % 4,7 % 14,6 % 11,3 % 11,6 % 5,2 % 14,0 % 2,3 % Universitarios 35,5 % 30,3 % 20,4 % 20,6 % 15,1 % 9,6 % 15,0 % 10,9 % 4,4 % 2,1 % La estructura social de las preocupaciones sobre la infancia y la adolescencia 4.1. El interés sobre la infancia y la adolescencia El interés de la población sobre los temas de la infancia y la adolescencia es alto, y así lo afirmaron en la encuesta un 82,1 % de los españoles (P.1)5. Además, como cualquier observador de la realidad social puede percibir, este interés ha ido creciendo en los últimos tiempos. Un 75,7 % de la población española opina que tanto la sociedad como las instituciones están hoy más involucradas en el tema de la infancia que cuando ellos eran niños (P.1). Sin embargo, esto no significa que se haya avanzado de la misma forma en todos los aspectos, pues aunque el 50,9 % de los entrevistados declararon estar de acuerdo con el hecho de que “hoy conocemos mejor a nuestros hijos de lo que nos conocían nuestros padres”, un 32,0 % mostró su desacuerdo con tal afirmación (P.5). Además, una mayoría relativa del 46 % no cree que los niños en España sean hoy más felices que cuando ellos eran pequeños, aunque un 37,3 % así lo crea. Este alto interés general, y esta evolución positiva, no significa que se atribuya la misma responsabilidad a todos los agentes sociales involucrados. En el gráfico 3 se presentan datos de opinión sobre la medida en que las diversas instituciones se preocupan de la defensa y protección de los menores.Comparando el porcentaje de encuestados que ha atribuido a cada una de las instituciones “mucha” preocupación (P.2), los resultados nos ofrecen un orden muy claro: familia, 36,4 %; escuela, 21,2 %; ONG’s, 13,2 %; medios de comunicación, 8,0 %; y Administraciones Públicas, 5,8 %. Si bien, a la hora de interpretar estos datos, es preciso tener en cuenta la relevancia de cada institución, puede resaltarse el escaso porcentaje obtenido por las Administraciones Públicas, así como también el bajo porcentaje de los medios de comunicación. En el contexto de la división funcional del espacio infantil y adolescente, esto debería interpretarse como una clara demanda a favor de que tanto los medios, en la medida de que hoy constituyen un agente clave de socialización, como las Administraciones Públicas, que son los únicos agentes capaces de establecer adecuadas políticas de vertebración de los espacios segmentados en los que viven niños y adolescentes, se impliquen y adquieran un mayor grado de responsabilidad. 5. Esta notación alude a la pregunta de la Encuesta sobre Opiniones y Actitudes sobre la Infancia y adolescencia, Encuesta AOIA-2005. La información completa acerca de la pregunta formulada y los porcentajes de todas las categorías de respuesta pueden consultarse en la página web del Centro de Estudios Andaluces / Banco de Datos Sociales. 4. La responsabilidad social sobre la infancia y la adolescencia Una vez analizado el discurso social en torno a los problemas y preocupaciones de la infancia y adolescencia, analizaremos ahora algunas informaciones relacionadas con la responsabilidad que tiene la sociedad, especialmente algunos de sus agentes, en la producción o en la resolución de estos problemas. En este sentido, interesa volver a recordar que la vida de los niños y de los adolescentes transita por cuatro espacios fundamentales (familiar, escolar, mediático y público), esto es, que su vida se desarrolla en el hogar, el colegio, ante la televisión y en la calle. Una buena parte de los problemas parecen remitir a uno de estos espacios, por lo que la responsabilidad sobre sus causas y sus posibilidades de resolución debería recaer casi exclusivamente sobre el/los sujetos sociales encargados de controlar cada uno de estos espacios, esto es, los padres, los profesores, los responsables de los medios de comunicación o el grupo de amigos. Ahora bien, pese a que cada problema específico tiene su lugar propio, lo cierto es que esta división funcional del espacio infantil y adolescente puede estar produciendo una desresponsabilización general. Ninguno de los agentes responsables, por sí mismo, puede garantizar un adecuado control y formación del niño, así que en ningún caso un problema o un fracaso podrá ser atribuido en exclusiva a los padres, a los maestros, a los medios de comunicación o a la calle. Por ejemplo, si los niños pasan las horas viendo una programación televisiva inadecuada, ¿quién tendrá la culpa, los medios que la programan o los padres que no controlan lo que ven sus hijos? En suma, esta división funcional de los espacios y de los agentes básicos de socialización y control de los niños y adolescentes introduce en nuestras sociedades una problemática especial que requiere una urgente consideración. Teniendo en cuenta esta imposibilidad de segmentar las responsabilidades de los diversos agentes sociales que participan en la socialización y control de la infancia y de la adolescencia, en este apartado trataremos la cuestión de la responsabilidad social, ofreciendo datos acerca del interés general que existe sobre los problemas de niños y adolescentes; sobre las relaciones entre padres e hijos y la falta de tiempo de los primeros; sobre el fracaso y el acoso escolar; y sobre las nuevas tecnologías y los medios de comunicación. 20-21 “Un 75,7 % de la población española opina que tanto la sociedad como las instituciones están hoy más involucradas en el tema de la infancia que cuando ellos eran niños” La responsabilidad social sobre la infancia y la adolescencia Gráfico 1 Preocupación por la defensa y protección de los menores,según el tipo de institución (%) FUENTE: Encuesta AOIA-2005. La familia La escuela Las ONGs Los medios de comunicación Las administraciones públicas Mucho/ Bast. Poco/ Nada 0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 Mucho/ Bast. Poco/ Nada Mucho/ Bast. Poco/ Nada Mucho/ Bast. Poco/ Nada Mucho/ Bast. Poco/ Nada 16,9 20 78,3 76,5 22,4 26,4 72,1 67,5 20,8 21,1 59,4 56,7 47,2 52,8 43,9 38,5 46,5 51,9 41,9 47,3 ANDALUCÍA ESPAÑA 4.2. Los padres Los datos ofrecidos señalan sin duda alguna la percepción de que los padres son quienes más se preocupan. Sin embargo, también podría evaluarse el hecho de que, en general, solamente uno de cada tres entrevistados opine que la familia se preocupa “mucho”. Y esto puede interpretarse como la expresión de una demanda social orientada hacia una mayor implicación por parte de los padres en la crianza de sus hijos. Cuando se pregunta a los entrevistados la importancia de algunas cuestiones a la hora de dificultar las relaciones entre padres e hijos (P.11), aparecen cuatro factores con altos porcentajes de “mucha” importancia: falta de comunicación entre padres e hijos, 61,4 %; falta de tiempo de dedicación a los hijos, 55,1 %; una educación muy permisiva, 39,4 %; y una educación muy autoritaria, 37,3 %. Aparecen aquí, de nuevo, algunos de los más importantes problemas señalados en la estructura de preocupaciones analizada anteriormente: falta de atención y excesiva libertad. Con respecto a este segundo factor, vemos que la población desea un equilibrio entre la permisividad y el autoritarismo. De hecho, tal y como demuestran algunos estudios que han tratado este problema con mayor profundidad (Conde, 2003; Palacios y Menéndez, 2003; Pérez y Canovas, 2002), ni los padres ni los hijos perciben la disciplina que se aplica actualmente como excesivamente estricta, aún reconociendo y valorando que la disciplina constituye un factor importante para lograr el éxito en la educación de los hijos. La falta de tiempo para dedicar a los hijos no se configura como el resultado de una decisión voluntaria de los padres, sino como una consecuencia de otras obligaciones que emanan de nuestro modo general de vida, especialmente del trabajo. Cuando se les preguntó a los padres que convivían con hijos menores de 18 años si les dedicaban suficiente tiempo fuera del horario del colegio, un 74,2 % de estos padres contestó que sí, pero un 24,9 % reconoció que no el suficiente (P.33). Cuando se preguntó a éstos últimos por las razones de esta insuficiente dedicación (P.33.a), la mayor parte, exactamente el 66,6 %, contestó que debido al trabajo. Además, un 23,7 % dijo que por los horarios, y un 3,4 % señaló la “vida actual” como causa de la falta de tiempo. Gráfico 2 Motivo por el que los padres no dedican suficiente tiempo a los hijos. Andalucía (%) FUENTE: Encuesta AOIA-2005. MUJERES VARONES 69,8 18,6 2,3 9,3 50 27,8 11,1 11,1 El trabajo La falta de tiempo, horario La vida actual Nc. 4.3. Los padres y los maestros Los datos anteriores muestran que, al menos en la opinión pública, existe una imputación de falta de tiempo, y que la misma es también reconocida por una parte reducida, aunque importante, de padres. Según una encuesta realizada sobre las “relaciones padres-hijos” en 2005 (Meil, 2006), la falta de tiempo no implica siempre un menor interés o implicación en la educación formal de los hijos. Por ejemplo, el hecho de que los dos padres trabajen no está correlacionado directamente con una baja implicación. Según esta encuesta, la proporción de padres que no participa en la supervisión de la educación de sus hijos cuando objetivamente lo necesitan alcanza un 14 %, una proporción que es similar a la que cabe encontrar entre las familias en la que sólo uno de los cónyuges tiene trabajo remunerado. El rendimiento educativo formal es quizás el caso más claro en el que la adecuada interacción entre familia y escuela resulta ser determinante. Padres y profesores condicionan simultáneamente el desempeño escolar del niño, y así parecen reconocerlo los entrevistados cuando se les pregunta si, respecto al rendimiento escolar, la responsabilidad de un maestro es mayor, igual o menor que la de los padres (P.28). Los resultados hablan por sí mismos: un 59,1 % dice que la responsabilidad del maestro es la misma que la de los padres; un 19,9 % mantiene que los maestros tienen más responsabilidad que los padres; y un 19,6 % señala que su responsabilidad es menor. En suma, padres y profesores deben tener la misma responsabilidad, y esto reclama por sí mismo un necesario y urgente acercamiento entre familia y escuela. En la encuesta se preguntó a la población española si, como padres, habían realizado alguna de las siguientes actividades: asistir a reuniones periódicas con los profesores de sus hijos; ayudar en casa a los hijos en las tareas escolares y estudios; y participar en las actividades de las asociaciones de Padres y Madres de Alumnos. El porcentaje de entrevistados que contestó que sí fue, respectivamente, 84,7 %, 84,2 % y 42,8 % (P.32). Si bien estos datos parecen muy positivos, la verdad es que la pregunta está formulada con tal generalidad e imprecisión que no sirve para definir cuál es el verdadero estado de la implicación de los padres en la escuela. Así, por ejemplo, una cosa es haber participado alguna vez en alguna actividad organizada por la asociación de padres, y otra muy distinta colaborar con ella. Cuando en la encuesta se pregunta por las causas del fracaso escolar (P.21), uno de los aspectos clave de la estructura de preocupaciones sobre la infancia y la adolescencia, la opinión pública atribuye una gran importancia a la falta de implicación por parte de los padres (36,6 %), un porcentaje muy superior a la que se atribuye a la falta de implicación por parte de los profesores (16 %), o a la falta de preparación de los profesores (7,6 %). Es importante subrayar la elevada importancia que se otorga al hecho de que los programas escolares sean inadecuados (25,3 %), lo que supone una imputación directa hacia las autoridades educativas, responsables de la confección de los programas. Con todo, según puede verse en la tabla 18, los mayores porcentajes apuntan hacia la responsabilidad de los propios alumnos, bien sea señalando su falta de motivación (51,6 %), bien sea señalando su poca dedicación al estudio (40,6 %). 22-23 La responsabilidad social sobre la infancia y la adolescencia Tabla 18 Factores que influyen en el fracaso escolar. España y Andalucía (%). FUENTE: Encuesta AOIA-2005. Ahora bien, el hecho de atribuir el fracaso escolar a los alumnos no resuelve el problema. Estamos hablando de niños y adolescentes y, por tanto, tal opinión no exonera de su respectiva responsabilidad a padres, a maestros, a medios de comunicación y a la propia Administración Pública. Teniendo en cuenta la importancia social, educativa, laboral y económica de la educación, el hecho de culparles a ellos del fracaso escolar no es sino un modo de desresponsabilización social. Ha de pensarse, por tanto, cuáles son los verdaderos factores que determinan su falta de dedicación y de motivación, para así tratar de corregir sus efectos. En otro de los graves problemas que aquejan a niños y adolescentes, el acoso escolar, también podemos extraer de la encuesta alguna información sobre la responsabilidad social, en este caso acerca de los propios centros educativos y profesores. Se preguntó a los entrevistados si el alumnado se siente apoyado y seguro en los centros escolares ante situaciones de acoso, y más de la mitad de los españoles, exactamente el 56,3 %, contestó negativamente, mientras que sólo el 17,8 % lo hizo afirmativamente. Cuando se les preguntó si el profesorado no sabe qué hacer en estos casos, un 62,1 % estuvo de acuerdo con esta afirmación, mientras que sólo un 14,2 % manifestó su desacuerdo. Estos datos tienen sumo interés porque, en principio, ponen de relieve el hecho de que los centros educativos están casi exclusivamente organizados para el cumplimiento de una función instrumental, como es la trasmisión y adquisición de conocimientos, y apenas están organizados para resolver otros problemas, incluso muy graves, que pueden surgir en estas etapas de la vida. En suma, con estos datos se manifiesta un doble discurso crítico. Primero, el que afecta a la transmisión de conocimientos, que fracasa en la misma medida que existe fracaso escolar. Segundo, el que afecta a la función de apoyo al desarrollo de las personas, función que apenas es tenida en cuenta a la hora de organizar la educación. Otro importante dato de opinión en el que se manifiesta la responsabilidad compartida que sobre niños y adolescentes tienen diversas instituciones y agentes sociales es el ámbito de la educación sexual, que no puede ser entendida como mera trasmisión instrumental de conocimientos, sino como una, entre tantas otras, educación fundamental para la vida. Se les preguntó a los entrevistados cuáles serían las personas más adecuadas para proporcionar educación sexual. El 84,2 % de los españoles señaló a los padres; el 62,5 % a los maestros; y un 40,8 % a un médico o profesional especializado (P.16a). También se les preguntó quiénes serían las personas más adecuadas para proporcionar información sobre el uso de los anticonceptivos a los niños y niñas de más de 12 años. En este caso, el 82,6 % contestó que los padres; el 58,5 % que los maestros; y el 50,4 % que los médicos o profesionales especializados (P.17a). “El 59,1 % de los entrevistados reconocen la misma importancia a profesores y padres en el rendimiento escolar” TOTAL ESPAÑA ANDALUCÍA RESTO DE ESPAÑA • Alumnos: falta de motivación. • Alumnos: poca dedicación al estudio • Padres: falta de implicación. • Profesores: falta de implicación. • Profesores: falta de preparación. • Programas escolares inadecuados 51,6 40,6 36,6 16,0 7,6 25,3 44,0 45,7 33,7 16,0 7,9 25,9 53,2 39,6 37,3 16,0 7,5 25,1 ... 15 16 17 18 19 20 NÚMEROS ANTERIORES Actualidad 01 Aportaciones para entender el efecto de la inmigración en Andalucía Actualidad 02 Cómo entender el debate de la Financiación Autonómica Actualidad 03 La Reforma del Estatuto de Autonomía para Andalucía: contexto e inicio Actualidad 04 Valores democráticos de la II República Actualidad 05 El gasto y el endeudamiento en las familias españolas Actualidad 06 ¿Es viable el copago en el sistema de financiación sanitaria? 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